FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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jueves, 21 de marzo de 2013

Fabiana Frayssinet entrevista al teólogo brasileño LEONARDO BOFF: “Lo que interesa no es Bergoglio y su pasado, sino Francisco y su futuro”

El teólogo brasileño Leonardo Boff, exponente de corrientes progresistas de la Iglesia Católica latinoamericana, no cree en las denuncias que describen al flamante papa Francisco como colaborador de la última dictadura argentina.
En entrevista con IPS, Boff admitió que se trata de un “tema polémico”, con versiones contradictorias. Pero él prefiere confiar en las vertidas por notorios defensores de derechos humanos de Argentina, que negaron toda vinculación de Jorge Bergoglio, elegido papa por el Vaticano, con el régimen militar que soportó Argentina entre 1976 y 1983.
Boff, figura clave de la Teología de la Liberación, mira con esperanza hacia adelante y confía en que Francisco haga honor a su condición de jesuita y sea “enérgico y radical” contra la epidemia de pedofilia y la corrupción que plagan la conducción católica actualmente.
IPS: ¿Cómo interpreta la “descentralización” que implica haber elegido un papa latinoamericano?
LEONARDO BOFF: La Iglesia central, es decir el Vaticano y las Iglesias europeas, se sentían humilladas y avergonzadas por los escándalos creados dentro de sus propios muros. Así que eligieron a alguien de afuera, con otro ánimo y otro estilo de conducir la Iglesia.
En el Tercer Mundo viven 60 por ciento de los católicos. Era tiempo de que se escucharan mejor estas iglesias. Ya no son iglesias-espejo de Europa sino iglesias-fuente, con su rostro y formas de organizarse, generalmente en redes de comunidades.
Para mí el nombre Francisco es más que un nombre, es un proyecto de Iglesia pobre, cercana al pueblo, evangélica, amante y protectora de la naturaleza hoy devastada. San Francisco es un arquetipo de este tipo de Iglesia. Con el papa Francisco se inaugura una Iglesia del tercer milenio: lejos de los palacios y en medio de los pueblos y sus culturas.
IPS: ¿A qué atribuye la preferencia de Bergoglio, frente al cardenal brasileño Odilo Scherer?
LB: Scherer era el candidato del Vaticano, donde trabajó e hizo muchos amigos. Pero públicamente defendió a la curia y al Banco Vaticano, criticado por todos, incluidos muchos cardenales. Esto desató una discusión pública, que lo quemó. Además, no habría sido bueno para la actual situación de la Iglesia. Es conservador y autoritario. Habría sido un Benedicto XVII.
IPS: En Argentina la elección de Bergoglio fue criticada por su presunta complicidad en secuestros de dos sacerdotes jesuitas durante la dictadura.
LB: Yo sé que, en general, la Iglesia argentina no fue profética en denunciar el terrorismo de Estado. Pese a esto, hubo obispos como (Enrique) Angelleli, que murió de manera siniestra, (Jorge) Novak, (Jaime) De Nevares y Jerónimo Podestá, entre otros, que claramente fueron críticos.
Pero con referencia a Bergoglio, prefiero creer en Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, y en la exintegrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Graciela Fernández Meijide) que califican esa acusación de calumnia. No encontraron ni una vez el nombre de Bergoglio en documentos o denuncias.
Al contrario, salvó a muchos escondiéndolos en el Colegio Máximo de San Miguel. Además, va contra su carácter ya conocido, de hombre fuerte y tierno a la vez, pobre y que continuamente denuncia las injusticias sociales existentes en Argentina y la necesidad de justicia y no de filantropía.
Finalmente, lo que interesa no es Bergoglio y su pasado, sino Francisco y su futuro.

IPS: ¿Por qué usted pasó por alto este tema en sus declaraciones iniciales?
LB: Es un asunto polémico y hay que conocerlo bien. Las versiones son contradictorias. Yo no hablo sobre cosas en las que no tengo claridad. Y me pregunto: cuál es el interés de algunos grupos de levantar esta cuestión y no discutir la grave crisis de la Iglesia y su sentido de cara a la crisis de la humanidad.
Tal vez, esto lo concedo, pudo haber sido ser más profético, como fueron en Brasil el obispo Hélder Câmara y el cardenal Paulo Evaristo Arns. Pero aquí el Estado es laico y separado de la Iglesia. En Argentina el catolicismo es la religión del Estado, lo que dificultó pero no impidió que hubiera resistencia y denuncias de una parte de la Iglesia.
IPS: ¿Omisión no es pecado?
LB: La cuestión no es responder si es pecado o no. Esto es tema de religión. La cuestión es política y para mí es de qué lado está la persona: ¿del lado de los pobres, de los que sufren desigualdades perversas? ¿O del statu quo que quiere crecimiento ilimitado y una cultura del consumo? En 1990 había cuatro por ciento de pobres en Argentina. Ahora son 33 por ciento (según mediciones no oficiales).
Bergoglio se puso de parte de esas víctimas y vive reclamando justicia social. Si no entendemos esto, nos estamos desviando del punto central.
IPS: Usted atribuyó su elección del nombre Francisco a “la desmoralización” de una “Iglesia en ruinas” por varios escándalos. ¿Cómo debería expresarse en la práctica ese nombre?
LB: Él ha dado señales de otro tipo de papado, sin símbolos de poder ni privilegios. Un papa que paga sus cuentas en el hotel, que va en un sencillo automóvil a rezar a la basílica Santa María Mayor y visita escondido a su amigo, el cardenal Jorge Mejía, que se enfermó en Roma…, son gestos que el pueblo entiende.
Estoy seguro de que con referencia a los pedófilos y a los delitos financieros será más jesuita que franciscano, enérgico y radical, porque tal como está la Iglesia, no se puede continuar.
IPS: El nuevo pontífice creyó ver la “mano del Diablo” en cuestiones como la despenalización del aborto y el matrimonio homosexual en Argentina y se ha enfrentado por eso al gobierno. ¿Debemos anticipar un papa más o igual de conservador en estos temas doctrinarios?
LB: Estos temas están prohibidos por el Vaticano. Nadie podría alejarse de la postura oficial. Yo espero que Francisco, como papa, habilite una larga discusión de todos estos temas, porque son parte de la vida real del pueblo y de la cultura nueva que está naciendo, especialmente la cuestión del celibato y de la moral sexual.
Esto no significa que la Iglesia renuncie a sus posturas de fondo, pero sí que discuta dentro del campo democrático, y tendrá que respetar lo que se decida democráticamente. Lo bueno de la democracia es que impide imposiciones de arriba hacia abajo y que permite que se escuchen opiniones distintas, aun cuando no resulten victoriosas.(FIN/2013)

¿Se está preparando España para su propio impuesto sobre los depósitos?

Mientras el ministro de economía Luis De Guindos proclamaba hoy en el Senado que los depósitos bancarios menores de 100.000 euros son “sagrados” y que “los ahorradores españoles deben mantener la calma”, España al parecer ha cambiado las reglas constitucionales para permitir un así llamado “moderado” impuesto sobre los depósitos, que estaba prohibido bajo la anterior legislación española.
Por ahora, dicen el impuesto será “no mucho mayor que 0%” y está dirigida principalmente a las regiones de España que “no han hecho ningún esfuerzo para cobrar los impuestos”, basada en las nuevas expectativas de ingresos.
Como informó el diario El País, el ministro de Hacienda y Administración Pública, Cristóbal Montoro, defiende la necesidad de un “gravamen” en su Constitución sobre la base de la normalización de los impuestos entre las regiones (y se está preparando una propuesta sobre las cantidades a pagar) y si bien parece que, si bien la Comisión Europea antes podía argumentar que tal un “impuesto” violaría la libre circulación de capitales en Europa, ahora deja la puerta abierta a la eventual eficacia de gravar los depósitos.
No podemos dejar de recordar la crisis del Tequila y las garantías constantes de Zedillo hasta incluso la noche antes de que México devaluó …

miércoles, 20 de marzo de 2013

No Work All Play

30 jóvenes de 12 países europeos han participado en el seminario “No Work & All Play” del 14 al 17 de marzo en el Don Bosco Zentrum de Berlín organizado por la Don Bosco Youth Net, desde la Federación Bosko Taldea ha participado José Ángel Romo.
Teniendo en cuenta que más de un 22,5 % de los jóvenes en Europa, un 52,5% en España, están en desempleo, la idea principal de este seminario ha sido reflexionar sobre este escenario que afecta también a las personas voluntarias de nuestras asociaciones, de hecho, gran parte de los participantes de este seminario están en esta situación, y buscar respuestas concisas y reales a este escenario. Tras tres días de intenso trabajo los participantes del seminario han elaborado las siguientes recomendaciones:
1. Oferta coordinada de prácticas y oportunidades laborales.
El objetivo de esta propuesta es fomentar la posibilidad de prácticas reales, así como crear y ofrecer oportunidades laborales en colaboración con las obras salesianas.
2. Reconocimiento de una Guía Personal de Empleabilidad basada en las competencias adquiridas a través de la educación no formal.
La apuesta debe ser fortalecer el voluntariado desarrollado en nuestros oratorios y centros juveniles, dar los pasos necesarios para que las competencias adquiridas a través de la educación no formal sean reconocidas y mejorar la empleabilidad de nuestros animadores y animadoras.
3.  Búsqueda de socios y colaboradores en las empresas del entorno.
La idea es poder involucrar a los negocios locales en este proceso. Es necesario saber cuáles son las necesidades de la red empresarial más cercana y buscar espacios de comunicación y coordinación que faciliten la creación de nuevos puestos de trabajo.
4. Formación y orientación laboral.
Con el objetivo de dotar de las herramientas necesarias para una incorporación a la vida adulta es necesaria una formación encaminada al desarrollo de una actividad profesional que garantice la empleabilidad en el futuro. Para ello se plantea el desarrollo de planes formativos con una orientación laboral clara que faciliten el desarrollo de competencias y habilidades emprendedoras.

Francisco asegura que su poder está al servicio de los más pobres

El nuevo Papa recibe el anillo y el palio en una multitudinaria ceremonia de inicio de Pontificado en el Vaticano
Francisco ha comenzado su discurso en la ceremonia de inicio de Pontificado en el Vaticano acordándose de los más pobres, reforzando así la imagen que trata de dar como “Papa de los pobres” frente a las acusaciones que le señalan como antiguo colaborador de la dictadura argentina del general Videla. Ha asegurado que su poder está al servicio de otros, “especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños, el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo y el encarcelado”. Y ha recordado que “el odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida”.
Francisco ha salido, en torno a las 8.45, horas de la Casa de Santa Marta para recorrer en ‘jeep’ descubierto, en lugar del ‘papamóvil’, la Plaza de San Pedro y sus corredores y se ha acercado hasta el final de la Plaza con el fin de saludar a la multitud que la abarrota para acudir a la Misa de Inicio del Ministerio del Ministerio Petrino. El nuevo dirigente eclesiástico ha decidido simplificar la ceremonia. No da la comunión a ninguna persona, sino que la comunión es repartida por diáconos, así como también serán 500 sacerdotes los que repartirán la comunión en la plaza de San Pedro y Via della Conciliazione.
“Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe”, afirmó el Papa en la homilía de la misa de inicio de pontificado. Agregó que el pPapa debe abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, “especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; esos a los que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado”.
El Obispo de Roma también pidió a los responsables políticos y sociales que sean custodios de la creación y guardianes del medio ambiente. “Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, afirmó en la homilía. Y señaló que para custodiar, también los hombres tienen que cuidarse de ellos mismos.
“Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia, ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura”. Francisco precisó que la vocación de custodiar no sólo atañe a los cristianos, sino que corresponde a todos, “es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos”.

Gestos, palabras y ¿realidades? Juan José Tamayo, Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid

Apenas ha transcurrido una semana desde la elección papal del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, jesuita que ha tomado el emblemático nombre de Francisco, fundador de los franciscanos, y ya se ha convertido en el protagonista mediático absoluto en la escena internacional y en todos los terrenos: político, religioso, social, cultural, etc.
En cuanto saltó la noticia de su elección se dispararon las informaciones sobre su complicidad o, al menos su silencio, durante la dictadura argentina, e incluso su falta de apoyo a miembros de su Congregación que trabajaban pastoral y socialmente al lado de los sectores marginados de las villas-miseria y que fueron detenidos, encarcelados y torturados.
Es necesaria una rigurosa investigación sobre dicho pasado que no puede frenarse por el hecho de que el otrora provincial de los jesuitas haya llegado al papado para separar los rumores de la realidad.
El protagonismo se ha debido también, y de manera especial, a los gestos desmitificadores de la hierática figura papal y al lenguaje más popular, espontáneo, e incluso secular, con el que se dirige a la gente. Ha renunciado a los ornamentos papales: el pectoral de oro, los zapatos rojos… En vez del tradicional “os encomiendo en mis oraciones”, en varias ocasiones ha pedido a los creyentes que recen por él. Se ha reunido con los periodistas, sin distinguir entre creyentes y no creyentes, sin guión previo, sin reproches, en un clima cordial, para agradecerles el seguimiento de la elección. Se trata de un gesto insólito teniendo en cuenta el miedo cerval que los eclesiásticos tienen a los medios de comunicación.
En todas sus comparecencias públicas ha utilizado un lenguaje inclusivo: “hermanas y hermanos”, “hombres y mujeres”, que choca con el lenguaje patriarcal y los mensajes androcéntricos de los papas anteriores y del magisterio eclesiástico. Pero el lenguaje inclusivo debe traducirse en prácticas inclusivas de las mujeres en todos los ámbitos eclesiales, desde el ministerio sacerdotal, hasta el ejercicio de responsabilidades de dirección, pasando por su participación en la elaboración de la doctrina teológica y moral, espacios todos ellos de los que ahora son excluidas. De lo contrario… Las palabras se las lleva el viento.
Ha hablado de una “iglesia pobre y para los pobres” (mejor, de los pobres). En la homilía de ayer se refirió a la necesidad de cuidar con ternura (“costudiar”) de la creación entera, de cada hombre y de cada mujer, de nosotros mismos y “especialmente de los más pobres, los más débiles, los más pequeños”, en referencia directa a la parábola del juicio final, que es la mejor explicitación de la opción por los excluidos: forasteros, hambrientos, sedientos, enfermos, encarcelados, etc.
Ha definido el verdadero poder (del papa) como servicio humilde. Toda una revolución en los gestos y en el lenguaje que es de agradecer en una institución tan anacrónica como el papado. Pero no podemos quedarnos en la magia de las palabras y de los gestos. Hay que pasar a cambios más profundos y radicales en las estructuras, la organización, la moral, la doctrina, la economía, las actitudes y la ejemplaridad de vida. Y esos cambios no pueden esperar mucho.

Un informe secreto K llegó al Vaticano para bloquear la elección de Bergoglio

  Enviado por José Luis Lejonagoitia
MONTEVIDEO – REPÚBLICA ORIENTAL DE URUGUAY
El dossier, escrito en español, llegó a ciertos cardenales a través de uno de ellos con el fin de desprestigiar al argentino
+ Román Lejtman Especial para El Cronista - 18.03.2013

 
El Vaticano confirmó que la diplomacia argentina en Italia redactó y distribuyó entre ciertos cardenales un dossier sucio para bloquear la posible designación de Jorge Mario Bergoglio como sucesor de Benedicto XVI.
El dossier sucio, entregado a los cardenales antes del cónclave para designar al nuevo Sumo Pontífice, se urdió sobre las notas escritas por el periodista Horacio Verbitsky denunciando la presunta complicidad de Bergoglio con la última dictadura militar, pese al fallo definitivo de la justicia federal en la causa ESMA que desestimó esa acusación por falta de pruebas.
El dossier estaba escrito en español, llegó a ciertos cardenales a través de uno de sus colegas y tenía la finalidad de desprestigiar a Bergoglio para que no accediera al Papado.
En el Vaticano aseguran que la falsa denuncia contra Bergoglio fue cocinada por un diplomático argentino de apellido histórico en el peronismo, tramada por un legislador nacional vinculado a los organismos de Derechos Humanos y filtrada a los electores del futuro Papa por un cardenal que conoce las desavenencias entre Francisco y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El dossier sucio es un refrito de una serie de notas de Verbitsky asegurando que Bergoglio, como Provincial de la Compañía de Jesús durante la Dictadura, empujó la desaparición de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, que cayeron en la ESMA por su trabajo pastoral en la villa de Flores.
Los autores materiales del dossier, a sabiendas y negando la verdad histórica, evitaron agregar en su panfleto diplomático que Bergoglio enfrentó la acusación durante una comparecencia como testigo que se formalizó en el Arzobispado, duró cuatro horas y ocurrió ante los jueces Germán Castelli, Daniel Obligado y Ricardo Farías, miembros del Tribunal Oral Federal Nº 5 que entendía en la causa ESMA.
“Es totalmente falso decir que Jorge Bergoglio entregó a esos sacerdotes. Lo analizamos, escuchamos esa versión, vimos las evidencias y entendimos que su actuación no tuvo implicancias jurídicas en estos casos. Si no, lo hubiésemos denunciado”, explicó el juez federal Castelli, cuando se le preguntó sobre la responsabilidad de Bergoglio en la desaparición de Yorio y Jalics.
Y agregó: “No juzgamos si Bergoglio pudo haber sido más o menos valiente. La pregunta es si entregó sacerdotes o no. Y coincidimos en que no hubo razones para que lo denunciáramos”.

El fallo definitivo en la causa ESMA, ocurrido a fines de 2011, terminó con las versiones que se publicaron acerca de la complicidad de Bergoglio con la dictadura. Sin embargo, ni el gobierno, ni el aparato oficial de prensa, recordaron la sentencia que condenó a Oscar Montes, Alfredo Astiz, Jorge Acosta, Antonio Pernías y Ricardo Cavallo, por el secuestro de Yorio y Jalics y la violación de los derechos humanos de otras 84 víctimas. Fue un triunfo de la democracia contra la impunidad y la muerte, pero también contra la falacia de una versión que fue rechazada por los tribunales.
El dossier sucio de la diplomacia argentina fue avalado por los sectores más conservadores de la Curia, que observaban a Bergoglio como un cardenal con vocación para investigar la corrupción en el Banco Vaticano y expulsar a los integrantes de la Iglesia acusados de pedofilia. No sirvió de nada: al Vaticano llegó rápidamente el fallo de la ESMA, y la minúscula operación del gobierno se encendió antes de la Fumata Blanca.
Conjurada la maniobra urdida en Buenos Aires y Roma, el Vaticano decidió terminar con la denuncia sin sustento probatorio, y ordenó que el vocero del Papa rechazara las acusaciones basadas en las notas periodísticas que ya han sido desmentidas por Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, Graciela Fernández Meijide, ex secretaria de la CONADEP y Julio Strassera, ex fiscal en el Juicio a los Ex comandantes.
El papa Francisco cumplirá el protocolo y este lunes se sacará la foto de ocasión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el canciller Héctor Timerman, el embajador ante el Vaticano, Juan Pablo Cafiero, y la comitiva oficial. Se tomará su tiempo para reemplazar al cardenal Leonardo Sandri, actual prefecto de la Congregación para la Iglesias Orientales, aunque su suerte también ya está echada. Francisco perdona, pero no olvida.

martes, 19 de marzo de 2013

Recuperar el sueños de Asis Leonardo Belderrain diócesis de Quilmes (Argentina)

Enviado a la página web de Redes Cristianas
El primer papa latinoamericano
¿Lo habrá elegido Chavez desde el cielo? Lo cierto es que nadie se lo esperaba algunos amigos comunes me confirmaron que el sabia que esto podía suceder y que no le hacía gracia pero estaba dispuesto. También se que comento entre amigos que esperaba tener mejor suerte que Juan pablo primero.
¿Que significa después de tantos siglos que un papa retome el sueño de Asis
Que ame los pobres y no este resentido y no envidie la vida de los ricos ¿que significa que el sumo pontífice sea un hombre normal no afectado cariñoso humano critico y distante de los que manejan los poderes de este mundo?. Recuerdo el día que fui a verlo para retomar mi ministerio lo había suspendido dos años por un proyecto de pareja en el que después no me vi. La situación había tomado estado público y había trascendido en todos los canales televisivos de mi país. Le
conté esta historia al cardenal y me dijo:-yo no escucho ningún ruido en tu historia, en las crisis aprendemos a discernir. Le señale-Jorge acomódese el audífono pero si usted dice que no hay ruidos yo le creo.
Se rio mucho….
Dime lo que deseas y te diré quien eres. La iglesia que elige un papa como Bergoglio a mi gusto no es una iglesia decadente no es misógina ni homofóbica deja de ser euro céntrica es una iglesia de barrio que ama los pobres no por compasión sino porque allí como en asís sin darle la espalda a los últimos se pude vivir con mas calidad de vida.
Adelante Jorge te pertenecemos siempre fuiste un primero entre pares es probable que la gente sencilla te disfrute y que los traidores, con vos se pongan nerviosos es de público conocimiento que nunca se sabe lo que piensa un jesuita.

Al papa Francisco José Arregi, teólogo

Querido hermano Francisco: Me alegré como un niño cuando supe que Ud., un jesuita hecho y derecho, había adoptado ese nombre: Francisco. ¡Perfecta combinación!, me dije. Si ha de haber reformas profundas en la Iglesia y el papado –y salta a la vista que ha de haberlas–, aquí tenemos el hombre y el nombre.
Francisco de Asís: humilde y libre, manso y subversivo, y siempre el menor. Ignacio de Loyola: lleno de luz en la mente y de lágrimas en los ojos, maestro y director de almas y de obras, y siempre peregrino. Ambos amaron a Jesús con inmensa ternura y quisieron vivir como él: sin nada y con todos. A tres siglos de distancia –en el umbral del Renacimiento Francisco, en el umbral de la Modernidad Ignacio–, ambos soñaron con que la Iglesia volviera a Jesús, con que aquel imponente aparato de poder y de riqueza erigido en torno a Roma se despojara, se desarmara, se humanizara, se evangelizara, y pudiera ofrecer de nuevo el consuelo y la liberación de Jesús. No sucedió. A Francisco le organizaron una gran Orden, y a Ignacio le utilizaron para la Contrarreforma, y su sueño no pudo ser. Pero sigue en pie, y es más urgente que nunca.
Ud. conoce bien la historia del Poverello que tanto inspiró a Iñigo de Loyola, mientras se reponía de las heridas de su cuerpo y de su espíritu. También Francisco estaba herido y buscaba, y le gustaba retirarse en la penumbra de la capillita semiderruida de San Damián, fuera de la ciudad de Asís, amurallada con sus iglesias y mercaderes. Una tarde, le pareció que los labios de Jesús crucificado le hablaban dulcemente y le decían: “Francisco, repara mi Iglesia, que amenaza ruina”. Y salió contento a mendigar piedras y cuidar leprosos.
Me traslado al atardecer del pasado miércoles día 13, en el momento en que dos tercios de los cardenales reunidos en la suntuosa Capilla Sixtina le acababan de elegir papa. No alcanzo a imaginar a Jesús de Nazaret, el profeta compasivo y sanador, itinerante y libre, en medio de aquel Cónclave solemne, entre sotanas negras y fajas púrpura, y afuera 5.000 periodistas expectantes y el gentío en la plaza de San Pedro, y la chimenea y las fumatas y las agencias frenéticas del mundo llenando de imágenes y de palabras vacías el vacío espiritual que padecemos. Y me acude a la mente la imagen de otra escena en el atrio del templo de Jerusalén: el látigo profético, las mesas volcadas, las palomas y los corderos sueltos, libres del sacrificio, libres para volar y vivir.
Pero vuelvo a la Sixtina y le imagino a Ud., humilde y decidido, ajeno al boato y al show, escuchar de labios de Jesús la misma palabra dulce y exigente que le habló al joven soñador de Asís: “Francisco, repara mi Iglesia, que amenaza ruina. Pero no te empeñas en recuperar las ruinas. Déjalas perderse, y construye algo nuevo, lo que yo soñé: un templo sin piedras, un templo de vida sin torres de poder ni muros sagrados, un templo de corazones libres y buenos”.
Querido hermano Francisco, sus primeros gestos nos han conmovido. Nos ha pedido la bendición y le bendecimos de todo corazón. Pero permítame decirle: ni los gestos personales ni las reformas curiales bastarán. La figura y el sistema del papado es el problema. Deje que las ruinas de una Iglesia del pasado se arruinen del todo. Deje que caiga la enorme cúpula del poder absoluto construido contra el evangelio.
Cuanto más tiempo deje pasar, será peor para la Iglesia y para quienes esperan de ella la buena noticia y la presencia de Jesús. Declare solemnemente que no hay otra herejía que la falta de paz y de piedad. Y ponga otra base para construir otra Iglesia plural y tolerante, otra Iglesia democrática desde abajo, desde el Espíritu que sopla donde quiere y en todos. No sea que todo siga dependiendo de un papa que nunca sabemos de quién depende, y dentro de pocos años volvamos a otro Cónclave para que, en el fondo, todo siga igual que en tiempos de san Francisco y san Ignacio.

lunes, 18 de marzo de 2013

Txikibosco 2103: “Bienvenido a tu casa”

 18 marzo, 2013 Por

Entre el 23 y 24 de marzo se desarrollará el Txikibosco. Bajo el lema: Bienvenido a tu casa.
Se encuentran chicos y chicas de los diferentes clubs con ganas de vivir el ambiente salesianos, dedicando el fin de semana para echar un vistazo a la vida, y seguir madurando como persona y celebrar juntos la fe en Jesús de Nazaret.
Los interesados en participar tienen que ponerse en contacto con el responsable de Pastoral de su centro.

Declaración del P. General de la Compañía de Jesús P. Adolfo Nicolás S.J , Superior General

Enviado a la página web de Redes Cristianas
En nombre de la Compañía de Jesús doy gracias a Dios por la elección del nuevo Papa, Cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J., que abre para la Iglesia una etapa llena de esperanza.
Todos los jesuitas acompañamos con la oración a este hermano nuestro y le agradecemos su generosidad para aceptar la responsabilidad de guiar la Iglesia en un momento crucial. El nombre de “Francisco” con que desde ahora le conocemos, nos evoca su espíritu evangélico de cercanía a los pobres, su identificación con el pueblo sencillo y su compromiso con la renovación de la Iglesia. Desde el primer momento en que se ha presentado ante pueblo de Dios ha dado testimonio de modo visible de su sencillez, su humildad, su experiencia pastoral y su profundidad espiritual.
“Es rasgo distintivo de nuestra Compañía ser un grupo de compañeros (…) unido con el Romano Pontífice con un vínculo especial de amor y servicio” (NC 2, n. 2). Por ello, compartimos la alegría de toda la Iglesia al tiempo que deseamos renovar nuestra disponibilidad para ser enviados a la viña del Señor, conforme al espíritu de nuestro voto especial de obediencia, que tan particularmente nos une con el Santo Padre (CG 35, D.1, 17).

L. Boff: “Bergoglio aprobó que una pareja gay adoptara un niño”

“El Papa Francisco es más liberal de lo que se piensa”
El teólogo brasileño espera que “deje atrás a la Curia corrupta”
El exsacerdote brasileño Leonardo Boff, uno de los más destacados representantes de la llamada Teología de la Liberación, cree que el papa Francisco sorprenderá a muchos dando un vuelco radical a la iglesia.
“Ahora es papa y puede hacer lo que quiera. Muchos se sorprenderán con lo que va a hacer Francisco. Para ello necesitará una ruptura con las tradiciones, dejar atrás la curia corrupta del Vaticano para abrirle paso a una iglesia universal”, dijo Boff en una entrevista que publica la revista aleman “Der Spiegel” en su edición de la próxima semana.
El teólogo brasileño se declara muy satisfecho de que el nuevo papa, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, haya asumido el nombre de Francisco para su pontificado.
“Este nombre es programático: Francisco de Asís representa una iglesia de los pobres y los oprimidos, responsabilidad ante el medioambiente y rechazo al lujo y la ostentación”, agrega.
Boff dice además que aunque en muchos aspectos -como lo referente a los anticonceptivos, el celibato y la homosexualidad- Bergoglio como cardenal siguió una línea conservadora, eso se debió tan sólo a la presión del Vaticano y sostiene que hay elementos que indican que el nuevo papa es mucho más liberal.
“Hace un par de meses por ejemplo aprobó expresamente que una pareja de homosexuales adoptara un niño. Tiene contacto con sacerdotes que han sido repudiados por la iglesia oficial por haberse casado. Y, lo más importante, es que no se ha dejado apartar de su convicción de que tenemos que estar del lado de los pobres”, señala el exsacerdote.
Boff rechaza también las acusaciones que han surgido contra Bergoglio según las cuales no dio suficiente apoyo en su momento a dos jesuitas que estuvieron presos durante la dictadura militar argentina.
“Conozco las acusaciones y creo lo que dice el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, que como opositor al régimen militar estuvo preso y fue torturado. Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura pero Bergoglio no estaba entre ellos”, indica.
“Hasta ahora, no hay indicios claros de un comportamiento censurable. Por el contrario, él escondió y salvó a muchos sacerdotes perseguidos. Conocí a Orlando Yorio, uno de los jesuitas que se supone que fueron traicionados por Bergoglio y nunca formuló ante mí tales acusaciones”, agrega Boff. (RD/Agencias)

Francisco: un Papa que presidirá en la caridad Leonardo Boff, teólogo

La grave crisis moral que atraviesa todo el cuerpo institucional de la Iglesia ha hecho que el Cónclave eligiese a una persona con autoridad y coraje para hacer reformas profundas en la Curia romana y presidir la Iglesia en la caridad, y menos en la autoridad jurídica debilitando a las Iglesias locales. Fue lo que señaló Francisco en su primera alocución. Si sucede eso, será el Papa del tercer milenio e iniciará una nueva “dinastía” de papas venidos de las periferias de la cristiandad.
La figura del Papa es tal vez el mayor símbolo de lo sagrado en el mundo occidental. Las sociedades que por la secularización exiliaron lo sagrado, la falta de líderes referenciales y la ausencia de la figura del padre como aquel guía, orienta y muestra caminos, concentraron en la figura del Papa estos viejos anhelos humanos, que se podían leer en los rostros de los fieles que estaban en la plaza de San Pedro. En ese espíritu, rompió los protocolos, se sintió como uno más del pueblo, pagó la cuenta de su albergue, fue en un automóvil corriente a la Iglesia de Santa María Mayor y conserva su cruz de hierro.

Para los cristianos es irrenunciable el ministerio de Pedro como aquel que debe «confirmar a los hermanos y hermanas en la fe», según lo dispuesto por el Maestro. Roma, donde están enterrados Pedro y Pablo, fue desde el principio, la referencia de unidad, de ortodoxia y de celo por las demás Iglesias. Esta perspectiva la acogen también otras Iglesias no católicas. El problema es la forma como se ejerce esta función. El Papa León Magno (440-461), en el vacío de poder imperial, tuvo que asumir el gobierno de Roma para enfrentar a los hunos de Atila. Tomó el título de Papa y Sumo Pontífice, que eran del Emperador, e incorporó el estilo de poder imperial, monárquico y centralizado, con sus símbolos, vestimentas y estilo palaciego. Los textos referidos a Pedro, que en Jesús tenían sentido de servicio y de amor, se interpretaron al estilo romano como estricto poder jurídico. Todo culminó con Gregorio VII, que con su Dictatus Papae (la dictadura del Papa) se arrogó para sí los dos poderes, el religioso y el secular. Surgió la gran Institución Total, obstáculo a la libertad de los cristianos y al diálogo con el mundo globalizado.

Este ejercicio absolutista siempre fue cuestionado, sobre todo por los reformadores, pero nunca se suavizó. Como reconocía Juan Pablo II en su documento sobre ecumenismo, este estilo de ejercer la función de Pedro es el mayor obstáculo a la unión de las Iglesias y a su aceptación por los cristianos que vienen de la cultura moderna de los derechos y la democracia. No basta la espectacularización de la fe con grandes eventos para suplir esta deficiencia.
La actual forma monárquica deberá ser reconsiderada a la luz de la intención de Jesús. Será un papado pastoral y no profesoral. El Concilio Vaticano II estableció los instrumentos para ello: el sínodo de los obispos, hasta ahora sólo consultivo, cuando fue pensado para ser deliberativo. Se crearía un órgano consultivo que con el Papa gobernaría la Iglesia. Mediante el Concilio se creó la colegialidad de los obispos, es decir, las conferencias nacionales y continentales tendrían más autonomía para permitir el enraizamiento de la fe en las culturas locales, siempre en comunión con Roma. No es impensable que representantes del Pueblo de Dios, desde cardenales hasta mujeres pudiesen ayudar a elegir un Papa para toda la cristiandad. Es urgente una reforma de la Curia en la línea de la descentralización. Sin duda, lo hará el Papa Francisco. ¿Por qué el Secretariado de las religiones no cristianas no podrían trabajar en Asia? ¿El Dicasterio para la unidad de los cristianos en Ginebra, cerca del Consejo Mundial de las iglesias? ¿El de las misiones en alguna ciudad de África? ¿El de los derechos humanos y la justicia en América Latina?

La Iglesia Católica podría convertirse en una instancia no autoritaria de valores universales, de los derechos humanos, los de la Madre Tierra y de la naturaleza, contra la cultura de consumo y a favor de una sobriedad compartida. La cuestión central no es la Iglesia sino la humanidad y la civilización, que pueden desaparecer. ¿Cómo la Iglesia ayuda a preservarlas? Todo esto es posible y factible, sin renunciar en nada a la esencia de la fe cristiana. Es importante que el Papa Francisco sea un Juan XXIII del Tercer Mundo, un «Papa buono». Sólo así podrá rescatar su credibilidad perdida y ser un faro de espiritualidad y de esperanza para todos.

UNA IGLESIA POBRE

TOMÁS MAZA RUIZ, tomasmaza@telefonica.net
MADRID.
ECLESALIA, 18/03/13.- El nombramiento del nuevo papa, Francisco, ha despertado en millones de personas de todo el mundo esperanzas e ilusiones sobre la posible reforma de la Iglesia. Por otra parte estamos celebrando el cincuentenario del Concilio Vaticano II, donde a pesar del deseo de Juan XXIII y aunque la idea se trató de forma tangencial en varios documentos, no se expresó de forma explícita el tema de una Iglesia pobre y al servicio de los pobres. Por ello al final del Concilio un grupo de padres conciliares reunidos en la Catacumba de Santa Domitila suscribió lo que se llamó el Pacto de las Catacumbas. Creo que es útil recordar este documento que nos puede servir tanto para recordar el Concilio como para abrir nuevas expectativas para la renovación de la Iglesia.
El pacto de las catacumbas: una Iglesia servidora y pobre*
“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:
1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Cfr. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.
2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Cfr. Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.
3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc., a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Cfr. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.
4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Cfr. Mt 10, 8; Hech 6, 1-7.
5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Cfr. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.
6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Cfr. Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.
7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Cfr. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.
8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Cfr. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.
9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Cfr. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.
10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.
11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos:
  • a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
  • a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.
12. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así,
  • nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
  • buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;
  • procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores;
  • nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Cfr. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8-10.
13. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.
Que Dios nos ayude a ser fieles” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
*Pacto suscrito pocos días antes de la finalización del Concilio Vaticano II -Diciembre de 1965- por cuarenta Padres Conciliares encabezados por Dom Helder Camara, obispo de Olinda Recife en la eucaristía celebrada en la Catacumba de Santa Domitila, Roma.

domingo, 17 de marzo de 2013

rancisco I, ¿conservador o progresista? José M. Castillo, teólogo

El papa Bergoglio, ¿es un hombre conservador? No (con las salvedades que diré). ¿Es progresista? Tampoco. Entonces, ¿qué es? Quienes le conocen bien aseguran que Bergoglio es Bergoglio. O sea es único y, por eso precisamente, desconcertante. En cualquier caso, los que han convivido con él aseguran que este hombre se caracteriza por dos cosas que se le notan cuando se le conoce bien: su singular capacidad de poder y la naturalidad con que evidencia su protagonismo. De ahí que donde está, destaca. Su voluntad se impone. Pero se impone de forma que no se acomoda ni se adapta a lo acostumbrado o, si se prefiere, “lo habitual”. Es un hombre que, donde está, su eficacia se palpa.
¿Ha sido determinante todo esto para su elección? Y sobre todo, ¿será Bergoglio la solución que necesita la Iglesia en este momento? Es demasiado pronto para poder dar una respuesta segura a preguntas de tanta importancia. En cualquier caso, hay hechos, que son bien conocidos y nos pueden dar cierta luz, al menos de momento. Bergoglio es doctrinalmente conservador (es lo que se le ha notado hasta ahora), pero al mismo tiempo, intenta sinceramente ser socialmente progresista. Posiblemente, también estos hechos han motivado a los cardenales electores a depositar en él su confianza. Lo que ocurre – según mi modesta opinión – es que cualquiera, que piense despacio en este asunto, se preguntará cómo es posible ser, a la vez, doctrinalmente conservador y socialmente progresista. ¿Se pueden armonizar de verdad esas dos cosas?
Una persona que, en sus creencias religiosas, es doctrinalmente conservador, por eso mismo (y sin más remedio) es una persona que lleva incorporado un pensamiento dogmático. Ahora bien, el pensamiento dogmático es una forma de pensamiento elaborado y formulado, no por el sujeto “pensante”, sino por otros a los que el sujeto se somete. De ahí que quien piensa dogmáticamente difícilmente aceptará el punto de partida (y las consecuencias) de la Ilustración que formuló Kant: “¡Sapere aude! ¡Atrévete a servirte de tu propia inteligencia!”.
Con lo cual estoy diciendo que un hombre “doctrinalmente conservador” es una persona que, quizá sin ser consciente de lo que realmente le ocurre, en realidad es una persona que no vive plenamente en la modernidad. ¿Se puede sospechar que el pensamiento dogmático sigue anclado en la forma de pensar de hace doscientos años? Y si eso tiene, al menos, parte de verdad, ¿qué pensamiento social es compatible con semejante mentalidad? Muy sencillo: la mentalidad social que podía tener el común de las buenas personas en la “pre-modernidad”. La mentalidad que se caracterizaba por la caridad y la beneficencia, pero que no podía llegar a la defensa y la lucha por la justicia. Se sabe que el papa actual ha vivido en una sencillez y modestia llamativas. Además de eso, ¿qué obras y decisiones ha puesto en práctica en cuanto respecta a la “caridad” y a la “justicia”? No tengo en este momento la respuesta exacta a esta pregunta.
Todo esto explica la incapacidad que entraña la teología católica establecida y el derecho canónico vigente para integrar en la vida de la Iglesia los derechos humanos, no como una bella doctrina que se predica y se elogia, sino como un verdadero derecho que se practica. Bergoglio es muy sensible al sufrimiento de los pobres y fomentará la caridad con ellos. ¿Defenderá la justicia y la igualdad de derechos de todos y todas incluso dentro de la Iglesia? Habrá que esperar para saber la respuesta.
Y todavía un dato más. Lo que estoy diciendo explica, entre otras cosas, que Bergoglio haya tenido (según parece) dificultades para aceptar el nuevo giro que el Superior General de los jesuitas, Pedro Arrupe, le dio a la Compañía de Jesús al asumir, como proyecto de la Orden, “el servicio de la fe y la promoción de la justicia”. Quizá esto explica que las relaciones entre Bergoglio y los jesuitas no parecen ser fluidas.
Sea lo que sea de todo esto, lo seguro es que el papa Francisco I representará un giro decisivo para el futuro de la Curia Vaticana y, por tanto, del papado. ¿Lo será para la Iglesia entera? Pienso que lo mejor, en este momento, es fomentar la esperanza. Razones para ello no nos faltan.

Tras haberlo acusado de negarle apoyo frente a los militares, jesuita argentino torturado por la dictadura se reconcilió con el Papa

Fue secuestrado en la ESMA por trabajar en barrios pobres
Un sacerdote jesuita cuyo secuestro durante la dictadura militar argentina hace décadas provocó fuertes críticas al cardenal Jorge Mario Bergoglio, que recientemente fue elegido papa Francisco, aseguró que él y el pontífice se han reconciliado.
El padre Francisco Jalics, que ahora vive en un monasterio en el sur de Alemania, dijo el viernes en un comunicado que habló con Bergoglio mucho tiempo después de que fueran secuestrados él y el sacerdote Orlando Yorio en 1976.
Bergoglio ha dicho que él recomendó a los sacerdotes dejar su trabajo en los barrios pobres por su propia seguridad, pero ellos se negaron. Yorio, quien ya falleció, después acusó a Bergoglio de entregarlos a los escuadrones de la muerte por negarse a respaldar públicamente el trabajo que ellos hacían.
“No fue sino años después que tuvimos la oportunidad de hablar con el padre Bergoglio… para conversar sobre lo sucedido”, dijo Jalics el viernes en sus primeras declaraciones sobre el secuestro, que ocurrió cuando el nuevo papa era líder de los jesuitas argentinos.
“Después de eso, celebramos una misa juntos en público y nos dimos un abrazo solemne. Estoy reconciliado con los eventos y considero el asunto cerrado”, agregó.
Nadie pone en duda que Bergoglio, al igual que la mayoría de los argentinos, no enfrentó abiertamente al régimen militar argentino que gobernó de 1976 a 1983, el cual secuestró y mató a miles de personas en la llamada “guerra sucia” para eliminar a sus opositores de izquierda. Pero las opiniones difieren sobre qué tanta responsabilidad tuvo el nuevo pontífice en torno a la oscura historia de la Iglesia Católica argentina y la dictadura.
Cuando la Junta llegó al poder en 1976, Bergoglio retiró su apoyo a los dos sacerdotes de barriadas, cuyos colegas del movimiento de la Teología de la Liberación estaban desapareciendo. Luego los sacerdotes fueron secuestrados y torturados en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), que la Junta utilizaba como centro clandestino de detención.
Sergio Rubin, el biógrafo autorizado del papa, argumenta que la Iglesia Católica en general cometió un error al no confrontar a la Junta, al tiempo que activistas argentinos por los derechos humanos han manifestado que Bergoglio nunca colaboró con la dictadura.
Jalics, que tiene un poco más de 80 años, se encuentra en estos momentos fuera de Alemania y no fue posible contactarlo para preguntarle sus comentarios más allá del comunicado. Thomas Busch, un portavoz de los jesuitas en Munich, dijo que la conversación entre Jalics y Bergoglio ocurrió en el año 2000.
En su comunicado, publicado en la página de internet de los jesuitas alemanes, Jalics no dio detalles sobre lo que hablaron respecto del secuestro.
“No puedo comentar sobre el papel del padre Bergoglio en estos sucesos”, afirmó. Sin embargo, deseó “al papa Francisco grandes bendiciones de Dios en su puesto”. (RD/Agencias)