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jueves, 18 de abril de 2013

Manifiesto para la convocatoria de un Proceso Constituyente en Catalunya Arcadi Oliveres y Teresa Forcades

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Texto en castellano, publicado en LA VANGUARDIA, Jueves 11 de abril de 2013
Los abajo firmantes hacemos un llamamiento a la ciudadanía de Cataluña a adherirse a este manifiesto, que tiene por objetivo la convocatoria de un proceso constituyente en Cataluña que permita que el pueblo catalán decida de forma democrática y pacífica qué modelo de estado y de país desea.
Las movilizaciones de los últimos dos años han mostrado un potencial de lucha social creciente y un amplio rechazo a las políticas que pretenden resolver la crisis premiando con dinero, reconocimiento y privilegios a sus responsables directos y endeudando de por vida a la mayoría de la población.
El actual modelo económico, institucional y de ordenamiento político ha fracasado.
Es urgente que creemos entre todas un modelo político y social nuevo y hay que hacerlo sin repetir fórmulas del pasado, conscientes de que el proceso no será fácil ni corto. Requerirá la autoorganización y la movilización social continuada. Sólo con una ciudadanía activa, participativa y en la calle será posible garantizar un proceso de cambio social profundo.
Para conseguirlo, es necesario impulsar un proceso de reflexión y confluencia amplio, plural y participativo, capaz de reconocer en su competencia y diversidad los múltiples colectivos que desde hace tiempo trabajan por el cambio democrático y pacífico, y capaz de hacerlos converger en una plataforma unitaria que cristalice el malestar social creciente en una mayoría política organizada a favor de un cambio de modelo.
Se trata de iniciar un proceso desde abajo, creando espacios de encuentro entre el máximo número de colectivos y personas en barrios y pueblos, para construir una nueva herramienta plural y diversa, y articular una candidatura lo más amplia posible para las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña con el objetivo de defender la convocatoria de una Asamblea Constituyente para definir qué nuevo modelo de estado y de ordenación socioeconómica queremos.
Nuestro objetivo no es crear un nuevo partido político. Ninguna de las dos personas que presentamos este manifiesto pensamos concurrir a las elecciones, sino que queremos contribuir a impulsar un proceso desde abajo que culmine en la creación de una candidatura unitaria que tenga como objetivo la convocatoria de la asamblea constituyente que necesitamos para hacer una Constitución nueva para la República catalana, de forma que no sea posible en el futuro que los intereses de unos pocos pasen por delante de las necesidades de la mayoría.
Un proyecto de cambio social y de ruptura con el actual orden deberá defender una serie de medidas básicas y de urgencia. Definirlas es un trabajo colectivo a realizar por parte de todas las organizaciones y personas que participen en este proceso. Una primera lista provisional, orientativa y no exhaustiva de puntos a considerar es la siguiente:
1. Expropiación de la banca privada, defensa de una banca pública y ética, freno a la especulación financiera, fiscalidad justa, auditoría de la deuda e impago de la deuda ilegítima.
2. Salarios y pensiones dignas, no a los despidos, reducción de la jornada laboral y reparto de todos los trabajos, incluido el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
3. Democracia participativa, reforma electoral, control de los cargos electos, eliminación de los privilegios de los políticos y lucha decidida contra la corrupción.
4. Vivienda digna para todos, moratoria de los desahucios y dación en pago retroactiva.
5. No a las privatizaciones, reversión de todos los recortes y potenciación del sector público bajo control social.
6. Derecho al propio cuerpo y no a la violencia de género.
7. Reconversión ecológica de la economía, expropiación y socialización de las empresas energéticas y soberanía alimentaria.
8. Derechos de ciudadanía para todos, no a la xenofobia y derogación de la legislación de extranjería.
9. Medios de comunicación públicos bajo control democrático, software y red libres y desmercantilización de la cultura.
10. Solidaridad internacional, no a la guerra, y por una Cataluña sin ejército y fuera de la OTAN.
Nos encontramos en una encrucijada histórica donde es necesario dar un paso adelante y reunir fuerzas. Hacemos un llamamiento a la ciudadanía de Cataluña a firmar este Manifiesto ya ayudar a construir entre todas y todos esta iniciativa de cambio a favor de un modelo social, económico y político igualitario y participativo, que se niega a separar la Libertad de la Justicia y de la Solidaridad.
Arcadi Oliveres y Teresa Forcades

El escrache como derecho fundamental Carlos Hugo Preciado Domènech

En los últimos días viene siendo objeto de polémica el escrache como medio de reivindicación. Mientras unos sostienen su legitimidad, otros afirman que se trata de una coacción intolerable, una vejación, un método propio del fascismo o una forma de coartar la libertad de voto del Diputado o Senador. Ante tal debate, el propósito de estas líneas es el de contribuir a esclarecer, desde un prisma exclusivamente jurídico, la legitimidad constitucional del escrache como medio de manifestar la crítica frente a la actuación de los Poderes Públicos.
Para ello, hemos de empezar diciendo que el derecho de manifestación o concentración en lugares públicos es un derecho fundamental reconocido en el art.21 de la Constitución y desarrollado por la LO 9/83 de 15 de julio; regulado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos de 4 de noviembre de 1950 (art.11); en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Nueva York de 19 de diciembre de 1966 (art.21); y más recientemente en el art.12 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
El derecho de manifestación es una proyección colectiva de la libertad de expresión efectuada través de una asociación transitoria de personas que opera de manera instrumental al servicio del intercambio o exposición de ideas, defensa de intereses, publicidad de problemas y reivindicaciones (STC 301/2006), siendo por ello un cauce del participación democrática que se configura de tres elementos: una agrupación de personas de carácter transitorio (temporal), con finalidad lícita (licitud) y en un lugar de tránsito público (espacial). Es un derecho de especial importancia en un Estado Social y Democrático de Derecho, como expresión del principio de democracia participativa, pues para muchos grupos sociales es uno de los pocos medios de los que disponen para expresar públicamente sus ideas y reivindicaciones (STC 301/06 y 236/07)
Por otro lado, el escrache no es otra cosa que el nombre dado en Argentina, Uruguay y España a un tipo de manifestación pacífica en la que un grupo de activistas de Derechos Humanos se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar. Se trata de un método de protesta basado en la acción directa que tiene como fin que los reclamos se hagan conocidos a la opinión pública.
Así definido, el escrache no es más que el derecho de manifestación con una sola peculiaridad definitoria: el lugar en que se ejerce, que coincide siempre con los alrededores del domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar, generalmente una persona con responsabilidad pública, un cargo público.
Por tanto, nos hallamos ante una forma de protesta pacífica, en la vía pública y dirigida frente a quien tiene una responsabilidad pública, con la finalidad de defender los Derechos Humanos o cualquier otra reivindicación legítima.
En el caso del escrache que estamos viendo en el Reino de España en los medios de comunicación se trata de un conjunto de personas afectadas por la legislación hipotecaria que pretenden convencer a los Diputados del partido político con mayoría absoluta de que es necesario un determinado cambio legislativo, manifestándose delante de sus domicilios, en la vía pública.
Resulta obvio, hasta aquí, que el derecho de manifestación ampara esta conducta que conocemos como escrache. Por tanto, hemos de partir que el escrache como forma pacífica de manifestación es uno de los expectativas garantizadas por el derecho fundamental y, por tanto, constituye parte de su objeto, pues es una manifestación colectiva de la libertad de expresión ejercitada a través de una asociación transitoria de personas, que opera a modo de técnica instrumental puesta al servicio del intercambio o exposición de ideas, la defensa de intereses o la publicidad de problemas y reivindicaciones (STC 195/03, 66/95, 85/88, etc.).
Por otro lado, es evidente que toda manifestación o reunión en un lugar de tránsito público ocasiona cierto grado de desorden en el desarrollo de la vida cotidiana y ciertas molestias, como cortes de tráfico, corte de calles, megafonías… pero en ausencia de actos de violencia por parte de los manifestantes es importante que los poderes públicos hagan gala de cierta tolerancia ante concentraciones pacíficas, con el fin de que la libertad de reunión no carezca de contenido, incluso en aquellos casos en que no ha sido comunicada previamente a la autoridad competente (STEDH 5 marzo 2009 Baraco contra Francia, STEDH de 17 de julio de 2008, Achouguian contra Armenia; STEDH 5 diciembre de 2006; Oya Ataman contra Turquía)
El escrache, que se realiza delante del domicilio de un cargo público, es obvio que ocasiona ciertas molestias; no sólo al cargo público, sino también a su familia y vecinos, en tanto en cuanto puede obstaculizar el tráfico, el acceso o salida del domicilio con vehículos, puede causar incomodidades, pues se oyen proclamas o reivindicaciones, consignas, en tono elevado, etc; pero ese tipo de molestias no van más allá que las que causa cualquier manifestación o concentración pacífica a los vecinos de las calles en que tiene lugar o de las molestias que podemos soportar todos los ciudadanos en tiempo de campaña electoral, en que oímos las megafonía de la propaganda electoral a todas horas, se llenan nuestros buzones de cartas de los partidos, incluso se nos llama al teléfono particular para pedirnos el voto, o se nos da propaganda en mano por la calle o también, en fin, se pide el voto “puerta a puerta”.
Por ello, es fácil concluir que las molestias o incomodidades provocadas por una manifestación pacífica delante del domicilio de un Diputado o Senador son transitorias, como toda manifestación, y están dentro del contenido normal del derecho a manifestarse, y los poderes públicos – y el Diputado o Senador lo es- han de tolerarlas para preservar el contenido del derecho de manifestación.
Por supuesto, el derecho de manifestación y el escrache, como una de sus formas, no amparan el insulto, la amenaza o la coacción. Es importante insistir ello. En tales casos nos hallaríamos ante supuestos de abuso del derecho fundamental que encontrarían su tipificación en el CP (620.2, 169, 172, CP, etc.), como también la encuentran las reuniones o manifestaciones ilícitas, que son las que se celebran con el fin de cometer algún delito o aquellas en la que concurran personas con armas, artefactos explosivos u objetos contundentes o de cualquier otro modo peligrosos (art.513 CP).
Llegados a este punto la primera conclusión que hemos de dejar clara es que el escrache no es más que un modo de ejercitar un derecho fundamental, el de manifestación, y con él la libertad de expresión y asociación y que, por tanto, no puede criminalizarse, prohibirse o limitarse indiscriminadamente cuando su ejercicio se ajusta a los requisitos del art.21 CE, es decir, un ejercicio pacífico y sin armas, sin peligro para el orden público, las personas o los bienes; puesto que dentro del objeto del derecho fundamental de manifestación y reunión pacífica y sin armas no se hallan conductas como las descritas, que en su máxima gravedad vienen tipificadas en el Código Penal en tanto que atentan contra otros derechos fundamentales: honor, libertad, integridad moral o integridad física. El derecho de reunión o manifestación, siendo un derecho individual de ejercicio colectivo no incluye en su objeto los fines ilícitos (STC 66/85 y art. 1 LO 9/83), y cuando tal ilícito es un delito, la propia reunión o manifestación es delictiva (art.513 CP).
Lo que no es razonable, desde una mínima honestidad intelectual, es confundir los derechos con el abuso de los mismos para acto seguido terminar prohibiéndolos. Ello conduce al absurdo de que como todo derecho es susceptible de un uso abusivo, todo derecho debe ser prohibido, cultura propia de los regímenes autoritarios y que todos recordamos en frases típicas de la transición española como: “tanta libertad lleva al libertinaje”. En este sentido, a menudo se confunde interesadamente el escrache con los insultos, vejaciones o coacciones que personas individuales puedan proferir en momentos puntuales; confusión que no resulta admisible.
Partiendo pues de que el escrache es una modalidad de ejercicio del derecho de manifestación, una segunda conclusión es que el debate público sobre el escrache debe ser un debate de límites en el ejercicio del derecho fundamental. En este punto, los límites han de estar previstos por la ley, ser medias necesarias en una sociedad democrática, entre otros fines para la protección de los derechos y libertades ajenos, en este caso los del Diputado, Senador y sus familias. (vid. art.11.2 CEDDHH)
Es obvio que el de reunión y manifestación no es un derecho ilimitado, sino que encuentra sus límites en el orden público con peligro para personas o bienes o los límites impuestos por la necesidad de evitar que su ejercicio extralimitado entre en colisión con otros valores constitucionales (STC 195/2003). Por tanto, una vez delimitado, que no limitado, el objeto del derecho fundamental que, como queda dicho, excluye conductas que atentan de forma grave contra otros derechos fundamentales; nos hallamos ante una cuestión de colisión de derechos, a saber: el derecho a la manifestación o reunión pacífica y sin armas en lugares públicos en su concreta forma del escrache -por un lado – frente a la libertad de voto, el derecho a la intimidad personal y familiar y, en su caso, el derecho al honor del Diputado o Senador – por otro-.
En este punto es preciso recordar que los Partidos políticos tienen por misión fundamental concurrir a la formación y manifestación de la voluntad popular (art.6 CE) , que los Diputados pertenecen a un grupo parlamentario al que da apoyo un Partido y que, a su vez, apoya a un Gobierno concreto, hallándose dentro de sus facultades la de votar a favor o en contra de lo que su Partido dicte, pues su voto lo ejerce de forma personal e indelegable (art.79 .3 CE ), en orden a aprobar las leyes. También hay que recordar, como se dijo, que el derecho a manifestarse es una expresión del derecho de participación democrática, que está al servicio del intercambio o exposición de ideas, defensa de intereses, publicidad de problemas y reivindicaciones.
En primer lugar, dentro de los límites del ejercicio del escrache, hay que plantearse si coarta o cercena la libertad de voto del Diputado o Senador. Abriendo un paréntesis sobre la libertad de voto, hay que apuntar la normalidad con que se acepta, debido a la hipertrofia del poder de los Partidos, las sanciones económicas que estos aplican a los Diputados que se apartan de “la disciplina de partido”. En estos caso, sin embargo, no parece cuestionarse la libertad de voto, lo cuál es digno de reflexión. Cerramos paréntesis.
En el límite de la libertad de voto hay que tener en cuenta que la relación de la representación entre Diputado y representados en una sociedad democrática es bidireccional, y no sólo unidireccional, de forma que el Diputado no se limita a recibir el voto y administrarlo según su criterio o el de su Partido, sino que puede y debe recibir las quejas, críticas, reproches y opiniones de los representados expresados colectivamente a través de manifestaciones pacíficas en lugares de tránsito público que le son cercanos, como la calle de su domicilio. Ello, sin otro añadido, (violencia, amenazas…) no puede considerarse que coarte su libertad de voto, sino que todo lo contrario, la refuerza y enriquece con las ideas, opiniones o críticas que recibe de aquéllos a quienes representa, pues la libertad no puede considerarse como el blindaje frente a opiniones molestas en lugares incómodos o como el anonimato o la incomunicación, por una persona que ha decidido dedicarse a un cargo público y que responde no sólo ante las urnas sino, mientras estas están cerradas, ante los ciudadanos, pues en una democracia participativa éstos no se limitan a decidir cada cuatro años, sino que participan activamente en la vida pública, informándose, opinando y criticando las decisiones de quienes tienen el poder de dictar las leyes que están obligados a acatar.
En este sentido, para tutelar la libertad de voto y el correcto funcionamiento de las Asambleas legislativas, el art .77 CE prohíbe la presentación directa ante las Cámaras de peticiones individuales y colectivas por manifestaciones ciudadanas, con la clara finalidad de evitar que las mismas perturben el buen desarrollo de las sesiones, de forma que el Código Penal castiga manifestarse ante una asamblea legislativa, estatal o autonómica cuando se perturbe el normal funcionamiento de la Cámara (arts.494 y 495 CP). Nótese que aquí el ordenamiento protege al órgano, estando garantizada la protección de sus integrantes, los Diputados o Senadores, por el art.498 que castiga a los que empleen fuerza, violencia, intimidación o amenaza grave para impedir a un miembro del Congreso de los Diputados, del Senado a o de una Asamblea legislativa de comunidad Autónoma asistir a sus reuniones, por idénticos medios, coartaren la libre manifestación de sus opiniones, o la emisión de su voto.
A la vista de lo expuesto, hay que insistir, el escrache entra dentro del ejercicio legítimo del derecho de manifestación pacífico y sin armas y no puede concebirse que el ejercicio de tal derecho fundamental coarte la libertad de voto, por más que se ejercite en la vía pública, ante el domicilio del Diputado o Senador, siempre que no se emplee fuerza, violencia, intimidación o amenaza para coartar la libre manifestación de las opiniones o la emisión del voto.
Nadie se plantea que coarte la libertad de voto, afecte a la intimidad o al honor el hecho, por lo demás habitual, de que unas decenas de periodistas hagan guardia en la puerta del domicilio de políticos a fin de ejercitar otro derecho fundamental, la libertad de información. Por supuesto, si ello degenera en la agresión, el insulto o la amenaza, estaremos ante otra cuestión bien diversa, pero la mera posibilidad de que eso ocurra no puede suponer la prohibición del ejercicio de un derecho fundamental tan importante como el de información en una sociedad democrática. Ello es importante recalcarlo, puesto que tanto la libertad de información como la libertad de manifestación son pilares fundamentales de toda democracia.
Aclarada la duda de si el escrache coarta la libertad de voto del Diputado o Senador, dentro del capítulo de los límites, la incógnita que resta por despejar es si el ejercicio del derecho de manifestación pacífica y sin armas delante del domicilio de un Diputado supone una intromisión ilegítima en su derecho a la intimidad o al honor
Empecemos por la intimidad, que se considera como un ámbito propio y reservado de las personas cuya efectiva existencia es precisa para tener una calidad mínima de vida humana (STC 231/88)
Del derecho a la intimidad forma parte el “right to be alone” (STC 134/99 ), el derecho a ser desconocido, a que los demás no sepan qué somos o lo que hacemos, (Vid SSTEDH Caso Leander, Costello-Roberts, etc). Además ese derecho se extiende no sólo al sujeto sino a su familia (STC 196/04), elemento éste que habrá que ponderar en el “balancing” del derecho a la intimidad del político y su familia y el derecho a manifestación.
Pero el derecho a la intimidad del político tiene distinta extensión que el del ciudadano de a pie, pues quien tienen atribuido el ejercicio de funciones públicas es personaje público en el sentido de que su conducta, su imagen y sus opiniones pueden estar sometidas al escrutinio de los ciudadanos los cuales tienen un interés legítimo a saber cómo se ejerce aquel poder en su nombre. En estos casos, y en tanto lo divulgado o criticado se refiera directamente al ejercicio de las funciones públicas, no puede el individuo oponer sin más los derechos del art.18.1 (SSTC 148/01 y 232/02, entre otras).
Por otro lado, el escrache se desarrolla en la vía pública, que es un lugar no apto para desarrollar la intimidad, y si bien las conductas que supongan molestias excesivas, como los ruidos intensos o incluso los malos olores pueden suponer una intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad, el ejercicio del derecho de manifestación de forma transitoria, aún con megafonía, no tiene por que suponer siempre y en todo caso una molestia excesiva que suponga una intromisión en el derecho a la intimidad. (vid. STEDH 9 diciembre 1994; López Ostra contra España, STEDH 16 noviembre 2004; Moreno Gómez contra España)
En cuanto al derecho al honor, que consiste en la fama, la reputación, el buen nombre, el aprecio social; en definitiva, el derecho a que otros no condicionen negativamente la opinión que los demás tengan de nosotros (STC 49/01), es el ámbito en que quizás se produzca una fricción mayor con el derecho a manifestarse.
En efecto, puede entenderse que con el escrache se “cosifica” al Diputado o Senador, en tanto que se le convierte en un mero medio, objeto de escarnio y estigma para obtener un fin, todo lo legítimo que se quiera. Así, hemos oído, “el fin no justifica los medios”.
En este sentido, en el caso de los cobradores del frac se ha entendido por la jurisprudencia que se trata de conductas que tienen un evidente carácter intimidante o vejatorio (STS, Sala I núm. 306/2001 de 2 abril RJ 20013991).
Sin embargo, hay que tener en cuenta que entre ambos supuestos -el caso del cobrador del frac y el escrache- hay diferencias sustanciales y no son en modo alguno asimilables. En primer lugar, el destinatario del escrache no es un sujeto privado sino un miembro del Poder Legislativo, y es doctrina constitucional (STC 42/95, 49/01, 105/90) que los personajes públicos, especialmente los políticos, están más obligados a soportar la crítica de los ciudadanos ordinarios, sin que, como es obvio la crítica ampare el derecho al insulto o al menosprecio y la vejación. En segundo lugar, la finalidad de la crítica no es el ámbito privado o personal del Diputado o Senador -como el pago de una deuda- sino su actuación pública, lo cuál nos sitúa en el ámbito de la eficacia vertical de los derechos fundamentales y no en el ámbito de la eficacia horizontal o entre iguales. Por todo ello, la misma conducta cuando el sujeto pasivo es un sujeto público y la finalidad es criticar su actuación en el cargo público, no es comparable con conductas como las descritas del cobrador del frac y no puede entenderse que sea innecesaria la manifestación ante el propio domicilio, sobre todo cuando los manifestantes forman parte de un movimiento pacífico que ha agotado todas las vías democráticas posibles para cumplir con sus legítimas expectativas.
Como conclusión final, el escrache ante el domicilio de un cargo público, informando a los viandantes de su postura pública, criticándola con dureza, pidiendo y, por qué no, exigiendo, que cambie de postura y todo ello en la vía pública (sin introducirse en su domicilio, insultarlo, vejarlo o cualquier otra conducta que no forme parte del contenido del derecho de manifestación, la libertad de expresión o de opinión) no limita la libertad de voto del político, ni restringe el derecho su derecho a no ser molestado y a ser dejado en paz o su derecho de intimidad o al honor más allá de lo estrictamente necesario para ejercer el derecho de manifestación, pues no olvidemos que la intimidad en el caso de personajes públicos es de menor alcance, dado que ellos mismos han decidido renunciar a parte de esa intimidad para ejercer el poder que afecta a sus conciudadanos y deben soportar críticas tanto más duras cuanto mayor es su posibilidad de ejercer el poder e influir en la vida de sus conciudadanos.
Para terminar, el derecho a la intimidad y al honor del político no garantizan el derecho al anonimato ni a no ser molestado en la medida de lo necesario para que el ciudadano pueda expresar ideas y opiniones de forma conjunta con otros, en la vía pública, de forma pacífica y para fines tan loables como el derecho a una vivienda digna o cualquier otro constitucionalmente legítimo.
El precio que han de pagar en democracia quienes ejercen el poder incluye el deber de soportar las críticas en forma de manifestación de aquellos sobre quien dicho poder se ejerce, aunque sean poco agradables, siempre que las mismas discurran por cauces pacíficos. Entender lo contrario, tachando un derecho fundamental como método propio del fascismo o contrario a la libertad, no es más que una expresión de la degradación del concepto de representación política y un atrincheramiento de la clase política que pretende el ejercicio del poder sin control alguno por parte de los ciudadanos, y no sólo con la consiguiente impunidad que comporta toda falta de control, sino además sin sufrir ninguna incomodidad.

Carlos Hugo Preciado Domènech es Magistrado de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña

Universo bebé José Arregui, teólogo

Cuando miramos al cielo estrellado, vemos el pasado. Cuando miro al sol, lo veo como era hace 8 minutos, el tiempo que ha tardado en llegar su luz hasta aquí, a trescientos mil kilómetros por segundo. Cuando miramos la estrella más lejana visible a simple vista, la vemos como era hace 12.000 años; dicen incluso que se pueden observar supernovas o explosiones de estrellas de la Galaxia del Triángulo que tuvieron lugar hace 3 millones de años. Mirar al cielo es como asistir al pasado. Y si pudiéramos viajar más rápido que la luz –cosa imposible según la física de Einstein, aún vigente–, podríamos ir a una estrella lejana y, desde allí, ver en directo cómo viven y mueren los hombres de Atapuerca, o cómo mira, habla y cura Jesús de Nazaret (¡o cómo nacemos!).
Pues bien, el pasado 21 de marzo, el satélite europeo Planck envió a la tierra una imagen del universo de cuando casi acababa de nacer. El ojo del satélite ha llegado tan lejos, que ha visto el universo tal como era hace algo más de 13.809 millones de años, cuando solo habían pasado 380.000 años desde el Big Bang, cuando aún no había átomos, sino solamente energía. “Es como la foto del universo cuando era un bebé”, explicó Torsten Ensslin, del Instituto Max Planck. El universo bebé nos hace sentirnos más pequeños todavía. Nos asombra y sobrecoge.
Algo similar han sentido siempre los humanos al contemplar el inmenso cielo estrellado. “El cielo proclama la gloria de Dios”, escribía el salmista judío, cuando aun podía creer que las estrellas eran lámparas que un Dios omnipotente, providente y temible a la vez, encendía en el cielo para iluminar y embellecer la noche. Pero muchos siglos después, el mismo espectáculo inquietaba profundamente a Pascal: “El silencio de estos espacios infinitos me asusta”, escribió.
¿Por qué le asustaba? Quizás porque intuía que su visión tradicional del mundo y del ser humano y, por lo tanto, de “Dios” se resquebrajaban sin remedio. Las viejas referencias empezaban a desmoronarse, la tierra empezaba a perder su centralidad en el universo, la imagen de un “Dios” supremo a imagen del hombre, padre protector y terrible castigador a la vez, empezaba a perder credibilidad. El ser humano empezaba a sentirse huérfano y solo. La modernidad se abría camino en Occidente con su dosis de inseguridad y angustia.
Pero justo cuando el ser humano dejaba de ser la medida del universo infinito y se sentía como un niño perdido de noche, justo entonces el hombre moderno se empeñó en afirmarse como centro de la Tierra, en postularse como única medida de todas las cosas, en hacerse único señor de sí mismo y de todos los seres. No fue un camino acertado para superar su angustia en un universo infinito. El hombre moderno hizo bien en liberarse de la imagen de un “Dios” Ente y Señor supremo, pero erró al querer suplantarlo erigiéndose como dios, afirmándose como señor absoluto.
Hoy, la ciencia y la propia espiritualidad nos invitan de nuevo a deshacernos de un “Dios” separado, pero no a creernos superiores al Todo, no a romper la Gran Comunión universal, no a negar el Misterio que engendra y sustenta sin cesar cuanto es. No sabemos lo que hay en los bordes del universo conocido, ni siquiera imaginamos los “bordes” de un universo en expansión. Tampoco podemos imaginar la “gravedad cuántica” que dicen que había “antes” del Big Bang, ni sabemos si antes hubo otro universo ni si, caso de haberlo, era semejante a éste de ahora, o si otros universos coexisten hoy con éste en otras dimensiones, o si los habrá después ni si serán semejantes al nuestro. Pero sabemos que alguna vez todo fue muy pequeño, al igual que cada uno de nosotros. Y que todo está unido con todo, en todo.
De la mano de la ciencia, cada día descubrimos un universo asombroso, como si fuéramos niños pequeños con ojos grandes llenos de ternura y de preguntas. La imagen del universo bebé nos asoma al enigma, pero sobre todo al Misterio de lo Real, el Misterio que nos engendra y envuelve. Todo nos invita a ser muy humildes, a admirar y a cuidar. Somos como un bebé, y el universo también lo sigue siendo.

Ud, Sr. Rouco, no es un pastor “con olor a oveja” Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

No, Sr. Rouco. Ud,” no es un pastor con olor a oveja”, como bien recomendaba el Papa Francisco en la homilía de la misa crismal.
El discurso que Ud. ha pronunciado en la apertura de la CI Asamblea del Episcopado así lo atestigua. Apenas unas líneas para aludir brevemente a algunos problemas sociales, y se explaya a fondo para exigir al gobierno una ley que proteja los derechos de los nasciturus que Ud. considera “problema social de primer orden”.
Pide al Gobierno que modifique la ley actual del matrimonio ( que permite que puedan contraerlo personas del mismo sexo). Dice Ud. que está en juego la “estructuración básica de la vida social”.
Sigue reivindicando el derecho a que la Iglesia imparta educación religiosa en los centros públicos ( como si no se estuviera ejerciendo, con cargo además a los presupuestos generales del Estado que pagan todos los ciudadanos, sean católicos o no). Intenta Ud. que sus posiciones y su concepto de moralidad pasen a ser leyes para todos los españoles. Leyes que el Gobierno debe poner en marcha adaptándose a sus convicciones de moralidad y ética que no son las de toda la Iglesia ni que compartimos tal como Ud. las formula, todos los cristianos.
En su discurso he echado en falta esos problemas terribles y persistentes que están padeciendo “sus” ovejas:
Más de 6.000.000 millones de parados. De los más de 5.000.000 millones registrados, más de 2.000.000 no tienen ningún tipo de prestación. ¿Se puede imaginar la angustia de esas personas? En sólo un año, los parados han aumentado en más de 800.000 personas. Son verdaderas tragedias humanas. Éso sí que es un problema social de primer orden.
Más de 400.000 ejecuciones hipotecarias desde que comenzó la crisis en 2.007. ¿Se puede Ud. imaginar el sufrimiento de tantísimas familias que se ven tiradas a las calles, sin un techo u obligadas a dormir con familiares o en albergues y acudiendo a comedores sociales o a buscar comida entre los contenedores de basuras?
El problema del paro juvenil- un 52%- que obliga a salir fuera de España a nuestros jóvenes : nuestros hijos y nietos que, como ellos dicen, no se van , los echamos. ¿Se pone Ud. en la piel de ellos para comprender su desesperación y frustración, después de haber sido magníficamente formados?
El problema de las preferentes. Miles y miles de personas que han perdido los ahorros de toda su vida porque miserablemente los engañaron y les han robado su dinero para sanear las cuentas de los bancos…
La situación de la sanidad pública española, de la educación, de los servicios sociales desbordados e incapacitados para atender las demandas de los ciudadanos con problemas. Una sanidad y educación que están privatizando desde que este Gobierno ha llegado al poder y de lo que Ud. no dice nada ni denuncia nada.
La situación de los trabajadores que, con una reforma laboral impuesta por el Gobierno, han perdido todos los derechos laborales y sociales conseguidos- después de muchos años de lucha y sufrimiento. Tampoco Ud. dice nada de eso… Como si no pasara nada. Como si éso no fueran problemas sociales de primer orden.
Miles y miles de pequeñas empresas y de autónomos que se han visto obligados a cerrar por la caída en picado de las ventas y la falta de crédito. Ud. no dice nada, pero la economía está muerta. Aquí sólo hay eres , despidos y cierres de empresas. Y nos decían que iban a solucionar el problema del paro.
Le preocupa el problema de los nasciturus, del matrimonio entre personas del mismo sexo, de la clase de religión en los colegios…pero no habla Ud. nada de la corrupción muy generalizada entre la clase política que salpica hasta a los miembros de la Casa Real. Un problema político de primer orden. De eso, que tanto preocupa también a “sus” ovejas, ni una sola palabra.
Tampoco dice Ud. nada del dinero que el Estado ha dado a las entidades bancarias para escándalo de todos los ciudadanos. Algunas fuentes lo cifran en unos 60.000 millones de euros. Otros, incluso de cantidades muy superiores. A pesar de eso, no hay dinero a crédito para las familias ni para las empresas.
Sólo hay que ver las innumerables movilizaciones que se han organizado en España en un sólo año en protesta por toda esta situación.
Ni siquiera ha tenido Ud. sensibilidad en su discurso para conectar con el nuevo momento eclesial que el nuevo Papa ha traído a la Iglesia. Él ha dicho: “debemos acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños” y que también dijo: “¡Oh, cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”.
Ya sé que Ud. alude a los servicios magníficos que presta Caritas para atender a los más desfavorecidos. Es algo que tiene el reconocimiento de toda la opinión pública española. Pero los obispos pueden y deben hacer mucho más. De hecho, se ha publicado que la Conferencia Episcopal aporta tan sólo un 2% de los presupuestos de Caritas. La mayor parte, son subvenciones estatales o donativos de particulares.
Uds. deben denunciar todo lo que está pasando. No sólo es la asistencia social misión de la Iglesia, también la denuncia profética, señalando las causas que está provocando todo este estado de cosas. Deben señalar al sistema capitalista como un “sistema nefasto”, como ya declaraba la Populorum Progressio Uds. pueden y deben ofrecer parte de sus muchas posesiones y bienes al servicio de los más necesitados. Pueden y deben renunciar a un Concordato que es preconstitucional y renunciar a no pocos privilegios.
Pueden y deben hacer efectiva la autofinanciación que estaba a contemplada en esos acuerdos, aunque ello conlleve a una política de mayor austeridad y pobreza.
En fin Sr. Rouco, me ha parecido que Ud. no ha estado al nivel que requería la actual situación tan alarmante y desesperada para tantísimos millones de españoles que viven angustiados la política de recortes brutales que le está llevando a la exclusión y a la miseria. Éstos sí que son problemas sociales de primer orden.
Tampoco ha respondido a los nuevos tiempos eclesiales que el Papa Francisco nos trae con esa sensibilidad para conectar con los más pobres y con el sufrimiento humano, por cierto, como hacía Jesús de Nazareth.
En definitiva, lo que le decía en el título de mi escrito: No es Ud, un pastor “con olor a oveja”
Atentamente: Juan Cejudo

miércoles, 17 de abril de 2013

Encuentro declubs de tiempo libre en Barakaldo


Barakaldo encuentro de clubs de tiempo libre

Encuentro del Clubs


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El próximo 21 de abril se celebra el encuentro de oratorios y clubs de tiempo libre. La cita es en Barakaldo.

¡Decorad vuestra estrella y venid con ella! Esa es la invitación que desde Barakaldo se hace a todos los participantes. Habrá talleres, actividades, sobre todo habrá encuentro.
Comenzará a las 10,30 de la mañana y terminará a las 17:30. Y en ese tiempo…se espera que varias estrellas sean las protagonistas.
El Triki de Barakaldo que es el club que organiza este año ha pedido que las inscripciones esté para el día 14 de abril.

El Papa Francisco, ¿promotor de la conciencia ecológica? Leonardo Boff, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Crece cada vez más la consciencia de que estamos en una fase peligrosa de la vida en la Tierra. Nubes oscuras nos ocultan las estrellas-guía y nos advierten de eventuales tsunamis social-ecológicos de gran magnitud. Nos faltan líderes con autoridad y palabras persuasivas y gestos convincentes que despiertan a la humanidad, especialmente a las élites dirigentes, al destino común de la Tierra y la humanidad, y a la responsabilidad colectiva y diferenciada de garantizarlo para todos.
Es este contexto, la figura del obispo de Roma, Francisco, podría desempeñar un papel de gran importancia. Él se vincula explícitamente a la figura de San Francisco de Asís. En primer lugar mediante la opción clara por los pobres, contra la pobreza y por la justicia social, nacida inicialmente en la Iglesia de la liberación latinoamericana de Medellín (1968) y Puebla (1979), y convertida después, según palabras de Juan Pablo II, en patrimonio de la Iglesia universal. Esta opción, bien lo vieron los teólogos de la liberación, incluye dentro de sí al Gran Pobre, que es nuestro planeta, súper estresado porque la huella ecológica de la Tierra ya ha sido superada en más del 30%. Esto nos lleva a un segundo punto: la cuestión ecológica, es decir, cómo debemos relacionarnos con la naturaleza y con la Madre Tierra. En este particular Francisco de Asís puede inspirar a Francisco de Roma. Hay elementos en su vida y práctica que son actitudes generadoras. Veamos algunas.
Todo los biógrafos de su tiempo (Celano, San Buenaventura, Leyenda Perusina y otras) certifican «el tiernísimo afecto que albergaba hacia todas las criaturas», «a quienes les daba el dulce nombre de hermanos y hermanas, de quien adivinaba los secretos, como quien ya goza de la libertad y de la gloria de los hijos de Dios». Recogía las babosas del camino para que no fueran pisoteadas, daba miel a las abejas durante el invierno para que no murieran de frío o de escasez, pedía a los jardineros que dejasen un rincón sin cultivar para que creciesen en él todas las hierbas, inclusive la maleza, porque «también anuncian al Padre hermosísimo de todos los seres».
Aquí vemos otra forma-de-estar en el mundo, diferente a la de la modernidad. En ésta el ser humano está sobre las cosas como quien las posee y domina. La forma-de-estar de Francisco es ponerse a su lado para vivir como hermanos y hermanas en casa. Él intuyó místicamente que hoy es un hecho científico: Todos somos portadores del mismo código genético de base, por lo que nos une un lazo de consanguinidad, haciendo que nos respetemos y amemos unos a otros y que jamás usemos la violencia entre nosotros. San Francisco está más cerca de los pueblos originarios, como los yanomami o los andinos, que se sienten parte de la naturaleza, que de los hijos e hijas de la modernidad técnica y científica, para los que la naturaleza, considerada salvaje, está a nuestra disposición para ser domesticada y explotada.
Toda la modernidad se ha construido casi exclusivamente sobre la inteligencia intelectual. Ella nos ha traído innumerables comodidades. Pero no nos ha hecho más integrados y felices porque ha puesto en segundo plano y hasta ha reprimido la inteligencia emocional y cordial, y ha negado la ciudadanía a la inteligencia espiritual. Hoy es urgente amalgamar estas tres expresiones de la inteligencia si queremos desentrañar esos valores y sentimientos en los que tiene su nicho: el respeto, la reverencia y la coexistencia pacífica con la naturaleza y la Tierra. Este enfoque nos alinea con la lógica de la naturaleza que se consorcia, inter-retro-conecta a todos con todos y sostiene la sutil red de la vida.
Francisco vivió esta síntesis entre ecología interior y ecología exterior hasta tal punto que san Buenaventura le llama «homo alterius saeculi», «un hombre de otro tipo de mundo», de otro paradigma, diríamos hoy.
Esta postura será fundamental para el futuro de nuestra civilización, de la naturaleza y de la vida en la Tierra. Francisco de Roma debe hacerse portador de esta sagrada herencia, heredada de San Francisco de Asís. Él puede ayudar a toda la humanidad a hacer el paso de este tipo de mundo que puede destruir, a ese otro mundo, que vivió en anticipación san Francisco, hecho de fraternidad cósmica, de ternura y de amor incondicional.

Leonardo Boff es autor de La oración de san Francisco: un mensaje de paz, Sal Terrae 2000.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Tirar de la manta Jaime Richart

Enviado a la página web de Redes Cristianas
¿Cuántas veces hemos leído titulares acerca de que el político o asociado sorprendidos saqueando las arcas públicas está dispuesto a tirar de la manta? Pero aún estamos esperando el: “Fulano acaba de tirar de la manta”; y a continuación la lista de forajidos… Sin embargo, dos personajes ya lo han hecho, cada uno a su manera: el ex tesorero del PP y el socio del yerno del rey.
Lo que ocurre es que los turiferarios y devotos a favor de los de la lista (muchos de ellos parte del poder), en lugar de unirse a la justicia para propiciar el escarmiento niegan cínicamente las evidencias y ponen palos entre las ruedas en el carro que conduce a la verdad…
Pues no otra cosa que “verdad” son esos “papeles” que apuntan los sobresueldos recibidos por los jerifaltes del PP no declarados al fisco, a cuenta de donativos a cambio de adjudicaciones de obra. Y verdad es porque todo viene ya precedido de fundadas sospechas de que eso es justamente lo que hace un partido que se pasa su corta historia con engaños, chanchullos, tejemanejes y prepotencia.
Aunque quien en el primer caso está tirando de la manta es virtualmente anónimo, todo parece apuntar a que es el propio ex tesorero que dice sentirse abandonado por el partido y tiene miedo.. Porque cuando la mayoría absoluta va acompañada del control de las instituciones, de miembros clave de los tribunales y desde luego de la fiscalía, cualquier cosa se puede esperar de maniobras para desvirtuar cualquier proceso penal. El caso Naseiro feneció por ese motivo, y la inhabilitación perpetua del juez Garzón abortó parte de la Gürtel aunque quedaron flecos, como la comisión rogatoria respondida por un banco suizo.
El socio del yerno del rey también va tirando a su manera de la manta; dosifica al juez los correos que evidencian la participación en el desvalijamiento de dinero público, tanto por parte del autor principal, como de su mujer y hasta de su suegro.
Todo, tretas de pícaros. Pero aun así, todavía muchos se resisten (incluido el fiscal) a ver lo que ve el juez y el resto del mundo: que la señora hija del rey está tan pringada como su marido en las estafas probablemente facilitadas en algún caso por el padre regio.
Pero en este país siempre ocurren cosas impensables en otros con los que los “patriotas” se quieren homologar. Por eso, a pesar de la igualdad deseada y consagrada entre el varón y la fémina; a pesar de que las señoras del común de los ciudadanos saben de su pareja más que ellos mismos, las esposas o parejas de los pícaros quieren hacernos creer que no saben de la misa a la media de las andanzas turbias del chorizo con quien conviven. Ni la Pantoja sabe nada de lo que hacía Julián Muñoz; ni la mujer de Bárcenas sabe cómo se ha enriquecido escandalosamente su marido; ni la famosa ministra Mato conoce el origen de regalos de la Gürtel; ni la tal Cristina, licenciada en C. Políticas y Consejera de la Caixa, nada menos, tiene pajolera idea de los timos a que se dedicaba el padre de sus hijos…
Decía que no se sabe de nadie que tire de la manta. Pero cuando alguien se decide a hacerlo porque le han pillado y delata a sus jefes, toda clase de barreras son alzadas por los cretinos para proteger a los beneficiarios de la felonía. Les importa poco a los necios, que hasta que España no se sacuda la mordida, la picaresca y la podredumbre que infecta a todos los poderes, no podrá decirse que éste no sea el país de Europa más irresponsable; término, por cierto, que no se les cae de la boca precisamente a los políticos más irresponsables.

Francisco: “La incoherencia de los fieles y de los pastores mina la credibilidad de la Iglesia” José Manuel Vidal

Invita a “testimoniar a Dios con la palabra y con la vida en la cotidianidad”
El Papa Francisco continúa con su visita a las Basílicas romanas. Hoy, por la tarde, era el turno de la de San Pablo Extramuros, donde le esperaba una multitud, dentro y fuera del templo. La “franciscomanía” va en aumento. A la entrada y a la salida de la Basílica, la gente grita y se entusiasma al ver pasar a Francisco a su lado. En la homilía, Francisco aprovechó para fustigar la “incoherencia d elos pastores que mina la credibilidad de la Iglesia”.
“La incoherencia de los fieles y de los pastores mina la credibilidad de la Iglesia”
“Anunciar, testimoniar y adorar”
“Santos escondidos, una especie de clase media de la santidad, de la que todos podemos formar parte”.
“Dar al Señor el puesto que debe tener”
“Prescindir de los ídolos: la ambición, el carrerismo, la tendencia a prevalecer sobre los demás…y muchos otros”
“Testimoniar a Dios con la palabra y con la vida en la cotidianidad”.
El Papa Francisco ha remarcado que “no se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida” y ha alertado de que “la incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, minan la credibilidad de la Iglesia”, durante la Misa celebrada en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma.
El Pontífice ha visitado por primera vez esta Basílica papal de Roma, a su llegada ha visitado la tumba de San Pablo y se ha detenido a rezar, y después ha celebrado una Misa a las 17,30 horas concelebrada por el arcipreste de la Basílica de San Pablo Extramuros y exprefecto de la Casa Pontificia, el cardenal James Michael Harvey; los arciprestes eméritos, el cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo y el cardenal Francesco Monterisi; así como el padre abad benedictino de la abadía de San Pablo extramuros, el padre Edmund Power.
Durante la homilía, ha recordado que san Pablo fue “un humilde y gran Apóstol del Señor, que ha anunciado a Dios con la palabra, ha dado testimonio de él con el martirio y le ha adorado con todo el corazón”.
En esta línea, el Papa Francisco ha destacado que “no se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de la vida” porque quien escucha y ve “debe poder leer en los actos eso mismo que oye en los labios, y dar gloria a Dios” y ha apuntado que “la incoherencia de los fieles y los Pastores entre lo que dicen y lo que hacen, entre la palabra y el modo de vivir, minan la credibilidad de la Iglesia”.
Además, el Papa ha indicado que el anuncio del Evangelio “solamente es posible si se reconoce a Jesucristo” porque es Él quien ha llamado y ha invitado a recorrer su camino, por lo que “anunciar y dar testimonio es posible únicamente si se está junto a él, justamente como Pedro, Juan y los otros discípulos estaban en torno a Jesús resucitado”, ha destacado.
Asimismo, el Pontífice ha apuntado que “la fe nace de la escucha, y se refuerza con el anuncio”, pero ha recordado que “el anuncio de Pedro y de los Apóstoles no consiste sólo en palabras, sino que la fidelidad a Cristo entra en su vida, que queda transformada, recibe una nueva dirección, y es precisamente con su vida con la que dan testimonio de la fe y del anuncio de Cristo”.
Francisco también ha dirigido unas palabras especiales a los pastores. “No se puede apacentar el rebaño de Dios si no se acepta ser llevados por la voluntad de Dios incluso donde no queremos, si no hay disponibilidad para dar testimonio de Cristo con la entrega de nosotros mismos, sin reservas, sin cálculos, a veces a costa incluso de nuestra vida”, ha señalado.
Además, ha agregado que esto vale para todos porque “el Evangelio ha de ser anunciado y testimoniado” ya que “el testimonio de la fe tiene muchas formas, como en un gran mural hay variedad de colores y de matices; donde todos son importantes, incluso los que no destacan”. “En el gran designio de Dios, cada detalle es importante, también el pequeño y humilde testimonio tuyo y mío, también ese escondido de quien vive con sencillez su fe en lo cotidiano de las relaciones de familia, de trabajo, de amistad”, ha explicado.
En este sentido, el Papa ha recordado que “hay santos del cada día, los santos ‘ocultos’, una especie de ‘clase media de la santidad’, de la que todos pueden formar parte” y también ha recordado también que “en diversas partes del mundo hay también quien sufre, como Pedro y los Apóstoles, a causa del Evangelio; hay quien entrega la propia vida por permanecer fiel a Cristo, con un testimonio marcado con el precio de su sangre”.
Por último, el Papa ha invitado a “vivir una relación intensa con Jesús, una intimidad de diálogo y de vida” para reconocerlo como el Señor y adorarlo y ha explicado que ‘adorar’ significa “aprender a estar con él, a pararse a dialogar con él, sintiendo que su presencia es la más verdadera, la más buena, la más importante de todas” porque adorar al Señor quiere decir “darle a él el lugar que le corresponde”, “creer – pero no simplemente de palabra – que únicamente él guía verdaderamente la vida”.
En este punto, el Papa Francisco ha invitado a despojarse “de tantos ídolos, pequeños o grandes” que se tienen en los cuales se pone la seguridad, como son “la ambición, la búsqueda del éxito, el poner en el centro a uno mismo o la tendencia a estar por encima de los otros” y a “escoger al Señor como centro, como vía maestra de la vida”.
Al finalizar su homilía, el Pontífice ha remarcado que el Señor “llama cada día a seguirle con valentía y fidelidad” y envía a “proclamarlo con gozo como el Resucitado” pero pide hacerlo “con la palabra y el testimonio de la vida en lo cotidiano” ya que “el Señor es el único, el único Dios de la vida e invita a despojarse de tantos ídolos y a adorarle sólo a Él”.
Después de la Misa, el Papa Francisco ha visitado la capilla del crucifijo para venerar el icono de la Virgen ‘Theotokos Hodigitria’ del siglo XIII, delante la cual el 22 de abril de 1541 San Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros hicieron la profesión religiosa solemne, evento fundamental para el inicio de la Compañía de Jesús.
Con esta visita a San Pablo Extramuros, el nuevo Obispo de Roma, ha visitado las cuatro basílicas mayores de Roma en su primer mes de su Pontificado. (RD/Ep)