FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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martes, 19 de febrero de 2019

¿En qué no puedo creer?

José Arregi
José Arregui1
“Gaur zertan ezin da sinistu?” (“¿En qué no se puede creer hoy?”) fue el tema de una reciente charla en Aizarna, este sorprendente rincón guipuzcoano de 300 habitantes, rural y urbano, culto y plural, antigua encrucijada de peregrinos, testimonio patente de las profundas transformaciones de nuestra sociedad en los últimos 60 años.

No entendí bien qué es lo que me pedía exactamente Joxin, el organizador de la charla. Pero preferí no preguntárselo y tomar la pregunta tal cual, equívoca y abierta como es. Y como a estas alturas cada uno es muy libre de creer o dejar de creer lo que estime oportuno, opté por responder en primera persona. La lista sería interminable, pero he aquí diez cosas (mejor dicho, veinte, pues en cada tema se me presentan dos extremos) que no puedo creer hoy. Mañana, no sé.
No puedo creer nada que esté en contradicción con la ciencia, es decir, con aquello que está matemáticamente medido y empíricamente comprobado. Pero tampoco puedo creer que la ciencia sea el único ni el supremo conocimiento, ni que solo sea real o verdadero lo que la ciencia puede medir y verificar. Conoce más.
No puedo creer en un Dios Ente Supremo y preexistente que habría creado el mundo desde la nada y desde fuera, se habría encarnado plenamente como hombre en el pasado, un “dios” que sería causa y explicación exterior de cuanto es. Pero tampoco puedo creer que solo exista este mundo visible, ni que todos los seres –visibles o invisibles a nuestros ojos y aparatos tecnológicos– que forman el mundo no estén envueltos y habitados, impulsados y atraídos por una energía originaria, una creatividad, potencial, espíritu, conciencia, belleza o amor o misterio más grande que todo, transcendente e inmanente a todo. Y tú también eres El/Ella/Ello.
No puedo creer que el espíritu o la conciencia exista separada de lo que llamamos materia en alguna de sus dimensiones o manifestaciones. Pero tampoco puedo creer que la realidad en su conjunto, ni siquiera eso que llamamos materia, se reduzca a física y química, que de “menos” no esté emergiendo constantemente “más”: vida, inteligencia, conciencia, “espíritu”… en formas inagotables. Santa materia, matriz.
No puedo creer que el ser humano actual, Homo Sapiens, de este maravilloso planeta azul y verde sea la finalidad, el centro o la cumbre de la Tierra, cuánto menos del universo. Pero tampoco puedo creer que ello nos exima del sumo deber de cuidar la comunidad de los vivientes como si fuéramos los únicos responsables. Cuidemos.

No puedo creer que los seres humanos estemos dotados de libre albedrío entendido como capacidad de elegir sin estar determinados. Pero tampoco puedo creer que carezcamos de libertad, entendida como capacidad de ser sujetos de nuestro ser, de asumir nuestras condiciones y de ser más felices y mejores. Eres libre de ser.
No puedo creer que después de esta vida haya cielo o infierno o reencarnación, entendidos como suelen entenderse. Pero tampoco puedo creer que la muerte sea el fin de nada, ni que la Vida haya nacido ni vaya a morir. Vive, y basta.

No puedo creer que las religiones hayan venido del “cielo” ni posean la verdad revelada ni tengan respuestas a las preguntas humanas. Pero tampoco puedo creer que en sus textos fundantes y en su tradición no puedan hallarse inspiración y sabiduría para hoy, si se liberan de dogmas, formas y paradigmas del pasado. Busca.
No puedo creer que necesitemos religiones para vivir más humanamente. Pero tampoco puedo creer que podamos vivir humanamente sin una espiritualidad, sea esta religiosa o laica. Una espiritualidad transreligiosa con o sin religión.

No puedo creer que las religiones tradicionales sobrevivan mucho tiempo en nuestra sociedad del conocimiento y del cambio. Pero tampoco puedo creer que podamos sobrevivir mucho tiempo sin el espíritu o el aliento de la vida. Respira.
No puedo creer que ninguna creencia sea esencial a la espiritualidad ni que nadie deba creer nada que no le parezca creíble. Pero tampoco puedo creer que podamos dispensarnos de confiar en el corazón de la Realidad, para ser lo que somos y crear un mundo mejor. Credere viene de cor dare: entregar el corazón.
Las flores de San José siguen bordeando los caminos de Aizarna, como siempre en febrero. Nuestras creencias han cambiado, pero seguimos siendo peregrinos y preguntándonos. ¿Por qué tanta belleza y dolor? ¿Por qué es todo? ¿Por qué vivimos? No busques la respuesta en ningún dogma. Calla, siente, escucha y camina.


(Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo NOTICIAS el 17-02-2019)

Un invierno primaveral

Redes Cristianas

 Jaime Richart, Antropólogo y jurista

Este mes de febrero y este invierno, van a pasar a la historia de Es­paña por dos hechos muy relevantes por inéditos. El primero es natural: estamos en un permanente invierno de primavera. El se­gundo es artificial: estamos ante un juicio gigantesco en el que se solventan penas de presidio prácticamente vitalicias, para una serie de políticos del territorio catalán.

Un país y su Estado pueden llegar a tener que defenderse a cañona­zos de atacantes o de invasores. Pero la democracia ni se im­pone ni se defiende a cañonazos. Pues, sabiendo como sabemos que la historia la cuentan siempre los vencedores y es práctica­mente imposible contestarse con la versión de los vencidos hasta que pasa mucho tiempo o cuando se han cambiado las tornas, defen­der la democracia desde la más absoluta intransigencia frente a los problemas sociales o territoriales o frente a quienes la acatan a regañadientes, equivale a recurrir a los caño­nes…
 Porque estaremos de acuerdo en que el cuánto democrático de un país ante cualquier conflicto de la sociedad, sobre todo los territo­ria­les, se mide por el grado de flexibilidad de los poderes del Estado, es decir, por su tolerancia. Pues la intolerancia de un Es­tado, de sus gobiernos sugiere inmediatamente la idea un Estado autoritario o dictatorial. La intolerancia es atraso. Los pueblos, los países, los Estados más avanzados, son los más permisivos con la ciudadanía. La intolerancia no es más que reflejo de la debilidad mo­ral, cultural, racional y en este caso política. Eso de “no nos temblará el pulso”, que tanto se oye en España, es amenazante y ex­presivo de lo cómodo que es para un Estado no escuchar el cla­mor de la ciudadanía, no acceder, perseguir o encarcelar.
Pues lo fácil en política es ser intolerante recurriendo enseguida el gober­nante a la policía, al ejército o al poder judicial para que remedien lo que es fruto de la dejadez o de la incompetencia del poder. Lo que tiene mérito, siempre, es gobernar olvidándose de ellos. Pues descargar todo el peso del Estado contra contestatarios, opositores, manifestantes o contra quienes se acogen al derecho de autodetermi­nación de los pueblos recogido en la Declaración Univer­sal de los Derechos Humanos y en numerosas resoluciones de la Asamblea de las Naciones Unidas, y al referéndum previo (es decir a una consulta organizada más allá de lo que especulen las em­presas demoscópicas) es justo lo que hace o un estado dictato­rial o un estado autoritario de bajísimo nivel de democrático. Y con mayor motivo, cuando ese Estado intolerante, manejado por intole­rantes, ha estado en manos exclusivas de dos únicos partidos políti­cos durante cuarenta años, muchos de cuyos dirigentes o miem­bros, a lo largo de ese tiempo, incluida la realeza, se han dedicado más a saquear las arcas públicas que propiamente a gobernar o a re­inar.
Esto, por un lado, pero por otro, cuando uno de esos dos parti­dos, renunciando a sus postulados socialistas y sin pedir dis­culpa alguna a su electorado y al país entero, rubricó su someti­miento a la ideología neoliberal al introducir una enmienda en la Constitución, el artículo 135, en cuya virtud los acreedores interna­cionales tienen preferencia sobre cualquier otra partida presupuesta­ria. Así es que desde un cupo de ilegalidades y de traicio­nes democráticas, el Estado español no sólo se ha mostrado incapaz de dar salida democrática a la cuestión catalana, es que ha respondido al conflicto como lo hubiera hecho la mismísima dicta­dura franquista. El mismo Estado desacreditado que busca ahora en­cubrir sus pasados errores y redimirse de sus miserias, con un apa­ratoso juicio a cargo de su tercer poder: el judicial.
La historia de las guerras la cuenta los notarios de los vencedores, decía antes. Pues bien, la historia de esta guerra incruenta entre cata­lanes y los “mucho españoles”, la cuentan los notarios del Es­tado central que para este caso son sus policías. Porque la historia de este conflicto empieza y termina técnicamente con el relato de su policía sobre los hechos que ahora se juzgan. Relato que de mo­mento ha ocasionado que siete responsables políticos catalanes lle­ven más de un año en prisión preventiva, y que ahora se sustancie la posibilidad de penas que dan escalofríos en un proceso judicial para cuya tramitación se ha previsto la friolera de tres meses de se­siones.
Y es que todos estos gobernantes, juzgadores y fiscales que inter­pretan literalmente la Constitución, se ve que desconocen dos cosas fundamentales. La primera es, que la razón nunca es prolija. Lo que a su vez significa que no sólo ensombrece el resplandor de la razón la sobreabundancia de argumentos, sino también la visible so­breactuación que supone dedicar tanto tiempo a sustanciarse un juicio oral para una causa que no responde a una necesidad técnica, sino al propósito de hacer ver a las naciones que la justicia en Es­paña no sólo es neutral, sino que también es concienzuda. Y digo que no responde a una necesidad, porque en este juicio todo se re­duce a una sola prueba: determinar si, para tipificar o no los hechos como constitutivos de los delitos de rebelión o de sedición, los incul­pados emplearon o no violencia… Y la declaración de decenas o centenas de testigos, la mayoría de ellos funcionarios dependien­tes del ejecutivo, no va a poner de relieve otra cosa que la intención de las cloacas del Estado, con su cohorte de sicarios provocadores, de introducir el factor violencia por parte de los encausados que justi­ficase la respuesta violenta del Estado y luego, la prisión de los procesados y la busca por rebeldía de otros miembros del gobierno catalán basándose en los informes policiales no se sabe si induci­dos. 
Y la segunda es que obvian el aforismo jurídico la causa de la causa es la causa del mal causado. Y el no examinarla significa que­darse sólo con las presuntas causas intermedias que tienen su ori­gen en la primera y suelen actuar como pretexto para la declara­ción de una guerra, para invadir a un país… o para provocar intencio­nadamente la indignación de la gran mayoría del pueblo ca­talán que exigía el referéndum. No nos andemos por las ramas: causa de la causa de todo esto y de la rebeldía del pueblo catalán está, primero en la mutilación del Estatut (texto que se dio a sí mismo el parlamento catalán) practicada por el Tribunal Constitucio­nal, y luego en la denegación del referéndum sobre la autodeterminación. Ni siquiera el poder central cedió a su celebra­ción, aunque fuese con la condición de que el resultado no fuese vin­culante…
 
En cualquier caso, no basta con decir: Alemania tampoco hubiera permitido la independencia de Baviera, por ejemplo, ni Francia la de Córcega, por ejemplo. Pues los antecedentes a los que me referí antes y la situación en todo su contexto son fundamentales. Alema­nia es ya un Estado Federal y Francia no ha cercenado el estatuto de ningún Departamento.

El procés catalán, pues, no responde al capricho de unos políti­cos. Es el resultado de una combinación de varios factores. Y este juicio público del caso ante el Tribunal Supremo no es más que la continuación por otras vías, de la respuesta violenta del Estado cen­tral frente a la intentona pacífica de proceder a la consulta popular; acusando ahora la Fiscalía del Estado a los miembros del gobierno catalán de ser ellos y no el Estado quienes practicaron la violencia o indujeron los desórdenes públicos el día de la consulta consu­mada pese a no haber sido autorizada.

En realidad a lo que llama violencia la Fiscalía son desórdenes públicos provocados por infiltrados; topos a favor del poder cen­tral, voluntarios o no, en aquel trance pero siempre presentes en ca­sos tumultuarios parecidos, y violencia luego relatada como tal en los informes de las policías que, como todo el mundo sabe, ordinariamente son ley contra el ciudadano acusado en cualquier si­tuación de la que rara vez se atreve a zafarse la “autoridad compe­tente”. En este caso el Tribunal Supremo español.
 Así se escribe la historia, y así, con ese atrasado espíritu vindicador, se liquidará la sentencia que, para muchos observado­res del mundo y para muchos en España, ya está escrita o al menos decidida en lo fundamental desde el principio de otra grave y es­perpéntica fase de la historia de España…
  

El martirio de Cardenal bajo el régimen de Daniel Ortega


Carlos Salinas

ernesto-cardenal
El poeta ha sido perseguido por el mandatario y su esposa, Rosario Murillo, que mantiene un odio enconado
Silvio Báez, obispo auxiliar de la archidiócesis de Managua y considerado el número dos de la Iglesia de Nicaragua, se postró el jueves frente a la cama en la que convalece el poeta Ernesto Cardenal y pidió su bendición. Un gesto cargado de simbolismo, que tuvo un fuerte impacto en este país donde Cardenal es idolatrado, pero también duramente criticado por el sector más conservador de la feligresía católica, que ve en él a un traidor por haber apoyado directamente la revolución sandinista y participado como ministro de Cultura del Gobierno revolucionario de los años ochenta, que pronto derivó en un régimen autoritario.
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Justicia, corrupción y fraude fiscal en España


Pepa Úbeda

El estado de la justicia y los escándalos de corrupción centrados en el fraude fiscal son dos problemas graves de la España actual.
En cuanto a la justicia, pasa por un mal momento: se suceden los escándalos judiciales en un amplio abanico de situaciones. No se trata de una percepción personal: el Tribunal de Derechos Humanos de la Comunidad Europea ha denunciado a España a causa de determinadas actuaciones judiciales, como la de la magistrada Murillo, en absoluto imparcial en el juicio a Arnaldo Otegui; o la de Díaz Picazo en relación con los lobbies financieros, quien, además, fue elegido Presidente del Consejo General del Poder Judicial en contra de los criterios de la magistratura española.
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Amazonía, pecado estructural y gracia ecológica en la misión liberadora


