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viernes, 13 de noviembre de 2020

LA FRATERNIDAD, CAMINO PARA LA ESPERANZA

RELIGIÓN DIGITAL

col espeja

 

Esperanza significa mirar confiadamente al porvenir. Pero ante los desastres que estamos sufriendo, el desánimo parece lo más razonable ¿Dónde apoyar nuestra esperanza y cómo abrir camino de futuro?

1. Dónde fundamentar nuestra esperanza

En la pandemia hemos constatado la limitación de nuestro deslumbrante progreso técnico y estamos viendo cómo nuestro desarrollo económico está muy dañado pues otra vez los pobres quedan en la cuneta. Por otro lado en nuestra sociedad moderna y laica, los cristianos estamos viendo que faltan oídos para el Evangelio, hay muchos malentendidos sobre la Iglesia, y las llamadas insistentes a la nueva evangelización no dan el fruto deseado. Esas y otras dificultades sociales y eclesiales que hoy encontramos para mantener viva la esperanza quedan chicas ante un hecho tan duro e inevitable como es la muerte. En la pandemia la muerte sorda y muda se ha llevado a muchos y nos ha metido el miedo en el cuerpo.

El desinfle y el desánimo tienen su justificación incluso, y tal vez de modo especial, para los mismos cristianos. En este panorama de oscuridad, cuando vamos   iniciar el tiempo litúrgico de Adviento, dejemos caer el interrogante: ¿Qué razones tenemos los cristianos para mirar confiadamente al porvenir y comprometernos en la construcción de un mundo mejor para todos?

Jesús de Nazaret constató el fracaso de su misión. Incomprendido y amenazado de muerte por los representantes oficiales de la religión, vivió la intimidad con el “Abba”, presencia inagotable de amor que se da: “no estoy solo porque el Padre está conmigo” (Jn 16,32). En esa confianza ya mirando a su muerte próxima, da gracias al Padre “porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a los pequeños” (Mt 11,25) Pero ¿cómo da gracias viendo que esos “sabios y prudentes” en breve le condenarán a muerte? Sencillamente porque experimenta esa   presencia de Dios amor y su porvenir, ocurra lo que ocurra, ya está habitado por esa presencia.

Cuando parece que no hay razones para esperar, debemos avivar la esperanza teologal. La presencia de Dios amor en quien existimos y nos movemos inspira en nosotros confianza y coraje de futuro sin ceder a las dificultades. Esa Presencia de amor es constitutivo de toda persona humana y responde al germen o anhelo de plenitud que puja en nuestra intimidad. San Agustín vislumbró que la huella de Dios está impresa en el corazón humano .Tomás de Aquino se refiere al deseo natural de ver a Dios. Y Juan de la Cruz habla de “los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados”. A esa presencia responden hoy la insatisfacción y búsqueda de otro porvenir mejor, los gestos de gratuidad no solo en la pandemia sino también en el voluntariado, en economías solidarias, y en otros muchos y justos reclamos de liberación. Los cristianos podemos discernir en estos signos reflejos de la presencia encarnada de Dios amor y fundamento de nuestra esperanza.

2. Avivar la fraternidad

Gracias en buena parte a nuestro desarrollo técnico, estamos viendo que todos estamos interrelacionados. El mundo es una aldea global donde hay entre todos unos lazos que nos hace inseparables. La misma pandemia es sugiriendo que todos integramos un sola familia.

Pero la globalización está procediendo con la exclusión creciente de los pobres e indefensos. Una lógica inspirada en la fiebre posesiva que busca la máxima ganancia individualista utilizando irreverentemente a las personas y al entorno creacional Una lógica de descarte que se ha impuesto en todos los ámbitos. Esa lógica que sin remedio a todos deshumaniza y hace imposible la esperanza en un porvenir mejor para todos. Consciente de la situación, con gran lucidez   Benedicto XVI en su encíclica “La caridad en la verdad” propuso la lógica del don que no anula sino que abre horizonte nuevo a la racionalidad del mercado. Los seres humanos hemos nacido para el don y esta vocación original exige una lógica del amor gratuito para la cohesión social. Dando un paso más el papa Francisco, en su reciente encíclica “Todos Hermanos” destaca el valor y la urgencia de la fraternidad.

Sin la fraternidad, no tienen salida los otros dos reclamos de la Ilustración: libertad e igualdad. Para salvaguardar la convivencia los ilustrados inventaron el eslogan; “mi libertad termina donde comienza la libertad del otro”. Pero según este principio, el otro sigue siendo un obstáculo para mi libertad y, lógicamente, si puedo lo elimino; es el criterio que se ha impuesto en el mercado; la competencia saludable ha degenerado en rivalidad a muerte. Solo cuando mire al otro como hermano, con su propia dignidad, entenderé que el ejercicio de mi libertad debe hacer posible la libertad del otro.

Y lo mismo para el reclamo de igualdad. Solo mirando a los demás   como hermanos, entenderemos que nuestras propiedades deben estar reguladas por el bien común, y que no compartir con los pobres los propios bienes es quitarles la vida. Desde la fraternidad tejida por el amor se abre una lógica de gratuidad y compasión solidaria. La fe o experiencia cristiana en Dios como presencia de amor garantiza la dignidad de cada uno, a todos nos hace hermanos invitados a la misma mesa, y abre camino para eliminar las diferencias abismales entre los pocos privilegiados y la multitud de excluidos

3. Qué debemos hacer

Considerándonos hermanos de todos, tenemos que ser responsables haciendo lo posible para que el virus no se propague y pueda ser sofocado. Pero la fraternidad debe ser vacuna contra el terrible virus de la injusticia social, de la desigualdad de oportunidades y de la exclusión, que tantas muertes causa en el mundo y dentro de nuestra sociedad hoy a los más débiles amenaza.

En la encíclica “Todos hermanos” el papa Francisco advierte: “No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil”. En lo que esté a nuestro alcance debemos compartir nuestros recursos con los pobres y hacer lo posible para que las políticas económicas tengan como objetivo el bien común o una vida digna para todos. Y hay algo decisivo que podemos y debemos practicar cada uno: la compasión solidaria que respira la parábola del buen samaritano y el papa en la encíclica describe con detalle.

 “Esta parábola recoge un trasfondo de siglos. La misericordia del Señor alcanza a todos los vivientes. El amor que sabe de compasión y de dignidad. Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá pues   el amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan.

Jesús cuenta que había un hombre herido, tirado en el camino, que había sido asaltado. Pasaron varios a su lado pero huyeron, no se detuvieron. Eran personas con funciones importantes en la sociedad, que no tenían en el corazón el amor por el bien común. No fueron capaces de perder unos minutos para atender al herido o al menos para buscar ayuda. Uno se detuvo, le regaló cercanía, lo curó con sus propias manos, puso también dinero de su bolsillo y se ocupó de él. Sobre todo, le dio algo que en este mundo ansioso regateamos tanto: le dio su tiempo.

¿Con quién te identificas? Esta pregunta es cruda, directa y determinante. ¿A cuál de ellos te pareces?

Esta parábola es un ícono iluminador, capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que necesitamos tomar para reconstruir este mundo que nos duele. Ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano”

La práctica de fraternidad es el camino hacia un porvenir de más humanidad.

 

“FRATELLI TUTTI”: ¿SUEÑOS PAPALES O DESVIACIÓN VATICANA?


col delio

[Ilia Delio, miembro de las Hermanas Franciscanas de Washington, DC,  es catedrática de Teología en la Universidad de Villanova. Es autora de 22 libros, incluido Making All Things New: Catholicity, Cosmology and Consciousness (Orbis Books 2015), y editora general de la serie Catholicity in an Evolving Universe.]

National Catholic Reporter Publishing Company | 115 E. Armour Blvd., Kansas City, MO 64111 | 1-800-444-

Artículo original en Inglés publicado en National Catholic Reporter, traducido por Magdalena y Carmen de Espiritualidad Integradora Cristiana

El 3 de octubre, fiesta del transitus de San Francisco de Asís, el Papa Francisco firmó su nueva encíclica, Fratelli Tutti, sobre el orden social y la hermandad universal. Como en su encíclica anterior " Laudato Si ' , sobre el cuidado de nuestra casa común ", el Papa llama la atención sobre los problemas del mundo, la disparidad radical entre ricos y pobres, la cultura de consumo inflada que está afectando el calentamiento global y el individualismo desenfrenado, asociado con el exceso de riqueza. La encíclica tiene como objetivo promover un movimiento universal hacia la fraternidad y la amistad social basada en el amor compasivo, siguiendo la parábola del buen samaritano (Lucas 10: 29-37).

¿Quién podría argumentar contra los valientes esfuerzos de un líder mundial que intenta restaurar el sentido de bondad moral y justicia en el mundo? De hecho, mi propósito no es desmentir al Papa, cuyo corazón parece estar en el lugar correcto; sino llamar la atención sobre el problema más profundo que subyace a los problemas del mundo, a saber, la evaporación de la religión.

En este sentido, la encíclica del Papa es alarmante. Jesús de Nazaret amonestó a sus discípulos a no sacar la astilla del ojo de su hermano sin antes quitar la viga de su propio ojo (Mateo 7: 3-5). Esta advertencia se refleja a la luz del consejo del Papa al mundo.

Santa Clara de Asís, quien fue la compañera espiritual de Francisco de Asís y conocida como la piedra más fuerte de todo el movimiento franciscano, escribió a sus hermanas: "Debemos ser espejos y ejemplos unos para otros para que podamos ser espejos y ejemplos para el mundo."

Si predicamos los ideales evangélicos de Jesús, primero debemos estar dispuestos a ponerlos en práctica. Después de todo, si queremos que el mundo supere su adicción al poder, al dinero y al progreso, entonces debemos estar dispuestos a desvincularnos nosotros de estas cosas, porque ¿dónde sino encontrará el mundo su imagen?

Francisco de Asís era consciente de que para vivir una vida llena de Dios tendría que someterse a una conversión de corazón. Todas las grandes religiones del mundo promueven algún tipo de autodisciplina para reflejar la divinidad. Cada religión, a su manera, se da cuenta de que no cambiamos el mundo, nos cambiamos a nosotros mismos y la forma en que vemos el mundo. Una vida cambiada cambia el mundo. Ésta es la esencia de Francisco de Asís.

El Papa aboga por grandes ideas que no llegan a imponer políticas públicas: justicia, comunidad, compasión y, lo mejor de todo, sororidad y fraternidad. La ironía de su mensaje es que la Iglesia Católica Romana es la institución más homofóbica del mundo de hoy. Con un llamado a la solidaridad humana y a la fraternidad, el Papa busca establecer la equidad en el mundo, describiendo una visión de hermandad universal donde "todas las personas son mis hermanos y hermanas, y... el mundo realmente pertenece a todos".

Sin una revisión teológica significativa y sin desmantelar el patriarcado de la iglesia institucional, el Papa está hablando con algunos amigos cercanos mientras el resto del mundo hace fila para el iPhone más nuevo.

¿Cómo le damos sentido a esto en una iglesia que no considera a las mujeres como iguales? ¿Una iglesia que no permitirá la ordenación de mujeres o incluso la capacidad de las mujeres para predicar? ¿Una iglesia que insiste en mandar sobre los derechos del cuerpo de la mujer? ¿Una iglesia que excluye a las personas LGBTQ de la plena aceptación y no permite que las personas divorciadas y vueltas a casar participen en la liturgia?

¿Cómo le dice el Papa al mundo lo que debe hacer cuando encabeza una institución basada en el patriarcado, la jerarquía y las diferencias ontológicas?

Algunos de los mejores estudios críticos sobre el racismo hoy apuntan a la Iglesia Católica como la fuente misma del problema del racismo, los primeros cristianos distinguiéndose de los judíos como los puros y los salvados. ¿Cómo busca el Papa establecer un mundo de equidad cuando la doctrina teológica está arraigada en una metafísica de la sustancia, donde la masculinidad es ontológicamente superior a la feminidad y ser blanco es salvífico?

Según un artículo reciente de Forbes, el Vaticano no es un modelo de fraternidad; más bien, está atrapado en luchas de poder, incluidas diferencias ideológicas, abuso financiero y una crisis de pedofilia clerical no resuelta que ha redefinido la justicia como una reprimenda o pérdida del trabajo sin enjuiciamiento penal.

El Vaticano está impregnado de secretismo y clericalismo y parece que no hay esfuerzos reales para limpiar las telarañas que asfixian a la institución. Si bien Francisco lamenta los problemas del mundo, no reconoce que, en muchas áreas, incluida la atención médica y la educación, la vida global ha mejorado. La tasa general de pobreza ha disminuido en los últimos 10 años y, aunque queda un largo camino por recorrer para equilibrar un nivel standard global de vida, los esfuerzos para lograrlo no están del todo ausentes.

El hecho es que la tecnología ha acelerado la tasa de evolución en los últimos 30 años, y los países donde la tecnología ha crecido significativamente también han visto una reducción de la pobreza y mejoras en la educación y la atención médica. China es un ejemplo de ello; también lo es la India.

El hecho de que la tecnología informática haya cambiado el panorama mundial tan rápidamente merece consideración. Margaret Wertheim señala que el ciberespacio comenzó a llenar un vacío a mediados del siglo XX. Comenzamos a estudiar la materia, a aprender sobre física cuántica e inventamos formas de extender la inteligencia humana.

Es interesante notar que el Vaticano II y el nacimiento del mundo cibernético son eventos contemporáneos; sin embargo, el Vaticano II nunca se implementó lo suficiente como para lograr un cambio real en la iglesia. Los cibernéticos, por otro lado, engendraron una nueva filosofía de transhumanismo y una nueva cultura de trascendencia humana. A todos los efectos prácticos, la tecnología suplantó a la religión en el siglo XX.

Estamos en una marcación rápida tecnológica pero no sabemos hacia dónde vamos, si vamos juntos o si debemos avanzar en absoluto. El ritmo de la evolución tecnológica está superando la capacidad de reflexión humana y de elecciones críticas, y la velocidad del progreso es impresionante. El Papa quiere la fraternidad universal, pero la comunidad humana quiere una nueva vida.

La novedad y la creatividad marcan la trascendencia humana. Siguiendo la tesis del fallecido historiador canadiense David Noble, la creatividad es la marca de la divinización. Llegar a ser como Dios es trascendernos a nosotros mismos, inventar, crear, ir más allá de lo que somos para convertirnos en lo que no somos. Esto es tan cierto en América del Norte como en Cochabamba o en Sudán.

Desafortunadamente, Occidente ha estampado su huella gigante sobre la faz del globo y quiere que el mundo siga su máxima: Dios está en la máquina y ya no en las iglesias. El resto del mundo lo sigue porque el Dios de la religión institucional es demasiado blanco, masculino, viejo y prácticamente muerto.

La tecnología impulsa los mercados hoy en día y frenar la economía neoliberal es replantear la tecnología a lo largo de líneas religiosas y éticas. Hacerlo requiere mucho más que proponer una ética del bien común o reorganizar las ideas de Tomás de Aquino para satisfacer las necesidades del mundo.

Necesitamos una metafísica que involucre adecuadamente a un mundo de proceso y cambio. Necesitamos una teología que se sienta cómoda en la evolución, como preguntó Teilhard de Chardin: "¿Quién dará a la evolución su propio Dios?"

Sin una revisión teológica significativa y sin desmantelar el patriarcado de la iglesia institucional, el Papa está hablando con algunos amigos cercanos mientras el resto del mundo hace fila para el iPhone más nuevo. La pandemia es un espejo de la disfunción global, como reconoce el Papa, pero también muestra un mundo privado de un Dios creíble y una fe vitalizadora, tan innovadora y creativa como la última tecnología.

Sospecho que Francisco le está hablando al mundo porque nadie lo escucha en casa, o tal vez porque tiene miedo de hablar con sus propios hermanos, miedo de desmantelar el culto a un sacerdocio patriarcal y abrir las puertas de la iglesia a una comunidad real, en la que las mujeres gocen de plenos derechos y libertad.

El mundo pide algún tipo de dirección, un Dios creíble, una vitalidad de fe que no frene el crecimiento y el progreso. El mundo cambiará cuando cambien las personas humanas, cuando el ser humano sea empoderado por la chispa del amor interior, cuando la religión no sea asfixiante sino fuente de novedad y creatividad. Necesitamos una nueva religión de la Tierra, escribió Teilhard de Chardin, una religión de evolución, un Dios que se sienta en casa con lo incompleto, el caos y la complejidad. Estoy esperando que el Papa aborde esta preocupación.

 


 


jueves, 12 de noviembre de 2020

Domingo 15 de Noviembre 33o Ordinario Roque González (1628) Alberto Magno (1280)

 KOINONIA

La «parábola de los talentos» es el texto principal entre los tres de hoy. Un comentario pastoral a esta lectura podrá ir por la senda usual ante este texto: Mateo acaba de hablar de la venida futura del Hijo del Hombre para el juicio, y a continuación nos dice cuáles son las actitudes adecuadas ante esa venida, a saber, la vigilancia (parábola de las diez vírgenes) y el compromiso de la caridad (parábolas de los talentos y del juicio de las naciones). La parábola de los talentos es, en este contexto interpretativo, un elogio del compromiso, de la efectividad, del trabajo, del rendimiento. Podrá ser aplicada fructuosamente al trabajo, la profesión, las realidades terrestres, el compromiso secular... IR A LA PÁGINA

DOMINGO 33 Tiempo ordinario – A (Mateo 25,14-30)

 José Antonio Pagola

 DESPERTAR LA RESPONSABILIDAD

La parábola de los talentos es un relato abierto que se presta a lecturas diversas. De hecho, comentaristas y predicadores la han interpretado con frecuencia en un sentido alegórico orientado en diferentes direcciones. Es importante que nos centremos en la actuación del tercer siervo, pues ocupa la mayor atención y espacio en la parábola.

Su conducta es extraña. Mientras los otros siervos se dedican a hacer fructificar los bienes que les ha confiado su señor, al tercero no se le ocurre nada mejor que «esconder bajo tierra» el talento recibido para conservarlo seguro. Cuando el señor llega, lo condena como siervo «negligente y holgazán» que no ha entendido nada. ¿Cómo se explica su comportamiento?

Este siervo no se siente identificado con su señor ni con sus intereses. En ningún momento actúa movido por el amor. No ama a su señor, le tiene miedo. Y es precisamente ese miedo el que lo lleva a actuar buscando su propia seguridad. Él mismo lo explica todo: «Tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra».

Este siervo no entiende en qué consiste su verdadera responsabilidad. Piensa que está respondiendo a las expectativas de su señor conservando su talento seguro, aunque improductivo. No conoce lo que es una fidelidad activa y creativa. No se implica en los proyectos de su señor. Cuando este llega, se lo dice claramente: «Aquí tienes lo tuyo».

En estos momentos en que, al parecer, el cristianismo de no pocos ha llegado a un punto en el que lo primordial es «conservar» y no tanto buscar con coraje caminos nuevos para acoger, vivir y anunciar su proyecto del reino de Dios, hemos de escuchar atentamente la parábola de Jesús. Hoy nos la dice a nosotros.

Si nunca nos sentimos llamados a seguir las exigencias de Cristo más allá de lo enseñado y mandado siempre; si no arriesgamos nada por hacer una Iglesia más fiel a Jesús; si nos mantenemos ajenos a cualquier conversión que nos pueda complicar la vida; si no asumimos la responsabilidad del reino como lo hizo Jesús, buscando «vino nuevo en odres nuevos», es que necesitamos aprender la fidelidad activa, creativa y arriesgada a la que nos invita su parábola.

Vida consciente - 33º Domingo Tiempo del Ordinario, Ciclo A

La Iglesia: ¿cuerpo o corporación?

Pepe Mallo

 Redes Cristianas

Reforma, no cosmética
Resulta evidente que, por muchas especulaciones teológicas que ingeniemos, el genuino sentido de Iglesia, el original, el de la comunidad primitiva, no podemos definirlo. En la Iglesia existe conciencia de la necesidad de reformas profundas. Francisco nos recuerda de continuo que es mucho lo que hay cambiar, tanto en el interior como en la imagen externa de la Iglesia actual.

Juan XXIII inició, contra viento y marea, la necesaria etapa reformista con el Concilio Vaticano II, que culminó Pablo VI. Por contra, los predecesores de Francisco han supuesto una evidente rémora en las ineludibles reformas conciliares, una ostensible y lamentable regresión.

La primera sesión del Concilio Vaticano II comenzó reflexionando sobre un anteproyecto relativo a la Iglesia ya elaborado, legado del Vaticano I. Los temas a tratar en el primer esquema eran: la “Iglesia, sociedad perfecta, la Jerarquía como elemento preponderante de la Iglesia y el Pueblo de Dios constituido por los seglares”. Sin embargo, un nutrido grupo de padres conciliares pensaban que una Iglesia apegada al poder y a privilegios, encerrada en sus problemas y en sus intereses, una Iglesia alejada, aislada del mundo, que habla más de condena que de diálogo, esa Iglesia no podía transparentar ni hacer presente y visible a Jesús ni al evangelio.

Pocos días antes de terminar esta primera sesión, el Cardenal Suenes, belga, lanzó en el aula conciliar unas peliagudas y arriesgadas preguntas: “Tú, Iglesia, ¿Quién eres? ¿Qué dices de ti misma?” Estas interpelaciones iban a dar la vuelta a los contenidos y mudar de aires los acentos y talantes en la marcha de las posteriores sesiones del Concilio. Se dejó de lado la definición de Iglesia como “sociedad perfecta” y se hizo hincapié en la Iglesia como “misterio de comunión”, en la que todos los bautizados, jerarquía y laicos, constituyen el Pueblo de Dios, todos participan de la común dignidad de hijos de Dios, todos forman el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Quienes vivieron la naciente organización eclesial nos han dejado en sus cartas “imágenes de la Iglesia” que no pueden reducirse a simples metáforas. El Concilio recogió muchas de estas imágenes en las que se ve representada la Iglesia (LG.,6), entre las que destaca “Cuerpo de Cristo”. Se podrían emplear mil símbolos, pero ninguno con más originalidad, precisión y fidelidad con lo real. Un Cuerpo. Tal es para Pablo la Iglesia: “una unidad en la diversidad y absoluta disponibilidad de sus miembros para el bien común”.

La idea de comparar una sociedad con un cuerpo no es original de Pablo. Pero su genialidad radica en la aplicación a la Iglesia y en los fundamentos que cimentan esta unidad. Pablo rebasa los límites de la comparación y la metáfora. Para él, la Iglesia no es una “simple sociedad plural” o una mera “asamblea democrática”. La Iglesia no es una “corporación”, sino un “cuerpo”, el Cuerpo de Cristo. A través de esta certera imagen, Pablo nos presenta y significa la unidad de todos los creyentes y el carácter universal de la Iglesia como Comunidad de comunidades. Esta unión indisoluble se manifiesta y se hace visible a través de las funciones y servicios en la Comunidad.

No obstante, los poderes fácticos siguen pesando sobremanera en la Iglesia, que no se ha desprendido de la nostálgica “sociedad perfecta”. Y no sólo sociedad perfecta sino, además, “superior a cualquier sociedad humana”. El Vaticano como Estado, símbolo de ostentación, soberanía y poder, nos hace ver cómo la Iglesia se ha constituido en entidad política más que en Iglesia evangélica. Una Iglesia universal-organizada y organizativa: estructurada de arriba-abajo, con sus territorios, sus gobernantes y sus súbditos; con sus bancos y “banqueros”, con su código de Derecho, leyes y privilegios. Formas de poder aún apegadas a caducas estructuras que entienden la participación eclesial de forma unívoca, cerrada, piramidal, apegada al pensamiento único y que entiende la comunión como uniformidad. Liturgias cada vez más exaltadoras del barroco, atavíos medievales, separación cada vez mayor entre presbíteros y el pueblo. Una Iglesia que rechaza y no acoge, una Iglesia que ha perdido la referencia de Jesús para volverse ella referencial. Una Iglesia que intenta sustentarse en una ideología más que en el seguimiento evangélico. Con una Curia caduca y degradada por una dilatada cadena de escándalos, cuya ansiada reforma yace desde hace años en el baúl de las promesas arrinconadas.

Por su conciencia anestesiada, aferrada a la idea de sociedad imperial, la Iglesia se ha dejado arrebatar, en favor del laicismo, las tres originales señas de identidad de las primeras comunidades: “Libertad, igualdad y fraternidad”.

“Libertad” que entraña la idea de “liberación”. Liberación que restablece la dignidad pisoteada para tantos seres humanos de nuestro mundo actual, lesionados en sus derechos, explotados, marginados. Liberación que hace que el ser humano sea cada día más persona, con su libertad, su decisión, sus opciones. Liberación que sea capaz de redimir a hombres y mujeres de su propia esclavitud, de su servilismo (empezando por el servilismo que mucha gente tiene de la religión, o más bien de sus “representantes”). Libertad que demanda la supresión de tantas normas y decretos anticuados del Derecho Canónico y exige más actitud evangélica .

“Igualdad” que proclama que no deben existir “categorías”: jerarquía y fieles, pastores y ovejas, gobernantes y gobernados…, como estamentos o escalas, propias de las corporaciones, y, por tanto, excluyente de cualquier intento de clericalización. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer”. No existen miembros superiores ni inferiores; por el contrario, los que más cuidados necesitan, según san Pablo, son los más débiles. No hay miembros del cuerpo excluidos de los ministerios y la comunión, sean curas casados, mujeres, divorciados, homosexuales… Se trata de una “congregación”, no de una “segregación”.

“Fraternidad”. No la de los manidos tópicos del “queridos hermanos” ritual, sino como una actitud capaz de transformar nuestro mundo. El “Fratelli Tutti” de Francisco no se reduce a una estrategia para esperanzar y reconfortar a los pobres, sino para encontrarse y vivir con y como ellos, actuando como el “buen samaritano”.

Dos mil años después, vivimos el reto de volver a inspirarnos en el evangelio y en el cristianismo primitivo. El futuro está en volver a los orígenes, en la creación de comunidades, en el protagonismo de los laicos y en la igualdad eclesial de hombres y mujeres. Volver a Galilea, no a Trento. La “Iglesia en salida” franciscana significa pasar del medieval marco clerical al evangélico nuevo marco sinodal. Pasar de la ancestral pirámide autoritaria al comunitario círculo participativo; de la Iglesia absolutista, prepotente e impositiva, a la Iglesia pueblo de Dios, sin clericalismos. Pasar de ser una mera corporación, sociedad anónima dedicada a “servicios religiosos”, a vivir la evangelización como Cuerpo de Cristo, donde los ministerios se entiendan desde la pluralidad de dones y carismas, como ejercicio de corresponsabilidad.

Reforma, no cosmética.

¿Movimientos ecologistas?

 Lluís S. Salinas Roca

Cristianisme i Justícia

Muchas veces, cuando hablamos de ecología, nos cuesta mucho saber de qué estamos hablando. Para unos, se trata de la ciencia que estudia los ecosistemas. Para otros, se trata de proteger a los animales, las plantas o la «naturaleza» en general. Otras personas dirían que es cuestión de no usar el coche y reducir el consumo de combustibles fósiles; algunos opinarán que esto va de adherirse a la campaña «Nucleares no, gracias» y colgarse de las torres de refrigeración de las centrales; y otros, que se trata de denunciar que un pueblo entero es víctima de un trato injusto cuando la administración distribuye los vertederos por el territorio.
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Donald Trump y el arzobispo Viganò: el sorprendente dúo que deja la oleada de racismo en Estados Unidos


Vida Nueva

Trump

El presidente agradece públicamente al ex nuncio en Washington una carta en la que alaba su gestión y arremete contra los obispos de la Conferencia Episcopal Estadounidense por “alinearse con el lado opuesto”
El sabio refranero español ya lo avisaba: Dios los cría y ellos se juntan. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha escrito un tuit agradeciendo al ex nuncio en Washington una carta de apoyo en medio de las protestas raciales que sacuden el país. Mientras los obispos estadounidenses están en pie de guerra contra el magnate, el arzobispo Carlo Maria Viganó no ha dudado en defenderlo. Y esa misiva ha encontrado recompensa.
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McCarrick, Maciel, Karadima, Figari… los ‘apóstoles’ de la pederastia y la Iglesia que calló

 


Jesús Bastante

Religión Digital

El velo de silencio que imperó en las estructuras eclesiásticas logró que muchas causas civiles prescribieran
El norteamericano, como tantos otros, morirá sin pisar la cárcel, mientras sus víctimas han vivido una eterna doble condena: la de los abusos, y la del silencio, y el encubrimiento, de la jerarquía católica. Una práctica que, por desgracia, se ha dado en medio mundo. Australia, Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Reino Unido, Perú, Chile, España…
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Mujeres católicas de todo el mundo organizan un Sínodo para reivindicar la igualdad de las mujeres en la Iglesia

 


Jesús Bastante

Religión Digital

mujeres2

Claman contra el clericalismo y el patriarcado y esperan “el pleno reconocimiento, dignidad e igualdad de las mujeres en la Iglesia”
“El uso y abuso de su poder ha llegado a la violencia de género. La antropología actual, de raíz medieval y caduca, mantiene la desigualdad y la sumisión, impide la integración de las mujeres en todos los órganos de la Iglesia e ignora la riqueza del magisterio de las mujeres”
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Un “gran confinamiento” devastador en el Tercer Mundo

 Gilbert Achcar

Rebelión

Fuentes: Le Monde Diplomatique
Con la pandemia de la covid-19, el planeta está sufriendo la peor crisis económica desde el periodo de entreguerras. Desempleo, inseguridad alimentaria, abandono escolar… los efectos del «gran encierro» se hacen sentir en todas partes, pero es en los países pobres donde sus repercusiones afectan con más dureza. Con una estructura laboral en la que predomina el sector informal, muchos trabajadores carecen de protección social alguna.
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Informe McCarrick, el Papa: “Cercanía a las víctimas”

 VATICAN NEWS

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En la audiencia Francisco renovó el compromiso de la Iglesia para erradicar la plaga del abuso.
Cercanía a las víctimas de los abusos y compromiso para asegurar que este flagelo sea erradicado por la Iglesia. Fueron las palabras que el Papa Francisco, al final de la audiencia del miércoles, quiso dedicar a la publicación del Informe sobre el ex cardenal Theodore McCarrick, reconocido como responsable de abusos sexuales a menores y exonerado del estado clerical en 2019.
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Debate sobre el aborto: un síntoma polaco

 

José Arregui

Umbrales de luz

jose arregui

El pasado 22 de octubre, el Tribunal Constitucional de Polonia declaró inconstitucional el aborto por malformación del feto. Recuerdo los hechos: en 1993, y con la Iglesia en contra, el Estado legalizó el aborto en cuatro supuestos: violación, incesto, riesgo grave para la salud de la madre y la malformación del feto. Era un síntoma de la nueva Polonia, cada vez más distanciada del nacionalismo político-religioso de Lech Walesa y del restauracionismo católico-nacionalista de Juan Pablo II.
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Juan José Tamayo: “¿Habrán pensado los académicos de la RAE que su definición de ‘fundamentalismo’ conduce derechamente a la islamofobia?”


El Blog de Juan José Tamayo

Tamayo4

“En un acto quizá inconsciente de los diccionaristas, se demoniza y criminaliza a mil quinientos millones de creyentes musulmanes”
“Los atentados terroristas supuestamente provocados por personas vinculadas al Islam constituyen una de las más graves perversiones de dicha religión, ya que son contrarios a la defensa de la vida como derecho absoluto a proteger, según el Corán”
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NUNCA TE CONFORMES CON LO QUE HAS DESCUBIERTO EN TI

FE ADULTA

col fraymarcos

Mt 25,14-30

Mateo sigue con sus amonestaciones. Estamos en el tiempo de la comunidad, antes de que llegue el tiempo escatológico, que creían inminente. Cada miembro de la comunidad debe tomar la parte de responsabilidad que le corresponde y no defraudar ni a Dios ni a los demás. En tiempo de Mt, ya muchos se hacían cristianos no por convicción sino para vivir del cuento, sin dar golpe. Es curioso que las tres parábolas de este c. 25 hagan referencia a omisiones, a la hora de ponderar las consecuencias de nuestras acciones.

El talento no era una moneda real. En griego “tálanton” significa el contenido de un platillo de la balanza (una pesada). Era una cantidad desorbitada, que equivalía a 26-41 kilos de plata = 6.000 denarios; 16 años de salario de un jornalero. Para entender lo de enterrar el talento, hay que tener en cuenta que había una norma jurídica, según la cual, el que enterraba el dinero que tenía en custodia, envuelto en un pañuelo, no tenía responsabilidad civil si se perdía. Enterrar el dinero se consideraba una buena práctica.

Durante mucho tiempo se ha interpretado la parábola materialmente, creyendo que nos invitaba a producir y acaparar bienes materiales. De esta mala interpretación nace el capitalismo salvaje en Occidente, que nos ha llevado a desigualdades sangrantes que no hacen más que crecer, incluso en plena crisis. Una vez más, hemos utilizado el evangelio  en contra del mensaje de Jesús. Me gusta más la versión de Lc, en la que todos los empleados reciben lo mismo; la diferencia está solo en la manera de responder.

También sería insuficiente interpretar “talentos” como cualidades de la persona. Esta interpretación es la más común y ha quedado sancionada por nuestro lenguaje. ¿Qué significa tener talento? Tampoco es éste el verdadero planteamiento de la parábola. En el orden de las cualidades, estamos obligados a desplegar todas las posibilidades, pero siempre pensando en el bien de todos y no para acaparar más y desplumar a los menos capacitados. Para mayor “inri”, dando gracias a Dios por ser más listos que los demás.

Si nos quedamos en el orden de las cualidades, podíamos concluir que Dios es injusto. La parábola no juzga las cualidades, sino el uso que hago de ellas. Tenga más o menos, lo que se me pide es que las ponga al servicio de mi auténtico ser, al servicio de todos. En el orden del ser, todos somos idénticos. Si percibimos diferencias es que estamos valorando lo accidental. En lo esencial, todos tenemos el mismo talento. Las bienaventuranzas lo dejan muy claro: por más carencias que sientas, puedes alcanzar la plenitud humana.

En todos los órdenes tenemos que poner los talentos a fructificar, pero no todos los órdenes tienen la misma importancia. Como seres humanos tenemos algo esencial, y otro mucho que es accidental. Lo importante es la esencia que constituye al hombre como tal. Ese es el verdadero talento. Todo lo que puede tener o no tener (lo accidental) no debe ser la principal preocupación. Los talentos de que habla el evangelio, no pueden hacer referencia realidades secundarias sino a las realidades que hacen al hombre más humano. Y ya sabemos que ser más humano significa ser capaz de amar más.

Los talentos son lo bienes esenciales que debemos descubrir. La parábola del tesoro escondido es la mejor pista. Somos un tesoro de valor incalculable. La primera obligación de un ser humano es descubrir esa realidad. La “buena noticia” sería que todos pusiéramos ese tesoro al servicio de todos. En eso consistiría el Reino predicado por Jesús. El relato del domingo pasado, el de hoy y el del próximo, terminan prácticamente igual: “Entraron al banquete de boda...” “Pasa al banquete de tu señor”. “Heredad el Reino...”. Banquete, boda y Reino son símbolos de plenitud.

Algunos puntos necesitan aclaración. En primer lugar,  el que no arriesga el dinero, no lo hace por holgazanería o comodidad, sino por miedo. El siervo inútil no derrocha la fortuna; simplemente la guarda. Debía hacernos pensar que se condene uno por no hacer nada. Creo que en nuestras comunidades, lo que hoy predomina es el miedo. No nos deja poner en marcha iniciativas que supongan riesgo de perder seguridades, pero con esa actitud, se está cercenando la posibilidad de llevar esperanza a muchos desesperados.

En segundo lugar, la actitud del Señor tampoco puede ser ejemplo de lo que hace Dios. Pensemos en la parábola del hijo pródigo, que es tratado por el Padre de una manera muy diferente. Quitarle al que tiene menos lo poco que tiene para dárselo al que tiene más, tomando al pie de la letra, sería impropio del Dios de Jesús. Dios no tiene ninguna necesidad de castigar. El que escondió el talento ya se ha privado de él haciéndolo inútil para él mismo y para los demás. Es algo que teníamos que aprender también nosotros.

Finalmente es también muy interesante constatar que, tanto el que negocia con cinco, como el que negocia con dos, reciben exactamente el mismo premio. Esto indica que en ningún caso se trata de valorar los resultados del trabajo, sino la actitud de los empleados. En una cultura en la que todo se valora por los resultados, es muy difícil comprender esto. En un ambiente social donde nadie se mueve si no es por una paga; donde todo lo que hace tiene que reportar algún beneficio, es casi imposible comprender la gratuidad que nos pide el evangelio. Si necesito una paga es que no entendí nada.

La parábola nos habla de progreso, de evolución constante hacia lo no descubierto. El único pecado es negarse a caminar. El ser humano tiene que estar volcado hacia su interior para poder desplegar todas sus posibilidades. Todo el pasado del hombre (y de la vida) no es más que el punto de partida, la rampa de lanzamiento hacia mayor plenitud. La tentación está en querer asegurar lo que ya tengo, enterrar el talento. Tal actitud no demuestra más que falta de confianza en uno mismo y en la vida, y por lo tanto, en Dios.

Lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de la riqueza que ya tenemos. Unos no llegamos a descubrirla y otros la escondemos. El resultado es el mismo. No es nada fácil, porque nos han repetido hasta la saciedad, que estamos en pecado desde antes de nacer, que no valemos para nada, que la única salvación posible tiene que venirnos de fuera. Lo malo es que nos lo seguimos creyendo. El relato del camello que se negaba a moverse porque se creía atado a la estaca, aunque no lo estaba, O el león que vivía con las ovejas como un borrego más sin enterarse de lo que era es el mejor ejemplo de nuestra postura.

Todo afán de seguridades, nos aleja del mensaje de Jesús. Toda intento de alcanzar verdades absolutas y normas de conducta inmutables, que nos dejen tranquilos, carecen de sentido cristiano. Ninguna conceptualización de Dios puede ser definitiva; hace siempre referencia a algo mayor. Estamos aquí para evolucio­nar, para que la vida nos atraviese y salga de nosotros enriquecida. El miedo no tiene sentido, porque la fuerza y la energía no la tenemos que poner nosotros. Nuestro objetivo debía ser que al abandonar este mundo, lo dejáramos un poquito mejor que cuando llegamos a él, haciéndolo más humano.

 

Meditación

No hay un “yo” que posea un tesoro.
Soy, realmente, un tesoro de valor incalculable.
Solo hay un camino para poder disfrutar de lo que soy.
Poner toda esa riqueza a disposición de los demás.
Es la gran paradoja del ser humano.
Solo alcanza su plenitud cuando se da plenamente.

 

EL EMPLEADO MIEDOSO Y LA EMPRESARIA MODELO

FE ADULTA

col sicre

 

Domingo 33. Ciclo A

La parábola del domingo pasado (las diez muchachas) animaba a ser inteligentes y previsores. La de hoy anima a la acción, a sacar partido de los dones recibidos de Dios. Jesús ha usado poco antes, en otra parábola, la imagen del señor y sus empleados. Ahora vuelve a hacerlo, pero usando el contexto de la cultura urbana y pre-capitalista. La riqueza del señor no consiste en tierras, cultivos y rebaños de vacas y ovejas. Consiste en millones contantes y sonantes, porque los famosos “talentos” no tienen nada que ver con la inteligencia. El talento era una cantidad de plata que variaba según los países, oscilando entre los 26 kg en Grecia, 27 en Egipto, 32 en Roma y 59 en Israel. Por consiguiente, los tres administradores reciben, aproximadamente, 300, 120 y 60 kg de plata.

El empleado miedoso, negligente y holgazán

Los dos primeros duplican esa cantidad negociando con el dinero que les han confiado. Pero la parábola se detiene en el tercero, que se molesta en buscar un sitio escondido, cava un hoyo, y entierra el talento. El lector actual, conocedor de tantos casos parecidos, se pregunta quién ha sido el más inteligente. ¿Es preferible colocar el capital en acciones arriesgadas o guardarlo en una caja fuerte? En cambio, el propietario de la parábola lo tiene claro: había que invertir el dinero y sacarle provecho, como hicieron los dos primeros empleados.

¿Por qué no ha hecho igual el tercero? Él mismo lo dice: porque conoce a su señor, le tiene miedo, y prefirió no correr riesgo. Y termina con un lacónico: “Aquí tienes lo tuyo”.

Sin embargo, el señor no comparte esa excusa ni esa actitud. Lo que ha movido al empleado no ha sido el miedo, sino la negligencia y la holgazanería. Le traen sin cuidado su señor y sus intereses. Y toma una decisión que, actualmente, habría provocado manifestaciones y revueltas de todos los sindicatos: lo mete en la cárcel (“echadlo fuera, a las tinieblas”).

Aplicándonos el cuento

Los sindicatos llevarían razón, y conseguirían que readmitieran al empleado, incluso con un resarcimiento por daños y perjuicios. Pero el Señor de la parábola no depende de sindicatos ni tribunales del trabajo. Tiene pleno derecho a pedirnos cuentas a cada uno del tesoro que nos ha encomendado.

Como ocurría con el aceite en la parábola de las muchachas, los talentos se han prestado a múltiples interpretaciones: cualidades humanas, don de la fe, misión dentro de la iglesia, etc. Ninguna de ellas excluye a las otras. La parábola ofrece una ocasión espléndida para realizar un autoexamen: ¿qué he recibido de Dios, a todos los niveles, humano, religioso, familiar, profesional, eclesial? ¿Qué he hecho con ello? ¿Ha quedado escondido en un cajón? ¿Ha sido útil para los demás? Como se dice en el mismo evangelio de Mateo: ¿Ha resplandecido mi luz ante los hombres para que glorifiquen al Dios del cielo? ¿Pienso que será suficiente decirle: “Aquí tienes lo tuyo”?

Una moraleja desconcertante

La parábola, termina con unas palabras muy extrañas: “Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. ¿En qué quedamos? ¿Tiene o no tiene? Pero la frase no se debe al error de un copista, se encuentra así en los tres evangelios sinópticos (Mt 13,12; Mc 4,25; Lc 19,26). Es posible que el mismo Jesús intentara aclararla más tarde mediante la historia de un señor que encomienda su capital a tres empleados. El sentido de la frase resulta ahora más claro: “Al que produzca se le dará, y al que no produzca se le quitará lo que tiene”. Esa parábola terminó en dos versiones bastante distintas, la de Mateo, que se lee hoy, y la de Lucas 19,11-27. Lucas, para no provocar las iras de los sindicatos, no mete al empleado holgazán en la cárcel, se limita a quitarle el denario.

La empresaria modelo (1ª lectura)

En el contexto económico de la parábola encaja perfectamente la imagen de la mujer empresaria de la que habla el libro de los Proverbios. La liturgia traduce “mujer hacendosa”. Pero el texto sugiere mucho más. Habla de una mujer que es, al mismo tiempo, excelente empresaria (cosa que quedaría más clara si la liturgia no hubiera mutilado el texto), generosa con los necesitados y con las personas a su servicio, preocupada por sus hijos y su marido, gozando del respeto y estima de sus conciudadanos, porque ella misma respeta al Señor. Es interesante esta imagen propuesta por un libro bíblico hace veintitrés o veinticuatro siglos, tan distinta de nuestro proverbio: “La mujer casada, la pata quebrada… y en casa”. Quien lee el poema entero (se encuentra en Proverbios 31,10-31) advierte la enorme actividad que esta mujer desarrolla desde la mañana temprano hasta avanzada la noche. El capital recibido de Dios (sean cinco talentos, dos o uno) ha sabido invertirlo perfectamente.

MULTIPLICAR LOS TALENTOS

FE ADULTA

comentario editorial

Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si solo cantasen los pájaros que mejor cantan. (Henry van Dayke).

15 nov. DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Mt 25, 14-30. Se acercó el hombre que había recibido cinco bolsas de oro, le presentó otras cinco diciendo: Señor: Me diste cinco bolsas de oro y he ganado otras cinco.

Esta parábola invita a la diligencia y la fidelidad mientras se consuma el tiempo del Reino de Dios, pudiéndose afirmar que el punto de tensión de la parábola está en la escena de la rendición de cuentas a su señor.

Jesús denuncia la inconsecuencia de los que reviven el mensaje del reino y luego pretenden refugiarse en una seguridad estéril.

Sus discípulos tenemos que hacer fructificar los bienes del reino durante el tiempo que se nos ha concedido, lo que, para Mateo, es el tiempo de la Iglesia.

1 los talentos

Quienes no hacen fructificar los bienes recibidos, aunque sea bajo el pretexto de colocarlos en un lugar se seguro, terminarán por perderlo todo.

Y de la misma manera, la comunidad eclesial debe estar alerta y vigilante para no caer en la comodidad y la rutina, y para preocuparse, no únicamente de incrementar los propios valores personales, sino también ayudando a los demás a conseguirlo.

Como decía el Ucraniano Rabí Baal Shem Tov (1688-1760): “El yo del hombre está en constante movimiento, y el mío sigue a los grandes para subir y atraer a los pequeños para elevarlos”.

Henry van Dayke (1852-1933) dice: “Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si solo cantasen los pájaros que mejor cantan”.

De mi libro Poemas del viento:

 

CON MOCHILA A LAS ESPALDAS

La felicidad no es un destino,
es la actitud con que se viaja por la vida.

Y cuando yo entendí que era cierto,
me fui a viajar con ella por todos los caminos, 
para ver cómo era.

Me crucé con el Dalái Lama, 
y le pregunté por ella, 
quien si detenerse me dijo: 

“El propósito de nuestras vidas es ser felices”. 

Como llevaba prisa por encontrarla, 
se continuó buscándola.

Era una invitación muy claramente  
a aprender a cultivar mis talentos, 
ya que ella es la mejor brújula de la conciencia, 
que nos invita a crecer constantemente

¿No es este acaso el camino 
que Jesús pedía que recorriéramos?

 

sábado, 7 de noviembre de 2020

Cuando un presidente sabotea su propio país

 Redacción de Atrio

Resulta que la mayor injerencia en las elecciones estadounidenses no ha venido de Rusia o China, sino del mismo inquilino de la Casa Blanca, que ha sembrado confusión y desconfianza en el sistema

Por NICHOLAS D. KRISTOF, El País, 05 NOV 2020
 A la hora de la verdad, la mayor injerencia en las elecciones de Estados Unidos no ha sido obra de Rusia, China, Irán ni Corea del Norte. Ha sido obra del presidente de Estados Unidos.

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Arturo Lona, mucho más que el obispo de los pobres

 


Luis Hernández Navarro

La Jornada

Envalentonado, Arturo Lona tocó la puerta de la casa del cacique de Huejutla. Él era por aquellos años adjunto de don Bartolomé Carrasco, obispo de esa diócesis desde 1963. La campaña en su contra crecía día a día auspiciada por el señor de horca y cuchillo de esa región de la Huasteca hidalguense. Su vida corría peligro. Pero él, en lugar de arredrarse, entró a la casa de su enemigo, se sentó y de su sotana sacó una pistola calibre .45, que puso sobre la mesa.
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Assange libre

 


Luiz Inácio Lula da Silva

Rebelión

Quisiera decirte a ti, a todos los líderes del mundo, a Trump, al primer ministro inglés, al primer ministro francés y al mundo entero lo siguiente:
Assange debería, en este momento, ser definido como un héroe de la democracia, como un héroe de la libertad, como un héroe de la comunicación, como alguien que ha prestado un bien enorme a la humanidad, denunciando los crímenes de guerra cometidos por los Estados Unidos de América del Norte.
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