FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

miércoles, 29 de junio de 2022

SI ESTAMOS AQUÍ POR ACCIDENTE Y NO POR DESIGNIO DIVINO, ¿QUÉ SE SUPONE QUE TENEMOS QUE HACER?

 

col leandro sequeiros

 religión digital

Los lectores de Religión Digital no pueden dejar de lado los planteamientos interdisciplinares sobre la explicación del mundo. Cada vez es más necesario formarse para comprender y dialogar con una realidad cultural emergente dentro de la Iglesia Sinodal.

No se pueden dejar de lado preguntas como esta: El Universo, la vida, el ser humano ¿son producto de un diseño divino o del puro azar? Esta cuestión parecía arrinconada por los filósofos y los teólogos. Muchos de nosotros, en nuestra juventud, discutimos las ideas de Jacques Monod. Medio siglo más tarde parece que regresan desde otras categorías filosóficas y científicas, y, por supuesto, teológicas.

El bioquímico francés Jacques Monod fue uno de los que mejor abordó esta cuestión en el siglo XX. Luego de quedar impresionado por la naturaleza aleatoria de las mutaciones genéticas dentro de los organismos vivos, este héroe de la Resistencia francesa y ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1965 escribió: “El puro azar, absolutamente libre pero ciego, se encuentra en la misma raíz del extraordinario edificio de la evolución (...). El ser humano fue el producto de un número incalculable de sucesos fortuitos”.

Publicado en octubre de 1970, su libro 'El azar y la necesidad' -título inspirado en la frase atribuida a Demócrito: “Todo lo que existe en el universo es fruto del azar y la necesidad”- provocó un terremoto intelectual en Francia. Sus consecuentes réplicas le sucedieron en el resto del mundo poco después de ser traducido.

En 1970, el bioquímico Jacques Monod desató la polémica con el libro en el que planteaba que nuestra existencia está dominada por el azar.

Monod planteaba que toda la existencia se debía al azar y que el inevitable reconocimiento de este hecho por parte de la humanidad requeriría un completa revolución en el pensamiento humano. Sorpresivamente, las ideas del por entonces director del Instituto Pasteur de París desataron una indignación generalizada entre filósofos, políticos y teólogos, quienes la concibieron como “uno de los ataques al teísmo más intensos e influyentes del siglo”.

El regreso de las propuestas sobre azar creador

Un nuevo ensayo, recién editado, hace regresar la hipótesis del azar creador. El biólogo Sean B. Carroll ha publicado 'Una serie de eventos afortunados', editado por Debate. / Crédito: Stuart Conway (Debate, 2022).

El autor, Sean B. Carroll (nacido el 17 de septiembre de 1960) es un biólogo del desarrollo evolutivo estadounidense. Es el Profesor de Biología Molecular y Genética en la Universidad de Wisconsin–Madison. Sus estudios se centran en la evolución de los elementos reguladores en cis en la regulación de la expresión génica en el contexto del desarrollo biológico, utilizando Drosophila como sistema modelo. Es miembro de la National Academy of Sciences, de la American Philosophical Society (2007), de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. Es investigador del Instituto Médico Howard Hughes.

En el ensayo que comentamos ha escrito: Todo lo que los libros nos enseñan sobre el azar, la fuerza invisible que domina nuestras vidas y “deja a Dios desempleado”

El azar regresa a la cultura del siglo XXI

El actor y director Ricky Gervais, muy conocido por su serie Supernature en Netflix, pone el dedo en la llaga de la cultura de la cancelación; promueve, como un necesario militante ateo, una visión racionalista y desangelada de la naturaleza y también, con su acostumbrada risa burlona, le expone a su audiencia una verdad incómoda que muchas veces olvidamos o no queremos ver: esto es, cuán afortunados somos. “Las probabilidades de estar aquí, de que existan en este momento, de su concepción, son de 400 billones a uno”, dispara el cómico.

En su inteligente comentario, el creador de la serie The Office, en realidad, sin nombrarla alude a una fuerza invisible que domina nuestra vida y la del universo: el azar. Por lo general, pensamos que se esconde en sitios específicos como los hoteles exageradamente fastuosos de Las Vegas; en las ruletas de los casinos del mundo; en los partidos de cartas con los que muchos eligen pasar una tarde en la playa o en los intestinos oscuros de las máquinas tragamonedas. Pero en verdad, el azar está en todas partes. Ya lo había dicho Séneca en el siglo I: “Vivimos como por azar y es el azar quien nos gobierna”.

Los descubrimientos genéticos que alimentaban el concepto mismo del azar aniquilaban la comodidad del antropocentrismo, es decir, la visión predominante durante siglos sobre la vida que indicaba que toda su intrincada complejidad y belleza habían sido diseñadas por completo por Dios en su forma actual y que eras inmutables. El pastor R. C. Sproul llegó a decir en su libro Not By Chance: “La mera existencia del azar basta para expulsar a Dios de su trono cósmico. El azar no necesita reinar; no precisa ser soberano. Si existe como mero e impotente siervo, no solo deja a Dios anticuado, sino desempleado”.

Tras la muerte de Monod en 1976, su nombre e ideas se disiparon en el olvido. Y con ellas, también se disolvió la polémica. Hasta que poco a poco, físicos, biólogos y estadistas la reflotaron en los últimos 20 años y la amplificaron.

Así lo hizo el matemático y financiero Nassim Nicholas Taleb en su influyente best-seller El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable; el físico Leonard Mlodinow en El andar del borracho: cómo el azar gobierna nuestras vidas; el estadista Nate Silver en La señal y el ruido: Cómo navegar por la maraña de datos que nos inunda, localizar los que son relevantes y utilizarlos para elaborar predicciones infalibles.

El camino del azar en Sean B. Carroll

El más reciente en emprender el mismo camino es Sean B. Carroll, quien aborda nuestra relación compleja y conflictiva con el azar. En su revelador y divertido libro Una serie de eventos afortunados: el azar, el mundo, la vida y tú (editorial Debate), este biólogo estadounidense de la Universidad de Wisconsin-Madison -que no debe confundirse con su homónimo Sean M. Carroll, físico y también reconocido divulgador- recuerda cómo el curso de la vida se ha visto sacudido por una variedad de accidentes cosmológicos y geológicos sin los cuales no estaríamos aquí: pandemias, guerras, sequías, eternas crisis económicas y otros episodios que han alterado el mundo han sido activados por sucesos aleatorios y singulares de la naturaleza, que fácilmente podrían no haber tenido lugar.

En los últimos años, matemáticos, físicos y estadistas han vuelto a explorar las ramificaciones filosóficas y prácticas del concepto del azar.

“Es razonable pensar que, sin del choque del asteroide, los dinosaurios, que habían reinado durante más de cien millones de años, probablemente seguirían aquí -sugiere el autor, conocido ya por su libro Las leyes del Serengeti: cómo funciona la vida y por qué es importante saberlo-, y por tanto no estarían los primates (ni nosotros)”.

Carrol es un escritor elegante. En lugar de bombardear al lector con conceptos y definiciones, envuelve sus ideas y argumentaciones en historias. Es cierto que en ciertos momentos parece irse por las ramas. Hasta que pone el freno y explica, por ejemplo, de qué manera la maquinaria del azar opera en el interior de cada célula de cada criatura, incluidos nosotros mismos o cómo nuestro cerebro está adaptado para funcionar a diario reconociendo patrones y conectando eventos en realidad aleatorios (de ahí que, cuando perdemos, lo aceptamos como “mala suerte” pero, cuando ganamos, pensamos que todo sucede por una razón).

Si bien en algunos pasajes la historia universal del azar que relata Carroll puede empujar al lector al abismo del nihilismo -al fin y al cabo, indica que todo ser viviente en el fondo es un accidente único que habita en un planeta mucho más inestable de lo que podemos percibir en nuestras breves vidas-, la desesperación pronto transmuta en revelación: “La dosis de azar en nuestros nacimientos es tan grande que todos deberíamos sentirnos afortunados”, concluye. “Al toparse con estas afirmaciones, uno de los posibles recursos es simplemente negar el azar.

No obstante, si tenemos el valor de aceptar el ubicuo papel del azar, surgirán determinadas cuestiones acerca del significado y el propósito de nuestras vidas: si estamos aquí por accidente y no por designio divino, ¿qué se supone que tenemos que hacer? ¿Cómo vamos a vivir a la luz de estos conocimientos?”.

TIEMPO DE DESCANSO… Y DE CONFIAR


col otalora

 

El verano está asociado a la estación propicia para el descanso. Quien más, quien menos, todos procuramos cambiar el chip durante un tiempo para eliminar tensiones y agobios y, por qué no, ilusionarnos con nuevos planes y actividades que el resto del año no encuentran la posibilidad de encaje. El problema es que son demasiadas las personas que llega el verano y no pueden desconectar por mil agobios, mala salud, dificultades económicas o quizá todo a la vez. Para ellas es un tiempo especialmente frustrante y desalentador, desde el convencimiento de que “todo el mundo puede disfrutar del verano menos yo”. La realidad es muy diferente…

Descansar en verano significa quitarse la fatiga con unas vacaciones de por medio que rompan con la aburrida rutina o el estrés. El descanso estival es el momento mejor para adueñarse del tiempo sin las interferencias del trabajo o de las obligaciones de cada momento y así poder acomodarnos al ritmo de vida tal y como deseamos en cada momento. En esto, los cristianos no somos diferentes al resto del mundo. Pero lo cierto es que muchas personas no podrán coger vacaciones, así entendidas…

Lo diferente y peculiar nuestro es que seguimos siendo cristianos también en verano, algo de lo que no debemos descansar nunca y tampoco contradice lo anterior. Conocemos bien aquellos disgustos que nos ha martilleado interiormente durante el año y que nos han dejado marca junto a nuestras propias incoherencias personales, el sentimiento de decepción que nos causa nuestra institución eclesial, no ver ni recoger frutos, nuestras propias confusiones interiores… Pero también existen realidades no tan cercanas que nos lastran, y mucho, como es el caso de la realidad mundial, la economía, el ecosistema, etc.

La diferencia de los cristianos ante un verano incierto es que tenemos que centrarnos en descubrir aquello que nos deja concentrarnos en el descanso veraniego. Es decir, alentar nuestra confianza en Dios y descansar… en Él.

Los cristianos, con el Evangelio en la mano, debemos ser especialistas en la sabiduría de reposar, de saber disfrutar del tiempo de verano que tengamos, como lo que puede ser: tiempo de calma, de sosiego, de alivio, de nuevas experiencias, puestos los ojos del corazón en la confianza en Dios. Muchas, demasiadas veces, el verano se nos va sin disfrutar del presente que Dios nos regala, como si en este tiempo también Dios se tomara sus días de descanso. Es justo en ese tiempo cuando la fe puede serenarse de los ajetreos de la vida y surge la posibilidad para sentarnos con el Señor a repasar nuestros momentos sin prisas, sin reloj, sin las preocupaciones de llegar tarde. Vivir el verano en cristiano significa creer que Dios quiere nuestro descanso, que va a la playa o al campo con nosotros, que se ríe y divierte con nosotros, que disfruta de nuestros momentos de ocio, conociendo nuevos lugares o compartiendo más tiempo con quienes menos vemos durante el año.

Dios, que nos ama y desea nuestro bien, quiere que aprovechemos las oportunidades de descansar y coger fuerzas, de cambiar el chip y gozarnos de la existencia en el sentido más pleno de la palabra. Si no es posible por las circunstancias, al menos llenarnos de todo el bien que nos rodea que no nos fijamos durante el resto del año. Démonos una oportunidad, confiemos. Y para comenzar con la mejor actitud, hagamos una oración del siguiente poema:

Tiempo de verano 

Amigo, amiga:
La naturaleza te espera
para aliviarte de tu trabajo.
Si caminas, escucha tus pasos,
observa tu sombra que se alarga
y gustarás el acompañamiento
más íntimo y consciente.
Agradece la brisa, el viento suave,
el agua refrescante, el azul del cielo.
No avances los días sin mirada
a lo que permanece y te espera:
No pierdas la ocasión de escuchar
el gemido interno, la moción de paz,
la soledad sonora y anchurosa.
Atrévete a rezar aunque sea un poco.
Lee, descansa, déjate querer.
Oye el murmullo de las olas,
y quizá el bramido del mar.
Contempla, calla, admira,
Observa, cada instante encierra
el posible beso invisible del Amor más grande.

Ángel Moreno, Buenafuente del Sistal


LA REVOLUCIÓN DE LO PEQUEÑO


col koldo

fe adulta 

- ¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda? ¿Te puedo echar una mano? ¡Con estos calores...!

- Estoy bien, muchas gracias. Tengo el coche ahí mismo, pero da gusto encontrarse con gente así, como tú. 

Ella arrancó satisfecha, pues ya había cumplido. Se había detenido al verme parado junto a la enorme maleta tomando aire. Me había interpelado sólo por altruismo y ya no tenía sentido seguir hablando. La respuesta me salió del alma. Nada más lejos de mí echar flores huecas, sin genuino perfume, ni sentido.

No deberíamos perder tan fácilmente la fe en la humanidad, ni en su juventud. Las preguntas de la joven mujer se sucedieron con decisión y sin tregua. Venían para mi asombro desde un viejo coche que se detuvo a la par de mí. Yo remontaba el día pasado a pie, con un gran trasto sobre ruedas y evidente esfuerzo, la pequeña rampa desde la estación de tren de Altsasu al pueblo.

Es muy mala la costumbre de salir de casa con todas las letras, con todos los documentos, correos y archivos digitales a cuestas. Hay que saber viajar como sentenció el poeta, "ligeros" y sin pesados “gigas” a cuestas. No se puede ir por el mundo pegado a un enorme ordenador que impide remontar con agilidad las cuestas. Podría arramblar con el ordenador pequeñito, pero los ojos están muy hechos a la pantalla grande, muy mal acostumbrados a tener siempre toda la información a mano. 

Es muy mal hábito adherirte de por vida a una máquina, porque después resoplarás en los días de calor tórrido y llamarás la atención de conductores y viandantes. De cualquier forma, me alegro de haber resoplado. Sí, yo estaba bien. Tan sólo un poco acalorado. En realidad, me sentía reconfortado en lo interno, cada vez más convencido de la revolución de las pequeñas cosas, de que son los cotidianos gestos de humanidad los que en realidad contribuyen a cambiar para bien nuestro mundo. Yo me sentía bien, feliz de constatar que hay una juventud que no tiene prisa para llegar a ningún lugar, que se detiene en su camino las veces que haga falta para asistir a quien lo pueda necesitar, al cabezón, por ejemplo, que se lleva a todas partes su entera vida a cuestas. 

Ella arrancó desconocedora de que en realidad ya me había quitado el mayor peso, el de pensar que el humano a la salida de su estación, de su largo letargo egocentrista no tenía remedio, ni futuro. Estos días están cambiando los mapas políticos. Colombia, Francia y Andalucía acaparan la atención de los medios. Nos alegramos cuando nuestros colores ganan apoyo y ascienden. 

“El  Gobierno de los nadies y para las nadies” se instalará felizmente en Bogotá. El país hermano camina a paso firme del miedo a la reconciliación, de la violencia a la paz. Nos complacemos cuando nos enteramos de que Gustavo Petro entra decidido a poner coto a una historia de abismales diferencias sociales, cuando las fuerzas de progreso en Francia toman más asientos en el Parlamento, cuando la moderación y el equilibrio ganan adeptos en las filas de los populares…, pero a la postre sabemos que todo ello carga con importante ficción. Queremos que desde lejanos despachos transformen un día a día que en realidad nos corresponde mayormente a nosotros y nosotras transformar. 

Más que nuestra opción política prospere, más que el color del sobre que introduzcamos en la urna de cristal salga triunfante, es nuestra actitud de vida en medio del inmenso escenario planetario, son los gestos de ayuda y cooperación sencillos y diarios, los llamados a ir transformando poco a poco la realidad. A la postre es nuestra actitud solidaria para con el prójimo la que inaugurará un escenario local y global más halagüeño. 

El “¿Estás bien…?, la preocupación y vigilancia del otro, el sentimiento de que el otro es con nosotros y nosotras, de que nos interesa, representa la antítesis de ese tentador “¡Sálvese quien pueda!” que igualmente cosecha sus adeptos en nuestra sociedad con fuerte impronta materialista. “¿Estás bien…?” ya sea por el calor intenso de estos días, la enfermedad, las llamas cercanas, las guerras más alejadas… El sencillo y elemental “¿Estás bien…?”, ante cualquier azar de la vida, ya inmediato, ya en apariencia distante, nos vacuna ante el virus más peligroso y despiadado que jamás hayamos podido llegar a conocer: el individualismo.

¿CLERICALIZAR LA FELIGRESÍA?

 

col ramon hdez

 

Por mucho que se avance por el camino de la “sinodalidad”, tendencia que pretende animar la Iglesia institucional en nuestros días, mucho me temo que la esperanza suscitada no se acople a los signos de los tiempos, es decir, a las actuales pulsiones del Espíritu en su seno. En otras palabras, que no sea más que un parche para curar heridas, no la inyección de adrenalina evangélica que la vida cristiana necesita. Audacia a medio gas, recorrido que mucho me temo que ni siquiera alcance la fácil meta pretendida. Ciertamente, el proyecto es de por sí un gran avance, sobre todo comparado con lo que ha venido primando durante siglos, pues trata de meter en el ring eclesial a laicos, incluso femeninos, para que ocupen algunos de los estamentos de poder de una complejísima organización institucional. Pero no parece que el intento tenga fuerza suficiente para resolver los problemas de fondo que hoy plantea una fe débil y acomplejada y, sobre todo, que postula una forma de vida muy comprometida, como debería ser siempre la cristiana.

Desde luego, aplaudiré fervorosamente cualquier avance sinodal que se produzca, pero mis aplausos no podrán ser desgraciadamente ni fuertes ni prolongados. No es cuestión de plantearse a estas alturas en el seno de lo eclesial, tan férreamente dominado por el clericalismo, algo que en la política es tan casino y repelente como lo de “quítate tú para ponerme yo”, sino de que tú y yo y cuantos se confiesen cristianos reequilibremos nuestras vidas y las ahormemos en el amor que nos hace tales, el amor fraternal promovido y prescrito por Jesús. Por tanto, la solución de la desidia y el desprecio que nos envuelven depende, más bien, de cómo nos comportemos tú y yo, de que nos convirtamos de verdad y en serio y de que equilibremos nuestras vidas para dar testimonio de Jesús a quienes viven en nuestro derredor. Si fuéramos capaces de hacerlo, seguro que quienes así se comportan, en vez de silenciarnos o ningunearnos, terminarían envidiándonos por ser la nuestra una forma de vida, la cristiana, mucho mejor y preferible a la que ellos llevan.

Creo que no entenderemos a fondo el cristianismo hasta que rompamos definitivamente las cadenas que sobre él ejerce lo sagrado y facilitemos que en su seno se acomode todo lo creado. Hemos tenido la religión por algo tan sagrado que apenas nos hemos atrevido a levantar la cabeza. En mis tiempos de niño, años cuarenta, el cura del pueblo era una especie de hombre de otro mundo, un chamán, un gurú, un brujo o hechicero que, cual sacristán de san Pedro, abría o cerraba las puertas del Cielo y sacaba del Purgatorio a nuestros seres queridos. Pues bien, un buen día, al recogerse un poco la sotana para encaramarse a la grupa de un borrico para ir a decir misa a un pueblo próximo, los niños descubrimos con picarona curiosidad que debajo de ella llevaba pantalones. Tan inocente descubrimiento nos lo devolvió a la realidad cruda de la higiene íntima, de las necesidades orgánicas y de la instrumentación del sexo. ¡También él era un hombre!

A nada conduce, por ejemplo, que nos fabriquemos un Jesús de pan para postrarnos ante él, adorarlo y consolarlo por la anómala orfandad o soledad en que lo enclaustra nuestro mundo, el religioso y el profano, un mundo en el que muchos dicen que Dios ha sido retirado de la circulación u olvidado por completo. ¿Puede nuestro mundo vivir de espaldas a Dios? Afortunadamente, no tenemos poder más que para calentarnos la cabeza con semejantes elucubraciones y fallidas pretensiones. Mil veces he repetido que el cristianismo no es cuestión de papas eminentes ni de obispos tipo señores feudales, de catedrales esbeltas ni de sagrarios llenos o vacíos. Sabemos que los papas gustan recordar que son “servus servorum” en atención a un título descriptivo rimbombante, pero que muchas veces no encaja en su quehacer de tales; que los obispos deberían oler a oveja y entrar de lleno en los apriscos, sin miedo a mancharse de excrementos; que los templos son vacías y desencarnadas expresiones de espiritualidad que, aun siendo valiosas obras de arte, no dejan de ser tan frágiles y efímeras construcciones como lo son los materiales con que se construyen; que los sagrarios, esos preciados joyeros católicos, ni siquiera están refrigerados para preservar el pan que se guarda en ellos, pan de hornadas atrasadas que se endurece antes de ser comido.

Jesús, el nuestro, el que fundamenta y alimenta nuestra fe, sí que podía sentir y sufrir las agresiones y las soledades cuando fue de carne y hueso, pero hoy ya no está sometido a tales avatares. Pero ello no impide que también hoy perdone en toda situación y circunstancia; que ore fervorosamente en cualquier lugar y que se apiade de todo el que sufre por enfermedad, hambre o abandono. Nada cambia que hoy no haga todo eso por sí mismo, sino por sus discípulos y por quienes nos honramos como seguidores suyos. Viniendo a lo que hemos dado en llamar “amor de los amores”, la eucaristía, digamos que se ha hecho “pan de vida” para ser comido, para dar vida eterna y para que nosotros, socorriéndonos y amándonos unos a otros (partiendo y compartiendo el pan que somos), nos convirtamos en un gigantesco cuerpo místico, su cuerpo glorificado.

De ahí que deberíamos entender a fondo que hay tanta eucaristía en el lavatorio de los pies (servir) como en el mandato del amor (amar) y en el ágape de la última cena (compartir). Con ello queremos subrayar que hay tanta “memoria viva” de Jesús en dichos lavatorio y precepto del amor como en el hecho de partir y compartir el pan. Es tiempo de dejar atrás, en pro de una forma de vida mejor para los hombres, el vano intento no solo de ablandar el duro rostro divino, concebido supuestamente como un pedernal, con la invocación de “¡señor, señor!”, sino también de embargar nuestro propio ánimo para ahormar nuestro pensamiento errático y revolucionar un corazón mortecino. En otras palabras, es tiempo de bajar de las nubes y ponerse a trabajar en serio. De nada sirve semejante invocación si no va acompañada de servicio, de amor y de entrega, acciones básicas que ponen cuerpo a la fe cristiana.

No hay otro camino para que el hombre retorne a Dios, e incluso para que la creación entera permanezca conscientemente en él, que el camino del hombre, el camino que es Jesús mismo. Por eso, quien de verdad quiera ver a Dios tendrá que llamar a la puerta de su vecino o abrir sus brazos para acoger a su cónyuge, a sus hijos y a cuantos se relacionan con él. Hay vida e imán en un Dios que no lo es de muertos. Para contemplar su auténtico rostro, el único en que los cristianos decimos creer, no es necesario viajar al opaco y hasta siniestro Vaticano de tantas intrigas, ni adentrarse en la penumbra de una catedral que cobija un sagrario alumbrado por una lamparilla. Basta salir a la calle y mirar la cara doliente de cualquier transeúnte, ese libro abierto que refleja con gruesos trazos las preocupaciones y los problemas humanos.

Resumido en una palabra, y más en un día como este, digamos que Jesús vino a este mundo para que tengamos vida y la tengamos abundante. Las asociaciones pro-vida españolas están recorriendo, justo cuando publico esto, las calles de Madrid en “defensa de la vida”, propósito al que se suma la “defensa de la verdad”, sin reparar posiblemente en que, a fin de cuentas, la verdad es la vida. Se trata de una defensa numantina que adquiere colorido político al proponerse, sobre todo, abolir la ley del aborto imperante. De entendérseme bien, me atrevería a asegurar, resaltando ese colorido y ahondando en el contenido de la reflexión que hoy hacemos sobre el clericalismo, que dicha manifestación es un intento más de “clericalizar” no solo los motivos del masivo evento social, sino también a quienes lo promueven.

Los seguidores de este blog saben muy bien que soy defensor acérrimo de la vida, de cabo a rabo, y que busco afanosamente la verdad de nuestra forma de vida cristiana para mejorarla. Cuando menos, espero que ninguno de ellos dude de la sana intención que guía estas reflexiones. Pero, ¿se puede salir en procesión así contra el aborto, de frente y a pecho descubierto? Partiendo de que todo aborto es un penoso drama humano y de que, hagamos lo que hagamos, esa quiebra nos acompañará a lo largo de toda nuestra historia, lo procedente para no hacer brindis al sol sería luchar a brazo partido para que se reduzca su número. Cien abortos serían mucho mejor que mil, pongamos por caso. Mejor aún, diez que cien, y muchísimo mejor uno que diez. ¡Cuantos menos, mejor, menos dramas! Evitar un aborto equivale a ganar una vida. No he dicho que lo óptimo sería cero abortos mejor que uno solo por la sencilla razón de que también la naturaleza es abortiva. Dados los muchos abortos espontáneos o “naturales” que se producen y que la mente humana, que es la que, en última instancia, decide continuar un embarazo o interrumpirlo, es tan naturaleza como el vientre gestante que repudia su fruto o el sistema respiratorio que ahoga el feto, no puede condenarse todo aborto. Tengo muy claro que quien no esté a favor de la vida se pone del lado de la muerte y, por ello, se convierte automáticamente en asesino, pero ello no me impide reconocer que, por paradójico que resulte, a veces un aborto resulta vital.

 

¿DERECHO AL ABORTO?

religión digital

col faus

 

Una de las cosas más serias que dijo Simone Weil es que la Declaración de los derechos humanos será papel mojado si no va acompañada por otra declaración universal de los deberes humanos. Temo que así va ocurriendo. Y un ejemplo de ellos puede ser el derecho al aborto, vuelto a poner sobre la mesa por la decisión del tribunal supremo de EEUU.

Vaya por delante que aunque no creo que exista un “derecho” al aborto (como luego explicaré) soy totalmente partidario de una “despenalización” del aborto. En este caso cabría hablar de un derecho meramente “legal” y local (según países). Pero está claro que quienes invocan el derecho al aborto se refieren a un derecho de los que antes llamábamos “naturales” o un derecho moral, y universal por tanto.

1.- Despenalización.- Soy partidario de la despenalización del aborto porque el pensamiento occidental ha dicho en sus mejores exponentes que la misión del legislador no es imponer la moral sino buscar el bien común. ¡Si eso se decía en una sociedad confesional, de cristiandad, cuánto más valdrá para una sociedad plural y laica! Con el ejemplo que solía ponerse entonces, despenalizar la prostitución no significa que exista un derecho a prostituirse ni a irse de putas, sino solo que aquello resultaba entonces mejor para el bien común. (Este ejemplo puede que ya no valga para hoy y así es atacado por muchas feministas; pero lo que importa ahora no es el contenido del ejemplo sino el modo social de proceder).

Dicho lo cual, repito que defiendo una despenalización del aborto por razones de bien común; y no iré a Madrid a manifestarme este domingo, por más que me inviten a ello obispos y correos electrónicos: los abortos se evitarían mucho más proporcionando salidas que promulgando leyes. Y además me temo que esa manifestación tan cacareada y con tantos autobuses montados desde toda España, no es para defender el derecho a la vida sino para atacar al gobierno. ¿Por qué no montan otra manifestación para protestar contra muchas cosas que ocurren en los CIEs? A lo mejor a esa sí que me apuntaba…

2.- Derecho.- Dicho todo eso, quiero proclamar que no creo que exista un derecho al aborto. Me refiero a un derecho no meramente positivo sino natural y universal, como antes dije. Pues, si al final resultara como dicen algunos, que la razón definitiva dada por el Tribunal Supremo de EEUU para negar el derecho al aborto, es que ese derecho “no está contenido en la Constitución estadounidense”, entonces estaríamos ante un caso particular de un país particular, del que no podrían sacarse las consecuencias morales universales que se pretende sacar. Y lo único que cabría deducir es que, a los autores de tamaño argumento, cuando eran niños, no debieron ponerles en los informes escolares aquello de “progresa adecuadamente”…

No creo que exista ningún derecho a eliminar una vida con destino humano. Sé además, por haberlas tratado, que mujeres que se profesan de izquierdas, ateas o creyentes, comparten esa opinión aunque no tengan audiencia en nuestros medios de comunicación.

Otras voces protestan indignadas porque eso puede poner en peligro la vida de muchas mujeres. Y da la casualidad de que esa protesta se levanta el mismo día en que mueren en Melilla 18 jóvenes (que añadir a los centenares de muertos en pateras) por ejercer un derecho bien natural, como es el derecho a emigrar del propio país cuando uno no puede vivir en él. Parece que unas muertes son simplemente noticias y otras son canalladas. Y conviene añadir que, en la manera individualista con que gestionamos hoy los derechos humanos, resulta que los más amenazados son los derechos de aquellos que no tienen voz y, por eso, no pueden defenderse: los derechos de los niños, de los bebés, de muchos seres humanos del mundo pobre.

3.- Derechos.- La importancia que tiene el caso que tratamos no es meramente la del tema del aborto. Es que parece ser un ejemplo de cómo estamos degradando el sagrado tema de los derechos humanos convirtiéndolo en una legitimación de deseos o caprichos propios. Si el hombre es un lobo para el hombre, el derecho es algo mío, que defenderé como la presa que ha encontrado un animal. Si el hombres es “el ser supremo para el hombre”, el derecho es la llamada a un enorme respeto, que solo querrá resolver los conflictos dialogando.

En cambio hoy, los mismos que proclaman que no hay un derecho al aborto, defienden a capa y espada el derecho a portar armas, aunque luego sucedan todas las matanzas que hemos ido conociendo estos últimos días (y recordemos aquí las últimas palabras de Francisco: ¡ningún país tiene derecho a poseer armas nucleares!). El “sacrosanto derecho de propiedad” es el más falseado y absolutizado: porque tiene una extensión reducida y se le da una extensión ilimitada. Pero ¿quién se atreve a tocar eso? Porque no es precisamente una zona erógena, sino una zona superirritable.

Hay también gente que nos habla de los derechos “de los animales”, desconociendo que los derechos son propiedad solo de seres personales y que la seriedad de lo personal es tanta que una persona puede tener deberes para con realidades carentes de personalidad. Pero una cosa es decir que una persona tiene obligación de no maltratar a los animales (por eso aspiro a la supresión de la llamada “fiesta nacional” por muchos rasgos atractivos que tenga), y otra que los animales son sujetos de derechos. Tampoco la tierra tiene derechos y sin embargo el ser humano tiene deberes muy serios para con la tierra. Que, por cierto, tanto Putin como Biden se los están pasando por el forro: porque ahora construirán oleoductos para llevar el gas ruso a Asia y el americano a Europa (como se habla también de que Alemania va a volver al carbón), y todo eso será la última puñalada mortal a la tierra, que desbaratará todas las aspiraciones y obligaciones ecologistas. Hablé otra vez del derecho de todo catalán a ser independentista: pero eso no sirve para camuflar un inexistente “derecho a decidir” que, desde el punto de vista internacional, no está reconocido por todos los juristas y, desde el punto de vista nacional, no está reconocido hoy (y ojalá lo esté algún día) por la Constitución española.

Todas esas alusiones aspiran a poner sobre la mesa la pregunta que hoy me parece muy importante: ¿Estamos desfigurando y prostituyendo todo el tema de los derechos humanos convirtiéndolo en una falsa justificación de egoísmos propios? Porque, de ser así, estamos poniendo en un serio peligro, tanto la convivencia humana como la llamada “casa común” (que solo merecerá ese nombre si de veras hay convivencia entre todos). Esto era lo importante.

Volviendo al tema del aborto con el que abrimos estas reflexiones quisiera evocar otra vez un viejo artículo de Gustavo Bueno, ateo convicto y confeso, quien declaró hace años en “Nueva España” que él, como materialista y hombre de izquierdas, era contrario al derecho al aborto. Más tarde explicó en una entrevista a “El Mundo” (11.07.2009): que el problema del aborto no es asunto de moral sino de estupidez. ¡Con la cantidad de medios que hay para no quedarse embarazada, quien se embaraza solo puede ser porque es imbécil! (habría que añadirle a Gustavo: “o porque es víctima” como es el caso de muchas prostitutas). Así el mal llamado derecho al aborto se convierte en el “derecho a follar irresponsablemente”. Y no está mal darles a las cosas a veces otro nombre, a ver si eso nos hace pensar un poco.

Porque, como diría Graham Greene, a lo mejor está ahí “the heart of the matter”.


LA POLÍTICA DE ODIO Y EL ASESINATO DEL INDIGENISTA BRUNO PEREIRA Y DEL PERIODISTA DOM PHILIPS

col boff

 

El asesinato del conocido indigenista Bruno Pereira y del periodista inglés Dom Phillips ha conmovido al país y al mundo entero. Este crimen sólo es comprensible en el marco de una política de odio y persecución que el gobierno actual ha establecido como política normal, afectando principalmente a los pueblos originarios, los negros, las personas de otra opción sexual y los pobres en general. Sólo en tiempos del nazismo se instaló tal práctica política. Ella es expresión de barbarie, cuando pasa por encima del contrato social que establece relaciones civilizadas entre los ciudadanos.

Estos asesinatos tienen que ser investigados hasta el fondo y han de tener en cuenta la atmósfera de odio y de violencia, estimulada desde arriba, que se ha apoderado del país. Quien ha afirmado que la revolución del 64 se equivocó al torturar pues debería haber matado, quien explícitamente declara que habría que fusilar a 30 mil izquierdistas y hace apología abierta de un conocido torturador, no es ajeno a la atmósfera que propició el bárbaro crimen cometido en el Vale do Javari amazónico. ¿Por qué la Policía Federal suspendió las investigaciones? ¿Quién lo ordenó? Las instituciones jurídicas están siendo puestas a prueba. Deben actuar.

A pesar de esta verdadera desgracia nacional no queremos perder la esperanza de que todo saldrá a la luz y los culpables directos e indirectos serán castigados. El país va a encontrar su verdadero destino. Nos inspira el legado de uno de los mayores pensadores de Occidente, el africano san Agustín (354-430) que decía: jamás debemos perder la esperanza porque su alternativa es el suicidio. Confiemos en ella, pues tiene dos hermosas hermanas: la indignación y la valentía. La indignación para rechazar todo lo que es malo y perverso. La valentía para trasformar esta situación en beneficiosa. En este momento sombrío de nuestra historia tenemos que enamorarnos de estas dos hermanas.

La hermana indignación

Nos indignamos contra un gobierno que se ha propuesto como tarea destruir todo nuestro pasado cultural e imponer otro modelo que pretende conducirnos a tiempos oscuros del pasado. Servidor de los intereses norteamericanos, ha hecho alianza con lo más atrasado y reaccionario que existe en aquel país.

Nos indignamos con un jefe de estado, que por su alta función debería vivir los valores y virtudes que quisiera que el pueblo viviese también, pero que muy al contrario no hace más que dar malos ejemplos. Ha difundido desde arriba una ola de odio, de mentiras, de violencias y de fake news como política de estado. Tal actitud ha infundido en la sociedad y en los órganos policiales situaciones de barbarie con uso indiscriminado de la violencia dirigida contra los más desvalidos. Se ha mostrado totalmente irresponsable en cuestiones ambientales, de modo particular en lo que se refiere a la Amazonia y al Pantanal.

Nos indignamos por haberse aliado con la Covid-19, negando su importancia, tratando de imponer la inmunización de rebaño, sacrificando con ello a centenares de personas, y prescribiendo medicinas sin efecto inmunizador.

Negó la eficacia de las vacunas hasta el punto de rechazar comprarlas en su momento. Él es responsable de buena parte de las más de 660 mil víctimas de Covid-19, cuando podría haberlo evitado. Pocas veces, de forma ritual, ha mostrado empatía y solidaridad con las familias enlutadas de las víctimas.

Nos indignamos con él por despreciar las leyes y la Constitución, atacar al Supremo Tribunal Federal y al Tribunal Superior Electoral, por amenazar con un golpe de estado y afirmar que solo reconocerá en las elecciones un único resultado: su reelección. En caso contrario habrá convulsión social, manipulando a su base fanatizada y armada.

Nos indignamos por haberse traicionado a sí mismo y al pueblo brasilero, retomando sin escrúpulos la vieja política que quería superar, aliándose a grupos políticos oportunistas y conservadores con los cuales articuló vergonzosamente un presupuesto secreto, fuente de grandísima corrupción.

Nos indignamos, finalmente, por ser corrupto en el sentido originario de la palabra: tener un corazón (cor) corrupto (corruptus). Peor que la corrupción monetaria existente en el actual gobierno, que no puede ser investigada y puesta bajo secreto, es la corrupción de su mente y de su corazón. Él está dominado visiblemente por la pulsión de muerte, dado el descuido que muestra de la vida de las personas y de la naturaleza. De esta corrupción fundamental nace su odio, su grosería, las palabras de mal gusto, las mentiras y la distorsión de la realidad.

¿Cómo puede todavía decir que tiene a Dios en el corazón?

La hermana valentía

Nos animan la oposición y la resistencia de políticos ligados a los intereses generales de la nación, especialmente de los movimientos sociales populares del campo y de la ciudad y de varios estratos maltratados por su gobierno como artistas y actrices, los cultivadores de la cultura, los negros, los quilombolas, los indígenas y los pobres.

Nos animan los medios de información y de opinión alternativos ya sea los impresos o los medios virtuales que mantienen viva la conciencia crítica y denuncian los desmanes gubernamentales y parlamentarios.

Nos animan los varios manifiestos de profesores y profesoras, de intelectuales, artistas, gente de los movimientos sociales y del pueblo organizado contra las reformas que han desmantelado conquistas históricas de derechos de los trabajadores y de los jubilados, entre otros.

Nos anima la conciencia nacional y colectiva en defensa de nuestra democracia representativa que, aunque no sea de alta intensidad, es hoy por hoy el gran instrumento político para el mantenimiento de un estado de derecho, la vigencia y respeto a la constitución y a las leyes, siendo el espacio de las libertades de opinión y de elaboración de los consensos.

Nos animan, a pesar de la falta de apoyo de los órganos oficiales, las iniciativas populares y de los movimientos sociales para vivir concretamente la ética de la solidaridad en tiempos de pandemia, ofreciendo toneladas de alimentos biológicos y millones de platos calientes a los miles y miles de desempleados y afectados por la Covid-19.

Nos animan los cientos de encuentros virtuales, en vivo, promovidos por grupos u organizaciones sobre temas actuales, reforzando el compromiso y la esperanza. Cabe enfatizar el alto valor civilizatorio del Instituto Conhecimento Liberta (ICL) fundado por el exbanquero Eduardo Moreira y su grupo, que ofrece 145 cursos online, dados por las mejores cabezas nacionales e internacionales, llegando a más de 60 mil alumnos al precio de 42-49 reales al mes, pudiendo seguir todos los cursos por ese precio.

Nos anima la posibilidad de elegir representantes políticos de las asambleas estatales y del parlamento que podrán sustentar a un eventual gobierno que rescate la democracia, los derechos perdidos y una soberanía activa y orgullosa con repercusión internacional.

Nos anima el apoyo internacional a nuestras fuerzas democráticas, contra el autoritarismo y la barbarie social, para recuperar nuestra importancia conquistada en las relaciones internacionales, especialmente por las políticas contra el hambre y las demás políticas de inclusión social, técnica y universitaria.

Nos anima, finalmente, la relevancia que tiene nuestro país por su privilegiada situación ecológica en el equilibrio de los climas, en el mantenimiento del sistema-vida y del sistema-Tierra para beneficio nuestro y de toda la humanidad.

Estamos convencidos de que ninguna sociedad se construye sobre el odio ni sobre la pulsión de muerte, sino sobre la convivencia pacífica entre todos, mediante el cuidado de unos a otros y de la gran Casa Común, incluida la naturaleza, especialmente la Amazonia, bien común de la humanidad.

DISCURSO DEL PROVINCIAL DE LOS JESUITAS EN MÉXICO DURANTE LA MISA DE CUERPO PRESENTE EN CHIHUAHUA


col moro

Agradezco la presencia en esta Eucaristía de mis hermanos sacerdotes, del Señor Arzobispo Constancio, de mis hermanos Jesuitas. Gracias a todas y todos ustedes aquí presentes; agradezco también a las personas que nos siguen a través de las redes sociales.

Hoy, especialmente, saludo y les doy mi pésame a las familias del Padre Joaquín Mora, Javier Campos y de nuestro hermano Pedro Palma…

Sepan que no hemos dejado de pedir por ustedes, que cuentan con nuestro apoyo y afecto sincero.

El pasado miércoles 22, en la madrugada, me tocó, junto con el director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro-Juárez, ir a reconocer los cuerpos de mis hermanos jesuitas; entre el dolor, el desconcierto, y la rabia ante tal evento, también noté que aparecía un sentimiento de profundo agradecimiento por la vida de mis hermanos, pude constatar el regalo que Dios les tenía reservado a Javier y a Joaquín, a quienes meses atrás había ido a visitar a Cerocahui.

En aquella ocasión, Javier, el Gallo me dijo: “Gerardo, ésta es mi vida, de aquí yo quiero salir en un ataúd”; por su parte, Joaquín me dijo “Provincial, aquí quiero morir”.

El jueves, tuve la oportunidad de estar en Cerocahui, encontrarme con mis hermanos jesuitas que vieron lo sucedido; hablé con las religiosas, quienes meses atrás sí habían sido amenazadas. Pude constatar el amor de un pueblo por sus sacerdotes, el dolor de lo que significa perder a sus pastores y la súplica de quien te dice, NO PODEMOS DEJAR AL PUEBLO.

Javier, Joaquín, Pedro, USTEDES han hecho lo que nadie había podido. Lograron que el mundo se enterara de CEROCAHUI, hicieron que los ojos de millones de personas miraran hacia la Tarahumara, hermoso lugar lleno de contrastes es como un paraíso pero que se ha corrompido por la pobreza, la injusticia, la violencia, el hambre, la falta de recursos médicos, de apoyo educacional.

Hoy, con la muerte de nuestros 3 hermanos, con la recuperación de sus cuerpos, y en la espera de la próxima detención del sospechoso… Nos damos cuenta de que NO ES SUFICIENTE.

La realidad de violencia no se va a resolver sólo capturando a los cabecillas de los grupos delictivos. Necesitamos cambiar nuestra cultura de violencia, por una de reconciliación y amor, como nos lo enseñó el Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo.

No podemos ni queremos quedarnos satisfechos ahora. Si en 72 HORAS se lograron recuperar los cuerpos de dos personas y avanzar en las averiguaciones, ¿PORQUÉ NO HACER ESTO CON TANTOS Y TANTOS CASOS IMPUNES? Ya no nos BASTA, YA NO NOS ES SUFICIENTE…

Imploro a Dios que no OLVIDEMOS, que nos de la gracia de la MEMORIA HISTÓRICA.

Ya no podemos olvidar que en México llegamos entre 1964-2022 a 100 mil personas desaparecidas.

Que hasta ahora llevamos 122 mil asesinatos.

Que existe un mayor control territorial por parte del crimen organizado. Y eso todos y todas lo sabemos.

Que crece el consumo y venta de droga en todos los lugares del país. Y que la violencia se ha convertido en un modo de resolver los conflictos, una manifestación de poder y una práctica cotidiana.

Pero, sobre todo, NO PODEMOS OLVIDAR que hay una mercantilización de lo político que atrae cada vez más a las economías ilegales.

Nuestra respuesta.

San Ignacio nos dijo: que el “Amor, se debía poner más en las obras, que en las palabras”.

Por ello, hoy la Compañía de Jesús, refrenda y se compromete a seguir apoyando en los lugares más recónditos del país.

Que sepan que no nos vamos a salir de la Sierra Tarahumara, que queremos estar con nuestros pueblos indígenas.

Pero también, que todas las personas, toda la sociedad, los gobiernos, empresarios, Iglesia, tenemos una responsabilidad moral ante tantos asesinatos y personas desaparecidas. Y que necesitamos YA HACER ALGO.

La sangre de Pedro, Javier y Joaquín se une al río de sangre que corre por nuestro país. Exigimos que las autoridades cumplan con su vocación y deber.

Hemos recibido muchos signos de solidaridad y muchas muestras de indignación que nos hacen sentir el llamado de Dios a responder sabiamente a esta situación.

Los obispos han llamado a un diálogo nacional y queremos secundar esta iniciativa.

Hacemos un llamado a la sociedad y autoridades a ya no agudizar la polarización del país; NECESITAMOS construir puentes para encontrar caminos de paz; queremos trabajar con todos y todas para crear esas condiciones de paz que tanto necesitamos.

Javier y Joaquín eran hombres sabios, incluyentes y enamorados de los pueblos indígenas.  México necesita la justicia y la reconciliación.

Hoy le pedimos a Dios, desde este lugar sagrado, y con los cuerpos de nuestros 3 hermanos aquí expuestos, que la verdadera justicia nos lleve a una transformación institucional que haga posible la paz en los territorios.

Y ésta, puede que comience a construirse cuando de verdad ESCUCHEMOS la sabiduría de los pueblos indígenas, la fuerza de las familias víctimas de la violencia, de HOMBRES Y MUJERES honestos/as y de las organizaciones sociales y educativas que buscan el bien común.

La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús se encuentra discerniendo las acciones públicas a seguir en la exigencia de justicia por el asesinato de nuestros hermanos y en el impulso de las políticas de paz que México demanda.

Urge buscar la reconciliación, construir espacios de diálogo desde lo local y lo nacional; la situación de violencia que hoy vive nuestro PAÍS necesita de todas y todos, no existe un único responsable, todos tenemos una responsabilidad en esta tragedia nacional.

En memoria de Pedro, Javier y Joaquín, y de tantas víctimas de la violencia, hoy decimos al pueblo de México, queremos trabajar por la paz y necesitamos de ustedes.

Muchas gracias.

 

P. Luis Gerardo Moro S.J. (Prepósito Provincial)

LIGEROS DE EQUIPAJE


col notario com

 fe adulta

Cuando después de celebrar la fiesta de Pentecostés, volví a leer el evangelio desde esa perspectiva de vida nueva, de comunidad de seguidoras y seguidores de Jesús, su llamada se me hizo novedosa, y dejando atrás la carga de tantas cosas innecesarias, quise entrar en otra dinámica distinta a la que había vivido hasta ahora.

Jesús me llamaba y esta vez le entendí. ¡No me habría imaginado nunca tanta dicha, tanta libertad! En mi ingenuidad no caí en la cuenta que lo que iba a encontrar en el camino sería sobre todo oposición.

Primero, de parte de los más cercanos, que se desvivían por convencerme de que lo más importante era buscar una “seguridad económica” y un status social siguiendo lo que habían hecho todos durante generaciones. Oposición por parte de la institución que llama a la prudencia, a la tradición, y que sospecha de todo lo que pueda sonar a radical, de todo lo que es diferente. Oposición o más bien indiferencia por parte de la sociedad que juzga como absurda cualquier opción que no busque el beneficio propio.

La opinión de los demás sobre ese caminar es la primera mochila de la que me tuve que deshacer para seguir a Jesús; pesaba mucho y no servía para nada.

Después la invitación fue más allá: despréndete de todo lo que no te permita viajar ligero de equipaje. Las personas que nos hemos mudado mucho de casa sabemos que hay cantidad de cosas de las que podemos prescindir; si siempre estás en el mismo lugar ni te das cuenta de todo lo acumulado… Cuando lo tienes que transportar entonces te quedas sólo con lo necesario que cada vez va siendo menos.

A veces nos agarramos literalmente a las palabras del evangelio y su exigencia nos suena más a carga que a otra cosa; pero fui entendiendo por experiencia que no se refería a una bolsa, ni a una alforja, ni a unas sandalias… hasta los peregrinos necesitan cargar con lo mínimo para llegar a la meta. Andar ligero de equipaje es no acumular: sobre todo títulos, méritos, “medallas”, creyendo que es todo esto lo que me hace ser una persona valiosa, que la gente me quiere y me valora por lo que he logrado en mi vida. Si no lo aprendemos a la primera vuelta siempre hay una segunda en lo que casi todo se cae y nos quedamos con lo esencial.

Al caminar de esta manera me di cuenta que lo que transmitía sin darme cuenta era paz; esa paz que da el no desear más de lo que se tiene, esa paz de querer transmitir ese gran tesoro a lxs demás y que también lo puedan vivir así.

[Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed de lo que os pongan, curad a los enfermos que haya y decidles: “Está cerca de vosotros el reinado de Dios”]. Lc10: 8-9

La llamada se va haciendo concreta, entrar en la vida de los otrxs, compartir el pan, buscar la sanación para quienes se sienten débiles y también saber dejar a aquellos que abiertamente rechazan el mensaje. No nos toca juzgar la calidad de la respuesta de los demás, sólo darlo gratuitamente sin “hacerle las cuentas a nadie”.

La libertad de cada persona para aceptar la Buena Nueva o rechazarla permanece intacta. Un gran misterio el de la libertad personal…

Han pasado los años y a medida que he ido recorriendo los caminos se han ido puliendo mis intenciones, mis búsquedas, mis deseos junto con las tristezas y las alegrías.

¿De qué me siento satisfecha? ¿Por qué me siento feliz? ¿Cuáles son los éxitos? ¿Cuántos los fracasos?

A medida que vamos haciendo camino se van purificando las intenciones, los motivos de la alegría. “Los setenta regresaron muy contentos y le dijeron: –Señor, hasta los demonios se nos someten por tu nombre. –Sin embargo, no sea vuestra alegría que se os someten los espíritus; sea vuestra alegría que vuestros nombres están escritos en el cielo.” Lc 10, 17, 20

Este camino de ir “soltando” equipaje es sin duda un aprendizaje fascinante en el que lo material solo juega una pequeña parte. Dejarlo todo para seguir a Jesús no es renuncia, sino cambio de visión, conversión a lo que es el centro de la predicación de Jesús: el Reino. Y ese Reino solo se va entendiendo en la medida en que vamos caminando con Jesús y lxs hermanxs en la realidad en la que nos toca vivir.

 

Carmen Notario, SFCC

espiritualidadintegradoracristiana.es

14 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,1-12.17-20)

col pagola



 Antonio Pagola

Después de veinte siglos de cristianismo es difícil escuchar las instrucciones d Jesús a los suyos sin sentir sonrojo. No se trata de vivirlas al pie de la letra. No. Simplemente de no actuar contra el espíritu que encierran. Solo recordaré dos consignas.

Jesús envía a sus discípulos por las aldeas de Galilea como «corderos en medio de lobos». ¿Quién cree hoy que esta ha de ser nuestra identidad en una sociedad atravesada por toda clase de conflictos y enfrentamientos? Y, sin embargo, no necesitamos entre nosotros más lobos, sino más corderos. Cada vez que desde la Iglesia o su entorno se alimenta la agresividad y el resentimiento, o se lanzan insultos y ataques que hacen más difícil el mutuo entendimiento, estamos actuando contra el espíritu de Jesús.

Lo «primero» que han de comunicar sus discípulos al entrar en una casa es: «Paz a esta casa». La paz es la primera señal del reino de Dios. Si la Iglesia no introduce paz en la convivencia, los cristianos estamos anulando de raíz nuestra primera tarea.

La otra consigna es más desconcertante: «No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias». Los seguidores de Jesús vivirán como los vagabundos que encuentran en su camino. No llevarán dinero ni provisiones. Caminarán descalzos, como tantos pobres que no tienen un par de sandalias de cuero. No llevarán siquiera una alforja, como hacían ciertos filósofos itinerantes.

Todos podrán ver en su manera de vestir y de equiparse su pasión por los últimos. Lo sorprendente es que Jesús no está pensando en lo que han de llevar consigo, sino precisamente en lo contrario: en lo que no deben llevar; no sea que se distancien demasiado de los más pobres.

¿Cómo se puede traducir hoy este espíritu de Jesús en la sociedad del bienestar? No simplemente recurriendo a un atuendo que nos identifique como miembros de una institución religiosa o responsables de un cargo en la Iglesia. Cada cual hemos de revisar con humildad qué nivel de vida, qué comportamientos, qué palabra, qué actitud nos identifican mejor con los últimos.

 

EL REINO ES VIDA, QUE SURGE DE LA VIDA


col fraymarcos

 

DOMINGO 14º (C)

Lc 10,1-12; 17-20

Solo Lucas narra este episodio. En el c. 9, había narrado el envío de los 12. Quiere acentuar el carácter universal de la predicación, pero Mateo dice que no entren en tierra de paganos ni vayan a ciudades de Samaría. 70 era el número de las naciones gentiles, según Génesis. Para los demás evangelistas, el límite de la gentilidad estaba en la frontera al norte de Galilea, para Lucas se encuentra ya en Samaria.

El domingo pasado se hablaba del fracaso de los discípulos en su intento de preparar el camino a Jesús en su subida a Jerusalén. Probablemente, Lucas quiere poner este envío de 72 para dejar un buen sabor de boca. Estos tienen mejor acogida que los discípulos y vuelven “muy contentos” de sus correrías. “De dos en dos”, porque para los judíos la opinión de uno solo no tenía ningún valor en un juicio, y los misioneros son, sobre todo, testigos. También, porque el mensaje debe ser proclamado siempre por la comunidad.

No se trata de enviar a unos de especialistas en comunicación ni de destacar a unos cuantos escogidos. Ni siquiera dice que fueran discípulos. Presupone que todo cristiano, por el hecho de serlo, tiene la misión de proclamar la buena noticia de que él vive. El modo de esa predicación puede ser diferente, pero la base, el fundamento de toda predicación, es la vida misma del cada cristiano. Vivir como cristianos es la mejor predicación y la que mejor convence. En cada instante estamos predicando, para bien o para mal.

No es fácil delimitar lo estrictamente histórico de este relato. Además de que solo Lucas lo narra, exigiría un grado de organización que no se percibe en el grupo de los que han seguido a Jesús. El simbolismo del número 12 y 72 nos invita a pensar que son relatos elaborados más tarde por la comunidad. Por otra parte, para predicar El Reino, se necesita haberlo comprendido y experimentado. Los evangelios se encargan de manifestar que antes de la experiencia pascual ni los doce se habían enterado de nada.

Las recomendaciones de Jesús son la clave de todo anuncio del mensaje. Están puestas en boca de Jesús, pero son las condiciones mínimas que debía tener todo cristiano para llevar la Buena Noticia a los demás. En ningún caso se habla de doctrina que tienen que enseñar o de normas morales que deben exigir. Se trata de comunicar lo que Dios es para todos sin excepciones. Esa tarea la cumplió la primera comunidad en todas partes. Es la tarea que tiene que llevar a cabo todo cristiano en cualquier tiempo y lugar.

“Poneos en camino”. La itinerancia es la clase de vida que eligió Jesús cuando se decidió a proclamar la buena noticia. El domingo pasado nos decía que no tenía donde reclinar la cabeza. Este desapego de toda seguridad es la actitud básica y fundamental que debe adoptar todo enviado. El anuncio no se puede hacer sentado. Seguir a Jesús exige una dinámica continuada. Nada se puede comunicar desde una cómoda instalación personal. La disponibilidad y la movilidad son exigencias básicas del mensaje de Jesús.

“Os mando como ovejas en medio de lobos”. Cuando se escribieron los evangelios, las primeras comunidades cristianas estaban viviendo la oposición, tanto del mundo judío como del pagano. Denunciar la opresión o poder despótico no puede agradar a los que viven desde esa perspectiva, y sacan provecho de ella a costa de los demás. Por desgracia, cuando el cristianismo adquirió poder, se comportó como lobo en medio de corderos. El provecho personal, o el de la institución, no es buena noticia para nadie.

“Ni talega ni alforja ni sandalias”. La pobreza material es solo signo del abandono de toda seguridad. Significa no confiar en los medios externos para llevar a cabo la misión. No debemos hacer de la predicación un logro humano. Se trata de confiar solo en Dios y el mensaje. No buscar seguridades de ningún tipo, ni en el dinero, ni en el poder, ni en el prestigio, ni en los medios. Tenemos la obligación de utilizar al máximo los medios que la técnica nos proporciona, pero no debemos poner nuestra confianza en ellos.

“No os detengáis a saludar a nadie por el camino”. No se trata de negar el saludo a los que se encuentren en el camino. “Saludar” tenía, para ellos, un significado muy distinto al que tiene para nosotros. El saludo llevaba consigo un largo ceremonial que podía durar horas o días. Esta recomendación quiere destacar la urgencia de la tarea a realizar. Seguramente está haciendo referencia a la inmediata llegada del fin de los tiempos, en que las primeras comunidades cristianas creyeron a pies juntillas.

“Decid primero: ¡Paz! Para entender esta recomendación hay que tener en cuenta el sentido de la “paz” para los judíos de aquel tiempo. “Shalóm” no significaba solo ausencia de problemas y conflictos, sino la abundancia de medios para que un ser humano pudiera conseguir su plenitud humana. Llevar la paz es proporcionar esos medios que hacen al hombre sentirse a gusto e invitado a humanizar su entorno. Significa no ser causa de tensiones externas ni internas. Sería ayudar a los hombres a ser más humanos.

“Comed y bebed de lo que tengan”. Esto es lo más difícil. Ponerse al nivel del otro. Aceptar sus costumbres, su cultura, su idiosincrasia... Se trata de estar disponible para todos, sin esperar nada a cambio, pero aceptando con humildad lo que den; siempre que sea indispensable. ¡Qué difícil es no imponer lo nuestro! Muchos intentos de evangelizar han fracasado por no tener esto en cuenta. Más difícil es aceptar la dependencia de los demás en las necesidades básicas, no poder elegir ni lo que comes ni con quien comes.

Curad. No se refiere solo a las enfermedades físicas. De hecho los 72 solo hacen alusión a que los demonios se les sometían. Seguimos dando demasiada importancia a la salud corporal, sin enterarnos de que incluso con una grave enfermedad puede un ser humano alcanzar su plenitud. Curar significa alejar de un ser humano todo aquello que le impide ser él. Hoy, las enfermedades físicas están cubiertas por la medicina. Pero ¿qué pasa con las enfermedades psíquicas y mentales que arruinan la existencia de tantas personas?

“El Reino está cerca”. Ni teología, ni apologética, ni ideología. Lo único que un ser humano debe saber es que Dios le ama. Predicar el reino, que es Dios, es hacer ver a todos que Dios es algo cercano, que es lo más hondo de su propio ser, que no tiene que ir a buscarlo a ningún sitio raro, ni al templo ni a las religiones ni a las doctrinas ni a los ritos ni al cumplimien­to de la norma. Dios es (está) en ti. Descúbrelo y lo tendrás todo...

Sin estas condiciones, la predicación se hace inútil. No es fácil superar la propaganda y el proselitismo, buscando más el potenciar la institución que servir a las personas. El que proclama el Reino de Dios, tiene que manifestar que pertenece a ese Reino. Tiene que responder a las necesidades del otro. Tiene que estar dispuesto al servicio. No debe exigir nada, ni siquiera la adhesión. Tiene que limitarse a hacer una oferta.

HOMENAJE A LOS APÓSTOLES ANÓNIMOS Domingo 14 Tiempo Ordinario. Ciclo C

 col sicre art


fe adulta

La liturgia ofrece la posibilidad de elegir un texto largo u otro breve del evangelio. El motivo es que la segunda parte del discurso de Jesús tiene palabras muy duras contra los pueblos que no acojan a los discípulos; en nuestra época, tan políticamente correcta, pueden escandalizar a algunas personas. Y las referencias finales a Satanás y a pisotear serpientes y escorpiones resultan lejanas a nuestra cultura. Limito el comentario a la primera parte.

Lectura breve políticamente correcta (Lucas 10, 1-12)

Quien conoce el evangelio de Mateo sabe que Jesús envió a los Doce con instrucciones muy parecidas. Pero Lucas no habla de doce, sino de setenta y dos (6 x 12: otro número simbólico). En su perspectiva, la misión no es obra de un pequeño grupo de selectos; si el mensaje del evangelio se difundió por el imperio romano fue gracias a gran número de personas anónimas, igual que ocurre en nuestros días.

Curiosamente, lo primero que deben hacer los setenta y dos es rezar para que el Señor envíe operarios a su mies. El tema empalma con el del domingo pasado, a propósito de los tres casos de vocación. Jesús hablaba con tanta dureza que parecía no querer seguidores. Aquí queda claro que son absolutamente necesarios y hay que pedir al dueño de la mies que los envíe. El dueño de la mies no es Dios Padre, sino el mismo Jesús, que les ordena ponerse en camino. Con una advertencia y unas órdenes.

La advertencia: la tarea no será fácil ni agradable. Van como corderos en medio de lobos. Mateo, cuando copia esta frase, añade otras palabras de Jesús: “Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”. Haced lo posible para que el lobo no os coma. Lucas ve otro tipo de peligro en los lobos, y otra forma de afrontarlo. El peligro no es la dentellada que provoca la muerte sino la que desprestigia y tira por tierra el mensaje del evangelio. El imperio romano estaba repleto de grupos y predicadores religiosos parecidos a muchos de los actuales que utilizan la religión como forma de ganarse la vida. Por eso, la mejor forma de evitar las dentelladas de los lobos es llevar una forma de vida pobre y austera: No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias. La talega hace referencia al dinero, la alforja al alimento, las sandalias al vestido.

Luego añade Lucas unas palabras que sólo se encuentran en su evangelio: y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Eso mismo le dijo el profeta Eliseo a su criado Guejazí, un día que lo envió a una misión urgente (curar al hijo de la sunamita). Lucas, que conocía el Antiguo Testamento de memoria, pensó que este momento era el adecuado para poner en boca de Jesús las mismas palabras. La misión de los discípulos es urgente, no se puede perder el tiempo charlando a mitad de camino.

¿Qué hacer cuando llegan a un pueblo o aldea? Jesús concede una importancia capital al alojamiento, insistiendo en no cambiar de casa. Probablemente refleja su experiencia personal; y Lucas, la de los primeros misioneros. El cambiar de casa puede provocar muchos celos y tensiones.

Las palabras siguientes resultan extrañas en este sitio: Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios". Los discípulos ya habían llegado a un pueblo y habían sido bien acogidos por una familia, que les da de comer. Si Lucas hubiera escrito con ordenador, quizá habría marcado bloque, cortado y pegado, cambiando el orden de las frases. O quizá no, porque este orden ilógico deja para el final, dándole mayor importancia, la misión de los discípulos: curar a los enfermos y anunciar la cercanía del Reino de Dios.

Lectura del libro de Isaías 66, 10-14c

El texto, muy poético, puede desconcertar al lector moderno. Por eso comienzo con dos aclaraciones:

1) Para un judío, Jerusalén representa infinitamente más que para un católico Roma o el Vaticano. Desde el siglo VI a.C. hasta el tiempo de Jesús, que fueron los siglos más duros en la historia de Judá (dominio sucesivo de babilonios, persas, griegos y romanos), la mayor esperanza se centraba en la gloria y esplendor de Jerusalén. El tema aparece en numerosos textos proféticos y Salmos.

2) Jerusalén es representada como ciudad y como madre. Como ciudad, quedó destruida después de la conquista de los babilonios en el año 586 a.C. Como madre, se vio desprovista de hijos, porque fueron deportados. Y los hijos, a su vez, están desprovistos del alimento y el cariño de su madre.

En este contexto, el profeta proclama su mensaje utópico, centrado en la vuelta de los hijos a su madre: la mayor alegría para Jerusalén y el mayor consuelo para los desterrados. También habla, en el centro, de la paz y la riqueza que inundarán la ciudad. Un mundo maravilloso de alegría, consuelo, paz y esplendor.

¿Cómo se consigue? ¿Qué deben hacer los judíos? Según este poema, nada. Todo lo hace Dios. Es él quien hace derivar hacia Jerusalén la paz y la riqueza de las naciones; es él quien consuela. Es él quien manifiesta a sus siervos su poder (su mano), como dice la última frase del poema.

Dos formas de utopía: el contraste entre Isaías y el evangelio

El mundo utópico de Isaías se realiza sin esfuerzo alguno, por pura obra de Dios. En cambio, el mundo utópico que predican Jesús y los discípulos conlleva mucho sacrificio y esfuerzo. Además, es un mensaje que puede ser rechazado, como le ocurrió al mismo Jesús en Corozaín y Betsaida. Pero la última palabra es de victoria y esperanza: Satanás, símbolo de la oposición al evangelio, cae del cielo como un rayo, mientras que los discípulos triunfan sobre los espíritus inmundos y, sobre todo, sus nombres están escritos en el cielo [en la versión larga del evangelio].

Además, y esta es la gran aportación de Lucas, esos discípulos enviados a la misión no son un grupo de superselectos. Todos hemos conocido gente que nos ha hecho gran bien desde el punto de vista humana y cristiano, que nos han anunciado el Reino de Dios. Y también nosotros hemos llevado y debemos llevar adelante esa tarea, a veces dura, y a menudo con sensación de fracaso. Pero esto no es motivo para dejar de esperar en el triunfo de la utopía.

PROSELITISMO Y BÚSQUEDA DE LA VERDAD Domingo XIV del T.O.

col lozano art

 

fe adulta

3 de julio

Lc 10, 1-9

La consciencia mítica identifica la verdad con la propia creencia. A partir de ahí, considera que el mejor servicio que puede hacer a la humanidad es “traerla” a la verdad, de la que el propio grupo se considera depositario: ha nacido el proselitismo.

Al trascender la consciencia mítica e incluso la identificación con la mente, caemos en la cuenta de que l2a verdad no puede ser nunca un concepto, una creencia, un dogma o una doctrina. Ni cabe en la mente ni puede ser “poseída” por nadie. La verdad es lo que es; la verdad es lo que somos.

No se trata, por tanto, de transmitir “creencias”, sino de favorecer que la persona descubra la verdad que es. Somos verdad, o mejor, la verdad nos sostiene y nos constituye. Aun velada e incluso oscurecida por múltiples factores, sigue ahí en toda su luminosidad. Solo necesitamos desearla apasionadamente y asumir una actitud de indagación y experimentación.

Las creencias buscan imponerse; la verdad se muestra. Aquellas separan; esta une. Las creencias dividen a las personas -entre creyentes y no creyentes-; la verdad hace que nos encontremos más allá de ideas, más allá del ego.

Este modo de entender la búsqueda de la verdad recuerda a Sócrates y su método mayéutico. Cesa el proselitismo y uno se vive como “partera” que, a través de preguntas, ayuda a “dar a luz” la verdad que yace ya en cada persona.  

¿Qué es para mí la verdad?

LA AVENTURA DE DIOS

 

col munarriz

 fe adulta

Lc 10, 1-20

«El Señor designó a otros 72 y lo mandó por delante»

Si nos atenemos al relato científico, hace 13.700 millones de años surgió el cosmos como resultado de una gran explosión cuya causa desconoce la ciencia. La radiación de energía que surgió de ella dio lugar a la materia inerte, aparecieron las estrellas, luego los planetas y hace 4.500 millones de años se formó la Tierra.

En un principio la Tierra presentaba un medioambiente hostil para el desarrollo de la vida, pero más tarde bajó su temperatura, se condensó el vapor de agua que la cubría, se formaron los océanos y apareció la corteza terrestre. En este nuevo escenario, ciertos elementos químicos se combinaron para crear compuestos orgánicos, y estos evolucionaron hasta formar una estructura celular capaz de albergar vida. Hace 3.500 millones de años, la vida se coló —dios sabe cómo— en el seno de una bacteria rudimentaria, que comenzó a vivir y a trasmitir a su descendencia el “principio vital” que ella había recibido y que alienta la vida de todo ser vivo…

Y así empezó la gran aventura que ha culminado en nosotros.

La ciencia es capaz de explicar bastante bien todo el proceso basándose en las Leyes Naturales, pero ignora de donde surgieron dichas Leyes. En buena lógica, de alguna parte tuvieron que surgir, y lo más razonable es pensar que fueron establecidas para producir el efecto que han producido; es decir, para que al final del proceso surgiese —contra toda lógica probabilística— el ser humano. Y es que, como se afirma unánimemente desde la comunidad científica, el mundo podía haber sido de infinitas formas distintas, pero en ninguna de ellas habríamos estado nosotros.

Y ante este enigma podemos abrazarnos a la metafísica del azar, o podemos pensar que el mundo es un proyecto de Dios, y que, para llevarlo a buen término, estableció unos cauces inexorables que nosotros llamamos leyes físicas (o más genéricamente, Leyes Naturales). Galileo Galilei decía que «las matemáticas son el lenguaje en el que Dios escribió el universo», y la propia evolución del cosmos nos invita a pensar que las Leyes Naturales son el nexo de unión entre Dios y el mundo; las que propician la acción de Dios en el mundo; en definitiva, el lenguaje de Dios para dirigir el mundo.

Pero no tiene demasiado sentido que el fin último de todo este despliegue sea la simple aparición del ser humano sobre la Tierra (o sobre otros diez mil millones de planetas; lo mismo da), sino de éste en plenitud; plenamente humano. Y nuestra grandeza está en que Dios nos ha dotado de amor, de tolerancia, de conciencia, de libertad y de voluntad para que asumamos la tarea de culminar con éxito Su proyecto.

Su Espíritu —el espíritu de Dios que alienta en nosotros— nos muestra el camino, pero es en Jesús, el hombre lleno a rebosar de ese Espíritu, donde hemos visto palpablemente los planes de Dios. Hace dos mil años envió a aquellos setenta y dos para que fueran por delante, y hoy es nuestro turno de continuar esa misma misión.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí