FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Ronda la muerte, ronda Juan José Tamayo, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
En 1971 era elegido obispo de Sâo Félix do Araguaia, en el Mato Grosso (Brasil), el misionero claretiano Père Casaldàliga, nacido en Balsereny (Barcelona) hacía cuarenta y tres años en el seno de una familia campesina. Sus insignias episcopales fueron un sombrero de paja que le entregó un líder campesino, un remo-borduna hecho de ‘pau-brasil’ por un indio tapirapé, ofrecido por el jefe de la tribu, a guisa de báculo, un anillo donado por amigos españoles, que regaló a su madre. “No tengo ningún capisayo ni pienso llevar ninguna insignia”, confesó. Y lo ha cumplido.
El mismo día de su consagración episcopal publicó una Carta Pastoral subversiva titulada Una Igreja da Amazônia em conflicto com o latifundio e a marginalizacâo, cuya difusión fue prohibida por el director de la policía federal. “En esta zona –escribía- se mata y se muere más que se vive. Matar o morir es más fácil aquí, más al alcance de todos, que vivir”.
El propósito de Casaldàliga era construir una Iglesia comprometida con las aspiraciones y reivindicaciones de los indios, posseiros y peones, sin honras ni poder, en lucha contra el latifundio y toda forma de esclavitud y, por ello, perseguida por los dueños del dinero, de la tierra y de la política, sin ‘tiburones’ ni explotadores del pueblo, formada por pequeñas comunidades de base desparramadas por las calles y sertâos, con una estructura participativa, corresponsable y democrática.
Ese modelo de Iglesia no se quedó en el papel, sino que se hizo pronto realidad en Sâo Felix, como estaba sucediendo en otras iglesias de América Latina, dando lugar al nacimiento de la iglesia de los pobres. Es esta iglesia popular la que se encuentra en la base de la teología de la liberación -guía ideológica de Casaldàliga-, que él mismo cultiva creativamente a través de sus libros de gran hondura espiritual, sentido místico, inspiración poética, denuncia profética, carácter social, actitud revolucionaria y, sobre todo, con su ejemplo de vida. Una teología que, a pesar de las permanentes condenas de Roma, sigue viva y activa en el nuevo escenario latinoamericano, y se reformula en los nuevos procesos históricos con la incorporación de protagonistas emergentes como las comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes, y los movimientos feministas, ecologistas, pacifistas, homosexuales, etc.
Fue en el Mato Grosso donde se despertó en él la conciencia internacionalista, hasta convertirse en el obispo más “católico” en el sentido etimológico del término: “universal”, que desarrolla a través de la defensa de las causas de los perdedores de la historia y del apoyo a los movimientos de liberación del mundo entero. Casaldàliga es, en ese sentido, un ejemplo de globalización alternativa, de la esperanza, desde abajo.
Por todo ello no tardaron en lloverle las persecuciones de todos los poderes confabulados, militares, terratenientes y políticos protectores de los latifundistas, incluido el Vaticano, tras la muerte de Pablo VI –que siempre lo protegió-. Se sucedieron las amenazas de muerte y los atentados contra su vida, en uno de los cuales fue asesinado el sacerdote Joâo Bosco. Las últimas amenazas de muerte han llevado a Casaldàliga a abandonar la modesta residencia donde ha vivido durante cuatro décadas. El desencadenante ha sido el pronunciamiento judicial que obliga a la retirada de los ocupantes no-indígenas de las tierras de Maraiwatsèdè y a su devolución al pueblo Xavante, cuyos derechos garantiza la Constitución Federal de Brasil.
Pero Casaldàliga relativiza todas las persecuciones y amenazas. La poesía es su mejor respuesta y su forma de desmitificar la muerte, como demuestra en “Romancillo de la muerte”, tan loquiano: “Ronda la muerte, ronda/ la muerte rondera ronda./ Lo dijo Cristo/ antes que Lorca./ Que me rondarás morena,/ vestida de miedo y sombra./ Que te rondaré, morena,/ vestido de espera y gloria./ Frente a la Vida,/ ¿qué es tu victoria?/… ¡Tú nos rondarás,/pero te podremos”. Es la más bella traducción del desafío de Pablo de Tarso a la muerte, cuando le dice con cierta arrogancia: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde tu aguijón?”.
El obispo Casaldàliga, defensor de la vida de los empobrecidos, de los posseiros, de los indígenas -todos ellos excluidos del banquete neoliberal-, es amenazado de muerte a diario ¡Qué paradoja!
El obispo catalán se sitúa en la mejor tradición de los obispos defensores de los indios en América Latina, desde Bartolomé de Las Casas hasta Leonidas Proaño, obispo de Riobamba (Ecuador), y Samuel Ruiz, obispo de Chiapas (México).
Diario EL PAÍS, 24 de diciembre, Edición de Catalunya

Belén en tu casa José Arregui, teólogo

En la Nochebuena de 1223, Francisco de Asís, el Poverello, con su corazón lleno de ternura, con su espíritu lleno de imaginación, organizó un encantador Belén viviente en Greccio, en el valle de Rieti (Italia). Belén. O Betlehem, que significa “la casa del pan” o “la casa de Lehem”, el dios del pan, pues el color y el sabor del pan son sacramento de Dios. Belén: allí veneran los judíos la tumba de Raquel, esposa de Jacob o Israel, querida matriarca judía que sigue llorando a sus hijos desterrados y a todos los hijos de todas las madres masacrados por todos los reyes Herodes. Allí nació el rey David, tan idealizado en la Biblia, pero tan poco ideal en la realidad.
En tiempo de San Francisco, la cristiandad organizaba cruzadas para conquistar aquella “tierra santa”. Morían y mataban para poder peregrinar a Belén y celebrar allí la Navidad. Francisco, el hermano de todos, cristianos o musulmanes, el hermano de todas las criaturas, animadas o inanimadas, pensó que no merecía la pena morir ni matar por ir a Belén. “Todos los lugares son Belén”, se dijo, y quiso representarlo de modo viviente en el lugar más pobre y escarpado, en una cueva de Greccio.
Se reunieron muchos hermanos y pobres campesinos de la región. “Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno”, cuenta una biografía de su tiempo, y prosigue: “Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad y Greccio se convierte en una nueva Belén. La noche resplandece como el día, noche placentera para los hombres y los animales”. Francisco leyó el evangelio y predicó. Y cuando decía “niño de Bethleem” o “Jesús”, se pasaba la lengua por los labios como si los tuviera untados o ungidos de miel. ¡Bendito hermano Francisco!
¿Qué es Belén para nosotros hoy? Es mucho más que un lugar geográfico, por precioso que sea. El significado hace a los lugares y a todas las cosas, aunque, por otra parte, el misterio de las cosas es infinitamente mayor que el significado que les damos. ¿Qué es Belén? Es el nombre poético del misterio más bello y real, el nombre de todos los lugares donde es engendrada y cuidada la vida, donde se cuece y se comparte el pan. Por eso decimos que Jesús nació en Belén, aunque, histórica y físicamente, Jesús nació en Nazaret, en un pobre chamizo adosado al hueco de una roca, como eran entonces las casas de Nazaret. Cuando los evangelios de Mateo y de Lucas dicen que nació en Belén, quieren decir que él es el descendiente esperado del rey David, aquel que debía curar a los heridos y dar pan a los hambrientos, al contrario de lo que hicieron David y todos los reyes.
Belén es el misterio de la vida, tan frágil y divina. Jesús, María, José: un padre, una madre, un hijo. Eso es todo, eso lo es todo: el misterio del cosmos, de la Tierra y de la vida, del hombre y de la mujer, con sus alegrías y sus penas, sus amores y divorcios, sus esperanzas y miedos. Padre, madre, hijo/a. O dos padres, o dos madres, o un padre separado, o una madre separada. En la forma que sea. Allí donde nace, crece, sufre y goza la vida, allí es Belén. Y no te rompas la cabeza con que Jesús fuera hijo de “madre virgen”, pues “virgen” no tiene nada que ver con que haya o no haya relaciones sexuales. Ser “virgen” significa en la Biblia ser libre y disponible a la vez. Por su libertad y bondad de corazón engendraron José y María a Jesús (y a cuatro hijos y al menos dos hijas más, según el evangelio de Marcos).
Belén es la encarnación de Dios. Pero cuando digo “Dios”, no digo un Ser Supremo extraterrestre que se habría encarnado solo una vez en la historia del cosmos, solo en un lugar del universo, solo en un niño de esta nuestra pobre y admirable especie humana Homo Sapiens Demens. Cuando digo Dios, digo Bondad Dichosa, digo Fondo Bueno de la Realidad, digo Relación Amorosa y fecunda. Jesús lo encarnó.
Amiga, amigo: no sé si has puesto un Belén en tu casa. No importa. Tu casa es Belén, cuanto más pobre más verdadero. Y en tu pobre carne, sufriente y dichosa, tú también puedes encarnar a Dios.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Nació Jesús… La Fiesta que falta Celebrar Josaphat Jarpa

Hoy es necesaria esa exclamación de justicia la misma de María, la misma de los campesinos, la cual también continuo Jesús… este sistema mundo en el que vivimos sigue siendo opresor e injusto…
Los relatos que se dan del nacimiento de Jesús desde los textos Bíblicos de Mateo y Lucas, como así de las tradiciones posteriores, nos dicen que Jesús nació en un contexto de completa vulnerabilidad, Hijo de una Madre “Soltera”, el evangelio de Lucas lo sitúa en un Pesebre, un lugar de comida de animales del campo, y el relato en Mateo nos dice incluso que sufrió persecución, siendo movidos en plena etapa de embarazo, huyendo a otro País para poder sobrevivir.
Misma realidad que viven hoy tantos migrantes en América Latina, huyendo del “Poder asesino”, para buscar un mejor vivir o simplemente sobrevivir, muchos de ellos niños y niñas, que no logran la misma suerte de Jesús, sino que son muertos, otros apartados de sus padres para ser vendidos a través de la trata de personas y vivir como objetos de consumo.
En el relato de Lucas señala además que fue acompañado por campesinos -Pastores-, sujetos alejados de la urbe, alejados del templo, de un lugar sin lugar, Mateo añade la visita de unos “Sabios del Oriente” o “Reyes Magos” extranjeros con otras creencias, otras culturas, realizando un acto intercultural, de compartir una fiesta.
A propósito de esta fecha tan publicitada, pero tan poco celebrada, una fecha con muchas luces, pero con poco olor a pesebre, con mucho grito euforia pero poco clamor de alivio, Ese olor que impregnaba el cuerpo de bebé de su madre, su Padre, y los invitados, ese clamor de esperanza de María;
« Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías ».1
Una Madre que veía la esperanza salir de un pesebre la liberación de su pueblo, no lo puedo comprender que pensaba desde un plano metafísico, al igual que una migrante que trata cruzar la frontera, quiere ver a su hijo comer.
Esa misma celebración fue hecha por los campesinos, en ese momento;
« ¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor! »2
En la “Tierra Paz” la misma que exponía Monseñor Romero en una de sus homilías antes de ser asesinado;
« Una verdadera conversión cristiana hoy tiene que descubrir los mecanismos sociales que hace que del obrero o del campesino personas marginadas. ¿Por qué sólo hay ingreso para el pobre campesino en la temporada del café y del algodón y de la caña? ¿Por qué esta sociedad necesita tener campesinos sin trabajo, obreros mal pagados, gente sin salario justo? Estos mecanismos se deben descubrir, no como quien estudia sociología o economía, sino como cristianos, para no ser cómplices de esa maquinaria que está haciendo cada vez más gente pobre, marginados, indigentes… Sólo por este camino se podrá encontrar la verdadera paz en la Justicia. Por eso la Iglesia apoya todo aquello que fomenta el cambio estructural».3
Los Evangelios nos comparten como Hombres y Mujeres veían nuevamente la justicia de Dios para sus vidas, para su pueblo… Y Nació Jesús y venció la muerte, muerte de su sistema de mundo que lo invitaba a morir, que luego lo busco incansablemente hasta conseguirlo, solo en parte.
Hoy es necesaria esa exclamación de justicia la misma de María, la misma de los Campesinos, la cual también continuo Jesús… este sistema mundo en el que vivimos sigue siendo opresor e injusto, con las y los mismo implicados, oprimiendo a la mujeres, a las mujeres madres, a los campesinos, a los y las migrantes, también les persiguen y no tan sólo nacen en un pesebre sino que muchos de ellos y ellas, viven en un uno toda su vida hasta que este sistema mundo les termina de matar.
Como lo dijera un Reformador Protestante;
« Es el mayor escándalo en la tierra que nadie quiera hacerse cargo de los pobres y desamparados; los grandes de este mundo hacen cuanto se les antoja. Daos cuenta de una vez de que la enjundia del caldo de la usura, de la ratería y del bandidaje está constituida por nuestros señores y príncipes; estos se apropian de toda criatura. Los peces que están en el agua, las aves que vuelan por los aires,la vegetación de la tierra, todo ha de ser suyo. Sobre este estado de cosas descargan luego el mandamiento divino entre los pobres, diciéndoles. Dios ha ordenado que no robes, mientras que ellos mismos no se sienten obligados por tal mandamiento. Los propios señores son culpables de que el pobre se haga su enemigo. Se niegan a eliminar el motivo de la indignación, y así no se han de arreglar las cosas a la larga. Si por decir esto se me ha de tachar de subversivo, que sea en buena hora.» (Müntzer).4
Como así también lo dijeron en los setenta;
“Si nos desentendemos del mundo de los maltratados y oprimidos, si los dejamos en manos de los que empuñan el poder, si buscamos una dicha terrestre y celestial que no sea interrumpida por los gritos de las víctimas, estamos pervirtiendo el evangelio en que creemos y estamos abusando del evangelio que proclamamos… Yo no quiero alinearme con los hipócritas, fariseos y levitas, y hacer que mi apoyo a los que han caído en manos de ladrones dependa del buen comportamiento de las víctimas» (Käsemann)5
Hoy seguimos buscando aquellos caminos de justicia y liberación que nos permitan celebrar con “Las Marías”, “Los Campesinos” y “Los Reyes Magos”, muchos no lo pudieron ver, no lo pudieron sentir, tampoco escuchar, el ruido de las plazas, los negocios en el templo o la comodidad de la ciudad, no les permitía prestar atención a semejante acontecimiento.
En esta fecha que conmemoramos el nacimiento de Jesús, es mi reflexión acercarnos a los diferentes pesebres que hoy están presente en este sistema y hagamos memoria de aquel nacido en tierra lejana e injusta, aquel llamado Emanuel “Dios con nosotros” para que cada vez que nos encontremos con algún “pesebre”, podamos hacer anuncio de justicia, anuncio de la llegada de Dios, del Dios manifestado para liberarnos y vivir con nosotros en comunidad, y celebrarlo porque la Justicia del Dios de la vida a sido manifestada.
1. Lucas 1;53 (Versión Dios Habla Hoy).
2. Marcos 2;14 (Versión Dios Habla Hoy).
3. Monseñor Oscar Romero; Homilía 16-12-1979.
4. Ernest Bloch, Thomas Münzer Teólogo de la Revolución; Editorial Ciencia Nueva 1923. pag. 54.
5. Ernest Käsemann, Jesucristo en la historia y en la fe, Madrid. Sígueme, 1977, pp. 81 -82.

Navidad: Actualidad del PUER AETERNUS, el ETERNO NIÑO Leonardo Boff, teólogo

La Navidad es siempre oportunidad de volver al cristianismo originario. En primer lugar, existe el mensaje de Jesús: la experiencia de Dios como Padre con características de madre, el amor incondicional, la misericordia y la entrega radical a un sueño: el del Reino de Dios. En segundo lugar, existe el movimiento de Jesús: de aquellos que, sin adherirse a alguna confesión o dogma, se dejan fascinar por su saga generosa y radicalmente humana y lo tienen como una referencia de valor. En tercer lugar, están las teologías sobre Jesús, contenidas ya en los evangelios, escritos 40-50 años después de su ejecución en la cruz.
Las comunidades subyacentes a cada uno de los evangelios elaboraron sus interpretaciones sobre la vida de Jesús, su práctica, su conflicto con las autoridades, su experiencia de Dios y sobre el significado de su muerte y resurrección. Sin embargo, cubren su figura con tantas doctrinas que resulta difícil saber quién fue realmente el Jesús histórico que vivió entre nosotros. Por último, existen las Iglesias que intentan llevar adelante el legado de Jesús, una de ellas, la católica, que reivindica ser la única verdadera guardiana de su mensaje y la intérprete exclusiva de su significado. Tal pretensión hace prácticamente imposible el diálogo ecuménico y la unidad de las Iglesias a no ser mediante la conversión.
Hoy tendemos a decir que ninguna Iglesia puede apropiarse de Jesús. Él pertenece a la humanidad y representa un don que Dios ofreció a todos, de todos los rincones de la Tierra.
Tomando como referencia a la Iglesia Católica, notamos que, en su milenaria historia, dos tendencias, entre otras menores, alcanzaron gran desarrollo. La primera se funda mucho en la culpa, en el pecado y en la penitencia. Sobre tales realidades planea el espectro del infierno, del purgatorio y del miedo.
Efectivamente, podemos decir, que el miedo fue uno de los factores fundamentales en la penetración del cristianismo, como lo mostró J. Delumeau en su clásico El miedo en Occidente (1989). El método en tiempo de Carlomagno era: conviértete o serás por el filo de la espada. Leyendo los primeros catecismos hechos en América Latina como el primero de Fray Pedro de Córdoba Doctrina Cristiana (1510 y 1544), se ve claramente esta tendencia. Comienza con la descripción idílica del cielo y después la terrorífica del infierno «donde están todos vuestros antepasados, padres, madres, abuelos y parientes… y adonde iréis todos vosotros si no os convertís». Hoy día todavía hay sectores de la Iglesia que manejan estas categorías del miedo y del infierno.
Otra tendencia, más contemporánea, y pienso que más próxima a Jesús, pone el énfasis en la compasión y en el amor, en la justicia original y en el fin bueno de la creación. Entiende que la historia de la salvación se da dentro de la historia humana y no como una alternativa a ella. De ahí surge un perfil de cristianismo más jovial, en diálogo con las culturas y con los valores modernos.
La fiesta de Navidad se liga a esta última tendencia del cristianismo. Lo que se celebra es un Dios-niño, que está llorando entre la vaca y el buey, y que no mete miedo ni juzga a nadie. Es bueno que los cristianos vuelvan a esta figura. Arquetípicamente representa al puer aeternus : el eterno niño que, en el fondo, nunca dejamos de ser.
Una de las mejores discípulas de C. G. Jung, Marie-Louise von Franz, analizó en detalle este arquetipo en su libro Puer Aeternus (Paulinas 1992). Posee cierta ambigüedad. Si ponemos el niño detrás de nosotros, desencadena energías regresivas de nostalgia de un mundo que ya pasó y que no fue totalmente superado e integrado. Continuamos siendo infantiles.
Pero si colocamos el niño eterno delante de nosotros entonces suscita en nosotros renovación de vida, inocencia, nuevas posibilidades de acción que corren en dirección al futuro.
Estos son, pues, los sentimientos que queremos alimentar en esta Navidad en medio de una situación sombría para la Tierra y para la humanidad. Sentimientos de que todavía tenemos futuro y de que podemos salvarnos porque la Estrella es magnánima y el puer es eterno y porque él se encarnó en este mundo y no permitirá que se hunda totalmente. En él se manifestó la humanidad y la jovialidad del Dios de todos los pueblos. Todo lo demás es vanidad.

domingo, 23 de diciembre de 2012

La política de Dios Norberto Alcover


 La política de Dios


Solamente pasé unas navidades en El Salvador, a comienzos de los noventa, codo con codo con los compañeros que habían vivido casi en directo el asesinato de Ignacio Ellacuría y demás jesuitas, junto a dos empleadas lacias de su comunidad universitaria. Pero fue tal el revolcón que sufrí en mi espíritu que, sin poder remediarlo, la impronta de aquellos días permanece en mí como parte de mi experiencia humana y creyente.
No es lo mismo contemplar la aparición de Dios encarnado en tierra martirial que aquí, donde tantas veces nos quejamos de la crisis eclesial, además de quejarnos también de la crisis cívica que padecemos sin aceptar márgenes de propia responsabilidad. Allí, tan cercanas sus tumbas, cercana también la de monseñor Romero, uno intuye la relación entre nacimiento y sepulcro, y todavía más, entre evangelio y resurrección.
El misterio de la vida y de la muerte, en El Salvador, se trocaba, sin explicación racional posible, en misterio de eternidad dichosa: Ignacio Ellacuría y sus compañeros estaban vivos y vivientes en la libertad del pueblo salvadoreño y en la paz conseguida con su sangre. La contemplación de sus tumbas significaba contemplar el sentido de la vida de quienes dan lo mejor de sí mismos por la justicia. Morir por la justicia evangélica es Navidad. Es aparición del Dios glorioso y fuerte en las carnes nacidas y destrozadas de su hijo Jesucristo y de los jesucristos actuales, esparcidos por toda la historia humana.
Una experiencia que te sume en la sencilla y silenciosa adoración, en el deseo del compromiso más radical, en la carencia de escrúpulos a la hora de defender al humillado y, en definitiva, en el precio de la fe, que es un amor solidario y esperanzado. Todo esto lo aprendí de verdad allí, cuando me encontraba en los cincuenta y creía que había alcanzado suficiente madurez. Repito: morir por la justicia evangélica es Navidad. Y cada quien sabe perfectamente si muere o no muere por el evangelio y su justicia. Es decir, cada uno es consciente, sin posibilidad de mentirse, si los demás son su opinión prioritaria, como en el caso de Jesucristo, o pasa los días enfrascado en ese egoísmo sutil que acaba por trastocar el nombre de las cosas, por ejemplo, al esfuerzo mínimo, lo llama caridad solidaria.
Pero lo más relevante de la experiencia anterior es otra dimensión de la natividad de Dios en la carne de Jesucristo: ¿qué latía detrás de aquella situación que vivía con tanta intensidad y me hacía descubrir lo hasta entonces sin sentido? Ignacio de Loyola, de una forma casi ingenua y en el texto de los ejercicios espirituales, dice que, llegada la plenitud de los tiempos, la trinidad entera contemplaba la situación humana golpeada por el pecado (una palabra ahora desaparecida por pánico y nada más que por pánico) y movida por la misericordia, decide de "obrar la santísima encarnación". Y más tarde, en la contemplación del nacimiento, punto de llegada de la encarnación, añade: "y todo esto para morir en cruz", como espantado ante el porvenir que le espera a ese pequeño niño del pesebre. Ignacio invita al ejercitante a que reflexione sobre tanto misterio y después sobre sí mismo "para sacar algún provecho".
Ambos textos, los de la encarnación y nacimiento, mueven al santo de Loyola a convertirse en un "contemplativo en la acción". Lo que más tarde hará que Ignacio Ellacuría hable de los "crucificados de la historia", y el pueblo salvadoreño anuncie a "monseñor Romero resucitado en el pueblo salvadoreño", en una feliz repetición de palabras y de sentido. Contemplar el amor de Dios trinidad que nos entrega lo mejor que tiene en Jesucristo encarnado y nacido de María, es contemplar la justicia navideña, antes comentada, como resurrección, como esperanza, como libertad. Porque Jesucristo, en Belén, nos regala una alegría que nadie nos puede quitar: Dios está con nosotros en aquel pequeño niño, quien, junto a la justicia, incluye la humildad del pesebre.
Tal es la política de Dios, su forma de introducirse en la sociedad humana como Dios trinitario que crea, que salva y que plenifica. Y toda otra visión normativista, tan a la moda, por mucho que tranquilice conciencias pacatas, destruye este misterio político de Dios, manifestado en justicia y en humildad. ¿No estamos celebrando el Año de la fe? Pues creamos como el evangelio, Ignacio de Loyola y mi limitada pero objetiva proponen: celebrar esa fe con una alegría inmensa porque tenemos a nuestro lado al niño de la gloria que se abre camino salvador por medio de una política evangélica justa y humilde. No necesitamos nada más. Solamente, tras escuchar la solemnidad de la Sibila, adherirnos a él en la eucaristía, a los pies de los demás, y experimentar el gozo de que, a pesar de nuestro permanente egoísmo, podemos resucitar a la justicia religiosa y civil hundidos en el pesebre de la humildad. Felices días, abiertos a la política de Dios.

Muerte a los sindicatos Iñaki Gabilondo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico.
Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.
Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.
El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes “Qué bien estaríamos sin sindicatos” empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: “Para lo que hacen, mejor que no hagan nada”, “Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar”, “Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores”. Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: “Conozco a uno que está de liberado sindical.”.
Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran.
Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra “sindicalista”.
Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.
En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.
Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga.
O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería.
Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.
Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado. Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.
Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.
Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.
¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?. ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía.?. Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato.
Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Otra Navidad es posible Arnaldo Zenteno S.J. Del Equipo de Servicios CNP. Comunidades Eclesiales de Base de Nicaragua

Indignados por la total manipulación que estos días se hace de la Navidad, queremos manifestar que nos han robado la verdadera Navidad. La locura de anuncios y adornos navideños que invaden las calles poco o nada tienen que ver con lo que significa el nacimiento de Jesús.
Estamos hartos del bombardeo constante a que nos somete la publicidad incitando a consumir y a comprar lo que no necesitamos y a gastar lo que no tenemos, utilizando la Navidad simplemente como un medio para aumentar ventas y beneficios.
Nos damos cuenta como este neoliberalismo salvaje en el que estamos inmersos produce valores contrarios a la Navidad y al mensaje de Jesús, y hacemos un llamado firme a recuperar los verdaderos valores que la Navidad implica y a denunciar la hipocresía de este sistema que utiliza a Dios para promover el beneficio empresarial mientras se olvida de los pobres, que son los preferidos del Padre. Hoy, para el pobre José, la pobre María y el pobre Jesús no habría lugar en los centros comerciales, ni en los supermercados, ni en los hoteles de lujo.
Queremos denunciar que este sistema neoliberal en el que vivimos excluye a las mayorías y beneficia a los más ricos y a las grandes empresas nacionales y transnacionales. Nada más lejos del mensaje de amor, solidaridad y fraternidad que nos trae el nacimiento del niño Dios.
Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. (Lc 2, 11-12)
Nos imaginamos “otra Navidad posible”, más cercana a ese Niño Jesús nacido humildemente en un pesebre… y que sigue naciendo hoy en los más pobres y excluidos. No queremos ese Santa Claus comercial, interesado solamente en promover ese consumismo exacerbado. Queremos abrir corazones y puertas a la llegada salvadora del Niño Dios. La solidaridad y la ternura se abrirán paso frente al individualismo, al egoísmo y al consumismo.
Nos imaginamos una Navidad donde aprovechamos para hacer un viaje al interior de nuestro espíritu, allí donde habita el Dios de la Vida y le pedimos nos ayude a reconocerlo hoy entre los más pobres y excluidos y a luchar junto con ellos por una vida digna, como Él quiere para todas sus hijas e hijos.
Nos imaginamos una Navidad sencilla, solidaria, alegre… sin lujos, donde haremos presentes en nuestros corazones a todas las personas que sufren y que son las preferidas de Dios Padre y Madre: niños/as de la calle, trabajadoras explotadas en las maquilas, desempleados/as, enfermos/as sin acceso a la salud, campesinos del interior y pobladores de tantos barrios que pasaran un día mas con hambre, nuestros hermanos trabajadores migrantes que pasarán la Navidad lejos de sus familias, las mujeres golpeadas y abusadas en tantos hogares, las Mujeres que también en Navidad para sobrevivir y llevar el pan a sus Niñas -Niños están en la prostitución
Soñamos, deseamos que nuestros corazones no puedan permanecer impasibles ante tanto dolor e injusticia y nos moverán a ponernos en marcha para buscar la manera de que toda esta situación, que es escandalosa a los ojos de Dios, cese de una vez por todas.
Y a nivel nuestras Comunidades queremos una Navidad Misionera. No queremos celebrar la Navidad encerrados en nosotros mismos, ni reducirla nada más a nuestras familias. Desde ellas y desde nuestras Comunidades queremos ir más allá y llevar la Buena Noticia de Jesús y celebrarla al menos con otros vecinos, en otros sectores de nuestros Barrios y también con los que están de alguna manera excluidos.
Nos imaginamos y queremos otro Mundo Posible, otra América Posible, otra Patria posible… justa fraterna y solidaria como es el Nacimiento de Jesús.

Profetas ante la crisis (VI): De teólogos perseguidos a teólogos rehabilitados Jaume Flaquer

Jaume Flaquer. Yves Congar (1904-1995), Karl Rahner (1904-1984) y Bernhard Häring (1912-1998) son tres ejemplos de “profetas” teólogos que fueron perseguidos antes del Vaticano II pero que se vieron rehabilitados en este Concilio. Más aún, fueron sus referentes fundamentales en los temas de eclesiología, teología y de moral, e incluso, algunos de los documentos del Concilio dejan ver la influencia de su pluma. La “crisis” de la que hablamos aquí es, por un lado, la de una Iglesia que vivió uno de los cambios de paradigma más importantes de su historia, y por otra, la crisis personal que estos teólogos (y otros) vivieron al ser desautorizados por la Iglesia misma con la que vivían una adhesión fuera de toda duda. Desgraciadamente otros teólogos actuales se encuentran hoy en día en la misma situación por la difícil relación entre el Magisterio de la Iglesia y la investigación teológica.
Por un lado, la teología debe reconocer el papel normativo del Magisterio, y por otra, el Magisterio debe vivir en constante escucha de la teología porque a menudo ésta encarna el carisma profético y aquél posee el carisma de gobierno y de unidad. Al igual que Pedro en el lago de Galilea supo escuchar a Juan cuando éste, después de pescar cientos de peces, dijo sobre el extraño personaje que estaba en la costa: “¡Es el Señor!” (Jn 21), igual el Magisterio debe saber escuchar a los teólogos que descubren a Jesús en una nueva orilla.
Jesús Martínez Gordo, doctor en teología y profesor en la facultad de Vitoria, ha guiado nuestra reflexión sobre estos tres autores, subrayando que en el título de la sesión había un excesivo optimismo respecto a la rehabilitación de los tres teólogos. Rahner y más especialmente Häring, vivieron el post-concilio con decepción por la limitada aplicación de sus intuiciones más avanzadas. Häring explica al final de su vida que durante la II Guerra Mundial había tenido que defenderse cuatro veces ante un tribunal militar de las SS, y que luego, cuando tuvo que defenderse ante la Congregación para la Doctrina de la fe de acusaciones falsas, habría preferido encontrarse ante un tribunal de Hitler que ante esta Congregación. B. Häring vivió “vigilado” por su rechazo a la Encíclica Humanae Vitae de Pablo VI sobre los anticonceptivos.
K. Rahner, por su parte, vive también al final en una cierta desolación ante el Magisterio. Está disconforme con esta misma Encíclica moral, defiende el acceso de las mujeres al sacerdocio, concibe la teología no simplemente como el altavoz del Magisterio, está en desacuerdo con la creación de los partidos Demócratas Cristianos y alerta contra el olvido de la centralidad de la colegialidad episcopal en el Concilio. La confrontación de Rahner con otro gran teólogo, von Balthasar, será también una fuente de sufrimiento para él.
A pesar de ello, estos teólogos disfrutarán siempre de un gran prestigio por su papel en el Concilio. Congar es nombrado consultor del Concilio, Rahner teólogo oficial, y Häring es consultado por el que después será Juan Pablo I. A estos autores (a Congar en especial), les debemos el retorno de la Iglesia a la época patrística de los primeros siglos y la desabsolutización de la teología tomista como discurso único teológico desde el Concilio de Trento hasta el Vaticano II.
Esta rehabilitación llega tras haber sido sometidos a investigaciones por parte de Roma durante la década de los 50. Congar es apartado de la enseñanza en 1954 y escribe dos años más tarde desde su exilio en Cambridge: “Me encuentro solo, terriblemente solo”.
La soledad que vive el teólogo cuando la Iglesia a la que ha dado la vida abre un proceso de investigación sobre su pensamiento es una experiencia de crisis personal que a menudo nos pasa por alto. Algunas veces, Dios quiere que su rehabilitación sea durante su vida.

Salesianos P. Aramburu. Los antiguos alumnos, celebramos la Navidad

Quimada espectáculoEl espíritu navideño hace que los antiguos alumnos salesianos, nos reunamos  para revivir la Navidad.
Si el buen tiempo influyó, no lo sé, pero nos juntamos un número muy elevado de personas que hicieron pequeños  los locales para la fiesta.
Después de los saludos de bienvenida,  cantamos con todo el entusiasmo y sentimientos, los clásicos villancicos ante el regalo del Niño Dios. Viene la segunda parte; compartir unos pinchos, dulces y bebidas de estas fiestas con buen ánimo y armonía. Dentro del acto está la “Queimada espectáculo”. Cada año nos superamos. La “procesión” de la Santa Campaña, más que impresionar,  aumentó los ánimos de las ánimas convirtiendo el desfile en una juerga “irresponsable”; verse libres del miedo del cuerpo fue suficiente   para acabar con la queimada no dejando ni muestra.
Al final se entregaron los calendarios,  y nos deseamos  todos  a todos, una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2013. F. Pintor
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El Sr. Inspector, Félix Urra, nos felicita la Navidad y el año nuevo

¡Qué bonito!

Mientras escribo estas líneas suena… “Noche de Dios,  noche de paz…”  y “huele” a pesebre. Pedro, baserritarra de Ugarte-Bizkaia, nos deja unos fardos de paja de su cuadra, para nuestro Belén.

Todo muy parecido a aquella primera Nochebuena  “… Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre.” (Lc 2, 7)

¡Es Navidad¡ Eguberri da !

Entra en www.salesianosbilbao.com y verás el ambientazo navideño en nuestros colegios,  parroquias y comunidades.

El Niño, bien acompañado por sus buenos Padres, el buey y la mula… nos vuelven “locos” durante estos días.

Así hace Dios las cosas.

¡Feliz Navidad ! Eguberri on!

Ojalá nuestro saludo llegue a los Niños/as, Educadores y Padres de la escuela Sandy Hook de Newtown, estado de Connecticut, noreste de Estados Unidos.

En silencio, emocionados, dejamos nuestra felicitación, una velita encendida y la oración… a la puerta de la Escuela.

¡Va por VOSOTROS que celebráis la Navidad allí, arriba, en el mismo corazón de Dios!


Zein polita!  

Lerro hauek idazten ari naizen bitartean “Haurtxo txikia sehaskan dago”… eta “Gau isila”,…  entzuten dira, eta korta-usaina dago. Pedrok, Bizkaiko Ugarteko baserritar batek, egunotan, lasto-fardo batzuk utzi dizkigu gure Belenerako.

Dena da lehenengo Gabon-gauaren antzekoa: “…eta lehensemea izan zuen; oihaletan bildu eta abere-aska batean  ezarri zuen,…” (Lk 2, 7)

Eguberri da!

Sartu www.salesianosbilbao.com web-orrian eta ikusiko duzu, ikusi, gure ikastetxeetako, parrokietako eta komunitateetako giroa.

Haurra, Guraso zintzoek lagundurik, idia eta mandoa… Denek liluratzen gaituzte egunotan; horrela egiten ditu Jainkoak gauzak.

Eguberri on!

Nahiko genuke gure agurra Estatu Batuetako Connecticut-eko Newtown-go Sandy Hook eskolako Haurrei, Hezitzaileei eta Gurasoei iristea.

Isilean, bihotza hunkituta, gure zorion-mezua eta kandelatxo piztua uzten ditugu Eskolako atean.

Zuengatik doa hau, Eguberria hor goian, Jainkoaren bihotz-bihotzean, ospatzen duzuenengatik!

Puede descargar la felicitación de nuestro Inspector tanto en castellano como en euskera.

