9 de agosto de 2026
Intentar leer el evangelio desde una perspectiva diferente puede aportarnos luz y sentido.
Narra el evangelio de hoy un milagro en el lago de Galilea que hay en la tierra del Señor. Jesús quiere que sus discípulos le lleven a la otra orilla donde están los paganos porque cree que también a ellos hay que hacerles la oferta del reino. Los discípulos piensan que eso es perder el tiempo, que los paganos están destinados al infierno y que no hay nada que hacer con ellos. Por ello emprenden una travesía que los lleva Ganesaret, a su misma orilla. No dan cancha al sueño de Jesús.
Y en la travesía se genera un grave problema porque, dice, EL VIENTO ERA CONTRARIO. Es el viento de los paganos que dicen que ellos también tienen derecho a sentarse en banquete del reino y que arrebatárselo es una injusticia. Si hubieran ido a los paganos, no habría surgido este problema.
Escuchar a los paganos, a quienes no creen, es algo necesario hoy. En sus razonamientos, incluso en sus quejas, podemos encontrar ayuda para vivir una fe más auténtica. Ellos derriban muchos de los ídolos que, a veces, nos creamos nosotros.
Ha venido el papa León XIV a España. Todo han sido alabanzas por este exitoso viaje. ¿Hemos escuchado a los ateos, agnósticos o indiferentes que son un 40% de nuestra sociedad? ¿Hemos leído algo sobre sus puntos de vista? ¿Nos importa saber qué piensan de la fe, de los cristianos? Quedaríamos sorprendidos. Y a muchas cosas de las que dicen les daríamos la razón.
Es verano: puede ser un buen tiempo para escuchar a personas que no creen sus razonamientos sobre la visita del papa o sobre la fe en general. Seamos acogedores, pacientes, razonables. Puede que nos ayuden a mejorar. Sus valores son una aportación positiva.
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