FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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viernes, 24 de mayo de 2013

Zara produce en condiciones de esclavitud

Periódico Diagonal
La marca de ropa Zara, de capital español, subcontrata en Argentina su producción a talleres textiles clandestinos donde se esclaviza a costureros inmigrantes. Zara sostiene la misma metodología de explotación ilegal e inhumana en Sao Paulo, Brasil, hasta el punto de que tuvo que pagar una multa millonaria por estos mismos delitos que se le imputan también en otros once países.
En Argentina, los talleres ilegales están ubicados en locales a las afueras de la ciudad de Buenos Aires o en barrios turísticos y con mucha población de inmigrantes atraídos desde la República de Bolivia con engaños, ya que se les promete vivienda, comida, trabajo, una jornada laboral de ocho horas y cobrar en dólares.
La ONG Alameda ha dado a conocer que existen, al menos, cuatro talleres ilegales que fabrican ropa para Zara. La denuncia se ha hecho conjuntamente con la Secretaría de Derechos Humanos de la Confederación General de Trabajo (CGT) de Argentina, la mayor central obrera del país, y demostró que las jornadas de trabajo son inhumanas. Las denuncias penales presentadas el 26 de marzo y el 11 de abril de este año, que además fueron ratificadas tiempo después por los inspectores del Gobierno de Buenos Aires, evidencian mediante grabaciones con cámaras ocultas que los costureros duermen en literas pegados a las máquinas donde son explotados. De momento, se ha impuesto la clausura administrativa sobre dos talleres, de los cuatro que fueron denunciados por la ONG Alameda.
Una jornada de trece horas
Además, las jornadas de los trabajadores que elaboran la ropa para Zara alcanzan las 13 horas, de lunes a viernes de siete de la mañana y hasta las diez u once de la noche. Además, el sistema eléctrico de estos lugares es precario, lo que genera peligro de incendio como ya ocurrió en 2006, cuando fallecieron seis personas de nacionalidad boliviana, cinco menores de edad, encerrados en la entreplanta de un taller clandestino.
Este sistema no es la excepción de la industria textil en Argentina y el resto del mundo. La ONG Alameda ha denunciado también que 110 primeras marcas de ropa, entre ellas algunas firmas internacionales como Puma y Topper, llevan a cabo las mismas prácticas que Zara. Incluso los propios empresarios admiten que la ilegalidad alcanza al 78% de la confección de ropa. Este sistema de trata y esclavitud ha sido denunciado en México por las maquilas, en Italia por los talleres de la Camorra y ahora por la fábrica que se ha derrumbado en Bangladesh recientemente.
En la actualidad, la causa judicial contra Zara que se tramita en el juzgado federal 7 de Buenos Aires con el número de expediente 3161/2013 y es el magistrado Sebastián Casanello quien está a cargo de la misma. La investigación sobre los talleres de Zara está a cargo del fiscal Guillermo Marijuan. Aunque ya han visitado estos centros de trabajo clandestinos, los tribunales argentinos retrasan la investigación, lo que beneficia a la empresa. El fiscal que investiga a Zara aún no ha llamado al fabricante a declarar. La trasnacional Inditex, propietaria de Zara es la segunda empresa textil en importancia del mundo y su dueño, Amancio Ortega, la quinta fortuna del planeta y la primera de Europa.

Ilegalidad de Zara
En Argentina, Zara está acusada de violar la Ley de Trabajo a domicilio. Al fabricante se le responsabiliza laboral y penalmente, también a los dueños de los talleres donde se subcontrata su producción, por incumplir la Ley de Migrantes, que prohíbe beneficiarse de un indocumentado. Aunque Zara puede registrar su cadena de producción a través del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, que depende del Estado, nunca lo ha hecho. Este programa es casi gratuito aunque no es obligatorio. En su defensa, desde el Estado español, Zara respondió a los medios de comunicación que se han realizado auditorías internas, sin embargo, no se han comprobado las denuncias existentes. Las grabaciones sobre las condiciones laborales de los trabajadores han sido entregadas como prueba en la denuncia penal. La ONG Alameda ha llevado a cabo varios escraches en las tiendas argentinas de Zara y ya ha popularizado un lema sobre Inditex: “EsclaviZará”.

Trabajadores que pagan con su vida
El edificio Rana Plaza, que se vino abajo el pasado 24 de abril en Bangladesh y en el que hasta la fecha han muerto 1.126 personas, pone al descubierto de nuevo cómo se fabrica la ropa. Las multinacionales, entre ellas las españolas Mango, El Corte Inglés, Benetton y Primark, han tenido que reconocer que sus prendas eran fabricadas en ese centro y han admitido las condiciones de esclavitud que sufren las trabajadoras y trabajadores de esos talleres. El propietario del inmueble ha sido detenido, pero no se han abierto diligencias contra las transnacionales.

La Brigada de Información de la Policía de Madrid traspasa una nueva línea roja Miguel Arróniz

Última hora. Los periodistas Raúl Capín y Adolfo Luján serán puestos en libertad esta tarde tras mas de 24 horas detenidos
Los periodistas Raúl Capín y Adolfo Luján serán puestos en libertad esta tarde tras prestar declaración en los Juzgados de la Plaza de Castilla, según indicaba a Rebelión su abogado Rafael Mayoral, ya que todavía no está admitido el auto de procesamiento.
En conversación con Rebelión, y a las puertas del Juzgado, Rafael Mayoral nos aclaró que ambos compañeros periodistas se encuentran bien tras llevar mas de 24 horas detenidos porque, según ellos, no han hecho nada, tan solo han realizado su trabajo como fotorreporteros. De hecho, en las declaraciones en su contra se hace una continua referencia a la ‘parcialidad’ y a la habitualidad de su trabajo y a que están vinculados a los movimientos sociales.
Según Mayoral, los hechos que se les imputa no se sostienen de ninguna manera ya que se les acusa de desórdenes públicos en la manifestación del 25 de abril diferenciando su trabajo del de otros periodistas que también cubrían los hechos para medios de comunicación convencionales. Aún mas, se trata de un procedimiento iniciado a partir de la publicación en medios de comunicación de investigaciones a periodistas que habitualmente estaban cubriendo las movilizaciones en Madrid.
Hay circunstancias que, según el abogado de Raúl y Adolfo, son totalmente excepcionales como el de que no fueran citados a declarar en una Comisaría o los hechos se hubieran puesto en conocimiento de la autoridad judicial. Ambos fueron detenidos en su domicilio por policías encapuchados que los trasladaron a la Comisaría de Policía del distrito de Moratalaz. Según Mayoral también se tiene que tener en cuenta que el 21 de mayo el Partido Popular votó en contra una ley sobre la libertad de prensa en el Parlamento Europeo y al día siguiente se produjera este atentado contra la libertad de prensa.
La Delegación del gobierno de Madrid lleva utilizando métodos represivos contra los movimientos sociales indiscriminadamente en los últimos meses por medio de detenciones arbitrarias, identificaciones a manifestantes y multas por participar en movilizaciones. Preguntado el abogado por si es la Delegación del gobierno quien está tras estas detenciones contestó que no podía asegurarlo, que lo único que sabía era que la Brigada de Información de la Policía presentaba los cargos y, mas concretamente, que tanto a Raúl como a Adolfo, les acusaban de entorpecer la labor policial en la detención de una joven por parte de policías de paisano. Pero que de lo que estaba seguro era de que se trataba de una verdadera persecución y caza de brujas contra profesionales de la información que publicaban fotos incómodas para las fuerzas de seguridad.

Políticamente huérfanos Pedro Serrano Martínez

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Los ciudadanos de este decadente y afligido país nos hemos quedado huérfanos. En términos políticos, es como si nuestros representantes democráticos ya no existieran, como si hubieran desaparecido, como si hubieran muerto.
Cuando los políticos son el tercer problema nacional por detrás del paro y de los problemas económicos; cuando casi nueve de cada diez ciudadanos no confían en el presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, ni en el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba; cuando la oposición al Gobierno la tenemos que hacer los ciudadanos a golpe de manifestación; cuando las instituciones se tambalean y el país está abocado a una crisis social imprevisible; cuando todo esto ocurre, tenemos sobradas razones para vestirnos de luto.
Pero, a pesar de los pesares, no todo está perdido. Los incipientes y cada vez más numerosos movimientos sociales presagian un cambio esperanzador de la realidad. Unos movimientos sociales que ponen en tela de juicio a nuestros políticos e instituciones y que entienden que la política debe estar al servicio de los ciudadanos y no al de intereses espurios.
Como ciudadanos, este desamparo democrático y político debe servirnos de acicate para implicarnos y comprometernos de verdad, para entender que la política degenera cuando la confiamos solo a los políticos. En definitiva, esta orfandad debe servir para hacernos mayores democráticamente y buscar entre todos alternativas a la ofuscación política actual.

Arcadi Oliveres: “Nuestra obligación moral es perder el miedo y rebelarnos contra el sistema” Eduardo Azumendi

“Se ha deteriorado tanto la situación que no hay otra alternativa que la desobediencia civil”.
“No se puede decir que hay que cambiar las cosas y no intentarlo”.
“Si el capitalismo no ayuda a las personas a cubrir sus necesidades tendremos que hacerlo desaparecer porque está en juego la supervivencia de la humanidad”.
Arcadi Oliveres (Barcelona, 1945) no puede reprimir la indignación cuando habla del actual sistema político y económico, de cómo se “dilapida” el dinero en ayudar a salvar bancos mientras se permite que miles de familias se hundan. Este profesor de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y presidente de la ONG Justicia y Pau ha participado en las jornadas sobre energía organizadas por la Plataforma Fracking Ez, en Vitoria. Además de hablar sobre la situación y las desigualdades energéticas Norte-Sur, Oliveres concedió una entrevista a El Diario Norte en la que aboga por “perder el miedo y rebelarse” contra el sistema político actual, al que considera enfermo y caldo de cultivo para la corrupción.
Pregunta: Parece que eliminar las disfunciones de la crisis pasa por basar la economía en una menor rentabilidad y en un reparto más justo de la pobreza. ¿Estos preceptos son compatibles con el capitalismo?
Respuesta: No sé si son compatibles, pero sí sé que es absolutamente necesario para la humanidad. Si no es compatible, será el capitalismo el que tenga que desaparecer porque está en juego la supervivencia de la humanidad. Si el capitalismo no permite esta supervivencia, hagámosle desaparecer y dotémonos de un sistema que facilite la cobertura de necesidades básicas de la ciudadanía y el sostenimiento del planeta.

