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viernes, 8 de mayo de 2020

Un “tsunami de pobreza” que puede arrasar a millones de personas


Icíar Gutiérrez / Ana Ordaz

Las estimaciones apuntan al primer aumento de la pobreza mundial desde los años noventa a causa de la crisis del coronavirus
Un taxista que hace semanas que no tiene ningún cliente por el cierre del aeropuerto y los bares de Nairobi. Una camarera que no puede trabajar porque el restaurante echó la persiana hace días y está a punto de ser desalojada de su vivienda en Mississippi. Una trabajadora del hogar que no puede pagar el alquiler ni hacer la compra porque su familia ya no puede ganarse la vida en Delhi.··· Ver noticia

Noam Chomsky opina sobre la COVID-19, la OMS, China, Gaza y el capitalismo mundial


Amy Goodmancv
Redes Cristianas
(Democracy Now) 24/04/2020
“Si la gente no se rinde, existe la posibilidad de crear una internacional progresista”
Amy Goodman: Hablamos con Noam Chomsky justo después de que el presidente Donald Trump anunciara lo que finalmente ha hecho el 15 de abril al retirar el apoyo de Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud. Así se dirigía Trump a los periodistas la semana pasada:
Periodista 1: ¿Es el momento de interrumpir la financiación a la OMS con una pandemia de esta envergadura?
Donald Trump: No, tal vez no. Es decir, no estoy diciendo que lo vaya a hacer, sino que vamos a estudiarlo.
Periodista 2: Ha dicho que iba a hacerlo.
Donald Trump: Le estamos dando un enorme… no, qué va. He dicho que íbamos a estudiarlo. Vamos a analizarlo. Vamos a estudiarlo.
A.G. ¿Puede hablarnos de lo que Trump amenaza con hacer en estos momentos? Primero rechazó los test de la OMS, que habrían sido cruciales, y ahora dice que va a retirar la financiación a la Organización Mundial de la Salud.
N.C. Es el comportamiento típico de los autócratas y dictadores. Cuando cometes unos errores tan descomunales que están matando a miles de personas, siempre se busca un culpable. Y en Estados Unidos, lamentablemente, se lleva dando el caso desde hace más de un siglo, siglo y medio; culpar siempre al “peligro amarillo” es fácil. “Los amarillos vienen a por nosotros”. Llevamos toda la vida viéndolo, de hecho viene de lejos. Así, culpar a la Organización Mundial de la Salud, culpar a China y afirmar que la OMS mantiene una relación insidiosa con China, en la práctica, les funciona. Y convence a una población que lleva mucho tiempo tremendamente adoctrinada, ya desde la Ley de Exclusión de los Chinos del siglo XIX, que dice: “Sí, esos salvajes amarillos vienen a acabar con nosotros”. Es algo casi instintivo.
Y está respaldado por el altavoz digamos, por ejemplo, de Rush Limbaugh [locutor de radio y analista político conservador]. La ciencia es uno de los cuatro recodos del engaño, junto con los medios de comunicación, el mundo académico –he olvidado uno, pero hay cuatro recodos del engaño–. Viven del engaño. Se va metiendo en la cabeza de la gente. Y dicen: “¿Por qué vamos a creérnoslo? ¿Por qué vamos a creer las noticias? Solo son fake news. Intentan acaban con nuestro salvador, nuestro presidente, el mejor presidente de la historia”.
En lo que respecta a Trump, la única ideología perceptible es puro narcisismo. Es la ideología del yo
Tengo edad suficiente para recordar que de niño escuchaba los discursos de Hitler en la radio, los mítines de Nuremberg. No entendía las palabras, pero el tono y la reacción de la multitud, una multitud fervorosa, era verdaderamente patente y aterrador. Sabemos a lo que dio lugar. Es difícil… –enseguida me viene a la mente al escuchar los desvaríos de Trump y la multitud–. No estoy insinuando que sea como Hitler. Hitler tenía ideología, una ideología espantosa, la de masacrar a todos los judíos y a 30 millones de eslavos y romaníes, y la de conquistar gran parte del mundo, pero, además, tenía un ideario interno: el Estado, bajo el control del Partido Nazi, debía controlar todos los aspectos de la vida, incluso el sector empresarial. Nosotros no vivimos en ese mundo. De hecho, es más bien a la inversa, las empresas son las que controlan a los gobiernos. Y en lo que respecta a Trump, la única ideología perceptible es puro narcisismo. Es la ideología del “yo”. Mientras seas lo bastante inteligente como para seguir sirviendo a los verdaderos amos, colocando el dinero en los bolsillos de los más ricos y del sector empresarial, dejarán que sigas con tus payasadas.
Es bastante llamativo lo que ocurrió en la conferencia de Davos el pasado mes de enero. Se trata de la reunión de las personas que llaman “amos del universo”: los consejeros delegados de las empresas más importantes, es decir, las principales estrellas mediáticas. Se reúnen en Davos una vez al año, se felicitan mutuamente por lo maravillosos que son, adoptan la pose de humanistas comprometidos que hacen lo que pueden, totalmente entregados al bienestar de los pueblos del mundo. “Estáis a salvo dejando vuestro destino en nuestras manos porque somos muy buena gente”.
Trump acudió a Davos y dio el discurso de apertura. Trump no les gusta. Su vulgaridad es incompatible con la imagen de humanistas cultivados que intentan proyectar. Pero le aplaudieron frenéticamente, aplaudieron cada palabra con entusiasmo porque saben que distingue los bolsillos que hay que llenar de dólares y el modo de hacerlo. Mientras siga haciéndolo, mientras sirva a su principal electorado, le dejarán que siga con sus payasadas –de hecho, les gusta porque moviliza a muchísima gente que apoyará sus políticas, como sus logros en materia legislativa–. El principal es una estafa fiscal que pone el dinero en manos de las arcas empresariales y perjudica a todos los demás. La desregulación es fantástica para los negocios. Les encanta. Pueden destrozar el medioambiente y perjudicar a la gente todo lo que quieran. Es muy perjudicial para la población.
¿Qué ocurre si se reducen las limitaciones para contaminar, las disposiciones sobre las emisiones? La gente muere a causa de la contaminación, de envenenamiento por mercurio. Las aguas están contaminadas. Y el mundo, obviamente, se enfrenta a la catástrofe. la catástrofe se acelera. Y como he dicho, incluso en los presupuestos presentados el 10 de febrero, a la vez que recortaba en protección frente a enfermedades en medio de una pandemia salvaje, aumenta la financiación de la producción de combustibles fósiles, que va a acabar con todos nosotros. Por supuesto, destina muchísimo más dinero al Pentágono y a su famoso muro. Pero este es el mundo en el que vivimos –aquí y no en otro lugar–. Como he dicho, los países asiáticos han estado actuando con sensatez. De hecho, Nueva Zelanda parece que también le ha puesto fin. Taiwán lo está haciendo muy bien. En Europa, quizá Alemania tiene el menor índice de mortalidad del mundo, Noruega también. Hay formas de reaccionar.
