FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
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sábado, 12 de mayo de 2018

¿Patria o fratría?


Javier Vitoria

El día 3 de mayo de 2018 a las 14 horas ETA dejó de existir. Pero deja tras de sí cincuenta años de barbarie y terror. El balance más contundente de su sangrienta historia son las 855 vidas arrebatadas, desde aquel fatídico 7 de junio de 1968 en el que cometió su primer asesinato: el guardia civil José Antonio Pardines Arcay. ETA ha sido la encarnación vasca de una de esas identidades culturales fuertes, que Amin Maalouf ha calificado de «asesinas».··· Ver noticia ··

SIRIA se enfrenta a la amenaza imperialista de invasión total


Las respuestas imperiales a los continuados fracasos de sus mercenarios son variadas y cada vez mayores
Disminuida por el momento la tensión bélica en la península coreana, crece con inusitada rapidez en Siria, donde hace unos días Estados Unidos reforzó sus posiciones en una zona estratégica del sur, Francia penetró con sus tropas en el norte y Gran Bretaña utilizó drones de moderna generación en ataques de la coalición internacional al servicio del Pentágono.··· Ver noticia ·

Venezuela: Yo no quiero ser victima de desinformación mediática


El próximo 20 de mayo de 2018, los venezolanos estarán convocados a un nuevo proceso electoral. Cuatro contrincantes intentarán desplazar al actual presidente Nicolás Maduro, en una elección que será supervisada por 2000 observadores de los 5 continentes y de organizaciones como la Unión Africana, el Caricom o el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica.··· Ver noticia ··

Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger: “En las iglesias española e italiana hay un pecado original de connivencia con el poder”


Jorge Martínez Lucena

Agrelo(publico, CTXT)
Tánger es una de las puntas de lanza del continente africano. Una franja fronteriza en el Magreb marroquí en la que laten las esperanzas de muchos, propios y extraños. Multitud de subsaharianos malviven en barrios marginales, en ruinas abandonadas, en bosques no muy lejanos. Sueñan con pasar, con su momento BOZA.
En el centro hay pobres pidiendo. No son invisibles, como en nuestras ciudades, sino que desbordan el cuadro. Familias enteras de enfermos tumbadas a los pies del transeúnte. Una mujer calva. Una soriasis que parece albinismo. Muñones y bocas desdentadas. Niños sucios y harapientos que acechan mientras comes. Tumores que multiplican el cráneo por dos. Bultos que crecen, porque ahí no se curan.
Té con menta. Paradisíacas vistas al horizonte oceánico. Acantilados azotados por el viento. El palacio del rey. Las sinuosas calles de la Medina. Los efluvios del hashish. La seguridad turística garantizada por la ubicuidad de las patrullas: amigables tríos de policías y soldados bien armados.
En el cruce de la Rue de San Francisco con la Rue de Hassan II, entre mezquitas y minaretes, se alza la modernista Catedral española, sede de la Archidiócesis de Tánger. Allí recibe su titular: el hermano menor –así se hace llamar- Santiago Agrelo (1942).
Ya ha renunciado a su cargo por edad, pero sigue ejerciendo, a la espera de un substituto. Es un hombre menudo, con mucho pelo, cano y bien peinado. Viste el saco franciscano. Escucha mucho y habla pausado. Tiene una apariencia inofensiva y jovial, y guarda un marcado acento gallego, de Rianxo. Le seguimos por escaleras y claustros hasta su despacho, con una decoración de una modernidad occidental, algo que destaca respecto a sus pétreos alrededores.
Agrelo es periférico. Está fuera de la península, fuera de España, fuera de la conferencia episcopal española. Ve con cierta distancia a su iglesia católica española. Son conocidas sus críticas tanto a la COPE como a 13TV. Es quizás por eso que preguntarle tiene algo de oracular. Para entrar en materia, le pedimos que se biografíe:
– “Soy franciscano por casualidad. Entré en el convento a los 11 años.Creyeron conveniente meterme en un lugar donde estuviese controlado. Creo que la expresión fue: “a este niño hay que encerrarlo”. Fui el primero de 7 hermanos y antes de que naciese mi hermana, la que me sigue, me ‘destinaron a’ casa de mis abuelos. Mis padres me llevaron allí porque yo tenía el sueño cambiado y ellos tenían que trabajar. Esa fue la explicación que me dieron cuando la pedí. Hay muchos que se consideran a sí mismos buenos cristianos porque simplemente sacan la espada cuando se cuestiona algún punto del dogma. Ese mundo tiene que desaparecer, pero va a costar mucho
– ¿Por qué en la iglesia hay tanta resistencia a Francisco, al Papa, y a su llamamiento a asomarse a las periferias y a vivir con los pobres?
Ese es un problema muy serio que tenemos planteado y que tardará muchos años en cambiar.La razón es una mala comprensión de lo esencial de la fe. Hasta ahora se ha puesto todo el acento en la verdad, como si esta fuese un conjunto de enunciados que hay que admitir, respetar y defender. Hay muchos que se consideran a sí mismos buenos cristianos porque simplemente sacan la espada cuando se cuestiona algún punto del dogma. Ese mundo tiene que desaparecer, pero va a costar mucho, porque la ortodoxia funciona como justificación de la propia vida. Pero va a ser que no. Lo que justifica la vida es ocuparse del Señor y de sus sufrimientos
– ¿Qué debería hacer la iglesia para superar esa tendencia?
Lo único que desarbola la verdad teórica y abstracta es la presencia de Cristo en el pobre. Mira que hemos gastado tinta, energía y sangre en defender formulaciones mientras teníamos al pobre al lado. El pobre te pone delante de los ojos a Cristo. No tienes que pasar a través de ninguna suma teológica.
– ¿Y qué hay que hacer con los pobres?
El mismo pobre te dice lo que tienes que hacer con él. Tienes que respetarlo, tienes que promoverlo, tienes que ayudarlo a salir de su pobreza. La realidad es injusta y cruel con ellos. Por eso hay que intentar transformar esa realidad. El pobre nos salva de esa obsesión por la verdad que no sirve para nada, y de muchas otras cosas también muy peligrosas, relacionadas con nuestros sentimientos y nuestras pasiones.
-¿Olvidar al pobre, a los más necesitados, supone entonces un alejamiento de las propias creencias de la iglesia?
Si no me acerco a los pobres traicionaré el evangelio, porque me crearé mi mundo, en el que muy probablemente me sentiré bien y profundamente consolado. Pero habrá algo que se nos habrá escapado y es que Jesús es un peleón por las prostitutas, los leprosos, los publicanos y toda la música celestial. Cristo atiende a los pobres y es atendido en los pobres. Los cristianos no separan estas dos cosas. Lamentablemente la predicación las olvida. Cuando digo esto, la gente me escribe quejándose. Yo les contesto que no lo digo yo, que lo dice Jesús en el capítulo 4 de Lucas.
– Una posible contramedida ante ese llamamiento a centrarse es afirmar que todos, en cierto sentido, somos pobres. ¿Lo somos? ¿Todos por igual?
En cierto modo sí y en cierto modo no. Decir que todos somos pobres se puede convertir en una justificación para no ocuparnos de los que tienen hambre. Es absurdo predicarle el evangelio al rico Epulón. Lo tiene todo. Banquetea todos los días. Le parece que no necesita al mendigo Lázaro ni a Cristo. No hará caso ni de Lázaro ni de Cristo. No echará en falta nada, porque ya lo tiene todo. Y en ese sentido, no es pobre.
– Las vallas cercan Europa. El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio africano. Los CIES y los campos de refugiados proliferan. Devoluciones en caliente. Tarajal. La criminalización de los inmigrantes y de los que intentan ayudarles: en España, en Francia, en Italia, en Grecia, en toda la nueva frontera este europea… ¿Qué piensa de la cuestión de la inmigración?
Es un drama humano sin precedentes, y no porque haya millones de hombres y mujeres en los caminos de la emigración, sino porque quienes debiéramos acogerlos, los rechazamos, un rechazo sociológico del que es un eco el rechazo político.
– ¿Por qué cree que ciertos sectores de la iglesia participan de esa resistencia ante los inmigrantes? Es como si hubiese miedo a caer en posiciones de izquierda.
En la iglesia española hay un pecado original de connivencia con la derecha política más apegada al negocio que a la solidaridad. Con esto no quiero decir que haya que votar o no al PP. Cada uno vota lo que cree que es conveniente para la sociedad en cada momento.
