FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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sábado, 16 de noviembre de 2019

Bolsonaro, teólogo y predicador del cristoneofascismo

Juan José Tamayo, teólogo
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Pasé buena parte del mes de agosto como profesor en diferentes universidades brasileñas: PUC-Paraná, PUC-Minas y PUC-Campinas. En mis diálogos con el profesorado, el alumnado y con analistas políticos tuve la oportunidad de conocer de cerca la calamitosa situación de Brasil durante los meses de presidencia de Bolsonaro y participé en manifestaciones contra su política social y educativa. Oí a los propios ciudadanos llamar a Brasil el país de las tres “B’s”: Bala, Buey y Biblia, la tres en complicidad, con la Biblia como instrumento legitimador del incremento de la violencia institucional y del extractivismo.

En una de las clases, un estudiante de teología comentó: “En la Iglesia nos prohíben hablar de política y Bolsonaro hace teología”. “Ah, ¿Bolsonaro es teólogo?”, pregunté. “No, nunca estudió teología, pero está constantemente hablando de Dios y citando la Biblia”, fue su respuesta.
“Ya entiendo –respondí-: entonces es teólogo cristo-neofascista, que tiene secuestrada la Biblia y ha puesto a Dios a su servicio. Mi comentario provocó el asentimiento de la clase con claras muestras de rechazo hacia el presidente y su política autoritaria y restrictiva de las libertades individuales y civiles. Pero no es solo teólogo del cristo-neofascismo, sino su más importante predicador en Brasil y en el mundo, en alianza con los sectores evangélicos fundamentalistas, con Trump, los partidos políticos de la extrema derecha y los gobernantes europeos xenófobos.

El término “cristofascismo” fue creado por la teóloga alemana Dorothee Sölle en 1970 en su libro Más allá de la mera obediencia. Sobre la ética cristiana para el futuro para caracterizar la legitimación de la ideología totalitaria del nazismo por parte de sectores de la Iglesia cristiana –católica y protestante- en Alemania. El teólogo de las religiones Paul Knitter lo define como la ideología que considera el cristianismo sobre otras religiones, espiritualidades, culturas y partidos políticos que no caminan bajo el estandarte de Cristo. Estamos ante la más grave perversión del cristianismo.
Bolsonaro es hoy el ejemplo del cristoneofascismo en estado puro. El slogan de su campaña electoral, con el que también concluyó el discurso de la toma de posesión como presidente de Brasil fue: “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”. Lo reiteró en uno de los cultos en los que participó en la Iglesia Evangélica Sara Nossa Terra en julio pasado: “Debo mi vida a Dios y este mandato está al servicio del Señor. En nuestro gobierno, Dios está encima de todo”. Lo que muchos consideramos un secuestro político de Dios, el ministro de Asuntos Exteriores, Ernesto Araújo, lo consideró una liberación de Dios, “triste prisionero…, que vuelve a circular libremente por el alma humana.”. Teísmo político puro y duro!
Una característica de la presidencia de Bolsonaro es el providencialismo religioso, que consiste en interpretar la historia desde un Dios providente, como cuando considera un milagro el haberse librado del atentado sufrido durante la campaña electoral y mayor milagro todavía haber ganado las elecciones. El ministro de la Casa Civil Onyx Lorenzoni aplica a Bolsonaro las palabras de Jesús: “Muchos son los llamados y pocos los elegidos” y dice que Dios “eligió al más improbable”. En eso tiene razón. Lo que dudo –o mejor, niego- es que fuera Dios quien lo eligiera o legitimara su elección. Comentando la soledad de los dos presidentes anteriores tras las primeras semanas de asumir el gobierno, comentó que uno de los motivos de dicha soledad era “el alejamiento de Dios, nuestro creador”.
Brasil tiene una larga tradición de Estado laico, que Bolsonaro parece ratificar, pero lo hace tramposamente porque introduce una distinción que desemboca en confesionalidad: “El Estado es laico, pero nosotros –“yo”, dice en otras ocasiones- somos cristianos”. Confesionalidad que extendió al Tribunal Supremo Federal para el que anunció que de los dos jueces que tenía que nombrar “uno sería evangélico”. ¿Respeto al pluralismo? En absoluto. Lo niega. Prometió todas las religiones “y seguir la tradición judeocristana”.
Bolsonaro está convirtiendo la Amazonía, que es un Bien Común de la Tierra y de la Humanidad, en una selva en llamas, mercancía y agronegocio, que pone a disposición de las multinacionales, y desemboca en agrotóxico. Su deforestación avanza a pasos agigantados, como nunca había sucedido antes que él. Ha frenado los recursos destinados a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. Ha desmantelado los principales organismos dedicados a la protección de la selva y de los territorios de los pueblos originarios. Y lo hace basándose en Dios: “Dios por encima de todos”, en este caso, por encima de la Naturaleza, que, hablando en términos teológicos, es creación divina. Dios es colocado en contradicción consigo mismo.
Pero, ¿qué Dios es el de Bolsonaro? Según Eleane Brum (“El Dios del odio de Bolsonaro”, EL PAÍS, 2 de enero de 2019), el que odia el mundo globalizado, el que cree que los inmigrantes pueden amenazar la soberanía de Brasil, el que cree que las escuelas del país se han convertido en una verdadera bacanal infantil alentada por profesores defensores de la “ideología de género”. Y yo añado: el Dios escéptico ante el calentamiento global, insensible a la violencia de género, militarista, hecho a imagen y semejanza del militar Bolsonaro, defensor de dictadores y dictaduras, entre ellas la de Chile, a cuyo dictador Augusto Pinochet elogió al tiempo que criticaba a Michelle Bachelet, expresidenta de chile y actual Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cuyo padre fue encarcelado, torturado y murió en 1974 en cautiverio.
Es constante su presencia en los templos de los evangélicos fundamentalistas-. Últimamente tuvo un gran impacto mediático su visita al Templo de Salomón de la Iglesia Universal del Reino de Dios, del obispo Edir Macedo, en una escena inusual: el presidente de la República arrodillado ante el obispo Macedo, que le impuso las manos y le bendijo. Es permanente su recurso a la Biblia para legitimar su política homófoba, machista, racista y ultra-neo-liberal, en una palabra, neofascista en un claro secuestro del texto sagrado judeo-cristiano, que lee de manera fundamentalista.
A Brasilia ha llegado la organización norteamericana “Capitol Ministries”, cuyo objetivo es la creación de discípulos de Cristo en el ámbito político en todo el mundo. En el caso de Brasil lo que pretende es “reconstruir la nación brasileña a partir de valores cristianos forjados a través del estudio de la Palabra de Dios” y llevar los estudios bíblicos a Bolsonaro y sus ministros, mantener reuniones bíblicas individuales con los parlamentarios, especialmente con los no convertidos, y conseguir que cada parlamentario del Congreso Nacional reciba los textos bíblicos a estudiar impresos, por email o por móvil (cf. Andrea Dip y Natália Viana, “Os pastores de Trump chegam a Brasília”, El País, 14 ed. brasileña).

Estos son algunos ejemplos que justifican identificar a Jair Messias Bolsonaro como teólogo y predicador del teísmo político en su versión cristoneofascista.
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Teologías del Sur. El giro descolonizador (Trotta, Madrid, 2017). 

jueves, 14 de noviembre de 2019

Si perseveráis os salvaréis - 33º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C

Jacob Zuma, acusado por fraude y pastor honorario


Ramón Echeverría

“Al perro flaco todo se le vuelven pulgas”. Así ha sido en estas últimas semanas para Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica entre 2009 y 2018. Tras apelar en varias ocasiones para que su caso fuera sobreseído, la Corte Suprema sudafricana falló el 11 de octubre que Zuma debe ser juzgado por 16 cargos de fraude, crimen organizado y blanqueo de dinero. Las acusaciones están relacionadas con la compra de armamento por parte del gobierno sudafricano en 1999 por un valor de R30.000 millones. Según investigadores británicos y alemanes, varios miembros del ANC habrían recibido unos R1.000 millones en comisiones. Jacob Zuma era vicepresidente de la ANC en 1997, cuando Thabo Mbeki (vicepresidente entonces de Sudáfrica) abrió las licitaciones para la compra de armamento, y fue a su vez nombrado vicepresidente de Sudáfrica cuando Mbeki sucedió a Mandela en junio de 1999. Los contratos de compra se firmaron seis meses más tarde. En la acusación contra Jacob Zuma está incluido el grupo francés Thel (bajo el nombre de Thomson-CSF hasta el año 2000) que, naturalmente, defiende que “siempre ha respetado la ley y tiene una política de tolerancia cero contra la corrupción”. (Para la crónica: en 2005 Mbeki hizo dimitir a Zuma que ya estaba acusado por corrupción. En 2007 Zuma venció a Mbeki en la elección a la presidencia del ANC. Y en septiembre de 2008 Mbeki tuvo que dimitir como presidente sudafricano después de que el comité ejecutivo del ANC declarara que Mbeki ya no estaba capacitado para dirigir el país).
La acusación de blanqueo de dinero se refiere a 783 pagos, por un total de más de un millón de rands que Zuma recibió de su antiguo asesor financiero, condenado como estafador, Schabir Shaik. Está además su conexión con los hermanos Gupta, por la que el ANC le obligó a dimitir el año pasado. Este 7 de noviembre el Tesoro estadounidense sancionó a los Gupta por considerarlos “una importante red de corrupción”. Al día siguiente también lo hizo un tribunal sudafricano. Por si no bastara, el Alto Tribunal de Durban condenó en julio a Zuma por un tweet en el que llamaba “agente enemigo”, equivalente en el contexto sudafricano a “agente del apartheid”, a Derek Hanekom, conocido y admirado sudafricano blanco, antiguo miembro del ANC, acusado de alta traición y encarcelado durante el apartheid, ministro después con Mandela y los presidentes que le han seguido. La semana pasada el tribunal de Pietermaritzburg no aceptó la excusa de Zuma de que lo de “agente enemigo” era sólo porque, como miembro del comité del ANC, Hanekom había pedido la dimisión de Zuma. También el gobierno de Cyril Ramaphosa lanzó en agosto del pasado año una investigación judicial sobre un posible “State Capture” (saqueo sistemático de las arcas del estado) por parte de Zuma. Éste habría debido presentarse la semana pasada ante la comisión de investigación, pero no lo hizo, alegando motivos de salud. Aunque no se ha mencionado la enfermedad, el acosado expresidente ingresó el pasado día 8 en un hospital de Durban.
Sin duda los lectores de Fundación Sur conocen las grandes líneas de lo que acabo de escribir. He querido recordarlo para poner en su contexto algo que me ha llamado la atención: aunque presuma de su riqueza, en la que ve la mano de Dios, y trate de “complot de sus enemigos” las fundadas acusaciones contra él, Jacob Zuma es un héroe para numerosos grupos neopentecostales sudafricanos. Hay quienes lo comparan con Jesús, acusado por “defender a los pobres y luchar contra la agenda capitalista occidental”. Denunciado por su propio partido, el ANC, y sabiendo que iba a ser derrotado en una moción de censura, Jacob Zuma dimitió el 14 de febrero de 2018. Enseguida los neopentecostales anunciaron que seguirían defendiéndolo. El 4 de junio Bishop Vusi Dube explicó a la African News Agency, que su Iglesia, Thekwini Community Church International, junto con las otras iglesias miembros de la National Interfaith Churches of South Africa, se manifestarían cada vez que Zuma fuera llevado ante los tribunales. Así lo han hecho con vigilias de oración, comparando a veces los sufrimientos de Zuma a la crucifixión de Jesús. ¿Cómo explicar ese apoyo?
Con muchas variantes y poco definido académicamente, el neopentecostalismo actual, que concibe el mundo como un lugar en el que luchan Dios y el Demonio, está muy comprometido en lo político. Se trata sin embargo de un “cristianismo domesticado” (expresión de Paul Gifford del SOAS de Londres). No intenta cambiar las estructuras de la sociedad, sino propulsar al máximo el “evangelio de la prosperidad”. Según éste, la muerte de Jesús nos trae la liberación, no sólo espiritual sino también de la enfermedad y de la pobreza. Es una liberación que se mantiene gracias a la intensidad de la oración, al ayuno y a un pensamiento positivo que cree que la liberación ya ha tenido lugar. La riqueza es una bendición de Dios que refleja la abundancia de nuestra fe en él. La pobreza es en primer lugar un mal espiritual que hay que combatir confesando nuestra fe y nuestro pecado. Que el evangelio de la prosperidad funciona lo prueban las numerosas personas ricas amigas de Dios que aparecen en el Antiguo Testamento. Y en nuestros días ese evangelio se manifiesta en la ostentosa y llamativa apariencia de sus líderes y lugares de culto.

Muy presente en América Latina, el evangelio de la prosperidad se está expandiendo también en África. Una encuesta del Pew Forum de 2006 indicaba que ya entonces el 30% de los sudafricanos que viven en ciudades eran miembros de alguna iglesia neopentecostal. El 5 de mayo de 2007 el obispo Ben Mthethwa, de la “Full Gospel Community Church in Ntuzuma”, Durban, declaró a Jacob Zuma pastor honorario de su Iglesia. Zuma negó que su función en Ntuzuma formara parte de una campaña política. “Esta ordenación simboliza la colaboración entre la iglesia y los políticos. En cierto sentido esto es para que con mi trabajo como líder colabore en dirigir al pueblo”. “Extraño y sorprendente, nunca habría ocurrido en una iglesia anglicana”, fue el comentario de Rubin Philip, obispo en la Iglesia Anglicana. Las iglesias históricas nunca se han sentido a gusto con la religiosidad politizada de Jacob Zuma. No así las nuevas iglesias neopentecostales que, a pesar de los escándalos y las acusaciones, han seguido ofreciendo a Zuma sus púlpitos y sus plataformas políticas.

SIMO Educación 2019

JuanSoñador, Premio a los Valores Humanos de Diario de León

- Por: Comunicación Fundación Juan Soñador


El inspector provincial salesiano y presidente de JuanSoñador, Juan Carlos Pérez Godoy, recogió el galardón recordando nuestra esencia: “Don Bosco”.
 
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La Fundación JuanSoñador recibió el 11 de diciembre el Premio Diario de León al Desarrollo Social y los Valores Humanos en su decimocuarta edición. 

El jurado decidió galardonar a esta obra salesiana «por su indudable contribución al desarrollo social y fomento de los valores humanos», por el trabajo que desarrolla con la infancia y la juventud en riesgo de exclusión en León, a través de su programa Cauce (con el Centro de Día Fontana, Intervención Psicológica, Hogar Tragaluz, Emancípate, Surco, Construyendo Mi Futuro y Espacio Mestizo) y la Escuela de Formación JuanSoñador, un proyecto pionero en la provincia que da cobertura a jóvenes de toda la Comunidad, cofinanciado por la Junta de Castilla y León y Fondo Social Europeo. 

«En los 23 años de la Fundación hemos hecho realidad un sueño de personas a las que la sociedad cataloga como problemática pero que para nosotros son un tesoro», explica José María Blanco Alonso, vicepresidente de la Fundación.

El presidente de JuanSoñador, Juan Carlos Pérez Godoy, comenzaba su discurso de agradecimiento recordando nuestra esencia: “Don Bosco”. «Aquí en León estamos dando continuidad a un sueño, a sus opciones, a su vida. Queremos seguir Acompañando sueños, transformando realidades, un lema que para nosotros expresa el sentido más profundo de aquello que pretendemos conseguir a través de nuestra intervención. Todo lo que hacemos tiene como finalidad principal hacer realidad los sueños de dignidad, de justicia, de educación, de empleo, de vivienda, de formación, de espiritualidad, de inclusión social y laboral para las personas que viven situaciones de mayor vulnerabilidad y falta de oportunidades en nuestra sociedad. Sus sueños se convierten en nuestros sueños».

Desde la Fundación agradecen a Diario de León este reconocimiento en nombre de todas las personas participantes y del equipo técnico y educativo. Parte del equipo de León estuvo ayer en la entrega celebrando y agradeciendo el galardón.

Como broche final, la entrega del premio terminaba con la hermosa actuación de Aba Taano, de Uganda, que ponía la banda sonora a una noche mágica.

La Misa del Domingo: XXXIII del T.O (C)...

GERMÁN RIVAS SDB

Ante las injusticias, el desencuentro y la falta de amor, hemos de trabajar por la justicia, la relación entre las personas y el amor. Es verdad que está tarea puede ser dura, llena de obstáculos y dificultades. Jesús no nos engaña y no nos esconde las espinas que encontraremos en el camino: guerras, hambres, pestes, persecuciones…

No comprenderán nuestra actitud. Que nos preocupemos de gentes indefensas y muchas veces mal vistas, arriesgando nuestra salud, nuestros bienes, e incluso nuestra vida. Seremos incomprendidos.
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MISA CON NIÑOS DOMINGO XXXIII ORDINARIO (C) “No tengáis miedo” 17 de noviembre de 2019


(Los textos de hoy nos van preparando para el “final del año litúrgico”, que, por tradición, se ha ido asemejando con “el final de los tiempos”. No son fáciles para la explicación y el comentario.  

