FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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miércoles, 26 de junio de 2013

Francisco y el “demonio” gay Carlos Lombardi

El papa argentino advirtió días pasados la dificultad que encuentra en reformar la estructura oligárquica de la Iglesia Católica denominada “curia”, un grupo de prebostes entrados en años que son el antitestimonio evangélico por antonomasia. La aseveración también indicó al culpable: el “lobby gay”.
“En la curia hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad. Se habla del ‘lobby gay’, y es verdad, está ahí, hay que ver qué podemos hacer”. (1)
La prensa especializada habla de un “sistema de chantajes internos basados en debilidades sexuales”, de orgías donde participan altos prelados, de “conductas inapropiadas”. La llaman “mafia lavanda”.
El “poder homosexual” dentro del Vaticano vendría a ser una especie de grupo de presión que planifica las políticas vaticanas y se opondría a cualquier reforma. Muchos de sus integrantes estarían siendo investigados por la justicia italiana.
La primera pregunta que cabe plantear es: ¿se los investiga por ser homosexuales o por la crónica corrupción dentro de la institución vaticana?
El mensaje maniqueo de Jorge Bergoglio dejaría ver que la “corrupción homosexual” sería peor que la cometida por personas heterosexuales. No hay que estar muy lúcido para caer en la cuenta de que no hay corrupción buena ni mala, de derecha o de izquierda, hetero u homosexual. Hay corrupción, a secas. Tener relaciones sexuales con menores, chantajear y traficar influencias, pueden ser figuras penales donde el género de sus autores no agrava ni atenúa los delitos.
La paradoja de todo esto es que lo que hasta hace seis meses atrás eran “ataques” a la Iglesia de parte de sus enemigos y oponentes, hoy se ha blanqueado sin tapujos: ¡En el Vaticano hay corrupción! Vaya novedad.
Más allá de lo obvio, lo reprochable es una nueva demonización del colectivo gay llevada a cabo por el nuevo Pontífice, el papa demagogo.
Su advertencia permite reflexionar brevemente acerca del “problema” de la homosexualidad en la Iglesia Católica en dos planos: uno, el ejercicio de la sexualidad del clero católico; otro, la sistemática política de discriminación y violencia de género que la institución religiosa lleva a cabo contra la comunidad gay.
Homosexuales en la Iglesia Católica. Sostener que la homosexualidad siempre existió en la Iglesia Católica, sea en el clero o entre los laicos, es un pleonasmo.
El problema se relaciona directamente con lo que llamamos la “cuestión sexual” dentro de la institución eclesiástica, que tiene numerosas derivaciones, todas tratadas por la jerarquía episcopal de modo malsano y dañino.
Algunos ejemplos son el celibato y continencia sexual exigidas a los sacerdotes; la discriminación institucional hacia los curas casados, tratados como “traidores” por el Código de Derecho Canónico; el daño patrimonial a terceros, como el que sufren mujeres e hijos de sacerdotes que, siguiendo en la institución, se los mantiene en la clandestinidad; la doble vida de los curas, avalada por los obispos para que no se vayan de la iglesia (recuérdese al ex jefe de Cáritas Argentina, el obispo Bargalló, quien fue descubierto vacacionando en el Caribe con su novia); la plaga de abusos sexuales, no detenida aún, respecto a la cual se introdujeron reformas que no pasan de un maquillaje hipócrita, ya advertido por las organizaciones defensoras de víctimas del clero delincuente.
En aquel contexto está inmerso el “problema” de la homosexualidad, y junto a él la represión institucional impuesta a seminaristas, curas y obispos para poder ejercer el ministerio sacerdotal, y la purga llevada a cabo en los seminarios a los candidatos que presentan tendencias homosexuales, auténtica “caza de brujas” disfrazada de pruebas periciales.
Pepe Rodríguez fue quien investigó cómo ejercen su sexualidad los sacerdotes católicos. “Según nuestro estudio, estimamos que, entre los sacerdotes en activo, un 95% de ellos se masturba, un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% soba a menores, un 20% realiza prácticas de carácter homosexual, un 12% es exclusivamente homosexual y un 7% comete abusos sexuales graves con menores”. (2)
La encuesta que oportunamente llevó a cabo sobre una muestra de 354 curas españoles en activo, complementó aquellos datos “donde se dibuja el perfil de las preferencias sexuales del clero analizado, con el siguiente resultado: el 53% mantiene relaciones sexuales con mujeres adultas, el 21% lo hace con varones adultos, el 14% con menores varones, y el 12% con menores mujeres. Se observa, por tanto, que un 74% se relaciona sexualmente con adultos, mientras que el 26% restante lo hace con menores; y que domina la práctica heterosexual en el 65% de los casos, frente al 35% que muestra una orientación homosexual”. (3)
Más allá de la lógica actualización que debiera sufrir la encuesta, es un buen parámetro que confirma la práctica homosexual en el clero católico. Nada nuevo hay en esta materia. Históricamente ha sido así hasta en el cargo más alto. Fue Eric Fratini quien elaboró una lista con más de 20 papas homosexuales. (4)
Para la oligarquía episcopal, que el clero gay manifieste su sexualidad significa que incurren en “conductas inapropiadas”, por supuesto, mientras no salgan a la luz pública. Recuérdese lo que sucedió en Argentina con el obispo Maccarone y su novio remisero.
La descomunal hipocresía institucional, sumada a la tradicional doble moral, surgen en todo su esplendor cuando se trata de reflexionar sobre la homosexualidad del clero.
No ven ningún tipo de “conducta inapropiada” en darle la comunión a genocidas, o en avalar el robo de niños en dictaduras militares porque aquellos sí que son “buenos cristianos”, pero no les tiembla el pulso a la hora de demonizar a la comunidad gay.
Esta primera lectura del mensaje de Bergoglio se complementa con una segunda, tanto o más grave que la primera. Hablamos de la sistemática política discriminatoria vaticana hacia la comunidad homosexual. Utilizando una frase muy común en nuestra cultura contemporánea, la Santa Sede no se caracteriza ni en su política, ni en su ideología, como tampoco en sus documentos por ser “gay friendly”. Demos algunos ejemplos.
El Derecho internacional: en contra de la despenalización de la homosexualidad. En este escenario, se destaca la oposición que en 2008 la Santa Sede llevó a cabo para despenalizar la homosexualidad a nivel mundial, tratando de impedir que se sancionase la “Declaración sobre orientación sexual e identidad de género”, iniciativa presentada en la ONU por Francia.
El artículo 2 de aquella Declaración hace extensivos al colectivo homosexual los derechos contenidos en el artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 2 de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, así como el artículo 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Esta vergonzosa posición es coherente con su política de no adherir a la mayoría de tratados internacionales sobre derechos humanos. Ninguno de los mencionados precedentemente fue firmado por la iglesia.
Por supuesto, no faltó el acto hipócrita de turno cuando se sostuvo que “la Santa Sede sigue abogando para que todo signo de discriminación injusta hacia las personas homosexuales se eviten e insta a los Estados para acabar con las sanciones penales contra ellos”. (5)
Documentos internos: “Eres un torcido, pero te queremos” .“Es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen”.
El párrafo farsante que transcribimos, figura en la “Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales”, del 1 de octubre de 1986, elaborada por la inquisición moderna llamada Congregación para la Doctrina de la Fe.
Fue colocada dentro de un texto donde pueden leerse cosas como estas: “Optar por una actividad sexual con una persona del mismo sexo equivale a anular el rico simbolismo y el significado, para no hablar de los fines, del designio del Creador en relación con la realidad sexual. La actividad homosexual no expresa una unión complementaria, capaz de transmitir la vida, y por lo tanto contradice la vocación a una existencia vivida en esa forma de auto-donación que, según el Evangelio, es la esencia misma de la vida cristiana. Esto no significa que las personas homosexuales no sean a menudo generosas y no se donen a sí mismas, pero cuando se empeñan en una actividad homosexual refuerzan dentro de ellas una inclinación sexual desordenada, en sí misma caracterizada por la auto-complacencia” (N° 7).
“Sin embargo, la justa reacción a las injusticias cometidas contra las personas homosexuales de ningún modo puede llevar a la afirmación de que la condición homosexual no sea desordenada. Cuando tal afirmación es acogida y, por consiguiente, la actividad homosexual es aceptada como buena, o también cuando se introduce una legislación civil para proteger un comportamiento al cual ninguno puede reivindicar derecho alguno, ni la Iglesia, ni la sociedad en su conjunto deberían luego sorprenderse si también ganan terreno otras opiniones y prácticas torcidas y si aumentan los comportamientos irracionales y violentos” (N° 10).
Otro documento, denominado “Consideraciones acerca de los Proyectos de Reconocimiento Legal de las Uniones entre Personas Homosexuales”, del 3 de junio de 2003 fue la respuesta del integrismo que gobierna la iglesia hacia aquellos países donde existían proyectos de ley para legalizar el matrimonio igualitario, afortunadamente, en franco crecimiento.
Mientras que la “Instrucción sobre los Criterios de Discernimiento en Relación con las Personas de Tendencias Homosexuales antes de su Admisión al Seminario y a las Órdenes Sagradas”, de la Congregación para la Educación Católica, del 4 de noviembre de 2005 fue forzada por la crisis de los abusos sexuales.
En la práctica, implica una “caza de brujas” destinada a “detectar” candidatos a sacerdotes con tendencias homosexuales mediante prácticas periciales cuyos resultados no se notifican íntegramente ni al interesado ni a sus padres. El núcleo de la pericia sólo está reservado al director espiritual y al formador del seminarista, violando así su conciencia e intimidad.
Como sostuvo Maite García Romero: ¿la Santa Sede está diciendo con esto que los curas heterosexuales son los buenos y los homosexuales los malos? ¿Es eso lo que quieren dar a entender? (6)
La ideología homofóbica que nutre los documentos surge del catecismo católico (N° 2357 al 2359), que confirma el “desorden” de los actos homosexuales por ser contrarios a la ley natural de su dios, por no proceder de una verdadera complementariedad afectiva y sexual.
A renglón seguido, se llama a los homosexuales a la castidad y a que el rebaño hetero los acoja “con respeto, compasión y delicadeza”, actitudes poco comunes si se tiene en cuenta que la militancia católica no es muy afecta a la misericordia. La sola lectura de los comentarios que los creyentes suben a los foros virtuales es prueba suficiente.
Declaraciones: la “amenaza gay” según Ratzinger. No sólo hay políticas y documentos contra los homosexuales, también discursos y declaraciones. Como las de Benedicto XVI, quien en diciembre de 2008, pocos días después de que el Vaticano rechazara la despenalización de la homosexualidad a nivel mundial, colocó a la homosexualidad al mismo nivel que el cambio climático, tildándola de “amenaza”: “”Si las selvas tropicales merecen nuestra protección, el hombre (…) la merece mucho más”, agregó. El Papa defendió “una ecología del hombre” así como el matrimonio tradicional contra cualquier otra forma de unión, en particular las gay”. (7)
Los breves hechos y datos mencionados podrían completarse con otros: desde la prohibición para ejercer el ministerio al cura brasileño Luiz Couto, por defender el uso de preservativos y a los homosexuales, pasando por considerar a la homosexualidad como una enfermedad “curable”, hasta las críticas de Ratzinger a las leyes británicas de igualdad.
El “demonio” gay sigue estando presente en los documentos, en la política y, sobre todo, en el discurso eclesiástico lo que implica, además, una profunda contradicción dado el alto número de homosexuales que integran la institución.
¿Cambiará Bergoglio?. El hasta ahora papa demagogo ha transcurrido 100 días de gobierno y, a priori, abrió el paraguas para mentalizar al rebaño respecto a lo difícil que es cambiar las estructuras vaticanas. Expresamente dejó en claro que es una persona muy desorganizada para reformarlas y que por esa razón había nombrado una comisión encargada al efecto.
Por ahora, el objetivo prioritario es sacar a la iglesia del “ojo de la tormenta” compuesto por un mix explosivo: abusos sexuales a niños y jóvenes, corrupción financiera, e internas de poder entre las sotanas, filtración de documentos mediante. Hasta ahora lo está logrando, blanqueando el sepulcro, pero al costo de infantilizar a la opinión pública con sus gestos demagogos.
Bergoglio no viene de la línea progresista, aunque finja serlo. Militó contra varias leyes laicas en nuestro país, amenazando con signos apocalípticos, sólo existentes en el imaginario de un integrismo cada vez más fanatizado.
El clima de reformas anunciado con bombos y platillos por el aparato propagandístico vaticano lo obliga a desandar un largo camino de discriminación por razones de género construido por la institución que preside, y por no pocos de sus integrantes. Sobre todo, le exige no seguir demonizando a la comunidad gay. En definitiva, el desafío del papa argentino será extender a aquella lo que declara la biblia católica: que los hombres han sido creados a imagen y semejanza de Dios.
¿O las sagradas escrituras son sólo para heterosexuales?
* Experto en temas religiosos.

Proclama del 5º encuentro CEB del Caribe.

Enviado a la página web de Redes Cristianas
NOSOTROS, ANIMADORES Y ANIMADORES DE COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE DEL CARIBE: Haití, República Dominicana y Venezuela, reunidos en el QUINTO ENCUENTRO REGIONAL DE COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE, realizado en Sto. Domingo los días 5 al 10 de junio, queremos compartirles las convicciones de nuestra fe y las razones de nuestra esperanza.
Siguiendo el método de las CEB de ver juzgar y actuar, hemos abierto los ojos a la realidad y hemos podido expresar lo que nos golpea y nos duele:
- la falta de futuro para los jóvenes, la exclusión, la violencia, las drogas, la discriminación, la pobreza y la migración forzada. Las fronteras impuestas por intereses políticos y económicos nos enfrentan.
- los agudos problemas de nuestra iglesia que la han llevado a una situación de crisis; su evidente alejamiento de los pobres y la pérdida de capacidad profética.,
Sin embargo vemos también luces
- Proyectos solidarios y organizados desde los pobres
- el largo invierno eclesial está dando paso a una nueva primavera inaugurada por nuestro hermano mayor en la fe: Francisco; nos sentimos con fuerza renovada para promover el Reino desde abajo, desde la casa y base de iglesia que somos
- nuestro ser caribeño alegre, festivo, lleno de ritmo, música y tambores nos ayuda a ir más allá de las dificultades y a tener un horizonte de esperanza.
Con María, que supo ser maestra y discípula queremos expresar algunas de las certezas que nos guían:
- CREEMOS en la dignidad de cada persona, en la riqueza de la interculturalidad y en el amor que amalgama las diferencias y hace brotar la unidad en medio de la diversidad.
- CREEMOS que las CEBs, relanzadas y fortalecidas al impulso de Aparecida, seguimos dando testimonio de que el Espíritu de Jesús nos anima y que la perseverancia y resistencia son signos de la fidelidad del Señor que nos ha convocado a ser base, cimiento y semilla de un nuevo modo de ser Iglesia;
- CREEMOS que la Palabra de Dios ha vuelto a las manos del pueblo, y que las Comunidades de Base contribuimos a que se lea uniendo la fe y la vida, haciendo de esta comunión de realidad y Palabra el modo propio de escuchar la voz de Dios que, desde siempre, ha querido manifestarse a su pueblo como liberador de todas las opresiones.
- CREEMOS que nuestra espiritualidad, que se manifiesta en la cotidianidad de la vida, encuentra en los momentos de oración y celebración nuevos significados, energías, luces y también nuevos desafíos. Al compartir el pan de la vida, de la amistad, de la memoria subversiva de Jesús, nuestras fuerzas se renuevan, se re-encanta el corazón y otra vez nos sentimos impulsadas a anunciar la Buena Noticia de la misericordia gratuita de nuestro Dios.
- CREEMOS que el amor a los hermanos que sufren nos urge a actuar, a no quedarnos quietos y que el Espíritu nos otorga la seguridad de la presencia del Resucitado que nos prometió quedarse con nosotros y nosotras hasta el fin de los tiempos.
RECONOCEMOS que nos da miedo navegar en el revuelto y convulsionado mar de los problemas sociales que nos aquejan, pero nos descubrimos enviadas a remar cada vez más adentro dejando seguridades y soltando amarras; abandonando las zonas conocidas y los caminos trillados; a soltar y dejar ir lo que no nos deja avanzar, y emprender nuevos caminos con la seguridad de que Jesús nos acompaña.
RECONOCEMOS que no siempre hemos sido fieles a la voz del Espíritu. Nos ha faltado autonomía, libertad, capacidad de riesgo y entrega. Muchas veces se ha filtrado en nuestras comunidades el ansia de poder y de prestigio; hemos perdido gratuidad en el servicio, dejando que la tibieza nos ganara el corazón.
Las CEBs. de la REGION CARIBE queremos seguir comprometidas en:
1. Fortalecer nuestra identidad de ser Iglesia en la base, sencilla, pobre entre los pobres, misionera e itinerante
2. Profundizar los alcances de la migración forzada en nuestros países y a ser casa de puertas abiertas, manos tendidas, pan compartido donde quepamos todos, sin excluir a nadie.
3. Articularnos mejor y ampliar la región Caribe. Articulación que refuerce nuestra fraternidad, dignidad e interculturalidad así como la planeación, su puesta en práctica y evaluación.
4. Continuar impulsando los compromisos que asumimos en Honduras y los propios de cada país.
Al terminar este Quinto Encuentro Caribeño de CEBs. hacemos esta proclama de nuestra fe, de la razón de nuestra esperanza, como compromiso con el Proyecto de Jesús que nos envía en misión al servicio de la vida.
Santo Domingo 9 de junio de 2013
Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

Jueces instructores, órganos de gobierno y tribunales Jaime Richart

Enviado a la página web de redes Cristianas
Venimos desde hace años asistiendo al espectáculo escandaloso del abuso del poder institucional: político, bancario, financiero y empresarial, que ha vaciado las arcas públicas de este país durante dos largas décadas. Y de un tiempo a esta parte, al no menos bochornoso de una Fiscalía constituida en procesos de corrupción en virtual defensor de los imputados del partido del gobierno. Ahora irrumpe un nuevo hecho grave que amenaza a la justicia y a la frágil estabilidad del país: la revocación a cargo del órgano superior, inducida por esa misma fiscalía, del auto del instructor.
Revocación, además, en términos tan denigratorios para el juez como los que el propio órgano atribuye al auto de éste, y con la misma jerga que la de los portavoces del partido a que pertenece el imputado al relacionar la decisión del juez con la misma e imaginaria “causa general” abierta misteriosamente contra el partido en el gobierno; un gobierno que copa prácticamente todos los resortes del Poder en todos los ámbitos.
El caso es que tras haberse librado de los cargos que pesaban sobre él un tal Naseiro perteneciente al mismo monipodio que gobierna este país, cayó en desgracia el juez Garzón, que fue expulsado por otro órgano. Ahora el juez Silva lleva el mismo camino…
Y entre tanto, todos los imputados de la Gurtel, libres desde que empezó la instrucción gracias a la denuncia de un concejal; alguno ha pasado un corto tiempo por la cárcel, pero ninguno ha devuelto ni un solo euro al erario público. Dilaciones y más dilaciones en espera de más pruebas pese a que las hay abrumadoras y en espera de que se celebre un juicio que, por lo que se adivina, lleva camino de no celebrarse nunca; o bien en espera de que sean invalidadas las pruebas o de que sea apartado el juez instructor o de que éste acabe separado de la carrera judicial, hacen de la justicia de este país, además de lo dicho, una auténtica farsa.
La única esperanza que le queda a la ciudadanía en esta cueva de ladrones de lo público, y ya que los políticos honestos han sido incapaces de depurar a los corruptos, es que la justicia que juzga remate la tarea de la justicia que instruye. Porque si los tribunales exculpan a esos infames con argucias leguleyas y los órganos de gobierno coartan el trabajo de los instructores con triquiñuelas sobre lo formal de la instrucción, accesorio del fondo del asunto, favoreciendo a la ideología dominante, y los culpables no son castigados ni obligados a devolver los miles de millones incautados, el daño que habrá de causar a este país la propia justicia agravará aún más la crisis económica, laboral, educacional y sanitaria…

lunes, 24 de junio de 2013

Küng, el papa y Francisco de Asís Guillermo Sánchez

El teólogo Hans Küng se pregunta si el papa Francisco llevará a la Iglesia Católica Romana por la senda de Francisco de Asís.
Las posiciones teológicas del destacado teólogo católico Hans Küng son bastante conocidas, en especial por su relación con Joseph Ratzinger, desde la sintonía entre ambos en tiempos del Concilio Vaticano II hasta el distanciamiento, e incluso choque, en los tiempos en que el segundo fue prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe y después papa.
El 10 de mayo de 2013 El País publicaba un artículo de Küng titulado ¿Es el papa Francisco una paradoja?. Para el autor, «resulta sorprendente que el papa Francisco haya optado por un nuevo estilo desde el momento en el que asumió el cargo» (añado negritas al citar el artículo). Si comprendiera mejor la forma en que el papado se adapta a los tiempos, no le habría sorprendido; es más, algunos esperábamos que saliera elegido alguien todavía más “renovador”. También le sorprende «que el nuevo Papa haga hincapié en su humanidad»; un reconocimiento de que los papas anteriores se han situado en una posición más allá de la humanidad, una posición incluso equivalente a la de la divinidad (ver Blasfemias). Y lo cierto es que muchos “gestos de humildad” de Francisco tienen poco de tales…
Francisco de Asís frente a Pedro Valdo
Küng encomia a Jorge Mario Bergoglio por el hecho de haber elegido como nombre oficial el de Francisco, vinculándose así con Francisco de Asís, «el universalmente conocido disidente del siglo XIII», quien fue «lo contrario de lo que representaba en su época el papa Inocencio III (1198-1216)». Expresarse así implica no comprender la figura de Francisco de Asís en su tiempo. El propio Küng señala que «fue precisamente Inocencio III el que, a pesar de toda su política centrada en exterminar a los obstinados “herejes” (los cátaros), trató de integrar en la Iglesia a los movimientos evangélico-apostólicos de pobreza».
Para ello el movimiento de Francisco le vino muy bien, pues proponía una reforma parcial, pero de ningún modo cuestionaba el poder y la naturaleza del papado, sino sólo algunos de los aspectos más escandalosos de la Iglesia Católica Romana (ICR), en especial las riquezas. Como explica Leonardo de Chirico en su clarificador artículo Tres tareas del papa Francisco, «Francisco de Asís no quería reformar toda la Iglesia, sino que deseaba obtener el derecho, por parte de la iglesia oficial, de vivir en la pobreza con su círculo de amigos.
Anhelaba un lugar apropiado para proseguir con sus ideales evangélicos, dejando intacto el aparato de la iglesia imperial. La Iglesia de su tiempo le dio de buena gana lo que quería porque no se sentía amenazada por él». Por tanto, de ningún modo fue un disidente; e Inocencio, que fortaleció la institución y la figura papales a límites hasta entonces inconcebibles, «decidió finalmente aprobar la norma de Francisco de Asís» (Küng).
La clave para entender al monje de Asís la proporciona el propio teólogo suizo: «Ya en los años setenta y ochenta del siglo XII surgieron poderosos movimientos inconformistas de penitencia y pobreza (los cátaros o los valdenses). Pero los papas y obispos cargaron libremente contra estas amenazadoras corrientes prohibiendo la predicación laica y condenando a los “herejes” mediante la Inquisición e incluso con cruzadas contra ellos». A Francisco no hay que contraponerlo con Inocencio III, sino con esos movimientos “heréticos”, y en concreto con Pedro Valdo.
No entraremos a analizar el fenómeno cátaro, en el que había elementos claramente bíblicos con otros que seguramente no lo eran tanto; pero no cabe duda de que los valdenses representaban en aquel momento el llamado más nítido en toda la cristiandad a una reforma acorde con el mensaje de Jesús. Ello implicaba el rechazo a la institución papal y al sistema doctrinal romano, plagado de tradiciones antibíblicas. Por ello Valdo fue excomulgado, mientras que Francisco era bendecido por el papa.
Küng mismo parece contradecirse cuando expone que Francisco, que «pretendía desprenderse de todo a través de la pobreza, fue buscando cada vez más el amparo de la “santa madre Iglesia”. Él no quería vivir enfrentado a la jerarquía, sino de conformidad con Jesús obedeciendo al papa y a la curia». ¿Tan “contrarios” eran Inocencio y el de Asís? No, ni mucho menos. En realidad, eran dos caras de la misma moneda, lo mismo que Küng y Ratzinger lo son hoy. Ni Francisco suponía ningún peligro real para el papado, ni teólogos como Küng lo suponen hoy. Aparte de que el Francisco histórico no responde a la imagen beatífica que muchos tienen hoy de él, y que algunos católicos tradicionalistas como Messori se esfuerzan por combatir (el propio Küng reconoce que «tampoco se debe idealizar la figura de Francisco de Asís, que también tenía sus prejuicios, sus exaltaciones y sus flaquezas»).
Tampoco hay que olvidar que el monacato, aunque comparado con la pompa y el lujo papales resulte infinitamente más ético y tenga un tono más evangélico, de ningún modo responde al proyecto de Jesús de Nazaret, quien jamás vivió su ministerio aislado del mundo, sino conviviendo con las personas. La “vida consagrada” que propuso a sus seguidores no fue la de una comunidad de personas célibes del mismo sexo separados de la sociedad, sino la de cristianos viviendo en el mundo y para el mundo, como sal de la tierra. En este sentido, la propuesta de Francisco y de las demás órdenes fue una desviación del cristianismo, y no la máxima expresión del mismo.
Sigue el artículo: «Por eso no resulta sorprendente que la comunidad franciscana se fuera integrando cada vez más dentro del sistema romano. Los últimos años de Francisco quedaron ensombrecidos por la tensión entre el ideal original de imitar a Jesucristo y la acomodación de su comunidad al tipo de vida monacal seguido hasta la fecha». Si realmente hubiera sido un reformador, habría llegado hasta las últimas consecuencias y habría sido catalogado de hereje por denunciar la propia institución papal, como le ocurrió a Valdo. Pero Francisco prefirió la iglesia de Roma, y lo mismo hicieron sus seguidores. Küng también.
«En honor a Francisco, cabe mencionar que falleció el 3 de octubre de 1226 tan pobre como vivió, con tan solo 44 años». La pobreza voluntaria implica valor, pero mucho menos que la denuncia profética. «Menos de dos décadas después de la muerte de Francisco, el movimiento franciscano que tan rápidamente se había extendido pareció quedar prácticamente domesticado por la Iglesia católica, de forma que empezó a servir a la política papal como una orden más e incluso se dejó involucrar en la Inquisición». Todo eso estaba en los genes del movimiento desde que éste nació.
Por eso resulta pasmoso que Küng, quien sin duda conoce la historia, saque la siguiente conclusión: «Francisco de Asís representaba y representa de facto la alternativa al sistema romano. ¿Qué habría pasado si Inocencio y los suyos hubieran vuelto a ser fieles al Evangelio? Entendidas desde un punto de vista espiritual, si bien no literal, sus exigencias evangélicas implicaban e implican un cuestionamiento enorme del sistema romano, esa estructura de poder centralizada, juridificada, politizada y clericalizada que se había apoderado de Cristo en Roma desde el siglo XI». O quizá no resulte tan pasmoso; a fin de cuentas la “reforma” que quiere Küng para su iglesia consiste en despojarla de los elementos externos más escandalosos, pero a la vez manteniendo la figura papal y los dogmas esenciales.
Por eso dice: «Puede que Inocencio III haya sido el único papa que, a causa de las extraordinarias cualidades y poderes que tenía la Iglesia, podría haber determinado otro camino totalmente distinto; eso habría podido ahorrarle el cisma y el exilio al papado de los siglos XIV y XV y la Reforma protestante a la Iglesia del siglo XVI. No cabe duda de que, ya en el siglo XII, eso habría tenido como consecuencia un cambio de paradigma dentro de la Iglesia católica que no habría escindido la Iglesia, sino que más bien la habría renovado y, al mismo tiempo, habría reconciliado a las Iglesias occidental y oriental». Es decir, habría habido renovación, pero no auténtica reforma, pues se habría mantenido la autoridad centralizada en el papa.
Küng admira a Lutero, pero parece claro que, de haber vivido en el siglo XVI, se habría posicionado con Erasmo, y por tanto junto al papa y contra la Reforma genuina. Cuando la Reforma protestante puso encima de la mesa el evangelio, Roma respondió con la contrarreforma de Trento. Mientras exista el papado, la exigencia de una Reforma hasta la raíz no es algo que el cristianismo se pueda “ahorrar”, pues papado y evangelio son incompatibles (ver ¿Quién es el Santo Padre?).

¿Cambio de paradigma?
A continuación el teólogo se pregunta: «¿Qué significa hoy día para un papa que haya aceptado valientemente el nombre de Francisco?». Y encuentra algunos puntos clave, como la pobreza: «En el espíritu de Inocencio III, la Iglesia es una Iglesia de la riqueza, del advenedizo y de la pompa, de la avidez extrema y de los escándalos financieros. En cambio, en el espíritu de Francisco, la Iglesia es una Iglesia de la política financiera transparente y de la vida sencilla, una Iglesia que se preocupa principalmente por los pobres, los débiles y los desfavorecidos, que no acumula riquezas ni capital, sino que lucha activamente contra la pobreza y ofrece condiciones laborales ejemplares para sus trabajadores». Si realmente cree que Francisco va a modificar de forma sustancial las bases de todo esto, es que no entiende nada. Pero la esperanza que generan estas expectativas es más que suficiente como para que los “críticos” se mantengan vinculados a la institución papista.
Francisco también significaría la simplicitas, la sencillez: «En el espíritu de Inocencio, la Iglesia es una Iglesia de la inmutabilidad dogmática, de la censura moral y del régimen jurídico, una Iglesia del miedo, del derecho canónico que todo lo regula y de la escolástica que todo lo sabe. En cambio, en el espíritu de Francisco, la Iglesia es una Iglesia del mensaje alegre y del regocijo, de una teología basada en el mero Evangelio, que escucha a las personas en lugar de adoctrinarlas desde arriba, que no solo enseña, sino que también está constantemente aprendiendo».
Para cualquier observador del papado, es obvio que ni Francisco ni ninguno de sus sucesores va a desmontar el derecho canónico ni renunciar a ninguno de los dogmas anticristianos (transubstanciación, inmaculada concepción de María, infalibilidad papal…). El papa sabe que las personas y corrientes renovadoras como la que representa Küng seguirán manteniéndose vinculadas a la ICR, por mucho que protesten. Si permanecieron con Wojtyla y con Ratzinger, ¿se van a rebelar con Francisco? Desde luego este no provocará un cisma de los conservadores, que no están dispuestos a que ni el mismo papa les prive de las convicciones teológicas y de la estructura eclesial que el propio papado ha dedicado siglos a construir.
El colmo de la ceguera de Küng se revela cuando afirma: «Se pueden formular asimismo hoy día, en vista de las preocupaciones y las apreciaciones de Francisco de Asís, las opciones generales de una Iglesia católica cuya fachada brilla a base de magnificentes manifestaciones romanas, pero cuya estructura interna en el día a día de las comunidades en muchos países se revela podrida y quebradiza, por lo que muchas personas se han despedido de ella tanto interna como externamente». La realidad es la contraria: el papado goza de la mejor salud y de las perspectivas más prometedoras (desde el punto de vista terrenal) de los últimos siglos. Es cierto que algunos abandonan la institución romana, pero sus éxitos ecuménicos, políticos, diplomáticos, mediáticos superan con creces ese reto.
Y esto, paradójicamente, no es a pesar de los críticos como Küng, sino también gracias a ellos. La existencia de aperturistas que, pese a todas las discrepancias, se mantienen en la ICR, exigiendo renovación pero no una auténtica reforma (es decir, la autodisolución del papado), fortalece a esta iglesia (véase el caso clamoroso de Leonardo Boff).
Continúa nuestro autor: «Ningún ser racional esperará que una única persona lleve a cabo todas las reformas de la noche a la mañana. Aun así, en cinco años sería posible un cambio de paradigma: eso lo demostró en el siglo XI el papa León IX de Lorena (1049-1054), que allanó el terreno para la reforma de Gregorio VII». Pero es que la llamada “reforma gregoriana” fue en realidad una contrarreforma que elevó al papado a una posición blasfema y anticristiana, abriendo el camino a los desarrollos posteriores de Inocencio III. El paradigma cambió, pero hacia la jerarquización, un proceso complejo pero más sencillo de concebir que el cambio que Küng propone, que significaría cierta implosión del sistema papal actual, es decir, de la estructura de poder religioso más colosal de la historia.
Hay algo que preocupa al teólogo: «¿No se topará una reforma de la Iglesia con una resistencia considerable? No cabe duda de que, de este modo, se provocarían unas potentes fuerzas de reacción, sobre todo en la fábrica de poder de la curia romana, a las que habría que plantar cara. Es poco probable que los soberanos vaticanos permitan de buen grado que se les arrebate el poder que han ido acumulando desde la Edad Media». Cierto. Pero no se olvide que entre los soberanos vaticanos se encuentra el propio papa; si Bergoglio ha llegado hasta la cúspide, no se puede esperar que se trate de un auténtico reformador, algo que Küng no comprende cuando condescendientemente reflexiona: «No se puede excluir que el papa Francisco termine quedando atrapado en el sistema romano que debería reformar».
Muchos católicos aperturistas olvidan además a los millones de fieles conservadores y ultraconservadores, cada vez más pujantes y activos, en gran medida gracias a los dos papas anteriores (pero también debido a la dinámica sociohistórica, de creciente neoconservadurismo). Ningún papa va a provocar un cisma hacia la derecha, tipo Lefevbre; como mucho llegará a retoques similares a los del Concilio Vaticano II, cuyos documentos reales marcaron el límite de aggiornamento (es decir, lavado de cara) al que el papado puede llegar (y además es evidente que Francisco ha demostrado ya muchas veces ser muy conservador en lo doctrinal –incluyendo su concepción de la iglesia–, aunque su lenguaje sea más fresco y hasta un poco progre). Claro que Küng cree, erróneamente, que ese concilio supuso un cambio de paradigma, cuando se trató de una “reforma en la continuidad”.
Se pregunta Küng: «¿Se podrán reconciliar alguna vez la figura del papa y Francisco, que son claros antónimos? Solo será posible con un papa que apueste por las reformas en el sentido evangélico». Pero es que los antónimos no son el papa y Francisco, sino el papado y la reforma evangélica, como demuestra la historia; las únicas “reformas” que han prosperado en la ICR han sido las que han robustecido la institución romana.
Perspectivas de futuro
Concluye el autor: «No hay que caer en la resignación, sino que, a falta de impulsos reformistas “desde arriba”, desde la jerarquía, se han de acometer con decisión reformas “desde abajo”, desde el pueblo. Si el papa Francisco adopta el enfoque de las reformas, contará con el amplio apoyo del pueblo más allá de la Iglesia católica. Pero si al final optase por continuar como hasta ahora y no solucionar la necesidad de reformas, el grito de “¡indignaos! indignez-vous!” resonará cada vez más incluso dentro de la Iglesia católica y provocará reformas desde abajo que se materializarán incluso sin la aprobación de la jerarquía y, en muchas ocasiones, a pesar de sus intentos de dar al traste con ellas».
Küng olvida que la gran mayoría de los católicos son conservadores. Por ello y por mil motivos más, un movimiento de indignados en la ICR puede tener como mucho el mismo éxito que hasta ahora han tenido los “cristianos de base” de esa iglesia (desde que surgió el movimiento, las corrientes conservadoras no han dejado de crecer y de sobrepasarlos con creces). O el mismo éxito que, a escala sociopolítica, tiene el movimiento de los indignados; ya vemos cuál es ese “éxito” (lo dice un colaborador –crítico– del movimiento). Los indignados no podemos salirnos del sistema porque formamos parte de la sociedad y sus estructuras. Pero Küng y los demás críticos sí podrían salirse de la ICR. Incluso existe la posibilidad de organizarse en una nueva corriente, pues la promesa de Jesús no está ligada a ninguna institución, sino a aquellos que se reúnen en su nombre (Mateo 18: 20). Pero ya dejó claro en su día que no contempla esas opciones (ver Hans Küng no se entera).
«En el peor de los casos», concluye Küng, «la Iglesia católica vivirá una nueva era glacial en lugar de una primavera y correrá el riesgo de quedarse reducida a una secta grande de poca monta». No comprende los tiempos actuales. Todos los papas, incluido Juan XXIII, han trabajado para hacer de la Iglesia Católica Romana la superpotencia que ahora es, y que seguirá siendo, hasta que Dios ponga fin a toda institución humana al final de los tiempos.
www.laexcepcion.com (14 de junio de 2013)
Para escribir al autor: guillermosanchez@laexcepcion.com
© LaExcepción.com

Justicia para los pueblos indígenas, justicia para América latina. Destitución de jueces injustos

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Nuevo mensaje de Adolfo con la CONAIE de Ecuador.
Buenos Aires 13 de Junio de 2013
Al Pueblo Argentino
Ante la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, de auspiciar la impunidad de la petrolera Chevron.
Las Nacionalidades Indígenas del Ecuador, agrupadas en la CONAIE, con el apoyo de Adolfo Pérez Esquivel, manifiestan su profundo desconcierto ante la resolución de la Corte Suprema de Justicia Argentina, de levantar el embargo, legítimamente dispuesto por el Juez Adrian Elcuj Miranda del Fuero Civil de Buenos Aires y ratificada por la Sala de Apelaciones.
La acción de la Corte , permite la impunidad a una de las petroleras más cuestionadas por las violaciones a los derechos humanos, colectivos y ambientales en el mundo, pero que tiene su rostro más perverso en Ecuador, donde durante 30 años de operación, devastó intencionalmente más de 480 mil hectáreas de selva del Amazonas, provocó muerte, destrucción y desplazamiento de miles de indígenas y colonos que habitan en esa región, a más de la desaparición de flora y fauna. Estos efectos siguen ocurriendo y son evidentes a simple vista.
Llama la atención que un Juez, que ha sido conocido en Argentina y otros países, como defensor del ambiente y que incluso preside un consejo de jueces para proteger el ambiente, como técnico de las Naciones Unidas, sea el artífice de una resolución, que basada en aspectos técnicos resueltos tanto en la Corte ecuatoriana, como en las sentencia emitida por la Corte de Apelación argentina, allane el camino para que Chevron Corporation no cumpla con su responsabilidad y el sensible territorio amazónico, que debe merecer extremo cuidado del mundo entero, quede sin remediar
Nos preguntamos, parafraseando el twitter que aparece en la cuenta del señor Presidente de la Corte, a propósito del día mundial del ambiente: ¿no será que en este caso se decidió hoy sin considerar el mañana?.¿La presión de Chevron ejercida sobre el gobierno de Neuquén, la Procuraduría de la Nación y el Estado Argentino, sucumbieron a los chantajes de la petrolera?
El fallo emitido, es una bofetada a 30 mil luchadores, indígenas de las nacionalidades Kichwa, A´I Cofan, Siekopay, Secoya, Waorani y colonos, que en un juicio de 20 años, que acumuló 230 mil páginas de información, en la que se incluyen más de 40 testimonios de personas afectadas; 106 informes periciales, 60 de los cuales fueron pagados por Chevron;, más de 80 mil resultados químicos de muestras de suelo, aguas y sedimentos; además de los informes de inspección y verificación por parte del juez de la causa, de 54 sitios operados por la petrolera, que verificaron lo que públicamente declararon funcionarios de la empresa, que se arrojaron alrededor de 16 mil millones de galones de agua tóxica a los esteros y ríos dela zona y se vertieron intencionalmente 650 mil barriles de crudo y construyeron 880 fosas sin recubrimiento que fueron depósitos de crudo y sus desechos. También es una bofetada a jueces probos y honestos, que supieron mantenerse firmes e imparciales para administrar justicia, pese a las fuertes presiones de las que fueron objetos.
Lo anotado anteriormente es tan contradictorio, como el hecho de que la transnacional norteamericana haya logrado aliados tan fuertes, incluso en actores que han salido a la luz pública como defensores de derechos, para convertirse en favorecedores de una multinacional, que escudada en sus subsidiarias, pretende burlar al mundo entero.
Nos preguntamos ahora, ¿qué va a pasar cuando en Argentina, un grupo organizado de aquellos considerados en situación de vulnerabilidad, para lograr justicia y dignidad, se vean obligados a demandar a una transnacional?, ¿qué garantías tienen nuestros pueblos de que se reconozcan nuestros derechos y de los territorios en los que habitamos?
La Corte Suprema Argentina ha sentado jurisprudencia en contra del propio pueblo argentino, pero también del latinoamericano, que ha resistido permanentemente y ha actuado por justicia y dignidad, para preservar su identidad, su honor, sus recursos y su vida.
Como organizaciones defensoras de los derechos de los pueblos y representantes de las nacionalidades del Ecuador, nos sentimos profundamente defraudados por este dictamen, que pudo haber contribuido para que nuestras naciones demuestren soberanía y dignidad ante las multinacionales, que a lo largo de los años han generado legislación y mecanismos como el de las subsidiarias para atentar contra todos nosotros.
La conclusión a la que llegamos es que nuestros países todavía son dominados y los derechos de nuestras poblaciones están supeditados a los intereses de los poderes económicos de los países desarrollados.
Sin embargo para los pueblos que hemos vivido de la resistencia y la lucha es solo un tropiezo, que no nos vencerá en nuestro deseo de apoyar iniciativas como la de la Unión de Afectados y Afectadas. El juicio terminó con la victoria para los pobladores amazónicos y continúan las acciones de cobro, cada vez con más aliados.
Sr. Adolfo Pérez Esquivel
PREMIO NOBEL DE LA PAZ
Sr. Humberto Cholango
PRESIDENTE DE LA CONAIE.
Piedras 730 (1070) Buenos Aires – Argentina Tel/Fax ( 54-11) 4361-5745 e-mail: serpaj@serpaj.org.ar
Miembro del SERPAJ América Latina, con Status Consultivo ante las Naciones Unidas (ECOSOC) y UNESCO
www.serpaj.org.ar

Un desahucio eclesial Antonio Jesús Mora Caballero

Una pastoral juvenil de Sevilla denuncia que el párroco les impide reunirse en el templo
Según el Arzobispado, la labor del grupo no se ajusta al magisterio de la Iglesia
Sentados en la acera, se dividen en grupos de cinco o seis jóvenes. En uno de ellos, debaten sobre el papel de la mujer dentro de la Iglesia. En el de más allá, recuerdan la figura de monseñor Romero y su predicación en defensa de los derechos humanos. Están sentados a las puertas de la iglesia del Espíritu Santo de Mairena del Aljarafe (Sevilla). Al otro lado de la reja. Hasta hace unos meses, eran la pastoral juvenil de esta parroquia. Ahora, tienen prohibido reunirse en el templo. Viven, lo que estos jóvenes han calificado, un “desahucio eclesial”.
Según los monitores del grupo, los problemas comienzan con la llegada a la iglesia, en septiembre del año pasado, del nuevo párroco, Antonio Guevara. “Durante 20 años, la pastoral ha funcionado sin problemas. El cura anterior no se inmiscuía en nuestra labor, sabía que trabajábamos siguiendo la palabra de Jesús. Con eso le bastaba”, explica David Pineda, monitor desde hace ocho años. A su llegada, cuentan los jóvenes, el párroco les anunció que si querían seguir realizando esta labor la tenían que hacer bajo su supervisión. “Se autoproclamó coordinador”, señala la monitora Lourdes Regalado. Como argumento, varios miembros de la comunidad religiosa se habían quejado al Arzobispado de Sevilla de la labor que desarrolla el grupo porque, según la institución, “no se ajusta al magisterio de la Iglesia”. “El sacerdote debe velar porque se cumplan estos principios”, defiende el Arzobispado. He ahí la polémica.
Ante esta acusación, Jairo González puntualiza que el programa de catequesis de confirmación de la pastoral no solo incluye el marcado por la diócesis sino que va más allá, que “está abierto a más contenidos, siempre en base a los jóvenes”. Además, los monitores afirman que, en ningún momento, “adoctrinan” a los chicos. Punto que explica su compañero Gonzalo Queipo de Llano: “Nunca le damos conclusiones, simplemente hablamos sobre el tema, intentamos alumbrarles para que ellos tomen sus propias decisiones, formen su manera de pensar”.
Queremos hacer entender que existe otra forma de hacer Iglesia
Beatriz Roca, monitora
Pero el problema no son los contenidos, sino los continentes. Tomando como bandera las palabras de Jesús: “Amaos los unos a los otros, como yo os he amado”, los jóvenes defienden en materia de sexualidad lo inaceptable por la Iglesia. Así, apoyan el uso del preservativo —“principalmente por salud”— y no condenan la homosexualidad. “No entendemos por qué la Iglesia estigmatiza de esta manera el sexo. Pertenece al ser humano, el que Dios creó. Lo importante es el amor, independientemente de si es femenino o masculino”, explica Pineda. “No se puede continuar de espaldas al siglo XXI”, añade. “En todo lo que este relacionado con el sexo, el origen de la vida,… la Iglesia se muestra muy firme e impide cualquier mensaje que vaya en contra de sus creencias”, apunta el teólogo Juan José Tamayo, quien califica lo sucedido en la parroquia sevillana de “abuso intolerable”.
Más allá del espinoso tema de la sexualidad, las discrepancias también se centran en la figura del sacerdote. La pastoral critica el empobrecimiento de las eucaristías por el “implacable” protagonismo de los párrocos. A esto le suma que el laicado ha ido perdiendo el papel activo que defendía el Concilio Vaticano II. La unión de ambos factores “refuerza el carácter jerarquizado” de la institución religiosa. “La palabra democracia no casa con la Iglesia”, explica David Pineda.
En este sentido, el colectivo defiende que la comunidad religiosa adquiera mayor protagonismo en la vida de la Iglesia. Esta opinión es compartida por algunos de los padres de estos jóvenes. Es el caso de Lorenzo Clavel, quien cree que este desahucio responde a una maniobra para remarcar esa jerarquía. “Se debe apostar por dar un mayor protagonismo a los creyentes. Respetar la moral individual y no querer imponerla”, afirma Clavel, quien se confiesa creyente pero con, cada vez, “menos motivos para ser practicante”.
Católicos frente a la crisis
A. J. M.
“La Iglesia usa a Cáritas para lavar su imagen. Su implicación en los conflictos sociales ha sido poca o ninguna”. Así de tajante se muestra David Pineda, uno de los monitores de la pastoral juvenil del Espíritu Santo de Mairena del Aljarafe (Sevilla). El grupo se concentró a principios de junio frente al Arzobispado para denunciar, entre otros puntos, el papel pasivo que está jugando la institución religiosa en esta crisis. “Ha sido incapaz de dar respuestas sólidas a problemáticas como los desahucios, el desempleo o los recortes en sanidad o educación”, precisa Pineda. “La Iglesia debe acercarse más a los ciudadanos y a sus problemas. Debe renunciar a sus palacios, ya se llamen Vaticano o Arzobispado, y centrarse en los más necesitados”, añade. Esta crítica se incluye en un manifiesto elaborado por la pastoral, con motivo de la concentración, en el que condensa en once puntos sus discrepancias con la institución religiosa. Además de apoyar una educación sexual desde “la responsabilidad, el respeto y el amor al prójimo”, el grupo defiende que se considere familia “a dos personas con un proyecto de vida en común”; que la Iglesia no limite la libertad de expresión de teólogos, sacerdotes y catequistas; y que la institución abandone su estructura jerarquizada y se abra al diálogo con la sociedad.
Y las diferencias en cuanto a la figura del párroco no quedan ahí. La pastoral defiende, entre otros puntos, que el celibato no sea obligatorio. “Los sacerdotes que se quieran dedicar al 100% a la Iglesia, fantástico. Pero hay personas que no se ofician cura por este motivo [celibato]. Esta imposición empobrece la Iglesia”, afirma Pineda. Asimismo, el grupo muestra su desacuerdo en que las mujeres no tengan responsabilidades eclesiales.
Las creencias de este grupo juvenil están recogidas en un manifiesto que la pastoral elaboró con motivo de la concentración, celebrada a primeros de junio, frente al Arzobispado de Sevilla. El objetivo de la protesta, además de denunciar su caso, era mostrar su rechazo a estas posturas. “Queremos hacer entender que existe otra forma de hacer Iglesia”, apunta Beatriz Roca. “Nuestra Iglesia es la de Jesús de Nazaret. El problema es que cierta parte de la jerarquía eclesiástica ha ensuciado ese nombre”, añade la monitora. Según el teólogo, esta lucha por una “nueva Iglesia” no es extrema ni excepcional. “Es un fenómeno muy generalizado. El principal escollo es que la Iglesia considera el cambio contrario a los principios cristianos”, explica.
Desde que comenzara el enfrentamiento, los responsables del colectivo aseguran que la pastoral ha ido menguando en número de participantes. “Algunos chicos y monitores han dejado el grupo obligados por sus padres, otros para evitar problemas con el nuevo cura”, apuntan. En cifras, señalan que la pastoral ha pasado de contar con 80 miembros a tener unos 45. Aida Gómez (18 años) y Patricia García (20) han resistido. Estas jóvenes se confirmaban este año. Sí, en pasado. El nuevo sacerdote le informó a la pastoral que no confirmaría a los chicos que continuarán en ella. “Para mí ha sido una señal del destino. Tenía dudas, pero esto me ha demostrado que esta no es la Iglesia en la que me quiero confirmar”, explica Gómez, quien reconoce que sus padres, a pesar de no compartir algunos de los puntos defendidos por la pastoral, respetan su decisión y apoyan la lucha.
Según el grupo, tras este conflicto se esconde el obispo Juan José Asenjo. Asegura que la institución trabaja en la sustitución de sacerdotes plurales por curas más tradicionales. Además, critica que el Arzobispado ha castigado al anterior sacerdote enviándole a una parroquia que está “casi en ruinas”. “Ningún cura se eterniza en la misma iglesia. El cambio [en referencia al realizado en la iglesia sevillana] responde a la dinámica normal de la institución”, apunta.
Tras la concentración del 8 de junio, los monitores reconocen que la situación en la parroquia se ha vuelto “más tensa”. Aseguran que el nuevo cura ha roto con ellos cualquier vía de diálogo. En este sentido, el nuevo párroco se ha limitado a contestar que se trata de un momento “triste y complicado”. “En estos días terminamos las reuniones con los chavales. Ahora hay que esperar hasta septiembre para ver cómo evoluciona todo. Por el momento, estamos buscando un local”, concluye Pineda.

Rouco Varela emula a Aznar: critica los incumplimientos de Rajoy y le pone ‘deberes’ José María Garrido

Ningún dirigente del Partido Popular acude a la conferencia del jefe de los obispos
La fragilidad de las relaciones entre el Gobierno de Mariano Rajoy y la jerarquía de la Iglesia española se ha vuelto a poner de manifiesto en el desayuno informativo que el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, ha ofrecido este viernes en el Hotel Ritz de Madrid. Prueba de ello es que el exalcalde de la capital, José María Álvarez del Manzano, y la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, han sido de los pocos dirigentes del Partido Popular que han acudido a una conferencia en la que jefe de los obispos ha vuelto a exponer su descontento con el Ejecutivo español.
Visión apocalíptica
Organizada por Nueva Economía Fórum, la intervención de Antonio María Rouco Varela ha estado precedida por un breve discurso de José Manuel Otero Novas, presidente del Instituto de Estudios de la Democracia de CEU y exministro de Presidencia y Educación con la UCD de Adolfo Suárez. Fiel a su espíritu ultraconservador, Otero ha realizado un diagnóstico casi apocalíptico de la sociedad actual, en la que a su entender se “banaliza el matrimonio y la familia”, “se destinan a otros fines edificios que antes eran seminarios”, el “botellón” está por todas partes y los “medios de comunicación reclaman que Antonio María Rouco Varela guarde silencio”. Una supuesta pretensión de los periodistas que a tenor de sus declaraciones, el arzobispo de Madrid no está dispuesto a aceptar.
El pecado
De hecho, bajo la excusa de realizar un recorrido histórico de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, Rouco Varela no ha tenido reparos en expresar su opinión sobre los “males” que acechan al país. Así, y haciendo suya una frase pronunciada por el Papa Pío XII (el mismo que firmó en 1933 un concordado con el régimen nazi y otro con Francisco Franco en 1953), el jefe de los obispos ha resumido todo lo que ocurre en España en “la pérdida de la conciencia del pecado”.
El aborto
Entre las situaciones más injustas, el arzobispo de Madrid ha destacado la creencia cada vez más generalizada de que “la hija de un chimpancé sano vale más que la de un hijo discapacitado”. Precisamente, es en el tema del aborto donde Rouco Varela se ha mostrado más disgustado con el Gobierno de Mariano Rajoy. Emulando a José María Aznar, el jefe de los obispos ha puesto sobre la mesa la incapacidad del Ejecutivo del Partido Popular para -en contra de lo manifestado en su programa electoral-, acabar con una ley que pone en peligro “la vida de muchos inocentes”.
No se reúne con Rajoy
Preguntado sobre la relación que mantiene con Mariano Rajoy, el presidente de la Conferencia Episcopal también ha hecho uso del libro de estilo de José María Aznar al admitir que todavía no se ha reunido en privado con el presidente del Gobierno. Por ello, salvo “momentos muy excepcionales” en los que ha podido conversar telefónicamente con Rajoy, las relaciones entre la Iglesia y el Estado “se mueven en el campo de los contactos con los ministerios”.

Más reproches

Por último, Rouco Varela ha reprochado la actitud del Gobierno ante el “derecho a la familia” y a la “libertad de educación”. En este sentido, el arzobispo se ha mostrado especialmente crítico con el “referéndum” que supone para los padres la inscripción “año tras año” de sus hijos en la asignatura de Religión. Una “exigencia” que a su entender “dificulta” el ejercicio de este derecho.

Inspección a Hacienda


Iñaki Gabilondo

Gabilondo califica de inverosímil la explicación de Hacienda sobre el enredo de las fincas atribuidas a la Infanta
Para ver el vídeo, pulsar en el siguiente enlace
:http://politica.elpais.com/politica/2013/06/19/videos/1371625950_528168.html