FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
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ATALAYA

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ATALAYA ENERO 2025

miércoles, 18 de junio de 2025

COMPARTIR LO NUESTRO CON LOS NECESITADOS José Antonio Pagola

 

Dos eran los problemas más angustiosos en las aldeas de Galilea: el hambre y las deudas. Era lo que más hacía sufrir a Jesús. Cuando sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar, a Jesús le salieron desde muy dentro las dos peticiones: «Padre, danos hoy el pan necesario»; «Padre, perdónanos nuestras deudas, pues también nosotros perdonamos a los que nos deben algo».

¿Qué podían hacer contra el hambre que los destruía y contra las deudas que los llevaban a perder sus tierras? Jesús veía con claridad la voluntad de Dios: compartir lo poco que tenían y perdonarse mutuamente las deudas. Solo así nacería un mundo nuevo.

Las fuentes cristianas han conservado el recuerdo de una comida memorable con Jesús. Fue al descampado y tomó parte mucha gente. Es difícil reconstruir lo que sucedió. El recuerdo que quedó fue este: entre la gente solo recogieron «cinco panes y dos peces», pero compartieron lo poco que tenían y, con la bendición de Jesús, pudieron comer todos.

Al comienzo del relato se produce un diálogo muy esclarecedor. Al ver que la gente tiene hambre, los discípulos proponen la solución más cómoda y menos comprometida; «que vayan a las aldeas y se compren algo de comer»; que cada uno resuelva sus problemas como pueda. Jesús les replica llamándolos a la responsabilidad; «Dadles vosotros de comer»; no dejéis a los hambrientos abandonados a su suerte.

No lo hemos de olvidar. Si vivimos de espaldas a los hambrientos del mundo, perdemos nuestra identidad cristiana; no somos fieles a Jesús; a nuestras comidas eucarísticas les falta su sensibilidad y su horizonte, les falta su compasión. ¿Cómo se transforma una religión como la nuestra en un movimiento de seguidores más fiel a Jesús?

Lo primero es no perder su perspectiva fundamental: dejarnos afectar más y más por el sufrimiento de quienes no saben lo que es vivir con pan y dignidad. Lo segundo, comprometernos en pequeñas iniciativas, concretas, modestas, parciales, que nos enseñan a compartir y nos identifican más con el estilo de Jesús.

 

LOS SIGNOS NO SON LA REALIDAD SIGNIFICADA CORPUS 2025 (C) Lc 9,11-17

fe adulta

 Es muy difícil hablar de este sacramento. Serían tantas las desviaciones que habría que corregir, que solo el tener que planteármelo, me asusta. Hemos tergiversado hasta tal punto este sacramento que lo hemos convertido en algo ineficaz.

Hemos convertido la eucaristía en un rito cultual que se desarrolla fuera de nosotros y al que asistimos pasivamente. Nuestra tarea debe ser volverlo a cargar de humanidad. Dios es la Realidad que está en nosotros siempre y no tiene que hacer nada. El sacramento lo necesitamos nosotros para descubrirlo.

El problema de este sacramento es que se ha desorbitado la importancia de aspectos secundarios (sacrificio, presencia, adoración) y se ha olvidado totalmente su esencia, que es su aspecto sacramental. La eucaristía es un sacramento. Los sacramentos son la unión de un signo con una realidad significada.

Lo que es un signo lo sabemos muy bien, porque toda comunicación entre seres humanos se realiza a través de signos. El signo no es el pan sino el pan partido, preparado para ser comido. La clave del signo no está en el pan como cosa, sino en el hecho de que está partido. El signo está en la disponibilidad para ser comido.

El segundo signo es el vino servido, preparado para ser bebido. Es muy importante tomar conciencia de que, para los judíos, la sangre era la vida. Si no tenemos esto en cuenta, se pierde el significado. El valor sacrificial que se le ha dado al sacramente no pertenece a lo esencial y nos despista de su verdadero valor.

La realidad significada es trascendente, que está fuera del alcance de los sentidos. Si queremos hacerla presente, tenemos que utilizar los signos. Esa realidad es eterna y no se puede ni crear ni destruir; ni traer ni llevar; ni poner ni quitar. Si celebrar la eucaristía no me lleva a descubrirla, es que se ha convertido en garabato.

El principal objetivo de este sacramento es tomar conciencia de la presencia divina en nosotros. Pero esa toma de conciencia tiene que llevarnos a vivir esa misma realidad como la vivió Jesús. Si nos conformamos con realizar el signo sin alcanzar lo significado, solo será un garabato.

En la eucaristía re-significamos el amor que es Dios manifestado en el don de sí mismo que hizo Jesús durante su vida. Esto soy yo: Don total sin límites. El pan que me da la Vida no es el pan que como, sino el pan en que me convierto cuando me doy. Soy cristiano, no cuando como sino cuando me dejo comer, como hizo él.

Todas las muestras de respeto hacia los signos están muy bien. Pero arrodillarse ante el Santísimo y seguir menospreciando o ignorando al prójimo, es un sarcasmo. Si en nuestra vida no reflejamos la actitud de Jesús, la celebración de la eucaristía seguirá siendo magia barata para tranquilizar nuestra conciencia.

 


JESÚS ALIMENTA, LA COMUNIDAD RECUERDA Fiesta del Corpus Christi

 fe adulta


Ciclo C

La institución de la Eucaristía se celebra el Jueves Santo. ¿Qué sentido tiene dedicar otra fiesta al mismo misterio? Podríamos decir que, en el Jueves Santo, el protagonismo es de Jesús, que se entrega. En la fiesta del Corpus, el protagonismo es de la comunidad cristiana, que reconoce y agradece públicamente ese regalo. Esta fiesta comenzó a celebrarse en Bélgica en 1246, y adquirió su mayor difusión pública dos siglos más tarde, en 1447, cuando el Papa Nicolás V recorrió procesionalmente con la Sagrada Forma las calles de Roma. Dos cosas pretende: fomentar la devoción a la Eucaristía y confesar públicamente la presencia real de Jesucristo en el pan y el vino.

En el ciclo C, las lecturas centran la atención en el compromiso del cristiano con Jesús, al que debe recordar continuamente con gratitud (2ª lectura), porque él lo sigue alimentando igual que alimentó a la multitud (evangelio).

1ª lectura. ¿El primer anuncio de la Eucaristía? (Gn 14,18-20)

El c.14 del Génesis cuenta una batalla casi mítica de cinco reyes contra cuatro, en la que termina tomando parte Abrán (no es una errata, el nombre se lo cambió más tarde Dios en el de Abrahán). Al volver victorioso, devuelve al rey de Salén (Jerusalén) los prisioneros que le habían hecho. Y su rey, Melquisedec, «le sacó pan y vino» y lo bendijo. A nosotros puede parecernos traído por los pelos el que se elige esta lectura por el simple hecho de mencionar al pan y el vino, pero los Padres de la Iglesia y los artistas han visto siempre en esta escena un anuncio de la eucaristía, como la mejor ofrenda que se nos puede hacer.

2ª lectura. “En recuerdo mío” (1 Corintios 11,23-26)

Dos veces insiste Pablo, al recordar la institución de la Eucaristía, en que hay que realizarla «en memoria mía». Evoca la imagen de un padre o una madre que, antes de morir, entrega un foto suya a los hijos diciéndoles: «acuérdate de mí». Lo que pide Jesús es que recordemos todo lo que hizo por nosotros a lo largo de su vida. La Eucaristía nos obliga a echar una mirada al pasado y agradecer lo que hemos recibido de él. Pablo no omite la mirada al pasado, pero la limita a la muerte de Jesús, su acto supremo de entrega; y la proyecta luego al futuro, «hasta que vuelva».

Pablo escribe estas palabras a propósito de los desórdenes que se habían introducido en la celebración de la Eucaristía en Corinto, donde algunos se emborrachaban o hartaban de comer mientras otros pasaban hambre. Por eso les advierte seriamente: cuando celebráis la cena del Señor, no celebráis una comida normal y corriente; estáis recordando el momento último de la vida de Jesús, su entrega a la muerte por nosotros. Celebrar la eucaristía es recordar el mayor acto de generosidad y de amor, incompatible con una actitud egoísta.

Evangelio. Segundo anuncio de la Eucaristía (Lc, 9,11b-17)

Si la lectura del Génesis ha sido considerada el primer anuncio de la Eucaristía, la multiplicación de los panes es el segundo. Lucas, siguiendo a Marcos con pequeños cambios, describe una escena muy viva, en la que la iniciativa la toman los discípulos. Le indican a Jesús lo que conviene hacer y, cuando él ofrece otra alternativa, objetan que tienen poquísima comida. La orden de recostarse en grupos de cincuenta simplifica lo que dice Marcos, que divide a la gente en grupos de cien y de cincuenta. Esta orden tan extraña se comprende recordando la organización del pueblo de Israel durante la marcha por el desierto en grupos de mil, cien, cincuenta y veinte (Éx 18,21.25; Dt 1,15). También en Qumrán se organiza al pueblo por millares, centenas, cincuentenas y decenas (1QS 2,21; CD 13,1). Es una forma de indicar que la multitud que sigue a Jesús equivale al nuevo pueblo de Israel y a la comunidad definitiva de los esenios.

Jesús realiza los gestos típicos de la eucaristía: alza la mirada al cielo, bendice los panes, los parte y los reparte. Al final, las sobras se recogen en doce cestos.

¿Cómo hay que interpretar la multiplicación de los panes?

Podría entenderse como el recuerdo de un hecho histórico que nos enseña sobre el poder de Jesús, su preocupación no sólo por la formación espiritual de la gente, sino también por sus necesidades materiales.

Esta interpretación histórica encuentra grandes dificultades cuando intentamos imaginar la escena. Se trata de una multitud enorme, cinco mil personas, sin tener en cuenta que Lucas no habla de mujeres y niños, como hace Mateo. En aquella época, la “ciudad” más grande de Galilea era Cafarnaúm, con unos mil habitantes. Para reunir esa multitud tendrían que haberse quedados vacíos varios pueblos de aquella zona. Incluso la propuesta de los discípulos de ir a los pueblos cercanos a comprar comida resulta difícil de cumplir: harían falta varios Hipercor y Alcampo para alimentar de pronto a tanta gente.

Aun admitiendo que Jesús multiplicase los panes y peces, su reparto entre esa multitud, llevado a cabo por solo doce personas (unas mil por camarero, si incluimos mujeres y niños) plantea grandes problemas. Además, ¿cómo se multiplican los panes? ¿En manos de Jesús, o en manos de Jesús y de cada apóstol? ¿Tienen que ir dando viajes de ida y vuelta para recibir nuevos trozos cada vez que se acaban? Después de repartir la comida a una multitud tan grande, ya casi de noche, ¿a quién se le ocurre ir a recoger las sobras en mitad del campo? ¿Y cómo es que los apóstoles no se extrañan lo más mínimo de lo sucedido?

Estas preguntas, que parecen ridículas, y que a algunos pueden molestar, son importantes para valorar rectamente lo que cuenta el evangelio. ¿Se basa el relato en un hecho histórico, y quiere recordarlo para dejar claro el poder y la misericordia de Jesús? ¿Se trata de algo puramente inventado por los evangelistas para transmitir una enseñanza?

El trasfondo del Antiguo Testamento

Lucas, muy buen conocedor del Antiguo Testamento vería en el relato la referencia clarísima a dos episodios bíblicos.

En primer lugar, la imagen de una gran multitud en el desierto, sin posibilidad de alimentarse, evoca la del antiguo Israel, en su marcha desde Egipto a Canaán, cuando es alimentado por Dios con el maná y las codornices gracias a la intercesión de Moisés. Pero hay también otro relato sobre Eliseo que le vendría espontáneo a la memoria. Este profeta, uno de los más famosos de los primeros tiempos, estaba rodeado de un grupo abundante de discípulos de origen bastante humilde y pobre. Un día ocurrió lo siguiente:

«Uno de Baal Salisá vino a traer al profeta el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo:

― Dáselos a la gente, que coman.

El criado replicó:

― ¿Qué hago yo con esto para cien personas?

Eliseo insistió:

― Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.

Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor»

(2 Re 4,42-44).

Lucas podía extraer fácilmente una conclusión: Jesús se preocupa por las personas que lo siguen, las alimenta en medio de las dificultades, igual que hicieron Moisés y Eliseo antiguamente. Al mismo tiempo, quedan claras ciertas diferencias. En comparación con Moisés, Jesús no tiene que pedirle a Dios que resuelva el problema, él mismo tiene capacidad de hacerlo. En comparación con Eliseo, su poder es mucho mayor: no alimenta a cien personas con veinte panes, sino a varios miles con solo cinco, y sobran doce cestos. La misericordia y el poder de Jesús quedan subrayados de forma absoluta.

¿Sigue saciando Jesús nuestra hambre?

Aquí entra en juego un aspecto del relato que parece evidente: su relación con la celebración eucarística en las primeras comunidades cristianas. Jesús la instituye antes de morir con el sentido expreso de alimento: “Tomad y comed... tomad y bebed”. Los cristianos saben que con ese alimento no se sacia el hambre física; pero también saben que ese alimento es esencial para sobrevivir espiritualmente. De la eucaristía, donde recuerdan la muerte y resurrección de Jesús, sacan fuerzas para amar a Dios y al prójimo, para superar las dificultades, para resistir en medio de las persecuciones e incluso entregarse a la muerte. Lucas volverá sobre este tema al final de su evangelio, en el episodio de los discípulos de Emaús, cuando reconocen a Jesús “al partir el pan” y recobran todo el entusiasmo que habían perdido.

BENDECIR Y COMPARTIR Fiesta del Corpus 22 de junio Lc 9, 11-17

 La persona feliz es buena: bendice y comparte. Parece claro, a pesar de no hacerlo consciente, que quien no bendice a los demás, tampoco sabe bendecirse a sí mismo; y quien no comparte con otros, tampoco sabe tenerse en cuenta a sí mismo.

Bendecir significa, literalmente, “decir bien”. Y se requiere haber aprendido a “decirse bien” a sí mismo para hacerlo con los demás. Quien dice mal de otros -en el extremo: maldecir- no se ama a sí mismo, por más que parezca lo contrario. Más que amarse limpia y humildemente, lo que hace es vivir acorazado en un caparazón narcisista, que utiliza como refugio. Solo cuando aprenda a amarse de manera genuina, estará en paz con él, podrá bendecirse y bendecirá a los demás.

Compartir requiere -sea de manera explícita o simplemente intuitiva- comprender lo que somos. Al comprender lo que soy, comprendo que soy no-otro de los demás, y empezaré a querer para ellos lo mismo que quiero para mí, y no les haré a ellos lo que no quisiera que me hicieran a mí.

Cuando no sabemos compartir -vivir empatía y compasión-, no sabemos qué somos. Lo que hacemos entonces es resguardarnos en el antes mencionado caparazón narcisista, con nuestros temores inconfesados y nuestras necesidades básicas no resueltas. Dado que no nos queremos bien, pensaremos que nunca tenemos bastante, por lo que viviremos acaparando y replegados sobre nosotros mismos.

La bendición y el amor nacen de la comprensión de lo que somos. Y, a su vez, constituyen un test cierto del nivel real de la misma.

 

PARÁBOLA DEL PAN Y DEL VINO Lc 9, 11-17

fe adulta

 «Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo…»

Hoy, día del Corpus Cristi, no me resisto a incluir aquí una preciosa reflexión de José E. Ruiz de Galarreta sobre el sentido profundo de la fiesta que celebramos.

Dice así:

En la fiesta de hoy, la Iglesia no conmemora propiamente la eucaristía; es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la fiesta del pan y del vino. Muchas veces, los cristianos centramos la celebración en la adoración de la presencia real de Cristo en el pan (el vino suele brillar por su ausencia). Nos perdemos lo mejor. Lo mejor está, como siempre, en las parábolas, en el sentido parabólico de las expresiones. Vamos a explicarnos. Igual que Jesús al hablar del Reino decía: ¿A qué compararemos el Reino?... “El Reino se parece a de esa misma manera, podemos decir que el cuerpo y la sangre de Cristo son como el pan y el vino. Vamos a meditarlo desde esa óptica.

El pan, nacido de granos de trigo sembrados, muertos, multiplicados, molidos, amasados, fermentados por la levadura, para ser alimento de muchos, para convertirse en los que lo comen. Los granos de uva, milagros de la vida en la vid, machacados también y estrujados, que también fermentan en la oscuridad para ser bebidos y dar fuerza y alegría a los que beben. El grano de trigo, los granos de uva, el pan y el vino enlazan con lo mejor y más profundo de las parábolas.

Podemos imaginar a Jesús contemplando la resurrección de los granos de trigo enterrados en otoño. El grano olvidado en el granero está muerto. El grano que muere en la tierra resucita en los verdes brotes que serán espigas, portadoras de muchos granos... Asistiendo a la fiesta de la vendimia en su pueblo de Galilea. Los racimos arrancados de la vid, pisados sin piedad, estrujados, exprimidos, fermentados en la oscuridad de las cubas. El milagro del vino...

Imaginemos la casa de Cafarnaúm al atardecer. El grupo de Jesús alrededor de la mesa. Compartiendo la Palabra y el pan. El pan, los granos de trigo molidos, amasados, abrasados al horno. El pan va a morir. Lo comen y ya no existe. El triunfo del grano de trigo es desaparecer para que el que lo come tenga vida. La copa de vino que corre de mano en mano. El vino que alegra el corazón de todos. El triunfo de los granos de uva que mueren para ser alegría.

El pan y el vino tuvieron el honor de ser elegidos como la parábola de las parábolas, en la cena de despedida de Jesús. Muchas cosas habría encima de la mesa en aquella cena. Cordero (si es que fue una cena pascual), verduras, salsas, candelabros para iluminar la estancia… Muchas de ellas habían sido ya elegidas como símbolos del mesías: el cordero inmolado, la luz que resplandece en las tinieblas. Pero aquella noche, los ojos de Jesús se fijaron en signos más sencillos, el pan y el vino. Jesús se sintió pan, se sintió grano de trigo enterrado y muerto para ser fecundo, hogaza fermentada por el viento de Dios para que muchos tuvieran alimento. Se sintió grano de uva estrujado y exprimido, fermentado hasta ser vino generoso que enciende el espíritu del que lo bebe.

Y se sintió pan y vino compartido por muchos, alrededor de una mesa de hermanos que, al compartir el pan y el vino con él mismo, se sentían más hermanos, compartían con él su entrega para ser pan y vino para muchos.

Jesús no fue un grano de trigo conservado en un viril para ser adorado. Jesús no fue un frasco de vino precioso reservado por su dueño para admirar a los huéspedes. Jesús no fue pan y vino desde aquella cena de despedida. Jesús leyó durante la cena su vida entera, como se lee la vida en la inminencia cierta de la muerte, y se interpretó a sí mismo con la más bella de todas las parábolas.

Así, la cena de despedida de Jesús coronó todas sus comidas y cenas con pecadores, en las que se sembraba y se derramaba con riesgo de su prestigio y de su vida. Aquellas comidas que expresaban con perfección toda su forma de vivir: sembrarse en cualquier terreno, aunque estuviera lleno de piedras y de cardos, a voleo, generosamente, sabiendo que sería pisado, ahogado por las zarzas, rechazado por la tierra endurecida por la sequía. La cena de despedida resumió en el pan y en el vino la vida entera de Jesús, su estilo, su concepción del Reino, el modo de proceder de los que quisieran seguirle, su imagen de Dios.

Por eso los que se atrevieron a seguirle, los que después de verle morir en la cruz vencido y humillado se atrevieron a proclamar que Dios estaba con él, significaron también toda su fe y su modo de vida compartiendo el pan y el vino en un recuerdo que hacía presente a Jesús; que invitaba a la comunión con él y con todos los que se reunían alrededor de la mesa. Y allí, alrededor de la mesa, cada uno presenta y ofrece su grano de trigo y se presenta a sí mismo como grano de trigo entregado con Jesús y como Jesús, para que haya más vida en el mundo.

Es estremecedor pensar en la profundidad de la imagen del pan y del vino y su enorme superioridad sobre la idea de sacrificio ritual de una víctima sustitutoria. El verdadero sacrificio de Jesús no fue solamente ser cordero inmolado en la cruz, sino ser grano de trigo sembrado desde que se dejó llevar del Espíritu, allá en el Jordán, desde el entorno del bautista.

El cordero es una imagen sangrienta, espectacular y momentánea. El grano de trigo es una imagen cotidiana, desapercibida, constante. El sacrificio del templo es oficiado por el sacerdote y contemplado por los demás. El grano enterrado es cada uno, todos los días, como sacerdote de su propio sacrificio que es toda su vida.

Y no es bueno que se mezclen, porque el sacrificio del cordero inmolado por el sacerdote tiene el atractivo de los espectáculos cultuales, y sus resplandores hacen olvidar fácilmente al grano cotidiano, enterrado en silencio.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

miércoles, 11 de junio de 2025

Una mirada de fe sobre quien no creía tenerla -- Rosa Ramos


 Amerindia

El 13 de mayo pasado, a las 16.14, Yamandú Orsi, actual Presidente, anunciaba de esta manera la muerte de José Mujica: “Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho Viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo.” José “Pepe” Mujica fallecía en su chacra del Montevideo rural con casi noventa años, tras batallar con un cáncer. Ver noticia

Sanidad pública andaluza en estado crítico -- 15M Ronda

 


Redes Cristianas

“El sistema sanitario puedo decirles que funciona.”, defendió el PP, porque hay “un aumento brutal de las inversiones en salud, un aumento enorme de la plantilla sanitaria y un aumento muy significativo de las nuevas infraestructuras sanitarias”.

Pero un informe presentado en Sevilla por SATSE, CSIF, CCOO, UGT y la Marea Blanca, desmiente el relato del PP, ya que sitúa a Andalucía en el furgón de cola del sistema nacional de salud, que una vez más, la “infrafinanciación crónica”, la “falta de personal”, el “peso creciente de la privatización” y los “indicadores sanitarios en caída libre, esto es, financiación, gasto sanitario, profesionales por habitante, listas de espera y esperanza de vida”, han colocado a la comunidad andaluza en una “situación límite”.

Según el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, “nunca se ha presupuestado tanto dinero para la sanidad pública andaluza que durante sus legislaturas.
“Esta visión, oculta el hecho de que no se trata
únicamente de mejorar respecto a años anteriores, sino de avanzar hacia la convergencia con la media Estatal”.

El presupuesto sanitario en 2025 sitúa a Andalucía, con 1.747,98 € por habitante, la quinta comunidad autónoma con menor inversión, por debajo de la media nacional y a 686 € de diferencia con respecto a la comunidad mejor financiada. Estas cifras muestran que la sanidad pública andaluza está infrafinanciada.

La valoración ciudadana en Andalucía con el funcionamiento de su sanidad pública es la más baja de entre todas las comunidades autónomas y, además, esta diferencia se está acrecentando año tras año.
El 48,4% del incremento presupuestario del año 2025 va a parar a empresas privadas, fundamentalmente en conciertos sanitarios para intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y gasto farmacéutico. Por tanto, en realidad se trata de una salida de recursos del sistema público, no un refuerzo del mismo.

Las ratios de profesionales en el Servicio Andaluz de Salud son de las más bajas de España. En profesionales de la medicina y de la enfermería somos la comunidad con las ratios más bajas (3,1 y 4, respectivamente, por cada 1.000 habitantes). En otros profesionales, con una ratio de 7,2 por cada 1000 habitantes, somos la tercera comunidad por la cola

Andalucía necesitaría 18.000 profesionales más para igualar, simplemente, la actual media estatal. De estos, 5.400 serían de medicina, 5.900 de enfermería y 6.500 de otras categorías. Sin embargo, el Servicio Andaluz de Salud despidió a la mayoría de los trabajadores contratados por la pandemia y, además, se une el éxodo de profesionales a otras comunidades autónomas.

En el informe se recoge que en 2023 el gasto sanitario público en farmacia fue de 2.400 millones de euros, convirtiendo a la comunidad en la segunda con mayor porcentaje, tres puntos por encima de la media estatal.
También el informe señala que Andalucía es la comunidad con mayor demora en la atención primaria, 10,66 días, dos puntos más que la media nacional, y con una tendencia que no ha dejado de subir desde 2022, frente al resto del territorio, donde se ha reducido.

Andalucía es la cuarta comunidad con peor tasa de
pacientes pendientes de cirugía (23%) y la que mayor porcentaje tiene de personas enfermas con más de seis meses de espera para una intervención (33,4%, 11 puntos más que la media nacional). En consultas externas, la región es la antepenúltima en términos relativos y la penúltima en mayor tiempo de espera.

“Con la tardanza en el diagnóstico, no solo se cronifican los problemas, sino que se reagudizan y aumenta la mortalidad”, Andalucía era en 2023 la comunidad con mayor mortalidad (enfermedades cardio y cerebrovasculares, cáncer o suicidio), 871,1 defunciones por cada 1.000 habitantes, un 11,6% por encima de la media española. Por ello, somos la segunda comunidad autónoma con menor esperanza de vida, con más de tres años de media de diferencia con respecto a la mejor.

Incremento de las agresiones a los profesionales de sanidad, año tras año. En 2024 se alcanzó el récord de 5 agresiones diarias en el Servicio Andaluz de Salud.
Estos datos desmontan las mentiras del PP sobre la sanidad pública Andaluza.
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En Pocas Palabras
DESMONTANDO MENTIRAS Nº 56
15-M SERRANÍA DE RONDA Junio 2025

Corte Penal Internacional, ¿a quién sirve? -- Vladimir Castillo Soto


 Rebelión

Ante los últimos ataques por parte de la administración Trump a la Corte Penal Internacional (CPI) y las sanciones contra algunos de sus jueces y funcionarios, cualquiera pudiera creer que esta institución no está al servicio del imperialismo estadounidense y su hegemonía. ¡Nada más alejado de la realidad! Ver noticia

«Ni olvido ni perdón»: Triste boicot al histórico acto de reparación de Confer a las víctimas de los reformatorios franquistas gestionados por congregaciones -- José Lorenzo

 


Religión Digital

«Hemos dado un paso valiente con este acto, y no será el último», señala Díaz Sariego
Perdón, verdad, humildad y compromiso». Esas han sido las palabras clave con las que la Confer quería haber celebrado esta tarde, en Madrid, el acto público de Reconocimiento y Petición de Perdón a las Supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer, en un acto que desbordó emoción a raudales aunque, al final, se materializó el temor a que finalmente el evento pudiese deslizarse hacia algo inmerecido tanto para las víctimas como para los organizadores Ver noticia

El Ejército israelí ataca a la Flotilla de la Libertad en aguas internacionales. Concentración en Madrid frente al Min de Asuntos Exteriore

 


kaosenlared

Catania, Sicilia, Italia – La Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC) confirma que su barco civil, Madleen, que transportaba ayuda humanitaria a Gaza, ha sido atacado/interceptado por la fuerza por el ejército israelí a las 3:02 a. m. CET en aguas internacionales a 31.95236° N, 32.38880° E. Ver noticia

Un mes de León XIV: qué ha hecho, y qué hará el nuevo Papa -- Jesús Bastante

 


Religión Digital

Un pontífice que apuesta por la unidad en una Iglesia fracturada, pero que continuará las reformas implantadas por Bergoglio
El pasado 8 de mayo, Robert Prevost fue elegido Papa en sustitución de Francisco. A lo largo de estas semanas, el pontífice ha apostado por la continuidad con Bergoglio, pero también por una constante llamada a la unidad, y a colocar a la Santa Sede en el centro de las decisiones políticas Ver noticia

Los agujeros del auto del juez Hurtado para procesar al fiscal general del Estado -- Ana María Pascual

 


Público

El juez del Supremo dice haber acreditado los indicios que ha manejado desde el principio: el borrado de los mensajes por parte de García Ortiz, los ‘whatsapp’ con la otra procesada, Pilar Rodríguez, y los cargos de presidencia del Gobierno que pudieron acceder a la confesión del novio de Ayuso. Sin embargo, nada de eso prueba la filtración.Ver noticia

El Papa a los nuncios: sean la mirada de Pedro, siempre del lado de los últimos -- Alessandro Di Bussolo – Ciudad del Vaticano

 


Vatican News

León XIV se reúne con los representantes pontificios en el Vaticano con motivo del Jubileo de la Santa Sede y les recuerda la misión de «construir relaciones», dando testimonio de la caridad de Cristo «dispuesta a todo» y defendiendo «el derecho a creer en Dios». Una misión que debe llevarse a cabo en comunión con el Papa y con los obispos locales.Ver noticia

Textos evangélicos que sí evangelizan -- PagèsFerret Escriptors, “Somnis de justícia”


 Redes Cristianas

1. Sentencias del Juicio Final (tenía hambre y me disteis de comer…) Mt. cap 25.
2. Las túnicas de Juan Bau. (quién tenga dos túnicas, que dé una a quienes no tenga ninguna) Lc. cap 3, 11.
3. Bienaventuranzas Mt. cap 5 (bienaventurados los pobres…)

4. Bienaventuranzas Lc. cap 6: 20 (pero ay de vosotros, los ricos…)
5. Sermón de la Montaña Mt. cap 5 (se dijo… no mates… Pues yo os digo… quien insulte…)
6. Sermón de la Montaña Lc. 6: 20 (pero a vosotros… yo os digo: amad a vuestros enemigos)
7. Magníficat (exalta a los humildes, llena de bienes a los pobres y los ricos se vuelven sin nada) Lc 1: 46-55. [Más que nada, un gran deseo.]

8. Invitación a los pobres en un banquete. (más bien, cuando hagas un banquete, invita a pobres, cojos, ciegos…) Lc. 14: 12.
9. El Buen samaritano. Lc. 10: 25 (pero un samaritano… lo vio y se compadeció…)
10. El Hijo pródigo. Lc. 15: 11 (todavía estaba lejos, que su padre lo vio y se conmovió, corrió y se le echó al cuello…)

11. Los talentos Mt. 25: 14. (me habéis dado cinco talentos, aquí os doy cinco más, que he ganado) [no quiere decir que tengan que ser, precisamente, dinero]
12. El sembrador. Mt. 13, y Mc. y Lc. (… unos granos cayeron en el camino… pero otros granos cayeron en tierra buena…)

13. La oveja perdida. Mt. 18: 10 (y cuando la encuentra se la carga encima de los hombros…)
14. Conversación con la samaritana Ju. 4 (… Dame agua (…) ¿Cómo es que tú, que eres judío, me pides agua a mí, que soy samaritana?)
15. No he venido a abolir la Ley y los profetas… Mt. cap 5.

Pero por doscientas páginas que ocupan, los 4 evangelios, los encontramos muy pobres.
Evangelizan muy bien, pero muy poco. Veamos: esta docena, ampliable, de episodios realmente cristianos, puede caber en menos de 20 páginas… ¿Y las otras 180?
Están más dedicadas a enaltecer y destacar la personalidad y los méritos de Jesús, algo difícil que él quisiera, y no es esto lo que nos hace falta, sino invitaciones a hacer el bien, como hacen esta docena amplia.

Pero es poca cosa.
Cuando los dirigentes de la Iglesia, y quienes “la quieren reformar”, dicen que el ”Evangelio” (como si solo fuera uno) es la base y el cimiento del ideal cristiano, mienten.
La base y el cimiento del ideal cristiano son los textos proféticos (y legislativos) del AT (ninguneados por la Iglesia; y también por los “reformadores”). Los 4 evangelios tendrían que ser un “complemento” del mensaje expresado en el AT.

Pero no lo son, porque están “mal hechos”. Solo esta docenita-quincenita que hemos encontrado. Poquísimo.
Y una cosa que podría ser escandalosa: en ninguno de los cuatro textos, figura ni un solo ejemplo de persona pasando hambre y que se aconseje darle de comer. Las multiplicaciones de pan, suponiendo que sean ciertas, no está a nuestro alcance poderlas hacer, y los casos supuestos en el Juicio final son muy bien supuestos, pero no seguros.

EL 'PROGRAMA 2033' DE ARGÜELLO: "HEMOS DE HUIR DE TODA TENTACIÓN DE PODER, TAMBIÉN EN LA IGLESIA"


col martell

 

El Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha propuesto un “Programa 2033” durante la ponencia de clausura del Congreso internacional sobre el Corazón de Jesús que, bajo el título Cor Iesu, Spes Mundi (del latín, Corazón de Jesús, Esperanza del Mundo), se ha celebrado del 6 al 8 de junio en Valladolid.

La propuesta del prelado vallisoletano, en forma de decálogo, está en sintonía con el magisterio pontificio y las palabras que el Papa León XIV pronunció al inicio de su pontificado: “¡Esta es la hora del amor!”. De hecho, el primer punto de este decálogo implica “acoger, orar, compartir y anunciar” la última Encíclica que publicó el recientemente fallecido Papa Francisco, ‘Dilexit Nos’ (del latín, ‘Nos amó’).

Monseñor Argüello ha propuesto también “vincular caridad, unidad y paz” y “vivir la vida como vocación” para que esta sea “reconocible, “concreta” y “visible” en un mundo que “se resiste al Evangelio”, un mundo “al que le falta corazón”. En este sentido, el prelado vallisoletano ha asegurado que “estamos llamados a entrar en una vía maestra de tener los mismos sentimientos del Corazón de Cristo, un corazón humilde, pobre y sacrificado”. “Porque sólo desde ahí”, ha afirmado, “es posible la comunión entre nosotros y dar respuesta a un corazón que ha sido seducido por el poder”. “Por eso”, ha añadido, “hemos de huir de toda tentación de poder, también en la Iglesia”. “La clave de nuestra respuesta al amor de Cristo”, ha explicado, “es el amor al prójimo”.

En su invitación a “extender” el amor del Corazón de Jesús “en misión evangelizadora y en misión de reparación para construir sobre las ruinas que deja el pecado”, el Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE ha animado en el cuarto punto de su decálogo a “sacar brillo a la Eucaristía del domingo, a encontrarnos en la Eucaristía del domingo, como expresión de un pueblo que reconoce su pila bautismal y su altar, que genera una comunidad visible, la Eucaristía del domingo que nos congrega y nos envía a salir a los caminos en comunión misionera, llevando el amor del Corazón de Cristo”. Un amor “que cura, repara y va haciendo germinar su reinado”, ha afirmado.

El quinto punto ha hecho referencia al Sínodo. Y el sexto, al “cuidado de la devoción popular”, que, como ha recordado el prelado vallisoletano, fue “valiosa” para Pablo VI y “central” en el magisterio del Papa Francisco, así como para la extensión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús por medio del beato Bernardo Francisco de Hoyos.

Monseñor Argüello ha defendido en el séptimo punto de su decálogo una “alianza social para la esperanza” en distintos ámbitos: la demografía, la promoción de la natalidad y el cuidado de la vida, de los enfermos y de los migrantes. También ha llamado, en el punto octavo, a “insuflar alma” a las empresa e instituciones ligadas a la Iglesia Católica, que “precisan”, ha puntualizado, “de hombres y mujeres que confiesen de obra y de palabra que creen en la victoria de Cristo sobre la muerte”.

El Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE se ha referido también, en el punto noveno, al “desafío” que conlleva lo que denomina el “reinado social de Cristo”, en alusión a la Doctrina Social de la Iglesia. A su juicio, el coloquio entre la Iglesia y el mundo “es un asunto que no tenemos resuelto”. Tras advertir que la Doctrina Social de la Iglesia “no es solo una propuesta de valores”, se ha centrado en dos cuestiones. Por un lado, la antropológica. Partiendo de una concepción de que “somos humano-divinos” y del hecho de que “el Ser Humano solo puede decir que es el centro, si reconoce que el corazón del mundo y el corazón de nuestro corazón es el Corazón de Cristo”, ha asegurado que “estamos llamados a desplegar toda la potencialidad de lo humano”.

Por otro lado, en relación a la cuestión del bien común, ha afirmado que “estamos llamados a reconstruir alianzas, vínculos, a ser pueblo entre los pueblos, un pueblo que convoca a los pueblos” en un momento en el que “el individualismo”, ha alertado, “ha dejado al individuo solo ante el Estado” y en el que “la democracia parlamentaria vive momentos de singular crisis”. Esta es “la tarea, seguramente, fundamental de la Iglesia”, ha asegurado monseñor Argüello: “Regenerar e incorporar a la vida pública una reflexión para que la convivencia en nuestras sociedades no solamente sea posible, sino que haga posible la dignidad y el bien común”.

Finalmente, en el décimo y último punto de su “Programa 2033”, el Arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE ha llamado a “renovar nuestra consagración personal, familiar, diocesana al Corazón de Jesús”. “Creando una conciencia eclesial”, ha rematado, “que pueda ser presentada al Santo Padre para pedirle la renovación de la consagración del mundo al Corazón de Cristo en el año 2033”, coincidiendo con el 2.000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Monseñor Luis Argüello ha finalizado su ponencia en el Congreso Cor Iesu, Spes Mundi con un doble llamamiento: “¡Acojamos el amor del Corazón de Jesús! ¡Devolvamos amor por amor para enamorar al mundo!”.

 

Archivalladolid

Religión Digital

LEÓN DE PERÚ': LA VIDA DE PREVOST, A TRAVÉS DE LA MIRADA DE LOS SUYOS


col martell

 

Misionero, pastor, profesor, formador, obispo y amigo son algunas de las facetas del nuevo Pontífice que revelará el documental León de Perú. La producción es fruto de un viaje a Perú que sigue las huellas de Robert Francis Prevost, hoy Papa León XIV, reconstruyendo los años que él pasó en el país latinoamericano.

Realizado por los periodistas Salvatore Cernuzio, Felipe Herrera-Espaliat y Jaime Vizcaíno Haro, el trabajo recorre Chulucanas, Trujillo, Lima, Callao y Chiclayo, tocando pequeñas y grandes ciudades, pueblos, distritos, suburbios, parroquias, colegios y casas religiosas.

En estos lugares el entonces padre y luego monseñor Prevost celebró, predicó, enseñó, formó religiosos, se encontró con jóvenes, festejó cumpleaños, y practicó una caridad viva en medio de tragedias como las inundaciones de El Niño y la pandemia del coronavirus.

Testimonios del pueblo

Se trata de una labor pastoral y social de la que ofrecen una visión las numerosas historias de personas que colaboraron con el futuro Pontífice y que recibieron de él escucha, apoyo y ayuda. La obra audiovisual contiene testimonios de obispos, de los actuales párrocos del Callao y Chulucanas, de cohermanos agustinos, y de párrocos, como el joven padre Cristophe Ntaganzwa, en el periférico distrito de Pachacútec, golpeado violentamente por Covid-19. En este territorio, el entonces administrador apostólico ayudó a las personas sin trabajo y hambrientas enviándoles alimentos y medicinas. Una intervención oportuna como la que, siendo obispo de Chiclayo, monseñor Prevost brindó a la población a la que las inundaciones se lo habían llevado todo, lanzándose con valentía a las calles inundadas, como cuenta Rocío, una de las supervivientes.

También impacta el testimonio de Janinna Sesa, ex directora de Caritas de Chiclayo, sobre la campaña para garantizar el oxígeno a las personas en situación de emergencia, o el de Berta, cocinera de uno de los comedores creados en Trujillo por «el padre Roberto» para alimentar a las familias de los suburbios. Luego, historias más íntimas: por ejemplo, la de Sylvia, rescatada por religiosas del mundo de la prostitución, cuyo valor inspiró a Prevost a crear una comisión contra la trata, o la de Héctor y su hija Mildred, de la que el actual Pontífice es padrino de bautismo.

Cada uno de estos testigos comparte cómo vivió el momento del Habemus Papam el 8 de mayo y envía su mensaje personal al Papa. León de Perú se emitirá próximamente en los canales oficiales de los medios de comunicación del Vaticano.

 

FONDO Y FORMA


col koldo

 

“Celebramos un relato simbólico, no un acontecimiento histórico”.

Me ha gustado esta frase tan corta y sencilla de Fray Marcos aplicada a la Ascensión de Jesús, pero que para mí es toda una explicación de la Ascensión y que se podría aplicar a muchas otras fiestas de la Iglesia. ¿No se entiende mejor así la Resurrección, la Asunción de María, Pentecostés…?

Si nos limitamos a entender esos pasajes al pie de la letra y como si fueran historia los acontecimientos, no sintonizamos con la concepción que tenía la primera comunidad.

Ellos partían de un mundo dividido en tres partes: cielo arriba, tierra, aquí y abajo Los infiernos… Concebían el mar como el lugar del mal y cualquier mota o signo en el rostro, como lepra….

En sus narraciones, tenían como trasfondo un RECUERDO del Antiguo Testamento como por ejemplo en la llegada de los Magos y en la estrella que les guía. En el monte de las bienaventuranzas se están acordando de Moisés y su mensaje en el Sinaí. Los doce apóstoles recuerdan y actualizan a las doce tribus de Israel.

La salvación que Jesús nos trae se identifica como el gran sacrificio de la Nueva Alianza. Y sin necesidad de morir en la cruz, su vida ya es un estilo y una Vida que se nos da. Y nos salva para la Vida Eterna.

Es muy importante distinguir entre el Mensaje que se nos transmite y el lenguaje literario como está expresado. No entendemos la ascensión como acción de subir, porque ellos pensaban que el cielo estaba arriba. Pero el Mensaje es de aclamación al triunfo de Jesús de Nazaret que está ya en la plenitud del Padre. Con nuestro lenguaje hasta decimos “a la derecha del Padre”.

Por eso es preciso distinguir siempre entre las palabras y el género literario y el Mensaje. Miramos, por ejemplo de la genealogía de Jesús, en el significado del bautismo de Jesús.

¡Cómo cuesta a las personas sencillas penetrar en el contenido y no quedarse en el ropaje! Una gran tarea de la Iglesia hoy.

 

REDONDO VALORA POSITIVAMENTE EL ACTO DE PERDÓN A LAS SUPERVIVIENTES DEL PATRONATO DE PROTECCIÓN A MUJER


col kowalski

 

La ministra de Igualdad, Ana Redondoha valorado como "un primer paso para la reconciliación real" el acto celebrado este lunes por la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) para pedir perdón a las supervivientes de la institución franquista Patronato de Protección a la Mujer y, al mismo tiempo, ha pedido entender la necesidad de estas mujeres de "expresar" su "dolor y rabia".

Así se ha pronunciado Rendondo este martes, en declaraciones a Europa Press, preguntada por el acto celebrado este lunes en la Fundación Pablo IV, en el que las supervivientes se levantaron al final del acto con carteles en los que se leía "no", para manifestar que no quieren perdón sino "verdad, justicia y reparación". En el acto estaba presente la propia ministra de Igualdad y la eurodiputada de Podemos y exministra, Irene Montero.

"Yo lo que pondría en valor es el acto en sí. Creo que después de décadas, por fin se alza la voz en el Patronato. Ha habido muchas mujeres que han sido prácticamente perseguidas, que han sido abusadas, que han sido sujetos de una situación realmente durísima. Y ese dolor y esa rabia, lógicamente, se tiene que expresar, se tiene que manifestar", ha explicado Rendondo.

Al mismo tiempo, considera que "también es valorable que por parte de la Iglesia se pida perdón".

Por ello, cree que lo que se hizo este lunes fue "un primer paso, necesario" para "una reconciliación real". "Hay que acercar posturas entendiendo que ese dolor y esa rabia es muy profunda y que estas mujeres, lógicamente, necesitan también encauzar esa rabia y ese dolor", ha insistido.

 

RD / EP

10-06-2025 Religión Digital

CUESTIONES SOBRE NICEA, MIL SETECIENTOS AÑOS DESPUÉS


col kowalski

 Amigo, amiga, tienes en tus manos un libro lúcido y atrevido, a la altura de su título provocador: Le Credo de Nicée est-il toujours croyable? (¿Es creíble todavía el Credo de Nicea?). Paul Fleuret, “biblista descalzo” y “cristiano laico en éxodo” según sus palabras, nos ofrece un análisis documentado, conciso y límpido de la enmarañada evolución por la que el profeta Jesús de Nazaret se convirtió en divinidad celeste eterna encarnada en forma de hombre.

En el año 325, hace 1700 años, el emperador romano Constantino convocó un concilio en su palacio estival de Nicea, hoy Turquía. Los obispos allí reunidos solo representaban a las Iglesias cristianas derivadas de la tradición petrino-paulina, y de entre ellas casi exclusivamente a las de la parte oriental del imperio, presididas por los obispos de Alejandría y Constantinopla, de lengua y cultura griegas. La Iglesia judeo-cristiana había desaparecido prácticamente, y otras, como las Iglesias gnósticas, habían sido condenadas y marginadas por los obispos de la corriente mayoritaria. En Nicea, el emperador, recién “convertido” a la fe cristiana por razones más políticas que religiosas, impuso el dogma que habría de ser vinculante para todas las Iglesias, con el fin de garantizar mejor la unidad del imperio: “Jesús es el Hijo único y eterno de Dios encarnado, consustancial del Padre”. Quienes –como el sacerdote alejandrino Arrio– rechazaron el dogma fueron desterrados.

Muchos podrían preguntarse qué interesan esas cuestiones al mundo en que vivimos: cuando la especie que llamamos Sapiens es arrastrada por una asfixiante carrera global suicida; cuando la humanidad, por impotencia o inconsciencia, parece dispuesta a sacrificar la vida buena y feliz a la codicia inhumana de unos pocos; cuando grandes imperios dictatoriales vuelven a imponerse; cuando avanzamos sin rumbo ni freno hacia una tierra desconocida e inquietante donde el Homo Sapiens será sometido a la máquina; cuando los tecno-magnates que devastan la Tierra, en su loca huida adelante, ya proyectan colonizar la Luna y Marte; cuando los horrores sin fin de Gaza, de Haití o de Sudán reflejan cada día, urbi et orbi, el abismo que nos puede devorar a todos, incluidos los más poderosos…, ¿tiene sentido ocuparse todavía del dogma de Nicea?

Otros muchos, católicos observantes y cristianos en general, protestarán entre desconcertados e irritados: cuando el mundo naufraga, cuando los hombres y las mujeres necesitan más que nunca un suelo firme para seguir caminando, ¿no es este libro una provocación excesiva? Es más, ¿no constituye una alta traición? ¿No viene a socavar los fundamentos mismos no solo de la Iglesia Católica Romana, del Credo más antiguo de todas las Iglesias? Si dejamos de creer en el dogma de Nicea, ¿qué podremos ofrecer al mundo?, ¿dónde encontraremos palabras de vida eterna?, ¿en quién descansaremos?

Pero hay que advertir: las enormes amenazas que se ciernen sobre el mundo actual y estas preguntas e inquietudes formuladas por muchos católicos de la mejor voluntad tienen un punto en común: el miedo. El miedo era también el denominador común del mundo imperial y de la Iglesia de Nicea. No el miedo razonable, mecanismo fundamental de la vida que nos alerta ante un peligro real: el miedo a un salto en el vacío, a un depredador, a los grandes poderes que someten, a quienes se mueven por convicciones irracionales, a personas e instituciones que usan la imagen de un dios omnipotente y arbitrario para controlar y dominar… Sin esos miedos no podríamos sobrevivir ni un solo día. Hay también, sin embargo, muchos miedos irracionales que imaginan peligros y enemigos inexistentes: el miedo a perder prestigio, poder o riqueza, o la unidad del imperio o de la Iglesia, o el control de la verdad y de las conciencias, o la imagen de un dios omnipotente y providente, o la garantía del cielo eterno… O el miedo al otro, a lo diferente, a lo nuevo. Esos miedos irracionales nos encogen y nos encierran en nosotros mismos, nos incapacitan para confiar, imaginar y crear. Nos vuelven enemigos de nosotros mismos y de los demás, enemigos de la tolerancia y de la libertad fraterna, de la confianza creativa, de la vida inspirada.

El miedo a la división del imperio y a la pérdida de poder llevó al emperador a imponer los términos exactos del Símbolo o Credo común de todas las Iglesias. El miedo llevó a los obispos a identificar la fe creadora en Jesús con la adhesión mental a una idea filosófica, y a condenar a quienes lo rechazaban. El miedo inspiró excomuniones, destierros, quemas de herejes, cruzadas, inquisiciones y guerras de religión. El miedo irracional es el origen de los males del mundo y de la Iglesia de hoy. Es imprescindible, pues, la lucidez para detectar esos miedos y la osadía para delatarlos.

Este libro es un ejercicio singular de lucidez y de osadía. No era fácil reunir en tan pocas páginas toda la información esencial sobre una historia extremadamente compleja, en la frontera entre la historia, la exégesis bíblica, la filosofía y la teología, y ofrecer a la vez los criterios fundamentales para una relectura actual “creíble” de los dogmas cristológicos. El autor lo logra brillantemente en estas páginas concisas y profundas, claras y hondas. Mi más sincera enhorabuena a Paul Fleuret.

Como para él, también para nosotros el Símbolo o Credo que seguimos recitando y los dogmas cristológicos que siguen presentándose como líneas rojas de la “fe verdadera” se han vuelto increíbles e impredicables en su literalidad. Están ligados a una cosmovisión geocéntrica, jerárquica y patriarcal, y a una filosofía que distingue dos mundos (el físico y el metafísico). Ya no podemos concebir a Dios como entidad supramundana y extrínseca, substancia en sí, personal y antropomórfica, que interviene, se revela y se encarna en el mundo de manera puntual o definitiva cuando quiere. Necesitamos nuevas metáforas para decir el misterio indecible de cuanto es: Realidad fontal, Aliento cósmico, Creatividad universal, Eros que todo lo atrae, Amor que en todo se da y se crea sin cesar…

Tampoco, en consecuencia, podemos concebir a Jesús como Hijo único y eterno de Dios, de la misma substancia del Padre, sola encarnación plena de Dios en el cosmos. Tampoco podemos afirmar que sea el hombre perfecto –una contradicción en los términos–, ni siquiera el más perfecto –¿quién puede medirlo y de qué sirve comparar?–. Pero somos sus discípulos y es nuestro modelo de ser humano inspirado, bueno y feliz, libre, fraterno y sanador. Es para nosotros la figura de lo que somos y queremos ser. Todos los hombres y mujeres somos Cristos en camino, como el mismo Jesús, pero él es para nosotros, sus seguidores, el icono y la metáfora encarnada del Aliento vital, de la Creatividad universal, de lo humano o de lo divino, del mundo liberado hacia el que queremos caminar.

Queremos vivir y decir nuestra fe en coherencia con la visión de la realidad y de la vida que consideramos más razonable, justa y plenificante, feliz: una visión holística, ecológica, feminista, fraterno-sororal, a un tiempo mística y política. Queremos caminar, descalzos y en éxodo, con Jesús y con todos los hombres y mujeres inspiradas del pasado y del presente, más allá de Iglesias, dogmas y fronteras confesionales. Nos inspira en particular la figura de Jesús, más allá de su mera historia documentada y más allá de todo Credo cerrado. Nos inspiran su libertad profética, su compasión sanadora, su esperanza activa y liberadora, su fraternidad-sororidad universal y sus sabias enseñanzas, entendiéndolas y expresándolas de manera iluminadora y creativa para el mundo de hoy. “No tengáis miedo, nos dice. No os hace cristos humanos o divinos, El aliento vital, como el agua de la fuente, el sentido de las palabras o el espíritu de la letra nunca se repiten ni se dejan atrapar. No os hace Cristos lo que creéis, sino lo que confiáis y creáis. Levantaos y caminad. Inventad, cread. Osad”.

 

José Arregi, Aizarna, 10 de abril de 2025

(Publicado como prólogo del libro : Paul FleuretLe Credo de Nicée est-il toujours croyable ?, Karthala, 2025)