FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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jueves, 13 de abril de 2017

JUEVES SANTO / VIERNES SANTO / DOMINGO DE RESURRECCIÓN

col quierover

Jueves Santo: La autoridad del Amor al servicio. Hay muchas formas de autoridad, pero la de Jesús, el verdadero Señor, se basa en el amor y el servicio.

Viernes Santo: La crisis más grande. Todos los años debemos leer la Pasión como si fuera la primera vez. No vale pensar que ya la conocemos. Nosotros cambiamos; nuestras circunstancias, nuestras expectativas. Debemos volver a la única verdad: el amor y el perdón han sido crucificados por la violencia del mundo.

Domingo de resurrección: Hoy se cumple. Hoy se cumple lo que estaba escrito. La resurrección del Señor, nuestra esperanza.

Jueves Santo: Comer juntos es Reino de Dios

Rufo González


Introducción: “Yo he recibido una tradición que procede del Señor” (1Cor 11, 23-26)
El Jueves Santo está centrado en la Cena del Señor, “el sacramento de la iglesia como tal” (Karl Rahner), al que “los otros sacramentos ( … ) están unidos y ordenados”, el que “contiene todo el bien espiritual de la Iglesia”, “fuente y cima de toda la predicación evangélica” (PO 5); el que es “raíz y quicio de la comunidad cristiana” (PO 6). Pablo cita esta “tradición” sobre el año 56, como “procedente del Señor, que él ha recibido y transmitido”. Se usaría en Antioquía de Siria sobre los años 40; es la más cercana a Jesús junto con Lc 22,14-20.



Pablo recuerda la institución de la cena al criticar el modo insolidario de celebrarla
– “tal como os reunís vosotros en común, no es posible comer la cena del Señor” (v. 21).
Parece que antes de la eucaristía hacían una comida fraterna. Pero esa comida es poco fraterna: no se esperaban para compartirla; cuando llegan los más pobres, ya no había comida para ellos y se ven obligados a pasar hambre. Basta recordar en qué consiste la Cena del Señor para que perciban la contradicción entre lo que celebran y lo que viven.

– “Haced esto en memoria mía” se dice respecto del pan y del vino. Sólo “en su recuerdo”, en su amor, está bien celebrarla. Si no se hace “en su amor”, no “recuerda al Señor”. Entonces la comida previa “no recordaba al Señor” porque no compartían amorosamente: no se esperan para comer juntos, hacen pasar hambre a los que no tienen, mientras otros exhiben hartura y ebriedad…

Sin “mesa compartida” no hay “memoria del Señor”
La estructura eclesial actual y la normativa litúrgica vigente hacen casi imposible el “recuerdo del Señor”. Es la consecuencia de la marginación secular del pueblo cristiano en la confección de la eucaristía y en la marcha de la Iglesia.
– ¿Puede ser signo del amor de Dios la lengua desconocida, la mesa-altar lejos y el ministro de espalda, los ropajes de farándula, el escalafón señorial y menestral, el hieratismo teatral, la falta de diálogo libre y la carencia de signos de igualdad, de sencillez, de amor mutuo, de verdad…?


– Para desgracia nuestra. lo más perceptible es hoy: la escala jerárquica del poder residente sólo en varones célibes, distinción de personas -no por su servicio, sino por lo rico de sus atuendos, el relieve político o social, etc.-, la inexpresividad ritual, la palabra clerical en exclusiva, no exigencia de ser justo y fraternal, la costumbre cultural, la carencia de espontaneidad y de vida, etc.
– una comunidad que celebra la eucaristía como una devoción religiosa, por imperativo legal, que entiende a Dios como Padre-patriarca-patrono, sometiéndose a Él para que le ayude en la vida.
– una comunidad que no es “pobre de espíritu”, ni los pobres pueden tener como suya, que exhibe lujo y diferencias innecesarias, que sólo varones célibes pueden decidir y ocupar ministerios, que impone leyes no evangélicas como indiscutibles, que margina a sectores eclesiales, etc.
– una comunidad que no sabe “reunirse, unirse, escucharse, discutir, rezar y decidir” juntos en el Espíritu de Jesús…


La eucaristía la hace la Iglesia y hace Iglesia
Hay que trabajar por que haya comunidades que puedan “reunirse, unirse, escucharse, discutir, rezar y decidir” juntos con el Espíritu de Jesús. Estas comunidades adultas volverán más significativa la “Cena del Señor”. La presencia de Jesús resucitado está en el pan y el vino compartidos en mesa de hermanos. Comerlos y beberlos es aceptar la entrega sacramental de Jesús por todos, actualizando su muerte y resurrección “hasta que vuelva” y nos incorpore a su reino definitivo. Pablo, al narrar la Cena en un clima “indigno”, nos está recordando la Cena que Jesús quiere: la celebrada en común amor y servicio mutuo, la que puede considerarse “el sacramento de la iglesia como tal” (Karl Rahner), el signo por el que se llega a conocer a la comunidad de Jesús y que la realiza. “En esto conocerán todos que sois discípulos míos: en que os tenéis amor entre vosotros” (Jn 14, 35). Una comunidad verdadera hace una verdadera eucaristía, que a su vez la hace más comunidad.

Oración: “Yo he recibido una tradición que procede del Señor” (1Cor 11,23-26)

Jesús de la eucaristía:
¿Puede decirnos hoy Pablo con razón:
“tal como os reunís vosotros en común, no es posible comer la cena del Señor”?


Los corintios habían pervertido tu Cena:
no respetaban tu amor, especialmente a los más débiles;
“cada cual se adelantaba a comer su propia cena”;
no se esperaban ni compartían los bienes;
los pobres pasan hambre y los ricos comen y beben demasiado;
“unos pasan hambre y otros están ebrios”;
“despreciaban así a la Iglesia de Dios y avergonzaban a los que no tienen”.


Ante esta situación, Pablo les recuerda el memorial de tu entrega:
es la catequesis que Pablo “recibió” tras su conversión;
tu vida se hace presente al comer y beber fraternalmente el pan y el vino;
en ese pan y vino bendecidos, está tu vida resucitada;
cada vez que lo comemos y bebemos, “anunciamos tu muerte”:
– “tu muerte”, resumen de tu vida a favor del Reino;
– “tu muerte” violenta, injusta, procurada por quienes no querían el Reino;
– “tu muerte” reveladora del amor del Padre que no abandona y llena de gloria.


Hoy, Jueves Santo, celebramos tu “última cena” con los discípulos:
todo sucedió en clima de fraternidad;
te arrodillaste ante cada uno, les lavaste los pies;
les inculcaste tu amor: “amaos como yo os amo”;
creaste cena nueva, la que realizaba simbólicamente tu muerte y resurrección;
será tu memorial comprometido con el Reino de Dios;
el pan y el vino compartidos es tu vida compartida con todos;
nuestra vida, si quiere “estar en ti”, ha de ser compartida como la tuya.


Aquí está la tragedia de nuestras “eucaristías”:
las celebramos al margen de la fraternidad y el compromiso con los pobres;
sigue siendo verdad que “unos pasan hambre y otros están ebrios”;
hemos convertido tu Cena en una ceremonia alienante:
– cargada de hieratismo inexpresivo;
– con signos ininteligibles y palabras inusuales y vacías;
– protagonizada por varones solteros, ricamente adornados;
– la comunidad apenas interviene;
– la fraternidad no se vive, pero da igual;
– lo importante es “cumplir”, estar presente, asistir, oír;
– creemos que así Dios nos protegerá y nos dará su premio…


A pesar de todo, Jesús del amor gratuito, te haces presente de muchos modos,
alentando a tu pueblo con tu presencia resucitada:
– “donde dos o más se reúnen en tu nombre, tú estás en medio” (Mt 18, 20);
– cuando nos acogemos, nos escuchamos, nos aceptamos como hermanos;
– cuando leemos tus palabras y recordamos tu vida;
– cuando trabajamos por un mundo mejor;
– cuando fomentamos la igualdad, la libertad, la fraternidad, el trabajo…;
– cuando recordamos tu vida entregada y nos atrevemos:
– a llamar Padre-Madre al Misterio inabarcable de la vida;
– a pedir y dar perdón y paz a todos;
– a comer y beber el pan y vino, signos de tu presencia entregada.


Ayúdanos, Jesús del Jueves Santo, a valorar la comunidad cristiana:
a sentirnos miembros vivos de tu Cuerpo, animado por tu mismo Espíritu;
a encontrarnos sinceramente fraternales, iguales en dignidad;
a eliminar todo aquello que no transparenta tu presencia;
a respetar y fomentar los diversos ministerios de la comunidad;
a poner alegría, libertad, participación, sencillez, pobreza.
Rufo González

Los cardenales Burke y Robert Sarah, ¿merecen ocupar los altos puestos que ostentan? O, mejor, ¿están preparados para esa tarea?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Me he enterado, otra vez, ¡y van…!, de que los cardenales Raymond Leo Burke, y Robert Sarah han hecho unas declaraciones no solo anti-Francisco, sino esperpénticas, irresponsables, y que ponen gravemente en sospecha su preparación intelectual par los cargos que ocupan. Ambos han demostrado, según informaciones transmitidas por portales cristianos, la poca prudencia y discreción con la que se oponen abiertamente al Papa. Éste, que aguanta con paciencia infinita los impresentables desplantes de algunos de sus teóricos y próximos asesores, ha reaccionado, mandando al cardenal Burke a la isla de Guam, para solventar un asunto jurídico, en lo que todos han visto un aviso a navegantes. Y una actuación que, sin dejar de lado la fraternidad pone, a cada uno de los protagonistas, en su puesto.

El cardenal Burke, hace unos días, justificó su veto a los sacramentos para los matrimonios en situaciones “irregulares” con un escueto “la vida es así”, en referencia divorciados y separados que anhelaban una aclaración de la dura postura del cardenal sobre la posibilidad de comunión de los separados y divorciados vueltos a vivir en pareja, pero con la fe viva en la Eucaristía. Y es fue, según alguno de esos hermanos nuestros afligidos, y todavía más, injustamente incordiados por algunos jerarcas, la repuesta displicente del cardenal ¿De qué vida habla, cardenal, de la que Vd. imagina ordenada y moral según su criterio? Me escandaliza, señor cardenal, porque da la impresión, a mí, y a muchos, de que antepone su idea, su criterio, su ideología, en suma, al Evangelio, a las palabras de Jesús, y a la fraterna, valiente y respetuosa obediencia del papa Francisco al Jesús de la Última Cena, y a su propia conciencia. No ha sido Vd., señor Burke, ni ninguno de los cardenales, si siquiera el Colegio Cardenalicio, ni la Curia Vaticana, ni ningún Papa, ni ningún Concilio, sino el Señor Jesús quien dio estas órdenes: “tomad y comed, tomad y bebed, haced esto en memoria mía” .
¿Le suenan estas palabras? Y Vd., culto y estudioso, conocedor del griego, y casi seguro del hebreo y el arameo, admitirá sin ninguna duda ni reserva, que las palabras del Maestro no son, ni significan, un consejo, o una invitación, sino algo mucho más fuerte: unos mandatos litúrgicos de Jesús, casi únicos, a no ser por aquel otro de “cuando vayas a ofrecer tu oferta, si te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja al momento tu oferta, y ve a reconciliarte con tu hermano”. Esta recomendación raras veces la cumplimos, señor cardenal, pero no impidamos que las referente a comer y a beber el Cuerpo y la Sangre del señor no la puedan obedecer, y cumplir, fieles bautizados que no han perdido su Fe en la maravilla de la Eucaristía. Y no permita, ni mucho menos haga que con su autoridad y prestigio, se interpongan, ante el mandato del Señor, unas disposiciones administrativas, dudosamente éticas, y, seguramente, nada evangélicas.
Y en referencia al Cardenal Robert Sarah, tengo la impresión de que el caso es todavía más grave y peligroso. Según él, y como publicaba Religión Digital (RD), en un escrito enviado a la XVIII Conferencia Litúrgica Internacional de Colonia en Alemania, y en una edición que recuerda el 10 aniversario de la liberalización (¡en mala hora!), de la misa en latín, por Benedicto XVI, el cardenal Sarah, Prefecto de Culto Divino advirtió contra la “devastación, destrucción y guerras” que ha provocado en la Iglesia, a nivel doctrinal, moral y disciplinario. la misa en lengua vernácula, permitida, y hasta promovida por el Concilio Vaticano II. ¿Se puede proferir mayor sarta de sin sentidos, y barbaridades? Sí, el cardenal guineano puede hacerlo, como de muestra este párrafo: “No podemos cerrar los ojos al desastre, la devastación y el cisma que los promotores modernos de una liturgia viviente causaron al remodelar la liturgia de la Iglesia de acuerdo con sus ideas”. No fueron con las ideas de unos cuantos, sr cardenal, sino con la opinión de una inmensa mayoría de los más de tres mil obispos reunidos en Concilio, en el Vaticano II. ¿No recuerda su Eminencia?
Pero las que me hacen dudar, de verdad, de la preparación bíblica, teológica, y litúrgica, del prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, regañado, por cierto, por el Papa por animar a sus subalternos a celebrar la Eucaristía de espaldas a la asamblea litúrgica, son la ideas verdaderamente pre tridentinas, sobre la esencia y el carácter bíblico y teológico de la Eucaristía, o “Santa Misa”, como él, y muchos que reniegan del Vaticano II, prefieren decir: reprocha a los que llevamos abusando de la reforma litúrgica conciliar desde que acabó el concilio, que hemos convertido la Eucaristía de una oración, en un banquete. E insiste en que, con muchos de los celebrantes actuales del “Santo Sacrificio de la Misa”, fórmula preferida por algunos rancios y dudosos liturgistas, éste parece mucho más una fiesta y un banquete que una oración. O nuestros profesores de Biblia y de Liturgia, entre ellos el padre Manuel Garrido Bolaño, osb., del que hablé y cité como perito conciliar, nos engañaron, o nos enseñaron que dentro de la celebración de la Eucaristía hay alguna oración, como la colecta, la pos Comunión, y el padre nuestra, pero como celebración no es, específicamente, una celebración, sino, al estilo de la Pascua de los judíos, una celebración festiva, una cena, en la que hacíamos presente la muerte y Resurrección de Jesucristo. Incluso su aspecto sacrificial es temperado por el recuerdo del “sacrificio de Melquisedec, eterno e incruento”. Hay más aspectos verdaderamente chuscos en la crítica del cardenal Sarah que, si me animo algún día, y veo que pueden ser interesantes, los comentaré.

VOLVER A GALILEA


Escrito por 


Jn 20, 1-9
Los evangelios han recogido el recuerdo de unas mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Le siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez  escondidos.
El mensaje que escuchan al llegar es de una importancia excepcional. El evangelio de Mateo dice así: «Sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como dijo. Venid a ver el sitio donde yacía». Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.
No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no hemos de buscarlo en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, en una fe apagada que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.
Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: «Id enseguida a decir a los discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis"». ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?
En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de «resucitar» nuestra fe.
Además, a orillas del lago de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos cuanto antes a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.
Si volvemos a Galilea, la «presencia invisible» de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su «presencia silenciosa» recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.

miércoles, 12 de abril de 2017

JUEVES SANTO / VIERNES SANTO / VIGILIA PASCIAL / DOMINGO DE RESURRECCIÓN

col salome

Jueves Santo: Pan de vida. Eran los días de la Pascua y después de tres años de vida pública, María, era muy consciente de los sentimientos encontrados que las palabras de Jesús, provocaban en unos y en otros.

Viernes Santo: Es el momento, de dejarse amar y de amar, aún con el alma rota en pedazos.

Vigilia Pascual: ¡Hágase! Mujer de pocas palabras y gran silencio sonoro. María, no dijo simplemente “sí”. Dijo ¡hágase!

Domingo de Resurrección: Hay luz de mañana nueva. Esta mañana es diferente, la luz es distinta, el corazón late con más alegría, María sabe que el plan de Dios está cumplido.

Negado al teólogo Pagola el “Doctorado Honoris Causa”

Benjamín Forcano, teólogo


Benjamín Forcano1LA VERDAD DENUNCIA AL PODER
Hay obispos que creen tener la verdad por tener el poder.
Es un hecho: hay en nuestra España obispos que todavía olvidan que su misión es de SERVICIO y no PODER. Y, como el poder cobra , en la pirámide eclesiástica actual, su punto más alto en la diócesis, nadie ni nada puede cuestionárselo si se empeñan. Es lo que le ha pasado a Juan Carlos Elizalde Espinal, de 57 años, navarro, nombrado obispo de Vitoria en marzo de 2016.
En cualquier institución democrática de nuestro tiempo, los sujetos pertenecientes a cualquiera de ellas, suelen contar con un supervisor, coordinador o “jefe” que, ante cualquier problema importante, escucha, dialoga, respeta y asume en general la decisión de la mayoría. Porque la mayoría son personas con derecho a pensar, exponer y pronunciarse sobre temas que les conciernen.


En La Iglesia católica, institución no precisamente democrática, no siempre es así. Los miembros de la Facultad de Teología de Vitoria, decidieron otorgar a José Antonio Pagola, el “Doctorado Honoris Causa” en atención a su eminente labor teológico-pastoral como investigador, profesor y escritor. Pagola ha sido en nuestra sociedad uno de los teólogos más conocidos y leidos por decenas de miles de cristianos y no cristianos. Reconocimiento que , en años anteriores algunos jerarcas pretendieron negarle e intentaron impugnarle sometiendo a censura su libro JESUS, una aproximación histórica. No lo lograron y hubieron de aceptar, deslegitimados, el dictamen de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe, que sentenció no tener dicho libro doctrina alguna errónea o peligrosa para los lectores.
Sería vano hacer recuento ahora de los méritos de Pagola y de la adhesión otorgada por numerosos teólogos. El problema, y es lo que merece subrayar, no es doctrinal, sino de poder, de colisión del poder con la verdad. Una colisión que, a quien la haya seguido, es fácil descifrar , a la luz de la renovación emprendida por el concilio Vaticano II y de quienes de una u otra manera decidieron ignorarla y aun enterrarla. Colisión que no ha cesado y que en el momento actual se ha reavivado con el Papa Francisco, por su compromiso de asumir, completar y difundir la verdad del del magisterio del Vaticano II.

Digo que el problema no es doctrinal, sino de poder. Para consternación de muchos, la sombra oculta de este poder ha aparecido ahora en la decisión del obispo Elizalde contra Pagola. Pagola representaba una línea disconforme con la teología oficial que, más que crear y ser libre, se ciñe a repetir y justificar la posición de la Jerarquía y que, en otro plano, mostraba probablemente otra línea política. En el fondo , al obispo Juan Carlos Elizalde, le correspondía escuchar, dialogar y , si no había razón en contra, respaldar la decisión de la Corporación Académica de la Facultad de Teología.
No lo hizo, porque él pertenece a un estamento donde el cargo se recibe y mantiene obedeciendo a quien está por encima y no con un tratamiento de igualdad, inspiradora del respeto a quienes decidieron otorgarle el Doctorado a Pagola.


Consultó, dice el obispo Elizalde, al obispo de Bilbao, al de San Sebastián y a alguna otra jerarquía. Sin embargo, la orden de la designación para el Doctorado a Pagola le llegaba directamente de la comunidad –profesorado e indirectamente de la comunidad -pueblo de Dios. El obispo Elizalde escuchó a los por él consultados y, ante su disgusto y desaprobación , optó por esquivar tensiones. Obedeció al dictamen del poder, no de la verdad. La voz de la Comunidad y del dictamen de Roma, no contaban para nada.
Conviene desentrañar lo que, por dentro, se cuece en todo este modo de proceder. Se trata nada menos que de verificar la fuente de ese proceder, que lleva a decretar decisiones o normas a una comunidad. Las normas son necesarias y las admitimos todos, pero no porque procedan de una ciega voluntad sino de una inteligente decisión que fundamente el contenido y bien de las mismas.


La persona humana, con las diversas comunidades a que puede pertenecer, es una realidad de significado propio: dignidad, propiedades, derechos y responsabilidades que pre- existen ante cualquiera que haya de relacionarse y tratar con ella.
Tarea indispensable para todo aquel que actúe en un mundo de personas es atender a este significado y contar con la experiencia y saber de cuantos pueden aportar luz antes de tomar una decisión o establecerla como norma.
Todo el mundo comprende que la realidad de la persona no está a merced del capricho o voluntad del que tiene “autoridad”, sino a merced del conocimiento y respeto de todos. Sirve en este caso recordar algo que es clásico para un buen enfoque del proceder moral:
Nadie puede decir: – ESTO es bueno o malo porque lo mando o lo prohíbo yo.
No. La realidad preexiste a la voluntad del que manda y es la comprensión de la realidad la que funda, inspira y configura el valor de cualquier mandato.


Entonces, la formulación correcta es otra: -ESTO porque es bueno o malo, lo mando o lo prohíbo yo. Es decir, lo bueno o malo no depende de mi voluntad sino que hay que estudiarlo y determinarlo en cada realidad que enfrentamos.
La fuente, por tanto, que da obligatoriedad a un mandato no depende de la voluntad de nadie, -DESPOTISMO- , sino que nos religa a la realidad misma, que nos impone deslindar lo que de apropiado o inapropiado, bueno o malo, justo o injusto, verdadero o falso, es de ella y se lo atribuimos o denegamos.


Y esta atribución pertenece a la inteligencia, no a la voluntad.
Nada hay que corroa tanto la arbitrariedad del poder como el pensar y el razonamiento, que le exigen fundamentar las normas que intenta promulgar. Y nada hay que teman tanto los dictadores o autoritarios como un saber y un discernir que limitan su arbitrariedad.
En todo caso, la “autoridad” -la que sea- no detenta el saber, y por tanto debe dialogarlo y compartirlo con quienes en cada caso pueden y tienen derecho a hacerlo. Y con las razones de unos y otros, surgen las decisiones o normas que mejor sirven para el bien y armónica convivencia de todos.


Hágase, pues, la consulta a quien corresponde, valórese y determínese la decisión más acertada, seguros de que en ese proceso de búsqueda se extingue todo despotismo, que en definitiva lo que pretende es regular la convivencia por vias irracionales.
Los obispos, si proceden y sirven a la comunidad, no pueden obrar sin ella o contra ella. Científica, racional y evangélicamente hay que dar luz a esas normas que la comunidad necesita y deben guiarla. Pero, la verdad está en todos, por todos puede ser buscada y determinada.¿ Por qué entonces, a un obispo dentro de la comunidad eclesial en el nivel y grado que le corresponda, hay que suponerle que tiene toda la sabiduría necesaria y no necesita de la aportación de la comunidad? Ciertamente, el saber no lo recibe por el mero cargo de ser obispo, sino en la medida en que lo cultive y adquiera con el esfuerzo e investigación, la dedicación y el estudio que se requiere, al igual que los demás. Y resulta normal que en la comunidad pueda haber otros que acumulen más saber que él, y no puede desperdiciar o anular ese saber porque no provenga de él.

Su misión es presidir, coordinar, potenciar los dones de todos, atenderlos y someterlos a un acuerdo mayor entre todos. Una decisión unilateral, excluyente, como ha hecho el obispo Juan Carlo Elizalde, se sale del cauce marcado por la dignidad y derechos de la comunidad.

Es ésta, a mi modo de ver, la cuestión radical que hay que revisar: ¿por qué un obispo por sí y ante sí, sin razones incluso, se cree autorizado para que la comunidad cumpla una decisión o norma que ella desconoce o rechaza? ¿Qué es lo que le lleva a autoposeerse de esa certeza y no apearse de ella? ¿No es el hecho de partir de un supuesto gratutito: creerse superior por haber sido investido por Dios de un poder excepcional para proceder así?
Nada ocurre al azar, y es preciso bajar al fondo para alumbrar el sostén ficticio de todo autoritarismo. Todos tenemos el único poder de nuestra dignidad, derechos y responsabilidades otorgados por Dios, y nadie puede erigirse en representante o mediador de gracias divinas a él únicamente concedidas.


Denuncia y propuestas de Jesús de Nazaret
Rara vez nos detenemos a contrastar nuestra postura con la postura de Jesús ante el poder. Y no creo haya en los evangelios tema que tan clara y radicalmente sea abordado por Jesús. Lo trata públicamente en confrontación directa con las autoridades religiosas de entonces.


Habla a la multitud, convencido del impacto de sus palabras y de las consecuenciasds que le pueden acarrear:
-INCOHERENCIA: Haced lo que os dicen los fariseos y letrados pero no imitéis sus obras, porque ellos dicen y no hacen; lian pesadas cargas sobre los demás y ellos ni las tocan con un dedo.
-VANIDAD: están llenos de vanidad y pompa y les gusta exhibirlas con cintas anchas en la frente y borlas grandes en el manto. Les encantan los primeros puestos, los asientos de honor y la reverencias en las calles y que les llamen con nombres de grandeza.
-HIPOCRESIA : cierran las puertas a los que desean entrar en el Reino de Dios, pero ellos no entran ni dejan entrar a los demás.
-Exigen el cumplimiento de cosas nimias y descuidan el cumplimiento de la justicia y lealtad que son las más importantes, filtran el mosquito y se tragan el camello, son implacables legalistas y olvida la ley principal que es la justicia.
-APARIENCIA: Hacia fuera presumen de honradez y por dentro están repletos de hipocresía y de crímenes.
COMPLICIDAD: reiteran que ellos no matarían a los profetas como sus padres y sin embargo lo rubrican lo contrario con la sangre de nuevos perseguidos y crucificados.


La cara opuesta a la ocultada y aquí dibujada por Jesús, es la que deben mostrar sus discípulos: cara limpia, sin dobleces, con disponibilidad y ternura, con alejamiento de todo tipo de grandeza , de títulos , de atuendos, de tratatamientos vacuos y excéntricos.
A los seguidores de Jesús les espera ser coherentes, humildes, sinceros, sencillos,
Lejos de toda discriminación, firmes en la igualdad como hermanos y universales en la acogida, el amor y la integración. 

martes, 11 de abril de 2017

A solas contigo

¿MÍSTICA? ¿POR QUÉ NO? TODO QUEDA EN CASA

col poudereux

Asun, con este artículo, muestra cómo se ha dejado impregnar por los muchos comentarios suscitados por Mística, artículo de Carlos Barberá muy comentado desde hace una semana. Es su manera se integrase en este tema, dándole un nuevo impulso hacia una mística que pisa tierra real, donde lo humano y lo divino no se distinguen. AD.
No parece sea un concepto más, entre cientos de otros, dadas las tendencias sobre usos y generalidades interesadas que acompañan a la moda cada vez más vigente de lo inaudito por excelencia.
¿Qué os parece simplemente el ser conscientes de nuestras limitaciones, necesidades y carencias, es decir, vulnerabilidad que, al mismo tiempo y sin separación, se asienta con humildad y gratitud en la otra cara que no vemos, aun cuando nos va dando sacudidas, de lo que realmente somos: plenitud en la unidad de lo humano y de lo que llamamos “divino”?
Apuesto por conjugar ambas en la vida práctica y cotidiana, que va adentrando más y más a lo Real, a lo vivido inseparablemente, por ejemplo en la persona de Jesús, lo humano y “divino”, lo humilde y compasivo brotando de la una única Fuente, Fondo que va empapando y dejando su huella hasta no llegar a conocer diferencias insalvables y menos a levantar barreras excluyentes, sencillamente, al verse la persona que se es reflejada en cualquier otra, rompiendo esquemas, leyes y normas asfixiantes de la Vida que, sin embargo, anhela vivirse y desplegarse en y desde lo Real que es y somos.
¿Por qué ese deseo reiterativo, entonces –y de dónde viene y quién lo origina– de aplazar a otra supuesta vida, el amor y la gratuidad de lo Real en el aquí y en el ahora, si la percepción de la Vida es Unidad en la que todo se entrelaza y manifiesta? El cascarón del mito nos impide mirar lo nuclear que lleva en su adentro.
¿Será que las creencias dualistas y los miedos inoculados pueden en nosotros mucho más que el ver y conocer a través de la experiencia interior por uno/a mismo/a? Sinceramente, no lo creo, a pesar de que esos discursos, esas proclamas laicas y religiosas, esos constructos mentales, bien “manufacturados” y camuflados sus intereses, han aportado y siguen aportando a la humanidad “pesos y cargas” con enfrentamientos de todo tipo, que se tornan más y más violentos e irreparables de la mano de la locura compulsiva e insaciable.
Siendo como es punto de referencia histórica, Jesús, con un antes y un después, seguimos con un retraso de 2000 años en todo lo que entraña lo humano y lo que nos hemos empeñado en separar y llamar “divino”, por muchos grandes avances y conocimiento en ciencia y tecnología. Y sigo con mis preguntas: ¿A quién interesa este desfase galopante y confusión en bucle, si es que hay alguien humano en su doble vertiente ahí?
No hay mucho más que decir, por eso me gustaría continuar lo que os voy exponiendo y compartiendo, agradeciendo, dando gracias a todos/as por este nuestro empeño en transmitir aquello, que de alguna manera sentimos e intuimos como auténtico y que nos mueve a manifestarlo. Seguramente hay en cada persona ramificaciones intermitentes, a modo de trocitos de Luz y de Verdad que surgen y se alimentan de lo Real, por lo que me adelanto a decir, que sentirlo así es casi ya vivir la gratitud y la humildad en el misterio del amor gratuito, que sentimos a veces muy próximo y cercano envolviéndonos y sosteniéndonos allá donde estemos. Lo intento:
Ya sea en la plenitud humana en todos los ámbitos, que, de modo anhelante y a veces contagioso, Isidoro sugiere y apunta insistentemente hacia un futuro. Ya sea Mª Luisa en su inteligente y continuo permanecer de pleno en el estar en la Realidad ya mismo, antes de poner nombre a pensamientos e ideas. O bien en la vida que nos arrastra y tira de nosotros en circunstancias siempre nuevas e inesperadas, para “espabilarnos” e introducirnos en su juego, como por activa y pasiva, nos recuerda sin parar Oscar. Ya en las dudas permanentes que nos transparenta George con un buen lenguaje y dominio de idioma, bien en contra de su pesar, y que a veces nos sacuden en su vaivén. Ya en las convicciones y creencias transmitidas, de generación en generación, no dejando infiltrarse las dudas de sus lectores, quitando toda salpicadura, no dejando a sus comentarios lugar para ellas, y por supuesto, es del nuestro amigo atriero Santiago, de quien hablo, tan cercano y nuestro y a la vez tan lejano. Y de tantos otras personas de Atrio que nos invitan a romper moldes y esquemas de una u otra forma, más o menos radical, como Iñaki, Honorio, Pepe B., Luis T. y nuestra querida M Pilar, llena de experiencia y sabiduría al toparse de lleno con respuestas y actitudes, siempre reales, en lo que nos ha llegado de Jesús y su proyecto de vida. Como también toda aquella persona que plasma su sentir anhelante de mujer en toda su potencialidad y riqueza, y que sabe ver entre marañas de ausencias y olvidos como lo hacen Ana R. y Olga L…. y …tantas, tantas, personas calladas, conocidas y desconocidas que observan y acompañan en silencio…este caminar en lo profundo de la cotidianeidad.
Con todo y con nada, es por ello, que podría decirse que la mística es apostar por la vida en todo su despliegue de apertura transformante y juego imparable que regala felicidad y plenitud humanas, sosiego, dicen algunas personas, paz que retorna, conoce la senda, asentándose su constante resurgir en lo que es y somos. Y ese sentir no se queda replegado, encerrado en uno/a mismo/a, sino especialmente abierto a todo, a toda la humanidad al verse en y con todos desde el Fondo de lo Real, que une y no excluye en su Nada. No conociendo imposición ni temor a lo diferente, al contrario, pues la libertad de uno y de todo otro, nace y se aposenta en el sentir con el otro, en el amor sincero e incondicional.
Siempre hay algo que se esconde en el tintero. ¿Me ayudáis?
……………
¿Y POR QUÉ NO? TODO SE QUE DA EN CASA.

DESEOS

Puedo pedir y no quiero,
Dejémoslo como está.
Puedo plasmar mis deseos,
Sabiendo su realidad:
¿Serán y/o no serán?,
Depende cómo los vea
Y cuánta hipnosis me dan,
Si los sueño y entretejo,
Cambiándolos de lugar,
Levantando un escenario,
Carente de realidad.


Y en el juego me doy cuenta,
Igual que el rayo al pasar,
Que hacen ruido y me distraen
Que “viven”, si yo los miro.
Moviéndose muy inquietos,
Con frenesí y desespero
En su buscar y ajetreo,
Hormigas, de acá para allá,
Temiendo un aluvión al azar.


Los deseos, al detenerlos,
Y observar con atención,
Ya no arrastran, ya no acosan.
Se muere su realidad,
Dejándolos solo estar.
Merodean, sin cesar,
Y si olvido su morar,
Al descuido ya me acechan,
Deseando ahí quedarse
Y al ego bien empapar.


¿Me hace falta tal cosa?,
Tal razón que me sostenga,
Tal deseo, Tal “verdad”,
Tal “quiniela de la suerte”,
Tal comparación frustrante,
Tal sufrimiento banal,
Que el pensamiento me ofrece,
Tejido en su irrealidad.
¿Es eso felicidad?
Cuando apenas lo vislumbro,
Me doy cuenta de mi errar,
De esa huida hacia adelante,
De hacer vuelos en el aire
Sin detenerme jamás,
Ni hacer pie, ni mucho menos,
En un Fondo de Verdad,
Realidad de la que emerjo,
Lo que yo soy y no más.


Lo que siempre va conmigo,
Se descubre en un pispás.
Me alinea a la vida.
No la apreso ni retengo,
Ello tiene su compás.
Y sin dejar que se esconda,
No me olvido que ahí está.


La dejo mecerme, a veces,
En turbulencias de paz,
Porque aquello que respiro,
Respira conmigo, me acuna sin más:
Un reflejo en su reflejo,
Un silencio en su cantar
Que me sostiene, me abraza
Y se amplía en solo estar.
Disipándose al instante,
La danza de su acunar,
Al ubicarme en la mente,
Que no para su tic-tac,
Su deseo de apropiarse,
Y en querer acaparar,
Esa Ausencia que escudriña,
Un atisbo de esa Nada,
En la que Todo… se da.

Asun (MAP)

LA MATERNIDAD RELIGIOSA Y PERSONAL DE FRANCISCA

col velasquez

Desde hace algunos años se viene escuchando, casi en forma majadera, que la Iglesia chilena pasa por una grave crisis institucional. Se trata de hechos escandalosos que contradicen el Evangelio. Así, se suceden calamidades, acompañadas de la más absoluta indolencia e inacción de la jerarquía.
Esta vez, la conmoción surge al conocerse la historia del abandono de una religiosa clarisa de claustro, que en octubre de 2012 fue violada al interior de su convento, mientras se hacían trabajos de reparación al inmueble. A raíz del abuso, la hermana quedó encinta, condición que le acarreó el rechazo, el descrédito, la calumnia y el abandono de su comunidad.
Gracias al acompañamiento humanitario de una fundación, la criatura inocente nació y fue entregada en adopción.
La religiosa -denigrada y en la más absoluta indefensión- guardó un largo silencio, hasta que se atrevió a denunciar los hechos. Así, la justicia chilena acreditó el delito de violación y, en noviembre de 2015, sentenció al culpable a 5 años de prisión.
Recién ahora, después de cuatro años, en respuesta a una demanda judicial de la religiosa, la nueva superiora de la congregación y los abogados del Arzobispado de Santiago se han acercado a ofrecer la acogida que antes le negaron.
Siendo ésta una historia desconcertante, es evidente que en algunos ámbitos de la Iglesia chilena han confluido tal cantidad de hechos, de enorme gravedad, que contrastan con la indiferencia de la jerarquía. Una larga seguidilla de escándalos denunciados han sido desoídos sistemáticamente, así como tantas veces fueron desatendidas las víctimas inocentes de otros abusos.
Afortunadamente, desde la Iglesia Pueblo de Dios, no han faltado voces, que aun a costa de desprestigio y difamación, no han cesado en denunciar estos hechos; no por odiosidad, sino por corresponsabilidad eclesial.
Mientras tanto, en medio del desconcierto y la indignación, el testimonio de la hermana Francisca es una prueba elocuente de las profundas contradicciones en que incurre cierta jerarquía de la Iglesia, ya que por un lado algunos se llenan la boca con la defensa de la vida, y por otro, con un actuar negligente, y a veces despiadado, empujan escandalosamente a una religiosa hacia al abismo del aborto.
Gracias a Dios, la maternidad religiosa y personal de Francisca fue capaz de proteger una vida inocente.

Probati o la abolición del celibato obligatorio

Viri 
Celso Alcaina

Curas casados2
El dardo de Francisco
El celibato obligatorio se fundamenta en concepciones maniqueas
En una reciente entrevista a Die Zeit, el papa Francisco lanzaba el dardo: “Tenemos que considerar si los viri probati son una oportunidad”. Se refería a si ciertos hombres, normalmente casados -y de vida cristiana madura y contrastada- pueden ser ordenados presbíteros. Y el Papa añadía que la falta de vocaciones de hombres que quieren vivir una vida célibe es “un problema enorme y como tal la Iglesia tiene que solucionarlo”. ··· Ver noticia ···

OTAN, 68 años de crímenes en nombre de la paz

15M Serranía de Ronda

La intervención de las tropas de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en países como Iraq, Afganistán, Libia y Yugoslavia ha dejado a su paso muerte, destrucción, miles de desplazados y una verdadera crisis humanitaria. Millones de víctimas, Estados en caos, destrucción y atropellos a las normas internacionales son el resultado de las acciones militares de la OTAN que en 68 años ha realizado en nombre de la “paz y la libertad”.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se creó en 1949. Sus primeros pasos respon-dieron a la necesidad de atender prioritariamente a las amenazas y riesgos imperantes en la Guerra Fría. Más de 18.000 militares de la OTAN nutren estos dispositivos, para la conservación de la paz y seguridad en este mundo complejo.
La Otan está considerando la posibilidad de ser una organización de alcance global tal que la transforme en una fuerza militar global que incluya miembros de afuera de la zona original de Norteamérica y el continente europeo. Si bien no es oficial es un hecho que la OTAN ya ha iniciado un proceso de transición hacia una mundialización de sus operaciones y fuerzas militares. La OTAN se ha comprometido fuertemente en Afganistán, tiene sus asuntos en Asia Central; hay bases de la OTAN en Afganistán, cerca de las fronteras con China y con Irán. Extendió su presencia en los Balcanes (visible a través de su implicación en la guerra contra la antigua Yugosla-via). Tiene también previstas amplias operaciones militares en Sudán, y en el continente africano en general, todo bajo la máscara de un compromiso de “mantenimiento de la paz”.

Las intervenciones de la OTAN en números
Yugoslavia: Cerca de 43.000 millones de dólares. Según expertos, la guerra costó 100 millones de dólares por día. Entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN emprendió la Operación Fuerza Aliada en la antigua Yugoslavia. Bastaron 78 días para que la alianza militar lanzara un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre este territorio.


El resultado: un país desintegrado, más de 2.500 víctimas, 88 niños entre ellos, y 6.000 heridos, tras los intentos de la OTAN por detener un supuesto genocidio étnico. Destruyeron 300 escuelas y 20 hospitales, mientras que 40.000 viviendas resultaron afectadas.
Afganistán: En 2001 se posicionó la mayor coalición militar de la OTAN con el pretexto de buscar a Osama Bin Laden, a quien consideró el responsable de los atentados en Estados Unidos el 11 de septiembre del mismo año.
“Operación Libertad Duradera” fue el nombre de la acción militar que se extendió durante 13 años y dejó un saldo de 17.252 civiles asesinados y más de 29.536 heridos. Como resultado de la guerra imperialista sobre el país, se calcula que un 40 por ciento de la población vive con menos de 1,45 dólares al día.


Es la intervención más costosa de la historia de los Estados Unidos, y ha costado un total de un billón de dólares.
Iraq: Los costos de esta intervención ascienden a los 1.7 billones de dólares. Las tropas estadounidenses y británicas invadieron este país bajo el pretexto de que Iraq supuestamente tenía armas de destrucción masiva, es decir, bacteriológicas (ántrax) y lograr la “democratización” que ha costado la vida de un millón de iraquíes. Las armas bacteriológicas, por supuesto, jamás fueron halladas. Sin embargo, la OTAN sí utilizó algunas armas prohibidas como el fósforo blanco.
Libia: Unos 50.000 millones de dólares. A Estados Unidos la intervención le costó 750 millones de dólares, a Reino Unido alrededor de 212 millones de libras y a Francia 320 millones de euros.

Tras seis años de la intervención militar de la OTAN en Libia, el país se encuentra devastado y los grupos terroristas se han extendido por su territorio. En apenas siete meses de operación militar, la OTAN efectuó 10.000 ataques con 40.000 bombas y misiles contra los libios. Como resultado, 120.000 libios murieron de acuerdo a cifras de la Cruz Roja Internacional.

Donald lanza su primera guerra

J. Jaime Hernández y David Brooks


images2La Jornada,México.
El presidente Donald Trump invocó ayer la autoridad moral de Estados Unidos para lanzar su primera ofensiva militar contra el régimen sirio de Bashar al Assad.
El ataque con 59 mililes Tomahawk le ha permitido a Trump distanciarse del “debilucho” de Barack Obama, quien durante casi 6 años fue incapaz de mantener a raya a Bashar al Assad y a Vladimir Putin, su principal valedor, en la espiral de una guerra civil que ha dejado una estela de fosas comunes y más de 10 millones de desplazados.


Pero, además, Obama fracasó en su intento por contener la expansión de las fuerzas del Estado Islámico (EI) en Irak y Siria y contener la hemorragia de desplazados (más de 10 millones) y de los más de 5 millones de refugiados que hoy se hacinan en una decena de países de Oriente Medio y Europa.
Con su ofensiva contra Siria, Trump consiguió ayer otro objetivo no menos importante. Distraer la atención de la opinión pública de la investigación que realiza la FBI y el Congreso para esclarecer las responsabilidades de su campaña presidencial en las operaciones encubiertas que orquestaron los servicios de inteligencia rusos para dinamitar las aspiraciones presidenciales de la candidata demócrata, Hillary Clinton.
Un elemento adicional. Con este ataque, Trump ha conseguido un súbito cierre de filas de demócratas y republicanos y una narrativa acrítica de los medios de comunicación que se han volcado en la cobertura de los bombardeos en Siria, con el mismo entusiasmo y fruición que se transmite una final de futbol.
Hasta las voces más críticas hacia Donald Trump, decidieron concederle el beneficio de la duda por haber tomado la “decisión correcta” que Obama no tomó en 2013, cuando Bashar al Assad lanzó el más mortífero ataque con armamento químico contra su población civil con un saldo de más de mil personas muertas.
De hecho, el ataque ordenado ayer por Trump se llevó a cabo bajo las mismas recomendaciones que el Pentágono deslizó a Obama en 2013.
Unas recomendaciones que, sin embargo, podrían no tener el mismo efecto que aquel entonces, cuando Estados Unidos buscaba reforzar su posición negociadora frente a Siria, pero sobre todo, ante Rusia el otro gran protagonista en esta arriesgada aventura militarista.
Como era de esperar, el gobierno de Vladimir Putin ha declarado el ataque como una “violación del derecho internacional” y ha desconocido los acuerdos pactados con Estados Unidos para colaborar en la lucha ( y sobre todo en la coordinación militar) contra el Estado Islámico en Siria.
A pesar de que el Pentágono informó por adelantado a su contra parte rusa en Siria, del ataque inminente con misiles Tomahawk, Vladimir Putin ha decidido romper la baraja para dejar de colaborar con la administración Trump.
Lo que es más, Rusia ha anunciado una convocatoria de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir esta crisis mientras lamenta la forma en que Donald Trump “ha dañado las relaciones bilaterales” con el Kremlin.
Para la mayoría de los analistas, una cosa es segura. Si bien es cierto que, con esta decisión, Donald Trump ha demostrado que, a diferencia de Obama, él es un “tipo duro”, también es más irresponsable y temerario.
Entre otras cosas porque, con su decisión, Trump ha mostrado que es capaz de arrastrar a Estados Unidos por la pendiente de la que ha demostrado ser la más compleja y peligrosa guerra civil en Oriente Medio. Y ello, sin tener un claro objetivo a corto o mediano plazo.
Tras este primer ataque, la amenaza de una confrontación con Rusia sobre los cielos de Siria es hoy más factible que nunca. Un choque que podría desencadenar la cuenta regresiva nuclear entre ambas potencias.
Pero, además, a partir de hoy la administración Trump deberá dormir con un ojo abierto ante la posibilidad de represalias de todos y cada uno de los protagonistas en esta guerra civil. Empezando por el estado Islámico (EI), o por las facciones que han participado durante casi 7 años con el respaldo abierto o encubierto de Rusia e Irán en una guerra civil que seguirá cavando la tumba de millones de seres humanos dentro y fuera de Siria.
Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

Lo que está en juego tras lo nuevos hallazgos arqueológicos


José María Vigil

Los martes solíamos dedicarlos en ATRIO a seguir un curso o hacer una reflexión más profunda. Y este es un martes santo, con días por delante para la lectura teológica reposada. Por eso presentamos hoy un extenso artículo de José María Vigil, teólogo representativa de una nueva teología pluralista de liberación, que enfrenta a todas las religiones abrahámicas ante retos insospechados. Eduardo Hornaert ha reconocido que fue la lectura de Vigil la que le hizo escribir su Inminente tsunami a la Biblia. Publicamos antes que nada, en un enlace a PDF, el texto completo de Vigil, que fue publicado el año pasado en portugués (HORIZONTE, 41-42, 2016). En esa versión está el texto completo y con notas, Aquí publicamos, sin aparato crítico ni bibliografía, las dos últimas partes en las que Vigil saca conclusiones e invita a enfrentar retos. ¿Nos atreveremos? AD. ··· Ver noticia ···

Semana Santa: el miedo al evangelio

José M. Castillo, teólogo


Castillo2Fuente: Teología sin censura
Una de las cosas que quedan más claras, en los relatos de la pasión del Señor, que la Iglesia nos recuerda en estos días de Semana Santa, es el miedo que da el Evangelio. Sí, la vida de Jesús nos da miedo. Porque, a fin de cuentas, lo que no admite duda alguna es que aquella forma de vivir – si es que los evangelios son el verdadero recuerdo de lo que allí pasó – llevó a Jesús a terminar sus días teniendo que aceptar el destino más repugnante que una sociedad puede adjudicar: el destino de un delincuente ejecutado (G. Theissen).
La muerte de Jesús no fue un “sacrificio religioso”. Es más, se puede asegurar que la muerte de Jesús, tal como la relatan los evangelios, fue lo más opuesto que, en aquella cultura, se podía entender como un sacrificio sagrado. Todo sacrificio religioso, en aquel tiempo, debía cumplir dos condiciones: se tenía que realizar en el templo (en lo sagrado) y se tenía que hacer cumpliendo las normas de un ritual religioso. Ninguna de estas dos condiciones se dio en la muerte de Jesús.



Más aún, Jesús fue crucificado, no entre dos “ladrones”, sino entre dos “lestaí”, una palabra griega de la que sabemos que se utilizaba para designar, no sólo a los “bandidos” (Mc 11, 17 par; Jn 28, 40), sino además a los “rebeldes políticos” (Mc 15, 27 par), como advierte F. Josefo (H. W. Kuhn; X. Alegre). Por eso se comprende que, en su hora final y decisiva, Jesús se vio traicionado y abandonado por todos: el pueblo, los discípulos, los apóstoles… Aquello, de religioso, tuvo los sentimientos del propio Jesús. Y sabemos que su sentimiento más fuerte fue la conciencia de verse abandonado incluso por Dios (Mt 27, 46; Mc 15, 34). La vida de Jesús aconteció de forma que acabó así: solo, desamparado, abandonado.
¿Qué nos viene a decir todo esto? La Semana Santa nos viene a decir, en los textos bíblicos que leemos estos días, que Jesús vino a poner en cuestión la realidad en que vivimos. La realidad violenta, cruel, en la que se impone “la ley del más fuerte” frente a “la ley de todos los débiles”.


Sabemos que Pablo de Tarso interpretó el relato mítico del pecado de Adán como origen y explicación de la muerte de Jesús, para redimirnos de nuestros pecados (Rom 5, 12-14; 2 Cor 12-14). Es la interpretación de la que echan mano los predicadores, que centran nuestra atención en la salvación del cielo. Eso es bueno. Pero tiene el peligro de desviar esa atención nuestra de la trágica realidad que estamos viviendo. La realidad de la violencia que sufren los “nadies”, la corrupción de los que mandan y, sobre todo, el silencio de quienes saben estas cosas y se las callan para no perder su poder, sus dignidades y sus privilegios.
La belleza, el fervor, la devoción de nuestras liturgias sagradas y de nuestras cofradías nos recuerda la pasión del Señor. Pero, ¿nos pone en cuestión la durísima realidad que están viviendo tantos millones de seres humanos? ¿Nos recuerda la vida que llevó a Jesús a su fracaso final? ¿O nos distrae con devociones, estéticas y tradiciones que utilizan la “memoria passionis”, el “recuerdo peligroso” de Jesús, para pasarlo bien con buena conciencia? 

lunes, 10 de abril de 2017

Carlos Schickendantz: “No existen dudas que la Iglesia posee la libertad para ordenar a hombres casados”


Carlos Schickendantz, teólogo


Cura casado2“Parece prudente iniciar un proceso institucional de discernimiento”
“Hoy el trabajo pastoral para nuevas vocaciones no parece una respuesta suficiente”
En el mes de marzo de 2017 la importante revista Herder-Korrespondenz de Friburgo, Alemania, ha publicado un artículo que incluye una propuesta sobre la posible ordenación sacerdotal de los llamados viri probati, varones normalmente casados que ya cuentan con una extensa experiencia de vida eclesial. Por varios motivos el artículo puede ser útil para la reflexión. ··· Ver noticia ···

“No se imaginan las presiones que recibió el Papa por Laudato Si'”



imagesG1Q5FG4GSánchez Sorondo: “Hay lobbys en su contra”
El prelado apunta a grupos de presión en la industria petrolera
El Sumo Pontífice señaló que “los que sufren las consecuencias del calentamiento global son los pobres de los países ricos y los países pobres”
El canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales del Vaticano, Marcelo Sánchez Sorondo, reveló el miércoles que el Papa Francisco recibió “presiones” contra su encíclica Laudato Si’, referida al calentamiento global, la lucha contra la pobreza, la trata de personas y la corrupción. ··· Ver noticia ···

El Imperio contra Jesús de Nazaret


Juan José Tamayo

Tamayo3Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría” y autor de Por eso lo mataron. El horizonte ético de Jesús de Nazaret, Trotta, Madrid, 2003, 2ª ed.
El 9 de abril de 2004 publiqué en el diario EL PAÍS el artículo “El Imperio contra Jesús de Nazaret”. Trece años después, creo que conserva toda su vigencia tanto en el análisis exegético de los textos de la pasión, apoyado en prestigiosos especialistas, como en la interpretación políticamente liberadora y religiosamente subversiva de dicho acontecimiento, en el horizonte de la teología de la liberación. Por eso he querido recuperarlo y ofrecerlo como reflexión para estos días de Semana Santa JJT.


Las dramáticas imágenes de la pasión de Cristo han estado grabadas en el imaginario social de varias generaciones de cristianas y cristianos que éramos arrastrados a las “misiones populares”, a las procesiones de Semana Santa, a los vía crucis, y nos vimos sometidos a una educación en el sacrificio que exigía reproducir en la propia carne los padecimientos de Jesús. Y todo ello teñido de un antisemitismo muy presente en la conciencia colectiva, que la misma religión oficial ayudaba a fomentar. Tal era el caso de los “oficios” del Viernes Santo, en los que se pedía “por los pérfidos judíos”, a quienes se hacía responsables de la muerte de Cristo, definida como un deicidio. Todo esto configuraba un cristianismo sacrificial sadomasoquista.
Cuando esas imágenes empezaban a diluirse y entrábamos en un proceso de serena aproximación histórico-crítica a los relatos evangélicos de la pasión, apareció la película de Mel Gibson para revivirlas en toda su crudeza y retornar a épocas pasadas. El realizador cinematográfico australiano confesaba que su decisión de rodar la película “fue como una especie de mandato divino” y respondía a la necesidad de “unir el sacrificio de la cruz con el del altar”. Ambas observaciones revelan el nivel providencialista e iluminado en que se sitúa Mel Gibson y los consiguientes prejuicios con que aborda cuestiones tan complejas y espinosas como el proceso de Jesús y la responsabilidad de los judíos en su muerte.
La película fue elogiada por las autoridades del Vaticano y pronto entró a formar parte de la videoteca personal de Juan Pablo II, quien, según algunos testimonios, tras ver la película declaró: “Así fueron las cosas”. La Iglesia Católica, la Iglesia Protestante y la Comunidad Judía de Alemania, empero, denunciaron la violencia que rezuma el film y la nueva ola de antisemitismo que podía despertar en Europa. Todo ello pretendía fundamentarlo Gibson en las visiones de la monja alemana Anne C. Emmerich y en los textos evangélicos, que ciertamente lee con mirada antijudía, de manera descontextualizada y sin recurrir a la mediación hermenéutica. ¿Todo sucedió en realidad como muestra la película? ¿”Así fueron las cosas”?
Mis reflexiones quieren ser una aproximación a los sucesos de los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret a través de una lectura crítica de los textos evangélicos. Empecemos por decir que en la reconstrucción histórica de la muerte de Jesús nos topamos con una dificultad no pequeña: la peculiaridad de los relatos de la pasión, donde no es fácil separar la historia de la interpretación, la biografía de la teología. Creo que a los estudios y filmes sobre la pasión de Cristo, y muy especialmente al de Gibson, se les puede aplicar lo que el profesor de Estudios Bíblicos estadounidense John Dominic Crossan dice de las investigaciones en torno al Jesús histórico: que son un campo abonado para hacer teología y llamarlo historia, o para hacer autobiografía y llamarla biografía (Jesús: vida de un campesino judío, Crítica, Madrid, 1994).
Lo que sí parece fuera de toda duda es que en la detención, el proceso y la ulterior ejecución de Jesús de Nazaret jugó un papel fundamental la espectacular protesta, o mejor, la provocación de Jesús en el Templo de Jerusalén, al arrojar al suelo las mesas de los comerciantes y dispersarlos a latigazos. Se trata de un hecho cuya historicidad no suele cuestionarse. Como asevera el investigador judío Geza Vermes, Jesús hizo lo que no debía, causar una conmoción, en el lugar donde no debía hacerlo, el Templo, y en el momento más inadecuado, inmediatamente antes de la Pascua (Jesús, el judío. Los Evangelios leídos por un historiador, Muchnik Editores, Barcelona, 1973).
El Templo era el lugar sagrado por excelencia y un motivo de orgullo para los judíos. Constituía la principal fuente de ingresos de Jerusalén y la principal atracción turística. La actividad mercantil desarrollada en él era necesaria para que los peregrinos pudieran cambiar la moneda y pagar así el impuesto al Templo. Asimismo, gracias al mercado, los peregrinos podían comprar allí los animales para los sacrificios, sin tener que soportar las molestias que suponía el tener que traerlos de sus propias casas.
¿Qué sentido tenía la acción de Jesús en el Templo? No parece que su intención fuera la de purificarlo. Se trataba de una acción simbólica con la que quería mostrar el final de la religión centrada en los sacrificios (“misericordia quiero, no sacrificios”), así como la protesta contra su significado económico extorsionador. Jesús declara derogado el culto sacrificial e innecesarias las actividades comerciales y fiscales que se desarrollaban en el Templo. Al perder éste sus funciones litúrgico-sacrificiales, comerciales y fiscales, ya no tenía razón de ser. La acción provocativa de Jesús se dirige primero y prioritariamente contra los jerarcas del Templo, verdaderos responsables del establecimiento del mercado allí. No pocos especialistas coinciden en que la provocación de Jesús en el Templo es el eslabón perdido entre el conflicto provocado en Galilea, de donde era oriundo Jesús, y los acontecimientos finales.
Con esta acción estaba tocando el nervio mismo de la aristocracia sacerdotal saducea, que consideraba el culto del Templo su núcleo fundamental tanto en el aspecto religioso como en el económico. Esa acción fue la gota que colmó el vaso de la ira de los sumos sacerdotes, quienes, junto con los escribas y los ancianos, que pertenecían al partido de los saduceos o estaban aliados con él, ocupan el primer plano en los relatos de la pasión. El conflicto mortal lo tuvo Jesús no con el judaísmo, sino con las autoridades judías, no con los fariseos, sino con los saduceos, que se consideraban custodios del orden nacional, basado en el Templo y en la Ley. Un orden cuestionado por el profeta de Nazaret, que confirmaba así su actitud de permanente desafío tanto a la jerarquía religiosa como al Imperio, y se convertía en el principal enemigo de ambos. Por eso, había que deshacerse de él lo antes posible.
El pueblo judío nada tuvo que ver en su condena y posterior ejecución. La decisión de ejecutar a Jesús es de la autoridad política, concretamente del gobernador Poncio Pilato, suprema autoridad judicial de la provincia de Judea, quien gozaba de una autoridad ilimitada y poseía amplios poderes judiciales, también el de aplicar la pena de muerte, como reconoce Flavio Josefo. La potestas gladii era de exclusiva responsabilidad del gobernador romano. Hay, con todo, una tendencia bastante generalizada en los relatos evangélicos de la pasión a cargar sobre los judíos todo el peso de la responsabilidad en la muerte de Jesús y a eximir de toda culpa a Poncio Pilato, que se habría limitado a entregar a Jesús para ser crucificado, pero en contra de su voluntad, y no habría dictado una sentencia formal de muerte.
Algunos de esos relatos presentan al gobernador romano en Judea como una persona insegura, vacilante, que parece no atreverse a tomar decisiones. Pero ese perfil no responde al comportamiento real de Pilato en el ejercicio de su autoridad al servicio del poder ocupante, sino que es fruto de la tendencia antijudía ya presente en algunos relatos de la pasión y radicalizada en la historia del cristianismo. En realidad, Pilato fue un gobernante duro e inmisericorde, inflexible y obstinado, violento y cruel, represivo y depravado, arbitrario e insolente. Así lo atestiguan con todo lujo de detalles Filón de Alejandría y Flavio Josefo.
La responsabilidad de Pilato en la condena a muerte de Jesús es confirmada por el historiador romano Tácito quien, cuando narra la persecución de los cristianos bajo Nerón, dice que el nombre de “cristianos” “procede de Cristo, que, bajo el principado de Tiberio, había sido entregado al suplicio por el procurador Poncio Pilato”. Éste condena a Jesús por motivos políticos, en concreto, por poner en peligro el orden público, por sedicioso. Es muy posible que el gobernador romano en Judea aprovechara gustoso la posibilidad de calmar con un acto intimidatorio la tensión que reinaba en Jerusalén durante la Pascua. Parece dudoso que las autoridades judías emitiesen contra Jesús una sentencia de condena, pues “el relato que la menciona (Mc 14,14; par Mt 26,66) es una excrecencia de origen cristiano elaborada a partir de una sentencia informal en la residencia de Anás, que no tenía personalmente ningún poder judicial”, afirma Simon Légasse (El proceso de Jesús, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1996). No son pocos los investigadores que niegan cualquier intervención del Sanedrín en el proceso de Jesús o, al menos, consideran improbable una condena oficial a muerte. No parece que dicho tribunal estuviera facultado para dictar sentencias de muerte. Y si lo hubiera estado y la hubiera dictado, el castigo hubiera sido la lapidación.

Otro dato incontestable sobre la responsabilidad de la autoridad romana en la muerte de Jesús es que fue crucificado, y la crucifixión era un suplicio romano, no judío. Parece demostrado que todas las crucifixiones llevadas a cabo en Palestina desde la época de los procuradores hasta la Guerra Judía se produjeron por razones políticas.
¿Y la participación del pueblo pidiendo la amnistía para Barrabás y la ejecución para Jesús? Resulta discutible que fuera costumbre amnistiar a un preso durante la Pascua. Nada dice de dicha práctica Flavio Josefo. En definitiva, la lucha de Jesús de Nazaret no se dirigió contra el judaísmo, sino contra el Imperio, y éste reaccionó condenándolo a muerte por considerarlo enemigo público, como antes había hecho con el profeta Juan Bautista. La condena de Jesús no fue un error judicial como creía Bultmann. ¡Se lo había ganado a pulso por su comportamiento transgresor y su permanente actitud conflictiva frente a las autoridades religiosas y políticas

Romper las reglas para agredir a Venezuela


Misión Verdad


El lunes 3 de abril se congregaron 20 países de la región violando toda la institucionalidad y reglas de la OEA para una nueva sesión del Consejo Permanente, centrada por segunda vez este año en la situación de Venezuela.
Desde el 24 de marzo, una reunión convocada por 18 países que firmaron un comunicado para discutir sobre la situación de Venezuela se hizo viral por redes sociales y medios de comunicación corporativos. Este fue el primer paso para instalar en la arena mediática y diplomática que la situación de Venezuela es excepcional y por ende debe ser tratada como tal, centrando en ella toda la agenda de la OEA en el mediano plazo, aunque los blandos resultados de la primera reunión o primer round de la semana pasada, analizado por Misión Verdad en su momento, mostraran una intención contraria con respecto al “ultimátum” de Luis Almagro. ··· Ver noticia ···

El ocaso de la verdad

Pedro Serrano

Donald Trump va a proporcionar grandes alegrías y avances a la humanidad en todos los campos del saber y el estar en este mundo. Al parecer, según esta mente preclara, los problemas que nos preocupan y acucian solo existen si se nombran. De tal manera que, para acabar con aquellos que atañen al medio ambiente, ha recomendado evitar expresiones relacionadas con dichos problemas como, por ejemplo, “reducción de emisiones”, ”Acuerdo de París”, “cambio climático”, “calentamiento global”, etc.

Ven que fácil. Tomen nota, gobernantes y ciudadanos. A partir de ahora, cuando tengan un problema desentiéndanse de él y, por supuesto, ni se les ocurra mencionarlo. Simplemente, ignórenlo y desaparecerá. Si a la verdad la consideramos como un día luminoso y a la mentira como la noche oscura, podríamos decir que estamos en el ocaso de la verdad, donde los mentirosos se mueven con gran soltura y descaro para llevar a cabo sus fechorías.
Pero no caigamos en el desaliento. Contra la mentira, proclamemos la verdad como mejor arma contra las urdimbres de aquellos que la intentan retorcer para ajustarla a sus intereses.

Monseñor Sergio Castriani: “La Iglesia no tiene presente ni futuro sin los laicos, sin las mujeres”


Luis Miguel Modino

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Inestabilidad, tráfico de drogas y miseria, los desafíos de la evangelización urbana
“La doctrina siempre será la misma, pero la misericordia pastoral del Papa es total, infinita”
Monseñor Sergio Eduardo Castriani es desde diciembre de 2012 Arzobispo de Manaos. Perteneciente a la Congregación del Espíritu Santo, antes de llegar a la capital del Estado de Amazonas, fue desde 1998 obispo de la Prelatura de Tefé, también en la región amazónica.··· Ver noticia ···