FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




miércoles, 16 de septiembre de 2026

Empezando por los últimos

 


Avatar de Fidel Aizpurúa
Escucha

Mt 20, 1-16

Leer el evangelio

1 Porque el reinado de Dios se parece a un propietario que salió al amanecer a contratar jornaleros para su viña. 2 Después de ajustarse con ellos en el jornal de costumbre, los mandó a la viña.

3 Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4 y les dijo:

– Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo que sea justo.

5 Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.

6 Saliendo a última hora, encontró a otros parados y les dijo:

– ¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?

7 Le respondieron:

– Nadie nos ha contratado.

Él les dijo:

– Id también vosotros a la viña.

8 Caída la tarde, dijo el dueño de la viña a su encargado:

– Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.

9 Llegaron los de la última hora y cobraron cada uno el jornal entero. 10 Al llegar los primeros pensaban que les darían más, pero también ellos cobraron el mismo jornal por cabeza. 11 Al recibirlo se pusieron a protestar contra el propietario:

12 – Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos cargado con el peso del día y el bochorno.

13 Él repuso a uno de ellos:

– Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en ese jornal? 14 Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último lo mismo que a ti. 15 ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera con lo mío?, ¿o ves tú con malos ojos que yo sea generoso?

16 Así es como los últimos serán primeros y los primeros últimos.

20 de setiembre de 2026

A veces el evangelio nos desconcierta. Pero es un desconcierto saludable porque nos saca de nuestra comodonería.

Eso ocurre con el texto de este domingo. La sociedad del tiempo de Jesús estaba mucho más jerarquizada que la nuestra. Los primeros eran los dirigentes y los notables; los últimos la gran masa del pueblo pobre. Nadie se saltaba el orden establecido. Quien lo hacía corría el riesgo de sufrir las represalias de quien tenía la sartén por el mango.

Pero parece que Jesús tenía la manía de empezar a repartir, a valorar, a considerar comenzando por los últimos, como se ve en este relato de los trabajadores a la viña: PÁGALES EL JORNAL, EMPEZANDO POR LOS ÚLTIMOS. De esa manera quería hacer ver que en su reino, en su idea de sociedad, los últimos serán primeros, decía. O sea que, ante Dios, toda persona vale exactamente igual y que aducir rangos y jerarquías no tiene sentido.

Nos viene muy bien que el evangelio nos diga esto porque tendemos a situarnos en el lado de las jerarquías porque vemos que ahí está el poder y que de ellas podremos sacar algún provecho. Jesús nos dice que esa no es la manera de situarse de quien quiera seguirle, sino que ha de valorar a todos por igual, con un plus para quien está en situación de mayor carencia.

Por eso mismo, ¿cómo habríamos de comenzar hoy a repartir por los últimos?

Reclamando el fin de la explotación laboral: los sueldos injustos, las horas no pagadas, los trabajos sin contrato, etc.

Poniéndonos del lado de quien es desahuciado injustamente: porque hay gente que quiere pagar un alquiler razonable y es desahuciado por fondos buitre y, a veces, por entidades eclesiásticas.

Trayendo al recuerdo y la oración a los olvidados de la tierra: porque su dolor sigue pidiendo justicia, aunque ni nos acordemos de ellos.

El recordado Papa Francisco nos hacía en su día una meditación espiritual que volvemos a leer ahora: «Miremos fijamente también a Jesús en el Gólgota. El Hijo de Dios está desnudo en la cruz; su túnica ha sido echada a suerte por los soldados y está en sus manos (cf. Jn 19,23-24); él ya no tiene nada. En la cruz se revela de manera extrema la solidaridad de Jesús con todos los que han perdido la dignidad porque no cuentan con lo necesario. Si la Iglesia está llamada a ser la «túnica de Cristo» para revestir a su Señor, del mismo modo ha de empeñarse en ser solidaria con aquellos que han sido despojados, para que recobren la dignidad que les ha sido arrebatada. «Estuve desnudo y me vestisteis» (Mt 25,36) implica, por tanto, no mirar para otro lado ante las nuevas formas de pobreza y marginación que impiden a las personas vivir dignamente».

A veces hemos escuchado a los políticos decir que es deseable que “nadie se quede atrás”. Eso mismo es lo que viene a decir el evangelio. Si colaboramos algo a que esto sea una realidad tendremos la misma manera de entender la realidad que tuvo Jesús. Ese es el buen camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario