FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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martes, 24 de febrero de 2015

Retrato en tres actos de una España amordazada



El Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (Psoe) –tan similares a esta altura que se habla del “Ppsoe”– se unieron nuevamente para firmar el “Acuerdo para afianzar la unidad en defensa de las libertades y la lucha contra el terrorismo”.
El pacto estaba destinado a endurecer la red carcelaria del Estado, y comprende medidas como la instauración de la “prisión permanente revisable” (es decir, la cadena perpetua) y otras destinadas a combatir al terrorismo, en particular en las redes sociales. Pero fundamentalmente apunta a reforzar a la policía en un país donde la Coordinadora para la Prevención de la Tortura ha registrado 6.621 denuncias por este motivo en los últimos diez años SEGUIR LEYENDO EN BRECHA

La verdadera „conversión” de Monseñor Romero. “Santo” popular en la recta final de la beatificación Sergio Ferrari



De su cosmovisión conservadora a ser referente popular
La vida cotidiana de las comunidades, inspiración del cambio
“No tengo miedo a la muerte”
La primera semana de febrero el Vaticano anunció la decisión de avanzar rápidamente en la beatificación del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, dinamizando así un proceso interno de la iglesia iniciado en 1994. Este anuncio fue interpretado como una señal más del Papa Francisco de cercanía hacia la Iglesia latinoamericana comprometida, de la cual Monseñor Romero es una de sus figuras emblemáticas.

El 24 de marzo de 1980 Monseñor Romero fue asesinado cuando culminaba una misa en el Capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la capital de El Salvador. Era el momento de la eucaristía. “Que este Cuerpo inmolado y esta Sangre sacrificada por los hombres, nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de Justicia y de paz a nuestro pueblo…”. En ese instante de la alocución sonó el disparo que atravesó su corazón decretando la muerte instantánea en el mismo altar donde oficiaba.
Más de 30 años después se conoció la identidad del asesino, un sub sargento de la extinta Guardia Nacional. Marino Samayor Acosta reconoció que la orden para el crimen la recibió del mayor Roberto d’Abuisson, uno de los promotores de los escuadrones de la muerte y luego fundador del partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) que gobernó el país durante veinte años hasta el 2009.
El impacto de matar a un obispo
“El asesinato de Monseñor Romero tuvo una repercusión enorme, en Centroamérica, en Latinoamérica, en Europa, en el mundo entero. No había precedentes en la historia contemporánea de un atentado de esta naturaleza contra un alto prelado asesinado justo en el momento de la consagración”, explica el periodista Jacques Berset.
Berset, quien durante años fue el jefe de redacción de la Agencia de Prensa Internacional Católica, con sede en Friburgo, hoy integra el equipo de Cath-Info. Es un fino analista de la realidad de El Salvador, país a donde ha realizado varios viajes. El primero de ellos en 1984, el último en 2014, cuando recorrió todas las diócesis del país.
Los “dos” Romero
El Obispo de San Salvador – y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal – había recibido varias amenazas a partir de inicios de1977, cuando a los 60 años, vivió una transformación personal radical. Hasta entonces, se auto-catalogaba como conservador y no renegaba de pertenecer a una línea eclesial tradicional.
“Fue siempre un religioso honesto y cercano a la gente. Sin embargo el asesinato en marzo de 1977 del sacerdote jesuita Rutilio Grande, un íntimo amigo y estrecho colaborador, opera como detonante de un cambio profundo en su posición”, subraya Berset. Rutilio Grande, identificado con la Teología de la Liberación, promovía en la Parroquia de Aguilares las comunidades eclesiales de base y la organización de los campesinos de la zona.
En apenas tres años Romero fue asumiendo posiciones públicas que lo llevan a confrontar cada vez más al Gobierno de turno y a las fuerzas armadas. “Paradójicamente cuando fue nombrado Arzobispo de San Salvador, el 3 de febrero de 1977, la mayoría del clero, con fuerte inserción en la base y compromiso social, no estuvo contento con su denominación. Y fue la oligarquía salvadoreña la que festejó su nombramiento”, acota el periodista de Cath-ch.
Prácticamente en ninguna homilía de esos tres últimos años faltó una referencia directa a la situación política nacional y a las vivencias sufridas y cotidianas de los sectores más marginados, la base de su iglesia.
“Luchar por el reino de Dios…no es comunismo, no es meterse en política. Es simplemente el Evangelio que le reclama al hombre, al cristiano de hoy, más compromiso con la historia” subrayaba Romero el 16 de julio del 1977. Haciéndose portavoz de la defensa de los derechos humanos de su feligresía.
Y su tono fue, día a día, aumentando en intensidad. Hasta denunciar abiertamente en febrero del 1980 a la oligarquía, “que defiende sus mezquinos intereses…el control de la inversión, la agro-exportación y el monopolio de la tierra”. O interpelar, ese mismo mes, al mismo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, James Carter, por su política agresiva que “agudiza la injusticia y la represión contra el pueblo organizado”.
La voz profética
Pero fue, sin duda, la homilía del día anterior a su asesinato, el 23 de marzo de 1980, la que ejemplifica el nivel de compromiso del prelado, según analiza Jacques Berset. Quien recuerda textualmente la orden episcopal lanzada por el Obispo: “¡Cese la represión! Yo quisiera hacer un llamamiento muy especial los hombres del ejército y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles. Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos…Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios de “no matar”, exclamaba Romero.
Un grito profético a la desobediencia civil en un momento de intensa guerra civil, que luego de más de un década culminaría en 1992 con los Acuerdos de Paz de Chapultepec dejando el terrible saldo de más de 100 mil muertos, recuerda Jacques Berset.
Su transformación desde una posición conservadora a la denuncia del poder político, económico y militar. La fuerza de su testimonio y de su compromiso. En síntesis, su estilo de vida y la forma brutal de su muerte; el dolor no disimulado de centena de miles de salvadoreños y millones de cristianos latinoamericanos, constituyen algunas de las razones que explican la notoriedad de Monseñor Romero, explica Berset. Quien destaca, sin embargo, como el hecho esencial, la “conversión rápida del obispo” que lo convirtió ,al morir, en “San Romero de las Américas”, según la terminología popular. Un santo de la calle en camino ahora a la beatificación oficial vaticana.
*Sergio Ferrari, swissinfo.ch en colaboración con E-CHANGER/COMUNDO

•El Obispado de Cuenca se “niega a retirar simbología franquista de la Catedral”

 nuevatribuna.es

La Asociación republicana de Cuenca lamenta que la jerarquía católica incumpla la legislación vigente.


Muro exterior de la Catedral de Cuenca, con una placa en homenaje a los "Caídos por Dios y por la Patria"Muro exterior de la Catedral de Cuenca, con una placa en homenaje a los "Caídos por Dios y por la Patria"
Tras conocerse el contenido la carta que el obispado de Cuenca ha enviado al Ayuntamiento de Cuenca en el que se piden explicaciones legales y la elaboración de informes técnicos, el colectivo republicano ha declarado que esto solo está movido “con el único pretexto de dilatar el tema y enrocarse en su decisión de no retirar la simbología franquista que existe en la fachada de la catedral”.
“Desde el obispado se hacen los “suecos” cuando piden que le especifiquen que artículos de la ley de memoria histórica están incumpliendo y qué elementos hay que quitar”, remarcan. “Han sido varias las cartas que desde nuestra Asociación se han remitido oficialmente al Sr. Obispo de la diócesis explicándole con detalle las cosas y muchas veces las denuncias y requerimientos públicos donde hemos abordado y comentado esta petición de cumplimiento con la ley vigente”, añadieron desde Ciudadanos por la República. Además ya existe un informe de una empresa de expertos en la que se afirmaba que lo que se encuentra en la fachada de la catedral era un elemento extraño y ajeno al edificio, que es el monumento histórico más importante del Casco Antiguo de Cuenca declarado Patrimonio de la Humanidad.
"El obispado de Cuenca se sigue beneficiando de millones de euros en subvenciones y acuerdos para obras en edificios de su propiedad, mientras, las autoridades políticas y administrativas, antes con el PSOE y ahora más con el PP, mirando para otro lado”

Se preguntan desde la Asociación republicana qué diferencia hay entre la misma situación en la catedral de Albacete, con las mismas inscripciones y simbología, y donde el obispado manchego las retiró en 2010, “sin hacer ningún ruido ni demostrar el cinismo de sus homólogos conquenses”, aseveraron.
Tenemos que reconocer que la vía de la interlocución “a tres” entre nuestra Asociación, el  Alcalde y un portavoz del obispado, Miguel Ángel Albares, no ha conseguido sus frutos. “Por ello hace tiempo que concluimos que 'con la iglesia hemos topado' parafraseando a D. Quijote, y estamos convencidos que sólo por la vía de la denuncia pública y legal es por donde algún día conseguiremos que desaparezca la simbología franquista de la catedral de Cuenca, y esperemos que del resto de templos católicos de la provincia”, señalaron.
“Mientras el obispado de Cuenca se sigue beneficiando, durante los últimos años, de millones de euros en subvenciones y acuerdos, como los que firma con la Diputación o el gobierno regional, para obras en edificios de su propiedad, mientras, las autoridades políticas y administrativas, antes con el PSOE y ahora más con el PP, mirando para otro lado”.
Por último los portavoces de la Asociación republicana de Cuenca confiaron “en que el más que esperado cambio político tras las elecciones municipales, autonómicas y generales que tendrán lugar este año 2015 traigan la aplicación del imperio de la ley, de la razón y de la reparación de la memoria de todas las víctimas del franquismo”. “Víctimas que siguen padeciendo la ignominia de ver como en nuestra calles y las iglesias permanecen símbolos de la “cultura de la victoria” franquista y de la denigración sobre los perdedores en la guerra civil que la misma Iglesia católica bautizó como Cruzada”, destacaron finalmente.

