FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
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jueves, 7 de mayo de 2020

Pensando sobre hechos pasados y amenazas futuras ¿Libertad de expresión o libertad de opresión?


Jose I. González Faus

González Faus
De la opinión a la opresión
Nuestros derechos están siempre limitados por los derechos de los otros.
La libertad de expresión afecta al contenido de lo que se expresa pero no al modo de expresarlo
“Desapruebo lo que usted dice, pero daría mi vida para que pueda seguir diciéndolo”.
“No tomar el santo nombre de los derechos humanos en vano”
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Volver a la “normalidad” es autocondenarse

Leonardo Boff

Boff
Cuando pase la pandemia del coronavirus no nos estará permitido volver a la “normalidad” anterior. Sería, en primer lugar, un desprecio a los miles de personas que han muerto asfixiadas por el virus y una falta de solidaridad con sus familiares y amigos. En segundo lugar, sería la demostración de que no hemos aprendido nada de lo que, más que una crisis, es una llamada urgente a cambiar nuestra forma de vivir en nuestra única Casa Común. Se trata de un llamamiento de la propia Tierra viva, ese superorganismo autorregulado del que somos su parte inteligente y consciente.

El sistema actual pone en peligro las bases de la vida
Volver a la anterior configuración del mundo, hegemonizado por el capitalismo neoliberal, incapaz de resolver sus contradicciones internas y cuyo ADN es su voracidad por un crecimiento ilimitado a costa de la sobreexplotación de la naturaleza y la indiferencia ante la pobreza y la miseria de la gran mayoría de la humanidad producida por ella, es olvidar que dicha configuración está sacudiendo los cimientos ecológicos que sostienen toda la vida en el planeta. Volver a la “normalidad” anterior (business as usual) es prolongar una situación que podría significar nuestra propia autodestrucción.
Si no hacemos una “conversión ecológica radical”, en palabras del Papa Francisco, la Tierra viva podrá reaccionar y contraatacar con virus aún más violentos capaces de hacer desaparecer a la especie humana. Esta no es una opinión meramente personal, sino la opinión de muchos biólogos, cosmólogos y ecologistas que están siguiendo sistemáticamente la creciente degradación de los sistemas-vida y del sistema-Tierra. Hace diez años (2010), como resultado de mis investigaciones en cosmología y en el nuevo paradigma ecológico, escribí el libro Cuidar la Tierra-proteger la vida: cómo evitar el fin del mundo (Record). Los pronósticos que adelantaba han sido confirmados plenamente por la situación actual.
El proyecto capitalista y neoliberal ha sido rechazado
Una de las lecciones que hemos aprendido de la pandemia es la siguiente: si se hubieran seguido los ideales del capitalismo neoliberal –competencia, acumulación privada, individualismo, primacía del mercado sobre la vida y minimización del Estado– la mayoría de la humanidad estaría perdida. Lo que nos ha salvado ha sido la cooperación, la interdependencia de todos con todos, la solidaridad y un Estado suficientemente equipado para ofrecer la posibilidad universal de tratamiento del coronavirus, en el caso del Brasil, el Sistema Único de Salud (SUS).
Hemos hecho algunos descubrimientos: necesitamos un contrato social mundial, porque seguimos siendo rehenes del obsoleto soberanismo de cada país. Los problemas mundiales requieren una solución mundial, acordada entre todos los países. Hemos visto el desastre en la Comunidad Europea, en la que cada país tenía su plan sin considerar la necesaria cooperación con otros países. Fue una devastación generalizada en Italia, en España y últimamente en Estados Unidos, donde la medicina está totalmente privatizada.
Otro descubrimiento ha sido la urgencia de un centro plural de gobierno mundial para asegurar a toda la comunidad de vida (no sólo la humana sino la de todos los seres vivos) lo suficiente y decente para vivir. Los bienes y servicios naturales son escasos y muchos de ellos no son renovables. Con ellos debemos satisfacer las demandas básicas del sistema-vida, pensando también en las generaciones futuras. Es el momento oportuno para crear una renta mínima universal para todos, la persistente prédica del valiente y digno político Eduardo Suplicy.
Una comunidad de destino compartido
Los chinos han visto claramente esta exigencia al promover “una comunidad de destino compartido para toda la humanidad”, texto incorporado en el renovado artículo 35 de la Constitución china. Esta vez, o nos salvamos todos, o engrosaremos la procesión de los que se dirigen a la tumba colectiva. Por eso debemos cambiar urgentemente nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza y con la Tierra, no como señores, montados sobre ella, dilapidándola, sino como partes conscientes y responsables, poniéndonos junto a ella y a sus pies, cuidadores de toda la vida.
A la famosa TINA (There Is No Alternative), “no hay (otra) alternativa” de la cultura del capital, debemos confrontar otra TINA (There Is a New Alternative), “hay una nueva alternativa”. Si en la primera alternativa la centralidad estaba ocupada por el beneficio, el mercado y la dominación de la naturaleza y de los otros (imperialismo), en esta segunda será la vida en su gran diversidad, también la humana con sus muchas culturas y tradiciones la que organizará la nueva forma de habitar la Casa Común. Eso es imperativo y está dentro de las posibilidades humanas: tenemos la ciencia y la tecnología, tenemos una acumulación fantástica de riqueza monetaria, pero falta a la gran mayoría de la humanidad y, lo que es peor, a los Jefes de Estado la conciencia de esta necesidad y la voluntad política de implementarla. Tal vez, ante el riesgo real de nuestra desaparición como especie, por haber llegado a los límites insoportables para la Tierra, el instinto de supervivencia nos haga sociables, fraternos y todos colaboradores y solidarios unos con otros. El tiempo de la competencia ha pasado. Ahora es el tiempo de la cooperación.
La inauguración de una civilización biocentrada
Creo que inauguraremos una civilización biocentrada, cuidadosa y amiga de la vida, como algunos dicen, “la tierra de la buena esperanza”. Se podrá realizar el “bien vivir y convivir” de los pueblos andinos: la armonía de todos con todos, en la familia, en la sociedad, con los demás seres de la naturaleza, con las aguas, con las montañas y hasta con las estrellas del firmamento.
Como el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz ha dicho con razón: “tendremos una ciencia no al servicio del mercado, sino el mercado al servicio de la ciencia”, y yo añadiría, y la ciencia al servicio de la vida.
No saldremos de la pandemia de coronavirus como entramos. Seguramente habrá cambios significativos, tal vez incluso estructurales. El conocido líder indígena, Ailton Krenak, del valle del Río Doce, ha dicho acertadamente: “No sé si saldremos de esta experiencia de la misma manera que entramos. Es como una sacudida para ver lo que realmente importa; el futuro es aquí y ahora, puede que mañana no estemos vivos; ojalá que no volvamos a la normalidad” (O Globo, 01/05/2020, B 6).
Lógicamente, no podemos imaginar que las transformaciones se produzcan de un día a otro. Es comprensible que las fábricas y las cadenas de producción quieran volver a la lógica anterior. Pero ya no serán aceptables. Deberán someterse a un proceso de reconversión en el que todo el aparato de producción industrial y agroindustrial deberá incorporar el factor ecológico como elemento esencial. La responsabilidad social de las empresas no es suficiente. Se impondrá la responsabilidad socio-ecológica.
Se buscarán energías alternativas a las fósiles, menos impactantes para los ecosistemas. Se tendrá más cuidado con la atmósfera, las aguas y los bosques. La protección de la biodiversidad será fundamental para el futuro de la vida y de la alimentación, humana y de toda la comunidad de la vida.
¿Qué tipo de Tierra queremos para el futuro?
Seguramente habrá una gran discusión de ideas sobre qué futuro queremos y qué tipo de Tierra queremos habitar. Cuál será la configuración más adecuada a la fase actual de la Tierra y de la propia humanidad, la fase de planetización y de la percepción cada vez más clara de que no tenemos otra casa común para habitar que ésta. Y que tenemos un destino común, feliz o trágico. Para que sea feliz, debemos cuidarla para que todos podamos caber dentro, incluida la naturaleza.
Existe el riesgo real de polarización de modelos binarios: por un lado los movimientos de integración, de cooperación general y, por otro, la reafirmación de las soberanías nacionales con su proteccionismo. Por un lado el capitalismo “natural” y verde y por otro lado el comunismo reinventado de tercera generación como pronostican Alain Badiou y Slavoy Zizek.
Otros temen un proceso de brutalización radical por parte de los “dueños del poder económico y militar” para asegurar sus privilegios y sus capitales. Sería un despotismo de forma diferente porque se basaría en los medios cibernéticos y en la inteligencia artificial con sus complejos algoritmos, un sistema de vigilancia sobre todas las personas del planeta. La vida social y las libertades estarían permanentemente amenazadas. Pero a todo poder le surgirá siempre un contrapoder. Habría grandes enfrentamientos y conflictos a causa de la exclusión y la miseria de millones de personas que, a pesar de la vigilancia, no se conformarán con las migajas que caen de las mesas de los ricos epulones.
No pocos proponen una glocalización, es decir que el acento se ponga en lo local, en la región con su especificidad geológica, física, ecológica y cultural pero abierta a lo global que involucra a todos. En este biorregionalismo se podría lograr un verdadero desarrollo sostenible, aprovechando los bienes y servicios locales. Prácticamente todo se realizará en la región, con empresas más pequeñas, con una producción agroecológica, sin necesidad de largos transportes que consumen energía y contaminan. La cultura, las artes y las tradiciones serán revividas como una parte importante de la vida social. La gobernanza será participativa, reduciendo las desigualdades y haciendo que la pobreza sea menor, siempre posible, en las sociedades complejas. Es la tesis que el cosmólogo Mark Hathaway y yo defendemos en nuestro libro común El Tao de la Liberación (2010) que fue bien acogida en el ambiente científico y entre los ecologistas hasta el punto de que Fritjof Capra se ofreció a hacer un interesante prefacio.
Otros ven la posibilidad de un ecosocialismo planetario, capaz de lograr lo que el capitalismo, por su esencia competitiva y excluyente, es incapaz de hacer: un contrato social mundial, igualitario e inclusivo, respetuoso de la naturaleza en el que el nosotros (lo comunitario y societario) y no el yo (individualismo) será el eje estructurador de las sociedades y de la comunidad mundial. El ecosocialismo planetario encontró en el franco-brasileño Michael Löwy su más brillante formulador. Tendremos, como reafirma la Carta de la Tierra así como la encíclica del Papa Francisco “sobre el cuidado de la Casa Común”, un modo de vida verdaderamente sostenible y no sólo un desarrollo sostenible.
Al final, pasaremos de una sociedad industrial/consumista a una sociedad de sustentación de toda la vida con un consumo sobrio y solidario; de una cultura de acumulación de bienes materiales a una cultura humanístico-espiritual en la que los bienes intangibles como la solidaridad, la justicia social, la cooperación, los lazos afectivos y no en última instancia la amorosidad y la logique du coeur estarán en sus cimientos.
No sabemos qué tendencia predominará. El ser humano es complejo e indescifrable, se mueve por la benevolencia pero también por la brutalidad. Está completo pero aún no está totalmente (terminado). Aprenderá, a través de errores y aciertos, que la mejor configuración para la coexistencia humana con todos los demás seres de la Madre Tierra debe estar guiada por la lógica del propio universo: este está estructurado, como nos dicen notables cosmólogos y físicos cuánticos, según complejas redes de inter-retro-relaciones. Todo es relación. No existe nada fuera de la relación. Todos se ayudan mutuamente para seguir existiendo y poder co-evolucionar. El propio ser humano es un rizoma (bulbo de raíces) de relaciones en todas las direcciones.
Si se me permite decirlo en términos teológicos: es la imagen y semejanza de la Divinidad que surge como la relación íntima de tres Infinitos, cada uno singular (las singularidades no se suman), Padre, Hijo y Espíritu Santo, que existen eternamente el uno para el otro, con el otro, en el otro y a través del otro, constituyendo un Dios-comunión de amor, de bondad y de belleza infinita.
Tiempos de crisis como el nuestro, de paso de un tipo de mundo a otro, son también tiempos de grandes sueños y utopías. Ellas son las que nos mueven hacia el futuro, incorporando el pasado pero dejando nuestra propia huella en el suelo de la vida. Es fácil pisar la huella dejada por otros, pero ella no nos lleva a ningún camino esperanzador. Debemos hacer nuestra propia huella, marcada por la inagotable esperanza de la victoria de la vida, porque el camino se hace caminando y soñando. Así pues, caminemos.
*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y ha escrito: Cuidar la Tierra-proteger la vida: cómo escapar del fin del mundo, Record, Rio 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano

DOMINGO 14 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,1-12.17-20)

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

PORTADORES DEL EVANGELIO

Lucas recoge en su evangelio un importante discurso de Jesús, dirigido no a los Doce sino a otro grupo numeroso de discípulos a los que envía para que colaboren con él en su proyecto del reino de Dios. Las palabras de Jesús constituyen una especie de carta fundacional donde sus seguidores han de alimentar su tarea evangelizadora. Subrayo algunas líneas maestras.
«Poneos en camino»
Aunque lo olvidamos una y otra vez, la Iglesia está marcada por el envío de Jesús. Por eso es peligroso concebirla como una institución fundada para cuidar y desarrollar su propia religión. Responde mejor al deseo original de Jesús la imagen de un movimiento profético que camina por la historia según la lógica del envío: saliendo de sí misma, pensando en los demás, sirviendo al mundo la Buena Noticia de Dios. «La Iglesia no está ahí para ella misma, sino para la humanidad» (Benedicto XVI).
Por eso es hoy tan peligrosa la tentación de replegarnos sobre nuestros propios intereses, nuestro pasado, nuestras adquisiciones doctrinales, nuestras prácticas y costumbres. Más todavía, si lo hacemos endureciendo nuestra relación con el mundo. ¿Qué es una Iglesia rígida, anquilosada, encerrada en sí misma, sin profetas de Jesús ni portadores del Evangelio?
«Cuando entréis en un pueblo… curad a los enfermos y decid: está cerca de vosotros el reino de Dios»
Esta es la gran noticia: Dios está cerca de nosotros animándonos a hacer más humana la vida. Pero no basta afirmar una verdad para que sea atractiva y deseable. Es necesario revisar nuestra actuación: ¿qué es lo que puede llevar hoy a las personas hacia el Evangelio?, ¿cómo pueden captar a Dios como algo nuevo y bueno?
Seguramente, nos falta amor al mundo actual y no sabemos llegar al corazón del hombre y la mujer de hoy. No basta predicar sermones desde el altar. Hemos de aprender a escuchar más, acoger, curar la vida de los que sufren… solo así encontraremos palabras humildes y buenas que acerquen a ese Jesús cuya ternura insondable nos pone en contacto con Dios, el Padre Bueno de todos.
«Cuando entréis en una casa, decid primero: Paz a esta casa»
La Buena Noticia de Jesús se comunica con respeto total, desde una actitud amistosa y fraterna, contagiando paz. Es un error pretender imponerla desde la superioridad, la amenaza o el resentimiento. Es antievangélico tratar sin amor a las personas solo porque no aceptan nuestro mensaje. Pero ¿cómo lo aceptarán si no se sienten comprendidos por quienes nos presentamos en nombre de Jesús?

EN JESÚS PODEMOS ENCONTRAR AL DIOS-VIDA

col fraymarcos
Jn 14,1-12
El contexto de este evangelio es el discurso de despedida después de la cena en el evangelio de Jn. En el capítulo 13 el centro es Jesús. Termina con la despedida, diciendo: a donde yo voy vosotros no podéis venir. En este capítulo 14 el centro es el Padre. El ambiente es de profunda inquietud y zozobra. La traición de Judas, el anuncio de la negación de Pedro, el anuncio de la partida. Todo es terriblemente inquietante. Está justificada la repetida invitación a la confianza. La clave del mensaje en este capítulo es la relación de Jesús y la de cada uno de sus discípulos con el Padre.
Aunque Jn pone en boca de Jesús todo el discurso, en realidad se trata de reflexiones de la comunidad a través de muchos años de vivencia cristiana. Lo que se propone como futuro es ya presente para el que escribe y para aquella comunidad para la que se escribe. Pero este presente deja entrever un nuevo futuro que el Espíritu irá realizando. Se percibe la dificultad que tiene la comunidad de expresar su experiencia. Esta vivencia pascual está anclada en la presencia viva de Jesús, del Espíritu y del Padre. Los tres forman parte de una Realidad que les acompaña y les transforma.
Creed en Dios y creed también en mí“Pisteuete eis”, no significa creer, en el sentido que damos hoy a esa palabra. Sería “creer” en sentido bíblico, es decir, poned vuestra confianza en… Jn utiliza esta construcción 30 veces, aplicada a Jesús. Solo en 12,44 y aquí pone como término a Dios, indicando claramente la identidad de ambas adhesiones. La confianza en Jesús y la confianza en Dios son la misma realidad. Si buscan a Dios, están en el buen camino, porque están con él. No tienen nada que temer porque Jesús les acercará al Padre con el que está identificado.
En el hogar de mi Padre hay muchas estancias. Jesús va al Padre para procurarles un tipo de relación con Dios, similar a la suya. No hay diferencia entre unas moradas y otras. No se trata de un lugar, sino del ámbito del amor de Dios. En el corazón de Dios, todos tienen cabida. También podía traducirse: en la familia de Dios hay sitio para todos. Todos los seres humanos están llamados a formar parte de la familia del mismo Dios. Jesús está en el seno del Padre y todos pueden sentirse allí.
Todo el lenguaje es mítico-simbólico. Me voy, me quedo, vuelvo, no se puede entender literalmente. Esta teología es clave para entender la marcha de Jesús y a la vez, su permanencia. Aunque la formulación es mítica, el mensaje sigue siendo válido. Hoy tendríamos que decir que la meta de todo está en Dios. Esa identificación con Dios es la que tenemos que descubrir y vivirla ya aquí. En Jesús, Dios ha manifestado su proyecto para el hombre, que se tiene que realizar en cada uno.
Yo soy Camino. Yo soy Verdad. Yo soy Vida. Sin artículo ni determinado ni indeterminado, porque lo que se quiere decir que está más allá de ambos. Se trata del texto más profundo de todo el evangelio. Camino, Verdad, Vida hacen referencia al Padre. No se pueden separar los conceptos. La Realidad a la que se refieren está más allá de tiempo y espacio. Se han dado infinidad de interpretaciones desde los primeros padres y siguen hoy los exégetas intentando desentrañar el significado del texto.
Jesús es Camino, que empieza y termina en Dios. En medio está Jesús, pero no significa espacio ninguno. Desde Dios hasta Dios no puede haber ningún trecho. Jesús es, como todo ser humano, un proyecto ya realizado, porque recorrió el camino que le llevó a la plenitud humana. Ese camino es el amor total que abarca toda su vida. Los que le siguen deben recorrer también ese camino, es decir, ir de Dios que es su origen hasta Dios que es la meta. En el AT el camino era la Ley. Jesús la sustituye por su persona.
Yo soy verdad, es decir soy lo que tengo que ser. No se trata de la verdad lógica sino de la verdad ontológica que hace referencia al ser. Jesús es auténtico, hace presente a Dios, que es su verdadero ser. Es lo que tiene que ser. Lo contrario sería ser falso. “Yo soy” es el nombre que se dio a sí mismo Dios en la zarza. Jn repite hasta la saciedad el “yo soy”. El complemento puede ser cualquiera: puerta, pastor, camino, vida, verdad, vid. Si descubro y vivo que Dios está identificado conmigo, ya lo soy todo.
Yo soy Vida, es decir, lo esencial de mi ser está en la energía (Dios) que hace que sea lo que soy. Recordad: "El Padre que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me coma, vivirá por mí." Está hablando de la misma Vida que es Dios, que se le ha comunicado a él y que se nos comunica a nosotros. De la misma manera que no podemos encontrar la vida biológica independientemente de un ser que la posea, así no podemos encontrarnos con un Dios ahí fuera separado de un ser que lo manifieste.
Nadie va al Padre sino por mí. También se podía decir: a nadie viene el Padre si no es por mí. En c. 6 había dicho: “nadie viene a mí si el Padre no lo atrae”. Las dos ideas se complementan. Para el que nace del Espíritu, el Padre no es alguien lejano ni en espacio ni en tiempo, su presencia es inmediata. Hacerse hijo es hacer presente al Padre. La identificación con Jesús, hace al discípulo participar de la misma Vida-Dios. Ni el Padre tiene que venir de ninguna parte ni nosotros que ir. Él está ya en nosotros.
“Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre”. Una vez más se refleja el “ya, pero todavía no” de la primera comunidad. El seguimiento de Jesús es un dinamismo constante. No se trata de progresar en el conocimiento, sino en la comunión por amor. El conocimiento vivencial de Jesús, hará que el Padre se manifieste en el discípulo. Lo que pide Felipe es una teofanía como las narradas en el AT. Piensa que Jesús es un representante de Dios, no la presencia misma de Dios.
¿Cómo dices tú, muéstranos al Padre? Esta queja es una clara reflexión pascual. En su vida pública, sus seguidores no entendieron ni jota de lo que era Jesús. Felipe sigue separando a Dios del hombre. No ha descubierto el alcance del amor-Dios ni su proyecto sobre el hombre. No se han enterado de que Dios sólo es visible en el hombre. Desde esta perspectiva, Jesús podía decir: quien me ve a mí, ve a mi Padre. Y: si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre porque el Padre es más que yo. Seguimos cayendo en la trampa de querer ver a Dios de manera rotunda y segura.
“Las exigencias que os propongo no lo hablo por cuenta propia”. “Remata” no significa dicho o palabra sino propuesta, exigencia realizada y manifestada a través de la vida. Fíjate que a continuación habla de obras: “el Padre que permanece en mí, él mismo hace las obras”. Y a continuación: “si no me creéis a mí, creed a las obras”. Las obras son la manifestación de que Dios está en Jesús. El Padre ejerce su actividad creadora a través de Jesús. Él, a partir de su propia experiencia, propone las “exigencias” que Dios le pide a él. Jesús, a través de sus obras, realiza el designio creador.

IGLESIA NACIENTE, SUFRIENTE, CREYENTE

col sicre

Domingo 5º de Pascua
Como indiqué el domingo pasado, las tres lecturas de los domingos de Pascua nos hablan de los orígenes de la Iglesia, de las persecuciones de la Iglesia, y de nuestra relación con Jesús.
Iglesia naciente
La primera lectura nos cuenta la institución de los diáconos y el aumento progresivo de la comunidad, subrayando el hecho de que se uniesen a ella incluso sacerdotes.
La comunidad de Jerusalén estaba formada por judíos de lengua hebrea y judíos de lengua griega (probablemente originarios de países extranjeros, la Diáspora). Los problemas lingüísticos, tan típicos de nuestra época, se daban ya entonces. Los de lengua hebrea se consideraban superiores, los auténticos. Y eso repercute en la atención a las viudas. Lucas, que en otros pasajes del libro de los Hechos subraya tanto el amor mutuo y la igualdad, no puede ocultar en este caso que, desde el principio, se dieron problemas en la comunidad cristiana por motivos económicos.
Los diáconos son siete, número simbólico, de plenitud. Aunque parecen elegidos para una misión puramente material, permitiendo a los apóstoles dedicarse al apostolado y la oración, en realidad, los dos primeros, Esteban y Felipe, desempeñaron también una intensa labor apostólica. Esteban será, además, el primer mártir cristiano.
Dignidad de la Iglesia sufriente
La primera carta de Pedro recuerda las numerosas persecuciones y dificultades que atravesó la primitiva iglesia. Lo vimos el domingo pasado y lo veremos en los siguientes. Pero este domingo, aunque se menciona a quienes rechazan a Jesús y el evangelio, la fuerza recae en recordar a cristianos difamados e insultados la enorme dignidad que Dios les ha concedido.
Mientras los judíos, después de la caída de Jerusalén (año 70), se encuentran sin templo ni posibilidad de ofrecer sacrificios al Señor, los cristianos se convierten en un nuevo templo, en nuevos sacerdotes que ofrecen víctimas a Dios por medio de Jesucristo.
Al final, recogiendo diversas alusiones del Antiguo Testamento, traza una imagen espléndida de la comunidad cristiana: «Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa».
En nuestra época, cuando la Iglesia parece cada vez menos importante y se ve atacada y condenada en numerosos ambientes, estas palabras de la carta nos pueden servir de ánimo y consuelo.
Iglesia creyente
El evangelio nos sitúa en la última cena, cuando Jesús se despide de sus discípulos. En el pasaje seleccionado podemos distinguir tres partes: el hotel, el camino hacia él, los huéspedes.
El hotel. En la primera parte, Jesús sabe el miedo que puede embargar a los discípulos cuando él desaparezca y queden solos. Y los anima a no temblar, insistiéndoles en que volverán a encontrarse y estarán definitivamente juntos en el gran hotel de Dios, repleto de estancias. Como diría san Pablo, hablando de lo que ocurrirá después de la muerte: «Y así estaremos siempre con el Señor». Esta primera parte, válida para todos los tiempos, adquiere especial significado en esto meses en los que la epidemia del coronavirus ha causado tantas muertes y miles de personas no han podido ni siquiera despedirse de sus seres queridos. No están solos. Están con el Señor.
El camino. Tomás, realista como siempre, le objeta a Jesús: «No sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?». Esto le permite a Jesús ofrecer una de las mejores definiciones de sí mismo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida.» ¿Cómo hablar de Jesús a quienes no lo conocen o lo conocen poco? La mejor fórmula no es la del Concilio de Calcedonia: «Dios de Dios, luz de luz…». Es preferible esta otra.
Sugiere que para llegar a Dios hay muchos caminos, pero para llegar a Dios como Padre el único camino es Jesús. El musulmán alaba a Dios como Fuerte (Alla hu akbar). El cristiano lo considera Padre.
Jesús es también la verdad en medio de las dudas y frente al escepticismo que mostrará más tarde Pilato. La pregunta correcta no es: «¿Qué es la verdad?», sino «¿Quién es la verdad?». La verdad no es un concepto ni un sistema filosófico, se encarna en una persona.  
Jesús es también la vida que todos anhelamos, la vida eterna, que empieza ya en este mundo y que consiste «en que te conozcan a ti, único dios verdadero, y a quien enviaste, Jesucristo».
Los huéspedes. Una nueva interrupción, esta vez de Felipe, desemboca en el pasaje más difícil y desconcertante. Ahora no hace falta recorrer ningún camino para llegar al Padre. Para verlo, basta con mirar a Jesús. Estas palabras, que a oídos de los judíos sonarían como pura blasfemia, nos invitan a creer en Jesús como se cree en Dios; a creer que, quien lo ve a él, ve al Padre; quien lo conoce a él, conoce al Padre; que él está en el Padre y el Padre en él. Y al final, el mayor desafío: creer que nosotros, si creemos en Jesús, haremos obras más grandes que las que él hizo. Parece imposible. El padre del niño epiléptico habría dicho: «Creo, Señor, pero me falta mucho. Compensa tú a lo que en mí hay de incrédulo».
La Iglesia debatirá durante siglos la relación entre Jesús y el Padre, y no llegará a una formulación definitiva hasta casi cuatrocientos años más tarde, en el concilio de Calcedonia (año 452). El evangelio de Juan anticipa la fe que hemos heredado y confesamos.