Quizás hay que darles un poco la vuelta y fijarse en la imagen de un “reloj” que marca el día y la hora. “Llega el día”. Cada uno/a de nosotros tenemos que poner a punto el día y la hora de nuestro encuentro con Jesús. IR A LA PÁGINA

Muchos de nuestros obispos no parecen muy democráticos (y II)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
Redes Cristianas
Me van a perdonar si adopto un estilo de exposición metódico, casi escolástico. Pierdo el brillo literario, pero gana la claridad de exposición, y la más fácil comprensión.
1º) Los obispos españoles, liderados por monseñor Antonio Mª Rouco Varela, no son muy fieles a las directrices, y sobre todo, al estilo del papa Francisco. Este es un hecho que todos los analistas dan como probado, pero es algo que no debería suceder, porque el retiro-jubilación de los obispos debería impedir que mantuvieran, si no puestos de mando, sí el ejercicio del mismo, y menos a la luz del día. Y que esta influencia episcopal, inaceptable, y abusiva a todas luces, es real, se comprobó cuando en la última elección de la Conferencia Episcopal Española (CEE) para la composición de la directiva, no solo no eligieron al cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, como vicepresidente, sino que, movidos y dirigidos por el arzobispo emérito de Madrid, no lo hicieron ni siquiera como miembro de esa directiva. (Lo que provocó el crudo, pero ingenioso y diáfano título del artículo en Religión Digital (RD), de Jesús Bastante que decía, literalmente: “La Conferencia Episcopal Española da una patada en el culo de Osoro, dirigida a Francisco”.
2º) Por qué sucede lo que cuento en el párrafo anterior. Fundamentalmente por dos motivos: a), falta de valentía de los señores obispos, y b), desconfianza de los prelados en la capacidad de comprensión y de valoración de los fieles. En las reuniones de la CEE, a la que están invitados, no sabemos por qué, los obispos eméritos, y los auxiliares, unos, o varios obispos, pueden, deben, están obligados a denunciar esa situación anómala que estamos comentando, sobre todo, en la práctica actual, en la que están presentes todos aquellos que irán, o irían, a ser denunciados. Así, cara a cara.
Y aquí viene lo de la falta de valentía, es decir, la cobardía. Y ésta se desarrolla en dos sentidos: Uno, en el temor reverencial que se puede sentir ante un prelado que ha sido, y tal vez, o sin tal vez, lo siga siendo, todo poderoso. y dos, el no comunicar esas actuaciones, delicadas y sensibles, por el miedo a escandalizar a los fieles. Precaución estéril, porque con los portales cristianos de información, como Religión Digital, Redes Cristianas, Eclesialia, etc., y la propaganda por los medios de comunicación , y hasta el cine, de la terrible lacra de la pederastia clerical, resulta esconder algo muchos menos escandalizable para la mayoría de la gente adulta.
3º), la verdadera causa de la falta de transparencia episcopal. La causa de esta realidad de la falta de sinceridad, de verdad en la información, de transparencia, en resumidas cuentas, es que, una de dos: o nuestros obispos no han leído el Nuevo Testamento (NT), lo han leído, y lo leen, pero lo olvidan enseguida, o, decididamente, no le hacen caso. ¿A qué me refiero? Ni ninguno de los evangelistas, ni el autor de los Hechos de los Apóstoles, seguramente Lucas, ni Pablo, o cualquiera de los otros autores de cartas canónicas que figuran en el NT, escondieron nada que ellos pudieran suponer desabonador o comprometedor para otro apóstol o discípulo, si contar el caso fuera bueno para la tarea de anunciar el Evangelio, la Buena Noticia, y ocultarlo fuera perjudicial para ese empeño, objetivo esencial de la Evangelización.
No ocultaron la negación de Pedro, ni el reproche de Pablo al príncipe de los apóstoles, cuando éste se lo mereció por hacer distingos en el trato con los cristianos provenientes de los paganos y de los judeo-cristianos, por temor reverencial a los líderes de la comunidad de Jerusalén, ni Lucas se contuvo para explicar que en el llamado Concilio de Jerusalén, “después de una violenta discusión …”, acabaron entendiéndose, y dando la razón al grupo de Pablo.

Es decir, la Comunidad cristiana primitiva no ocultaba sus flaquezas y pecados, por dos motivos: uno, porque no estaban divididos en hombres del clero, respetables y todo eso, y fieles normales, más propicios a no entender las cosas, y a escandalizarse; y dos, porque no consideraban a los fieles como infantiles propensos al fácil escándalo. Y mientras no superemos en nuestra Iglesia esa división, -no en vano el papa Francisco ha repetido hasta la saciedad que “el principal problema de la Iglesia es el clericalismo”-, los obispos continuarán siendo opacos en sus tomas de decisión, y, todavía más, en comunicar a todos los hermanos los abusos, o intentos de ello, de jerarcas que están más atentos a la adquisición y manutención del poder que a la construcción de la Comunidad cristiana. Mientras los mal llamados laicos o seglares no participen responsablemente de las tareas de la evangelización, y organización de la comunidad eclesial, estaremos sujetos a esos abusos que contemplábamos en el artículo de ayer de Jesús Bastante en Religión Digital.

En nombre de Dios cese la represión


Comité Oscar Romero, del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los Pueblos de América Latina (SICSAL-Chile)

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Declaración dirigida a las autoridades del país que se consideran católicas y a los policías y soldados que disparan contra su pueblo.
IEl Comité Oscar Romero-SICSAL-Chile reitera su condena a la represión  irracional desatada por Carabineros de Chile en contra de manifestantes y de pobladores (tanto en sus territorios como en el interior de sus viviendas), sin respetar a ancianos, niños ni mujeres embarazadas.
El mismo sector social que se autoproclama “pro-vida”, el Presidente de la República y muchos de sus  partidarios y directos colaboradores, se jactan de su pertenencia a la Iglesia Católica.

Un comportamiento impecable de EVO MORALES quien, por evitar más sangre de su pueblo, renuncia ante el perverso GOLPE DE ESTADO de los inmorales imperialistas


Luís Ángel Aguilar

evo morales“Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse… Hasta que se acabe la vida, ése es nuestro destino.”
Álvaro García Linera,
vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

Un comportamiento impecable de EVO MORALES quien, por evitar más sangre de su pueblo, renuncia ante el perverso GOLPE DE ESTADO de los inmorales imperialistas.
Bravo García Linera y bravisimo ése #EvoMorales que con el 47% de los votos de un país, habiendo sacado a #Bolivia de la pobreza al desarrollo, y aceptando unas nuevas elecciones antes de que se lo pidiera la vendida OEA, recibe un #GolpeDeEstado. Y él, para evitar más sangre de su pueblo y de sus colaboradores, decide renunciar y reconocer que el golpe de estado se ha consumado. Qué triste, pero que grandes. El mundo está loco. Las fuerzas oscuras del mal destruyen las democracias. ··· Ver noticia ··

Del temido domingo al martes esperanzador


Redacción de Atrio

Es solo el inicio. Pero es esperanzador. Se recrea un clima de confianza entre las dos izquierdas, cuya ruptura fue la principal causa del bloqueo político que hemos sufrido.
El acuerdo entre PSOE y UP no es ya solo una oportunidad sino una necesidad. Y eso les ha llevado a firmar un acuerdo inicial y a darse un abrazo.
Publicamos el texto de ese acuerdo firmado hoy: ··· Ver noticia ···

Domingo 17 de noviembre, 33 Tiempo ordinario – C (Lc 21,5-19):

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

TIEMPOS DE CRISIS

En los evangelios se recogen algunos textos de carácter apocalíptico en los que no es fácil diferenciar el mensaje que puede ser atribuido a Jesús y las preocupaciones de las primeras comunidades cristianas, envueltas en situaciones trágicas mientras esperan con angustia y en medio de persecuciones el final de los tiempos.
Según el relato de Lucas, los tiempos difíciles no han de ser tiempos de lamentos y desaliento. No es tampoco la hora de la resignación o la huida. La idea de Jesús es otra. Precisamente en tiempos de crisis «tendréis ocasión de dar testimonio». Es entonces cuando se nos ofrece la mejor ocasión de dar testimonio de nuestra adhesión a Jesús y a su proyecto.
Llevamos ya mucho tiempo sufriendo una crisis que está golpeando duramente a muchos. Lo sucedido en este tiempo nos permite conocer ya con realismo el daño social y el sufrimiento que está generando. ¿No ha llegado el momento de plantearnos cómo estamos reaccionando?
Tal vez, lo primero es revisar nuestra actitud de fondo: ¿Nos hemos posicionado de manera responsable, despertando en nosotros un sentido básico de solidaridad, o estamos viviendo de espaldas a todo lo que puede turbar nuestra tranquilidad? ¿Qué hacemos desde nuestros grupos y comunidades cristianas? ¿Nos hemos marcado una línea de actuación generosa, o vivimos celebrando nuestra fe al margen de lo que está sucediendo?
La crisis está abriendo una fractura social injusta entre quienes podemos vivir sin miedo al futuro y aquellos que están quedando excluidos de la sociedad y privados de una salida digna. ¿No sentimos la llamada a introducir «recortes» en nuestra vida para poder vivir los próximos años de manera más sobria y solidaria?
Poco a poco, vamos conociendo más de cerca a quienes se van quedando más indefensos y sin recursos (familias sin ingreso alguno, parados de larga duración, inmigrantes enfermos…). ¿Nos preocupamos de abrir los ojos para ver si podemos comprometernos en aliviar la situación de algunos? ¿Podemos pensar en alguna iniciativa realista desde las comunidades cristianas?

No hemos de olvidar que la crisis no solo crea empobrecimiento material. Genera, además, inseguridad, miedo, impotencia y experiencia de fracaso. Rompe proyectos, hunde familias, destruye la esperanza. ¿No hemos de recuperar la importancia de la ayuda entre familiares, el apoyo entre vecinos, la acogida y el acompañamiento desde la comunidad cristiana…? Pocas cosas pueden ser más nobles en estos momentos que el aprender a cuidarnos mutuamente.

Noam Chomsky: «EE.UU. apoya Golpe de Estado en Bolivia.»


El politólogo Noam Chomsky denuncia que EE.UU. está detrás del golpe de Estado de la oposición en Bolivia para derrocar al presidente Evo Morales.
“El golpe es promovido por la oligarquía boliviana (…) y cuenta con el total apoyo del Gobierno de Estados Unidos, que desde hace mucho tiempo está ansioso por expulsar a Evo Morales y a su movimiento del poder”, advirtió el reconocido politólogo estadounidense.··· Ver noticia ··

Domingo 17 de Noviembre, 33º del tiempo Ordinario


33 del tiempo ordinarioCIsabel de Hungría (1231)
Nos vamos acercando ya al final del año litúrgico, y por una lógica probablemente mal aplicada al distribuir los textos bíblicos en el año litúrgico, el tema de las lecturas de este domingo es también sobre el del «final de los tiempos», el «final del mundo». De hecho, en el evangelio hay numerosos pasajes que aluden a este tema, los famosos textos «apocalípticos» (el género «apocalíptico» era muy del gusto de aquellos tiempos). ··· Ver noticia ··

miércoles, 13 de noviembre de 2019

CUÍDAME. Letra: Jorge Drexler y Pedro Guerra. Interpreta: CANTO ALEGRE

¿Es diosa la pachamama?



Monseñor Arizmendi invita a no juzgar sin conocer

Monseñor Felipe Arizmendi, obispo emérito de la diócesis de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, México, reflexiona en el L’Osservatore Romano acerca de las imágenes de la pachamama presentes durante el Sínodo
“No juzguemos ni condenemos como idolatría lo que no es. Conozcamos más a fondo las culturas originarias. Y es nuestra tarea compartir el Evangelio de Jesús, que nos libera de idolatrías, cuando las hubiere”

OTRA CUMBRE DEL CLIMA


col munarriz
Todo indica que lo único que puede quebrar el proceso de destrucción de nuestro hábitat, es un cambio generalizado de costumbres que instaure una sociedad mucho más austera regida por un modelo económico muy diferente al que tenemos. Pero claro, esto nunca se va a plantear en una cumbre del clima porque es un plato demasiado fuerte para este tipo de evento. Por esa razón seguirán proponiendo soluciones técnicas para atajar lo que en realidad es un problema de índole netamente política o sociológica.
Acabará la cumbre y nuevamente nos propondrán más recursos para la ciencia, más molinillos, más coches eléctricos, más placas solares, y en definitiva, más tecnología, más negocio, más economía... es decir, más de lo que nos ha abocado al desastre... Más huída hacia adelante como pollos sin cabeza. Luego brindarán con champán por el éxito de la cumbre delante de las cámaras, y nos dejarán a todos con la sensación de que nos estamos esforzando en poner los medios para detener el problema. Acallarán su conciencia y nuestra conciencia, y todos contentos.
Y así, cumbre tras cumbre, se irá consumando la tragedia, pues la única solución pasa por dinamitar nuestra forma de vivir, y esto lógicamente da mucho vértigo. Pero la realidad es que solo tenemos dos caminos entre los que elegir: una austeridad controlada desde ahora, o una austeridad caótica a la vuelta de unos años. Y si alguien afirma que hay una tercera vía tecnológica, si dice que podemos seguir derrochando y destruyendo porque la ciencia acabará encontrando la salida de este laberinto, o se está engañando o nos está engañando. Resulta temerario vivir permanentemente confiados en que aparezcan nuevos logros científicos que nos saquen de los atolladeros en que nos han metido otros “logros” anteriores, y de hecho, esta actitud está produciendo una situación incontrolable y cada vez más difícil de superar.
Hemos hablado de vértigo, pues es evidente que si dejamos de derrochar se enfría notablemente la economía y aumenta notablemente el paro. Pero es lo que hay. Hemos inflado de tal modo la burbuja que ahora no la podemos desinflar sin que nos explote en las narices. Quizás se pudiese paliar el efecto apostando por otro modelo económico más doméstico y mucho más intensivo en mano de obra, pero en cualquier caso, la situación es de tal gravedad, que si alguien piensa que vamos a salir indemnes de ella, es que no se está enterando de nada.
En buena lógica, no podemos esperar que sean los líderes mundiales los que vayan a promover este camino, pues bastante tienen con conservar la poltrona sin meterse en números de caballería que disparen su impopularidad. Han convertido el bienestar en un ídolo y ninguno de ellos va a tener el valor de derribarlo. Pero los ídolos exigen sacrificios, y en este caso el sacrificado es el hábitat del que depende nuestra supervivencia.
La alternativa sería que la promoviésemos nosotros; el pueblo llano. Que arrepentidos de la vileza que estamos cometiendo con nuestros descendientes decidiésemos bajar nuestro tren de vida; cada uno el suyo. Pero nosotros tampoco estamos por la labor. Hacemos permanente profesión de ecologismo, nos indignamos con la pasividad de los dirigentes, pero no estamos dispuesto a modificar un ápice nuestros hábitos para darle alguna oportunidad a este mundo.
No, nada mueve al optimismo; ni al más mínimo optimismo. Por una parte, la promesa de redención con la que se presentó la ciencia se ha convertido en la mayor amenaza de la historia. Por otra, cuando más precisa la humanidad de una ética que conjure la catástrofe que se avecina, menor carga moral existe en la conciencia ciudadana.

CHILE. HISTORIA DE UN ESTALLIDO ANUNCIADO


col varios autores
El presidente Piñera anunciaba, tras semanas de protestas, la remodelación completa de su gabinete y la cancelación de celebrar en el país dos cumbres internacionales, por la imposibilidad de garantizar la seguridad: el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), programada para noviembre, y la del Cambio Climático de Naciones Unidas (COP 25), programada para diciembre.
“No por dramático en su secuela de muerte y destrucción, el estallido chileno ha sido sorpresa. Es una constante histórica.” Así de rotundo se muestra Pablo Sapag, profesor de Historia de la Comunicación Social de la Complutense de Madrid. Es un gran conocedor de lo que allí pasa porque tiene mitad de sus orígenes en Chile y la otra mitad en Siria. “El modelo chileno reproduce una desigualdad que se arrastra de la época colonial y se profundizo hace 200 años”, explica como contexto de la inequidad. Chile es una colonia española especialmente militar, y tras su independencia, se reforzó con inmigrantes europeos que propugnaron el modelo de explotación intensiva de recursos naturales con mano de obra sin cualificar. “Se los repartirán los viejos encomenderos reconvertidos en terratenientes e inmigrantes ávidos de prosperidad. Su color de piel y su supuesta superioridad cultural justificaron hasta hoy el despotismo ilustrado para gobernar a la gran masa”, puntualiza seguro.
Pero, ¿cómo se ha llegado a estas cotas de descontento y contestación populares en una espiral que recorre toda América Latina, aunque el caso chileno es especialmente sangrante por las desigualdades sociales, la falta de redistribución en los impuestos, la ausencia del Estado en los servicios públicos, el descontento con las pensiones y el aumento de la carestía de la vida (no olvidemos que la subida del precio del metro fue el detonante de las revueltas)?  En palabras de Gabriel Salazar, historiador chileno: “el reventón social más extendido, violento y significativo que ha vivido el país en toda su historia”.
Chile es hoy una realidad con dos vértices. Tras varias semanas de levantamiento popular, el país está sumido en una crisis de gobernabilidad y de representatividad política que deja a los líderes sin ningún aval social. La clase política ha demostrado su peor cara y hay un gobierno ineficaz que ha tratado de implementar, con mayor fuerza y de manera drástica, cambios económicos ultra liberales para mantener el crecimiento económico sostenido que Chile había logrado en las últimas décadas. Para conseguirlo no ha dudado en ejercer la acción represiva de las fuerzas policiales y la salida del ejercito a las calles, lo cual revive heridas del pasado de la dictadura.
En el lado opuesto; la ciudadanía se manifiesta ejerciendo el derecho constitucional y, lo que es hasta esperanzador, la comunidad se alza, mostrando un Chile indignado por la falta de dignidad y justicia social. Millones de personas han salido a exigir cambios para el bien común. El pueblo se ha organizado dando el primer paso fuerte y claro contra el miedo y el autoritarismo, lo cual ha contagiado a universitarios, trabajadores, y pensionistas. Los medios de comunicación han manipulado las imágenes y el discurso sobre las manifestaciones, que ha provocado incertidumbre en la población, acudiendo en masa a supermercados para abastecerse por miedo a una crisis de alimentos. Esa desinformación provocó caos y desorden social que incitó los saqueos, incluso bajo la vigilancia de las fuerzas del orden.
Parte de esa tensión social se deriva de los enfrentamientos de la comunidad con policías y militares, dotados de armamento, gases lacrimógenos, bastones, balines de goma, perdigones, armaduras, escudos, que dirigen contra civiles. El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), ha entregado antecedentes a Amnistía Internacional y Observadores de las Naciones Unidas, dónde se han denunciado 120 acciones judiciales en curso de las cuales 91 son por torturas cometidas por agentes en dependencias policiales.
Casi 50 años de descontento social acumulado
Las protestas son producto del descontento histórico tras más de 47 años de vulneraciones a los derechos de chilenas y chilenos. No fue la subida del billete de metro lo que generó esta crisis. Es una más de las tantas medidas injustas que han aplastado a la clase obrera del país. Las personas afectadas hoy son esas capas medias de la sociedad junto con las clases populares, las trabajadoras de Chile, que se sienten explotadas, desprotegidas y vulnerables desde el periodo de la dictadura hasta la democracia liberal actual.
Algunas fechas que marcan ese camino, partiendo del año 1973 cuando se impuso de manera violenta y sangrienta el modelo neoliberal a Chile a través de una dictadura cívico-militar. En este periodo se procedió a crear una nueva constitución en el año 1980, dejando cimentado el camino para la implementación de este nuevo modelo económico. Después, el primer evento de nuestra memoria social es el llamando al plebiscito del año 1988, siendo uno de los actos políticos más masivos de la historia de Chile, el cual logró llamar a las primeras elecciones democráticas después de 17 años de dictadura, y que nos llevó a elegir en 1990 un presidente de manera democrática. Este prometió grandes cambios para la sociedad chilena. El descontento y desconfianza con la clase política fue creciendo durante esta espera mientras unos producían para incrementar la riqueza de los ultra ricos.
En 2001, surge el primer chispazo de indignación con el denominado Mochilazo de estudiantes de secundaria (los “pingüinos”, por el color de sus uniformes) quienes gritaban “la asamblea manda”. Luego, el 2006 nuevamente esos estudiantes convocaron las marchas más tumultuosas de la época, para exigir la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) y la gratuidad de la educación (de esto sólo se consiguió la gratuidad parcial de la educación superior). En 2011 las universitarias exigían mejoras en las becas y tasas accesibles. En el 2016 surge la marcha convocada por diversas organizaciones sociales en protesta contra el modelo de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), sin que se materializaran cambios ni en la ley ni a las pensiones de la población. En 2018, hubo movilizaciones pidiendo el aborto libre, gratuito y seguro, y después en todo el país se exigió la despenalización de este y leyes que aseguren las libertades de todas las mujeres (solo se logró una ley de aborto por 3 supuestos, y la derecha oficialista revirtió los avances con algunos subterfugios legales que hacen que muy pocas mujeres hoy tengan acceso a ese derecho). En 2019, en el Día internacional de las Mujeres, salimos a las calles a protestar por la igualdad de derechos, la protección contra la violencia y la penalización de los feminicidas, pero ninguna ley cambió y las penas de los agresores siguen siendo bajas o nulas.
En este repaso cronológico queda de manifiesto que la sociedad chilena hace mucho tiempo que está acumulando descontento, pero la clase política no ha estado a la altura. Sólo se preocuparon de pulir el modelo económico hasta llegar a ser el ejemplo perfecto del neoliberalismo aplicado. También, avalaron la generación de ganancias a costa de la explotación de recursos naturales y de la mano de obra, también liberalizaron el accionar de las grandes empresas nacionales e internacionales, entre tantas otras medidas reprochables. Así sumamos 47 años de desigualdades, explotación, vulneración y transgresión de derechos.
Chile es un país que se ha privatizado, con transnacionales que tienen adjudicaciones de servicios públicos como el transporte, carreteras, recursos marinos, minerales o el agua. La educación chilena es considerada un bien de consumo, de calidad desigual según sea el tipo de institución que puedas pagar (pública o privada) acrecentando así las brechas de desigualdad entre pobres y ricos. Existe un sistema de capitalización individual de pensiones que permite a las empresas quedarse con los excedentes de los ahorros mientras las personas jubiladas reciben pensiones que no alcanzan el monto del salario mínimo nacional.
Las protestas, expresión de la falta de diálogo
La última semana de noviembre se producía una gran marcha ciudadana bajo el lema Chile despertó, y la esperanza está en que nunca más se vuelva a dormir. Por primera vez se han reunido tantos chilenas y chilenos por un mismo fin, durante horas, caminando kilómetros, desafiando el toque de queda impuesto por el Gobierno, pero principalmente sin miedo.
Esa movilización fue el punto culminante de varias semanas de protestas en el ámbito nacional, dónde la comunidad salió a las calles de forma pacífica con sus ollas para golpear al son de los gritos y cánticos de protesta, reunidos en los lugares más emblemáticos de cada ciudad, frente a edificios públicos. Las movilizaciones en principio, eran una forma de denuncia del descontento, luego pasaron a manifestar el repudio por las medidas adoptadas por el Gobierno, y las autoridades no se dieron por enteradas, lo cual indignó aún más a la población, teniendo que aclarar que el centro de la demanda no era el congelamiento del precio del metro, sino una necesidad de cambios necesarios para que la clase obrera logre la justicia social.
Los manifestantes demandan un sistema de ahorro de pensiones que permita pensiones dignas, rebajas en los salarios de los diputados/as y senadores/as, mejoras sustanciales en la financiación del sistema de salud, aumento del salario mínimo en concordancia con el coste de la vida y niveles de productividad del país y rebajas en las tarifas del agua, transporte y peajes de las carreteras. Todas las demandas apuntan a exigir un cambio de Constitución a través de una Asamblea Constituyente y Plebiscitos Ciudadanos.
El papel de la Iglesia, ante el desgarro social
Desde la óptica de una militante de la JEC en Chile, Camila Jara Aparicio, desde el corazón de las protestas, arroja luz con su testimonio. “Lamento ver que la cúpula de la iglesia chilena ha guardado silencio absoluto. No existen declaraciones respecto a lo que está sucediendo. Quienes ha sacado la cara en estos momentos han sido nuestros curas obreros, los que viven en los campamentos y cerca de las poblaciones, además de algunos grupos de jóvenes que se han atrevido a salir y manifestar su convicción y apoyo a las demandas sociales basadas en la pregunta ¿qué haría Cristo en mi lugar hoy?”.
“Ahora, no hay que olvidar que la iglesia chilena viene saliendo de una gran crisis eclesial producto de los escándalos de pedofilia que hizo que a mediados de 2018 todos los obispos pusieran sus cargos a disposición del Papa Francisco. Claramente, en estos momentos, no conviene recordarle a la comunidad los pecados de nuestra iglesia. Creo, a manera muy personal, que la iglesia calla por miedo y vergüenza”, concluye.
El sacerdote obrero Mariano Puga lo ve como un apostolado sobre el que no puede existir equidistancia. “Nos han quitado todo, menos la humanidad, que es un don de Dios y nadie puede quitar lo que Dios nos dio, ni el peor de los dictadores puede quitar esa condición”. Yo también creo que Chile es hoy, a pesar del dolor, un país más humano y más consciente. Dice Puga, “cada uno de estos seres humanos, los que tocan las ollas, los que rompen el metro, los que silenciosamente buscan, arriesgan, dan la vida por un mundo distinto, todas y todos tenemos algo de Dios”.
La nota de esperanza puede darse tras conseguir alzar la voz. “Tengo fe en un Chile nuevo, en una nueva generación con valores humanos, democráticos que comprenda el enfoque de Derechos Humanos que debe ser transversal a la vida de una sociedad, sus políticas, sus leyes”.
“Estoy feliz de ver que no decae la lucha, de que todas las generaciones se han encontrado en las calles, han compartido, se apoyan y se cuidan. Además, Chile marcará un precedente para el continente entero, el que también ha sido masacrado por décadas”, asegura Camila Jara, quien no ve otro camino del cambio social en toda América Latina que no pase por la justicia social. “Tengo una esperanza infinita en que por fin veremos con claridad la forma de cambiar nuestros modelos de producción, que disminuiremos las brechas económicas y sociales. Espero ser parte de esa generación que construya este Chile nuevo, espero ver los cambios consolidados, espero que se haga justicia, para que mi pueblo que ha sido crucificado resucite con Cristo en la esperanza de la buena nueva”, asegura.
“Sentí la necesidad de difundir lo que sucede en Chile y denunciar lo que nuestras autoridades hacen con nuestro pueblo. He querido arriesgarme, dejar el miedo y salir. Gritar mi descontento, el descontento de todas y todos, porque quiero un Chile nuevo, más justo, más igualitario y democrático. Y a pesar del cansancio salir a las calles “hasta que la dignidad se haga costumbre” (frase de Jacinta Francisco)”, concluye.
Esta información ha sido elaborada con el testimonio directo de la Trabajadora Social Camila Jara Aparicio y la colaboración del asistente social Guillermo Saavedra Jiménez.