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jueves, 9 de enero de 2014

Arantxa y Justo Joxe Arregi, teólogo



No es un cuento de amor. Es una historia de amor, más bella que los cuentos.
Arantxa significa “espina” o espino”, y floreció como el espino blanco en la primavera: llena de inteligencia, resolución y ánimo alegre. A los dos años de edad, se le manifestó la enfermedad de Charcot MarieTooth tipo A4, que le fue atrofiando primero las piernas, luego las manos, los brazos, el sistema respiratorio, el sistema digestivo… A los 10 años la sentaron en una silla de ruedas de la que nunca se levantó.

¿Qué harías tú en su lugar? Ella vivió. Vivió una vida envidiable de plenitud física y espiritual, equiparable a su así llamada discapacidad. Le impulsaba el deseo de ser y de hacer, de estudiar, aprender, enseñar. Integrada en la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad, llegó a ser responsable diocesana de Gipuzkoa, y toda una referencia de la Fraternidad. Se sentía llamada a llegar lejos, y bien lejos que llegó en su inmovilidad. Estudió Psicología, hizo Magisterio y fue maestra durante 9 años, hasta que una hemiplejia se lo impidió. Fue una incansable lectora, hasta que la fatiga pudo más que su afán de saber, pero ya le bastaba lo que sabía, la sabiduría de la vida.
Justo nació en un caserío de Azkoitia, y amó la tierra, el monte, los árboles. Amaba la madera, y la trabajó y la talló con destreza natural, con aquella misma destreza natural con que siempre supo vivir, sin que nadie conociera de dónde le venía. Se llamaba Justo, pero era sobre todo bueno. Quien alguna vez miró sus ojos sabe lo quiero decir. Era catequista de Confirmación en la parroquia y colaboraba asiduamente como voluntario en la mencionada Fraternidad, porque lo suyo era darse, pero no como quien da, sino como quien se deja dar y recibe, como la tierra o el árbol.
Arantxa había leído bien en sus ojos y en sus manos, y un día, desde su silla de ruedas, con su certera intuición, con su característica determinación, le declaró su amor. Justo, con su naturalidad tan suya, simplemente se dejó llevar. Lo que más le costó fue contárselo primero a su madre. Ella, con su cuidado de madre, le dijo: “¿Sabes la cruz que vas a llevar durante toda tu vida?”. Él sencillamente respondió: “La llevaré encantado”. Y así fue. Pero muchos nunca lo entendieron y, queriendo expresarle su admiración, le dijeron cosas como “Tienes el cielo ganado”. Él no lo podía tolerar: “¿El cielo? El cielo lo tengo aquí”. ¿Méritos? La bondad no entiende de méritos para el futuro. ¿Motivos? Es el gusto de hacer el bien. Es la gracia de vivir, la gracia que gratifica. Justo y Arantxa sí lo entendían: ambos ganaban dándose.
Se amaron como no es fácil amarse. Fueron uno como rara vez llegan dos a ser uno sin dejar de ser dos. Nunca dejaron de ser dos, y bien distintos: ella resuelta, él más dubitativo; ella emprendedora, él más bien contemplativo; ella decidía, él ejecutaba. Fue una simbiosis, que es el secreto de la vida. Y entre ambos crearon el milagro de la vida, ante la incredulidad general: Haritz, el hijo adorado de su amor, el centro y la corona de la casa, el sello recíproco de la felicidad. ¡Cuánta alegría en tantos viajes, con su furgoneta y su silla de ruedas, por la costa catalana! Juntos, con su exquisita espiritualidad ecológica, construyeron Nahikari –“deseo”, “afecto”–, una casa bioclimática, entre robles, castaños, avellanos y sauces silvestres, entre zarzas y helechos en libre armonía, junto a un arroyo que cae por la ladera, cubierta de tierra por fuera y de madera por dentro, y abierta por delante al sur, al sol, al valle, a los montes.
Vivieron unidos y ni la muerte (¿muerte?) los separó. El 13 de noviembre, a primera hora de la tarde, súbitamente, Arantxa falleció. Padre e hijo estallaron en gritos de terror. Luego, mientras el sol se ponía entre Endoia y Andutz en un horizonte tornasolado, Haritz fue recuperando su aliento. El padre necesitó varias puestas de sol. En el corazón del vacío, la vida seguía como la energía misteriosa en el corazón vacío del átomo. Pocos días después, a Justo le diagnosticaron un cáncer que le había consumido todo menos la paz, y el 5 de diciembre también falleció.
¿Fue Justo quien siguió a Arantxa? ¿Fue Arantxa quien siguió a Justo, intuyendo el cáncer oculto que ya le invadía a él? Ninguno de los dos hubiera podido vivir sin el otro, y se fueron juntos para seguir viviendo en la Gran Unidad, en la Gran Comunión.
Publicado en el diario DEIA

La obediencia al Papa, ¿debe ser la misma para todos los papas? José María Castillo, teólogo

Los católicos estamos asistiendo a un fenómeno nuevo en la Iglesia. Hasta Benedicto XVI, ningún “buen católico” debía poner en duda la sumisión incondicional al papa. Hasta entonces, se mantenía firme la convicción tradicional, que estaba vigente desde el papado de Gregorio VII (s. XI): “Obedecer a Dios significa obedecer a la Iglesia, y esto, a su vez, significa obedecer al papa y viceversa” (J. Daniélou, H. Küng).
Esta idea quedó difuminada y se tambaleó sobre todo en las últimas décadas del s. XVIII con los planteamientos de la Ilustración, la Revolución y la modernidad. Por eso, con la eclesiología ultramontana que se desarrolla entre los años 30 y 70 del s. XIX, se prepararon los ambientes católicos para aceptar sin condiciones las afirmaciones tajantes del Vaticano I, que se mantuvieron firmes hasta el pontificado de Pío XII. Afirmaciones de obediencia al papa (fuera quien fuera), que se enseñaban en los tratados de eclesiología de Zapelena y Salaverri, los manuales de eclesiología, que aprendíamos, seminaristas y frailes, en casi toda Europa, en América y en todos los centros de estudios eclesiásticos en los que se enseñaba la doctrina católica.
En esta doctrina era central oponerse al laicismo, al relativismo, a la izquierda política y a la revolución mediante un principio fundamental: la soberanía del papa. Porque el papado era fundamento de seguridad y estabilidad para la paz y la religiosidad que defendía la derecha política. Pensar así era capital para un buen católico. Joseph De Maistre lo dijo en frase lapidaria: “No hay moral pública ni carácter nacional sin religión, no hay religión europea sin cristianismo, no hay cristianismo sin catolicismo, no hay catolicismo sin papa, no hay papa sin la supremacía que le corresponde”. Esta convicción fue difundida por F. Lamennais, L. Bonald, Blanc de Saint-Bonnet, Karl Ludwig Von Hurter, Donoso Cortés y J. L. Balmes (cf. Y. Congar). Estos autores representaban la derecha política y la derecha religiosa. Las dos grandes corrientes fundidas en un sola pirámide cuya cúspide era (y sigue siendo) el papado.
No entro en más datos y detalles de esta historia del pensamiento político y religioso que llegó hasta el concilio Vaticano II. El pensamiento que, en este concilio, fue defendido apasionadamente por los hombres de la Curia Vaticana. Y que se vio cuestionado seriamente por la más sólida teología centroeuropea y los grandes cardenales que la representaban. Las indecisiones de Pablo VI y la firme voluntad restauracionista de Juan Pablo II y Benedicto XVI desembocaron en el caos que impulsó a Joseph Ratzinger a dimitir de su cargo de papa.
La solución a esta crisis del papado ha sido tan inesperada como desconcertante. Un papa, el papa Francisco, que ha desplazado el centro de la Iglesia y del papado: del “ritualismo religioso”, que siempre ha fomentado la derecha, a la “bondad evangélica”, siempre tan cercana a los últimos de este mundo. Y lo que estamos viendo ahora en la Iglesia – y en otras muchas gentes que no querían saber nada de la Iglesia – resulta tan lógico como problemático. Los que antes predicaban la sumisión al papa, como criterio de autenticidad católica, ahora no quieren ni oír hablar del papa. Éstos dan la impresión de que les interesaba más la derecha política que la bondad evangélica. Hay otros que, por lo visto, querían trepar por la derecha. Y para eso les venía muy bien ser más papistas que el papa. Estos “trepas” han tenido mala suerte. No saben qué hacer ni dónde ponerse en esta nueva situación. También los hay quienes pretendían trepar por la izquierda. Son los que, desde el día en que Pablo VI publicó la “Humanae Vitae” (sobre la píldora), han andado a la greña con Pablo VI y con los dos papas que le siguieron, sus obispos y sus teólogos. Pero, es claro, ahora no saben cómo trepar. Y se les está notando demasiado. Porque han estado unos meses que no sabían dónde ponerse. Ahora, como es lógico, elogian al papa Francisco tanto cuanto les conviene. Pero no acaban de fiarse. Porque querrían que el papa fulminase a todos los que ellos fulminan.
Por eso, quienes no buscan, tanto en la religión como en la política, nada más que lo que les conviene para instalarse bien en la vida, ésos son los que, desde la tarde de la “fumata bianca” hasta el día de hoy, no acaban de ver, en el papa Francisco, no sólo al hombre que la Iglesia necesita, sino, antes que eso, el “jefe de fila” (Heb 12, 2) que nos está trazando el camino de nuestra creciente humanización, en este mundo tan deshumanizado.

¿Hay que “obedecer” al papa Francisco como a los demás papas? En la medida en que este hombre singular y ejemplar nos acerca al modelo de vida que nos presenta el Evangelio, en esa misma medida, más que “obedecer”, lo que tenemos que hacer es intentar parecernos en humanidad y bondad a la desconcertante cercanía al sufrimiento humano que nos enseña cada día el papa Francisco. En esto, tenemos que ser como este papa y como los demás. En la medida en que éste y todos los otros fueron modelos de humanidad y bondad, es decir, modelos del Evangelio. 

Francisco avala a las comunidades de base por su “compromiso social en nombre del Evangelio”


Primer mensaje de un Papa al movimiento brasileño, inspirado por la Teología de la Liberación
Insta a “testimoniar con los pobres la profecía de los ‘nuevos cielos y la nueva tierra’”
El papa Francisco ha animado a los miembros de las comunidades cristianas de base de Brasil a “vivir con renovado ardor los compromisos del Evangelio”, según un mensaje divulgado hoy por el Episcopado brasileño.

La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) destaca que se trata del primer mensaje que un papa envía a un encuentro que congrega a los cristianos de base, un movimiento que cobró fuerza en la década de 1970, al calor de la Teología de la Liberación.
El mensaje papal fue dirigido al XIII Encuentro de Comunidades Eclesiales de Base de Brasil, que se inició ayer, martes, en la ciudad de Juazeiro do Norte, en el nororiental estado de Ceará, y concluirá el próximo sábado.
“Os invito a todos a vivirlo como un encuentro de fe y de misión, de discípulos misioneros que caminan con Jesús, anunciando y testimoniando con los pobres la profecía de los ‘nuevos cielos y de la nueva tierra’”, dice la nota enviada por el papa argentino.
En su mensaje, Francisco alude al Documento de Aparecida, fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Brasil en 2007 y en la que entonces participó en su condición de arzobispo de Buenos Aires.
En ese sentido, dice que ese documento señala que las comunidades eclesiales de base son un mecanismo que “permite al pueblo llegar a un conocimiento mayor de la palabra de Jesús, al compromiso social en nombre del Evangelio y a la educación en la fe”.
También afirma que los cristianos de base “traen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia”, e insta a esos movimientos a evitar “perder el contacto con esa realidad muy rica de la parroquia local”.
El encuentro de la Comunidades de Base de Brasil se ha convocado con el lema “Romeros del Reino en el campo y en la ciudad”, al que Francisco también ha hecho alusión en su mensaje.
“Todos debemos ser romeros, en el campo y en la ciudad, llevando la alegría del Evangelio a cada hombre y cada mujer”, dice el papa, quien invita a los cristianos de base a seguir las palabras del apóstol San Pablo, cuando dijo: “Ay de mí si no evangelizara”.

(RD/Agencias)

martes, 7 de enero de 2014

Julio Anguita hace un llamamiento a la desobediencia civil integral


El promotor de la organización ciudadana Frente Cívico ‘Somos Mayoría’ (FCSM), Julio Anguita, ha hecho este sábado un llamamiento a la “desobediencia civil integral” ante la “situación de excepción” actual, en la que impera “el caos político, económico y ético”, llegando a afirmar Anguita que “no pasa nada si la deuda no se paga”.
Es más, según ha argumentado en rueda de prensa, acompañado por el también miembro del FCSM y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, Jorge Verstrynge, hay que llegar a “un plante generalizado” del Sur de Europa, de los ciudadanos de España, Portugal, Grecia e Italia a la “banca alemana”, que es en realidad la que, según Anguita, está detrás del poder que controla ahora a los gobiernos de dichos países, en los que los ciudadanos “están pagando las alegrías de la banca”.
Hay una parte de la deuda que se está pagando a la banca que, a juicio del promotor del FCSM, “es ilegítima”, pues “procede de los robos” que supuestamente han practicado las entidades financieras a los ciudadanos y “esa deuda no se paga”, según ha insistido Anguita, para quien está claro, en el caso de lograrse que el pueblo español se una en ese objetivo, que luego vendría el “efecto contagio” y se sumarían los ciudadanos de los mencionados países del Sur de Europa, lo que “sería el principio del fin del poder” ahora establecido.
Precisamente, ese es el objetivo que persigue el FCSM, “crear un contrapoder”, para hacer frente al “problema” que representa el “poder económico que está detrás del Gobierno” y que no es otro que “la banca alemana, y no Merkel”, según ha precisado.

El FCSM, cuya Asamblea Estatal Constituyente tendrá lugar en Madrid los días 6 y 7 de julio, según se ha determinado este sábado en Córdoba por los representantes de este movimiento en los diversos territorios del país, quiere servir de catalizador para la formación de ese “contrapoder”, que estaría formado por el pueblo español, es decir, por la “soberanía nacional”, según ha argumentado Anguita, quien define dicho contrapoder como “una alternativa ética y legal de Estado”.
“Desobedicencia civil”

Para lograrlo hay que llegar, según ha reiterado Anguita, a la “desobediencia civil integral en el momento en que sea posible”, pero siempre desde un “rechazo total a la violencia física”, dejando claro que los ‘escraches’ no suponen un ejercicio de violencia, sino una forma que protesta civil que no puede ser criminalizada, y menos “en un país en el que se permite al cobrador del frac”.

Apareció entre nosotros un ser humano cabal Jon Sobrino, teólogo



Redacción de Atrio
Una homilía-felicitación de Navidad de Jon Sobrino para esta fiesta de Reyes
Navidad, como el deporte de elite, como la moda y el turismo, hace tiempo que ha caído en manos de la industria y el comercio. Y en mi opinión, algunas devociones y liturgias ayudan a liberarla. Hay exceso de piedad, y música, y déficit de verdad y justicia. Pero existe también el deseo de un mundo de seres humanos cabales, como el Jesús que nació hace veinte siglos.

Los primeros cristianos no sabían prácticamente nada sobre cómo fue el nacimiento de Jesús, pero sí se preguntaron cómo comenzó la fe y la vida cristiana. En situaciones muy variadas una cosa les quedó clara. “Todo comenzó con Jesús de Nazaret”. Con él vino al mundo la bondad y la verdad, la justicia y la salvación. Otra cosa es dónde y cuándo apareció Jesús. Llegaron a saber que ese hecho fundamental ocurrió en el Jordán. Un profeta austero y de duras palabras, llamado Juan sumergía en el río a los que se reconocían pecadores. Allá fue Jesús cuando tenía alrededor de 30 años. ¿Y antes del Jordán, de dónde venía Jesús?, seguían preguntándose.
1. El primero en contestar fue Pablo. En su carta a los cristianos de Galacia, sobre el origen de Jesús dice tajantemente: “Nacido de mujer” (Gal 4, 4). No dice más, pero dice mucho. Jesús no fue un ángel, ni un ser extraño. Fue como nosotros y su final, como el nuestro, fue la muerte. Solo que Pablo añade “y murió muerte de cruz” (Fil 2,8).
2. El último fue el cuarto evangelista, discípulo de aquel Juan, hijo del Zebedeo y hermano de Santiago, que escribió en la última década del siglo I. En este evangelio todo comienza en la eternidad de Dios. Misteriosamente, en el Dios eterno ya estaba la palabra. Y esa palabra se hizo carne de hombre. Con nosotros caminó y entre nosotros puso su tienda de nómada, como los beduinos. Ese es Jesús de Nazaret, el hombre cabal, ecce homo. Y ningún otro es el Mesías. De entre los hombres unos lo aceptaron, y llegaron a ser humanos. Otros lo rechazaron y se deshumanizaron.
3. Entre la afirmación tajante de Pablo y la reflexión sublime de Juan, Mateo y Lucas hacia el año 80 pensaron lo que había ocurrido en el inicio y le dieron forma literaria y teológica. No narran una historia tal cual, ciertamente, pero profundizan su significado para todos los tiempos.
El evangelista Mateo recogió algunas cosas que se decían en las comunidades sobre el nacimiento de Jesús. Habla de sus padres, José, hombre de bien, obrero, que deseaba justicia para su pueblo. Y habla de María, joven virgen desposada con José. Mateo puntualiza que Jesús nació en tiempo del rey Herodes, recordatorio importante, pues de esa forma, junto a la alegría de todo nacimiento de un tierno, aparece la crueldad de la que somos capaces los seres humanos. El rey mandó asesinar a los niños, tradición muy poco tomada en serio, porque enturbiaría las fiestas navideñas. Pero nos ayudaría a mirar a los cientos de miles de niños que mueren hoy de desnutrición, asesinados, pues hoy el hambre se puede evitar. Hace 30 años, el 11 de diciembre de 1981, el coronel Monterrosa mandó matar a 900 campesinos en El Mozote, de los cuales más de un centenar no pasaban de 12 años.
Mateo es también el que imagina la bellísima historia de los magos que llegan de muy lejos y ofrecen lo mejor que tienen. Así quiere decir que Jesús es para todos, no sólo para judíos, ni solo para europeos, ni solo para cristianos. Hombres y mujeres honrados, siempre podrán reconocer en Jesús a un hombre bueno en quien se puede confiar y a un hombre firme con quien se puede caminar. Y a ese Jesús también nosotros le podemos ofrecer lo mejor.
En el capítulo 25, Mateo cuenta dónde y cómo encontramos hoy a Jesús. “Cuando dan de comer al hambriento y visten al desnudo, cuando acogen al emigrante y visitan a los encarcelados, yo estaba presente en ellos”. “¡A mi me dieron de comer, a mi me vistieron, a mí me acogieron, a mí me visitaron!”.
4. Lucas fue médico de profesión, también hacia el año 80. Y es quien pensó y escribió relatos sobre el nacimiento de Jesús con mayores detalles y de gran belleza. El relato es un clásico de la literatura universal que leemos estos días de navidad. El padre de Jesús, José, está angustiado por la difícil situación en que se encuentra su esposa: “no había para ellos lugar en la posada”. Su madre, María de Nazaret, es la buena vecina que fue a ayudar a Isabel. Gran creyente en Dios le dice: “Que sea lo que tú quieres”. Y cree, no en cualquier Dios, sino en el Dios de su pueblo, el que “ensalza a los pobres y derriba del trono a los poderosos”.
Los amigos de la familia son pastores, trabajadores no bien vistos, campesinos sin tierra. A ellos les llega la voz de lo alto y ellos son los que le prestan atención: “En las alturas gloria a Dios y en la tierra paz a la gente buena”. En El Salvador es imposible olvidar lo que dijo Monseñor: “La gloria de Dios es el pobre que vive”. Y también en Lucas, el Jesús ya mayor diferencia a unos de otros. “Dichos ustedes, los pobres, los que tienen hambre, lloran, son perseguidos… Comerán, reirán, vivirán”. “¡Ay de ustedes, los ricos y satisfechos, los que son honrados por el mundo… Pasarán hambre, llorarán, Dios los apartará de sí”.
5. Dejamos para el final al primer evangelista, Marcos, discípulo y compañero de Pedro. Escribe a la comunidad Roma, donde los cristianos eran perseguidos por el poder imperial. En Roma el cristianismo comenzó a ser visto como movimiento sospechoso, y fue perseguido y duramente castigado, cabal como en El Salvador en los años setenta y ochenta, en tiempo de Rutilio y Romero, de Ticha y Polín.
Marcos no narra el nacimiento ni esclarece el origen de Jesús, sino que este aparece en el Jordán con el Bautista. A diferencia de lo que ocurre hoy, para Marcos lo más importante no es que Jesús sea “mesías”, y en el evangelio Jesús varias veces prohíbe que lo llamen así para que no lo confundan con alguien que tiene poder. Tampoco es lo más importante su ser “hijo de Dios”, y de hecho en el evangelio solo un pagano, el centurión romano, le llama “hijo de Dios”. Y lo hace al pie de la cruz, lugar absolutamente contrario a los solemnes lugares de las divinidades. ¿Quién es entonces Jesús? Jesús es eu-aggelion. Por lo que hace, por lo que dice y por lo que es, Jesús es una buena noticia. Lo es para todos, y especialmente para los pequeños, enfermos y desvalidos, mujeres y niños.
A lo largo de la historia la tradición sobre el nacimiento de Jesús fue cambiando. La reflexión teológica avanzó, pero en la liturgia y en el imaginario popular fue perdiendo importancia que aquel niño llegó a ser Jesús de Nazaret.
Del siglo IV en adelante las basílicas –sedes de reyes y reinas-, solemnes, bellas en arquitectura, muchas veces lujosas en el arte, enterraron el pesebre, la cuna, la pobreza de José, María y Jesús. Y en el siglo XVII al pesebre se le añadió un abeto de los bosques alemanes. Nicolás, un santo varón del siglo IV, generoso y bonachón, se convirtió en conductor de trineos entre la nieve, repartiendo regalos a los pequeños que se han portado bien.
Lo peor es cuando en navidad no se tiene muy en cuenta a Jesús de Nazaret. ¿Cómo recuperarlo? Monseñor Romero recordó en una homilía que habría que buscar a Jesús en la noche de navidad entre los niños lustradores y huelepegas, que no han podido reunir un poco de dinero para hacer un regalo a sus mamás, que recibirán una tremenda reprimenda. Y terminaba diciendo “qué triste es la navidad de nuestros niños”.
Casaldáliga sigue recordando la navidad de los pobres. En la portada de esta Carta a las Iglesias publicamos su poema de la navidad de este año: “Ni en Belén, ni en Montpelusa hay lugar para ellos”. Los pobres siguen sin tener posada.
Sin embargo, para Monseñor y para don Pedro, navidad es fuente de esperanza y buena noticia si en el niño vemos los primeros pasos de ese hombre cabal que fue Jesús de Nazaret. Todos los días del año, y especialmente estos días en que hablamos del Niño Dios, son muy verdaderas las palabras que escribió Leonardo Boff hace 40 años: “Así de humano sólo puede ser Dios”.
Estos días recordamos también a Nelson Mandela, nació y dio sus primeros pasos hace casi un siglo. También lo hemos sacado en la portada, y se nos ha ocurrido poner, entre otras muchas posibles, estas tres palabras: Verdad, Reconciliación, Amor.
Dios nace cuando pasa por nuestro mundo. En navidad lo recordamos litúrgicamente. Ojalá le ayudemos a que su paso sea real todos los días de nuestra vida. Y que con humildad podamos ofrecerlo a los pobres

Acto y manifestación de las Marchas de la Dignidad con Julio Anguita, Cañamero, Pablo Iglesias y Rafa Mayoral

Enviado a la página web de Redes Cristianas

ACTO DEL DÍA 10 DE ENERO Y MANIFESTACIÓN PREVIA
Como ya sabéis muchos, los Campamentos Dignidad llevamos encerrados en Mérida en la Concatedral de Santa María desde el 23 de Diciembre. Por esto mismo, el día 10 de Enero hemos planteado una manifestación de apoyo a este encierro por la exigencia del cobro de la Renta Básica, agua luz y gas derecho universal y la creación de 25.000 empleos a la que sumaremos las reivindicaciones de la Marchas de la Dignidad convirtiéndola en una de las primera movilizaciones del año en torno a las Marchas de la Dignidad.

El trayecto será corto y se iniciará desde la Concatedral de Santa María (en la Plaza de España) a las 18:30 donde realizamos el encierro y concluyendo en el Centro Cultural Alcazaba donde se celebrara el acto de presentación de las Marchas con la participación de Julio Anguita, Diego Cañamero, Pablo Iglesias y Rafa Mayoral.


Compañero, compañera, ayúdanos diifundiéndolo entre tus contactos.
Un abrazo fraternal

¿Ha abolido el pecado el Papa Francisco? Juan Arias


El pontífice ha desenterrado la doctrina primitiva de la Iglesia de la misericordia y la comprensión
Existe, entre la jerarquía tradicional de la Iglesia que no acepta la revolución traída por Francisco, el temor de que el primer papa jesuita de la Historia haya, de hecho, “abolido el pecado”.

El mismo Vaticano acaba de salir al quite al afirmar que las palabras del papa están siendo “mal interpretadas”.
Hasta Francisco, por ejemplo, la Iglesia consideraba la actividad homosexual como pecado, pero desde que el papa, volviendo de su viaje a Brasil, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud del pasado julio, las cosas han empezado a cambiar. Francisco provocó un terremoto al responder en el avión a una periodista sobre el tema con un “¿Quién soy yo para juzgarles?” [a los homosexuales].
Desde entonces, en varias ocasiones, el papa Francisco ha vuelto a colocar ante la atención de la opinión pública y de los cristianos el delicado y doloroso tema de los “diversos sexualmente” y ha llegado a colocar entre las preguntas hechas a la comunidad católica, para conocer su opinión, el tema de las parejas homosexuales y de los católicos divorciados. Quiere saber lo que los cristianos de todo el mundo piensan sobre el tema que deberá ser discutido por el próximo Sínodo Episcopal.
Ese cambio de vista del tema de la homosexualidad durante los primeros meses de este pontificado está preocupando a los círculos más conservadores del Vaticano, hasta el punto de que el portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, se ha visto obligado a afirmar el sábado pasado, que el papa “está siendo mal interpretado” y que sus palabras están siendo “paradójicamente forzadas”, como ha referido el diario italiano, La Repubblica.
El vaso lo han colmado las últimas consideraciones del papa Francisco en la reunión con los Superiores Generales de Órdenes y Congregaciones religiosas en el Vaticano, a los cuales les recordó que los desafíos de la educación hoy son más complejos ya que la sociedad es muy diferente del pasado y los niños y jóvenes, les dijo, “viven en muchas situaciones familiares difíciles, con padres separados, nuevas uniones anómalas, a veces incluso homosexuales, etc”.
Algunos quisieron ver en estas palabras del papa una cierta comprensión con las situaciones reales que la Iglesia debería tener en cuenta no para condenarlas sino para saber entenderlas y comprenderlas en busca de nuevas soluciones inéditas hasta el presente en la Iglesia.
Fue vista así la anécdota dolorosa contada por el papa a los Superiores Religiosos de la niña que estaba triste porque la compañera de la madre con la que convivía “no la amaba”.
El Vaticano ha hecho, sin embargo, una lectura diferente de las palabras del papa Francisco. Recuerda que se trata de un “discurso obvio” que no cambia la anterior posición de condena de la Iglesia sobre los homosexuales y las nuevas parejas de gais y lesbianas, y ha calificado de “forzadas e instrumentalizadas” las interpretaciones positivas que han sido dadas a la nueva postura de Francisco sobre el tema de la homosexualidad.
El problema de fondo que ha llevado a creer – ahí sí erróneamente- que el papa haya abolido el pecado en la Iglesia, es que Francisco se está despojando del viejo concepto de pecado de la Iglesia del pasado, de sus teologías conservadoras y de los anatemas de los códigos de Derecho Canónico, para volver al concepto de pecado de los orígenes del cristianismo, cuando Jesús de Nazaret condenaba el pecado pero abrazaba y perdonaba al pecador; cuando llamaba de hipócritas a los fariseos y sacerdotes que colocaban sobre las espaldas de la gente, sobre todo de las más humildes, exigencias que, según el profeta “ellos mismos no soportaban”.
Es cierto, sí, que Francisco está llevando a cabo una revolución en el concepto de pecado, no para abolirlo, pero sí para diversificarlo, para entender que a veces lo que en el frío laboratorio teológico es considerado pecado, en la circunstancia concreta, por ejemplo de la madre que se ha visto en el aprieto de tener que abortar por circunstancias extremas de su historia personal, es algo muy diferente.
Para Francisco de nada sirve combatir el pecado “abstracto”. Es necesario acercarse al que la ley considera en pecado para comprender lo que existe de desvío y de dolor detrás de cada pecado, que no es comprensible sin una persona humana concreta que lo encarne. Y en el último extremo, el Dios de los cristianos, es el Dios del perdón, por lo menos en sus orígenes y que Francisco parece decidido a reivindicar.
El papa Francisco, guste o no a una cierta Iglesia que siempre ha preferido la condena en abstracto al perdón y a la comprensión, ha cambiado la dinámica del pecado clásico y ha desenterrado la doctrina primitiva de la Iglesia de la misericordia y la comprensión con los pecadores sobretodo con los más frágiles, humillados y explotados por el poder.
Francisco ha recordado simplemente la aguda consideración evangélica de que hay quienes consiguen “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.

De hecho, Francisco que prefiere una Iglesia capaz de perdonar y acoger, a la vieja Iglesia siempre dispuesta a lanzar anatemas y condenas, sabe muy bien que las palabras de Jesús antes citadas, de los hipócritas que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, se siguen aplicando hoy a los representantes de la Iglesia, algunos de los cuales mientras critican esa apertura suya acusándole de haber abolido el pecado, son ellos los primeros en perdonarse a sí mismo crímenes y pecados que esos sí que no tienen perdón: como el abuso de menores o las orgías homosexuales celebradas dentro del Vaticano en pro de oscuros negocios de mafias y dinero sucio.

Francisco da la cara ante el “desafío” de las familias homosexuales


“La Iglesia debe estar a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia”
El Papa ha admitido que las familias formadas a partir de una pareja gay son un “desafío” para la Iglesia y su enseñanza, y que ésta debe afrontarlo, “transmitir el conocimiento, transmitir las formas de hacer y transmitir los valores, a través de los que se transmite también la fe”, y en ningún caso “suministrar” a estas nuevas generaciones una “vacuna contra la fe”.


Una generación que cambia
Francisco ha pronunciado estas reflexiones en la clausura en el Vaticano de la 82 Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los institutos religiosos masculinos, que se celebró en noviembre, aunque sus palabras han trascendido ahora en un artículo en la revista La Civiltà Cattolica, del que se hace eco El Periódico de Cataluña.



“El porcentaje de chicos que estudia en los colegios y que tienen a sus padres separados es muy elevado. Las situaciones que vivimos hoy, por tanto, plantean nuevos desafíos que para nosotros, a veces, son incluso difíciles de comprender. ¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas? ¿Cómo anunciar a Cristo a una generación que cambia?”, preguntó el Papa en el encuentro.

No suministrar una vacuna contra la fe
Francisco aconsejó a los religiosos que es necesario que estén atentos a “no suministrar” a estas nuevas generaciones una “vacuna contra la fe” y que los pilares de la educación son “transmitir el conocimiento, transmitir las formas de hacer y transmitir los valores, a través de los que se transmite también la fe”.

El caso de la niña triste porque la novia de su madre no la quería
“Recuerdo el caso de una niña muy triste que al final le confesó a la maestra el motivo de su estado de ánimo: ‘la novia de mi madre no me quiere’”, contó Francisco a los superiores generales de los institutos religiosos, a los que instó a estar “a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia. La tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave”, insistió.

El cuestionario sobre los temas espinonos para la Iglesia
El Papa envió a las Conferencias Episcopales de todo el mundo un cuestionario en el que preguntó sobre los temas más polémicos para la Iglesia, como el aborto, el divorcio y las parejas homosexuales. Un cuestionario que, por cierto, no fue bien acogido por la jerarquía católica española. El tema de la familia y su pastoral centrará la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos que se celebrará en octubre próximo, en el Vaticano.

Coherencia ante el aborto Federico Mayor Zaragoza y Juan José Tamayo


Enviado a la página web de Redes Cristianas
Demuestran una grave incoherencia quienes –sean instituciones o personas- condenan el aborto con la misma vehemencia con que defienden la pena de muerte, propician la confrontación bélica o permanecen impasibles ante el genocidio colectivo, por hambre o desamparo, de más de 60.000 personas mientras se invierten en la seguridad de unos pocos –menos del 20% de la humanidad- 4.000 millones de dólares diarios en armas y gastos militares.
En el tema del aborto lo que debemos considerar no es solo la dimensión biológica, sino también la antropológica. Para intentar establecer cuándo comienza la vida humana, lo primero que debe precisarse es qué se entiende por “vida” y por “humana”. Porque si por vida se entiende la capacidad de sobrevivencia autónoma y por “humana” la aparición de las cualidades propias de la persona, la cuestión se situaría, desde luego, en una etapa ulterior a la fecundación, e incluso del nacimiento. En la especia humana, una parte considerable del desarrollo neuronal tiene lugar después del nacimiento.
No se trata solo del “derecho humano a la vida”, sino a una “vida digna”, es decir, de seres humanos dotados para el pleno ejercicio de las facultades distintivas de su condición. Es, pues, un gran disparate, propio de la incompetencia y de la irresponsabilidad de quienes toman decisiones que afectan a toda la ciudadanía, que se prohíba la interrupción del embarazo en casos de malformación del feto. Identificar anomalías de esta naturaleza –que, si llega a nacer, serán irreversibles- y exigir a la madre terminar una gestación que, muy probablemente, concluiría con graves riesgos para la vida de la progenitora, es una irresponsabilidad política que la ciudadanía no puede permitir y contra la que debe rebelarse.
En el proceso de embriogénesis carece de sentido aseverar que el principio y el producto son la misma cosa, que la semilla es igual al fruto y que la potencia es igual a la realidad. El cigoto posee el potencial de diferenciarse escalonadamente en embrión, pero no la potencialidad y la capacidad autónoma y total para ello. Anticipándose al debate actual sobre esta cuestión, Pedro Laín Entralgo escribía en El cuerpo humano (1989): “El cigoto humano no es un hombre, un hombre en acto, y solo de manera incierta y presuntiva puede llegar a ser un individuo humano”.
Los científicos –rodeados de interrogantes, más que de respuestas- no pueden adoptar posiciones dogmáticas en campos de múltiples irisaciones conceptuales, y menos aún en los que entran de lleno las cuestiones filosóficas y teológicas. Por lo mismo, como Juan Pablo II tuvo ocasión de proclamar con toda claridad en referencia a Galileo, no corresponde a las autoridades eclesiásticas pronunciarse sobre temas propios de la ciencia. La misma actitud debe exigirse a las autoridades políticas. Sin embargo, ni unas ni otras suelen cumplir dicha indicación.
En un tema social, legal y humanamente tan complejo como el del aborto, lo mínimo que se exige es la coherencia. Lo más importante es eliminar las circunstancias que inducen a abortar, porque la realidad se venga cuando no se la reconoce. Hay que evitar un nuevo tipo de discriminación: el del “turismo abortivo”, que practican las personas adineradas, frente al aborto clandestino, lleno de riesgos y de humillaciones, de las mujeres que no disponen de recursos.
A la conciencia, el compromiso social y la voluntad política debe unirse la competencia profesional. Las múltiples facetas que recubre un tema tan complejo (prevención, educación, rehabilitación, integración, etc.) requieren un planteamiento interdisciplinario, con una secuencia bien ordenada de acciones de acuerdo con los criterios de prioridad que, según el relieve, la urgencia y la irreversibilidad relativa de los diversos casos, se establezcan.
“La diferencia entre los políticos y los estadistas –escribió Sir W. Liley- consiste en que los primeros piensan en las próximas elecciones y los segundos en las próximas generaciones”. Asegurar la calidad de vida con todos los conocimientos científicos es, pues, una acción esencial del Estado. Esto es lo que se ha logrado con el Plan Nacional de Prevención. Por el contrario, imponer por ley una vida de sufrimiento e inhumanidad a las personas que nacerán con graves discapacidades, a sus familias y cuidadores; interferirse, por ley, en las conciencias de las mujeres hasta violentarlas; no respetar su derecho a decidir en cuestiones tan personales, íntimas y decisivas para su vida como es la maternidad e imponérsela por decreto es propio de Estados totalitarios. Eso es precisamente lo que hace el proyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada.
Si a esto se añade la complicidad con la jerarquía católica española y con las asociaciones autodenominadas “Provida” que, tras presionar de múltiples formas durante la preparación de la ley, han aplaudido inmediatamente su aprobación por el Consejo de Ministros –como antes hicieron con la Ley Orgánica de la Calidad Educativa, que impone la asignatura de religión como evaluable-, e incluso quieren que sea todavía más restrictiva, estamos ante un Gobierno de tendencias claramente confesionales de carácter nacional-católico, que va a imponer a la ciudadanía una moral privada regida por la religión, y no una ética laica, común a todos los ciudadanos. ¿Qué sucede, entonces? Que, con esta ley, el Gobierno considera delito lo que los dirigentes eclesiásticos califican de pecado y, en consecuencia, penaliza a los médicos con la cárcel. ¡Algo inconcebible en un Estado no confesional!
Los obispos defienden la vida, es verdad, pero la vida del no-nacido y la vida después de la muerte. Sin embargo, no vemos tanto celo en la defensa de la vida de las personas ya nacidas, sobre todo la de quienes la ven amenazada día a día, especialmente las mujeres víctimas de feminicidio. Mucho nos tememos que esa va a ser la actitud del Gobierno si lograra aprobarse la ley ahora en proyecto. A los hechos nos remitimos.
La complicidad entre obispos y Gobierno de la Nación empero, no es de todos los católicos, sino de los dirigentes episcopales, que solo se representan a sí mismos. En el seno del catolicismo existe un amplio pluralismo ideológico en este tema, y numerosos colectivos católicos defienden la vigente ley de plazos que ahora se pretende derogar, y se oponen a la ley de Ruiz-Gallardón, que es contraria a la libertad de conciencia y trata a las mujeres como menores de edad al no reconocerlas como sujetos morales capaces de decidir por su cuenta.
Lo que estas reflexiones pretenden es evitar que la ley sea aprobada por la mayoría parlamentaria absoluta que actualmente permite al Parlamento español adoptar normas que la mayoría de los ciudadanos rechazan, ya que implica un nuevo recorte de los derechos humanos, quizá el más grave de todo, cual es el derecho de las mujeres a elegir libremente la maternidad y hacerlo en tiempo oportuno, sin coacciones externas, y menos del Estado, que debe velar por el ejercicio de ese derecho, en vez de negarlo y obstruirlo como hace este proyecto de ley. Hay que impedir que se consume otro recorte de los derechos de las mujeres, que se suma a los que el Gobierno del Partido Popular viene llevando a cabo desde su toma de posesión hace dos años.
Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz y Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.
EL PAÍS, 6 de enero de 2013

domingo, 5 de enero de 2014

El Papa advierte de que los sacerdotes pueden llegar a ser monstruos


Francisco dice que los institutos religiosos no deben aceptar “corruptos” y que su formación no puede ser “policíaca”
Francisco ha afirmado que los institutos religiosos no deben aceptar “corruptos” y que su “formación es una obra artesanal, no policíaca. El Papa ha advertido de que se debe “formar el corazón”, porque “de otro modo formamos pequeños monstruos”. Y, luego, “esos pequeños monstruos forman al pueblo de Dios”, lo que le “pone la piel de gallina”. Sus comentarios traen a colación los múltiples casos de pederastia protagonizados por sacerdotes en varios países y escandalosas actuaciones como la del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, ya fallecido, que enfrentó acusaciones por abuso sexual a varios niños y seminaristas.
¡Despierten al mundo!
La revista La Civiltà Cattolica ha publicado este sábado un artículo de quince páginas sobre la 82ª Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los Institutos religiosos masculinos, en la que el Papa participó y donde expuso su pensamiento. El artículo, de quince páginas, está firmado por Antonio Spadaro S.J bajo el título: “¡Despierten al mundo!“, informa EFE.
“La Iglesia debe ser atractiva. ¡Despertar al mundo! ¡Sean testimonio de un modo distinto de hacer, de actuar, de vivir! Es posible vivir de un modo distinto en este mundo”, afirmó el Papa, que admitió que “la vida es compleja, está hecha de gracia y de pecado. Si uno no peca, no es hombre. Todos nos equivocamos y tenemos que reconocer nuestra debilidad. Un religioso que se reconoce débil y pecador no contradice el testimonio que está llamado a dar, sino que sobre todo lo refuerza, y esto hace bien a todos. Por lo tanto, esto que me espero es el testimonio”.
La Iglesia debe salir a la periferia
“Yo estoy convencido de una cosa: los grandes cambios de la historia se realizan cuando la realidad fue vista no desde el centro, sino desde la periferia”. Es necesario, según el papa, conocer la realidad por experiencia, dedicando un tiempo para ir a la periferia para conocer de verdad la realidad y lo vivido por la gente. Si esto no ocurre, entonces, “se corre el riego de ser abstractos ideólogos o fundamentalistas, y esto no es sano”.
Un nuevo modo de decir las cosas
En cuanto al apostolado juvenil, Francisco señaló que “se necesita un nuevo lenguaje, un nuevo modo de decir las cosas. Hoy Dios nos pide esto: salir del nido que nos contiene para ser enviados” pues “es el modo más concreto de imitar a Jesús”. “No puedo formar a un religioso sin tener en cuenta su vida, su experiencia, su mentalidad, su contexto cultural. Este es el camino”.

El Papa sigue sorprendiendo gratamente

El Papa sigue sorprendiendo gratamente por sus comentarios inéditos sobre la vida y por su sensibilidad al analizar temas sensibles como el hambre en el mundo, las diferencias entre ricos y pobres, los casos de pederastia en la Iglesia o los escándalos de corrupción en el Banco del Vaticano. También, sobre asuntos polémicos, como el divorcio o la homosexualidad.
Su llamada telefónica a las monjas españolas
La víspera de Año Nuevo, Francisco hizo gala de su humildad en una llamada telefónica que realizó él personalmente a un grupo de religiosas en España, las Carmelitas Descalzas de Lucena. Las palabras del Papa en el contestador de la residencia de las monjas, que no atendieron en ese momento el teléfono, han tenido una gran repercusión, desde que fueron difundidas por la COPE. “¿Qué pueden estar haciendo las monjas que no contestan al teléfono?”, preguntó el Papa en tono jocoso a las monjas. “Las quería saludar por este fin de año. Voy a ver si más tarde las puedo llamar. ¡Qué Dios las bendiga!”, concluyó el sumo pontífice en su mensaje

sábado, 4 de enero de 2014

La ley Galardón un anteproyecto injustificable


Lo primero que hay que decir del anteproyecto de ley del aborto es que parte de una visión de la mujer como un ser necesitado de tutela, ayuda y asesoramiento, como una persona voluble y vulnerable, incapaz de decidir sobre el desarrollo de su personalidad y sobre la maternidad.
Esta conclusión es fácil de alcanzar tras la primera lectura de un anteproyecto que, caso de aprobarse, nos devolverá a un régimen de interrupción voluntaria del embarazo anterior a la legislación de 1985.
El anteproyecto pretende derogar la ley de plazos instaurada en 2010 y volver a un sistema de indicaciones. Uno u otro sistema los hallamos en derecho comparado, pero lo importante no es tanto el sistema, como la medida en que se garantiza el derecho de la mujer a auto determinarse, a desarrollar su personalidad, su integridad física, intimidad, salud reproductiva y salud sexual y el modo en que se ponderan dichos derechos con la vida del no nacido como bien constitucionalmente protegido, aunque no titular del derecho a la vida, como dijera ya el TC en su STC 53/85.
La LO 2/2010 fijaba un sistema de plazos en que se partía de la tutela del bien jurídico de la vida del no nacido en el momento inicial de la gestación se articulaba a través de la voluntad de la mujer, y no contra ella, de forma que la decisión de interrumpir el embarazo era una decisión libre, sin interferencia de terceros en las 14 primeras semanas de gestación. (art.14 LO 2/10).
La LO 2/2010 recogía el espíritu de la doctrina constitucional norteamericana (Sentencia Roe v. Wade de 22 de enero de 1973), en la que se consideraba el derecho de las mujeres embarazadas a abortar como un derecho constitucional, (14ª Enmienda) aunque los poderes públicos pueden restringir este derecho. De esta forma, el TS de USA dividió el embarazo en tres períodos de tres meses cada uno. En los primeros tres meses la mujer tiene derecho a abortar libremente, tras obtener el visto bueno médico. En los segundos tres meses los Estados pueden reglar la cuestión, permitiendo abortar en caso de riesgo para la salud de la madre y sólo en el último trimestre, momento de viabilidad del feto, adquiere relevancia la potestad Estatal de protección de la vida humana potencial, prohibiéndose todo aborto, salvo riesgo vital para la gestante.
Las líneas maestras de la reforma parten de la vuelta a un sistema de indicaciones, lo cuál supone la supresión de la idea de que la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho de la mujer a auto determinar su cuerpo y su futuro durante las primeras 14 semanas de gestación. Ahora la interrupción voluntaria del embarazo se concibe, en general, como un delito, y sólo en los casos indicados por la ley no se castiga.
Se ha dicho enfáticamente que el anteproyecto es el primero que suprime el castigo a la mujer por el aborto, sin embargo, como es evidente del redactado del texto que examinamos, le impone castigos aún peores que la pena.
En efecto, el anteproyecto, haciéndose eco de las demandas de los sectores más ultra católicos y radicales de la sociedad, suprime la indicación eugenésica, que se da cuando el feto presenta riesgo de graves anomalías o bien una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico; lo cual supone obligar a la mujer y al otro progenitor/a a aceptar vivir en situación excepcional de permanente asistencia a un hijo/a con graves taras físicas o psíquicas, sin suficientes prestaciones sociales y con la angustia de la suerte que pueda aguardarle si les sobrevive. El legislador protege la vida del no nacido a costa de la vida de los padres y sin arbitrar medida económica alguna en la propia ley o mejorar el sistema de dependencia, en lo que podíamos definir como “caridad punitiva con la vida de los demás” e imposición de un modelo moral a costa de los derechos ajenos.
El tratamiento de la eugenesia por el anteproyecto es particularmente cínico, pues supone no sólo la supresión de la indicación, sino la penalización del aborto por motivos eugenésicos. Ello comporta una utilización desmesurada y desproporcionada del derecho penal, aunque sea sólo para castigar al médico que practica el aborto.
El anteproyecto regula un anacrónico sistema de indicaciones, es decir, de supuestos en que excepcionalmente el aborto no es un delito. Dentro de dichas indicaciones se mantiene la terapéutica, es decir cuando la vida o salud física o psíquica de la mujer corre peligro, pero incluso este supuesto se la limita en exceso, puesto que obliga a la mujer soportar los menoscabos no permanentes o poco duraderos en su salud, aunque sean intensos o graves, ya que los mismos no se consideran peligro para la salud física o psíquica suficientes para justificar el aborto, conforme define el propio anteproyecto el concepto de “riesgo grave para la salud”.
Por otro lado, destaca la ausencia de indicación social, es decir cuando exista una grave situación socioeconómica de la mujer. Los embarazos no deseados afectan especialmente a las mujeres con pocos recursos, en situación de exclusión social y con pocas perspectivas de futuro, por lo que en tales casos la maternidad viene a agravar la situación de penuria preexistente y truncan toda posibilidad de progreso social de la mujer. No poder decidir en las primeras semanas de gestación libremente sobre la interrupción de ese embarazo no deseado es tanto como convertir a esas mujeres en meros instrumentos de maternidad con el coste psíquico y físico que ello comporta y todo en aras de satisfacer las exigencias de una concepción religiosa o moral de la vida que no tiene por qué compartir ni la afectada ni el resto de la sociedad.
Son principalmente países de tradición católica los que ni contemplan sistema de plazos ni contemplan la indicación social, como Polonia, Irlanda o Vaticano; a los que ahora parece que España se unirá con el anteproyecto.
La regulación del consentimiento de la mujer menor de edad o incapaz para la realización del aborto es particularmente victimizador y estigmatizante por las siguientes razones:
1) somete a la menor con un problema grave como el embarazo no deseado a un proceso contencioso en el que ha de afrontar a sus padres, al fiscal, e incluso al padre del embarazo no deseado.
2) porque no existe una contienda entre partes, por lo que mejor sería, por su menor formalismo y mayor agilidad, someterlo a un procedimiento de jurisdicción voluntaria.
En definitiva, al trauma del embarazo no deseado el legislador añade el trauma del proceso, parece que con la velada intención de que baste la oposición de uno de los padres para que el sistema invite encarecidamente a la menor a que desista de interrumpir su embarazo y así “quede todo en familia”, de lo contrario se arriesga a un proceso contencioso donde habrá de revelar su problema a varias personas ajenas a su núcleo familiar: juez, fiscal, forense, secretario, abogados, padre del embarazo…
En el caso de las mujeres mayores de edad, la información y asesoramiento que la ley prevé que se les preste antes de la interrupción voluntaria del embarazo va claramente dirigida a su estigmatización, culpabilización e intento de hacerlas desistir de su decisión, como se evidencia cuando se obliga a informarles de que la vida es un bien jurídico, ofreciéndoles más formal que realmente, alternativas a la interrupción voluntaria, acogiéndose ayudas que no precisa ni cuantifica económicamente o acudiendo a la guarda administrativa, acogimiento o adopción.
Así mismo se contempla una retórica actuación directa de la administración con una “intervención especializada”, cuando las prestaciones no sean suficientes, por lo que se evidencia que el propio legislador confía poco en las ayudas sociales que la Administración vaya a proporcionar a estas mujeres.
En fin, la diversidad de centros y establecimientos que prestan la información y asesoramiento a la mujer respecto de los que practican la interrupción voluntaria supone un innecesario peregrinaje de la mujer, que si es menor de edad se verá dolorosamente agravado por el proceso judicial al que se la somete para verificar la validez de su consentimiento.
Todo ello, junto a la denegación de interrupción voluntaria por el sistema público de salud fuera de los casos restringidos previstos en las indicaciones, provocará un incremento de los abortos clandestinos y del turismo abortista, en un retroceso inasumible para las mujeres españolas.
En conclusión, lo mejor que puede hacerse con este anteproyecto es retirarlo, puesto que su aprobación supondrá para las mujeres la asunción de situaciones de riesgo, la denigración y deterioro de su dignidad y la obligación de sufrir la merma de sus derechos a consecuencia de concepciones morales ajenas, no compartidas e impuestas por un legislador que emplea las leyes para satisfacer al clero en contra de las mujeres.
Carlos Hugo Preciado Domènech es magistrado y profesor asociado de la URV

Revelaciones sobre el recate del Vaticano

Ni dios ni el diablo. Lo que impulsó al Papa a cambiar las cosas en el Banco del Vaticano (IOR) fue la irresistible presión del Deutsche Bank, actuando en yunta con los yanquis del JP Morgan. Ambos jugaron un rol clave para imponer una suerte de intervención sobre el mentado IOR, envuelto en los crímenes más diversos y no sólo financieros. El dato acaba de ser revelado por el diario más importante del capital financiero, el Financial Times.
El informe de marras, divulgado días antes de las fiestas, puso de relieve que los banqueros alemanes dejaron prácticamente fuera de juego al IOR en enero pasado, al suspender servicios de asistencia financiera que provocaron de hecho una interrupción de sus operaciones. Una medida sin precedentes, que provocó un “shock” en el Vaticano al punto de paralizar toda su operatoria económica, según puntualiza el medio inglés. Y algo más, si se tiene en cuenta la renuncia de Ratzinger y la operación de emergencia que llevó a Bergoglio a la jefatura de la Iglesia.
No había pasado un mes del flamante reinado de Francesco, cuando en abril fue eyectado de su puesto el presidente del “Banco de Dios” -Ettore Gotti Tedeschi-, en medio de un escándalo sobre las disputas por el manejo delictivo de la institución por parte de los clanes rivales del alto clero italiano. Se ve que la mano del Deutsche Bank se había movido con rapidez: al frente del IOR fue colocado un poderoso aristócrata y banquero… alemán, Ernest Von Freyberg.
La alusión del Financial Times al papel protagónico que tuvo en este tumultuoso proceso el JP Morgan tiene su interés, porque el episcopado norteamericano fue uno de los grandes electores de don Francisco. No sólo esto: para el llamado saneamiento de las finanzas vaticanas fueron convocadas poderosas consultoras financieras… norteamericanas: la auditoría Ernst and Young y el Promotory Financial Group. Ahora, sobre el final de diciembre, se anunció que se integra al pelotón de banqueros “controladores” otra de las mayores consultoras del planeta: la KPMG.
Lo que plantea todo esto es que la gran banca, capitaneada por el Deutsche Bank, se abocó a una verdadera operación de “bail out” (rescate, en inglés) del Vaticano, en línea con el panorama de crisis que recorre de conjunto al capitalismo mundial. Sin demasiadas vueltas, los banqueros teutones plantearon que, frente a las reestructuraciones bancarias que se vienen en la vieja Europa, la puesta en caja del IOR era impostergable. El Vaticano y sus negocios son parte de la bancarrota general.
Los hombres de la banca ya han cerrado centenares de cuentas del IOR, sospechosas por sus vínculos con el lavado de dinero, la mafia y el narcotráfico. Por supuesto, en todo esto se guarda el “secreto” profesional y se aseguran los negocios que corresponden. Banqueros y hombres de sotana saben que los trapos sucios se lavan en casa.
La operación de rescate del Vaticano operó sobre el filo de la navaja. La descomposición en la cúpula de la Iglesia había llegado a tal punto que, como recuerda un suplemento especial de La Nación de este 22 de diciembre, “la Iglesia se encaminaba al suicidio”, tornando imprescindible la novedad de un “reformador”. Bergoglio, el Deutsche Bank y el JP Morgan abordaron, entonces, un rescate impostergable. Al modo inglés, la revista Time, que designó a Bergoglio “el hombre del año”, sintetizó: “Sin cambiar la letra, logró cambiar la música”. Gatopardismo, dicen los italianos, como recordamos alguna nota en estas páginas.
Los “bail out” de la gran banca no han logrado sacar al capitalismo del marasmo. Tampoco el del Vaticano sacará a la Iglesia de su pantano histórico, que es, asimismo, el del capital. Días atrás, una de las órdenes más reaccionarias de la Iglesia, el Opus Dei, llamó a darle todo el apoyo a Francisco. Poco antes lo había hecho otra orden del mismo tenor, Comunidad y Liberación. Así estamos con el Papa “revolucionario”.
(especial para ARGENPRESS.info

El funesto imperio de las corporaciones multilaterales


Los buenos deseos de un año feliz son rituales. No pasan de ser simples deseos, pues no consiguen cambiar el curso del mundo donde los superpoderosos siguen su estrategia de dominación global. Sobre esto necesitamos pensar y hasta rezar, pues las consecuencias económicas, sociales, culturales, espirituales y para el futuro de la especie y de la naturaleza pueden ser nefastas.
Muchos como J. Stiglitz y P. Krugman esperaban que el legado de la crisis de 2008 sería un gran debate sobre qué tipo de sociedad queremos construir. Se equivocaron de medio a medio. La discusión no se dio. Al contrario, la lógica que provocó la crisis ha sido retomada con más furor. Richard Wilkinson, uno de los mayores especialistas sobre el tema desigualdad, estuvo más atento y dijo hace ya tiempo en una entrevista al periódico Die Zeit de Alemania: “la pregunta fundamental es ésta: ¿queremos o no queremos realmente vivir según el principio de que el más fuerte se apropia de casi todo y el más débil se queda atrás?
Los super-ricos y super-poderosos decidieron que quieren vivir según el principio darwinista del más fuerte, y que los mas débiles se aguanten. Pero comenta Wilkinson: «creo que todos tenemos necesidad de mayor cooperación y reciprocidad, pues la personas desean una mayor igualdad social». Este deseo es negado intencionadamente por esos epulones.
Por lo general, la lógica capitalista es feroz: una empresa se come a otra (eufemísticamente se dice que se fusionaron). Cuando se llega a un punto en que sólo quedan algunas grandes, cambian de lógica: en vez de guerrear, hacen entre sí una alianza de lobos y se comportan mutuamente como corderos. Así articuladas detentan más poder, acumulan con más seguridad para sí y para sus accionistas, sin tener en cuenta para nada el bien de la sociedad.
La influencia política y económica que ejercen sobre los gobiernos, la mayoría de ellos mucho más débiles que ellas, es extremadamente coercitiva, interfiriendo en el precio de las commodities, en la reducción de las inversiones sociales, en la salud, educación, transporte y seguridad. Los miles de personas que ocupan las calles en el mundo y en Brasil intuyeron esa dominación de un nuevo tipo de imperio, cuyo lema es: «la avaricia es buena» (greed is good) y «devoremos lo que podamos devorar».
Hay excelentes estudios sobre la dominación del mundo por parte de las grandes corporaciones multilaterales. Es conocido el de David Korten Cuando las corporaciones rigen el mundo (When the Corporations rule the World) . Pero hacía falta un estudio de síntesis, y éste ha sido realizado por la Escuela Politécnica Federal Suiza (ETH), en Zurich, en 2011, que se cuenta entre los más respetados centros de investigación, compitiendo con el MIT. El documento ha implicado a grandes nombres, es corto, no más de 10 páginas, y otras 26 sobre su metodología, para mostrar la total transparencia de los resultados. Ha sido resumido por el Prof. de economía de la PUC-SP Ladislau Dowbor en su página web (http://dowbor.org). Nos basamos en él.
De entre los 30 millones de corporaciones existentes, el ETH seleccionó 43 mil para estudiar mejor su lógica de funcionamiento. El esquema simplificado se articula así: hay un pequeño núcleo financiero central que tiene dos lados: de un lado están las corporaciones que componen el núcleo y del otro, aquellas que son controladas por él. Tal articulación crea una red de control corporativo global. Ese pequeño núcleo (core) constituye una super-entidad (super entity). De él emanan los controles en red, lo que facilita la reducción de los costos, la protección de los riesgos, el aumento de la confianza y, lo que es principal, la definición de las líneas de la economía global que deben ser fortalecidas y dónde.
Ese pequeño núcleo, fundamentalmente de grandes bancos, detenta la mayor parte de las participaciones en las otras corporaciones. La cúpula controla el 80% de toda la red de corporaciones. Son apenas 737 actores, presentes en 147 grandes empresas. Ahí están el Deutsche Bank, el J.P. Morgan Chase, el UBS, el Santander, el Goldman Sachs, el BNP Paribas (entre otros muchos). Al final menos del 1% de las empresas controla el 40% de toda red.
Este dato nos permite entender ahora la indignación de los Occupies y de otros que acusan al 1% de las empresas de hacer lo que quieren con los recursos procedentes del sudor del 99% de la población. Ellos no trabajan ni producen nada. Solamente hacen más dinero con el dinero lanzado en el mercado de la especulación.
Fue esta absurda voracidad de acumular ilimitadamente la que gestó la crisis sistémica de 2008. Esta lógica profundiza cada vez más la desigualdad y hace más difícil la salida de la crisis. ¿Cuánto de inhumanidad aguanta el estómago de los pueblos? Todo tiene su límite y la economía no lo es todo. Pero ahora nos es dado ver las entrañas del monstruo. Como dice Dowbor: «La verdad es que hemos ignorado al elefante que está en el centro de la sala». Está rompiendo todo, los cristales, la vajilla y pisoteando a las personas. ¿Pero hasta cuándo? El sentido ético mundial nos asegura que una sociedad no puede subsistir por mucho tiempo asentada sobre la sobreexplotación, la mentira y la antivida

viernes, 3 de enero de 2014

Papa: Las violencias y las injusticias no pueden dejarnos indiferentes e inmóviles

“Les deseo un año de paz en la gracia del Señor y con la protección materna de María”
Francisco clama que “ya es hora de detener” las guerras
Tras la misa solemne en la Basílica de San Pedro, el Papa salió a la ventana para rezar el ángelus. Ante una Plaza de San Pedro de nuevo a rebosar, Francisco clamó por la paz y dijo que estamos llamados a darnos cuenta de la violencia y de la injusticia presente en tantas partes del mundo, que no nos pueden “dejar indiferentes e inmóviles” porque “es necesario un compromiso de todos para construir una sociedad más justa y solidaria”.
El papa habló así antes del rezo del Ángelus a los participantes en la Marcha de la Paz, promovida por la comunidad católica de San Egidio, con motivo hoy de la 47 Jornada Mundial de la Paz, con el lema “Fraternidad, fundamento y camino para la paz”, basada en el mensaje papal publicado el pasado 12 de diciembre.
Un mensaje que, según dijo el pontífice asomado a la ventana del apartamento papal del Palacio Apostólico, tiene como base la convicción de que todos somos hijos del único Padre del cielo, “formamos parte de la misma familia y compartimos un destino común”.
Ante miles de peregrinos y fieles, que abarrotaban la Plaza de San pedro en un soleado primer día de 2014, el papa insistió en “la responsabilidad de obrar con el fin de que el mundo se convierta en un comunidad de hermanos que se respetan, se aceptan en su diversidad y se cuidan unos a los otros”.
Francisco relató que había recibido una carta de un señor que hablando sobre las guerras le preguntaba qué estaba sucediendo en el corazón del hombre, una pregunta que hacía suya y repitió dos veces: “Ya es hora de parar” (la guerra).
Agregó el papa argentino que de cada ángulo de la tierra hoy los creyentes elevan “una oración para pedir al Señor el don de la paz y la capacidad de llevarla a cada rincón”.
En este primer día del año, -añadió- el Señor “nos ayuda a encaminarnos todos con más decisión en el camino de la justicia y de la paz”.
Para el Obispo de Roma, la paz requiere la fuerza de la docilidad, la fuerza no violenta de la verdad y del amor.
En la Madre del Redentor -sostuvo el papa Francisco- confiamos “el grito de paz de la población oprimida por la guerra y por la violencia para que el coraje del diálogo y de la reconciliación prevalezca sobre la tentación de la venganza, de la prepotencia, de la corrupción”, asintió.
A ella le pedimos que el Evangelio de la fraternidad, anunciado y testimoniado por la Iglesia, “pueda hablar a cada conciencia y abatir los muros que impiden a los enemigos reconocerse como hermanos”, señaló el obispo de Roma.
Poco antes, el papa presidió la primera solemne misa de 2014 en la Basílica de San Pedro por Santa María Madre de Dios y al mismo tiempo con motivo de la 47 Jornada Mundial de la Paz.
El oficio litúrgico fue concelebrado por el papa Francisco, por cardenales, obispos y sacerdotes, entre ellos, su nuevo secretario de Estado, Pietro Parolin en la imponente Basílica, abarrotada de fieles y peregrinos, además de autoridades y religiosos.
Después del ángelus
Da las gracias al presidente de Italia y pide la bendición de Dios sobre el pueblo italiano, para que “pueda mirar al futuro con fonfianza y esperanza”
Saluda a las iniciativas de paz promovidas por la Comunidad de San Egidio.
“A todos les deseo un año de paz en la gracia del Señor y con la protección materna de María”
Digamos tres veces: “Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios”
Y se despidió: “Buen domingo, buen comienzo del año, buen apetito y arrivederci”