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miércoles, 23 de diciembre de 2020

UNA FAMILIA MÁS EN EL PUEBLO

FE ADULTA

comentario editorial

 

Me sostengo con el amor de mi familia (Maya Angelou)

27 de diciembre. DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

Una fiesta de la “Familia del Carpintero” -si es que pudiera llamarse así en aquellos tiempos- y, por igual, de todas las demás familias. En la carpintería, José atendía los múltiples encargos que los vecinos de la zona le encargaban; María atendía los quehaceres de la casa, y Jesús colaboraba con ambos, honrándoles como aconseja el Eclesiástico 3, 2. Pero de modo particular todos ellos “crecían en sabiduría y gracia a los ojos de Dios y de los hombres”.

En ella y de ella, aprendió Jesús a ser hombre entre los hombres; a incorporar, el anhelo que entona Luis Rosales:

“La espiritualidad es saber guiarse de noche
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía

De noche iremos, de noche,
que para encontrar la fuente
sólo la sed nos alumbra.”

Y así, creciendo y anhelando, eran una familia más del pueblo, que vivían dichosos porque, como canta el Salmo 127, temían al Señor y seguían sus caminos. O más bien porque amaban al Señor y no necesitaban mandamiento alguno para hacerlo. Les era suficiente reconocer que eran hijos suyos; filiación que les hacía sentirse inmersos en un espacio humano de cariño, fraternidad, respeto y acogida con todos los demás seres creados.

“Estamos en la fiesta de las familias”, dijo el Papa Francisco en Filadelfia. “La familia tiene carta de ciudadanía divina, ¿está claro? La carta de ciudadanía que tiene la familia se la dio Dios para que en su seno creciera cada vez más la verdad, el amor y la belleza”.

Una familia más en el pueblo la de Jesús, José y María. Nada de excepcional, y menos de “Sagrada”. Una de tantas como poblaban aquella humilde aldea galilea. En el relato de su historia no hubo dogmas de inmaculadas concepciones, anuncios de ángeles gabrieles, ni concepciones y partos virginales. Y menos, Madres de Dios que luego exigen asunciones. Y sin embargo, muy digno todo ello de seguir escrito con letras de oro en los Anales de nuestra cotidiana Historia.

familia pueblo

Dice Lucas que sus padres se “pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos”. Encontrar a Jesús no ha sido nunca cosa fácil. A María se lo anunció un ángel, y a José otro se lo dijo en sueños. Herodes, por más que preguntó, no logró hacerlo y los Magos necesitaron la guía de una estrella hasta llegar y verlo. Hoy mucha gente todavía sigue repitiendo la pregunta del poderoso y de los sabios: “¿Dónde está el rey de los judíos?”

Para el hombre del siglo XXI encontrar a Jesús en los demás es problema del que busca. Jesús está presente en ellos, como Dios está en todas las cosas. Somos un Cuerpo Místico al que todos y todo pertenecemos. Sólo nos falta creer en él, acudir al oftalmólogo, comprar gafas de amor y comprensión, y recorrer con ellas puestas las calles de la vida.

Familia tiene que ver con hijos. Con Navidad -Natividad- y el Papa identifica a todos los cristianos con lo que esta fiesta ha de significar para ellos.

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA NAVIDAD

La Navidad suele ser una fiesta ruidosa, pero nos vendría bien un poco de silencio para oír la voz del Amor La Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma: el pino de Navidad eres tú,

Los adornos de las Navidades eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu existencia.

Las campanas de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir, pues eres también luz de Navidad cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad.

Los ángeles de Navidad eres tú, cuando mandas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor. y la estrella de Navidad eres igualmente tú, cuando conduces a alguien al encuentro con el Señor. Eres también lo mejor de los Reyes, cuando das lo mejor que tienes sin importar a quién.

La música de Navidad eres tú, cuando conquistas la armonía en ti cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano.

La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la verdad está escrita en tus manos.

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Pepa Torres : “La realidad de los ‘cristianos sin iglesia’ sigue en aumento”

 


Religión Digital

Pepa Torres

La teóloga presenta ‘Teología en las periferias’, una nueva teología para un tiempo descreído y una Iglesia de escasa credibilidad
“Las personas migrantes, los movimientos sociales y de liberación de las mujeres son un lugar teológico y Lavapiés una periferia en el corazón de la ciudad”
“El Papa interpreta inadecuadamente el análisis de género, como una ideología, cuando lo que es realmente, es una categoría de análisis”
“Pese a la crisis de relevancia, que atraviesan las religiones y la propia iglesia, siempre en cualquier rincón del mundo hay una comunidad católica comprometida con la liberación de los últimos y ultimas”
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Y llegamos a Navidad ¡con la pandemia a cuestas!