YO CREO EN TI

comentario editorial
Ve con confianza en la dirección de tus sueños y vive la vida que has imaginado (Henry David Thoreau)
10 de mayo. DOMINGO V DE PASCUA
Jn 14, 1-12
No os tu turbéis, creed en Dios en mí (v14, 1)
Muchas veces escuchamos decir a la gente que las personas religiosas no piensan, no se cuestionan las cosas, no son inteligentes; los católicos repiten lo que dice el Papa, creen en dogmas, pero no saben explicar lo que creen.
Y si bien, como en todo, existen personas que quizás repiten sin reflexionar, o creen sin cuestionar, no son la mayoría, pues todo buen cristiano debe conocer lo que cree. La fe no es ciega, es luz, lo cual nos permite ver profundamente y comprender la realidad de un modo único.
La fe no es irracional; si bien va más allá de la razón, no queda limitada por ella. La fe es racional, es lógica.
“Las esperanzas vanas y engañosas son para el imbécil, los sueños dan alas a los insensatos; tratar de asir una sombra o perseguir el viento es buscar apoyo en los sueños” (Eclesiástico 34, 1-2)
YO SOY EL CAMINO
Pero las palabras de Jesús no es suficiente soñarlas, hay que oírlas bien primero, y luego llevarlas a la práctica.
Quienes no nos engañan nunca, porque la trampa sería una traición a su propia naturaleza, son los animales y las plantas, y porque según el Antiguo Testamento, “todo lo creado es carne mortal (Génesis 6, 13), o Isaías 40, 6: “Toda carne mortal como hierba, y toda su belleza flor campestre”.
En La vida secreta de las plantas, Peter Tompkins y Christopher Bird dicen: 
“Las plantas son seres vivos maravillosos, únicas criaturas que en medio del silencio producen su propio alimento y constituyen la mayor fuente de riqueza de nuestro planetay que todos los seres existentes -el hombre, las plantas, la Tierra, los planetas y las estrellas- se relacionan íntimamente entre sí: lo que afecta a uno de ellos afecta a los demás, manteniendo relaciones físicas, emocionales y espirituales entre las plantas y el hombre.
Si yo no creyera en ti, Jesús, pensaría que te estoy traicionando, a ti y a mí de algún modo, y sentiría y tendría grandes remordimientos en las ideas de mi conciencia.
Escribió Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray: Todos los impulsos que nos esforzamos por estrangular se multiplican en la mente y nos envenenan. Después no queda nada, excepto el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de un remordimiento.
Lo ideal sería estar convencidos de que Dios hizo desde el principio un mundo distinto, que está dentro y fuera de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir.
Zaida C. de Ramón dice así en uno de sus Poemas:

COMO UN BARCO A LA DERIVA

Nunca olvidaré aquel día
cuando a mi vida llegaste
en tinieblas yo me hallaba,
mas Tú mi senda alumbraste.

Entre multitud de gente
vagaba sin esperanza
como un barco a la deriva
naufragando, iba mi alma.

A inquirir comencé un día
¿qué pasaba? no sabía
entre temores y dudas,
existía, mas no vivía.

¿Qué pasa conmigo, Dios?
¿Qué es lo que me está pasando?
Quiero reír y no puedo;
siempre termino llorando.

Ayúdame mi buen Dios;
ayúdame, te lo pido
sana ya mi corazón
y llena hoy mi vacío

martes, 5 de mayo de 2020

La Jerarquía de la Iglesia da la espalda al pueblo


Ya sé que hoy existen muchas quejas entre ciudadanos y cristianos que sienten que los obispos están más preocupados por mantener su status como institución que en quienes sufren la pandemia en sus cuerpor, en sus familiares o en sus consecuencias económicas. Este no es sino un documento más. Pero está firmado por cuatro valencianos amigos míos, valencianos que sienten que obispos valencianos (Reig, Cañizares...) se hayan distinguido en criticar al actual gobierno que -junto con el PP y VOX-  consideran un mal por ser socialistas comunistas y por hacerles responsables de los muertos. Ellos son conscientes y testimonian con su voz, que no toda nuestra diócesis es así: hay muchos católicos también en Valencia, incluidos seglares, curas y religiosos, que están dando el pecho en atención a los afectados de diversas formas por la pandemia. Gracias Pascual, Gramaje, Bay y  Albert por redactar y enviarnos el documento. AD.
Estamos en una situación de emergencia a consecuencia de la pandemia, de tal calibre que ha alcanzado hasta el espacio de lo sagrado. Y en nuestra sociedad, donde la religión y lo sagrado han tenido un protagonismo tan categórico en todos los momentos decisivos de nuestra historia, cuando esta situación se la está calificando de catástrofe histórica,  la Institución de la Jerarquía Católica, como representantes de la religión católica, también ha sido puesta a prueba, pudiéndose constatar, en una gran parte de nuestra sociedad, un sentimiento de decepción, en atención a que se esperaba otra colaboración por parte de la Institución.

Miguel Ángel García Morcuende: “El cuidado Pastoral hoy es prioritario; creatividad, audacia y discernimiento”

Miguel Ángel García Morcuende SDB

De manera súbita nos hemos encontrado que somos tremendamente vulnerables y frágiles. El Covid-19 nos exige asumir medidas que incluso nos alejan de la posibilidad de acercarnos a los otros; el confinamiento hasta ahora sigue siendo una de las medidas más recomendada por su efectividad en la propagación del virus, haciéndola incluso obligatoria.
Este aislamiento involuntario ha permitido que una galería de rostros valientes esté intensificando su labor, brindando atención con gestos desinteresados y llenos de humanidad; vemos pintado en ANS a diario un lienzo multicolor salesiano de iniciativas educativo-pastorales para acortar las distancias con los niños, adolescentes y jóvenes. Y mientras tanto, el educador salesiano se está preguntando: ¿Qué respuesta pastoral real y coherente en tiempos de pandemia? ¿Con qué desafíos? ¿Con qué criterios? ¿Cuál debe ser nuestra motivación? IR A LA PÁGINA

La Familia Salesiana comparte la web www.mayosalesiano.es

En el horizonte, está la fiesta de nuestra Madre, María Auxiliadora, el próximo 24 de mayo. Pese a las circunstancias actuales, la Familia Salesiana quiere celebrar este mes con alegría y contagiar esta devoción por la Virgen. Por eso, se ha puesto en marcha la web www.mayosalesiano.es, donde se pueden encontrar oraciones, reflexiones y otros recursos para vivir con intensidad este mes mariano.
 
 
 
 
¿Qué puedo encontrar para vivir el mes de mayo desde casa?
 
 
 

Todos los días:

  • Con flores a María: Imagen de la Auxiliara, breve reflexión y flor.
  • Reza con María: 
Audio con el rosario rezado por un grupo de ADMA
“Esta oración es contigo”. Propuesta de oración de las Salesianas, con una reflexión, canción y oración.
  • Regina Coeli. Enlace para escuchar y rezar esta oración mariana del tiempo de Pascua.
  • Reflexión-espiritualidad mariana salesiana: Textos o video, que nos ayuden a profundizar en la devoción a María.
  • Una lámina para Infantil y primeros cursos de Primaria que se puede descargar y colorear.

¿Y algo especial?
 
Cada Semana:

Material de reflexión y oración para ESO-Bachillerato.
 
  • Los lunes: Un videomensaje del Delgado Nacional de ADMA, los inspectores salesianos, la inspectora FMA.
  • Los martes: Video oración-reflexión sobre los “lugares” de María.
  • Los miércoles y sábados: Propuesta de película, con la Virgen como protagonista, con enlace para verla y una ficha de presentación.
  • Los jueves: A las 19’00, retransmisión en directo de la Adoración Eucarística desde una comunidad salesiana.
  • Los viernes: Propuesta de catequesis en familia, que imparten los padres para los chicos y chicas de 3º-4º de Primaria.

Novena a la Auxiliadora: Del 15 al 23
  • Cada día propuesta de reflexión, sugerencias para la misa.
  • 20’00 h. Retransmisión de la Novena desde la Basílica de María Auxiliadora de Sevilla (Salesianos-Trinidad) predicada por José Miguel Núñez SDB.

Sábado 23: A las 22’00, Vigilia Mariana preparada por Salesianos Cooperadores.

24 de mayo: A las 20’00 Eucaristía para toda la Familia Salesiana de España desde la Basílica de María Auxiliadora de Sevilla (Salesianos-Trinidad), presidida por Ángel Asurmendi, Inspector de Salesianos SMX. Accede en mayosalesiano.es
 
 

Adjuntos

Misa recuerdo por los salesianos difuntos

La Eucaristía se celebrará el jueves 7 de mayo a las 19:00 h. y se retransmitirá por YouTube desde SalesianosES.

 
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La pandemia del coronavirus se ha llevado a un grupo importante de salesianos de nuestra inspectoría. No hemos podido unirnos como comunidad inspectorial para celebrar su paso a la Vida. Al inicio de este mes de mayo, vamos a celebrar un funeral, el próximo jueves 7, a las 19’00, que retransmitiremos por el canal de YouTube de SalesianosES.
 
Rezaremos también, como venimos haciendo estos días en cada comunidad, por amigos y familiares, por los miembros de nuestras comunidades educativas y de la Familia Salesiana que han fallecido.
  
Estáis invitados a celebrar, encontrarnos y recordar a nuestros seres queridos, y en particular a los salesianos que nos han dejado, con la esperanza de que gocen ya del paraíso como prometía Don Bosco.

El Papa pide unidad a los políticos en la pandemia, “porque la unidad es superior al conflicto”


Jose Manuel Vidal

Papa Francisco7
“Que el Señor ayude a los gobernantes y les dé fuerzas, porque su trabajo no es fácil”
“Momento de crisis es un momento de decisión, de opción. Todos tenemos y tendremos momentos de crisis: personales, sociales. Esta pandemia es un momento de crisis social”
“En mi tierra se dice: ‘Cuando vas a caballo y tienes que atravesar un rio, no cambies de caballo en medio del río’. En crisis estemos muy seguros en las convicciones de la fe. En crisis hace falta la perseverancia, el silencio. Es el momento de la fidelidad, no de hacer cambios”
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Aprender a ser humanos

Pedro Pierre
 Redes Cristianas
Eso es la meta de la vida de toda persona: Ser plenamente humano. Porque de niño somos egoístas e incapaces de desenvolvernos solos. Adolescentes: pasamos a otra etapa de la vida y descubrimos la dimensión social de la existencia: existen otras personas y juntos podemos lograr metas imposibles de alcanzar si estamos solos. Jóvenes: buscamos la manera de lograr ser independientes de nuestra familia, preparándonos para alguna profesión y buscando la manera de entender el misterio de la vida y del amor.
Llegamos a ser adultos cuando nos ganamos la vida, fundamos una familia, somos útiles a los demás, desarrollamos la dimensión espiritual que anida en nosotros. Viejos: miramos las cosechas de las semillas que hemos sembrado, gozamos de las amistades cultivadas desde siempre, compartimos sabidurías adquiridas en las luchas, los sufrimientos y los fracasos, nos sentimos en sintonía con mucha gente, vivimos en una mayor armonía con la naturaleza, nos dejamos poseer por una mayor comunión con el gran Misterio que llamamos Dios. Eso ‘ser humano’: no dejar de crecer siempre.
Este tiempo de encierro en el espacio de la casa nos obliga a repensar nuestra vida y nuestra manera de vivir. Frente a la pandemia de coronavirus nos sentimos frágiles, desamparados, desprotegidos, mortales. ¿Dónde estarán los puertos de salvación? ¿Serán nuestros gobernantes? incapaces de orientarnos, proteger nuestra salud y nuestra existencia. ¿Serán nuestras capacidades personales? pero nos enseñaron en la escuela, el colegio y la universidad a ser individualistas, competentes a costo de los demás, agresivos en nuestras relaciones, ávidos de dinero y poder sin mirar a quién le hace daño, consumistas de todo lo que nos presentan, corruptos para alcanzar lo que más deseamos… Nos enseñaron a ser productivos, para unos pocos, e inútiles no sólo a los demás sino a nosotros mismos.
Los puertos de salvación: ¿serán las religiones? El mismo Jesús, condenado por las autoridades religiosas de su tiempo, murió en la cruz gritando: “Padre, ¿por qué me has abandonado?” ¿Qué pueden las religiones frente a la pandemia actual? Rezar, sacar a los santos, decir misas en Iglesias vacías, pasear a la Madre de Jesús por los cielos ecuatorianos… prácticas ineficaces de tiempos idos. Jesús había venido para otra cosa: curar a los enfermos y encaminar a los pobres a compartir entre sí para crear nuevas relaciones humanos y sociales, en nombre de un Dios Padre y Madre que nos quiere de pie, no de rodillas, y hermanos y no desconocidos o enemigos.
Terminada la cuarentena, ¿vamos a volver al desorden, a la desorganización, a la indiferencia, a la complicidad, a los vicios, a la maldad individual, colectiva y estructural de nuestras instituciones? Todo esto ha producido la pandemia que estamos incapaces de controlar. La Tierra está cansada de los humanos que la destruimos o no la defendamos ni cuidamos ni protegemos, sino que dejamos desaparecer miles de especies animales y vegetales cada semana en algún lugar de nuestro planeta sin preocuparnos, sin ver que necesitamos de ella para respirar, comer, curarnos, en una palabra vivir, sobrevivir. ¿Hasta cuándo?
Ya es tarde. Si continuamos así, habrá una noche en que la próxima generación no amanecerá porque la noche y el frío se harán perpetuos con la muerte de la vida. Vamos a entender por el cataclismo de varios millones de enfermos y de centenares de miles de muertos… ¡por una gripe!.. que hay que encontrar un sentido a nuestra existencia y otro camino para nuestra sociedad. No es por gusto que hemos llegado a este mundo: la Vida nos ha regalado un cuerpo espiritual o un alma corporal para colaborar a perfeccionar la vida y multiplicar el amor. ¿Qué hemos hecho con nuestra propia vida? ¿Qué hemos hecho por una vida mejor para los demás? ¿Qué hemos hecho para conocer a Dios y reconocerlo en todos el que sufre y pasa necesidad? ¿Qué hemos hecho del proyecto de Jesús que es el Reino, es decir, un mundo de hermanos felices? Allí sí, podemos aplicarnos la maldición de Jesús en sus parábolas: la de “las vírgenes descuidadas”: “¡No les conozco!” y la del juicio final: “¡Malditos! Váyanse al fuego eterno!”
Esta pandemia es una llamado apremiante de Dios en los gritos de los pobres y de la naturaleza para ser verdaderamente humanos, creciendo individualmente, fraternizando colectivamente, implementando una organización económica, política y cultural que nos haga iguales, equitativos, responsables de nuestras vidas y de nuestras instituciones… dejando atrás a todos aquellos que se creen nuestros salvadores materiales, sociales y religiosos.
Esta pandemia no exige a gritos ser humanos ya, es decir, hermanos, arrimados a nuestra Madre Naturaleza y agarrados con el Dios de Vida y del Amor porque hacemos que la Vida y el Amor nos habiten más y más. Así seremos ‘¡bendecidos!’ y salvados.

Juan Yzuel: “No se oye suficientemente a la Iglesia como voz libre, crítica, compasiva y solidaria”


José Manuel Vidal

“¿Cómo prepararnos para la pandemia de trastornos mentales que va a seguir a todo esto?”
“¿Qué está pasando con los inmigrantes sin papeles? ¿Qué ocurre con las familias que se han quedado sin ninguna entrada económica? ¿Podría la Iglesia abanderar de forma clara el acceso a una renta básica?”
“Debemos reconocer que el enemigo lo tenemos dentro. La secular tendencia al anticlericalismo está dentro del ADN de los mismos católicos españoles”
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José I. González Faus: “¿Fariseísmo católico? ¿Empeñarse en ir a Misa en tiempos de confinamiento?”


González Faus
El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado’
“Pocos datos hay más garantizados de la vida de Jesús que el que hacía curaciones en día de precepto”
“Antes que comer el cuerpo y beber la sangre del Hijo del Hombre es necessario ‘tragarse a Jesús'”
“Un fariseísmo católico equivaldría a un catolicismo no cristiano”
“Parece innegable que el fariseísmo es la gran tentación de un cierto catolicismo”
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José María Castillo, al cardenal Sarah: "El rito, cumplido al pie de la letra, tranquiliza la conciencia... y nos engaña"


El cardenal Sarah, Prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, en la Curia Romana de la Iglesia Católica, ha dicho públicamente que es una falta de respeto y una “locura total” llevar la sagrada comunión a un enfermo, haciendo eso de tal manera que la hostia consagrada se lleve metida en un sobre o en una bolsa. Como es lógico, esta declaración pública de un personaje, tan importante en estos asuntos, está dando que hablar. LEER NOTICIA