Agustín Ortega, teólogo

“Hay un auténtico pecado estructural que se está cometiendo con ese pulmón del planeta, como es la Amazonía”
El auténtico desarrollo humano e integral requiere toda esta liberación global, con una economía y globalización más ética al servicio de las necesidades y capacidades humanas
Hemos participado en el encuentro nacional “Amazonía, reto a la evangelización” (12 y 13 de febrero, Lima), organizado por el Instituto Bartolomé de Las Casas. Allí estuvimos con el P. Fr. Gustavo Gutiérrez OP, sacerdote dominico, uno de los pensadores y teólogos más significativos de nuestra época.
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Revolución, poder represivo, ortodoxia legitimadora y resistencia


Pablo Richard

En la historia de la humanidad, cuando surge un proceso revolucionario, se fortalece su contra un poder opresor, con una ortodoxia teórica que la legitima, pero a largo plazo y desde abajo, surge también un movimiento de resistencia.
Esta secuencia se da en los inicios de la historia del cristianismo. La revolución inaugurada por Jesús, continuada por Pablo de Tarso, los Evangelios y todos los movimientos y escritos de los primeros tres siglos. El cristianismo se expande por todo el imperio romano, especialmente entre los esclavos. Después de ser perseguido, en el siglo IV los emperadores Constantino y Teodosio transforman el Imperio romano en un Imperio cristiano. y el cristianismo se transforma en Imperio.
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Francisco, a Salvini: “Abramos los puertos”


J. Bastante/

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El Papa se suma a la campaña contra las políticas anti-inmigración del Gobierno italiano
“E Papa se ocupa de las almas, y yo de los 5 millones de italianos pobres”, responde el ministro
“Yo los puertos los abro a quien tiene el permiso para llegar a Italia”, agregó Salvini en declaraciones en un programa de televisión, en un nuevo encontronazo con la Iglesia italiana a cuenta de su intransigente postura anti-inmigración
(Agencias).- “Abramos los puertos”. Con una sencilla chapa colgada en su solapa, el Papa Francisco ha lanzado una enmienda a la totalidad a la política anti-inmigración de Mateo Salvini y el Gobierno italiano.
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Las venas amputadas de América Latina


Marcelo Barros

Marcelo Barros
Cada año, la ONU consagra el 20 de febrero como Día Mundial de la Justicia Social. Sin embargo, ¿cómo podría haber justicia social, en un mundo en lo cual 60 familias acumulan lo equivalente a la renta de la mitad de toda la población mundial? En América Latina, en la primera década de ese siglo, algunos gobiernos progresistas han logrado disminuir la pobreza y reducir la desigualdad. Ahora, desde años más recientes, en diversos países, aliados del Imperio han retomado el poder. A ellos, poco importa que 10% de la población latinoamericana se hunde en extrema pobreza. Nuestras tierras, de las más cultivables y fértiles del planeta, sirven al agrobusiness y à las empresas mineras. Grupos internacionales invaden y si apropian de las tierras. Emplean los pobres como si fueran esclavos y destruyen bosques y ríos. Las víctimas primeras son los pueblos originarios y sus comunidades, afectadas por el progreso de los grandes.
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lunes, 18 de febrero de 2019

¿Celibato opcional? Nanai ..del Vaticano

Redes Cristianas
Pepe Mallo
Celibato
Estupefacción, sorpresa, desconcierto
“Roma locuta, causa soluta”, que traducido al román paladino suena así: “Habló Blas, punto redondo.” Estupefacción se llama a la reacción de muchos ante las declaraciones del papa Francisco sobre el celibato opcional. Bueno, podríamos cambiar estupefacción por sorpresa o desconcierto.
A su regreso de Panamá, en el avión, descartó definitivamente cualquier posibilidad de que vaya a cambiar la norma celibataria de la Iglesia. Me da la impresión que, al hacer estas revelaciones, Francisco “estaba en las nubes”. En sus expresiones se ha mostrado tajante, contundente y lapidario. Pero, ¿irrevocable?

Varios han sido los artículos que se han encadenado en diversos medios sobre estas manifestaciones. Yo también deseo aportar mi granito de trigo al abundante granero. Pienso que, más que en las propias palabras en sí, debemos fijarnos en las actitudes subjetivas que encierran estas declaraciones.
Como los tres papas anteriores
El propósito inmediato que se aprecia en estas manifestaciones es la decisión de sumarse a la posición de sus antecesores, al citar las palabras de Pablo VI: “Prefiero dar la vida antes de cambiar la ley del celibato.” Ya en el Vaticano II se debatió duramente el tema del celibato sacerdotal; y desde entonces se ha considerado uno de los principales problemas de la Iglesia. Los tres papas anteriores a Bergoglio han considerado la cuestión y han reconocido que se trata de una discutible norma eclesial, pero no han querido enfrentarse, ni siquiera promoviendo un diálogo serio, y han zanjado la cuestión de forma tajante. Y ahora Francisco se despacha confundiéndonos con su intransigencia.
No es una cuestión teológica
Afirma como argumento primordial que “se trata de una cuestión teológica”. Pues no, papa Francisco. No es una cuestión teológica. Los teólogos no tienen nada que discutir cuando está bien claro que “Jesús mismo no puso esa condición previa en la elección de los doce. Como tampoco los apóstoles para los que ponían al frente de las primeras comunidades cristianas (1Tim. 3,2-5; Tit. 1, 5-6)” (Pablo VI. Sacerdotalis Caelibatus, 5). Juan Pablo II había dicho: “Yo sé que los curas se van a casar, pero no ocurrirá en mi pontificado” y los demás papas lo corroboran, también Francisco. Parece que el problema no es la cuestión del celibato opcional en sí mismo, que no tiene vuelta y se hará efectivo antes o después. El dilema es “quien le pone el cascabel al gato”. No, papa Francisco, no es una cuestión teológica, sino un problema profundamente humano. Lo demuestran los cientos de sacerdotes obligados a abandonar su ministerio por este motivo y que han sido marginados y ninguneados por papas y obispos. Lo corroboran la cantidad de repugnantes casos de pederastia que se han destapado últimamente. Lo confirma el hecho de que no pocos clérigos viven una doble vida, mujeres ignoradas, hijos secretos y estigmatizados. El celibato no será (presuntamente) razón directa de estos abusos, pero sí que favorece y fomenta la represión sexual, causa evidente de estas atrocidades.
¿Miedo, presiones, pusilanimidad?
“Yo no estoy de acuerdo con permitir el celibato opcional. Yo no lo haré. Esto queda claro.” Francisco se guarda las espaldas. Intenta curarse en salud. En estos años, había abierto interesantes perspectivas en declaraciones anteriores. Con estas palabras ha defraudado a no pocos y frustra muchas expectativas reales, también en algunos obispos y cardenales. ¿Miedo, presiones, pusilanimidad? Sincerándose, Bergoglio reconoce que se trata de una “opinión personal”. Pues no, papa Francisco. No hay que verlo como una cuestión personal, sino como un asunto eclesial, un problema estructural que está enquistado en la Iglesia desde hace siglos. Un problema que abarca a todo el Pueblo de Dios. Como Obispo de Roma, nadie te niega una opinión personal, como también la han manifestado otros miembros de la jerarquía, obispos y cardenales, incluso diversa a la tuya. Pero como Papa, es decir como “animador de la Iglesia”, no puedes pensar solo en ti mismo interesadamente. Te debes a la Iglesia y debes analizar la necesidad o conveniencia de abolir una ley considerada antinatural y anacrónica, y poner los medios necesarios, como has hecho con otras cuestiones, acudiendo a la sinodalidad, iniciativa que tú mismo has inculcado. Mantener tal norma supondrá potenciar el poder clerical, el clericalismo que tú mismo has condenado en tantas ocasiones.
Extraña sobremanera la apelación al juicio de Dios:
“No me siento para ponerme frente a Dios con esta decisión.” ¿Cómo interpretar esta confesión? ¿Es posible que Francisco se vea sumido en una angustia existencial por miedo al reproche de Dios? ¿Arrastraría durante el resto de sus días tal angustiosa culpa? ¿No ha encomiado Francisco tantas veces la magnánima misericordia del Padre? ¿Cómo va a sentirse ofendido Dios que se convenció a sí mismo de que “no es bueno que el hombre esté solo” y le regaló “una compañera” con quien compartir su vida? Sería absurdo. Yo pienso que se trata del hábil recurso al victimismo. El victimismo es una de las tácticas más sutiles para manipular a los otros.
“Personalmente, pienso que el celibato es un don para la Iglesia”

Ahí coincidimos todos. Ciertamente, el celibato voluntario es un don de Dios; pero el celibato impuesto es un don-de la Iglesia, inhibe las mentes y coarta la libertad de las personas. Dice el adagio que “las palabras, como las armas, las carga el diablo”. Dios no lo quiera. Esperamos confiadamente, papa Francisco, que con valentía y decisión, sin miedos ni suspicacias, como has demostrado al enfrentarte a la reforma de la Curia, a la denuncia de la pederastia, a la lucha contra la corrupción del Banco Vaticano y otras cuestiones, podrás comprobar que es solo una opinión tuya, no un cerrojazo. Dices que “es algo que hay que estudiar, pensar y rezar”. Sí. También, moverse y actuar.

