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sábado, 27 de julio de 2013

Francisco de la sangre de Cristo


El papa de los pobres en el epicentro de la pobreza. Francisco en Rocinha, oliendo la miseria, pisando pobreza. Con el corazón de padre y pastor roto. En las periferias. Aquí donde se palpa la indignidad fruto de la injusticia. En Rocinha para comulgar con la carne de Cristo, como llama a los pobres.
Para dejar claro a los poderes del mundo que su Iglesia, la Iglesia de Francisco no los va a dejar tirados, va a dar la cara por ellos. Y no sólo con buenas palabras. Porque obras son amores y las palabras alivian pero sólo los hechos salvan.
Se expone mucho Francisco. Los grandes poderes ya se la tienen jurada. No aguantan que una autoridad moral planetaria los deje en evidencia. Ya empiezan a llamarlo agitador. Ya comienzan a decir que vende humo populista y demagogia.
Átate los machos papa de los pobres, porque éstos no se andan con chiquitas. Pobre papa crucificado dos veces: dentro por los cómplices y fuera por los zabulone planetarios que nadan en oro y abundancia a costa de la miseria de sus hermanos.
Ya sabes cual fue el fin de los profetas y del profeta de Nazaret. Es el precio que suelen pagar los defensores de las víctimas. Ten cuidado, Papa bueno y risueño, porque los victimarios no perdonan.
Pero bien sabes que los pobres solo tienen a Dios y a ti. Los pobres que son, como decían los santos padres, vicarios de Dios. Y tú, vicario de los pobres.
Es tu sino. La providencia te eligió. Dios te llamó a dar voz a los tirados en las cunetas de la vida. Tu serás su ángel. No dejes nunca de escuchar los gritos desgarrados del pueblo que sufre y llora en silencio. Sin salir en los medios. Visibilízalos tú, como te pidió la pareja que te dio la bienvenida en Rocinha.
Sacude con sus gritos nuestras conciencias adormecidas. No nos dejes en paz. Pon todas tus divisiones del amor en marcha y en posición de combate. Porque sólo así seremos dignos seguidores del Nazareno. Sólo así seremos buenos samaritanos. No dejes, Francisco, que los pobres se ahoguen en medio del silencio de los buenos. Porque ese silencio los condena

La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo


Delicadeza, sencillez, cercanía, respeto y cordialidad son las actitudes que ha mostrado el papa Francisco en su visita a Río de Janeiro en el contexto de la Jornada Mundial de la Juventud. Su primer discurso oficial dentro del país de acogida es emblemático en ese sentido. Con espíritu afable expresó “He aprendido que, para tener acceso al pueblo brasileño, hay que entrar por el portal de su inmenso corazón; permítanme, pues, que llame suavemente a esa puerta. Pido permiso para entrar y pasar esta semana con ustedes”.
Y en su primer mensaje sobre la juventud, hizo a un lado tanto la retórica de los discursos alarmistas (que absolutizan la quiebra de valores entre los jóvenes), como la tendencia de los que adulan esta etapa de la vida, llegando al menosprecio de otros momentos también importantes del desarrollo de la existencia humana. Ya antes, en declaraciones a periodistas, había expresado que se debe ir a una cultura de la inclusión, del encuentro. Y en seguida argumentaba que “un pueblo no tiene futuro si no va adelante con los dos extremos: con los jóvenes porque tienen la fuerza y con los ancianos porque tienen la sabiduría de la vida”.
El papa Francisco ha señalado enfáticamente que la realidad de la juventud impone grandes retos. Antes de su llegada, en las históricas protestas de junio, que reunieron a más de un millón de jóvenes en varias ciudades de Brasil, se puso de manifiesto la indignación juvenil, cuando plantearon que, en lugar de financiar estadios para el Mundial de Fútbol 2014, se invirtiera en reformar el sistema de transporte, salud y educación. Más recientemente, por otra parte, en una Encuesta Iberoamericana de Juventudes, se revela que la delincuencia y la violencia son el principal problema que afecta a los jóvenes iberoamericanos. Esa respuesta predomina en todas las subregiones y países consultados, por encima de otros problemas como el empleo, la economía o el acceso a la educación, la salud y la justicia.
En su primer discurso, el papa “Chico” –como se le ha llamado por los jóvenes durante esta jornada mundial- recoge estas problemáticas y sus respectivas reivindicaciones. Al afirmar que la juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo, no está proponiendo una frase más de la retórica aduladora de los jóvenes. No se trata de un simple elogio, sino el reconocimiento de un gran potencial para el presente y el futuro de nuestras sociedades. Potencial, cuya puesta en práctica implica grandes compromisos. El Obispo de Roma ha enunciado los siguientes: favorecer las condiciones materiales y espirituales para el pleno desarrollo de las juventudes; darles una base sólida sobre la que puedan construir su vida; garantizarles seguridad y educación para que lleguen a ser lo que pueden ser; transmitirles valores duraderos por los que valga la pena vivir; asegurarles un horizonte trascendente para su sed de auténtica felicidad y su creatividad en el bien; dejarles en herencia un mundo que corresponda a la medida de la vida humana; y despertar en esas juventudes las mejores potencialidades para que sean protagonistas de un mundo más justo, solidario y fraterno.
Cierto es, que para muchos jóvenes el presente y el futuro han dejado de ser lugares de promesa y se han convertido en espacios de amenaza que suscitan incertidumbre, preocupación y miedo. El papa Francisco ha planteado como antídotos para transformar esas realidades negativas, tres actitudes fundamentales: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría. Expliquemos brevemente desde la homilía del papa pronunciada en el Santuario de Aparecida.
Frente al desaliento y la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios (éxito, dinero, poder), se plantea la necesidad de mantener la esperanza, sembrando los valores inmateriales que son la generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, y alegría. Valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana, pero también en el corazón espiritual y en la memoria de los pueblos.
Frente a las dificultades, incertidumbres y tropiezos, hay que dejarse sorprender por el amor de Dios. Confiarse en que “Dios guarda lo mejor para nosotros”. Dios es fuerza de ánimo, sentido de vida y esperanza en un mundo que no deseche a nadie, sino que valora e incluya. Finalmente, frente al cansancio, el vacío y la tristeza, el papa exhortó a recuperar la alegría. “El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo”. La alegría y el gozo se recuperan cuando las personas se dejan habitar y acompañar por el misterio de Dios, cuando se dejan sorprender por el amor de Dios, cuando desarrollan vida interior (diálogo, empatía, cordialidad).
Esperanza, sorpresa y alegría han causado las expectativas del papa con respecto a la Jornada Mundial de la Juventud. Lo dijo con claridad y sencillez: “De la Jornada de la Juventud espero lío. Quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos (…) Pienso que esta civilización mundial se pasó de ‘rosca’, porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida (jóvenes y ancianos) que son las promesas de los pueblos”.
Sus palabras sonaron como aquellas pronunciadas por Jesús, en unas circunstancias también difíciles: “Vine a traer fuego a la tierra, y, ¡cómo desearía que ya estuviera ardiendo!” (Lc 12,49

Francisco es un revolucionario como lo fue Jesús de Nazaret

El papa Francisco saluda a cientos de peregrinos desde el papamóvil por una vía de Río de Janeiro (Brasil). Renunció a las medidas de seguridad para acercarse más a la gente. “No traigo oro ni plata, sino algo más valioso, a Cristo”, dijo. EFE
Francisco saluda a cientos de peregrinos desde el papamóvil por una vía de Río de Janeiro (Brasil). Renunció a las medidas de seguridad para acercarse más a la gente. “No traigo oro ni plata, sino algo más valioso, a Cristo”, dijo. EFE
La derechona empieza enseñarle la patita al Papa Francisco. “Su Santidad -según puede leerse hoy en Intereconomía- debería tener más cuidado”. “No puede olvidar, ni obviar, la importancia de una persona que está regentando el Vaticano, que es la figura más importante de una religión en la que creen millones de personas en todo el mundo (…)”.
Riesgos injustificados
Continúa el rapapolvo de los inquisidores: “Una cosa es romper moldes o normas establecidas, y otra muy distinta es correr riesgos injustificados. Las imágenes que veíamos ayer de una multitud acercándose al Papa podría haber acabado en una gran tragedia. Una tragedia que los católicos no se merecen”.
Aviso a navegantes
Y hay un aviso, o una amenaza, a navegantes: “Francisco debe (…) no olvidar su función en el mundo, que debe ser proteger y mantener la Iglesia católica, apostólica, romana en el altísimo nivel que debe estar. Con su novedosa actitud está consiguiendo fidelizar a más gente, pero lo puede perder todo si no pone precaución suficiente ante los males que le pueden acechar”

Peineta y besamanos

No soporta esta derechona -ungida de peineta y besamanos- a Francisco. Creían los reaccionarios y los meapilas que el nuevo Pontífice era un bobo bien intencionado al que le había tocado el gordo eclesiástico vía paloma del Espíritu Santo.Y ha salido por fin un Papa que, en efecto, ha rescatado -lo está haciendo a toda velocidad- los orígenes del cristianismo.

Epulón y Lázaro

Es un Papa que ha releído el Evangelio. Es un Papa que sabe que Jesús de Nazaret fue asesinado en la cruz por difundir -pongamos por caso- la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Y es un Papa revolucionario, como lo fuera Jesús de Nazaret, quien plantó cara a los fariseos hipócritas y a los jefes del establishment de la época, incluídos los romanos y los mercaderes del templo.

En una favela

Sí y eso les repatea a los católicos neoliberales y conservadores. Francisco, incansable, apoya a los indignados y estimula a los jóvenes a protestar contra la corrupción, En una favela de Río de Janeiro, habló el Papa y su mensaje se extendió en todo el mundo.
El papa Francisco saluda a fieles a su llegada a la favela Varginha en Río de Janeiro. EFE
El Papa, a su llegada a la favela Varginha en Río de Janeiro. EFE
Quien no tiene más que la miseria
Este fue su sermón de la montaña: “Ningún esfuerzo de pacificación será duradero para una sociedad que ignora, margina y abandona en la periferia a una parte de sí misma. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que la pobreza”.

La derechona está que trina

La derechona está que trina, y es comprensible. Alejo Vidal-Quadras, militante y dirigente del PP -políticamente sector halcón- ha publicado un artículo titulado Confusión papal de conceptos. Cita a su admirado y fallecido Hayek, gurú del neoliberalismo, contraponiéndolo a las teorías de Francisco.
Vidal-Quadras y los teólogos subversivos
Y advierte Vidal-Quadras al Papa que “se corre el peligro de que teólogos subversivos como Leonardo Boff anuncien que con Francisco ha vuelto la Teología de la Liberación.” Ignora tal vez el político popular que la Teología de la Liberación es la precursora de los cambios profundos que ha puesto en marcha Francisco. Para bien de la Iglesia católica y, sobre todo, para bien de los más débiles y de los más pobres.
Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

El papa de la libertad de espíritu y de la razón cordial


Una de las mayores conquistas de la persona humana en su proceso de individuación es la libertad de espíritu. La libertad de espíritu es la capacidad de ser doblemente libre: libre de los mandamientos, normas, estándares y protocolos que fueron inventados por la sociedad y las instituciones para uniformar comportamientos y moldear personalidades según tales determinaciones. Y fundamentalmente significa ser libre para ser auténtico, pensar con su propia cabeza y actuar de acuerdo a su norma interior, madurada a lo largo de toda la vida, en resistencia y tensión con esos mandatos.
Y esta es una lucha titánica, pues todos nacemos dentro de ciertas determinaciones que son independientes de nuestra voluntad, sea en la familia, en la escuela, en el círculo de amigos, en la religión y en la cultura que dan forma a nuestros hábitos. Todos estos elementos actúan como superyós que pueden ser limitantes y en algunos casos hasta castradores. Lógicamente, estos límites tienen una función reguladora importante. El río llega al mar porque tiene márgenes y límites, pero estos también pueden represar las aguas que deberían fluir; entonces se salen por los lados y se convierten en charcos.
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Las actitudes y los comportamientos sorprendentes del actual obispo de Roma, como a él le gusta presentarse, comúnmente llamado Papa Francisco, nos evocan esta categoría tan determinante de la libertad de espíritu.
Normalmente, el cardenal nombrado papa pronto encarna el estilo clásico, hierático y sacral de los papas, ya sea en la vestimenta, en los gestos, en los símbolos del poder sagrado y supremo, y en el lenguaje. Francisco, dotado de una gran libertad de espíritu, ha hecho lo contrario: ha adaptado la figura del Papa a su estilo personal, a sus hábitos y a sus convicciones. Todo el mundo conoce las rupturas que ha introducido sin mayor ceremonia.
Se aligeró de todos los símbolos de poder, especialmente de la cruz de oro y piedras preciosas y de esa pequeña capa (mozzetta) que llevaban los otros, llena de brocados y joyas, otrora símbolo de los emperadores romanos paganos. Sonriente dijo al secretario que quería ponerla sobre sus hombros: “guárdela porque el carnaval ha terminado”. Se viste con mayor sobriedad, de blanco, con sus zapatos negros habituales y, por debajo, con sus pantalones, negros también. Prescinde de todos los servicios asignados al Pastor supremo de la Iglesia, empezando por el palacio papal que ha reemplazado por una hospedería eclesiástica, y come con los demás huéspedes. Piensa antes en Pedro, que era un rudo pescador, o en Jesús, que según el poeta Fernando Pessoa, «no sabía nada de contabilidad ni consta que tuviera biblioteca» pues era un «factótum» y un simple campesino mediterráneo. Se siente sucesor del primero y representante del segundo. No quiere que le llamen Su Santidad, porque se siente «hermano entre hermanos», ni quiere presidir la Iglesia en el rigor de la ley canónica, sino en la caridad, que es cálida.
En su viaje a Brasil no ha hecho espectáculo, aquí está su libertad de espíritu: desea como transporte un vehículo popular, un jeep cubierto para poder moverse a través la multitud, se detiene para abrazar a los niños, para beber un poco de mate, para intercambiar su solideo papal blanco por otro medio chafado que le ofrece un fiel. Durante la ceremonia oficial de bienvenida del gobierno, que sigue un estricto protocolo, después del discurso se dirige a la presidenta Dilma Rousseff y la besa para consternación del maestro de ceremonias. Y hay muchos otros ejemplos.
Esta libertad de espíritu trae un brillo innegable hecho de ternura y vigor, las características personales de san Francisco de Asís. Se trata de una persona de gran entereza. Estas actitudes personales serenas y fuertes muestran un hombre de gran ternura que ha realizado una síntesis personal significativa entre su ser interior y su yo consciente. Es lo que se espera de un líder, sobre todo religioso. Evoca al mismo tiempo ligereza y seguridad.
Esta libertad de espíritu se ve reforzada por el espléndido rescate que hace de la razón cordial. La mayoría de los cristianos están cansados de doctrinas y se muestran escépticos ante las campañas contra los enemigos reales o imaginarios de la fe. Todos estamos impregnados hasta la médula de la razón intelectual, funcional, analítica y eficiente. Ahora viene alguien que en todo momento habla desde el corazón, como lo hizo en su discurso a la comunidad de la favela de la Varginha o en la isla de Lampedusa. En el corazón es donde mora el sentimiento profundo por los demás y por Dios. Sin el corazón las doctrinas son frías y no plantean ninguna pasión. Ante los supervivientes venidos de África, confiesa: «Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de ‘sufrir con’: la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar». Sentencia con sabiduría: «La medida de la grandeza de una sociedad viene dada por la forma como trata a los más necesitados».
Según esta medida, la sociedad global es un pigmeo, anémica y cruel.
La razón cordial es más eficaz en la presentación del sueño de Jesús que cualquier doctrina erudita y convierte a su principal mensajero, Francisco de Roma, en una figura fascinante que llega al corazón de los cristianos y de otras personas.
Leonardo Boff acaba de publicar Francisco de Asís y Francisco de Roma, Mar de Ideas, Río 2013, que pronto será también publicado en español.

jueves, 25 de julio de 2013

Palabras de Francisco


Queridos hermanos y hermanas:
¡Qué alegría venir a la casa de la Madre de todo brasileño, el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida! Al día siguiente de mi elección como Obispo de Roma fui a la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, con el fin de encomendar a la Virgen mi ministerio como Sucesor de Pedro. Hoy he querido venir aquí para pedir a María, nuestra Madre, el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud, y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano.
Quisiera ante todo decirles una cosa. En este santuario, donde hace seis años se celebró la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, ha ocurrido algo muy hermoso, que he podido constatar personalmente; ver cómo los obispos —que trabajaban sobre el tema del encuentro con Cristo, el discipulado y la misión— se sentían alentados, acompañados y en cierto sentido inspirados por los miles de peregrinos que acudían cada día a confiar su vida a la Virgen: aquella Conferencia ha sido un gran momento de Iglesia.
Y, en efecto, puede decirse que el Documento de Aparecida nació precisamente de esta urdimbre entre el trabajo de los Pastores y la fe sencilla de los peregrinos, bajo la protección materna de María. La Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide; «Muéstranos a Jesús». De ella se aprende el verdadero discipulado. He aquí por qué la Iglesia va en misión siguiendo siempre la estela de María.
Hoy, en vista de la Jornada Mundial de la Juventud que me ha traído a Brasil, también yo vengo a llamar a la puerta de la casa de María —que amó a Jesús y lo educó— para que nos ayude a todos nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, padres y educadores, a transmitir a nuestros jóvenes los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno. Para ello, quisiera señalar tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría.
1. Mantener la esperanza. La Segunda Lectura de la Misa presenta una escena dramática: una mujer —figura de María y de la Iglesia— es perseguida por un dragón —el diablo— que quiere devorar a su hijo. Pero la escena no es de muerte sino de vida, porque Dios interviene y pone a salvo al niño (cf. Ap12,13a-16.15-16a). Cuántas dificultades hay en la vida de cada uno, en nuestra gente, nuestras comunidades. Pero, por más grandes que parezcan, Dios nunca deja que nos hundamos.
Ante el desaliento que podría haber en la vida, en quien trabaja en la evangelización o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza. Tengan siempre en el corazón esta certeza: Dios camina a su lado, en ningún momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón. El «dragón», el mal, existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza.
Cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza; el dinero, el éxito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros. Queridos hermanos y hermanas, seamos luces de esperanza. Tengamos una visión positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los jóvenes, ayudémoslos a ser protagonistas de la construcción de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad. Ellos no sólo necesitan cosas.
Necesitan sobre todo que se les propongan esos valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo. Casi los podemos leer en este santuario, que es parte de la memoria de Brasil; espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegría; son valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana.
2. La segunda actitud; dejarse sorprender por Dios. Quien es hombre, mujer de esperanza —la gran esperanza que nos da la fe— sabe que Dios actúa y nos sorprende también en medio de las dificultades. Y la historia de este santuario es un ejemplo; tres pescadores, tras una jornada baldía, sin lograr pesca en las aguas del Río Parnaíba, encuentran algo inesperado; una imagen de Nuestra Señora de la Concepción. ¿Quién podría haber imaginado que el lugar de una pesca infructuosa se convertiría en el lugar donde todos los brasileños pueden sentirse hijos de la misma Madre?
Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio que acabamos de escuchar. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios. Alejados de él, el vino de la alegría, el vino de la esperanza, se agota. Si nos acercamos a él, si permanecemos con él, lo que parece agua fría, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con él.
3. La tercera actitud: vivir con alegría. Queridos amigos, si caminamos en la esperanza, dejándonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jesús, ya hay alegría en nuestro corazón y no podemos dejar de ser testigos de esta alegría. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompaña. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos, por nosotros, como la reina Esther en la Primera Lectura (cf. Est 5,3).
Jesús nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cuánto nos ama, nuestro corazón se «inflamará» de tanta alegría que contagiará a cuantos viven a nuestro alrededor. Como decía Benedicto XVI. «El discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro» (Discurso Inaugural de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo 2007: Insegnamenti III/1 [2007], p. 861).
Queridos amigos, hemos venido a llamar a la puerta de la casa de María. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide; «Hagan todo lo que él les diga» (Jn 2,5). Sí, Madre nuestra, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría. Que así sea

Francisco propone un cristianismo alegre, sin cara de luto perpetuo


Francisco se opone a la legalización de las drogas y clama contra el narco
El Papa inicia su agenda oficial en Brasil con una misa en el santuario de Aparecida
En un hospital de Río de Janeiro (Brasil) dedicado al tratamiento de las drogodependencias, “un santuario particular del sufrimiento humano”, el papa Francisco reclamó un “acto de valor de la sociedad” contra “la plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte”.
Jorge Mario Bergoglio se mostró contrario a la legalización: “No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química. Es preciso afrontar los problemas que están en la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro”.
Por la mañana, rezó a María. Por la tarde, se metió en los charcos. La personalidad de Jorge Mario Bergoglio salió a relucir al afrontar un tema especialmente controvertido, un debate encendido entre quienes —como el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, o algunos exmandatarios latinoamericanos— defienden que la legalización sería un medio eficaz para debilitar las mafias y quienes, por el contrario, se oponen de forma frontal. El Papa dijo: “Hay muchas situaciones en Brasil, en el mundo, que necesitan atención, cuidado, amor, como la lucha contra la dependencia química. Sin embargo, lo que prevalece con frecuencia en nuestra sociedad es el egoísmo. ¡Cuántos mercaderes de muerte que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa!”.
Según el papa argentino, hay que tender la mano a quien ha caído en “el abismo de la dependencia.
Delante de algunos muchachos afectados por la adicción a las drogas, Francisco dijo que quería abrazarlos a todos, pero que “abrazar no es suficiente”. Según el papa argentino, hay que tender la mano a quien ha caído en “el abismo de la dependencia, tal vez sin saber cómo, y decirle: puedes levantarte, puedes remontar, te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres”.
Una vez más, el papa Francisco no da puntada sin hilo. Su primera jornada oficial —el martes lo dedicó a reuniones de trabajo con los obispos a los que ha encargado la reforma del Vaticano— estuvo cargada de simbolismo. Antes de visitar el hospital San Francisco de Asís de Río de Janeiro, presidió la misa en el santuario de Aparecida, patrona de Brasil. Una jornada, por tanto, dividida entre la oración y el trabajo a favor de los desfavorecidos. Desde el centro de la devoción mariana —donde se venera una pequeña virgen negra que según la leyenda fue encontrada en el siglo XVIII por unos pescadores— a las periferias del mundo, llenas de sufrimiento.
Hace seis años, un cardenal argentino lideró en el santuario de la virgen de Aparecida la redacción de un documento que pretendía devolver la Iglesia a la senda de Cristo, despojándola de los oropeles del poder y acercándola a la gente. El llamado documento de Aparecida dice, entre otras cosas, que “la Iglesia debe liberarse de todas las estructuras caducas que no favorecen la transmisión de la fe” y anima a los obispos a ser servidores del pueblo y no al contrario. A través de aquellas ideas reformistas, aquel obispo argentino se convirtió, tras la renuncia de Benedicto XVI, en el papa Francisco y ahora ha querido que su primer acto religioso dentro de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) sea precisamente aquí. “El cristiano no puede ser pesimista”, advirtió Jorge Mario Bergoglio durante la homilía, “no puede tener aspecto de quien está de luto perpetuo”.
Durante la homilía, Jorge Mario Bergoglio desarrolló una de las bases del documento de Aparecida: la Iglesia debe afrontar los retos del mundo moderno de forma positiva, sin miedo, dejando atrás la amenaza constante del infierno y el fuego eterno. “Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón. El dragón, el mal, existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el éxito, el dinero, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros. Seamos luces de esperanza. Tengamos una visión positiva de la realidad”.
Al principio de la homilía, que leyó en portugués, Francisco confió a los fieles una anécdota muy querida. En 2007, durante la redacción del documento de Aparecida, los obispos que participaban en la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe trabajaron en una sala situada bajo el santuario, oyendo los pasos y los rezos de los peregrinos. “Los obispos”, explicó, “se sintieron alentados, acompañados y en cierto sentido inspirados por los miles de peregrinos que acudían cada día a confiar su vida a la Virgen; aquella Conferencia fue un gran momento de la Iglesia”.
Se podría decir que aquel fue el momento en que Jorge Mario Bergoglio empezó a caminar hacia la silla de Pedro. Los obispos llegados de toda América vieron la forma de trabajar del entonces cardenal de Buenos Aires. El documento no se construía a partir de un texto base —confeccionado desde las alturas— sino de las propuestas de cada uno. La obsesión de Bergoglio era sacar a la Iglesia del ambiente viciado de las sacristías, de los lujos del Vaticano a las necesidades de la gente corriente. Aquel documento contiene frases que poseen una música y una letra muy parecida, por no decir idéntica, a los mensajes que Bergoglio lanza un día y otro también desde que fue elegido Papa y que se resumen en un par de frases pronunciadas en la homilía: “Los jóvenes no solo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que les propongamos los valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegría; son valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana”.

Guiño al Papa de un teólogo de la liberación

EN SU DIA DE DESCANSO EN BRASIL RECIBIO EL ULTIMO LIBRO DE LEONARDO BOFF, QUIEN ELOGIO AL PONTIFICE
Boff contó que Francisco podría rehabilitar a los más de 500 teólogos condenados por la Iglesia durante los años de Joseph Ratzinger y Karol Wojtyla, aunque considera que no lo hará mientras viva Benedicto XVI.
En uno de sus primeros pedidos en su día de descanso en Brasil, antes de dirigirse al santuario de Aparecida y encontrarse con los asistentes a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río, el Papa recibió el libro Francisco de Asís y Francisco de Roma, escrito por el teólogo y ex franciscano Leonardo Boff, en el que analiza la ruptura que el sumo pontífice está realizando en la Iglesia. “Le entregué el libro al arzobispo de Río, monseñor Orani Tempesta, y él se lo ha dado ya al Papa”, confirmó Boff al diario El País de España momentos antes de viajar a dos encuentros con más de mil jóvenes en Santa Catarina y en San Pablo. Boff, uno de los padres de la Teología de la Liberación, estará en Río el sábado, coincidiendo con la vigilia de oración en Guaratiba.
Boff definió al nuevo papa como alguien que traía esperanza, alivio y alegría de vivir y pensar la fe cristiana. “La iglesia volvió a ser una casa espiritual”, apuntó el teólogo, que colgó los hábitos en 1992 por desavenencias con el Vaticano.
“No he podido sustraerme a un compromiso que tenía desde hace mucho con los jóvenes a los que voy a hablar. Por eso, voy a estar en Río sólo el sábado, último día de la visita del Papa”, explicó el teólogo ante la posibilidad de mantener un encuentro con el papa Francisco. “Una amiga del Papa de cuando era arzobispo de Buenos Aires, con la que Francisco habla por teléfono todas las semanas, me dijo que le preguntó al Papa si tenía la intención de recibirme y su respuesta fue: ‘Quiero hacerlo, pero sólo después de haber concluido la reforma de la Curia’”, reveló Boff al diario español. Se trataría entonces de una visita oficial, algo que Boff no pudo lograr durante el pontificado de Benedicto XVI. Sin embargo, no se descarta un encuentro extraoficial si ambos coinciden en Río el próximo sábado.
Por otra parte, Boff contó a O Globo de Brasil que Francisco podría rehabilitar a los más de 500 teólogos condenados por la Iglesia durante los años de Joseph Ratzinger y Karol Wojtyla, aunque considera que no lo hará mientras viva Benedicto XVI.
“El (por el Papa) hará un llamamiento por que los gobiernos escuchen a las calles, escuchen a los jóvenes”, afirmó Boff, quien opinó que el pontífice exhortará a los jóvenes a inaugurar una nueva fase de la Iglesia. Según el brasileño, su esperanza en el pontificado de Francisco se debe a que, antes de ser elegido papa, el cardenal Jorge Bergoglio “era adepto de una de las vertientes de la Teología de la Liberación, que era propia de Argentina, y que es la teología del pueblo, la teología de la cultura popular”.
“La Teología de la Liberación tenía muchas tendencias. En Argentina predominó ésa, que viene del justicialismo”, expresó Boff. “Francisco siempre se entendió a sí mismo como un peronista, un justicialista. El defendía traer a los pobres como participantes, y que no hay solución para los pobres sin su participación. Esto es la Teología de la Liberación, y quizás sea hasta bueno que él, como papa, no esté afiliado a teología alguna”, agregó Boff.
“Podemos decir que Francisco es un teólogo de la liberación elaborada por Scanone, que fue la que de alguna forma sostuvo algunas actitudes del peronismo”, afirmó Boff, al recordar que quien enseñó la Teología de la Liberación en Argentina fue Carlos Scanone, profesor de Bergoglio. “Scanone elaboró una Teología de la Liberación que estaba ligada a la ‘teología popular’, de alguna forma diferente de la que después desarrolló la corriente que se inspiró en la tesis del marxismo que pretende el rescate de los pobres y excluidos a través de los cambios de estructuras políticas”, agregó.
“Son sus nuevos aires, nueva música, nuevas palabras para viejos problemas que nos permiten pensar en una nueva primavera de la Iglesia”, estimó Boff, que fue condenado al silencio por el papa Juan Pablo II por sus posiciones radicales, en una columna publicada en el diario brasileño O Estado de Sao Paulo. Boff destacó que los papas anteriores daban centralidad a la Iglesia reforzando sus instituciones y doctrinas. “El papa Francisco coloca al mundo, los pobres, la protección de la Tierra, y el cuidado de la vida como cuestiones esenciales”, diferenció.
Los dos pontificados anteriores se caracterizaron por la disciplina y el control de las doctrinas, señaló Boff, al destacar que esa estrategia creó un invierno que congeló muchas iniciativas. “Esta nueva Iglesia, que aún no se puede evaluar lo suficiente por su poco tiempo de existencia, dejó de ser una fortaleza para transformase en un casa abierta cercana al pueblo”, consideró Boff.
Sobre la posibilidad de que la Curia use cualquier medio para mantenerse en el poder y pueda boicotear la ruptura que quiere implementar Francisco, Boff no descartó ante El País que lo intenten. “Pero Francisco también es jesuita, que es también hijo de Ignacio de Loyola, el gran estratega de la Compañía de Jesús, que ha resistido hasta hoy, pasando por todos los vendavales contra ella, no solo de la Curia, sino de hasta más de un papa que acabó disolviéndola, para resucitar siempre con mayor fuerza”, añadió.
“El nuevo papa no se presenta como un doctor sino como un pastor, habla a partir del sufrimiento humano sobre el hambre del mundo, los inmigrantes de Africa que llegan a la isla Lampedusa, y denuncia el sistema financiero mundial que martiriza a países enteros –destacó–. Creo que es muy valiente. Se ha situado junto a los pobres y contra la injusticia. Tenemos una Iglesia que tiene hábitos palaciegos y principescos. Este Papa ha mandado señales de que quiere otro estilo de Iglesia, de los pobres para los pobres, y ésta es la gran herencia de la Teología de la Liberación. Va a poner en jaque los hábitos tradicionales de cardenales y obispos”, manifestó el teólogo.

No a la canonización de Juan Pablo II


Estoy en completo desacuerdo con la canonización de Juan Pablo II. Creo que el Papa Francisco, quizá mal asesorado, como en el reciente nombramiento del obispo Battista Rica como cargo importante en el Banco del Vaticano, ha actuado un poco precipitadamente antes de haber recabado toda la información existente, sobre todo por la relación de Juan Pablo II con Marcial Maciel.
He terminado de leer hace unos días un magnífico libro de Emiliano Ruiz Parra, periodista mexicano, titulado “Ovejas negras. Rebeldes de la Iglesia mexicana del siglo XXI”. Uno de los testimonios que narra es el de uno de los principales denunciantes del caso Maciel: José Barba, antiguo legionario de la orden fundada por Maciel.
Allí narra con todo detalle todo el proceso tenido con el fundador desde la década de los cincuenta. Consta cómo un grupo de legionarios presentó una denuncia canónica en su contra. En el archivo vaticano consta un expediente de 212 documentos con denuncias sobre graves conductas pederastas del padre Maciel y cómo el entonces Cardenal Ratzinger le encubrió a quien era el favorito del Papa Juan Pablo II.
Ratzinger, entonces Prefecto para la Doctrina de la Fe, llegó a cambiar el Código de Derecho Canónico. Los delitos imprescriptibles de los que se acusaba a Maciel, pasaron a ser prescriptibles con lo que el fundador de los legionarios quedó en situación de inatacable por sus delitos.
El 5 de diciembre de 1.994 Juan Pablo II declaró a Maciel “guía efizaz” de la juventud en su seguimiento de Cristo. Fue ésto lo que provocó la denuncia de Barba en un periódico americano, de todo los delitos cometidos por Maciel en relación con la pederastia.
El primero de mayo de 2.010 el Vaticano tuvo que reconocer los hechos con estas palabras: “Los gravísimos y objetivamente inmorales comportamientos del padre Maciel fueron confirmados por testimonios incontrovertibles y se configuran, a veces, como verdaderos delitos”.
Ahí están los testimonios gráficos del trato de favor preferente de Juan Pablo II con él. Sus palabras de alabanza, poniéndolo de modelo para la juventud…
Posteriormente se supo también de las impresionantes fortunas del personaje. Se supo que tuvo cuando menos tres hijos biológicos con dos esposas ( se habla hasta de 6 hijos). Dos de sus hijos también denunciaron abuso sexual.
Los 212 documentos que estaban en los archivos vaticanos salieron , filtrados, a la luz pública y se publicaron en el libro “La voluntad de no saber” (Grijalbo, 2012) con prólogo de Barba, Alberto Athié y Fernando M. González. Los documentos los filtraron gente de dentro del Vaticano que no podían aguantar más tanto encubrimiento y tanta mentira.
Por estas razones, especialmente por estas razones- aunque hay otras muchas- creo que al Papa Francisco han podido colarle otro gol como con el banquero que ha nombrado para el Banco Vaticano.
Juan Pablo II no debe ser canonizado. No puede ser nombrado santo quien encubre y pone de modelo para la juventud a alguien que ha hecho tantísimo daño a tantísima gente

Asociación Yahuarcocha de Ecuador

Enviado a la página web de Redes Cristianas
La Asociación Nacional Yahuarcocha, de Ecuador, América del Sur, que agrupa a los presbíteros casados y sus familias, presenta un cordial saludo al Papa Francisco, y le acompaña espiritualmente en el viaje a América latina, Brasil, para asistir al encuentro Internacional con la Juventud y con el pueblo Latinoamericano.
Queremos expresar nuestra solidaridad con el trabajo de evangelización y promoción humana que realiza en pro de la sociedad más débil y necesitada y en la renovación de la Iglesia que ha emprendido, de acuerdo a los principios del evangelio y el Concilio Vaticano II.
Viene a una sociedad que conoce en sus aspectos, económicos, políticos, sociales, culturales y de manera especial religiosos, así ha declarado en la reunión de la V Conferencia General, del episcopado Latinoamericano y del Caribe, en el Documento Conclusivo de Aparecida, Brasil, celebrado, en Mayo de 2007.
Queremos que conozca que desde el año de 1990, gracias al apoyo y gestión del Obispo Argentino, Jerónimo Podestá y su esposa Clelia Luro, a quienes conoció y conoce, nos unimos a la Federación Latinoamericana de Presbíteros católicos casados y a la Confederación Internacional de sacerdotes católicos casados. Desde esa fecha venimos trabajando en la evangelización y la promoción humana junto a las clases desposeídas de nuestros pueblos, donde nos permiten y ante todo, por la aceptación de parte de la Jerarquía de la Iglesia del celibato opcional y la participación de la mujer en los ministerios de la Iglesia.
Viene a América Latina, en donde la Iglesia católica está dividida en el campo del ministerio sacerdotal, porque se han formado diferentes grupos de presbíteros que han fundado Iglesias Católicas nacionales, sin obediencia a las Jerarquías diocesanas ni al Vicario de Cristo, y esto se ha dado por las actitudes antievangélicas, incomprensivas, de los anteriores pontífices y de Obispos, que mantienen posiciones intransigentes frente a la ley del celibato y al pensamiento teológico de la liberación.
Debe conocer que en diferentes lugares del continente se han realizado encuestas sobre este tema y los resultados han sido que los pueblos han madurado y la gran mayoría están de acuerdo que el sacerdote debe tener familia y desde esa realidad trabajar en la evangelización y le extensión del reino de Dios
Siempre oramos por Usted y por la obra pastoral emprendida desde que asumió la dirección de la barca de Pedro.

lunes, 22 de julio de 2013

Soñando democracias, lamentando corrupciones Juan Masiá Clavel, teólogo

(Publicado en La Verdad, el 6 de Julio, 2013)
[ La calor veraniega aconseja no cansar al público lector con opiniones de tertulia de ideas. Mejor un cuentecillo, piensa el opinador. Pero están dando por la tele la primicia del día sobre corruptos, seguida de la inevitable declaración cínica del poderoso de turno. El opinador renuncia a opinar y rememora la leyenda aprendida en cierta enciclopedia de antropología ]
“Érase una vez… una aldea, llamada ‘Tierra abrigada”, en el fondo del valle, ladera sur de la cordillera. Sus habitantes jamás salieron fuera del pueblo. Desde la ladera opuesta, a escasos kilómetros en plena meseta, se divisaba otra aldea, cercana y lejana; su nombre era ‘Cielo abierto’. Los habitantes de Tierra abrigada y Cielo abierto nunca cruzaron los montes, no se conocían, sus usos y costumbres, vestimenta e idioma eran diferentes. En Tierra abierta saludaban con una reverencia, extendían la palma de la mano en señal de combate y abrían los brazos en son de paz. Los de Cielo abierto se saludaban estrechando la mano, bajaban la cabeza amenazando guerra y se cruzaban de brazos para pedir paz.
Un buen día, por primera vez un habitante de Tierra abrigada subió de excursión hasta la cumbre. Curiosamente, otro de Cielo abierto tuvo semejante ocurrencia. Llegaron casi al mismo tiempo a lo alto del monte. A unos metros de distancia, el del valle dijo en su lengua: “Buenos días, ¿de dónde vienes?”. El de la meseta no entendió nada y dijo en la suya: “¿Quién eres? ¿Qué lengua hablas?” Comunicación imposible, recurren a los gestos. El del valle hace una reverencia por saludo, pero el de la meseta lo interpreta como declaración de guerra y retrocede temeroso. El del valle, tranquilizador, abre sus brazos en señal de paz, lo que significaba guerra para el de la meseta. Este, que no quiere guerra, responde con los brazos cruzados, señal de paz para él, pero amenaza para el otro. No hay nada que hacer, no se entienden. Pero ninguno pasa de los gestos al ataque, lo que les hace percatarse. Estaban intentando comunicar con códigos incompatibles.
Se pusieron a imitar el gesto ajeno. Cuando el de la meseta alargó la mano de nuevo en señal de saludo, el del valle, renunciando a su costumbre de reverencias, alargó su mano también, superando la timidez por el saludo desacostumbrado. Por fin se dieron la mano y brotó al unísono en ambos un gesto común, la sonrisa, que acabó en carcajada. Se sentaron a compartir pan y vino de merienda. Repitieron la excursión, se hicieron amigos y se enseñaron uno a otro los gestos, lenguaje y costumbres del valle y la meseta. El problema surgió al regresar a sus respectivas aldeas. Era difícil ayudar a quien jamás salió de su patria chica a comprender que el mundo es más amplio y los otros pueblos no son opuestos, sino distintos; no raros, sino diferentes; no peores, sino diversos. ¿Cómo hacerles ver que podemos y debemos aprender mutuamente?”
Hasta aquí una versión alegórica del encuentro entre culturas, contada ingenuamente de forma idílica y utópica. La historia de desencuentros y violencia no permite hacerse ilusiones sobre el encuentro con lo diferente, aunque nos cueste renunciar a la sonrisa de aquel apretón de manos y al brindis de projimidad. Pero la alegoría no termina ahí. El relato arquetípico prosigue así:
“Aquel encuentro de los del valle con los de la meseta desembocó en intercambios beneficiosos. Los de la meseta domesticaban caballos y los del valle habían inventado la rueda y construído carretas. Les vino muy bien a ambos cambiar el exceso de carretas de los del valle por la abundancia de caballos de los de la meseta. Luego fueron juntos a explorar tierras del Este y encontraron otro pueblo, Orilla marina. Se repitió la historia del desencuentro entre gestos y lenguajes diferentes. Los de Orilla marina no domesticaban caballos, ni fabricaban carros, sino embarcaciones, porque vivían de la pesca.
Les vino muy bien comprar carretas de caballos para llevar sus productos de pesca a los de Tierra abrigada y Cielo abierto. Pero… hete aquí que un día, mejor dicho, un mal día, un grupo maleante de Tierra abrigada, tras robar caballos a los de Cielo abierto y pescado a los de Orilla marina, escapó hasta refugiarse en los montes. Los de Orilla marina atribuyeron el robo a los de Cielo abierto y declararon guerra. Estos a su vez declararon la guerra a los de Tierra abrigada y… un largo etcétera…”
[Al opinador abstracto, convertido en narrador aficionado, le tienta actualizar la leyenda con nombres de personas y cifras de millones “de este país”, pero el profesor del taller de escritura recomienda: “mejor sin comentarios”. Pues dejémoslo así, con la sola coletilla editorial: “Cualquier parecido con la ficción se debe a que este cuento es pura realidad” ]

Mujeres católicas piden poner fin a la “marginación femenina” en la Iglesia

Mañana, fiesta de María Magdalena
“Marginando a las mujeres, la Iglesia Católica no está siguiendo el ejemplo de Jesús”
El Colectivo de Mujeres en la Iglesia ha reclamado hoy a la jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica “que finalice la marginación que sin ninguna justificación mantiene hacia las mujeres”.
Con motivo de la celebración mañana, 22 de julio, del día de María de Magdala (María Magdalena), que es la patrona de este colectivo, las mujeres que forman este grupo han publicado un manifiesto en el que ofrecen algunos datos sobre la presencia y actividades de la mujer en las diócesis de Cataluña.
Según el colectivo, del total de personas que trabajan en la actividad pastoral de la catequesis de las diferentes diócesis, un 90 % son mujeres: 12.512 seglares y 1.642 religiosas, frente a sólo 1.569 hombres (800 seglares, 409 religiosos y 360 clérigos).
También en la actividad de Cáritas Diocesana un 63 % del voluntariado esta formado por mujeres, según el colectivo, que denuncia que “marginando a las mujeres, la Iglesia Católica no está siguiendo el ejemplo de Jesús”.
El manifiesto, que ha sido apoyado por varias congregaciones religiosas presentes en Cataluña, reflexiona sobre la discriminación que, a su juicio, sufren las mujeres en el seno de la Iglesia y reproduce algunos textos de autores conocidos que denuncian la marginación femenina en la Iglesia católica.
“La mujer en muchos países del mundo ha pasado de ser objeto a ser sujeto de derecho. Una mujer es objeto de derecho de facto, cuando se la utiliza para trabajar, para servir, cuando su libertad de conciencia se ve recortada o puesta en cuestión por varones que pertenecen a la jerarquía de la Iglesia Católica o cualquier organización jerarquizada”, denuncia el colectivo.
“La mujer es sujeto de derecho cuando tiene los mismos derechos que los hombres en todos los aspectos de la vida”, recuerda el colectivo.
También denuncian que en la Iglesia Católica, “la mayoría de los servicios de limpieza de los templos y espacios parroquiales, cuidado de los ornamentos litúrgicos, servicios de Cáritas, atención a los enfermos, visitas a los presos, cuidados médicos a misiones, casas de acogida, escuelas en el tercer mundo, etc… están, en su mayoría, llevadas por mujeres”.
“Marginando a las mujeres, la Iglesia Católica no está siguiendo el ejemplo de Jesús”, argumenta el colectivo en su manifiesto, reproducido en el boletín de la Unión de Religiosos de Cataluña, que agrupa a todas las órdenes religiosas.
El colectivo de mujeres recuerda que “una encuesta reciente en Alemania muestra que el 85 % de los católicos están a favor de que los sacerdotes puedan casarse, el 79 % creen que los divorciados deberían poder volver a casarse por la Iglesia, y el 75 % están a favor del sacerdocio femenino”.
Y sostienen, mencionando al sacerdote y controvertido teólogo Hans Küng, que éste opina que “es muy probable que en muchos otros países salieran cifras similares”.
También recogen la opinión del jesuita y profesor de Teología en Barcelona José Ignacio González Faus, quien defiende que “las mujeres constituyen en estos momentos el estamento eclesiástico menos contaminado por el poder. Por eso ha sido también el estamento más cercano a los pobres y por eso, seguramente, el más cercano a Dios”.
El colectivo de mujeres afirma que hoy las mujeres pueden ocupar responsabilidades de primer orden en la vida pública, las empresas y el Ejército, pero que sólo en la Iglesia “siguen sin voz y voto”, entre otras cosas, para poder elegir a los responsables de la mayor confesión religiosa en el mundo.(RD/Agencias)

El papa Francisco vuelve a América Pablo Ordaz

El Pontífice viaja a Río de Janeiro a la Jornada Mundial de la Juventud
El papa Francisco heredó de Benedicto XVI un informe secreto sobre los venenos que afligen al Vaticano, una encíclica sobre la fe casi escrita y un viaje a Río de Janeiro para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Los tres legados del anciano Joseph Ratzinger se entrelazan ahora de forma simbólica.
Jorge Mario Bergoglio vuelve a América en medio de los rumores sobre la dimisión de monseñor Battista Ricca, el diplomático que nombró el 15 de junio para limpiar las cuentas del banco del Vaticano y cuyo escandaloso pasado le había sido ocultado. Además, durante su estancia del 22 al 28 de julio en Brasil, el papa Francisco tendrá la oportunidad de recordar ante millones de jóvenes, principales afectados por unos tiempos plagados de incertidumbres, un mensaje que sintetiza su discurso y que incluyó en la encíclica Lumen Fidei: “No os dejéis robar la esperanza”.
Antes de perder las fuerzas –y tal vez la esperanza— para acometer el ímprobo trabajo de limpiar el Vaticano, Joseph Ratzinger anunció así, al término de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid en agosto de 2011, la elección de Río de Janeiro: “La célebre estatua del Cristo Redentor, que domina aquella hermosa ciudad brasileña, será su símbolo elocuente. Sus brazos abiertos son el signo de la acogida que el Señor regala a cuantos acuden a él, y su corazón representa el inmenso amor que tiene por cada uno de vosotros. ¡Dejaos atraer por él!”.
Durante los últimos días, el papa Francisco se ha acercado a visitar a Joseph Ratzinger, que sigue viviendo en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, y han rezado juntos por el éxito de las jornadas, en las que se prevé la participación de dos millones y medio de jóvenes de todo el mundo. Luego, Francisco, menos ceremonioso que su antecesor, ha utilizado su cuenta de Twitter para confirmar la cita: “Muchos de ustedes, queridos jóvenes, han llegado ya a Río y otros muchos están llegando en estas horas. Nos vemos allí dentro de tres días”.
Antes, Jorge Mario Bergoglio ha tenido que solventar otros asuntos menos agradables que el encuentro con unas multitudes ya predispuestas a los vítores, el rezo conjunto y la fiesta. El Vaticano, como sufrió en sus carnes Benedicto XVI y explica el misterioso informe elaborado por tres cardenales, es un nido de intrigas. El asunto de monseñor Battista Ricca, nombrado el 15 de junio como prelado del Instituto para las Obras de Religión (IOR) y caído en desgracia hace unos días, después de saberse que la Curia había ocultado al Papa que su nuevo hombre de confianza tenía a sus espaldas un rosario de escándalos de cariz sexual, ha demostrado a Francisco que aquella frase esculpida por L’Osservatore Romano para definir la situación de Benedicto XVI tal vez siga estando vigente: “Un pastor rodeado por lobos…”.
¿Logrará el Papa argentino llevar adelante sus ambiciosas reformas o cosechará el mismo fracaso que el Papa alemán, secuestrado por el poder de una Curia inmovilista? Una de las primeras medidas que tomó Francisco para evitar el peligroso aislamiento –y de paso lanzar un mensaje contra el lujo—fue renunciar al apartamento papal y quedarse a vivir en la residencia de Santa Marta, donde comparte misa y desayuno con los religiosos que allí se hospedan. Pero, como acaba de demostrar el caso Ricca, los grupos ultraconservadores de la Iglesia que tan bien vivieron con Juan Pablo II y lograron bloquear a Benedicto XVI están dispuestos a debilitar el tremendo empuje reformista de Francisco.
Unos planes de cambio que serán más asequibles cuanto más se compaginen palabras y hechos. Y, a este respecto, el viaje a Río de Janeiro —aunque heredado— viene de perlas a sus planes. El papa que llegó del fin del mundo vuelve a la periferia para encontrarse en una favela con los excluidos, en un hospital con los que sufren adicción y enfermedad y en el palacio arzobispal con un grupo de presos.

viernes, 19 de julio de 2013

JOSÉ ANTONIO PAGOLA 21 JULIO 2013


NECESARIO Y URGENTE

Mientras el grupo de discípulos sigue su camino, Jesús entra solo en una aldea y se dirige a una casa donde encuentra a dos hermanas a las que quiere mucho. La presencia de su amigo Jesús va a provocar en las mujeres dos reacciones muy diferentes.(LEER EVANGELIO)
María, seguramente la hermana más joven, lo deja todo y se queda «sentada a los pies del Señor». Su única preocupación es escucharle. El evangelista la describe con los rasgos que caracterizan al verdadero discípulo: a los pies del Maestro, atenta a su voz, acogiendo su Palabra y alimentándose de su enseñanza.
La reacción de Marta es diferente. Desde que ha llegado Jesús, no hace sino desvivirse por acogerlo y atenderlo debidamente. Lucas la describe agobiada por múltiples ocupaciones. Desbordada por la situación y dolida con su hermana, expone su queja a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano».
Jesús no pierde la paz. Responde a Marta con un cariño grande, repitiendo despacio su nombre; luego, le hace ver que también a él le preocupa su agobio, pero ha de saber que escucharle a él es tan esencial y necesario que a ningún discípulo se le ha de dejar sin su Palabra «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán».
Jesús no critica el servicio de Marta. ¿Cómo lo va a hacer si él mismo está enseñando a todos con su ejemplo a vivir acogiendo, sirviendo y ayudando a los demás? Lo que critica es su modo de trabajar de manera nerviosa, bajo la presión de demasiadas ocupaciones.
Jesús no contrapone la vida activa y la contemplativa, ni la escucha fiel de su Palabra y el compromiso de vivir prácticamente su estilo de entrega a los demás. Alerta más bien del peligro de vivir absorbidos por un exceso de actividad, en agitación interior permanente, apagando en nosotros el Espíritu, contagiando nerviosismo y agobio más que paz y amor.
Apremiados por la disminución de fuerzas, nos estamos habituando a pedir a los cristianos más generosos toda clase de compromisos dentro y fuera de la Iglesia. Si, al mismo tiempo, no les ofrecemos espacios y momentos para conocer a Jesús, escuchar su Palabra y alimentarse de su Evangelio, corremos el riesgo de hacer crecer en la Iglesia la agitación y el nerviosismo, pero no su Espíritu y su paz. Nos podemos encontrar con unas comunidades animadas por funcionarios agobiados, pero no por testigos que irradian el aliento y vida de su Maestro.