– ¿Piensa que seguimos sumidos en nuestro castizo guerracivilismo?
Si hoy hubiese una nueva revolución, la izquierda pensaría, y le damos razones para ello, que somos un enemigo a combatir. Y eso sería así precisamente por esa escandalosa e inaceptable cercanía ideológica a la derecha política. La iglesia se muestra enemiga de la izquierda.
– ¿En cuanto a la inmigración, que echa de menos en los pronunciamientos de los obispos y de la iglesia institucional?
El grito de los pobres. Si la iglesia gritase con ellos, el gobierno tendría que cambiar de política, porque todavía tenemos un cierto peso en nuestra sociedad.
– ¿La iglesia tendría que ponerse pues del lado del inmigrante?
Lo está, pero se echa en falta ese grito. La inmigración tiene hoy que ver con una sistemática vulneración de derechos de muchos hermanos. Duele especialmente cuando se trata de mujeres y de menores. El bosque está lleno de niños y adolescentes. Muchas veces, cuando consiguen pasar, los devuelven al otro lado de la frontera sin ni siquiera preguntarles quiénes son. Las autoridades tienen la obligación de ocuparse de los menores y no lo hacen. Simplemente los devuelven y se desentienden. Tenemos que gritarlo.
– No son los únicos derechos que se vulneran en nuestra frontera sur con aquellos que no tienen los papeles en regla.
Toda persona tiene derecho a emigrar. Lo dice la Declaración de los Derechos Humanos. Los Estados tienen derecho a controlar la inmigración, pero no a impedirla. Si Europa gastase en acoger lo que dedica a impedir que la inmigración llegue a su soñado destino, el problema estaría resuelto. Ahora intentan que Libia, un estado fallido, controle las salidas de inmigrantes. Se les da dinero, patrulleras y armas.
– ¿Qué se consigue con eso?
Que los inmigrantes asuman un riesgo añadido y las mafias puedan ganar más dinero y abusar más y más impunemente de sus presas.
– ¿Por qué más habría que protestar?
También echo de menos la denuncia del ataque sistemático al derecho a la integridad física. Hay un silencio informativo que clama al cielo. Cuando un descerebrado atropella a varias personas en las Ramblas dedicamos páginas y páginas al hecho y al análisis del hecho. Cuando mueren decenas o cientos de personas de una sola vez en naufragios, la información no alcanza el valor de noticia.
– ¿Qué propuestas haría a este respecto?
Compromiso personal con el pobre en todos los aspectos de la vida, también en la oración. Yo soy liturgista. Nuestro misal está blindado a prueba de pobres. Habría que trabajar por un cambio de mentalidad. Educar la mirada para ver a los pobres. El pobre te devuelve al mundo real. Te obliga a dar a las cosas su justo valor. Yo puedo derrochar el agua que quiera, pero los pobres me hacen entrar por los ojos que hay quien, para llenar una garrafa, tiene que recorrer muchos kilómetros. El pobre es quien me hace cristiano a mí. Y ese es un camino que desgraciadamente no estamos demasiado abiertos a recorrer.
– ¿Y no cree que en la iglesia ya se da dinero, se hace caridad?
El problema es que muchas veces damos la impresión de ser ricos que dan a los pobres lo que les sobra. El Papa, como el evangelio, pide convivencia con los pobres, no que nos engañemos a nosotros mismos pensando que ya nos hemos ganado el cielo dando.
– O sea, que los pobres, los inmigrantes, y toda la música celestial, ¿serían más las solución que el problema? Son parte de nuestro futuro aquí, y lo son también del que nos espera más allá del juicio de Dios.Pobres inmigrantes, inmigrantes pobres…
En la vida del inmigrante van mezcladas todas las pobrezas: hambre, miedo, enfermedad, frío, abusos, dolor del otro, etc. Sufren todo tipo de vejaciones. Son gente sin derechos reconocidos. Es un mundo que padece crueldades tremendas. Por eso, incluso más que lo que puedas aportarles materialmente, ellos necesitan saber que hay alguien con quien van a poder contar. Eso es fundamental. Además, tenemos que luchar por hacerlos visibles
– La iglesia española insiste mucho en el argumento del derecho a la vida en lo tocante al aborto, mientras que ese mismo derecho no se reivindica demasiado en el ámbito de la inmigración. ¿Por qué los muertos en el Mediterráneo dejan de ser personas o vida y se convierten en cifras o en bajas inevitables?
El tema del aborto, del respeto a la vida, es muy importante. Sin embargo, a base de hablar solo del aborto, se termina por promoverlo más que evitarlo.Aparece de nuevo esa mentalidad cuyo vértice es la verdad, la identidad, la pureza, etc. En la iglesia ha habido una curiosa obsesión con temas que giran en torno a la sexualidad: aborto, número de hijos, ser buen padre o buena madre, ser una familia modélica. Lamentablemente, en la carta a los Efesios parece que se sugiere una dependencia de la mujer con respecto al marido y, claro, eso ha demonizado ese texto, que es muy rico y que dice algo que ningún matrimonio debiera olvidar: “amaos como Cristo ama a su iglesia”.
– ¿El sentido cristiano de la familia termina ahí?
La familia es un sacramento, pero también es familia la propia comunidad eclesial. Es tan familia que nos conocemos unos a otros y nos prestamos atención unos a otros y nos ayudamos unos a otros. Yo creo que esto pastoralmente está por cultivar. El sentido de ‘la familia en el Señor’ ha desaparecido.
– Entonces, ¿la familia es algo exclusivo para los católicos?
No, también está la familia humana. Todos somos hijos de Dios. Todos los problemas sociales de los que hablamos –inmigración, pobreza, drogadicción, mafias, prostitución, delincuencia, …- tendrían otro planteamiento y solución si nos viésemos como familia, si nos diésemos a los demás. La familia en el sentido universal no se ha cultivado demasiado en la iglesia. Prácticamente no aparece en el misal, por ejemplo.
– ¿La iglesia tendría que luchar contra las injusticias como cualquiera lo haría para defender a un hermano pequeño?
Dios es el gran luchador contra el mal y la injusticia. No es el que ‘permite’ el mal, como tantas veces se repite desde los púlpitos, sino quien lo combate. La encarnación, la vida, la muerte, el descenso a los infiernos y la resurrección de nuestro Señor forman parte de la lucha de Dios contra ese mal. Es Dios quien se compromete hasta el extremo en ese combate.
– Entonces, si se encarga Dios, ¿la iglesia queda eximida de esa lucha?
Ese compromiso contra la injusticia lo asume Dios en nosotros. Mi lucha contra el mal es la lucha de Dios contra el mal. Dios no ‘permite’ que una mujer sea violada. Contra eso lucha, se opone. Solo que Dios no puede evitarlo, no puede saltarse la libertad del hombre. Dios no puede conmigo

Uno de los derechos constitucionales más ignorados en España: el derecho a la vivienda


Vicenç Navarro

ViviendaEstamos hoy viendo en España cómo diferentes políticos están encarcelados por ser sospechosos de violar la Constitución Española. Sin ni siquiera haber sido juzgados, se los ha puesto ya en prisión. Tal celeridad contrasta con la invisibilidad, olvido o clara violación de otro mandato constitucional, violación que ocurre diariamente por parte tanto del estado central como de varias comunidades autónomas, incluyendo la Generalitat de Catalunya.··· Ver noticia ··

viernes, 11 de mayo de 2018

Ascensión del Señor – B (Marcos 16,15-20): Nuevo comienzo

José Antonio Pagola
Los evangelistas describen con diferentes lenguajes la misión que Jesús confía a sus seguidores. Según Mateo han de «hacer discípulos» que aprendan a vivir como él les ha enseñado. Según Lucas, han de ser «testigos» de lo que han vivido junto a él. Marcos lo resume todo diciendo que han de «proclamar el Evangelio a toda la creación».
Quienes se acercan hoy a una comunidad cristiana no se encuentran directamente con el Evangelio. Lo que perciben es el funcionamiento de una religión envejecida, con graves signos de crisis. No pueden identificar con claridad en el interior de esa religión la Buena Noticia proveniente del impacto provocado por Jesús hace veinte siglos.
Por otra parte, muchos cristianos no conocen directamente el Evangelio. Todo lo que saben de Jesús y su mensaje es lo que pueden reconstruir de manera parcial y fragmentaria, recordando lo que han escuchado a catequistas y predicadores. Viven su religión privados del contacto personal con el Evangelio.
¿Cómo podrán proclamarlo si no lo conocen en sus propias comunidades? El Concilio Vaticano II ha recordado algo demasiado olvidado en estos momentos: «El Evangelio es, en todos los tiempos, el principio de toda su vida para la Iglesia». Ha llegado el momento de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde lo primero es acoger el Evangelio de Jesús.
Nada puede regenerar el tejido en crisis de nuestras comunidades como la fuerza del Evangelio. Solo la experiencia directa e inmediata del Evangelio puede revitalizar la Iglesia. Dentro de unos años, cuando la crisis nos obligue a centrarnos solo en lo esencial, veremos con claridad que nada es más importante hoy para los cristianos que reunirnos a leer, escuchar y compartir juntos los relatos evangélicos.
Lo primero es creer en la fuerza regeneradora del Evangelio. Los relatos evangélicos enseñan a vivir la fe no por obligación, sino por atracción. Hacen vivir la vida cristiana no como deber, sino como irradiación y contagio. Es posible introducir en las parroquias una dinámica nueva. Reunidos en pequeños grupos, en contacto con el Evangelio, iremos recuperando nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.
Hemos de volver al Evangelio como nuevo comienzo. Ya no sirve cualquier programa o estrategia pastoral. Dentro de unos años, escuchar juntos el Evangelio de Jesús no será una actividad más entre otras, sino la matriz desde la que comenzará la regeneración de la fe cristiana en las pequeñas comunidades dispersas en medio de una sociedad secularizada.

Tiene razón el papa Francisco cuando nos dice que el principio y motor de la renovación de la Iglesia en estos tiempos hemos de encontrarlo en «volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio».

Domingo 13 de mayo de 2018, 7º de Pascua. Ascensión del Señor


AscensiónB
Nuestra Señora de Fátima
El tema protagonista de este domingo es, indiscutiblemente, «la Ascensión», la subida misma de Jesús al cielo. Un segundo tema es el de «el mandato misionero» que el autor de los Hechos de los Apóstoles que compuso aquella escena puso en boca de Jesús.
En el primer tema, «la ascensión misma», no serán pocos los predicadores que simplemente la darán por supuesta, como si fuera indubitablemente histórica en su literalidad textual; habrá creyentes sencillos, de los que de hecho todavía creen que Jesús emprendió una subida física y vertical, «hacia el cielo», que saldrán de la misa con la misma fe de siempre en la Ascensión, la misma que tuvieron nuestros abuelos, y los abuelos de sus abuelos.
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jueves, 10 de mayo de 2018

La mejor canción para el Día de la Madre - Para las Madres del mundo en ...

YO VOY A LA CÁRCEL


col gerardo

Constantemente se está hablando estos días de la cárcel. Por un motivo u otro, entran nuevas personas en ella. Y percibo en la sociedad un ambiente de ganas de castigo. Todo tiempo nos parece corto y todo castigo, pequeño.
Subo como voluntario cada quince días a la prisión a celebrar la misa los domingos. Y subo como voluntario. Eso me ha llevado a pensar ¿por qué lo hago?
¿Por qué quiero a las personas presas? En ellas descubro personas. Y creo en sus posibilidades de descubrir cualidades y ser personas nuevas. Las personas que están ahí no necesitan castigo sino redescubrir y creer en sus posibilidades.
Veo en la sociedad el intento de que el castigo sea mayor. Yo prefiero que hagamos todos, un esfuerzo por ayudar a curarles. Ellos son enfermos. Lo bueno será descubrir su enfermedad y tratar de acompañarles para que se curen. Enviar a todos, aunque sea mentalmente, nuestro cariño, aprecio, entrega para que se curen. Los presos dejarán de cometer males el día que se sientan queridos de verdad.
Según la constitución española las prisiones tienen como objetivo la recuperación y reintegración.
He vivido 30 años en mi casa con personas inmigrantes, presas, prostitutas… Y creo que ha servido para que esas personas vivan en un ambiente normal. Imaginaos una sociedad en la que acogiésemos así a las personas.
Al amar a una persona, estoy amando a Jesús de Nazaret. Ser cristiano es amar al otro, tal cual es. Todos somos un poco enfermos y siempre hay debilidades en nuestro ser que necesitan recuperar y curar. Todos necesitamos de los demás. Pienso que los presos son expresión de una sociedad enferma.
Es cierto que la mayoría de los presos han cometido grandes faenas. Pero mayor es la capacidad de amar, de sanar, que tenemos las personas. Contra grandes crímenes, mayores amores.
Me gustaría que no se diesen en los medios estas noticias volviendo mil veces sobre ellas. Que no nos hagamos todos jueces. Es preciso limpiar nuestro noticiario. Simplemente pensar que esas personas acusadas son familia nuestra.
Y sobre todo, siento una gran alegría al quererles, al manifestarles mi amor. Va a ser la energía que les cura. Aquí está la receta para sanar a la sociedad.

APARICIONES ENTRE INTERROGANTES (II). LA MADRE DE JESÚS


col salvsantos

Recorte y rebaje
Como era de esperar, Mateo y Lucas suprimieron de su texto el apunte de Marcos: “Al enterarse los suyos se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio” (Mc 3,21).
No lo omitieron porque dudaran de su historicidad, sino porque contradecía sus relatos de la infancia. Soslayaron, por tanto, la otra opción a su alcance: Escaquearse y evitar escribir esas imaginadas narraciones sobre un nacimiento virginal y divino.
Respecto a la segunda parte de Marcos, en la que este refleja la actitud autoritaria y mandona de la madre y los hermanos del Galileo:
“quedándose fuera, lo mandaron llamar”,
Mateo suaviza tan desabridos modales y añade una pizca de afecto:
“se presentaron fuera, tratando de hablar con él” (Mt 12,46).
Lucas, lija en mano, afina toda la acción y presenta al grupo de familiares en su intento por entrar adonde él enseñaba. Pretende convencer que se esfuerzan para aproximarse a él. El evangelista justifica la inviabilidad del movimiento debido al muro de una multitud imposible de superar:
“Se presentó allí su madre con sus hermanos, pero no lograban llegar hasta él por causa de la multitud” (Lc 8,19).
La locura del Galileo
Más allá del cepillado, los retoques y alisados de Mateo y Lucas se impone retomar la pregunta que aflora desde los hechos: ¿Qué actuación del Galileo dio origen a que su madre y hermanos consideraran que estaba fuera de sus cabales e iniciaran ese movimiento para aprehenderle?
La respuesta la encontramos en el relato que precede a la acción coercitiva de los familiares: La constitución formal de una sociedad alternativa: LOS DOCE (Mc 3,13-19).
Los familiares sabían del carácter y los arranques del Galileo. Además de no haberse casado, de salir arrebatadamente de la aldea atraído por el mensaje del Bautista, de organizar una pandilla de individuos con mala pinta, de juntarse y comer con gente de mala fama y acoger entre los suyos a mujeres de la calle, se ha atrevido a desafiar a los responsables de la nación, a los líderes religiosos y hasta a las divinas promesas del AT. Los Doce significaban un ataque sin antecedentes al orden establecido. Representaban la ruptura con la institución y el poder. Su madre y hermanos, como es natural, consideraron que la cordura consistía en estar de parte del sistema político-religioso. El Galileo, por el contrario, incluso descartó por inútil la vía reformista. Había situado su proyecto al margen de ese marco: ¡UNA LOCURA!
María y los hermanos del Galileo estuvieron en desacuerdo con su dislocada actuación. Ninguno de ellos se adhirió a su proyecto. Nunca en los evangelios aparecen con él.
Familia y gerifaltes coinciden
Tras correr las noticias del disparate efectuado por el Galileo, sus familiares más cercanos no tuvieron más remedio que coincidir con reconocidos e ilustres personajes salidos de la capital. Tipos de cuidado que no se andaban con miramientos. Marcos los menciona a continuación del movimiento de los suyos para recogerlo y devolverlo a la cordura. No van de tapadillo. Buscan, como siempre, influir en la opinión pública. Y lanzan al aire sus juicios sobre la enajenación del Galileo. Son sentencias que sirven de consignas para la gente:
“Los letrados que habían bajado de Jerusalén iban diciendo: – Tiene dentro a Belcebú.
Y También: – Expulsa a los demonios con poder del jefe de los demonios” (Mc 3,22).
Intentona fallida
Los datos que nos aportan los textos indican que los familiares del Galileo no consiguieron sus propósitos. Su lanzado desplazamiento con el objetivo de reintegrarlo al orden establecido quedó, pues, en una simple intentona. El Galileo sabía lo que hacía. No iba de farol. Se mantuvo firme en sus convicciones, rechazó acompañar a su madre y hermanos y declaró cuál era su auténtica familia (Mc 3,33-35). María ya no aparecerá más de forma real en los evangelios. Aunque esa ausencia abrirá nuevos interrogantes y suscitará ciertas dudas a considerar.
El Galileo se deja ver
Algunas de esas preguntas e incertidumbres están relacionadas con otras apariciones. Las del Galileo una vez ajusticiado. Las narraciones que las cuentan destacan por sus notables diferencias. Salvo detalles muy específicos (el sepulcro vacío y las mujeres), no hay concordancia entre los evangelistas.
En Marcos nada se dice sobre apariciones del resucitado. Unas mujeres buscan un cadáver. Llevan aromas. Quieren embalsamarlo. Reconocen que no podrán quitar la losa que da acceso al sepulcro. No será necesario que nadie lo haga. El lugar de la muerte está abierto. ¡Y vacío! Un joven con vestiduras blancas les anuncia que el Galileo está vivo. Deben informar a Pedro y a los discípulos. Él les verá en Galilea. Las mujeres se espantan. Callarán. Tienen miedo. Ahí termina Marcos. El apéndice posterior (Mc 16,9-20) no pertenece al texto original. Se escribió mucho más tarde a base de mezclar datos extraídos de los textos de Mateo, Lucas y Juan. Con tal revoltijo pretendieron arreglar el duro y cortante final del primer evangelio escrito.
En Mateo aparece un mensajero celestial: “el ángel del Señor”. Sin nombre específico, se trata del mismo emisario que visitó a María a comienzos del evangelio. Él corre la losa del sepulcro. Se dirige a las mujeres. Les pide que no tengan miedo. Y les señala el lugar vacío. No hay cadáver. Anuncia que está vivo. Va delante hacia Galilea. Deben informar a los discípulos. El miedo de las mujeres se transforma en alegría. Por el camino se les aparece el Galileo. Más tarde pone fin a sus apariciones presentándose ante los Once.
Lucas amplia los hechos. No habla del mensajero. Serán dos hombres quienes anuncian a las mujeres que el sepulcro está vacío. Por propia iniciativa, las mujeres informarán a los Once y al resto de discípulos. El Galileo se aparecerá a dos de ellos que iban de camino. Luego al grupo.
En Juan, solo María Magdalena acude al sepulcro. Está abierto. Avisa a Pedro y al discípulo predilecto (personaje figurado). Ellos confirman el hecho. El Galileo se aparece primero a María Magdalena. Conversa con ella. Los discípulos se muestran temerosos. El Galileo se les aparece. Uno de ellos, Tomás, está ausente. No reconoce la experiencia de los otros. El Galileo se le aparecerá también. Por último se dejará ver por siete de ellos, con los que llegará incluso a comer.
Nada de apariciones a María
Pero, ¿y María? De aparecerse a María, nada de nada. Se ha aparecido a tantos… Y, ¿por qué no se dejó ver por su madre? Ni ella ni sus hermanos formaban parte del grupo de discípulos. Ellos no le siguieron. Incluso llegaron a pensar que se le había ido la cabeza. Pero, al fin y al cabo, ella era su madre. Se merecía un encuentro por corto que hubiera sido. Le habría devuelto la alegría. Y la memoria. ¡Y tantos recuerdos de infancia! Incluso la posibilidad de arrepentirse por haber pensado mal de él. No aparecérsele la dejaba en mal lugar. ¿Qué pensarían los discípulos de esta exclusión? ¿Y los vecinos de Nazaret? ¡Qué humillación tan grande!
Que nadie se entere
Del asunto de no dejarse ver por su madre, María, no se habla. Ni siquiera en estos tiempos se habla. El gran público lo desconoce. Mejor, callar. El silencio sostiene creencias extendidas, aparentemente esenciales y muy útiles. A falta de explicaciones, reina el mutismo. La ocultación resulta un excelente instrumento para mantener la ignorancia. Aunque la ausencia de lógica exige aclaraciones.
Experiencias de Vida
La teología, como el poder político, acostumbra a explicar lo inexplicable. Puede ofrecer enrevesados razonamientos para justificar que María no necesitaba que se le apareciese su hijo. Aunque no hace falta ningún discurso con esa orientación. La realidad es que no hubo ninguna aparición.
Lo que el primer evangelio escrito, Marcos, apuntó fue que el lugar de la muerte no dio cabida al Galileo. La muerte no es lo definitivo. La vida, la mostrada con su proyecto, sí lo es. La pesada losa que marca la separación entre vida y muerte está quitada. El sepulcro está vacío. Buscarlo ahí resulta inútil. Ese no es su sitio. Ya lo advirtió con Lázaro. La tumba no era lugar para su amigo. Quienes dieron continuidad a su proyecto desde el principio (Galilea) y sintieron el pálpito de esa vida obtuvieron, tras la muerte del Galileo, la experiencia de sentir su refrendo. La vida definitiva permite ese feliz y entrañable encuentro. Una vida imposible de detener. Años más tarde, Mateo, Lucas y Juan, escenificaron esas experiencias.
Otras apariciones
Antes de los escritos de Mateo, Lucas y Juan sobre apariciones del Galileo, en I Cor 15,5-8 se lee:
“Lo que os transmití fue, ante todo, lo que yo había recibido:…
que se apareció a Pedro y más tarde a los Doce.
Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez: la mayor parte viven todavía, aunque algunos han muerto.
Después se le apareció a Santiago, luego a los apóstoles todos.
Por último se me apareció también a mí, como al nacido a destiempo”.
¡Ni a María ni a las mujeres!
Esta carta de Pablo, escrita en el 55 o 56, recoge una tradición anterior a esa fecha. Y también deja a María al margen de los beneficiados por las apariciones. Y, por si fuera poco, ¡también excluye a las mujeres!
Pablo no aporta ningún dato en relación a la procedencia de la tradición recibida por él. Desde luego, nada tiene que ver con el texto de Marcos, escrito hacia el año 41 (ver en Atrio: Una fecha para Marcos). Y tampoco coincide con los otros tres documentos evangélicos que vieron la luz años más tarde. El dato más sorpresivo es que la tradición de Pablo omite a las principales protagonistas de las apariciones: Las mujeres. Los cuatro evangelios, en cambio, las sitúan en primer plano. En la tradición usada por Pablo no queda ni rastro de ellas. Una de esas mujeres, María Magdalena, es la única identificada en todas las ocasiones. En Pablo, no. ¿Cuál es la razón? ¿Qué se pretendía evitar? ¿Y qué, destacar? ¿A quién se quería distinguir? ¿Por qué ignoraron esta tradición los textos más tardíos de Mateo, Lucas y Juan? ¿De dónde salió esa tradición?

SÍNODOS LOCALES PARA LA ELECCIÓN DE OBISPOS


col huerta

Hemos escuchado reiteradas veces en canales de televisión, en la prensa escrita, por parte de denunciantes de abusos y de representantes de la Iglesia decir que lo que antecede al abuso sexual es el abuso de poder.
A esta altura, esa constatación parece innegable. La raíz de la crisis, podríamos decir entonces, radica en el modo de ejercicio del poder que vivimos en la Iglesia católica particularmente, aunque seguramente es un problema extensivo también a otras religiones. La educación religiosa en nuestro país es precaria, y eso ha permitido todo tipo de tergiversaciones, manipulaciones y abusos de parte de los líderes actuales, facilitada por la masificación -intencional tal vez- de una fe acrítica, irracional, fanática y ciega, muchas veces.
Frente a la ignorancia, no queda más que someterse a los "iluminados", a los que saben más, a quienes "están más cerca de Dios", a los que tienen autoridad, rindiéndonos ante ellos y sometiendo nuestra conciencia más profunda, poniendo a su disposición nuestra vida entera, nuestro fuero interno y toda nuestra intimidad espiritual. Más que un "abandono de sí mismos", como nos exhortan a hacer en los retiros espirituales, resulta más bien ser un despojo de nuestra valía y capacidad propia para relacionarnos con Dios. Por eso, la crisis de poder en lo más profundo, es también una crisis espiritual que atraviesa y rasga a toda la Iglesia.
Para superar la crisis, es necesario desinfantilizar la fe de la Iglesia. Eso incluye a los sacerdotes y obispos, ojo. Por años se ha criticado al laicado por su pasividad e ignorancia, pero los sacerdotes no lo han hecho mucho mejor. Sin ir más lejos, 50 sacerdotes en Santiago vivían enamorados de Fernando Karadima y le rendían culto. Cuatro de ellos llegaron a ser obispos, muchos formadores en el seminario o en la Universidad. Todos ellos de élite, "gente educada", diríamos. Pero no estaban educados en una fe que libera. Por tanto, esta ignorancia no se le debe achacar sólo al laicado parroquial, de barrios bajos, poblacional; evitemos esa caricatura de clase. Para superar la crisis se requiere de un ejercicio de crecimiento de toda la Iglesia, del Pueblo de Dios en su conjunto, para que pueda discernir junto, crítica y reflexivamente, sobre su futuro.
También hemos escuchado estos días que, ahora que ya se sabe todo, sólo "hay que esperar lo que diga el Papa". Lo hemos escuchamos del obispo Barros, y de los demás obispos de la Conferencia Episcopal para definir el futuro de la Iglesia chilena en crisis. Sorprendentemente también lo escuchamos de parte de los denunciantes de Karadima luego de su encuentro en el Vaticano. Creo que esto es un síntoma de la enfermedad espiritual que vivimos en la Iglesia. El Papa, hermanos míos, no puede resolverlo todo. Aunque quisiéramos encontrar consuelo y protegernos de la crisis bajo el amparo del poder absoluto del Papa esperando que haga justicia con mano firme, hacerlo bordearía la idolatría.
No podemos esperar que el Papa despida como un gerente a los obispos y coloque a otros, sobre los cuales rezaremos para que sean mejores. Esto, creo sinceramente, profundizaría la crisis. El Papa es y debe ser signo de unidad de la Iglesia, servidor de todos y todas. Su misión no puede -aunque quisiera- suplantar la fe de los fieles.
Nuevamente, si el problema es el modo de ejercicio del poder, sería una ilusión contradictoria creer que un poder centralizado desde Roma mejorará nuestra experiencia espiritual en Chile. El Papa ya ha hecho mucho en desautorizar a la Conferencia Episcopal, les ha enseñado a ellos a tratar a las víctimas y a pedirles perdón; a nosotros nos queda aprender más de la Comunidad de Laicas y Laicos de Osorno, y levantar la voz ante la injusticia, tal como lo hicieron para develar la crisis que está matando silenciosamente a la Iglesia.
El Papa estuvo mal informado durante años. Las distancias son muchas, somos un país pequeño al final -o comienzo- del mundo. Él vive en Roma, nosotros en Chile. Hay millones de casos más de abusos con cardenales y obispos involucrados en todo el mundo. Por lo menos hay dos cardenales involucrados en acusaciones que son parte de su círculo de confianza. Debe tener muchas cosas más que atender en Roma. ¿Cómo hará el Papa ahora para "informarse bien" sobre el nombramiento de los nuevos obispos en Chile? ¿En quiénes confiará? ¿Cuánta carrera estarán haciendo los obispos actuales para mantener sus puestos o dejar a sus sucesores de confianza y así mantener su red de influencia?
Dicen por la prensa que ya "suenan nombres", todos santiaguinos y que provienen de esferas de poder, desde congregaciones religiosas, universidades, vicarías o funcionarios de la misma Conferencia Episcopal. Será una decisión muy difícil designar a unos y no a otros, o peor, lograr un "equilibrio" de fuerzas internas entre los grupos de poder que presionan dentro de la Iglesia. Esto se podría transformar en un descampado de sangre, o peor, en un juego de luces que en definitiva hará que todo siga igual: una Conferencia Episcopal sin voz, sin acuerdos mínimos, sin fuerza ni capacidad de renovación.
¿Y cuándo la Iglesia? Esperar todo del Papa es desconfiar de la Iglesia, de su gente, la gente creyente. Esa gente paciente que sigue yendo a misa a pesar de todo, a pesar de ver sus iglesias vacías y el desprestigio de toda una comunidad. Nadie mejor que el Pueblo conoce "a su pastor", conoce "su voz". ¿Quién estará mejor capacitado que el Pueblo de Dios creyente, sacerdotes y laicos, para reconocer entre ellos mismos al más apto para presidir la comunidad como obispo? Me asiste la convicción de que ya no resiste más el sistema de "obispos de exportación" que rige actualmente.
La Iglesia local, asistida por el Espíritu, en comunión con el Papa, puede perfectamente escoger de entre los suyos a un pastor que conozca y reconozca como propio. No es necesario ir a buscarlos tan lejos. Saldrán obispos "que no suenan", unos desconocidos, que no son "de carrera" formados desde el seminario en los modos episcopales. Aparecerán aquellos que actualmente trabajan junto a la gente, que conocen su comunidad, la valoran, respetan y escuchan, porque se deben a ella.
Obispos agradecidos de su comunidad por la misión ecomendada, y no del lobby de poder del obispo que los encaminó en la "carrera episcopal". Obispos valientes e independientes, humildes, inmerecedores del carisma, que ayuden a renovar la Iglesia desde adentro, espiritualmente. Este sueño sólo será posible si se realiza la elección de obispos mediante Sínodos locales. Para esto podríamos recuperar algunas prácticas valiosas presentes en la antigua tradición de la Iglesia:
IV,1. "También vemos que viene de la autoridad divina que la elección del obispo se haga en presencia del pueblo, a la vista de todos, para que sea aprobado como digno y apto por juicio y testimonios públicos (...) 2. Dios manda que el sacerdote sea elegido en presencia de todo el pueblo, esto es, enseña y manifiesta que las consagraciones episcopales no se han de hacer sino con conocimiento del pueblo y en presencia de él, para que en presencia del pueblo se descubran los delitos de los malos o se publiquen los méritos de los buenos y así, con el sufragio y el examen de todos, la ordenación sea justa y legítima (...) 5. Se obraba así convocando a todo el pueblo con tanta cautela [Hch 6,2], para que nadie indigno se introdujera furtivamente en el ministerio del altar o usurpase la dignidad sacerdotal". Extracto del Sínodo de Cartago, año 254. (ASy p. 69-71).
En la Iglesia chilena actual todos adolecemos de una crisis espiritual que nos ha infantilizado negando nuestra propia intuición y experiencia de Dios. Por eso, no podemos continuar alimentando esa crisis esperando "iluminaciones" de otros, de salvadores o héroes, personalismos o autoritarismo del Papa para renovarnos. Eso la profundizaría, eso mismo fue lo que se puso en marcha con Sodano en los años 70', un reemplazo centralista de los obispos chilenos.
Una experiencia Sínodal sería relevante para avanzar en renovación, nos permitiría volver a confiar en nosotros mismos como Cuerpo, como Pueblo de Dios caminante, para discernir el modo en que Dios nos habla hoy día, sin olvidar que aún el Espíritu sopla y reza por nosotros cuando no sabemos hacerlo (cf. Rm 8,26). Esta experiencia nos haría un poco más adultos y responsables.
La crisis de confianza se supera confiando en la Iglesia toda. No habrá uno que traiga la solución. Hoy la Iglesia en su conjunto tiene un desafío: dar una respuesta, y llegó el momento de darla con valentía y esperanza. Nuestra fe se renovará en la medida que el camino lo construyamos juntos, colectivamente, porque en la comunidad creyente es donde privilegiadamente está Dios (cf. Mt 18,20). Sería de Dios convocar Sínodos locales en las diócesis vacantes para decidir juntos el futuro de nuestra Iglesia.

El JEMAD dice que quiere más y más dinero para armas y guerras


Cristóbal Orellana González, de Ecologistas en Acción-Andalucía y de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía (R.A.N.A.)

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Un vídeo mortecino, aunque digno de ver, donde un lacónico y quejoso JEMAD se lamenta, advirtiendo a los políticos de las infinitas amenazas que el mundo nos trae, acerca de los supuestos recortes del presupuesto militar:
El JEMAD, General Alejandre, trata de leerle la cartilla a los parlamentarios, a pesar de que el aumento del gasto militar ha sido de más de un 10% en el último presupuesto aprobado… denunciando (valga la expresión) que el presupuesto militar aún no ha vuelto a ser garboso y creciente como lo era en 2008 cuando empezó la crisis. El general adopta una actitud lastimera, de víctima, y dice que a pesar del esfuerzo de contención del Mº de Defensa, no puede, con tan escasos recursos (según él) adquirir nuevos materiales, modernizar la cosa, ganar operatividad en las “misiones asignadas”, etc. Alejandre señala la “situación crítica” de las FAS y piropea, a la vez, los esfuerzos que está haciendo el secretario de estado de Defensa por implementar un nuevo programa de inversiones militares…
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Siria denuncia ante la ONU masacres de civiles sirios en bombardeos de EEUU


