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sábado, 15 de agosto de 2020

¿Qué pasa con el episcopado boliviano?

 


Óscar Fortin

Humanismo en Jesús

Nos encontramos con un Episcopado que tuvo mucho que ver con las elecciones de noviembre pasado en Bolivia y con el golpe de Estado que siguió.
Hoy le toca estar del lado del poder golpista, el cual planea nuevas elecciones presidenciales. Se dan cuenta que el partido de Evo Morales (MAS) y sus candidatos amenazan los golpistas con unas elecciones en conformidad con la Constitution y los poderes del Consejo supremo electoral.··· Ver noticia 

viernes, 14 de agosto de 2020

LOS SIN TECHO SON UN SÍNTOMA DE LA NECROFILIA QUE ESTÁ MATANDO A NUESTRA GENTE

col modino

El padre Julio Lancelotti no entendería su vida sin su convivencia con los sin techo, hasta el punto de decir que "a mi identidad le faltaría una parte importante". Aunque se encuentra dentro del grupo de riesgo, tiene 71 años, la pandemia no le ha impedido estar presente en medio de una población que ha aumentado exponencialmente en los últimos meses en el Brasil. Antes de la pandemia, ya había aumentado en un 50 por ciento.

En Brasil existe "toda una política que llamaríamos necrófila", según el padre Lancelotti, algo que denunciaron los obispos en la Carta al Pueblo de Dios y que apoyaron más de 1.500 sacerdotes en una carta que dice haber firmado, ante "la calamidad que estamos viviendo, como dice la carta, de una economía que mata". Ante esto, la Iglesia debe mostrar "la cercanía a los que sufren, la superación de todo tipo de discriminación y prejuicios, la convivencia con las personas más sencillas y pobres, la gratuidad y el principio de misericordia, defendido y explicitado por Jon Sobrino".

Hoy en día en el Brasil, "la religión se utiliza para dominar al pueblo, el discurso religioso se utiliza para justificar la opresión", subraya el Padre Júlio Lancelotti, que considera fundamental la presencia de la Iglesia entre los grupos más marginados de la sociedad. Ante la situación de la Amazonía, cada vez más amenazada, afirma que "Brasil no tiene futuro, ni en América Latina ni en el mundo, sin los pueblos de la Amazonía. Y la Iglesia, tampoco tiene futuro si no es servidora de los pueblos de la Amazonía".

Hablando de la formación de los seminaristas, el padre Lancelotti insiste en que "no podemos continuar una formación del clero desconectada de la vida del pueblo, desconectada de la misión de la Iglesia, desconectada del Evangelio”. En cuanto al futuro, el camino está en la Evangelii Gaudium, también en el Concilio Vaticano II y en los documentos de la Iglesia Latinoamericana.

¿Cómo definiría el momento actual que se está viviendo en Brasil?

Estamos viviendo una emergencia sanitaria sin precedentes, estamos viviendo una situación social muy grave, una situación económica y política, también muy grave. Estamos en un momento en que, además de la emergencia sanitaria, Brasil está muy enfermo. Vivimos el vertiginoso aumento del desempleo, el aumento de los sin techo, y toda una política que llamaríamos necrófila.

Recientemente, 152 obispos brasileños escribieron una Carta al Pueblo de Dios, que luego parece haber sido firmada por más obispos, y fue apoyada por más de 1.500 sacerdotes, congregaciones religiosas, laicos y laicas, ¿qué representa esta carta en la situación actual?

También firmé la carta de apoyo de los sacerdotes, y creo que esta carta significa una posición de parte del episcopado, una posición de parte de la Iglesia frente a esta calamidad que estamos viviendo, como dice la carta, de una economía que mata.

Después de tanto tiempo trabajando con los sin techo, ¿qué representan ellos en su vida como sacerdote?

Son hijos, hermanos, maestros, amigos, personas que forman parte de mi vida, así como los feligreses de la parroquia donde estoy, las personas con las que vivo, también forman parte de mi convivencia. No me entendería a mí mismo sin vivir con la gente de la calle, me faltaría una parte importante de mi identidad. Son parte de mi identidad, de mi camino, de mi ministerio.

Esta pandemia que estamos viviendo, ¿qué ha representado en la vida de los sin techo, especialmente en São Paulo, donde usted trabaja y vive?

Hay un aumento muy grande, los sin techo antes de la pandemia ya habían aumentado un 50 por ciento en São Paulo. Aumentan en todas las ciudades brasileñas, y con la pandemia, sus vidas se han vuelto aún más difíciles, porque no encuentran trabajo, hay un número muy grande de jóvenes, hay un número de personas que están yendo y viniendo por Brasil en busca de respuestas. Quien vive en la calle está siendo muy afectado, tuvo muchas dificultades para acceder a la ayuda de emergencia, muchos no los consiguieron.

Es un grupo con muchos problemas y que representa a varios segmentos de la población brasileña, hay muchas personas que han pasado por el sistema penitenciario, muchas personas que vienen de otros estados, muchas personas que vienen de la tierra, que están desempleadas, negros, aumenta el número de mujeres. Son una señal, un síntoma de la necrofilia que está matando a nuestro pueblo.

El Papa Francisco comenzó su pontificado diciendo que le gustaría una Iglesia pobre para los pobres, instituyó el Día Mundial de los Pobres, creó programas de atención a los pobres y a la gente que vive en las calles de Roma. Aun así, esta postura parece tener resistencia dentro de la Iglesia, incluso dentro de la jerarquía. ¿Cuáles son las causas de estas resistencias?

Una de las causas puede ser la nostalgia de la Cristiandad, el apego al poder. También creo que el permanecer sordos a las llamadas del Evangelio, porque lo que pide el Papa Francisco no es nuevo. Lo que pide el Papa Francisco, una Iglesia pobre para los pobres, ya fue pedido por San Juan XXIII en el Concilio Vaticano II, y ya ha sido pedido por los Padres de la Iglesia, como San Juan Crisóstomo, Eusebio de Cesarea, los Pades de la Iglesia piden una Iglesia pobre para los pobres. San Francisco de Asís lo pide y vive así.

Siempre es un gran esfuerzo volver a las comunidades primitivas, a las comunidades y a Jesús de Nazaret en el mundo de hoy, una Iglesia para los pobres. Como nos recuerda, y esto es importante para aquellos que siguen siendo nostálgicos de la Cristiandad, el propio Papa Benedicto XVI, en la apertura de la Conferencia Episcopal en Aparecida, dice que la opción por los pobres está intrínsecamente ligada a la cristología católica. Así que no hay forma de entender el catolicismo, el cristianismo, sin la opción por los pobres.

En esta semana la Iglesia celebra la fiesta de San Juan María Vianney, patrón del clero y visto por la Iglesia como un camino de santidad para los ministros ordenados. En su opinión, ¿qué hace que un ministro ordenado hoy en día esté en el camino de la santidad?

Este concepto de santidad ha sido a menudo distorsionado. Incluso mirando a San Juan María Vianney, vivió pobremente, en un lugar muy pobre y conectado con gente muy pobre. Fue muy rechazado por el clero, por la Iglesia jerárquica de su tiempo, no era una persona que tuviera éxito entre el clero, ni estaba bien considerado. Precisamente por eso fue a Ars, que era una ciudad que no tenía ningún sentido.

Era una persona extremadamente sencilla, extremadamente pobre, extremamente preocupada con la gente. Muchos se olvidan del San Juan María Vianney entre los pobres y de la vida que llevó. Lo que lleva a la santidad es el seguimiento de Jesús.

Se podría decir que usted es alguien que ha encarnado lo que el Papa Francisco llama la Iglesia en salida, presente en las periferias geográficas y existenciales. ¿Qué pasos debe dar la Iglesia para asumir esta propuesta del Papa Francisco?

Creo que la cercanía a los que sufren, la superación de todo tipo de discriminación y prejuicios, la convivencia con los más sencillos, los más pobres, la gratuidad y el principio misericordia, defendidos y explicados por Jon Sobrino. El principio misericordia, no es simplemente la misericordia, es el principio misericordia de Jon Sobrino. La lucha del pueblo, estar juntos y aliados en la lucha de los pueblos indígenas, quilombolas, comunidades ancestrales, cultura popular, grupos que son marginados y sufren prejuicios, como el grupo LGBTI+, personas discapacitadas, ancianos, enfermos.

Estar con ellos, ir a su encuentro, descentralizarse del clericalismo, estar cerca de estas personas, formar con ellos, alrededor de la Palabra, una comunidad que celebre la Eucaristía, no desde un clericalismo, sino desde una humanización de la vida. La gran cuestión para nosotros hoy es la humanización de la vida, la conversación con otros grupos religiosos, y también lo he subrayado mucho, los grupos que no son religiosos, los que no tienen religión, porque la solidaridad no es una dimensión religiosa, es una dimensión humana.

No podemos privatizar la solidaridad como una dimensión de las religiones, porque hoy en día, explícitamente en Brasil, se utiliza la religión para dominar al pueblo, se utiliza un discurso religioso para justificar la opresión. Necesitamos priorizar la humanización de la vida, en la defensa de las mujeres, en la defensa de los marginados y discriminados, como la comunidad LGBTI+, los pueblos indígenas, los grupos negros. Estos grupos, si no nos reconocen y caminamos con ellos, no somos una Iglesia en salida.

En su reflexión usted aborda algunos de los temas muy presentes en el proceso del Sínodo para la Amazonía, momento en el que la Iglesia estableció una alianza formal en la defensa de la Amazonía y de los pueblos de la Amazonía. El cardenal Claudio Hummes dice que el clamor de los pobres y el clamor de la tierra es el mismo. Para alguien que vive fuera de la Amazonía, ¿qué significa o puede significar para el futuro el proceso vivido en el Sínodo para la Amazonía?

Tenemos que tener estas causas en nuestra mente, no podemos pensar en nosotros sin pensar en la Amazonía, Brasil no tiene identidad sin los pueblos de la Amazonía, la historia de Brasil es incomprensible sin los pueblos de la Amazonía, y Brasil no tiene futuro, ni América Latina, ni el mundo, sin los pueblos de la Amazonía. Y la Iglesia, tampoco tiene futuro si no es servidora de los pueblos de la Amazonía. Creo que la exhortación post-sinodal Querida Amazonía es muy importante para que se incorpore. No vivimos en la Amazonía, pero vivimos con la Amazonía y vivimos para la Amazonía. No estoy geográficamente allí, pero la Amazonía está conmigo.

Uno de los debates más presentes en la Iglesia es la formación de los futuros sacerdotes, donde no siempre está presente la dimensión de una Iglesia encarnada entre los más pobres. ¿Qué repercusiones tiene y puede tener esto en el futuro de la Iglesia?

Sería catastrófico, sería una Iglesia alienada, divorciada de la lucha y la vida del pueblo. Creo que esto es muy grave, porque conduce a una distorsión, que incluso trastorna la salud mental de las personas. El fanatismo es un desorden, este fanatismo que está presente en el neo-pentecostalismo, también dentro de la Iglesia Católica, es patológico, no es saludable. No trae humanización, es moralista, individualista, es impositivo. Tiene lazos muy fuertes que justifican el fascismo, justifican la discriminación, el prejuicio.

Todos estos puntos, son extremadamente patológicos, muestran a una persona que no tiene armonía, ni con la vida, ni con el mundo, ni consigo mismo. Creo que no podemos continuar una formación del clero desconectada de la vida de la gente, desconectada de la misión de la Iglesia, desconectada del Evangelio. Hace unos días celebramos el aniversario de la publicación de Ecclesiam Suam, por el Papa Pablo VI, así que tenemos que defender lo que el mismo Pablo VI defendía, la inculturación de la fe. Lo que estamos viendo es sacar la fe, queriendo sacar la vida cristiana de sus raíces, de su tierra, y eso mata. Una religión sin raíces en la cultura, en la vida, en el continente en el que se encuentra, en la situación en la que se encuentra, se vuelve tremendamente alienada, elitista y justifica la opresión.

La pandemia ha presentado grandes desafíos para la sociedad y para la Iglesia. Pensando en el futuro, ¿cuáles deberían ser las nuevas actitudes a tomar?

Evangelii Gaudium nos lo señala, el propio Concilio Vaticano II, Medellín, Puebla, incluso Aparecida, Santo Domingo, todas estas conferencias latinoamericanas, especialmente Medellín y Puebla. No podemos olvidar todo el camino que hemos recorrido, y no podemos olvidar el Magisterio de la Iglesia. Se predica tanto la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y no vivimos lo que el Papa Francisco puso en la Evangelii Gaudium, que es su programa de pontificado, que es su programa de Alegría del Evangelio vivido con la gente. No hay otra salida que esta.

 

Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Padre Ángel: “Casaldáliga me contó que le tuvieron que dejar una sotana para verse con Juan Pablo II”

 


Padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz

Religión DIgital

“Leer la poesía del obispo de los pobres, un santo en la tierra, para mí es como rezar dos veces”
“La primera vez que vi a Pedro Casaldáliga fue en Roma hace más de 20 años, junto con Enrique Miret Magdalena. Recuerdo que llegaba al Vaticano sin ropa apropiada para ver al Papa”
“Cuando terminó de hablar, antes de despedirnos, me hice una foto con él. La conservo en el despacho y en la iglesia de San Antón, pero la verdad es que la llevo conmigo siempre porque me quedó grabada en la retina”
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DOMINGO 20 TIEMPO ORDINARIO

 JOSÉ ANTONIO PAGOLA 

ALIVIAR EL SUFRIMIENTO

Jesús vive muy atento a la vida. Es ahí donde descubre la voluntad de Dios. Mira con hondura la creación y capta el misterio del Padre, que lo invita a cuidar con ternura a los más pequeños. Abre su corazón al sufrimiento de la gente y escucha la voz de Dios, que lo llama a aliviar su dolor.

Los evangelios nos han conservado el recuerdo de un encuentro que tuvo Jesús con una mujer pagana en la región de Tiro y Sidón. El relato es sorprendente y nos descubre cómo aprendía Jesús el camino concreto para ser fiel a Dios.

Una mujer sola y desesperada sale a su encuentro. Solo sabe hacer una cosa: gritar y pedir compasión. Su hija no solo está enferma y desquiciada, sino que vive poseída por un «demonio muy malo». Su hogar es un infierno. De su corazón desgarrado brota una súplica: «Señor, socórreme».

Jesús le responde con una frialdad inesperada. Él tiene una vocación muy concreta y definida: se debe a las «ovejas descarriadas de Israel». No es su misión adentrarse en el mundo pagano: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos».

La frase es dura, pero la mujer no se ofende. Está segura de que lo que pide es bueno y, retomando la imagen de Jesús, le dice estas admirables palabras: «Tienes razón, Señor; pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos».

De pronto Jesús comprende todo desde una luz nueva. Esta mujer tiene razón: lo que desea coincide con la voluntad de Dios, que no quiere ver sufrir a nadie. Conmovido y admirado le dice: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!, que se cumpla lo que deseas».

Jesús, que parecía tan seguro de su propia misión, se deja enseñar y corregir por esta mujer pagana. El sufrimiento no conoce fronteras. Es verdad que su misión está en Israel, pero la compasión de Dios ha de llegar a cualquier persona que está sufriendo.

Cuando nos encontramos con una persona que sufre, la voluntad de Dios resplandece allí con toda claridad. Dios quiere que aliviemos su sufrimiento. Es lo primero. Todo lo demás viene después. Ese fue el camino que siguió Jesús para ser fiel al Padre.

Domingo 16 de Agosto, 20º del tiempo ordinarioÚ

 

 

Koinonia

20 del tiempo ordinarioAEsteban de Hungría (1038)
San Roque, abogado contra la peste, patrono de muchos pueblos rurales
Hoy en el mundo se engorda una actitud xenofóbica perversa. La migración crece en todos los escenarios geográficos del planeta, por múltiples factores, haciendo que muchas personas y sociedades acrecienten el odio por los diferentes, en especial por los integrantes de otros pueblos. Es urgente frenar todo tipo de odio contra los integrantes de otras etnias generando experiencias más universales y fraternas, a fin de que las personas sean reconocidas en su dignidad y en su vocación de hijos e hijas de Dios. La Iglesia, como Madre y Maestra, está llamada a jugar un papel importante en esa mirada universal novedosa que tienen que hacer los seres humanos hoy.··· Ver noticia ·

Foro “Curas de Madrid y Más”: “Dio forma a una manera nueva de sentirse Iglesia y de estar en la Iglesia”

 


Religión Digital

CASALDALIGA“Se nos va alguien que ha hecho posible que la Iglesia en su diócesis y desde su diócesis fuera creíble durante muchos años”
“Escribió para sí: “Tu mitra será un sombrero de paja sertanejo, el sol y la luna; la lluvia y el sereno; el pisar de los pobres con quien caminas”
“Qué distinto es eso de lo que estamos acostumbrados a ver. La mitra encajada en la cabeza para destacar y mostrar poder”··· Ver noticia ··

jueves, 13 de agosto de 2020

La Guerra de Libia, una escalada preocupante

 


Isa Ferrero

Rebelión

Nueve años después de la intervención de la OTAN liderada por Sarkozy, el país sigue desangrándose en un interminable conflicto alentado por las potencias extranjeras
La guerra de Libia es otro de esos grandes conflictos que pasan desapercibidos para la opinión pública. Han pasado más de nueve años desde que Occidente decidiera intervenir militarmente en la guerra civil libia y la crisis que vive el país ha sufrido un deterioro continuo desde ese momento.··· Ver noticia ···

LA MUJER QUE CALLÖ A JESÚS

 

col sicre

 

Domingo 20. Ciclo A.

A Jesús nadie era capaz de callarlo. Ni los sabihondos escribas, ni los piadosos fariseos, por no hablar de sacerdotes y políticos. La única persona que lo calló fue una mujer. Y encima, pagana.

Dos reacciones muy distintas ante un texto escandaloso

El evangelio de Marcos cuenta el encuentro de una mujer pagana con Jesús, en el que este responde a su petición de forma fría, casi insultante. Lucas, tan interesado por los paganos, omitió este pasaje en su evangelio. Mateo, igualmente defensor de los paganos, adoptó una postura muy distinta: en vez de omitir el episodio, lo amplió, haciéndolo mucho más dramático.

El Mesías antipático y la pagana insistente

Para entender la versión que ofrece Mateo de este episodio hay que conocer la de Marcos, que le sirve como punto de partida. Marcos cuenta una escena más sencilla. Jesús llega al territorio de Tiro, entra en una casa y se queda en ella. Una mujer que tiene a su hija enferma acude a Jesús, se postra ante él y le pide que la cure. Jesús le responde que no está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos. Ella le dice que tiene razón, pero que también los perritos comen de las migajas de los niños. Y Jesús: «Por eso que has dicho, ve, que el demonio ha salido de tu hija».

Mateo describe una escena más dramática cambiando el escenario y añadiendo detalles nuevos, todos los que aparece en cursiva y negrita en el texto siguiente.

«En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

― Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:

― Atiéndela, que viene detrás gritando.

Él les contestó:

― Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:

― Señor, socórreme.

Él le contestó:

― No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso:

― Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

Jesús le respondió:

― Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.

En aquel momento quedó curada su hija.

Los cambios que introduce Mateo

  • El encuentro no tiene lugar dentro de la casa, sino en el camino. Esto le permite presentar a Jesús y a los discípulos andando, y la cananea detrás de ellos.
  • La cananea no comienza postrándose ante Jesús, lo sigue gritándole: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Pero Jesús, que siempre muestra tanta compasión con los enfermos y los que sufren, no le dirige ni una palabra.
  • La mujer insiste tanto que los discípulos, muertos de vergüenza, le piden a Jesús que la atienda. Y él responde secamente: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
  • La cananea no se da por vencida. Se adelanta, se postra ante Jesús, obligándole a detenerse, y le pide: «Señor, socórreme». Vienen a la mente las palabras de Mt 6,7: «Cuando recéis, no seáis palabreros como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán más caso». Esta pagana no es palabrera; pide como una cristiana. Imposible mayor sobriedad.
  • Sigue el mismo diálogo que en Marcos sobre el pan de los hijos y las migajas que comen los perritos.
  • Pero el final es muy distinto. Jesús, en vez de decirle que su hija está curada, le dice: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»

Estos cambios se resumen en la forma de presentar a Jesús y a la cananea.

1) A Jesús lo presenta de forma antipática: no responde una palabra a pesar de que la mujer va gritando detrás de él; parece un nacionalista furibundo al que le traen sin cuidado los paganos; es capaz de avergonzar a sus mismos discípulos.

2) En la mujer, acentúa su angustia y su constancia. Ella no se limita a exponer su caso (como en Marcos), sino que intenta conmover a Jesús con su sufrimiento: «Ten compasión de mí, Señor», «Señor, socórreme». Y lo hace de manera insistente, obstinada, llegando a cerrarle el paso a Jesús, forzándolo a detenerse y a escucharla.

Ni obstinación ni sabiduría, fe

Jesús podría haberle dicho: «¡Qué pesada eres! Vete ya, y que se cure tu hija». O también: «¡Qué lista eres!» Pero lo que alaba en la mujer no es su obstinación, ni su inteligencia, sino su fe. «¡Qué grande es tu fe!». Poco antes, a Pedro, cuando comienza a hundirse en el lago, le ha dicho que tiene poca fe. Más adelante dirá lo mismo al resto de los discípulos. En cambio, la pagana tiene gran fe. Y esto trae a la memoria otro pagano del que ha hablado antes Mateo: el centurión de Cafarnaúm, con una fe tan grande que también admira a Jesús.

Con algunas mujeres no puede ni Dios

El episodio de la cananea recuerda otro aparentemente muy distinto: las bodas de Caná. También allí encontramos a un Jesús antipático, que responde a su madre de mala manera cuando le pide un milagro (las palabras que le dirige siempre se usan en la Biblia en contexto de reproche), y que busca argumentos teológicos para no hacer nada: «Todavía no ha llegado mi hora». Sólo le interesa respetar el plan de Dios, no hacer nada antes de que él se lo ordene o lo permita.

En el caso de la cananea, Jesús también se refugia en la voluntad y el plan de Dios: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.» Yo no puedo hacer algo distinto de lo que me han mandado.

Sin embargo, ni a María ni a la cananea le convence este recurso al plan de Dios. En ambos casos, el plan de Dios se contrapone a algo beneficioso para el hombre, bien sea algo importante, como la salud de la hija, o aparentemente secundario, como la falta de vino. Ellas están convencidas de que el verdadero plan de Dios es el bien del ser humano, y las dos, cada una a su manera, consiguen de Jesús lo que pretenden.

Gracias a este conocimiento del plan de Dios a nivel profundo, no superficial, Isabel alaba a María «porque creíste» y Jesús a la cananea «por tu gran fe».

En realidad, el título de este apartado se presta a error. Sería más correcto: «Dios, a través de algunas mujeres, deja clara cuál es su voluntad». Pero resulta menos llamativo.

«Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»

Con estas palabras pretende justificar Jesús su actitud con la cananea. Si los discípulos hubieran sido tan listos como la mujer, podrían haber puesto a Jesús en un apuro. Bastaba hacerle dos preguntas:

1) «Si sólo te han enviado a las ovejas descarriadas de Israel, ¿por qué nos has traído hasta Tiro y Sidón, que llevamos ya un montón de días hartos de subir y bajar cuestas?»

2) «Si sólo te han enviado a las ovejas descarriadas de Israel, ¿por qué curaste al hijo del centurión de Cafarnaúm, y encima lo pusiste como modelo diciendo que no habías encontrado en ningún israelita tanta fe?»

Como los discípulos no preguntaron, no sabemos lo que habría respondido Jesús. Pero en el evangelio de Mateo queda claro desde el comienzo que Jesús ha sido enviado a todos, judíos y paganos. Por eso, los primeros que van a adorarlo de niño son los magos de Oriente, que anticipan al centurión de Cafarnaúm, a la cananea, y a todos nosotros.

Primera lectura y evangelio

La primera lectura ofrece un punto de contacto con el evangelio (por su aceptación de los paganos), pero también una notable diferencia. En ella se habla de los paganos que se entregan al Señor para servirlo, observando el sábado y la alianza. Como premio, podrán ofrecer en el templo sus holocaustos y sacrificios y serán acogidos en esa casa de oración. La cananea no observa el sábado ni la alianza, no piensa ofrecer un novillo ni un cordero en acción de gracias. Experimenta la fe en Jesús de forma misteriosa, pero con una intensidad mayor que la que pueden expresar todas las acciones cultuales.

José Luis Sicre

UN AUTÉNTICO DIÅLOGO QUE ENRIQUECE A AMBOS

FRAY MARCOS 

Mt 15,21-28

Hoy las tres lecturas y hasta el salmo van en la misma dirección: La salvación universal de Dios. El tema de la apertura a los gentiles fue de suma importancia para la primera comunidad. Muchos cristianos judíos pretendían mantener la pertenencia al judaísmo como la marca y seña de la nueva comunicad, conservando la fidelidad a la Ley. Esta postura originó no pocas discusiones entre los discípulos y no se vio nada claro hasta pasado casi un siglo de la muerte de Jesús. Por eso es tan importante este relato.

Mateo relata este episodio inmediatamente después de una violenta discusión de Jesús con los fariseos y letrados, acerca de los alimentos puros e impuros. Seguramente la retirada a territorio pagano esté motivada por esa oposición. Jesús viendo el cariz que toman los acontecimientos prefiere apartarse un tiempo de los lugares donde le estaban vigilando. El relato pretende romper con los esquemas estereotipados que algunos cristianos pretendían mantener: Judío=creyente y extranjero=pagano o ateo.

El evangelista no pretende satisfacer nuestra curiosidad sobre un acontecimiento más bien anodino. Quiere dejar claro, que si una persona tiene fe en Jesús, no se puede impedir su pertenencia a la comunidad aunque sea “pagana”. Es un relato magistral que plantea el problema desde las dos perspectivas posibles. En él se quiere insistir tanto en la actitud abierta de los cristianos como en la necesidad de que los paganos vivieran unas disposiciones adecuadas de reconocimiento y humildad.

Los perros son considerados impuros en muchas culturas. La idea que nosotros tenemos de hiena es lo que más se aproxima a la idea de perro inmundo. Pero hay gran diferencia entre los perros salvajes y los de compañía, que son considerados como familia. A esta diferencia se aferra la mujer para salir airosa. Jesús no podía prescindir de los prejuicios que el pueblo judío arrastraba. Jesús tenía motivos para no hacer caso a la Cananea; pero nos encontramos con un Jesús dispuesto a aprender, incluso de una mujer pagana.

En el AT hay chispazos que nos indican ya la apertura total por parte de Dios a todo aquel que le busca con sinceridad. La primera lectura nos lo confirma: "A los extranje­ros que se han dado a Señor les traeré a mi monte santo". No cabe duda de que Jesús participa de la mentalidad general de su pueblo, que hoy podíamos calificar de racista, pero que, en tiempo de Moisés, fue la única manera de garantizar su supervivencia.

Gracias a que, para Jesús, la religión no era una programación, fue capaz de responder vivencialmente ante situacio­nes nuevas. Su experiencia de Dios y las circunstancias le hicieron ver que uno solo puede estar con Dios si está con el hombre. Las enseñanzas de Jesús no son más que el intento de comunicarnos su experiencia personal de Dios. Pero para poder comunicar una experiencia, primero hay que vivirla. Jesús, como todo hombre, no tuvo más remedio que aprender de la experiencia.

Jesús toma en serio a la mujer Cananea; no como los discípulos. El texto oficial quiere suavizar la expresión de los discípulos y dice ‘atiéndela’. Pero el “apoluson” griego significa también despedir, rechazar; exactamente lo contrario. La respuesta de Jesús: “Solo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”, no va dirigida a los apóstoles, sino a la Cananea. La dureza de la respuesta no desanima a la mujer, sino todo lo contrario. Le hace ver que el atenderla a ella no va en contra de la atención que merecen los suyos.

Por ser auténtico y sincero por ambas partes, el diálogo es fructífero. Jesús aprende y la cananea también aprende. Se produce el milagro del cambio en ambos. Lo que este relato resalta de Jesús es su capacidad de reacción. A pesar de su actitud inicial, sabe cambiar en un instante y descubrir lo que en aquella mujer había de auténtica creyente. Jesús descubre que esa mujer, aparentemente ajena al entorno de Jesús, tiene más confianza en él que los más íntimos que le siguen desde hace tiempo.

Jesús es capaz de cambiar su actitud porque la Cananea demuestra una sensibilidad mayor de la que muestra Jesús. De ella aprendió Jesús que debía superar sus prejuicios. Aprendió que hay que proteger ante todo a los débiles; una idea femenino-maternal. Le sorprendió la confianza absoluta que tenía la mujer en él; otro valor femenino. Lo que más maravilla en el relato es la capacidad de Jesús de aceptar, es decir, hacer suyos los valores femeninos que descubre en aquella mujer. Jesús descubre su "anima" y la integra.

La mujer representa a todos los que sufren por el dolor de un ser querido. La profunda relación entre ambas impide delimitar donde empieza el problema de su hija. La madre es también parte del problema; de hecho le dice: socórreme. La enfermedad de la hija no es ajena a la actitud de la madre. Curar a la madre supone curar a la hija. La enfermedad de la hija nos hace pensar en problemas de relación materno-filial. Cuando la madre se encuentra a sí misma con la ayuda de Jesús, se soluciona el problema de la hija.

Los cristianos hemos heredado del pueblo judío el sentimiento de pueblo elegido y privilegiado. Estamos tan seguros de que Dios es nuestro, que damos por sentado que el que quiera llegar a Dios tiene que contar con nosotros. Esta postura, que nos empeñamos en mantener, es tan absurda y está tan en contra del evangelio de Jesús, que me parece hasta ridículo tener que desmontarlo. Todos los seres humanos son iguales para Él.

Juzgar y condenar en nombre de Dios a todo el que no pensaba o actuaba como nosotros, ha sido una práctica constante en nuestra religión a través de sus dos mil años de existencia. Va siendo hora de que admitamos los tremendos errores cometidos por actuar de esa manera. Debemos reconocer que Dios nos ama a todos, no por lo que somos, sino por lo que Él es. Esta simple verdad bastaría para desmantelar todas nuestras pretensiones de superioridad y como consecuencia, todo atisbo de intolerancia y rechazo.

El texto nos enseña que ser cristiano es acercarse al otro, superando cualquier diferencia de edad, de sexo, cultura o religión. El prójimo es siempre el que me necesita. Los cristianos no hemos tenido, ni tenemos esto nada claro. Nos sigue costando demasiado aceptar a “otro”, y dejarle seguir siendo diferente; sobre todo al que es “otro” por su religión. Tenemos que aprender del relato, que el que me necesita es el débil, el que no tiene derechos, el que se ve excluido. También en este punto está la lección sin aprender.

Debemos aceptar, como la Cananea, que muchas de las carencias de los demás, se deben a nuestra falta de compromiso con ellos. Sobre todo en el ambiente familiar, una relación inadecuada entre padres e hijos es la causa de las tensiones y rechazo del otro. Muchas veces, la culpa de lo que son los hijos la tienen los padres por no ponerse en su lugar e intentar comprender sus puntos de vista. El acoger al otro con cariño y comprensión podía evitar muchísimas situaciones que pueden llegar a ser crónicas y por lo tanto enfermizas.

 

Meditación

La Cananea tiene una confianza ilimitada en Jesús.
Esa confianza no se fundamenta en lo que yo soy,
sino en lo que Dios es en mí
y para todos los seres humanos sin excepción.
Mi relación con un dios abstracto será siempre ilusoria.
El verdadero Dios está en mí y está en el otro.

La evoluciön es posible gracias a una involuciön

FRAY MARCOS 

LA ASUNCIÓN 

 Lc 1,39-56

No debemos caer en el error de considerar a María como una entidad paralela a Dios, sino como un escalón que nos facilita el acceso a Él. El cacao mental, que tenemos sobre María, se debe a que no hemos sido capaces de distinguir en ella dos aspectos: uno, la figura histórica, la mujer que vivió en un lugar y tiempo determinado y que fue la madre de Jesús; otro, la figura simbólica que hemos ido creando a través de los siglos, siguiendo los mitos ancestrales de la Diosa Madre y la Madre Virgen. Las dos figuras han sido y siguen siendo muy importantes para nosotros, pero no debemos mezclarlas.

De María real, con garantías de historici­dad no podemos decir casi nada. Los mismos evangelios son extremadamente parcos en hablar de ella. Una vez más debemos recordar que para aquella sociedad la mujer no contaba. Podemos estar completamente seguros de que Jesús tuvo una madre y además, de ella dependió totalmente su educación durante los once o doce primeros años de su vida. El padre, en la sociedad judía del aquel tiempo, se desentendía totalmente de los niños. Solo a los 12 ó 13 años, los tomaban por su cuenta para enseñarles a ser hombres, hasta entonces se consideraban un estorbo.

De lo que el subconsciente colectivo ha proyectado sobre María, podíamos estar hablando semanas. Solemos caer en la trampa de equiparar mito con mentira. Los mitos son maneras de expresar verdades a las que no podemos llegar por vía racional. Suelen ser intuiciones que están más allá de la lógica y son percibidas desde lo hondo del ser. Los mitos han sido utilizados en todos los tiempos, y son formas muy valiosas de aproximarse a las realidades más misteriosas y profundas que afectan a los seres humanos. Mientras existan realidades que no podamos comprender, existirán los mitos.

En una sociedad machista, en la que Dios es signo de poder y autoridad, el subconsciente ha encontrado la manera de hablar de lo femenino de Dios a través de una figura humana, María. No se puede prescindir de la imagen de lo femenino si queremos llegar a los entresijos de la divini­dad. Hay aspectos de Dios, que solo a través de las categorías femeninas podemos expresar. Claro que llamar a Dios Padre o Madre, son solo metáforas para poder expresarnos. Usando solo una de las dos, la idea de Dios queda falsificada porque podemos quedar atrapados en una de las categorías masculinas o femeninas.

El hecho de que la Asunción sea una de las fiestas más populares de nuestra religión es muy significativo, pero no garantiza que se haya entendido correctamente el mensaje. Todo lo que se refiere a María tiene que ser tamizado por un poco de sentido común, que ha faltado a la hora de colocarle toda clase de capisayos que la desfiguran hasta incapacitarla para ser auténtica expresión de lo divino. La mitología sobre María puede ser muy positiva, siempre que no se distorsione su figura, alejándola tanto de la realidad que la convierte en una figura inservible para un acercamiento a la divinidad.

La Asunción de María fue durante muchos años una verdad de fe aceptada por el pueblo sencillo. Solo a mediados del siglo pasado se proclamó como dogma de fe. Es curioso que, como todos los dogmas, se defina en momentos de dificultad para la Iglesia, con el ánimo de apuntalar sus privilegios, que la sociedad le estaba arrebatando.

Hay que tener en cuenta que una cosa es la verdad que se quiere definir y otra muy distinta la formulación en que se mete esa verdad. Ni Jesús ni María, ni ninguno de los que vivieron en su tiempo, hubieran entendido nada de esa definición dogmática. Sencillamente porque está hecha desde una filosofía completamente ajena a su manera de pensar. Para ellos el ser humano no es un compuesto de cuerpo y alma, sino una única realidad que se puede percibir bajo diversos aspectos, pero sin perder nunca su unidad.

La fiesta de la Asunción de María nos brinda la ocasión de profundizar en el misterio de toda vida humana. A todos nos preocupa cuál será la meta de nuestra existencia. Se trata de la aplicación a María de toda una filosofía de la vida, que puede llevarnos mucho más allá de consideraciones piadosas.

En la más clásica filosofía occidental encontramos tres conceptos que se han calificado como trascendentales: “unum”, “verum”, “bonum” (unidad, verdad y bondad). Pero la más simple lógica nos dice que, si esos conceptos se pueden aplicar a todos los seres, no hay lugar para sus contrarios: multiplicidad, falsedad y maldad. Esta contundente conclusión nos lleva a desestimar estas cualidades, contrarias y negativas, como realidades realmente existentes. Este aparente callejón sin salida nos obliga a considerar estas tres últimas realidades como apariencias sin consistencia verdadera.

Allí donde encontramos multiplicidad, falsedad, maldad, debemos profundizar hasta descubrir lo más hondo de todo ser, la unidad, la verdad y la bondad. Toda apariencia debe ser superada para encontrarnos con la auténtica realidad. Esa REALIDAD está en el origen de todo y está escondida en todo. En el momento que desaparezcan las apariencias, se manifestará toda realidad como una, verdadera y buena. Es decir, que la meta de todo ser se identificará con el origen de toda realidad.

La creación entera está en un proceso de evolución, pero aquella realidad, hacia la que tiende, es la realidad que le ha dado origen. Ninguna evolución sería posible si esa meta no estuviera ya en la realidad que va a evolucionar. Ex nihilo nihil fit, (de la nada, nada puede surgir) dice también la filosofía. Si como principio de todo lo que existe ponemos a Dios, resultaría que la meta de toda evolución sería también Dios.

Lo que queremos expresar en la celebración de una fiesta de la Asunción de María es precisamente esto. No podemos entender literalmente el dogma. Pensar que un ser físico, María, que se encuentra en un lugar, la tierra, es trasladado localmente también en el cuerpo, a otro lugar, el cielo, no tiene ni pies ni cabeza. Hace unos años se le ocurrió decir al Papa Juan Pablo II que el cielo no era un lugar, sino un estado. Pero me temo que la inmensa mayoría de los cristianos no han aceptado la explicación, aunque nunca la doctrina oficial había dicho otra cosa.

El dogma es un intento de proponer que la salvación de María fue absoluta y total, es decir, que alcanzó su plenitud. Esa plenitud solo puede consistir en una identificación con Dios. Como en el caso de la ascensión, se trata de un cambio de estado. María ha terminado el ciclo de su vida terrena y ha llegado a su plenitud. Pero no a base de añadidos externos sino por un proceso interno de identificación con Dios. En esa identificación con Dios no cabe más. Ha llegado al límite de las posibilidades. Todas las apariencias han sido superadas. Esa meta es la misma para todos. En lenguaje bíblico “cielos” significa el ámbito de lo divino, por tanto María está ya en “los cielos”.

Cuando nos dicen que fue un privilegio, porque los demás serán llevados de la misma manera al cielo, pero después del juicio final, ¿de qué están hablando? Para los que han terminado el curso de esta vida no hay tiempo. Todos los que han muerto están en la eternidad, que no es tiempo acumulado, sino un instante. Concebir el más allá, como si fuera continuación del más acá, nos ha metido en un callejón sin salida; y parece que muchos se encuentran muy a gusto en él. Del más allá no podemos saber nada. Lo único que podemos descartar es que sea prolongación de la vida del aquí

DESEOS BIEN CUMPLIDOS

 Fe Adulta 

comentario editorial

La voluntad de ganar, el deseo de triunfar, y la necesidad de alcanzar tu máximo potencial, esas son las claves que abrirán la puerta a la excelencia personal (Confucio)

16 de agosto. DOMINGO XX DEL TIEMPO ORNINARIO

Mt 15, 21-28

Entonces Jesús le contestó: Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos (v 28)

Un relato que ilustra las enseñanzas de Jesús, y que trata de una mujer pagana, que según la mentalidad religiosa judía, estaba excluida y era impura.

El escenario se sitúa en la zona de Tiro y Sidón, tierra extranjera.

Tras los gritos de angustia de la cananea:

¡Ayúdame, Señor!

Expresión de una fe que surge de la pureza del corazón, se entabla un diálogo entre Jesús y la mujer en presencia de los discípulos, que querían despedirla como a una intrusa que no merecía la atención del Maestro.

Un episodio que plantea un dilema: a Jesús, no parece interesarle la suerte de quienes no pertenecen étnicamente al pueblo israelita.

Sin embargo, esta escena hay que interpretarla que interpretarla desde las claves misioneras y culturales que nos proporciona el evangelio.

Las aparentes objeciones de Jesús a realizar el milagro, reflejan en realidad las objeciones de la comunidad de la comunidad cristiana. Representada aquí por los discípulos, y que no acababa aún de digerir la presencia de su seno consentido de creyentes convertidos del paganismo; es como si Jesús pusiera objeciones para negarlas después con el milagro.

Jesus y la mujer cananea

El exclusivismo racial de su herencia judía pesaba mucho aún sobre aquellos judeocristianos de las primeras generaciones.

Pero el don de la fe no conoce fronteras de raza, cultura o condición social de ningún modo.

Con este milagro y la alabanza pública de esta mujer, Jesús está señalando la nueva comunidad universal, que ha venido a inaugurar como alternativa, a todos los exclusivismos de su tiempo y del nuestro.

En nuestra Iglesia de hoy, como en la israelita, sigue habiendo malévolos deseos de condenar a quienes no creen como ellos, y mandarlos a la hoguera: eran los mejores tiempos de la Santa Inquisición.

Han perdido la memoria de aquellos tiempos lejanos, y no tienen en su mente, que quienes merecían ser condenados a la misma penitencia, debían haber sido ellos.

Como tampoco recuerdan, o ni tan siquiera conoce a Sigmund Freud, que dejo escrito en una carta esto:

“En tanto que se haga a los hombres buenos y felices, con o sin religión, Dios dará su aprobación a esta obra sonriendo.

Y todos sabemos muy bien, que Freud no era cristiano.

Dijo Confucio: “La voluntad de ganar, el deseo de triunfar, y la necesidad de alcanzar tu máximo potencial, esas son las claves que abrirán la puerta a la excelencia personal”.

Entonces Jesús le contestó: “Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos” (Mateo 18, 28)

En este Poema lo cantó un gran poeta español llamado “Fénix de los ingenios y Monstruo de la Naturaleza”.

 

LUCINDA

Deseando estar dentro de vos propia,
Lucinda, para ver si soy querido,
miré ese rostro, que del cielo ha sido
con estrellas y sol natural copia;

y conociendo su bajeza impropia,
vime de luz y resplandor vestido,
en vuestro sol, como Faetón perdido,
cuando abrasó los campos de Etiopia,

Ya cerca de morir dije «Tenéos,
deseos locos, pues lo fuisteis tanto,
siendo tan desiguales los empleos».

Mas fue el castigo, para más espanto,
dos contrarios, dos muertes, dos deseos,
pues muero en fuego y me deshago en llanto.

Lope De Vegan

lunes, 10 de agosto de 2020

Dentro de un infierno, algo del paraiso no se perdió

 Leonardo Boff 

BoffSi miramos los escenarios mundiales, tenemos la impresión de que la dimensión de sombra, el impulso de muerte y la parte demente se han apoderado de las mentes y los corazones de muchas personas. Particularmente en nuestro país se ha creado hasta un “gabinete del odio” donde grupos malvados maquinan maldades, calumnias, distorsiones y todo tipo de perversidades contra sus adversarios políticos, convertidos en enemigos que deben ser liquidados si no físicamente, por lo menos simbólicamente.

Se han abierto varias ventanas del infierno y sus llamas incineran celebridades, alimentan las fake news y destrozan partes del Estado Democrático de Derecho. En su lugar introdujeron un Estado sin ley y posdemocrático y, en el caso do Brasil, han puesto a la cabeza a un jefe de Estado demente, cruel y sin compasión.

Algunos historiadores aseguran que en la historia de una nación o de un pueblo hay momentos en que lo dia-bólico (lo que divide) inunda la conciencia colectiva. Trata de ahogar lo sim-bólico (lo que une) en el intento de hacer retroceder toda la historia a los tiempos sombríos ya superados por la civilización. Entonces surgen ideologías de exclusión, mecanismos de odio, conflictos y genocidios de etnias enteras. Conocemos la Shoah, fruto del infierno creado por el nazifascimo de exterminio en masa de judíos y de otros.

En América Latina, por la invasión/ocupación de los europeos, ocurrió tal vez el mayor genocidio de la historia. En Méjico, en 1519 a la llegada de Hernán Cortés vivían 22 millones de aztecas; 70 años después quedaban solamente 1,2 millones. Fueron católicos anticristianos los que perpetraron exterminios en masa. Los gritos de las víctimas claman al cielo contra la “Destrucción de las Indias” (Las Casas) y tienen el derecho de clamar hasta el juicio final.

Nunca se vio ningún acto de reconocimiento de este genocidio por parte de las potencias colonialistas ni se dispusieron a hacer la más mínima compensación a los supervivientes de estas masacres. Son demasiados inhumanos y arrogantes.

Pero dentro de este infierno dantesco hay algo del paraíso que nunca se perdió y que constituye la permanente saudade del ser humano: saudade de la situación paradisíaca en la cual todo se armoniza, el ser humano trata humanamente a otro ser humano, se siente hermanado con la naturaleza e hijo e hija de las estrellas, como dicen tantos indígenas. En tiempos malos como nuestro tiempo, vale la pena resucitar ese sueño que duerme en la profundidad de nuestro ser. Él nos permite proyectar otro tipo de mundo en el que, más allá de las diferencias, todos se reconocen como hermanos y hermanas. Y se ayudan entre sí.

Voy a narrar un hecho real que muestra cómo surge ese pedazo de paraíso, que existe todavía entre nosotros, allí donde la enemistad y la violencia son diarias. No es una historia inventada sino real, recogida por un periodista español en El País del 7 de junio de 2001. Ocurrió ayer, pero su espíritu vale para hoy.

Mazen Julani era un farmacéutico palestino de 32 años, padre de tres hijos, que vivía en la parte árabe de Jerusalén. El día 5 de junio de 2001 cuando estaba tomando café con sus amigos en un bar, fue víctima del disparo fatal de un colono judío. Era la venganza contra el grupo palestino Hamás que cuarenta y cinco minutos antes había matado a muchas personas en una discoteca de Tel Aviv mediante un atentado perpetrado por un hombre-bomba. El proyectil entró por el cuello de Mazen y le destrozó el cerebro. Llevado inmediatamente al hospital israelí Hadassa llegó ya muerto.

Pero he aquí que la parte adormecida del paraíso en nosotros se despertó. El clan de los Julani decidió allí mismo en los corredores del hospital, donar todos los órganos del hijo muerto: el corazón, el hígado, los riñones y el páncreas para trasplantes a enfermos judíos. El jefe del clan aclaró en nombre de todos que este gesto no tenía ninguna connotación política. Era un gesto estrictamente humanitario.

Segundo la religión musulmana, decía, todos formamos una única familia humana y somos todos iguales, israelíes y palestinos. No importa a quien van a ser trasplantados los órganos, lo esencial es que ayuden a salvar vidas. Por eso, concluía, los órganos serán destinados a nuestros vecinos israelíes.

En efecto, se hizo un trasplante. En el israelí Yigal Cohen late ahora un corazón palestino, el de Mazen Julani.

A la mujer de Mazen le fue difícil explicar a su hija de cuatro años la muerte de su padre. Solo le dijo que el padre se había ido de viaje muy lejos y que al volver le traería un bonito regalo. A los que estaban cerca les susurró con los ojos bañados en lágrimas: dentro de algún tiempo yo y mis hijos iremos a visitar a Ygal Cohen en la parte israelí de Jerusalén. Él vive con el corazón de mi marido y padre de mis hijos. Será un gran consuelo para nosotros acercar el oído al pecho de Ygal y escuchar el corazón de aquel que tanto nos amó y que, en cierta forma, aún está latiendo por nosotros.

Este gesto generoso demuestra que el paraíso no está totalmente perdido. En medio de un ambiente altamente tenso y cargado de odios, surgió un Jardín del Edén, de vida y de reconciliación. La convicción de que todos somos miembros de la misma familia humana alimenta actitudes de perdón y de solidaridad incondicional. En el fondo, aquí irrumpió el amor que da sentido a la vida y que mueve, según Dante Alighieri en la Divina Comedia, el cielo y todas las estrellas. Y yo diría, también el corazón de la esposa de Mazen Julani y el nuestro.

Tales actitudes nos hacen creer que el odio reinante en Brasil y en el mundo, las fake news y las difamaciones no tendrán futuro. Son la cizaña que no será recogida como trigo en el granero de los hombres ni en el de Dios.

Ese tsunami de odio y su mayor promotor que desgobierna nuestro país descubrirá, un día que sólo Dios sabe, las lágrimas, los lamentos y el luto que provocó en miles de sus compatriotas, que por su falta de amor y de cuidado a los afectados de la Covid-19 perdieron a quien tanto amaban. Ojalá en ellos no esté totalmente perdida la parcela del Jardín del Edén.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, escritor y ha escrito “O doloroso parto da Mãe Terra: uma nova etapa da Terra e da Humanidade”, que será publicado por la editorial Vozes en 2020.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Xavier Pikaza, teólogo: “Casaldáliga, profeta, poeta, teólogo y testigo del amor invencible de Dios, ha sido una de las voces más significativas de la Iglesia del siglo XX”

 


El blog de Xavier Pikaza

Pikaza2“En su Iglesia de los pobres y mártires, todo fue seguimiento de Jesús” Pikaza:
Acaba de morir (08.08.2020)… Estos son, a mi juicio, sus tres títulos: Profeta, como los grandes de Israel, en especial como Isaías. Poeta, como los cantores de la pascua de Jesús, desde san Pablo (Flp 6, 6-11). Teólogo, de los iniciadores y testigos de la nueva teología de la gracia y de la libertad··· Ver noticia ··

viernes, 7 de agosto de 2020

Noam Chomsky: «Estados Unidos está dirigido por el sector empresarial” para sus propios beneficios»

 contrainformación

“El país, básicamente, durante mucho tiempo, ha sido prácticamente un estado de partido único: el partido empresarial”, señaló el intelectual.
Millones de personas en EE.UU. están perdiendo el empleo y enfrentan posibles desalojos debido a la crisis económica provocada por la pandemia. Por su parte, la riqueza del 1% de la población del país ha aumentado enormemente. Entre los beneficiados está Jeff Bezos, fundador de Amazon y la persona más rica del mundo, que acaba de incrementar su patrimonio en un monto estimado de trece mil millones de dólares netos en un solo día.
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Papa Francisco: Mensaje por el 75º Aniversario de Hiroshima


Vatican News

Papa Francisco7

En el 75º aniversario de la explosión en Hiroshima de la primera bomba atómica, el Papa Francisco en un mensaje dirigido al Gobernador de la Prefectura de Hiroshima, Su Excelencia Hidehiko Yuzaki, reiteró que sólo sin armas nucleares puede el mundo aspirar a la paz.
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¡Hiroshima mon amour!, o la masacre nuclear que espejó el fin del mundo

 


Javier Cortines

Rebelión

bomba atómica

Con ocasión del 75 aniversario del bombardeo de Hiroshima, el lunes 6 de agosto de 1945
La ciencia daba la oportunidad de demostrar a “los japos” que había nacido un imperio, muy superior a todos los anteriores, que en menos de lo que canta un gallo podía reducir a cenizas, a la nada, “al enemigo”. Así se inauguró “Apocalypse Now”: la Era del exterminio masivo de civiles.
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