P. ¿Y cuál es la alternativa al sistema capitalista?
R. Nunca en la historia ha habido alternativas preparadas. Cuando desapareció el feudalismo y llegó el capitalismo no avisaron que a las doce terminaba uno y a las doce y un minuto comenzaba el otro. Se fueron cambiando las estructuras económicas, los señores feudales fueron perdiendo su poder, los burgueses de las ciudades lo fueron ganando. Nació el capitalismo comercial, después otro financiero e industrial. Y estamos en ese proceso hacia un capitalismo más humano que permita que la gente pueda cubrir sus necesidades.
P. Con más de seis millones de parados, ¿cómo es posible que no se produzca un estallido social?
R. Los medios de comunicación han metido el miedo a los ciudadanos y la gente todavía tiene el temor a perder las pequeñas cosas que le quedan. Si la historia de la humanidad hubiera funcionado así, nunca se hubiera progresado. Si los primeros objetores de conciencia al servicio militar no hubieran asumido la voluntad de ir tres años a la cárcel, el servicio militar seguiría vigente en la actualidad. Si las personas de color en Estados Unidos no se hubieran rebelado contra la discriminación racial, los negros todavía irían de pie en los autobuses. Nuestra obligación moral es perder el miedo y rebelarnos contra este sistema enfermo, caldo de cultivo para la corrupción y con políticos y bancos que tanto daño están haciendo.
P. ¿La desobediencia civil puede ser una forma de rebelión?
R. Sí, siempre que sea pacífica y no violenta.
Hemos montado una plataforma con movimientos sociales y de izquierda para participar en las elecciones catalanas. Así, nos habremos quitado la mala conciencia de decir que hay que cambiar las cosas y no intentarlo
P. ¿Está preparada la sociedad para ese movimiento?
R. Sí. Creo que ahora las circunstancias son muy favorables para que esto se emprenda. Se ha deteriorado tanto la situación que no hay otra alternativa. Le voy a contar un caso que ocurrió en Barcelona hace unos años. Cuando concluyó la guerra de Irak se formó un consorcio de 24 bancos a nivel mundial para captar fondos para su reconstrucción. ¿Curioso no? Que los que más han ayudado a destruir Irak ahora también se quieren lucrar con su reconstrucción. La Caixa formaba parte del consorcio y en Barcelona no gustó nada esa idea. Así que organizamos una campaña en tres fases. En la primera, repartimos pegatinas con el lema ‘La Caixa gana dinero con la sangre de los iraquíes’.
En un segundo momento, un grupo de 80 voluntarios visitaron oficinas de la Caixa para entrevistarse con sus directores y preguntarles por Irak. Y la tercera fase consistió en que un grupo de 25 personas se acercaban en horas punta a las oficinas de la Caixa y se ponían a gritar que rompían sus cuentas con la entidad por su actitud en Irak. Al cabo de unas semanas, nos llamaron los responsables y nos pidieron que dejáramos la campaña. ¿A cambio de qué?, les preguntamos. Unos días más tarde abandonaron el consorcio. Siempre se puede conseguir que la sociedad secunde iniciativas organizadas de desobediencia civil, de respuesta al poder establecido.
P. Usted ya ha buscado una fórmula para Cataluña, una plataforma que reúne a ciudadanos indignados y movimientos de izquierda con el que pretende participar en las próximas elecciones al Parlamento catalán.
R. Yo he creído en eso, pero puedo equivocarme. Hay tanta gente que protesta que sería positivo que se uniese. A la crítica le falta dimensión política para tirar hacia adelante. La izquierda debería aprender y preparar más este tipo de actuaciones, porque con la derecha es imposible ya que solo mira la cartera. Yo no pertenezco a ningún partido, por eso en Cataluña he planteado una fórmula de coalición electoral: movimientos sociales, personas individuales y corrientes de izquierda. Todos se han subsumido en una candidatura de protesta con vistas a las elecciones en Cataluña. Ya se han adherido más de 30.000 personas y hemos empezado por reuniones en pequeños grupos locales. Dentro de dos años celebraremos unas primarias para formalizar una candidatura. Así, nos habremos quitado la mala conciencia de decir que hay que cambiar las cosas y no intentarlo.

Sólo un Dios puede salvarnos Leonardo Boff, teólogo

nviado a la página web de Redes Cristianas
La crisis de nuestra civilización científico-técnica exige más que explicaciones históricas y sociológicas. Reclama una reflexión filosófica que desemboca en una pregunta teológica. Quién lo vio claramente fue Martín Heidegger (1889-1976), incluso antes de que hubiese surgido la alarma ecológica. En una famosa conferencia en Munich en 1955 “Sobre la cuestión de la técnica” en la que estuvieron presentes Werner Heisenberg y Ortega y Gasset, dejó claro el riesgo que corren el mundo natural y la humanidad cuando se dejan absorber totalmente por la lógica intrínseca de este modo de pensar y actuar que interviene y manipula el mundo natural hasta sus últimas capas, para sacar beneficios individuales o sociales.
La cultura científico-técnica ha penetrado tan profundamente en la comprensión de nosotros mismos que ya no podemos entendernos ni vivir sin esta muleta introyectada en nuestro propio ser y estar en el mundo.
Representa la convergencia de dos tradiciones de la filosofía occidental: la platónica de cariz idealista transfigurada por la orientación cristiana, y la aristotélica, más empírica, que es la base de la ciencia. Se fusionaron en el siglo XVII desde Descartes y fundaron la tecno-ciencia moderna, el paradigma dominante. Este modo de ser pone su interés en cómo son las cosas, cómo funcionan y cómo nos pueden ser útiles, no el milagro de que las cosas sean, confrontadas con la nada. Nos separamos del mundo natural para entrar profundamente en el mundo artificial. Hemos perdido la relación orgánica con las cosas, las plantas, los animales, las montañas y los propios seres humanos.
Todo se convierte en instrumento para una finalidad. No vemos al ser como una persona portadora de un propósito, sino su fuerza de trabajo, ya sea física o intelectual, que puede ser explotada. Si se puede hacer algo se hará sin ninguna justificación ética. Si podemos desintegrar el átomo no hay por qué no hacerlo y construir la bomba atómica. Si podemos tirarla sobre Hiroshima y Nagasaki, ¿quién lo impedirá? Si puedo manipular el código genético, no hay límite moral o ético que lo pueda restringir. Y hacemos las experiencias que nos parecen interesantes y útiles para el mercado y para una cierta calidad de vida.
Heidegger nos advierte que la tecnociencia ha creado en nosotros un dispositivo (Gestell), una forma de ver que considera todo como cosa a nuestra disposición. Ha colonizado todos los espacios y sometido todos los saberes. Se ha convertido en un motor que se acelera de tal manera que ya no sabemos cómo detenerlo. Nos hemos convertido en sus rehenes. Nos dicta qué hacer o dejar de hacer. En este punto, Heidegger señala el altísimo riesgo que corremos como naturaleza y como especie. La tecnociencia afecta a los fundamentos que sustentan la vida y ha generado tal fuerza destructiva que puede exterminarnos a todos. Los medios ya están construidos y están ahí a nuestra disposición. ¿Quién sujetará la mano para no desencadenar el Armagedón natural y humano? Esa es la gran pregunta que nos debería ocupar como personas y como humanidad, y menos el crecimiento y las tasas de interés.
La respuesta intentada por Heidegger es una Kehre, una “vuelta” que significa una transformación. Este es el propósito final de todo su pensamiento, tal como se revela en una carta a Karl Jaspers: ser el celador de un museo que quita el polvo de los objetos de manera que se puedan ver. Como filósofo se proponía (es una pena que use un lenguaje tan terriblemente complicado) remover lo que cubre lo habitual y lo cotidiano de la vida. Al hacer eso ¿qué revela? Nada, sino lo que nos rodea y que constituye nuestro ser-en-el-mundo-con los demás y con el paisaje, con el cielo azul, con la lluvia y con el sol. Y dejar que las cosas se vean tal como son; no nos oprimen, sino que están, tranquilas, con nosotros en casa.
Fue a buscar inspiración para este modo de ser en los presocráticos, especialmente en Heráclito, que vivían el pensamiento originario antes de que se transformase con Platón y Aristóteles en metafísica, base de la tecnociencia. Pero teme que sea demasiado tarde. Estamos tan cerca del abismo que no podemos volver atrás. En su última entrevista a Der Spiegel en 1976 publicada post-mortem dice: “Sólo un Dios puede salvarnos.” La pregunta filosófica por el destino de nuestra cultura se ha convertido en una cuestión teológica. ¿Va Dios a intervenir? ¿Permitirá la autodestrucción de la especie?
Como teólogo cristiano diré con San Pablo: “la esperanza no defrauda” (Rm 5,5), porque “Dios es el soberano amante de la vida” (Sb 11,26). No sé cómo. Sólo espero.
Leonardo Boff es autor: Proteger la Tierra, cuidar la vida: cómo escapar del fin del mundo, Sal Terrae 2011.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA 26 MAYO 2013



Son bastantes los que, llamándose cristianos, tienen una idea absolutamente triste y aburrida de Dios. Para ellos, Dios sería un ser nebuloso, gris, «sin rostro». Algo impersonal, frío e indiferente.
Y si se les dice que Dios es Trinidad, esto, lejos de dar un color nuevo a su fe, lo complica todo aún más, situando a Dios en el terreno de lo enrevesado, embrollado e ininteligible.
No pueden sospechar todo lo que la teología cristiana ha querido sugerir acerca de Dios, al balbucir desde Jesús una imagen trinitaria de la divinidad.
Según la fe cristiana, Dios no es un ser solitario, condenado a estar cerrado sobre sí mismo, sin alguien con quien comunicarse. Un ser inerte, que se pertenece sólo a sí mismo, autosatisfaciéndose aburridamente por toda la eternidad.(leer evagelio)
Dios es comunión interpersonal, comunicación gozosa de vida. Dinamismo de amor que circula entre un Padre y un Hijo que se entregan sin agotarse, en plenitud de infinita ternura.
Pero este amor no es la relación que existe entre dos que se exprimen y absorben estérilmente el uno al otro, perdiendo su vida y su gozo en una posesión exclusiva y un egoísmo compartido.
Es un amor que requiere la presencia del Tercero. Amor fecundo que tiene su fruto gozoso en el Espíritu en quien el Padre y el Hijo se encuentran, se reconocen y gozan el uno para el otro.
Es fácil que más de un cristiano se «escandalice» un poco ante la descripción de la vida trinitaria que hace el Maestro Eckart: «Hablando en hipérbole, cuando el Padre le ríe al Hijo, y el Hijo le responde riendo al Padre, esa risa causa placer, ese placer causa gozo, ese gozo engendra amor, y ese amor da origen a las personas de la Trinidad, una de las cuales es el Espíritu Santo».
Y sin embargo, este lenguaje «hiperbólico» apunta, sin duda, a la realidad más profunda de Dios, único ser capaz de gozar y reír en plenitud, pues la risa y el gozo verdadero brotan de la plenitud del amor y de la comunicación.
Este Dios no es alguien lejano de nosotros. Está en las raíces mismas de la vida y de nuestro ser. «En él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17, 28).
En el corazón mismo de la creación entera está el amor, el gozo, la sonrisa acogedora de Dios. En medio de nuestro vivir diario, a veces tan apagado y aburrido, otras tan agitado e inquieto, tenemos que aprender a escuchar con más fe el latido profundo de la vida y de nuestro corazón.
Quizás descubramos que en lo más hondo de las tristezas puede haber un gozo sereno, en lo más profundo de nuestros miedos una paz desconocida, en lo más oculto de nuestra soledad, la acogida de Alguien que nos acompaña con sonrisa silenciosa.

                 

jueves, 23 de mayo de 2013

Criminalización de la ciudadanía indignada e insumisa Xavier Caño Tamayo (CCS), periodista

