FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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ATALAYA ENERO 2025

miércoles, 16 de julio de 2025

PARA ENCONTRAR CERTEZAS Y CONSTRUIR ESPERANZA: VACACIONES Y DESCANSO


col kowalski

 

Con la estación del verano, en muchos lugares de la tierra y para muchas instituciones y personas llega la temporada de vacaciones. Se trata de un espacio y tiempo en la vida del ser humano que, bien administrado, impacta integralmente a la persona, física y mentalmente, con repercusiones en las relaciones interpersonales y sociales y en la productividad de las empresas y de la sociedad entera.

Las vacaciones, entonces, más que un lujo son una necesidad biológica y psicológica, para recargarse de nuevas energías, para reducir el estrés, para prevenir enfermedades, para menguar el agotamiento y la fatiga (burnout) debido al desgaste diario y rutinario, para desconectarnos de la agobiante carga laboral, para reducir la ansiedad y recuperar el buen estado de ánimo.

Las vacaciones son un periodo que nos permite despejarnos y abrirnos a nuevos horizontes existenciales, a nuevos proyectos y perspectivas de vida, lo mismo que al fortalecimiento de los lazos afectivos fundamentales y necesarios para la vida y a retomar intereses y actividades que enriquecen nuestra vida y salud y que – debido al diario trajín – postergamos o abandonamos.

Vistas así, las vacaciones son un tiempo para la inversión en nuestra salud, en nuestro bienestar integral personal, familiar y social y en nuestro rendimiento laboral y profesional. Las vacaciones, en definitiva, son el tiempo apropiado para el descanso.

Entendiendo que el descanso no se refiere a la cesación de nuestros habituales deberes, tareas y obligaciones para dedicarnos a dormir y a no hacer nada, porque entonces las vacaciones, y el descanso en ellas, quedarían convertidos en una pérdida de tiempo y de oportunidades.

El descanso en vacaciones ha de ser un tiempo invertido en situaciones que permitan nuestra recuperación y restauración física y mental, el fortalecimiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente, para reemprender, con nuevo ímpetu y mejor calidad, con nuevas energías, las actividades en las que usualmente somos productivos y con las que todos aportamos al progreso y desarrollo de nuestras empresas, instituciones y sociedad.

Por lo que ignorar la importancia de las vacaciones y del descanso puede traer serias y graves consecuencias en el desarrollo de la vida del ser humano y de la convivencia y progreso social.

Más importante y más relevancia cobra el tema de las vacaciones en una sociedad y en mundo en el que múltiples factores atentan contra la experiencia del descanso.

Nuestra sociedad, empujada por los avances tecnológicos, en permanente frenesí debido a la competencia y a las altas expectativas sociales que deben ser cubiertas y cumplidas, dificulta progresivamente la posibilidad del descanso de las personas.

Cada vez más nuestra vida personal y nuestra convivencia social ocurre mayoritariamente en ambientes urbanos y en mega ciudades que no duermen. Vivimos con un acelerado ritmo de vida 24/7, en medio de una permanente agitación y estimulación constante debido a la hiperconexión, a la sobrecarga de información y al desenfreno en las telecomunicaciones.

Todo lo cual convierte al “estrés” en una pandemia por la imposibilidad creciente de respetar nuestros ritmos biológicos humanos, sumado al consumo de estimulantes, a la alimentación inadecuada, al sedentarismo, a la experiencia laboral con horarios irregulares y en ambientes incómodos, a la ansiedad, a la depresión, etc.

La combinación de estos y otros factores en esta sociedad de altísima demanda, de enorme competencia y de conectividad imparable y permanente, desafían la urgente necesidad que tiene todo ser humano, especialmente el ser humano de nuestra sociedad y de nuestros días, de lograr un descanso que nos repare, nos dignifique y nos humanice.

Nuestra coyuntura histórica y social está marcada, especialmente, por la incertidumbre. Vivimos un momento sin certezas políticas, económicas, laborales, migratorias, etc. Por lo que las vacaciones y el debido descanso nos invitan, además, a la introspección, al silencio, a viajar al interior de nosotros mismos para encontrar paz y reconciliación con los demás y con el entorno y para superar las frustraciones con las que el diario vivir, con su inseguridad, vacilaciones y sospechas nos agobia.

Los invito a todos a vivir este periodo de vacaciones mediante un descanso creativo y productivo. Que este periodo del verano y del año sea para, quienes tomen vacaciones, un momento de encuentro con lo mejor de nosotros mismos y de los demás, para descubrir certezas y construir esperanza en el presente y hacia el futuro personal, familiar y social.

Mario J. Paredes es el director ejecutivo de SOMOS Community Care, una red de atención social con más de 2500 proveedores independientes, responsable de atender a más de un millón de pacientes de Medicaid en la ciudad de Nueva York.

 

Mario J. Paredes, director ejecutivo de SOMOS Community Care

Religión Digital

EL SENTIDO PERDIDO: SUICIDIO, SACERDOCIO Y LA MENTIRA DEL ESPIRITUALISMO DESENCARNADO


col kowalski

 

Introducción: Cuando el Sistema Ahoga el Alma

Víctor Frankl, sobreviviente de Auschwitz, nos enseñó que el ser humano puede soportar el sufrimiento si encuentra un porqué. Pero ¿qué ocurre cuando el sistema en el que vivimos destruye sistemáticamente los porqués? El suicidio de sacerdotes —y la crisis de sentido en tantos otros— no es solo un "fracaso personal" de gestión del estrés o de debilidad individual. Es el síntoma de una estructura eclesial que idolatra el sacrificio del celibato para impresionar (y ahorrar), mientras ignora su propia inhumanidad, de la que no hace crítica, por más que todas las comisiones mixtas ante la pederastia de muchos países del mundo, sugirieron revisar.

El espiritualismo desencarnado ha colonizado la Iglesia: "Si sufres, es tu culpa; si caes, no rezaste suficiente". Pero también tiene una histórica versión oculta: "si haces algo malo, que no sea público, porque 'escandalizas". Así se han vivido por mucho tiempo los abusos y las dobles vidas. Sin embargo, Cristo no vino a bendecir sistemas opresivos, sino a liberar a los oprimidos (Lc 4:18) y a tener misericordia con los afligidos, incluidos sus propios ministros.

La primera gran mentira de este sistema es el individualismo emocional. Convierte el sufrimiento en un fallo personal, en un problema que el individuo debe resolver solo. Se predica una fe de autosuperación que, en lugar de cuestionar las estructuras de pecado, patologiza y medicaliza el malestar. Un sacerdote con depresión es enviado a retiros o a terapia, pero nadie se atreve a cuestionar su soledad forzada, la burocracia aplastante o la exigencia inhumana del sistema.

La espiritualidad se vuelve un "sálvese quien pueda", donde el celibato se glorifica como una hazaña individual, pero se niega la humanidad más básica del sacerdote, su necesidad de amor, de amistad, de comunicación de igual a igual, de descanso real. Se le exige ser "padre espiritual", pero se le niega el derecho a ser hijo (necesitado de cuidado, comunidad y vulnerabilidad) y a tener hijos biológicos, donde se pone en juego todo lo que uno es. Dios nos creó seres-en-relación (Gn 2:18), pero el sistema clerical promueve un aislamiento estructural que convierte la culpa en una carga individual: "Si te quemas, es porque no amaste lo suficiente".

