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sábado, 13 de julio de 2013

Historia de la canonización en la cristiandad: su significación de fondo José M. Castillo, teólogo

Modelo de santos, proyecto de Iglesia
Desde hace casi dos mil años, la Iglesia suele atribuir a algunos cristianos difuntos la cualificación de santos.
Es evidente que, desde sus orígenes, cuando la Iglesia toma la decisión de canonizar a un difunto, lo que en realidad hace, además de enaltecer obviamente la memoria del nuevo santo, es presentar al personaje canonizado como modelo del ideal humano y religioso que la misma Iglesia pretende proponer ante la sociedad, para que el proyecto original de Jesús y su Evangelio se realice en las condiciones actuales de vida que lleva consigo el mundo presente. Lo cual significa, como se ha dicho muy bien, que el grupo social que es la Iglesia se expresa de la manera más elocuente en el hecho de su santoral.
Las preferencias de la Iglesia, al canonizar a una persona, cuya vida ya ha dado de sí todo lo que podía dar como ejemplaridad, expresan las opciones más profundas de la misma Iglesia (P. Delooz). Ahora bien, tal como se ha realizado la canonización de los santos en la Iglesia hasta nuestros días, resulta patente que, en la historia de las canonizaciones, nos encontramos ante un fenómeno, que es mucho más elocuente de lo que seguramente imaginamos. Elocuente, para conocer cuáles son las verdaderas intenciones y proyectos de la institución eclesiástica y sus dirigentes, en el gobierno de la Iglesia. Donde mejor se conoce la Iglesia, que se quiere, es en el modelo de santos que se canonizan. Como es igualmente cierto que el tipo de Iglesia, que no se quiere, donde mejor se expresa es en el modelo de santos que no se canonizan.
Porque, a fin de cuentas, tanto los que suben a la gloria de los altares, como los que se quedan en la podredumbre de las tumbas, unos y otros, están donde están, porque los unos han pasado y los otros no han podido pasar el tupido filtro de exámenes, juicios, controles, informes y documentos, analizados con lupa, interpretados y vueltos a interpretar, por expertos y jueces, teólogos, obispos y cardenales, que acaban con el dictamen final del Sumo Pontífice, “a quien únicamente compete el derecho de decretar” si el “siervo de Dios”, en cuestión, merece o no merece ser propuesto como ejemplo y modelo para “la devoción y la imitación de los fieles”, según reza la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister, que Juan Pablo II publicó el 25 de Enero de 1983.
Canonizaciones y eclesiología
Con todo esto quiero decir que la historia de las canonizaciones no es un asunto que pueda interesar simplemente a la historia del cristianismo. Ni que pueda afectar solamente a la espiritualidad, a la piedad o a la religiosidad de los fieles. Todo eso es cierto, no cabe duda. Pero lo más fuerte, que se oculta en esta cuestión, es un hecho mucho más profundo. Porque en realidad lo que, en la historia de las canonizaciones se expresa, es una de las manifestaciones más claras y más fuertes de la eclesiología. Es decir, en los santos que la Iglesia canoniza o deja de canonizar, en ese hecho, es donde seguramente se pone en evidencia con más fuerza el modelo de Iglesia que tenemos y, sobre todo, el modelo de Iglesia que actualmente el papado quiere imponer.
Porque, cuando hablamos de los santos que se han canonizado o se han dejado de canonizar, no estamos hablando de teorías o de especulaciones teológicas, sino que nos estamos refiriendo a formas de vivir y de situarse en la sociedad. Formas de vida, que, en unos casos, se magnifican hasta glorificarlas y ponerlas como modelo. Y formas de vida, que, en otros casos, se marginan o simplemente se dejan caer en el olvido. He ahí la Iglesia que se quiere. Y también la Iglesia que se rechaza. En esto radica la importancia teológica más elocuente de las canonizaciones.

Primer milenio: una Iglesia de todos y para todos
Como es lógico, la historia del fenómeno, que acabo de describir de forma muy resumida, ha evolucionado notablemente a lo largo de los siglos. Pero también esta evolución es significativa en cuanto manifestación de una determinada eclesiología. En efecto, como es sabido, durante los primeros tiempos de la Iglesia, la decisión de venerar a un difunto tributándole culto público no dependía de ningún poder central de la institución eclesiástica, sino que provenía de los fieles. Es decir, era la comunidad creyente la que tomaba la decisión de venerar a los mártires. Cosa que se hacía casi espontáneamente. Más tarde, a partir del s. IV, cuando los cristianos dejaron de ser perseguidos y, más bien, empezaron a erigirse en perseguidores, lógicamente disminuyó el culto a los mártires. Y empezaron a ser considerados como santos determinados personajes (monjes, ascetas, hombres de Dios y mujeres piadosas) que, en una determinada región, eran tenidos como tales por la población creyente. Este procedimiento popular duró casi todo el primer milenio. Así consta en el calendario romano del 354 y en el primer martirologio que se conoce, del año 431. Lo mismo que en la recopilación de santos que, antes del 735, hizo Beda el Venerable o el que, hacia el 875, recogió Usardo de San Germán.
La creciente concentración del poder
Fue en el año 993, cuando por primera vez un santo fue canonizado por un papa. Ocurrió con la canonización de san Ulrico, obispo de Ausburgo, que fue declarado santo por el papa Juan XV. Sin embargo, aun después de esta primera canonización papal, se siguieron designando santos por el tradicional procedimiento popular o, en algunos casos, por el reconocimiento de un obispo. Este estado de cosas se prolongó hasta el año 1171, cuando el papa Alejandro II prohibió a los obispos la designación de santos “sin la autoridad de la Iglesia Romana”. Pero la regulación del procedimiento exclusivamente papal, para las canonizaciones, es mucho más reciente. La normativa sobre este asunto fue dictada por el papa Urbano VIII, en 1634 (Decretalium, lib. III, tit. 45, c. 1. Friedberg II, 650). Cosa que no parece casual. Eran tiempos de Contrarreforma, magnificados culturalmente por los esplendores del Barroco. Tiempos, por tanto, propicios para que Urbano VIII Barberini (el de la Cathedra, la Confessio, la Plaza de San Pedro, de Bernini) practicara una auto-representación de su dominación absoluta, elevada al ceremonial teatral, como bien ha observado H. Küng.
No hay, pues, que esforzarse demasiado para comprender que, con el paso de los tiempos, a medida que el poder se fue concentrando y enalteciendo en el papado, en esa misma medida la Iglesia Romana se fue alejando progresivamente de la sencillez del Evangelio y se fue auto-comprendiendo como un poder político y mundano. Como es lógico, en tales condiciones, se vio necesario delimitar y fijar cuidadosamente las condiciones y cualidades, que era necesario exigir, para proclamar a un cristiano difunto como ejemplo y modelo de lo que es y de lo que quiere ser la Iglesia. Sin duda alguna, este criterio estuvo presente y operativo, de forma más o menos consciente, en el control que, desde entonces, el papado viene ejerciendo en la canonización de los santos.
Poder religioso y poder político
Así las cosas, se comprende sin dificultad que, desde que el papado se erigió en poder político, además de su autoridad estrictamente evangélica, esta extraña y única forma de entender y ejercer el poder en este mundo se haya hecho sentir fuertemente en las canonizaciones de los cristianos que Roma ha propuesto como ejemplo. Bastan algunos ejemplos para ver hasta qué punto esto ha ocurrido así. Por ejemplo, cuando el papa Eugenio III canonizó, en 1146, al emperador Eugenio II de Baviera, en realidad, fueran las que fuesen las virtudes de aquel emperador, lo que parece bastante claro es que Roma quiso proponer un modelo de gobernante político, piadoso y sumiso a la Santa Sede, que respondía a lo que el papa esperaba del poder imperial. Por la misma razón, la canonización de Eduardo el Confesor por Alejandro III, en 1161, proponía un modelo de rey conforme a las pretensiones de la corte de un papa autoritario, que hizo todo lo posible para afirmar la preeminencia del poder pontificio sobre el poder imperial. Y cuando este mismo papa canonizó, en 1173, a Tomás Becket, sólo tres años después de su muerte, todo el mundo entendió en Inglaterra que el papado elevaba a la dignidad de los altares a un obispo rebelde a la autoridad del rey Enrique II.
Otro ejemplo elocuente: una de las consecuencias de las Cruzadas fue la creación de una variante decisiva del ideal de santidad. Los santos militares muy populares, de los primeros tiempos de la Iglesia, habían adquirido su condición de tales renunciando a la guerra terrenal. A partir de las guerras contra los “infieles sarracenos”, el hecho mismo de ser militar equivalía a alcanzar la santidad. Este espíritu se advierte en un fresco que todavía se puede contemplar en la cripta de la catedral de Auxerre, donde el obispo, un protegido del papa Urbano II, que tomó parte en la Primera Cruzada, encargó una pintura del Fin del Mundo en la que el propio Cristo aparecía retratado como soldado a caballo. Una imagen imposible de imaginar en los primeros siglos de la Iglesia. Los intereses de la Iglesia habían modificado radicalmente la imagen de la santidad. Eran los tiempos en los que en España se ensalzaba la imagen de Santiago, vestido de militar y montado en un caballo, matando moros con un fervor inimaginable (Diarmaid MacCulloch). El “santo” era el “Caballero de Cristo”, incluso el conquistador de todos los enemigos, como lo pinta san Ignacio de Loyola en su libro de los Ejercicios Espirituales.
Pero el caso más claro de la respuesta del papado, mediante la exaltación a la gloria de los altares, ante los peligros que Roma veía como amenazas a su poder, fue la canonización de Gregorio VII. Este papa murió en 1085, pero fue canonizado en 1728, o sea seis siglos y medio después de su fallecimiento. Como se sabe, con la mejor intención del mundo, Gregorio VII es el prototipo del papa más ambicioso de poder que se puede imaginar. Basta leer el Dictatus Papae (H. Küng, El Cristianismo. Esencia e Historia, Madrid, Trotta, 1997, 394) para quedarse asombrado ante semejante ambición. Este papa fue el que dio un giro completamente nuevo al ejercicio de la potestad papal en la Iglesia. De forma que, desde entonces, “obedecer a Dios significa obedecer a la Iglesia, y esto, a su vez, significa obedecer al papa y viceversa” (Y. Congar).
Pues bien, ni siquiera el papado se atrevió a canonizar este posicionamiento durante más de seis siglos. Hasta que, en el s. XVIII, se produjo la recuperación de la Reforma, con la fuerza que consiguió el “pietismo” de hombres como August H. Franke (1663-1727) y más tarde Nikolaus L. G. Von Zizendorf (1700-1760). El deslizamiento de la “luz interior” a la “luz de la razón” fue inevitable. Y la consecuencia fue el terreno abonado para que surgieran las ideas de Lessing, Kant, Schiller, Fichte, Höldering. Las armas que tenía el papado para ofrecer resistencia ante la incipiente modernidad eran muy escasas. Y pronto se vio que una de tales armas era precisamente la exaltación del propio papado. En estas condiciones, uno de los remedios que se encontraron fue recuperar y exaltar la memoria de un papa al que ya pocos podían recordar, pero que urgía dar a conocer. Fue entonces cuando Benedicto XIII canonizó a Gregorio VII.
Intereses económicos
Pero las canonizaciones no ponen en evidencia solamente los intereses de poder del papado. Además de eso, el proceso de cómo y por qué se hace un santo pone igualmente de manifiesto importantes intereses económicos. Es muy difícil saber el dinero que cuesta hacer un santo. Lo que se sabe con seguridad es que cuesta mucho. Seguramente, bastante más de lo que se suele imaginar. En tiempos del papado de Pablo VI, una monja, que ocupaba un cargo importante en su congregación religiosa, me dijo en Roma que estaba escandalizada y hasta desconcertada en sus creencias. Pocos días antes, el papa había canonizado a la fundadora de su instituto. Y era tal la cantidad de dinero que aquello había costado, que la congregación había tenido que vender varias fincas y propiedades para poder pagar el proceso de canonización y las celebraciones consiguientes. La deprimida monja añadía: “Lo que más me indigna es la cantidad de cientos de miles de dólares, que ha sido necesario entregar para los regalos que, en estos casos, se hacen a los cardenales que apoyan la causa de canonización”.
Los santos mueven mucho dinero. Las canonizaciones son un negocio. El fabuloso negocio que fue, en tiempos pasados, la compra-venta de indulgencias, del Purgatorio (W. R. Naphy, ed., Documents of the Continental Reformation, Basingstoke 1996, 11-12). Y el negocio que sigue siendo, en la actualidad, la compra de libros, reliquias, imágenes, peregrinaciones, viajes…. Por eso, entre otras razones, la santidad es un privilegio que no suele estar al alcance de los pobres. En uno de los estudios más fiables que se han hecho, hasta ahora, de 1938 casos examinados de santos canonizados, el 78 % han pertenecido a la clase alta; el 17 % a la clase media y solamente el 5 % a la clase baja (K. y Ch. George, Roman Catholic Sainthood and Social Status. En Bendis and Lipset: Class Status and Power, Social Stratification in Comparative Perspective, New York 1966, 394-402).
La conclusión es clara. Las canonizaciones reglamentadas y controladas por el papado, cosa que viene ocurriendo desde el s. XI, presentan, ante la sociedad mundial, la patente opción de la Iglesia. La Santa Sede ofrece al mundo una imagen de la Iglesia que poco o nada tiene que ver con lo que enseñó Jesús. La gente que asiste a una canonización solemne, en la Plaza de San Pedro, con la puesta en escena de la magnificencia pontificia, ante la presencia de autoridades y representantes políticos, se tiene la impresión de que estamos presenciando a la Iglesia triunfante, propuesta como modelo imposible. Y como justificante de una Jerarquía de poderes y dignidades que se ha integrado como elemento legitimador y componente del sistema que sustenta las desigualdades y sufrimientos que marginan y excluyen a los más débiles de esta tierra.
El pontificado de Juan Pablo II
El pontificado de Juan Pablo II ha marcado un giro nuevo y una etapa distinta en la historia de la canonización de los satos. Lo primero que llama la atención es la cantidad enorme de santas y santos que este papa ha canonizado. Más que todos sus predecesores juntos. En su pontificado se celebraron 65 canonizaciones. Y en algunas de ellas, se elevaron a la dignidad de los altares, de una sola vez, a más de 100 cristianos. Está, pues, fuera de duda que Juan Pablo II tuvo y mantuvo el proyecto de una Iglesia que se pone de manifiesto en un modelo de santo de mentalidad religiosa tradicional, la mentalidad previa al Vaticano II, que es la forma de pensamiento que impulsó el papa Wojtyla. Esto es lo que explica que este papa se diera prisa para canonizar a Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Como explica igualmente que se le haya negado la canonización a Mons. Oscar A. Romero, defensor de los pobres y de la Teología de la Liberación, asesinado por un pistolero, pagado por la derecha política de El Salvador, justamente mientras celebraba la eucaristía en un hospital de enfermos terminales.
El 25 de Enero de 1983, este papa publicó su Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister. En ella, Juan Pablo II dejó atado, y bien atado, todo cuanto se tiene que hacer para que los difuntos que la Iglesia canoniza sean personas cuya vida y conducta se ajustan exactamente a lo que los obispos, la Curia y el papa desean que sea el cristiano que sube a los altares y se propone como ejemplo para los demás. Es claro que, en el amplio elenco de canonizaciones que ofrece el pontificado de Juan Pablo II, tienen lugar el modelo de cristiano que se ve enseguida en el obispo Escrivá de Balaguer. De la misma manera que no tiene lugar el modelo de creyente que se expresa en Monseñor Romero. Es evidente, por tanto, que la Iglesia pre-conciliar, que representa Escrivá y el Opus Dei, como la que representan los nuevos movimientos apostólicos de extrema derecha (Neocatecumenales, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo…) hacen patente el modelo de Iglesia que se quiere imponer desde Roma. Como resulta igualmente evidente que el tipo de cristiano, que quedó plasmado en la vida y en las enseñanzas de Mons. Romero o de Monseñor Angelelli (en Argentina), no representa el modelo de Iglesia que el papado actual quiere imponer a toda costa.
Conclusión
Nadie va a poner en duda que, en la proclamación de los santos, la Iglesia Jerárquica responde a una demanda que brotó entre los cristianos casi desde los orígenes mismos del cristianismo. Es la respuesta a un anhelo profundo de la fe religiosa. El anhelo de veneración hacia las mujeres y hombres que han vivido de forma ejemplar las exigencias del Evangelio y de la fe en Jesús el Señor. Y, sobre todo, el anhelo de encontrar testigos ejemplares que han sido modelo de vida en el discipulado y seguimiento de Jesús, incluso hasta la entrega completa de la propia vida. Es evidente que, desde este punto de vista concreto, la Iglesia nos ofrece una inmensidad de testigos del Evangelio, que son el ejemplo vivo, no basado en teorías sino en hechos vividos histórica y socialmente, que motiva nuestra fidelidad al mensaje de Jesús.
Pero, con esto, no está dicho todo lo que nos interesa cuando hablamos de cómo un cristiano llega a la santidad oficialmente reconocida. En las canonizaciones se pone en evidencia lo que la Iglesia Católica Romana quiere aportar al mundo, en un tiempo de cambios culturales muy profundos y de crisis que a todos nos alarman cada día más y más. La Curia Romana produce la fundada sospecha de que no ha tomado en serio el proyecto de remediar – o al menos aliviar – el sufrimiento del mundo. Ese proyecto no parece ser, no es, lo que más preocupa al Vaticano.
Los silencios cómplices del papado y sus jerarquías ante la incesante agresión, que se hace a los derechos humanos de mujeres, niños, inmigrantes, pueblos enteros víctimas de la violencia armada y, sobre todo, ante el modelo de sociedad desigual que nos están imponiendo los poderes políticos y económicos, todo eso es la prueba más patente de que la cúpula de la jerarquía eclesiástica quiere una Iglesia bien integrada en el sistema imperante en nuestro mundo. Una Iglesia dotada de poder y de un sólido fundamento económico. Todo ello, bien maquillado y teatralizado en la imagen ingenuamente cautivadora de las virtudes celestiales que se magnifican y se ponen como modelo en cada canonización. Es claro que los santos, que se canonizan, representan (por su mentalidad y su forma de vivir) el modelo de Iglesia que se quiere mantener a toda costa.
Sólo quiero añadir, para terminar, que este artículo fue redactado antes de la elección del actual pontífice, el papa Francisco. De escribirlo hoy, matizaría alguna que otra frase del final de este trabajo. En todo caso, manifiesto con toda sinceridad que no puedo entender la decisión de canonizar a Juan Pablo II, un papa de cuya gestión de gobierno en la Iglesia existen fundadas sospechas de que mantuvo pautas de conducta, en los ámbitos de lo político, lo económico y lo eclesial, que han dañado seriamente a la Iglesia y la fe de no pocas personas de buena voluntad. Publicado en CONCILIUM, nº 351