Y hay formas de intentar destrozarlo todo –a lo que el presidente Trump nos está abocando con la ayuda del altavoz de Murdoch, Fox News y otros–. Y, de un modo sorprendente, este ejercicio de prestidigitación está funcionando. De modo que, por una parte, alzas la mano hacia el cielo y dices: “Soy el escogido. Soy vuestro salvador. Voy a reconstruir América, voy a devolverle la gloria porque yo soy el sirviente. Soy el fiel servidor de la clase trabajadora”. Mientras tanto, por otra parte, les apuñalas por la espalda. Y para llevar esto a cabo hace falta una actuación política genial. Hay que reconocer que es necesario verdadero talento, ya se trate de algo intuitivo o planificado deliberadamente. Es demoledor. Lo hemos visto antes. Lo vemos ahora en dictadores, autócratas, sociópatas que acaban ocupando cargos de responsabilidad. Y ahora está ocurriendo en el país más importante y rico de la historia universal.
Así, Estados Unidos se encuentra en una situación en la que la economía se ha paralizado debido a la catástrofe absoluta que supone esta pandemia, en la que la gente tiene que aislarse –aunque el aislamiento en un lujo–. Muchos trabajadores de servicios esenciales tienen que exponerse a esta pandemia y enfrentarse a una enorme amenaza para sus vidas. Coméntenos si considera que esta pandemia puede poner en peligro el capitalismo mundial en términos generales o lo va a apuntalar, y si los miles de millones de dólares que se están invirtiendo en estos planes de reactivación económica simplemente van a intensificar la desigualdad o realmente van a ayudar a los de abajo.
Es una elección, no algo inevitable. Es decir, el sector empresarial está trabajando mucho para planificar un futuro del tipo que describes. La cuestión es si las organizaciones populares serán capaces de imponer suficiente presión para asegurarse de que eso no ocurra.
Y hay formas de hacerlo. Mira el sector empresarial –lo que acabas de describir–. En estos momentos las empresas están escondiendo sus ejemplares de Ayn Rand y yendo detrás de papá Estado para solicitar prestaciones de financiación pública para sobreponerse a los resultados de su comportamiento delictivo. ¿Qué han estado haciendo estos últimos años? Los beneficios se han disparado. Se les ha consentido una orgía de recompra de acciones, que son mecanismos para aumentar la riqueza de ricos accionistas y directivos, mientras socavan la capacidad productiva de la empresa a gran escala al establecer sus despachos en alguna pequeña sala de Irlanda para no tener que pagar impuestos y utilizar paraísos fiscales. No se trata de calderilla. Se trata de decenas de billones dólares que se roban al contribuyente. ¿Tiene que ser necesariamente así?
Las empresas están escondiendo sus ejemplares de Ayn Rand y yendo detrás de papá Estado para sobreponerse a los resultados de su comportamiento delictivo
Mira la actual dádiva a las empresas. Debería ir acompañada de condicionalidades –término con el que nos hemos familiarizado por el FMI–. Se les debería exigir para asegurarse de que no se utilizarán más paraísos fiscales, de que no habrá más recompra de acciones, punto final. Si no lo hacen con una garantía firme, no hay dinero público.
¿Es una utopía? En absoluto. Así era la ley que se hizo cumplir hasta Ronald Reagan, que abrió el grifo para que se robara todo lo que se quisiera, junto con Milton Friedman y otros lumbreras que, en segundo plano, le decían: “Eso es la libertad”. “La libertad” significa robar lo público a gran escala a través de engranajes como los paraísos fiscales y la recompra de acciones. De modo que no hay nada de utópico acerca de dichas condiciones. Dice: “Volvamos a la época en la que el capitalismo estaba bastante más reglamentado”, que se desarrolló a partir de Roosevelt, se llevó a cabo durante la década de 1970, cuando empezó a deteriorarse, y se acabó con Reagan.
Debería haber nuevas condicionalidades, los trabajadores deberían estar… en la gestión de las empresas debería haber representantes de los trabajadores. ¿Es imposible? No, se ha hecho en otros países, por ejemplo, en Alemania. Se debería exigir que garantizaran un salario mínimo vital –no solo un salario mínimo, sino un salario mínimo vital–. Una condicionalidad que se puede imponer.
Ahora bien, podemos avanzar y reconocer los hechos, hay que tener en cuenta que todo esto es anterior a Trump. Trump está cogiendo un sistema fallido, letal y lo está convirtiendo en un monstruosidad, pero las raíces ya estaban antes. En primer lugar, basta recordar la razón por la que se ha dado la pandemia. Las empresas farmacéuticas siguen la lógica capitalista. No hay voluntad de hacer nada. El azote neoliberal dice que el gobierno no puede hacer nada como en el pasado. Entonces llega Trump y lo empeora de un modo incomparable. Pero las causas de la crisis son anteriores a Trump.
Lo mismo ocurre con el sistema sanitario. Del mismo modo que nosotros lo sabemos –todo el mundo sabe–, ellos deberían conocer los datos básicos. Es un escándalo internacional: el doble de gasto que en países similares y uno de los peores resultados. The Lancet, una de las principales revistas médicas del mundo, recientemente ha llevado a cabo un estudio sobre el gasto. Calcularon que el gasto anual de los estadounidenses se acercaba al medio billón de dólares y se habían perdido 68.000 vidas. No es una cifra tan baja.
¿Puede hablarnos, globalmente, de lo que está ocurriendo respecto a un asunto que le toca muy de cerca desde hace décadas, los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, lo que supone para un lugar como Gaza, a la que la ONU y personas de todo el mundo han calificado de especie de “cárcel al aire libre” de casi dos millones de personas?, ¿qué podría significar la pandemia allí?
Cuesta lo indecible pensar en ello. Gaza es 2 millones de personas viviendo en una cárcel al aire libre objeto de ataques constantes. Israel, que es la fuerza de ocupación –algo reconocido por todos los países del mundo excepto Israel–, Israel está imponiendo, ha estado imponiendo sanciones muy duras desde que los palestinos cometieran el error de llevar a cabo las primeras elecciones libres en el mundo árabe y eligieran a las personas equivocadas. Estados Unidos e Israel cayeron sobre ellos como una tonelada de ladrillos.
La política de Israel, como explicó Dov Weissglas, la persona a cargo de la retirada de las tropas israelíes, la retirada de los colonos y la imposición de un nuevo régimen, lo explicó con franqueza: “Vamos a poner a la gente de Gaza a dieta, les daremos lo suficiente para que sobrevivan”, lo cual significaba que no estaría bien que murieran todos, pero nada más que eso. Es decir, ni un trozo de chocolate o un juguete para un niño. Ni hablar. Solo lo suficiente para sobrevivir. Y si tienes un problema grave de salud, quizá puedas hacer una solicitud para ir al hospital de Jerusalén Este. Tal vez en un par de semanas te permitan ir. Tal vez a un niño le permitan que vaya, no así a su madre.