La crisis sacerdotal es, en esencia, la crisis de un sistema que victimiza a sus propios pastores. El celibato obligatorio, lejos de ser un carisma para todos, se ha convertido en un mecanismo de control institucional que rompe los vínculos humanos profundos para generar una dependencia del clero.

No es un requerimiento esencial del sacerdocio, como lo demuestran las iglesias católicas orientales y la historia de la propia Iglesia, pero su imposición es fuente de doble vida, hipocresía y autodestrucción. Se le exige al sacerdote que administre los sacramentos, pero se le niega el tiempo para ser sacramento, como el samaritano que tocó al herido. La sobrecarga mística —ser santo sin fallar, ser cercano sin amar, ser fuerte sin quejarse— lo revienta en hipocresías, angustias que llevan a decisiones fatales, o en el profundo sentido de fracaso que genera la negación de su propia humanidad.

La crueldad de este sistema se hace más evidente cuando se ensaña con el sacerdote que elige casarse, sometiéndolo a un ostracismo inhumano y ninguneo que pone en evidencia la aberración de la disciplina del celibato obligatorio que se quiere proteger a cualquier costo. El sacerdote está atrapado en la paradoja de ser admirado por su rol, pero ignorado como persona. El celibato, que la gente de hoy considera ni raro ni sagrado, no es para el clero un don, sino una cadena que lo aísla y lo somete a una profunda soledad no elegida y a una incapacidad sistémica de comprender a los demás. Es natural que el sacerdote sienta un profundo sentido de fracaso. Los datos son brutales: en países como Francia, el suicidio sacerdotal duplica la media nacional. El clericalismo tiene un costo muy caro, que se paga con vidas.

Para sanar estas heridas, es urgente que la Iglesia se atreva a salvar a sus propios salvadores. Esto exige, en primer lugar, denunciar los ídolos estructurales. Es necesario desenmascarar el clericalismo, que niega la corresponsabilidad laical y sobrecarga a los ministros, y el espiritualismo individualista, que convierte a los curas en "emprendedores espirituales" todopoderosos, que administran sus parroquias como empresas.

La solución no es solo dar más apoyo, sino cambiar el sistema, que hoy ya no es acompañado por la cultura y la sociedad de otros tiempos. Se debe recuperar el sacerdocio como vocación comunitaria, no como hazaña solitaria, y reevaluar la obligatoriedad del celibato, como ya hacen otras Iglesias. Los sacerdotes casados, en lugar de ser sometidos al ostracismo, deben ser reinsertados pastoralmente, porque su experiencia es una riqueza para la Iglesia y podrían ser un puente extraordinario en esta grieta clero-laico.

La verdadera sanación vendrá de una espiritualidad encarnada, que no le tema a la vulnerabilidad. Jesús lloró (Jn 11:35), tuvo amigos (Lázaro, Juan), y pidió ayuda (Mc 14:32-42). ¿Por qué sus ministros no pueden? Es un camino que exige modelar la fragilidad, como San Pablo, que se gloriaba en sus debilidades (2 Cor 12:9), y celebrar lo humano con misericordia, en lugar de exigir la perfección de superhéroes angelicales sin sexualidad. "No es bueno que el hombre esté solo... vamos a darle una compañera" (Gn 2:18), es un mandato de Dios que la estructura clericalista se niega a admitir, porque cree que le resta “poder”. El Evangelio nos llama a vivir una fe que abraza lo humano en su plenitud, no un sistema que exige sacrificios inhumanos.

En conclusión, el suicidio sacerdotal es un grito profético que denuncia un sistema que crucifica a sus propios pastores. No es un problema de "más resiliencia" o de un ejército de psicólogos para atenderlos, sino de menos opresión sistémica. La solución no es "más oración" aislada, sino más comunidad y menos misoginia. Es necesaria una fe que no idolatre el sufrimiento, sino que combate sus causas. "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15:13), pero nadie debería perderla por un sistema inhumano. Es tiempo de que la Iglesia abrace lo humano, no lo sofoque, para que sus ministros puedan dar vida y no perderla.

 

Guillermo Jesús Kowalski

Religión Digital

EL CORPORATIVISMO EN LA IGLESIA. LA COHERENCIA EN LO POCO


col anso

 

En los últimos tiempos, tal vez influidos por la actitud sinodal que quiere abrirse paso, estoy notando un exceso de corporativismo eclesial que puede llevarnos de nuevo al descrédito por falta de autocrítica. La Iglesia no es un partido político donde tenemos que tener por obligación una sola línea de acción y de pensamiento. Ya hay por ahí demasiadas sectas que comen el coco y buscan más adeptos que personas libres con espíritu crítico. Si la Iglesia no valora y defiende aquella actitud de Pedro y Pablo, en el Concilio de Jerusalén que los llevó a contrastar un tema tan controvertido y en el que había posturas diversas para lograr un consenso, después de un maduro discernimiento, no seremos nunca una Iglesia sinodal sino uniforme.

Y donde no hay conciencia crítica hay borreguismo y seguidismo inaceptables. Si alguien señala, desde la libertad de los hijos de Dios, incluso con la posibilidad de equivocarse, un error o una actuación discutible de alguien de nuestros pastores, que por casualidad o por voluntad ha ocurrido en algún lugar, ya salen de inmediato aquellos instalados en la ortodoxia acusándote de tirar piedras contra el propio tejado y de romper la comunión eclesial. Como si la fuerza de la comunión se rompiera con una opinión distinta. ¡Qué poca fuerza tiene entonces la comunión!

Yo he criticado aquí actitudes de algún obispo que me parecían poco evangélicas y, al fin, la justicia civil me ha dado la razón. (Nos la ha dado porque no he sido yo quien ha interpuesto la demanda). En su momento ya salió alguna voz defensora del obispo y contra mí que, por cierto, no ha dicho nada cuando la justicia le ha quitado la razón al obispo. No estamos en la Iglesia para dar jabón a los obispos, hagan lo que hagan y digan lo que digan solo porque son obispos. Eso se llama arribismo. La sinodalidad no va por ahí me parece a mí. Va por el discernimiento y la autocrítica para no dormirnos en los laureles y creer que todo el campo eclesial es orégano. ¡Tenemos tanto de qué arrepentirnos!

Creo que nadie como san Agustín ha resumido esto que quiero decir: “En lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad y en todo caridad” Me parece que estamos en lo esencial, que es Cristo mismo, todos a partir una piña; en lo dudoso no podemos dejar de vivir en la libertad de los hijos de Dios y opinar y compartir para avanzar juntos en la búsqueda de la verdad y en la caridad que podamos destacar por nuestra generosidad con aquellos que cerca o lejos de nosotros no han tenido la misma suerte.

De lo contrario la Teología nunca avanzaría. No al corporativismo en la Iglesia que es un signo de inseguridad y de miedo. La defensa irracional de lo nuestro, sin espíritu crítico, se convierte en adoctrinamiento, fanatismo y radicalización, justo lo contrario de lo que debe ser la Iglesia en este tiempo del jubileo de la Esperanza.

 

Alejandro Fernández Barrajón

Religión Digital

REFORMAR O ABOLIR EL PAPADO. UN RETO PARA EL FUTURO DE LA IGLESIA CATÓLICA


col arregi

 

Reformar o abolir

Réformer ou abolir la papauté. Un enjeu d’avenir pour l’Église catholique. (Éditions KARTHALA, 2025). Robert Ageneau, José Arregi, Gilles Castelnau, Paul Fleuret y Jacques Musset (editor).

La versión original francesa de este libro se imprimió en febrero de 2025, dos meses antes del fallecimiento del papa Francisco. La fidelidad al texto original explica que no haya ninguna referencia al Cónclave de mayo de 2025 ni al nuevo papa León XIV.

En 2025, después de varios sínodos de grandes expectativas y nulos avances, el sentimiento mayoritario entre los católicos es de decepción.

Se dejaron de lado decisiones prácticas que podrían revitalizar a la Iglesia católica, como la reforma del celibato obligatorio o el papel de la mujer. El sínodo tampoco abordó el aspecto obsoleto de la doctrina cristiana oficial, que data de hace dieciséis siglos. ¿Qué sentido tiene una dinámica sinodal contradicha, incluso manipulada, por las decisiones finales de un solo hombre?

Con este telón de fondo, decidimos escribir un libro que hiciera balance del papado romano. Este libro lo hace estudiando las fuentes neotestamentarias, revisando la historia de la Iglesia católica occidental y, en particular, las rupturas del siglo XVI. A continuación, examina las dificultades a las que se enfrentó la Iglesia católica en el llamado periodo moderno, para comprender el nacimiento y desarrollo del ateísmo, los beneficios y exigencias de la democracia, la emancipación social, etc.

Ante la disminución del culto dominical en los países europeos (en Francia se sitúa actualmente en torno al 2% a nivel nacional), la crisis de las vocaciones diocesanas y la disminución del número de ordenaciones sacerdotales, la Iglesia católica institucional ha entrado en una profunda crisis.

El papel del papado romano no es neutral en este proceso. ¿Debemos esperar indefinida o desesperadamente la elección de un Papa verdaderamente reformador, cuando todo indica que el sistema católico está bloqueado? ¿O debemos plantear más claramente la hipótesis de un cambio sustancial del estatuto del papa romano, para devolver al conjunto de la Iglesia católica su capacidad de innovación y de pluralismo, con menos uniformidad y más libertad? Es esta segunda hipótesis la que sugerimos y desarrollamos.

Robert AGENEAU fue miembro de la Congregación del Espíritu Santo y director de la revista Spiritus entre 1969 y 1974. Tras volver al estado laico, cofundó la editorial L’Harmattan en 1975 y, posteriormente, la editorial Karthala en 1980, que dirigió y presidió hasta 2016. Sigue siendo director de la importante colección “Sens et Conscience”, cuyos títulos animan a inventar un cristianismo repensado y vivido con los logros de la ciencia. Es autor del libro De Spiritus à Karthala. Mémoires d’un éditeur de l’ombre (Karthala, 2023).

José ARREGI, nacido en Azpeitia (País Vasco) en 1952, es doctor en Teología por el Instituto Católico de París. Ha sido profesor en la Universidad de Deusto (Bilbao y San Sebastián) y es autor de varios libros en euskera y español. Su último libro publicado en francés y español es Dieu au-delà du théisme. Esquisses pour une transition théologique (Karthala, 2023). Dios más allá del teísmo. Apuntes para una transición teológica. (Feadulta 2023).

Gilles CASTELNAU es pastor de la Iglesia Protestante Unida de Francia y siempre ha practicado el diálogo en los márgenes de la Iglesia. Interesado en las investigaciones modernas sobre el conocimiento de la Biblia y cercano a los no creyentes, ha compartido sus conocimientos como capellán militar y de prisión, y animador de La Croix Bleue antialcoolique. Es amigo desde hace mucho tiempo de la Iglesia católica. Junto con Claudine Castelnau, anima el sitio web protestantsdanslaville.org.

Paul FLEURET fue profesor de letras en un instituto, visitante de prisiones durante 19 años y capellán católico de prisiones durante 12 años. Durante mucho tiempo fue miembro del Servicio de Formación de su diócesis. Además de participar activamente en la parroquia, desde 1974 es miembro de una comunidad cristiana de base, que ha evolu- cionado hacia un “cristianismo liberal”, liberado de la carga de los dogmas. Es autor, entre otras obras, de La pédophilie dans l’Église catholique. Si rien ne change, tout va continuer (Karthala, 2024).

Jacques MUSSET fue sucesiva- mente capellán de instituto y animador de grupos bíblicos en su diócesis de Nantes (1962-1984). Tras interrumpir su ministerio por su matrimonio, se convirtió en formador en el acompañamiento de enfermos en el ámbito hos- pitalario (1985-1997). Siempre apasionado por la experiencia cristiana, ha escrito una decena de obras, entre las que destacan: Être chrétien dans la modernité (Golias, 2012); Marcel Légaut. L’appel à vivre vrai (Golias, 2020); Jésus a fait sa part, faisons la nôtre Pour une fidélité créatrice (Golias, 2021)... Sus dos últimos libros se titulan: Jésus pour les non-religieux. Rendre son humanité au prophète de Nazareth (Karthala, 2023) y À la recherche du trésor caché. Cinquante histoires vécues qui m’ont révélé l’essentiel (Karthala, noviembre de 2024).

 

Ediciones Feadulta

ELEGIR LA MEJOR PARTE COMENTARIO AL EVANGELIO Lc 10, 38-42

fe adulta

col labrador

 Seguimos de camino con Jesús a través del evangelio de Lucas y, este domingo, nos encontramos con dos mujeres, hermanas, aparentemente en tensión y diferentes. Jesús está de camino y entra en una aldea donde una mujer llamada Marta le da alojamiento. Allí vivía también su hermana María y parece que se relacionan con él de manera diferente. Quizá no muy acertadamente se ha interpretado que detrás de estas mujeres nacen dos formas de seguir a Jesús; la vida activa, con un compromiso de proyección más social, activista y la vida contemplativa desde una dimensión más espiritual. Y nada más lejos de lo que entraña este texto, aunque tendría su coherencia desde otras claves.

El protagonismo de las mujeres en la vida de Jesús no es una moda que ahora se rescata. Cualquier persona que se acerca a su vida, narrada en los Evangelios y en los inicios del cristianismo, enseguida percibe una clara intención de liberar a la mujer y reconocer su dignidad en público, abiertamente, aunque suponga una ruptura con las tradiciones judías. Y uno de esos ejemplos es el evangelio que nos ocupa. Jesús se muestra libre y acepta la hospitalidad que le ofrecen dos mujeres que no parecen encajar en los roles de las mujeres del judaísmo.

En esta escena, como ya se ha indicado, Jesús entra en casa de una mujer llamada Marta. Si recurrimos al significado de los nombres bíblicos, Marta significa “señora” lo que podría llevarnos a pensar que es la dueña-señora de la casa y la que puede tener una actitud de hospitalidad con Jesús. De hecho, el texto dice explícitamente que esta mujer le dio alojamiento. No es la primera vez que Lucas habla de esta actitud de las mujeres con Jesús. En Lc 8, 2-3 se narra que había mujeres que acompañaban a Jesús y lo servían con sus bienes. Y hay que subrayar que es tremendamente revolucionario porque las mujeres judías no podían disponer de bienes, administrarlos y mucho menos decidir con quién compartirlos.

Pero hay otra mujer, llamada María, hermana de Marta, es decir, unidas por un vínculo sororal y que tiene otra forma de relacionarse con Jesús. María no habla, está sentada a los pies de Jesús escuchando. Dice el texto que Marta se queja porque no tiene ayuda de su hermana a lo que Jesús responde que es María quien ha elegido la mejor parte. Da por supuesto que María sí ha tomado la decisión de situarse así frente a Jesús. La queja de Marta, la tensión que expresa, conlleva un grito silencioso por sentirse condenada como mujer al servicio que le impone la presión de las creencias sociales, religiosas y patriarcales, aunque sea la dueña de la casa. Es lógico que se sienta sola, incómoda, porque el clima generado por Jesús es un espejo en el que se ve reflejado lo que supone elegir con libertad aquello que es esencial y no dejarse llevar por lo que otros y otras, la sociedad, la cultura, la religión, espera de las mujeres.

María se sitúa como una auténtica discípula, actitud subversiva y claramente provocadora. Las mujeres no podían participar en la sinagoga y mucho menos recibir las enseñanzas de la Torá.  No podían ser discípulas como lo eran los varones. Los rabinos nunca enseñaban a las mujeres porque la ley no lo permitía. María se muestra con una actitud de escucha radical y activa; está a los pies de Jesús, es decir, no hay nada que pueda interferir entre la Palabra de Jesús y su conciencia, no necesita mediadores, ni ritos, ni palabras mágicas para vincularse al Maestro. No se sitúa como una esclava que hace cosas compulsivamente y mendiga un poco de ayuda y reconocimiento. No. Es una persona que puede tomar decisiones por sí misma ya que, saber escuchar con toda atención y profundidad, es la madre de la libertad, el elemento primero para discernir y poder seguir la voz esencial, aquella que nos conecta con nuestra verdadera dignidad y nos permite avanzar con firmeza. Una vez más la palabra de Jesús es liberadora.

Casi nadie ya duda de que estamos asomándonos a una nueva era, a un cambio muy profundo en la humanidad, en la visión del ser humano, de la sociedad, de la economía, de la cultura, de la religión; se habla ya de un cambio de conciencia que no es sólo de visión sino de sistemas de referencias, incluso de sistema de funcionamiento cerebral. Casi nada ya se sostiene con los parámetros que han regulado la evolución humana. Estas dos mujeres, de la mano de Jesús, nos invitan a estar alertas, a no caer en un laberinto sin salida en el que los quehaceres propios de la humanidad llena de retos, nos aboque a una tierra de nadie donde salga lo peor de nuestra condición humana.

Se hace necesario estar alertas para que la dignidad que nos iguala a todos los seres humanos no sea enterrada bajo los escombros de una vida superficial y violenta. Nuestro momento histórico necesita de una sana sincronización entre la inteligencia artificial y el despertar de la inteligencia espiritual. Nuestras Martas y Marías. Y sí, claro que hay hambre de profundidad, de interioridad, de trascendencia, de escucha, de elegir la mejor parte como dice Jesús. Será, sin duda, esta dimensión profunda, bien vivida, la que nos libere de la ansiedad de nuestro ego y nos conecte con el anhelo de la vida auténtica de nuestro ser. Ojalá el cristianismo no pierda este tren y, como hizo Jesús de Nazaret, seamos cocreadores, cocreadoras, de una nueva humanidad donde las noticias sean que, por fin, hemos entendido que la dignidad humana es siempre una prioridad.

 

FELIZ DOMINGO

Rosario Ramos

20 de julio de 2025

SOLO UNA COSA ES NECESARIA

 fe adulta


Aunque es verano, siempre es bueno hacer un hueco a la Palabra que alimenta nuestra espiritualidad. El sosiego de este tiempo más distendido nos puede ayudar.

Se ha interpretado este texto de Marta y María como las dos vocaciones cristianas: la contemplación y la acción. Quizá eso sea algo ajeno al texto.  Apunta más al tema de las preocupaciones porque estas, a juicio del evangelio, pueden ser un obstáculo para acoger la propuesta de Jesús.

Según el texto, María pospone toda preocupación mientras que Marta se enreda “con muchas cosas”. De ahí la reconvención de Jesús: SOLO UNA COSA ES NECESARIA. Pero hay algo que chirría: es cierto que Marta anda preocupada en exceso y por ello tendrá que elaborar y controlar sus preocupaciones excesivas. Pero María no puede irse de rositas por haber elegido “la parte mejor”. Ella también ha de preocuparse en lo que le corresponde.

Quiere esto decir que el componente espiritual de la fe (la oración, la Palabra, los sacramentos) y el social (la ciudadanía, la solidaridad, la ecología, etc.) han de estar siempre presentes y equilibrados.

¿Cómo vivir hoy una fe adulta y equilibrada?

· Reza y vive con justicia: lleva a la oración los problemas de la Iglesia y del mundo, las esperanzas y gozos de los humanos.

· Lee la Palabra y pregúntate por cómo traducirla a la vida: porque una Palabra alejada de la vida corre el riesgo de esterilidad.

· Recógete en el silencio y hazte presente en la calle: que te gusten ambas cosas, la interioridad y la responsabilidad social.

Decía el teólogo Bonhoeffer que la tarea del cristiano en el futuro sería orar y vivir en justicia. Ambas cosas han de ir justas. De esa manera, las preocupaciones ocuparán un espacio correcto y la espiritualidad del evangelio podrá tener lugar adecuado en nuestra vida. En verano y siempre.

 

UNA COSA NECESARIA José Antonio Pagola


 Casi sin darnos cuenta, las actividades de cada día van modelando nuestra manera de ser. Si no somos capaces de vivir desde dentro, los acontecimientos cotidianos tiran de nosotros y nos llevan de un lado para otro, sin otro horizonte que la preocupación de cada día. Por eso es bueno que escuchemos las palabras de Jesús a aquella mujer tan activa y trabajadora: «Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas, y solo una es necesaria».

Agitados por tantas ocupaciones y preocupaciones, necesitamos tomarnos de vez en cuando un tiempo de descanso para sentirnos de nuevo vivos. Pero necesitamos además pararnos y encontrar el sosiego necesario para recordar de nuevo «lo importante» de la vida.

Las vacaciones tendrían para nosotros un contenido nuevo y enriquecedor si fuéramos capaces de responder a estas dos sencillas preguntas: ¿cuáles son las pequeñas cosas de la vida que la falta de sosiego, de silencio y de oración han agrandado indebidamente hasta llegar a matar en mí el gozo de vivir?, ¿cuáles son las cosas importantes a las que he dedicado poco tiempo, empobreciendo así mi vida diaria?

En el silencio y la paz del descanso podemos encontrarnos más fácilmente con nuestra propia verdad, pues volvemos a ver las cosas tal como son. Y podemos también encontrarnos con Dios para descubrir en él no solo la fuerza para seguir luchando, sino también la fuente última de la paz.

Recordemos la experiencia de «abandono en Dios» predicada con tanta hondura por el Maestro Eckhart y tan bellamente comentada por Dorothee Sölle: «No necesito aferrarme a mí, puesto que soy sostenido. No necesito cargar con el peso, porque soy soportado. Puedo salir de mí mismo y entregarme».

Cuando somos capaces de encontrar en Dios nuestro descanso y nuestra paz interior, la vacación se convierte en gracia. Tal vez una de las mayores gracias que podemos recibir en medio de nuestra vida tan agitada y nerviosa.

DEBEMOS INTEGRAR EN NOSOTROS A MARTA Y A MARÍA DOMINGO 16 (C) Lc 10,38-42

fe adulta

 Ya me gustaría tener una mayor capacidad de persuasión, porque vamos a tratar un tema crucial en toda verdadera espiritualidad. En todos los tiempos ha habido falsos místicos que se contentaron con meditar sin preocuparse por los demás. Y en todos los tiempos ha habido una falsa dedicación a los demás sin una verdadera meditación profunda.

Este relato lo narra solamente el evangelio de Lucas, pero encontraría un marco más adecuado en el de Juan. En Juan todos los relatos son simbólicos y es inútil buscar el ellos informaciones históricas de lo que pudo pasar. Esto pasa con el relato que comentamos.

Para interpretarlo correctamente el primer obstáculo es seguir pensando en una historia de dos hermanas. El relato es una parábola en toda regla. Marta y María son personajes que encarnan los dos aspectos de un verdadero seguimiento de Jesús.

La contemplación y la acción son dos hermanas. Pero además son gemelas, es decir, nacidas del mismo óvulo y, por lo tanto, idénticas. Pero es que, además, son siamesas, es decir, están unidas por partes esenciales de su cuerpo. Separarlas sería asesinarlas a las dos. Aunque a través de la historia del cristianismo se ha intentado separarlas con frecuencia.

No tiene ningún sentido haber sacado de este relato, una distinción entre la vida contemplativa y la vida activa. Mucho menos si, en vez de distinción, lo que se pretende es una oposición. Tampoco aparece por ninguna parte la pretendida superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa. Si son inseparables no puede haber superioridad.

Tampoco es correcto el interpretar este evangelio como fundamento para defender un cristianismo a dos velocidades: 1ª los de la vida contemplativa; 2ª los que se dedican a la vida activa. Parece que el primero que levantó esta falsa liebre fue Orígenes, y durante 18 siglos hemos seguido corriendo detrás de un señuelo de trapo sin entidad alguna.

Toda contemplación que se quede ensimismada en ella mismo sin empujar a la acción sería una ensoñación ilusoria. Y toda acción que no tenga su origen en una auténtica contemplación no pasaría de una programación que en nada enriquecería a la persona. En ningún caso puede haber una contemplación sin acción, ni acción sin contemplación.

El principal escollo para aceptar esta interpretación es que tenemos una idea equivocada de la contemplación. Pensamos que contemplar es cosa solo de místicos que adentran en experiencia sobrehumanas. Este es un error que tenemos que superar. Todo el que busca descubrir lo esencial de sí mismo en lo hondo de su ser, está contemplando.

Estas ideas no son novedosas. Al principio del S. XV, el Maestro Eckhart, explicando este pasaje del evangelio, lo dejó meridianamente claro. Decía que Marta aventajaba a María en el seguimiento de Jesús, porque María estaba aprendiendo, pero Marta estaba poniendo en práctica lo que ya había aprendido. Una intuición que pasó desapercibida durante siglos.

Para terminar una observación muy simple. La contemplación de la que aquí hablamos no consiste en un mayor conocimiento de las realidades trascendentes ni del mensaje de Jesús. Aquí contemplar significa bajar a lo hondo del ser y descubrir nuestra esencia.

¿AFANARSE O ESCUCHAR? Domingo 16 del Tiempo Ordinario. Ciclo C

 fe adulta


El domingo pasado, la parábola del buen samaritano terminaba con una invitación a la acción: «Ve, y haz tú lo mismo». Imaginemos que quien tenemos delante no es un pobre hombre apaleado y medio muerto, sino Jesús. Se ha presentado en la casa a mediodía. ¿Qué es más importante: afanarnos por darle bien de comer o sentarnos a escucharle?

Como el evangelio va de invitación a comer, para la primera lectura se ha elegido la famosa escena en la que Abrahán invita a tres personajes misteriosos que llegan a su tienda.

Abrahán invita a comer al Señor (Génesis 18,1-10)

¿Cuántos son los invitados?

Este breve relato ha supuesto uno de los mayores quebraderos de cabeza para los comentaristas del Génesis. Empieza diciendo que el Señor se aparece a Abrahán, pero lo que ve el patriarca son tres hombres.

Al principio se dirige a ellos en singular, como si se tratara de una sola persona (“no pases de largo”), pero luego utiliza el plural (“os lavéis, descanséis, cobréis fuerzas”). El plural se mantiene en las acciones siguientes (“comieron, dijeron”), pero la frase capital, la gran promesa, la pronuncia uno solo.

En resumen, un auténtico rompecabezas, resultado de unir tradiciones distintas. No faltaron comentaristas cristianos que vieron en esta escena un anticipo de la Santísima Trinidad.

Hospitalidad

La ley de hospitalidad es una de las normas fundamentales del código del desierto. El hombre que recorre estepas interminables sin una gota de agua ni poblados donde comprar provisiones, está expuesto a la muerte por sed o inanición. Cuando llega a un campamento de beduinos o de pastores no es un intruso ni un enemigo. Es un huésped digno de atención y respeto, que puede gozar de la hospitalidad durante tres días; cuando se marcha, se le debe protección durante otros tres días (unos 100 kilómetros). Esta ley de hospitalidad es la que pone en práctica Abrahán.   

El menú, dos cocineros y un maître.

Abrahán no se limita a hospedar a los visitantes. Entre él y su mujer, con la ayuda también de un criado, organiza un verdadero banquete con un ternero hermoso, cuajada, leche y una hogaza de flor de harina. A diferencia de las comidas actuales, no hay prisa. Pasan horas desde que se invita hasta que se preparan los alimentos y se termina de comer.

La cuenta

Al invitado no se le cobra. Pero el huésped principal paga de forma espléndida: prometiendo que Sara tendrá un hijo. El tema de la fecundidad domina toda la tradición de Abrahán y se cumple a través de muchas vicisitudes y de forma dramática.

Marta invita a comer a Jesús (Lucas 10, 38-42)

El texto del evangelio también se ha prestado a mucho debate. Este relato es exclusivo de Lucas, no se encuentra en Mateo, Marcos ni Juan.

¿Cuántos invitados a comer?

En la historia de Abrahán resultaba difícil saber si los invitados eran uno o tres. El relato de Lucas nos deja en la mayor duda. Jesús siempre iba acompañado, no sólo de los Doce, sino también de muchas mujeres, como afirman expresamente Marcos y Lucas, citando el nombre de algunas de ellas. ¿Los recibe a todos Marta? ¿Se limita a invitar a Jesús? Las palabras “Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio” sugieren que no se trata de un solo invitado. Pero la escena parece tan simbólica que resulta difícil imaginar la habitación abarrotada de gente.

El menú, y una cocinera sin ayudante

No sabemos el número de invitados, pero sí está claro el de cocineras. Aquí no ocurre con en el relato del Génesis, donde Sara amasa y cuece la hogaza, mientras Abrahán colabora corriendo a escoger el ternero, dando órdenes de prepararlo, encargándose de la cuajada y de la leche.

En la casa del evangelio hay también dos personas, Marta y María. Pero María se sienta cómodamente a los pies de Jesús mientras Marta se mata trabajando. ¿Por qué tanto esfuerzo? ¿Porque son muchos los invitados? ¿O porque Marta pretende prepararle a Jesús un banquete tan suculento como el de Abrahán, y le faltan tiempo y manos para el ternero, la hogaza, la cuajada y la leche?

Desgraciadamente, ignoramos el menú. Según algunos comentaristas, las palabras que dirige Jesús a Marta, “sólo una cosa es necesaria” significarían: “un plato basta”, no te metas en más complicaciones.

Dos actitudes

El contraste entre María sentada y Marta agobiada se ha prestado a muchas interpretaciones. Por ejemplo, a defender la supremacía de la vida contemplativa sobre la activa, sin tener en cuenta que esas formas de vida no existían en tiempos de Jesús ni en la iglesia del siglo I. Entre los judíos de la época existían grupos religiosos con tintes monásticos (los esenios de los que habla Flavio Josefo y los terapeutas de los que habla Filón de Alejandría), pero Lucas no presenta a María como modelo de las monjas de clausura frente a Marta, que sería la cristiana casada o la religiosa de vida activa.

El evangelio no contrapone pasividad y trabajo. Jesús no reprocha a Marta que trabaje sino que “andas inquieta y nerviosa con tantas cosas”. Esa inquietud por hacer cosas, agradar y quedar bien, le impide lo más importante: sentarse un rato a charlar tranquilamente con Jesús y escucharle.

Todos tenemos la tendencia a sentirnos protagonistas, incluso en la relación con Dios. Nos atrae más la acción que la oración, hacer y dar que escuchar y recibir. Nos sentimos más importantes. La breve escena de Marta y María nos recuerda que muy a menudo andamos inquietos y nerviosos con demasiadas cosas y olvidamos la importancia primaria del trato con el Señor.

Marta-María y el buen samaritano

Este episodio sigue inmediatamente a la parábola del buen samaritano, que leímos el domingo pasado. Los dos textos son exclusivos del evangelio de Lucas, y pienso que se iluminan mutuamente.

La parábola del buen samaritano es una invitación a la acción a favor de la persona que nos necesita: “ve y haz tú lo mismo”.

Para mantener la acción a favor del prójimo la mejor preparación es sentarse, como María, a escuchar la palabra de Jesús.

SOMOS MARTA Y MARÍA Domingo XVI del TO 20 de julio Lc 10, 38-42

 

fe adulta

Los humanos solemos ser dados a analizar y juzgar a los demás, mientras descuidamos conocernos a nosotros mismos. Con facilidad y rapidez colocamos etiquetas a los otros, mientras permanecemos lejos de saber cómo somos, por lo que ignoramos que, con mucha frecuencia, lo que percibimos en los demás habita también en nuestro interior.

No sé si Marta y María fueron dos personajes históricos, como tampoco sé si su comportamiento era tan opuesto como el texto -escrito con un evidente interés catequético- quiere poner de relieve. Lo que sé es que en cada una y cada uno de nosotros hay un personaje inquieto y nervioso, movido por la ansiedad, conviviendo con otro que anhela y es capaz de saborear la quietud y la paz del corazón.

Y ambos personajes (pequeños yoes) merecen nuestro respeto y nuestra atención. La inquietud o ansiedad puede ser una manifestación de nuestro niño interior herido, que reclama nuestro cuidado, o puede ser un mecanismo de defensa, es decir, un protector que, con las luces y la información de que disponía, ha tratado y sigue tratando de protegernos o de aliviar nuestro malestar, por lo que merece además nuestra gratitud.

Con ambos habremos de dialogar e integrarlos en nuestro puzle completo. Y podrá darse que, al hacerlo con la parte de anhela la quietud y la paz, terminemos por descubrir que no es solo otro yo más, entre tantos que nos habitan, sino que justamente en él se refleja nuestra identidad profunda, la quietud y la paz que somos, aun en medio de “oleajes” de todo tipo.

 

EL PODER DE LA PALABRA Lc 10, 38-42 «Sentada a los pies del señor, escuchaba su palabra»


 Jesús es la Palabra, y la Palabra es la sabiduría de Dios ofrecida a los seres humanos. Para que alumbre a todos, Jesús deja la comodidad de Nazaret y se lanza a los caminos de Galilea. Le siguen los que se sienten necesitados de ella, y le acosan los sabios, los santos, los ricos y los importantes, que prefieren su propia sabiduría. Luego asume el compromiso de subir a Jerusalén para universalizarla, se enfrenta a los poderosos, lo prenden, lo torturan y lo crucifican. Pero, consciente de la necesidad de que la Palabra, es decir, la sabiduría de Dios, prevalezca más allá de su muerte, hace un testamento inequívoco y sus discípulos más cercanos lo asumen sin reservas: «Id por el mundo y proclamad la buena Noticia a todas las gentes».

Así, los primeros cristianos, unidos por la fe en Jesús resucitado y animados por el Espíritu, tienen conciencia clara de que su tarea misionera es fruto de la voluntad expresa de Jesús, y la desarrollan con arrojo y valentía. Y es tal la fuerza con que la proclaman, que despiertan el recelo de las autoridades y llegan las persecuciones. Mueren a millares, pero gracias a su compromiso y su sacrificio, nosotros hemos tenido la oportunidad de conocer a Jesús y acceder a la Palabra veinte siglos después.

Y no solo gracias a ellos, porque a lo largo de la historia se ha creado una cadena de infinidad de cristianos que han trasmitido de padres a hijos esa herencia de valor incalculable que nos mueve a compartir y a perdonar; que nos humaniza y da sentido a nuestra vida; que nos señala, como ningún otro, el destino de la humanidad y el camino que nos lleva a alcanzar ese destino.

Pero nosotros (en posesión de nuestra propia sabiduría) hemos roto la cadena milenaria de transmisión de la Palabra, hemos dinamitado sus cauces, hemos hurtado a nuestros hijos el legado precioso del que nosotros hemos disfrutado, los hemos privado de los criterios que han dado sentido a nuestra vida y los hemos dejado a merced de los criterios del mundo.

¿Y por qué?... Quizá porque hemos renunciado a “adoctrinarles” para no vernos señalados por una sociedad que se dice tolerante aunque es implacable con quienes discrepan. Quizás porque no nos apetece nadar a contracorriente y la corriente en contra nos arrastra. Quizá porque hemos relativizado la importancia de Jesús en nuestras vidas deslumbrados por otras sabidurías que nosotros mismos hemos puesto de moda. Quizá porque los encargados de proclamar la Palabra no están a la altura y no son capaces de ilusionar a nadie. Quizá porque pensamos que ya somos maduros e ilustrados y no necesitamos de los criterios de aquel carpintero crucificado hace veinte siglos. Quizá simplemente por pereza… pero el hecho cierto, indudable, es que con nuestra actitud hemos dado la espalda a la misión y hemos roto la cadena.

Y esto es un desastre de consecuencias impredecibles, porque supone renunciar al poder de la Palabra, que –incluso en los momentos más oscuros de la historia– ha sido capaz de mantener en el seno de las comunidades cristianas una enorme y bienintencionada multitud de creyentes que ha construido lo mejor de nuestra humanidad. Jesús, los criterios de Jesús, la Palabra, ha contribuido de forma decisiva a la formación de sociedades más justas, más compasivas, solidarias e igualitarias… y esto es lo que estamos poniendo en riesgo quizá sin ser conscientes de ello.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

miércoles, 9 de julio de 2025

La Iglesia católica en España, sostén ideológico de las derechas -- José Antonio Naz Valverde


 Público

Según el Vaticano II la Iglesia no debe entrar en política partidista.
Muchos obispos en España contradicen a diario dicha instrucción. Recientemente el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, ha hecho un llamamiento público a la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Ver noticia 

SI ALGUIEN SOBRA EN ESTE PAÍS, ES VOX Y SU FILOSOFÍA DE EXCLUSIÓN

 

col martell

 

"Hay que deportar a más de ocho millones de inmigrantes, aunque muchos hayan nacido aquí, vivan aquí o tengan hijos españoles para sustituir a la población autóctona".(Vox)

Ante las palabras infames y profundamente deshumanizadoras que Vox ha vertido contra los inmigrantes —incluyendo la amenaza de expulsar a más de 8 millones de personas que viven, trabajan, estudian y han nacido en España—, los ciudadanos y ciudadanas de este país no podemos ni debemos permanecer en silencio.

Decir que los inmigrantes vienen a vivir de ayudas, que colapsan servicios, que amenazan nuestra identidad o seguridad, no solo es falso: es indecente.

La realidad —observable y medible— desmiente esta narrativa tóxica: los inmigrantes trabajan en condiciones más duras, más precarias, y en sectores donde la población autóctona ya no quiere o puede trabajar: en el campo, en la hostelería, en el cuidado de mayores, en el transporte, en la limpieza, en la sanidad. Sostienen nuestro sistema público con su esfuerzo y con sus cotizaciones.

Además, son ellos quienes están manteniendo viva la natalidad en un país envejecido y estancado demográficamente. Son padres y madres que trabajan y crían, que aportan a nuestras aulas, a nuestros barrios, a nuestro porvenir. Y aún con todo esto, siguen siendo blanco de mentiras y odio.

La exigencia a la diócesis de Almería

Por otra parte, Vox también “exige” a la diócesis de Almería que retire su muy interesante proyecto de dedicar su seminario, ahora cerrado, a acoger y apoyar inmigrantes. Una iniciativa promovida por el Servicio Jesuita a Inmigrantes y que comenzará a funcionar el próximo mes de septiembre, con el apoyo del obispado.

¿Dónde está la ética cristiana de quienes agitan estas ideas? El Evangelio, lejos de sembrar miedo, exige hospitalidad"Fui extranjero y me acogisteis" (Mateo 25,35). El Papa Francisco ha sido claro: “Nadie es extranjero en la casa común”. Ha condenado el racismo, el rechazo al migrante, y ha recordado que cada ser humano tiene una dignidad inalienable.

Desde la perspectiva del Derecho Internacional, la protección de las personas migrantes no es un capricho: es una obligación. España ha firmado convenios que protegen sus derechos, que condenan la discriminación, que promueven la convivencia. Los derechos humanos no se negocian, no se votan, no se subordinan a encuestas ni a cálculos electorales.

¿Dónde están los obispos españoles que, con tanto ardor, defendían a Vox? ¿Por qué se callan? ¿Por qué no levantan su voz ante una clara ofensa a los más pobres y vulnerables? ¿Por qué se tolera la mentira organizada, financiada con dinero público? ¿Tenemos que seguir subvencionando a quienes mienten, dividen, insultan y socavan la democracia desde dentro? ¿Es que no hay límites, ni responsabilidad, ni decencia?

Deberían ser los obispos proféticamente valientes y alzar su voz para decir públicamente a todo el mundo que personas que rechacen a los inmigrantes no son cristianas, por mucho que quieran presumir de ello.

Exigimos a estos falsos políticos que se retracten. Que abandonen la manipulación como estrategia política. Porque en este país no sobra ningún ser humano honesto, trabajador y digno. Lo que sí sobra es el discurso del odio, el populismo que señala al débil para proteger al poderoso, la ideología del miedo y del desprecio.

Si alguien sobra en este país, es Vox y su filosofía de exclusión. Sobra su desprecio a los valores constitucionales, a la convivencia, a la verdad.

Este no es solo un clamor político: es un deber moral. La España que queremos no levanta muros ni propaga mentiras. La España que somos abraza, convive, defiende la justicia. No callaremos. Porque la dignidad humana está por encima de cualquier frontera o bandera. Y porque lo que está en juego no es solo el presente de los inmigrantes, sino el alma de nuestro país.

Desde Redes Cristianas gritamos: ¡Basta ya de odio! ¡Sí a la verdad, a la justicia y a la fraternidad!

 

Redes Cristianas

SAVERIO GAETA: "LEÓN XIV ES EL PAPA CON EL CURRÍCULUM MÁS AMPLIO DE SUS 266 PREDECESORES"

 

col koldo

 

Saverio Gaeta es periodista y vaticanista con más de 60 títulos publicados. Entre ellos, el polémico 'Nada más que la verdad', junto a Gänwein, y que despertó polémica por sus revelaciones y críticas al papa Francisco.

Este mayo publicó 'El papa León XIV. La historia del nuevo papa y los retos que deberá afrontar' en el que analiza al recién elegido papa León XIV. Gracias a su amplia trayectoria en medios vaticanos y su interés por la intersección entre fe y ciencia, ofrece en este libro un perfil sólido del nuevo pontífice, contextualizando su elección, estilo y desafíos tras el legado de Bergoglio.

-¿Te sorprendió la elección de Prevost? ¿Qué pensaste cuando oíste su nombre?

-Lo que me sorprendió no fue su elección, sino la rapidez con la que los cardenales lo eligieron. Durante los dos primeros días del cónclave, esperaba más bien el nombramiento de uno de los 'papables' más conocidos por los 133 hermanos electores (por ejemplo, Parolin, Zuppi, Tagle o Pizzaballa). Cuando oí al cardenal Mamberti pronunciar su nombre desde la logia de San Pedro, pensé que los cardenales habían sido más hábiles que nosotros, los vaticanistas, a la hora de identificar al que, cada día más, está demostrando ser el Papa adecuado para nuestros tiempos difíciles.

-León XIV fue duramente atacado por sectores ultracatólicos y pseudomedios de comunicación, que lo acusaron falsamente de complicidad en casos de abusos. ¿A qué se debían estos ataques? ¿Había una estrategia por parte de sectores de la Curia para impedir su nombramiento? ¿Por qué?

-Las acusaciones duraron solo unos días, ya que fueron inmediatamente desmontadas por las investigaciones de prestigiosos periodistas latinoamericanos que investigaron 'sobre el terreno'. Creo que la elección plebiscitaria de Prevost demostró que no se trató de una campaña apoyada por grupos significativos, sino, como mucho, por alguien que intentó aprovechar la ola de acusaciones de 'encubrimiento' para suscitar revuelo en la opinión pública, sin ningún éxito.

-¿Cómo definiría a León XIV?

-Es el Papa con el currículum más amplio de sus 266 predecesores. Normalmente, un religioso que se licencia en Matemáticas, Teología y Derecho Canónico va a dar clases a la universidad o, en cualquier caso, ocupa un cargo importante en su orden. Él, en cambio, se fue misionero a Perú, donde luego regresó como obispo. Por lo tanto, su compromiso ha estado totalmente en línea con el lema de los agustinos «Charitas et scientia» (caridad y ciencia), junto con una fuerte espiritualidad forjada en la acción de anunciar el Evangelio entre los más pobres.

-¿Su pontificado será una continuidad o una ruptura con el de Francisco? ¿Tendrá Prevost un estilo propio?

-Obviamente, cada pontífice tiene un estilo personal, pero este no se manifiesta de inmediato, sino a lo largo de varios años. En lo inmediato, podemos decir que las primeras señales muestran una continuidad con Francisco en la atención a los que están en dificultad y en el diálogo con el mundo, pero poniendo más de relieve la belleza de la fe católica como respuesta a las expectativas más amplias de la gente.

-Algunos medios de comunicación han interpretado el uso de la muceta, el cuidado de la liturgia o el regreso a Castel Gandolfo como señales de un alejamiento de Bergoglio. ¿Crees que es así?

-La sensibilidad de Francisco, probablemente debida a su experiencia exclusivamente latinoamericana, se mostraba alejada de la tradición eclesiástica romana clásica, lo que le llevó a dejar de lado algunos símbolos que León XIV recuperó, comprendiendo que no se trata simplemente de cuestiones estéticas. Por lo tanto, el retorno a los ornamentos pontificios habituales, a la solemnidad de la liturgia, a la residencia en el Palacio Apostólico, a las vacaciones de verano en Castel Gandolfo son, de hecho, un simple retorno a la normalidad.

-¿Cuáles son los principales retos de este pontificado?

-En el libro he identificado doce. Las principales, en mi opinión, son, en el ámbito interno, un renovado anuncio de la fe y la reorganización de la Curia romana y de las finanzas vaticanas y, en el ámbito externo, el restablecimiento de la autoridad moral de la Santa Sede y el compromiso con los derechos humanos y la paz.

 

Jesús Bastante

Religión Digital

IGLESIAS DEL SUR GLOBAL ALZAN LA VOZ POR LA JUSTICIA CLIMÁTICA


col kowalski

 

Las Conferencias Episcopales de América Latina, África y Asia, coordinadas por la Pontificia Comisión para América Latina, presentan un documento intercontinental en camino hacia la COP30: una denuncia contra las falsas soluciones y un llamado urgente a la conversión ecológica. El texto ha sido entregado al Santo Padre León XIV.

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2025-07/justicia-climatica-documento-celam-africa-asia-cop-30.html

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

En una jornada marcada por la urgencia, la esperanza y la voz profética del Sur Global, fue presentado este martes 1 de julio de 2025 en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el documento “Un llamado por la justicia climática y la casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”. Se trata de una iniciativa conjunta de las conferencias episcopales de África, Asia y América Latina y el Caribe —SECAM, FABC y CELAM, respectivamente— con la coordinación de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), en preparación a la próxima COP30 que se celebrará en noviembre en Belém do Pará, Brasil.

Participaron en la presentación el cardenal Jaime Spengler (CELAM), el cardenal Filipe Neri Ferrão (FABC), el cardenal Fridolin Ambongo (SECAM) y la Dra. Emilce Cuda (PCAL). Al final del encuentro, también tomó la palabra el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

El documento había sido previamente presentado al Papa León XIV en una audiencia privada concedida a los tres cardenales presidentes de los organismos episcopales continentales, acompañados por Mons. Lizardo Estrada, secretario general del CELAM, y Mons. Josef Sayer.

Fruto del discernimiento y la resistencia

El cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del CELAM, explicó que el texto es fruto de un “discernimiento espiritual y comunitario entre Iglesias hermanas del Sur Global”. Desde América Latina, llega cargado de experiencias concretas de sufrimiento y esperanza: “Levanto una voz que no es sólo mía, sino de los pueblos amazónicos, de los mártires de la tierra, de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que cuidaron la vida en medio de la amenaza”.

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Presentación del documento en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, martes 1 de julio de 2025.

Criticó duramente las falsas soluciones climáticas que ignoran el componente ético de la crisis: “¿Cómo podemos aceptar que la solución climática sea un negocio para pocos y un sacrificio para los pueblos originarios y locales?”, preguntó. Frente a la lógica del “capitalismo verde”, propuso una transición “justa, popular y comunitaria”, centrada en las comunidades, las mujeres y los jóvenes.

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Diálogo del Santo Padre con los representantes de los Episcopados de África, Asia y América Latina el martes 1 de julio de 2025.   (@VATICAN MEDIA)

Asia: entre catástrofes reales y soluciones ilusorias

Desde el continente asiático, el cardenal Filipe Neri Ferrão ofreció una visión pastoral y ética. Denunció las consecuencias visibles del cambio climático: “Nuestra región vive ya inundaciones, migraciones forzadas, pérdida de islas... mientras se imponen soluciones como mega infraestructuras o minería para baterías verdes que no respetan la dignidad humana”.

Ferrão instó a los países del Norte a reconocer su deuda ecológica, estimada en 192 billones de dólares para 2050, y a garantizar una financiación climática justa y sin nuevas deudas. Subrayó que la respuesta de la Iglesia debe ser más que crítica: “Queremos promover alternativas como economías del decrecimiento, programas educativos, espiritualidad ecológica y redes interreligiosas por la vida”.

África: un grito por dignidad y justicia

El cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa y presidente del SECAM, alzó la voz en nombre de un continente que, aunque rico en recursos, ha sido históricamente saqueado. “África no es pobre: es un continente expoliado”, afirmó con firmeza. “No aceptamos que se sacrifiquen comunidades enteras en nombre de la transición energética, ni que nuestros bosques se conviertan en activos financieros mientras falta agua potable”.

Ambongo subrayó que la Iglesia africana propone una transformación centrada en la vida, los derechos de los pueblos indígenas y migrantes climáticos, y la equidad intergeneracional. “El tiempo de la indiferencia ha terminado. África quiere vivir, respirar y contribuir a un futuro justo para toda la humanidad”.

Cuda: organización, catolicidad y poder simbólico

La Dra. Emilce Cuda, secretaria de la PCAL, destacó en la rueda de prensa y en entrevista con Radio Vaticana el carácter profundamente comunitario del proceso. “Esto nace en América Latina con la necesidad de tener una voz profética para que nuestros pueblos tengan vida. Luego se sumaron África y Asia, y el Papa aprobó esta capacidad de organización de nuestra Iglesia en el Sur Global”.

Subrayó que la catolicidad no es un concepto abstracto, sino “la práctica concreta de una comunidad organizada que combate el individualismo y construye puentes”. En su opinión, este documento aporta a la COP30 “un poder simbólico que derriba muros”, aunque no posea fuerza política ni financiera directa. “Nuestra misión es pastoral: tocar el corazón también de quienes hoy están en lugares de decisión. Ellos también son católicos. Esta es una llamada para todos”.

En un mensaje dirigido especialmente a los comunicadores, Cuda afirmó: “La comunicación es parte del credo católico. Hoy necesitamos a los especialistas en comunicación más que nunca, para contrarrestar el negacionismo y organizar la esperanza”.

Mons. Lizardo Estrada: conversión y coraje desde el Evangelio

En diálogo con Vatican News, el secretario general del CELAM, Mons. Lizardo Estrada, sintetizó el mensaje del documento: “Estamos en una crisis que hay que tomar en serio. No esperemos más muertes ni exclusiones. Es tiempo de conversión, como pide el Evangelio”.

Destacó que el texto no sólo recoge la voz de los pastores, sino también de científicos, teólogos y especialistas. “Este es un llamado a actuar ya, con coraje. Como decía San Agustín, la esperanza tiene dos hijas: la indignación ante la injusticia, y el coraje para cambiar. A eso nos llama hoy la Iglesia”.

Czerny: la realización concreta de Laudato si’

Al tomar la palabra, el cardenal Michael Czerny vinculó el documento con el legado profético del Papa Francisco: “Me pregunto si hay alguien que, hace diez años, podría haber imaginado esta conferencia de prensa como un cumplimiento y una implementación de Laudato si’. Esta es una extraordinaria expresión de lo que el Papa Francisco ha pedido y lo que el Papa León sigue subrayando. Estoy agradecido”, expresó.

Hacia Belém: una voz unida y profética

El documento será presentado oficialmente en la COP30, con el objetivo de incidir en las decisiones globales desde una perspectiva ética, comunitaria y espiritual. “Vamos con los pies en la tierra y el corazón en el Reino”, expresó Spengler. Y como concluyó Ambongo: “Gracias por escuchar esta voz que viene de las periferias, pero que habla al corazón del mundo”.

 

Vatican News