Satisfacción de las necesidades fundamentales Leonardo Boff, teólogo

El ser humano es, por naturaleza, un ser de muchas carencias. Necesita un gran empeño para atenderlas y así poder vivir, no miserablemente, sino una vida de calidad. Tras cada necesidad se esconde un temor y un deseo: el deseo de poder satisfacerla de la forma más satisfactoria posible y el temor de no conseguirlo y entonces sufrir. Quien tiene, teme perder: quien no tiene, desea tener. Así es la dialéctica de la existencia.
Maestros de las más diferentes tradiciones de la humanidad y de las ciencias de lo humano convergen más o menos en las siguientes necesidades fundamentales:
Tenemos necesidades biológicas: en una palabra, necesitamos comer, beber, vestirnos y tener seguridad. Gran parte del tiempo lo empeñamos en atender tales necesidades. Las grandes mayorías de la humanidad las satisfacen de forma precaria, o por falta de trabajo o porque la solidaridad y la compasión son bienes escasos. La primera petición del Padrenuestro es el pan de cada día, porque el hambre no puede esperar.
Pero no pedimos a Dios que haga milagros cada día y así nos evite producir el pan. Pedimos que los climas y la fertilidad de los suelos sean favorables y que haya cooperación en la producción y en la distribución de los alimentos. Sólo entonces exorcizamos el miedo y atendemos a nuestro deseo básico.
Además, tenemos necesidad de seguridad: podemos enfermar y sucumbir a peligros que nos quitan la vida. Pueden provenir de la naturaleza, de las tempestades, de los rayos, de las sequías prolongadas, de los deslizamientos de tierra, de todo tipo de accidentes. Pueden provenir, principalmente, del propio ser humano que no sólo tiene dentro de sí el instinto de vida sino también el instinto de muerte; puede perder el autocontrol y eliminar al otro. Todo esto nos produce miedo. Y tenemos la esperanza de sortearlo. El hecho de haber vivido en las cavernas y después en casas muestra nuestra búsqueda de seguridad.
La realidad es que nunca controlamos todos los factores. Siempre podemos ser víctimas inocentes o culpadas. Y entonces clamamos a Dios, no para que nos saque del borde del abismo, sino para que nos dé coraje para evitarlo y sobrevivir.
Tenemos, en tercer lugar, necesidad de pertenencia: somos seres societarios. Pertenecemos a una familia, a una etnia, a un determinado lugar, a un país, al planeta Tierra. Lo que hace penoso el sufrimiento es la soledad, el no poder contar con un hombro amigo y una mano acogedora. Como somos frutos del cuidado de nuestras madres que nos llevaron en sus brazos, queremos morir dando la mano a alguien próximo o a quien nos ama.
En el fondo del abismo existencial clamamos por la madre o por Dios. Y sabemos que Él nos atiende porque es sensible a la voz de sus hijos e hijas y siente el latir de nuestro corazón atemorizado. Ser reducido a la soledad es ser condenado al infierno existencial y a la ausencia de cualquier comunión. Por eso es importante satisfacer el sentimiento de pertenencia, de lo contrario nos sentimos cual perros abandonados vagando por el mundo.
En cuarto lugar, tenemos necesidad de autoestima. No basta existir. Necesitamos que nuestra existencia sea acogida, que alguien con sus palabras y actos nos diga: «sé bienvenido a nuestro medio, tú cuentas para nosotros». El rechazo nos hace tener, aun vivos, la experiencia de muerte. Necesitamos, pues, ser reconocidos como personas, con nuestras diferencias y particularidades. De lo contrario, somos como una planta sin nutrientes que se va mustiando hasta morir. Qué importante es cuando alguien nos llama por nuestro nombre y nos abraza. Nos devuelve nuestra humanidad negada y podemos seguir adelante con esperanza y sin miedo.
Finalmente, tenemos necesidad de autorrealización. Este es el gran anhelo y desafío del ser humano: poder realizarse a sí mismo y volverse humano. ¿Qué es lo humano del ser humano? No lo sabemos exactamente porque hasta lo inhumano pertenece a lo humano. Somos un misterio para nosotros mismos. No es que no sepamos nada de lo humano. Al contrario, cuanto más sabemos, más se amplían las dimensiones de aquello que no sabemos. Tenemos saudades de las estrellas de donde venimos.
Pero sabemos lo suficiente para descubrirnos como seres de apertura, al otro, al mundo y al Todo. Somos seres de deseo ilimitado. Por más que busquemos un objeto que sacie nuestro deseo, no lo encontramos entre los seres de nuestro alrededor. Deseamos al Ser esencial y nos topamos solo con entes accidentales. ¿Cómo, entonces, vamos a conseguir autorrealizarnos si nos percibimos como un proyecto infinito?
En este afán gana sentido hablar de Dios como el Ser esencial y el oscuro objeto de nuestro deseo infinito. Sólo Él llena las características del Infinito, adecuadas a nuestro proyecto infinito. Autorrealizarse, por lo tanto, implica envolverse con Dios. Envolverse con Dios es despertar la espiritualidad en nosotros, aquella capacidad de sentir una Energía poderosa y amorosa que atraviesa toda la realidad. Es poder ver en la ola, el mar y en la gota de agua, la inmensidad del Amazonas. Espiritualidad es sentir el hambre y la sed de un último refugio, un sentirse seguro en los brazos de alguien en quien se confía, donde, por fin, todas nuestras necesidades serán satisfechas, donde mueren todos los temores y podremos descansar.
Mientras no elaboremos en nosotros ese Centro, nos sentiremos siempre en la prehistoria de nosotros mismos; seres enteros pero inacabados y en último término, frustrados.
Cuando entramos en comunión con el Ser esencial por la entrega silenciosa e incondicional, por la oración y por la meditación, abrimos un manantial de energías incomparable e insustituible. El efecto es la pura alegría, la levedad de la vida, la bienaventuranza posible a los caminantes.