FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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miércoles, 25 de febrero de 2015

El TTIP o cómo venderle tu alma al diablo Redacción de Atrio

 El TTIP es un tema sobre el que no nos cansaremos de insistir pues trae mucha cola. Hoy publicamos este artículo escrito por Ekaitz Cancela (España) y publicado el 22 febrero, 2015 , en Análisis de PiensaChile
Manifestación contra el TTIP promovida por 'Amigos de la Tierra. Europa'
Manifestación contra el TTIP promovida por 'Amigos de la Tierra. Europa'
Es tan obvio que incluso parece ofensivo decirlo, pero el Tratado de Libre Comercio (TTIP) que negocian en secreto Estados Unidos y la Unión Europea es poco más que otro montón de papeles con el único objetivo de sellar, más aun, el sistema en el que estamos inmersos. Ese en el que las multinacionales manejan los hilos. Ese que a veces deja titulares como “sólo 85 personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la humanidad”, según Oxfam. Ese en el que unos lo tienen todo y otros nada.
Cada vez que los negociadores del Tratado se ponen de acuerdo en alguna nueva normativa venden su alma a un diablo que se manifiesta en forma de capitalismo. Desde la cooperación regulatoria, que pretende otorgar barra libre a los poderes económicos, hasta el ISDS, que permite a las multinacionales denunciar a los Estados cuando sus regulaciones les perjudican. En ocasiones es el poder, otras es el dinero que reportará este negocio a los intereses privados; ambas para los más afortunados, que verán cómo su mercado se cederá traspasando una vez más las líneas rojas de lo ético y moral. La pregunta es hasta cuándo.
El retroceso en los derechos, que especialmente vivirán los europeos si se firma el TTIP, no es baladí. Un Tratado más, que sigue el camino de acabar con muchos de los avances conseguidos tras años de enfrentamientos militares en forma de Guerras Mundiales, pero con bastante menos estruendo. Ahora ya nadie hace ruido, o así lo demuestran los 560 encuentros a puerta cerrada que la Comisión de Comercio tuvo con 298 stakeholders que representan los intereses de los lobbies industriales.
Ahora la guerras por el poder mundial se deciden en los despachos de Washington y Bruselas, no en las trincheras. Los soldados no sirven a una patria, sino al interés de una multinacional. O al conjunto de ellas. Los combatientes ya no se camuflan entre los bosques, ahora se sirven de la opacidad de las instituciones para operar sin tapujos. Ya no existen las emboscadas, sino las reuniones a puerta cerrada, los desayunos “informativos” o las puertas giratorias.
Pero si hay algo que no cambia es la propaganda, tal y como Joseph Goebbels la inventó. O como años después la redefinió Bernays: “Una manipulación consciente de las opiniones de las masas”. La desinformación sobre las consecuencias en el interés público del Tratado, así como el silencio mediático con los sectores más críticos a éste se contraponen con la difusión de panfletos propagandísticos por parte de los lobbies y la Comisión.
Claro, que las comparaciones son odiosas y la no concreción peligrosa. El TTIP no acaba con vidas, sino que crea empleo. Eso dicen las farmacéuticas que cabildean para que la extensión de sus patentes impida el acceso a alternativas genéricas a las miles de personas que mueren esperando un medicamento. O como cuando hablan de proteger los servicios públicos, y los Gobiernos entienden que quién mejor para gestionarlos que aquellos que jamás escucharlo hablar de cosas como la salud y la cobertura universal. Eso que ahora es algo de interés general podría pasar a ser una mercancía como cualquier otra.
Tampoco hablamos de un genocidio consciente, racista e indiscriminado. Pero entenderán que especular con los alimentos es una constante en esto del libre comercio, y que si el precio del kilo de maíz sube, miles de personas que ni tienen televisión, ni forma de salir en ella, pasarán a engrosar la inmunizada cifra de los 805 millones de hambrientos. Daños colaterales, pensarán los que lo piensen. “Los bancos son indispensables para que el capitalismo funcione, los hambrientos no”
El nuevo Tratado de Libre Comercio será un nuevo éxito para afianzar el sistema establecido. Un logro de las multinacionales, que lejos de conformase con los millonarios beneficios que cada año duplican los de años anteriores buscan que su poder no tenga vuelta atrás, que la firma de acuerdos internacionales les proteja para siempre de vivir en sus pieles algo parecido a la igualdad: su mayor enemigo.
“Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad”, debieron pensar en la Comisión Europea los amantes de Goebbles cuando repetían el mantra de proteger los servicios públicos momentos antes de reunirse con los lobbistas industriales en secreto. O cuando saltan desde su despacho en lo más alto de Bruselas al de las multinacionales. Ahí, en la famosa Rue de la Loi, la calle en la que se encuentra el edificio de decisión más importante de Europa, junto el cual los grupos de presión han levantado sus campamentos, que no trincheras.
Y es que al contrario que en las guerras, ya no hablamos de enemigos, sino de amigos, que en el mejor de los casos comparten cervezas, o suben a sus redes sociales los desayunos que tienen con los grupos de interés industriales antes de partir hacia la mesa de negociaciones del TTIP. Con un café y un croissant acompañan uno de los innumerables informes que explican los beneficios del idílico escenario que presentan las multinacionales.
Pero hay que ir más allá de los cientos de diablos que frecuentan las paredes azul celeste de la Comisión para ver la luz. Detrás de los cientos de federaciones y organizaciones paraguas que representan los intereses de miles de empresas privadas y multinacionales se atisba un único objetivo: ampliar el poder de los ya todopoderosos.
El TTIP no es un solo un tratado, es el triunfo de un sistema en el que los interés del 99% se diluyen entre ese 1% que acapara su riqueza. Es un documento que no sólo firma por ese bien sonado escenario de abolir las barreras comerciales, sino que busca afianzar aún más las cuerdas del tinglado industrial en el que las multinacionales han vivido durante lustros y asegurar que así siga siendo eternamente.

•Domingo 1 de marzo, 2 Cuaresma – B (Marcos 9,2-10): No confundir a nadie con Jesús José Antonio Pagola


Según el evangelista, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, los lleva aparte a una montaña, y allí «se transfigura delante de ellos». Son los tres discípulos que, al parecer, ofrecen mayor resistencia a Jesús cuando les habla de su destino doloroso de crucifixión.
Pedro ha intentado incluso quitarle de la cabeza esas ideas absurdas. Los hermanos Santiago y Juan le andan pidiendo los primeros puestos en el reino del Mesías. Ante ellos precisamente se transfigurará Jesús. Lo necesitan más que nadie.
La escena, recreada con diversos recursos simbólicos, es grandiosa. Jesús se les presenta «revestido» de la gloria del mismo Dios. Al mismo tiempo, Elías y Moisés, que según la tradición, han sido arrebatados a la muerte y viven junto a Dios, aparecen conversando con él. Todo invita a intuir la condición divina de Jesús, crucificado por sus adversarios, pero resucitado por Dios.
Pedro reacciona con toda espontaneidad: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No ha entendido nada. Por una parte, pone a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a Elías y Moisés: a cada uno su tienda. Por otra parte, se sigue resistiendo a la dureza del camino de Jesús; lo quiere retener en la gloria del Tabor, lejos de la pasión y la cruz del Calvario.
Dios mismo le va a corregir de manera solemne: «Este es mi Hijo amado». No hay que confundirlo con nadie. «Escuchadle a él», incluso cuando os habla de un camino de cruz, que termina en resurrección.
Solo Jesús irradia luz. Todos los demás, profetas y maestros, teólogos y jerarcas, doctores y predicadores, tenemos el rostro apagado. No hemos de confundir a nadie con Jesús. Solo él es el Hijo amado. Su Palabra es la única que hemos de escuchar. Las demás nos han de llevar a él.
Y hemos de escucharla también hoy, cuando nos habla de «cargar la cruz» de estos tiempos. El éxito nos hace daño a los cristianos. Nos ha llevado incluso a pensar que era posible una Iglesia fiel a Jesús y a su proyecto del reino, sin conflictos, sin rechazo y sin cruz. Hoy se nos ofrecen más posibilidades de vivir como cristianos «crucificados». Nos hará bien. Nos ayudará a recuperar nuestra identidad cristiana.

A Rafael Calvo Jose Arregui



Te has ido, Rafael, con la misma naturalidad con que has vivido. Con la misma facilidad y soltura con que hacías tantas tareas difíciles, con la misma resolución con que tomabas decisiones complejas. Te has ido con esa tu peculiar confianza vital tan descomplicada, secreto de vuestra vida, la tuya y la de tu inseparable Conchita.

Ella se fue primero, un bello día de otoño en la sierra madrileña, hace tres meses. Tu vida y la de vuestros hijos y nietos se inundaron de lágrimas. Vuestra casa se llenó de un vacío inmenso, aunque habíais tenido tiempo para despediros de ella, para acompañarla en su tránsito y dejaros acompañar por ella en vuestro duelo anticipado. ¿Qué eras tú sin ella, la sabiduría omnipresente? A pesar de todo, te mantuviste en pie, con tu entereza, tu seguridad, tu naturalidad de siempre. En el vacío descubriste su presencia, y en tu gran soledad te sentiste acompañado, como cuenta la Biblia de Tobías, a quien el ángel Rafael –que significa “Dios cura”– acompañó en su largo y peligroso viaje en busca de esposa para sí y de medicina para su padre Tobit, anciano y ciego. Seguiste adelante, entregado de lleno a tus proyectos, a tu misión eclesial.
Pero tu corazón no pudo esta vez seguir a tu voluntad. Y se quebró. Las flores de San José ya habían florecido, y solo faltaban ocho días para la fiesta de San Valentín. Y, a pesar de la doble orfandad en que dejabas a tus cuatro hijos, tu corazón sabía que era el mejor momento para dar el paso, sin sufrir ni ser carga para nadie, e ir a encontrarte con ella en la plenitud de la Vida. Con ella, Conchita, tu esposa de la vida, tu amiga del alma, tu compañera de camino y de proyectos sin fin. Ahora os habéis ido los dos.
Pero era la única forma de quedaros plenamente. Os habéis ido como se va la semilla al fondo de la tierra en busca de la savia. Como se va la sal hasta fundirse en el sabor. Como se va luz cuando se apaga la lámpara. Cuando se apaga la lámpara, ¿acaso no permanece la luz en la energía oculta y poderosa, presente en todo, desde el átomo a las galaxias y hasta nuestro pequeño corazón batiente? Ese movimiento misterioso e invisible de fotones ¿no es acaso una imagen del Infinito o de Dios? Y Dios, ¿no es acaso el nombre de la Vida inmortal, de la Presencia o de la Comunión universal que ni ojo vio ni oído oyó ni la palabra acierta a decir, pero es?
Rafael y Conchita, fuisteis uno. Ahora lo sois plenamente en la pura Vida más allá de todas las formas. Sois uno con todos. Sois uno con nosotros. Fuisteis y sois como la semilla fecunda, como la sal exquisita llena de sabores, como la luz inasible llena de colores. Si el corazón no nos miente –lo más profundo del corazón nunca miente–, vivís en todo, con todos los vuestros, con todos nosotros. Vivís en el corazón de la Vida sin comienzo ni fin, en la Vida sin espacio ni tiempo, en la Vida más allá de todo dónde, cuándo y cómo. En la Vida que nos bendice y que bendecimos. La bendeciremos siempre, y no desmentiremos a nuestro corazón. Ésta es hoy nuestra confesión y nuestro compromiso. Es nuestro consuelo y nuestra tarea.
¡Gracias por tu vida, Rafael! Tú, el infatigable emprendedor, incansable buscador, innato formador, inagotable inventor de ideas y de métodos, pionero de tantos proyectos de formación. Un buen día inventaste Feadulta.com, y nos conquistaste a muchos antes de que pudiéramos entender de lo que se trataba exactamente. Tú ya lo sabías. Hace pocos meses inventaste “Effa”, Escuela de Formación en Fe Adulta. Fue tu última o quién sabe si penúltima idea feliz, antes de dejarnos huérfanos.

Pero la orfandad nos emplaza a tomar el testigo, como escribía vuestra hija Inma en Feadulta.com dos días después de tu partida: “Recién estrenada nuestra total orfandad y con el encargo de continuar tan preciosa misión, se me viene al corazón un sentimiento de responsabilidad propia del que se convierte en adulto”.
Queda prometido, Rafael y Conchita. Descansad vosotros. Seguid celebrando San Valentín. Seremos creyentes adultos. Os reconoceremos y haremos vivir, prolongaremos vuestra vida cada día, en nuestros días alegres y tristes. Seremos semilla, sal y luz para la gloria de la Vida en nuestra tierra.

Jose Arregui

martes, 24 de febrero de 2015

I Jornada Salesiana de Comunicación Social


Encuentro del Proyecto Aurrera-Avanza en Vitoria-Gasteiz

- Por: Igor Ignacio
 


El jueves, día 19, tuvo lugar en la Parroquia San Frantzizko Xabier de Vitoria-Gasteiz el encuentro de los responsables del Proyecto Aurrera de la Fundación Boscos para la promoción social.

 
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Este proyecto socioeducativo de apoyo escolar hoy en día se realiza en 6 sedes: Vitoria, Azkoitia, Intxaurrondo, Errenteria, Cruces y Logroño.

En este encuentro participaron los salesianos responsables del proyecto Aurrera-Avanza de cada sede, los coordinadores del proyecto y los voluntarios que participan, además de Chema Blanco, Consejero Inspectorial y coordinador de Plataformas Sociales en la Inspectoría Santiago El Mayor y los representantes de la Fundación Boscos.

El encuentro que se llevó a cabo con un gran ambiente de cordialidad y compañerismo tuvo lugar de 16:00 a 19:00 y se dividió en tres partes.

En la primera parte, Chema Blanco, realizó la introducción con una presentación de las plataformas sociales salesianas y su encuadre en la nueva inspectoría, además de las líneas de trabajo que debemos seguir en este sexenio.

En la segunda parte, los representantes de cada sede nos realizaron presentaron cómo funciona el proyecto en su sede y las buenas prácticas que se realizan en ella, sirvió para que los demás cogieran ideas para mejorar el trabajo del día a día y mejorar la integralidad con talleres y dinámicas originales, enfoques de trabajo con la familia y los tutores, agendas guía innovadoras, etc.

En la tercera y última parte, la Fundación Boscos ofreció su colaboración para todo lo que necesiten desde las sedes y se realizó un diálogo abierto de cara a que cada uno expusiera las necesidades de cada sede y las propuestas que pudieran mejorar el proyecto, en el que salieron buenas ideas a las que ahora se debe dar forma.

Para finalizar, nos despedimos de este exitoso encuentro con nuevas ideas que aplicar en cada sede y con ganas del siguiente.

Un sistema bancario corrupto nos está llevando a la ruina 15M Ronda

La Gran Banca es imprescindible para blanquear el dinero. Es la colaboradora para lavar el dinero. El Banco de España en dejación de sus funciones como supervisor ha actuado como encubridor de fraudes y estafas. Así, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) advierte: “Mientras las empresas medianas y pequeñas pagan un 30% de impuestos por sus beneficios, las multinacionales apenas pagan un 5%. El 91% de las empresas del Ibex-35 de España tienen abiertas sedes en paraísos fiscales. Desde que comenzó la crisis los grandes defraudadores fiscales han saqueado el 33% del PIB mundial (la tercera parte de la riqueza del mundo) para esconderlo en paraísos fiscales. En España, cada año, más de 40.000 millones se van sin control.
La falta de transparencia de los paraísos fiscales debilita el ordenamiento legal de la mayoría de los gobiernos y obliga a la ciudadanía de a pie a pagar más impuestos.

¿Cuánto dinero hay depositado en estos paraísos fiscales? La principal Organización Anticorrupción Transparencia Internacional, calcula que en el año 2010 la cifra oscilaba entre los 21 y los 32 billones de dólares, o entre 16 y 25 billones de euros. De ellos, 550.000 millones procedían de España, una cifra superior a la mitad del PIB.
El fraude fiscal presente en la lista Falciani representa el 2,5% del PIB de la zona euro – 300.000 millones de euros -.
Los paraísos fiscales reflejan como ningún otro indicador lo mal repartida que está la riqueza en el mundo: una tercera parte de los al menos 14,4 billones que se ocultan pertenece a 100.000 personas.


El capital depositado en los paraísos fiscales priva a los Gobiernos de fondos esenciales para pagar los servicios sociales, produciendo una situación devastadora: sociedades cada vez más desiguales y empobrecidas. Y además, las desigualdades van a seguir aumentando mientras los beneficios del capital que manejan los más ricos crezcan a mayor ritmo que las rentas del trabajo, esto es, más que la economía real.
Hoy estamos jodidos, mañana lo estaremos más. Para pagar voluntariamente a Hacienda cada vez habrá menos contribuyentes. Los poderosos disponen de múltiples y variados instrumentos para escaquearse de la contribución fiscal proporcionados por una complaciente casta de políticos que les ha servido en bandeja de plata las exenciones fiscales, léase privilegios y mercedes a sus señores.


Estas exenciones fiscales están legisladas bajo el triste argumento que si se les cobra impuestos a los ricos se marchan del país llevándose los caudales. Pero estos terroristas de la riqueza cogen de lo bueno lo mejor, expatrían el dinero y ellos se quedan aquí.
Si toda esta riqueza escondida aflorase, apuntan los autores del estudio, la zona del euro, por ejemplo, vería reducida su deuda de tal manera que pasaría de ser deudora neta a acreedora neta.
El secreto bancario es incompatible con los valores democráticos. Las actividades que cobijan causan más víctimas que el terrorismo.


En un estudio de la Organización Transparencia Internacional, calcula que los impuestos perdidos en el año 2012 por el uso de los paraísos fiscales podrían alcanzar los 255.000 millones de dólares si estos depósitos dieran una rentabilidad del 3% y se gravaran con un tipo impositivo del 30%.
“En un momento en el que los contribuyentes de los países industrializados hemos tenido que rescatar a buena parte de la banca, a cambio se tenía que haber sido mucho más exigente con las entidades financieras para que no colaborasen en el desvío de fondos hacia estos territorios que no cumplen con los más mínimos estándares ni en tributación, ni en lucha contra el blanqueo de capitales”. (Francisco Torres, inspector de Hacienda)
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EN POCAS PALABRAS

¿EN MANOS DE QUIÉNES ESTAMOS?

Retrato en tres actos de una España amordazada



El Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (Psoe) –tan similares a esta altura que se habla del “Ppsoe”– se unieron nuevamente para firmar el “Acuerdo para afianzar la unidad en defensa de las libertades y la lucha contra el terrorismo”.
El pacto estaba destinado a endurecer la red carcelaria del Estado, y comprende medidas como la instauración de la “prisión permanente revisable” (es decir, la cadena perpetua) y otras destinadas a combatir al terrorismo, en particular en las redes sociales. Pero fundamentalmente apunta a reforzar a la policía en un país donde la Coordinadora para la Prevención de la Tortura ha registrado 6.621 denuncias por este motivo en los últimos diez años SEGUIR LEYENDO EN BRECHA

La verdadera „conversión” de Monseñor Romero. “Santo” popular en la recta final de la beatificación Sergio Ferrari



De su cosmovisión conservadora a ser referente popular
La vida cotidiana de las comunidades, inspiración del cambio
“No tengo miedo a la muerte”
La primera semana de febrero el Vaticano anunció la decisión de avanzar rápidamente en la beatificación del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, dinamizando así un proceso interno de la iglesia iniciado en 1994. Este anuncio fue interpretado como una señal más del Papa Francisco de cercanía hacia la Iglesia latinoamericana comprometida, de la cual Monseñor Romero es una de sus figuras emblemáticas.

El 24 de marzo de 1980 Monseñor Romero fue asesinado cuando culminaba una misa en el Capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la capital de El Salvador. Era el momento de la eucaristía. “Que este Cuerpo inmolado y esta Sangre sacrificada por los hombres, nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de Justicia y de paz a nuestro pueblo…”. En ese instante de la alocución sonó el disparo que atravesó su corazón decretando la muerte instantánea en el mismo altar donde oficiaba.
Más de 30 años después se conoció la identidad del asesino, un sub sargento de la extinta Guardia Nacional. Marino Samayor Acosta reconoció que la orden para el crimen la recibió del mayor Roberto d’Abuisson, uno de los promotores de los escuadrones de la muerte y luego fundador del partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) que gobernó el país durante veinte años hasta el 2009.
El impacto de matar a un obispo
“El asesinato de Monseñor Romero tuvo una repercusión enorme, en Centroamérica, en Latinoamérica, en Europa, en el mundo entero. No había precedentes en la historia contemporánea de un atentado de esta naturaleza contra un alto prelado asesinado justo en el momento de la consagración”, explica el periodista Jacques Berset.
Berset, quien durante años fue el jefe de redacción de la Agencia de Prensa Internacional Católica, con sede en Friburgo, hoy integra el equipo de Cath-Info. Es un fino analista de la realidad de El Salvador, país a donde ha realizado varios viajes. El primero de ellos en 1984, el último en 2014, cuando recorrió todas las diócesis del país.
Los “dos” Romero
El Obispo de San Salvador – y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal – había recibido varias amenazas a partir de inicios de1977, cuando a los 60 años, vivió una transformación personal radical. Hasta entonces, se auto-catalogaba como conservador y no renegaba de pertenecer a una línea eclesial tradicional.
“Fue siempre un religioso honesto y cercano a la gente. Sin embargo el asesinato en marzo de 1977 del sacerdote jesuita Rutilio Grande, un íntimo amigo y estrecho colaborador, opera como detonante de un cambio profundo en su posición”, subraya Berset. Rutilio Grande, identificado con la Teología de la Liberación, promovía en la Parroquia de Aguilares las comunidades eclesiales de base y la organización de los campesinos de la zona.
En apenas tres años Romero fue asumiendo posiciones públicas que lo llevan a confrontar cada vez más al Gobierno de turno y a las fuerzas armadas. “Paradójicamente cuando fue nombrado Arzobispo de San Salvador, el 3 de febrero de 1977, la mayoría del clero, con fuerte inserción en la base y compromiso social, no estuvo contento con su denominación. Y fue la oligarquía salvadoreña la que festejó su nombramiento”, acota el periodista de Cath-ch.
Prácticamente en ninguna homilía de esos tres últimos años faltó una referencia directa a la situación política nacional y a las vivencias sufridas y cotidianas de los sectores más marginados, la base de su iglesia.
“Luchar por el reino de Dios…no es comunismo, no es meterse en política. Es simplemente el Evangelio que le reclama al hombre, al cristiano de hoy, más compromiso con la historia” subrayaba Romero el 16 de julio del 1977. Haciéndose portavoz de la defensa de los derechos humanos de su feligresía.
Y su tono fue, día a día, aumentando en intensidad. Hasta denunciar abiertamente en febrero del 1980 a la oligarquía, “que defiende sus mezquinos intereses…el control de la inversión, la agro-exportación y el monopolio de la tierra”. O interpelar, ese mismo mes, al mismo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, James Carter, por su política agresiva que “agudiza la injusticia y la represión contra el pueblo organizado”.
La voz profética
Pero fue, sin duda, la homilía del día anterior a su asesinato, el 23 de marzo de 1980, la que ejemplifica el nivel de compromiso del prelado, según analiza Jacques Berset. Quien recuerda textualmente la orden episcopal lanzada por el Obispo: “¡Cese la represión! Yo quisiera hacer un llamamiento muy especial los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles. Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos…Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios de “no matar”, exclamaba Romero.
Un grito profético a la desobediencia civil en un momento de intensa guerra civil, que luego de más de un década culminaría en 1992 con los Acuerdos de Paz de Chapultepec dejando el terrible saldo de más de 100 mil muertos, recuerda Jacques Berset.
Su transformación desde una posición conservadora a la denuncia del poder político, económico y militar. La fuerza de su testimonio y de su compromiso. En síntesis, su estilo de vida y la forma brutal de su muerte; el dolor no disimulado de centena de miles de salvadoreños y millones de cristianos latinoamericanos, constituyen algunas de las razones que explican la notoriedad de Monseñor Romero, explica Berset. Quien destaca, sin embargo, como el hecho esencial, la “conversión rápida del obispo” que lo convirtió ,al morir, en “San Romero de las Américas”, según la terminología popular. Un santo de la calle en camino ahora a la beatificación oficial vaticana.
*Sergio Ferrari, swissinfo.ch en colaboración con E-CHANGER/COMUNDO

•El Obispado de Cuenca se “niega a retirar simbología franquista de la Catedral”

 nuevatribuna.es

La Asociación republicana de Cuenca lamenta que la jerarquía católica incumpla la legislación vigente.


Muro exterior de la Catedral de Cuenca, con una placa en homenaje a los "Caídos por Dios y por la Patria"Muro exterior de la Catedral de Cuenca, con una placa en homenaje a los "Caídos por Dios y por la Patria"
Tras conocerse el contenido la carta que el obispado de Cuenca ha enviado al Ayuntamiento de Cuenca en el que se piden explicaciones legales y la elaboración de informes técnicos, el colectivo republicano ha declarado que esto solo está movido “con el único pretexto de dilatar el tema y enrocarse en su decisión de no retirar la simbología franquista que existe en la fachada de la catedral”.
“Desde el obispado se hacen los “suecos” cuando piden que le especifiquen que artículos de la ley de memoria histórica están incumpliendo y qué elementos hay que quitar”, remarcan. “Han sido varias las cartas que desde nuestra Asociación se han remitido oficialmente al Sr. Obispo de la diócesis explicándole con detalle las cosas y muchas veces las denuncias y requerimientos públicos donde hemos abordado y comentado esta petición de cumplimiento con la ley vigente”, añadieron desde Ciudadanos por la República. Además ya existe un informe de una empresa de expertos en la que se afirmaba que lo que se encuentra en la fachada de la catedral era un elemento extraño y ajeno al edificio, que es el monumento histórico más importante del Casco Antiguo de Cuenca declarado Patrimonio de la Humanidad.
"El obispado de Cuenca se sigue beneficiando de millones de euros en subvenciones y acuerdos para obras en edificios de su propiedad, mientras, las autoridades políticas y administrativas, antes con el PSOE y ahora más con el PP, mirando para otro lado”

Se preguntan desde la Asociación republicana qué diferencia hay entre la misma situación en la catedral de Albacete, con las mismas inscripciones y simbología, y donde el obispado manchego las retiró en 2010, “sin hacer ningún ruido ni demostrar el cinismo de sus homólogos conquenses”, aseveraron.
Tenemos que reconocer que la vía de la interlocución “a tres” entre nuestra Asociación, el  Alcalde y un portavoz del obispado, Miguel Ángel Albares, no ha conseguido sus frutos. “Por ello hace tiempo que concluimos que 'con la iglesia hemos topado' parafraseando a D. Quijote, y estamos convencidos que sólo por la vía de la denuncia pública y legal es por donde algún día conseguiremos que desaparezca la simbología franquista de la catedral de Cuenca, y esperemos que del resto de templos católicos de la provincia”, señalaron.
“Mientras el obispado de Cuenca se sigue beneficiando, durante los últimos años, de millones de euros en subvenciones y acuerdos, como los que firma con la Diputación o el gobierno regional, para obras en edificios de su propiedad, mientras, las autoridades políticas y administrativas, antes con el PSOE y ahora más con el PP, mirando para otro lado”.
Por último los portavoces de la Asociación republicana de Cuenca confiaron “en que el más que esperado cambio político tras las elecciones municipales, autonómicas y generales que tendrán lugar este año 2015 traigan la aplicación del imperio de la ley, de la razón y de la reparación de la memoria de todas las víctimas del franquismo”. “Víctimas que siguen padeciendo la ignominia de ver como en nuestra calles y las iglesias permanecen símbolos de la “cultura de la victoria” franquista y de la denigración sobre los perdedores en la guerra civil que la misma Iglesia católica bautizó como Cruzada”, destacaron finalmente.

¡Aquella piezas arqueológicas! Ayuno y abstinencia 2015 Mari Paz López Santos




ECLESALIA,
23/02/15.- Empieza la Cuaresma un año más. Han pasado ya diez años desde que escribí sobre este tema. He vuelto a leer el artículo (ECLESALIA, 18/02/05) con ánimo de ponerme a tono ante la llegada de la Cuaresma.
¡Qué livianas me parecen mis palabras de entonces! Después de tres mil seiscientos cincuenta y pico días y, aunque “lo escrito, escrito está” y era para un tiempo concreto, han cambiado muchos las cosas.

Entonces aún nadábamos en la abundancia (o eso creíamos); aún no habían saltado por los aires los engranajes de un pozo de corrupción financiera, económica y política a nivel mundial; aún no nos sonaban nombres como Lemans Brothers, Prima de Riesgo, Rescate, Perdonar Deuda a países del Bloque Occidental; aún no aguantábamos un Paro desorbitante pues fluía dinero no controlado (eso se ha visto luego); había Paro pero no a los niveles que tocamos ahora. Aunque es buena la memoria y recordemos que, aún en la abundancia, la denominación “mileurista” es de aquellos tiempos. Aún podíamos hablar del 0,7 para los países en vías de desarrollo; aún… aún no había estallado la Crisis.
Aquí estoy de vuelta preguntándome como hace 10 años si el ayuno y la abstinencia tienen un sentido traducido a nuestros días: los del año 2015, después de siete años de caída libre y recortes sociales hasta en lo más esencial y pagando siempre los de abajo.
¿Cómo vivir el ayuno y la abstinencia en este momento cuando ya casi no sirven los planteamientos de hace unos pocos años?
… Y si el ayuno y la abstinencia se convirtieran en ayuda y asistencia a quienes no tienen ingresos.
… Y si la denuncia de las injusticias se convirtiera en un deber diario sumando voces más allá de ideas y colores políticos.
… Y si empezáramos a hacer gestos de apoyo mutuo, intercambiando tiempo y cuidado unos por otros.
… Y si la televisión pasara a un segundo o tercer plano en la realidad de nuestros hogares. De esto ya hablaba en el anterior… pero seguimos dependiendo más y más de los medios.
… Y si apagamos el móvil de vez en cuando. No dije poner en vibración ni en silencio (¡hace diez años no teníamos whatsapp!) digo practicar la desconexión como una forma de terapia.
… Y si diéramos tiempo a la conversación, a la escucha, a dar nuestro tiempo con quienes están más solos.
… Y si hiciéramos más cosas de esas que no cuestan dinero.
… Y si no nos dejáramos saquear por las grandes compañías y exigiéramos un trato más humano, por ejemplo: no hablar con ordenadores por teléfono; no pagar por pedir información a un banco, aseguradora o compañía de telefonía; no dar datos personales sin que a su vez nos faciliten los de la empresa.
… Y si cada vez más participáramos en Mareas (blancas, verdes… científicas, artísticas, etc.) que siguieran impulsado la protesta ante tanto despropósito.
… Y si fomentáramos el encuentro interreligioso en pequeños detalles de la vida para que dejáramos de mirar “al otro” como estereotipo, el diferente, el “no-yo”.
… Y si dedicamos más tiempo al silencio, a la oración, a la meditación para recobrar energía y sentido, necesarios para salir al ruedo de la vida de todos los días.
… Y si dejáramos de escuchar tanta confrontación y violencia política hasta que se dieran cuenta de que hay que ponerse de acuerdo en beneficio de todos y en perjuicio de los que abusan y se corrompen.
… Y si en esta Cuaresma, el ayuno es el de muchos padres que han visto partir a sus hijos a buscar trabajo en otros países. Ayunar de hijos… es muy triste.
… Y si en esta Cuaresma, la abstinencia la vemos materializada en quienes se abstienen de ir a su casa, porque han sido desahuciados por los bancos; en quienes esperan su medicación contra el cáncer, la hepatitis C (y otras) que no llega porque el presupuesto se gastó en otra cosa.
Creo que después de estos 10 años, el ayuno y la abstinencia que es mucho más que si como carne o pescado, se han convertido para muchas personas en el modo de vida; una vida no elegida pero sí sufrida. Cáritas sabe muy bien qué es ayunar y qué es abstenerse mucho más de 40 días.
La Cuaresma puede ser el principio de un camino de conversión. Los cuarenta días que dura es el pistoletazo de salida. Si algo caló, el año se quedará pequeño para vivir una vida en coherencia y solidaridad y querremos comprometernos cada día de nuestra vida.
Que no tengamos que escuchar un año más las palabras de Jesús: “¿Todavía no comprendéis ni entendéis nada?” (Mc 8, 14-21). No, no atendemos, no entendemos y no comprendemos; por mucho que nos advierta seguimos tragando la levadura de los que engañan y manipulan.
Unas palabras del Papa Francisco en su Mensaje para la Cuaresma 2015 también ayudarán en este tiempo: “Toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres”.
Vayamos, entonces, como mujeres y hombres libres: con ojos que miran y ven; oídos que oyen y saben escuchar; con mente que clara que sepa discernir y no se deje manipular; y con un corazón atento y amante ante el sufrimiento humano. Sin olvidar la alegría que produce la levadura que, compartiendo el pan con otros, al final sobra.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

lunes, 23 de febrero de 2015

Celebrada con éxito la Iª Jornada Salesiana de Comunicación

                     
- Por: Salesianos Comunicación
23/02/2015 - 13 Visitas


Durante el sábado 21 de febrero más de doscientas personas de distintas presencias salesianas de España se reunieron en Madrid para profundizar sobre el marketing educativo, la privacidad y la competencia digital docente.


El sábado 21 de febrero en el Centro Don Bosco de Salesianos Atocha (Madrid) se llevó a cabo la I Jornada Salesiana de Comunicación, encuentro enmarcado en la programación de la Delegación Nacional de Comunicación Social en el que se reunieron más de doscientas personas de las distintas presencias salesianas de España, además de contar con la participación de otras entidades y centros educativos  nacionales.

La jornada comenzó a las 10:30 con las palabras de Juan Carlos Pérez Godoy y Cristóbal López, Inspectores de las Inspectorías Salesianas de Santiago el Mayor y María Auxiliadora, en las que destacaron la importancia de un encuentro formativo de estas características coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, que además sirve para “poner rostro a las personas que trabajan día a día, codo a codo, en la red educativa de Salesianos en España”.

Por su parte, Josep Lluís Burguera, Delegado de Comunicación Social de la Inspectoría María Auxiliadora, hacía extensible a todos las palabras de Javier Valiente en nombre de la Delegación, señalando “el trabajo de convergencia, para proyectar cómo se entiende la comunicación en el entorno salesiano”. Entre las ideas señalada destacó el enfoque de la Jornada como una ayuda para “situarse frente a un giro antropológico y, como educadores y comunicadores herederos de una tradición que nace en Don Bosco, afrontarlo con clarividencia, audacia, y sin perder de vista que la finalidad que pretende alcanzar: la educación y evangelización de los jóvenes”.

La Jornada contó con la colaboración de la Escuela de Formación del Profesorado en Innovación, Emprendimiento y Competencia digital (EUFP),  que animó la reflexión mediante las ponencias de Carlos Llorente, encargado de explicar qué es el marketing educativo, y Carlos Represa,  que profundizó en el tema de la privacidad y la seguridad en internet. La mañana contó también entre sus momentos destacados con las visitas de Natalia Basterrechea, Directora de Políticas Públicas de Facebook España para presentar la guía de Facebook para Educadores, y de Nidia Represa, autora de "Bajo mi piel", novela sobre acoso escolar con gran acogida en la reciente celebración del Safer Internet Day. 

DEJAR DE SER CASTAS


La cristiandad en general, pero con más expresividad la iglesia Católica mundial comienza con la Cuaresma la memoria del asesinato de JESUCRISTO, por parte del Imperio Romano, por defender y estar del lado de la justicia, la confraternidad, la liberación no sólo de leprosos y “endemoniados”, sino también de toda oligarquía imperial, por lo que fue injustamente perseguido, torturado y asesinado en la cruz.
El siervo de DIOS y del pueblo, el señalador y conciliador de los lobos modernos, FRANCISCO, obispo de Roma, sigue poniendo el punto sobre las íes o como dicen otros, poniendo el tapón a la botella. Sin andar con tapujos dijo en los últimos días en referencia a la alta curia romana–la mayoría un nido de mafiosos y corruptos,– que ya es tiempo que dejen de considerarse una casta. CASTA, en el sentido amplio de la palabra significa para la sociedad el grupo que forma una clase social y permanece separado de los demás por asuntos de raza, clase social, religión, etc
Aquí lo dicho: “Francisco, más contundente que nunca, puso a Dios por testigo para dejar claro cuál es el camino a seguir: “Jesús no tiene miedo al escándalo, no tiene miedo a las personas obtusas que se escandalizan de cualquier apertura, de cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales, de cualquier caricia o ternura que no corresponda a su forma de pensar y a su pureza ritualista”. Bergoglio pidió a los nuevos cardenales —con acuse de recibo a los veteranos— que “no se aíslen en una casta” y les advirtió de que la Iglesia se juega su credibilidad en la atención a los marginados: “No se queden mirando de forma pasiva el sufrimiento del mundo”
Pero en la curia hondureña cupular FRANCISCO si echó sal y yodo en sus llagas, ya que hay una cuarteta de obispos: ÓSCAR ANDRÉS RODRÍGUEZ MARADIAGA., CARLO MAGNO NÚÑEZ, DARWIN RUDY ANDINO RAMÍREZ y JUAN JOSÉ PINEDA FASQUELLE que no sólo se creen y comportan como una casta, sino que pretenden dominar y tratar a sus propios hermanos feligreses, sacerdotes y obispos peor que perros, alejados de todo sentimiento cristiano que debe prevalecer en ellos por sus supuestas convicciones cristianas.
La forma como DARWIN ANDINO de Santa Rosa de Copán ha tratado a su hermano en la fe, compañero en la iglesia y obispo emérito LUIS ALFONSO SANTOS VILLEDA es más que vergonzoso o cómo trata el sacerdote LEO SERRANO de Sula, Santa Bárbara, a los feligreses y las comunidades de la parroquia.

El 2010 que regresé a Tegucigalpa por Semana Santa, me sorprendí de lo aislado del pueblo que está ÓSCAR ANDRÉS RODRÍGUEZ MARADIAGA, cuando dirigía la procesión de Viernes Santo en dirección al templo de El Calvario. Cerca de una veintena de militares, fuertemente armados, lo tenían cercado, no por delincuente, sino para protegerlo.

Cómo se nota que ni en broma leen a los Profetas que les darán luces y sabiduría sobre cómo superar sus debilidades humanas. Léanlos, lo demás les llegará por añadidura.
Les recordamos, señores jerarcas de la monarquía, lo que dice este hermoso pensamiento del poeta Antonio Machado: “NO TU VERDAD. LA VERDAD. Y VEN CONMIGO A BUSCARLA. LA TUYA, GUÁRDATELA”.
18 de febrero 2015, MIÉRCOLES DE CENIZA.

Juan José Tamayo: la conciencia crítica María Antonia San Felipe



Diario LA RIOJA, 22 de febrero de 2015
Juan José Tamayo no pasa desapercibido en el universo en el que desarrolla su trabajo intelectual. El director de la cátedra de Teología y Ciencias de las religiones Ignacio Ellacuría de la universidad Carlos III de Madrid, secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación, además de profesor invitado en múltiples universidades del mundo, es un autor fecundo y profundo. Respetado por muchos y vituperado por otros, Tamayo es uno de los teólogos españoles más conocidos en un ámbito que parece vedado para el gran público, un estigma que él siempre trata de conjurar haciendo asequibles sus obras. Hablamos de un teólogo heterodoxo, por tanto, nada dogmático en el que la originalidad de sus postulados conjuga igualmente con el sosiego apasionado con el que los defiende.

Tras Otra teología es posible o Invitación a la utopía, Tamayo nos regala Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica, un libro que compendia una “biografía religiosa colectiva del siglo XX”, caracterizada “por la asunción crítica de la Modernidad”. Teniendo en cuenta que estamos ante un doctor en teología pero también en filosofía y que escribe en tiempos de incertidumbre, su libro es un viaje por el pensamiento contemporáneo de lo más interesante. Nos propone comprender otros modos de ver la vida desde el análisis crítico de la sociedad con el fin de enriquecer los puntos de vista algo que, en este mundo plagado de contradicciones, resulta gratificante para el lector. Tamayo nos permite asomarnos, desde cualquier posición ideológica, a la ventana abierta a las ideas del último siglo enriqueciéndonos con su aportación con la finalidad de combatir cualquier convencionalismo.
En definitiva, Tamayo, con la selección de autores que ha realizado, quiere transmitirnos que la rebeldía en el pensamiento es la única manera de conformar una “conciencia crítica”, cada vez más necesaria en un mundo en decadencia ideológica y moral. No es extraño que así sea pues, no en vano, estamos hablando de un intelectual comprometido con la filosofía de la liberación y por tanto, con los sectores más vulnerables de la sociedad.
Aunque Tamayo confecciona una “biografía religiosa” los autores son variados en su pensamiento. Hay creyentes de todas las confesiones religiosas (judía, musulmana, católica, protestante o budista), también ateos o agnósticos; de tradiciones ideológicas como el socialismo, el pacifismo o el feminismo, pero todos tienen en común su sentido crítico.
Comienza la selección con Ernst Bloch, al que subtitula como “utopía y esperanza en la oscuridad del presente”. Como en la Ilíada, en la que Aquiles era “el de los pies ligeros”, Tamayo define a cada autor con lo que considera la esencia de lo que aportan al pensamiento. Un acierto que anima a la lectura. Albert Camus, “el incrédulo apasionado”; José Luis López Aranguren, “la heterodoxia como forma de vida y de pensamiento”; José María Díez Alegría, “La aventura de una conciencia libre”; Jon Sobrino, “la misericordia como principio teológico”; Ignacio Ellacuría, “con los pobres de la tierra”… La selección de mujeres es notable. María Zambrano, “el exilio como patria”, Simone de Beauvoir; “no se nace mujer, se llega a serlo”; Fátima Mernisi, “mujeres en el Islam”; Amina Wadud, “hermenéutica feminista del Corán”…
En cualquier caso, anticipo que Tamayo no ofrece un resumen biográfico al uso de cada uno de los cincuenta intelectuales, sino que nos sintetiza la esencia de su pensamiento y lo jalona de anécdotas o de experiencias que provienen tanto del profundo conocimiento de su obra como de su experiencia vital. Así ocurre, por ejemplo, con José Saramago a raíz de la poética definición que de Dios hizo el premio Nobel de Literatura: “Dios es el silencio del Universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio”. La anécdota que cuenta Tamayo en el libro de su intercambio de opiniones sobre esta definición de un ateo como Saramago, resulta entrañable y deliciosa, una de las tantas que jalonan el libro.
Para concluir, diré que en las tardes frías y lluviosas de este invierno resulta reconfortante en la soledad introducirse en el pensamiento de otros para enriquecer el propio. Razón suficiente por la que la propuesta de Juan José Tamayo resulte muy apropiada para comprender mejor el mundo, desde la amplitud de miras que proporciona una conciencia crítica, objetivo último de este teólogo rebelde y nada convencional.
TAMAYO ACOSTA, J.J., Cincuenta Intelectuales para una conciencia crítica, Fragmenta Editorial, Barcelona, 2013.

•Interparlamentaria UE-México insta al gobierno a no cerrar caso Ayotzinapa


México, DF. La reunión interparlamentaria de la Comisión Mixta Unión Europea México, concluyó con el llamado de ambas delegaciones al gobierno mexicano a no cerrar el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Se le “insta” a que lleve a cabo “una investigación completa y exhaustiva y persiga y condene efectivamente a todas las partes responsables a todos los niveles. Se pide además la protección para los familiares de las víctimas y los abogados. La declaración conjunta fue dada a conocer por el senador Rabindranath Salazar y la eurodiputada Teresa Becerril Jiménez.

Esta última dejó claro que darán siempre voz a los familiares de los estudiantes desaparecidos y los acompañarán en su demanda de justicia. Comentó que harán un informe al Parlamento Europeo y valoran la posibilidad de que haya un apoyo económico , del fondo de la Subcomisión de derechos humanos de ese parlamento para el movimiento que encabezan los familiares de los normalistas desaparecidos. Agregó que el tema tiene que analizarse durante el Diálogo de Alto Nivel, que sostendrán la Unión Europea y México, en abril próximo.
El senador Salazar, copresidente de la Interparlamentaria comentó que la declaración conjunta fue avalada por los legisladores del PRI, pero más tarde el senador Omar Fayad dijo que está en desacuerdo, porque no se le puede pedir al gobierno de Enrique Peña Nieto una investigación exhaustiva, que ya llevó a cabo. En conferencia, sostuvo que algunos de los eurodiputados vinieron a hablar de algo que no conocer. “Por eso ayer le puse el video –el de la PGR- con el desarrollo de la investigación”.
Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

sábado, 21 de febrero de 2015

Rajoy y el Sermón de la Montaña Juan José Tamayo


“Es fácil prometer la luna e incluso el sol. No es lo mismo dar doctrina en un plató de televisión que defender los intereses de España en un Consejo Europeo. A los problemas difíciles no se le hace frente con planteamientos mesiánicos. Algunos confunden la política con el sermón de la montaña”. La frase no pertenece a ningún político descreído, sea ateo, agnóstico o indiferente religioso, y menos aún a una persona anticristiana. La pronunció con tono solemne y subrayando bien las palabras en el discurso de clausura de la Convención Política del PP celebrada el 25 de enero del presente año Mariano Rajoy, que no es precisamente una persona alejada de la religión, sino un político católico, apostólico, romano y devoto de Santiago, que no oculta en público sus creencias.
Todo lo contrario. Durante casi veinte años ha jurado su cargo con la mirada fija en el Crucifijo y con la mano en la Biblia en la toma de posesión de los numerosos cargos gubernamentales que ha ocupado: ministro de Administraciones Públicas, de Educación y Cultura, de Interior, de la Presidencia, vicepresidente y presidente del Gobierno.
Hizo la citada afirmación en un momento en el que la corrupción está instalada en la cúpula del Partido Popular y le afecta a él directamente; con numerosos ex dirigentes de su partido en prisión e imputados judicialmente; con un espectacular incremento del paro durante su mandato presidencial, que alcanza al 25% de la población activa y más del 50% de los jóvenes desempleados; más de un millón y medio de familia donde todos los miembros están sin trabajo; un elevado número de desahucios de familias que viven en la indigencia, por parte de los bancos que nadan en la abundancia y de instituciones públicas cuya función es garantizar las necesidades básicas de todos los ciudadanos; un alarmante crecimiento de la desigualdad; una contrarreforma laboral que coloca a los trabajadores en un estado crónico de desamparo y deja sin efecto la negociación colectiva; la desatención médica a los enfermos de hepatitis C; la negativa de la hospitalidad a los inmigrantes ahogados en el mar y lesionados en las vallas con cuchillas, con la complicidad a veces de las propias Fuerzas de Seguridad del Estado
Con esta situación de fondo Rajoy ha expresado su distanciamiento del Sermón de la Montaña. Tal actitud contrasta con la de otro líder político no cristiano, sino hinduista, Mahatma Gandhi (1969-1948), que consideraba el Sermón de la Montaña un excelente programa para resolver los problemas de la humanidad. Preguntado por Lord Irwin, virrey británico de la India, cómo podrían resolverse los problemas existentes entre la India y Gran Bretaña, Gandhi le respondió, con el capítulo 5 del Evangelio de Mateo: “Cuando su país y el mío sigan las enseñanzas expuestas por Cristo en el Sermón de la Montaña se habrán solventado los problemas no solo de nuestros dos países, sino los de todo el mundo”.
Los valores que propone el Sermón de la Montaña son: opción por los empobrecidos y marginados; trabajo por la paz como tarea y objetivo a través de la no-violencia activa; lucha por la justicia en un clima de injusticia estructural; perdón y reconciliación frente al recurso a la venganza de la vieja ley del talión “ojo por ojo y diente por diente”; com-pasión solidaria con las víctimas frente a la insensibilidad hacia el sufrimiento humano; actitud humilde frente a la humillación y a la arrogancia; autenticidad de vida frente a la doblez y el cinismo; compartir frente a competir; austeridad frente a acumulación; fe auténtica frente a idolatría.

Son valores trascienden el cristianismo, han entrado a formar parte de la herencia ética de la humanidad y deben convertirse en imperativos categóricos de la ética pública y de la moral privada. Pero no se cotizan en las operaciones bursátiles de la economía neoliberal.
Ahora se entenderá por qué Gandhi, sin ser cristiano, era un admirador de Jesús de Nazaret y un fiel seguidor del Sermón de la Montaña, y Rajoy, siendo cristiano, no quiere gobernar conforme a los valores de dicho Sermón: se encuentra más a gusto con los principios de la religión neoliberal del Mercado que con la narrativa alternativa de la ética liberadora de Jesús de Nazaret. Así se explica cómo ha podido jurar tantas veces sus cargos políticos ante el Crucificado de Nazaret y con la mano en la Biblia y negarse a seguir las orientaciones morales del memorable Sermón, que es patrimonio de la humanidad.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría, de la Universidad Carlos III de Madrid y coeditor, con Luis Alvarenga, de Ignacio Ellacuría. Utopía y teoría crítica (Tirant Lo Blanch, 2014).
El Periódico de Catalunya, 18 de febrero de 2015

Sólo el Evangelio nos sacará del atasco José M. Castillo, teólogo


 Teología sin censura

El papa Francisco les dijo a los cardenales el domingo 15 de febrero: “Nos encontramos en la encrucijada de estas dos lógicas: la lógica de los doctores de la ley, o sea, alejarse del peligro apartándose de la persona contagiada; y la lógica de Dios que, con su misericordia, abraza y acoge reintegrando y transfigurando el mal en bien, la condena en salvación y la exclusión en anuncio”. Esto es lo que dijo el papa. Lo que pasa es que ni nos enteramos del todo de lo que Francisco quiso decir. Y menos aún entendemos las consecuencias que lleva consigo asumir de veras la “lógica de Dios”.

La “lógica de Dios” es el meollo del Evangelio. Esto supuesto, la pregunta que tendríamos que afrontar es ésta: ¿nos puede sacar el Evangelio del atasco en que estamos metidos? Me refiero a la crisis y al atasco económico, social, político, cultural, jurídico y sobre todo ético en que nos tiene estancados y hundidos esta maldita crisis.
Así las cosas, yo me pregunto si el Evangelio nos podrá sacar de este atasco. Porque está visto que la economía y sus magnates, la política y sus gestores – al menos hasta ahora – ni nos sacan del atasco, ni dan visos de querer, incluso poder, sacarnos. ¿Podrían hacerlo? Hay quienes piensan que sí. Pero, ¿podrán hacerlo, tal como están las cosas? Sinceramente, lo veo muy difícil. Extremadamente difícil, al menos en varios años, que quizá van a ser demasiados años. ¿Por qué? Yo no soy economista. Pero no estoy ciego. Y lo que veo es que la economía mundial funciona de tal manera, que, cada año que pasa, la riqueza mundial se va concentrando más y más en menos y menos personas. Con lo cual la desigualdad entre unos pocos (muy pocos) ricos y el resto de los habitantes del planeta es increíblemente asombrosa. Instituciones de ámbito mundial muy autorizadas nos dicen que el uno por ciento de los habitantes del planeta acumula ya tanta riqueza como el noventa y nueve por ciento restante. Ahora bien, una sociedad tan asombrosamente desigual es inevitablemente una sociedad, no sólo estancada, sino sobre todo desquiciada y sin futuro.
Pero no es esto lo peor. Lo más grave del asunto es que, en las sociedades democráticas, en que vivimos, la gente sigue votando a quienes nos han llevado a este desastre total. Y esos votantes quieren que nos sigan gobernando los mismos que nos han llevado a esta ruina y al futuro tan dudoso y sombrío que nos espera. Los mecanismos del sistema (no los pàrtidos) hacen posible este desquiciamiento aterrador. Y no sólo lo hacen posible, sino que hasta lo hacen inevitable. Porque han llegado a producir un modelo de sociedad, una gestión del poder y un estilo de vida al que nos hemos acomodado y que – aquí está el secreto y la clave del asunto – nos resulta irresistiblemente seductor. Ya no es el “poder opresor” el que nos domina. Es el “poder seductor” el que hace con nosotros lo que quiere y lo que le conviene. Teniéndonos y manteniéndonos convencidos de que somos libres, más libres que nunca. Y persuadidos, además, de que esto no puede ser de otra manera. Porque es “el mejor estado de cosas” que se ha inventado hasta ahora. Nos han metido en la cabeza que este modelo (de economía y de política), hoy por hoy, no tiene alternativa.
Por todo esto digo que veo muy difícil que, al menos por ahora, salgamos de este atasco en el que estamos metidos. Y en el que, además, nos sentimos a gusto. Precisando más, estamos a gusto los que hacemos falta para apuntalar, mantener, asegurar y hacer que dure este sistema canalla, que tanto sufrimiento, tanta violencia y tanta desvergüenza sigue produciendo, y acumulando de día en día. Por supuesto, hay millones de criaturas que ya no pueden más. Pero también, para esos desamparados del sistema, hay “bancos de alimentos” y otras “ayudas” por el estilo. Para que sigan aguantando y no alboroten demasiado. Por eso insisto en mi pregunta: ¿podremos salir de este atasco? Esta es la cuestión que no me deja en paz.
Llegados a este punto, a muchos les parecerá ridículo el solo hecho de preguntarse si el Evangelio nos podrá sacar de este atasco. Podrá, por supuesto y en el mejor de los casos, atraer a los “alejados” y a los “excluidos” para que se acerquen a la Iglesia. Y eso, sin duda, es bueno. Es necesario. Más aún, es urgente. Pero con eso nada más no cambiamos el sistema. Ni, por tanto, salimos de la crisis. Sinceramente y pensando en serio, ¿puede el Evangelio modificar el camino que lleva la economía, la cultura, la sociedad y la historia?
Hace más de medio siglo, el profesor de la Universidad de Oxford, E. R. Dodds, nos recordó cómo, en el imperio romano, en el largo período que medió entre Marco Aurelio y Constantino (del a. 161 al 306), se extendió por el mundo occidental la más grave crisis de su historia. Los ciudadanos de aquel enorme imperio se daban cuenta de que todo se desmoronaba: el mismo Imperio, las instituciones, la vida social, la economía y la religión, todo se venía abajo. Así cundió lo que el mismo Dodds denominó “una época de angustia”. Y fue en esta dura situación en la que ya, por primera vez, el Evangelio, no vivido como una religión de ritos, normas morales, promesas eternas, convento y sacristía, sino como “una conciencia nueva de sí mismo” que modificó aquella cultura, fue el factor determinante de una recuperación que ahora no estamos en condiciones de imaginar.
Fue entonces cuando el cristianismo se presentó “como una fe que merece la pena vivir porque es también una fe por la que merece la pena morir”. Así lo reconocieron, a pesar de sí mismos, hombres como Luciano (Peregr., 13), Marco Aurelio (11, 3), Galeno (R. Walzer, Galen and Jesus…, 15) y Celso (Orígenes, Contra Cels. 8, 65). Por otra parte, es notable que aquellos cristianos, por la fuerza del Evangelio, llamaron poderosamente la atención porque estaban abiertos a todos. No hacían distinciones sociales: aceptaban al obrero manual, al esclavo, al proscrito y al ex criminal. Todo el mundo encontraba acogida en cada grupo o comunidad de cristianos. Nadie era censurado, ni enjuiciado. De forma que, como bien notó Cipriano, en la comunidad cada cual se encontraba igual o mejor que en su propia casa (Ad Donat. 4 y 14). Es verdad que, durante el s. II e incluso el III, el cristianismo era aún en gran medida un “ejército de desheredados” (A. D. Nock). Pero también es cierto que los beneficios que acarreaba el Evangelio, vivido en serio, no se reducían a ofrecer esperanzas para el otro mundo. Cada grupo, cada “iglesia local”, poseía un sentido comunitario más fuerte que cualquier otro grupo laico o religioso (sobre todo las religiones de Mitra e Isis de aquel tiempo).
Así, los creyentes en Jesús se sentían unidos no sólo por unos ritos comunes, sino sobre todo por una forma común de vida, cosa que ya percibió Celso (Orígenes, o. c., 1, 1). Y también unidos por el mismo peligro que juntos corrían (E. R. Dodds). Su pronta disposición para prestar ayuda a quien la necesitase es cosa que quedó atestiguada no sólo por los autores cristianos, sino incluso por el mismo Luciano (Peregr., 12 s). Ya a comienzos del s. III, Tertuliano hace, en una apología pública y dirigida a los gobernantes, la audaz afirmación según la cual los cristianos “lo tenían todo en común, excepto la esposa de cada cual” (“AOmnia indiscreta sunt apud nos praeter uxores”. Apol.39, 11).
Pero, como bien nota Dodds, más importante que los beneficios materiales era el sentimiento de grupo que la fe en Jesús estaba en condiciones de fomentar. Los modernos estudios sociológicos nos han familiarizado con la universalidad de ese “sentimiento de grupo” como algo absolutamente necesario para el individuo, así como con las formas inesperadas en que esa necesidad puede influir sobre la conducta humana, particularmente sobre los individuos desarraigados en las grandes ciudades. Epicteto (3.13.1-3) nos ha descrito el horrible desamparo que puede experimentar un hombre en medio de sus semejantes. Y el mismo Dodds nos describe con admirable sencillez y profundidad cómo debió de vivirse aquel desamparo. “Debieron ser muchos los que experimentaron ese desamparo: los bárbaros urbanizados, los campesinos llegados a las ciudades en busca de trabajo, los soldados licenciados, los rentistas arruinados por la inflación y los esclavos manumitidos. Para todas estas gentes, el entrar a formar parte de la comunidad cristiana debía de ser el único medio de conservar el respeto hacia sí mismo y dar a la propia vida algún sentido. Dentro de la comunidad se experimentaba el calor humano y se sentía la prueba de que alguien se interesa por nosotros, en este mundo y en el otro”. Y termina el insigne estudioso de la antigüedad: “Los cristianos eran “miembros unos de otros” en un sentido mucho más que puramente formal”. Con esta conclusión final:”Pienso que ésta fue una causa importante, quizá la más importante de todas, de la difusión del cristianismo” (Paganos y cristianos en una época de angustia, Madrid, 1975, 179).
Reflexión conclusiva
¿Seria esto posible en este momento? Mi modesto punto de vista es que, no sólo es posible, sino que es tan necesario que, a mi manera de ser, es la salida que nos queda. No digo que todos nos hagamos cristianos. Lo que digo es que el Evangelio, en el que tanto insiste el papa Francisco, es la salida que nos queda. Hoy ya no manda en el mundo lo que es más noble en la condición humana, la bondad, la honradez, la justicia, el amor y la ternura. No. Lo que manda sobre nosotros es la tecnología y sus mil artilugios, utilizados en interés de los potentados que lo manejan todo para su propio provecho.
¿Qué hacer? Vamos a fiarnos del gran líder mundial que ha surgido, que no es otro que el papa Francisco. Este papa repite constantemente que el Evangelio de Jesús es lo que nos puede sacar de este atasco que nos tiene paralizados en la falsa idea de que estamos saliendo y vamos adelante. Si la Curia Vaticana, si el Episcopado mundial, si el clero y los religiosos/as, si las parroquias…, las comunidades y grupos cristianos, todos y todas, dejamos de lado nuestros intereses y conveniencias, y nos centramos en organizanos como grupos humanos en los que todo el mundo encuentra acogida, protección, ayuda, respeto, y sobre todo verdadero cariño, por ahí iremos viendo la luz de un Evangelio con menos carga de religión y costumbres de tiempos pasados, y más fuerza para hacer presentes y tangibles las tres preocupaciones que centraron la vida y las enseñanzas de Jesús; la salud para todos/as, la alimentación para todos/as, y las mejores relaciones humanas de que somos capaces. Lo demás vendrá por sí solo. 

El Papa admite ante el clero romano que el celibato sacerdotal “está presente en mi agenda”

 


Francisco reveló que en la misa del pasado día 10 estuvieron presentes cinco sacerdotes casados
Bergoglio no quiere sacerdotes “rígidos” pero tampoco “showman” en sus homilías
La cuestión del celibato sacerdotal “está presente en mi agenda”, confesó el Papa Francisco a una pregunta de un sacerdote romano, durante el tradicional encuentro que tuvo lugar esta mañana en el Aula Pablo VI, según ha informado la agencia ANSA.

Carta Abierta al cardenal Burke Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Te escribo estas líneas, hermano Raymond, porque te he sentido inquieto y desasosegado en la entrevista que concediste a France2 hace unos días. No me parece ni caritativo, ni inteligente, arremeter así contra el papa Francisco.Ya te vimos nervioso y levantisco en el Sínodo de las Familias promovido por un papa Francisco esperanzado en que sus colaboradores, -y tú lo eres, eximio, como cardenal de la Iglesia de Roma-, lo ayudarían a encontrar salidas a graves problemas de índole moral que la comunidad eclesial tiene planteados. Te digo, con el corazón en el pecho, y teniendo en cuenta que tú eres uno de los más grandes especialistas teóricos en Derecho Canónico y en Teología Moral, que nuestra Fe, en sí misma, no es una moral, ni una ética. Es el descubrimiento de haber sido llamados por el Señor Jesús, y de poner en Él nuestra vida y nuestra Salvación.
Te recuerdo, con todo respeto, que San Pablo nos dice “porque si nuestra conciencia nos remuerde tenemos a Alguien que es mayor que nuestra conciencia”. Ésta, y otras frases y palabras de Jesús en el Evangelio, con convencen de algo que no todos han admitido, y admiten, en la Iglesia: que aunque la moral sea patrimonio de todos los hombres, y los diez mandamientos fruto de la conciencia humana dirigida por lo que algunos llaman “ley natural”, la Fe en Cristo nos ofrece algo mucho más alto, más seguro, más divino, y, por eso, menos quebradizo. No quieras enmendar la plana al Señor, aunque seas cardenal. Él busca a la oveja perdida, y afirma que “al que poco se le perdona, poco ama”. No pongas obstáculos a que sean muchos los perdonados, y, por tanto, pueda crecer más el amor en la Iglesia, y en el mundo.
Es conmovedor contemplar cómo en la Iglesia se alojan personas, que, como tú, dais más importancia a las normas, leyes y principios, que al amor, al perdón, a la comprensión y misericordia, o a la dulzura en el trato con pecadores, desviados del buen camino, o huidizos de los brazos del Padre. A los que sois de este estilo os convendrá recordar las parábolas de la oveja perdida o del hijo pródigo. Lo que sucede, y esto es muy grave y muy malo, es que muchos olvidan que “la verdad, el camino y la vida” no nos llegan a los creyentes a través de las ideas filosóficas y morales dominantes, o tradicionales (“¡ay de vosotros, fariseos hipócritas, que abandonáis la palabra de Dios para atender a vuestras tradiciones”). No dependemos de una moral oficial y rígida, sino de la Palabra y las actitudes de Jesús, algo que ¿grandes? cerebros en a Iglesia parecen olvidar.
No lleves a mal que el Papa te haya relegado a un puesto casi simbólico, como presidente de la Orden de Malta. Sabes que el Sumo Pontífice tiene poder para hacerte mucho más daño en tu amor propio y en tu legítima autoestima. Da gracias al Señor de que tenemos un papa al que no le incomoda tanto, sino solo lo suficiente, que un cardenal importante, como tú eras, se levante abierta y públicamente contra él. No sé si te hubieras atrevido a algo así con un Juan Pablo II, por ejemplo. O contra Benedicto, al que denominas como maestro de la Fe. Y al que has tenido el dudoso gusto de comparar con Francisco. Sabes que en la Iglesia, ¡gracias a Dios!, hay diversidad de opiniones, y no todos, ni la mayoría, pienso, son de tu opinión. Pero esto es algo maravilloso, que también propicia Francisco, la diversidad de opiniones en la comunidad eclesial.
Recibe mi fraternal abrazo, y mis más fervientes deseos de que la Paz del Señor reine en tu corazón.

El bien común fue enviado al limbo Leonardo Boff


Las actuales discusiones políticas en Brasil en medio de una amenazadora crisis hídrica y energética se pierden dentro de los intereses particulares de cada partido. Hay un intento articulado por los grupos dominantes, detrás de los cuales se esconden grandes corporaciones nacionales y multinacionales, los medios corporativos y, seguramente, la actuación de los servicios de seguridad del imperio norteamericano, de desestabilizar el nuevo gobierno de Dilma Rousseff. No se trata solamente de una crítica feroz a las políticas oficiales, hay en acción algo más profundo: el deseo de desmontar y, si es posible, liquidar el PT que representa los intereses de las poblaciones que históricamente siempre han sido marginalizadas. A las élites conservadorales les cuesta mucho aceptar el nuevo sujeto histórico –el pueblo organizado y su expresión partidaria– pues se sienten amenazadas en sus privilegios. Como son claramente egoístas y nunca han pensado en el bien común, se empeñan en sacar de la escena a esa fuerza social y política que podrá cambiar irreversiblemente el destino de Brasil.
Estamos olvidando que la esencia de la política es la búsqueda común del bien común. Uno de los efectos más avasalladores del capitalismo globalizado y de su ideología, el neoliberalismo, es la demolición de la noción de bien común o de bienestar social. Sabemos que las sociedades civilizadas se construyen sobre tres pilares fundamentales: la participación (ciudadanía), la cooperación societaria y el respeto a los derechos humanos. Juntas crean el bien común. Pero el bien común ha sido enviado al limbo de la preocupación política. En su lugar, han entrado las nociones de rentabilidad, flexibilización, adaptación y competitividad. La libertad del ciudadano es sustituida por la libertad de las fuerzas del mercado, el bien común por el bien particular, y la cooperación por la competición.
La participación, la cooperación y los derechos aseguraban la existencia de cada persona con dignidad. Negados esos valores, la existencia de cada uno no está ya socialmente garantizada ni sus derechos asegurados. Como consecuencia, cada uno se siente impelido a garantizar lo suyo: su empleo, su salario, su auto, su familia. Impera el individualismo, el mayor enemigo de la convivencia social. Nadie es animado, por tanto, a construir algo en común. La única cosa en común que queda es la guerra de todos contra todos con vistas a la supervivencia individual.
En este contexto, ¿quién va a implementar el bien común del del planeta Tierra? En un reciente artículo de la revista Science (15/01/2015) 18 científicos enumeran los nueve límites planetarios (Planetary Bounderies), cuatro de los cuales ya ha sido sobrepasados (clima, integridad de la biosfera, uso del suelo, flujos biogeoquímicos (fósforo y nitrógeno). Los otros están en avanzado grado de erosión. Sobrepasar solo esos cuatro puede hacer a la Tierra menos hospitalaria para millones de personas y para la biodiversidad. ¿Qué organismo mundial se está enfrentando a esta situación que destruye el bien común planetario?
¿Quién cuidará del interés general de más de siete mil millones de personas? El neoliberalismo es sordo, ciego y mudo a esta cuestión fundamental como lo viene repitiendo como un ritornello el Papa Francisco. Sería contradictorio suscitar el tema del bien común, pues el neoliberalismo defiende concepciones políticas y sociales directamente opuestas al bien común. Su propósito básico es: el mercado tiene que ganar y la sociedad debe perder, pues es el mercado quien va a regular y resolver todo. Siendo así, ¿por qué vamos a construir cosas en común? Se ha deslegitimado el bienestar social.
Ocurre, sin embargo, que el creciente empobrecimiento mundial resulta de las lógicas excluyentes y predadoras de la actual globalización competitiva, liberalizadora, desreguladora y privatizadora. Cuanto más se privatiza más se legitima el interés particular en detrimento del interés general. Como ha mostrado Thomas Piketty en su libro, El Capitalismo en el siglo XXI, cuanto más se privatiza, más crecen las desigualdades. Es el triunfo del killer capitalism. ¿Cuánto de perversidad social y de barbarie aguanta el espíritu? Grecia ha evidenciado que no aguanta más. Se niega a aceptar el diktat de los mercados, en su caso hegemonizados por la Alemania de Merkel y por la Francia de Hollande.
Resumiendo: ¿qué es el bien común? En el plano infra-estructural es el acceso justo de todos a la alimentación, la salud, la vivienda, la energía, la seguridad y la cultura. En el plano humanístico es el reconocimiento, el respeto y la convivencia pacífica. Por haber sido desmantelado por la globalización competitiva, el bien común deber ser ahora reconstruido. Para eso, es importante dar supremacía a la cooperación y no a la competición. Sin ese cambio, difícilmente se mantendrá la comunidad humana unida y con un buen futuro.
Ahora bien, esa reconstrucción constituye el núcleo del proyecto político del PT y de sus afines ideológicos. Entró por la puerta correcta: Hambre Cero transformada después en varias políticas públicas de cuño popular. Intentó poner un fundamento seguro: el nuevo pacto social repactuação social a partir de los valores de la cooperación y la buena voluntad de todos. Pero el efecto ha sido débil, dada nuestra tradición individualista y patrimonialista.
Pero en el fondo permanece esta convicción humanística de base: no hay futuro a largo plazo para una sociedad fundada sobre la falta de justicia, de igualdad, de fraternidad, de respeto a los derechos básicos, de cuidado de los bienes naturales y de cooperación. Ella niega el anhelo más originario del ser humano desde que apareció en la evolución, hace millones de años. Lo queramos o no, incluso admitiendo errores y corrupción, lo mejor del PT articuló y articula ese anhelo ancestral. Por eso puede recuperarse y renovar y alimentar su fuerza de convocatoria. Si no es el PT serán otros actores en otros tiempos los que lo harán.
La cooperación se refuerza con cooperación que debemos ofrecer incondicionalmente.
Leonardo Boff es colunista del JBonline, teólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

lunes, 16 de febrero de 2015

LA VALLA ECCLESALIA

ECLESALIA, 16/02/15.- Hace unos días oí una noticia escalofriante: se van a cerrar los campamentos cercanos a la valla entre Marruecos y España por peligro... parece que el peligro son los emigrantes que no traen más que enfermedades, necesidad, violencia y muerte. Me tocó porque hace solo unos días escuché al vivo el testimonio de cinco hombres africanos, jóvenes, llenos de vida, de su lucha por vivir, por trabajar dignamente y por ayudar a los miembros de su familia en Camerún y Guinea. Nos narraron las penurias del largo viaje desde su país hasta nuestras fronteras, la dureza del desierto, el desespero de seguir hacia el norte porque en los países vecinos a los suyos no encontraban trabajo, apenas algo para poder sobrevivir. Alguno jamás había oído hablar de España, no sabía dónde estaba, no era su meta llegar aquí sino encontrar un lugar donde vivir en paz y ayudar a los suyos. Al llegar a Marruecos se encontraron con los miles de compañeras y compañeros que intentan saltar la valla cada día. Una experiencia cuando menos traumática para los supervivientes de una experiencia de miedo, de alto riesgo, de violencia y de muerte. Estos cinco consiguieron salvar el obstáculo mayor pero no el único. Están en nuestro país pero su deseo de trabajar y enviar dinero a casa está por realizarse; por ahora aprenden nuestro idioma, nuestras costumbres. Nos agradecen el tener donde estar, donde vivir pero sufren porque la situación de necesidad se hace cada vez más acuciante en sus lugares de origen. De entre el público que les escuchaba salió la voz del tópico, de la ignorancia atrevida que pregunta: ¿quién les engañó diciéndoles que aquí encontrarían trabajo; no saben que estamos en crisis? Varias personas conscientes de la realidad se abalanzaron: pero si ellos no buscaban venir aquí, si son las estructuras sociales y políticas de nuestros países las que provocan que aquellos que tienen menos recursos sean los más perjudicados y no les quede más remedio que arriesgar sus vidas para intentar sobrevivir. La cuestión no es si cerrar o no los campamentos cercanos a la valla sino primero de todo ¿por qué construimos vallas, por qué no cuestionamos a los gobiernos que no se preocupan de su gente y “arremetemos” contra los pobres que hacen lo imposible por salvar sus vidas? Otra noticia: unas trescientas personas han perdido probablemente la vida intentando llegar a las costas de Italia. Aquellos a quienes habían pagado para poder salir en lanchas hinchables les obligaron a hacerse a la mar a pesar del mal tiempo y de las pocas posibilidades de llegar a tierra. El evangelio de Marcos que estamos leyendo estas semanas en las misas de diario nos indican cómo Jesús intentó con sus gestos y sus palabras abrir fronteras: en la religión, en los diferentes estamentos sociales, entre pueblos. Una apertura que con el tiempo le costaría la vida porque ni entonces ni ahora estamos dispuestos a que nadie nos rompa nuestras estructuras, nos cuestione nuestras tradiciones, nos cambie la imagen de Dios. A Jesús no le interesó pactar ni con los romanos, ni con los fariseos, tampoco con los zelotas ni con los publicanos. Era demasiado libre como para formar parte de un “programa” con intereses creados. La verdad era para todos lo que quisieran escucharle y vivir el mismo tipo de libertad sin seguridades falsas de ningún tipo. Por eso el evangelio hay que leerlo en un contexto, hay que buscar comentarios de personas entendidas en Biblia que nos den una visión de conjunto y que nos ayuden a interpretar. Si vamos demasiado por nuestra cuenta tenemos el peligro de no entender nada, lo mismo que nos puede pasar cuando oímos las noticias sobre nuestros hermanos de otros países que intentan llegar a Europa o a otros lugares de “primer mundo”. No es la ambición o el “querer ser y vivir como nosotros” lo que les mueve en general, sino una necesidad existencial de supervivencia y la necesidad inaplazable de paliar el dolor de sus familias que han dejado atrás. Si opinamos lo mismo que la mayoría de la gente de nuestro alrededor ¿qué es lo que nos distingue como cristianos, seguidores de Jesús? ¿Rompemos fronteras como Él o nos acomodamos al sentir de quien no considera a los demás seres humanos como hermanos y hermanas? ¿Nos duele el bolsillo y la vida por compartir lo que tenemos y somos? No basta una sonrisa, una palabra de afecto, es muy poco teniendo un maestro tan radical como el nuestro. El evangelio nos llama a ser buena noticia y para eso hay que usar mucho la cabeza y el corazón. Claro que no vamos a solucionar los problemas que los gobiernos de muchos países no quieren ni mirar de frente. Jesús tampoco lo hizo, pero cuando alguien se quería justificar delante de Él le plantaba la verdad. No te excuses con argumentos de poco peso. Llama a las cosas por su nombre y no pases a todo el mundo por el mismo rasero. Si hay algo de lo que nos tenemos que ocupar y preocupar los cristianos es que nuestros hermanos y hermanas no sean tratados con la dignidad que se merecen. El sabernos hijas e hijos de Dios nos compromete la vida: hasta dónde sólo depende de nuestro amor y sensibilidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)