¡Aquella piezas arqueológicas! Ayuno y abstinencia 2015 Mari Paz López Santos




ECLESALIA,
23/02/15.- Empieza la Cuaresma un año más. Han pasado ya diez años desde que escribí sobre este tema. He vuelto a leer el artículo (ECLESALIA, 18/02/05) con ánimo de ponerme a tono ante la llegada de la Cuaresma.
¡Qué livianas me parecen mis palabras de entonces! Después de tres mil seiscientos cincuenta y pico días y, aunque “lo escrito, escrito está” y era para un tiempo concreto, han cambiado muchos las cosas.

Entonces aún nadábamos en la abundancia (o eso creíamos); aún no habían saltado por los aires los engranajes de un pozo de corrupción financiera, económica y política a nivel mundial; aún no nos sonaban nombres como Lemans Brothers, Prima de Riesgo, Rescate, Perdonar Deuda a países del Bloque Occidental; aún no aguantábamos un Paro desorbitante pues fluía dinero no controlado (eso se ha visto luego); había Paro pero no a los niveles que tocamos ahora. Aunque es buena la memoria y recordemos que, aún en la abundancia, la denominación “mileurista” es de aquellos tiempos. Aún podíamos hablar del 0,7 para los países en vías de desarrollo; aún… aún no había estallado la Crisis.
Aquí estoy de vuelta preguntándome como hace 10 años si el ayuno y la abstinencia tienen un sentido traducido a nuestros días: los del año 2015, después de siete años de caída libre y recortes sociales hasta en lo más esencial y pagando siempre los de abajo.
¿Cómo vivir el ayuno y la abstinencia en este momento cuando ya casi no sirven los planteamientos de hace unos pocos años?
… Y si el ayuno y la abstinencia se convirtieran en ayuda y asistencia a quienes no tienen ingresos.
… Y si la denuncia de las injusticias se convirtiera en un deber diario sumando voces más allá de ideas y colores políticos.
… Y si empezáramos a hacer gestos de apoyo mutuo, intercambiando tiempo y cuidado unos por otros.
… Y si la televisión pasara a un segundo o tercer plano en la realidad de nuestros hogares. De esto ya hablaba en el anterior… pero seguimos dependiendo más y más de los medios.
… Y si apagamos el móvil de vez en cuando. No dije poner en vibración ni en silencio (¡hace diez años no teníamos whatsapp!) digo practicar la desconexión como una forma de terapia.
… Y si diéramos tiempo a la conversación, a la escucha, a dar nuestro tiempo con quienes están más solos.
… Y si hiciéramos más cosas de esas que no cuestan dinero.
… Y si no nos dejáramos saquear por las grandes compañías y exigiéramos un trato más humano, por ejemplo: no hablar con ordenadores por teléfono; no pagar por pedir información a un banco, aseguradora o compañía de telefonía; no dar datos personales sin que a su vez nos faciliten los de la empresa.
… Y si cada vez más participáramos en Mareas (blancas, verdes… científicas, artísticas, etc.) que siguieran impulsado la protesta ante tanto despropósito.
… Y si fomentáramos el encuentro interreligioso en pequeños detalles de la vida para que dejáramos de mirar “al otro” como estereotipo, el diferente, el “no-yo”.
… Y si dedicamos más tiempo al silencio, a la oración, a la meditación para recobrar energía y sentido, necesarios para salir al ruedo de la vida de todos los días.
… Y si dejáramos de escuchar tanta confrontación y violencia política hasta que se dieran cuenta de que hay que ponerse de acuerdo en beneficio de todos y en perjuicio de los que abusan y se corrompen.
… Y si en esta Cuaresma, el ayuno es el de muchos padres que han visto partir a sus hijos a buscar trabajo en otros países. Ayunar de hijos… es muy triste.
… Y si en esta Cuaresma, la abstinencia la vemos materializada en quienes se abstienen de ir a su casa, porque han sido desahuciados por los bancos; en quienes esperan su medicación contra el cáncer, la hepatitis C (y otras) que no llega porque el presupuesto se gastó en otra cosa.
Creo que después de estos 10 años, el ayuno y la abstinencia que es mucho más que si como carne o pescado, se han convertido para muchas personas en el modo de vida; una vida no elegida pero sí sufrida. Cáritas sabe muy bien qué es ayunar y qué es abstenerse mucho más de 40 días.
La Cuaresma puede ser el principio de un camino de conversión. Los cuarenta días que dura es el pistoletazo de salida. Si algo caló, el año se quedará pequeño para vivir una vida en coherencia y solidaridad y querremos comprometernos cada día de nuestra vida.
Que no tengamos que escuchar un año más las palabras de Jesús: “¿Todavía no comprendéis ni entendéis nada?” (Mc 8, 14-21). No, no atendemos, no entendemos y no comprendemos; por mucho que nos advierta seguimos tragando la levadura de los que engañan y manipulan.
Unas palabras del Papa Francisco en su Mensaje para la Cuaresma 2015 también ayudarán en este tiempo: “Toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres”.
Vayamos, entonces, como mujeres y hombres libres: con ojos que miran y ven; oídos que oyen y saben escuchar; con mente que clara que sepa discernir y no se deje manipular; y con un corazón atento y amante ante el sufrimiento humano. Sin olvidar la alegría que produce la levadura que, compartiendo el pan con otros, al final sobra.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

lunes, 23 de febrero de 2015

Celebrada con éxito la Iª Jornada Salesiana de Comunicación

                     
- Por: Salesianos Comunicación
23/02/2015 - 13 Visitas


Durante el sábado 21 de febrero más de doscientas personas de distintas presencias salesianas de España se reunieron en Madrid para profundizar sobre el marketing educativo, la privacidad y la competencia digital docente.


El sábado 21 de febrero en el Centro Don Bosco de Salesianos Atocha (Madrid) se llevó a cabo la I Jornada Salesiana de Comunicación, encuentro enmarcado en la programación de la Delegación Nacional de Comunicación Social en el que se reunieron más de doscientas personas de las distintas presencias salesianas de España, además de contar con la participación de otras entidades y centros educativos  nacionales.

La jornada comenzó a las 10:30 con las palabras de Juan Carlos Pérez Godoy y Cristóbal López, Inspectores de las Inspectorías Salesianas de Santiago el Mayor y María Auxiliadora, en las que destacaron la importancia de un encuentro formativo de estas características coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, que además sirve para “poner rostro a las personas que trabajan día a día, codo a codo, en la red educativa de Salesianos en España”.

Por su parte, Josep Lluís Burguera, Delegado de Comunicación Social de la Inspectoría María Auxiliadora, hacía extensible a todos las palabras de Javier Valiente en nombre de la Delegación, señalando “el trabajo de convergencia, para proyectar cómo se entiende la comunicación en el entorno salesiano”. Entre las ideas señalada destacó el enfoque de la Jornada como una ayuda para “situarse frente a un giro antropológico y, como educadores y comunicadores herederos de una tradición que nace en Don Bosco, afrontarlo con clarividencia, audacia, y sin perder de vista que la finalidad que pretende alcanzar: la educación y evangelización de los jóvenes”.

La Jornada contó con la colaboración de la Escuela de Formación del Profesorado en Innovación, Emprendimiento y Competencia digital (EUFP),  que animó la reflexión mediante las ponencias de Carlos Llorente, encargado de explicar qué es el marketing educativo, y Carlos Represa,  que profundizó en el tema de la privacidad y la seguridad en internet. La mañana contó también entre sus momentos destacados con las visitas de Natalia Basterrechea, Directora de Políticas Públicas de Facebook España para presentar la guía de Facebook para Educadores, y de Nidia Represa, autora de "Bajo mi piel", novela sobre acoso escolar con gran acogida en la reciente celebración del Safer Internet Day. 

DEJAR DE SER CASTAS


La cristiandad en general, pero con más expresividad la iglesia Católica mundial comienza con la Cuaresma la memoria del asesinato de JESUCRISTO, por parte del Imperio Romano, por defender y estar del lado de la justicia, la confraternidad, la liberación no sólo de leprosos y “endemoniados”, sino también de toda oligarquía imperial, por lo que fue injustamente perseguido, torturado y asesinado en la cruz.
El siervo de DIOS y del pueblo, el señalador y conciliador de los lobos modernos, FRANCISCO, obispo de Roma, sigue poniendo el punto sobre las íes o como dicen otros, poniendo el tapón a la botella. Sin andar con tapujos dijo en los últimos días en referencia a la alta curia romana–la mayoría un nido de mafiosos y corruptos,– que ya es tiempo que dejen de considerarse una casta. CASTA, en el sentido amplio de la palabra significa para la sociedad el grupo que forma una clase social y permanece separado de los demás por asuntos de raza, clase social, religión, etc
Aquí lo dicho: “Francisco, más contundente que nunca, puso a Dios por testigo para dejar claro cuál es el camino a seguir: “Jesús no tiene miedo al escándalo, no tiene miedo a las personas obtusas que se escandalizan de cualquier apertura, de cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales, de cualquier caricia o ternura que no corresponda a su forma de pensar y a su pureza ritualista”. Bergoglio pidió a los nuevos cardenales —con acuse de recibo a los veteranos— que “no se aíslen en una casta” y les advirtió de que la Iglesia se juega su credibilidad en la atención a los marginados: “No se queden mirando de forma pasiva el sufrimiento del mundo”
Pero en la curia hondureña cupular FRANCISCO si echó sal y yodo en sus llagas, ya que hay una cuarteta de obispos: ÓSCAR ANDRÉS RODRÍGUEZ MARADIAGA., CARLO MAGNO NÚÑEZ, DARWIN RUDY ANDINO RAMÍREZ y JUAN JOSÉ PINEDA FASQUELLE que no sólo se creen y comportan como una casta, sino que pretenden dominar y tratar a sus propios hermanos feligreses, sacerdotes y obispos peor que perros, alejados de todo sentimiento cristiano que debe prevalecer en ellos por sus supuestas convicciones cristianas.
La forma como DARWIN ANDINO de Santa Rosa de Copán ha tratado a su hermano en la fe, compañero en la iglesia y obispo emérito LUIS ALFONSO SANTOS VILLEDA es más que vergonzoso o cómo trata el sacerdote LEO SERRANO de Sula, Santa Bárbara, a los feligreses y las comunidades de la parroquia.

El 2010 que regresé a Tegucigalpa por Semana Santa, me sorprendí de lo aislado del pueblo que está ÓSCAR ANDRÉS RODRÍGUEZ MARADIAGA, cuando dirigía la procesión de Viernes Santo en dirección al templo de El Calvario. Cerca de una veintena de militares, fuertemente armados, lo tenían cercado, no por delincuente, sino para protegerlo.

Cómo se nota que ni en broma leen a los Profetas que les darán luces y sabiduría sobre cómo superar sus debilidades humanas. Léanlos, lo demás les llegará por añadidura.
Les recordamos, señores jerarcas de la monarquía, lo que dice este hermoso pensamiento del poeta Antonio Machado: “NO TU VERDAD. LA VERDAD. Y VEN CONMIGO A BUSCARLA. LA TUYA, GUÁRDATELA”.
18 de febrero 2015, MIÉRCOLES DE CENIZA.

Juan José Tamayo: la conciencia crítica María Antonia San Felipe



Diario LA RIOJA, 22 de febrero de 2015
Juan José Tamayo no pasa desapercibido en el universo en el que desarrolla su trabajo intelectual. El director de la cátedra de Teología y Ciencias de las religiones Ignacio Ellacuría de la universidad Carlos III de Madrid, secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación, además de profesor invitado en múltiples universidades del mundo, es un autor fecundo y profundo. Respetado por muchos y vituperado por otros, Tamayo es uno de los teólogos españoles más conocidos en un ámbito que parece vedado para el gran público, un estigma que él siempre trata de conjurar haciendo asequibles sus obras. Hablamos de un teólogo heterodoxo, por tanto, nada dogmático en el que la originalidad de sus postulados conjuga igualmente con el sosiego apasionado con el que los defiende.

Tras Otra teología es posible o Invitación a la utopía, Tamayo nos regala Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica, un libro que compendia una “biografía religiosa colectiva del siglo XX”, caracterizada “por la asunción crítica de la Modernidad”. Teniendo en cuenta que estamos ante un doctor en teología pero también en filosofía y que escribe en tiempos de incertidumbre, su libro es un viaje por el pensamiento contemporáneo de lo más interesante. Nos propone comprender otros modos de ver la vida desde el análisis crítico de la sociedad con el fin de enriquecer los puntos de vista algo que, en este mundo plagado de contradicciones, resulta gratificante para el lector. Tamayo nos permite asomarnos, desde cualquier posición ideológica, a la ventana abierta a las ideas del último siglo enriqueciéndonos con su aportación con la finalidad de combatir cualquier convencionalismo.
En definitiva, Tamayo, con la selección de autores que ha realizado, quiere transmitirnos que la rebeldía en el pensamiento es la única manera de conformar una “conciencia crítica”, cada vez más necesaria en un mundo en decadencia ideológica y moral. No es extraño que así sea pues, no en vano, estamos hablando de un intelectual comprometido con la filosofía de la liberación y por tanto, con los sectores más vulnerables de la sociedad.
Aunque Tamayo confecciona una “biografía religiosa” los autores son variados en su pensamiento. Hay creyentes de todas las confesiones religiosas (judía, musulmana, católica, protestante o budista), también ateos o agnósticos; de tradiciones ideológicas como el socialismo, el pacifismo o el feminismo, pero todos tienen en común su sentido crítico.
Comienza la selección con Ernst Bloch, al que subtitula como “utopía y esperanza en la oscuridad del presente”. Como en la Ilíada, en la que Aquiles era “el de los pies ligeros”, Tamayo define a cada autor con lo que considera la esencia de lo que aportan al pensamiento. Un acierto que anima a la lectura. Albert Camus, “el incrédulo apasionado”; José Luis López Aranguren, “la heterodoxia como forma de vida y de pensamiento”; José María Díez Alegría, “La aventura de una conciencia libre”; Jon Sobrino, “la misericordia como principio teológico”; Ignacio Ellacuría, “con los pobres de la tierra”… La selección de mujeres es notable. María Zambrano, “el exilio como patria”, Simone de Beauvoir; “no se nace mujer, se llega a serlo”; Fátima Mernisi, “mujeres en el Islam”; Amina Wadud, “hermenéutica feminista del Corán”…
En cualquier caso, anticipo que Tamayo no ofrece un resumen biográfico al uso de cada uno de los cincuenta intelectuales, sino que nos sintetiza la esencia de su pensamiento y lo jalona de anécdotas o de experiencias que provienen tanto del profundo conocimiento de su obra como de su experiencia vital. Así ocurre, por ejemplo, con José Saramago a raíz de la poética definición que de Dios hizo el premio Nobel de Literatura: “Dios es el silencio del Universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio”. La anécdota que cuenta Tamayo en el libro de su intercambio de opiniones sobre esta definición de un ateo como Saramago, resulta entrañable y deliciosa, una de las tantas que jalonan el libro.
Para concluir, diré que en las tardes frías y lluviosas de este invierno resulta reconfortante en la soledad introducirse en el pensamiento de otros para enriquecer el propio. Razón suficiente por la que la propuesta de Juan José Tamayo resulte muy apropiada para comprender mejor el mundo, desde la amplitud de miras que proporciona una conciencia crítica, objetivo último de este teólogo rebelde y nada convencional.
TAMAYO ACOSTA, J.J., Cincuenta Intelectuales para una conciencia crítica, Fragmenta Editorial, Barcelona, 2013.

•Interparlamentaria UE-México insta al gobierno a no cerrar caso Ayotzinapa


México, DF. La reunión interparlamentaria de la Comisión Mixta Unión Europea México, concluyó con el llamado de ambas delegaciones al gobierno mexicano a no cerrar el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Se le “insta” a que lleve a cabo “una investigación completa y exhaustiva y persiga y condene efectivamente a todas las partes responsables a todos los niveles. Se pide además la protección para los familiares de las víctimas y los abogados. La declaración conjunta fue dada a conocer por el senador Rabindranath Salazar y la eurodiputada Teresa Becerril Jiménez.

Esta última dejó claro que darán siempre voz a los familiares de los estudiantes desaparecidos y los acompañarán en su demanda de justicia. Comentó que harán un informe al Parlamento Europeo y valoran la posibilidad de que haya un apoyo económico , del fondo de la Subcomisión de derechos humanos de ese parlamento para el movimiento que encabezan los familiares de los normalistas desaparecidos. Agregó que el tema tiene que analizarse durante el Diálogo de Alto Nivel, que sostendrán la Unión Europea y México, en abril próximo.
El senador Salazar, copresidente de la Interparlamentaria comentó que la declaración conjunta fue avalada por los legisladores del PRI, pero más tarde el senador Omar Fayad dijo que está en desacuerdo, porque no se le puede pedir al gobierno de Enrique Peña Nieto una investigación exhaustiva, que ya llevó a cabo. En conferencia, sostuvo que algunos de los eurodiputados vinieron a hablar de algo que no conocer. “Por eso ayer le puse el video –el de la PGR- con el desarrollo de la investigación”.
Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

sábado, 21 de febrero de 2015

Rajoy y el Sermón de la Montaña Juan José Tamayo


“Es fácil prometer la luna e incluso el sol. No es lo mismo dar doctrina en un plató de televisión que defender los intereses de España en un Consejo Europeo. A los problemas difíciles no se le hace frente con planteamientos mesiánicos. Algunos confunden la política con el sermón de la montaña”. La frase no pertenece a ningún político descreído, sea ateo, agnóstico o indiferente religioso, y menos aún a una persona anticristiana. La pronunció con tono solemne y subrayando bien las palabras en el discurso de clausura de la Convención Política del PP celebrada el 25 de enero del presente año Mariano Rajoy, que no es precisamente una persona alejada de la religión, sino un político católico, apostólico, romano y devoto de Santiago, que no oculta en público sus creencias.
Todo lo contrario. Durante casi veinte años ha jurado su cargo con la mirada fija en el Crucifijo y con la mano en la Biblia en la toma de posesión de los numerosos cargos gubernamentales que ha ocupado: ministro de Administraciones Públicas, de Educación y Cultura, de Interior, de la Presidencia, vicepresidente y presidente del Gobierno.
Hizo la citada afirmación en un momento en el que la corrupción está instalada en la cúpula del Partido Popular y le afecta a él directamente; con numerosos ex dirigentes de su partido en prisión e imputados judicialmente; con un espectacular incremento del paro durante su mandato presidencial, que alcanza al 25% de la población activa y más del 50% de los jóvenes desempleados; más de un millón y medio de familia donde todos los miembros están sin trabajo; un elevado número de desahucios de familias que viven en la indigencia, por parte de los bancos que nadan en la abundancia y de instituciones públicas cuya función es garantizar las necesidades básicas de todos los ciudadanos; un alarmante crecimiento de la desigualdad; una contrarreforma laboral que coloca a los trabajadores en un estado crónico de desamparo y deja sin efecto la negociación colectiva; la desatención médica a los enfermos de hepatitis C; la negativa de la hospitalidad a los inmigrantes ahogados en el mar y lesionados en las vallas con cuchillas, con la complicidad a veces de las propias Fuerzas de Seguridad del Estado
Con esta situación de fondo Rajoy ha expresado su distanciamiento del Sermón de la Montaña. Tal actitud contrasta con la de otro líder político no cristiano, sino hinduista, Mahatma Gandhi (1969-1948), que consideraba el Sermón de la Montaña un excelente programa para resolver los problemas de la humanidad. Preguntado por Lord Irwin, virrey británico de la India, cómo podrían resolverse los problemas existentes entre la India y Gran Bretaña, Gandhi le respondió, con el capítulo 5 del Evangelio de Mateo: “Cuando su país y el mío sigan las enseñanzas expuestas por Cristo en el Sermón de la Montaña se habrán solventado los problemas no solo de nuestros dos países, sino los de todo el mundo”.
Los valores que propone el Sermón de la Montaña son: opción por los empobrecidos y marginados; trabajo por la paz como tarea y objetivo a través de la no-violencia activa; lucha por la justicia en un clima de injusticia estructural; perdón y reconciliación frente al recurso a la venganza de la vieja ley del talión “ojo por ojo y diente por diente”; com-pasión solidaria con las víctimas frente a la insensibilidad hacia el sufrimiento humano; actitud humilde frente a la humillación y a la arrogancia; autenticidad de vida frente a la doblez y el cinismo; compartir frente a competir; austeridad frente a acumulación; fe auténtica frente a idolatría.

Son valores trascienden el cristianismo, han entrado a formar parte de la herencia ética de la humanidad y deben convertirse en imperativos categóricos de la ética pública y de la moral privada. Pero no se cotizan en las operaciones bursátiles de la economía neoliberal.
Ahora se entenderá por qué Gandhi, sin ser cristiano, era un admirador de Jesús de Nazaret y un fiel seguidor del Sermón de la Montaña, y Rajoy, siendo cristiano, no quiere gobernar conforme a los valores de dicho Sermón: se encuentra más a gusto con los principios de la religión neoliberal del Mercado que con la narrativa alternativa de la ética liberadora de Jesús de Nazaret. Así se explica cómo ha podido jurar tantas veces sus cargos políticos ante el Crucificado de Nazaret y con la mano en la Biblia y negarse a seguir las orientaciones morales del memorable Sermón, que es patrimonio de la humanidad.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría, de la Universidad Carlos III de Madrid y coeditor, con Luis Alvarenga, de Ignacio Ellacuría. Utopía y teoría crítica (Tirant Lo Blanch, 2014).
El Periódico de Catalunya, 18 de febrero de 2015

Sólo el Evangelio nos sacará del atasco José M. Castillo, teólogo


 Teología sin censura

El papa Francisco les dijo a los cardenales el domingo 15 de febrero: “Nos encontramos en la encrucijada de estas dos lógicas: la lógica de los doctores de la ley, o sea, alejarse del peligro apartándose de la persona contagiada; y la lógica de Dios que, con su misericordia, abraza y acoge reintegrando y transfigurando el mal en bien, la condena en salvación y la exclusión en anuncio”. Esto es lo que dijo el papa. Lo que pasa es que ni nos enteramos del todo de lo que Francisco quiso decir. Y menos aún entendemos las consecuencias que lleva consigo asumir de veras la “lógica de Dios”.

La “lógica de Dios” es el meollo del Evangelio. Esto supuesto, la pregunta que tendríamos que afrontar es ésta: ¿nos puede sacar el Evangelio del atasco en que estamos metidos? Me refiero a la crisis y al atasco económico, social, político, cultural, jurídico y sobre todo ético en que nos tiene estancados y hundidos esta maldita crisis.
Así las cosas, yo me pregunto si el Evangelio nos podrá sacar de este atasco. Porque está visto que la economía y sus magnates, la política y sus gestores – al menos hasta ahora – ni nos sacan del atasco, ni dan visos de querer, incluso poder, sacarnos. ¿Podrían hacerlo? Hay quienes piensan que sí. Pero, ¿podrán hacerlo, tal como están las cosas? Sinceramente, lo veo muy difícil. Extremadamente difícil, al menos en varios años, que quizá van a ser demasiados años. ¿Por qué? Yo no soy economista. Pero no estoy ciego. Y lo que veo es que la economía mundial funciona de tal manera, que, cada año que pasa, la riqueza mundial se va concentrando más y más en menos y menos personas. Con lo cual la desigualdad entre unos pocos (muy pocos) ricos y el resto de los habitantes del planeta es increíblemente asombrosa. Instituciones de ámbito mundial muy autorizadas nos dicen que el uno por ciento de los habitantes del planeta acumula ya tanta riqueza como el noventa y nueve por ciento restante. Ahora bien, una sociedad tan asombrosamente desigual es inevitablemente una sociedad, no sólo estancada, sino sobre todo desquiciada y sin futuro.
Pero no es esto lo peor. Lo más grave del asunto es que, en las sociedades democráticas, en que vivimos, la gente sigue votando a quienes nos han llevado a este desastre total. Y esos votantes quieren que nos sigan gobernando los mismos que nos han llevado a esta ruina y al futuro tan dudoso y sombrío que nos espera. Los mecanismos del sistema (no los pàrtidos) hacen posible este desquiciamiento aterrador. Y no sólo lo hacen posible, sino que hasta lo hacen inevitable. Porque han llegado a producir un modelo de sociedad, una gestión del poder y un estilo de vida al que nos hemos acomodado y que – aquí está el secreto y la clave del asunto – nos resulta irresistiblemente seductor. Ya no es el “poder opresor” el que nos domina. Es el “poder seductor” el que hace con nosotros lo que quiere y lo que le conviene. Teniéndonos y manteniéndonos convencidos de que somos libres, más libres que nunca. Y persuadidos, además, de que esto no puede ser de otra manera. Porque es “el mejor estado de cosas” que se ha inventado hasta ahora. Nos han metido en la cabeza que este modelo (de economía y de política), hoy por hoy, no tiene alternativa.
Por todo esto digo que veo muy difícil que, al menos por ahora, salgamos de este atasco en el que estamos metidos. Y en el que, además, nos sentimos a gusto. Precisando más, estamos a gusto los que hacemos falta para apuntalar, mantener, asegurar y hacer que dure este sistema canalla, que tanto sufrimiento, tanta violencia y tanta desvergüenza sigue produciendo, y acumulando de día en día. Por supuesto, hay millones de criaturas que ya no pueden más. Pero también, para esos desamparados del sistema, hay “bancos de alimentos” y otras “ayudas” por el estilo. Para que sigan aguantando y no alboroten demasiado. Por eso insisto en mi pregunta: ¿podremos salir de este atasco? Esta es la cuestión que no me deja en paz.
Llegados a este punto, a muchos les parecerá ridículo el solo hecho de preguntarse si el Evangelio nos podrá sacar de este atasco. Podrá, por supuesto y en el mejor de los casos, atraer a los “alejados” y a los “excluidos” para que se acerquen a la Iglesia. Y eso, sin duda, es bueno. Es necesario. Más aún, es urgente. Pero con eso nada más no cambiamos el sistema. Ni, por tanto, salimos de la crisis. Sinceramente y pensando en serio, ¿puede el Evangelio modificar el camino que lleva la economía, la cultura, la sociedad y la historia?
Hace más de medio siglo, el profesor de la Universidad de Oxford, E. R. Dodds, nos recordó cómo, en el imperio romano, en el largo período que medió entre Marco Aurelio y Constantino (del a. 161 al 306), se extendió por el mundo occidental la más grave crisis de su historia. Los ciudadanos de aquel enorme imperio se daban cuenta de que todo se desmoronaba: el mismo Imperio, las instituciones, la vida social, la economía y la religión, todo se venía abajo. Así cundió lo que el mismo Dodds denominó “una época de angustia”. Y fue en esta dura situación en la que ya, por primera vez, el Evangelio, no vivido como una religión de ritos, normas morales, promesas eternas, convento y sacristía, sino como “una conciencia nueva de sí mismo” que modificó aquella cultura, fue el factor determinante de una recuperación que ahora no estamos en condiciones de imaginar.
Fue entonces cuando el cristianismo se presentó “como una fe que merece la pena vivir porque es también una fe por la que merece la pena morir”. Así lo reconocieron, a pesar de sí mismos, hombres como Luciano (Peregr., 13), Marco Aurelio (11, 3), Galeno (R. Walzer, Galen and Jesus…, 15) y Celso (Orígenes, Contra Cels. 8, 65). Por otra parte, es notable que aquellos cristianos, por la fuerza del Evangelio, llamaron poderosamente la atención porque estaban abiertos a todos. No hacían distinciones sociales: aceptaban al obrero manual, al esclavo, al proscrito y al ex criminal. Todo el mundo encontraba acogida en cada grupo o comunidad de cristianos. Nadie era censurado, ni enjuiciado. De forma que, como bien notó Cipriano, en la comunidad cada cual se encontraba igual o mejor que en su propia casa (Ad Donat. 4 y 14). Es verdad que, durante el s. II e incluso el III, el cristianismo era aún en gran medida un “ejército de desheredados” (A. D. Nock). Pero también es cierto que los beneficios que acarreaba el Evangelio, vivido en serio, no se reducían a ofrecer esperanzas para el otro mundo. Cada grupo, cada “iglesia local”, poseía un sentido comunitario más fuerte que cualquier otro grupo laico o religioso (sobre todo las religiones de Mitra e Isis de aquel tiempo).
Así, los creyentes en Jesús se sentían unidos no sólo por unos ritos comunes, sino sobre todo por una forma común de vida, cosa que ya percibió Celso (Orígenes, o. c., 1, 1). Y también unidos por el mismo peligro que juntos corrían (E. R. Dodds). Su pronta disposición para prestar ayuda a quien la necesitase es cosa que quedó atestiguada no sólo por los autores cristianos, sino incluso por el mismo Luciano (Peregr., 12 s). Ya a comienzos del s. III, Tertuliano hace, en una apología pública y dirigida a los gobernantes, la audaz afirmación según la cual los cristianos “lo tenían todo en común, excepto la esposa de cada cual” (“AOmnia indiscreta sunt apud nos praeter uxores”. Apol.39, 11).
Pero, como bien nota Dodds, más importante que los beneficios materiales era el sentimiento de grupo que la fe en Jesús estaba en condiciones de fomentar. Los modernos estudios sociológicos nos han familiarizado con la universalidad de ese “sentimiento de grupo” como algo absolutamente necesario para el individuo, así como con las formas inesperadas en que esa necesidad puede influir sobre la conducta humana, particularmente sobre los individuos desarraigados en las grandes ciudades. Epicteto (3.13.1-3) nos ha descrito el horrible desamparo que puede experimentar un hombre en medio de sus semejantes. Y el mismo Dodds nos describe con admirable sencillez y profundidad cómo debió de vivirse aquel desamparo. “Debieron ser muchos los que experimentaron ese desamparo: los bárbaros urbanizados, los campesinos llegados a las ciudades en busca de trabajo, los soldados licenciados, los rentistas arruinados por la inflación y los esclavos manumitidos. Para todas estas gentes, el entrar a formar parte de la comunidad cristiana debía de ser el único medio de conservar el respeto hacia sí mismo y dar a la propia vida algún sentido. Dentro de la comunidad se experimentaba el calor humano y se sentía la prueba de que alguien se interesa por nosotros, en este mundo y en el otro”. Y termina el insigne estudioso de la antigüedad: “Los cristianos eran “miembros unos de otros” en un sentido mucho más que puramente formal”. Con esta conclusión final:”Pienso que ésta fue una causa importante, quizá la más importante de todas, de la difusión del cristianismo” (Paganos y cristianos en una época de angustia, Madrid, 1975, 179).
Reflexión conclusiva
¿Seria esto posible en este momento? Mi modesto punto de vista es que, no sólo es posible, sino que es tan necesario que, a mi manera de ser, es la salida que nos queda. No digo que todos nos hagamos cristianos. Lo que digo es que el Evangelio, en el que tanto insiste el papa Francisco, es la salida que nos queda. Hoy ya no manda en el mundo lo que es más noble en la condición humana, la bondad, la honradez, la justicia, el amor y la ternura. No. Lo que manda sobre nosotros es la tecnología y sus mil artilugios, utilizados en interés de los potentados que lo manejan todo para su propio provecho.
¿Qué hacer? Vamos a fiarnos del gran líder mundial que ha surgido, que no es otro que el papa Francisco. Este papa repite constantemente que el Evangelio de Jesús es lo que nos puede sacar de este atasco que nos tiene paralizados en la falsa idea de que estamos saliendo y vamos adelante. Si la Curia Vaticana, si el Episcopado mundial, si el clero y los religiosos/as, si las parroquias…, las comunidades y grupos cristianos, todos y todas, dejamos de lado nuestros intereses y conveniencias, y nos centramos en organizanos como grupos humanos en los que todo el mundo encuentra acogida, protección, ayuda, respeto, y sobre todo verdadero cariño, por ahí iremos viendo la luz de un Evangelio con menos carga de religión y costumbres de tiempos pasados, y más fuerza para hacer presentes y tangibles las tres preocupaciones que centraron la vida y las enseñanzas de Jesús; la salud para todos/as, la alimentación para todos/as, y las mejores relaciones humanas de que somos capaces. Lo demás vendrá por sí solo. 

El Papa admite ante el clero romano que el celibato sacerdotal “está presente en mi agenda”

 


Francisco reveló que en la misa del pasado día 10 estuvieron presentes cinco sacerdotes casados
Bergoglio no quiere sacerdotes “rígidos” pero tampoco “showman” en sus homilías
La cuestión del celibato sacerdotal “está presente en mi agenda”, confesó el Papa Francisco a una pregunta de un sacerdote romano, durante el tradicional encuentro que tuvo lugar esta mañana en el Aula Pablo VI, según ha informado la agencia ANSA.

Carta Abierta al cardenal Burke Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Te escribo estas líneas, hermano Raymond, porque te he sentido inquieto y desasosegado en la entrevista que concediste a France2 hace unos días. No me parece ni caritativo, ni inteligente, arremeter así contra el papa Francisco.Ya te vimos nervioso y levantisco en el Sínodo de las Familias promovido por un papa Francisco esperanzado en que sus colaboradores, -y tú lo eres, eximio, como cardenal de la Iglesia de Roma-, lo ayudarían a encontrar salidas a graves problemas de índole moral que la comunidad eclesial tiene planteados. Te digo, con el corazón en el pecho, y teniendo en cuenta que tú eres uno de los más grandes especialistas teóricos en Derecho Canónico y en Teología Moral, que nuestra Fe, en sí misma, no es una moral, ni una ética. Es el descubrimiento de haber sido llamados por el Señor Jesús, y de poner en Él nuestra vida y nuestra Salvación.
Te recuerdo, con todo respeto, que San Pablo nos dice “porque si nuestra conciencia nos remuerde tenemos a Alguien que es mayor que nuestra conciencia”. Ésta, y otras frases y palabras de Jesús en el Evangelio, con convencen de algo que no todos han admitido, y admiten, en la Iglesia: que aunque la moral sea patrimonio de todos los hombres, y los diez mandamientos fruto de la conciencia humana dirigida por lo que algunos llaman “ley natural”, la Fe en Cristo nos ofrece algo mucho más alto, más seguro, más divino, y, por eso, menos quebradizo. No quieras enmendar la plana al Señor, aunque seas cardenal. Él busca a la oveja perdida, y afirma que “al que poco se le perdona, poco ama”. No pongas obstáculos a que sean muchos los perdonados, y, por tanto, pueda crecer más el amor en la Iglesia, y en el mundo.
Es conmovedor contemplar cómo en la Iglesia se alojan personas, que, como tú, dais más importancia a las normas, leyes y principios, que al amor, al perdón, a la comprensión y misericordia, o a la dulzura en el trato con pecadores, desviados del buen camino, o huidizos de los brazos del Padre. A los que sois de este estilo os convendrá recordar las parábolas de la oveja perdida o del hijo pródigo. Lo que sucede, y esto es muy grave y muy malo, es que muchos olvidan que “la verdad, el camino y la vida” no nos llegan a los creyentes a través de las ideas filosóficas y morales dominantes, o tradicionales (“¡ay de vosotros, fariseos hipócritas, que abandonáis la palabra de Dios para atender a vuestras tradiciones”). No dependemos de una moral oficial y rígida, sino de la Palabra y las actitudes de Jesús, algo que ¿grandes? cerebros en a Iglesia parecen olvidar.
No lleves a mal que el Papa te haya relegado a un puesto casi simbólico, como presidente de la Orden de Malta. Sabes que el Sumo Pontífice tiene poder para hacerte mucho más daño en tu amor propio y en tu legítima autoestima. Da gracias al Señor de que tenemos un papa al que no le incomoda tanto, sino solo lo suficiente, que un cardenal importante, como tú eras, se levante abierta y públicamente contra él. No sé si te hubieras atrevido a algo así con un Juan Pablo II, por ejemplo. O contra Benedicto, al que denominas como maestro de la Fe. Y al que has tenido el dudoso gusto de comparar con Francisco. Sabes que en la Iglesia, ¡gracias a Dios!, hay diversidad de opiniones, y no todos, ni la mayoría, pienso, son de tu opinión. Pero esto es algo maravilloso, que también propicia Francisco, la diversidad de opiniones en la comunidad eclesial.
Recibe mi fraternal abrazo, y mis más fervientes deseos de que la Paz del Señor reine en tu corazón.

El bien común fue enviado al limbo Leonardo Boff


Las actuales discusiones políticas en Brasil en medio de una amenazadora crisis hídrica y energética se pierden dentro de los intereses particulares de cada partido. Hay un intento articulado por los grupos dominantes, detrás de los cuales se esconden grandes corporaciones nacionales y multinacionales, los medios corporativos y, seguramente, la actuación de los servicios de seguridad del imperio norteamericano, de desestabilizar el nuevo gobierno de Dilma Rousseff. No se trata solamente de una crítica feroz a las políticas oficiales, hay en acción algo más profundo: el deseo de desmontar y, si es posible, liquidar el PT que representa los intereses de las poblaciones que históricamente siempre han sido marginalizadas. A las élites conservadorales les cuesta mucho aceptar el nuevo sujeto histórico –el pueblo organizado y su expresión partidaria– pues se sienten amenazadas en sus privilegios. Como son claramente egoístas y nunca han pensado en el bien común, se empeñan en sacar de la escena a esa fuerza social y política que podrá cambiar irreversiblemente el destino de Brasil.
Estamos olvidando que la esencia de la política es la búsqueda común del bien común. Uno de los efectos más avasalladores del capitalismo globalizado y de su ideología, el neoliberalismo, es la demolición de la noción de bien común o de bienestar social. Sabemos que las sociedades civilizadas se construyen sobre tres pilares fundamentales: la participación (ciudadanía), la cooperación societaria y el respeto a los derechos humanos. Juntas crean el bien común. Pero el bien común ha sido enviado al limbo de la preocupación política. En su lugar, han entrado las nociones de rentabilidad, flexibilización, adaptación y competitividad. La libertad del ciudadano es sustituida por la libertad de las fuerzas del mercado, el bien común por el bien particular, y la cooperación por la competición.
La participación, la cooperación y los derechos aseguraban la existencia de cada persona con dignidad. Negados esos valores, la existencia de cada uno no está ya socialmente garantizada ni sus derechos asegurados. Como consecuencia, cada uno se siente impelido a garantizar lo suyo: su empleo, su salario, su auto, su familia. Impera el individualismo, el mayor enemigo de la convivencia social. Nadie es animado, por tanto, a construir algo en común. La única cosa en común que queda es la guerra de todos contra todos con vistas a la supervivencia individual.
En este contexto, ¿quién va a implementar el bien común del del planeta Tierra? En un reciente artículo de la revista Science (15/01/2015) 18 científicos enumeran los nueve límites planetarios (Planetary Bounderies), cuatro de los cuales ya ha sido sobrepasados (clima, integridad de la biosfera, uso del suelo, flujos biogeoquímicos (fósforo y nitrógeno). Los otros están en avanzado grado de erosión. Sobrepasar solo esos cuatro puede hacer a la Tierra menos hospitalaria para millones de personas y para la biodiversidad. ¿Qué organismo mundial se está enfrentando a esta situación que destruye el bien común planetario?
¿Quién cuidará del interés general de más de siete mil millones de personas? El neoliberalismo es sordo, ciego y mudo a esta cuestión fundamental como lo viene repitiendo como un ritornello el Papa Francisco. Sería contradictorio suscitar el tema del bien común, pues el neoliberalismo defiende concepciones políticas y sociales directamente opuestas al bien común. Su propósito básico es: el mercado tiene que ganar y la sociedad debe perder, pues es el mercado quien va a regular y resolver todo. Siendo así, ¿por qué vamos a construir cosas en común? Se ha deslegitimado el bienestar social.
Ocurre, sin embargo, que el creciente empobrecimiento mundial resulta de las lógicas excluyentes y predadoras de la actual globalización competitiva, liberalizadora, desreguladora y privatizadora. Cuanto más se privatiza más se legitima el interés particular en detrimento del interés general. Como ha mostrado Thomas Piketty en su libro, El Capitalismo en el siglo XXI, cuanto más se privatiza, más crecen las desigualdades. Es el triunfo del killer capitalism. ¿Cuánto de perversidad social y de barbarie aguanta el espíritu? Grecia ha evidenciado que no aguanta más. Se niega a aceptar el diktat de los mercados, en su caso hegemonizados por la Alemania de Merkel y por la Francia de Hollande.
Resumiendo: ¿qué es el bien común? En el plano infra-estructural es el acceso justo de todos a la alimentación, la salud, la vivienda, la energía, la seguridad y la cultura. En el plano humanístico es el reconocimiento, el respeto y la convivencia pacífica. Por haber sido desmantelado por la globalización competitiva, el bien común deber ser ahora reconstruido. Para eso, es importante dar supremacía a la cooperación y no a la competición. Sin ese cambio, difícilmente se mantendrá la comunidad humana unida y con un buen futuro.
Ahora bien, esa reconstrucción constituye el núcleo del proyecto político del PT y de sus afines ideológicos. Entró por la puerta correcta: Hambre Cero transformada después en varias políticas públicas de cuño popular. Intentó poner un fundamento seguro: el nuevo pacto social repactuação social a partir de los valores de la cooperación y la buena voluntad de todos. Pero el efecto ha sido débil, dada nuestra tradición individualista y patrimonialista.
Pero en el fondo permanece esta convicción humanística de base: no hay futuro a largo plazo para una sociedad fundada sobre la falta de justicia, de igualdad, de fraternidad, de respeto a los derechos básicos, de cuidado de los bienes naturales y de cooperación. Ella niega el anhelo más originario del ser humano desde que apareció en la evolución, hace millones de años. Lo queramos o no, incluso admitiendo errores y corrupción, lo mejor del PT articuló y articula ese anhelo ancestral. Por eso puede recuperarse y renovar y alimentar su fuerza de convocatoria. Si no es el PT serán otros actores en otros tiempos los que lo harán.
La cooperación se refuerza con cooperación que debemos ofrecer incondicionalmente.
Leonardo Boff es colunista del JBonline, teólogo, filósofo y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

lunes, 16 de febrero de 2015

LA VALLA ECCLESALIA

ECLESALIA, 16/02/15.- Hace unos días oí una noticia escalofriante: se van a cerrar los campamentos cercanos a la valla entre Marruecos y España por peligro... parece que el peligro son los emigrantes que no traen más que enfermedades, necesidad, violencia y muerte. Me tocó porque hace solo unos días escuché al vivo el testimonio de cinco hombres africanos, jóvenes, llenos de vida, de su lucha por vivir, por trabajar dignamente y por ayudar a los miembros de su familia en Camerún y Guinea. Nos narraron las penurias del largo viaje desde su país hasta nuestras fronteras, la dureza del desierto, el desespero de seguir hacia el norte porque en los países vecinos a los suyos no encontraban trabajo, apenas algo para poder sobrevivir. Alguno jamás había oído hablar de España, no sabía dónde estaba, no era su meta llegar aquí sino encontrar un lugar donde vivir en paz y ayudar a los suyos. Al llegar a Marruecos se encontraron con los miles de compañeras y compañeros que intentan saltar la valla cada día. Una experiencia cuando menos traumática para los supervivientes de una experiencia de miedo, de alto riesgo, de violencia y de muerte. Estos cinco consiguieron salvar el obstáculo mayor pero no el único. Están en nuestro país pero su deseo de trabajar y enviar dinero a casa está por realizarse; por ahora aprenden nuestro idioma, nuestras costumbres. Nos agradecen el tener donde estar, donde vivir pero sufren porque la situación de necesidad se hace cada vez más acuciante en sus lugares de origen. De entre el público que les escuchaba salió la voz del tópico, de la ignorancia atrevida que pregunta: ¿quién les engañó diciéndoles que aquí encontrarían trabajo; no saben que estamos en crisis? Varias personas conscientes de la realidad se abalanzaron: pero si ellos no buscaban venir aquí, si son las estructuras sociales y políticas de nuestros países las que provocan que aquellos que tienen menos recursos sean los más perjudicados y no les quede más remedio que arriesgar sus vidas para intentar sobrevivir. La cuestión no es si cerrar o no los campamentos cercanos a la valla sino primero de todo ¿por qué construimos vallas, por qué no cuestionamos a los gobiernos que no se preocupan de su gente y “arremetemos” contra los pobres que hacen lo imposible por salvar sus vidas? Otra noticia: unas trescientas personas han perdido probablemente la vida intentando llegar a las costas de Italia. Aquellos a quienes habían pagado para poder salir en lanchas hinchables les obligaron a hacerse a la mar a pesar del mal tiempo y de las pocas posibilidades de llegar a tierra. El evangelio de Marcos que estamos leyendo estas semanas en las misas de diario nos indican cómo Jesús intentó con sus gestos y sus palabras abrir fronteras: en la religión, en los diferentes estamentos sociales, entre pueblos. Una apertura que con el tiempo le costaría la vida porque ni entonces ni ahora estamos dispuestos a que nadie nos rompa nuestras estructuras, nos cuestione nuestras tradiciones, nos cambie la imagen de Dios. A Jesús no le interesó pactar ni con los romanos, ni con los fariseos, tampoco con los zelotas ni con los publicanos. Era demasiado libre como para formar parte de un “programa” con intereses creados. La verdad era para todos lo que quisieran escucharle y vivir el mismo tipo de libertad sin seguridades falsas de ningún tipo. Por eso el evangelio hay que leerlo en un contexto, hay que buscar comentarios de personas entendidas en Biblia que nos den una visión de conjunto y que nos ayuden a interpretar. Si vamos demasiado por nuestra cuenta tenemos el peligro de no entender nada, lo mismo que nos puede pasar cuando oímos las noticias sobre nuestros hermanos de otros países que intentan llegar a Europa o a otros lugares de “primer mundo”. No es la ambición o el “querer ser y vivir como nosotros” lo que les mueve en general, sino una necesidad existencial de supervivencia y la necesidad inaplazable de paliar el dolor de sus familias que han dejado atrás. Si opinamos lo mismo que la mayoría de la gente de nuestro alrededor ¿qué es lo que nos distingue como cristianos, seguidores de Jesús? ¿Rompemos fronteras como Él o nos acomodamos al sentir de quien no considera a los demás seres humanos como hermanos y hermanas? ¿Nos duele el bolsillo y la vida por compartir lo que tenemos y somos? No basta una sonrisa, una palabra de afecto, es muy poco teniendo un maestro tan radical como el nuestro. El evangelio nos llama a ser buena noticia y para eso hay que usar mucho la cabeza y el corazón. Claro que no vamos a solucionar los problemas que los gobiernos de muchos países no quieren ni mirar de frente. Jesús tampoco lo hizo, pero cuando alguien se quería justificar delante de Él le plantaba la verdad. No te excuses con argumentos de poco peso. Llama a las cosas por su nombre y no pases a todo el mundo por el mismo rasero. Si hay algo de lo que nos tenemos que ocupar y preocupar los cristianos es que nuestros hermanos y hermanas no sean tratados con la dignidad que se merecen. El sabernos hijas e hijos de Dios nos compromete la vida: hasta dónde sólo depende de nuestro amor y sensibilidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)

jueves, 12 de febrero de 2015

Las ignoradas o silenciadas causas de la elevada deuda pública en España y en Grecia Vicenc Navarro, catedrático de ciencias políticas y sociales

 


Entrevista realizada por estudiantes de la Universidad Pompeu Fabra al Profesor Navarro, publicada en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 6 de febrero de 2015.
En esta entrevista el Profesor Navarro intenta explicar, de manera didáctica, qué es la deuda pública y por qué España y Grecia, así como Portugal e Irlanda, tienen una deuda pública que les está obstaculizando salir de la crisis tremenda en la que se encuentran. Intenta también aclarar muchísimas confusiones y tocar las raíces del problema que claramente aparece en los medios de mayor difusión.··· Ver noticia 

El diezmo de Cañizares José Manuel Vidal

 Religión Digital


Agradable sorpresa la que lanzó la pasada desde Valencia el cardenal Cañizares. El púrpurado pone a su archidiocesis en estado de diezmo. Pide un diezmo, pero no para la Iglesia, como se hacía siempre, sino para los pobres. Más aún, quiere que su diócesis dé ejemplo y encabece la manifestación del diezmo para los preferidos de Cristo.
Un bello gesto del cardenal valenciano. Que predica y da trigo. Y se compromete a entregar a los más desfavorecidos el 10% del presupuesto de la diócesis (13 millones): 1,3 millones de euros. Una cantidad que puede crecer sensiblemente, si se unen a la ola del diezmo todos los curas, frailes, monjas y fieles cristianos. Con su arzobispo a la cabeza.··· Ver noticia 

El agua en el mundo y su escasez en Brasil Leonardo Boff


La situación actual de grave escasez de agua potable, que afecta a buena parte del sudeste brasilero donde se sitúan las grandes ciudades como São Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, nos obliga como nunca antes a repensar la cuestión del agua y a desarrollar una cultura del cuidado de la mano de sus famosas erres (r): reducir, reusar, reciclar, respetar y reforestar.
Ninguna cuestión es hoy día más importante que la del agua. De ella depende la supervivencia de toda la cadena de la vida y, consecuentemente, nuestro propio futuro. Ella puede ser motivo tanto de guerra como de solidaridad social y cooperación entre los pueblos. Especialistas y grupos humanistas ya han sugerido un pacto social mundial en torno a aquello que es vital para todos: el agua. En torno al agua se crearía un consenso mínimo entre todos, pueblos y gobiernos, con vistas a un bien común, nuestro y del sistema-vida.
Independientemente de las discusiones que rodean el tema del agua, podemos hacer una afirmación segura e indiscutible: el agua es un bien natural, vital, insustituible y común. Ningún ser vivo, humano o no, puede vivir sin agua. El 21 de julio de 2010, la ONU aprobó esta resolución: el agua potable y segura y el saneamiento básico constituyen un derecho humano esencial.
Consideremos rápidamente los datos básicos sobre el agua en el planeta Tierra: el agua existe desde hace ya 500 millones de años; el 97,5% de las aguas de los mares y de los océanos son saladas. Solamente el 2,5% son dulces. Pero 2/3 de esas aguas dulces se encuentra en los casquetes polares y glaciares y en la cumbre de las montañas (68,9%); casi todo lo restante (29,9%) son aguas subterráneas. Queda un 0,9% en los pantanos y apenas un 0,3% en los ríos y lagos. De este 0,3%, el 70% se destina a la irrigación en la agricultura, el 20% a la industria y queda apenas el 10% de este 0,3% para uso humano y para dar de beber a los animales.
Existen en el planeta cerca de 1.360 millones de km cúbicos de agua. Si tomásemos toda el agua de los océanos, lagos, ríos, acuíferos y casquetes polares y la distribuyésemos equitativamente sobre la superficie terrestre, la Tierra quedaría sumergida debajo de una capa de agua de tres km de profundidad.
La renovación de las aguas es del orden de 43 mil km cúbicos por año, mientras que el consumo total se estima en 6 mil km cúbicos por año. Por lo tanto no hay falta de agua.
El problema es que se encuentra desigualmente distribuida: el 60% en solamente 9 países, mientras otros 80 se enfrentan a la escasez. Poco menos de mil millones de personas consumen el 86% del agua existente mientras que para 1,4 miles de millones es insuficiente (en 2020 serán tres mil millones) y para dos mil millones no está tratada, lo que genera el 85% de las enfermedades según la OMS. Se presume que en el 2032 cerca de 5 mil millones de personas estarán afectadas por la escasez de agua.
Brasil es la potencia natural de las aguas, con el 12% de toda el agua dulce del planeta, que suma 5,4 billones de metros cúbicos. Pero está desigualmente distribuida: el 72% en la región amazónica, el 16% en el Centro-Oeste, el 8% en el Sur y en el Sureste y el 4% en el Nordeste. A pesar de la abundancia, no sabemos usar el agua, pues el 37% de la tratada es desperdiciada, lo que daría para abastecer a toda Francia, Bélgica, Suiza y norte de Italia. Es urgente, por tanto, un nuevo patrón cultural en relación a ese bien tan esencial (cf. el estudio más minucioso organizado por el recordado Aldo Rabouças, Aguas doces no Brasil: Escrituras, SP 2002).
Una gran especialista del agua que trabaja en los organismos de la ONU sobre el tema, la canadiense Maude Barlow, afirma en su libro Agua: pacto azul (2009): «La población global se triplicó en el siglo XX pero el consumo de agua aumentó siete veces. En 2050, cuando tengamos 3 mil millones más de personas, necesitaremos un 80% más de agua solamente para uso humano; y no sabemos de dónde vendrá» (17). Ese escenario es dramático, pues pone claramente en jaque la supervivencia de la especie humana.
Hay una carrera mundial para privatizar el agua. En ella surgen grandes empresas multinacionales como las francesas Vivendi y Suez-Lyonnaise, la alemana RWE, la inglesa Thames Water y la estadounidense Bechtel. Se ha creado un mercado de las aguas que supone más de 100 mil millones de dólares. En la comercialización de agua mineral, la Nestlé y la Coca-Cola que están buscando comprar fuentes de agua por todas partes del mundo, inclusive en Brasil.
Pero hay también fuertes reacciones de las poblaciones como ocurrió en el año no 2000 en Cochabamba (Bolivia). La empresa Bechtel compró las aguas y elevó los precios un 35%. La reacción organizada de la población hizo que la compañía saliese a marchas forzadas el país.
El grande debate hoy plantea en estos términos: ¿el agua es fuente de vida o fuente de lucro? ¿El agua es un bien natural, vital, común e insustituible o un bien económico para ser tratado como recurso hídrico y cotizado en las bolsas de mercado?
Ambas dimensiones no se excluyen pero debemos relacionarlas rectamente. Fundamentalmente el agua pertenece al derecho a la vida, como insiste el gran especialista en aguas Ricardo Petrella (O Manifesto da Agua, Vozes 2002). En este sentido, el agua de beber, para uso en la alimentación, para la higiene personal y para saciar la sed de los animales debe ser gratuita.
Como por otra parte es escasa y demanda una compleja estructura de captación, conservación, tratamiento y distribución, implica una innegable dimensión económica. Esta, sin embargo, no debe prevalecer sobre la otra; al contrario, debe hacerla accesible a todas las personas. Incluso los altos costes económicos deben ser cubiertos por el Poder Publico. No haya aquí espacio para discutir las causas de la actual sequía. Recomiendo el libro el científico Antonio D. Nobre (iNPE), publicado en enero: El futuro climático de la Amazonia, donde discute las causas principales.
El Hambre Cero Mundial prevista por las Metas del Milenio de la ONU, debe incluir la Sed Cero, pues no hay alimento que pueda existir y pueda ser consumido sin agua.
El agua es vida, generadora de vida y uno de los símbolos más poderosos de la naturaleza de la Última Realidad. Sin ella no viviríamos.
Leonardo Boff es columnista de JBonline y escribió Del iceberg al arca de Noé, Mar de Idéias, Río 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano

•Domingo 15 de Febrero, 6 Tiempo Ordinario – B (Marcos 1,40-45): Dios acoge a los impuros José Antonio Pagola

DIOS ACOGE A LOS «IMPUROS»

De forma inesperada, un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie. Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley.
A pesar de todo, este leproso desesperado se atreve a desafiar todas las normas. Sabe que está obrando mal. Por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, le hace esta súplica: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede curar, pero ¿querrá limpiarlo?, ¿se atreverá a sacarlo de la exclusión a la que está sometido en nombre de Dios?
Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Ante la situación de aquel pobre hombre, «se conmueve hasta las entrañas». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que solo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensos y despreciados?
Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre y «toca» su piel despreciada por los puros. Sabe que está prohibido por la ley y que, con este gesto, está reafirmando la trasgresión iniciada por el leproso. Solo lo mueve la compasión: «Quiero: queda limpio».
Esto es lo que quiere el Dios encarnado en Jesús: limpiar el mundo de exclusiones que van contra su compasión de Padre. No es Dios quien excluye, sino nuestras leyes e instituciones. No es Dios quien margina, sino nosotros. En adelante, todos han de tener claro que a nadie se ha de excluir en nombre de Jesús.
Seguirle a él significa no horrorizarnos ante ningún impuro ni impura. No retirar a ningún «excluido» nuestra acogida. Para Jesús, lo primero es la persona que sufre y no la norma. Poner siempre por delante la norma es la mejor manera de ir perdiendo la sensibilidad de Jesús ante los despreciados y rechazados. La mejor manera de vivir sin compasión.
En pocos lugares es más reconocible el Espíritu de Jesús que en esas personas que ofrecen apoyo y amistad gratuita a prostitutas indefensas, que acompañan a enfermos de sida olvidados por todos, que defienden a homosexuales que no pueden vivir dignamente su condición… Ellos nos recuerdan que en el corazón de Dios caben todos.

Hijas e hijos de tres Joxe Arregi




El Parlamento británico ha dado luz verde a la utilización de una novedosa técnica de reproducción asistida que permitirá que los hijos no hereden enfermedades mitocondriales graves de sus madres (ceguera, sordera, fallos cardíacos, daños cerebrales…). La mitocondria –¡qué sé yo de esto, pero es un milagro que exista!– es una especie de minúscula central energética de la célula viviente, todo un mundo infinito invisible a la vista, como el infinito grande y pequeño.

La técnica consiste en sustituir la mitocondria enferma del óvulo materno por la mitocondria sana del óvulo de una tercera persona, la mujer donante, para fecundarlo luego con el espermatozoide del padre e introducirlo en el útero de la madre. La misma operación puede realizarse con los óvulos recién fecundados de madre y donante. La ciencia prolonga el milagro de la naturaleza. En realidad, también la ciencia, como todo lo que somos y hacemos, forma parte de la naturaleza. Y del milagro de la Vida de la que somos hijos.
Pero no todos lo ven así, ni aprueban la nueva terapia. Entre otros, se han opuesto –como es normal, o cuando menos habitual– los altos dirigentes de la Iglesia anglicana y de la Iglesia católica de Gran Bretaña. Arguyen la inexistencia de suficientes garantías médicas y la posible destrucción de embriones. Advierten contra la injerencia en el orden de la naturaleza querida por Dios, y contra la tentación de crear seres humanos a nuestra conveniencia, o contra la disolución de la estructura misma filial-parental en una paternidad-maternidad de tres. Incluso el autor de la primera fecundación in vitro ha protestado, calificando la técnica como “bricolaje de la vida” y preguntando: “¿Es que vamos a crear todos los trozos del ser humano?”. ¿Y por qué no, si es para bien?
Comprendo las objeciones, pero creo que ninguna es suficiente para negarnos a este nuevo paso de la medicina. ¡Ojalá se den pronto muchos más! A condición, eso sí, de no sucumbir a la obsesión de la salud perfecta y de no someternos a los intereses desmedidos de las grandes multinacionales, farmacéuticas u otras, dos de los más graves trastornos de nuestro tiempo, cuyo remedio es mucho más urgente y difícil que el de las enfermedades mitocondriales. Pero eso excede la responsabilidad de los médicos. La vocación de la medicina –sublime profesión– es prevenir, curar, cuidar las heridas de la vida, y a ello contribuye la terapia mitocondrial. La humanidad se lo agradece.
¿Seguridad absoluta? Nunca la hay. El riesgo cero no existe. Hay que considerar cada vez los pros y los contras, medir la proporción entre los resultados y los medios, y decidirse no pocas veces por el bien mayor o el mal menor. No hay ningún principio absoluto, ninguno, aparte de hacer el mayor bien posible. Y la certeza absoluta no existe. ¿Destrucción de embriones? Es deseable evitar la destrucción de embriones o incluso pre-embriones humanos, aunque sean de unas horas, pero la terapia mitocondrial no la conlleva necesariamente, y en cualquier caso me parece abusivo identificar el cigoto inicial con un embrión desarrollado y no digamos con un feto. ¿Injerencia en el misterioso orden de la naturaleza? Toda medicina lo es, desde la aspirina a la nanomedicina. Cultivar la tierra es injerencia. Vivir es injerencia. La cuestión es si cuidamos la salud de la vida, de la vida universal, no solo de la humana.
¿Hijos de tres? Sí, y de muchas, de muchos más. De hecho, nunca somos solamente hijos de dos, ni somos solo los genes que nos dieron. Somos hijos e hijas de la Santa Trinidad, metáfora de la Comunidad de todos los vivientes y de todos los seres. Somos interser, polvo de estrellas extintas, partículas de estrellas aún por nacer.
Bendigo la comunión de la Vida que somos, y a la mujer que dona su óvulo fecundo, y la asombrosa mitocondria que guarda la memoria de nuestra ascendencia universal. Bendigo el Misterio que nos engendra y nutre, transformándonos sin cesar. Creatividad sagrada en el corazón infinito del átomo y del universo. Fondo Bueno de la realidad, Espíritu, Dios. Salud, Salvación, Cuidado. Y está en nuestras manos.