FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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miércoles, 13 de noviembre de 2019

DIOS NO PUEDE HACE PROMESAS PORQUE NO TIENE FUTURO


col fraymarcos

Lc 21,5-19
Estamos en el penúltimo domingo del año litúrgico. El próximo celebraremos la fiesta de Cristo Rey que remata el ciclo. Como el domingo pasado, el evangelio nos invita a reflexio­nar sobre el más allá. El lenguaje apocalíptico y escatológico, tan común en la época de Jesús, es muy difícil de entender hoy. Corresponde a otra manera de ver al hombre, a Dios y la realidad material. Desde aquella visión, es lógico que tuvieran también otra manera de ver lo último, el "esjatón". Una vez más los discípulos están más interesados por la cuestión del cuándo y el cómo, que por el mensaje.
El pueblo judío estuvo siempre volcado hacia el futuro. La Biblia refleja una tensión, esperando la salvación que solo puede venir de Dios. A Noé se le ofrece algo nuevo después de la destrucción de lo viejo. A Abrahán, salir de su tierra para ofrecerle algo mejor. El Éxodo promete salir de la esclavitud a la libertad. Pero todas las promesas, en realidad, son la expresión humana de una carencia fundamental de hombre.
Los profetas se encargaron de mantener viva esta expectativa de salvación definitiva. Pero también introdujeron una faceta nueva: El día de esa salvación debía de ser un día de alegría, de felicidad, de luz, pero a causa de las infidelidades del pueblo, los profetas empiezan a anunciarlo como día de tinieblas; día en que Yahvé castigará a los infieles y salvará al resto. El objetivo de este discurso era urgir a la conversión.
Los primeros cristianos no tienen inconveniente en utilizar las imágenes que le proporciona la tradición judía, que era el ámbito religiosos en el que se desenvolvían. A primera vista parece que entra en esa misma dinámica apocalíptica, muy desarrollada en la época anterior y posterior a la vida de Jesús. El NT pone en boca de Jesús un lenguaje que se apoya en los conocimientos y las imágenes que le proporciona el AT.
En tiempo de Jesús se creía que esa intervención definitiva de Dios iba a ser inminente. En este ambiente se desarrolla la predicación de Juan Bautista y de Jesús. Las primeras comunidades cristianas acentuaron aún más esta expectativa de final inmediato. Pero en los últimos escritos del NT es ya patente una tensión entre la espera inmediata del fin y la necesidad de preocuparse de la vida presente. Ante la ausencia de acontecimientos en los primeros años del cristianismo, las comunidades se preparan para la permanencia.
Con los conocimientos que hoy tiene el ser humano y el grado de conciencia que ha adquirido, no tiene ninguna necesidad de acudir a la actuación de Dios, ni para destruir el mundo y poder crear otro más perfecto (apocalíptica), ni para enderezar todo lo malo que hay en él para que llegue a su perfección (escatología). El Génesis nos dice que al final de la creación Dios “vio todo lo que había hecho y era muy bueno”. ¿Por qué, nosotros, lo vemos todo malo? Para Dios todo está siempre en total equilibrio.
La justicia de Dios no es un trasunto de la justicia humana, solo que más perfecta. La justicia humana es el restablecimiento de un equilibrio perdido por una injusticia. Dios no tiene que actuar para ser justo ni inmediatamente después de un acto, ni en un hipotético último día donde todo quedará definitivamente zanjado. Dios no hace justicia. Él es justicia. Todo acto, sea bueno, sea malo, en sí mismo lleva ya el “premio” o el “castigo”, Dios no necesita ninguna acción posterior. Ante Dios todo es justo en cada momento.
Dios es justicia y toda la creación está siempre de acuerdo con lo que Él es. Nuestra contingencia es consecuencia de nuestra condición de criaturas. El dolor, el pecado, la muerte no son un fallo, sino que pertenecen a nuestra misma naturaleza. La salvación no consistirá en que Dios nos libre de esas limitaciones, sino en darse cuenta de que Él está siempre en nosotros, y todo hombre puede alcanzar plenitud de ser, a pesar de ellas.
Lo que en el mundo creemos que está mal y no depende del hombre, no es más que una falta de perspectiva. Una visión que fuera más allá de las apariencias nos convencería de que no hay nada que cambiar en la realidad, sino que tenemos que cambiar nuestra manera de interpretarla. Lo que nos debía preocupar de verdad es lo que está mal por culpa del hombre. Ahí nuestra tarea es inmensa. El ser humano está causando tanto mal a otros seres humanos y al mismo mundo que debíamos estar aterrados.
No nos debe extrañar la referencia a la destrucción del templo. Este evangelio está escrito entre el año 80 y el 90, por lo tanto ya se había producido esa catástrofe. Para un judío, la destrucción del templo era el “fin del mundo”. Era lógico asociar la destrucción del templo al fin de los tiempos, porque para ellos el templo lo era todo. De ahí la pregunta: ¿Cuándo va a ser eso? Pero Jesús responde hablando del fin de los tiempos, no del templo. La única preparación posible es la confianza total en lo que Dios nos está dando.
Jesús introduce elementos nuevos que cambian la esencia de la visión apocalíptica. En la lectura de hoy podemos apreciar claramente estos matices. A Jesús no le impresiona tanto el fin, como la actitud de cada uno ante la realidad actual (“antes de eso”). ¡Que nadie os engañe! La advertencia vale para hoy. Ni el fin ni las catástrofes tienen importancia ninguna, si sabemos mantener la actitud adecuada. La realidad no debe perturbarnos. Sabemos que la realidad material termina, pero lo esencial dura.
La seguridad no la puede dar la falta de conflictos (siempre los habrá), ni la promesa de felicidad, sino la confianza en Dios. Tampoco debemos seguir edificando “templos” que nos den seguridades. Ni organigramas ni doctrinas ni un cristianismo sociológico, garantizan nuestra salvación. Todo lo contrario, puede ser que la desaparición de esas seguridades nos ayude a buscar nuestra verdadera salvación. Decía ya San Ambrosio: “Los emperadores nos ayudaban más cuando nos perseguían que cuando nos protegen”.        
Lo esencial del mensaje de hoy está en la importancia del momento presente frente a los miedos por un pasado o las especulaciones sobre el futuro. Aquí y ahora puedo descubrir mi plenitud. Aquí y ahora puedo tocar la eternidad. Hoy mismo puedo detener el tiempo y llegar a lo absoluto. En un instante puedo vivir la totalidad, no solo de mi ser individual, sino la TOTALIDAD de lo que ha existido, existe y existirá. Para el despierto, no hay diferencia ninguna entre el pasado, el presente y el futuro.
Jesús venció a la muerte, muriendo. Su muerte no fue un paripé para recuperar la misma vida que perdió. Fue la aceptación total de su limitación lo que le proyectó a lo absoluto. Solo descubriendo y aceptando plenamente mi limitación, podré entrar en la dinámica de lo eterno que hay en mí. El mayor peligro que nos acecha es que busquemos en la vida espiritual la manera de potenciar lo material. El tiempo material es una sucesión de puntos. La eternidad es un punto que se encuentra a en todos los lugares de la línea.

