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martes, 9 de abril de 2019

La pasión según Lucas

col sicre

Domingo de Ramos. Ciclo C.
Resulta imposible comentar en pocas líneas el relato de la Pasión en el evangelio de Lucas. De los diversos episodios exclusivos suyos, considero de especial interés las tres palabras que pone en boca de Jesús en la cruz. Como es sabido, ninguno de los evangelios trae las siete famosas palabras de Cristo en la cruz. Mateo y Marcos, solo una; Juan, tres; Lucas, otras tres. Sumándolas tenemos siete. Las tres de Lucas pueden servir de reflexión y oración.
  1. Morir perdonando
Jesús y los dos malhechores acaban de llegar al Calvario. Crucificar a tres personas es un trabajo más lento y cruel de lo que puede imaginarse, pero Lucas no entra en detalles. Se limita a indicar lo que decía Jesús en este momento: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
El tema de los enemigos y del perdón ha aparecido en este evangelio desde el comienzo. Zacarías, el padre de Juan Bautista, alaba a Dios porque ha suscitado a un descendiente de David “para que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos con santidad y justicia toda nuestra vida”. Su esperanza no se cumplirá como él espera. A su hijo lo decapitará Herodes. Y Jesús no habla de verse libres de los enemigos. Lo que manda a sus discípulos es: “amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os injurian”. Ahora, en el momento decisivo, Jesús va más adelante. No solo reza por los enemigos, sino que intenta comprenderlos y justificarlos: “no saben lo que hacen”.
  1. Nunca es tarde para convertirse
Que Jesús fue crucificado entre dos malhechores lo dicen también Mateo y Marcos (aunque estos los llaman “ladrones”, que equivale a “terroristas”, cosa más lógica porque a los ladrones no los crucificaban, sino que los vendían como esclavos). Pero la mayor diferencia consiste en que en Mateo y Marcos los dos insultan a Jesús. Lucas cuenta algo muy distinto: mientras uno anima irónicamente a Jesús a salvarse y salvarlos, el otro lo defiende, reconoce su inocencia y le pide que se acuerde de él cuando llegue a su reino. Todos sabemos la respuesta de Jesús: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Algún escéptico podría decir que Lucas ha inventado esta conversión tan inesperada del buen ladrón. Él respondería: “Si no fue así, pudo serlo”. Porque lo que intenta enseñarnos es que nunca es tarde para convertirse. En una parábola que comentamos hace tres domingos, el labrador pedía un año de plazo para la higuera estéril. Zaqueo tuvo el resto de su vida para demostrar su conversión. El buen ladrón solo dispone de unas horas antes de morir, aprovecha la ocasión de inmediato, y esas pocas palabras le sirven para salvarse. Al mismo tiempo, las palabras de Jesús suponen un consuelo para todos nosotros cuando se acerque la muerte: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
  1. Morir en manos de Dios
Lo último que dijo Jesús antes de morir también varía según los evangelios. Marcos y Mateo ponen en su boca el comienzo del Salmo 22: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué he has desamparado?”. Parece un grito de abandono, sin esperanza. Quien sigue leyendo el salmo advierte que el olvido de Dios y el sufrimiento dan paso a la victoria final. Aunque esto sea cierto, Lucas piensa que sus lectores no van a entenderlo y se pueden quedar con la sensación de que Jesús murió desesperado. Por eso, las últimas palabras que pone en su boca son: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. De este modo, el final de la vida terrena de Jesús empalma con el comienzo de actividad apostólica. En el bautismo escuchó la voz del cielo: “Tú eres mi hijo amado”. Ahora, en el momento del dolor y la muerte, cuando parece que Dios lo ha abandonado, Jesús lo sigue viendo como “Padre”, un padre bueno al que puede entregarse por completo.
El relato de la pasión es una historia de dolor, injusticia, sufrimiento físico y moral para Jesús. Pero Lucas ha querido que sus últimas palabras nos sirvan de enseñanza y consuelo para vivir y morir como él.

Repartirlo entre vosotros

comentario editorial
“Cuando vayas subiendo saluda a todos. Seguro que son los mismos que vas a encontrar cuando vayas bajando” (Papa Francisco)
14 de abril. Domingo de Ramos: 
Isaías 43, 16-21 Ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo (v 20)
Lc 22, 14-23 
Y tomando la copa, dio gracias y dijo: Tomad esto y repartirlo entre vosotros 
En evangelio de Juan, Jesús se ha convertido en el “pan de vida” (6, 35) y el “pan vivo que bajó del cielo” (6, 51)
Tengo un pariente cercano que un día sintió la Llamada de África; dejó su sobresaliente título colgado de un muro aquí en Madrid, hizo las maletas y se marchó a Turkana en 2015.
Lo que dice el Salmo 21, 6 parece escrito para Pablo:
“Grandezas es su prestigio por tu victoria,le has conferido honor y majestad.Le has otorgado bendiciones incesantes,le colmas de gozo en tu presencia”.
Los ha dejado a todos herederos -convecinos, ganado, huertos, chozas- herederos de toda su personal fortuna. Lo ha repartido entre ellos, fiel al mandato de Jesús en Lucas 22, 17: “Tomad esto y repartirlo entre vosotros”
Y no sólo a su cabeza, a sus manos, a su corazón y a sus pies, sino también a todos sus convecinos y familiares: chozas convertidas en casas, pozos para sacar agua para los cuerpos y los campos: ¡Fecunda cosecha en los yermos desiertos del que sana desahuciadas hambrunas de los pastores del pueblo nilótico keniata!
En el prefacio de su libro Lo pequeño es hermoso, Michael Shumacher (1969), expiloto alemán de automovilismo de carreras, dice en el Prefacio de su libro:
“¿Vamos a seguir aferrándonos a un estilo de vida que crecientemente vacía el mundo y desbasta a la naturaleza por medio de su excesivo énfasis en las satisfacciones materiales, o vamos a emplear los poderes creativos de la ciencia y la tecnología, bajo el control de la sabiduría en la elaboración de formas de vida que se encuadren dentro de las leyes inalterables del universo y que sean capaces de alentar las, más altas aspiraciones de la naturaleza humana”.
Y eso es lo que el protagonista de nuestro artículo de esta semana hizo, como también lo hizo hace dos mil años otra ilustre figura: Jesús de Nazaret el galileo.
Papa Francisco dijo “Cuando vayas subiendo saluda a todos. Seguro que son los mismos que vas a encontrar cuando vayas bajando”
En mi libro Variaciones Goldberg, he dedicado a Pablo, brillante Ingeniero de Caminos que un día dejó su patria y se marchó a África para ayudar a los keniatas, este Poema, que en mi parecer expresa cuanto él ha hecho y sigue haciendo.

Pablo Moñino Lostalé
repart
La oscuridad de tu piel, África,
se tornó blanca
el día que un ingeniero sabio
amaneció en Turkana.
Amaneció con un brillante expediente bajo el brazo
y una ilusión de oro sobre alma,
que tu llevaste en tu exigua maleta
desde tu patria, España.
Tus blancas manos llenas de proyectos,
diseñaron caminos y trazaron albas
que dieron luz a tus ensueños,
y encendieron en tu gente esperanza.
Amasaron el barro de tus campos,
yermos antes de tu llegada,
y con graneros llenos, tu sonrisa, Pablo,
iluminó la oscuridad de tu piel africana.
De tu piel africana y la de tu mujer Fridah,
que se fundió contigo en amorosa mirada.
...................................
Entregaste sin límite tu vida a los más pobres,
¡Misionero Seglar de Cuerpo y Alma

Angel Fernández Artime: “Que siga siendo realidad este sueño”

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- Por: Manu Serrano


El Rector Mayor, en el 75 aniversario de Editorial CCS que se celebró el pasado 6 de abril en el teatro del Colegio San Miguel Arcángel- Salesianos Paseo de Extremadura de Madrid.
El acto estuvo presidido por el Rector Mayor de los Salesianos, Ángel Fernández Artime, pero también contó una amplia representación de la Familia Salesiana y la Iglesia.

La gala estuvo llena de momentos emotivos al echar la vista atrás, pero también al reafirmar el presente y el futuro de una editorial que sigue, tal como querría Don Bosco, al servicio de la educación y la fe. Tras la bienvenida a los participantes y la presentación de la historia de la editorial, se procedió a la entrega de premios del concurso ‘Imagina a Don Bosco hoy’, al que se han presentado cientos de niños de toda España para dibujar al santo de los jóvenes ante situaciones del siglo XXI. A continuación, se rindió homenaje a algunos de los más de 1.000 autores que han dejado publicado con la editorial salesiana. Entre tanto, el Grupo de Teatro Amorevo de Salesianos Paseo amenizaba la gala con varios números preparados para la ocasión.

Pero el momento culmen llegó con la intervención del Rector Mayor de los Salesianos. Ángel Fernández Artime recordó que “Don Bosco era un apasionado de la comunicación”, servicio al que responde Editorial CCS. “Estos 75 años son fruto de la tenacidad de tantísimas personas… En nombre de Don Bosco, gracias”, expresó Fernández Artime. El X sucesor de Don Bosco aprovechó la ocasión para elogiar a una de las figuras más populares de la editorial, el salesiano y fotógrafo José Luis Mena, quien subió al escenario para agradecer el homenaje. Después, como no podía ser de otra manera, sopló las velas de la tarta de cumpleaños de Editorial CCS: “Que siga siendo realidad este sueño que tiene 75 años”.
 
 

Las cloacas

Jaime Richart jurista y antropólogo 
Enviado a la página web de Redes Cristianas
Estos días se habla mucho de cloacas. Ya se hablaba en otro tiempo, al comienzo de este simulacro político, de asesinatos desde las cloacas del Estado. Y desde entonces las cloacas no han dejado de expeler de­tritus. Aunque es de un tiempo a esta parte, cuando se ha vuelto a hablar de ellas, con motivo de ma­niobras de los bajos fondos para aplastar a un partido político y a sus principales representan­tes. En esos bajos fondos no esta­ban sólo policías y políticos canallas.
También ha aparecido al menos un periodista que formaba parte de las cloacas, que ya apestaba y sigue apes­tando. Un periodista que, al igual que las ra­tas transmiten la peste pero ellas no la padecen, es un vector permanente de infec­ción, con aspecto mitad normal, mitad depra­vado. Y a saber cuántos miserables más, escondidos entre los pliegues de la fin­gida honestidad como él.
De todos modos, en esto de cloacas se pinta solo este país. En realidad España, la mayor parte de su historia, se la ha pasado en­tre cloacas. Cuando no estaban en la Inquisición, estaban en los golpes de estado, cuando no, en la Cruzada, y cuando no, en la Causa General contra todo viviente no adicto al dictador, y cuando no, en las barbaridades de los cuartelillos, y cuando no, en los turbios fondos de curas piadosos, y cuando no, en po­licías que se hicieron para disponer de mucho tiempo hasta que se les descubra que son parte del hampa y en línea con ese viejo refrán “putas y curas viven a pares”.
Hasta tal punto eso es así que podría decirse que España no puede vivir sin cloacas institucionales. Desde las cloacas, un ejér­cito bien pertrechado y heterogéneo compuesto por políticos, policías, periodistas, cardenales, empresarios de postín, banque­ros y opulentos está, de momento sólo, viene preparándonos un futuro inmediato que es para echarse a temblar. Si la Constitu­ción les ha servido, envueltos en ella y en la bandera, tanto para emboscar o desfigurar sus fechorías como para aplastar a quie­nes les hagan sombra o no les dejen libre el paso, ya nos pode­mos preparar después del 28 de abril… Lo mismo da quién o quie­nes, a partir del 28 de abril, ganen las elecciones. Lo mismo darán los pactos. Si ganan ellos, cerrarán las puertas de las maz­morras. Si no ganan, las cerrarán también. Todos esos que he enumerado y bullen en las cloacas, se disponen a impedir que triunfe el bien sobre el mal; se preparan, desde las cloacas, para hacer que unos se enriquezcan más y más, y gran parte de la po­blación viva en la miseria, en continuo sobresalto, sin esperanza, anestesiada, entontecida por las Redes y apestada por las cloa­cas…

lunes, 8 de abril de 2019

Papa: “Dar de comer a los pobres es algo que todos los cristianos debemos hacer”


Papa Francisco 12“El único momento que es lícito mirar una persona del alto hacia el bajo, es para ayudarlo a levantarse”, afirma
La visita del Papa Francisco a la Parroquia de San Julio del domingo 7 de abril, se da en el marco de la reinauguración del Aula Litúrgica: el Romano Pontífice preside allí la Celebración de la Santa Misa con el rito de dedicación del altar. Camino a la parroquia de San Giulio, el Santo Padre saludó a algunos huéspedes de la cercana residencia de ancianos “Ciudad de Roma”, que se habían reunido para esperar a que pasara el coche con el Papa.··· Ver noticia 

Abascal y la ‘Iglesita cobarde’


José Lorenzo

Vida Nueva
Los nietos de los que gritaban “Tarancón al paredón” y renegaban de Pablo VI están digiriendo muy malamente la entrevista de Francisco en La Sexta y algunos de su mensajes, que van contra la línea de flotación de la extrema derecha patria que asoma en las encuestas. Olvidan que no son mensajes del “ciudadano Bergoglio”, como dice el neocaudillo Santiago Abascal, sino Evangelio.··· Ver noticia ·

El Papa denuncia que “la rica Europa y América venden armas para matar a los niños”


Papa Francisco7“Dios no crea las injusticias, son los hombres los que generan desigualdad”, alerta
“Sobre la consciencia de un pueblo que fabrica y vende armas está la muerte de cada niño y persona y la destrucción de las familias”, advierte
“Somos nosotros quienes creamos diferencias. Ya sea con sistemas económicos injustos o con armas, para que el resto se mate”··· Ver noticia

La Conferencia Episcopal Española, (CEE), no se atreve a la corrección fraterna con Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares


Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
Redes Cristianas
Reig Pla¡Ya está bien!
El caso del obispo de Alcalá está sobrepasando todas las líneas rojas imaginables. No se trata de la libertad de opinión, que tienen todos los ciudadanos españoles, consagrada por nuestra Constitución. Los personajes con una misión pública tienen que guardarse su opinión en el fondo de la alcoba, cuando la publicidad de la misma puede dañar la fiabilidad y credibilidad de la institución, de la que el personaje público es no solo funcionario, sino guardián. Y hay más: un obispo, sucesor de los apóstoles, no es un funcionario cualquier, sino un testigo de Jesucristo, un predicador del Kerigma, de la Resurrección de Jesús, y un anunciador del Reino de Dios.
Antes de exponer una opinión, tendrá siempre, ¡siempre!, que preguntarse qué haría el Señor Jesús. Y esto en el ámbito de la teoría, de la pura intelectualidad, de los principios, de los criterios y valores, sin pasar, todavía, al mundo de los hechos, de las realizaciones, de las actuaciones.
Ahora pasemos a este ámbito, el de las actuaciones, de las concreciones, de los comportamientos. No es lo mismo decir que uno no está de acuerdo con la ley que protege la LGTBI, que incumplir esa ley, y hacer que otros la incumplan. Ya no es cuestión de libertad de opinión, sino de comportamiento ilegal, o, peor, antilegal, pudiendo llegar hasta delictivo, que es, presuntamente, el caso actual del obispo, Reig Plá. Del que ha escrito el Diario.es un artículo que titula, “EL obispo de Alcalá no está por encima de la ley”. Es bueno recordar que ni el de Alcalá ni ningún otro, por si algunos obispos creen que estamos todavía en una época feudal.
También hemos sabido que los que levantaron la liebre, publicando no solo el asunto actual que sucede en la diócesis complutense, sino cómo de modo parecido el obispo Reig Pla también, según todos lo indicios y noticias, hizo lo mismo en la diócesis de Cartagena, en la que ejerció su ministerio previamente, acudieron a la Conferencia Episcopal Española, (CEE) para conocer su opinión sobre estas actuaciones del prelado. La respuesta de la CEE fue que ni ella, ni ningún obispo, ni el metropolitano de Madrid, del que Alcalá es diócesis sufragánea, tienen ninguna potestad para intervenir con autoridad ni en éste, ni en ningún caso conflictivo de cualquier obispo, pues éstos son autónomos, y solo están bajo la autoridad del obispo de Roma. Pero no es así como se puede, y debe, plantear el caso, como si se tratara de la intervención de una autoridad superior sobre un obispo desviado, o díscolo, o bajo cualquier tipo de sospecha, aun cuando ésta, como es el caso, sea de un presunto comportamiento delictivo. Justamente un día de éstos la Comunidad Autónoma de Madrid ha penado con una multa significativa a una señora que se dedicaba, sin la debida habilitación, a realizar algunos de estos cursos de los que se le acusa al obispado de Alcalá.
No. Lo que la CEE puede, y según el parecer de todos a los que he pedido su opinión, debe hacer es, como enseña el Evangelio, aplicar a su hermano equivocado, ya que no hay más que escuchar la opinión de la mayoría de los fieles, incluso de los muy institucionalmente católicos, como nos pasó ayer con todos los asistentes al curso de Biblia, verdaderamente escandalizados con el historial de este prelado. Intentar, decía, con el hermano obispo, algo tan evangélico como una corrección fraterna, realizada desde el respeto al otro, la humildad, y el espíritu de servicio que instauró el Señor Jesús en su Iglesia. Además, no conviene olvidar la reconvención que se repite muchas veces en el Antiguo Testamento, AT, recogida así mismo en el Nuevo, según la cual, quien no ejerce su carisma profético con un hermano claramente desviado, se hace, también, responsable de los errores que aquél pudiera cometer. O, si no se atreven a esta intervención fraterna, informar, por lo menos, a la Santa Sede, ante el caso, bastante claro e indiscutible, del rechazo que las opiniones homófobas, y las intervenciones extemporáneas de este obispo, están produciendo en el Pueblo de Dios que camina en España.

Solo le pido a Dios que África no nos sea indiferente


Javier Vitoria

Africa[En diciembre de 1996 Javier Vitoria escribió este texto que se publicó en Iglesia Viva y que hoy recuperamos a petición del autor en relación a las consecuencias del ciclón Idai en Mozambique y demás países ya que las cuestiones de fondo que platea siguen intactas].
Javier Vitoria. Periódicamente el estallido de una emergencia compleja -como el que se está viviendo en la zona de los Grandes Lagos– convierte África subsahariana en noticia. Este nuevo tipo de crisis humanitaria, que combina guerra civil, hambruna, desplazamientos de población y quiebra del Estado y se alimenta del exclusivismo étnico o religioso, la saca de “la sección de objetos perdidos” y la devuelve a la realidad. Todo por obra y gracia de los medios de comunicación social, especialmente de los audiovisuales.··· Ver noticia ···

¡Una Iglesia sin clérigos!


Pablo de Caricuao (Caracas-Venezuela)
abr072019

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Comunidad de base1Desde Venezuela
La comunidad de seguidores que inauguró Jesús de Nazaret no tenía “clérigos”; es decir, hermanos separados ni divididos: TODOS ERAN HERMANOS(AS). Ninguno de los Apóstoles eran “sacerdotes, ni escribas, ni de la casta clerical”; eran pescadores, publicanos, prostitutas y gente común del Pueblo.
El PAPA FRANCISCO en reiteradas ocasiones ha denunciado el “clericalismo” que todavía existe en nuestra iglesia; es decir, una “casta sacerdotal y clerical” que se cree representar a toda la IGLESIA DE CRISTO y se consideran ellos la IGLESIA y los demás son “feligreses laicos”.
El concilio Vat. II ha insistido que la Iglesia es EL PUEBLO DE DIOS, basado en la Palabra de Dios (I Pd. 2, 9-10). “Ustedes son la familia de Dios, un sacerdocio a su servicio, una nación Santa, pueblo consagrado a Dios… para que anuncien sus obras maravillosas; ustedes antes ni siquiera eran pueblo pero ahora son EL PUEBLO DE DIOS”.
La Iglesia PUEBLO DE DIOS NECESITA MINISTROS, no “clérigos”; hermanos(as) escogidos por ese Pueblo para ser sus “SERVIDORES” y no sus “mandatarios” y mucho menos “superiores” sino todo lo contrario, servidores del Pueblo según los dones (carismas) que el Espíritu Santo les ha concedido para ese fin: “Quien quiera ser el primero que se haga el último y servidor de todos(as)”.
Los “ministros” son necesarios para que ejerzan su servicio por el bien de la comunidad pues su ministerio no tendría sentido sino es en relación a la comunidad Cristiana en la cual sirven. Ellos no deben formar una “casta de clérigos” para servirse de los demás o creerse superiores a nadie; son solamente “siervos” de aquel que no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos.
Somos hermanos(as), debemos estar integrados a una comunidad y no vivir “aislados” (clase aparte). Deben ser hombres y mujeres humildes que desde la comunidad ejercen funciones de servicio a la misma, obedientes a las inspiraciones del Espíritu. Hay un SOLO SACERDOCIO, el de CRISTO, del cual todos(as) participamos pues “ministros” debemos ser todos los miembros de la Única iglesia para la honra y gloria de nuestro Salvador y único Señor. Por lo tanto, basta ya de llamarnos: “eminencia, excelencia, santidad, monseñores y otros epítetos que pertenecen a una “iglesia imperial” inventada por los hombres al servicio de los imperios de turno, que no tiene que ver nada con la COMUNIDAD DE SEGUIDORES que inició JESUS DE NAZARETH.
Rechacemos de una vez todo “clericalismo”, toda “casta”, todo lo que nos divida y nos haga creer que somos “superiores o inferiores” sino que todos somos SERVIDORES  e IGUALES; distintos en los tipos de servicio que debemos ejercer para el bien de todos en la comunidad. (I Cor. 12).
LA CASTA DE LOS CLERIGOS
Al principio de la Iglesia no era así. No existían los “clérigos y los laicos”, eran todos hermanos y hermanas; con diferentes funciones según los “carismas” que el ESPÍRITU les había concedido al servicio de los demás.
Nadie era superior ni inferior; los “dirigentes” servían al Pueblo como “siervos a sus amos”. Pero esto duró poco. Ya en el siglo segundo de la era cristiana, los dirigentes pusieron la mirada en las autoridades “judías” (sumos sacerdotes, escribas, letrados) y empezaron a imitarlos y a separarse del resto del Pueblo de Dios. Los Obispos (epíscopos=vigilantes); presbíteros (ancianos) y diáconos vivían junto al Pueblo; eran del Pueblo y comían y se vestían como el Pueblo.
Esto empezó a desaparecer y empezaron a crear la “organización jerárquica” la cual se empezó a llamar “clérigos”. De ese cambio empezó a surgir entre ellos la “casta de los clérigos”. Empezaron a vestirse distinto, a comer distinto, a ocupar los primeros puestos en los banquetes y asambleas; a que los trataran con cierta “distinción”.
Se hacían llamar “excelencias”, “eminencias”, monseñores, príncipes, magistrados, etc. Solo se reunían con el Pueblo para presidir sus Eucaristías y demás celebraciones, pero ya no convivían con ellos; se hicieron una “casta”; es decir, una “clase aparte”, que no se mezclaban con el resto de la Iglesia, se relacionaban entre ellos, no formaban “familias”, como el resto del Pueblo y renunciaban a “tener hijos y casarse” para estar así “más cerca de Dios y también más lejos de la masa-pueblo que empezaron a llamarle los “laicos”.
Esta “casta” se empezó a creer que ellos eran la IGLESIA y los “laicos” empezaron a ser simples “feligreses”; es decir, fieles al servicio de la IGLESIA que la “casta” se había adueñado. Ya no participaban en la Eucaristía sino que solo iban a “oír misa” que solo podía celebrarse si participaba algún miembro de la “casta”.
Sin los “clérigos” no había Eucaristías ni tampoco IGLESIA pues la IGLESIA eran ellos, los laicos solo se beneficiaban si eran “fieles” a sus mandatos; por eso los clérigos se convirtieron en “mandamás” y los “laicos en sus servidores”; tergiversando por completo el mandato de Jesús de Nazaret: “los primeros deben ser últimos y los últimos primeros”.
¡Basta ya de “casta” en la IGLESIA DE CRISTO! EN ELLA TODOS SOMOS IGUALES, con distintas funciones como es lógico, según el “carisma” que cada uno haya recibido según el ESPIRITU LES HAYA CONCEDIDO. Basta de separaciones ni distinciones de clase ni de categoría. Todos somos HERMANOS(AS), AL SERVICIO DE LOS DEMÁS.
Es hora ya de RE-FUNDAR nuestra IGLESIA; buscar nuestra IDENTIDAD yendo a nuestra “RAÍCES” (eso significa ser “radical” y lanzarnos juntos a una “acción profética” para hacer que el Reino de Dios se haga en la tierra como en el cielo pues es esa la voluntad de nuestro PADRE; solo así santificaremos su NOMBRE SANTO. Solo a EL la gloria por los siglos de los siglos. AMÉN
 Pablo de Caricuao. Un servidor:urquiaga1@yahoo.es
Caracas, Venezuela.

viernes, 5 de abril de 2019

PERDONAR, PUEDE CAMBIAR TU VIDA

EL PAPA DE ROMA 'BENDICE' EL ISLAM MODERADO DEL GRAN COMENDADOR DE LOS CREYENTES

col jmvidal

"No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones". El Papa Francisco conoce y comparte el viejo aforismo acuñado por el otrora teólogo rebelde alemán, Hans Küng. Por eso, desde su llegada al pontificado y tras convertirse en poco tiempo en el principal líder moral del planeta, intenta invertir todo su capital simbólico en promover la paz, creando puentes entre las religiones. No en vano, se llama Sumo Pontífice (el máximo hacedor de puentes).
Para Francisco, el diálogo interreligioso no es una frase teórica, sino uno de los objetivos prioritarios de su pontificado. Desde su visón poliédrica de la realidad, está absolutamente convencido de la bondad de la pluralidad religiosa. Ya han pasado los tiempos de las cruzadas. Ya no hay anatemas papales contra las otras dos religiones del Libro, el Judaísmo y el Islam, ramas del mismo tronco, que hunde sus raíces en el Padre Abraham.
En Marruecos, patria del Islam moderado, quiso dar un paso más en su lucha por acabar con el fundamentalismo, lacra de todas las religiones y que se manifiesta con especial virulencia en los diversos credos, según las épocas. La nuestra, especialmente marcada por el radicalismo de algunas musulmanes que, como antes los católicos o los protestantes, utilizan el nombre de Dios en vano.
Francisco quiere firmar con el Rey De Marruecos algo parecido al ya histórico 'Documento sobre la hermandad humana por la paz mundial y la convivencia común', rubricado, hace unos meses, en Abu Dhabi por el Papa y el Gran Imán de Al Azhar, Ahmed Al-Tayeb. Porque el Islam no tiene un sólo Papa, sino diferentes cabezas religiosas.
Una de ellas y de las más importantes es Sidi Mohammed ben el-Hassan ben Mohammed ben Youssef el- Alaoui (Mohamed VI), que, además del decimoctavo rey de la dinastía alauí que reina en Marruecos desde 1666, es Comendador de los Creyentes (Amir al Muminin), el Reunificador y el Salvador, cargos que recoge la Constitución marroquí y que emanan del hecho de ser el 36º descendiente en línea directa de Mahoma.
El deseo papal de acercamiento a este Islam moderado, que capitanea el Rey de Marruecos, quedó patente desde el mismo momento en que puso pié en el país, con su visita a Mohamed VI, a las autoridades en la explanada de la Mezquita de Hassan II, al mausoleo de Mohamed V y al Instituto de los Imanes y predicadores.
Con excelentes resultados. Dos de las últimas teocracias del mundo se dan la mano y se comprometen a caminar juntas en busca de la concordia, la hermandad y la paz de los auténticos seguidores de Dios.
Porque la paz entre las religiones es la única salida para instaurar en África el reinado de los derechos humanos, que permitan el despegue económico y el final de la globalizada cultura de la indiferencia, que condena a los africanos, árabes y subsaharianos, a arriesgarse a perder la vida en el cementerio del Mediterráneo, para alcanzar el sueño dorado del pan ganado con dignidad.
Papa y emigrantes
Y para dejarlo bien claro, Francisco quiso encontrarse con los emigrantes también el primer día de su estancia en Marruecos. Un país que emigra, pero que, al mismo tiempo, sirve de 'stopper' a la rica Europa, para detener los flujos migratorios o, al menos, ralentizarlos. Porque nadie (ni la opulenta Europa) es capaz de poner puertas al mar de los sueños de los pobres.
Allí, rodeado de los subsaharianos que le quieren como un padre y le respetan como el Gran Anciano, vuelve a erigirse en su abogado defensor y vuelve a proclamar que a la marea de los descamisados africanos no la pararán ni las "barreras" con concertinas ni "la difusión del miedo", sino la valentía de la mano tendida.
En una sencilla sala, muy alejada de la pompa de las estancias reales marroquíes, Francisco, casi emocionado, volvió a ofrecerles a los "exiliados como Cristo" cuatro verbos, como cuatro tablas de salvación, para asirse a ellas: "Acoger, proteger, promover e integrar". Con sus correspondientes concreciones prácticas y políticas.
El Papa sabe que la actual dinámica mundial se opone con perros, abusadores, mafias que comercian con su carne, alambradas y el cementerio del mar a la dinámica de la mano tendida que él propone. Pero sigue clamando en el desierto y despertando las conciencias.
Porque está convencido de que toda persona tiene derecho a emigrar o a no emigrar, tiene "derecho a sus sueños y a un futuro digno". Y por eso, el Papa de los pobres se romperá el alma hasta el final
El Papa concluye su visita a Marruecos con una eucaristía ante 10.000 personas en Rabat
Como en todos sus viajes, el Papa concluye su visita a Marruecos con una eucaristía en el complejo deportivo Príncipe Moulay de Rabat, que los cristianos del país llenan hasta la bandera. Mientras esperan la salida del Papa, unos 10.000 fieles cantan y gritan. En la homilía, el Papa da las gracias a los cristianos marroquíes por "dar testimonio del Evangelio de la misericordia" y les pide que nunca caiigan en la tentación de "creer en el odio y la venganza como formas legítimas de brindar justicia de manera rápida y eficaz".
“Toda la Iglesia de Marruecos se reúne en torno al Papa Francisco, servidor de esperanza”, anuncia en español una comentarista de la ceremonia.
Un altar sobrio, estilo árabe, presidido por una sencilla cruz y una imagen de la Virgen negra con el Niño.
La primera lectura, leída en español, del libro de Josué.
Salmo responsorial: “Gustad y ved qué bueno es el Señor”
La segunda lectura, en árabe, es de la carta de Pablo a los Corintios: “Hermanos, el que es de Cristo es una criatura nueva...”
Lectura del Evangelio de Lucas en el pasaje de la parábola del hijo pródigo.
Así el evangelio nos pone en el corazón de la parábola que transparenta la actitud del padre al ver volver a su hijo: tocado en las entrañas no lo deja llegar a casa cuando lo sorprende corriendo a su encuentro. Un hijo esperado y añorado. Un padre conmovido al verlo regresar.
Pero no fue el único momento en que el padre corrió. Su alegría sería incompleta sin la presencia de su otro hijo. Por eso también sale a su encuentro para invitarlo a participar de la fiesta (cf. v. 28). Pero, al hijo mayor parece que no le gustaban las fiestas de bienvenida, le costaba soportar la alegría del padre, no reconoce el regreso de su hermano: «ese hijo tuyo» afirmó (v. 30). Para él su hermano sigue perdido, porque lo había perdido ya en su corazón.
En su incapacidad de participar de la fiesta, no sólo no reconoce a su hermano, sino que tampoco reconoce a su padre. Prefiere la orfandad a la fraternidad, el aislamiento al encuentro, la amargura a la fiesta. No sólo le cuesta entender y perdonar a su hermano, tampoco puede aceptar tener un padre capaz de perdonar, dispuesto a esperar y velar para que ninguno quede afuera, en definitiva, un padre capaz de sentir compasión.
En el umbral de esa casa parece manifestarse el misterio de nuestra humanidad: por un lado, estaba la fiesta por el hijo encontrado y, por otro, un cierto sentimiento de traición e indignación por festejar su regreso. Por un lado, la hospitalidad para aquel que había experimentado la miseria y el dolor, que incluso había llegado a oler y a querer alimentarse con lo que comían los cerdos; por otro lado, la irritación y la cólera por darle lugar a quien no era digno ni merecedor de tal abrazo.
Así, una vez más sale a la luz la tensión que se vive al interno de nuestros pueblos y comunidades, e incluso de nosotros mismos. Una tensión que desde Caín y Abel nos habita y que estamos invitados a mirar de frente: ¿Quién tiene derecho a permanecer entre nosotros, a tener un puesto en nuestras mesas y asambleas, en nuestras preocupaciones y ocupaciones, en nuestras plazas y ciudades? Parece continuar resonando esa pregunta fratricida: acaso ¿soy guardián de mi hermano? (cf. Gn 4,9).
En el umbral de esa casa aparecen las divisiones y enfrentamientos, la agresividad y los conflictos que golpearán siempre las puertas de nuestros grandes deseos, de nuestras luchas por la fraternidad y para que cada persona pueda experimentar desde ya su condición y dignidad de hijo.
Pero a su vez, en el umbral de esa casa brillará con toda claridad, sin elucubraciones ni excusas que le quiten fuerza, el deseo del Padre: que todos sus hijos tomen parte de su alegría; que nadie viva en condiciones no humanas como su hijo menor, ni en la orfandad, el aislamiento o en la amargura como el hijo mayor. Su corazón quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tm 2,4).
Es cierto, son tantas las circunstancias que pueden alimentar la división y la confrontación; son innegables las situaciones que pueden llevarnos a enfrentarnos y dividirnos. No podemos negarlo. Siempre nos amenaza la tentación de creer en el odio y la venganza como formas legítimas de brindar justicia de manera rápida y eficaz. Pero la experiencia nos dice que el odio, la división y la venganza, lo único que logran es matar el alma de nuestros pueblos, envenenar la esperanza de nuestros hijos, destruir y llevarse consigo todo lo que amamos.
Por eso Jesús nos invita a mirar y contemplar el corazón del Padre. Sólo desde ahí podremos redescubrirnos cada día como hermanos. Sólo desde ese horizonte amplio, capaz de ayudarnos a trascender nuestras miopes lógicas divisorias, seremos capaces de alcanzar una mirada que no pretenda clausurar ni claudicar nuestras diferencias buscando quizás una unidad forzada o la marginación silenciosa. Sólo si cada día somos capaces de levantar los ojos al cielo y decir Padre nuestro podremos entrar en una dinámica que nos posibilite mirar y arriesgarnos a vivir no como enemigos sino como hermanos.
«Todo lo mío es tuyo» (Lc 15,31), le dice el padre a su hijo mayor. Y no se refiere tan sólo a los bienes materiales sino a ser partícipes también de su mismo amor y compasión. Esa es la mayor herencia y riqueza del cristiano. Porque en vez de medirnos o clasificarnos por una condición moral, social, étnica o religiosa podamos reconocer que existe otra condición que nadie podrá borrar ni aniquilar ya que es puro regalo: la condición de hijos amados, esperados y celebrados por el Padre.
«Todo lo mío es tuyo», también mi capacidad de compasión, nos dice el Padre. No caigamos en la tentación de reducir nuestra pertenencia de hijos a una cuestión de leyes y prohibiciones, de deberes y cumplimientos. Nuestra pertenencia y nuestra misión no nacerá de voluntarismos, legalismos, relativismos o integrismos sino de personas creyentes que implorarán cada día con humildad y constancia: venga a nosotros tu Reino.
La parábola evangélica presenta un final abierto. Vemos al padre rogar a su hijo mayor que entre a participar de la fiesta de la misericordia. El evangelista no dice nada sobre cuál fue la decisión que este tomó. ¿Se habrá sumado a la fiesta? Podemos pensar que este final abierto está dirigido para que cada comunidad, cada uno de nosotros pueda escribirlo con su vida, con su mirada y actitud hacia los demás. El cristiano sabe que en la casa del Padre hay muchas moradas, sólo quedan afuera aquellos que no quieran tomar parte de su alegría.
Queridos hermanos, quiero darles las gracias por el modo en que dan testimonio del evangelio de la misericordia en estas tierras. Gracias por los esfuerzos realizados para que sus comunidades sean oasis de misericordia. Los animo y aliento a seguir haciendo crecer la cultura de la misericordia, una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea su sufrimiento (cf. Carta ap. Misericordia et misera, 20). Sigan cerca de los pequeños y de los pobres, de los que son rechazados, abandonados e ignorados, sigan siendo signo del abrazo y del corazón del Padre.
Que el Misericordioso y el Clemente —como lo invocan tan a menudo nuestros hermanos y hermanas musulmanas— los fortalezca y haga fecundas las obras de su amor.
Saludo final del Papa
A la conclusión de esta Eucaristía, deseo nuevamente bendecir al Señor que me ha permitido realizar este viaje para ser, ante ustedes y con ustedes, servidor de la Esperanza.
Agradezco a Su Majestad el Rey Mohammed VI su invitación, como también a las Autoridades y todas las personas que han colaborado para el buen desarrollo de este viaje.
Gracias a mis hermanos en el episcopado, los Arzobispos de Rabat y Tánger, como también a los sacerdotes, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos que están aquí en Marruecos como servidores de la vida y de la misión de la Iglesia. Gracias a ustedes, queridos hermanos y hermanas, por todo lo que han hecho para preparar este viaje y por todo lo que hemos podido compartir desde la fe, la esperanza y la caridad.
Con estos sentimientos de gratitud, deseo nuevamente animarlos a perseverar en el camino del diálogo con nuestros hermanos y hermanas musulmanas y a colaborar también a que se haga visible esa fraternidad universal que tiene su fuente en Dios. Que sean aquí los servidores de la esperanza, que el mundo tanto necesita.
Y, por favor, no se olviden de rezar por mí.

MÍTINES Y PROCESIONES ¿A DÓNDE VAMOS?

col gerardo
Sin darnos cuenta nos han metido las elecciones y los mítines en unas semanas en las que los cristianos celebramos la muerte y Resurrección de Jesús. Parece que en esos mismas días van a existir los mítines de los partidos políticos ante las próximas elecciones. Pero no hay problema, que para todo hay tiempo. Y en último caso… ¿Qué elegimos? ¿A dónde vamos?
De momento podemos tener unos días con más tiempo para pensar; Y pensar por nosotros mismos. Ni los mítines ni los sermones nos han de atraer sin que estemos convencidos.
El silencio y la reflexión nos vienen muy bien. Y no son cosas tan opuestas, porque celebramos el compromiso de Jesús por hacer una humanidad nueva. Buena razón para votar a uno u otro partido; si nos mueven a hacer una sociedad nueva: sin miseria, sin ignorancia, sanando el dolor, creando una sociedad de hermanos, acogiendo a todos, en la paz y la justicia. Haciendo un mundo en el que no haya crucificados por ninguna causa y de ninguna manera.
Tienen también el peligro de un parecido: los mítines y las procesiones. Es oír, ver, pero sin implicarnos en la sociedad. Buen motivo el testimonio de Jesús para que nos animemos a participar desde un partido u otro según sea en beneficio de toda la humanidad. Y los que se presenten que tengan muy claro: que es un servicio-real- a los demás; sin esperar sacar nada, sin beneficio; solamente por servir. Al servicio del pueblo: escuchando y sirviendo.
No sería bueno que en uno u otro caso nos dediquemos a mirar; O que sea simplemente tarea de un rato más o menos largo. Necesitamos, en todo, profundidad, implicación, compromiso…
Hay muchas personas que no van a poder participar ni en los mítines ni en las procesiones: enfermos, trabajadores, ancianos, presos…. Ojalá, en las dos celebraciones, sean éstos el eje de nuestra reflexión.
Los costaleros que llevan los pasos, que de verdad sean costaleros de las personas necesitadas; que carguemos con ellos y que lo mismo hagamos en la política: que la preocupación por los pobres sea prioritaria en nuestro voto.
En unos y otros actos vamos a oír muchas trompetas y altavoces con himnos partidistas. Cada uno participará en lo que crea mejor. Se pueden participar en las dos cosas. Otros se irán de vacaciones y se separarán de los distintos actos.
Yo sencillamente, quiero ir a las celebraciones de la iglesia -las rituales-, -las de dentro del templo- en las que celebramos la muerte y resurrección de Jesús, porque espero el día nuevo -no del triunfo de un partido- sino de una humanidad nueva: La de Jesús Resucitado. Pero también me leeré los programas de los partidos. Al final, resulta que no son cosas tan dispares.

¿POR QUÉ LA IGLESIA OFICIAL SE NIEGA A DISCUTIR SOBRE LA SEXUALIDAD Y LA LEY DEL CELIBATO?

col boff

Es innegable el valor del Papa Francisco al enfrentar abiertamente la cuestión de la pedofilia dentro de la Iglesia. Ha impulsado la entrega de los pedófilos, curas, religiosos y cardenales a la justicia civil para ser juzgados y castigados. En el encuentro de Roma para la Protección de los Menores a finales de febrero de 2019, el Papa impuso 8 determinaciones entre las cuales estaban la “pedofilia cero” y “la protección de las víctimas de abuso”.
El Papa señala la llaga principal: “el flagelo del clericalismo, que es el terreno fértil para todas estas abominaciones”. Clericalismo significa aquí la concentración de todo el poder sagrado en el clero, con exclusión de otros estamentos, que se juzga por encima de cualquier sospecha y crítica. Ocurre que algunos clérigos usan ese poder, que de por sí debería irradiar confianza y reverencia, para abusar sexualmente de menores.
Sin embargo, a mi modo de ver, el Papa actual y los anteriores, por razones que más abajo intento esclarecer, no han llevado la cuestión de la sexualidad y la ley del celibato hasta el fondo.
En cuanto a la sexualidad hay que reconocer que la Iglesia-gran-institución-piramidal ha alimentado históricamente una actitud de desconfianza y muy negativa ante ella. La Iglesia es rehén de una visión errónea, proveniente de la tradición platónica y agustiniana. San Agustín veía la actividad sexual como el camino por el cual entra el pecado original. Por él, de nacimiento, cada ser humano se hace portador de una mancha, de un pecado, sin culpa personal, en solidaridad con el pecado de los primeros padres.
Celibato
Cuanto menos sexo procreativo, menos “massa damnata” (masa condenada). La mujer, por ser engendradora, introduce en el mundo el mal originario. Por ello se le negaba la plena humanidad. Era llamada “mas” que en latín significa “hombre no completo”. Todo anti-feminismo y machismo en la Iglesia romano-católica encuentran aquí su presupuesto teórico.
De aquí el alto valor atribuido al celibato, porque, no habiendo relación sexual-genital con una mujer, no nacerán hijos e hijas. Así no se transmite el pecado original.
En los análisis y condenas que se han hecho sobre la pedofilia todavía no se ha discutido el problema subyacente: la sexualidad. El ser humano no tiene sexo. Todo él es sexuado en cuerpo y alma. Es tan esencial que por él pasa la continuidad de la vida. Pero se trata una realidad misteriosa y extremadamente compleja.
Tenemos a ver con una realidad misteriosa y profundamente compleja. La reflexión oficial hasta hoy nunca se confrontó positivamente con aquellos que debidamente se han ocupado de la sexualidad como Freud, Jung, Adler, Fromm, Winnicott, Lacan, Rollo May, Simone de Bouvoir, Ana Freud, Rose Marie Muraro, Janette Paris entre tantos y tantas. La Iglesia y la teología tendrían mucho que aprender con estas contribuciones, sin todavía renunciar a eventuales críticas.
De manera general, podemos decir que en el campo cristiano católico no se han elaborado aún una utopía, un proyecto sobre la sexualidad humana. Predominó el discurso moralista y sospechoso que ha significado sufrimiento y angustia a muchos cristianos y parejas. El documento del Papa Francisco Amoris Laetitiae va en esta línea. Pero hay que profunidizar mucho más en el sentido de ofrecer una visión evangélica y positiva sobre esta realidad con la cual todos tenemos que ver.
El pensador francés Paul Ricoeur, que reflexionó mucho filosóficamente sobre la teoría psicoanalítica de Freud, escribió: “La sexualidad, en el fondo, permanece tal vez impermeable a la reflexión e innacesible al dominio humano; tal vez esa opacidad hace que ella no pueda ser reabsorbida en una ética ni en una técnica” (Revista Paz y Tierra n. 5 de 1979, p. 36). Ella vive entre la ley del día donde prevalecen los comportamientos establecidos y la ley de la noche donde funcionan las pulsiones libres. Sólo una ética del respeto hacia el otro sexo y el autocontrol permanente de esa energía volcánica pueden transformarla en expresión de afecto y de amor, y no en una obsesión.
Sabemos cuan insuficiente es la formación para la integración de la sexualidad que se da a los curas en los seminarios. Se hace lejos del contacto normal con las mujeres, lo que produce cierta atrofia en la construcción de la identidad. ¿Por qué Dios creó a la humanidad como hombre y mujer (Gn1, 27)? No fue en primer lugar para engendrar hijos sino para que no estuviesen solos, para que fueran compañeros (Gn 2,18).
Las ciencias de la psique nos han dejado claro que el hombre solo madura bajo la mirada de la mujer y la mujer bajo la mirada del hombre. Hombre y mujer son completos pero recíprocos y se enriquecen mutuamente en la diferencia.
El sexo genético-celular muestra que la diferencia entre hombre y mujer en términos de cromosomas se reduce solamente a un cromosoma. La mujer posee dos cromosomas XX y el hombre un cromosoma X y otro Y. De donde se deduce que el sexo-base es el femenino (XX), siendo el masculino (XY) una diferenciación de él. No hay pues un sexo absoluto, sino solo uno dominante. En cada ser humano, hombre y mujer, existe “un segundo sexo”. En la integración del “animus” y del “anima”, o sea, de las dimensiones de lo femenino y de lo masculino presentes en cada persona, se gesta la madurez humana y sexual.
Celibato
En este proceso no está excluido el celibato. Puede ser una opción legítima, pero en la Iglesia católica es impuesto como condición previa para ser sacerdote o religioso. Por otro lado, el celibato no puede nacer de una carencia de amor, sino de una superabundancia de amor a Dios, que se transborda a los otros, en especial a los más carentes de afecto.
¿Por qué la Iglesia romano-católica no deroga la ley del celibato? Porque es contradictorio con su estructura. Ella es, socialmente, una institución total, autoritaria, patriarcal, machista y jerarquizada. Una Iglesia que se estructura en torno al poder sagrado cumple lo que C. G. Jung denunciaba: “donde predomina el poder ahí no hay amor ni ternura”. Es lo que ocurre con el machismo y la rigidez, en parte, en la Iglesia. Para corregir este desvío, el Papa Francisco no se cansa de predicar “la ternura y el encuentro afectuoso” que implican una integración de la sexualidad y un apoyo al celibato. Pero así como está el celibato es funcional a la Iglesia clerical, sola y solitaria.
De perdurar este tipo de Iglesia no esperemos la abolición de la ley del celibato. Es útil para ella pero no para los fieles.
¿Y dónde queda el sueño de Jesús de una comunidad fraternal e igualitaria? Si se viviera, cambiaría todo en la Iglesia.

Leonardo Boff
Religión Digital
*Leonardo Boff y Rose Marie Muraro escribieron Femenino & Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias, Record 2010.

La semana en clave de derechos humanos


Inmigrantes2“El que levanta un muro termina prisionero del muro que levantó”. Los mensajes del Papa Francisco sobre inmigración durante su entrevista en Salvados han dado mucho que hablar. Cuando le preguntaron qué les diría a los católicos españoles que rechazan la inmigración, contestó: “Que lean el Evangelio y sean coherentes”.··· Ver noticia ···

El arzobispo de Tánger valora el viaje del Papa a Marruecos. Santiago Agrelo: “Eu­ro­pa no solo tie­ne que ce­rrar puer­tas. Pue­de ayu­dar a que la mi­gra­ción se reduzca”


AgreloEl Papa dijo de los mi­gran­tes que le sor­pren­de la fe que tie­nen, la es­pe­ran­za que man­tie­nen es­pe­ran­do una opor­tu­ni­dad para pa­sar la fron­te­ra. “No que­da más que la ora­ción para que se con­vier­tan los go­ber­nan­tes, y sean más hu­ma­nos ante este fe­nó­meno”
Los fe­nó­me­nos mi­gra­to­rios pro­vo­can alar­ma y te­mor, a me­nu­do fo­men­ta­dos y ex­plo­ta­dos con fi­nes po­lí­ti­cos. De esta ma­ne­ra se está ex­ten­dien­do una men­ta­li­dad xe­nó­fo­ba, de cie­rre y de au­to­rre­fle­xión, a la que hay que reac­cio­nar con de­ci­sión··· Ver noticia ·

La homosexualidad como falta de respeto

José María Castillo 
Castillo1Yo supongo que la firmeza, la insistencia y hasta la agresividad, con que no pocos “hombres de Iglesia” se oponen y hasta se enfrentan a las personas homosexuales, es una forma de pensar y de actuar que quienes se comportan así, no han pensado suficientemente el daño que le hacen a muchos seres humanos y, con demasiada frecuencia, también a la Iglesia.
Digo que les hacen daño a muchos seres humanos por la sencilla razón de que, en la sociedad en que vivimos, existe una mentalidad, bastante extendida, que ve en la homosexualidad una “perversión” o una “enfermedad”. Y ambas cosas relacionadas – sobre todo entre gente “chapada a la antigua” – como algo degradante, humillante y despreciable. Calificativos que destrozan, en su intimidad, a quienes los tienen que soportar.
Este destrozo se produce, sobre todo, porque el individuo, que se ve calificado como un “maricón” (o “maricona”), si es que quiere verse respetado y apreciado, no tiene más remedio que ocultar su propia identidad. Es decir, tiene que pasarse la vida entera fingiendo, ocultando y, en algunos casos (según las circunstancias y la manera de ser de cada cual), hasta mintiendo. Con la confusión, la oscuridad, las dudas y el desagradable sentimiento de verse rechazado e incluso despreciado hasta límites y en condiciones que seguramente no imaginamos. Evidentemente, es una “canallada” condenar a una persona a que viva así. Y bien sabe Dios que la religión y muchos de sus funcionarios tienen bastante responsabilidad en que las cosas estén como están, en lo que respecta a este problema.
Las personas que van por la vida empeñados en “curar” o “corregir” a los homosexuales deberían pensar en serio que, seguramente, quienes más necesitan curarse o corregirse son ellos mismos. De forma que, en vez de mandar a los otros al psiquiatra, tendrían que ser ellos los primeros en ir para que el psiquiatra los cure. Porque, en realidad, el más desquiciado es el que emite un juicio negativo y dañino sobre seres humanos, que se tendría que emitir igualmente sobre los monos, los leones, las mariposas, el puerco espín y una notable variedad de especies animales, de las que se sabe con seguridad que viven con toda naturalidad lo mismo la heterosexualidad que la homosexualidad. Esto está estudiado al detalle. Y ha sido bien explicado por los especialistas más eminentes.
Sin duda alguna, la sexualidad es variable y se concreta en modalidades distintas, que, si se da y se reproduce, tanto en seres humanos como en otras especies de animales vivientes, lo más lógico es pensar que esta experiencia fundamental se puede vivir en concreciones y experiencias distintas. Si la naturaleza nos ha hecho así a los seres vivientes, respetemos la realidad tal cual es.
¿Cómo es posible que, sabiendo esto, haya gente tan trastornada que se obsesiona con la idea de que lo más urgente, en este momento, es curar a las personas homosexuales? ¿No se han enterado todavía que no es lo mismo la “sexualidad” que la “genitalidad”? Si no saben estas cosas tan elementales, ¿cómo se ponen a “pontificar”, aprobando a unos o rechazando a otros, sin saber lo que dicen?
Lo indignante es que ahora haya en la Iglesia no pocos clérigos que se parten la cara por limpiar la sociedad de homosexuales, al tiempo que se callan ante los corruptos, los embusteros y los que descaradamente nos quieren imponer una sociedad en la que unos pocos potentados se impongan a millones de criaturas que no pueden tirar de la vida ante tantas injusticias como las que estamos viviendo. Y hasta parece que hay quieren seguir haciendo lo que se ha hecho hasta ahora, aunque sea de forma más disimulada y hasta con buenas apariencias.