Aumenta la represión en Europa. El Gobierno de Grecia decreta la movilización forzosa (militarización, en realidad) del profesorado para evitar la huelga contra los recortes salariales y la pérdida de derechos. En el Reino de España, hay encarcelamientos arbitrarios e injustos por manifestarse desde el nacimiento del 15-M hace dos años, y manifestantes elegidos aleatoriamente son multados sistemáticamente por el Gobierno. En Portugal, una gran manifestación contra los recortes gubernamentales finalizó con once heridos. En Italia son reprimidas con dureza inusitada las manifestaciones de estudiantes. En Reino Unido, encarcelan con seis meses de prisión a quienes ocupen edificios vacíos y deshabitados… Los gobiernos reprimen a la ciudadanía más consciente y activa en Europa… La represión crece a medida que aumenta la conciencia crítica ciudadana.
La criminalización de la protesta ciudadana crece con falsas acusaciones de vandalismo callejero que, perpetrado por reducidos y sospechosos grupos, se insinúa (o dice directamente) que forman parte del movimiento ciudadano. Responsables políticos de la policía se refieren de modo malévolo, sin contexto ni matiz, a los hechos violentos que en ocasiones se dan al final de pacíficas concentraciones y manifestaciones, atribuyéndolos al movimiento ciudadano. Unos hechos violentos cuya autoría recae a menudo sobre agentes infiltrados de la policía o provocadores más o menos dirigidos. Miembros del Gobierno o del partido que lo sostiene en el Reino de España insultan a la ciudadanía llamando nazis o terroristas etarras a quienes protestan en paz y con eficacia y revelan sus canalladas políticas dejándolos sin argumentos.
El Gobierno responde al aumento de conciencia crítica ciudadana con más antidisturbios, cámaras de vigilancia en espacios públicos e incitación a la delación de presuntos “antisistema”. Antisistema es el saco donde meten toda denuncia y resistencia contra el saqueo que es la crisis y el vaciado de la democracia. El Gobierno y sus aliados cambian la normativa de reunión y seguridad pública y convierten las faltas penales en delitos para poder aplicar la prisión preventiva. Faltas como las acometidas y destrozos del mobiliario urbano. También se tipifican nuevos delitos para reprimir a la ciudadanía más activa. Como difundir por Internet convocatorias de manifestaciones que pudieran derivar en alteraciones del orden público. O, en un desquiciado rizo del rizo, convertir la resistencia pasiva pacífica en atentado contra la autoridad, penado con años de cárcel.
Una muestra de ese fascismo soterrado creciente de la actuación policial contra manifestantes en Europa es una declaración del mando de una unidad anti-disturbios española. Aseguró que incluso Gandhi en actitud de resistencia pasiva se hubiera llevado algún porrazo que otro de sus hombres. Ya en el inicio del 15 M, más de doscientos intelectuales, artistas, profesores universitarios y dirigentes sociales salieron al paso de la persecución y criminalización del movimiento, denunciando la represión y arbitrariedad policial y política al detener y encarcelar a manifestantes pacíficos. Por desgracia, esa situación no solo se mantiene sino que empeora.
Para los más viejos del lugar, que sufrieron la dictadura franquista, lo expuesto huele cada vez más a rancio fascismo. Con la visible diferencia de que esos fascistas o fascistoides de hoy no recurren a mascaradas ni concentración de disfraces y banderas.
Al revisar la actuación de buena parte de gobiernos y policías de países europeos, cuyas ciudadanías exigen sus derechos con firmeza, se comprueba que hay una deriva cada vez más autoritaria de buena parte de esta Europa sometida al poder financiero y las corporaciones empresariales.
Lo resume con lucidez el magistrado Carlos Doménech al exponer que las nuevas medidas penales en el Reino de España son pasos hacia un estado policial. Que va bien encaminado lo muestra el hecho de que el Consejo de Poder Judicial cuestiona la constitucionalidad de esa pretendida reforma penal que es la tipificación de nuevos delitos para neutralizar a la ciudadanía pacífica activa y la aplicación de penas mucho más severas.
Buena parte de gobiernos europeos han olvidado que la soberanía nacional reside en la ciudadanía, de la que emanan todos los poderes del Estado; el poder que ellos tienen sin ir más lejos.

Papa Francisco: “La crisis es resultado del capitalismo salvaje”

Impuso “la lógica del beneficio a cualquier coste, sin mirar a las personas”
“Tenemos que recuperar todos el sentido del regalo, de la gratuidad, de la solidaridad”
El papa Francisco afirmó hoy que en la actual crisis económica y financiera que afecta sobre todo a gran parte de Europa se ven los resultados de un “capitalismo salvaje” que ha instaurado la lógica del beneficio a “cualquier coste”.
Durante una visita a la casa de socorro y asistencia a los más necesitados “Don de María”, gestionada en el Vaticano por las Hermanas Misioneras de la Caridad, el pontífice apostó por que la sociedad actual recupere el sentido de la “gratuidad, de la solidaridad”.
“Un capitalismo salvaje ha enseñado la lógica del beneficio a cualquier coste, del dar para obtener, del provecho sin mirar a las personas… y los resultados los vemos en la crisis que estamos viviendo”, dijo Francisco durante la visita, en declaraciones recogidas por los medios italianos.
El pontífice sostuvo también que “tenemos que recuperar todos el sentido del regalo, de la gratuidad, de la solidaridad”.
Cuando se cumple este año el 25 aniversario de su inauguración por el papa Juan Pablo II y la Madre Teresa de Calcuta, Francisco visitó este martes la casa “Don de María” del Vaticano, que ofrece cada día comida a pobres y asistencia médica a decenas de mujeres.
El papa argentino estuvo acompañado, entre otros, por el prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gaenswein, y de su secretario personal, Alfred Xuereb, y al encuentro con el pontífice asistieron no solo las monjas responsables del centro de caridad, sino también algunos de las personas necesitadas de asistencia que encuentran en él.
“Esta casa es un lugar que educa en la caridad, una ‘escuela’ de caridad, que enseña a ir al encuentro de cada persona, no por el beneficio, sino por amor. La música, digámoslo así, de esta casa es el amor. Y esto es bonito”, dijo Francisco.
El papa añadió que le gusta “que los seminaristas de todo el mundo vengan aquí para tener una experiencia directa de servicio. Los futuros sacerdotes pueden vivir así de un modo concreto un aspecto esencial de la misión de la Iglesia y hacer de ello un tesoro para su propio ministerio pastoral”. (RD/Agencias)

Con los pobres contra la pobreza José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Las personas sin hogar son objeto de agresiones que sujetos de ellas. De ahí la importancia de no identificar exclusión social o sinhogarismo con delincuencia o incivismo, ni de criminalizar la pobreza.
Llamamos personas sin hogar a los que antes llamábamos mendigos, pordioseros o transeúntes. O personas sin techo, cuando su principal carencia es la de vivienda. Sin hogar hace referencia a la carencia afectiva, a la soledad, al abatimiento, a no tener apoyos para hacer frente a obstáculos enormes con los que se enfrentan.
Hablamos de personas que están en la calle por una enfermedad. Así están considerados los trastornos mentales de casi un 30% de personas viven en las calles. Enfermedad es para la Organización Mundial de la Salud el alcoholismo o las drogadicciones.
Ahora que en España tenemos cerca de dos millones de familias con todos sus miembros en paro, hambre, soledad, angustia, recortes sociales, asistimos al dolor de ver personas corrientes rebuscando en los contenedores de desperdicios. Lo terrible no es que se hayan multiplicado las familias desahuciadas y sin refugio, sino el incremento de agresiones por pandillas de bárbaros, o el desprecio por dueños de terrazas y de ciudadanos a quienes molesta su presencia.
Pero no se puede identificar exclusión social o sin hogar con delincuencia o incivismo. Y en ningún caso criminalizar la pobreza.
La gente que está en la calle lo está como resultado de un proceso lleno de vivencias traumáticas y duelos imposibles de cerrar.
Interminables caminatas por las venas abiertas de la ciudad, en amaneceres sin rumbo o en busca de comida, los mantienen en una nebulosa sin ruidos. Desaparecidos los centros de salud mental, muchos crónicos se han perdido. Cómo pájaros caídos de los nidos, heridos en sus alas o con patas encallecidas. Perdido el empleo, como excrecencias de un cuerpo social implacable con los improductivos. Víctimas de culpas por algo que no han sabido gestionar hasta convertirse en extraños a sí mismos.
Los voluntarios sociales acuden como la sangre a la herida y saben dónde encontrarlos, bajo cartones o sobre una vieja manta y tiritando de frío. Se despliegan por calles aledañas a las grandes avenidas con un termo de café o chocolate caliente y bocadillos. Se agachan en rincones inverosímiles para charlar un rato. Los llaman por sus nombres o por algún apodo familiar, como hacían sus madres o sus mejores amigos. Mientras se calientan las manos, intercambian palabras y miradas. No utilizan frases, sino monosílabos con sofocantes elipsis y con sus silencios camino del olvido. Se comenta algo oído en el transistor u ojeado en una página de periódico traída por el viento. Pero sobre todo los escuchan. Las personas sin hogar van marcadas por lo efímero. No retienen porque no hay mañana, y el ayer va incluido en el fardo de la vida.
Esas personas sin hogar disponen de un tríptico en el que figuran direcciones de interés: emergencias, baños públicos, alimentos para refugiados o para inmigrantes sin recursos; horarios de lugares donde reparten bocadillos, comedores en los barrios con estación del metro; centros que gestionan el derecho a percibir una renta mínima, dispensarios de ropa, alojamientos; centros de noche para drogodependientes con asistencia médica, alimentación y asesoría jurídica; o con lavandería, ducha y enfermería; centros de día con talleres de español para extranjeros; servicios donde reciben información y gestión de las prestaciones sociales a las que tienen derecho por ser personas.
Hace casi 20 años, una compañera se llevó de mi mesa un café caliente. Era para un hombre aterido en aquella helada noche madrileña. Ahí comenzó todo. Nunca pude imaginar que, en el atardecer de mi vida, llegaría a ver semejante situación en una sociedad culta y con tradición de solidaridad, y de acogida.
Es responsabilidad de los municipios atenderlos, ofrecerles asilos, o refugios bien organizados, tratamiento psiquiátrico o medios para desintoxicarse. Comprensión y fuerzas para reinsertarlos en la sociedad de una manera digna. No basta con decretar que desaparezcan por razones estéticas o por el rechazo de los ciudadanos.
Los voluntarios no pueden ser remiendos ante las injusticias de un modelo de desarrollo implacable con los excluidos. Son gritos en el silencio que, mientras dan de comer y de beber, visten y consuelan, alivian y sostienen, se afanan en conocerlos para llamar a las puertas de los poderes fácticos para denunciar y aportar propuestas alternativas, organizar redes de solidaridad para transformar la compasión en compromiso y en acción política.
El servicio se transforma con el tacto y la delicadeza. Con la denuncia, con la acogida, con el compromiso y con la fuerza de la palabra en aulas y en medios de comunicación, en nuestros ambientes de trabajo y de ocio. Convencidos de que otro mundo más justo es posible, porque es necesario.
fajardoccs@solidarios.org.es
Twitter: @CCS_Solidarios

No, a la religión en los centros públicos Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El proyecto de ley que pretende el ministro Wert, con el aplauso de nuestros obispos españoles, es una vuelta a los tiempos del franquismo.
¡Otra vez la religión como asignatura evaluable en los centros públicos! Los obispos, encantados. Además, ya han dicho que no se tratará sólo de la enseñanza de un compendio de religión, sino que será un vehículo para la evangelización y la transmisión de la fe…¡Qué disparate! Se utilizan las estructuras educativas públicas para evangelizar ( o pretender evangelizar) a niños y jóvenes…
La transmisión de la fe es algo que todos los cristianos estamos llamados a hacer, pero, sin apoyos estructurales , sino con el testimonio de vida y la palabra. Como Jesús, que, como bien dice el teólogo José María Castillo, a nadie examinó de religión. A nadie suspendió o aprobó…¡Qué locura!
Parece como si los obispos hubieran renunciado a sus propios medios para conseguir esa evangelización o adhesión de los ciudadanos a la fe…Es normal. Con la actitud tan poco ejemplarizante como la que ven en sus obispos, la gente pasa de religión, de curas y de misas…Pero los obispos pretenden apoyarse en tener una asignatura de religión a la que el sistema educativo, ahora en poder de sus amigos los conservadores, le ayude a hacer la labor que ellos, obispos, los sacerdotes y los cristianos tendríamos que hacer…
Además, permiten que se les siga financiando al 100% desde el estado. Que los profesores de religión sean pagados con dinero público,a pesar de estos tiempos de crisis en los que a la Iglesia no se le ha recortado ni un euro. ¡Qué buena ocasión han tenido para, al menos, haber decidido pagar ellos a sus profesores de religión, ya que se han empeñado en seguir manteniéndolos…!
Demasiadas contradicciones con el Evangelio de Jesús tienen estos obispos al permitir- ¡y celebrar!- este proyecto de ley de educación. Un proyecto que cuenta con el rechazo unánime de toda la comunidad educativa que se ha manifestado masivamente en las calles, rechazado también por muchas comunidades autónomas y por todos los grupos políticos menos el del partido en el gobierno.
Entiendo que es un hecho que estamos en un país no confesional, aunque haya un alto porcentaje de católicos y por tanto no se puede volver al nacional-catolicismo.
La religión debe salir de la escuela e impartirse en los ámbitos familiares, parroquiales y de las comunidades cristianas. Aún recuerdo, cuando yo era niño en los primeros años del franquismo, tuve la suerte de recibir mis clases de religión (a pesar de que estaba en una escuela parroquial) en la misma iglesia y por el mismo párroco. Nunca la recibí dentro del recinto escolar. El párroco, que hoy tiene 98 años, prefería que se diera en la parroquia. Y ya ha llovido desde entonces….
Una pena que ahora, en plena democracia, se pretenda implantar la religión en las escuelas y como asignatura evaluable… ¡Qué lejos queda todo esto del mensaje de Jesús a sus discípulos cuando les envió a anunciar el Evangelio por todos los caminos y sin llevar nada de equipaje…!

Martínez Camino acusa al PSOE de tener “poca tradición democrática”

El portavoz de la Conferencia Episcopal critica que es “totalitario” oponerse a las clases de religión
El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, ha calificado hoy de “totalitarios bajo apariencia de tolerancia” los planteamientos de los partidos, como el PSOE, que se oponen a la clase de religión, que ha calificado de “servicio democrático”.
En una entrevista en la cadena Cope, Martínez Camino se refería así al rechazo de algunos grupos a que la asignatura de religión vuelva a computar en las notas medias para obtener becas.”Son malas épocas y partidos con poca trayectoria democrática que se han creído con la capacidad de decidir qué tienen que pensar los ciudadanos y decir qué se enseña en la escuela porque es universal y común para todos qué se queda en la casa y en la parroquia porque es particular y privado”, ha declarado.
A su juicio, considerar que la religión es algo que “no tiene que tener presencia en la plaza pública” supone “relegarla injustamente” y “cercenar” los derechos de los ciudadanos católicos y de las instituciones católicas y de la Iglesia.
Este hecho implica, según Martínez Camino, que los dirigentes políticos que se oponen “no tienen una percepción adecuada de lo que es la realidad social”, porque, según ha asegurado, el 72% de los padres que llevan a sus hijos al colegio, quieren que estudien religión. Camino ha defendido que los acuerdos entre la Iglesia y el Estado en el asunto de la religión en la escuela son un derecho constitucional: “Cuando [el PSOE] dice que va a revisar estos acuerdos no quiere decir que va a quitar el derecho a los españoles quiero entender que se haría de otra manera (…) Lo otro sería retrotraernos, retrocedernos a momentos, a épocas en las que el Estado ha aptropellado el derecho fundamental de la libertad de enseñanza y de libertad religiosa”, ha dicho en la entrevista refiriéndose a “una deriva ya conocida históricamente en los momentos totalitarios de Europa”.

Armas económicas de destrucción masiva: Hipotecas en la era del terror colectivo Laura Gottesdiener

Enviado a la página web de Redes Cristianas
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El terrorismo es algo difícil de definir, sobre todo cuando los artefactos domésticos se convierten en armas de destrucción masiva. En abril, mientras la Guardia Nacional y la Policía de Boston buscaban en los suburbios de la ciudad a dos sospechosos de haber colocado las fatales bombas del Maratón, apareció otra historia de violencia e inseguridad colectiva.
El New York Times informó: “Los bancos que crearon arriesgadas amalgamas de hipotecas y préstamos durante el boom –del tipo que falló tan miserablemente durante el descalabro– están ocupados resucitando los mismos tipos de inversiones que muchos pensaban que habían desaparecido para siempre”.
En otras palabras, los sujetos acaudalados están de vuelta, vendiendo hipotecas depredadoras para que se combinen y se vendan en Wall Street. Incluso el Times, que generalmente es tan optimista cuando se trata de negocios, usó un tono admonitorio. “La resurrección también subraya que esas inversiones, conocidas como productos financieros estructurados, han escapado en gran parte a las nuevas regulaciones que supuestamente deben impedir una repetición de la última crisis financiera”.
¿Advertencias de una repetición de la última crisis financiera impresas en la primera plana del New York Times?
Sin embargo, a diferencia de la cobertura continua de Boston, la reacción nacional ante la amenaza de destrucción económica masiva es silenciosa. Es porque casi nadie discute abiertamente la continua crisis de ejecuciones hipotecarias en términos de terrorismo interior. Pero de eso se trata exactamente y debemos reconocerlo si queremos impedir que los bancos causen más daño.
El Departamento de Seguridad Interior tiene la definición más exhaustiva de terrorismo, que explica que esos actos deben cumplir los siguientes criterios:
El término “terrorismo” significa cualquier actividad que,
(A) implique una actuación:
(i) Peligrosa para la vida humana o potencialmente destructiva de infraestructuras o recursos claves y
(ii) constituya una violación del derecho penal de EE.UU. o de cualquier Estado u otra subdivisión de EE.UU.
(B) parezca que tiene el propósito:
(i) de intimidar o presionar a una población civil;
(ii) de influenciar la política de un gobierno mediante intimidación o coerción; o
(iii) de afectar la conducta de un gobierno mediante destrucción masiva, asesinato, o secuestros.
Si preguntáis a Helen James, una mujer de Chicago que ha vivido en las calles o en refugios, no tener una casa en EE.UU. es evidentemente peligroso para la vida humana. Cuando hablamos el verano pasado habló de hemorroides sin tratar y de dormir en bancos durante los helados inviernos de Chicago. “No quiero morir”, dijo.
Según la Coalición Nacional de Personas sin Techo, 700 personas si dirección mueren cada año solo de hipotermia.
Han muerto más estadounidenses de frío desde el comienzo de la crisis económica que en todos los ataques de terrorismo en el territorio de EE.UU. en las últimas dos décadas incluyendo el 11-S.
En cuanto al tema de la legalidad, Griggs Wimbley, residente en una pequeña ciudad en Carolina del Norte, es un experto en cómo la ola de recientes ejecuciones hipotecarias ha violado el derecho penal de EE.UU. Pasó casi un decenio investigando y luchando contra su propio embargo fraudulento. “No he visto más que engaños”, dijo. Calificó el reino de Wall Street durante los años 2000 de “una cadena criminal de diez años”.
Los cientos de investigaciones y de litigios por fraudes en los préstamos, falsificaciones (¿recordáis el escándalo de las robo-firmas?) y en las regulaciones de servicio respaldan las propias experiencias de Wimbley. Y ni siquiera menciono la violación generalizada de la Ley de Justicia en la Vivienda y otras leyes que tienen el propósito de impedir la discriminación por motivos raciales en la vivienda, que era flagrante antes de la crisis financiera.
Finalmente, Marcella Robinson y Nicole Shelton, fundadoras del grupo de base de propietarios de viviendas Mortgage Fraud NC, pueden atestiguar que todo el propósito de las evicciones es producir un temor generalizado entre los civiles. Robinson, cuya casa estaba embargada cuando hablamos, me dijo que había dormido con un bate de béisbol al lado de su cama para sentirse segura. Shelton, quien ya había sido desalojada de su casa, dijo que vivía en un “estado constante de miedo”.
¿Por qué se propondría Wall Street intimidar a millones de civiles? La justificación es que si la gente no está aterrorizada ante la posibilidad de ser desalojada de sus casas, no seguirá pagando las astronómicas deudas que al parecer son lo único que mantiene a flote nuestra economía.
Este argumento ciertamente ha influenciado la política del gobierno de EE.UU. Ed DeMarco, jefe de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda ha sido uno de los opositores más vehementes a ayudar a los propietarios de casas, advirtiendo de que el gobierno debe agitar el espectro del desalojo de cualquiera que decida dejar de pagar sus hipotecas. En cuanto al tema de “afectar la conducta de un gobierno mediante la destrucción masiva, asesinatos, o secuestros”, los banqueros no necesitan recurrir a secuestros, ya han tomado como rehén a toda la economía global.
Desde 2007, Wall Street ha desalojado a cuatro millones de familias –aproximadamente diez millones de personas– de sus casas. Millones de personas más están atrapados en actuales embargos. Durante el año pasado he oído las historias de cientos de esas familias y la experiencia es un sentimiento de inseguridad y de terror psicológico.
Pérdida de seguridad. Estado de miedo. Son las mismas palabras, las mismas frases que hemos oído expresar a gente en Boston. Si la inseguridad masiva y el terror ante el default eran lo que querían los bancos, misión cumplida. Sin embargo, a los bancos no se les acusa de terrorismo. Y sus productos financieros no se califican de armas de destrucción masiva.
Tal vez estáis pensando que no se acusa a Wall Street porque los terroristas tienen que usar bombas en lugar de bonos, porque no existe el terrorismo económico, ¿verdad? El Pentágono ciertamente lo creía cuando en 2011 publicó un informe planteando que algunas partes desconocidas pueden haber ayudado a conducir a EE.UU. a la crisis económica de 2008 mediante “terrorismo financiero”. No es sorprendente que los sospechosos del informe hayan incluido a yihadistas islámicos, a los chinos y a Venezuela en lugar de AIG o Goldman Sachs.
El mismo año, el sindicalista estadounidense Steven Lerner fue calificado de terrorista económico cuando sugirió que los propietarios de casas se unieran en una huelga hipotecaria. Los medios conservadores lo llamaron una “GUÍA DE TERRORISMO ECONÓMICO” (sí, todo en mayúsculas), mientras un congresista de Utah instó al Procurador General Eric Holder a investigar esas amenazas porque “claramente constituyen terrorismo interior”.
En otras palabras, propugnar la seguridad de los propietarios de casas equivale a actos de terrorismo, mientras asegurar la estabilidad de Wall Street –incluso si significa expulsar a la gente de sus casas y culpar a Venezuela de la catástrofe hipotecaria– es simplemente política de EE.UU.
El sitio que demuestra con más claridad ese doble rasero es Detroit, donde el gobernador de Michigan impuso recientemente un estado de economía marcial, una suspensión de la democracia para garantizar la seguridad financiera. Con un jefe financiero de emergencia dirigiendo por sí solo una ciudad de más de 700.000 habitantes, Michigan muestra que el actual problema de seguridad subyacente no es físico. Es financiero.
Como explicó el pastor local, el Reverendo David Bullock, “Ya no se trata del 68 o el 69, los tórridos veranos de los disturbios. [A los ricos] ya no les preocupa la seguridad física. Les preocupa su dinero.
El hecho de que la nación esté viviendo un terrorismo financiero generalizado no significa de ninguna manera que los ataques de Boston sean menos trágicos. Pero debería indignarnos más que los banqueros de Wall Street estén ocupados resucitando las mismas armas que usaron contra la nación hace solo unos años y que nuestro gobierno no haga nada para detenerlos.
Laura Gottesdiener es una periodista independiente en la Ciudad de Nueva York. Ha escrito para Ms, The Huffington Post, Arizona Republic, New Haven Advocate, AlterNet, y Waging Nonviolence (wagingnonviolence.org), donde es editora asociada. Obtuvo el Premio John Hersey en la Universidad Yale por un conjunto de trabajo periodístico y fue finalista nacional en el Norman Mailer Nonfiction Award por su investigación en 2009 de lucha cuerpo a cuerpo femenina. Estuvo activamente involucrada en el movimiento Ocupa y vivió en Zuccotti Park desde octubre de 2011 hasta la incursión policial a mediados de noviembre de 2011. A Dream Foreclosed es su primer libro.
Parte del material de este artículo proviene de A Dream Foreclosed: Black America and the Fight for a Place to Call Home, que será publicado por Zuccotti Park Press.
06-05-2013
Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales