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miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Jesús casado? Por qué asusta esa idea

Juan G. Bedoya

El papiro de King vuelve sobre la hipótesis que desmontaría el celibato y la visión represora del sexo
Descubierto un fragmento de papiro que menciona a “la esposa de Jesús”
Por supuesto, un manuscrito. Hasta hace un siglo, en el mercado de antigüedades de El Cairo se podían encontrar libros en papiro con los que revolucionar la historia de las religiones. Le ocurrió en 1896 a Carl Reinhardt, cuando compró uno escrito
en copto a principios del siglo II.
Lo depositó en el Museo Egipcio de Berlín y no fue desvelado hasta 1955 por el egiptólogo Carl Schmidt. Resultó ser El Evangelio de María y agitó las investigaciones sobre el protagonismo de las mujeres en las primeras comunidades cristianas. En una religión cuyas jerarquías desprecian, e incluso detestan, a la mujer, reabría el viejo debate sobre el estado civil de Jesús, el fundador cristiano. Así lo subrayó entonces Karen King, reputada catedrática en la Universidad de Harvard, que ofreció en 2006 otra traducción y un estudio riguroso (en español lo editó Poliedro, traducido por Marco Aurelio Galmarini).
Ahora vuelve otro papiro. Al comprado por Reinhardt le faltaban las seis primeras páginas y cuatro más del centro. Karen King cree que eran la clave de un hecho que se ha querido ocultar como si fuese peligroso. La semana pasada ha dado a conocer el texto en el que se dice que Jesús se casó. La tradición cristiana imperante siempre ha dicho que no lo estaba, a pesar de no existir evidencias que respalden tal afirmación o la contraria.
“Si en los primeros textos no hay referencias al matrimonio de Jesús, es porque en el contexto judío lo normal era que estuviera casado. ¿Por qué, entonces, las reacciones, más viscerales que argumentadas, en contra? Las razones tienen que ver con el sexo. Porque cae por tierra todo fundamento cristológico del celibato impuesto a los sacerdotes; porque pierde justificación la superioridad de la vida consagrada a Dios sobre la vida de los cristianos seglares, y porque se desmonta la visión negativa que la Iglesia tiene de la sexualidad y la consiguiente represión sexual que impone”, sostiene el teólogo Juan José Tamayo, autor de tres libros sobre la vida y la obra de Jesús de Nazaret.SEGUIR LEYENDO EN El País

Los obispos catalanes presionarán a la Permanente para que emita una nota sobre la crisis

¿Habrá una nota sobre la crisis durante la Comisión Permanente?
¿Habrá documento sobre la crisis esta semana? Este martes, los obispos de la Comisión Permanente se reúnen en Madrid. Será el primer encuentro del nuevo curso, que se presenta caliente, pues se espera que a lo largo de este año se anuncien los relevos episcopales en Madrid y Barcelona. Sin embargo, el principal tema que preocupa a fieles y a no pocos obispos es el de la crisis.
Especialmente a los obispos catalanes, que ya en agosto publicaron la que hasta ahora es la única nota conjunta del episcopado sobre la crisis. Según ha podido saber RD, los prelados de Cataluña presentes en la Permanente presentarán una propuesta para que este organismo publique una breve nota sobre la actual situación y el papel de la Iglesia española en la misma.
Junto al presidente Rouco, el vicepresidente Blázquez y el secretario Camino, la Comisión Permanente está compuesta por los siguientes miembros:

Lluis Martínez Sistach. Cardenal Arzobispo de Barcelona

Juan José Asenjo Pelegrina. Arzobispo de Sevilla

Juan del Río Martín. Arzobispo Castrense

Manuel Ureña Pastor. Arzobispo de Zaragoza

Francisco Javier Pérez González. Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Francisco Javier Martínez Fernández. Arzobispo de Granada

Braulio Rodríguez Plaza. Arzobispo de Toledo

Francisco Gil Hellín. Arzobispo de Burgos

Carlos Osoro Sierra. Arzobispo de Valencia

Julián Barrio Barrio. Arzobispo de Santiago de Compostela

Santiago García Aracil. Arzobispo de Mérida-Badajoz

Ciriaco Benavente Mateos. Obispo de Albacete

Jesús E. Catalá Ibáñez. Obispo de Málaga

Adolfo González Montes. Obispo de Almería

Jesús García Burillo. Obispo de Ávila

Casimiro López Llorente. Obispo de Segorbe-Castellón

Joan Píris Frígola. Obispo de Lleida

Josep Àngel Sáiz Meneses. Obispo de Terrassa

Vicente Jiménez Zamora. Obispo de Santander

Sebastià Taltavull Anglada. Obispo Auxiliar de Barcelona
Esto es: cuatro de los 23 prelados de la Permanente -entre ellos el cardenal Sistach y el auxiliar Taltavull, auténtico artífice del texto publicado por las diócesis catalanas-. La iniciativa contaría con el apoyo de Blázquez, Osoro, Barrio, Del Río o García Aracil.
Sin embargo, la tesis capitaneada por el cardenal Rouco es que la Iglesia ya está hablando sobre el particular, en forma del trabajo de Cáritas y de otras instituciones, y que la “reflexión”, de la que habla el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal recientemente aprobado, no tiene por qué traducirse en un texto o documento. Al menos, no por el momento. Una decisión que, en todo caso, está motivando fuertes críticas tanto en ámbitos eclesiásticos como en sectores sociales, molestos por el hecho de que la Conferencia Episcopal toque prácticamente cualquier tema en cuestión (desde el aborto a la reforma educativa), pero no el de la crisis.
Otros temas que se van a abordar serán los de Eurovegas -parece prácticamente descartada una nota conjunta- o la reforma educativa, para la que el Episcopado probablemente dará una opinión, pero esperará, como es costumbre, a que exista un texto de proyecto aprobado o presentado en Cortes.
La solución, el próximo jueves.
baronrampante@hotmail.es

EL DÉCIMO MANDAMIENTO

ecleSALia
EL DÉCIMO MANDAMIENTO
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 21/09/12.- Manu Zabala, persona recta donde las haya y apasionada de la defensa de los derechos de los Pueblos, me enseña un libro de moralina publicado en 1938 en el que se hacía un repaso a los diez mandamientos pero en el que solo se comentan los nueve primeros, y me da su explicación: sería porque en aquella ebullición de la dictadura del expolio generalizado, cualquiera se ponía a pontificar sobre la codicia de los bienes ajenos. Afortunadamente, ha pasado el tiempo de las coacciones generalizadas habiendo recuperado la libertad que aquél nacional-catolicismo contribuyó a hurtarnos durante demasiados años.
Ahora estamos en un modelo social más poliédrico y abierto y los que añoran aquellos tiempos tienen que ser, por fuerza, más sibilinos. Solo así se explica el silencio de algunos cristianos que se abate sobre el dichoso décimo mandamiento, incluida la Conferencia Episcopal, a pesar de su rabiosa actualidad. A lo peor solo es miedo a que algunos se enfaden y la institución eclesiástica pierda parcelas de poder que nunca deberían haberle correspondido según el mensaje evangélico. Todo lo contrario a los que lideran la codicia: “El capitalismo de nuestro tiempo parece haber perdido el sentido del miedo”, en palabras de Eric Hobsbawm.
No se trata de pedir a los obispos que se meta en política, sino de que se conviertan en altavoz de los sin voz en nombre del que nos trajo la Buena Nueva, y por ello fue atropellado por las élites de sus tiempo; ser voz de las muchas gentes que la crisis financiera les ha roto el eje de sus vidas atropellados por una injusticia cada vez más proporcional al tamaño de la globalización financiera, muchos millones de personas cada vez más cerca nuestro. Lo acaba de decir el congreso de de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII: “La voz de los sin voz no se está oyendo” al tiempo que acusan al plenario de los obispos de “escándalo y complicidad con quienes han provocado la crisis”. El décimo mandamiento está en barbecho como lo está la bienaventuranza que asegura la dicha para los perseguidos por causa de la justicia.
Codiciar los bienes ajenos es afirmar como Ronald Reagan -o estar de acuerdo con él- que "los pobres tienen demasiado y los ricos demasiado poco" mientras que el 1% más rico de la población norteamericana sigue aumentando su porción de riqueza del PIB. En el mercado financiero actual se intercambian, solo en dólares, cuatro billones diarios que es una cifra varias veces superior a los requerimientos del comercio internacional y las inversiones extranjeras. Y alrededor del 90% de estas operaciones especulativas se dan en el plazo de una semana. Las grandes empresas frecuentemente obtienen mayores ganancias en estas operaciones que en las inversiones productivas.
Los bancos europeos reciben préstamos del BCE a tasas de interés inferiores al 1% y los han colocado al 6% y al 7% en los países en crisis. Pero cuando los países deudores tienen dificultades, no asumen los riesgos que corrieron. Tienen poder e influyen para que la Unión Europea y el FMI obliguen a los países deudores a fuertes ajustes económicos para garantizar el cobro de sus colocaciones aunque los resultados sean desastrosos para la economía real, en recesión “obligatoria” en casi toda la UE. A los que imponen su codicia les parece demasiado el despido que puede cobrar un trabajador, la pensión que puede cobrar un jubilado o el crédito que necesita una pequeña empresa para seguir subsistiendo. Pero callan ante los miles de millones que se reparten los que recomiendan austeridad y moderación.
¿No hay materia suficiente para alzar la voz en nombre del evangelio y la dignidad humana? No es normal escuchar todos los días el evangelio sin reaccionar ante sus llamadas, señores obispos. No podemos vivir en paralelo a los predilectos del evangelio, los más indefensos ante la crisis. Pero a la vista está que sí podemos, ellos y los demás, aunque sea esgrimiendo una hipócrita postura apolítica. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

INVITACIÓN A LA UTOPÍA

Nuevo libro de Juan José Tamayo
INVITACIÓN A LA UTOPÍA
Estudio histórico para tiempos de crisis
EDITORIAL TROTTA, editorial@trotta.es
MADRID.

ECLESALIA, 24/09/12.- No corren tiempos propicios para la utopía. Pero quizá sea esa su característica principal: la de tener que avanzar contra viento y marea. Calificar a una persona o a un proyecto de utópicos no es precisamente un piropo. Más bien, todo lo contrario: puede ser un insulto o, al menos, una crítica. La situación de destierro en que viven hoy las personas y los proyectos utópicos es muy similar a la de los poetas en la República de Platón: son expulsados de la ciudad ideal porque no alcanzan la verdad.
Acaba de aparecer el nuevo libro de Juan José Tamayo que se propone intervenir en el actual debate en torno a dos concepciones de la razón, la utópica y la científico-técnica, con un doble objetivo: por una parte, rehabilitar y activar la utopía con sentido crítico y dialéctico en medio de la oscuridad del presente; por otra, ponerla al servicio de la emancipación humana y de la liberación de los pueblos.
Para ello estudia pormenorizadamente algunos de los hitos más importantes de la historia de la utopía, de las contrautopías y de las distopías. Empieza con los principales cultivadores del género utópico en Grecia: los escritores Homero y Hesíodo, los urbanistas Hipódamo de Mileto y Faleas de Calcedonia y el filósofo Platón, considerado el padre de la utopía. No se olvida de sus críticos más madrugadores y agudos: Aristófanes y Aristóteles. Continúa en la Edad Media con el análisis de la utopía del milenarismo, de la Ciudad de Dios de Agustín de Hipona y de las Tres Edades de Joaquín de Fiore, que ejerció una extraordinaria influencia en la posterior filosofía de la historia y en los movimientos revolucionarios modernos.
Presta especial atención a las creaciones utópicas de Tomás Moro, Tomasso Campanella y Francis Bacon, las más emblemáticas en el género literario y analiza en profundidad los problemas que plantean, sobre todo a la hora de compaginar la comunidad de vida con el respeto a la individualidad. Profundiza en algunas de las utopías revolucionarias de la Modernidad: el socialismo utópico, el marxismo y el anarquismo. En esta historia se incorpora, quizá por primera vez, a la utopía feminista, que reconstruye en sus momentos estelares desde la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), de Olympia de Gouges hasta El segundo sexo (1948), de Simone de Beauvoir, pasando por Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792), de Mary Wollstonecraft, la Declaración de Sentimientos (1848), de Seneca Falls, y la utopía feminista socialista.
El recurrido histórico se completa con las distopías del siglo XX y con la más reciente utopía alterglobalizadora de los Foros Sociales Mundiales concretada en la crítica a la dictadura de los mercados y en la propuesta de “otro mundo posible”, donde convergen tendencias políticas, corrientes intelectuales y movimientos emancipatorios de distinto signo. Es, junto con la utopía feminista, sin duda, una de las aportaciones más significativas de la obra.
La historia constituye la base para la posterior reflexión filosófica y teológica sobre la utopía. Uno de los capítulos centrales del libro está dedicado a recuperar el verdadero sentido y significado del término utopía, a partir de las reflexiones de los pensadores del siglo XX que han reflexionado sobre el tema desde diferentes enfoques, tanto los que han elaborado una filosofía de la esperanza, como Bloch, Marcel, Ricoeur, Kolakowski, Laín Entralgo, entre otros, y una sociología de la utopía como el clásico y madrugador Karl Mannheim, cuanto los que han desarrollado una filosofía de la utopía negativa, como algunos autores de la Escuela de Frankfurt.
Como teólogo de la liberación y especialista en los estudios bíblicos, Tamayo dedica un extenso capítulo, sin duda muy logrado dada su especialidad en el tema, al estudio de la Biblia como enciclopedia de utopías y contra-utopías, esperanzas y desesperanzas, promesas e incumplimientos en la Biblia, que tiene la mirada puesta en la tierra prometida, bajo la inspiración de los teólogos de la esperanza. Le sirven de guía el teólogo Jürgen Moltmann, el sociólogo Max Weber y el filósofo Hermann Cohen, quienes destacan la originalidad del pensamiento hebreo al colocar el desarrollo de la humanidad en el futuro, mientras que los demás pueblos lo remiten a un pasado dorado. Es este un capítulo que tiene la impronta de la antropología bíblica de la esperanza, de la idea de mesianismo y de la concepción de la existencia como historia.
Tamayo no desconoce algunas de las principales críticas la utopía, como las de Popper, Hayek, Günther, Ciran, Himkelammert, etc., sino que las tiene muy en cuenta y las expone con objetividad y respeto intelectual. Pero el libro no se queda en la crítica. Ni el tema ni la orientación del mismo justificarían dicho final, que sería muy amargo. Tras las críticas, viene un capítulo, el último, dedicado a la rehabilitación de la utopía, pero no apologética e ingenuamente, sino con sentido crítico: una utopía no mitificada, descolonizadora, con intencionalidad ética, en un horizonte laico y desde la pluralidad de tradiciones emancipatorias.
Con este libro Tamayo completa con brillantez y rigor histórico, filosófico y teológico, su trilogía sobre la utopía, cuyas dos entregas anteriores son: Religión, razón y esperanza. El pensamiento de Ernst Bloch (1992), su tesis doctoral en filosofía bajo la dirección del profesor Carlos Parías, y Para comprender la escatología cristiana (32008), uno de los mejores estudios de la esperanza cristiana en diálogo con las utopías históricas.
¿Utopía en tiempos de crisis? Es la pregunta que guía toda la obra. Las utopías tienen su temporalidad, afirma Ernst Bloch. Es precisamente en tiempos de crisis cuando los oprimidos expresan su descontento e indignación, radicalizan su sentido crítico y formulan utopías movilizadoras de las energías emancipatorias de la humanidad, que son desarrolladas en sus diferentes géneros literarios: filosófico, narrativo, poético, ético, ficción, etc. Por eso este libro es una invitación a cultivar la utopía, a seguir escribiendo nuevos relatos utópicos y a pensar la realidad más allá los límites de lo posible, como sugiere Walt Whitman: “Antes del alba, subí a las colinas, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Para más información: www.trotta.es

NADIE TIENE LA EXCLUSIVA DE JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA26/09/12.- La escena es sorprendente. Los discípulos se acercan a Jesús con un problema. Esta vez, el portador del grupo no es Pedro, sino Juan, uno de los dos hermanos que andan buscando los primeros puestos. Ahora pretende que el grupo de discípulos tenga la exclusiva de Jesús y el monopolio de su acción liberadora.
Vienen preocupados. Un exorcista, no integrado en el grupo, está echando demonios en nombre de Jesús. Los discípulos no se alegran de que la gente quede curada y pueda iniciar una vida más humana. Solo piensan en el prestigio de su propio grupo. Por eso, han tratado de cortar de raíz su actuación. Esta es su única razón: "no es de los nuestros".
Los discípulos dan por supuesto que, para actuar en nombre de Jesús y con su fuerza curadora, es necesario ser miembro de su grupo. Nadie puede apelar a Jesús y trabajar por un mundo más humano, sin formar parte de la Iglesia. ¿Es realmente así? ¿Qué piensa Jesús?
Sus primeras palabras son rotundas: "No se lo impidáis". El Nombre de Jesús y su fuerza humanizadora son más importantes que el pequeño grupo de sus discípulos. Es bueno que la salvación que trae Jesús se extienda más allá de la Iglesia establecida y ayude a las gentes a vivir de manera más humana. Nadie ha de verla como una competencia desleal.
Jesús rompe toda tentación sectaria en sus seguidores. No ha constituido su grupo para controlar su salvación mesiánica. No es rabino de una escuela cerrada sino Profeta de una salvación abierta a todos. Su Iglesia ha de apoyar su Nombre allí donde es invocado para hacer el bien.
No quiere Jesús que entre sus seguidores se hable de los que son nuestros y de los que no lo son, los de dentro y los de fuera, los que pueden actuar en su nombre y los que no pueden hacerlo. Su modo de ver las cosas es diferente: "El que no está contra nosotros está a favor nuestro".
En la sociedad moderna hay muchos hombres y mujeres que trabajan por un mundo más justo y humano sin pertenecer a la Iglesia. Algunos ni son creyentes, pero están abriendo caminos al reino de Dios y su justicia. Son de los nuestros. Hemos de alegrarnos en vez de mirarlos con resentimiento. Los hemos de apoyar en vez de descalificar.
Es un error vivir en la Iglesia viendo en todas partes hostilidad y maldad, creyendo ingenuamente que solo nosotros somos portadores del Espíritu de Jesús. El no nos aprobaría. Nos invitaría a colaborar con alegría con todos los que viven de manera evangélica y se preocupan de los más pobres y necesitados.

Promoción del 67

 FERNANDO VALMASEDA QUIERE JUNTAR A LOS DE LA PROMOCIÓN DEL 67.
PUBLICAMOS LA CARTA QUE HA ENVIADO Y TODOS LOS INTERESADOS O LOS QUE TENGAN ALGÚN DATO DE ESTOS COMPAÑEROS ROGAMOS SE PONGAN EN CONTACTO CON NOSOTROS.

Sr. Martín, soy de la promoción del 67 y un par de compañeros me sugirieron que nos reuniesemos para celebrar los 50 años ( 2017 ), los que estemos todavía por este mundo, en Salesianos de Baracaldo donde acabamos hasta 6º Bchto. En Baracaldo solo conozco a Angel Tellaeche que me parece hizo alguna gestión para encontrar más A.A. Yo conozco  a uno en Vitoria, otro en Alcorcon, yo vivo en Coslada. El asunto es si Vd amablemente podría proporcionarme la lista de los AA de  esa promoción del 67 y ya veriamos como poder localizarlos, o bien acepto sus sugerencias sobre este tema. Con gracias anticipadas le saluda atentamente Fernando Valmaseda Nieto.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Quién le teme a la Ira Musulmana?

por el Equipo de Avaaz - publicado el 22 de septiembre 2012
La portada de una conocida revista norteamericana (ver abajo) muestra a gritos el sesgo mediático que ha estado en boga durante las últimas dos semanas: que el mundo musulmán está ardiendo con ira anti-occidental por causa de un video islamófobo, y que hay hordas de manifestantes violentos en las calles amenazándonos a todos... ¿Pero nos están diciendo la verdad? Ciudadanos, nuevos medios y redes sociales están respondiendo y el blog Gawker ha hecho una gran sátira de esta histeria mediática ofreciéndonos unas imágenes alternativas de la ira musulmana (conocida en las redes como #muslimrage):


Siete puntos que se pueden haber escapado entre tanta 'Ira':

Como el resto del mundo, la mayoría de los musulmanes consideran el video islamófobo de 13 minutos, "Innocence of Muslims" (Inocencia de los Musulmanes), ofensivo y además una basura. Las protestas contra el video se han extendido muy rápido, alimentadas por agravios existentes y comprensibles, contra las políticas americanas y occidentales neo-colonialistas en el Medio Oriente, así como por sensibilidades religiosas en torno a las representaciones del profeta Mahoma. Pero la cobertura de este tema en los medios a menudo omite varios puntos importantes:
  1. Según las primeras estimaciones, en las protestas contra el film han participado entre un 0.001 y un 0.007% de los 1.500 millones de musulmanes del mundo - una pequeñísima parte en comparación con quienes protestaron a favor de la democracia en la Primavera Árabe.
  2. La gran mayoría de las protestas han sido pacíficas. Los asaltos a las embajadas extranjeras han sido casi todos organizados o impulsados por miembros del movimiento salafista, un grupo islamista radical que busca debilitar a otros sectores islamistas moderados más populares.
  3. Oficiales libios y americanos de alto rango se muestran en desacuerdo respecto a la posibilidad de que el asesinato del embajador americano en Libia fuese algo planeado de antemano para que coincidiera con el 11 de Septiembre, en cuyo caso no estaría conectado con el video de la discordia.
  4. Aparte de los ataques por parte de grupos militantes radicales en Libia y Afganistán, un estudio de las noticias generadas durante el 20 de septiembre sugería que aquellos que se unieron a las protestas no habían matado a ni una sola persona.
  5. Prácticamente todos los líderes más destacados, tanto musulmanes como occidentales, han condenado el video, y prácticamente todos los líderes, musulmanes y occidentales, han condenado cualquier acto de violencia que pudiese cometerse en respuesta.
  6. Durante la visita del Papa al Líbano, en el punto más álgido de las tensiones, líderes del Hezbolá asistieron a la ceremonia papal, absteniéndose de protestar por el video mientras duró la visita, e incluso llamaron a la tolerancia religiosa. En efecto, esto sucedió así.
  7. Tras el ataque que acabó con la vida del embajador americano, gente común y corriente salió a las calles en Bengasi y en Trípoli con pancartas, muchas de ellas en inglés, pidiendo disculpas por el atentado y diciendo que la violencia no les representa ni a ellos ni a su religión.

Por si lo anterior fuera poco, es necesario destacar la cantidad de noticias realmente importantes que quedaron enterradas la semana pasada para darle cancha a los titulares sobre la 'Ira Islamista' y el choque entre civilizaciones. En Rusia, decenas de miles de personas marcharon en Moscú en oposición al Presidente Vladimir Putin. Cientos de miles de portugueses y españoles se manifestaron contra los planes de austeridad, más de un millón de personas reclamaron en las calles la independencia de Cataluña.

¿'Ira Musulmana' o Estrategia Salafista?

Sheikh Abdallah, presentador de TV salafista que difundió el video. Foto: Ted Nieter
El video "Innocence of Muslims" fue descubierto y posteriormente difundido con subtítulos por salafistas extremistas, seguidores de un movimiento radical islámico apoyado desde hace tiempo por Arabia Saudita. Producido con un presupuesto muy bajo, el film resultó un fracaso en Youtube hasta que el presentador salafista de la televisión egipcia, Sheikh Khaled Abdullah, (a la derecha) empezó a promoverlo entre su audiencia el 8 de septiembre. La mayor parte de los musulmanes que se sintieron ofendidos por el video, optaron por ignorarlo o protestaron pacíficamente. Pero los salafistas, con sus distintivas banderas negras, instigaron las protestas más agresivas que resultaron en ataques a embajadas. Líderes del Partido Salafista egipcio acudieron a la protesta en El Cairo que acabó en el asalto a la embajada de los Estados Unidos.

Al igual que la extrema derecha en EE.UU. o en Europa, la estrategia salafista es ganarse a la opinión pública, aprovechando toda oportunidad de alimentar la rabia radical y satanizar a sus oponentes ideológicos. Este enfoque se parece al del pastor anti-musulmán norteamericano Terry Jones (el primero en promover el video en Occidente) y otros extremistas occidentales. En ambas sociedades, sin embargo, los moderados son muchísimo más numerosos que los extremistas. Un líder de la Hermandad Musulmana en Egipto (el rival político más poderoso y popular de los salafistas egipcios) escribió al New York Times diciendo: "No consideramos responsables ni al gobierno americano ni a sus ciudadanos por los actos de unos pocos que abusan de las leyes que protegen la libertad de expresión”.

Un periodismo serio sobre este tema

Un grupo reducido y solitario de periodistas y académicos han abordado las protestas con el verdadero propósito de entender las fuerzas que las impulsan. Entre ellos, Hisham Matar que describe de forma convincente el sentimiento que se respira en Bengasi tras el asesinato del embajador de EE.UU. en Libia, Chris Stevens. Barnaby Phillips, que analiza cómo los conservadores islámicos manipularon el video en su propio beneficio. La antropóloga Sarah Kendzior advierte de que no debe tratarse al mundo musulmán como una unidad homogénea. El Profesor Stanley Fish explora los motivos por los cuales muchos musulmanes son tan sensibles a las representaciones poco favorecedoras del Islam. La periodista española Olga Rodriguez de eldiario.es se hace también eco de cómo el foco mediático se centra en las protestas por el asunto del video y en una narrativa basada en el choque de las civilizaciones, mientras hay otras manifestaciones y huelgas sin contenido

Esta Iglesia no tiene futuro

José M. Castillo, teólogo

Los recientes escritos de H. Küng y L. Boff, sobre este asunto, y que estos días circulan por la red, nos obligan a pensar. La Iglesia se debilita por días, pierde credibilidad y a la gran mayoría de la gente ya no le interesa. ¿Será cierto que esta Iglesia no tiene futuro?
Cuando aquí hablo de la Iglesia, no me refiero a la enorme cantidad de personas que, cada cual como puede, se interesan por Jesús de Nazaret y lo que enseña (o no enseña) el Evangelio.
No hablo de la fe de la gente, un asunto muy personal que cada uno se lo gestiona como Dios se lo da a entender. Al decir que esta Iglesia no tiene futuro, lo que quiero indicar (como hace Küng) es que el papado y la curia vaticana, tal como se han organizado y tal como funcionan, no sólo no van a ninguna parte, sino que además – y sobre todo – le están haciendo mucho daño a la misma Iglesia y, más que nada, a tanta gente de buena voluntad que hasta pierde el interés por lo religioso cuando ve el triste espectáculo que está dando el llamado “sistema romano”.
¿Por qué digo estas cosas? La Iglesia, que ha concentrado todo su poder y su autoridad en el papa y en la curia vaticana, y que funciona de tal forma que ella – y sólo ella – piensa tener la verdad plena y el poder incuestionable para imponer esa verdad, para decidir lo que está bien y lo que está mal, y para imponer a la gente lo que debe o no debe hacer, una Iglesia así, ni tiene argumentos para demostrar que todo eso tiene que ser así, ni goza de la credibilidad indispensable para convencer de que es así como se tienen que hacer las cosas.
Precisamente por eso, porque el “sistema romano” carece de argumentos y de credibilidad para persuadirnos de que posee los poderes que afirma tener, por eso el papado y la curia piensan en conciencia que es mejor ocultar cosas que, si se supieran, alejarían más a la gente. Y se multiplicarían los escándalos, las contradicciones, las medias verdades, y tantos asuntos oscuros que el Estado de la Ciudad del Vaticano intenta tapar sin conseguirlo en muchos casos.
De ahí, las incesantes contradicciones del ya mencionado “sistema romano”. En teoría, defiende y elogia los derechos humanos, pero, hasta ahora, ni cumple esos derechos en su legislación y forma de gobierno, ni siquiera ha suscrito los pactos internacionales sobre ese asunto capital. En teoría, elogia y predica el Evangelio, pero, en la práctica, a cualquier persona que entre en el Vaticano le resulta muy difícil ver que aquello se parece a la sencillez del Evangelio y a la cercanía de Jesús con los más desgraciados de este mundo.
En teoría, el papa y la curia se lamentan y denuncian la corrupción económica, los escándalos sexuales, la mentira como sistema de gobierno… Pero el hecho es que, la banca vaticana ha dado graves motivos de escándalo y, lo que es peor, es bien sabido que la política vaticana es una pieza importante (por lo que dice y por lo que calla) en la legitimación de gobiernos y gobernantes que están siendo causantes de la crisis económica y hundiendo en la miseria a tantas criaturas inocentes.
¿Se puede, en estas condiciones, enseñar el Evangelio de Jesús? Y si el llamado “sistema romano” no sirve para eso, ¿cómo va a ser posible mantenerlo en pie por mucho tiempo? No estamos hablando sólo de una cuestión de buena o mala moralidad. El problema es mucho más serio. Lo que está en juego es el “ser o no ser” de la Iglesia que se deja gestionar por el “sistema romano”. Porque, en toda la Biblia y en la tradición cristiana, el “ser” está determinado por – y depende de – el “acontecer”. No estamos ante una cuestión de metafísica, sino ante un problema del acontecer histórico. Y cuando lo que acontece, se aleja tanto de su origen y de su razón de ser, lo más razonable es pensar que una Iglesia así, es decir, “esta Iglesia no tiene futuro”.

El cardenal Schönborn “bendice” a los párrocos laicos en Austria

Considera que la Iglesia no son sólo los sacerdotes
Para volver a dar “importancia al principio del sacerdocio común de todos los bautizados”
«Debemos liberarnos de la imagen tradicional según la cual la Iglesia existe solo cuando está presente un sacerdote»
El cardenal Schönborn presentó un nuevo plan, que considera seriamente la crisis de las vocaciones. Buscan revertir la idea, explicó, de que la Iglesia son sólo los sacerdotes. Se harán cargo de las comunidades más pequeñas.
Es una reforma que se parece mucho a una pequeña revolución la que acaba de lanzar en Viena el cardenal Christoph Schönborn.
Un plan para reordenar y redistribuir las parroquias que considera la crisis de las vocaciones y la disminución del clero diocesano, pero que, al mismo tiempo, juzga positivo el protagonismo de los laicos en la Iglesia, tradición del catolicismo autriaco de las últimas décadas.
Así, se va hacia comunidades más pequeñas guiadas por laicos, además algunos conjuntos de estas comunidades serán considerados como parroquias y estarán dirigidas por sacerdotes y laicos, aunque será el religioso quien tenga la última palabra. Este es uno de los aspectos más significativos del plan de reforma que presentó el arzobispo de Viena.
«Debemos liberarnos de la imagen tradicional según la cual la Iglesia existe solo cuando está presente un sacerdote», dijo el cardenal austriaco. Además, indicó que habría que reafirmar «el sacerdocio común de todos los bautizados». Se trata de dar vida a una «nueva colaboración de sacerdotes y laicos en base en su común vocación cristiana».
Al respecto, el plan prevé que en los próximos diez años, las 660 parroquias existentes se reduzcan y se acoplen como entidades más grandes, pero compuestas por “filiales” individuales para desarrollar mejos las tareas pastorales y diocesanas.
«Más comunidades locales dirigidas por laicos -explicó el cardenal- forman en su conjunto una nueva parroquia que será dirigida conjuntamente por sacerdotes y laicos con la responsabilidad final de un párroco».
El cardenal Schönborn subrayó que la reforma no cancela las parroquias: «en las nuevas parroquias se podrán desarrollar comunidades más numerosas y más vivas», porque «la Iglesia debe volver a ser misionera y estar cerca de las personas en los lugares en los que viven».
El cardenal también indicó que la reforma implica un «profundo cambio de perspectiva», porque «debemos alejarnos de la idea de que la Iglesia existe solo allí en donde hay un sacerdote», para poder volver a dar «importancia al principio del sacerdocio común» de «todos los bautizados». Para hacer concreta una «coexistencia de sacerdotes y laicos con base en su vocación común de cristianos». (RD/Agencias)

Las mujeres de Jesús de Nazaret

Los grandes exegetas coinciden en negar que Jesús se hubiese casado
Su relación con las mujeres fue uno de sus aspectos más revolucionarios
Ocho líneas en un papiro del siglo IV de un supuesto ‘Evangelio de la mujer de Jesús’ han vuelto a colocar en el candelero no sólo el estado civil de Cristo, sino también su relación con la otra mitad del cielo. ¿Qué pensaba Jesús de la mujer? ¿Qué papel ocuparon las mujeres en su vida y, sobre todo, en su movimiento? ¿Qué opinan los exegetas católicos más serios sobre ‘Jesús y las mujeres’?
A pesar de ser el personaje más estudiado y analizado por la cultura occidental, Jesús sigue siendo uno de los más desconocidos. Poco se sabe con exactitud del hombre al que 1.000 millones de personas veneran como el ‘Hijo de Dios’. Siglos de manipulaciones borraron las escasas pistas sobre su realidad.
¿Y los Evangelios? Tradicionalmente se nos han presentado como textos históricos. Hoy, todos los teólogos reconocen que no se puede escribir con ellos una biografía de Jesús. “El Evangelio es un testimonio de los creyentes. Lo que los evangelistas cuentan no es historia, sino expresión de su fe en Jesucristo”, explica el prestigioso teólogo holandés Edward Schillebeck.
Aún siendo difícil, la exégesis moderna está acotando cada vez más la figura de Jesús. Incluso en los aspectos más tapados o silenciados por la Iglesia católica oficial. Por ejemplo, el de su sexualidad o el de su estado civil. ¿Estuvo casado Jesús de Nazaret?
Para la Iglesia católica el tema de la sexualidad de Jesús ha sido siempre un tabú. La doctrina oficial sólo lo aborda para decir que Jesús fue un hombre de verdad, con todas las pulsiones de un hombre, pero que se mantuvo puro y célibe toda su vida. En muchas ocasiones da la sensación incluso de que la iglesia católica cae en el docetismo (la herejía que convierte a Jesús no en un hombre real, de carne y hueso, sino en un ser que, aún teniendo apariencia humana, era en realidad “otra cosa”) a la hora de “limpiar” la figura del Nazareno.
De acuerdo con la más estricta ortodoxia católica, Jesús era un hombre completo, de cuerpo entero y, consiguientemente, sexuado. Dios se hizo hombre, y dentro de esa condición está la sexualidad. ¿Cómo la ejerció? ¿Qué relación mantuvo con las mujeres?
Los grandes exegetas coinciden en negar que Jesús se hubiese casado. Y eso que el celibato contravenía las leyes religiosas de su época. “Quien no tiene mujer es un ser sin alegría, sin bendición, sin felicidad, sin defensas contra la concupiscencia, sin paz; un hombre sin mujer no es un hombre”, dice el Talmud. Y menos, si ése hombre era un rabbí, un intérprete de la Ley que, por lo tanto, no podía oponerse al Talmud.
Uno de los más prestigiosos exegetas españolas, Xabier Pikaza, acaba de publicar ‘Evangelio de Marcos. La Buena noticia de Jesús’ (Verbo Divino), un exhaustivo estudio de 1.200 páginas. Y sobre este tema concluye así: “No puede demostrarse de un modo absoluto que Jesús fuera célibe. Algunos investigadores han supuesto que podía haber sido viudo y sin hijos.Otros, más fantasiosos, han hablado de sus relaciones con Magdalena o de su apertura afectiva más extensa (un tipo de ‘amor’ extendido hacia hombres y mujeres, de forma no genital). Otros, en fin, aseguran que, tras la venida del Reino (si hubiera llegado, sin que le hubieran matado) Jesús se habría casado, iniciando un matrimonio distinto… Pero nada de eso sabemos. Nada se puede apoyar en fuentes. Lo único cierto es que durante el tiempo de su predicación, desde su misión con Juan, pasando por su mensaje en Galilea, hasta su muerte, fue célibe”.
Otro famoso teólogo español, Rafael Aguirre, sostiene la misma tesis: “No hay ningún dato para afirmar que Jesús hubiera estado casado. Si hubiese contraído matrimonio, los Evangelios lo mencionarían. Además, es plausible que Cristo optase por ser célibe, como los esenios de su época”. O como dice el americano John Paul Meier, “Jesús nunca se casó, lo cual lo convierte en un ser atípico y, por extensión, marginal en la sociedad judía convencional”.
Eso sí, todos los exegetas coinciden también en señalar el papel “especial” de María Magdalena en la vida de Jesús. No fue su mujer, pero estuvo muy cerca de él. En el grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y a sus discípulos, ella nunca falla. Es la primera receptora de los acontecimientos pascuales. Por eso se la llama “la apóstol de los apóstoles”. “Pero casarla con Cristo es un disparate”, asegura el teólogo jesuita Juan Antonio Estrada. El disparate del ‘Código Da Vinci’, por ejemplo, que muchos se creen.
Discípulas y compañeras de Jesús
Lo que sí está claro en todos los textos evangélicos, canónicos y apócrifos, es que su relación con las mujeres fue uno de los aspectos más revolucionarios del profeta de Nazaret. Jesús rompe con todos los tabúes, en una sociedad en la que a la mujer se la definía como una “luna”, porque sólo brillaba y lo recibía todo del “sol”, que era el hombre.
“Te doy gracias, Señor, por no haberme hecho mujer”, rezaban los varones todas las mañanas. Porque la mujer era un ser inferior. Por eso, iba siempre con la cabeza tapada, no podía pararse por la calle a hablar con un varón, no podía ser testigo creíble en un juicio, tampoco podía heredar y, en caso de que su marido muriese, pasaba a ser propiedad de su hermano. Y, por supuesto, cuando estaba menstruando no sólo era impura, sino que convertía en impuro todo lo que tocaba.
“Jesús rompe con toda las tradiciones culturales de su tiempo y trata a la mujer como a un igual”, explica Pikaza. De hecho, las mujeres forman parte de su círculo más intimo, de sus más estrechos colaboradores y acompañan al profeta itinerante en sus correrías apostólicas. “Varones y mujeres aparecen en su proyecto como iguales, sin prioridad de un sexo sobre el otro”, sostiene el exegeta español.
Y el catedrático Antonio Piñero, en su libro ‘Jesús y las mujeres’ (Aguilar), sostiene que “Jesús fue un rabino relativamente anómalo en el panorama de los maestros de la Ley del siglo I, porque tuvo un ministerio activo en el que las mujeres no sólo estaban presentes, sino que eran discípulas”
De hecho, El Evangelio de Marcos dice que las mujeres “servían” a Jesús. Y explica el biblista argentino Ariel Álvarez, “si estas mujeres ‘servían’ a Jesús, es porque de alguna manera predicaban el Evangelio, sanaban enfermos, expulsaban demonios y realizaban las mismas funciones de los demás discípulos, no porque cumpliesen exclusivamente tareas de cocina y limpieza”.
Y es que, como dice Pikaza, “Jesús no quiso sacralizar la sociedad patriarcal de su época” y “fundó un movimiento de varones y mujeres, en contra de los rabinos de su época, que no admitían a las mujeres en sus escuelas”. Jesús no sólo las acoge, sino que las escucha y dialoga con ellas “como con personas libres”, las respeta y las valora en igualdad con el hombre.
Más aún, Pikaza sostiene que, dentro de su movimiento, las mujeres fueron las seguidoras de Jesús más fieles y radicales. De hecho, al llegar la prueba de la Cruz, “los doce le abandonan; ellas, en cambio, permanecen fieles hasta el final”.
Un Jesús, por lo tanto, profundamente inclusivo, que desafía frontalmente los preceptos patriarcales profundamente establecidos. En su trato con la mujer, Jesús fue un revolucionario, un profeta que desafió al legalismo confuso e inerte que entremezclaba la vida religiosa y social de su tiempo. Un visionario defensor de los derechos de la mujer. Todo un feminista.

Pobreza crónica

Los necesitados que acuden a Cáritas se han multiplicado por tres y son cada vez más pobres
El séptimo informe del Observatorio de la Realidad Social elaborado por Cáritas muestra la cara más cruda de la crisis, la de quienes no tienen suficiente ni para subsistir. Desde 2007 se ha multiplicado por tres el número de personas que acuden a la organización humanitaria para pedir ayuda.
Este año el número de personas atendidas ha sobrepasado ya la barrera del millón, que han recibido ayudas de Cáritas por valor de 33 millones de euros. Lo peor de esta radiografía es que no solo aumenta la pobreza —desde 2007 la población afectada ha pasado del 19% al 21,8%—, sino que se hace cada vez más cruda. Los pobres son ahora mucho más pobres.
Muchos de los que acuden a Cáritas han agotado los ahorros de que disponían, ya no tienen colchón familiar al que recurrir y tampoco reciben prestaciones sociales suficientes. La mayoría de ellos son parados de larga duración que ya no encuentran modo de sustento ni en la economía sumergida. Las parejas jóvenes con niños pequeños y las familias monoparentales son las más vulnerables. Este es el rostro más amargo de la crisis. El problema es que mientras la pobreza crece y se cronifica, el sistema de asistencia social que debería hacerle frente no para de encogerse.
El “repliegue progresivo”, según Cáritas, de la red pública de servicios sociales está dejando a la intemperie a cada vez más gente. Y además, con los recortes, se está volviendo menos eficiente. Para tener una primera cita con los servicios de valoración se ha de esperar una media de 24 días y para recibir la primera ayuda, dos meses más. Estos retrasos tienen consecuencias graves. Hay que tener en cuenta que una parte creciente de las demandas son de ayuda médica para inmigrantes en situación irregular.
Además de tener un raquítico presupuesto para la inserción social, las subvenciones que se conceden llegan cada vez con mayor retraso. Si antes de la crisis tardaban un promedio de tres meses, ahora tardan seis. En una situación como esta, los poderes públicos deberían preocuparse de que su falta de diligencia no agrave más la situación de quienes han caído en el pozo de la miseria. Cuando más necesidad hay de un buen sistema de ayuda social, más precario, lento y farragoso se vuelve.
Cuando la exclusión social se cronifica como ahora está ocurriendo, se convierte en un camino sin retorno, incluso cuando mejora la situación económica general. Los poderes públicos deberían hacer lo posible para evitar que eso ocurra.