FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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miércoles, 12 de enero de 2022

¡GRACIAS GARZÓN!


Artaza 6 de Enero de 2022

col koldo

 

El humano no deberá por mucho tiempo seguir mirando para otro lado como si nada pasará. El animal siente y padece con el maltrato. El animal no debe seguir siendo torturado en la macrogranja. Por ello, más pronto que tarde, deberíamos empezar a prescindir de la ganadería industrial. Por ello se agradecen voces valientes como la del Ministro de Consumo que ha levantado una tormenta mediática de grandes dimensiones. Los intereses concitados en torno a la industria de la carne son también de parejo tamaño.

Virulenta cruzada contra Garzón que ha incorporado a ganaderos, industriales, veterinarios y hasta gobiernos autonómicos: "Ha hecho un daño terrible, debe dimitir o ser destituido…”. Su grave delito ha sido cuestionar la macro industria del dolor y la muerte. Dicen los del sector que cumplen estrictamente la legislación, pero resulta que la ley bendice el sufrimiento y la tortura a una escala mayúscula. Si nos comprometemos con el desarrollo humano, esa ley habrá de ser cuestionada, lo mismo que en su día cayó la ley que protegía la esclavitud, afirmaba la segregación racial o negaba el voto a la mujer. 

Muchos se sienten agredidos en sus intereses por las atrevidas declaraciones a un periódico británico por parte del político de Izquierda Unida, pero pocos reparan en el dolor inmenso y diario que se origina a millones y millones de animales enjaulados, hormonados, atiborrados de antibióticos, tratados como simples máquinas productoras de carne o de leche. 

Harán falta más Garzones, más políticos osados dispuestos a poner en riesgo sus puestos por proclamar la verdad. Una civilización sustentada, en importante medida, en el sufrimiento animal, empieza a ser cuestionada desde las propias entrañas de un gobierno progresista. Es sin duda un paso adelante, por más que cueste caro a los pioneros que se atrevan a sobrepasar líneas rojas, en este caso a cuestionar las inmensas uralitas que esconden macroinfiernos. En este sentido, no deseo aventurarme en otros, será preciso reconocer que la coalición morada está cumpliendo algo de su papel de acicate de real progreso.

En su interminable ascenso evolutivo la humanidad ha de discernir entre sus hábitos aquello que ha de ir poco a poco dejando atrás. Quisiéramos más dirigentes a la vanguardia de ese progreso.  Cedan por lo tanto las proclamas voraces y faltas de la debida responsabilidad. Mientras que Sánchez disfruta de su “entrecot”, la carne devora igualmente buena parte de nuestro aire limpio. En general, los productos animales producen entre 10 y 50 veces más gases de efecto invernadero que los vegetales. Según la FAO el sector ganadero es el responsable del 18 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto es equivalente a lo que emiten todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos.  La carne se lleva el 70% de los suelos agrícolas del mundo y del 30 % de la superficie terrestre del planeta. Constituye además la primera fuente de contaminación de las aguas. Si realmente deseamos combatir el cambio climático, habremos de empezar a sacar de nuestro menú el “entrecot” o cuanto menos reducir su ingesta.

Toca dar un paso adelante como comunidad. No podemos desatender este nuevo reto evolutivo humano, por muy inocentes que se nos presenten las bandejas del sufrimiento en los grandes supermercados.  No deseamos dañar ningún interés, sino sembrar conciencia, salud y sostenibilidad. No vamos contra nadie, vamos en favor del bien en un sentido que clama abarcar, junto a la humana, a la condición animal. La civilización avanza y es preciso ya que, dentro de los términos de vida y respeto, comencemos a incluir a esas benditas criaturas que se nos otorgaron en defensa y custodia, no para cruel aprovechamiento.

 


CARTA AL PÁRROCO

ECLESALIA

col burgos

 

Asistí anoche a la disertación que diste en la parroquia y, como me chirriaron algunas de las cosas que, con contundencia, nos dijiste, pensé que quizá debiera ir a mostrarte mis discrepancias, pero no lo tuve claro. Sin embargo, después de un rato de oración, entendí que lo atinado era que no me callara, así que me he animado a enviarte esta nota.

A lo largo de la charla, te referiste varias veces a la Iglesia, diciendo cosas como que la ponemos en solfa, nos afeaste que, cuando buscamos la relación con Dios, lo hiciéramos al margen de la Iglesia, concluías afirmando que no la queremos y nos invitaste a cambiar, procediendo del modo que tú estimas que nosotros debemos proceder.

Y yo me digo: después de cómo se ha portado la Iglesia con muchos de nosotros (bueno, me refiero a la Iglesia oficial y sus ministros), lo esperable sería que a estas alturas no la pudiéramos ni ver y, sin embargo, seguimos bajo sus alas. Tras los muchos miedos a la condenación eterna que, los ministros de iglesia, nos han metido en el cuerpo, tras las angustias y desasosiegos que hemos sufrido por causa de ello a lo largo de nuestra juventud (y también posteriormente; recuerda, por ejemplo, las exhortaciones clericales a propósito de la Humane Vite), debiéramos haber salido despavoridos hace ya mucho, pero aquí seguimos. Y tú vas y nos dices que no queremos a la Iglesia. Después de tanta tergiversación e impostura, mostrándonos a Dios como un ser vengativo dispuesto a mandarnos a los infiernos a las primeras de cambio, o endilgándonos la “Historia Sagrada” a base de interpretaciones literales de las escrituras (la manzana y la serpiente parlante, el “trasatlántico” de Noé, etc.), lo que cabría esperar habría sido que nos hubiéramos marchado de la Iglesia hace ya muchos años, pero aquí seguimos, participando de sus cultos y colaborando en sus saraos varios. Después de la reciente tomadura de pelo, convirtiendo el año de júbilo en una interminable sucesión de romerías para ir a ganar algo extraño llamado jubileo (con la zanahoria de las correspondientes indulgencias, que no se sabe bien lo que son), resulta que, nosotros, en lugar de haber dicho que ya estaba bien, pues aquí andamos aun, en el redil de la Iglesia.

Pero fuiste a más: nos dijiste que teníamos el importante cometido de hacer creíble a la Iglesia ¿Así?, ¿conforme está ahora?, ¿sin limpiarla, al menos, un poquito? Me habría gustado (y creo que hubiera sido de justicia) que nos hubieras proporcionado unas pinzas, para la nariz, para cuando huele especialmente mal, y unos litros de lejía, para que nos hubiéramos puesto antes a fregarla, y así, cuando ya hubiera empezado a brillar, pudiéramos mostrarla sin sonrojarnos.

Me he animado a decirte esto último a la vista del texto bíblico que me salió en mi anterior rato de oración: «Pero vosotros os habéis extraviado del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la Ley, habéis corrompido la alianza de Leví, dice Yahveh Sebaot. Por eso, yo también os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, de la misma manera que vosotros no guardáis mis caminos y hacéis acepción de personas en la Ley» (Malaquías 2,8-9). 

Pues claro que queremos a la Iglesia (¿Quién nos ha transmitido la fe?), pero la queremos limpia, transformada. No parece que Jesús quiera una Iglesia como esta nuestra de ahora, de la que cabe decir lo mismo que él decía de la religión del Templo y de los jefes religiosos de su época.

Lamentablemente, el respeto y aprecio por la verdad no ocupan los primeros lugares en la escala de valores de muchos eclesiásticos; hay muchos otros principios que se la han puesto por encima. Sin ir más lejos, repara en la cantidad de milongas se dicen desde los púlpitos para que “los sencillos no se escandalicen”.

Me permito notar que, según tengo observado de antiguo, al hablar de la Iglesia, de su importancia, de lo que debe significar, tú hablas de ella y de Jesucristo como si de la misma cosa se tratara. Me pregunto si no será esto, la identificación que tú haces, lo que te llevó a la exhortación de anoche.

Nos decías, con firmeza, que (en tu opinión, supongo yo) gustamos de Dios pero no gustamos de los sacramentos. Tengo para mí que lo que acontece es algo muy distinto: acontece que lo que no gustan son los sucedáneos de sacramento. Me pregunto si, antes de hacer un reproche tan duro a tus feligreses, no sería conveniente que echaras un vistazo a cómo está posicionada en esto la parroquia (y la Iglesia en general; no me refiero al “pueblo fiel”). Y es que, a lo que se me alcanza, malamente se puede gustar de Dios sin gustar de los sacramentos, ya que sin estos (signos sensibles de la presencia de Dios) ni se le puede llegar a vislumbrar. Otra cosa son los rituales, a veces hueros, y las fórmulas litúrgicas en vigor, que en muchas ocasiones tienen apariencia de conjuro mágico que pretende obligar a Dios a acudir, de inmediato, a donde el presbítero oficiante se lo ordena.

Cuando te oí hablar de esas muchas personas, decías tú, que creen pero que no practican, pensé que quizá seamos nosotros, los que pululamos por las parroquias, los que, a fuerza de hacer mal las cosas, las hayamos incitado a marcharse ¿No será que ellas abandonan porque nuestro mensaje ha dejado de ser buena noticia, porque la cara de la Iglesia está demasiado sucia y nuestras celebraciones son, cuando menos, insustanciales e insípidas?

Y para acabar, tengo una cosa que, aunque no es de lo que tú nos dijiste, estaba allí presente anoche: Llamaba poderosamente la atención la frase “Abracemos la Cruz de Cristo” que, con motivo de la cuaresma, habéis puesto allí, en la pared interior del templo con grandes letras. Me produjo cierto rechazo, ya que, respecto de la Cruz de Cristo, me siento mucho más cercano a esto otro, que dijo el Vaticano II: «Él, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de quienes buscan la paz y la justicia» (Gaudium et Spes, 38a)

Y es que Jesús fundamentó su vida sobre el amor y no sobre el sufrimiento. Así pues, entiendo que, cuando sigamos sus pasos, en su caminar (entrega amorosa) por el establecimiento del Reino, no deberemos olvidar que ello nos puede acarrear amarguras y sufrimientos, los cuales nos veremos en la precisión de asumir, pero no de buscarlos, ni de andar tras ellos. Esto no es abrazarse a la cruz, esto es algo así como un accidente laboral, que, sin que lo busquemos, nos cae encima.

Espero que sepas disculparme si en algo estimas me he excedido.

Un abrazo.

SINODALIDAD, UN PROCESO SIN VUELTA ATRÁS NACIDO DE LA VIDA DE LOS PEQUEÑOS

FE ADULTA

col modino

 

Éxodo nº: 159

La sinodalidad no es algo nuevo en la vida de la Iglesia, podemos decir que estuvo muy presente en el primer milenio de su vida, y que el Concilio Vaticano II propuso este camino sinodal, fundamentado en la Teología del Pueblo de Dios, que aparece en la Lumen Gentium como un elemento fundante para la vida de la Iglesia.

También podemos afirmar que la llegada del Papa Francisco a la Sede de Pedro supuso una retomada de esta dinámica sinodal, que va mucho más allá de la celebración de un Sínodo de los Obispos, una práctica que, por otra parte, ha estado presente en la Iglesia postconciliar. El primer Papa latinoamericano, fruto de una tradición presente en la Iglesia del continente, desde el principio de su pontificado, insistió en esta dinámica sinodal, hasta el punto de afirmar que la Iglesia del siglo XXI, o es sinodal o dejará de ser Iglesia.

En esta nueva forma de caminar eclesial, fundamentada en la sinodalidad, hay dos elementos que son fundamentales, la escucha y el discernimiento. Por eso, me permito decir que la primera experiencia real de sinodalidad en la Iglesia postconciliar fue el Sínodo para la Amazonía. El motivo de esta afirmación está en el hecho de que fue el primer Sínodo después del Vaticano II en el que de verdad se llevó a cabo un proceso de escucha, en el que todos tuvieron la oportunidad de participar.

Oficialmente participaron de ese proceso de escucha 87.000 personas, aunque muchos decimos que en verdad fueron algunos miles más. Gente de dentro y de fuera de la Iglesia, incluidos los pueblos indígenas, que junto con las mujeres tendría un papel fundamental en el desarrollo de ese Sínodo para la Amazonía, como reconoce el propio Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Postsinodal “Querida Amazonía”.

La Iglesia del siglo XXI o es sinodal o dejará de ser Iglesia

Lo más importante es que lo que fue dicho en el proceso de escucha aparece reflejado en los sueños apuntados por el Papa Francisco en Querida Amazonía y entre las más de 150 propuestas recogidas en el Documento Final del Sínodo, como así lo reconocieron quienes participaron del proceso. Esa Iglesia sinodal está calando en la Amazonía, sabiendo que es un proceso y que en la región nunca nada se ha hecho, ni se debe hacer, deprisa. Uno se imagina la fuerza del Río Amazonas, que aparentemente discurre lentamente, pero que encierra mucha fuerza y mucha vida.

Una gran novedad en ese sentido es la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), algo nuevo en la historia de la Iglesia. Por primera vez no estamos hablando de una Conferencia Episcopal y sí de una Conferencia Eclesial, donde el Pueblo de Dios está reflejado en sus diferentes ministerios y carismas, donde hay hombres y mujeres, y donde están los representantes de los pueblos originarios. Aquellos que mejor conocen y más aman a la Amazonía están allí para ser una luz que ayude a ir descubriendo nuevos caminos.

Inspirada por el Sínodo para la Amazonía y como un elemento importante para el Sínodo sobre la Sinodalidad, la Iglesia de América Latina y el Caribe ha vivido la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe. Ante la solicitud de una VI Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, el Papa Francisco orientó para hacer una Asamblea Eclesial a nivel continental, donde insistió en que no fuese algo donde solo estuviese presente una élite.

Una Iglesia también con rostro más femenino, más plural, donde los habitantes de las periferias no se tienen que quedar a la puerta

También se comenzó con un proceso de escucha, donde a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia, que imposibilitaron o dificultaron los encuentros presenciales, participaron casi 70 mil personas. A eso se unió la propia Asamblea, que de 21 a 28 de noviembre reunió a más de mil asambleístas, la gran mayoría de ellos participando de forma virtual, pero en igualdad de condiciones que el pequeño grupo que se reunió en México, a los pies de la patrona del continente, Nuestra Señora de Guadalupe.

Una novedad fue la composición de la Asamblea, pues la mayoría eran laicos y laicas, que, en pequeños grupos, a la luz del Documento para el Discernimiento, fueron reflexionando sobre cómo vivir la sinodalidad en la Iglesia del siglo XXI en el continente americano. Sin duda, un instrumento que va a ayudar a dar pasos más firmes en el próximo Sínodo. En ese sentido, es importante destacar la presencia del Cardenal Mario Grech, secretario del Sínodo para los Obispos, que a buen seguro tomo nota de lo vivido en este momento inédito en la historia de la Iglesia.

Son pasos de un proceso que a veces no se notan, o algunos no los quieren notar, pero que cuando se observan desde la distancia del tiempo y el espacio, se percibe que van afianzando una nueva forma de ser Iglesia, que debe contribuir decisivamente en el caminar eclesial en las próximas décadas. Una Iglesia que no tiene miedo de escuchar, de ser más misionera, de hacerse presente en la vida cotidiana de la gente, de apoyar sus luchas para clamar juntos, denunciando proféticamente las injusticias provocadas por una economía que mata y destruye nuestra casa común, perjudicando decisivamente a los más pobres.

Una Iglesia también con rostro más femenino, más plural, donde los habitantes de las periferias no se tienen que quedar a la puerta, sino que pueden entrar y hablar abiertamente, sabiendo que su palabra va a ser escuchada y respetada. Son pasos, nacidos de un Kairós, que afianza e impulsa el caminar, que ayuda a superar los miedos que históricamente han agarrotado a una Iglesia más preocupada con la dimensión institucional, que ha pecado de auto referencialidad.

Sin prisa, pero sin pausas, juntos, porque juntos somos más y llegamos más lejos, avancemos en la concretización de aquello que Dios espera de nosotros hoy. Nacido en las periferias, en lugares tradicionalmente despreciados, nos recuerda la fuerza de Aquél que nació en un pesebre, en una ciudad donde la gente de bien se preguntaba si podría salir algo bueno. Es la historia que se repite y nos apunta a través de las señales que Él mismo envía, el camino de Dios.

 

FRANCISCO: "LA ORACIÓN NO ES UNA VÍA DE ESCAPE, UN RITO MÁGICO NI UNA REPETICIÓN DE CANTILENAS APRENDIDAS DE MEMORIA; REZAR ES EL MODO DE DEJAR QUE DIOS ACTÚE EN NOSOTROS"

RELIGIÓN DIGITAL

col bastante

 

"Entre las muchas cosas que hacemos, no descuidemos la oración: dediquémosle tiempo, utilicemos breves invocaciones para repetir a menudo, leamos el Evangelio todos los días". En el último (y lluvioso) día de la Navidad romana, Francisco reflexionó en el Ángelus sobre el Bautismo de Jesús. "Después de casi treinta años vividos en el escondimiento, Jesús no se presenta con algún milagro o subiendo a la cátedra para enseñar", explicó el Papa.

En cambio, "se pone en la fila con los pecadores que iban a recibir el bautismo de Juan. Comparte la suerte de nosotros, los pecadores, desciende hacia nosotros: baja al río como en la historia herida de la humanidad, se sumerge en nuestras aguas para sanarlas. No se eleva por encima de nosotros, sino que desciende hacia nosotros".

"Jesús reza"

Y reza. "Jesús reza" en el momento en que recibe el Bautismo. "¿Pero cómo? Él, que es el Señor, el Hijo de Dios, ¿reza como nosotros?", se preguntó. "Sí, Jesús – lo repiten muchas veces los Evangelios – pasa mucho tiempo en oración: al inicio de cada día, a menudo de noche, antes de tomar decisiones importantes... Su oración es un diálogo vivo, una relación íntima con el Padre". Un ejercicio que supone un doble movimiento de Jesús: "por una parte, desciende hacia nosotros en las aguas del Jordán; por otra, eleva su mirada y su corazón orando al Padre".

"Es una gran enseñanza para nosotros: todos estamos inmersos en los problemas de la vida y en muchas situaciones intrincadas, llamados a afrontar momentos y elecciones difíciles que nos abaten", añadió Bergoglio. "Pero, si no queremos permanecer aplastados, tenemos necesidad de elevar todo hacia lo alto. Y esto lo hace precisamente la oración, que no es una vía de escape, no es un rito mágico ni una repetición de cantilenas aprendidas de memoria".

Dejar que Dios actúe en nosotros

"Rezar es el modo de dejar que Dios actúe en nosotros, para captar lo que Él quiere comunicarnos incluso en las situaciones más difíciles, para tener la fuerza de ir adelante", recalcó Bergoglio. "La oración nos ayuda porque nos une a Dios, nos abre al encuentro con Él. Sí, la oración es la clave que abre el corazón al Señor. Es dialogar con Dios, es escuchar su Palabra, es adorar: estar en silencio encomendándole lo que vivimos. Y a veces también es gritar a Él como Job, desahogándose con Él".

Y es que, subrayó el Papa, "la oración abre el cielo, da oxígeno a la vida, respiro incluso en medio de las angustias, y hace ver las cosas de modo más amplio", y nos permite "tener la misma experiencia de Jesús en el Jordán: nos hace sentir hijos amados del Padre".

"Nuestro ser hijos comenzó el día del Bautismo, que nos ha inmerso en Cristo y nos ha hecho convertirnos en hijos amados del Padre. ¡No olvidemos la fecha de nuestro Bautismo! Y hoy preguntémonos: ¿cómo va mi oración? ¿Rezo por costumbre, desganado, sólo recitando algunas fórmulas? ¿O cultivo la intimidad con Dios, dialogo con Él, escucho su Palabra?", finalizó Bergoglio.

Tras el rezo del Ángelus, Francisco mostró su "dolor" por "las protestas que se han dado en Kazajstán", y "deseo que se encuentre la armonía social a través del diálogo, la justicia y el bien común": "Encomiendo al pueblo de Kazajstán a la Virgen María, reina de la Paz".

NOAM CHOMSKY ANALIZA PRESENTE Y FUTURO DE LA PANDEMIA


atrio

 

Si ayer os decía que me emocioné con el relato del nacimiento expresado con muñecos de Playmóbil, hoy os tengo que confesar que me he emocionado oyendo al ya viejo Noam Chomsky analizando, con su acostumbrada profundidad crítica la actualísima realidad de la pandemia COVID-19, las nuevas variantes, las reacciones negacionistas, la actuación de las farmacéuticas y los gobiernos.  Os recomiendo abrir el vídeo y seguir su voz pausada, acompañándola con la lectura también pausada de la excelente transcripción de  Democracy Now!  y nosotros publicamos. Hay una segunda parte que también publicaremos.

Noam Chomsky: Las patentes corporativas y la creciente retórica anti-ciencia prolongarán la pandemia

Hoy, una transmisión especial: una hora con Noam Chomsky, el disidente político, lingüista y autor de renombre mundial, que acaba de cumplir 93 años. Chomsky habló con Democracy Now! antes del descubrimiento de la variante del coronavirus Omicron, pero predijo que surgirían nuevas variantes. “Si dejas que el virus se propague desenfrenadamente en los países pobres, todos entenderán que es probable que se produzca una mutación, el tipo de mutación que condujo a la variante Delta, ahora la variante Delta Plus en India, y quién sabe qué se desarrollará”, dijo Chomsky.

AMY GOODMAN: Hoy, una transmisión especial, una hora con Noam Chomsky. El disidente político, lingüista y autor de renombre mundial acaba de cumplir 93 años (el 7 de diciembre pasado). Democracy Now!, Nermeen Shaikh y yo entrevistamos recientemente a Noam como parte de Democracy Now! ‘s celebración del 25 aniversario. Noam Chomsky se unió a nosotros desde su casa en Tucson, Arizona, donde enseña en la Universidad de Arizona. Le preguntamos sobre el estado de la pandemia y por qué tantos estadounidenses se han negado a vacunarse.

NOAM CHOMSKY: Es un fenómeno abrumadoramente de extrema derecha. Otros han sido atraídos. Y creo que hay muchas fuentes. En realidad, una de ellas probablemente sea la red social, que hace circular mucha información dudosa o incluso falsa. Y si las personas se casan con una parte en particular, eso es lo que se les dará de comer. Pero más allá de eso, hay escepticismo, que tiene justificación, sobre el papel del gobierno. Pasa a estar fuera de lugar en este caso, pero se puede comprender el origen del escepticismo.

Y no es solo la pandemia. Mucho peor que eso son las actitudes de escepticismo sobre el calentamiento global. Entonces, un hecho bastante impactante que aprendí recientemente es que durante los años de Trump, entre los republicanos, la creencia de que el calentamiento global es un problema grave, ni siquiera un problema urgente, solo un problema grave, disminuyó en un 20%. Eso es muy serio. Aquí estamos hablando no solo de la propagación de una pandemia, sino de marchar por el precipicio y poner fin a las perspectivas de una vida humana organizada y sostenida. Ese es el tipo de cosas que estamos enfrentando. Bueno, se puede hablar de los orígenes del escepticismo, pero hay que afrontarlo y superarlo, y con mucha decisión y sin demora, o de lo contrario toda la especie humana y todas las demás que estamos destruyendo casualmente estarán en grave peligro.

AMY GOODMAN: Noam, ¿puede hablarnos de cómo cree que se puede superar el escepticismo? Quiero decir, usted mismo, un crítico serio de la alianza entre empresas y gobiernos, ¿por qué la gente debería confiar en las grandes empresas farmacéuticas como Moderna y Pfizer, que están haciendo miles de millones y por qué en este caso debemos confiar en que las vacunas salvarán a la población?

