
Vamos sintiendo la catástrofe de los fuegos en todo el país. Y es una inmejorable ocasión de disponernos hacia el futuro inmediato y lejano. Podemos estar alerta y prevenirnos.
Necesitamos contratar obreros fijos y con sueldos dignos, bomberos, preparar los montes fomentando ganaderías que limpien los bosques y laderas, que se hagan senderos y limpieza. Es muy importante que nos proveamos de maquinaria oportuna, que haya personal oficial que tengan planes y directrices. Es preciso que tomemos conciencia todos para no prender fuego en los bosques y contratar los bomberos suficientes para trabajar todo el año, disponiendo los terrenos desde cualquier momento del año.
Hay una cosa muy importante: los fuegos ocurren sobre todo en los pueblos pequeños.
No podemos olvidar el cuidado de las zonas pequeñas, no solo para que llegue el turismo, sino para ayudar, apoyar y cuidar esos municipios y esas zonas. Eso exige fomentar la ganadería, con medios para cuidar los grandes paisajes y las grandes explanadas. Una comunidad autónoma no es solo importante por sus grandes pueblos, por sus monumentos, sino por los municipios pequeños, las praderas, los riachuelos. Por las personas -todas- que vivimos en la España Rural.
Antaño se reunía el Concejo ante los problemas de un municipio y de la zona. Lo sentían como propio. Creo que ha llegado el momento de que funcionen no solo las instituciones, sino todas las personas que nos sintamos afectados. Da pena ver a los partidos políticos reñir y culpabilizarse. No solo se queman los árboles y los bosques, se queman las amistades y las uniones. Y sintamos como propios los problemas de la ciudadanía. Qué bien lo canta Serrat:
«Padre, dime qué le han hecho al río que ya no canta
Se desliza como un pez muerto bajo una capa de espuma blanca
Padre, el río ya no es el río
Padre, antes de que vuelva el verano esconda todo lo que está vivo
Padre, dime qué le han hecho al bosque que ya no hay árboles
En invierno no tendremos fuego ni en verano lugar donde detenernos
Padre, el bosque ya no es el bosque
Padre, antes de que oscurezca llene de vida la despensa
Sin leña y sin peces, padre, tendremos que quemar la barca, sembrar el trigo entre las ruinas
Padre, y cerrar la casa con tres candados y usted decía
Padre, si no hay pinos no hay piñones ni gusanos, ni pájaros».
Ni bosques ni animales, ni hierba, ni naturaleza. NI UNIÓN, NI CONCEJOS.
Como lo cantó Joan Manuel Serrat. “Padre, dígame qué le han hecho al bosque”. Bueno sería volver a escucharlo a “la SOMBRA DE UN ÁRBOL”.
Gerardo Villar
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