Meditación
Cuidado con que nadie os engañe.
Nos convence lo que halaga el oído
Cuando la verdad nos exige esfuerzo,
profundizar en la realidad de nuestro propio ser,
es el único camino para escapar de las voces de sirena.
Las promesas de futuro son falsas, porque Dios no tiene futuro.
Fray Marcos

Nota: Si eres asiduo lector de Fray Marcos te puede interesar el último libro que acaba de publicar, “A la fuente cada día”. Es un comentario al evangelio de cada día del año que incorpora los tres ciclos litúrgicos. Así es válido para todos los años. La intención al escribirlo fue que todo el que quiera hacer un rato de meditación cada día, tenga un punto de apoyo en el evangelio. Está muy resumido, pero en dos minutos puede abrir horizontes nuevos de comprensión.

EL FIN DEL AÑO Y EL FIN DEL MUNDO


col sicre

Domingo 33 Ciclo C
Para la Iglesia, el año litúrgico no termina el 31 de diciembre sino a finales de noviembre. De ese modo puede reservar cuatro domingos antes del 25 de diciembre para celebrar el Adviento, que forma ya parte del nuevo ciclo. El último domingo del tiempo ordinario se dedica en los tres ciclos a celebrar la fiesta de Cristo Rey. Y el penúltimo, el 33, a recordar el fin del mundo y de la historia. Algo que puede parecer bastante ajeno a nuestra mentalidad y cultura, pero que fue esencial para los primeros cristianos y que ofrece materia interesante de reflexión.
Del entusiasmo ingenuo a la esperanza apocalíptica
La gran tragedia experimentada por el pueblo judío a comienzos del siglo VI a.C., cuando parte importante de la población fue deportada a Babilonia, Jerusalén y el templo quedaron en ruinas, y el pueblo perdió la independencia, provocó al cabo de unos años un florecimiento de profecías que anunciaban la vuelta de los desterrados, la prosperidad y esplendor de Jerusalén, la gloria futura del pueblo de Dios. Los profetas rivalizaban entre ellos por ver quién anunciaba un futuro mejor. Y la gente, durante siglos, alentó esas esperanzas. Hasta que la realidad se impuso, dando paso a una gran decepción: ni independencia, ni riqueza, ni esplendor. La decepción fue tan fuerte, que algunos grupos vieron la solución en la desaparición del mundo presente, radicalmente malo, y la aparición de un mundo futuro maravilloso, del que sólo formarían parte los buenos israelitas. La primera lectura de hoy lo afirma con toda claridad.
Primera lectura (Malaquías 3,19-20a)
En este breve pasaje, lo único que precisa comentario es la metáfora final. Para nosotros, «un sol de justicia» es un sol terrible, del que buscamos refugio bajo cualquier sombra. Pero este no es el sentido aquí, sino todo lo contrario: «un sol salvador, que nos salva con sus rayos». ¿De dónde viene esta extraña metáfora? Probablemente de Egipto, inspirándose en la imagen del sol alado, que representa su acción benéfica sobre todo el mundo.
senales fin
El cálculo del momento final y las señales
Ya que la mentalidad apocalíptica considera inminente el fin del mundo, desea calcular el momento exacto en que tendrá lugar y las señales que lo anunciarán. Las dos preguntas que formulan los discípulos a Jesús en el evangelio de hoy recogen muy bien ambos aspectos: ¿Cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder? Los Testigos de Jehová, cuando afirmaban a mediados del siglo pasado que el fin del mundo sería en 1984 (70 años después de la gran conflagración, marcada por el comienzo de la Gran Guerra en 1914) son los mejores exponentes modernos de esta forma de pensar. Para la mentalidad apocalíptica, cualquier acontecimiento trágico, sobre todo si era de grandes proporciones, anunciaba el fin del mundo. Por eso, en el evangelio de este domingo, cuando los discípulos oyen anunciar la destrucción de Jerusalén, inmediatamente piensan en el fin del mundo.
El peligro de esta mentalidad es que resulta estéril. Todo se queda en cálculos y señales, sin comprometerse con los problemas del mundo que nos rodea. Y eso es lo que pretenden evitar los evangelios sinópticos cuando ponen en boca de Jesús un largo discurso apocalíptico, que la liturgia se encarga de mutilar abundantemente (en nuestro caso, los 29 versículos de Lucas 21,8-36 quedan reducidos a los doce primeros; menos de la mitad).
La respuesta de Jesús
Las palabras de Jesús recogen un buen catálogo de las señales habituales en la apocalíptica: 1) a nivel humano: guerras civiles, revoluciones y guerras internacionales; 2) a nivel terrestre: epidemias y hambre; 3) a nivel celeste: signos espantosos.
Pero nada de esto anuncia el fin del mundo. Antes, y aquí radica la novedad del discurso, ocurrirán señales a nivel personal y comunitario: persecución religiosa y política, cárcel, juicio ante tribunales civiles; incluso la traición de padres y hermanos, la muerte y el odio de todos por causa de Jesús. Esta parte abandona la enumeración de catástrofes apocalípticas para describir la dura realidad de las primeras comunidades cristianas. En todas ellas habría algunos juzgados y condenados injustamente, traicionados incluso por sus seres más queridos. Sólo dos frases alivian la tensión de este párrafo tan trágico.
La primera resulta casi irónica, pero no lo es: Así tendréis ocasión de dar testimonio. La persecución, la cárcel y los juicios injustos no se deben ver como algo puramente negativo. Ofrecen la posibilidad de dar testimonio de Jesús, y así lo interpretaron los numerosos mártires de los primeros siglos y los mártires de todos los tiempos.
La segunda alienta la confianza y la esperanza: ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. Más bien habría que decir que perecerán todos los cabellos de vuestra cabeza, pero salvaréis vuestras almas, que es lo importante.
Si siguiésemos leyendo el discurso, todo culminaría en la aparición de Jesús, «el Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria». Es el sol del que hablaba Malaquías, que ilumina y salva a todos los que creen en él.
Frente a la curiosidad, testimonio
Las lecturas de este domingo corren el peligro de ser interpretadas en el Primer Mundo como mero recuerdo de lo que ocurrió entre los primeros cristianos. Muy distinta será la interpretación de bastantes iglesias africanas y asiáticas, que se verán muy bien reflejadas y consoladas por las palabras de Jesús. También nosotros debemos recordar que, sin persecuciones ni cárceles, nuestra misión es aprovechar todas las circunstancias de la vida para dar testimonio de Jesús.

CON VUESTRA CONSTANCIA GANARÉIS VUESTRAS VIDAS


comentario editorial
La constancia es un puente entre el deseo y la aventura de alcanzar su logro (Rafael Carvajal)
17 nov. 2019. DOMINGO XXXIII DEL TO
Lc 21, 5-19
Con vuestra constancia ganaréis vuestras vidas
Con la constancia, no sólo ganamos nuestras vidas, como nos recuerda Lucas, sino también otras muchas cosas, como ocurre cuando perseveramos en la realización de los ejercicios propuestos.
Investigadores de la Universidad del Sur de California, con la ayuda de la Inteligencia Artificial, han descubierto cómo la música afecta al cerebro, al cuerpo y a las emociones humanas
La música impacta poderosamente en el cerebro: se ilumina como un árbol de navidad y desencadena una montaña rusa de emociones ante la dinámica, el registro, el ritmo y la armonía de la canción.
En otras palabras, el contraste es crucial para encender en el cerebro el árbol de navidad: “Si una canción es ruidosa en todo momento, no hay mucha variabilidad dinámica, y la experiencia no será tan poderosa como si el compositor usara un cambio en el volumen, explica el autor principal del estudio, Tim Greer, en un comunicado.
m rusa
El trabajo del compositor es llevarte a una montaña rusa de emociones en menos de tres minutos, y la variabilidad dinámica es una de las formas en que esto se logra, añade.

El equipo también descubrió que la respuesta galvánica de la piel, básicamente, una forma de medir la sudoración, aumenta después de la entrada de un nuevo instrumento o el inicio musical de un crescendo.

Cuando cada nuevo instrumento entra, se puede ver un pico en la respuesta colectiva de la piel, señala Tim Grier.

Además, los momentos más estimulantes de la música fueron precedidos por un aumento en el nivel de complejidad de la canción. En esencia, cuantos más instrumentos hay en la canción, más personas responden a la percepción musical. 
En términos de un ilustre poetaLa constancia es un puente entre el deseo y la aventura de alcanzar su logro.
Con vuestra constancia ganaréis vuestras vidas, dijo Jesús en Lc 21, 19, ¿y es que puede existir alguna recompensa mayor que ésta? ¡Personalmente, al menos yo, creo que no!; aunque haya muchos cristianos que dicen que el premio es el reino de los cielos. Y todos los musulmanes, que afirman que el Paraíso con bellas huríes celestiales que les esperan con copas de hidromiel llenas para ofrecérselo. Si algún cristiano de los que ya se han ido ha comprobado que esto es cierto, por favor que me avise: sin duda alguna me convertiré a la fe del Profeta con promesa formal de no retractarme de ella. Lo que me apena, es que Jesús, a quien el Corán tiene por profeta, no dijera tan santa doctrina a los cristianos.
El poeta ecuatoriano Rafael Carvajal (1818-1881) lucía un lenguaje puro y elegante, que sirvió a su país como Vicepresidente de la República durante varios años, y trabajando por hacer a los demás y a sí mimo más humanos.

MADRE AMOROSA
Sólo la madre amorosa,
de sus hijos cuidadosa,
yace en vela;
y a su afecto reverente
es, de la vida inocente,
centinela.

¿Qué del hombre sucediera,
si a su lado no tuviera
en la infancia,

de una madre el dulce anhelo,
sus caricias, su consuelo,
su constancia?

Brasil se viste de Lula


Emir Sader

LulaBrasil nunca se había acostumbrado a la ausencia cotidiana de Lula. Pero recibe de vuelta su mejor hijo de las formas más emocionadas.
“La primavera trajo Lula de vuelta”, “Lula trajo la primavera de vuelta”, “Brasil se viste de Lula”, “Perdón, pero ese hombre sabe hacer el país feliz”. Algunas de las tantas expresiones, mescladas con canciones, con las que la gente conmemora tener a Lula todos los días a su lado.
Cuando lo fui a visitar, la alegría y la emoción de abrazarlo de nuevo, de reencontrarlo, solo es comparable a la tristeza de despedirse de él, de uno sentirse canalla de salir y dejarlo preso, en medio de los canallas. Las ganas eran las de agarrarlo por la mano y llevarlo hacia fuera, diciéndole: “Ven, Lula, tu lugar no es ahí, alguien como tu tiene que vivir en libertad, ven, a reencontrarte con la gente, con tu gente, ven a tu lugar, en medio del pueblo”. ··· Ver noticia ··

Nace ‘Teología para una Iglesia en salida': Una plataforma de teólogos españoles para apoyar a Francisco


Religión Digital

Papa Francisco7Religion Digital lanza este espacio de reflexión teológica para orientar al pueblo que rema con el Papa
Es obvio que las reformas del papa Francisco necesitan apoyo de las élites teológicas
Más de 30 teólogos se han sumado ya a la iniciativa y sus aportaciones irán apareciendo semanalmente en RD
La plataforma sigue abierta a nuevas incorporaciones. Únicos requisitos: Ser teólogo y apostar por el Vaticano II y las reformas de Francisco
El objetivo de la plataforma es ofrecer una reflexión orientadora y creíble para los cristianos, fieles de otras religiones, y no creyentes en ninguna religión ··· Ver noticia ···

¿DESDE DÓNDE NOS PLANTEAMOS EL FUTURO?


col labrador

Lc 21,5-19
Podemos imaginarnos la escena: Un grupo de gente está asombrada ante la belleza del templo que construyó Salomón. Por todas partes se ven mármoles y madera del Líbano; la cúpula está recubierta de oro y deslumbra con el sol. Además de ser un edificio deslumbrante, el templo era el “banco central” del judaísmo: no solo se guardaban allí grandes riquezas sino que se acuñaba una moneda propia.
En el interior del templo se guardaba el arca de la alianza, y a través de ella Dios se hacía presente en medio de su pueblo, con una intensidad superior a la de cualquier otro espacio o símbolo religioso.
Jesús no resalta la belleza del templo, sino que habla de su destrucción. Se inserta así, en la tradición de los profetas. Para ellos, la destrucción del templo sería señal de que se había roto la alianza entre Dios y su pueblo. Lo trágico no era la pérdida de este edificio impresionante, sino la dimensión teológica, porque creían imposible el culto a Dios al margen, o fuera, del templo de Jerusalén. Así lo habían expresado los profetas:
  • “Mejorad vuestro proceder y vuestras obras y yo moraré con vosotros en este lugar… si no oprimís al extranjero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no vais, para daño vuestro en pos de dioses extranjeros, entonces yo me quedaré con vosotros en este lugar” (Jeremías 7, 1-15)
  • En otro momento, el profeta Jeremías recibió el encargo de anunciar al pueblo que, si no dejaban de hacer el mal, destruiría el templo del mismo modo que había destruido el templo de Silo. (Jr. 26, 1-19)
  • El profeta Ezequiel tuvo una visión de todas las abominaciones e idolatrías que se cometían en el templo. (Ez. 8, 1-18)
Cuando Lucas escribió este texto, Jerusalén y el templo habían sido destruidos unos años antes. Las comunidades cristianas eran cruelmente perseguidas por Roma y por el judaísmo oficial; muchos hombres y mujeres habían abandonado sus pueblos por temor al martirio y algunas personas renegaban de su fe.  
Lucas recuerda las palabras de Jesús, para que guíen a las comunidades, en medio de la confusión, el miedo y las persecuciones. Estas son las claves del mensaje que pueden ayudarnos también ahora:
a) Que nadie os engañe. Había charlatanes que se aprovechaban del miedo de la gente para conseguir seguidores, y tenían la desfachatez de decir que hablaban en nombre de Jesús. También hoy hay charlatanes que usan el miedo como arma, proponiendo una sociedad que no tiene nada que ver con el proyecto de Jesús. El evangelio nos invita a estar atentos a los mensajes engañosos de las redes sociales, a no atontarnos con la televisión que nos enreda con sus personajes-marioneta, olvidando las historias reales de quienes nos rodean y nos necesitan.
b) Os perseguirán… pero yo os daré palabras y sabiduría y podréis dar testimonio. Hoy sigue siendo imprescindible un testimonio valiente y coherente, no es fácil, pero no podemos olvidar que recibimos la fuerza del Espíritu para darlo.
C) Hasta vuestra familia os traicionará y odiará por causa mía. ¿Por qué era importante la perseverancia? Porque el ambiente en que vivían los discípulos no facilitaba la vivencia de los valores que Jesús les había propuesto, y la tentación de tirar la toalla y volver a la vida anterior, pagana, era muy fuerte y habitual.
Lamentablemente, también hoy son frecuentes las discusiones y enfrentamientos en las familias por motivos religiosos. ¡Cuántas veces callamos o disimulamos nuestros principios por una falsa paz!
Con estas tres claves podemos revisar el año litúrgico que acaba y hacer gestos de conversión para que la Palabra se haga carne en nuestra carne
Que el mensaje de este domingo nos lleve a afrontar el presente y el futuro con la confianza de que el Espíritu está en nosotros, aunque nos veamos en medio de persecuciones y dificultades que nos parezcan insalvables.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Fui extranjero y me acogisteis