La Cancillería siria condenó el jueves las continuas masacres que cometen las fuerzas militares de la Coalición Internacional, encabezada por EEUU, contra la población de este país levantino.
Ese organismo oficial precisó en carta enviada a la presidencia de las Naciones Unidas, con copia a su Consejo de Seguridad, que los crímenes de guerra contra los civiles socavan la soberanía e integridad territorial de Siria y prolongan la actual crisis.
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Leonardo Boff: “Lula quiere que el poder económico y político se oriente a quienes siempre fueron excluidos”


Luis Miguel Modino

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“VA A SALIR MÁS FUERTE DE LO QUE ENTRÓ” AFIRMA, TRAS VISITARLO EN PRISIÓN
El ex presidente “quiere volver al poder para dar centralidad en las políticas a los pobres”
Tras un encuentro de una hora y media con Lula da Silva en la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde se encuentra preso el ex-presidente brasileño, Leonardo Boff ha declarado emocionado que “me he encontrado con un viejo amigo y recordamos muchas cosas de nuestro pasado, y puedo decir que él está muy bien, con entusiasmo y vigor”.
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Ciudadanía y proyecto de refundación de Brasil

Leonardo Boff
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La ciudadanía tiene varias dimensiones: es político-participativa, es económico-productiva, es popular-incluyente, es con-ciudadana, es ecológica, y por último es terrenal.
En el contexto actual de un régimen de excepción que no respeta sino que hiere la ciudadanía de todo un pueblo, necesitamos profundizar en este tema.
La ciudadanía es un proceso inacabado y abierto siempre a nuevas adquisiciones de conciencia de los derechos, de participación política y de solidaridad, como fundamento de una sociedad humanizada. Sólo los ciudadanos activos pueden fundar una sociedad democrática, como sistema abierto (democracia sin fin, en el decir de Boaventura de Souza Santos), que se siente imperfecta pero al mismo tiempo siempre perfectible. Por eso, el diálogo, la participación, la vivencia de la corrección ética y la búsqueda de transparencia constituyen sus virtudes mayores.

La ciudadanía se realiza dentro de una sociedad concreta que elabora para sí proyectos, muchas veces conflictivos entre sí, de construcción de su soberanía y de los caminos de inserción en el proceso mayor de planetización. Todos ellos quiere dar respuesta a la pregunta: ¿qué Brasil, después de más 500 años, queremos finalmente? Ocurre que el golpe actual ha interfirido tanto en la Constitución, poniendo límites a los gastos sociales, que acaba por hacer imposible la creación de un Estado Social Democrático nacional. Es un proyecto contra la nación libre, contra el pueblo y su futuro.
Fundamentalmente y simplificando una realidad muy compleja, podemos decir que hay actualmente dos proyectos antagónicos disputándose la hegemonía: el proyecto de los muy ricos, antiguos y nuevos, articulados con las corporaciones transnacionales (y hoy sabemos, apoyados por el Pentágono) quieren un Brasil menor del que realmente es, un Brasil con un máximo de 120 millones, pues así, creen ellos, daría para administrarlo en su beneficio sin mayores preocupaciones. Los restantes millones que se fastidien, pues han tenido que acostumbrarse siempre a vivir en la necesidad y a sobrevivir como han podido. Bastan políticas pobres para calmar a los pobres.
El otro proyecto quiere construir un Brasil para todos, pujante, autónomo, activo, altivo y soberano frente a las presiones de las potencias militaristas, técnica y económicamente poderosas, que buscan establecer un imperio del tamaño del planeta y vivir de la rapiña de las riquezas de los otros países. Aquellas se asocian con las élites nacionales que aceptan ser socios menores y agregados al proyecto-mundo, a cambio de ventajas que pueden obtener en lo económico. Quieren recolonizar América Latina particularmente Brasil para que sean solo exportadores de commodities y desnacionalizar nuestra infraestructura industrial (energía eléctrica, petróleo, tierras nacionales etc).
Los dos golpes que conocimos en la fase republicana, el de 1964 y el de 2016, se tramaron y se ejecutaron en función de la voracidad de los muy ricos contra el pueblo, negándose a construir un proyecto de nación soberana que tendría mucho que contribuir a esta fase planetaria de la Humanidad. Ellos no tienen un proyecto de Brasil, solamente un proyecto para sí, para su acumulación absurdamente cuantiosa.
La correlación de fuerzas es profundamente desigual y corre en función de las élites opulentas que según Jessé Souza compran a las demás élites. Ellas consiguieron dar el golpe a Dilma Rousseff e hicieron tanto que, con un proceso judicial completamente viciado, pusieron en la cárcel al expresidente Lula que goza, de lejos, de las preferencias electorales del pueblo.
Esas élites del atraso no tienen nada que ofrecer a los millones de brasileros que están al margen del desarrollo humano sino más empobrecimiento y discriminación.
Pero estas élites, que ni este título merecen, pues son solo ricos sin llegar nunca a ser élites (Belluzo), no son portadoras de esperanza y, por eso, están condenadas a vivir bajo permanente amenaza y con miedo de que, un día, pueda revertirse esta situación y perder su posición de riqueza y de privilegios.
Esta es nuestra esperanza: que el futuro acabe perteneciendo a los humillados y ofendidos de nuestra historia que un día –y ese día llegará– heredarán las bondades que la Madre Tierra reservó para ellos y para todos.
Es utópico pero representa el sueño de todas las culturas: que, un día, todos, alegres, se sentarán juntos a la mesa, en la gran comensalidad de los libertos, gozando de los frutos de la generosidad de la Madre Tierra. Entonces, mirando hacia atrás comprenderán que valió la pena la resistencia, la indignación contra las injusticias y el coraje de cambiar.
Sólo entonces comenzará una nueva historia, de la cual los resistentes y luchadores serán los principales protagonistas de aquello que, en el caso de nuestro país, podrá ser la verdadera refundación de Brasil.
*Leonardo Boff es filosofo-teólogo y escribió: Brasil, ¿prolongar la dependencia o concluir la refundación? , Vozes 2018.

Traducción de Mª José Gavito Milano