NOAM CHOMSKY: Si la información procediera de Pfizer y Moderna, no habría razón para confiar en ella. Pero da la casualidad de que el 100% de las agencias de salud en todo el mundo y la gran mayoría de la profesión médica y las ciencias de la salud aceptan la evidencia realmente abrumadora de que la vacunación reduce radicalmente la aparición de infecciones y muertes. La evidencia de eso es muy convincente. Y, por lo tanto, no es sorprendente que sea básicamente aceptado universalmente por las autoridades relevantes. Entonces, sí, si lo escucháramos solo de Big Pharma PR, habría muchas razones para el escepticismo. Pero puedes mirar los datos. Están disponibles. Y puede, cuando lo hace, puede comprender por qué existe una aceptación esencialmente universal entre las agencias que no tienen ningún interés en el asunto más que tratar de salvar vidas. Puede comprender por qué los países africanos pobres que no fueron pagados por las grandes farmacéuticas están pidiendo vacunas. Sus agencias de salud lo hacen.

Y, de hecho, la única excepción que noté al respecto, aparte de Trump durante un período, fue el Brasil de Bolsonaro, y ahora está bajo cargos de una larga investigación senatorial por cargos de crímenes de lesa humanidad por no seguir el protocolo normal. de intentar maximizar el uso de vacunas. Ahora que su reticencia, desgana sobre este asunto ha sido anulada, está teniendo el efecto habitual. Las vacunas están aumentando y la incidencia de enfermedades y muertes está disminuyendo drásticamente. Esa correlación es tan clara que se necesita un rechazo realmente extraño a mirar los hechos para verla. Y nuevamente, como digo, las agencias de salud en todo el mundo son uniformes y están de acuerdo con la profesión médica sobre la eficacia de las vacunas.

Hay otras cosas que hay que hacer: distanciamiento social, cuidados, enmascaramiento en lugares concurridos. Hay medidas que deben tomarse. A los países en los que se han seguido cuidadosamente estas medidas les está yendo bastante bien. Pero donde hay un alto nivel de escepticismo, sean cuales sean sus raíces, hay serios problemas.

AMY GOODMAN: ¿Y qué cree que debería hacer Estados Unidos para garantizar que los países reciban vacunas en todo el mundo, no solo por razones altruistas, sino porque no se puede poner fin a esta pandemia aquí o en cualquier lugar a menos que estas vacunas se distribuyan por todas partes? Y estoy hablando de Moderna y Pfizer. Moderna, los Estados Unidos le dieron miles de millones. Pfizer, Estados Unidos prometió comprar mucho. Y ambas corporaciones, entre otras, han ganado miles de millones. Y, sin embargo, ¿qué puede hacer Estados Unidos para garantizar que estas vacunas se puedan fabricar en otros lugares, como exigir que Moderna publique la receta? Aun así, harán una fortuna. ¿Qué no ha hecho Biden para permitir que las personas tengan acceso a estas vacunas que salvan vidas?

NOAM CHOMSKY: Debo decir que el historial de Europa es incluso peor que el de Estados Unidos. Biden ha hecho algún esfuerzo, pero los países ricos no lo han hecho, incluido Estados Unidos, aunque no principalmente Estados Unidos; no han tomado medidas que estén dentro de su capacidad para garantizar que otros países que tienen los recursos para producir vacunas tengan acceso. no solo a los productos, las vacunas, sino también al proceso de fabricación.

Debemos reconocer que las reglas de la Organización Mundial del Comercio, instituidas principalmente en la década de 1990 en gran parte bajo la iniciativa de Estados Unidos, son radicalmente proteccionistas, radicalmente anti-libre mercado. Brindan protección a las grandes corporaciones, Big Pharma, no solo a los productos que producen sino a los procesos mediante los cuales los producen. Y esa patente se puede romper fácilmente. Los gobiernos tienen la capacidad de insistir en que los procesos estén disponibles y que las vacunas se distribuyan a los países que las necesiten.

En primer lugar, esto salvará innumerables vidas. Y, como dijiste, significa salvarnos a nosotros mismos. Si se deja que el virus se propague desenfrenadamente en los países pobres, todos entenderán que es probable que se produzca una mutación, el tipo de mutación que condujo a la variante Delta, ahora la variante Delta Plus en India, y quién sabe qué se desarrollará. Podría ser un … hemos tenido suerte hasta ahora. Los coronavirus han sido muy letales y no demasiado contagiosos, como el ébola, o muy contagiosos pero no demasiado letales, como el COVID -19. Pero el próximo que caiga por el lucio podría ser ambos, incluso podría ser no suprimible por las vacunas.

Conocemos las medidas que hay que tomar para intentar evitar que esto suceda: investigación, preparativos, sistemas de salud que funcionen. No es un punto pequeño. Por ejemplo, ahora están apareciendo nuevos antivirales que no detienen la enfermedad, pero previenen la hospitalización. Pero tienes que tener un sistema de salud que funcione. Es muy difícil ver cómo estos podrían incluso ser utilizables en los Estados Unidos, donde el sistema de salud simplemente no está organizado de tal manera que las personas puedan tener acceso a lo que necesitan.

NERMEEN SHAIKH: Usted mismo ha experimentado el efecto ruinoso de las bajas tasas de vacunación en ciertos estados, donde los hospitales no han podido brindar servicios regulares porque todas las camas están ocupadas con pacientes COVID. A principios de este año, necesitaba atención hospitalaria pero no pudo acceder a una instalación porque todas las camas fueron ocupadas con pacientes de COVID. ¿Podría explicar dónde sucedió esto y qué sucedió exactamente?

NOAM CHOMSKY: Bueno, no quiero entrar en detalles, pero tuve algo que era grave, no pude llegar al hospital donde están mis médicos. Estaban abrumados con los pacientes. Tuve que ir a un par de hospitales más y finalmente se las arreglaron. Entonces, ya sabes, no es el peor de los casos de ninguna manera. Debo decir que incluso recibir una vacuna de refuerzo no fue fácil. Mi esposa estuvo tratando con – Valeria – durante semanas simplemente para tratar de conseguir una cita. El sistema, tengo suerte. Soy relativamente privilegiado. Para otros, es mucho peor.

Los hospitales están desbordados, con casi un 100% de pacientes no vacunados en regiones del país, que en su mayoría son estados republicanos, que se han mostrado reacios a tomar las medidas adecuadas. Los hospitales se han visto obligados a cancelar los procedimientos regulares solo por la aglomeración de pacientes, casi en su totalidad no vacunados, que llenan las camas. Hay muchas muertes adicionales, enormes costos sociales. Y todo esto está bajo control. Sabemos cómo afrontarlo. Es una enfermedad social, una ruptura del orden social y cultural, que es muy grave en el caso de la pandemia, pero, como quiero seguir insistiendo, mucho más grave en el caso de la destrucción del medio ambiente. Y no tenemos mucho tiempo allí. Podemos sobrevivir a las pandemias a un costo enorme. No vamos a sobrevivir a la destrucción del medio ambiente.

AMY GOODMAN: Noam Chomsky, el disidente político, lingüista y autor de fama mundial de 93 años. Cuando volvamos, hablamos de la emergencia climática, el auge del proto-fascismo en Estados Unidos y más.

MIRANDO AL MAÑANA

FE ADULTA

col gerardo

Es año nuevo y es momento de elegir las gafas que queramos ponernos y limpiarlas del todo. Es cierto que existen multitud de negatividades. Y que el horizonte se presenta con bastantes nubarrones.

Pero acabo de visualizar un estupendo YouTube sobre el Alzheimer. “El DÍA DE MAÑANA”. Un canto a la vida por los enfermos y su reacción, por los familiares, por los doctores que investigan y por los que tratan a los enfermos. Un canto a la esperanza y a las perspectivas que nacen de los intentos que se van haciendo. Experiencias diversas hasta incluso el intento en un pueblo maravilloso, en las LANDAS.

Al verlo, me viene la sensación de que la vida merece la pena y que es posible luchar por un mundo mejor. Nos acompañarán alegrías, éxitos y bonanza, pero también dureza.

Este año que empezamos vamos a luchar por que sea agradable. Pero no lo sabemos. Lo que sí vamos a intentar es poner los medios para ello. Una primera realidad es que en nuestra vida van a existir alegría y esperanza. Y sobre todo, cariño con las personas que lo necesiten para vivir con entereza.

Necesitamos serenidad, equilibrio, análisis. Que veamos las realidades tales como son, sin aumentarlas, sin hacerlas crecer.

Tenemos la experiencia de este año 2021, muy duro, pero con la experiencia de la solidaridad. Esa puede ser un arma estupenda.

Al planear el año, me viene enseguida la idea de Jesús, con su vida entregada, comprometida, difícil, pero con la fuerza de ser consciente de su Misión y de la fortaleza que le dio el Padre. Bonita ocasión para crecer en entereza, fortaleza, RESILIENCIA, amor. Con la visión del futuro que será de triunfos parciales hasta llegar al éxito total. Quiero enfrentar el año con esta esperanza.

“La muerte y la Vida se enfrentaron en lucha singular. El dueño de la Vida, que había muerto, ahora reina vivo.”

Nos espera una vida no fácil, sino de luchas y esfuerzos, de tragos malos, de fracasos, pero iremos venciendo poco a poco. No tendremos un año fácil, no escasearán los problemas y los fracasos, pero hay una Fuerza, una Vida que nos va ayudar a vivir. Y esa vida se llama: solidaridad, amor, humildad, ESPÍRITU.

EN ESTA NOCHE DE REYES


col zapatero

 

¿Qué os parece si, en esta noche de Reyes, nos despojamos de coronas, cetros y mitras, abandonamos palacios, castillos y catedrales y nos revestimos de mucha, muchísima bondad y humildad y nos dirigimos hacia los “márgenes y las periferias”? A lo mejor allí descubrimos que la vida “tiene” que ser, o quizás para ser más exactos, “debe” ser otra cosa.

¿Qué os parece si abandonamos tantos prejuicios y maneras suspicaces de mirar la vida y de ver, sobre todo, a las personas, y nos encaminamos hacia la búsqueda de una actitud de sencillez y de mirada limpia respecto a los demás, que nos haga contemplarlos tal y como son, en vez de como a nosotros nos lo parecen o como nos gustaría que fueran?

¿Qué os parece si nos despojamos de esos miedos que no hacen sino atenazarnos y encorsetarnos hasta provocar en nuestro interior recelo hacia lo desconocido y rechazo hacia lo diferente, enfrentamiento hacia la discrepancia, indiferencia hacia quienes consideramos de menor categoría o condición; para emprender una profundo viaje interior que nos imbuya de grandes dosis de autoconfianza, también de comprensión y estima?

¿Qué os parece si dejamos de lado esas falsas seguridades que aparentemente nos dan la economía, el confort, las influencias, el poder, etc.; y salimos con decisión en busca de un sentido crítico ante la vida y una manera profunda de pensar que nos ayuden a discernir de modo acertado cuáles son los valores y actitudes capaces de hacernos felices de verdad?

¿Qué os parece si desechamos de nuestras vidas la adulación, el jolgorio, el “contacto” para un momento, la erótica obsesiva y enfermiza, la “asistencia caritativa permanente”, etc.; y nos dirigimos en busca de personas y de grupos con quienes practicar y compartir la sinceridad, la alegría, la amistad, la justicia y la entrega generosa?

¿Qué os parece si abandonamos las creencias trasnochadas, los dogmas estériles, las liturgias pomposas y grandilocuentes, los ritos vacíos, los cultos rutinarios y sin vida, etc., y nos ponemos en marcha hacia una religión que libere, comprometa e infunda esperanza; y que nos ayude también a descubrir al Dios de Jesús como un padre-madre que ama de manera generosa y gratuita; que acoge a todos los hombres y mujeres sin tener en cuenta su credo, su ideología, su raza, su cultura ni su condición sexual; que perdona siempre y sin condiciones, a pesar de nuestra obstinación? 

¿Qué os parece si renunciamos a las apariencias, a lo superficial, al quedar bien, etc.; para emprender el viaje hacia nuestro interior siguiendo caminos tan propicios para ello como son la reflexión, la lectura, la meditación, etc.?

¿Qué os parece si, aprovechando que es la noche de Reyes, sacamos esas pequeñas o grandes dosis de “magia”, que todas y todos llevamos en nuestro corazón, y nos disponemos a emprender ese viaje, al final del cual se encuentra el verdadero sentido de la vida?

Eso sí; hagámoslo con la suficiente humildad como para sabernos necesitados de “estrellas” que nos vayan guiando durante el camino.

PASTORES DE BELÉN EN CAMINO A LA PAZ


Aizarna, 6 de enero de 2022

www.josearregi.com

col arregi

Al final de este ciclo de fiestas navideñas, vuelvo al relato del evangelio de Lucas sobre los pastores del campo de Belén, pastores que buscan, encuentran y construyen la paz. En ellos nos miramos. Y para mejor mirarnos, por si aún hiciera falta, digámoslo de nuevo: todos los relatos evangélicos sobre el nacimiento de Jesús –en realidad, todos los pasajes evangélicos, sean canónicos o apócrifos– son en el fondo lo que se llaman midrashim. Es decir: comentarios libres y creaciones narrativas que actualizan y aplican al niño Jesús los relatos bíblicos sobre antiguas figuras, legendarias o legendarizadas, como Moisés, Sansón, Josué, Ana, Samuel, Elías, David, Judit, Débora…

En realidad, Lucas y Mateo conocían muy poco o probablemente nada sobre la infancia de Jesús; ni siquiera les interesaba conocerla. Miran en lo más profundo de sí y de la realidad, observan las esperanzas y las angustias de la gente, y a su luz crean historias del Jesús niño o recrean los recuerdos transmitidos sobre el Jesús predicador del Reino y sanador de enfermedades; a la vez, dejan que la historia recreada de Jesús reilumine los gozos y los dolores de la gente. No quieren ni pueden contarnos cómo fue el nacimiento y la infancia de Jesús. Solo quieren abrir nuestros ojos, despertar nuestra esperanza, suscitar nuestro compromiso. Quieren mostrarnos al Jesús redescubierto a la luz del mundo que miran, a Jesús como profeta y primicia de un mundo donde todos podamos respirar, comer y reír en una mesa común. Quieren animarnos a ser como el Jesús que narran, y lo narran como el Cristo universal que todos estamos llamados a ser, más allá de toda particularidad étnica, cultural o religiosa.

Releamos, pues, el relato de los pastores de Belén con la libertad con la que fue escrito por Lucas. Es de noche. Unos pastores velan por turnos los rebaños a la intemperie. Son pobres, marginados de la sociedad y del sistema religioso. Desean la paz, la paz de la justicia o la justicia en la paz, sin poder, sin embargo, esperarla. No quieren ni para hoy ni para mañana la paz del imperio romano, de su poder invencible. Tampoco pueden esperar que algún mesías –sea un mesías rey o sea un mesías sacerdote– traiga la paz. Acaso intervendrá Dios, piensan… Pero ¿qué podían esperar de Dios ellos, considerados como gente de dudosa moralidad y ritualmente impura y, por lo tanto, excluida de los beneficios divinos del templo, gente privada del perdón y de la paz divina que la religión promete? ¿Qué pueden esperar del “Dios altísimo” a quien invocan los poderosos y a quien los sacerdotes del templo inmolan los corderos de sus rebaños? ¿Qué pueden esperar del Dios que les predican los doctores de la ley, ellos, ignorantes e inferiores como son? Pero ¿acaso existe otro Dios? ¿Qué significa “Dios”?, podrían haberse preguntado, como tanta gente siempre se ha preguntado desde siempre y nosotros mismos nos preguntamos hoy.

Y de pronto, sienten que, en la noche de la desesperanza, una luz los envuelve, una voz los consuela: “¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a quienes Dios ama! Paz a todas las criaturas y a todos los seres humanos sin excepción, amables, amados y llamados sin exclusión, empezando por los últimos”. De repente, se les enciende una luz. Y se ponen en camino a donde su corazón y su luz los guían.

En una pobre casa-cueva, la luz de sus ojos se encuentra con la gloria de la vida y del universo, encarnada en el signo más humilde y luminoso: un recién nacido. Jesús, José y María. Tres nombres propios –ponga quien quiera otros, los suyos, los que más le inspiren–, nombres que representan todos los nombres, todas las vidas, todos los sufrimientos, la esperanza de la paz a pesar de todo. Misterio, Presencia. Abajamiento sumo. Los pastores lo ven y se les transfigura todo, se les revela Dios en todo. “Ya no hay un Dios altísimo”, podrían haber dicho aquellos pastores, como decimos nosotros. No existe el Dios de los reyes con sus ejércitos, cortesanos y palacios, ni el Dios de las religiones con sus credos, cleros y templos. Dios es el Ser fontal de cuanto es. Es la Luz originaria de la que todo nace y vive desde siempre. Es la luz de la energía que todo lo atrae e impulsa. Es la Paz en la justicia, la paz activa, tierna y subversiva, que crea y recrea todo incesantemente, de transformación en transformación. Es el amor universal que empuja y atrae todo, más fuerte que todo. “Podemos esperar a pesar de todo”, se dirían los pastores. No aguardar, sino esperar: respirar, espirar y alentar el mundo que esperamos. Y se ponen en camino, transfigurados.

Yo también quiero ponerme en camino, tras el último de aquellos pastores. También nosotros podemos ponernos en camino, mirar más adentro en nosotros mismos, sentir las heridas del prójimo como propias, contemplar la armonía del amanecer y del atardecer y de toda la naturaleza viviente, y reconocer en el fondo de todo la paz que nos sostiene y relanza. En este mundo de la inequidad globalizada, de la economía general regida por los intereses particulares, de la política planetaria sometida a unos pocos poderes financieros, de la juventud condenada a la desesperación, de los equilibrios de la naturaleza rotos, en este mundo que parece haber perdido el juicio y caminar desesperadamente hacia el suicidio, en este mundo donde no parece caber más paz que la resignación a lo peor o el conformismo del “es lo que hay”, en este mundo sigue siendo posible ver la luz y esperar, experimentar, como los pastores, que “la esperanza es ser capaz de ver la luz a pesar de la oscuridad” (Desmond Tutu).

Ahí tenemos también nosotros la señal, o una de tantas señales: Jesús, José y María. En las ruinas de este mundo roto, de este nuestro mundo desgarrado, se enciende la luz de la justicia que garantiza la paz verdadera, la luz de la paz que engendra la justicia. En el fondo del universo y de cada ser, se enciende y brota sin cesar un mundo nuevo donde los honores no fascinan, las riquezas se comparten, los poderes se rinden, un mundo donde la justicia y la paz se encuentran. Y ahí se resumen todas las ciencias y las artes más bellas. Pero ese mundo nuevo depende de nosotros, también de nosotros, de los pasitos que demos. “Haz el bien a trocitos, allí donde te encuentres; pues son todos estos trocitos juntos los que transforman el mundo” (Desmond Tutu).

 





Domingo 16 de Enero 2º Ordinario José Vaz (1711)

KOINONIA

 La vida de Jesús se desarrolló dentro de la normalidad propia del ambiente cultural y la religiosidad de un judío del primer siglo de nuestra era. Los discípulos descubren a Jesús como un hombre normal, en un ambiente normal y sin ningún tipo de manifestaciones espectaculares o ni siquiera extraordinarias. Esta realidad de una vida normal en Jesús, hace que entre los discípulos y él no haya ningún tipo de distanciamiento, antes por el contrario, una vida verdaderamente humana como la de Jesús, hace que su experiencia del Dios sea más creíble y mucho más accesible a la conciencia y a la vida de los que le escuchan y le siguen. La actitud de Jesús, sin ningún tipo de pretensión, va revelando una nueva imagen y un nuevo concepto de Dios. Dios ha dejado de ser ese ser extraño y lejano, que atemoriza al ser humano, y toma la característica del Dios original de Israel, el Dios que camina con su pueblo. IR A LA PÁGINA

2 Tiempo ordinario – C (Juan 2,1-11) VINO BUENO

 


JOSÉ ANTONIO PAGOLA


Jesús ha sido conocido siempre como el fundador del cristianismo. Hoy, sin embargo, comienza a abrirse paso otra actitud: Jesús es de todos, no solo de los cristianos. Su vida y su mensaje son patrimonio de la humanidad.

Nadie en Occidente ha tenido un poder tan grande sobre los corazones. Nadie ha expresado mejor que él las inquietudes e interrogantes del ser humano. Nadie ha despertado tanta esperanza. Nadie ha comunicado una experiencia tan sana de Dios sin proyectar sobre él ambiciones, miedos y fantasmas. Nadie se ha acercado al dolor humano de manera tan honda y entrañable. Nadie ha abierto una esperanza tan firme ante el misterio de la muerte y la finitud humana.

Dos mil años nos separan de Jesús, pero su persona y su mensaje siguen atrayendo a muchos. Es verdad que interesa poco en algunos ambientes, pero también es cierto que el paso del tiempo no ha borrado su fuerza seductora ni amortiguado el eco de su palabra.

Hoy, cuando las ideologías y religiones experimentan una crisis profunda, la figura de Jesús escapa de toda doctrina y trasciende toda religión, para invitar directamente a los hombres y mujeres de hoy a una vida más digna, dichosa y esperanzada.

Los primeros cristianos experimentaron a Jesús como fuente de vida nueva. De él recibían un aliento diferente para vivir. Sin él, todo se les volvía de nuevo seco, estéril, apagado. El evangelista Juan redacta el episodio de la boda de Caná para presentar simbólicamente a Jesús como portador de un «vino bueno», capaz de reavivar el espíritu.

Jesús puede ser hoy fermento de nueva humanidad. Su vida, su mensaje y su persona invitan a inventar formas nuevas de vida sana. Él puede inspirar caminos más humanos en una sociedad que busca el bienestar ahogando el espíritu y matando la compasión. Él puede despertar el gusto por una vida más humana en personas vacías de interioridad, pobres de amor y necesitadas de esperanza.

EL AGUA-LEY LIMPIA POR FUERA. EL VINO-AMOR VIVIFICA DESDE DENTRO

FE ADULTA

col fraymarcos

 


Celebramos hoy la tercera manifestación de Jesús que, junto a las otras dos durante siglos, se celebraban el día de Epifanía. El evangelio que hemos leído, entendido literalmente, no tiene ni pies ni cabeza. Es absurdo que Jesús saque de la chistera un regalo para los novios. No, como todos los “milagros” narrados por este evangelista se trata de un signo que nos lleva a realidades profundas y decisivas para nuestra verdadera trasformación interior.

Es impensable que el mayordomo no hubiera previsto el vino suficiente, cuando era su principal cometido. Es difícil de entender que fuera una invitada la que se diera cuenta y se preocupara por solucionar el problema. Tampoco es lógico que sea Jesús el que solucione el problema. No es normal que en una casa particular hubiera seis tinajas de cien litros, dedicadas a las purificaciones. No tiene sentido que el maestresalas increpe al novio por haber dado el vino malo al principio. Era él quien ordenaba qué vino se servía.

El relato no es una crónica de lo sucedido. Es fruto de una minuciosa y larga elaboración. No nos dice ni quiénes eran los novios ni qué relación tienen con Jesús. Lo que normalmente llamamos “el milagro” pasa casi desapercibido. Ni siquiera nos dice cuándo se convierte el agua en vino. Sería imposible separar lo que pudo suceder realmente de los símbolos que envuelven el relato. Pero lo que hoy nos cuenta Juan es teología. La clave para entenderlo es el trasfondo, la “hora” de la glorificación de Jesús en la cruz.

La boda era, desde Oseas, el signo más empleado por los profetas para designar la alianza de Dios con su pueblo. La idea de Dios novio y el pueblo novia se repite una y otra vez en el AT. La boda lleva inseparablemente unida la idea de banquete; símbolo de tiempos mesiánicos. El vino era un elemento inseparable del banquete. En el AT era signo del amor de Dios a su pueblo. La abundancia de vino era la mejor señal del favor de Dios.

La Mujer es un misterio en este relato. Nos aporta un poco de luz la segunda carta del Tarot: la Sacerdotisa. Un mujer madura, pero en plenas facultades, que simboliza lo nuevo, la sabiduría. María no le llama hijo, ni Jesús le llama Madre. María, símbolo de la Alianza que está ya caducada. Jesús y los discípulos son el nuevo pueblo, que están allí de paso. Es completamente inverosímil que María pidiera a Jesús un milagro y menos aún que adelantara la hora de hacerlo. La hora para Juan es siempre la hora de la muerte de Jesús.

El vino es símbolo del amor entre el esposo y la esposa. En la boda, (Antigua Alianza) no existe relación de amor entre Dios y el pueblo. La Madre, por pertenecer a la boda se da cuenta de la falta. María representa al Israel fiel que espera en el Mesías. Jesús nace del verdadero Israel y va a dar cumplimiento a las promesas. El primer paso es mostrarle la carencia: "No tienen vino". No se dirige al presidente, ni al novio. Se dirige a Jesús, que para Juan es el único que puede aportar la salvación que Israel necesita y espera.     

Jesús invita a su madre a desenten­derse del problema. No les toca a ellos intervenir en la alianza caducada. Está indicando la necesidad de romper con el pasado. Ella espera que el Mesías arregle lo ya existente, pero Jesús le hacer ver que aquella realidad no se puede rehabilitar. Jesús aporta una novedad radical. Juan está haciendo referencia a la "hora" (la cruz). Jesús invita a la esperanza, pero la realización no va a ser inmediata. El vino nuevo depende de aquella hora. Anunciar la hora significa que la salvación está cerca.

Haced lo que él os digaSolo en el contexto de la Alianza, la frase puede cargarse de sentido. El pueblo en el Sinaí había pronunciado la misma frase: "Haremos todo lo que dice el Señor". También el Faraón dice a los servidores: haced lo que él (José) os diga. Se ve con claridad el trasfondo del relato y lo que quiere significar. Como en el AT, el secreto de las relaciones con Dios está en descubrir su voluntad y cumplirla.

Las tinajas estaban allí colocadas, inmóviles. Se ve el carácter simbólico que van a tener en el relato. El número 6 es signo de lo incompleto. El número de la perfección era el 7. Es el número de las fiestas que relata este evangelio. La séptima será la Pascua. Eran de piedra, como las tablas de la ley. La ley es inmisericorde, sin amor. La ley (imposible de cumplir) es la causa del pecado (falta de amor-vino). Jesús les hace tomar conciencia de que están vacías; es decir, que el sistema de purificación era ineficaz.

Jesús ofrece la verdadera salvación, pero ésta no va a depender de ninguna ley (tinajas). El agua se convertirá en vino fuera de ellas. "Habían sacado el agua". La nueva purificación no se hará con agua que limpia el exterior, sino con vino que penetra dentro y transforma el interior del hombre. Solo después de beberlo se da cuenta el mayordomo de lo bueno que es. Esta presencia de Dios dentro de uno es la oferta original de Jesús.

Lo que sacan los criados de las tinajas es agua. El mayordomo (clase dirigente) no se enteró de la falta de vino. Significa que los jefes se despreocupan de la situación del pueblo. Les parece normal que no se experimente el amor de Dios, porque esa es la base de su poder. No conoce el don mesiánico, los sirvientes sí. El vino-amor, como don del Espíritu, es el que de verdad purifica, lo único que puede salvar definitivamente.

El vino es de calidad. “Kalos” indica siempre excelencia. El maestresala reconoce que el vino nuevo es superior al que tenían antes. Pero le parece irracional que lo nuevo sea mejor que lo antiguo. Por ello protesta. Lo antiguo debe ser siempre lo mejor. Esta actitud es la que impidió a los jefes religiosos aceptar el mensaje de Jesús. Para ellos la situación pasada era ya definitiva. Toda novedad debe ser integrada en el pasado o aniquilada.

El último versículo es la clave para la interpretación de todo el relato. Nos habla del “primer signo” de una serie que se va a desarrollar durante todo el evangelio. Además, como signo, va a servir de prototi­po y pauta de interpretación para los que seguirán. El objetivo de todos los signos es siempre el mismo: manifestar “su gloria”. Ya sabemos que la única gloria que Jesús admite es el amor de Dios manifestado en él. La gloria de Dios consiste en la nueva relación con el hombre, haciéndole hijo, capaz de amar como Él ama.

Dios se manifiesta en todos los acontecimientos que nos invitan a vivir. Dios no quiere que renunciemos a nada de lo que es verdaderamente humano. Dios quiere que vivamos lo divino en lo que es cotidiano y normal. La idea del sufrimiento y la renuncia como exigencia divina es antievangélica. El mensaje para nosotros hoy es muy simple, pero demoledor. Ni ritos ni abluciones pueden purificar al ser humano. Solo cuando saboree el vino-amor, quedará todo él limpio y purificado. Cuando descubramos a Dios dentro de nosotros seremos capaces de vivir la inmensa alegría que nace de la unidad-amor. Que nadie te engañe. El mejor vino está sin escanciar, está escondido en el centro de ti.

EN VEZ DE AYUNO, BANQUETE DE BODAS Domingo 2º del Tiempo Ordinario. Ciclo C.

 col sicre artFE ADULTA


El domingo pasado leímos el relato del bautismo de Jesús. Si hubiéramos seguido el orden del evangelio de Lucas (base de este ciclo C), hoy deberíamos leer el ayuno de Jesús en el desierto y las tentaciones. Sin embargo, con un salto imprevisible, la liturgia cambia de evangelio y nos traslada a Caná. ¿Por qué?

Las tres epifanías (o “manifestaciones”)

Para la mayoría de los católicos, solo hay una fiesta de Epifanía, la del 6 de enero: la manifestación de Jesús a los paganos, representados por los magos de oriente. Sin embargo, desde antiguo se celebran otras dos: la manifestación de Jesús en el bautismo (que recordamos el domingo pasado) y su manifestación en las bodas de Caná.

Los grupos de peregrinos que van a Israel, cuando llegan a Caná tienen dos focos de interés: la iglesia, en la que bastantes parejas suelen renovar su compromiso matrimonial; y la tienda en la que venden vino del lugar. La boda y el vino son los dos grandes símbolos del evangelio de este domingo.

Un comienzo sorprendente

Si recordamos lo que ha contado hasta ahora el cuarto evangelio, el relato de la boda de Caná resulta sorprendente. Juan ha comenzado con un Prólogo solemne, misterioso, sobre la Palabra hecha carne. Sin decir nada sobre el nacimiento y la infancia de Jesús, lo sitúa junto a Juan Bautista, donde consigue sus primeros discípulos. ¿Qué hará entonces? No se va al desierto a ser tentado por Satanás, como dicen los otros evangelistas. Tampoco marcha a Galilea a predicar la buena noticia. Lo primero que hace Jesús en su vida pública es aceptar la invitación a una boda.

¿Qué pretende Juan con este comienzo sorprendente? Quiere que nos preguntemos desde el primer momento a qué ha venido Jesús. ¿A curar a unos cuantos enfermos? ¿A enseñar una doctrina sublime? ¿A morir por nosotros, como un héroe que se sacrifica por su pueblo? Jesús vino a todo eso y a mucho más. Con él comienza la boda definitiva de Dios y su pueblo, que se celebra con un vino nuevo, maravilloso, superior a cualquier otro.

El simbolismo de la boda: 1ª lectura (Is 62,1-5)

Para los autores bíblicos, el matrimonio es la mejor imagen para simbolizar la relación de Dios con su pueblo. Precisamente porque no es perfecto, porque se pasa del entusiasmo al cansancio, porque se dan momentos buenos y malos, entrega total y mentiras, el matrimonio refleja muy bien la relación de Dios con Israel. Una relación tan plagada de traiciones por parte del pueblo que terminó con el divorcio y el repudio por parte de Dios (simbolizado por la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia).

Pero el Dios del Antiguo Testamento no conocía el Código de Derecho Canónico y podía permitirse el lujo de volver a casarse con la repudiada. Es lo que promete en un texto de Isaías:

“El que te hizo te tomará por esposa:

su nombre es Señor de los ejércitos.

Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor;

como a esposa de juventud, repudiada –dice tu Dios–.