José María Castillo 
Castillo1Teología sin censura
La experiencia religiosa de casi todos nosotros ya no es de fiar, porque (sin darnos cuenta) terminamos practicando una religión que nos engaña.
Es la religiosidad que nos empuja a practicar unas creencias, que, en lugar de llevarnos a lo que Dios quiere, en realidad nos llevan a lo que Dios no quiere en modo alguno.
Voy a poner un ejemplo, que es de actualidad. Cuando el Evangelio explica cómo será el “juicio universal”, el Señor de la historia y de todas las naciones, sentado en el trono de su gloria (Mt 25, 31), dividirá a la humanidad entera en dos bloques enormes. Y pronunciará sentencia. A los que se van a salvar, les dirá (entre otras cosas): “fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25, 35), mientras que a los que se van a condenar, les dirá: “fui extranjero y no me acogisteis” (Mt 25, 43).
O sea, en el juicio definitivo de Dios, será decisivo el comportamiento que hemos tenido, tenemos o tendremos con los extranjeros. Por consiguiente, o el Evangelio es mentira o lo que hemos hecho – y estamos haciendo – con los extranjeros, nos va a salvar o nos va a condenar.
Por esto, no me cabe en la cabeza que haya tanta “gente de Iglesia” y “amigos de los fanáticos partidarios de la Iglesia”, que no se pierden ni una misa, al tiempo que levantan murallas y alambradas en nuestras fronteras, para que no se cuele entre nosotros ni un extranjero.
Europa, el continente que fue el primero en acoger el cristianismo y en el que está el
centro del cristianismo, ha sido también el continente que, cuando le ha interesado ha sido el extranjero que ha invadido y se ha adueñado de continentes enteros. Y ahora, cuando le interesa lo contrario, convierte el Mediterráneo en un inmenso cementerio en el que fenecen los extranjeros.
Es duro tener que reconocer que vivimos en el continente de las más grandes contradicciones.
Por eso me ha impresionado tanto el Papa que tenemos. El primer viaje que hizo Francisco fue a Lampedusa, donde se acogen los desesperados del Mediterráneo. Y su último viaje ha sido a Sudán del Sur, y allí se ha puesto de rodillas para pedirle perdón al primer mandatario de aquel país.
Y éste es el Papa que más enemigos ha tenido en la reciente historia de Europa. Este Papa “se ha pasado” a los pobres, a los extranjeros y a los extraviados.
Por eso he pensado, tantas veces y entre tantas limitaciones, que el P. Jorge Mario Bergoglio, con todas las limitaciones que se puedan ver en él y su forma de gobernar la Iglesia, lo que no admite duda es que este hombre le ha dado un giro nuevo a la Iglesia. Es el giro y la dirección del Evangelio. ¿Qué los más religiosos son sus más fanáticos enemigos?
No cabe duda. Pero, ¿no fue eso exactamente lo mismo que le ocurrió a Jesús?

LOS POLÍTICOS ESPAÑOLES AL USO

Redes Cristianas 
Jaime Richart jurista y antropólogo 
Ahora que les veo en su salsa en la campaña electoral, me doy cuenta de que estoy sobrepasado por la política. Por la política y por los políticos españoles de dos partidos turnándose cuarenta y tres años, a los que se han sumado después otros dos oportunistas de la crisis catalana. Uno contribuyendo a provo­carla al arremeter contra la aspi­ración de referéndum de una inmensa mayoría de catala­nes, hartos del miserable talante de los gobernantes espa­ñoles, como si fuesen el enemigo a batir. Y el otro aprove­chando la misma coyuntura tras venir preparando con astucia desde hace muchos años, la vuelta del franquismo. Ese cuyos antecedentes se reconocen en un general franquista que con frecuencia soltaba esa frase abyecta que dejó testimonio del canalla: “cuando oigo la palabra cultura, cojo mi pis­tola”.
Pero en cualquier caso todos los políticos de los cuatro partidos mencionados, salvo la excepción de los opacos, hacen de la política una verbali­zación asquerosa y una actividad repulsiva incompatible con un pensamiento mínimamente intelectual. Ese decir y desde­cirse, ese embrutecimiento persistente de la lógica formal, esa am­bición indisimulada por hacerse dueños del poder, ese despre­cio a los desposeídos, ese saberse juguete de los poderes económicos y eclesiales sin hacer nunca alusión a su vasallaje inte­resado ni pedir perdón por ello; ese no alegrarse, en fin, de que otro ciudadano quizá con más merecimientos que ellos sea elegido en su lugar, como cuenta Montesquieu de un senador de la antigua a Grecia, hacen del prototipo de político español un pe­timetre, un lechuguino, un pisaverde, un truhán; y de la polí­tica, un que­hacer grotesco, absurdo y casi irracional. Quien re­cuerde la Se­rie South Park, verá en todos ellos a los adultos estúpidos en contraste con los niños super lúcidos de la Serie, que so­mos todos los demás…
Pero por si fuera poca nuestra frustración casi medio siglo des­pués de la dictadura ellos, su maniobrar constante y lo sucedido a lo largo de ese tiempo me sugieren que si la Historia de la reali­dad del mundo es la historia del consenso de unas cuantas mi­norías, la Historia de la realidad española es la historia de una conspiración permanente de los tres poderes del Estado contra los débiles sociales y contra los territorios indómitos…

Luis Miguel Modino: “La exhortación papal va a ser mucho más valiente que el documento del Sínodo”


Sinodo Amazonia“Podemos decir que el Amazonas ha inundado Roma; que ha inundado el Vaticano” Luis Miguel Modino: “La exhortación papal va a ser mucho más valiente que el documento del Sínodo”
“Creo que el sínodo ha abierto muchas posibilidades. Eso es algo fundamental. Y, sobre todo, ha dejado claro que la Iglesia apuesta por la Amazonía y por los pueblos de la Amazonía”
“Ha habido cierta tensión, porque ha sido la Iglesia de la periferia que viene a ofrecer su forma de ser Iglesia a la Iglesia del centro”··· Ver noticia

El Amazonas pasó por Roma

José Arregi
2019

José Arregui1
¡Bienvenido el Amazonas a las riberas del Tíber, a orillas del Mediterráneo!
La gran Amazonía, “tierra de bosques y de agua, de páramos y humedales, de
sabanas y cordilleras, pero sobre todo tierra de innumerables pueblos, muchos de ellos
milenarios, habitantes ancestrales del territorio, pueblos de perfume antiguo que
continúan aromando el continente contra toda desesperanza” (Documento sinodal, n.
41), ha sido la invitada de honor al Sínodo de la Amazonía del 6 al 27 de octubre.
¡Bienvenida sea a Roma!
¿Habrá supuesto el giro “sin precedentes” que celebran muchos hacia otra
Iglesia, una “Iglesia de rostro amazónico” (86)? Llevo casi siete años –legislatura y
media en cualquier democracia– oyendo que con el papa Francisco ha llegado por fin la
primavera de la Iglesia católica, y que esta vez será irreversible. Con perdón, yo no lo
veo. Palabras, gestos, acentos de mensaje, estilos primaverales, muchos y buenos;
cambios de fondo en el modelo de Iglesia, ninguno. Repaso los dos sínodos anteriores,
el de la familia y el de los jóvenes, y soy incapaz de decir lo que trajeron de nuevo. Lo
mismo me sucede con este último, que ha reunido a más de 300 personas en Roma, de
las cuales 181 obispos, de atuendos y liturgias medievales. ¿Será éste por fin el inicio de
una nueva Iglesia para el siglo XXI? Sigo sin verlo, pero ¡bienvenida sea la esperanza!
¡Bienvenido sea el documento final! Lo digo francamente, con el substancial
reparo que enseguida indicaré. El mensaje social, político, ecológico dirigido al mundo
entero con los ojos y el corazón en la Amazonía, me parece excelente.
Denuncia con firmeza los “atentados” contra la vida de las comunidades indígenas (10), el modelo
económico de desarrollo imperante, “destructivo y extractivista” (69), “depredador y
ecocida” (46), el colonialismo (55) y el neocolonialismo (81), la “evangelización
colonialista” (55). Reclama “una conversión Sinodal, sinodalidad del Pueblo de Dios
bajo la guía del Espíritu en la Amazonía” (86). Reivindica el respeto “a la
autodeterminación y a la libre decisión” de sus pueblos (50). Declara que “la Iglesia
opta por la defensa de la vida, de la tierra y de las culturas originarias amazónicas” (78).
Reivindica reiteradamente la cultura indígena del “buen vivir’ (Sumak Kawsay). Llama
a una conversión ecológica integral (60). Aboga por una “Iglesia aliada de la
Amazonía” (50). Magnífico.
Pero el último capítulo, el más largo, “Nuevos caminos de conversión sinodal”,
donde supuestamente propone las medidas innovadoras para una Iglesia del futuro, me
ha decepcionado profundamente. ¿Nuevos caminos? Propone instaurar el diaconado
permanente de varones (104-106) como auxiliares del sacerdote en la presidencia de
ciertos sacramentos, pero esa figura ya existe. Plantea la posibilidad de ordenar
sacerdotes a hombres casados de probada virtud para “las zonas más remotas de la
región amazónica” (111), pero hay sacerdotes casados en la Iglesia Católica desde 1829
para católicos de rito griego y desde 2009 para sacerdotes anglicanos casados
convertidos al catolicismo. Pide que la mujer pueda ser “lectora y acólita” (102) en la
misa… ¡vaya por Dios!
Y –asunto estrella– propone que se reactive la comisión de estudio sobre una
hipotética ordenación de mujeres como diaconisas (103), comisión que puso en marcha
el papa Francisco y que pronto quedó en standby, pero el mismo papa advirtió que no
tendría por qué ser una “ordenación sacramental”, es decir, que la mujer no será parte
del clero, ni falta que hace. Y aunque lo fuera, la diaconisa seguiría subordinada al
sacerdote y al obispo varón. Nada nuevo, pues, bajo el sol vaticano. Todo sigue bajo la
autoridad del obispo, nombrado por el papa (eso ni se toca). El obispo venido de Roma
es quien discierne el discernimiento y guía al Espíritu que guía. El clericalismo
masculino queda intacto. Y bien claro se vio a la hora de votar: ni una sola mujer pudo
hacerlo en la votación del Documento sinodal. He ahí la mujer en la Iglesia católica.
En conclusión: la Amazonía pasó apenas por el Vaticano. ¿Pasará de verdad el
Vaticano por la Amazonía? ¿Se hará bautizar alguna vez a fondo en las aguas sagradas
del Amazonas, como Jesús en el Jordán? Y quien dice el Amazonas dice el Benarés, el
Congo, el Danubio y el Sena o el Guden danés. ¿Logrará la Iglesia católica liberar la
Buena Noticia de Jesús de su dogmática trasnochada, de sus lenguajes ininteligibles, de
sus estructuras clericales, de sus prejuicios eurocéntricos, de sus pretensiones absolutas?
Es verdad que los grandes viajes empiezan con un pequeño paso, pero a este
paso desaparecerá la Iglesia antes de haberse transformado. Pero el Espíritu de la
Amazonía seguirá alentando la vida, lejos de Roma, soplando donde quiere.
(Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo Noticias el 11 de noviembre de
2019)

UN DESAFÍO:salvaguardar la unidad de la familia humana


Leonardo Boff
Leonardo Boff1Existe el peligro real de que la familia humana se bifurque en dos. Una, la de aquellos que se benefician de los avances tecnológicos de la biotecnología y nanotecnología y disponen de todos los medios posibles de vida y de bienestar, cerca de mil seiscientos millones de personas, pudiendo prolongar la vida hasta los 120 años, que corresponde a la edad posible de las células. Y la otra humanidad, los más de cinco mil cuatrocientos millones restantes, barbarizados, entregados a su suerte, pudiendo vivir como mucho hasta los 60-70 años con las tecnologías convencionales, en un cuadro perverso de pobreza, miseria y exclusión.
Este foso proviene del horror económico producido en la escena histórica por la dominación del capital globalizado, especialmente del especulativo, bajo la regencia cruel del neoliberalismo radical. Considerándose triunfante frente al socialismo real, cuyo derrocamiento se dio a finales de los años 80, aquel ha exacerbado sus principios: la competición, el individualismo, la privatización, la difamación de todo tipo de política y la satanización del Estado, reducido al mínimo. Cerca de 200 megacorporaciones, cuyo poder económico equivale al de 182 países, dirigen, junto con los organismos del orden capitalista como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, la economía mundial según el principio de la competición, sin el más mínimo sentido de cooperación ni de respeto ecológico hacia la naturaleza. Todo se ha vuelto mercancía, desde el sexo a la religión, en un deseo de acumulación desenfrenada de riquezas y servicios a costa de la devastación de la naturaleza y de la precarización ilimitada de los puestos de trabajo.
El peligro consiste en que los muy ricos creen un mundo sólo para ellos, que rebajen los derechos humanos a una necesidad humana que debe ser atendida por los mecanismos del mercado (por lo tanto sólo tiene derechos quien paga y no quien es simplemente una persona humana), que hagan de los diferentes desiguales y de los desiguales no semejantes, a los cuales se les niega prácticamente la pertenencia a la especie humana. Son otra cosa, aceite quemado, ceros económicos.
En Occidente, que hegemoniza el proceso de globalización, la idea de igualdad nunca triunfó políticamente: Quedó limitada al discurso religioso-cristiano, de contenido idealista. Ese déficit de una cultura igualitaria favorecería la bifurcación de la familia humana. Puede triunfar una edad de las tinieblas mundial que se abatiría sobre toda la humanidad. Sería volver a la barbarie.
El desafío a ser enfrentado es hacer todo lo necesario para mantener la unidad de la familia humana, habitando la misma Casa Común. Todos somos Tierra, hijos e hijas de la Tierra, y para los cristianos, creados a imagen y semejanza del Creador, hemos sido hechos hermanos y hermanas de Cristo y templos del Espíritu. Todos tienen derecho a ser incluidos en esta Casa Común y a participar de sus dones.
Para dar cuerpo a este desafío necesitamos una ética humanitaria distinta, que implica rescatar los valores ligados a la solidaridad, la empatía y la compasión. Es importante recordar que fue la solidaridad/cooperación la que permitió a nuestros antepasados, hace algunos millones de años, dar el salto de la animalidad a la humanidad. Cuando salían a recolectar alimentos no los comían individualmente, como hacen los animales, sino que reunían los frutos y la caza, los llevaban a su grupo de iguales y los repartían solidariamente entre todos. De este gesto primordial nació la sociabilidad, el lenguaje y la singularidad humana. Será todavía la solidaridad irrestricta, a partir de abajo, la compasión que se sensibiliza ante el sufrimiento del otro y de la Madre Tierra, la que garantizará el carácter humano de nuestra identidad y de nuestras prácticas. Vergonzosamente fue lo que les faltó a los grandes acreedores internacionales que, ante la tragedia del tsunami del sudeste asiático, no perdonaron los 26 mil millones de deuda de aquellos países flagelados. Solamente pospusieron un año el pago.
Sin el gesto del buen samaritano que se inclina sobre los caídos a la vera del camino o la voluntad de infinita compasión del bodhisatwa, que renuncia a penetrar en el nirvana por amor a la persona que sufre, al animal quebrantado o al árbol reseco, difícilmente haremos frente a la inhumanidad cotidiana que se está naturalizando a nivel brasilero y mundial.
En la perspectiva de los astronautas, de aquellos que tuvieron el privilegio de ver la Tierra desde fuera de la Tierra, Tierra y Humanidad forman una sola entidad, compleja pero una. Ambas están ahora amenazadas. Ambas tienen un mismo destino común y se enfrentan juntas al futuro. Su salvaguarda constituye el contenido principal de un sueño ancestral: todos sentados a la mesa, en una inmensa comensalidad, disfrutando de los frutos de la buena y generosa Madre Tierra.
Si el cristianismo y los demás caminos espirituales no ayudan a realizar este sueño y no llevan a las personas a concretarlo, no habremos cumplido la misión que el Creador nos reservó en el conjunto de los seres, que es la de ser el ángel bueno y no el satán de la Tierra. No habremos escuchado ni seguido a Aquel que dijo: “Vine a traer vida y vida en abundancia” (Jn 10,10).
Es importante que tomemos conciencia de nuestra responsabilidad, sabiendo que ninguna preocupación es más fundamental que cuidar de la única Casa Común que tenemos y lograr que toda la familia humana, superando las contradicciones que existen siempre, pueda vivir unida dentro de ella con un mínimo de cuidado, de solidaridad, de hermandad, de compasión y de reverencia ante el Misterio de todas las cosas, que producen la discreta felicidad durante el corto tiempo que nos es concedido pasar por este pequeño, bello y radiante Planeta.
¿Una utopía? Sí, pero necesaria si queremos sobrevivir.
*Leonardo Boff ha escrito: Proteger la Tierra- salvar la vida. Cómo escapar del fin del mundo, Nueva Utopía, Madrid 2012.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Se consumó el golpe en Bolivia: renunció Evo Morales


evo morales“Mi pecado es ser dirigente sindical, ser indígena, ser cocalero”
“Tengo la obligación de buscar la paz”, dijo el mandatario boliviano al anunciar que deja el gobierno para intentar frenar la escalada de violencia desatada por la derecha. Remarcó que su renuncia es “para que Mesa y Camacho no sigan persiguiendo a dirigentes sociales”.
El presidente de Bolivia, Evo Morales renunció a su cargo y se refugió en la localidad de Chimoré junto al vicepresidente Álvaro García Linera. Morales anunció su salida para evitar que siga la escalada de violencia desatada por la derecha contra funcionarios y militantes del Movimiento al Socialismo (MAS).··· Ver noticia

domingo, 10 de noviembre de 2019

ENTRA EN MI VIDA

col salome 2
Dios espera paciente nuestra invitación... siempre está, siempre se hace el encontradizo pero respeta nuestros momentos, nuestros tiempos... no se impone, porque el Amor no puede imponerse ni forzarse... sí, espera paciente, deseando hacer de nuestra vida, más vida que dar, que vivir, que amar... convierte lo estéril en fecundo, nos completa... nos hace mejores... por eso quiero, como Abraham, dejarle entrar en mi tienda... en mi vida...


Quiero caminar contigo
quiero vivir de tu mano
déjame darte cobijo
déjame darte descanso
Te doy lo mejor de mí
y dejo en tus manos aquello
que me separa de Ti
así, empezaré de nuevo
ENTRA EN MI VIDA, SEÑORDEJA TU HUELLA, DEJA TU HUELLAENTRA EN MI VIDA, SEÑORY QUÉDATE EN ELLA..QUÉDATE EN ELLA
Que mi vida engendre vida
que mis manos sean fecundas
que sea cauce en mis días
de tu Amor, que sobreabunda
Gracias por quererme así,
con mis miedos y ataduras
que sólo se rompen en Ti
sólo Tú eres luz que alumbra
ENTRA EN MI VIDA, SEÑORDEJA TU HUELLA, DEJA TU HUELLAENTRA EN MI VIDA, SEÑORY QUÉDATE EN ELLA...QUÉDATE EN ELLA
QUÉDATE... QUÉDATE EN ELLA

