FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

lunes, 21 de julio de 2014

Nuestros obispos ¡nos abandonan! Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara


El artículo de Jesús Bastante en Religión Digital (RD) con fecha de hoy, “Rouco no quiere irse”, comienza con este párrafo vergonzoso: “Algunos obispos le tienen miedo; otros, respeto; muchos le debemos la mitra. Va a ser difícil que las cosas cambien mientras siga aquí. Porque sigue, y manda mucho”. Este es el sentir de una sensible mayoría de miembros de la Conferencia Episcopal ante la actitud que, desde marzo a esta parte, está adoptando el cardenal de Madrid y ex presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco, ante dos de las claves de futuro para la Iglesia española: los cambios en la política comunicativa de la Iglesia y, sobre todo, su propia sucesión”.
Y lo llamo vergonzoso no porque la vergüenza se deba al autor del artículo, sino por lo que cuenta, y, porque a la vista de lo que vemos, tiene todos los visos de credibilidad. Bastante es un periodista valiente, sincero y honesto, y no es de los sensacionalistas que busca la sorpresa y el pasmo, sino que cuenta las cosas como las sabe, o como se las cuentan. Es decir, yo me creo lo que escribe. Aunque, a decir verdad, y a mis modo de ser y de reaccionar, una noticia como ésta, que no lo es tanto, porque ya corría por la Curia (a mí me lo dijeron en tres departamentos diferentes de la misma) el famoso chiste de las siglas JMJ, (Jornada mundial de la juventud), aplicada a Rouco como “jamás me jubilaré”. Es decir, más que la noticia sobre el Arzobispo de Madrid, , lo que llama la atención, y molesta y atormenta, es la parte que corresponde a los demás obispos.
Yo no sé si el obispo gallego quiere irse, o no. Me puedo hacer una idea. Pero para mí lo vergonzoso, lo inaceptable, y lo que demuestra que muchos de nuestros obispos no merecen serlo, es la reacción temerosa, casi de pavor paralizante, y de terror, que los prelados españoles padecen ante uno de sus pares, por muy arzobispo de Madrid y ex presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que sea. No lo puede entender, ni lo puedo aceptar. “No tengáis miedo, yo he vencido al mundo”, nos animó el Señor. Pero, ¿de qué puede tener miedo un obispo? ¿Es tan difícil plantarse ante otro obispos y decir le: con todo respeto y amor fraterno, hermano, no estoy de acuerdo contigo en esto, ni en esto, ni en lo otro. Esto es lo que haría San Pablo, y lo que hicieron los apóstoles y los primeros discípulos en las primeras horas de la Iglesia.
Y esto es lo que intento hacer yo. Sería petulante y engreído si pretendiera ponerme como ejemplo de nada. Pero puedo decir, bien alto y bien respetuosamente, que, como pueden apreciar los lectores de este blog, digo las cosas con claridad, con respeto, sin ofender, pero sin callar nada. Esto me ha provocado algún disgusto en la Iglesia, y los sigue causando, pero no he tenido, hasta ahora, mayores problemas en mis encuentros dialécticos con D. Antonio María, y, desde luego, por las noches puedo dormir a gusto.
El contencioso actual tiene dos apartados: uno, el de la sucesión en la sede madrileña. El otro, colmo actuar, y a la mayor brevedad, con el canal 13TV, propiedad de la CEE. En el primer tema, todos podemos entender fácilmente que no solo el cardenal Rouco, sino casi todos los obispos, pretendan que su sucesor sea de su cuerda, o lo más parecido posible. Entiendo la actitud del obispo saliente, como las de otros que quieran influir en la elección del sustituto. Pero puestos a ello, bien que podrían aprovechar los obispos la oportunidad para presionar donde se deba para cambiar el poco evangélico sistema de promoción de los obispos. O, por lo menos, que expresen su opinión al respecto, y que se sepa.
Mucho más claro es claro debería ser la posición del episcopado española ante el otro tema. Es tan escandaloso, tan insoportable, tan anticristiano, el canal 13TV, sobre todo en su programa “El cascabel”, o en los informativos, que quedarse callados ante ese gravísimo error del episcopado, dejando que campee a sus anchas en medio del rebaño, y pagando, no al lobo, sino a una manada de lobos, que esa complicidad, o connivencia, o simple omisión, constituiría, en verdad, una auténtica traición a la tarea pastoral, es decir, de intentar ser un buen pastor, que les compete a los sucesores de los apóstoles.

•Israel, utilización de la fuerza contra la población civil y contra Palestina: Crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad Hugo Ruiz Díaz Balbuena


La Corte Internacional de Justicia en su dictamen de julio de 2004 dejó claramente establecido que Israel es Estado ocupante, que es el Estado de Israel el que  se apropió de tierras que no le pertenecen, que es ese Estado el que se apropió de otros bienes palestinos, incluyendo el robo en gran escala de las tierras.  
Desde la perspectiva del Derecho internacional vigente, Israel es el Estado colonialista que somete al pueblo palestino a una brutal colonización y despojo cínico de sus recursos naturales. Esto, sin hablar del saqueo abierto de los recursos del mar, de la política de apartheid, de la humillación cotidiana a la que somete a niños, jóvenes, ancianos, mujeres embarazadas, palestinos y otras gravísimas conductas delictivas internacionales.  
 
La Corte internacional de Justicia condenó explícitamente en el 2004,  la construcción del muro de la vergüenza y ordenando a   Israel su destrucción.
 
El Estado de Israel y sus autoridades, no solo no acataron las leyes internacionales, no solo se burlaron de la Corte Internacional de Justicia, sino que continúan, violándolas en forma impune.
 
Un punto debe quedar clarísimo, y esto según el Derecho internacional: No es Palestina la que ocupa territorio de Israel,  ES ISRAEL EL ESTADO COLONIALISTA Y OPRESOR[1]. 
 
 La misma Corte Internacional de Justicia señaló claramente a Israel como responsable de las “colonias instaladas por Israel en violación del Derecho Internacional en el territorio palestino ocupado”.
  
En el párrafo 78 de su decisión de 2004, la Corte Internacional de Justicia señaló sin ambigüedades que “según el Derecho internacional consuetudinario… un territorio es considerado ocupado cuando se encuentra bajo la autoridad de fuerzas enemigas….Los territorios situados entre la Línea Verde y la antigua frontera oriental de Palestina bajo mandato, fueron ocupados por Israel en 1967 en el curso del conflicto armado con Jordania. Según el Derecho internacional consuetudinario se trata, en consecuencia, de territorios ocupados…el conjunto de estos territorios continúan ocupados (por Israel)[2].  
 
 El Estado de Israel y sus autoridades, son las responsables del estado anterior y actual porque provocadas por la ocupación del territorio palestino y por el saqueo de sus recursos y riquezas. Y esto, claramente, en violación abierta de toda normativa internacional.
  
Recientemente, hace días, el Primer ministro Netanyahu, ordenó el bombardeo indiscriminado de la población civil, con su cohorte de asesinato de niños palestinos, de mujeres y personas mayores, el ataque a ciudades civiles, el uso desproporcionado de la fuerza militar y armada, la utilización desmedida de armas frente a una población que carece de una capacidad de respuesta. Podemos enumerar varios otros actos de verdadera barbarie.
 
Recordemos a este respecto los crímenes internacionales ordenados y cometidos por Ariel Sharon en el Líbano en 1982. Recordemos los crímenes en masa perpetrados por Israel contra la población civil del Líbano en el 2006, el asesinato de niños, de jóvenes, la utilización de armas prohibidas como el fósforo blanco y uranio empobrecido contra la población civil, la utilización indiscriminada de las “bombas  chocolates” para atraer la atención de los niños.
 
Estos actos, incluyendo los actuales contra Palestina, indiscutiblemente según las Convenciones de Ginebra y según el Estatuto de la Corte Penal Internacional,  constituyen crímenes internacionales.  La indiferencia de los tradicionales “maestros y defensores de los derechos humanos” como la Unión Europea y los Estados Unidos ante estos crímenes repugnantes, no sólo es indignante, sino que constituye un acto de complicidad directa.
 
La única paz posible requiere el retiro inmediato e incondicional del Estado de Israel del territorio palestino según las fronteras de 1967.
 
Asimismo, el Estado de Israel debe reconocer sin más demora, y sin condición alguna, ajustando su conducta a la ley internacional, la existencia de dos Estados, no de un batustán al estilo sistema criminal de apartheid sudafricano.
 
Hasta tanto el Estado de Israel siga colonizando y robando tierras palestinas, ninguna paz será posible.
 
Es hora que los gobiernos democráticos de la región, el MERCOSUR, la UNASUR, ALBA, OEA, tomen medidas coherentes y acordes con la gravedad de los crímenes israelíes. Es tiempo de acabar con este sistema de impunidad estatal y juzgar a los responsables de estos aberrantes crímenes de lesa humanidad.
 
 
[1] . Véase, Resolución 237 del Consejo de Seguridad de junio de 1967, Resolución 271 de setiembre de 1969, Resolución 446 de marzo de 1979, Resolución 681 de diciembre de 1990. Igualmente Resolución s 56/60 y 58/97 de la Asamblea General de la ONU. Ninguna fue acatada por Israel que contó y sigue contando con la garantía de la impunidad absoluta que le brindan los gobiernos norteamericanos y actualmente Obama.
 
[2] . Ver párrafos 75 a 77 de la decisión de la Corte Internacional de Justicia de 2004.



http://www.alainet.org/active/75322


Documentos Relacionados:

domingo, 20 de julio de 2014

Entrevista a Javier Vitoria Evaristo Villar y Juanjo Sánchez


Francisco Javier Vitoria es escritor fecundo y profesor emérito de teología en la Universidad de Deusto y en la Universidad Centroamericana de El Salvador. Miembro de Cristianismo y Justicia y del Consejo de Dirección de la revista Iglesia Viva, trabaja como sacerdote en la parroquia de El Salvador, en Bilbao.
Frente al silencio opaco de la jerarquía y el remilgado leguaje de los teólogos áulicos en estos temas vidriosos, Javier, colega y amigo, habla con frescura y claridad meridianas. Podrás estar o no de acuerdo con su postura, pero tienes la ventaja de partir de una posición sólida y sincera.

Esta sociedad nuestra, multicultural y en creciente desigualdad social, no se siente políticamente representada (“no nos representan”). ¿Dónde está el fallo?
La pregunta es compleja. Hay que decir que probablemente sí nos representan. Porque la ciudadanía que tenemos se siente más cliente que ciudadana, más consumidora de bienes que implicada en proyectos políticos. Como en la época de imperio romano ha vendido su libertad por el “pan y el circo”, por consumo y espectáculo.

¿No nos representan o nos representan? Esta es la cuestión. Lo que pasa es que hemos elegido ser siervos en lugar de ciudadanos. Desde hace ya bastantes años estoy convencido de que el problema fundamental está en la ciudadanía. La política es un reflejo de lo que somos.

Entendemos, entonces, que los problemas arrancan desde más abajo…
Hay que educar en la democracia y a la ciudadanía. Los partidos son corruptos, sí, pero ¿y el que no paga el IVA? ¿El que ha conseguido un pelotazo con el piso heredado de sus padres? Cuando hace unos años me decían: “los jóvenes no pueden adquirir una vivienda”; yo les decía: “es verdad, porque sus padres están especulando”. Se compraba un piso por equis y se vendía multiplicando por el 500%. ¿Cuántos ciudadanos renunciaban a este tipo de pelotazo? Y los que no lo hacían era, en su mayoría, por no estar “en el lugar adecuado en el momento oportuno”.

Lo he vivido en mi tierra en relación con el terrorismo. Se dice ahora que la mayoría ha parado el terrorismo. Bueno. Mientras yo estaba todos los lunes parado protestando por los secuestros, la mayor parte de la gente pasaba por delante para entrar en el Corte Inglés. Tampoco la mayoría de madrileños estuvieron en la manifestación multitudinaria del 22M exigiendo “pan, trabajo, techo y libertad”. Seguro que hubo mucha más gente viendo el partido del Barça-Atlético que en la manifestación por la dignidad.

Somos lo que somos. Resulta que ser inteligente, hacer negocio es ser amoral. Por esto no se puede decir fácilmente: “nosotros somos los buenos, ellos (los bancos, los políticos) son los malos”. Evidentemente tiene mayor responsabilidad quien tiene más poder. Pero mientras los de abajo no seamos un sujeto político ciudadano capaz de interrelacionarnos con el poder político y económico siempre estaremos a merced de sus peligrosos caprichos.

De acuerdo, sin sujeto ciudadano no hay nada que hacer. Pero, ¿qué pensar de las mediaciones políticas que pretenden representarnos?, ¿por qué están siendo tan rechazadas?
Los partidos políticos, ya sabemos, se han convertido en máquinas electorales, interesados principalmente en las prebendas del poder político. No. No es el servicio general a la ciudadanía lo que les mueve. Si eso fuera, no se explicaría lo que está pasando en España en estas últimas décadas, fundamentalmente la corrupción.

Pensemos por unos momentos en el PSOE, que se dice de izquierdas y con posibilidades de gobernar. A mi modo de ver, el PSOE ha abandonado la matriz cultural y política de la que surgió, “el sufrimiento de las víctimas del sistema”. Hay socialismo porque no ha habido condiciones de vida para las mayorías de las que surgió. Pero ahora el socialismo ya no está en esto, no se deja afectar por el sufrimiento de las víctimas. Y cuando no se tiene conciencia de ese dolor y sufrimiento es difícil ser de izquierdas. Ha vendido la historia del sufrimiento por el plato de lentejas del poder político. Se lo he dicho a ellos y lo repito ahora: cuando la izquierda pierde su referente ideológico, el proletariado (las víctimas del sistema), deja de ser de izquierdas. Porque la izquierda no está al servicio de la libertad, sino de la justicia. Y actualmente el discurso socialista se funda más en la libertad que en la justicia. Y eso es una gran traición.

Ante la evidente pérdida de identidad de los partidos de izquierda, está creciendo el movimiento de los/las indignados/as…
Cierto. En esta situación de crisis se nos pide desde el poder que nos sacrifiquemos, que nos contentemos con despidos baratos, con trabajos precarios, con pensiones bajas, con sanidad privada, etc. Pero hay una minoría de ciudadanos que no está dispuesta a sacrificarse así. Esta minoría está protagonizada por los movimientos de indignación que han tomado conciencia de algo muy importante que tiene que ver con la solución: que los ciudadanos tenemos legitimidad para reclamar y exigir derechos, pero no tenemos poder para hacerlos efectivos. Hemos delegado el poder a los partidos políticos. Tenemos derecho al trabajo y a la vivienda, pero no tenemos poder para tener trabajo ni vivienda. En consecuencia, de aquí no podremos salir más que en la medida en que asumamos la soberanía y nos organicemos.

Estoy convencido de que no se puede recrear la política sin recrear la ciudadanía. Por eso me parece gravísimo el error que cometió la Iglesia con su oposición a la Educación para la Ciudadanía. Hemos viajado muy rápidamente desde la dictadura a la democracia, sin tiempo suficiente como para asentar las cosas. Por eso es necesario educar en valores como la tolerancia, el respeto, la verdad, la necesidad de información, de pensamiento crítico, etc. ¿Cómo construir el Reino de Dios sin ciudadanía, sin democracia? Me pregunto si esta Iglesia sigue mirando la realidad más desde los ojos del ministro de Hacienda, Montoro, que desde los ojos de Caritas.

En la creciente movilización social de nuestros días se encuentran no solo movimientos reivindicativos sino también nuevos partidos de izquierda con sus ofertas de participación política. ¿Cuál es tu impresión al respecto?
Me parece importante la existencia de estos colectivos. Y, como se dice en el Evangelio, también en ellos puede haber trigo y cizaña. Habrá que ser prudentes y astutos para que, por causa de la cizaña, no arranquemos también el trigo. Porque puede haber cosas que no sean favorables a un proyecto de futuro. Empezando por las motivaciones que, como dice Ety Hillesum, no todas las indignaciones son de raíces profundas. Algunas son de tipo corporativista: estoy indignado porque me ha tocado a mí; pero, cuando había paro y a mí no me tocaba, yo no me indignaba.
Yo veo todo esto con esperanza. Porque, al fin y al cabo, sin política no se pueden resolver las cuestiones. Ser apolítico es una estupidez. Evitando el populismo xenófobo de la extrema derecha, que está cobrando mucho protagonismo en Europa, lo que me da miedo es que, reaccionando contra las corruptelas de la democracia, nos pasemos y se nos vaya el niño con el agua sucia de la bañera. Nos ha costado mucho conquistar la democracia y esta es condición sine qua non para ir hacia adelante. Con esta base, es necesario potenciar estos movimientos de reivindicación y de propuesta política. Su credibilidad, además de la confianza que pueden ofrecernos las personas, se irá verificando desde el programa y, sobre todo, desde la práctica.


Además de sobre la crisis global, se está hablando mucho en estos días sobre la crisis de la Transición española…
La Transición para mí ha sido ejemplar. Hemos podido pasar de un régimen dictatorial a un régimen democrático sin pegarnos. Hemos vivido el periodo más largo de la historia de España sin guerras internas. Todo esto, que es verdad, se ha recordado en estos días con ocasión de la muerte de Suárez. Pero tampoco podemos sacar pecho, porque con la Transición ha llegado la corrupción política, el pelotazo, el etnocentrismo regional en el que vivimos todos, no solo los vascos, catalanes o gallegos. Todos hemos llegado a creernos que nuestro terruño es el ombligo del mundo. Y hemos perdido el sentido de ciudadanía en favor de la pertenencia identitaria. Somos antes extremeños o vascos que ciudadanos. La ciudadanía es en nuestras tierras una identidad débil. Pero es el único sujeto moderno de la política. Porque otros conceptos que se barajan, como el de pueblo, necesitan tantas matizaciones que, al final, resultan confusos.

Ciudadanía sí, pero “café para todos”. ¿Qué juicio te merece la actual descentralización del Estado? ¿Qué es lo que no ajusta? 
El hecho de que nos hayamos dotado de una autonomía podrá ser bueno, no tengo por qué dudarlo, pero todos nos hemos expuesto a ser contaminados con los riesgos de los nacionalismos. Como dice Muñoz Molina, no hay más que ver los prólogos de algunos estatutos autonómicos. Todos resultan ser países mitológicos, sin defectos, traídos directamente por los ángeles. Todos son amables, cordiales. Todo son virtudes. Y siempre han sido agredidos por los malos, que son los otros. ¡Una verdadera mitología! Todo esto nos resta fuerza para construir la ciudadanía.

Pienso que estamos avocados a una segunda transición política ¿federal?, ¿republicana? No sé. Los problemas de la unidad de España son discursos para satisfacer a las propias huestes. Así no se resuelven los problemas. Habrá que pensar que otras generaciones nuevas, que ya no han vivido nuestra historia bajo un régimen autoritario, podrán hacer las cosas de otra manera. Porque las actuales tensiones que existen con las llamadas nacionalidades históricas necesitan otro acomodo.
Pero lo que a mí más me preocupa (aunque esto no le preocupe a Rouco) es la cohesión social. Yo tengo poco sentido patriótico. Entre otras cosas, porque el cristianismo me ha enseñado que el concepto de patria está subordinado al de fratria o fraternidad. Soy vasco, pero, para decirlo todo, soy más del Atlhetic. Lo que me preocupa de este país y de mi tierra no es si somos independientes o estamos unidos, sino si hay cohesión social. Frecuentemente pregunto a la gente: ¿usted cree que es independiente de la Coca-Cola?, ¿cree que le oprime más el Estado español que la Coca-Cola? A todos nos oprime la economía. Y la independencia no te va a garantizar, en principio, la fratria económica, la cohesión social. Si mañana el País Vasco es independiente, ¿por qué va a estar menos sometido a la economía que el resto de España? Ni siquiera Europa es independiente.

Una segunda transición política. Interesante. ¿Qué debería integrar, a tu juicio, esa segunda Transición?
Pienso que no sería suficiente con buscar un equilibrio entre el conjunto de nacionalidades y regiones españolas, de tal forma que se pueda convivir cordial y amablemente. Tampoco bastaría con tener un régimen más adaptado a los tiempos modernos (la monarquía me parece una anticualla y que, además, se impuso en su día para evitar la presión militar). A mi modo de ver, no habrá segunda transición si no integra un reparto más equitativo de las riquezas y una mayor cohesión social. Sencillamente, que el Estado social y de derecho no sea algo que esté solo en la Constitución.


¿Las autonomías actuales, pueden ser un problema para esta segunda transición?
Yo creo que la administración actual es enorme y muy costosa, necesitamos introducir algún criterio de racionalización dentro de la misma articulación autonómica del Estado. Todo está doblado. Tenemos una administración elefantíaca. Para esto es preciso desmitificar el tema identitario (pero en todas partes) y simplificar el aparato administrativo. La primera transición nos enseñó a convivir entre diferentes. Esta segunda tendría que ayudarnos a convivir en condiciones de igualdad. Ir anulando esa estremecedora división entre pobres y ricos.

Ya nos lo advertía, hace treinta años, Ignacio Ellacuría: “el modelo no es universalizable porque, como viven ustedes, no se puede vivir en todo el mundo”. Con esta crisis de la economía, Europa se está termundializando. Y la crisis ha venido para quedarse, a no ser que desde la política consigamos empoderarnos. En este sentido, la segunda transición no puede olvidar este factor importante: tiene que abordar la actual dualización de la sociedad, desde la profundización democrática en dimensiones como la igualdad, la libertad y la fraternidad. Indudablemente, tendrá que tocar aspectos muy determinantes de la actual configuración autonómica.

Los poderes financieros y económicos dominan los políticos y sociales. ¿Qué poder real le queda al pueblo frente a la banca y la patronal? ¿Existe alguna vía para que la ciudadanía llegue a empoderarse de la política?
Esta es la lucha de David contra Goliat. Es una historia para la resistencia que conviene recordarla también ahora porque quizás David no haya ganado más que una vez en la historia. Durante el discurso a la nación del presente año yo pensé pedirle al presidente del gobierno un desmentido del informe en el que Intermon-Oxfant afirmaba que las élites económicas tienen secuestrados a los gobiernos y a los parlamentos. Es un asunto muy grave, porque, si tomamos en serio esta afirmación, el gran problema para el presidente de gobierno ya no es Cataluña, sino estar secuestrado por los poderes económicos y financieros. He pensado también, a propósito de otras noticias que se han ido difundiendo, que, si yo fuera abogado o votante del PP, le exigiría a Rajoy que me aclare si es cierto que ha retirado la ley de la justicia universal porque los chinos le han dicho que, de no hacerlo, iba a tener problemas con la deuda externa, porque es a China a quien más dinero debe España. La economía es, pues, la que está gobernando el mundo en estos momentos impidiendo las exigencias de una política fiscal y social como quiere la ciudadanía.
No obstante y a pesar de todo esto, yo creo que la ciudadanía puede tomar decisiones importantes en el campo de la economía. Al menos en la referente al consumo. Los movimientos ciudadanos en el Norte de Europa han impedido a la multinacional propietaria hundir en el mar una plataforma petrolífera que beneficiaba a la ciudadanía. Se puede hacer mucho contra la explotación no comprando productos a las empresas que mantienen trabajos en condiciones infrahumanas. Esto resulta ciertamente incómodo, pero también es verdad que no se pueden cambiar las cosas sin sacrificio y sin pensar en los demás. Sin ese nivel de politización, no hay nada que hacer. Si queremos una sociedad democrática cohesionada y justa, defendiendo a los más pobres, necesitamos conciencia, educación y compromiso. Los que tenemos ya cierta edad sabemos que las cosas no se han arreglado con solo la desaparición de Franco. Y se necesita tener también una mentalidad global. Yo lamento tener que oír a ciertos sindicatos de mi tierra cantar la internacional cuando hacen exclusivamente políticas nacionalistas.


¿Tiene la ciudadanía poder para hacer, por ejemplo, que los parlamentos aborden el escándalo de los paraísos fiscales?
Claro que lo tiene, pero antes tiene que tomar conciencia de lo que supone un paraíso fiscal, una SICAV, una evasión de impuestos, etc. Se podría exigir a los partidos políticos que, al menos, lo lleven en sus programas electorales y, luego, hacérselo cumplir. Pero la ciudadanía no parece preocupa por nada de esto. Fijaos en qué nos hemos estado ocupando en los últimos meses… en la contrarreforma del aborto. Y hemos ignorado olímpicamente eso que el papa ha llamado “sistema de muerte”. Yo creo en el poder de la ciudadanía, pero me cuesta ver que tenga en estos momentos energía interior y espíritu de solidaridad suficiente como para ponerse en marcha. Hemos renunciado al poder a cambio del pan y del circo.


Volvamos a la política y a un tema de candente actualidad en España: el derecho a decidir. ¿Qué lugar ocupa en el ranquing de los derechos que asisten a las personas y a los pueblos? Dentro de un mismo Estado, ¿este derecho asiste primordialmente a una sección (una autonomía) o es sincrónicamente derecho de toda la ciudadanía del Estado? 
A mi modo de ver, el derecho a decidir no tiene nada que ver con los derechos de primera y segunda generación. ¿Quién tiene derecho a decidir, la ciudadanía o el pueblo? Yo no creo que se trate de un derecho como el derecho a la vivienda, por ejemplo. En cualquier caso, independientemente del derecho que pueda tener el pueblo catalán o el pueblo vasco a la independencia, a mi modo de ver, también lo tiene el resto de España. No creo que sea un derecho que pueda tomar unilataralmente una comunidad autónoma o histórica independientemente de las demás. Eso forma parte, según yo lo veo, de la mitología nacionalista.

En concreto, si algún día se lleva a un referéndum, habrá que preguntar a todo el Estado español. Y, en cualquier caso, si los vascos decidieran que no quisieren vivir en España, pues yo, si fuera madrileño, votaría que se fueran. Lo digo sin acritud. Yo no quiero vivir con nadie que no quiera convivir conmigo. Si el 90% de los catalanes no quieren convivir conmigo, pues votaría que se vayan. Porque para mí ni la unidad de España ni la independencia de Euskadi es sagrada. ¡Lo que es sagrada es la fraternidad!
Pasemos al campo religioso-eclesial, estrechamente unido al tema que estamos tratando. Una sociedad como la española, vinculada tradicionalmente a la religión católica, está viendo cómo se van flexibilizando y hasta rompiendo tales vínculos. ¿A qué se está debiendo esta ruptura?
Se debe, a mi modo de ver, a que no se manifiestan públicamente, como debería hacerse, ciertas dimensiones del cristianismo que considero esenciales. Veamos. La Iglesia tiene muchas tradiciones internas y la Iglesia española también. Corremos siempre riesgo, como decía mi profesor de eclesiología, de que cada vez que hablamos de Iglesia estemos hablando de la jerarquía. Yo diría que la Iglesia en su conjunto ha dejado de ser una referencia histórica porque no ha sido una referencia utópica. Como ha dicho Metz, la Iglesia ha dejado de ser transmisora de esperanza en una época de pérdida de la utopía. Creer en la resurrección de Jesús es creer que otro mundo es posible. Porque las cosas no tienen por qué ser necesariamente así.
Por otra parte y como ha recalcado acertadamente W. Benjamin, se nos ha encomendado especialmente la esperanza en favor de los pobres. Lo que quiere decir que, entre otras cosas, en un mundo desigual e injusto como en el que estamos en España la Iglesia debería ser una “instancia crítica” desde el lado de los pobres, no desde los intereses eclesiásticos. Lamentablemente, durante la crisis actual, oficialmente no ha convocado manifestaciones masivas a favor de los pobres. Y esto es grave. Ahora lo está recodando el papa Francisco: “Quiero una Iglesia pobre y para los pobres”. Quiero decir que, por encima de la unidad española, la Iglesia tiene que defender la cuestión social. La unidad española es negociable, la cuestión de los pobres, no. La fraternidad es un dogma porque es el otro rostro de Dios en la historia. Si no hay fraternidad, tampoco hay Dios Padre.
Y hay una tercera cuestión que me parece importante que hizo la Iglesia al principio de la primera transición: generar espacios para la concordia, para el diálogo, para el acuerdo, para la racionalidad. No para el insulto y la descalificación, que es lo que vemos en los periódicos y tertulias de los medios. Podemos ser adversarios políticos, pero hay algo más de fondo en lo que coincidimos. Y la Iglesia debería ser públicamente ese espacio para la concordia.

¿Está diciendo el papa Francisco cosas tan nuevas como para ocupar la primera página en los rotativos del mundo entero?
Yo no creo que el papa diga nada nuevo, lo que es nuevo es que lo diga el papa. Y que lo diga con ese lenguaje que la gente entiende, como si fuera su párroco. Pienso que Francisco ha desmitificado el papado. Ha dejado de ser un personaje sagrado y se ha convertido en un pastor. Deja entrever que se ha pateado los barrios de Buenos Aires y no ha vivido en palacio. Y esto es una novedad. Porque si el papa hoy vive modestamente y llama la atención es porque antes no se hacía. Era una monarquía absoluta cargada de oropeles y de sacralidad. Todo esto, en una cultura de la propagando y de la imagen como la actual, se puede convertir, como se ha hecho con el Che Guevara, en un objeto de consumo. Pero si la Iglesia entera decidiera ser de los pobres y para los pobres, os aseguro que pronto dejaría de salir en las primeras páginas de los diarios.


¿Cómo dibujar el perfil de un cristiano, católico, responsable en el momento socio-político y religioso de nuestros días? ¿Podrá tener alguna influencia esta nueva imagen de Francisco en el recio nacionalcatolicismo imperante?
A mi modo de ver, primero tendría que preguntarse si adora al ídolo dinero o al Dios de Jesucristo. La idolatría es una cuestión clave. Al pluralismo religioso le pertenece también esta cuestión, porque el dinero es lo que contamina todo.

En segundo lugar, debería ser muy consciente de cómo el sistema capitalista religa toda la realidad como si fuera de él ya no hubiera espacio para la salvación. El capitalismo es el mayor de los fundamentalismos. Y, frente a esta idolatría, como católico consciente, sabe que otro mundo es posible y que está llamado a ir poniendo en acto y en cada momento eso que Pablo Freire llamaba “lo inédito viable”.
Finalmente tiene que ser solidario con los pobres. Esto quiere decir que el catolicismo español, que todavía sigue siendo de clases medias, tiene que hacer un gran esfuerzo. Lo he repetido mucho en los últimos años: “no se puede ser solidario con los pobres sin empobrecerse”. Decir que se es solidario con los pobres y tener más dinero el 31 de diciembre que el uno de enero del mismo año es una incoherencia. Quiere decir que has dado de lo que te sobra, no has compartido con él. La solidaridad es un tema clave de esta cuestión.
No se puede ser hoy católico sin responder a estas cuestiones. Para vivir de esta manera, hay que ser muy espiritual, hay que hacer mucha oración porque hay que creérselo. Y uno ora para tener fe, para darle más crédito a Jesús de Nazaret que a Bankia. Y una de las cosas extrañas de Jesús es que a Dios no se va por el templo sino por el que está al borde del camino. Ese es el final de la religión.

sábado, 19 de julio de 2014

Un obispo mexicano con parresía de profeta

Redacción de Atrio, 14-Julio-2014


“Los que dicen que el homosexual es un enfermo son los que están enfermos”

“Legalizar la prostitución es legalizar la explotación femenina”

Raúl Vera, obispo de Saltillo. / SAÚL RUIZ


Raúl Vera (Acámbaro, Guanajuato, 1945) es el obispo más amenazado de México. Un prelado que ha salido vivo de más de un atentado y cuyo trabajo en favor de los desaparecidos, migrantes, menores, indígenas, prostitutas y parias de todo tipo le ha granjeado odios feroces, incluido la letal enemistad del narco. Pero las amenazas no parecen hacerle mella. Ingeniero de carrera e hijo intelectual del Mayo del 68, se ha forjado una leyenda de indomable. Su primer pulso llegó en 1995 cuando Juan Pablo II le envió como coadjutor a Chiapas, en plena efervescencia zapatista. Tenía como misión poner orden en la diócesis de san Cristóbal de las Casas, dirigida por el carismático Samuel Ruiz, un adalid de las tesis indigenistas y la teología de la liberación. Al poco de llegar, aquel comisario político al que todos consideraban un conservador y cuyo destino era quitarle la mitra a Ruiz, acabó apoyando al clero local. Roma no olvidó. Cuatro años después fue enviado, como castigo, al árido obispado de Saltillo, en Coahuila, al norte del país. De poco sirvió. Desde ahí volvió a la trinchera. Ha plantado cara a los desmanes del Gobierno y también al terror de Los Zetas.
Su discurso, de fuerte contenido social, irredento en la lucha contra la desigualdad y furibundo contra el “capitalismo liberal”, le ha situado lejos del aristocrático y ortodoxo episcopado mexicano. Una distancia que aún agrandó más su actitud ante las mujeres abortistas y su defensa de los derechos de los homosexuales. Durante mucho tiempo, Raúl Vera ha sido la oveja negra, el díscolo, el anticuado izquierdista, hasta que el terremoto ideológico provocado por la llegada de Francisco a la cátedra de San Pedro ha insuflado nueva fuerza a su voz. Ahora, los otros obispos se giran para escucharle.
Pregunta. ¿Qué le aconsejaría visitar al Papa cuando venga a México?
Respuesta. Pues para empezar, que conociera la ruta de los migrantes. También le haría visitar una cárcel, porque a él le gusta ir a las cárceles; lo llevaría a los suburbios de una ciudad grande, porque él dice que tenemos que ir a la periferia. Le organizaría una visita de acuerdo con lo que él está pidiéndonos que atendamos. Y haría que quienes estén en primera fila sean los indígenas, sean los pobres…, porque eso no se hace, poner delante a los pobres…
P. Hace poco bautizó a la hija de una pareja lesbiana. ¿Qué piensa de la homosexualidad?
R. La homosexualidad, ay… es un tema al que nos hemos negado. Los que dicen que el homosexual es un enfermo, son los que están enfermos. Tengo un amigo que fue sacerdote y que es homosexual. Él dice que no reconocer a los homosexuales es como medir por las normas del rugby a los que juegan al fútbol, y luego decirles además que están violando las normas. La Iglesia tiene que acercarse a ellos no con condenas, sino con diálogo. No podemos anular toda la riqueza de una persona solamente por su preferencia sexual. Eso es enfermizo, eso es no tener corazón, es no tener sentido común.
P. ¿Y con el aborto no pasa lo mismo?
R. En el aborto pienso como piensa la Iglesia, que eso es un asesinato. Las diferencias están en cómo se trate, cómo se penalice. El aborto, como el matrimonio entre los homosexuales, nos ha servido de subterfugio para decir que tenemos moral en la Iglesia. Pero no somos capaces de defender los derechos de los obreros. Es muy fácil ir contra una mujer abortista, no tiene problema y además nos apoya la ultraderecha conservadora. Mire, aquí hubo una campaña nacional contra el aborto, a favor de la vida. ¿Y yo qué hice? Organizar rosarios por todo el pueblo para meditar sobre la defensa de la vida de los migrantes, la defensa de la vida de los mineros, la defensa de la vida de las mujeres y la defensa de la vida del no nacido. Pero somos unos hipócritas… Parecería que las únicas reglas morales fueran condenar a los matrimonios homosexuales, condenar a las abortistas. Y ya con eso, ya somos cristianos perfectos.
P. ¿Legalizaría la prostitución?
R. No, eso sería legalizar la explotación femenina. Yo creo en la dignidad de las mujeres. La prostituta es una mujer sumamente dañada, pero jamás debe perder su dignidad y el derecho al respeto. Estamos llegando a límites espantosos en el fenómeno de la trata y la explotación.
P. ¿Es usted socialista?
R. No me considero socialista. No he leído a Marx, no he militado en el socialismo, y nunca me gustó la tesis de la conversión en dictadura. Todos tenemos los mismos derechos y la misma dignidad, pero también tenemos libertad. Ahora bien, nunca he apoyado los métodos del capitalismo, Dios me libre. El verdadero sentido de la vida es la comunidad, el cuidado de los débiles y la participación en los bienes de la tierra por igual. Todo eso lo he aprendido del mundo indígena, de los pobres y los campesinos. Ellos me han enseñado el valor de la vida humana y también su capacidad para la alegría. Ellos me han enseñado a reír.
P. Usted se ha enfrentado al narco públicamente, ¿teme por su vida?
R. En Chiapas aprendí que había que arriesgar la vida si uno quería ponerse del lado de los pobres. De otro modo, no hubiera podido quedarme ahí mientras los paramilitares mataban a esos hermanos catequistas.
P. ¿Y aquí en el Estado de Coahuila, que es territorio de Los Zetas?
R. He aprendido que para defender la vida humana tienes que poner la tuya de por medio. No hay otra manera de ser pastor.
P. En México hay oficialmente más de 13.000 desaparecidos; en Coahuila, 1.800. Solo en dos pueblos del norte, los narcos se llevaron en pocos días y a plena luz a 300 personas sin que las autoridades hiciesen nada. ¿Qué cree que está pasando?
R. La impunidad ha permitido que eso suceda. La desaparición viene acompañada de la eliminación de todo indicio que permita la persecución: hacen desaparecer las personas y luego los cuerpos. Y todo se vuelve hipotético, porque nadie sale vivo. Y si alguien se separa de esos grupos, es persona muerta. En el caso de Allende lo hicieron a la luz del día, sin que hubiera la más mínima reacción de autoridades.
P. ¿Y no sería una solución para acabar con el narcotráfico legalizar las drogas?
R. No va a ser la solución.
P. ¿Por qué no?
R. Absolutamente no. Las drogas van ligadas a la depreciación de la vida humana. La descomposición del hombre no viene de la droga; a la droga se va, igual que se va al alcohol, por otra cosa. Para unos la vida no tiene sentido y la necesitan para vivir el sinsentido, y hay otros que no tienen ni dónde caerse muertos. Legalizando la droga no se soluciona el problema por el que la gente se droga. Y bastaría con prohibir unas para que descubriesen nuevas.
El obispo Vera lo dice suavemente. A sus 69 años se le ve tranquilo. Acabada la entrevista, se dirige a su despacho, repleto de libros, a cambiarse de vestiduras. Al lado está su habitación. No le importa que se mire dentro. Con su ordenador y la mesa desordenada parece el cuarto de un universitario, excepto por la cama, mínima, vieja y sin colchón, de fraile dominico.

ASESINOS

Publicado en deia


POR JUAN CARLOS RAMIREZ-ESCUDERO - Sábado, 19 de Julio 
YA sé que la canícula no es el mejor momento para temas serios y sangrantes pero -tristemente- el acontecimiento informativo y televisivo por excelencia de este mes no lo ha sido ni el Tour ni el Mundial de fútbol sino los criminales diarios bombardeos de la aviación israelí sobre la indefensa población civil de Gaza. Parece mentira cómo la imagen de un pequeño y nuevo país puede cambiar con el paso de una simple generación de poco más de treinta años. Quienes cuando éramos aún más jóvenes apoyábamos a los judíos apiadados de su secular diáspora y del genocidio nazi, encantados con sus nuevos kibutzs y sabiendo que venían de una batalla terrorista contra el ocupante inglés por defender su cultura y el derecho a un suelo, a un territorio propio, nunca podríamos haber imaginado -ni en el peor de los sueños- la capacidad de ese pueblo para pasar de víctima a verdugo, para convertirse de masacrado en masacrador en pocos años.
En los años sesenta aún imperaba la esperanza del nuevo asentamiento en la tierra prometida y las aventuras de los buscanazis como Simon Wiesenthal que -décadas después del genocidio- continuaban encontrando y matando a los verdugos nazis en todas las partes del mundo nos hacían sentir un cierto sentido de ternura hacia ese pueblo viejo que había encontrado un asentamiento nuevo. Parecía que la breve historia de Israel iba a convertirse en epopeya, en ejemplo de pequeño país que se come crudas a las hienas que le rodeaban y que cultiva naranjas en tierras yertas donde otros no habían conseguido más que pasear cabras.
Pero todo aquel idealismo se vino abajo con el uso indiscriminado de la violencia contra la población civil palestina de Gaza y nos dimos cuenta de cómo en poco tiempo un país puede cambiar de víctima a verdugo. Pero ¿cómo cuadran los judíos de ahora el recuerdo de sus cinco millones de muertos en las cámaras de gas nazis con sus bombardeos mortales en Gaza? ¿Es que nadie levantará la voz para recordarse a sí mismo que cada día hay menos diferencias entre Treblinka, Auswitch y la franja de Gaza? Si después de dos mil años de pogromos, persecuciones y matanzas, solo han aprendido a volver a asesinar a sus indefensos vecinos quiere decir que no son el pueblo elegido, ni una raza especial sino vulgares y simples asesinos, asesinos de razones, asesinos de vidas como cantara Lluis Llach en sus Campanades a morts…

El rescate financiero es la mayor inmoralidad de la histopria de la humanidad



(La Marea es un diario digital y una revista mensual que apuesta por la libertad, la igualdad, la laicidad, la defensa de lo público, la soberanía de los pueblos, la economía justa, la regeneración democrática y la denuncia de la ilegitimidad de la monarquía, la memoria histórica, la cultura libre, el trabajo y la vivienda dignos y el respeto por el medio ambiente. Cf. www.lamarea.com
Recientemente publicó una entrevista con Max-Neef, economista chileno, sobre la situación económica y social del mundo actual, que consideramos de especial interés para todos los que andamos preocupados por encontrar una salida a los gravísimos problemas que acucian al mundo actual y nos afectan a cada uno de nosotros. Entre otras cosas afirma que “El rescate financiero (aplicado también en España) es la mayor inmoralidad de la historia de la humanidad”).
6 de julio de 2014.- Este otoño se cumplirán seis años de la caída de Lehman Brothers, considerado el pistoletazo de salida del crack financiero que aún sufrimos. ¿Cómo valora la gestión de la crisis que han llevado a cabo las autoridades económicas, capitaneadas por el FMI?

Todo lo que ha ocurrido es una conexión de cosas que no hay que hacer. Para mí, lo más desconcertante y preocupante es que no importa cuántas veces quede en evidencia que ciertas políticas económicas son desastrosas; se sigue insistiendo en las mismas. Los economistas se creen científicos, por lo menos decidieron ser científicos los neoclásicos, a finales del siglo XIX. Para ser científicos decidieron que la economía se pareciera lo más posible a la física, con lo cual hicieron una serie de inventos absurdos y modelos matemáticos que son verdaderos disparates. Además, si la economía fuese una ciencia y los economistas, científicos, actuarían como científicos; ¿y cómo actúa un científico cuando una teoría determinada falla? Inmediatamente se ponen con toda la intensidad a buscar cuál es la alternativa a esa teoría, porque esta no funciona, y ¡se destierra y se acabó!

Pues eso es exactamente lo que los economistas parecen hacer.

¡No lo hacen! Tienen actitud científica cero, se insiste en los mismos errores. Lo que ocurrió desde octubre de 2008 es, a mi juicio, una de las peores monstruosidades de la historia. Con todas las especulaciones, la basura que vendían los bancos, absolutamente repugnante… de repente se ven en una situación crítica y hay que hacer todo lo imaginable e inimaginable para salvar a los delincuentes. O sea, no se salva a las víctimas, las víctimas no tienen ninguna importancia, lo que importa es salvar a los delincuentes, a los que provocaron la crisis. Y en cuestión de un par de meses logran juntar a nivel de todo el mundo, para salvar a esos delincuentes, del orden de diecisiete billones de dólares.
Sí que había dinero…
El informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), de poco antes de octubre de 2008, indicó que para superar el hambre en el mundo se necesitan del orden de 30.000 millones de dólares al año. Divide diecisiete billones por treinta mil millones: obtienes seiscientos años de un mundo sin hambre. ¿Dónde estaba esa plata? Yo mismo, que trabajé en las Naciones Unidas años atrás, hasta hace poco estaba convencido de que era verdad que no alcanzaban los recursos para resolver el hambre. ¡Pero sí hay mil veces más recursos para salvar a los delincuentes! Eso, para mí, es tal vez el acto inmoral más grande que se ha cometido en la historia de la humanidad.
Cómo explica que se recete austeridad a Europa y luego el economista jefe del FMI reconozca el “error” a la hora de valorar el impacto de las medidas. ¿No sabían lo que iba a ocurrir?
No hay que ser economista, ¡es cuestión de sentido común! Si tú no tienes nada, perdiste la casa, perdiste tus ahorros, y yo te digo: ‘¡Pero sé más austero!’, se llega a lo que llegaron ustedes aquí en España; nunca había ocurrido, que en España llegara un momento en que muera más gente por suicidios que por accidentes de tráfico. Y yo pregunto, ¿esos suicidios eran realmente suicidios? ¿O eran asesinatos de un sistema económico perverso? ¿Qué manera tienes de ser más austero cuando no tienes nada? ¡Pegarte un tiro! ¡Esa es la máxima austeridad! Eres un patriota, porque ayudas a la economía al eliminarte. Esa es la situación. Para mí, desde un punto de vista científico, ético, moral, desde todo punto de vista, todo lo que ha ocurrido es una asquerosidad inconmensurable, y que va además contra el más elemental sentido común. ¿Qué lógica tiene hacer sufrir a una población hasta los extremos más indecibles para beneficiar a la economía? ¡Si la cosa es al revés! La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía. ¡La economía no es Dios! Las consecuencias son que una economía como esta mata a más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, pero no hay culpables. Todos esos muertos son muertos impunes.
¿Responde a una cuestión de ineptitud o de intereses?
Es perversidad. A menos que sean absolutos imbéciles, que supongo que no lo son. Pero les conviene más eso que lo otro. La gente no interesa, la gente es prescindible, y eso está dentro de la teoría económica neoclásica. ¿Sabes que en un libro de texto de economía neoclásica, la solidaridad es un acto irracional? ¡Si eso te lo enseñan! Lo de que la única racionalidad es maximizar tu utilidad, todo lo otro es irracional…
Así que el problema comienza en la educación económica… ¿No se forma correctamente a los economistas?
No. En la época en que yo estudié Economía estudiábamos todas las escuelas económicas. Dos cursos fundamentales del currículum eran Historia Económica e Historia del Pensamiento Económico; ninguna de esas está en ningún currículum hoy día. Los economistas no tienen ni idea de la historia económica del mundo ni de qué otros economistas pensaron qué cosas, porque este ya es un modelo definitivo para la eternidad, o sea que ¿para qué quieres saber lo que pensaban otros? Fíjate qué estupidez. Y eso en todas las universidades, se pueden contar con los dedos de la mano las que se han zafado de eso. En consecuencia ahí tienes una institución que en estos momentos tiene una inmensa responsabilidad, y es la Universidad.
¿Qué implica este tipo de educación?

Que son economistas absolutamente incultos, y además con teorías que impiden que entiendan el mundo real. Lo único que tienen es un modelo matemático, y ese modelo es la realidad. Y si resulta que ese modelo no funciona no es porque el modelo esté mal, sino que la realidad hace trampas, y la función de la realidad es adaptarse a tu modelo. Esa es la actitud. Mientras sigan produciéndose economistas así no hay manera de cambiar, porque son los economistas los que tienen acceso al poder: los políticos, los empresarios, consultan a los economistas. O sea, ¡le consultan al que menos entiende el mundo real! Es una comedia dramática. Completamente absurda.

¿Qué implicación tiene en ello la entrada de grandes empresas y bancos a las universidades?

Uno de los problemas que tiene la Universidad hoy en día es que dejó de ser lo que era y terminó vendida al mercado. La Universidad funciona de acuerdo a lo que le pide el mercado. Y el mercado son las empresas… Hay muchas empresas que hacen donaciones sabrosas a muchas universidades para que eduquen de la manera en que a ellos les conviene. Harvard educa a niños para Wall Street, esa es la función. Se llamará la mejor universidad del mundo, que yo tengo mis serias dudas, pero los educa para Wall Street. Está todo determinado para satisfacer las codicias de grupos de poder.
Ha afirmado usted en reiteradas ocasiones que los economistas no entienden lo que es la pobreza.
Una cosa es saber y la otra comprender. Saben todo lo que se puede saber sobre la pobreza, pero no la comprenden. Tienen todas las estadísticas, y sobre eso hacen planes para la superación de la pobreza. Pero no han estado en la pobreza, no han convivido en la pobreza, no han olido, ni han comido ni han dormido la pobreza. Y eso es tremendamente importante y fue gravitante en mi vida. Yo era un joven brillante profesor en Berckley, una de las mejores universidades del mundo. Tenía 27 años, orgulloso. Cuando me fui a trabajar con organismos internacionales a zonas de pobreza, recuerdo que estaba en la sierra peruana, en una comunidad indígena, un día muy feo, había llovido… Yo estaba parado en el barro y frente a mi, otro hombre pequeño, flaco, sin trabajo, cinco hijos, una mujer, una abuela… Y nos miramos, y en ese momento fue para mí como una puñalada, ¿qué le puedo decir a este hombre? Y me di cuenta de que no tenía lenguaje. No tenía nada coherente que poder decirle. En el momento en que miré a lo ojos a la pobreza, me quedé mudo.

De ahí acuña después el concepto de economía descalza…
Me di cuenta de que todo lo que había estudiado no me servía para nada. Ahí cambié radicalmente como economista y surgieron mis principios de economía descalza, desarrollo a escala humana, etc. Una cosa es tener información y la otra es comprender. Y yo diría que, como problema general, nuestra época se caracteriza porque sabemos muchísimo pero comprendemos muy poco. Y la diferencia entre saber y comprender te la puedo ilustrar de mi manera favorita: puedes estudiar todo lo que se pueda estudiar, desde una visión teológica, antropológica, sociológica, biológica, química, bioquímica, neurológica… sobre un fenómeno humano que se llama amor. El resultado es que vas a saber todo lo que se puede saber sobre el amor, pero nunca vas a comprender el amor a menos que te enamores. Es decir, que sólo puedes comprender aquello de lo eres parte. Si no eres parte, sólo tienes información.

Información no nos falta hoy en día…
Piensa que nunca en la historia de la humanidad se ha juntado tanto conocimiento como en los últimos cien años, ¡y mira cómo estamos! Me pregunto para qué diablos sirvió todo ese conocimiento con un mundo destrozado, hecho pedazos, como en el que estamos viviendo ahora. No necesitamos saber más, lo que necesitamos es comenzar a comprender, y para comprender tienes que integrarte. Mientras no nos demos cuenta de que todo está integrado con todo, mientras sigamos con un mundo atomizado, con una visión cartesiana, no se resuelven los temas. La pobreza es eso. Tú eres parte de los pobres. Por eso yo siempre he dicho que uno no puede hacer nada por los pobres, uno sólo puede hacer con los pobres. Métete, ve qué potenciales hay en una comunidad pobre, y sobre esos potenciales, construye. Pero desde tu oficina, con aire acondicionado y con todas las estadísticas, hacer el gran plan como lo hacen en el Banco Mundial no sirve para nada.
Desde 2008 hasta ahora. ¿Podemos encontrar algún ejemplo de medidas económicas bien aplicadas en algún país?
El ejemplo más notable y más espléndido es el de Islandia. Es el único país que no socializó el disparate. Islandia tenía cuatro bancos, que eran bancos nacionales. Privatizó los bancos, que se metieron inmediatamente en el baile de todos los otros bancos. A la vuelta de seis meses ya tenían deudas que eran como cinco veces el PIB de Islandia. Llegó el momento del colapso, y la reacción de toda la ciudadanía de Islandia fue ‘nosotros no pagamos un centavo, si quebraron, que quiebren, y además que se vayan a la cárcel’. Quebraron los cuatro bancos, juzgaron a los tipos, fueron a la cárcel y están presos. El único país que lo hizo. Ahora, llama la atención de que se sepa tan poco eso, que no se haya divulgado, y la razón es obvia, imagínate que hubiese provocado contagio, y que ustedes hubiesen hecho lo mismo. ¿Te das cuenta qué terrible para los pobres banqueros? Eso me recuerda a una propuesta muy simpática que hizo mi amigo Galeano, por qué no creamos el movimiento ‘sea generoso y ayude a una banquerito’. Islandia hizo lo que había que hacer, y mira cómo está Islandia ahora, espléndida.
¿Por qué no se hizo en otros lados?

Si los otros lo hubieran hecho se habría resuelto el problema. Pero surgen conceptos como ‘es que es demasiado grande para que caiga’, ‘es demasiado poderoso para ir a la cárcel’, todo ese tipo de conceptos, ‘too big to fail’, ¡demasiado grande para fracasar! Todos esos conceptos estúpidos. Si tú quieres ser delincuente impune tienes que ser lo más grande posible. Pero anda a robar una gallina porque tienes hambre, que vas a pasar cinco años preso. Eso sí que es inaceptable, es un peligro para la sociedad. Estos monstruos ahí están, más gordos que antes. En medio de la crisis, la plata para salvarlos se la repartieron con bonos multimillonarios para que se fueran a casa. El que menos se llevó 20 millones de dólares en el bolsillo, por el buen trabajo realizado. ¿Y los que perdieron la casa porque no pudieron pagar la hipoteca? ¿Los que perdieron el trabajo, el ahorro? Bien, gracias, ahí están.

Ha mencionado antes el concepto de desarrollo a escala humana, ¿en qué consiste?


Es un desarrollo que está orientado hacia la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Y no está basado meramente en el crecimiento, porque el crecimiento y el desarrollo son dos cosas completamente distintas. Y el desarrollo no necesita necesariamente de crecimiento. El crecimiento es una agregación de magnitudes cuantitativas, y el desarrollo, de elementos cualitativos, creativos. El desarrollo no tiene límites y el crecimiento sí: no hay nada que pueda crecer para siempre. Y como decía Kenneth Boulding, ‘el que piensa que en un mundo finito el crecimiento perpetuo es posible, o está loco o es economista’. Lo que yo propongo hoy día para una nueva economía, coherente con los problemas que tenemos, es una economía que se basa en cinco postulados y un principio valórico irrenunciable:
- La economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
- El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.
- El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no implica necesariamente crecimiento.
- Ninguna actividad económica es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas.
- La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito que es la biosfera, en consecuencia el crecimiento permanente es imposible.
Y el principio valórico en que debe sustentarse es que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia por la vida. Recorre esa lista uno por uno y verás que lo que tenemos hoy es exactamente lo contrario.

¿Y llegaremos, como humanidad, a darnos cuenta a tiempo de esto?


No sé, porque no tengo una bola de cristal, pero el ser humano es siempre lo suficientemente estúpido para no reaccionar mientras no se haya llevado un golpe. De manera que creo que queda mucho sufrimiento por delante todavía. Y en muchos aspectos ya hemos cruzado el punto de no retorno. El mundo ya nunca volverá a ser lo que fue.
Si tuviese la oportunidad de tomar las riendas de la economía mundial, ¿por dónde comenzaría a corregir errores?
Ya te dije antes, primero educar a economistas que entiendan el mundo. Eso para mí es el paso número uno. Y en seguida, reforzar al máximo el mirar hacia adentro, fortalecer las economías locales y regionales, fortalecer lo pequeño y lo mediano, y olvidarse de la pura globalización. Porque esta globalización ha terminado siendo tremendamente destructiva, con impactos espantosos en el planeta, llena de absurdos y de disparates que son imposibles de comprender. Donde vivo yo, en el extremo sur de Chile, que es una zona agrícola maravillosa, el otro día, cuando fui a comprar la verdura, estaba sacando unos ajos, y resulta que ahora los ajos que se venden en Valdivia ¡son ajos que vienen de China! Cuando nosotros producimos ajos maravillosos.

Efectos de la globalización…

¡30.000 kilómetros de viaje de ajos a un lugar donde se produce ajo! ¿Puedes entender una estupidez como esa? Y el argumento del economista es que es más barato. Claro, ahí está la trampita genial de los economistas, que inventaron esa cosa que se llama externalidades, que los impactos que provoca es una externalidad que no tiene nada que ver conmigo. El impacto que significa ese traslado en términos ambientales, de emisión de gases, etc. eso no entra en el precio. El hecho de que vas a destruir el producto local tampoco entra en el precio. Que ese ajo viene subsidiado por el gobierno chino, eso tampoco se considera en el precio. Simplemente se cuenta que este vale 3 y este otro 3,50. Los economistas están llenos de esos trucos, y lo de las externalidades es uno de los más escandalosos, porque es no hacerte responsable de los efectos que tú estás provocando. Eso es inaceptable. Anticientífico por definición.
Tiene que ver con no tener en cuenta escenarios que vayan más allá de lo inmediato…

Claro que sí. Yo siempre me pregunto, toda esta gente que está destruyendo el medio ambiente de forma escandalosa, ¿ninguno de estos tíos se ha puesto a pensar que va a tener nietos, biznietos, y en el mundo que les van a dejar? ¡Creo que no se les pasa ni siquiera por la mente! El negocio está en la plata que voy a ganar de aquí al próximo año con esta especulación. Eso es lo que interesa, el resto no tiene ninguna importancia. ¡Por eso es muy perverso!

viernes, 18 de julio de 2014

Objetivo de las charlas del Papa con Scalfari: Provocar el debate

Las charlas del papa Francisco con el fundador del diario italiano La Repubblica, Eugenio Scalfari, un ateo ferviente, generan debate dentro y fuera del Vaticano por su apertura a temas tabú como el celibato y la pedofilia de los curas.
La presencia este jueves de nuevo en el portal del Vaticano de la primera “entrevista” a Scalfari, publicada en octubre pasado y retirada un mes después, es un síntoma de los problemas internos que han generado esas charlas.
Para el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, se trata de textos que no pueden ser tomados como referencias oficiales, ya que son más que todo charlas, que no habían sido grabadas, por lo que las declaraciones del papa no pueden ser reproducidas entre comillas, ya que se basan en la memoria de Scalfari, un brillante intelectual de 90 años.
Que el asunto se vuelva a presentar tras la segunda charla, publicada el domingo pasado, es interpretado por algunos expertos en asuntos del Vaticano de otra manera.
“El papa usa esas conversaciones para mover las aguas y generar debate sobre temas claves para la iglesia contemporánea”, sostuvo el vaticanista Marco Politi en una entrevista radial.
“Scalfari por decisión propia no se presenta con la grabadora y el papa por decisión propia no revisa. La primera vez parecía un incidente, la segunda resulta algo voluntario: una técnica”, comentó.
En su última charla con Scalfari, Francisco asegura que está decidido a encontrar “soluciones” al problema del celibato sacerdotal y sostiene que “hay obispos y cardenales” entre el 2% de religiosos pedófilos.
Declaraciones que fueron recibidas como una verdadera bomba, ya que abren dos frentes de batalla: el del celibato y el de la pedofilia nada menos que dentro de la jerarquía de la Iglesia.
Para el papa, el problema del “celibato existe, pero no es enorme. Hay que tomarse el tiempo necesario, encontrar soluciones y las voy a encontrar”, según dijo a Scalfari.
“El mensaje es que el asunto del celibato existe, que hay crisis de sacerdotes, porque son cada vez menos”, comentó Politi quien recordó que en muchas iglesias de Africa, Estados Unidos y Europa no hay cura para celebrar la misa del domingo.
Se trata de la segunda vez en tres meses que el papa aborda el tema del celibato, que no es un dogma sino una regla instituida hace diez siglos.
La apertura del pontífice alimenta las esperanzas de los cerca de 100.000 curas casados que existen en el mundo, según datos de la Federación Europea de Curas Católicos Casados.
Se sabe que en América Latina hay un buen número de sacerdotes casados, pero no existen estadísticas oficiales y muchos viven “clandestinamente” con una pareja, inclusive con hijos, por lo que están fuera de la “norma”.
Para algunos expertos, una de las soluciones que se están estudiando es la de autorizar la ordenación de personas adultas, de comprobada fe, en general pensionados aún casados, que provienen de movimientos católicos y que podrían dedicarse a la comunidad cristiana de la que forman parte.
“Francisco lanzó una señal provocadora. Quiere estimular el mundo católico, obispos, laicos, para que presenten propuestas, generar debate desde abajo”, explica Politi.
El método del papa jesuita choca con el del Vaticano, que a su manera aclara que una cosa son las decisiones oficiales y otra los debates, las ideas, los análisis que Francisco fomenta en total libertad.
Mucho más delicado es el tema de la pedofilia de los curas.
Al mencionar porcentajes, el 2%, e incluir obispos y cardenales, el papa advierte con firmeza que no entiende encubrir a nadie.
“En la Iglesia no hay hijos de papá, es decir privilegiados”, explicó en la entrevista, esta vez con grabadoras encendidas, que concedió en el avión que lo condujo en mayo de Israel a Roma.

jueves, 17 de julio de 2014

Palestina Eduardo Galeano



Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Iraq para evitar que Iraq invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?
El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.
Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.
Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

Domingo 20 de Julio, 16 del tiempo ordinario: Importancia de lo pequeño José Antonio Pagola



Al cristianismo le ha hecho mucho daño a lo largo de los siglos el triunfalismo, la sed de poder y el afán de imponerse a sus adversarios. Todavía hay cristianos que añoran un Iglesia poderosa que llene los templos, conquiste las calles e imponga su religión a la sociedad entera.
Hemos de volver a leer dos pequeñas parábolas en las que Jesús deja claro que la tarea de sus seguidores no es construir una religión poderosa, sino ponerse al servicio del proyecto humanizador del Padre (el reino de Dios), sembrando pequeñas “semillas” de Evangelio e introduciéndose en la sociedad como pequeño “fermento” de vida humana.


La primera parábola habla de un grano de mostaza que se siembra en la huerta. ¿Qué tiene de especial esta semilla? Que es la más pequeña de todas, pero, cuando crece, se convierte en un arbusto mayor que las hortalizas. El proyecto del Padre tiene unos comienzos muy humildes, pero su fuerza transformadora no la podemos ahora ni imaginar.
La actividad de Jesús en Galilea sembrando gestos de bondad y de justicia no es nada grandioso y espectacular: ni en Roma ni en el Templo de Jerusalén son conscientes de lo que está sucediendo. El trabajo que realizamos hoy sus seguidores es insignificante: los centros de poder lo ignoran.


Incluso, los mismos cristianos podemos pensar que es inútil trabajar por un mundo mejor: el ser humano vuelve una y otra vez a cometer los mismos horrores de siempre. No somos capaces de captar el lento crecimiento del reino de Dios.
La segunda parábola habla de una mujer que introduce un poco de levadura en una masa grande de harina. Sin que nadie sepa cómo, la levadura va trabajando silenciosamente la masa hasta fermentarla enteramente.
Así sucede con el proyecto humanizador de Dios. Una vez que es introducido en el mundo, va transformando calladamente la historia humana. Dios no actúa imponiéndose desde fuera. Humaniza el mundo atrayendo las conciencias de sus hijos hacia una vida más digna, justa y fraterna.


Hemos de confiar en Jesús. El reino de Dios siempre es algo humilde y pequeño en sus comienzos, pero Dios está ya trabajando entre nosotros promoviendo la solidaridad, el deseo de verdad y de justicia, el anhelo de un mundo más dichoso. Hemos de colaborar con él siguiendo a Jesús.
Una Iglesia menos poderosa, más desprovista de privilegios, más pobre y más cercana a los pobres, siempre será una Iglesia más libre para sembrar semillas de Evangelio, y más humilde para vivir en medio de la gente como fermento de una vida más digna y fraterna.

“Parecía que los proyectiles les estaban persiguiendo”

Cuatro niños palestinos se unieron el miércoles a la larga lista de civiles muertos en los bombardeos israelíes de Gaza. No fue un ataque dirigido contra una vivienda o una bomba que explotó en la calle. Estaban jugando al futbol en una playa cercana al puerto de Ciudad de Gaza. La muerte llegó en forma de dos andanadas de proyectiles disparadas por un buque de guerra israelí.
Varios periodistas extranjeros que se encontraban en la terraza de un hotel cercano fueron testigos. El primer proyectil impactó en un muelle del puerto, muy cerca del lugar en el que estaban jugando. Salieron corriendo para alejarse de las instalaciones portuarias. Hubieran llegado vivos al hotel, pero en ese momento un segundo ataque dio de lleno al grupo matando a cuatro e hiriendo a dos.