Lidia Rodríguez: “Sin lugar a dudas las mujeres se sienten excluidas en la Iglesia católica”


La teóloga bautista de Deusto aboga por un ‘Vaticano III’ para acabar con la discriminación
“El patriarcado ha marcado siempre la subordinación de las mujeres en todos los sectores”
El futuro de las mujeres depende muchas veces de en qué diócesis están trabajando, quiénes son esos obispos, esos decanos de facultades o de institutos de teología
Antonio Aradillas: “El tratamiento de la mujer en la Iglesia, pecado de lesa humanidad”
La profesora de Teología de la Universidad de Deusto Lidia Rodríguez ha considerado necesario terminar con la discriminación de la mujer en la Iglesia católica, como hicieron hace mucho otras iglesias cristianas, que tienen sus “arzobispas”, “obispas”, “diaconisas” y pastoras.
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Hipocresía funeraria


Alberto Revuelta

Cumpliendo lo anunciado el cardenal McCarrick ha sido reducido, hoy, a estado laical y ha sido expulsado del ejercicio del trabajo sacerdotal. Su delito, sin proceso público conocido, haber conquistado como catamitos a jóvenes, seminaristas de sus diócesis y algunos otros definidos así por el el Diccionario de la lengua castellana editado por la Real Academia Española en 1729: «El paciente, en el pecado de sodomía”. Hoy se ha anunciado esa reducción, empleando la frase “expulsado del sacerdocio”.
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El luto parece no tener fin

Leonardo Boff
Leonardo Boff3
Brasil parece estar viviendo un luto que no termina. La gente anda malhumorada por causa del desempleo y por las reformas conservadoras que el nuevo gobierno pretende introducir, retirando derechos de los trabajadores y atacando directamente varias políticas sociales que beneficiaban a los más destituidos. Los estudiantes universitarios que vivían con bolsas del gobierno han tenido que interrumpir sus estudios. Las reformas en la educación nos remiten a la fase anterior al Iluminismo, en algunos puntos, a la Edad Media. Una sombra oscura pesa sobre el rostro de millones de compatriotas.

Parece que cada día ocurre algo siniestro. Sin duda el gran luto nacional fue el desastre criminal de Brumadinho-MG que, al romperse la presa de la empresa minera Vale, acabo con cientos de vidas en medio a un tsunami de residuos de metales pesados, barro y agua, contaminando el rio en decenas de kilómetros. Luto fue la muerte del conocido periodista Ricardo Boechat al caer el helicóptero en el que viajaba. Luto fue la muerte de la gran artista, cantora y directora Bibi Berreira. Y otros que podrían ser citados.
Hace poco tiempo abordamos el tema del luto, pero la situación es tan grave que nos invita a darle un cuidado especial. En vez de utilizar la abundante literatura actual que existe sobre el tema, me permito relatar una experiencia personal que aclara mejor la necesidad de cuidar del luto.
En 1981 perdí a una hermana con la que tenía una afinidad especial. Era la última de las hermanas de los 11 hermanos. Era profesora y una mañana hacia las 10, estando delante de los alumnos, dio un inmenso grito y cayó muerta. Misteriosamente, a los 33 años, la aorta se había roto.
Todos los de la familia, venidos de varias partes del país, quedamos desorientados por el choque fatal. Lloramos copiosas lágrimas. Pasamos dos días viendo fotos y recordando, entristecidos, hechos de la vida de la hermanita querida. Los míos pudieron cuidar del luto y de la pérdida. Yo tuve que partir poco después hacia Chile, donde tenía que dar conferencias a todos los frailes del Cono Sur. Fui con el corazón partido. Cada charla era un ejercicio de autosuperación. De Chile seguí hacia Italia donde tenía charlas de renovación de la vida religiosa para toda una congregación.
La pérdida de mi querida hermana me atormentaba como un absurdo insoportable. Comencé a desmayarme dos, tres veces al día sin una razón física manifiesta. Me tuvieron que llevar al médico. Le conté el drama que estaba pasando. Él intuyó todo y me dijo: «tú todavía no has enterrado a tu hermana ni has guardado el luto necesario; mientras no cuides tu luto y no la sepultes, no vas a mejorar; algo de ti murió con ella y necesita ser resucitado». Cancelé todos los demás programas. En el silencio y la oración cuidé el luto. A la vuelta, en un restaurante, mientras recordábamos a nuestra hermana querida, mi hermano teólogo Clodovis y yo escribimos en una servilleta de papel esta pequeña reflexión:
«Fueron treinta y tres años, como los de Jesús.
Años de mucho trabajo y sufrimiento
pero también de mucho fruto.
Ella cargaba con el dolor de los otros
en su propio corazón, como rescate.
Era límpida como la fuente de la montaña,
amable y tierna como la flor del campo.
Tejió, punto por punto, y en silencio
un brocado precioso.
Dejó dos pequeños, fuertes y hermosos.
Y un marido orgulloso de ella.
Feliz tú, Claudia, pues el Señor al volver
te encontró de pie, trabajando.
Lámpara encendida.
Y tú caíste en su regazo
para el abrazo infinito de la paz».
Entre sus papeles encontramos esta frase: “Hay siempre un sentido de Dios en todos los eventos humanos: es importante descubrirlo”. Integramos el luto, pero quedo una herida que nunca se cierra. Hasta hoy estamos buscando el sentido de aquella frase misteriosa. Un día se revelará.
Leonardo Boff es teólogo y filósofo ha escrito: El cuidado necesario, 2012.

Traducción de Mª José Gavito Milano

El Vaticano expulsa al excardenal McCarrick tras acusaciones de abusos sexuales


El papa ya había apartado al arzobispo estadounidense del Colegio Cardenalicio y le había ordenado que permaneciese apartado de sus funciones y recluido hasta que se aclaren en un juicio canónico las acusaciones contra él.
La Congregación para la Doctrina de la Fe ha expulsado del sacerdocio al excardenal y arzobispo emérito de Washington Theodore McCarrick tras ser acusado de abusos sexuales a menores y seminaristas, informó hoy la oficina de prensa de la Santa Sede en un comunicado. La decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe llega después de la investigación que ordenó el papa Francisco sobre el caso.
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Hermano Francisco, ¿por qué nos “desinflas” las expectativas de una profunda reforma de la Iglesia?

Redes Cristianas
Jorge Martínez, teólogo
“EN LOS ÚLTIMOS AÑOS PARECE QUE ENTRAMOS DE NUEVO EN UN PROCESO DE INVOLUCIÓN”
Hermano Francisco, ¿por qué nos “desinflas” las expectativas de una profunda reforma de la Iglesia?
“En ‘esta hora de gracia’, el Espíritu de Jesús nos impulsa a ‘remar mar adentro’, sin miedos ni complejos”
El 27 de enero, en el vuelo de regreso de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa comunicó dos declaraciones desconcertantes a los periodistas que lo acompañaban.
En primer lugar, les dijo que hay que”desinflar las expectativas” en relación al encuentro con los presidentes de la Conferencias Episcopales que se celebrará en Roma del 21 al 24 de febrero sobre el problema de la pederastia.

Se tratará de enseñarles los trámites que deben realizar en las diócesis en casos de pederastia. Simples protocolos. Nada de profundizar en las causas profundas de la pederastia y menos aún analizar otros problemas que están reclamando con urgencia una profunda reforma de la Iglesia.
Esta información ya nos “desinfló” un poco, pero la que nos causó una profunda tristeza y un gran desconcierto fue la declaración de que “no va abolir la ley del celibato obligatorio, porque no quiere presentarse ante Dios con esta decisión”.
Sencillamente, no esperábamos esto del Papa Francisco, conociendo su trayectoria pastoral en estos seis años de ministerio como obispo de Roma y animador de la caridad de toda la Iglesia. Por eso le envío esta reflexión.
Hermano Francisco, me llamo Jorge Martínez Rodríguez y tengo 82 años (la misma edad que usted). Ejercí durante 29 años el ministerio sacerdotal como célibe y llevo 27 años como cura casado. En esta última etapa de mi vida, he tenido el privilegio, que muy pocos curas casados pueden disfrutar, de poder continuar hasta el presente realizando trabajo pastoral y evangelizador con el Pueblo de Dios.
Su llegada al ministerio petrino ha generado unas expectativas insospechadas unos meses antes, creando un nuevo clima eclesial. Con su palabra y con su ejemplo, en muy breve tiempo, logró lo que parecía imposible: devolverle frescura a la Iglesia, reavivar el catolicismo a nivel mundial y dar esperanza a una humanidad desencantada.
Yo, personalmente, igual que otros muchos millones de católicos y personas de buena voluntad en todo el mundo, me he sentido muy ilusionado, esperando, como el anciano Simeón, poder morir en paz, después de haber contemplado la llegada de un pastor que va conducir la Iglesia de Dios por los caminos del Evangelio de Jesús.
Para corroborar las bases de mi esperanza, permítame recordarle algunas de las enseñanzas que usted ha ido sembrando en este periodo de tiempo, principalmente en la Alegría del Evangelio y otros documentos de su autoría.
Superar el miedo que nos paraliza. “A veces el miedo nos paraliza demasiado. En lugar de ser creativos, nos quedamos cómodos, como espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia” (EG 129).
“Más que el temor a equivocarnos espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos…” (EG 49).
“Abandonar el cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así”. “Ser audaces y creativos” (EG 33).
Pasar de una pastoral de conservación a una pastoral de misión. Salir de los templos a las periferias geográficas y existenciales.(EG 15)
Superar el clericalismo, que “es uno de los peligros más graves de la Iglesia hoy” (EG 102)

No tener miedo a revisar costumbres y normas muy arraigadas, que hoy ya no tienen la misma significación. “En su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia. No tengamos miedo de revisarlas.
Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas, pero que ya no tienen la misma fuerza educativa actualmente.
Santo Tomás de Aquino destacaba que los preceptos dados por Cristo y los apóstoles al Pueblo de Dios “son poquísimos”. Citando a San Agustín, advertía que los preceptos añadidos por la Iglesia posteriormente deben exigirse con moderación “para no hacer pesada la vida de los fieles” y convertir nuestra religión en una esclavitud, cuando “la misericordia de Dios quiso que fuera libre”.

Esta advertencia, dijo usted, hecha varios siglos atrás, tiene una tremendaactualidad. Debería ser uno de los criterios a considerar a la hora de precisar una reforma de la Iglesia” (EG 

Bolivia. En vez de ayuda humanitaria, que EEUU levante bloqueo a Caracas


El canciller de Bolivia dice que EE.UU. debe levantar el bloqueo económico a Venezuela en vez de ofrecer una “miserable” ayuda humanitaria al país bolivariano.
“Creo que la ayuda humanitaria es muy importante para cualquier país que tiene emergencias. Sin embargo, es más importante todavía que se levante el bloqueo económico financiero, porque Venezuela tendría muchos más recursos, alimentos y medicamentos que la miserable ayuda humanitaria que se le está ofreciendo”, declaró ayer miércoles el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Diego Pary.
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Cumbre antipederastia


Jesus Martinez Gordo

Dentro de unos pocos días asistiremos al primero de los cuatro momentos más importantes de todo el pontificado de Francisco y que van a acontecer a lo largo de este año: la cumbre antipederastia a la que sucederán el Sínodo de la Amazonía (el próximo mes de octubre) y sus pronunciamientos sobre la reforma de la curia vaticana y el acceso de las mujeres al diaconado, es decir, al ministerio ordenado en la Iglesia, o no.
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EL PAPA NO VIENE A ESPAÑA POR LOS OBISPOS


col castillo

En el reciente viaje (a la ida) a los Emiratos Árabes, el papa Francisco les dijo a los periodistas que no piensa (al menos, por ahora) viajar a España. ¿Por qué? No parece que esta decisión de Francisco se deba a motivos políticos y a la complicada situación que tenemos en nuestro país, en este orden de cosas. No. La cosa no va por ahí.
El papa no viene a España por causa de los obispos. No porque los obispos rechacen al papa. Todo se debe, según parece, a que la Conferencia Episcopal Española está dividida. De una parte, está el sector que, hasta ahora, ha gestionado el cardenal Rouco Varela. De otra parte, están los obispos cuyo nombramiento ha sido decidido directamente por el Vaticano.
Y, por favor, que nadie se extrañe de esta división. Pocos días antes de que se hiciera público que Benedicto XVI renunciaba a seguir ejerciendo el papado, un personaje de muy alto nivel en el Vaticano me dijo: "Rece por la Iglesia, que lo necesita mucho en este momento". Y me añadió: "Tenga en cuenta que la Iglesia lleva más de treinta años sin gobierno. Juan Pablo II se dedicó, sobre todo, a viajar, para anunciar su mensaje por el mundo; y Bnedicto XVI ha sido un hombre de estudio, de libros, de conferencias selectas... La consecuencia ha sido que han sido varios cardenales los que han gobernado a la Iglesia".
Así las cosas, si el papa viene a visitar un país, en el que los obispos no coinciden en asuntos muy fundamentales y que afectan seriamente a la Iglesia y a muchos de sus ciudadanos, ¿qué hace el papa, en tal caso y en semejante situación? ¿de parte de quién se pone, si es que viene para tomar decisiones? Porque es evidente que a este papa no le pega viajar a un país para "presidir actos solemnes".
Francisco no es genéricamente o simplemente un "hombre de Iglesia". Francisco es un "seguidor de Jesús". Un hombre del Evangelio, que, a donde va, quienes hay allí no se quedan indiferentes. Teniendo en cuenta que lo más destacado, en el Padre Jorge Mario Bergoglio, es su profunda "humanidad". Por eso, ante este papa, lo que nos "des-humaniza" se alborota. ¿Por qué?
En el "mundo clerical", el poder y la dignidad se han hipertrofiado. Pero ocurre que, tal como lo percibe la gran mayoría de la gente, en el caso de Francisco, ni poder ni dignidad. Su humanidad sorprende. Sin embargo, al clérigo bien clericalizado, se le nota (sobre todo, en las distancias cortas) que maneja bien el poder y no digamos la dignidad. Por eso abundan los clérigos que se manejan bien en temas de sexo, de obediencia y sumisión, de pecado y gracia, de muerte y condena. Pero, ¿hacer que los más desgraciados se sientan valorados, queridos, admirados, valorados...? Todo esto son experiencias, que las suscita quien las vive.
¿Se comprende por qué este papa va a donde hay pobres, ignorantes, alejados de la Iglesia, presos, enfermos... y por qué no va a donde se ven y se oyen no pocas cosas que se les ven y se les oyen a algunos obispos españoles?

Una canción a la Marcha por la Dignidad de Pedro Sosa