Si la pandemia se extiende –ahora hay un par de casos en Gaza–, será un desastre absoluto. Varias organizaciones internacionales han señalado que en 2020, es decir, ahora, Gaza probablemente será un lugar apenas habitable. Aproximadamente el 95% del agua está completamente contaminada. El lugar es un desastre. Y Trump se ha asegurado de que vaya a peor. Retiró la financiación de los sistemas de ayuda a los palestinos en Gaza y Cisjordania: la UNRWA (la Agencia de la ONU para los Refugiados palestinos) eliminó la financiación; los hospitales palestinos eliminaron la financiación. Y lo hizo por una razón. No le elogiaban suficientemente. No respetaban al dios y, por lo tanto, los estrangularemos, aunque apenas sobrevivan bajo un régimen severo y brutal.
Por cierto, que esto también es extensivo a los palestinos de Israel. Los activistas pro derechos humanos que están en Israel señalaron recientemente –hay artículos sobre el tema en Haaretz– que Israel finalmente empezó a instalar unos cuantos puntos móviles para hacer test únicamente en las zonas judías, no en las zonas con población palestina. Y para asegurarse de que todo salía como estaba previsto, lo anunciaban solo en hebreo, y no en árabe, de modo que los palestinos no se enteraran. Y eso es dentro de Israel. En los territorios ocupados, aún peor.
Y el azote de Trump apareció para decir: “No os vamos a dar ni un céntimo porque no sois suficientemente respetuosos conmigo”. No sé como describir este tipo de cosas. No tengo palabras.
Noam Chomsky, ¿qué respuesta internacional cree que se requiere para detener el auge del autoritarismo que ha surgido en respuesta a esta pandemia? Por ejemplo, en Filipinas, donde Duterte, el líder autoritario aliado de Trump, habla de matar gente; la represión masiva, sin el apoyo de los ciudadanos de India, 1.300 millones de personas, con Narendra Modi. El presidente Trump estuvo en India cuando la pandemia empezaba a aparecer, no dijo una palabra al respecto y llenó un estadio con 100.000 personas. Tenemos a Orbán en Hungría, que hoy gobierna por decreto. ¿Qué sería necesario para darle la vuelta a eso y convertirlo en una respuesta progresista?
En efecto, en lo que está ocurriendo, si es que se puede hallar algo de coherencia política en la locura de la Casa Blanca, hay algo que se manifiesta con bastante claridad: en concreto, un esfuerzo por construir una internacional de los Estados más reaccionarios y opresivos que existen, dirigida por el gánster de la Casa Blanca. Y está tomando forma.
Podría pasar por encima, pero como has mencionado India, Modi, que es un extremista nacionalista hindú, sistemáticamente toma medidas para acabar con la democracia secular india y aplastar a la población musulmana. Lo que está ocurriendo en Cachemira es espantoso. Ya estaba bastante mal y ahora va a mucho peor. Lo mismo con la población musulmana, que constituye una población enorme en India. El actual confinamiento casi se puede calificar de genocida. Creo que Modi avisó con cuatro horas para cumplir con un confinamiento total. Son más de mil millones de personas. Algunas no tiene adónde ir. La gente que vive de la economía sumergida, una enorme cantidad de personas, simplemente ha sido expulsada. “Vuelvan a su pueblo”, que puede estar a miles de kilómetros. “Muéranse en el camino”. Es una enorme catástrofe en ciernes, que se añade a los grandes esfuerzos por imponer las doctrinas del movimiento hindutva de ultraderecha que están en el centro del pensamiento y bagaje de Modi.
El actual confinamiento en India casi se puede calificar de genocida. Es una enorme catástrofe en ciernes
Lo que está ocurriendo en general en el sur de Asia –aparte de esto que ocurre en India– es que se va a convertir en un lugar inhabitable bastante pronto, si se mantienen las actuales políticas climáticas. El verano pasado, la temperatura en Rajastán alcanzó los 50 grados centígrados. Y sigue aumentando. En India hay cientos de millones de personas que no tienen acceso a agua. Y va a empeorar enormemente, podría dar lugar a una guerra nuclear entre las dos potencias que básicamente dependen de los mismos recursos hídricos, que están en retroceso por el calentamiento global: Pakistán e India. Es decir, la historia de terror que se está gestando, una vez más, es inenarrable. No hay palabras para describirlo. Y hay gente que está entusiasmada con ello, como Donald Trump y su amigo Bolsonaro en Brasil, otro par de sociópatas.
¿Pero cómo enfrentarse a una internacional reaccionaria? Creando una internacional progresista. Y se están dando pasos para hacerlo. No reciben mucha publicidad, pero creo que el próximo mes de diciembre se anunciará formalmente lo que lleva en marcha desde hace tiempo. Yanis Varoufakis, fundador y líder de DiEM25, el movimiento progresista de Europa, muy importante, y Bernie Sanders hicieron una declaración en la que solicitaban la creación de una internacional progresista para combatir y, esperemos, vencer a la internacional reaccionaria ubicada en la Casa Blanca.
Ahora bien, a nivel estatal, parece existir una competencia extremadamente desigual. Pero no solo existen los Estados. A nivel de las personas no es imposible. Es posible construir una internacional progresista fundamentada en la gente, desde los grupos políticos organizados que se han multiplicado, que han recibido un balón de oxígeno enorme con la campaña de Sanders, hasta las organizaciones de asistencia personal y de asistencia mutua que están aumentando en todo el mundo, en las zonas más empobrecidas de Brasil, por ejemplo, e incluso el llamativo hecho que mencioné anteriormente, que las bandas criminales y asesinas están asumiendo la responsabilidad de llevar cierto tipo de protección contra la pandemia a las favelas, los barrios pobres deprimidos, de Río. Todo esto ocurre a nivel popular. Si se expande y evoluciona, si la gente no se rinde a la desesperación sino que trabaja para cambiar el mundo, como han hecho en el pasado en condiciones mucho peores, si no se da por vencida, existe la posibilidad de crear una internacional progresista.
Y hay que tener en cuenta, no hay que perder de vista, que también hay asombrosos casos de internacionalismo, internacionalismo progresista, a nivel estatal. Echémosle un vistazo a la Unión Europea. Los países ricos de Europa, como Alemania, recientemente nos han dado una lección sobre lo que significa la unión. ¿Verdad? Alemania lo está gestionando bastante bien. Probablemente tengan la tasa de mortalidad más baja del mundo en una sociedad organizada. Justo al lado, el norte de Italia está sufriendo estrepitosamente.
¿Alemania les está prestando ayuda? No. De hecho, Alemania incluso ha bloqueado los esfuerzos por emitir eurobonos, bonos en general, en Europa que se podrían haber utilizado para aliviar el sufrimiento de los países que están en las peores condiciones. Sin embargo, afortunadamente para Italia, puede buscar ayuda al otro lado del Atlántico, de la superpotencia del hemisferio oeste: Cuba. Una vez más, y como siempre, Cuba está demostrando un internacionalismo extraordinario al enviar médicos a Italia. Alemania no lo hará, pero Cuba sí. China está prestando ayuda material. Y estos son los pasos que hay que dar para lograr un internacionalismo progresista a nivel estatal.
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Esta entrevista se emitió en Democracy Now.
Traducción de Paloma Farré.

Carta de un grupo de curas a los obispos europeos: “Unan sus voces y lideren un movimiento por la cooperación de los pueblos”


Grupo GRAPAS

Sacerdotes de Albacete piden una “salida compartida de las gravísimas dificultades” que trae la crisis de la pandemia
“No nos limitemos a salvar del naufragio las propias prácticas religiosas”
“Reúnanse, hablen, escuchen a sus fieles y a los expertos que puedan iluminarles sobre la profundidad y transversalidad de esta crisis mundial”
Fieles laicos, vida religiosa y sacerdotes de todos los países europeos a nuestros obispos:··· Ver noticia ··

¿Por qué no os calláis?


Antonio Gil de Zúñiga

Ante el dolor y el sufrimiento H. Küng recomienda tres actitudes: silencio, confianza y lucha solidaria para erradicarlo. Es cierto que el autor propone estas recomendaciones cuando habla de la teodicea, es decir, de cómo el sufrimiento humano, siguiendo al dramaturgo alemán G. Büchner en La muerte de Danton, puede ser “la roca del ateísmo”, por cuanto el ser humano en medio de su dolor y sufrimiento hace preguntas a Dios de por qué, si Dios es omnipotente, permite los males y, a veces, sufrimientos insoportables. Pero creo que estas recomendaciones vienen como anillo al dedo en nuestras circunstancias históricas de pandemia.··· Ver noticia ··

jueves, 7 de mayo de 2020

MISA DEL DOMINGO 5º Domingo de Pascua 10 de mayo de 2020


 En esta Pascua estamos leyendo algunos textos del evangelio de San Juan. Hoy el evangelio nos sitúa en el contexto de la última cena. Aquella cena fue el pórtico de los trágicos acontecimientos de Pascua. Jesús quiere preparar a sus discípulos para estos acontecimientos y abre su corazón dejando ver el misterio que le acompaña. IR A LA PÁGINA 

Domingo 10 de Mayo 5º de Pascua Damián (1889) Juan de Ávila (1569)


En la primera comunidad cristiana, descrita por Lucas en la primera lectura, los apóstoles se dan cuenta de que no pueden hacerlo todo, y que necesitan valerse de otros para atender a las necesidades urgentes de la comunidad, para no desatender el ministerio de la Palabra. Pero ellos no nombran a nadie, no imponen su voluntad eligiendo ellos. Invitan más bien a la comunidad a escoger sus propios servidores, sus animadores. Les presentan a siete personas que son «autorizados» por los apóstoles para atender a la comunidad. No son servidores de segunda. Son personas encargadas o enviadas a realizar ministerios diferentes. Pero todos estaban empeñados en la difusión de la Palabra y en el crecimiento numérico y cualificado de la comunidad. IR A LA PÁGINA

José María Castillo, al cardenal Sarah: “El rito, cumplido al pie de la letra, tranquiliza la conciencia… y nos engaña”


Castillo1
“Para la ‘gente de Iglesia’ esto es un asunto muy serio”
“Pero, ¿qué pasa en la Iglesia? Por supuesto, que el Santísimo Sacramento merece todo nuestro respeto. Pero, ¿cómo y en qué manifestamos ese respeto? ¿En los ritos y ceremonias con las que celebramos la eucaristía? ¿O en vivir el contenido ético (de vida y conducta) que es la razón de ser y el motivo por el que Jesús instituyó la eucaristía?”
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Monseñor Zornoza deja sin su modesto sueldo a los capellanes de tanatorio de la diócesis


Zornoza2
El obispo de Cádiz les “suspende temporalmente” el sueldo, porque las funerarias ya no pagan.
Lo hace en plena pandemia, cuando los servicios de estos sacerdotes son más necesarios para las familias, obligadas a despedirse casi en privado de sus deudos, e, incluso, para la visibilidad de la Iglesia en la lucha de toda la sociedad contra el coronavirus
“Mi diócesis (Cádiz y Ceuta) no sólo no ha aportado nada, sino que, además, deja tirados a los capellanes de tanatorios. Este mes no cobramos nuestro modesto sueldo”, dice uno de estos capellanes
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¿Necesita Donald Trump una guerra para ser reelegido Presidente?

Redes Cristianas
Germán Gorráiz López, analista

El actual sistema dominante o establishment estadounidense tendría como pilar de su sistema político la sucesiva alternancia en el Poder del Partido Demócrata y del Republicano (ambos fagocitados por el lobby judío), con lo que la sorpresiva victoria de Donald Trump ante Hillary Clinton representó para Israel “perder una valiosa amiga para ganar un amigo mejor”, Donald Trump, el tapado de la AIPAC. Dicho lobby aprovechará el repudio mayoritario de la sociedad estadounidense ante la nefasta gestión de Donald Trump de la pandemia del COVID-19 y su caída de popularidad en vísperas de las Elecciones Presidenciales para convencer a la Administración Trump de la necesidad de proceder a la balcanización de Irán por métodos expeditivos.
La AIPAC y el nuevo Gobierno en Israel
El Magnicidio de Kennedy tuvo como daño colateral el nacimiento de un sistema político tutelado por el “Poder en la sombra”, quedando desde entonces como rehenes todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU, según la confesión realizada por el primer Ministro israelí Ariel Sharon al entonces Ministro del Exteriores Shimon Peres en octubre del 2001: “Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses los saben”, teniendo como fuente la radio israelí “Kol Israel”, sirviéndose de lobbys de presión entre los que descollaría la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC).
La AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel). Aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948.
Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( unos 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar). El nuevo Gobierno de Netanyahu y Gantz intentará resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel), doctrina que tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”. En dicha doctrina se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien declaró Jerusalén como la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967), decisión apoyada por la Administración Trump al trasladar la Embajada Estadounidense a Jerusalem y que podría continuar con una escalada militar conjunta de Israel y EEUU contra la nación iraní.
¿Necesita Donald Trump una guerra para ser reelegido Presidente?
Entre los “perdedores de la globalización” además de afroamericanos y latinos aparecen por primera vez jóvenes universitarios endeudados y adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido que tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”. Ello habría llevado a los indignados blancos mayores de 45 años a Trump y a los militantes de partidos neonazis y supremacistas blancos de la “América profunda” a apoyar posiciones políticamente incorrectas y refractarias a los dictados del estabishment tradicional republicano simbolizadas en la persona de Donald Trump.
Sin embargo, la frivolización del coronavirus por parte de Trump (de lo que sería paradigma sus consejos de emplear desinfectante para curar el coronavirus) así como su dilación en la adopción de medidas quirúrgicas en los principales focos de transmisión del coronavirus de EEUU ha derivado en una auténtica pesadilla con sus consiguientes efectos colaterales en forma de reguero de muertos, colapso de los servicios médicos, paralización de la actividad productiva y entrada en recesión de la economía estadounidense. Asimismo, el hundimiento del precio del petróleo habría provocado cerca de 200 declaraciones de quiebra de empresas dedicadas al shale con una deuda acumulada de cerca de 120.000 millones $ que afectará posteriormente a la cuenta de resultados de grandes bancos como JP Morgan, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo y que podría desembocar en un futuro mediato en una nueva crisis financiera.
Por otra parte, la inacción de las empresas habría desencadenado un incremento estratosférico del paro hasta los 24 millones de parados, lo que aunado con el previsible crash bursátil de Wall Street terminará por diluir los efectos benéficos de la política económica de Donald Trump y provocar la desafección del segmento poblacional de sus votantes (40% del electorado) en las próximas elecciones Presidenciales de Noviembre. En efecto, los últimos sondeos de opinión manifiestan un repudio mayoritario de la sociedad estadounidense ante la nefasta gestión de Donald Trump de la pandemia del COVID-19 y una preocupante caída de su popularidad en vísperas de las Elecciones Presidenciales por lo que Trump necesita de manera imperiosa de una guerra que diluya sus notorios fracasos en al política doméstica, no siendo descartable que el blanco elegido sea la nación iraní con el objetivo confeso de desestabilizar el régimen del Líder Supremo, ayatollah Ali Khamenei y cuyo punto de inflexión sería el asesinato del carismático general Qasem Soleimani.

Desempleo y hambre sobrevuelan el orbe


Hedelberto López Blanch

La pandemia del nuevo coronavirus está dejando una estela de desempleo y de hambre en el mundo con unas consecuencias demoledoras fundamentalmente para los países menos desarrollados y para la mayoría de los pobres y trabajadores del mundo.
La globalización neoliberal con sus privatizaciones que tomaron fuerzas hace unas décadas impulsadas por el sistema capitalista ha dejado en el más absoluto limbo a la clase trabajadora que como por obra de magia desaparecen sus empleos y modo de subsistencia.
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UTOPIA 113, 2ª Edición


Nº 113 ¿Qué es la espiritualidad?
Hace algo más de una semana, teniendo preparada la 2ª edición del nº 113, nos golpea el fallecimiento de nuestro compañero y amigo de UTOPÍA, Rufino Velasco.
Por ello hemos cambiado la estructura de esta edición, sustituyendo la entrevista a Carlos Sánchez Mato, por la semblanza y recuerdo que, los compañeros de Rufino de la Comunidad de Fernández de los Ríos, han publicado en tan triste momento. Sirva la semblanza como si fueran, en estos tiempos virtuales, las preguntas e interpelaciones que Rufino nos ha hecho a lo largo de su fructífera vida.
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Pensando sobre hechos pasados y amenazas futuras ¿Libertad de expresión o libertad de opresión?


Jose I. González Faus

González Faus
De la opinión a la opresión
Nuestros derechos están siempre limitados por los derechos de los otros.
La libertad de expresión afecta al contenido de lo que se expresa pero no al modo de expresarlo
“Desapruebo lo que usted dice, pero daría mi vida para que pueda seguir diciéndolo”.
“No tomar el santo nombre de los derechos humanos en vano”
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Volver a la “normalidad” es autocondenarse

Leonardo Boff

Boff
Cuando pase la pandemia del coronavirus no nos estará permitido volver a la “normalidad” anterior. Sería, en primer lugar, un desprecio a los miles de personas que han muerto asfixiadas por el virus y una falta de solidaridad con sus familiares y amigos. En segundo lugar, sería la demostración de que no hemos aprendido nada de lo que, más que una crisis, es una llamada urgente a cambiar nuestra forma de vivir en nuestra única Casa Común. Se trata de un llamamiento de la propia Tierra viva, ese superorganismo autorregulado del que somos su parte inteligente y consciente.

El sistema actual pone en peligro las bases de la vida
Volver a la anterior configuración del mundo, hegemonizado por el capitalismo neoliberal, incapaz de resolver sus contradicciones internas y cuyo ADN es su voracidad por un crecimiento ilimitado a costa de la sobreexplotación de la naturaleza y la indiferencia ante la pobreza y la miseria de la gran mayoría de la humanidad producida por ella, es olvidar que dicha configuración está sacudiendo los cimientos ecológicos que sostienen toda la vida en el planeta. Volver a la “normalidad” anterior (business as usual) es prolongar una situación que podría significar nuestra propia autodestrucción.
Si no hacemos una “conversión ecológica radical”, en palabras del Papa Francisco, la Tierra viva podrá reaccionar y contraatacar con virus aún más violentos capaces de hacer desaparecer a la especie humana. Esta no es una opinión meramente personal, sino la opinión de muchos biólogos, cosmólogos y ecologistas que están siguiendo sistemáticamente la creciente degradación de los sistemas-vida y del sistema-Tierra. Hace diez años (2010), como resultado de mis investigaciones en cosmología y en el nuevo paradigma ecológico, escribí el libro Cuidar la Tierra-proteger la vida: cómo evitar el fin del mundo (Record). Los pronósticos que adelantaba han sido confirmados plenamente por la situación actual.
El proyecto capitalista y neoliberal ha sido rechazado
Una de las lecciones que hemos aprendido de la pandemia es la siguiente: si se hubieran seguido los ideales del capitalismo neoliberal –competencia, acumulación privada, individualismo, primacía del mercado sobre la vida y minimización del Estado– la mayoría de la humanidad estaría perdida. Lo que nos ha salvado ha sido la cooperación, la interdependencia de todos con todos, la solidaridad y un Estado suficientemente equipado para ofrecer la posibilidad universal de tratamiento del coronavirus, en el caso del Brasil, el Sistema Único de Salud (SUS).
Hemos hecho algunos descubrimientos: necesitamos un contrato social mundial, porque seguimos siendo rehenes del obsoleto soberanismo de cada país. Los problemas mundiales requieren una solución mundial, acordada entre todos los países. Hemos visto el desastre en la Comunidad Europea, en la que cada país tenía su plan sin considerar la necesaria cooperación con otros países. Fue una devastación generalizada en Italia, en España y últimamente en Estados Unidos, donde la medicina está totalmente privatizada.
Otro descubrimiento ha sido la urgencia de un centro plural de gobierno mundial para asegurar a toda la comunidad de vida (no sólo la humana sino la de todos los seres vivos) lo suficiente y decente para vivir. Los bienes y servicios naturales son escasos y muchos de ellos no son renovables. Con ellos debemos satisfacer las demandas básicas del sistema-vida, pensando también en las generaciones futuras. Es el momento oportuno para crear una renta mínima universal para todos, la persistente prédica del valiente y digno político Eduardo Suplicy.
Una comunidad de destino compartido
Los chinos han visto claramente esta exigencia al promover “una comunidad de destino compartido para toda la humanidad”, texto incorporado en el renovado artículo 35 de la Constitución china. Esta vez, o nos salvamos todos, o engrosaremos la procesión de los que se dirigen a la tumba colectiva. Por eso debemos cambiar urgentemente nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza y con la Tierra, no como señores, montados sobre ella, dilapidándola, sino como partes conscientes y responsables, poniéndonos junto a ella y a sus pies, cuidadores de toda la vida.
A la famosa TINA (There Is No Alternative), “no hay (otra) alternativa” de la cultura del capital, debemos confrontar otra TINA (There Is a New Alternative), “hay una nueva alternativa”. Si en la primera alternativa la centralidad estaba ocupada por el beneficio, el mercado y la dominación de la naturaleza y de los otros (imperialismo), en esta segunda será la vida en su gran diversidad, también la humana con sus muchas culturas y tradiciones la que organizará la nueva forma de habitar la Casa Común. Eso es imperativo y está dentro de las posibilidades humanas: tenemos la ciencia y la tecnología, tenemos una acumulación fantástica de riqueza monetaria, pero falta a la gran mayoría de la humanidad y, lo que es peor, a los Jefes de Estado la conciencia de esta necesidad y la voluntad política de implementarla. Tal vez, ante el riesgo real de nuestra desaparición como especie, por haber llegado a los límites insoportables para la Tierra, el instinto de supervivencia nos haga sociables, fraternos y todos colaboradores y solidarios unos con otros. El tiempo de la competencia ha pasado. Ahora es el tiempo de la cooperación.
La inauguración de una civilización biocentrada
Creo que inauguraremos una civilización biocentrada, cuidadosa y amiga de la vida, como algunos dicen, “la tierra de la buena esperanza”. Se podrá realizar el “bien vivir y convivir” de los pueblos andinos: la armonía de todos con todos, en la familia, en la sociedad, con los demás seres de la naturaleza, con las aguas, con las montañas y hasta con las estrellas del firmamento.
Como el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz ha dicho con razón: “tendremos una ciencia no al servicio del mercado, sino el mercado al servicio de la ciencia”, y yo añadiría, y la ciencia al servicio de la vida.
No saldremos de la pandemia de coronavirus como entramos. Seguramente habrá cambios significativos, tal vez incluso estructurales. El conocido líder indígena, Ailton Krenak, del valle del Río Doce, ha dicho acertadamente: “No sé si saldremos de esta experiencia de la misma manera que entramos. Es como una sacudida para ver lo que realmente importa; el futuro es aquí y ahora, puede que mañana no estemos vivos; ojalá que no volvamos a la normalidad” (O Globo, 01/05/2020, B 6).
Lógicamente, no podemos imaginar que las transformaciones se produzcan de un día a otro. Es comprensible que las fábricas y las cadenas de producción quieran volver a la lógica anterior. Pero ya no serán aceptables. Deberán someterse a un proceso de reconversión en el que todo el aparato de producción industrial y agroindustrial deberá incorporar el factor ecológico como elemento esencial. La responsabilidad social de las empresas no es suficiente. Se impondrá la responsabilidad socio-ecológica.
Se buscarán energías alternativas a las fósiles, menos impactantes para los ecosistemas. Se tendrá más cuidado con la atmósfera, las aguas y los bosques. La protección de la biodiversidad será fundamental para el futuro de la vida y de la alimentación, humana y de toda la comunidad de la vida.
¿Qué tipo de Tierra queremos para el futuro?
Seguramente habrá una gran discusión de ideas sobre qué futuro queremos y qué tipo de Tierra queremos habitar. Cuál será la configuración más adecuada a la fase actual de la Tierra y de la propia humanidad, la fase de planetización y de la percepción cada vez más clara de que no tenemos otra casa común para habitar que ésta. Y que tenemos un destino común, feliz o trágico. Para que sea feliz, debemos cuidarla para que todos podamos caber dentro, incluida la naturaleza.
Existe el riesgo real de polarización de modelos binarios: por un lado los movimientos de integración, de cooperación general y, por otro, la reafirmación de las soberanías nacionales con su proteccionismo. Por un lado el capitalismo “natural” y verde y por otro lado el comunismo reinventado de tercera generación como pronostican Alain Badiou y Slavoy Zizek.
Otros temen un proceso de brutalización radical por parte de los “dueños del poder económico y militar” para asegurar sus privilegios y sus capitales. Sería un despotismo de forma diferente porque se basaría en los medios cibernéticos y en la inteligencia artificial con sus complejos algoritmos, un sistema de vigilancia sobre todas las personas del planeta. La vida social y las libertades estarían permanentemente amenazadas. Pero a todo poder le surgirá siempre un contrapoder. Habría grandes enfrentamientos y conflictos a causa de la exclusión y la miseria de millones de personas que, a pesar de la vigilancia, no se conformarán con las migajas que caen de las mesas de los ricos epulones.
No pocos proponen una glocalización, es decir que el acento se ponga en lo local, en la región con su especificidad geológica, física, ecológica y cultural pero abierta a lo global que involucra a todos. En este biorregionalismo se podría lograr un verdadero desarrollo sostenible, aprovechando los bienes y servicios locales. Prácticamente todo se realizará en la región, con empresas más pequeñas, con una producción agroecológica, sin necesidad de largos transportes que consumen energía y contaminan. La cultura, las artes y las tradiciones serán revividas como una parte importante de la vida social. La gobernanza será participativa, reduciendo las desigualdades y haciendo que la pobreza sea menor, siempre posible, en las sociedades complejas. Es la tesis que el cosmólogo Mark Hathaway y yo defendemos en nuestro libro común El Tao de la Liberación (2010) que fue bien acogida en el ambiente científico y entre los ecologistas hasta el punto de que Fritjof Capra se ofreció a hacer un interesante prefacio.
Otros ven la posibilidad de un ecosocialismo planetario, capaz de lograr lo que el capitalismo, por su esencia competitiva y excluyente, es incapaz de hacer: un contrato social mundial, igualitario e inclusivo, respetuoso de la naturaleza en el que el nosotros (lo comunitario y societario) y no el yo (individualismo) será el eje estructurador de las sociedades y de la comunidad mundial. El ecosocialismo planetario encontró en el franco-brasileño Michael Löwy su más brillante formulador. Tendremos, como reafirma la Carta de la Tierra así como la encíclica del Papa Francisco “sobre el cuidado de la Casa Común”, un modo de vida verdaderamente sostenible y no sólo un desarrollo sostenible.
Al final, pasaremos de una sociedad industrial/consumista a una sociedad de sustentación de toda la vida con un consumo sobrio y solidario; de una cultura de acumulación de bienes materiales a una cultura humanístico-espiritual en la que los bienes intangibles como la solidaridad, la justicia social, la cooperación, los lazos afectivos y no en última instancia la amorosidad y la logique du coeur estarán en sus cimientos.
No sabemos qué tendencia predominará. El ser humano es complejo e indescifrable, se mueve por la benevolencia pero también por la brutalidad. Está completo pero aún no está totalmente (terminado). Aprenderá, a través de errores y aciertos, que la mejor configuración para la coexistencia humana con todos los demás seres de la Madre Tierra debe estar guiada por la lógica del propio universo: este está estructurado, como nos dicen notables cosmólogos y físicos cuánticos, según complejas redes de inter-retro-relaciones. Todo es relación. No existe nada fuera de la relación. Todos se ayudan mutuamente para seguir existiendo y poder co-evolucionar. El propio ser humano es un rizoma (bulbo de raíces) de relaciones en todas las direcciones.
Si se me permite decirlo en términos teológicos: es la imagen y semejanza de la Divinidad que surge como la relación íntima de tres Infinitos, cada uno singular (las singularidades no se suman), Padre, Hijo y Espíritu Santo, que existen eternamente el uno para el otro, con el otro, en el otro y a través del otro, constituyendo un Dios-comunión de amor, de bondad y de belleza infinita.
Tiempos de crisis como el nuestro, de paso de un tipo de mundo a otro, son también tiempos de grandes sueños y utopías. Ellas son las que nos mueven hacia el futuro, incorporando el pasado pero dejando nuestra propia huella en el suelo de la vida. Es fácil pisar la huella dejada por otros, pero ella no nos lleva a ningún camino esperanzador. Debemos hacer nuestra propia huella, marcada por la inagotable esperanza de la victoria de la vida, porque el camino se hace caminando y soñando. Así pues, caminemos.
*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y ha escrito: Cuidar la Tierra-proteger la vida: cómo escapar del fin del mundo, Record, Rio 2010.

Traducción de Mª José Gavito Milano

DOMINGO 14 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,1-12.17-20)

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

PORTADORES DEL EVANGELIO

Lucas recoge en su evangelio un importante discurso de Jesús, dirigido no a los Doce sino a otro grupo numeroso de discípulos a los que envía para que colaboren con él en su proyecto del reino de Dios. Las palabras de Jesús constituyen una especie de carta fundacional donde sus seguidores han de alimentar su tarea evangelizadora. Subrayo algunas líneas maestras.
«Poneos en camino»
Aunque lo olvidamos una y otra vez, la Iglesia está marcada por el envío de Jesús. Por eso es peligroso concebirla como una institución fundada para cuidar y desarrollar su propia religión. Responde mejor al deseo original de Jesús la imagen de un movimiento profético que camina por la historia según la lógica del envío: saliendo de sí misma, pensando en los demás, sirviendo al mundo la Buena Noticia de Dios. «La Iglesia no está ahí para ella misma, sino para la humanidad» (Benedicto XVI).
Por eso es hoy tan peligrosa la tentación de replegarnos sobre nuestros propios intereses, nuestro pasado, nuestras adquisiciones doctrinales, nuestras prácticas y costumbres. Más todavía, si lo hacemos endureciendo nuestra relación con el mundo. ¿Qué es una Iglesia rígida, anquilosada, encerrada en sí misma, sin profetas de Jesús ni portadores del Evangelio?
«Cuando entréis en un pueblo… curad a los enfermos y decid: está cerca de vosotros el reino de Dios»
Esta es la gran noticia: Dios está cerca de nosotros animándonos a hacer más humana la vida. Pero no basta afirmar una verdad para que sea atractiva y deseable. Es necesario revisar nuestra actuación: ¿qué es lo que puede llevar hoy a las personas hacia el Evangelio?, ¿cómo pueden captar a Dios como algo nuevo y bueno?
Seguramente, nos falta amor al mundo actual y no sabemos llegar al corazón del hombre y la mujer de hoy. No basta predicar sermones desde el altar. Hemos de aprender a escuchar más, acoger, curar la vida de los que sufren… solo así encontraremos palabras humildes y buenas que acerquen a ese Jesús cuya ternura insondable nos pone en contacto con Dios, el Padre Bueno de todos.
«Cuando entréis en una casa, decid primero: Paz a esta casa»
La Buena Noticia de Jesús se comunica con respeto total, desde una actitud amistosa y fraterna, contagiando paz. Es un error pretender imponerla desde la superioridad, la amenaza o el resentimiento. Es antievangélico tratar sin amor a las personas solo porque no aceptan nuestro mensaje. Pero ¿cómo lo aceptarán si no se sienten comprendidos por quienes nos presentamos en nombre de Jesús?

EN JESÚS PODEMOS ENCONTRAR AL DIOS-VIDA

col fraymarcos
Jn 14,1-12
El contexto de este evangelio es el discurso de despedida después de la cena en el evangelio de Jn. En el capítulo 13 el centro es Jesús. Termina con la despedida, diciendo: a donde yo voy vosotros no podéis venir. En este capítulo 14 el centro es el Padre. El ambiente es de profunda inquietud y zozobra. La traición de Judas, el anuncio de la negación de Pedro, el anuncio de la partida. Todo es terriblemente inquietante. Está justificada la repetida invitación a la confianza. La clave del mensaje en este capítulo es la relación de Jesús y la de cada uno de sus discípulos con el Padre.
Aunque Jn pone en boca de Jesús todo el discurso, en realidad se trata de reflexiones de la comunidad a través de muchos años de vivencia cristiana. Lo que se propone como futuro es ya presente para el que escribe y para aquella comunidad para la que se escribe. Pero este presente deja entrever un nuevo futuro que el Espíritu irá realizando. Se percibe la dificultad que tiene la comunidad de expresar su experiencia. Esta vivencia pascual está anclada en la presencia viva de Jesús, del Espíritu y del Padre. Los tres forman parte de una Realidad que les acompaña y les transforma.
Creed en Dios y creed también en mí“Pisteuete eis”, no significa creer, en el sentido que damos hoy a esa palabra. Sería “creer” en sentido bíblico, es decir, poned vuestra confianza en… Jn utiliza esta construcción 30 veces, aplicada a Jesús. Solo en 12,44 y aquí pone como término a Dios, indicando claramente la identidad de ambas adhesiones. La confianza en Jesús y la confianza en Dios son la misma realidad. Si buscan a Dios, están en el buen camino, porque están con él. No tienen nada que temer porque Jesús les acercará al Padre con el que está identificado.
En el hogar de mi Padre hay muchas estancias. Jesús va al Padre para procurarles un tipo de relación con Dios, similar a la suya. No hay diferencia entre unas moradas y otras. No se trata de un lugar, sino del ámbito del amor de Dios. En el corazón de Dios, todos tienen cabida. También podía traducirse: en la familia de Dios hay sitio para todos. Todos los seres humanos están llamados a formar parte de la familia del mismo Dios. Jesús está en el seno del Padre y todos pueden sentirse allí.
Todo el lenguaje es mítico-simbólico. Me voy, me quedo, vuelvo, no se puede entender literalmente. Esta teología es clave para entender la marcha de Jesús y a la vez, su permanencia. Aunque la formulación es mítica, el mensaje sigue siendo válido. Hoy tendríamos que decir que la meta de todo está en Dios. Esa identificación con Dios es la que tenemos que descubrir y vivirla ya aquí. En Jesús, Dios ha manifestado su proyecto para el hombre, que se tiene que realizar en cada uno.
Yo soy Camino. Yo soy Verdad. Yo soy Vida. Sin artículo ni determinado ni indeterminado, porque lo que se quiere decir que está más allá de ambos. Se trata del texto más profundo de todo el evangelio. Camino, Verdad, Vida hacen referencia al Padre. No se pueden separar los conceptos. La Realidad a la que se refieren está más allá de tiempo y espacio. Se han dado infinidad de interpretaciones desde los primeros padres y siguen hoy los exégetas intentando desentrañar el significado del texto.
Jesús es Camino, que empieza y termina en Dios. En medio está Jesús, pero no significa espacio ninguno. Desde Dios hasta Dios no puede haber ningún trecho. Jesús es, como todo ser humano, un proyecto ya realizado, porque recorrió el camino que le llevó a la plenitud humana. Ese camino es el amor total que abarca toda su vida. Los que le siguen deben recorrer también ese camino, es decir, ir de Dios que es su origen hasta Dios que es la meta. En el AT el camino era la Ley. Jesús la sustituye por su persona.
Yo soy verdad, es decir soy lo que tengo que ser. No se trata de la verdad lógica sino de la verdad ontológica que hace referencia al ser. Jesús es auténtico, hace presente a Dios, que es su verdadero ser. Es lo que tiene que ser. Lo contrario sería ser falso. “Yo soy” es el nombre que se dio a sí mismo Dios en la zarza. Jn repite hasta la saciedad el “yo soy”. El complemento puede ser cualquiera: puerta, pastor, camino, vida, verdad, vid. Si descubro y vivo que Dios está identificado conmigo, ya lo soy todo.
Yo soy Vida, es decir, lo esencial de mi ser está en la energía (Dios) que hace que sea lo que soy. Recordad: "El Padre que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me coma, vivirá por mí." Está hablando de la misma Vida que es Dios, que se le ha comunicado a él y que se nos comunica a nosotros. De la misma manera que no podemos encontrar la vida biológica independientemente de un ser que la posea, así no podemos encontrarnos con un Dios ahí fuera separado de un ser que lo manifieste.
Nadie va al Padre sino por mí. También se podía decir: a nadie viene el Padre si no es por mí. En c. 6 había dicho: “nadie viene a mí si el Padre no lo atrae”. Las dos ideas se complementan. Para el que nace del Espíritu, el Padre no es alguien lejano ni en espacio ni en tiempo, su presencia es inmediata. Hacerse hijo es hacer presente al Padre. La identificación con Jesús, hace al discípulo participar de la misma Vida-Dios. Ni el Padre tiene que venir de ninguna parte ni nosotros que ir. Él está ya en nosotros.
“Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre”. Una vez más se refleja el “ya, pero todavía no” de la primera comunidad. El seguimiento de Jesús es un dinamismo constante. No se trata de progresar en el conocimiento, sino en la comunión por amor. El conocimiento vivencial de Jesús, hará que el Padre se manifieste en el discípulo. Lo que pide Felipe es una teofanía como las narradas en el AT. Piensa que Jesús es un representante de Dios, no la presencia misma de Dios.
¿Cómo dices tú, muéstranos al Padre? Esta queja es una clara reflexión pascual. En su vida pública, sus seguidores no entendieron ni jota de lo que era Jesús. Felipe sigue separando a Dios del hombre. No ha descubierto el alcance del amor-Dios ni su proyecto sobre el hombre. No se han enterado de que Dios sólo es visible en el hombre. Desde esta perspectiva, Jesús podía decir: quien me ve a mí, ve a mi Padre. Y: si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre porque el Padre es más que yo. Seguimos cayendo en la trampa de querer ver a Dios de manera rotunda y segura.
“Las exigencias que os propongo no lo hablo por cuenta propia”. “Remata” no significa dicho o palabra sino propuesta, exigencia realizada y manifestada a través de la vida. Fíjate que a continuación habla de obras: “el Padre que permanece en mí, él mismo hace las obras”. Y a continuación: “si no me creéis a mí, creed a las obras”. Las obras son la manifestación de que Dios está en Jesús. El Padre ejerce su actividad creadora a través de Jesús. Él, a partir de su propia experiencia, propone las “exigencias” que Dios le pide a él. Jesús, a través de sus obras, realiza el designio creador.

IGLESIA NACIENTE, SUFRIENTE, CREYENTE

col sicre

Domingo 5º de Pascua
Como indiqué el domingo pasado, las tres lecturas de los domingos de Pascua nos hablan de los orígenes de la Iglesia, de las persecuciones de la Iglesia, y de nuestra relación con Jesús.
Iglesia naciente
La primera lectura nos cuenta la institución de los diáconos y el aumento progresivo de la comunidad, subrayando el hecho de que se uniesen a ella incluso sacerdotes.
La comunidad de Jerusalén estaba formada por judíos de lengua hebrea y judíos de lengua griega (probablemente originarios de países extranjeros, la Diáspora). Los problemas lingüísticos, tan típicos de nuestra época, se daban ya entonces. Los de lengua hebrea se consideraban superiores, los auténticos. Y eso repercute en la atención a las viudas. Lucas, que en otros pasajes del libro de los Hechos subraya tanto el amor mutuo y la igualdad, no puede ocultar en este caso que, desde el principio, se dieron problemas en la comunidad cristiana por motivos económicos.
Los diáconos son siete, número simbólico, de plenitud. Aunque parecen elegidos para una misión puramente material, permitiendo a los apóstoles dedicarse al apostolado y la oración, en realidad, los dos primeros, Esteban y Felipe, desempeñaron también una intensa labor apostólica. Esteban será, además, el primer mártir cristiano.
Dignidad de la Iglesia sufriente
La primera carta de Pedro recuerda las numerosas persecuciones y dificultades que atravesó la primitiva iglesia. Lo vimos el domingo pasado y lo veremos en los siguientes. Pero este domingo, aunque se menciona a quienes rechazan a Jesús y el evangelio, la fuerza recae en recordar a cristianos difamados e insultados la enorme dignidad que Dios les ha concedido.
Mientras los judíos, después de la caída de Jerusalén (año 70), se encuentran sin templo ni posibilidad de ofrecer sacrificios al Señor, los cristianos se convierten en un nuevo templo, en nuevos sacerdotes que ofrecen víctimas a Dios por medio de Jesucristo.
Al final, recogiendo diversas alusiones del Antiguo Testamento, traza una imagen espléndida de la comunidad cristiana: «Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa».
En nuestra época, cuando la Iglesia parece cada vez menos importante y se ve atacada y condenada en numerosos ambientes, estas palabras de la carta nos pueden servir de ánimo y consuelo.
Iglesia creyente
El evangelio nos sitúa en la última cena, cuando Jesús se despide de sus discípulos. En el pasaje seleccionado podemos distinguir tres partes: el hotel, el camino hacia él, los huéspedes.
El hotel. En la primera parte, Jesús sabe el miedo que puede embargar a los discípulos cuando él desaparezca y queden solos. Y los anima a no temblar, insistiéndoles en que volverán a encontrarse y estarán definitivamente juntos en el gran hotel de Dios, repleto de estancias. Como diría san Pablo, hablando de lo que ocurrirá después de la muerte: «Y así estaremos siempre con el Señor». Esta primera parte, válida para todos los tiempos, adquiere especial significado en esto meses en los que la epidemia del coronavirus ha causado tantas muertes y miles de personas no han podido ni siquiera despedirse de sus seres queridos. No están solos. Están con el Señor.
El camino. Tomás, realista como siempre, le objeta a Jesús: «No sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?». Esto le permite a Jesús ofrecer una de las mejores definiciones de sí mismo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida.» ¿Cómo hablar de Jesús a quienes no lo conocen o lo conocen poco? La mejor fórmula no es la del Concilio de Calcedonia: «Dios de Dios, luz de luz…». Es preferible esta otra.
Sugiere que para llegar a Dios hay muchos caminos, pero para llegar a Dios como Padre el único camino es Jesús. El musulmán alaba a Dios como Fuerte (Alla hu akbar). El cristiano lo considera Padre.
Jesús es también la verdad en medio de las dudas y frente al escepticismo que mostrará más tarde Pilato. La pregunta correcta no es: «¿Qué es la verdad?», sino «¿Quién es la verdad?». La verdad no es un concepto ni un sistema filosófico, se encarna en una persona.  
Jesús es también la vida que todos anhelamos, la vida eterna, que empieza ya en este mundo y que consiste «en que te conozcan a ti, único dios verdadero, y a quien enviaste, Jesucristo».
Los huéspedes. Una nueva interrupción, esta vez de Felipe, desemboca en el pasaje más difícil y desconcertante. Ahora no hace falta recorrer ningún camino para llegar al Padre. Para verlo, basta con mirar a Jesús. Estas palabras, que a oídos de los judíos sonarían como pura blasfemia, nos invitan a creer en Jesús como se cree en Dios; a creer que, quien lo ve a él, ve al Padre; quien lo conoce a él, conoce al Padre; que él está en el Padre y el Padre en él. Y al final, el mayor desafío: creer que nosotros, si creemos en Jesús, haremos obras más grandes que las que él hizo. Parece imposible. El padre del niño epiléptico habría dicho: «Creo, Señor, pero me falta mucho. Compensa tú a lo que en mí hay de incrédulo».
La Iglesia debatirá durante siglos la relación entre Jesús y el Padre, y no llegará a una formulación definitiva hasta casi cuatrocientos años más tarde, en el concilio de Calcedonia (año 452). El evangelio de Juan anticipa la fe que hemos heredado y confesamos.