La primera lectura de hoy, tomada también del libro de Isaías, recoge este tema en la segunda parte. Para el evangelista, la presencia de Jesús en una boda simboliza la boda definitiva entre Dios e Israel, la que abre una nueva etapa de amor y fidelidad inquebrantables.

El simbolismo del vino

En el libro de Isaías hay un texto que habría venido como anillo al dedo de primera lectura:

“El Señor de los ejércitos prepara para todos los pueblos en este monte

un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera;

manjares enjundiosos, vinos generosos”.

Este es el vino bueno que trae Jesús, mucho mejor que el antiguo. Además, este banquete no se celebra en un pueblecito de Galilea, con pocos invitados. Es un banquete para todos los pueblos. Con ello se amplía la visión. Boda y banquete simbolizan lo que Jesús viene a traer e Israel y a la humanidad: una nueva relación con Dios, marcada por la alegría y la felicidad.

El primer signo de Jesús, gracias a María    

A Juan no le gustan los milagros. No le agrada la gente como Tomás, que exige pruebas para creer. Por eso cuenta muy pocos milagros, y los llama “signos”, para subrayar su aspecto simbólico: Jesús trae la alegría de la nueva relación con Dios (boda de Caná), es el pan de vida (multiplicación de los panes), la luz del mundo (ciego de nacimiento), la resurrección y la vida (Lázaro).

Pero lo importante de este primer signo es que Jesús lo realiza a disgusto, poniendo excusas de tipo teológico (“todavía no ha llegado mi hora”). Si lo hace es porque lo fuerza su madre, a la que le traen sin cuidado los planes de Dios y la hora de Jesús cuando está en juego que unas personas lo pasen mal. Jesús dijo que “el hombre no está hecho para observar el sábado”; María parece decirle que él no ha venido para observar estrictamente su hora. En realidad no le dice nada. Está convencida de que terminará haciendo lo que ella quiere.

Juan es el único evangelista que pone a María al pie de la cruz, el único que menciona las palabras de Jesús: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, “Ahí tienes a tu madre”. De ese modo, Juan abre y cierra la vida pública de Jesús con la figura de María. Cuando pensamos en lo que hace en la boda de Caná, debemos reconocer que Jesús nos dejó en buenas manos.

La tercera Epifanía

El final del evangelio justifica por qué se habla de una tercera manifestación de Jesús. “Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.” Ahora no es la estrella, ni la voz del cielo, sino Jesús mismo, quien manifiesta su gloria. Debemos pedir a Dios que tenga en nosotros el mismo efecto que en los discípulos: un aumento de fe en él.

 

ALEGRÍA Domingo II del TO 16 de enero Jn 2, 1-11

col lozano art

 FE ADULTA


“La alegría es señal inequívoca de que la vida triunfa”, escribía el filósofo Henri Bergson. Y no parece casual que el “primer signo” que el evangelio de Juan atribuye a Jesús tenga que ver justamente con esa actitud vital.

La alegría es el primer fruto natural de la vida que no ha sido bloqueada, porque es una con ella. Sin negar nuestra vulnerabilidad, que explica los altibajos emocionales y condicionamientos de todo tipo con los que nos vemos obligados a lidiar en nuestra existencia cotidiana, la alegría se sitúa en un “lugar” que se halla siempre a salvo. Porque es una realidad transpersonal.

Ello significa que no se trata de “algo” que podemos (o no) tener; no es una “cualidad” que hayamos de conquistar. Es lo que somos en nuestra identidad profunda. Y podemos experimentarla como un anhelo que busca fluir a través de nuestra persona.

Puede ocurrir, sin embargo, que nos vivamos desconectados de ella, debido a dos factores que se alimentan mutuamente. Por un lado, hemos podido crecer con carencias o dolencias de todo tipo -físicas, económicas, psicológicas, relacionales…- que siguen pesándonos y, en mayor o menor medida, nos mantienen atrapados en la tristeza, la decepción, la angustia, el enfado, el resentimiento o incluso la apatía. Por otro, en relación con lo vivido, nuestra mente ha podido generar un modo de funcionar alejado de la vida y de la verdad de lo que somos, dando lugar a patrones de pensamiento erróneos y a creencias irracionales que, en última instancia, son la fuente de nuestra desdicha.

Redescubrir la alegría que somos y reconectar con ella requiere un trabajo de “limpieza” o “higiene mental”, que no consiste únicamente en modificar unas creencias (irracionales) por otras (más ajustadas), sino en tomar distancia de la mente porque aprendemos a vivir en “otro lugar”: en la atención. en el no-pensamiento (el «no-saber», del que han hablado siempre los sabios), en el no-juicio, en el silencio de la mente…, en el Testigo.

Así como la mente es el lugar del razonamiento y necesitamos utilizarla para desenvolvernos adecuadamente en nuestra vida cotidiana, el Testigo es el lugar de la Comprensión que, más allá de los recurrentes y cansinos mensajes mentales, nos permite entrar en contacto y vivir en conexión con lo que realmente somos. Con lo cual, venimos a descubrir que el camino para descubrir y vivir nuestra verdad pasa por el silencio de la mente.

Cuando la mente se silencia, fluye la alegría, de la misma manera que fluye la gratitud. Es por esto que, tal como reza el dicho, no necesitas nada para ser feliz; en cambio, necesitas algo para estar triste.

¿Qué me da resultado para conectar con la alegría?

CANÁ: EL PRIMER SIGNO Jn 2, 1-12

fe adulta

col munarriz

comentario editorial fa7

 


«Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él»

Cuando se escribe el evangelio de Juan —a finales del siglo primero— hace ya mucho tiempo que los sinópticos están circulando por las comunidades cristianas, lo que significa que los hechos y dichos de Jesús son ya sobradamente conocidos por los fieles. Quizá por esta razón, el cuarto evangelio se plantea como un gran tratado teológico y su estilo es tan distinto del resto de evangelios.

Juan —su comunidad— organiza el evangelio en torno a siete hechos milagrosos sobre los que desarrolla siete mensajes —signos—, con tal carga teológica, que resulta imposible reconstruir lo que realmente sucedió. Además, no tiene ningún empacho en poner sus palabras (las palabras de Juan) en boca de Jesús, lo que significa que los textos que leemos no se corresponden con dichos de Jesús, sino con la elaboración teológica realizada en el seno de sus comunidades.

A veces Juan nos exaspera con su empeño de presentar un Jesús mucho más cercano a una deidad disfrazada, que al hombre verdadero que fascinaba a la gente con sus hechos y sus dichos (no en vano, algunos especialistas descubren en su evangelio no poco elementos gnósticos), pero eso no quita para que los signos que narra nos sigan pareciendo esenciales para una correcta interpretación del mensaje evangélico.

Y este primer signo que nos ofrece es muy sencillo: Jesús es invitado a una boda, se acaba el vino y hace el milagro de convertir el agua ritual en vino de la mejor calidad. Aunque aparentemente es un signo trivial, encierra una trascendencia notable y no es casual que Juan lo sitúe justamente al comienzo de su evangelio.

Y es que nos quiere trasmitir desde el principio la novedad de Jesús, la plenitud que representa. Y lo hace enviándonos un mensaje de fiesta, de abundancia, de felicidad. El Reino no tiene nada que ver con ganarse el cielo a base de renuncias y sacrificios; el Reino es cosecha, es abundancia, es perla preciosa, es tesoro escondido en el campo, es la alegría de quien los encuentra y no duda en venderlo todo por conseguirlo.

Pero hay más, porque se trata un signo sorprendente, casi paradójico, en cuyo texto se dice que «Dios manifestó su gloria»… alegrándoles el día a un puñado de aldeanos que celebraban una boda de pueblo.

El pueblo de Israel — y nosotros exactamente lo mismo— creía manifestar la gloria de Dios construyéndole Templos soberbios, utilizando ornamentos suntuosos, ofreciéndole sacrificios y liturgias solemnes, acatando escrupulosamente la Ley… y Juan les dice —nos dice— que cuando mejor manifestamos la gloria de Dios es cuando somos felices. Como decía Ruiz de Galarreta: «La gloria de Dios es siempre la felicidad de sus hijos».

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí