FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

martes, 16 de julio de 2013

Amor a Dios = Amor al prójimo Carlos Escudero Freire

Enviado a la página web de Redes Cristianas
” La primera carta de Juan fue muy importante para muchas comunidades cristianas, porque combatía falsos misticismos, es decir, rechazaba la falsa religiosidad desligada de las personas con quienes convivían y se relacionaban, y de los problemas concretos que les afectaban a esas personas.
Este planteamiento tiene plena actualidad en nuestros días. Los que creen que pueden amar directamente a Dios, con sus rezos, sacrificios y actos de culto, sin haber contrastado ese amor con el amor hecho realidad a la gente de su entorno, es decir teniendo en cuenta sus necesidades reales, y abiertos también a las necesidades sangrante de la humanidad, viven de espaldas a la manera de ser de Dios y de su proyecto sobre la humanidad. Nos dice Juan:
«Con esto queda claro quienes son hijos de Dios… Quien no practica la justicia, o sea, quien no ama a su hermano, no es de Dios, porque el mensaje que oísteis desde el principio fue éste: que nos amemos unos a otros…» [1 Juan 3,10-11]
Y poco después leemos:
«Hemos comprendido lo que es el amor, porque Jesús se desprendió de su vida por nosotros. Ahora también nosotros debemos desprendernos de la vida por nuestros hermanos. Si uno posee bienes de este mundo y, viendo que su hermano pasa necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos, no amemos con palabras y de boquilla, sino con obras y de verdad.» [1 Juan 3,16-18]
La misma carta más adelante afirma:
«Y su mandamiento es este: que demos fe al su Hijo Jesús, el Mesías, y nos amemos unos a otros como él nos amó» [1 Juan 3,23].
El creyente que no ayuda, ni se va entregando en el día a día a sus hermanos: “Ni conoce a Dios ni lo ama”. Se engaña a sí mismo. Ese amor que cree tener a Dios es pura falacia.
En la Última Cena Jesús pone el amor como distintivo de la nueva comunidad:
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.
Igual que yo os he amado, amad también vosotros.
En esto conocerán que sois discípulos míos: en que os amáis unos a otros» [Jn 13,34-35].
Nunca nos cansaremos de insistir en que esta cita del evangelio de Juan encierra lo más importante del Testamento de Jesús: la Ley antigua ya no tiene razón de ser, y da paso al mandamiento nuevo, que se centra en el amor de unos para con otros. No se nos dice que tenemos que amar a Dios, porque todo lo que es amor viene de él. Por el Espíritu, este amor se derrama en nuestros corazones, y sólo sube de nuevo hacia Dios, como verdadero culto, si se transforma en amor al prójimo, empezando por los más cercanos y necesitados. Aunque alguien esté negando el origen de ese amor, por desconocimiento o por una postura de agnosticismo ateo, su actitud de servicio y solidaridad, está siendo la mejor forma de reconocimiento de ese amor a Dios, entendido como Naturaleza, Derechos Humanos, Compromiso con la Vida, Lucha solidaria con los desheredados, etc…
Estas metas son el verdadero Dios y esta es la verdadera religión y el culto fundamental que nos pide Jesús, y no tiene nada de «sagrado». Tampoco se necesita mediadores sagrados para poder realizarlo. Se va llevando a cabo de mil maneras en el quehacer diario, que discurre como la vida misma, de forma normal, en el terreno de lo profano. [...] Si amamos como él nos ha amado, es decir con una entrega total, hasta estar dispuestos a entregar la vida por la persona amada, tendremos un signo inconfundible de que somos verdaderos discípulos de Jesús, aun sin saberlo, incluso rechazándolo, o viviendo la práctica de otra religión.
Cambia el punto de mira en el amor. Amar al Dios invisible puede ser una mera ilusión, o una escusa para eludir nuestra responsabilidad con los hermanos.
En la Parábola que propone Jesús se ve esta afirmación «¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?», y el Jurista no tiene más remedio que contestar, aun sin nombrarlo, porque lo consideraba un descreído y un hereje, a «El que tuvo compasión de él».
Ni el sacerdote, ni el clérigo, que seguramente evitaron acercarse, cumpliendo un precepto de la Ley que impedía acercarse a un cadáver, pensando que contraerían impureza legal, o porque llegarían tarde a los cultos del templo, donde “su dios” que era lo verdaderamente importante para ellos, así se lo exigía.
Creer que se ama a Dios desentendiéndose e incluso odiando al hermano, es pura ilusión y engaño: «El que diga “yo amo a Dios”, mientras odia a su hermano, es un embustero; porque quien no ama a su hermano a quien está viendo, a Dios, a quien no ve, no puede amarlo» [1 Juan 4,20].
El buen samaritano.
Podemos estar seguros de que amamos al prójimo, si lo socorremos en sus necesidades concretas, porque entregamos parte de nuestra vida a esta tarea. Esta entrega, como quehacer diario, es la mejor garantía de que también amamos a Dios de verdad y no sólo de palabra. Jesús recurre a esta afirmación para contestar al Jurista, pero sobre todo para instruir a sus discípulos sobre el reinado de Dios que se realiza en los hechos cotidianos que se nos pueden presentar en la vida. En esta parábola Jesús expone con nitidez en que consiste el amor a prójimo. No sólo es clara y transparente, sino que además está redactad por Lucas con una cruda ironía, que va dirigida directamente a aquellos que enseñan que el amor a Dios se identifica con actos de culto, rezos, ritos religiosos y con el estricto cumplimiento de las leyes, normas y preceptos, olvidando así que el amor al prójimo, única y verdadera señal de que también amamos a Dios, sólo se realiza con la ayuda, la entrega y la solidaridad con los más necesitados.
Sabemos que el jurista es un hombre culto, versado en la Ley mosaica. El evangelista, además, nos hace ver su hostilidad hacia Jesús (“para ponerlo a prueba”). Además como todos los “santones” se desentiende de los problemas de la vida cotidiana de la gente, pensando sólo en el “más allá” (“… para heredar la vida eterna”). Ante la pregunta que le hizo Jesús y la facilidad de la respuesta, porque se trataba de la oración que la gente sabía de memoria y recitaba todos los días, el jurista no quiso quedar desairado y le propone que clarifique quién es el prójimo, que da lugar a que Jesús responda con esta parábola:
“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y lo asaltaron unos bandidos y lo asaltaron unos bandidos; lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon dejándolo medio muerto… bajaba un sacerdote por el camino. Al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Lo mismo hizo un clérigo… Al verlo dio un rodeo y pasó de largo.”
Jesús pone de manifiesto que los que pasan por ser “profesionales” de la religión, es decir “de lo sagrado”, niegan la ayuda concreta que le podían prestar al que se está desangrando y se encuentra medio muerto. El sacerdote y el clérigo viven un tipo de religión que nada tiene que ver con la vida y sus avatares. Hay una clara ruptura entre religiosidad y vida, porque la practican quieren entenderse directamente con Dios, a través de ritos, actos de culto y rezos, pero se desentienden de la vida real, es decir, dejan fuera de sus vidas los problemas, vicisitudes y necesidades de sus semejantes. Recitan de memoria a diario lo que está escrito en la Ley, y esta forma de oración sirve para tranquilizar sus conciencias, pero “dan un rodeo y pasan de largo” desentendiéndose del que está malherido, y necesita su ayuda.
“Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba el hombre y, al verlo, le dio lástima. Se acercó a él, vendó sus heridas…”
En este punto la parábola encierra toda la fuerza de una ironía mordaz. En efecto, los hombres de religión se desentienden del que estaba medio muerto al borde del camino, mientras que un descreído, un samaritano, tachado de hereje por aquellos mismos hombres religiosos, al ver al herido, se conmovió. Se acerca a él (“a donde estaba el hombre” ¡esta es la clave!), y lo trata con mimo, a costa de trastocar sus planes (“iba de viaje”), pero aquel hombre necesitado reclama toda su atención. El hecho crudo e hiriente para los hombre de la religión es que un samaritano cuida y socorre con su propio dinero y con mimo a un desconocido, y lo trata como un hermano. Este contraste tuvo que ser profundamente hiriente para el jurista, porque los judíos despreciaban a los samaritanos, considerándolos paganos, descreídos y herejes. Y, aunque procedían de la misma raza, nunca le habían perdonado que hubieran edificado un templo, rival al de Jerusalén, en el monte Garizín. Era tal la enemistad y el odio entre judíos y samaritanos, que el mayor insulto que recibe Jesús, tiene este referente. En la discusión sobre el linaje de Abrahán, los dirigentes judíos le dicen a Jesús «¿No tenemos razón al decir que eres un samaritano y estás loco(tienes un demonio)? » [Jn 8,48].
«¿Qué te parece? ¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?.»
Para el jurista habría sido demasiado bochornosos y sonrojante haber tenido que responder: «el samaritano». Lo hizo con un circunloquio: «El que tuvo compasión de él». Pero precisamente esta respuesta expresa la compasión y los cuidados que el samaritano había prodigado al malherido.
Jesús nos está enseñando que compadecernos del que sufre y ayudarlo es algo fundamental para el que quiere ser su discípulo. Sin este requisito, la religión es pura falacia, y se convierte en un gran fraude; un culto vacío de contenido, y Dios no se deja sobornar por los ritos, oraciones, procesiones, “jubileos”, ni por diversos acto de culto.
Comprobamos que los núcleos esenciales del Nuevo Testamento, sobre el amor al prójimo, son las claves esenciales que debemos entender y asimilar para vivir como discípulos de Jesús. Una religión profusa en actos de culto no sirve para nada, si al mismo tiempo nos desentendemos de las necesidades concretas de nuestro prójimo.
Una vez más constatamos que el verdadero culto a Dios no es el que se realiza en lugares sagrados y por medio de ministros sagrados. Ni en estos lugares sagrados, ni estos ministros sagrados, son necesarios; es más son rechazados en la parábola, por estar desvinculados de la vida concreta y de las necesidades reales de la gente. El mensaje del evangelio es claro y tajante: la verdadera religiosidad consiste en la ayuda y solidaridad con los más necesitados. Dicho de otra manera: la parábola del buen samaritano nos enseña que el verdadero culto a Dios tiene lugar en los escenarios de la vida real, donde viven, sufren y gozan los seres humanos; en el encuentro casual o buscado de aquellas personas que necesitan nuestra ayuda. En la vida secular y profana damos verdadero culto a Dios, al ponernos al servicio de quienes nos necesiten.
Este amor hacia nuestro prójimo, que nos necesita, para compartir su penas y también sus alegrías, sube hasta Dios como verdadero acto de culto, seamos o no conscientes de ello, y el Padre lo acepta como el verdadero amor a él mismo. ”
* Carlos Escudero Freire.
“El Evangelio es profano”
Ed. El Almendro (Córdoba 2011)

Arcadi Oliveres: “Con tanta gente durmiendo en los cajeros, son la mejor obra social de las cajas” Leyre González Grande

“A nivel internacional, este mundo está gobernado por delincuentes”
Arcadi Oliveres, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, analiza los impactos sociales de la crisis actual.
“Me vergüenza ver como Cataluña o Madrid se arrodillaron ante un impresentable nazi y mafioso para rogarle que instale en España sus casinos”.
“Con tanta gente durmiendo en los cajeros, son la mejor obra social de las cajas.
Este reconocido activista de Justicia y Pau critica que en vez de potenciar “la inversión pública” se apueste por “una política de recortes, recortes y más recortes”.
El capitalismo es un sistema perverso que nos ha dejado caer en la crisis con cierta periodicidad. Al menos, esa es la opinión de Arcadi Oliveres, economista y reconocido activista de Justicia i Pau (organización catalana en defensa de los derechos humanos). Aunque existen precedentes históricos que permiten echar la vista atrás y encontrar una situación de miseria económica como la que atravesamos, buscar una solución en estos antecedentes sería una solución anacrónica, y es que “la economía ha cambiado, se ha mundializado”, dice Oliveres.
La solución que los estados han buscado para la actual crisis está “180º en contra de lo que debería haber sido”, insiste el economista. En lugar de potenciar “la inversión pública” se han limitado a defender “una política de recortes, recortes y más recortes”. Oliveres culpa de todo esto a un hecho que diferencia la actual situación de sus antecesoras, el fenómeno de capital especulativo. “Miles de pisos fueron comprados por gente que no los necesitaba” y ahora nos encontramos con “tres millones de viviendas vacías en España, y 350.000 familias desahuciadas”.
350.000 familias a razón de tres miembros por cada una, da como resultado un millón de personas en la calle, y para Oliveres la solución sería sencilla: “Que cojan un millón de esas casas y se las entreguen a esas personas”. Aunque reconoce que suena utópico ya que “por supuesto, los bancos no lo permiten”. Es cierto que se buscan alternativas, “intentan fomentar el alquiler social”, pero mientras llegan “cada vez es más habitual ver a familias viviendo en furgonetas, campings, o tiendas de campaña” y “con tanta gente durmiendo en ellos, los cajeros automáticos son, a día de hoy, la mejor obra social de las cajas”.
Erradicar el hambre en el mundo 92 veces
Mientras en la calle existe una crisis social, que afecta a todos los países europeos, “se han inyectado cuatro billones seiscientos mil dólares a las bancas a nivel mundial”, cifra Oliveres. Según Naciones Unidas, con ese dinero se hubiera erradicado el hambre en el mundo 92 veces. “Nadie intervino para frenar esta inversión especulativa” dice Oliveres, sobre todo, porque los propios mandatarios son, en muchos casos, los principales especuladores. Yo no sé qué sucede a nivel municipal, comarcal o regional, pero les aseguro que a nivel internacional este mundo está gobernado por delincuentes”, denuncia.
Con la primera inyección de dinero, los bancos aprendieron la lección y cerraron el grifo del crédito y la crisis “pasó de ser económico financiera, a meramente financiera”, explica Oliveres. “Si no hay crédito, el vendedor no vende y el comprador no compra”, entramos entonces en la llamada “crisis” y “las empresas responden con EREs” a veces “justificados” y en otras ocasiones “sin la menor necesidad, como en el caso de Telefónica o La Caixa, que con un gran margen de beneficios recortan sus plantillas y mandan a gente a la calle”, censura el activista.
El lado más humano y visible de la crisis es el desempleo, donde “se llega a casos que rozan los límites de la estupidez humana como Eurovegas”. A Oliveres le da “vergüenza ver como Cataluña o Madrid se arrodillaron ante un impresentable nazi y mafioso para rogarle que instale en España sus casinos”. El economista sostiene que la solución no pasa por ahí sino por “un reparto del trabajo existente” y reducciones de la jornada laboral para que “los que tienen trabajo trabajan un poco menos, de tal modo que los que no lo tienen puedan trabajar un poco más”.

Cuando el hambre llama a la puerta Esther Vivas

Llega el verano, acaba el curso escolar, y para cada vez más familias la preocupación ya no es “qué van hacer los niños en las vacaciones”, sino “qué van a comer”. En el Estado español, según indica UNICFEF, el 20% de la población infantil vive por debajo del umbral de la pobreza. El hambre ha dejado de ser patrimonio de los países del Sur, para llamar a nuestra puerta.
En Barcelona, el ayuntamiento detectó, a principios de año, 2.865 menores con deficiencias alimentarias. En Andalucía, el gobierno autonómico ha empezado a repartir desayunos y meriendas a más de 50 mil niños en riesgo de exclusión. En el 2010, un informe de la Fundación Foessa, señalaba que unas 29 mil familias con menores pasaban hambre en el Estado español. Dos años más tarde, ¿cuántos serán los afectados? Sin lugar a dudas, muchos más.
Pero no sólo los datos indican que el hambre infantil va en aumento, sino lo que se vive en numerosos colegios apunta en la misma dirección: pequeños que se desmayan en clase por no haber comido, otros que devoran hambrientos todo el plato en el comedor escolar, los que llevan pan con pan como desayuno. Las historias, tristemente, son interminables. Sólo hace falta preguntar, y escuchar, a quienes trabajan en escuelas de barrios y ciudades, especialmente, golpeadas por la crisis.
La malnutrición es la otra cara del hambre. Según indica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria: un 17% de los niños que viven bajo el umbral de la pobreza sufren obesidad, el doble de quienes no tiene dificultades económicas. La crisis convierte los alimentos frescos, fruta, verdura, pescado y carne, en inaccesibles. Y la dieta de quienes menos tienen se deteriora rápidamente. Se compra poco y barato y se come mal.
La espiral de paro, escasez, desahucios y hambre atrapa cada vez a más familias. Y las demandas de ayuda para poder comer, aumentan al mismo ritmo que descienden nuestros derechos y se aplican los recortes. El Gobierno mira para otro lado y las comunidades autónomas, con considerables competencias en la materia, siguen pasando las tijeras. La tan cacareada “marca España” es sinónimo, como recogen recientes artículos en The Times o Le Nouvel Observateur, de pobreza y hambruna infantil.
Las causas del hambre son políticas, ya sea en el Sur o en la puerta de nuestra casa. Los alimentos no pueden ser un negocio en manos de unas pocas empresas. Comer bien implica justicia y democracia en la producción, la distribución y el consumo de alimentos. Mientras la política siga secuestrada por los mercados, la banca, el agrobusiness y tantos otros señores del Capital, ni podremos vivir en paz ni comer bien.

lunes, 15 de julio de 2013

Sobramos en el mundo. Los conspiradores Jaime Richart

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Decía Einstein que el mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad.
Que se dejen de pamplinas los que conspiran contra nosotros, contra la población mundial. Ya somos muchos los que les hemos descubierto. Hay que decirlo alto y claro para que sepan que lo sabemos. Todo lo relativo a la privatización está relacionado con los mismos propósitos, aparte de beneficiar a unos puñados de individuos, que para aquellos es lo de menos.
Lo que se han propuesto los gobiernos controlados por el neocons, espíritu del Armagedón, es ir diezmando severamente la demografía. Los Estados deben desaparecer y pasar sus potestades a manos del poder financiero: otro modo depravado de gobernar, haciendo del dinero y del poder el fin y el medio sin mediadores. De ese modo los pueblos retornarán al yugo de toda su historia. La conspiración no es imaginaria y fruto de cerebros reblandecidos. La conspiración es real. El poder es insaciable y no le basta con poseerlo todo: necesita controlarlo todo y, como Luzbel, sentirse que es Dios. Aquí está la sencilla explicación del proceso galopante de la degradación descarada y ultrajante de la política. Decía Marx que la política es una mera superestructura cambiante de lo económico. Ahora es una ramera que se deja gustosamente manejar por los proxenetas financieros.
A cada país corresponde un proceder. En España es prohibir el aborto, sustraer al estudio a cuantos más mejor, ordenar la enseñanza inexcusable de la religión para contentar a los mulahs de aldea. Encargarse del reparto de alimentos a los hambrientos forma parte de la cortina de humo protectora. Pero el objetivo real es privatizarlo todo y hurtar masivamente la salud y la esperanza de vida a millones de individuos en cada país y miles de millones en todo el mundo. El “espíritu de la época” lo exige. Somos demasiados… dice los complots de la Trilateral, de Bildeberg y del Nuevo Orden Mundial.
La sociedad humana siempre ha sido la resultante de un conglomerado de contradicciones y de falsedades. Por ejemplo, si la ciencia en general y la médica en particular avanzan gracias al esfuerzo de superación del ser humano genéricamente considerado, pero luego, en la práctica, sólo una pequeña parte de la humanidad, la que pueda pagarse su salud y otros logros de la ciencia, se beneficia del progreso. Ahora toca morir en espera inútil de un quirófano…
Lo cierto es que está claro que, desde hace cuatro décadas, tras la segunda guerra mundial y después de ofrecer al mundo lo mejor, Occidente ha vuelto a mostrar su faz inequívocamente depredadora. Ya no están las excusas de recuperar el santo sepulcro para enmascarar el control de la ruta de las especias, ni las de evangelizar el Nuevo Mundo para apoderarse de las inmensas riquezas de éste, ni las de llevar el pudor a Africa para potenciar los paños de las hilaturas de Manchester… Con la Dama de Hierro, hace más de cuarenta años, llega un invento crucial para el siglo XXI: el terrorismo islámico y el terrorismo internacional. Ambos dan el impulso preciso a la estrategia del dominio mundial a cargo de los grandes conspiradores. El “descubrimiento” llega nada más iniciarse el siglo XXI, con la destrucción de las Torres Gemelas a cargo de la administración yanqui y de sus ávidos conspiradores. Así como con la conquista de Constantinopla empieza la Edad Moderna, y la Contemporánea con la Revolución Francesa, aquel día de septiembre comienza la Edad Ultramoderna Aquella perversa idea justifica todo lo injustificable que ha llegado después: las inmediatas invasiones sangrientas, los guantánamos repartidos por el planeta, la creación de ejércitos privados y el paso al primer plano de la seguridad pública y privada.
Todo mezclado con un auge inusitado de las finanzas y de los financieros, que dan cobertura y son efecto y causa al mismo tiempo de los siniestros propósitos finales del Poder Mundial. Los gobiernos nacionales no son más que títeres. Y los recipiendarios de la privatización, sus aliados. Todas las medidas políticas adoptadas obedecen a motivaciones económicas que explican por qué se van achicando rápidamente los espacios de lo público. Pero las razones son más profundas: reducir la población mundial y, pese a lo que oficialmente se aparenta, restringir la natalidad a base de inestabilidad y ausencia de garantía de supervivencia de la prole.
El propio ministro de economía japonés, no hace mucho ya hizo un llamamiento a la sociedad para que se fueran provocando la muerte los provectos cuanto antes para salvar la economía del país (y de paso engrosar las cuentas de los poseedores). La cultura del nipón por tradición es muy sensible al sacrificio, y a buen seguro, aunque todavía no sea noticia, no serán pocos los que han sabido interpretarle.
Es cierto que el planeta ya no da para más. Es cierto que el mercado y la privatización progresiva de todo cuanto ofrece el más mínimo beneficio para unos cuantos apuntan a que debemos ir preparándonos a tener que pagar hasta el aire que respiramos. Y es cierto que la única solución que hay para retrasar lo que parece un cercano fin de los tiempos, es repartir espacio y recursos con calibrador. Pero esa inteligencia sólo anida en el espíritu del socialismo real, el único sistema capaz de hacer el reparto adecuado. Lo que sucede es que ya ni siquiera es el enemigo a batir, tan débil es.
Los mil quinientos millones de habitantes de China se aprestan a integrarse en poco tiempo en el magma del capitalismo financiero. Y en último término bastarían unos cuantos “drones” para derrotar a una inmensa nación de condición pacífica. La excusa del terrorismo inexistente con sus múltiples variantes para masacrar a las turbamultas, siempre estará ahí para completar la faena de los demonios.
En todo caso da la impresión de que la suerte de los desheredados y la de los que van a ir siendo desposeídos, está echada. Sólo cabe rezar… o que la Humanidad reaccione tumultuosa y sincronizadamente.

Francisco jubila el mítico papamovil para acercarse a la gente Juan Arias

Con motivo de su primer viaje internacional, el papa Francisco ya ha anunciado una revolución: no usará el papamovil. Así lo ha comunicado a las autoridades de Brasil donde el papa llegará el día 22 apara la Jornada Mundial de la Juventud. Ha hecho que lo cambien por un simple jeep descubierto.
El papamovil era el símbolo de la separación entre la pompa de los pontífices de Roma y la gente. Blindado en su cabina de cristal sin poder tocar a la gente, y para librarlo de las balas de posibles atentadores, era una contradicción con el evangelio.
Cuando a Jesús de Nazareth lo prendieron en Jerusalén hombres armados, les dijo: “Estuve siempre entre vosotros”. Quería decirles que él no se preservaba. Estaba allí, entre la gente, anunciando un mensaje de paz y no se preocupaba por su incolumidad.
Lo mataron con 33 años.
Francisco es un papa diferente en la Iglesia, más cercano a las orígenes humildes del cristianismo que a alos emperadores romanos de los que el papado heredó su fastuosidad. A los cien días de su pontificado, ya ha llevado a cabo una verdadera revolución. Más con sus gestos que con sus palabras.
Está claro que es un papa anticonsumista. No quiere lujos para la Iglesia. No le gustan los coches. Su visita inesperada al parque móvil del Vaticano y su “tristeza” al ver que eclesiásticos usaban “coches de lujo de última moda”, son emblemáticos.
Mercedes
Cuando en el Vaticano los cardenales usaban los mercerdes de lujo corría el chiste de que a los eclesiásticos les salían gratis. Les batsba rezar. En efecto, en el diccionario rezar signfica “levantar el corazón a Dios y pediroe mercedes”.
Francisco prefiere que monseñores y cardenales pidan al Altísimo otras cosas más útiles para los pobres.
Como lo es su afirmación de que prefiere viajar en autobús porque así “ve mejor la cara de la gente”, o el rechazo no sólo de los aparatosos apartamentos pontificios sino también aquí en Brasil del dormitorio de 70 metros cuadrados que le habían preparado y que ha pedido que se lo cambien por uno normal como el resto de los que le acompañan.
Francisco llega a Brasil donde la sociedad está escandalizada por los excesos de gasto público de los políticos que usan helicópteros de último grito para llevar a familiares y amigos al futbol y de vacaciones a costas del dinero de los trabajadores.
El rechazo del papamovil ya ha sido usado en la prensa para recordar que es una respuesta a las críticas de los jóvenes hacia sus dirigentes políticos que se escudan en la seguridad de sus personas para viajar lujosamente, mientras la gente común tiene que huir como puede en la calle de asaltantes y balas perdidas.
Francisco hablará en Brasil a más de un millón de jóvenes de todo el mundo. No sabemos lo que les dirá en sus discursos a una juventud que se debate entre las tentaciones del consumismo desenfrenado y la soledad de ser una juventud sin maestros y modelos de vida, algo que ellos necesitaron siempre en la historia. Mandela, uno de los líderes mudiales amado por los jóvenes, se está despidiendo del mundo. Les quedan ya poco héroes del espíritu a los jóvenes. Francisco está apareciendo como algo nuevo y esperanzador para ellos.
Con su anticonsumismo antes aún de llegar aquí, el papa les está hablando a esa marea de jóvenes, que forjarán la sociedad de mañana, con una serie de gestos que es el lenguaje que ellos mejor entienden.
De palabras bonitas ya están ya hartos.

Un mundo al revés Juan Torres López, catedrático de economía aplicada

Los gobiernos se han convertido en espías para hacer más ricos a los ricos
Muchos libros e incluso investigaciones de instituciones como el Parlamento Europeo han puesto de manifiesto en los últimos años que el espionaje de Estados Unidos y otros gobiernos ha sido continuado, arbitrario y casi siempre realizado al margen de las normas o acuerdos internacionales.
Los hechos son impresionantes. Las agencias de información controlan prácticamente la totalidad de las comunicaciones que se llevan a cabo en el mundo cada día, cada hora o cada segundo; bien sean telefónicas o, por supuesto, a través de la red. Algo que según se dice supone vigilar unas 3.000 millones de ellas en todo el mundo, que es lo que se calcula que controla la red de espionaje conocida como Echelon.
Pero las pruebas que ha presentado en los últimos días el antiguo informático de la CIA y la NSA, Edward Snowden, suponen un gran salto cualitativo en el conocimiento que tenemos de todas las cloacas y miserias que el Gran Hermano ha creado últimamente.
Por si nos quedaba alguna duda, su denuncia corrobora que todos sin distinción estamos siendo vigilados, que todos somos sospechosos por definición y que de todos nosotros se sabe todo lo que decimos, sin que quien nos vigila se someta a ningún tipo de prevención ni control legal. Aunque ni siquiera eso es lo más revelador de sus denuncias.
La justificación que siempre se ha dado para saltarse las leyes, e incluso las normas que los propios gobiernos han dictado, es la seguridad y, más concretamente, la lucha contra el terrorismo. Pero las denuncias de Snowden demuestran que nada de eso es verdad. Ahora sabemos que Estados Unidos no vigila a sospechosos, sino a millones de personas normales y corrientes y a sus aliados, a unas 38 embajadas, la inmensa mayoría de ellas de países amigos tan interesados o más en combatir el terrorismo, así como también a diversas instituciones europeas.
Los datos que ha revelado Snowden demuestran igualmente que la información que busca con prioridad el espionaje estadounidense y las comunicaciones que más le interesan no son las relativas a las amenazas terroristas sino las que tienen que ver con los centros económicos y financieros y las que pueden beneficiar a sus grandes bancos y empresas. Algo que ya detectó una investigación del Parlamento Europeo cuando descubrió que grupos empresariales como Thomson-CSF o Airbus habían perdido negocios multimillonarios a favor de empresas estadounidenses después de haber sido espiados.
No es verdad, pues, que el control ilegal al que nos someten se haga para proporcionarnos más seguridad frente al terrorismo. Se nos vigila para favorecer al 1% de la sociedad que se queda con más de 90% de los ingresos y de la riqueza que se está creando en el mundo.
Los gobiernos, y especialmente el de Estados Unidos, se han convertido en espías de sus ciudadanos para hacer aún más ricos a los más ricos de entre los ricos y lo hacen saltándose incluso los mandatos constitucionales que se supone garantizan que las personas y todo lo que nos pertenece quede a salvo de pesquisas y aprehensiones arbitrarias.
Las peripecias y amenazas que está sufriendo Snowden demuestran que nuestro mundo está Patas arriba, como dice el título de un libro de Eduardo Galeano. Demasiados gobiernos, con Estados Unidos a la cabeza, se han convertido en estados que no respetan los derechos humanos y que persiguen a quienes tienen la valentía de denunciarlo. Quien delinque queda impune y quien lucha contra los delincuentes es el perseguido y condenado de antemano.
Se nos hace creer que las policías, los espías y las agencias de información están para protegernos y resulta que son, en realidad, la mano que utilizan los de arriba para ganar más dinero, crear miedo y silenciarnos. Se nos dice que luchan para defender los derechos humanos cuando en realidad los pisotean para proteger a quienes solo buscan quedarse con todo. Son el príncipe malo del poema de José Agustín Goytisolo.
@juantorreslopez

Teresa Forcades: “Si nos meten en prisión, ya vendréis a contarlo” Roger Xuriach

La monja benedictina, médico, teóloga y activista, hace balance para Público de los tres meses que lleva explicando por toda Catalunya los puntos del proceso constituyente, un proyecto de ruptura social y nacional que ya cuenta con más de 40.000 adhesiones
Encima de un acantilado y escondido tras una serpenteante carretera se encuentra el monasterio de Sant Benet, a apenas dos kilómetros del de Montserrat, custodiados ambos por el macizo rocoso del mismo nombre, el de la virgen y patrona de Catalunya. Allí reside, desde 1997, la monja benedictina Teresa Forcades, que además de médico y teóloga, es una reconocida activista cuyas críticas al modelo y las prácticas de la sociedad actual no dejan a nadie indiferente. Decidida a dar una nueva vuelta de tuerca a sus impulsos revolucionarios, en abril anunció junto al economista y presidente de Justícia i Pau, Arcadi Oliveres, la creación del Procés Constituent (proceso constituyente), un proyecto de ruptura social y nacional que ya cuenta con más de 40.000 adhesiones.
Desde entonces, su agenda está más apretada que nunca. Pero consigue arañar una hora para, desde una pequeña y cálida sala de la abadía, hacer balance junto a Público de lo que hasta el momento han sido tres meses ininterrumpidos explicando los puntos de su manifiesto –diez, como los del Mandamiento– por toda Catalunya. Un tour que, por cierto, sigue su curso en verano.
“El proceso sobrevivirá o morirá en el intento de convencer al 50% de la sociedad catalana que está en riesgo de ser alienada” “Lo primero que digo al llegar a una población es que el éxito de este proceso lo marcará la diversidad. Y suelo recurrir al mismo ejemplo gráfico: ‘si vais a hacer una asamblea local y os dais cuenta de que todos pensáis igual, parad y salir afuera a buscar gente que opine distinto”. Hasta el momento ya se han constituido un centenar de estas asambleas en todo el territorio catalán, un engranaje que Forcades considera esencial para la implantación de uno de los objetivos que el proceso persigue con más ahínco: combatir el conformismo. “En la sociedad catalana, hay un 25% de personas al que ya le está bien todo como está. Y este proceso es una amenaza para ellos. Luego hay otro 25% que ya está activo y que hay que convertir en sujeto político, tenderle la mano y aprender de su trabajo. Pero el 50% restante está en riesgo serio de ser alienado, de creer que sus intereses son el del primer 25%. Ese es nuestro espectro. Y el proceso sobrevivirá o morirá en el intento de capitalizar este porcentaje y conseguir que las fuerzas ya organizadas puedan sentir como suyo este proceso”.
Forcades está convencida de que aún estamos a tiempo de cambiar las cosas. Y para ello, aboga por dejar de vislumbrar este cambio como una mera reacción a “un desmoronamiento de aquellas seguridades y libertades que pensábamos que teníamos”. “El proceso debe ser proactivo, no reactivo. Si continuamos reaccionando, nunca llegaremos a tiempo. Por eso hay que dejar de mirar hacia el sistema actual y centrarnos en el que queremos construir. Nos movilizamos para alcanzar una candidatura popular porque es la única forma de poder cambiar el modelo”, sentencia.
“Hay que romper el sistema actual”
El proceso constituyente, autofinanciado a través de donaciones, parte justamente de esta premisa: la gente que crea que se puede revertir el sistema actual está equivocada. “Nosotros creemos que eso es imposible, por eso apostamos por romperlo”, se reafirma. “Montesquieu hablaba de la separación de poderes como garantía de la libertad: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Y ahora no existe esa separación, por lo tanto no hay democracia. A lo mejor hay que inventar nuevos poderes…”, sugiere.
En su discurso, y por extensión en cada una de sus charlas o apariciones en medios, Forcades viaja desde la Ilustración a los orígenes del comunismo. Marx o Chávez suelen condimentar sus charlas. “Aunque el capitalismo y el comunismo pueden acabar pareciéndose en las formas de controlar a la gente, sí estoy absolutamente en contra de la versión más radical del primer sistema. Porque va en contra de la ética. No estoy en contra de la iniciativa privada porque las personas nos realizamos en la libertad individual para crecer con la colectiva. Pero anhelo una sociedad en la que todo el mundo pueda hacer lo que le diera la gana tanto como pueda. En este sentido, me considero anarquista”, agrega.
Forcades, a quien este proceso ha inyectado “emoción, ilusión y una sensación de reto constante”, esboza una sonrisa cada vez que completa una frase. Se intuye en su mirada la seguridad de quien sabe conectar con la gente. El crecimiento y la popularidad de este proceso está tremendamente ligado a su figura y, sin embargo, tanto ella como Oliveres insisten en que no van a ser candidatos en unas futuras elecciones. “Los personalismos son un peligro real. Iremos mal si la gente, en lugar de ayudarnos a generar con nosotros este proceso, se piensa que somos sus salvadores. Por eso remarcamos que no queremos una estructura piramidal. Ni cabezas de partido. Queremos que los votantes o militantes de base de todos los partidos se impliquen. Queremos un proceso que nazca desde abajo. Porque si dentro de un año Arcadi y yo seguimos siendo las caras visibles, habremos fracasado”.
“Sólo las formaciones políticas que apuestan por romper el modelo actual serán compañeros de viajes”No obstante, no son pocas las voces que atisban en el proceso constituyente la pieza que permita engrasar un futuro frente de izquierdas. Forcades rehuye esta posibilidad: “No nos planteamos una coalición de izquierdas, que es algo que por mucha tradición que tenga no puede ser el objetivo si queremos tener voluntad de mayoría. Habrá conflicto de clases, siempre. Pero la derecha y la izquierda llevan años traicionándose, así que ha llegado el momento de buscar la novedad. Vamos a romper el marco constitucional y deshacernos de etiquetas que no queremos que nos adjudiquen. Lo que proponemos va a afectar a intereses de muchas personas. Si expropiamos multinacionales, concesiones o torpedeamos el sistema financiero o la gestión del agua, va a haber confrontación seguro. Sana y pacífica, pero necesaria”.
En una línea similar valora las muestras de cariño mostradas por algunas de las fuerzas que ya están en el Parlament de Catalunya. Iniciativa o la CUP han sido dos de los partidos menos recelosos a su aventura: “Es cierto que con esta última existe sintonía. Me he reunido con jefe de relaciones políticas de la CUP y tampoco quieren trabajar dentro del sistema. Han entrado al Parlament para señalar y denunciar las cosas que no les gustan. Con cualquier otra formación política que está conforme con el sistema actual, no podremos trabajar. Sólo el que esté a favor de la ruptura será compañero de viaje. Y nunca para aliarnos de cúpula a cúpula, si no para que los militantes se sumen a nuestro proceso. Una candidatura sin cuotas”.
De nuevo las asambleas locales –y sectoriales, en vías de creación–, se erigen como piezas fundamentales para dotar de credibilidad su discurso: “No queremos ir de acto multitudinario en acto multitudinario. La fuerza debe residir en las acciones puntuales que se aprueben bajo la coordinación de las asambleas. Campañas en contra de las líneas de alta tensión, la creación de una moneda alternativa y paralela que permita salvar a muchas personas de la pobreza, las cooperativas de servicios sanitarios, la ocupación de pisos, la objeción fiscal, la nacionalización de la banca…”. También las asociaciones y movimientos que ya llevan tiempo trabajando en la misma dirección deben tener un peso específico en este viaje. A ellos reconoce el mérito de haber despertado a la sociedad.
“Los pioneros fueron los del 15M. Ellos labraron la tierra y nosotros estamos poniendo una semilla en su terreno. Por eso debemos tejer una relación cordial con ellos y la verdad es que muchos nos están dando apoyo, a través de representantes de muchas plataformas que vienen a conocernos a título personal. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, las mareas, los iaioflautas… Nuestra fuerza debe ser la unión porque van a intentar separarnos”, asume algo preocupada por la escasa credibilidad que la derecha está otorgando a la indignación ciudadana. “Es algo que hay que esperar. En este proceso habrá altos y bajos. Ahora estamos tranquilos pero sabemos que intentarán torpedearnos. Pero hay que contar que si no fuera así no estaríamos haciendo las cosas bien. Queremos meter el dedo en el ojo tanto como podamos. Habrá confrontación de intereses porque los cambios que perseguimos afectan a la dignidad y la supervivencia de las personas. Y si nos meten en la prisión, pues ya vendréis a contarlo”, termina.
Ruptura nacional aglutinadora
Uno de los puntos más calientes del manifiesto –radical para algunos pero que Forcades considera “de mínimos”– es el de la ruptura nacional. El contexto actual en Catalunya cree que les beneficia, pero prefiere desmarcarse de otro movimiento que, desde la manifestación del pasado 11 de septiembre, se ha establecido como referencia en este ámbito: la Asamblea Nacional Catalana. “Podemos coexistir con la ANC y agradecemos su labor porque vamos detrás del túnel que han cavado. Aunque no hemos mantenido relaciones de cúpula a cúpula, gente de base de esta organización ya se han adherido al proceso. Pero a diferencia de ellos, no sólo nos importa ser o no un Estado independiente. Queremos que este nueve estado rompa con todo lo establecido anteriormente”.
“Como más pequeño y cercano sea el Gobierno, mejor… Lo que se pueda decidir a nivel local, que no se decida a un nivel mayor” La apuesta, a tenor de las realidades que ha ido conociendo estos últimos meses, está dando sus frutos: “¿Primero la independencia y luego ya veremos? ¿Cómo? ¿Cuándo? Nuestro proceso es estratégico porque permite recoger distintas sensibilidades. El que ve en este proceso una herramienta para mejorar la sociedad nos apoyará aunque tenga más reticencias a separarse de España. Y el que ya es independentista, pero le asusta algo más el manifiesto, lo hará por convicción nacional”. De hecho, la propia Forcades tiene una visión de la independencia bastante alejada de los patrones y estereotipos clásicos: “Si yo estuviera en un país con mayor justicia social, igualmente trabajaría por la independencia. En el mundo, como más pequeño y cercano sea el Gobierno mejor. Es algo que llamo globalización uniformadora porque evita el nacionalismo cerrado. Incluso apostaría por los municipios libres. Lo que se pueda decidir a nivel local que no se decida a un nivel mayor”, pregona.
Forcades augura un recorrido creciente al proceso constituyente: “Sigo pensando que llegaremos a las 100.000 adhesiones antes de que termine el año. Y Catalunya tiene 924 pueblos, así que imagina los muchos que quedan por visitar. Los que tienen experiencia política nos dicen que el impacto de nuestro arranque no ha estado nada mal”. Sin embargo, también considera que este proyecto no puede enrocarse en el tiempo porque “no lo hay”. “La situación es de emergencia y el cambio que buscamos debe ser para hoy. Luchamos contra un sistema extremadamente violento que exige una revolución continuada”, advierte. “Haremos la revolución y después la volveremos a hacer”, una frase a la que suele recurrir a menudo y que vuelve a citar con entusiasmo. Lo justifica: “La pasividad política nos obliga a activarnos. No volvamos a caer en las mismas trampas. Si logramos dotarnos de estructuras reales y efectivas, no nos pongamos luego a dormir. Creemos consejos de decisión ciudadana, herramientas para estar siempre despiertos”.
Justamente los ciudadanos tendrán la oportunidad hoy de conocer parte de esta estrategia. En una jornada que responde al nombre de “Diálogos Múltiples”, el Colegio barcelonés de La Salle Bonanova se convertirá durante todo el día en “un espacio dinámico donde lanzar alternativas, madurar ideas y confrontar opiniones y visiones distintas” a través de 250 diálogos repartidos entre los diez puntos del manifiesto. “No pretendemos llegar a conclusiones. Será un espacio de libertad para escuchar y ser escuchado en el que empezar a sentar las bases de algo nuevo que, sin saber exactamente qué ni cómo será, sí tengo la certeza que será mejor que lo que tenemos”, remata.
Cuestión de fe. O de rebeldía.

El ataque de la Troika a los convenios colectivos y a los sindicatos Vicenç Navarro, catedrático de ciencias políticas y sociales

Sistema Digital
Estamos viendo hoy en España los efectos de la campaña de la Troika (el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) contra los convenios colectivos que garantizaban toda una serie de derechos a los trabajadores de los países de la Unión Europea. En realidad, leyendo los documentos de la Troika sorprende la franqueza con que se han estado expresando en sus recomendaciones sobre este tema. Por regla general, sus recomendaciones suelen presentarse con un lenguaje tecnicista que intenta dar un tono científico a su análisis, claramente ideológico, y a sus propuestas, auténticamente reaccionarias.
No así en sus recomendaciones sobre los cambios que proponen en los convenios colectivos, tanto a nivel nacional como europeo. Puesto que creen que han mostrado la necesidad de llevar a cabo las políticas de recortes y las bajadas de salarios, asumen que la condición que se necesita para llevarlas a cabo es el debilitamiento de los sindicatos y de los convenios colectivos. Y así lo dicen, sin ninguna cortapisa. Por cierto, aprovecho para aclarar que no es cierto que el FMI haya cambiado su postura sobre la necesidad de llevarlas a cabo. Lo que sí ha cambiado el FMI es la velocidad con que deben llevarse a cabo, dando más tiempo a su implementación. Para conseguir el debilitamiento de los sindicatos y de los convenios colectivos, la Troika ha recomendado:
la descentralización de los convenios colectivos, forzando que pasen del nivel nacional al nivel lo más local posible (argumentando explícitamente que ello permitirá unos salarios más bajos);
la reducción de los convenios colectivos, tanto su extensión como su cobertura, dando trato diferencial a aquellos trabajadores que están cubiertos por los convenios colectivos frente a los que no lo están, siguiendo el modelo estadounidense, que ha tenido un impacto devastador en la defensa de todos los trabajadores;
la limitación del poder de los sindicatos, eliminando su capacidad de determinar los salarios.
Tengo que admitir que, ya en su día, en 2012, tuve que leer dos veces el último informe del Directorio General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea (Labour Market Developments in Europe 2012. Comisión Europea 2012:104) por la franqueza y brutalidad de sus recomendaciones. Leyéndolo, uno puede ver que las fuerzas conservadoras y neoliberales se sienten suficientemente poderosas como para poder exigir (sin ningún disimulo) el ataque más frontal a los instrumentos del mundo del trabajo que haya existido en Europa desde la II Guerra Mundial. La única justificación es que (en contra de toda la evidencia científica que existe) este debilitamiento de los sindicatos creará puestos de trabajo, asumiendo erróneamente que a mayor facilidad de despedir, mayor es la creación de empleo.
Esta presión de la Troika ha sido recibida con gran agrado por las fuerzas conservadoras y neoliberales que gobiernan España, incluyendo la mayoría de sus autonomías. Y hoy estamos viendo sus resultados. El número de trabajadores que no tiene o no está protegido por convenios colectivos ha aumentado geométricamente, constituyendo el mayor ataque a la clase trabajadora de este país y a sus instrumentos, como los sindicatos. Es la guerra de clases unilateral que la clase corporativa (The Corporate Class, como se llama en EEUU) está imponiendo brutalmente a nuestra población trabajadora.
Son muchas las consecuencias de ese hecho, pero una de especial impacto es el incremento de la recesión, pues la reducción de los salarios contribuye a reforzar el enorme problema de falta de demanda que la economía española está sufriendo.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.