23 de agosto de 2026
A veces viene bien abandonar lecturas consagradas de los evangelios y adentrarse por caminos alternativos.
Cuando Jesús dice a Pedro SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA siempre se nos ha dicho que se refería a la roca de Pedro sobre la que está asentada firmemente la Iglesia católica. Pero puede que signifique otra cosa: Jesús puso a Simón el mote de Pedro posiblemente por su carácter terco a la hora de entender los planteamientos evangélicos y por su debilidad. Pedro significa no roca, sino piedra del camino, guijarro. Sobre ese cimiento tan frágil está asentada la Iglesia. Y ¿por qué no se hunde? Porque la sostiene tiene Jesús.
Nosotros, los cristianos, somos el cimiento frágil, la piedra quebradiza, sobre la que se asienta la Iglesia. Y no se hunde porque la mantiene en pie Jesús, si no, si fuera por nosotros, hace tiempo que la comunidad cristiana se habría venido a pique. Esto nos ayuda a poner el acento donde está: la Iglesia es de Jesús porque él la mantiene en pie más allá de nuestra debilidad. Nuestra tarea es colaborar con Él para que siga manteniéndola. Colaboramos cuando vivimos con la mayor intensidad posible los valores del Evangelio.
Es verano: a veces en nuestras conversaciones sale a relucir la Iglesia, generalmente para mal. Hablemos lo mejor que podamos de la Iglesia con conciencia de su debilidad. Hablemos con verdad, sin exagerar su lado negativo, que bastante tiene, y apreciando sus aspectos positivos, que los hay. Y, sobre todo, contribuyamos con nuestra vida honrada a presentar una Iglesia evangélica y creíble.
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