Salomé Arricibita


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ENTREVISTA A JOSÉ MARÍA CASTILLO


col amoreno

Una noche poco antes de cenar, José María Castillo, sacerdote y teólogo, recibió una llamada por teléfono. Era un número oculto. Al otro lado, emergió la voz serena y cálida del papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio, pontífice del Vaticano, quería agradecer al prolífico y renovador teólogo granadino, autor de una extensísima obra ensayística, su público apoyo frente al creciente acoso de sectores eclesiásticos ultra conservadores. Y le suplicó: “Rece por mí. Lo necesito mucho”.
José María Castillo es un referente imprescindible entre las comunidades cristianas de base de España. De sólida formación teológica, su lectura transformadora del Evangelio le ha ocasionado no pocos sinsabores en el interior de la Iglesia. En 1981, le fue retirada la cátedra de Teología. Y en 1988 le prohibieron de por vida enseñar en una institución católica. Muchos de sus libros han sido proscritos por la Conferencia Episcopal Española. A sus 90 años (Puebla de don Fadrique, 1929), mantiene una lucidez conmovedora a través del teléfono. Su verbo es cristalino, rotundo y punzante como un bisturí.
No se ha llevado usted muy bien con la jerarquía eclesiástica
Me retiraron la “venia docendi” y me lo comunicaron oralmente, sin juicio y sin explicarme los motivos. Me dijeron que había venido la decisión desde Roma. ¿Por qué? Me voy a morir sin saberlo. Hice indagaciones en la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y, por lo que me pude enterar, según me dijo el provincial de los jesuitas, la decisión fue el resultado de una entrevista entre Joseph Ratzinger, que luego fue el papa Benedicto XVI, con el cardenal de Madrid, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española y el cardenal Javierre.
¿Qué temen los obispos de usted?
No sé qué motivos adujeron. Nadie me lo ha contado. Fui dos veces a Roma, hablé largamente con el superior general de los jesuitas y no conseguí sacarle qué motivos habían dado. No me lo explico. He tenido buen cuidado de no enseñar ninguna doctrina contraria a la fe. Lo que pasa es que me daba cuenta de que la sociedad avanzaba y la Iglesia estaba estancada en sus ideas, en sus prácticas, en sus leyes. Estaba como en la Edad Media. Poco más. Y yo decía que la Iglesia tenía que actualizarse y eso no me lo callaba.
¿Y ha avanzado la Iglesia algo desde entonces?
El cambio más importante es el que se está produciendo en el pontificado del papa Francisco. Cuando tomó las riendas, tiró de la manta y apareció toda la corrupción en asuntos de moralidad relacionada con el abuso de menores, que era una cosa que venía de antiguo. Yo le puedo decir que en los años 50, cuando terminé mis estudios, antes de ir a Roma me dijeron que urgía en una diócesis de España porque el rector del seminario había abusado ni se sabía de cuantos [niños]. Y, cuando se supo, el obispo tuvo que echar a todos los profesores y le pidió al provincial que mandara allí jesuitas. Tuve que estar un tiempo en ese seminario.
¿La iglesia ha actuado con celeridad o ha encubierto los casos?
En aquel tiempo se ocultaba. De tal manera, que recibíamos cartas de Roma imponiendo un silencio severo y total sobre lo que había pasado. Lo cual era inútil porque en la ciudad donde sucedió lo sabía todo el mundo. Era el tema de comentario en los bares, las tiendas y las reuniones.
Benedicto XVI acaba de culpar al Concilio Vaticano II de la crisis de pederastia en la Iglesia por su “moral laxa”
Es mentira. Si lo ha dicho, que yo lo dudo, no porque usted se lo esté inventando, sino porque hay agencias que transmiten esas informaciones con intereses de desprestigiar la dirección de la Iglesia y el gobierno de Benedicto XVI. Él tuvo otros problemas muy serios y uno de ellos es que no se le puso remedio a esto a tiempo. Él tiene una mentalidad muy conservadora y una teología que se acomoda más a la que había antes del Concilio Vaticano II. Esto es evidente.
José María Castillo mastica las palabras pausadamente. Enfatiza las sílabas con precisión y subraya las ideas que estima cruciales para hacerse entender. Su discurso se adentra, a veces, en los territorios intrincados de la teología, a cuyo estudio ha dedicado su vida. En otras, desciende a lo prosaico. “Yo tuve que ir a Toledo a dar una conferencia y quise ir a la Catedral porque es una maravilla de arte, con los cuadros de El Greco y la belleza del gótico. Pero cuando me pidieron dinero para entrar dije: “Yo aquí no”. Es lo que dice el Evangelio. Jesús entró un día en el templo de Jerusalén con un látigo y a latigazo limpio echó a todos los comerciantes que había. Y dijo: “Habéis convertido la casa de oración en una cueva de bandidos”.
¿Usted cree que los obispos están comerciando con las catedrales?
Sí, claro. ¿A usted le cabe en su cabeza que el obispo de Córdoba haya inmatriculado la Mezquita por no sé cuántos euros? La ha hecho propiedad de la Iglesia y, si usted va a Córdoba y quiere ver la Mezquita, tiene que pagar. ¿Y ese dinero dónde va? Al bolsillo de los canónigos y del obispo.
¿Y a usted qué le parece?
Eso es un escándalo. Han convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos, según el Evangelio. Con esto no llamo bandido al obispo y los canónigos. Simplemente relato lo que dice el Evangelio.
¿Qué hay que hacer con las inmatriculaciones?
Devolver todo al Estado. Todo eso es de dominio público. Que el Estado lo estudie. ¡Pero si Jesús le prohibió a los Apóstoles hasta llevar dinero! Lea usted el capítulo 10 del Evangelio de Mateo. Lo dice clarísimamente Jesús: “No llevéis dinero”. Ni mucho menos cobrar. A mí me indigna que cobren por los sacramentos. Por una boda, por un bautizo. ¿Qué cobrar? ¿Qué negocio es este? Y dicen: ¿el cura de qué va a vivir? ¡Que trabaje! ¡Que se busque la vida como todo bicho viviente!
¿El papa Francisco es su papa?
Claro que sí. Me ha llamado dos veces por teléfono. La primera vez no estaba en casa y cuando volví me dijeron que había llamado el papa. Yo dije: “¿Esto qué broma es?”. Y una noche estaba sentado en casa para cenar, suena el teléfono y era un número oculto. Y no lo cogí. Antes de un minuto, volvió a llamar y lo cogió otra persona de la casa. Era el papa. Me dijo que quería agradecerme lo mucho que lo defiendo y digo a favor suyo. Luego me pidió: “Rece por mí. Lo necesito mucho”. A la tercera vez que me dijo que rezara por él se emocionó y se le rompió la voz. Casi empezó a llorar. Eso me emocionó mucho y le dije: “Mire, padre Jorge Mario, vamos a descansar, que es muy tarde. Ya tendremos ocasión”. A los cinco días me llaman de Madrid para decirme que el papa me espera tal día en la residencia de Santa Marta en el Vaticano. Allí fui. Estuvimos hablando y me dijo: “Siga escribiendo y publicando, que eso le hace mucho bien a la gente”. Me insistió mucho en eso. Le dije: “Padre, usted y yo somos dos jesuitas sin papeles”. Se reía como un chiquillo. Me dio las gracias por los libros publicados y me dio un abrazo.
¿Qué revolución ha venido a hacer el papa Francisco en la Iglesia?