viernes, 12 de julio de 2013

Nuevo director en Salesianos Cruces


relevoEl día 10 de julio, ha tenido lugar, en Cruces, la entrada del nuevo Director, Iñaki Fernández Lerena, que toma el relevo de Alfonso Aldasoro.
Sebastián Muñoz
A las 13.00h., y con la celebración de la Eucaristía, el Sr. Inspector, acompañado por los dos directores, entrante y saliente, ha agradecido el trabajo llevado a cabo por Alfonso durante estos seis años y ha animado a Iñaki a tomar el testigo con entusiasmo y confianza.
El Sr. Inspector, como en otros actos similares, les ha entregado también unos pequeños detalles como recuerdo.
El acto ha finalizado compartiendo mesa y sobremesa en amena y fraternal convivencia.

i Rouco ni Cañizares: no te equivoques Francisco Enric Sopena

Tanto monta, monta tanto. El cardenal Rouco Varela, que -al parecer y en breve- deberá abandonar sus omnímodo poder espiritual y terrenal, está a punto de ser jubilado por el Papa Francisco. Mientras tanto, y como ayer informó ELPLURAL.COM, da la impresión de que en los círculos eclesiásticos se baraja con reiteración la posibilidad de que su sucesor sea el también cardenal Antonio Cañizares.

Lampedusa

Pero del uno y del otro se puede decir lo de “tanto monta, monta tanto”. Ambos son dos jerarcas reaccionarios. Nada que ver con la admirable sensibilidad social de Francisco, demostrada recientemente gracias a su presencia en la isla de Lampedusa, donde el número de inmigrantes muertos ahogados es escalofriante.

La COPE y…

Rouco Varela ha intentado, durante sus inacabables mandatos, rescatar los supuestos valores del nacionalcatolicismo. Lo ha hecho utilizando sus medios de comunicación -como la COPE y algunos otros de carácter televisivo o de prensa ultramontana-, atacando con furor a la izquierda. En términos políticos, Rouco Varela ha exhibido su apuesta en favor de la derechona y ha perseguido, intelectualmente al menos, a los sectores progresistas de la sociedad española.

Que nadie se llame a engaño

Cañizares es doctrinalmente igual o muy parecido a Rouco Varela. O al inclíto obispo y mano derecha del presidente de la Conferencia Episcopal Española. Que nadie se llame a engaño. Día 11 del 11 de 2008. Afirma Cañizares: “La humanidad se encuentra en una de las revoluciones más insidiosas de su historia, en las que no se sabe lo que es bueno y lo que es malo”.
Peor abortar que abusa de niños
29 del 6 de 2009. “Cañizares ve peor abortar que abusar de niños. Y dice que la reforma de la ley del aborto es parte del proyecto de Zapatero para hacer una sociedad y una cultura totalmente nuevas”.
Cerezo y Fernández Tapias de boda
26 de junio de 2009. Noticia de El País: “El cardenal Cañizares casará a la hija de El Pocero, Francisco Hernando. “Boda íntima y familiar”, con 150 invitados. Ejemplares asistentes, entre otros: Enrique Cerezo y Fernando Fernández Tapias”. ¿Es esta la Iglesia pobre que predica Francisco?

Poligamia y hasta el incesto

8 de noviembre de 2005. Cañizares: “El Estatuto de Cataluña, puerta abierta a la poligamia y a la poliandria y dejando también una puerta al incesto”. Pues bien, el Cardenal Cañizares aspira a convertirse en el jefe católico de la Iglesia española. Era amigo de Benedicto XVI, el Papa dimisionario, otro que tal bailaba acosando a católicos progresistas. Francisco no te equivoques. No queremos ni a Rouco Varela ni a Cañizares.
Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

¡Todos fichados! Ignacio Ramonet

Nos lo temíamos (1). Y tanto la literatura (1984, de George Orwell) como el cine de anticipación (Minority Report, de Steven Spielberg) nos habían avisado: con los progresos de las tecnologías de comunicación todos acabaríamos siendo vigilados. Claro, intuíamos que esa violación de nuestra privacidad la ejercería un Estado neototalitario. Ahí nos equivocamos. Porque las inauditas revelaciones efectuadas por el valeroso Edward Snowden sobre la vigilancia orwelliana de nuestras comunicaciones acusan directamente a Estados Unidos, país antaño considerado como “la patria de la libertad”. Al parecer, desde la promulgación en 2001 de la ley “Patriot Act” (2), eso se acabó. El propio presidente Barack Obama lo acaba de admitir: “No se puede tener un 100% de seguridad y un 100% de privacidad”. Bienvenidos pues a la era del ‘Gran Hermano’…
¿Qué revelaciones ha hecho Snowden? Este antiguo asistente técnico de la CIA, de 29 años, y que últimamente trabajaba para una empresa privada –la Booz Allen Hamilton (3)– subcontratada por la Agencia estadounidense de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), reveló mediante filtraciones a los diarios The Guardian y The Washington Post, la existencia de programas secretos que permiten la vigilancia de las comunicaciones de millones de ciudadanos por parte del Gobierno de Estados Unidos.
Un primer programa entró en vigor en 2006. Consiste en espiar todas las llamadas telefónicas que se efectuan, a través de la compañía Verizon, dentro de Estados Unidos, y las que se hacen desde allí hacia el extranjero. Otro programa, llamado PRISM, fue puesto en marcha en 2008. Supone la recolección de todos los datos enviados por Internet –correos electrónicos, fotos, vídeos, chats, redes sociales, tarjetas de crédito…– únicamente (en principio) por extranjeros que residen fuera del territorio norteamericano. Ambos programas han sido aprobados en secreto por el Congreso de Estados Unidos, al que se habría mantenido, según Barack Obama, “constantemente informado” sobre su desarrollo.
Sobre la dimensión de la increíble violación de nuestros derechos civiles y de nuestras comunicaciones, la prensa ha aportado detalles espeluznantes. El 5 de junio, por ejemplo, The Guardian publicó la orden emitida por el Tribunal de Supervisión de Inteligencia Extranjera, que exigía a la compañía telefónica Verizon la entrega a la NSA del registro de decenas de millones de llamadas de sus clientes. El mandato no autoriza, al parecer, a conocer el contenido de las comunicaciones ni los titulares de los números de teléfono, pero sí permite el control de la duración y el destino de esas llamadas. El día siguiente The Guardian y The Washington Post revelaron la realidad del programa secreto de vigilancia PRISM, que autoriza a la NSA y al FBI a acceder a los servidores de las nueve principales empresas de Internet (con la notable excepción de Twitter): Microsoft, Yahoo, Google, Facebook (4), PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.
Mediante esta violación de las comunicaciones, el Gobierno estadounidense puede acceder a archivos, audios, vídeos, correos electrónicos o fotografías de sus usuarios. PRISM se ha convertido de ese modo en la herramienta más útil de la NSA a la hora de elaborar los informes que diariamente entrega al presidente Obama. El 7 de junio, los mismos diarios publicaron una directiva de la Casa Blanca en la que el presidente ordenaba a sus agencias de inteligencia (NSA, CIA, FBI) establecer una lista de posibles países susceptibles de ser ‘ciberatacados’ por Washington. Y el 8 de junio, The Guardian filtró la existencia de otro programa que permite a la NSA clasificar los datos que recopila en función del origen de la información. Esta práctica, orientada al ciberespionaje en el exterior, permitió recopilar –sólo en marzo pasado– unos 3.000 millones de datos de ordenadores en Estados Unidos…
Durante estas últimas semanas, ambos periódicos han ido revelando, gracias a filtraciones de Edward Snowden, nuevos programas de ciberespionaje y vigilancia de las comunicaciones en países del resto del mundo. “La NSA –explicó Edward Snowden– ha construido una infraestructura que le permite interceptar prácticamente cualquier tipo de comunicación. Con estas técnicas, la mayoría de las comunicaciones humanas se almacenan para servir en algún momento a un objetivo determinado”.
La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), cuyo cuartel general se halla en Fort Meade (Maryland), es la más importante y la más desconocida agencia de inteligencia norteamericana. Es tan secreta que la mayoría de los estadounidenses ignora su existencia. Controla la mayor parte del presupuesto destinado a los servicios de inteligencia, y produce más de cincuenta toneladas de material clasificado al día… Ella –y no la CIA– es quien posee y opera el grueso de los sistemas estadounidenses de recogida secreta de material de inteligencia: desde una red mundial de satélites hasta las decenas de puestos de escucha, miles de ordenadores y los masivos bosques de antenas situados en las colinas de Virginia Occidental. Una de sus especialidades es espiar a los espías, o sea a los servicios de inteligencia de todas las potencias, amigas o enemigas. Durante la guerra de las Malvinas (1982), por ejemplo, la NSA descifró el código secreto de los servicios de inteligencia argentinos, haciendo así posible la transmisión de información crucial a los británicos sobre las fuerzas argentinas…
Todo el sistema de interceptación de la NSA puede captar discretamente cualquier e-mail, cualquier consulta de Internet o conversación telefónica internacional. El conjunto total de comunicaciones interceptadas y descifradas por la NSA constituye la principal fuente de información clandestina del Gobierno estadounidense.
La NSA colabora estrechamente con el misterioso sistema Echelon. Creado en secreto, después de la Segunda Guerra Mundial, por cinco potencias (los “cinco ojos”) anglosajonas: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Echelon es un sistema orwelliano de vigilancia global que se extiende por todo el mundo y está orientado hacia los satélites que se utilizan para transmitir la mayor parte de las llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correos electrónicos y redes sociales. Echelon puede captar hasta dos millones de conversaciones al minuto. Su misión clandestina es el espionaje de Gobiernos, partidos políticos, organizaciones y empresas. Seis bases a través del mundo recopilan las informaciones e interceptan de forma indiscriminada enormes cantidades de comunicaciones que los superordenadores de la NSA posteriormente criban mediante la introducción de palabras clave en varios idiomas.
En el marco de Echelon, los servicios de inteligencia estadounidense y británico han establecido una larga colaboración secreta. Y ahora hemos sabido, gracias a nuevas revelaciones de Edward Snowden, que el espionaje británico también pincha clandestinamente cables de fibra óptica, lo que le permitió espiar las comunicaciones de las delegaciones que acudieron a la Cumbre del G-20 de Londres en abril de 2009. Sin distinguir entre amigos y enemigos (5).
Mediante el programa Tempora, los servicios británicos no dudan en almacenar colosales cantidades de información obtenida ilegalmente. Por ejemplo, en 2012, manejaron unos 600 millones de “conexiones telefónicas” al día y pincharon, en perfecta ilegalidad, más de 200 cables… Cada cable transporta 10 gigabytes (6) por segundo. En teoría, podrían procesar 21 petabytes (7) al día; lo que equivale a enviar toda la información que contiene la Biblioteca Británica 192 veces al día…
Los servicios de inteligencia constatan que ya hay más de 2.000 millones de usuarios de Internet en el mundo y que casi más de mil millones utilizan Facebook de forma habitual. Por eso se han fijado como objetivo, transgrediendo leyes y principios éticos, controlar todo lo que circula por Internet. Y lo están consiguiendo: “Estamos empezando a dominar Internet”, confesó un espía inglés, “y nuestra capacidad actual es bastante impresionante”. Para mejorar aún más ese conocimiento de Internet, la Government Communications Headquarters (GCHQ, Agencia de inteligencia británica) lanzó recientemente dos nuevos programas: Mastering The Internet (MTI) sobre cómo dominar Internet, e Interception Modernisation Programme para una explotación orwelliana de las telecomunicaciones globales. Según Edward Snowden, Londres y Washington acumulan ya, diariamente, una cantidad astronómica de datos interceptados clandestinamente a través de las redes mundiales de fibra óptica. Ambos países destinan en total a unos 550 especialistas a analizar esa titánica información.
Con la ayuda de la NSA, la GCHQ se aprovecha de que gran parte de los cables de fibra óptica que conducen las telecomunicaciones planetarias pasan por el Reino Unido, y los ha interceptado con sofisticados programas informáticos. En síntesis, miles de millones de llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y datos sobre visitas a Internet son acumulados sin que los ciudadanos lo sepan, bajo pretexto de reforzar la seguridad y combatir el terrorismo y el crimen organizado.
Washington y Londres han puesto en marcha un orwelliano plan ‘Gran Hermano’ con capacidad de saber todo lo que hacemos y decimos en nuestras comunicaciones. Y cuando el presidente Obama apela a la ‘legitimidad’ de tales prácticas de violación de la privacidad, está defendiendo lo injustificable. Además, hay que recordar que por haber realizado labores de información sobre peligrosos grupos terroristas con base en Florida –o sea, una misión que el presidente Obama considera hoy como ‘perfectamente legítima’– cinco cubanos fueron detenidos en 1998 y condenados por la Justicia estadounidense a largas e inmerecidas penas de prisión (8). Un escándalo judicial que es hora de reparar liberando a esos cinco héroes (9).
El presidente Barack Obama está abusando de su poder y restando libertad a todos los ciudadanos del mundo. “Yo no quiero vivir en una sociedad que permite este tipo de actuaciones”, protestó Edward Snowden cuando decidió hacer sus impactantes revelaciones. Las divulgó, y no es casualidad, justo cuando empezaba el juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado de filtrar secretos a WikiLeaks, la organización internacional que publica informaciones secretas de fuentes anónimas. Y cuando el cibermilitante Julian Assange lleva un año refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres… Snowden, Manning, Assange, son paladines de la libertad de expresión, luchadores en beneficio de la salud de la democracia y de los intereses de todos los ciudadanos del planeta. Hoy acosados y perseguidos por el ‘Gran Hermano’ estadounidense (10).
¿Por qué estos tres héroes de nuestro tiempo aceptaron semejante riesgo que les puede hasta costar la vida? Edward Snowden, obligado a pedir asilo político en Ecuador, contesta: “Cuando te das cuenta de que el mundo que ayudaste a crear va a ser peor para la próxima generación y para las siguientes, y que se extienden las capacidades de esa arquitectura de opresión, comprendes que es necesario aceptar cualquier riesgo. Sin que te importen las consecuencias”.
(1) Véase Ignacio Ramonet, “Vigilancia total” y “Control social total”, en Le Monde diplomatique en español, respectivamente agosto de 2003 y mayo de 2009.
(2) Propuesta por el presidente George W. Bush y adoptada en el contexto emocional que sucedió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, la ley “Patriot Act” autoriza controles que interfieren en la vida privada, suprimen el secreto de la correspondencia y la libertad de información. Ya no se exige una autorización para las escuchas telefónicas. Y los investigadores pueden acceder a las informaciones personales de los ciudadanos sin orden de registro.
(3) En 2012, esta empresa le facturó a la Administración estadounidense 1.300 millones de dólares por “asistencia en misiones de inteligencia”.
(4) Hemos sabido recientemente que Max Kelly, el responsable principal de seguridad de Facebook, encargado de proteger la información personal de los usuarios de esta red social contra ataques externos, dejó esta empresa en 2010 y fue reclutado… por la NSA.
(5) Espiar a diplomáticos extranjeros es legal en el Reino Unido: lo ampara una ley aprobada por los conservadores británicos en 1994 que pone el interés económico nacional por encima de la cortesía diplomática.
(6) El byte es la unidad de información en informática. Un gigabyte es una unidad de almacenamiento de información cuyo símbolo es GB, y equivale a 109 bytes, o sea mil millones de bytes, equivalente, en texto escrito, a una furgoneta llena de páginas con texto.
(7) Un petabyte (PT) equivale a 1015 bytes.
(8) La misión de los cinco –Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González– consistía en infiltrar y observar las actuaciones de grupos de exiliados cubanos para prevenir actos de terrorismo contra Cuba. A propósito del juicio que condenó a varios de ellos a penas de cadena perpetua, Amnistía Internacional declaró en un comunicado que “durante el juicio no se presentó ninguna prueba que demostrase que los acusados realmente hubieran manejado o transmitido información clasificada”.
(9) Véase Fernando Morais, Los últimos soldados de la guerra fría, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2013.
(10) Edward Snowden corre el riesgo de ser condenado a 30 años de prisión después de haber sido acusado oficialmente por la Administración de Estados Unidos de “espionaje”, “robo” y “utilización ilegal de bienes gubernamentales”.

Riqueza natural y pobreza social en la República Democrática del Congo Josep F. Mària / Emmanuelle Devuyst

El cuaderno “Las minas del rey Leopoldo” analiza el sector minero en la República Democrática del Congo: un país que se estrenó en la comunidad internacional bajo el nombre de “Estado Libre del Congo” (1885-1908), pero que a la práctica era propiedad personal del rey Leopoldo de Bélgica. En 1908 pasó a ser colonia belga, y en 1960 obtuvo la independencia. Desde entonces ha alternado los nombres de RD Congo y Zaire.
En este país, extensísimo (2.345 millones de Km2) y poco densamente poblado (25 hab./Km2) la riqueza natural es inmensa. Y sin embargo la pobreza también lo es: en 2011, la RD Congo fue clasificada en términos de Índice de Desarrollo Humano de la ONU como el país número 187… ¡de 187 países en lista! (De hecho hay media docena fuera de lista). Y esto es así a pesar de la riqueza natural. Las dinámicas de explotación minera explican en buena parte este paradoja, y dan cuenta en buena parte también del sufrimiento de personas como Adon Kalenga (joven artesano minero) o las mujeres del lago Kivu (que sufren la violencia de grupos armados de la zona): personajes reales que abren e inspiran nuestro cuaderno.
En concreto, los minerales del rey Leopoldo son explotadas bajo dos regímenes político-industriales diferentes: las zonas de alto nivel de conflicto y las zonas de bajo nivel de conflicto.
a) Zonas de alto nivel de conflicto: se trata de las provincias nororientales de Norte Kivu, Sur Kivu, Maniema y parte de la Provincia Oriental. Los minerales que se explotan son principalmente el coltán y el estaño, y el modelo político industrial es el siguiente. El mineral es excavado y extraído por los llamados “artesanos mineros”: individuos o pequeños grupos (fuera del marco de cualquier empresa) que usan tecnología muy rudimentaria, explotan minas a menudo de manera ilegal (no tienen la propiedad o el permiso de explotación), están expuestos a altos riesgos laborales, y además no desarrollan la actividad de manera ambientalmente responsable. Una vez han extraído el mineral, lo venden a comerciantes o exportadores, pero durante el proceso de transporte son obligados a pagar exacciones ilegales por parte de grupos armados (rebeldes o unidades del ejército regular congoleño actuando por libre). Estos grupos se financian en buena parte a través de la extorsión a los artesanos mineros.
b) Zonas de bajo nivel de conflicto: se trata de las provincias del Katanga, Kasai Oriental y Kasai Occidental. Se extrae, procesa y exporta cobre y cobalto (Katanga) y diamantes (los Kasai). Aquí la actividad minera es realizada por empresas convencionales, muchas de ellas multinacionales, que se han establecido en el país bajo el amparo del Código Minero de 2002. Los principales problemas de este modelo son los impactos económicos, ecológicos y sociales de la actividad de las empresas (incluida la expulsión de los artesanos mineros que operaban ilegalmente en las minas antes de la llegada de las empresas). En una perspectiva amplia, el principal problema es la falta de sostenibilidad económica de la minería, que es por definición insostenible a largo plazo.
Tras la presentación de estas situaciones, los actores sociales implicados, y especialmente de la forma en que afectan al pueblo congoleño, presentamos vías de mejora de la situación. Estas pasan principalmente por:
a) En las zonas de alto conflicto: una serie de acciones políticas y militares porque sin paz no se puede hacer casi nada a nivel económico, y la implicación de las empresas globales que compran minerales provenientes de la zona en mecanismos de certificación de el origen de los minerales, trazabilidad y diligencia debida.
b) En las zonas de bajo conflicto, por una acción concertada entre empresas, gobiernos y sociedad civil/ONG a fin de ir superando los efectos social y ambientalmente negativos e ir aprovechando las oportunidad de desarrollo que genera la actividad minera.
El cuaderno termina con posibles acciones a realizar desde los países ricos, porque cada uno de nosotros tiene más instrumentos de los que se piensa para cambiar la situación de la Adon Kalenga y de las mujeres que sufren la violencia de los grupos armados en la zona de alto conflicto del lago Kivu.
Finalmente, queremos remarcar que este cuaderno ha sido realizado en nuestros despachos de Barcelona y Bruselas (en ciertos momentos conectados por internet), pero también durante varias visitas sobre el terreno, donde hemos conocido y dialogado con los protagonistas de la historia que contamos. Estamos abiertos a los comentarios y sugerencias de quienes tendrá la indulgencia de leer este cuaderno. Os invitamos a hacerlo porque, al menos nosotros, hemos aprendido muchas cosas todo redactándolo.
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El Papa endurece las penas contra la pederastia y el blanqueo de dinero Pablo Ordaz

Francisco cambia con un ‘motu proprio’ la norma jurídica del Estado de la Ciudad del Vaticano
La reforma de la ley vaticana agrava el castigo de los casos de blanqueo
El papa Francisco tiene prisa. Sus reformas se producen a un ritmo jamás visto en la Iglesia. La última decisión ha sido la de cambiar mediante un motu proprio —un documento que solo pueden emitir los papas— el reglamento jurídico del Estado Ciudad del Vaticano. Queda abolida la cadena perpetua, se introducen nuevas figuras criminales relativas a delitos contra la humanidad y, sobre todo, se agravan las penas para los casos relacionados con abusos de menores y blanqueo de capitales.
El espíritu de la reforma decidida por Jorge Mario Bergoglio es el de adecuar el ordenamiento jurídico del Vaticano a la legislación internacional. La Santa Sede se rige por el Código Zanardelli, que entró en vigor en Italia en 1889 y en el Vaticano en 1929, y que —como se pudo comprobar en el reciente juicio a Paolo Gabriele, el mayordomo de Benedicto XVI condenado por el robo de documentos— presenta importantes lagunas. Según el Papa, “es necesario que la comunidad internacional adopte instrumentos jurídicos adecuados que permitan prevenir y combatir la delincuencia, favoreciendo la cooperación judicial internacional en materia penal”.
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“Traicioné la confianza del Santo Padre”
La reforma del papa Francisco supone la continuación de la lucha contra la pederastia en el interior de la Iglesia que ya inició Benedicto XVI. El motu proprio incluye en la legislación vaticana el conjunto de delitos que pueden sufrir los menores: “Venta, prostitución, alistamiento y violencia sexual contra ellos, la pornografía infantil, posesión de material de pornografía infantil y actos sexuales con menores”.
Estarán sujetos a las nuevas normas todos los funcionarios vaticanos y empleados de la curia, además del nuncio apostólico, el personal diplomático de la Santa Sede y todos los empleados de organismos e instituciones relacionados con el gobierno de la Iglesia.
La decisión del Papa se produce después de que, el pasado lunes, el Comité de los Derechos de la Infancia de la ONU urgiera por primera vez al Estado de la Ciudad del Vaticano a que diese explicaciones detalladas sobre los abusos sexuales y la violencia cometidos contra niños en el seno de Iglesia católica. El Vaticano tendrá que responder por escrito antes del próximo mes de noviembre a una serie de preguntas elaborados por expertos de la ONU.
Además de la supresión de la cadena perpetua, que se sustituye por penas de 30 a 35 años de prisión, la reforma de Jorge Mario Bergoglio reserva un epígrafe para los delitos de genocidio y apartheid en consonancia con lo dispuesto en el Estatuto de la Corte Penal Internacional de 1998. Además, la nueva legislación permite también a los tribunales de la Santa Sede juzgar “delitos cometidos contra la seguridad, los intereses fundamentales y el patrimonio de la Santa Sede”.
“En nuestros tiempos”, explica el Papa, “el bien común está cada vez más amenazado por la delincuencia organizada y transnacional, el uso inapropiado del mercado y de la economía, además de por el terrorismo”.

Francisco…Bergoglio a secas Mons. Víctor Manuel Fernández

Enviado a la página web de Redes Cristianas

(Ahora nombrado obispo, el 13 de mayo 2013, por el mismo Papa Francisco).
Víctor Manuel Fernández, es un sacerdote argentino, rector de la Universidad Católica de Argentina, recientemente nombrado Arzobispo, que tal vez sea el teólogo y gestor en el que más confía el papa Francisco. Por eso resulta especialmente significativo este artículo en el que habla sobre el Bergoglio bien conocido por él, con sorprendentes revelaciones sobre sus relaciones con la curia y con el episcopado argentino.
Estos días escribí varias cosas por pedido insistente de periodistas y me parecía que esas notas debían ayudar al pueblo de Dios a valorar con esperanza la figura del nuevo papa. Ahora, pensando más en los agentes pastorales, me gustaría entrar en otras consideraciones. No obstante, anticipo que no lo voy a hacer desde una perspectiva crítica, pero sí desde el corazón y al mismo tiempo desde convicciones bien personales.
Novedades que puede aportar Bergoglio como Papa
Prefiero decir “Bergoglio” como él siempre se presentaba a sí mismo, pero lo hago para destacar cosas que tienen que ver con características que él tuvo siempre. Porque sin duda, en esta nueva misión Dios recogerá providencialmente esa historia persona.
Profundo sentido popular
La palabra “pueblo” es una de las que Bergoglio usa con brillo en los ojos. Valora al pueblo como sujeto colectivo, que debería estar en el centro de las preocupaciones de la Iglesia y de cualquier poder. No es poca cosa decir esto, cuando en algunos sectores de la sociedad y de la Iglesia el pueblo es considerado sólo como una masa llena de defectos que deben ser saneados por la acción educativa de los “sabios y prudentes”. No podemos ignorar que, como obispo, siempre les insistía a los curas no sólo que fueran misericordiosos, sino también que supieran adaptarse a la gente, que no sostuvieran ni una moral ni unas prácticas eclesiales rígidas, que no complicaran la vida de la gente con normas bajadas autoritariamente desde arriba.
“Nosotros estamos para dar al pueblo lo que el pueblo necesita”, es una convicción que expresó insistentemente. Estoy convencido de que esto no es un populismo oportunista (aunque pueden llamarlo como quieran), sino la seguridad de que el Espíritu Santo actúa en el pueblo, y lo hace con esquemas y categorías muchas veces intragables para los sectores ilustrados o acomodados, que en su incomprensión suelen demostrar el mismo autoritarismo irracional que ellos critican.
Constante y sentida valoración de la piedad popular
La mayor parte del pueblo argentino manifiesta su fe en el modo propio de la “religiosidad popular”, que no siempre coincide con las propuestas de la jerarquía eclesiástica, y que con un dinamismo original crea sus formas propias de expresión. Bergoglio hizo suya esta valoración positiva de la fe popular, entendida como resultado de la libre y misteriosa acción del Espíritu. Cuando estábamos en Aparecida, una noche me dijo que lo que más le interesaba era que el documento conclusivo plasmara de un modo más contundente esa valoración. Me pidió un texto breve pero bien orientado en esa línea.
Después me indicó algunos ajustes y me guió para completarlo y enriquecerlo. En Buenos Aires mostró de muchas maneras esta convicción, remarcando que los agentes pastorales están al servicio de esa vida que corre por las entrañas del pueblo, que nadie es dueño de ese dinamismo y que, más que aplicarle críticas y límites, hay que acompañarlo y ofrecerle cauces.
Opción por los pobres
Su preferencia por los pobres es de toda la vida. Siendo arzobispo la orientó dando un especial apoyo a los curas que viven en las villas y barrios pobres. Pero es una opción que se entiende en el marco de los dos puntos anteriores. El pobre no es sólo objeto de un discurso, ni siquiera de una mera asistencia, y tampoco exclusivamente de una “promoción” que lo libere de sus males. La opción por los pobres es todo eso, pero más. Porque es prestarles atención, tratarlos como personas que piensan, tienen sus propios proyectos, e incluso el derecho de expresar la fe a su modo. Son sujetos, activos y creativos desde su propia cultura, no sólo objetos de un discurso, un pensamiento o una acción pastoral. De todos modos, nadie puede decir que él (el Papa Francisco) no haya planteado una crítica a las causas estructurales de la pobreza. Lo hizo de distintas maneras y en muchas ocasiones.
Pobreza y austeridad personal
Su pobreza personal no es oportunista ni mediática. Todos saben que fue siempre así. Austero hasta el sacrificio. Porque hay que reconocer que cuando uno tiene responsabilidades importantes trata de usar los medios que le permitan optimizar el aprovechamiento del tiempo. Pero Bergoglio es coherente con su sentida opción por una vida pobre. Nunca se sintió digno de hacerse servir y son conocidos sus gestos de servicio sencillo, evitando mostrarse como superior.
Sencillez evangélica
El gusto por la sencillez es otro aporte que puede llegar a descolocar las prácticas y costumbres del Vaticano. Sencillo no sólo en la ropa y en e! lenguaje (lejos de discursos abstractos) sino en las costumbres, con lo cual parece difícil que pueda soportar por mucho tiempo los modismos palaciegos, algunos ritos y formalidades que él más bien detesta, porque no reflejan la simplicidad del Evangelio de Jesús.
Jerarquía de verdades y virtudes
Si bien Bergoglio no es estrictamente un progresista, y siente un serio respeto por las enseñanzas tradicionales de la Iglesia y de los papas anteriores, tiene claro que hay algunas cosas más centrales y medulares (el amor, la justicia, la fraternidad…) y otras que no dejan de ser secundarias. Sin restar importancia a nada, entiende que en la predicación hay que mantener una sana proporción donde la insistencia en cosas importantes no debería opacar el brillo de las más importantes, de aquellas que más directamente reflejan al Jesús del Evangelio.
Empeño ecuménico y amistad con el Judaísmo
Como arzobispo de Buenos Aires dedicó mucho, muchísimo tiempo a conversar con no católicos. Una vez más quiero destacar que no se trata de una estrategia diplomática. No es frecuente que alguien que esté lleno de compromisos dedique a los “diferentes” tanto tiempo de calidad a encuentros tan gratuitos. El año pasado se pasó varios días encerrado con un grupo de pastores, compartiendo con ellos un retiro. También se mezcló con la gente en el encuentro de grupos pentecostales (CRECES) del Luna Park. Recuerdo además, por mencionar algo bien conocido, sus prolongadas conversaciones con el rabino Skorka y el gusto con que le confirió el doctorado honoris causa en la UCA a pesar de las críticas que esto le ocasionaba. Si éste no es un rostro abierto y dialogante de la Iglesia…
Cuestiones eclesiales oscuras
En los últimos años parece haberse desarrollado un estilo de Iglesia que no es el que Bergoglio promovería, porque él es un hombre del Concilio Vaticano I I. Hay que decir con toda claridad que abogó siempre por una Iglesia misionera y servidora, no centrada en sí misma sino al servicio de la gente. Bergoglio abraza a las viejas, besa a los pobres, visita a cualquiera, atiende o llama a las personas más sencillas, pierde tiempo con gente que no tiene poder alguno, muestra una Iglesia despojada y en salida. Se cansó de pedir a los curas que estuvieran disponibles para el pueblo, que se mantuvieran abiertos a la escucha y al diálogo, que no fueran jueces implacables, que salieran a las periferias, que se ocuparan de los “descartables” de la sociedad. No siempre ha sido esa la opción de algunos hombres de Iglesia.
Es más, pensando que Bergoglio ya estaba por jubilarse, e imaginándolo encerrado en al asilo sacerdotal, abundaban las intrigas para consolidar con su desaparición un poder que fueron amasando en los últimos años. Yo mismo estuve en reuniones donde algunos obispos argentinos, y algún representante importante de la Santa Sede (excluyo al actual Nuncio, que es un caballero) se solazaban sin pudor criticando a Bergoglio. Le cuestionaban no ser más exigente con los fieles, no remarcar mejor la identidad sacerdotal, no predicar demasiado sobre cuestiones de moral sexual, etcétera. Hace pocos días, antes de la elección del papa Francisco, estuve en un acto donde algunos de ellos —sin imaginar lo que iba a pasar— transpiraban aires de inminente victoria. Había allí otro ideal de Iglesia, poderosa, triunfante, jueza del mundo.
La concentración del poder en algunos sectores de la Iglesia, y la imposibilidad de resolver todos los problemas con semejante centralización romana, ha dado lugar a una prepotencia que muchos obispos argentinos cuentan haber sufrido en carne propia en algunas visitas a la Santa Sede (excluyen el trato amable y respetuoso del entonces Cardenal Ratzinger).
(…)
Sabemos que para avanzar en el estilo de Iglesia que quiere el papa Francisco hacen falta cambios y reformas, al menos para que los procedimientos sean más humanos y evangélicos. Además, considero que él puede hacerlo, aunque sea en parte, de un modo eficiente. Acostumbrado al poder y conociendo su astucia, creo que no será fácil engañarlo. Desde un punto de vista bien teológico, sabemos que el hecho de que se haya presentado desde el primer momento, e insistentemente, como obispo de Roma, ya está indicando un modo de entender el ejercicio del papado. Es papa en cuanto es obispo de una porción del mundo, lo cual indica un ejercicio del poder marcadamente descentralizado, que respeta procedimientos, opciones, historias y culturas locales.
Expresiones características de Bergoglio
Para terminar, comparto con ustedes un breve análisis que publiqué en Clarín (17/03/2013) sobre algunas expresiones que Bergoglio ha usado con frecuencia:
“Autorreferencial”. Indica una Iglesia que se mira el ombligo, encerrada en intrigas, internas o necesidades mundanas, en lugar de abrirse, de entregarse con alegría y de servir humildemente.

“Reza por mí”.
 Lo dice siempre. Muestra la conciencia de sus límites, de que necesita la ayuda permanente de Dios y la oración de los demás. Por eso, apenas elegido, se inclinó ante el pueblo pidiendo su oración.

“Descartables”.
 Expresa con crudeza cómo la sociedad deja afuera a los que sobran, ya que no entran en la lógica de la producción y del consumo. Si no tienen belleza, dinero, poder o juventud, son arrojados como basura al cesto del olvido.
“Humíllate”. Es lo que le dice a una persona que está haciendo mucho bien. Porque está convencido, por su formación jesuítica, de que la humildad es indispensable para que no se arruinen las mejores obras: “Humillate, para que el Señor pueda seguir haciendo grandes cosas”. Cuando le ofrecieron el papado respondió: “Soy un pecador, pero acepto”.
“Audacia”. La usa para dar aliento a los que se achican o se dejan vencer por los temores. Para él nunca está todo perdido. No se echa atrás por más que intenten voltearlo con calumnias y ataques. Está seguro de que al final el bien y la verdad siempre triunfan. Yo mismo pasé por situaciones en las que habría preferido desaparecer, pero él me sostuvo con firmeza diciendo: “Ánimo. Levanta la cabeza y no dejes que te quiten tu dignidad”.
“Periferias existenciales”. Invita a los agentes pastorales a no quedarse encerrados y a llegar a las periferias allí donde nadie va: “Salgan de las cuevas, salgan de las sacristías… Prefiero que los atropelle un auto; no que se queden encerrados”. Exhorta a salir de la comodidad personal o del círculo de personas agradables, para estar cerca de todos. Así lo hacía Jesús, que dedicaba tiempo al ciego del camino, al leproso, a la mujer pecadora.
“Fervor apostólico”. Lo dice para motivar una entrega generosa desde el corazón. Porque entiende que nadie cambia el mundo haciendo cosas por obligación. Los que han dejado huellas en la tierra siempre han tenido un fuego de fervor interior que los ha movilizado. Por eso critica la “mundanidad espiritual” de los que se aterran a prácticas externas o a la apariencia religiosa, pero vacíos de la fuerza interna del Espíritu.
“Cultura del encuentro”. Procura fomentar todo lo que acerca, une, suma, conecta a las personas y a los grupos. Es un enamorado del bien común y de la amistad social.
“Cuidar la fragilidad del pueblo“. Lo pide a cualquiera que tenga alguna autoridad. Nadie tiene fuerza o poder para obtener beneficios o glorias mundanas, sino para cuidar a la gente, para sostener y promover a los más débiles. “Cuidar” en general es una palabra que lo define, y que él encuentra plasmada en la figura de San José.
“Déjate misericordear“. Es uno de sus felices neologismos. Invita a las personas que se llenan de culpas y escrúpulos a dejarse perdonar y envolver por la ternura del Padre Dios. Como dice el jesuita Ángel Rossi: “Los más frágiles encontraron en él siempre un padre, casi diría superando el límite de lo que puede ser posible, con una magnanimidad con la fragilidad humana que va a marcar el papado”.
No “jodamos”
Por favor, los que queremos estar con la gente no dejemos de reconocer los valores que encarna este papa Francisco. Hoy estos valores no son tan frecuentes. Dejémonos de “joder”. Podemos detenernos a encontrar el pelo en la leche y lo vamos a encontrar. Pero en este mundo no existe la pureza absoluta y creo que estamos ante una oportunidad inmensa para volver a poner en el centro a Jesucristo y al pueblo que Dios ama. Las últimas declaraciones de Jalics, junto a la opinión de gente de izquierda con buena información, como Pérez Esquivel, Oliveira, Fernández Meijide, Navarro y otros, muestran que Bergoglio no “cagó” a nadie, no fue cómplice de la dictadura, no dejó de ayudar a ocultarse o a escapar a quienes se lo pidieran e intercedió por algunos en la medida en que podía, porque ni siquiera era obispo. Hace treinta años Pablo Tissera, un jesuita progresista, me decía que en la dictadura Bergoglio había actuado según una convicción que tuvo siempre: “los curas tenemos que mantenernos siempre lejos de los que tienen poder en el país, para no quedar pegados”.
Para Rossi “los pobres son los que mejor entenderán la designación de Francisco”. Cuánta gente sencilla llena de alegría uno se encuentra por la calle. Cuando se transmitió el acto de inicio del pontificado frente a la catedral, la plaza de mayo estaba desbordante de cristianismo popular. Allí festejaban muchos villeros con banderas, murgas, bailes, imágenes de la Virgen de Lujan en andas… Perdámonos en el corazón del pueblo con confianza en el Espíritu y compartamos esa alegría.