
El relato de Lucas avanza rápidamente, encadenando diez verbos para describir el amor activo: vio, tuvo compasión, se acercó, derramó, vendó, cargó, llevó, cuidó, pagó... hasta el décimo verbo: cuando vuelva, te lo pagaré...
VER. Es el camino perfecto para comportamos ante las personas necesitadas: estar en la vida y en su realidad. Tenemos los medios de comunicación, los noticiarios, la vida con todas sus facetas. Es muy fácil ver lo bueno y bonito. Acercarnos al problema, al dolor.
TUVO COMPASIÓN. Ver y sentir con el corazón. Dejar que se conmuevan las entrañas. Sentir el dolor, dejarnos afectar el corazón, sentir el dolor del que sufre, padecer con, llorar y sentir la pena y el dolor.
SE ACERCÓ. No pasar lejos del que sufre, sino acercarnos, estar cerca, tocar, sentir el dolor en nuestra propia carne, vivir con los que sufren, tocar la enfermedad, el dolor, vivir cerca de los marginados.
DERRAMÓ. Algo muy sencillo: hablar y entablar relación con los que sufren, darles palabras de consuelo, escuchar su dolor, dar palabras de cariño y ofrecerles consuelo. No palabras bonitas sino cercanía de consuelo.
VENDÓ. Si sabemos, brindarles ayuda, cargar con los gastos de consuelo y si podemos, medicinas de consuelo y remedio. Hoy pedir ayuda a Cruz Roja o a otros medios de ayuda. Ofrecerles locales de ayuda y consuelo. Esto nos supone dedicar tiempo y ayuda física y moral.
CARGÓ. Sintonizar con el doliente. No echar la culpa o culparme. Y si es preciso, pasar con los cargos y dineros. Dedicarle tiempo y cariño. Dejar otros quehaceres y emplear tiempo y dinero. Y acompañar, aunque me suponga dedicar mi tiempo.
LLEVÓ. Hoy tenemos entre nosotros, ambulancias y medios de socorro. Esto supone implicarnos y dedicarle tiempo, dinero, esfuerzos. Hay muchos heridos y muchas personas, cada una con sus necesidades. Se trata de acercarnos y acompañar sin prisa por ir a nuestros quehaceres.
CUIDÓ. El herido, el que está sufriendo, ya es algo mío. Lo acojo como de mi familia, lo atiendo, me preocupo de él. Y pasa a ser algo de mi familia, alguien que ya es parte de mi herencia... Y si se cura, estupendo. Si queda con algún dolor, vivo cerca de él. Ya es un “amigo”.
PAGÓ. Atender a un herido, a un enfermo, a un desvalido, supone un coste también de dinero. Supone gastar dinero, tiempo en atención. Cómo cambiarían las cosas si todos nos preocupásemos de los heridos, de los marginados, de los que sufren.
TE LO PAGARÉ. No me lavo las manos. Quedo atado al necesitado. Me implico ante la necesidad, me complico la vida.
Cómo cambia la vida si me dejo afectar por el que sufre, por el necesitado. Y la vida está llena de personas heridas en mayor o menor grado. Lo urgente es que seamos samaritanos. Si por cada herido tuviésemos un SAMARITANO ¿Nos apuntamos?
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