Humanizarla. Habla con todo el mundo. Y me consta que su ilusión sería poder salir como un ciudadano más por la calle. Le voy a contar una historia que mucha gente no sabe. Cuando lo nombraron papa y salió la fumata blanca, al que ha sido elegido lo llevan al balcón central de San Pedro para dirigirse al pueblo. Pero con él se tardó casi una hora. ¿Por qué? Porque apenas salió tuvo el primer encontronazo con los cardenales. ¿Por qué? Porque salió de la Capilla Sixtina y en el jardín había un cochazo para llevarlo. Y cuando vio aquello dijo: “Yo ahí no me subo. ¿No tienen un coche más sencillo que este?”. Claro. Aquello puso en guardia a todos los que tenían buenos coches. Le trajeron otro coche que se parecía al primero y dijo que tampoco. “¿Pero es que aquí no hay coches utilitarios de los que usa todo el mundo?”. Ese fue el primer encontronazo.
¿El Vaticano representa al Evangelio?
Bueno, lo representa, sí. Pero tal como ha quedado configurado con ese gran palacio y esos señores, en ese sentido, está muy lejos del Evangelio.
El papa Francisco está encontrando serias resistencias dentro de la curia romana.
 ¿La Iglesia es reformable?
No solamente es reformable sino que tiene que ser reformada. El papa no ha visitado todavía ningún país de Europa. Italia, porque es de allí, y Portugal. No ha estado en España, Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra. En ninguno. ¿Dónde ha ido? A los pueblos más pobres de África, a Filipinas, a Asia, a América Latina. Es un hombre al que se acerca todo el mundo. Va a casa de enfermos, a hospitales, a la cárcel. Es otro estilo completamente distinto. Este hombre ha acercado la Iglesia al pueblo y quiere que la Iglesia viva en la sencillez y la simplicidad del pueblo como Jesucristo.
¿Y lo van a dejar en la curia?
Él hace lo que puede. Y prueba de ello es la cantidad de enemigos que tiene. Mucha gente del alto clero son unos trepas. El papa ha usado esa palabra. Que lo que quieren es trepar, subir, conquistar puestos importantes, ser personajes famosos. Con estos no vamos a ninguna parte.
¿Y en la Conferencia Episcopal Española tiene muchos enemigos?
Sí. Hay un grupo que se sabe quiénes son. Está publicado. Ahora yo tengo mucha esperanza con el cambio del nuncio. El que había era un italiano que soltó cosas extrañas a propósito de cambiar los restos mortales de Franco. Se ve que estaba en contra de eso y quería que Franco estuviera allí o en la Almudena. En esas cosas no debe meterse la Iglesia. Lo que tiene que hacer es vivir con la sencillez, la humanidad, la bondad y la cercanía a la gente más necesitada.
Usted cree que la principal reforma de la Iglesia es la supresión del clero.
Esa es una de las que habría que hacer. Suprimir el clero y darle protagonismo a los laicos. A todo el mundo que tenga fe y creencias. Eso del clero y ser cura no es una carrera para ganarse la vida y ser una persona importante.
Es usted partidario del fin del celibato y el ordenamiento de mujeres. ¿Le hacen caso?
No. Hasta ahora. Pero no van a tener más remedio. De aquí a unos cuantos años es que no hay [vocaciones].
¿Por qué las mujeres tienen un papel subordinado en la Iglesia?
Porque en la antigüedad no tenían los mismos derechos que el hombre. Y este es un fenómeno histórico que se ha mantenido.
¿Hay que cambiarlo?
Claro que sí. La mujer debe tener los mismísimos derechos que el hombre. Iguales. Si pueden ordenarse los hombres, ¿por qué no las mujeres? Que me den una razón. En la antigüedad había tres colectivos marginales: mujeres, niños y esclavos. Eso es una cuestión histórica. Pero nuestra fe no puede depender de los procesos históricos del año de María Castaña.
¿Por qué hay esa resistencia numantina en la Iglesia?
Por el machismo de los hombres. Que no queremos ceder nuestra superioridad sobre las mujeres.
Las encuestas indican que el 49% de los jóvenes entre 18 y 24 años se declaran no creyentes, el 80% de las bodas son ya civiles y solo un 14% señala en exclusiva la casilla de la Iglesia en el IRPF. ¿Qué está pasando en España?
Sencillamente que la religión, tal como se entendía en la Edad Media, en la modernidad y posmodernidad no tiene sentido. ¿Qué hay que hacer? ¿Prescindir de la religión? No. Adaptarla.
¿Hay que denunciar el Concordato?
Sí. Eso se hizo en tiempos de Franco en el 53 y muchas de las cuestiones ya no tienen sentido. Hay que actualizarlo.
¿Iglesia y modernidad son como agua y aceite?
De facto, sí. En muchísimos casos y circunstancias, pero no debe ser así. La Iglesia debe estar actualizada, fundida con la sociedad y asumiendo las costumbres de las culturas. Las de África y Asia no son como las de Europa. Que se adapte a cada cultura, preservando lo que es fundamental, que son las cosas en que Jesús centró su actividad. La iglesia se tiene que actualizar. Entonces cambiarán muchas cosas.
Sacerdote, ex jesuita y catedrático de Teología, se doctoró en la Universidad Gregoriana de Roma y es autor de más de 40 libros de contenido doctrinal. En 1989, un año después de ser apartado de la enseñanza por la jerarquía católica, viajó a El Salvador para sustituir a los seis jesuitas asesinados por el Ejército. Ha sido vicepresidente de la Asociación de Teólogos Juan XXIII y ha mantenido una fecunda actividad docente en Latinoamérica. Su interpretación abierta del Evangelio, reflejada en su vasta producción investigadora, ha levantado ampollas en el seno de la Iglesia. Su cosmovisión no es la estándar que se puede escuchar en cualquier templo de barrio. “El relato de la creación, de Adán y Eva, del pecado original, de Caín y Abel, de la Torre de Babel o del diluvio universal no tienen valor histórico ninguno. Son mitos tomados por los judíos de religiones orientales anteriores a ellos”.
A nosotros nos los han enseñado como si fueran realidades históricas.
Pues no son realidades históricas. Todo eso no concuerda con los estudios de paleontología, antropología y prehistoria. Los seres humanos no empezaron en un paraíso original. Empezaron hace cien mil años en África. Eso está muy estudiado y hay una literatura enorme de auténticos sabios. Lo que apareció entonces es la religión. Aparecieron rituales, ceremonias de sacrificio relacionadas con la muerte.
Entonces, el mundo no fue creado en siete días.
No. El origen del mundo no se conoce. Eso es una leyenda mítica, primitiva. Por eso, muchos dicen que todo esto de Dios es un cuento. Esto es importante: no confundamos a Dios con la religión. Dios es una realidad trascendente. Y si nos trasciende es que no nos podemos comunicar con él. Lo cual no quiere decir que no exista sino que pertenece a un ámbito de realidad que no está a nuestro alcance. La solución está en el Evangelio. ¿Y qué es el Evangelio? Una recopilación de pequeños relatos en los que emerge el personaje central, que es Jesús de Nazaret. A él le preocupaban tres cosas. Primero: la salud humana. Por eso, en los Evangelios son relatos de curación de enfermos muchos de ellos. ¿Qué quiere decir esto? Que a Dios se le encuentra remediando el sufrimiento. Segunda preocupación: la alimentación. En los Evangelios, Jesús nunca le da a alguien una limosna para que se compre un bocadillo. Juntaba a la gente y comían todos juntos. Y tercero: las relaciones humanas. Hoy está de moda hablar de los derechos humanos. El Evangelio va mucho más lejos. No solo defiende los derechos humanos, sino que Jesús insiste en que tenemos que saber renunciar a nuestros propios derechos con tal de hacerle el bien a otro. Todo esto la gente no lo conoce ni los curas lo predican.