FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

sábado, 22 de abril de 2017

Dos jóvenes de ambientes salesianos, víctimas mortales en la gran marcha de Venezuela




Carlos José Moreno, de 19 años, y Paola Ramírez, de 23, murieron asesinados presuntamente por los colectivos de Maduro, pese a que no estaban participando en las protestas.
Los dos jóvenes fallecidos ayer durante las protestas organizadas por la oposición venezolana contra el Gobierno de Nicolás Maduro estaban vinculados a ambientes salesianos, según han informado varios medios. Ninguno de los dos estaba participando en las protestas.












Carlos José Moreno Barón, de 19 años de edad, se dirigía a un campo de fútbol al este de Caracas cuando quedó atrapado entre los opositores y colectivos oficialistas, que abrieron fuego contra los primeros. El joven murió como consecuencia de un disparo que recibió en la cabeza. Era ex alumno del colegio San Francisco de Sales, en Sarría, y pertenecía al Movimiento Juvenil Salesiano.

En la ciudad de San Cristóbal, capital del Estado de Táchira, Paola Ramírez regresaba de una entrevista de trabajo cuando fue abatida por los disparos efectuados por un grupo de motorizados, presuntamente vinculados a colectivos oficialistas. La joven asesinada tenía 23 años de edad y era ex alumna salesiana del colegio de Táriba.

La crónica completa de la jornada de protestas se puede leer en este artículo de Aleteia.

Fotomontaje: Ramón Antonio Pérez.

LA RESURRECCIÓN COMPROMISOS

Ver y creer - 2º Domingo de Pascua, Ciclo A

EMOCIONES

col enrique art

Entrevista a Jordi Montero, en La Contra, de La Vanguardia, 10 de febrero de 2017.
Jordi Montero, neurofisiólogo, experto en dolor.
Tengo 65 años. Barcelonés. Divorciado, dos hijas, dos nietos. Me he jubilado del hospital Universitario de Bellvitge. Trabajo en el Institut Dexeus y la clínica Tres Torres. La política se ha convertido en una profesión, pero debería hacerse en la calle, mirando alrededor. Soy agnóstico.
El “emocionólogo”
Es uno de los neurólogos que más saben sobre el dolor en nuestro país, durante más de cuarenta años ha combinado la docencia, la clínica y la investigación y ha sido uno de los impulsores del Grupo de Estudio de Dolor Neuropático de la Sociedad Española de Neurología. Resume su experiencia y conclusiones en Permiso para quejarse (Ariel). Pertenece a ese pequeño grupo de médicos que reivindican el buen trato y la calidad de tiempo con el paciente porque sabe que el dolor crónico está relacionado con problemas emocionales y es el motivo del 80% de las consultas de una unidad del dolor. “El siglo XXI es el siglo de las emociones, de las neurociencias y de las mujeres; este es el gran cambio en el que estamos inmersos”.
 Más de seis millones de españoles sufren dolor crónico.
Sí, una de cada seis personas. Y, a diferencia del dolor agudo, el crónico no tiene una causa física.
¿No hay nada objetivo que lo produzca?
No, hasta ahora los médicos decíamos: “tiene cuento”, “es histérico”. Pero gracias a las neurociencias hemos podido observar que la actividad cerebral de las personas con dolor crónico es idéntica a la del dolor agudo.
¿Por fin tienen permiso para quejarse?
Sí, y su fuente son factores emocionales. Al fin y al cabo las emociones son lo que nos gobierna, lo más importante de nuestro cerebro.
¿Por encima de la razón?
Muy por encima. La razón, decía Einstein, es la servidora de la emoción. Puede que hayas tenido un dolor agudo y que cuando desaparezca la lesión continúes teniéndolo.
¿Emoción y memoria están ligados?
Sí, por eso explicarle al paciente por qué le duele hará que se encuentre mejor, y a partir de ahí hay que ayudarle a cuidar sus emociones con movimiento, fisioterapia, caricias, masajes.
¿Caricias?
La caricia es comunicación, y tiene un efecto clarísimo sobre el dolor. El contacto táctil es necesario en el animal. Si impides que la madre rata acaricie a sus crías, lo que hacen durante horas, las crías mueren.
¿Y qué ocurre con los humanos?
Hay estudios que demuestran que los bebés humanos que han tenido poco contacto con la madre tienen problemas en el aprendizaje.
¿El movimiento ayuda a paliar el dolor?
Sí, en la zona dolorida, porque es antiálgico. El neurocientífico Ramachandran, un sabio, ha ideado algo genial para las personas que tienen miembros fantasma.
Suelen doler.
Ramachandran engaña al cerebro: si al paciente le falta el brazo derecho, le pone un espejo frente al brazo izquierdo, le hace mover la mano mirando el espejo y el dolor se reduce.
El cerebro ve el brazo que le falta.
Exacto. La mayoría de los parapléjicos tienen dolor en las piernas y ahora los someten a realidad virtual, se ven corriendo y mejoran. Rizzolatti, el neurólogo que desarrolló la idea de las neuronas espejo, demostró que solo podemos entender algo si lo imaginamos, si lo reproducimos en nuestra mente.
Complejo.
Cuando Messi chuta, los cuádriceps de los espectadores se contraen en su cerebro. Cuando imagino el movimiento, neurológicamente estoy haciendo el movimiento.
¿Por qué las mujeres padecen más dolor crónico que los hombres?
La cultura tiene mucho que ver; por ejemplo, la religión católica imbuida de culpa, el dolor como castigo divino, es algo que, aunque seas agnóstico, está dentro de ti, y las mujeres en este sentido han sido más castigadas. Por eso es tan necesario que los médicos tengan tiempo para hablar con los pacientes y reflexionar sobre estos temas. Necesitamos emocionólogos.
Buen término.
Es muy difícil vencer el dolor crónico con la medicina convencional, debemos afrontarlo desde otro punto de vista, más humanista y más cariñoso. Hay que ponerse en el lugar del paciente y respetarle.
¿La migraña es emocional?
Los factores son emocionales y cognitivos con cambios físicos reales.
¿Y los dolores de espalda?
Hemos prolongado nuestra esperanza de vida. Tenemos un cerebro y un estilo de vida joven en una estructura vieja, y eso crea desajuste.
¿Cómo evitar el dolor crónico?
No distorsionando nuestras emociones. Frans De Waal se ha pasado años estudiando los bonobos, el animal más cercano al Homo sapiens. Tienen fantásticas relaciones sociales: de entrada, en vez de macho alfa tienen abuela alfa.
Lo resuelven todo con la relación afectiva.
Sí, táctil y sexual, se besan, se acarician, confían entre ellos, y no tienen conflictos.
¿Propone copiar su modelo?
Habría menos hipertensión arterial y menos dolores de cabeza. Estamos en un cambio de era y hay que vivir sin miedo a las emociones, clasificarlas, estudiarlas. Abordarlas desde la ciencia.
Nos tocamos poco.
Yo pedí oficialmente que se suprimieran las mesas de las consultas externas. Poder poner tu mano sobre la mano de un paciente es decirle “yo no soy un peligro para ti y te voy a ayudar”, y eso es magnífico contra el dolor crónico.
Hay que canalizar las emociones.
Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente. No debemos reprimir las emociones, porque estamos expresando nuestra verdadera esencia. Reprimirlas es crearte problemas en tus redes neuronales.
Nos queda un largo camino.
Los humanos, por ejemplo, tenemos la esclerótica blanca, que nos permite ver los movimientos oculares del otro, leerle y ponernos en su lugar. Es la forma más sofisticada de caricia. Hay que poner las emociones en el centro de nuestras investigaciones, esta es la revolución.
¿Una revolución pendiente?
Como no exijamos que los médicos de familia tengan más tiempo para hablar con sus pacientes con dolor crónico, los políticos no nos lo van a dar. Valoremos lo importante.

FRANCISCO Y LA "REFORMA DE LAS MENTALIDADES"


En el programa "El pensamiento teológico y pastoral de Papa Francisco" de esta semana, el profesor Rafael Luciani -teólogo venezolano y profesor de la escuela de Teología y Ministerio en Boston College- hablará sobre "la reforma de las mentalidades", es decir, el paso del poder eclesial a una Iglesia pobre y para los pobres.
"El complejo del elegido". Con estas palabras Francisco se refiere al origen de lo que él denomina "la patología del poder eclesial". Se trata de una actitud que nace en las casas de formación de clérigos y religiosos, se extiende por las parroquias y se fortalece con estilos de vida no acordes con la dimensión profética del ministerio eclesial.
Hablando de las estructuras eclesiales, Rafael Tello, uno de los fundadores de la Teología del Pueblo, explica como se ha ido formando una "cultura eclesial" a partir de la "pertenencia a parroquias o capillas, la adscripción a asociaciones u obras pías, el modo de organizar el año litúrgico, el culto público o la recepción de los sacramentos, el modo de orar y gran parte de las oraciones que se emplean, las obras penitenciales, etc.".
Este modo de vivir la fe, encerrada en pequeños núcleos o burbujas de cultura eclesial, ha conducido en los últimos años, y especialmente en las nuevas generaciones, a una crisis de sentido cuya verdadera raíz se encuentra en la propia transmisión de la fe, en sus modos, contenidos y perspectivas, que no saben responder alternativamente, a la crisis actual del sujeto en búsqueda de sentido. Es un modelo de cultura eclesial que se preocupa por la conquista y conservación de espacios religiosos (Aparecida), pero no conecta realmente con los padecimientos y esperanzas del hombre concreto en su historia secular.
En 1981 Lucio Gera, fundador de la Teología del Pueblo, ofrece una conferencia organizada por Caritas de Buenos Aires, donde sostiene que "la crisis del mundo actual se manifiesta en una crisis de las instituciones y estructuras, que no comunican una suficiente sabiduría". Por tanto, toda reforma de las estructuras, exigirá un cambio de ciertos estilos dominantes de vivir la fe. En fin, exige una reforma de las mentalidades.
En el Encuentro con el Comité de Coordinación del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), el 28 de julio de 2013 en Río de Janeiro, Francisco se refirió a las tentaciones que nacen de esta cultura eclesial erigida como modo absoluto de vivir el cristianismo, dando primacía a lo disciplinar, a lo jurídico, al cumplimiento formal y a la mera pertenencia a la institución sin la necesidad de los vínculos sociales. Esto hace que sus miembros corran el riesgo de quedar reducidos a un "círculo cerrado donde la pertenencia al grupo clerical es más importante que el cuerpo eclesial mismo en su conjunto".
En su mensaje de 2014 a la Curia, Francisco presentó una breve descripción fenomenológica de los elementos enfermizos y estilos de vida cristiana deformados que han venido conformando el ámbito de la cultura eclesial, y que deben superarse. Destacamos algunos de los 14 puntos a los que Francisco se refiere:
1. "La enfermedad de sentirse "inmortal", "inmune" o incluso "indispensable" descuidando los necesarios y habituales controles (...). El antídoto a esta epidemia es la gracia de sentirnos pecadores y de decir con todo el corazón: "Somos siervos inútiles. Hemos hecho lo que teníamos que hacer" (Lc 17,10)".
2. "La enfermedad del "martalismo" (en referencia a Marta), de la excesiva laboriosidad: es decir de aquellos que se sumergen en el trabajo descuidando, inevitablemente, "la parte mejor": sentarse al pie de Jesús... (cfr Lc 10, 38-42)".
3. "La enfermedad de la "fosilización mental y espiritual"... Es la enfermedad de quienes pierden "los sentimientos de Jesús..." (cfr. Fil 2,5-11) porque su corazón, con el pasar del tiempo, se endurece y se convierte en incapaz de amar incondicionadamente al Padre y al prójimo... (cfr. Mt 22, 34-40)".
4. "La enfermedad de la excesiva planificación y del funcionalismo... Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo permanecer en las propias posturas estáticas e inmutables. En realidad, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no tiene la pretensión de regularlo y de domesticarlo".
5. "La enfermedad de la mala coordinación... cuando los miembros pierden la comunión entre ellos y el cuerpo pierde su armonioso funcionamiento".
6. "La enfermedad del Alzheimer espiritual... una disminución progresiva de las facultades espirituales".
7. "La enfermedad de la rivalidad y de la vanagloria... cuando la apariencia, los colores de la ropa o las medallas honoríficas se convierten en el primer objetivo de la vida... "enemigos de la Cruz de Cristo" porque se jactan de aquello que tendrían que avergonzarse y no piensan más que en las cosas de la tierra... (Fil 3,19)".
8. "La enfermedad de la esquizofrenia existencial... de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica del mediocre y del progresivo vacío espiritual...".
9. "La enfermedad de los chismes, de las murmuraciones y de las habladurías...".
10. "La enfermedad de divinizar a los jefes... de los que cortejan a los superiores, esperando obtener su benevolencia. Son víctimas del carrerismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios... (cfr Mt 23-8.12)".
11. "La enfermedad de la indiferencia hacia los demás...".
12. "La enfermedad de la cara de funeral... El apóstol debe esforzarse para ser una persona cortés, serena, entusiasta y alegre que transmite felicidad en donde se encuentra...".
13. "La enfermedad de la acumulación... cuando el apóstol trata de llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino solo para sentirse seguro".
14. "La enfermedad de los círculos cerrados en donde la pertenencia al grupito se vuelve más fuerte que la pertenencia al Cuerpo y, en algunas situaciones, a Cristo mismo".
Esta serie de actitudes hace que la Institución eclesial se reduzca a un "círculo cerrado donde la pertenencia al grupo clerical es más importante que el cuerpo eclesial mismo en su conjunto, creando así una grave separación entre laicado y sacerdocio ministerial" (Discurso, 22-12-2014) que se expresa en el ejercicio de una tiranía pastoral o administrativa centrada en el sacerdote. Si esto no se entiende bien, deriva en el llamado "clericalismo".
El clericalismo es una deformación del poder eclesiástico que produce una "esquizofrenia existencial", o pérdida del contacto con la realidad. Es un estilo de vida que favorece la "mediocridad ministerial" porque "se vive un seguimiento de Jesús sin renuncia, una oración sin encuentro, una vida fraterna sin comunión, una obediencia sin confianza y una caridad sin trascendencia" (Homilía, 2-2-2015).
Francisco llama a un cambio de mentalidades, un cambio de paradigma para que la Iglesia no siga actuando monárquica y totalitariamente, en parroquias, proyectos educativos y acciones pastorales. Que aprenda a tomar decisiones colegiales porque "muchos no encuentran espacio en sus Iglesias particulares para poder expresarse y actuar, a raíz de ese excesivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones" (Evangelii Gaudium, 102). En fin, esta reforma o cambio de las mentalidades pasa por un cambio en el modo de comprender a la Iglesia. Como dijo Francisco: "prefiero una Iglesia manchada por salir a la calle, antes que una enferma por el encierro y la comodidad" (Evangelii Gaudium, 49).

¿Cómo hablar de Dios Padre en un mundo de excluidos?


José Comblin, teólogo


Nuestro mundo es cada vez más un mundo de excluidos al lado de un mundo de satisfechos. Los dos mundos se alejan cada vez más y se ignoran. Por otra parte, el mundo de los excluidos, a pesar de ser mayoritario, queda escondido. En un mundo que se dice mundo de la comunicación, los excluidos están fuera de la comunicación. No navegan por internet.
La vida en el mundo de los excluidos es una lucha de cada día por la sobrevivencia: un mundo de privaciones, violencias, robos, asesinatos. Niñas maltratadas expulsadas del hogar, que viven en la calle, condenadas a practicar el sexo o a vender drogas para sobrevivir. Mujeres violentadas por hombres drogados, jóvenes sin trabajo, sin estudio, sin horizontes y sin futuro, vagando por las calles sin saber qué hacer. Luchas por la dignidad, siempre recomenzadas y siempre frustradas. En fin, aquella realidad que conocemos todos los días. ··· Ver noticia 

Repensar la resurrección. La fe en común en la diferencia de las interpretaciones


André Torres Queiruga, teólogo


QueirugaEste texto es el epílogo del libro de Andrés TORRES QUEIRUGA, «Repensar la resurrección» (Trotta, Madrid 2003), que trata de hacer un resumen del propio libro. No hemos corregido las huellas de este su carácter de epílogo ni sus referencias a páginas anteriores del libro. Agradecemos al autor y a la editorial su gentileza, y recomendamos a los lectores su lectura completa
Llegados al final de un largo y sinuoso recorrido, no sobra intentar poner en claro su resultado fundamental. Un resultado que, como el enunciado del título trata de indicar, presenta un carácter claramente dialéctico. Por un lado, la reflexión ha procurado moverse siempre dentro de aquella precomprensión común de la que, de un modo u otro, parten todos los que se ocupan de la resurrección (por eso dan por supuesto que tratan del mismo asunto). Por otro, ha sido en todo momento consciente de que lo en apariencia “común” está ya siempre —y por fuerza— traducido conforme a los patrones de las interpretaciones concretas. La presentada en este libro es una de ellas. Por eso se ha esforzado en todo momento por moverse dentro de la fe común y al mismo tiempo no ha ocultado nunca su libertad para elaborar su peculiar propuesta dentro de la diferencia teológica. ··· Ver noticia ···

Armas químicas matan a inocentes en Siria

José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)


Los ataques con gas nervioso son considerados por la ONU armas de destrucción masiva. Su producción y almacenamiento está prohibida desde 1997. Los países miembros de la ONU están obligados a eliminar los stocks de arma químicas.
Apenas 0,5 mg de gas cloro o gas sarín podría matar a una persona, un proyectil de artillería puede llevar hasta 3 kg de este último. Algunos de los efectos en el organismo son: ceguera, parálisis, obstrucción de las vías respiratorias, presión en el pecho y espasmos musculares y convulsiones.
Los ataques con gas nervioso son considerados por la ONU armas de destrucción masiva. Su producción y almacenamiento está prohibida desde 1997. Los países miembros de la ONU están obligados a eliminar los stocks de arma químicas.


El horror de la guerra quedó reflejado una vez más por el uso de armas químicas en Siria, en una sucesión de bombardeos que causó la muerte a casi un centenar de personas, en su mayoría mujeres y niños, lo que generó una enérgica repulsa mundial, la convocatoria urgente a una reunión de las Naciones Unidas, y además dejó en una posición comprometida al presidente Bachar Al Asad. Pero las cifras facilitadas por organismos internacionales fiables incluían numerosos niños aquejados de convulsiones y problemas respiratorios, en Jan Sheijun, una pequeña ciudad de la provincia de Idlib, de 75 mil habitantes, bastión de rebeldes y yihadistas en el noroeste de Siria.  Al parecer hubo al menos cuatro bombardeos químicos y uno posterior en el hospital donde eran asistidas víctimas y heridos. Según una corresponsal de AFP, el hospital fue posteriormente bombardeado, lo que provocó importantes daños en el centro de salud y la huída de los médicos entre los escombros.

Videos de militantes contrarios al régimen mostraban cadáveres sobre las veredas y otras personas aquejadas por espasmos y episodios de asfixia. Muchos eran rociados con agua mientras los médicos trataban de reanimarlos.
Las víctimas tenían “las pupilas dilatadas, convulsiones, espuma saliéndole de la boca”, explicó un socorrista entrevistado en uno de los hospitales de la ciudad. Se trata del “segundo ataque químico más mortífero del conflicto en Siria”, después del que causó más de 1.400 muertos en 2013. El enviado especial de Naciones Unidas para Siria afirmó que la ONU quiere “identificar claramente las responsabilidades” y que los autores del ataque con armas químicas en Siria “rindan cuentas”.

El gobierno sirio, que ratificó la Convención sobre la prohibición de armas químicas en 2013, descartó haber utilizado armamento químico, pero las acusaciones a Damasco por emplear este tipo de armas se suceden, y una investigación dirigida por la ONU señaló al régimen por haber realizado al menos tres ataques con gas cloro, en 2014 y 2015.  Este “crimen horrible” recuerda al ataque de verano de 2013 cerca de Damasco, que la comunidad internacional “dejó impune”, agregó, al advertir que “ponía en entredicho” el proceso de paz en el país.
El armamento químico se diferencia de las armas convencionales o armas nucleares porque sus efectos destructivos no se deben principalmente a una fuerza explosiva. El uso ofensivo de organismos vivientes (como el Bacillus anthracis, agente responsable del carbunco) es generalmente caracterizado como arma biológica, más que como arma química; los productos tóxicos producidos por organismos vivos, p. ej., toxinas como la toxina botulínica, ricina o saxitoxina,  son considerados armas químicas. Según la Convención sobre Armas Químicas de 1993, se considera arma química a cualquier sustancia química tóxica con la excepción de que sean utilizados con propósitos permitidos.

Las armas químicas están clasificadas como armas de destrucción masiva por las Organización de las Naciones Unidas y su producción y almacenamiento está proscrita por la citada convención.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no votó ayer el borrador de resolución presentado por Estados Unidos, Reino Unido y Francia sobre el ataque químico en Siria, después de que Rusia rechazara el proyecto porque el uso de armas químicas por parte del Ejército sirio estaban basadas en “informaciones falsas”, pidió una “investigación objetiva” de lo ocurrido y anunció seguir apoyando a Damasco “en la lucha contra el terrorismo”. La embajadora de EEUU ante Naciones Unidas, Nikki Haley, instó a la aprobación de una resolución con la que emprender acciones contra Bachar el Asad. 

Toda guerra es el reconocimiento del fallo en el diálogo, la cooperación y la solidaridad basada en la justicia y en la sobriedad compartidas que deben presidir las relaciones entre seres humanos. Pero al acudir al armamento nuclear, a las armas químicas y a bombardeos indiscriminados promovidos por intereses espurios no hace presagiar más que terrorismos ciegos e invasiones incontroladas proliferen cuando ya no se tienen que perder más que las cadenas, la dignidad y la propia razón de ser de los humanos. Sin olvidar que la más letal de las armas de destrucción masiva continúa siendo la explosión demográfica. Pero de esta no se habla por razones de auténtico delirio y que afectan al planeta entero. 

¿Cómo, dónde y en quién está presente y actúa el Señor resucitado?


José Mª Castillo, teólogo


Castillo2Es un hecho que la resurrección de Jesús constituye el acontecimiento central de nuestra fe cristiana. Pero es un hecho también que ese acontecimiento central de la fe cristiana no parece estar en el centro de la vida de los creyentes. Por lo menos, a primera vista, no se tiene la impresión de que los cristianos lo entiendan y lo vivan así. Hay otras cosas que interesan más al común de los mortales bautizados. Y conste que me refiero a cosas estrictamente religiosas: la pasión del Señor, la devoción a la Virgen y a los santos, determinadas prácticas religiosas, etc.
Sin embargo, a mí me parece que no deberíamos precipitarnos a la hora de dar un juicio sobre esta cuestión. Porque, sin duda alguna, se trata de un asunto más complicado de lo que parece en un primer momento. Por eso, valdrá la pena analizar, ante todo, de qué maneras el Resucitado debe estar presente en la vida y el comportamiento de los creyentes, según el Nuevo Testamento, para poder, desde ahí, sacar luego las consecuencias. ··· Ver notici

Domingo 23 de abril, 2 Pascua – A (Juan 20,19-31): Jesús salvará a su Iglesia

    col pagola
  •  Jn 20, 19-31
Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero ya no está con ellos Jesús. En la comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? «Está anocheciendo» en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.
Dentro de la casa están «con las puertas bien cerradas». Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.
Los discípulos están llenos de «miedo a los judíos». Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar al mundo como lo amaba Jesús ni infundir en nadie aliento y esperanza.
De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. «Entra en la casa y se pone en medio de ellos». La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a anunciar por todas partes la Buena Noticia de Jesús.
Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo a vosotros». No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.
Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice, como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: «Recibid el Espíritu Santo».
Solo Jesús salvará a su Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.
Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores.

Domingo 23 de abril de 2017, 2º Domingo de Pascua



2 de PascuaAAdalberto, mártir (997), Jorge, mártir (303)
Si la resurrección de Jesús no tuviera efecto alguno en la vida del discípulo, es decir, si la Resurrección no tuviera como sentido final la re-creación del ser humano y por tanto la re-creación de un nuevo orden, entonces eso de la Resurrección de Jesús no habría pasado de ser un asunto particular entre el Padre y su Hijo. Pero, como la resurrección de Jesús es la base y fundamento de una comunidad y el horizonte hacia el cual tiende toda la creación, por eso, tanto el evangelio de hoy como la primera lectura de Hechos, tratan de iluminarnos sobre cuál es ese horizonte y cuáles, por tanto, son los efectos inmediatos, reales y concretos de la Resurrección. ··· Ver noticia ···

jueves, 20 de abril de 2017

Encuesta reveladora

Gabriel Me. Otalora

Leo en Religión Digital los datos de una reciente encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) sobre cómo se definen los ciudadanos en materia religiosa. Mientras que casi el 69,9% se dice católico, el 59,6% no pisa “casi nunca” la iglesia y si lo hace es en ceremonias sociales como bodas, comuniones, etc. de allegados. A la pregunta de con qué frecuencia asisten a oficios religiosos sin contar esas ceremonias por uso social, un 59,6% responde “casi nunca”; el 13,9% lo hace “varias veces al año”; el 10,1% “alguna vez al mes”; el 13,3% “casi todos los domingos y festivos” y el 2,4% “varias veces a la semana”. Solo el 3,1% se declara creyente de otra religión.
Lo curioso es que, el 75,3% cree en Dios frente al 24,7% que no (el 15,8% se define como agnóstico y el 8,9% como ateo). Es decir, que el sustrato social sigue siendo religioso pero la vivencia, no. Sería interesante que una encuesta de estas características siguiera ahondando en el tema y preguntase a los entrevistados sobre las causas de este divorcio entre la convicción y la práctica.
En mi opinión, veo dos causas principales en estos resultados: el materialismo consumista reinante que se manifiesta en una pavorosa indiferencia; y la imagen deteriorada de la Iglesia católica como institución. La primera nos envuelve a casi todos, y de qué manera. Este modelo neoliberal nos arrastra hacia la indiferencia solidaria dificultando la verdadera experiencia religiosa, la práctica de la oración en escucha y el compromiso con el hermano sufriente.
La segunda causa es un problema que el Papa Francisco no se cansa de repetir por activa y por pasiva alertando del daño que ocasionan las carrearas eclesiásticas, los dogmatismos curiales y la falta de ejemplo que facilita el escándalo. Los templos se vacían de fieles y generaciones casi completas ignoran la liturgia católica. Las vocaciones sacerdotales son exiguas, los laicos pintamos poco en general y las mujeres -religiosas y monjas incluidas- son el vagón de cola. Javier Elzo recuerda en su último libro que Francisco, hace dos años en Filadelfia, dijo que el futuro de la Iglesia pasaba por los laicos y las mujeres para concluir -el sociólogo vasco- que el poder sin autoridad es lo que está en juego en la Iglesia.
Diríase que la mayoría de obispos mantiene una fe replegada y defensiva sin asomo de autocrítica que esperan a un sucesor de Francisco más propicio a sus intereses. No es de extrañar que la sociedad les dé la espalda siendo el colectivo de cristianos peor valorados (muy deficiente, según las encuestas anuales de El País, mientras que Cáritas está en el grupo de cabeza de las instituciones mejor valoradas).
De nuevo el Papa Francisco da las claves para volver al evangelio como Buena Noticia para todos: “Que nadie intente separar estas tres gracias del Evangelio: su Verdad, su Misericordia y su Alegría. Nunca la verdad de la Buena Noticia podrá ser sólo una verdad abstracta, de esas que no terminan de encarnarse en la vida de las personas porque se sienten más cómodas en la letra impresa de los libros. Nunca la misericordia de la Buena Noticia podrá ser una falsa conmiseración, que deja al pecador en su miseria porque no le da la mano para ponerse en pie y no lo acompaña a dar un paso adelante en su compromiso como expresión de una alegría enteramente personal”.
Suficiente material revelador para reflexionar ante la Pascua de Resurrección ahora que el CIS nos cuenta que la mayoría no son agnósticos ni ateos (como algunos rojeras de medio pelo tratan de convencernos) sino desencantados de una oferta religiosa carente de las tres virtudes teologales tal y como el Maestro nos enseñó a vivirlas, es decir, con el ejemplo. En palabras del profeta Casaldáliga, es tarde pero es madrugada si insistimos un poco.

COMPARANDO EL GOBIERNO DE ESPAÑA CON EL DE PORTUGAL

Xavier Caño, ATTAC. Madrid

En Portugal, el gobierno de izquierdas, formado por el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Bloco d’Esquerdas, dice adiós a la austeridad. A diferencia de lo que le pasa al PSOE en el Reino de España, el partido socialista portugués no ha olvidado el significado de la palabra ‘socialista’. Y en julio de 2015, el Gobierno portugués de coalición que preside Antonio Costa, descartó nuevas medidas de austeridad en una carta a la Comisión Europea: “No tenemos propuestas ni medidas adicionales de austeridad para 2016 ni para 2017“, dejo claro el ministerio portugués de Finanzas.
Finalmente, en 2016, tras dos presupuestos generales de la coalición de izquierdas, Portugal ha vuelto a crecer y ha rebajado el déficit fiscal al 2,1%, cuatro décimas menos que lo exigido por el implacable Eurogrupo. Pero lo más importante es que los portugueses han recuperado salarios, pensiones y empleo en cifras anteriores al inicio de la traída y llevada crisis. Con estímulos e impulso real a la economía productiva, negada la rigidez presupuestaria exigida por Alemania, Portugal levanta cabeza.
No ocurre lo mismo en el Reino de España que gobierna el partido Popular con la insustancial complicidad de Ciudadanos y los dubitativos movimientos y abstenciones del PSOE. Lo que sucede en Madrid, Valencia, Andalucía y otras comunidades autónomas, por ejemplo, es que la ciudadanía espera mucho más tiempo que hace cuatro años para ser operados en quirófano. Y eso son riesgos. Y también muestra que algo va mal en Valencia, Granada, Málaga, Palma, Barcelona, Burgos, Madrid y otras ciudades, la formación de largas colas de miles de personas para recibir periódicamente paquetes de alimentos con aceite, arroz, leche, azúcar, pan, pasta, legumbres, zumo… Sin embargo, esas largas colas en grandes ciudades no las veréis nunca en los telediarios de ninguna televisión. Son las colas del hambre. Y del hambre no se habla.
Porque la cruda realidad es que la organización solidaria Banco de Alimentos, por ejemplo, solo en Madrid ha distribuido más de 20 millones de toneladas de alimentos para ayudar a unas 200.000 personas. Por tanto cabe concluir que hay hambre en España. Lo remacha un estudio de La Caixa sobre gente pobre en sus programas de ayuda. Según ese informe, 30.000 familias con niños pasan hambre en España y 60.000 menores de edad han pasado o pasan hambre con frecuencia.
Comen muy poco durante el día y nunca cenan, al tiempo que más de 700.000 hogares en España no tienen ingreso alguno y sobreviven por solidaridad familiar y ciudadana. Hace siete años esos hogares sin ingresos eran menos de medio millón. Sin olvidar que un 15% de trabajadores, aún con un empleo y salario, son pobres. Pobres de verdad. Lo que incluye hacer cola cada equis tiempo para conseguir un paquete de alimentos para no pasar hambre. Alimentos que no proporciona el gobierno, sino la solidaridad ciudadana.
Da igual que España ratificara en 1976 el Pacto Internacional de Derechos Sociales, que reconoce el derecho de cualquier persona a no pasar hambre y tener la alimentación adecuada en cantidad y calidad. Da igual, porque lo de este gobierno es parloteo y brindis al sol, pero no tomar medidas para asegurar ese derecho y otros contra la pobreza y la desigualdad.
Sin embargo, Mariano Rajoy, presidente del gobierno, pretende que salimos de la crisis. ¿Con estos hechos, con esos datos? Vivir para ver. Tan falaz visión nada tiene que ver con la auténtica recuperación de derechos del pueblo trabajador, que sería en verdad superar la crisis. Como en Portugal. Pero no que se recupere la minoría, élites económicas y financieras, cuyos beneficios e intereses defienden Rajoy, su gobierno y su partido con tanto ardor.
A modo de didáctico ejemplo, ¿cómo explicar que aumenten tanto los turistas en España (y los ingresos por turismo) cuando no crece un ápice el empleo en el sector ni mejoran los salarios de sus trabajadores? Solo crecen los beneficios de la minoría propietaria del sector turístico. Pero eso no es recuperación. La recuperación es de todos o no hay recuperación. Si no crece el empleo ni aumentan los salarios ni se restauran derechos laborales, estamos otra vez ante una transferencia de rentas del pueblo trabajador a la minoría rica. Y eso en modo alguno es superar la crisis. Eso en buen castellano es saqueo.

La ayuda humanitaria no acabará con el hambre


Andrés R. Amayuelas, presidente de la Coordinadora de ONG de Desarrollo

hambre4Artículo publicado en Planeta Futuro, de El País.
La humanidad afronta la peor crisis humanitaria de los últimos 70 años. Más de 20 millones de personas están al borde de la hambruna en cuatro países: Sudán del Sur, Somalia, Yemen y el nordeste de Nigeria. Tanto las organizaciones de cooperación para el desarrollo como las agencias de Naciones Unidas llevamos tiempo advirtiéndolo sin que la comunidad internacional haya sido capaz ni tan siquiera de dar una respuesta humanitaria inmediata a la altura de la gravedad de la situación. Pleno S.XXI, hambruna e indiferencia política, ¿cómo es posible?··· Ver noticia ·

A falta de curas católicos, las mujeres suben al altar en las iglesias de Portugal


AFP

Mujeres sacerdotesEn ciertas aldeas del sudeste de Portugal, la escasez de curas católicos ha llevado a varias mujeres, simples creyentes, a celebrar ellas mismas el encuentro dominical para animar la vida religiosa de estas comunidades envejecidas pero abiertas al cambio.
En la minúscula iglesia de Carrapatelo, aldea de medio centenar de casas posadas sobre una colina que da a los viñedos de la región de Reguengos de Monsaraz, Claudia Rocha, vestida de negro y con zapatillas, se dirige a una docena de fieles, mujeres mayores en su mayoría.··· Ver noticia

Javier Baeza, párroco de San Carlos Borromeo: “Francisco anuncia un Dios todo-cariñoso”


Juan Ignacio Cortés

Javier Baeza es el párroco de San Carlos Borromeo, una parroquia del barrio de Entrevías (Madrid) que, como se presenta en su página web, “ha intentado poner en práctica el mensaje evangélico de Jesús”, haciendo de la parroquia “un espacio de acogimiento e integración… para seres humanos a los que nuestra sociedad excluye”.··· Ver noticia 

miércoles, 19 de abril de 2017

Francisco denuncia el ataque que dejó un centenar de muertos en Siria

 
Jesús Bastante

Papa Francisco7El Papa pide a los líderes mundiales “el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de armas”
La bendición Urbi et Orbi recordó Oriente Medio, Irak, Yemen, Sudán, Centroáfrica, Ucrania o Latinoamérica
Siria, “la amada y maltratada Siria”, fue protagonista del mensaje de Pascua del Papa Francisco. Sus palabras previas a la bendición Urbi et Orbi contaron, también, con una frase improvisada, haciendo referencia al “último innoble ataque a los prófugos que huían (en Alepo), que ha provocado numerosos muertos y heridos”.··· Ver noticia 

Francisco: “Que el mundo detenga a los señores de la guerra”


Papa Francisco7Papa Francisco en entrevista con el periódico italiano «Repubblica»: «hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, en las diferentes formas de violencia y maltrato. Los que pagan la factura son siempre los inermes».
«Creo que hoy el pecado se manifiesta con toda su fuerza de destrucción en las guerras, en las diferentes formas de violencia y maltrato, en el abandono de los más frágiles. Y los que pagan la factura siempre son los últimos, los inermes». Lo dijo Papa Francisco al responder a las preguntas del vaticanista del periódico italiano «Repubblica» Paolo Rodari. La entrevista fue publicada este día del Jueves Santo; hoy por la tarde, el Pontífice entrará a la Casa de Reclusión de Paliano (en Frosinone) para celebrar la Misa «in Coena Domini» con el rito del lavatorio de los pies con algunos detenidos.··· Ver noticia 

Después de tres años de guerra en Yemen, el Pentágono da pasos para intensificar la masacre


Bill Van Auken

Worls Socialist Web Site
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.
El Pentágono ha solicitado formalmente a la Casa Blanca de Trump que levante las restricciones impuestas por el gobierno Obama a la ayuda militar estadounidense a la guerra casi genocida de la monarquía de Arabia Saudí contra el empobrecido pueblo de Yemen.
El lunes [27 de marzo de 2017] el Washington Post informaba de que a principios de este mes el recientemente retirado general de la Marina de Estados Unidos y secretario de Defensa James Mattis, “Mad Dog” [Perro Loco], había presentado un memorando al asesor de seguridad nacional de Trump, el teniente general del ejército de Estados Unidos HR McMaster, para que se aprobara reforzar el apoyo a las operaciones militares que llevan a cabo en Yemen tanto el régimen saudí como su principal aliado árabe, los Emiratos Árabes Unidos. Según el Washington Post, el memorando insistía en que esta ayuda militar estadounidense ayudaría a luchar contra “una amenaza común”.
··· Ver noticia ··

¿QUIÉN RESUCITA HOY?


¿Quién no ha sentido, en algún momento de su vida, la experiencia de morir? ¿Quién no ha sufrido el dolor físico, casi somático, de una separación indeseada, de una palabra mal dicha, de un proyecto que se trunca, de un no sentirse comprendido o aceptado?
Cada uno de nosotros lleva grabadas infinitas pequeñas muertes en su geografía íntima. A veces tan pequeñas que no dejan cicatriz visible, pero aun así muy grandes. Lo suficiente como para que nos permitan reconocer esas mismas señales de dolor en otros cuerpos y rostros: las bolsas bajo los ojos de la señora que coge el autobús a las seis de la mañana, el ceño fruncido del funcionario que apenas musita un buenos días, el temblor en la voz de quien recuerda aquel amor del pasado, la inseguridad de la adolescente que se compara con sus amigas, la frustración del que no tiene trabajo, o de quien se busca cada mañana en el espejo y no se encuentra. No hace falta tener grandes problemas para sentirnos morir un poco (¿cuántas veces habremos alzado al cielo de otros ojos nuestra plegaria sentida y sincera, como diciendo calladamente: “¿por qué me has abandonado?”).
Sí, cada uno de nosotros es un testimonio encarnado de resistencia, de resiliencia (ahora que tanto se emplea esta palabra), de aprender a respirar hondo y reencontrar el ánimo, “el ánima”, ese soplo vital que nos mantiene vivos. Porque estamos hechos para resucitar. La nuestra es una bella historia de resurrección, un milagro de fortaleza en la fragilidad que nos impulsa una y otra vez a despertar del letargo, a ponernos en pie, afianzarnos sobre la tierra, dejar atrás nuestras fosas y encierros, y seguir caminando con la cabeza erguida y el pecho descubierto. Para volver a la vida, sí, pero no a la de ayer. Resucitar es recrearnos entrañablemente: asomarnos a aquello que nos duele y acariciarlo como quien unge el cuerpo o los pies de la persona amada. Acoger, aceptar, amar, conmovernos desde las entrañas. Y atrevernos a salir, sin pudor, expuestas las heridas en señal de victoria, más conscientes de nosotros mismos, renacidos y aún dispuestos a hacerlo todo nuevo.
La anastasis es ese dinamismo interno que TODOS y TODAS experimentamos al sentirnos liberados de nuestros miedos e infiernos. De nada sirve admirar este milagro de la Pascua cristiana, este rito de paso o transición, si después no lo reconocemos en nuestra vida cotidiana. Y de poco sirve, además, esta experiencia de sanación personal si no transforma nuestro modo de contemplar a los demás y convivir con ellos. Quien ya pasó por una situación parecida comprende a quien ahora está sufriendo, sabe escuchar (porque también un día necesitó esa acogida), sabe acariciar con palabras y con gestos, domina el lenguaje de la ternura, y sabe conceder espacio, tiempo y dignidad a quienes se encuentran librando esa dura batalla. Porque un día fue también la suya; porque es la de todos.
Cada uno de nosotros está llamado a ser testimonio de resurrección para quienes no alcanzan a ver (y aguardan anhelantes) el estallido del alba. En silencio, nos decimos: “Yo pasé por ese trance que tú atraviesas hoy y salí fortalecido. Sé de tu dolor y me conmueve. Y en cuanto quiera que venga a partir de ahora, no estarás solo/a. Seguimos adelante. Estoy contigo”. Ayudarnos a morir, ayudarnos a vivir: he aquí el milagro que se entreteje cuando dos o más personas se reconocen desde la com-pasión y el amor. La radicalidad de este sentir común, de esta comunión que se llena de sentido por lo sentido, nos moviliza e interpela a adoptar una nueva manera más sensible, empática y receptiva de estar en el mundo. Renacidos una y otra vez de tantas pequeñas crisis, albergamos en nosotros un espíritu de sabiduría y fortaleza que nos impulsa a ser portadores de paz, “resucitadores” de otros.
Luego están esas otras muertes: las que nos arrancan de nuestro lado y para siempre a las personas que amamos y que nos aman, y dejan henchido de ausencia el espacio que antes ocupaba su figura. Hermoso y triste vacío habitado. Quien más, quien menos, sabe a qué me refiero. Hace algo más de dos años perdí a mi mejor amigo y no ha pasado un solo día en que no lo haya recordado. Como la Magdalena, también yo fui al sepulcro para visitar y honrar el último lugar en la tierra donde reposó el cuerpo de mi amigo. Sabía que no lo encontraría allí, que aquel nombre sobre esa lápida fría poco o nada podría decirme del hombre que yo había conocido. Fui, no obstante, porque más allá del vértigo que produce el abismo, somos materia en busca de un abrazo. Y, como hemos hecho tantos, lloré junto a su tumba la tristeza de no volver a verlo. Enterramos a nuestros muertos pensando que con ellos muere también una parte de nosotros mismos, una determinada manera de pronunciar nuestro nombre, retazos de una historia hecha recuerdos.
Transcurre el tiempo (tres días, tres meses, tres años) y, en un determinado momento, incomprensiblemente, ciertos lugares parecen reavivar en nosotros aquella presencia tan amada. Resuenan en lo profundo sus palabras, como el eco de una musiquilla que creíamos olvidada. Comenzamos a revivir instantes y destellos de experiencias compartidas. Y descubrimos con sorpresa que los consejos y enseñanzas de las personas que amamos todavía nos acompañan, nos conforman e iluminan el camino. Así debieron sentirlo los discípulos de Jesús (mi espíritu permanece con vosotros), siendo en realidad una experiencia al alcance de todos. Y cuando esto ocurre, nace en los labios (rebosa del corazón) la sonrisa cómplice y serena de quien, al fin, comprende todo. Y sabe (porque lo ha experimentado) que el milagro de la Vida que se entrega sin medida consiste en un irse dando poco a poco, en un quedarse en los demás cada vez con mayor hondura, en un dejar los corazones sembrados con la belleza de los encuentros.
También era esto, resucitar: un reavivar muy dentro esa mirada que alguien (Alguien) nos regaló un día, haciendo que ya nada volviera a ser lo mismo. Un abrirse a la certeza de un Amor partido y repartido, capaz de inaugurar otra forma de comunión y de presencia. Y un alegrarse sin medida y un agradecer el poder transformador de ese Amor. Agradecer siempre. Porque, al cabo, ¿quién no ha tenido alguna vez esta experiencia de resurrección?

DE PROFESIÓN:VIVIENTE

col zabala

Vivir no es fácil. No elegimos la existencia, fuimos traídos a ella, por un conjunto de circunstancias, mezcla del azar y de la intervención humana. Y, dentro de ambos, está -decimos los creyentes- la Providencia divina. Somos seres contingentes: de no darse esa conjunción en el espacio y en el tiempo, no habríamos llegado a la existencia. De ahí que muchos autores clásicos hablaban de la culpa de haber nacido. La vida es un don con caducidad inexorable, pero en fecha desconocida.
Hay quien se extraña de que personas creyentes puedan tener miedo a la muerte. Otras no temen ese instante, pero manifiestan su temor al proceso de morir, si resulta extremadamente doloroso o prolongado. Suele decirse que cuando un enfermo es consciente de su próximo fin, pasa por tres etapas: negación, lucha y aceptación. Pero el miedo a dejar la vida, común a muchos creyentes o increyentes, es un temor psicológico, existencial. Enfrentarse con ese final inevitable y común a todos los seres vivos, revela la tragedia de la finitud. Un creyente auténtico es quien, en expresión de Hans Küng, espera descansar en el Misterio de la misericordia divina, a pesar de sus dudas e inseguridades.
¿No hemos de vivir plenamente, sin acobardarnos encerrados en recuerdos asfixiantes del pasado, ni temiendo futuros posibles que probablemente no lleguen a la realidad? Saborear cada instante del presente que es lo único que tenemos, aunque esté preñado de posibilidades heredadas del ayer y de proyectos para el mañana. Y ese vivir a plenitud es con-vivir; los seres humanos no podemos existir en soledad, aunque necesitemos espacios de soledad y de silencio para entregarnos de lleno a nuestra realidad de relaciones con otras personas y demás entes del mundo, en diálogo de palabras y contactos.
Hace poco escuchábamos a un amigo médico, pero jubilado activo pues sigue aplicando voluntariamente sus conocimientos médicos a asociaciones y personas que los necesitan. Dijo que los males de nuestra sanidad derivan de que hay pocos profesionales y muchos proletarios. No creo que tuviera una intención clasista, como si ser médico fuera una casta superior a los demás trabajadores. Más bien aludía a quienes ejercen su trabajo llevados de su vocación de servicio y no motivado sólo por la remuneración y por realizar su trabajo pensando en el cumplimiento del horario fijado. Cierto es que hay médicos que miran a sus pacientes, escuchan sus dolencias, se esfuerzan en el reconocimiento directo antes de cualquier prueba de diagnóstico, no miran el reloj, sino que, a través del diálogo terapéutico, curan más que con las medicinas que recetan. Pero el sistema institucionalizado de sanidad no favorece este tipo de conducta; los recortes con la escasez de personal y la rigidez de los minutos a "perder" con cada paciente impulsan a una práctica cada mi más despersonalizada. Y esto que experimentamos en el aspecto sanitario, ¿no se produce cada vez más en casi todos los aspectos de la vida?, ¿no es fruto del sistema neoliberal con su mercantilización de la sociedad, por su competitividad y búsqueda del máximo beneficio a corto plazo?
Conforme aumenta nuestra edad y superamos la fecha de la jubilación, nos puede resultar más difícil contestar a la pregunta ¿cuál es tu profesión? De la que ejercimos ya somos unos ex, aunque el aprendizaje adquirido en ella forme parte de nuestra biografía. Identificarnos como jubilados es reconocernos como sin profesión. ¿No es el tiempo para descubrir -si no lo habíamos hecho antes- nuestra más profunda y auténtica profesión: la de vivientes? Las anteriores no pasaban de ser profesiones minúsculas que no desvelaban nuestra identidad más radical. Pero ser Vivientes no es fácil, hay muchos, jóvenes y mayores, que no pasan de ser Sobrevivientes: personas que son arrastrados por los avatares que les suceden, que no han empezado a ser protagonistas de su propia existencia. Hay los también Vividores: sólo piensan en sí mismos y emplean a los demás como meros instrumentos para sus fines; el goce inmediato, su nula resistencia a la adversidad y su incapacidad para la empatía les convierte en parásitos sociales. Y ¿no podemos llegar a ser Vivientes auténticos que hagan de la vida su profesión, al descubrir su sentido pleno: amar a quienes nos rodean, luchar por un mundo justo y merecer ser amados?

TESTIMONIOS NO CRISTIANOS DE LA EXISTENCIA DE JESÚS DE NAZARETH


¿Padeció bajo el poder de Poncio Pilato? De la existencia de Jesús de Nazareth no duda ningún historiador serio. Para el historiador especializado en culturas antiguas Michael Grant, ya fallecido, hay más evidencia de que existió Jesús que la que tenemos de famosos personajes históricos paganos. También James H. Charlesworth escribió: «Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C.». E. P. Sanders en «La figura histórica de Jesús» afirma: «Sabemos mucho sobre Jesús, bastante más que sobre Juan el Bautista, Teudas, Judas el Galileo y otra de las figuras cuyos nombre tenemos de aproximadamente la misma fecha y el mismo lugar». y F.F. Bruce, autor de «¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?», sostiene que «para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César».
«La muerte en cruz es el hecho histórico mejor atestiguado de la biografía de Jesús», señala a ABC Santiago Guijarro, catedrático de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Jesús no fue considerado como significativo por los historiadores de su tiempo. Si aparece en la literatura pagana y judía de la época fue por el empuje de los cristianos que le siguieron. «Ninguno de los historiadores no cristianos se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, y por esta razón sólo mencionan los acontecimientos que tenían alguna relevancia para la historia que estaban contando. Sin embargo, el valor de estos datos puntuales es muy grande», explica Guijarro en «El relato pre-marcano de la Pasión y la historia del cristianismo».
El historiador norteamericano John P. Meier relata en «Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico» cómo «cuando en conversaciones con gente de la prensa y el libro (...) ésta fue casi invariablemente la primera pregunta: Pero ¿puede usted probar que existió? Si me es posible reformular una interrogación tan amplia en una más concreta como «¿Hay pruebas extrabíblicas en el siglo I d.C. de la existencia de Jesús? Entonces creo que, gracias a Josefo (Flavio Josefo), la respuesta es sí».
Flavio Josefo (93 d.C.)
El historiador judío romanizado (37 a 110 d.C.) recoge en el texto conocido como «Testimonium flavianum» de su libro «Antigüedades judías (91-94)» una referencia a Jesús que si bien se cree que fue retocada con las frases abajo entre paréntesis, se considera auténtico: «En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profestas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido».
En Ant. 20.9.1. también hace referencia a «Jesús, que es llamado Mesías» al dar cuenta de la condena a Santiago a ser apedreado.
Tácito (116 d.C.)
El historiador romano (56 a 118 d.C) menciona a «Cristo» en sus «Anales» escritos hacia el año 116 d.C. al hablar sobre Nerón y el incendio de Roma en el año 64. Informa de la sospecha que existía de que el propio emperador había ordenado el fuego y recoge cómo «para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba “crestianos”, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato. Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo».
Los historiadores consideran a Flavio Josefo y Tácito como los testimonios primitivos independientes relativos al mismo Jesús más consistentes, aunque también hay otras fuentes que recogen datos sobre los primeros cristianos:
Plinio, el joven (112 d.C.)
Procónsul en Bitinia del 111 al 113 y sobrino de Plinio el Viejo. Se conservan 10 libros de cartas que escribió. En la carta 96 del libro 10 escribe al emperador Trajano para preguntarle qué debía hacer con los cristianos, a los que condenaba si eran denunciados. En ella cita tres veces a Cristo y señala que los cristianos decían que toda su culpa consistía en reunirse un día antes del alba y cantar un himno a Cristo «como a un dios»: «Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieron la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron de Cristo (Christo male dicere). Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la sustancia de su culpa consistía sólo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen».
Trajano contestó a Plinio diciéndole que no buscara a los cristianos, pero que, cuando se les acusara, debían ser castigados a menos que se retractaran.
Suetonio (120 d.C.)
El historiador romano (70-140 d.C.) hace una referencia en su libro «Sobre la vida de los Césares» donde narra las vidas de los doce primeros emperadores romanos. En el libro V se refiere a un tal «Chrestus» al mencionar la expulsión de los judíos de Roma ordenada por el emperador Claudio: «Expulsó de Roma a los judíos que andaban siempre organizando tumultos por instigación de un tal Chrestus».
La mayoría de los historiadores coinciden en que Chrestus es Cristo porque era frecuente que los paganos confundieran Christus y Chrestus y no existe ningún testimonio sobre ningún Chrestus agitador desconocido.
En los Hechos de los Apóstoles se recoge este acontecimiento: «[Áquila y Priscila] acababan de llegar [a Corinto] desde Italia por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma».
Luciano (165 d.C.)
El escritor griego Luciano de Samosata satiriza a los cristianos en su obra «La muerte de Peregrino»: «Consideraron a Peregrino un dios, un legislador y le escogieron como patrón…, sólo inferior al hombre de Palestina que fue crucificado por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres (...) Su primer legislador les convenció de que eran inmortales y que serían todos hermanos si negaban los dioses griegos y daban culto a aquel sofista crucificado, viviendo según sus leyes».
Mara Bar Sarapión (Finales del siglo I)
Existe una carta de Mara Ben Sarapión en sirio a su hijo en la que se refiere así a Jesús, aunque no lo menciona por su nombre: «¿Qué provecho obtuvieron los atenienses al dar muerte a Sócrates, delito que hubieron de pagar con carestías y pestes? ¿O los habitantes de Samos al quemar a Pitágoras, si su país quedó pronto anegado en arena? ¿O los hebreos al ejecutar a su sabio rey, si al poco se vieron despojados de su reino? Un dios de justicia vengó a aquellos tres sabios. Los atenienses murieron de hambre; a los de Samos se los tragó el mar; los hebreos fueron muertos o expulsados de su tierra para vivir dispersos por doquier. Sócrates no murió gracias a Platón; tampoco Pitágoras a causa de la estatua de Era; ni el rey sabio gracias a las nuevas leyes por él promulgadas».
Celso (175 d.C.)
En «Doctrina verdadera» ataca a los cristianos. Aunque no se conserva su libro, sí muchas de sus citas por la refutación que escribió Orígenes unos 70 años después.
«Colgado» en el Talmud
El gran erudito judío Joseph Klausner ya escribió a principios del s.XX que las poquísimas referencias del Talmud a Jesús son de escaso valor histórico. En el tratado Sanhedrin 43a se menciona a «Yeshú»: «Antes pregonó un heraldo. Por tanto, sólo (inmediatamente) antes, pero no más tiempo atrás. En efecto contra esto se enseña: ´En la víspera de la pascua se colgó a Jesús´. Cuarenta días antes había pregonado el heraldo: ´Será apedreado, porque ha practicado la hechicería y ha seducido a Israel, haciéndole apostatar. El que tenga que decir algo en su defensa, venga y dígalo´. Pero como no se alegó nada en su defensa, se le colgó en la víspera de la fiesta de la pascua».
«Muy probablemente el texto talmúdico se limita a reaccionar contra la tradición evangélica», considera John P. Meier en «Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico»

M. Arrizabalaga
ABC