Olga Consuelo Vélez Caro

Atrio

Navidad3

Nuestra colaboradora Olga C. Vélez fue el domingo una de las panelistas que intervinieron en el Webinar de Boff Hacia una ecología integral. Invito a ver el vídeo. Y a leer este artículo de la teóloga colombiana. AD.
Este año hemos vivido en medio de la pandemia del covid-19, sin que lo hubiéramos esperado, ni imaginado. El mundo entero se ha visto afectado y se ha sentido impotente para detener el avance. Con mucho empeño se ha buscado una vacuna, pero ha sido un año para constatar la fragilidad, la limitación, la vulnerabilidad humana.
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La eutanasia en favor de la vida

 Jose Arregi

        En el umbral de la Semana Santa en memoria de Jesús, el profeta crucificado, que afrontó la muerte sin miedo porque creía en la Vida, dedico estas líneas a la memoria de María José Carrasco, a su vida crucificada por la Esclerosis Múltiple y por los prejuicios sociales, y no en último término por la múltiple esclerosis eclesiástica. Y a su marido y compañero Ángel Hernández, su ángel fiel, a la sencilla humanidad con que la cuidó durante su largo Vía Crucis de 30 años, a su grandeza de ánimo, al arriesgado gesto de amor con el que ayudó a María José en su paso final a la Vida, a su anhelada pascua. Y hago mía su causa común: la eutanasia en favor de la vida.

        “La eutanasia es inmoral”, escribía hace unos días uno de los teólogos más reconocidos del estado español, distinguido en sus buenos tiempos por su gran apertura. ¿Es inmoral que alguien decida poner término a su vida biológica, de todos modos tan efímera, cuando para él ya no posee las condiciones de calidad que la hacen sacramento de la Vida que no nace ni puede morir? ¿Es inmoral que una mano amiga ayude delicadamente a dar ese paso a la Resurrección? ¿Es inmoral esa forma de pascua? “No –nos diría, supongo, el teólogo–, lo inmoral sería aprobar una ley que acabara siendo un coladero, que abriese la puerta a muertes no consentidas, que permitiera desembarazarse de una vida por oscuros intereses inhumanos”. De acuerdo, amigo, pero eso no sería eutanasia, sino cruel asesinato. Nada tendría que ver con lo que reclamaba María José y reclama Ángel y una gran mayoría social junto con ellos: la ley del “buen morir”, la libertad de morir inseparable de la libertad de vivir. La opinión de la mayoría social no es garantía de moralidad, por supuesto, pero me fío más del consenso mayoritario, siempre provisional, que de la convicción absoluta de quienes se creen depositarios exclusivos de la verdad y del bien solo encomendados a ellos por designio divino.

        Hablemos, pues, con propiedad. Se llama eutanasia a una intervención –practicada por un médico con el certificado de otro– que induce directamente la muerte serena de una persona afectada por una enfermedad terminal o un sufrimiento físico o psíquico insoportable, cuando el paciente así lo ha pedido libre y reiteradamente. Punto. Está muy cerca del suicidio asistido –no te asuste la palabra– y es legal, con diversos matices, en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Finlandia, Canadá, Colombia y siete estados de los EEUU. Cuidar la vida es el criterio, pero sin reducir la vida a esta vida física visible ni absolutizarla. Cuidar la vida, pero sin imponer a nadie la vida a toda costa. La vida es mucho más.

        Cuidar la vida, pero sin separar la vida humana de la de todos los vivientes. Abrir la puerta suavemente, llegado el momento, a la hermana muerte, y saber discernir cuándo es el momento es una forma de cuidar la vida. Aprobar una ley de eutanasia o de suicidio asistido tiene sus riesgos de abuso, sin duda. Pero peor abuso me parece negar la responsabilidad o la libertad de vivir y de morir. Obligar a alguien, por acción u omisión, a vivir sufriendo lo insufrible, pudiendo evitarlo, eso sí es inmoral.

        “La muerte provocada nunca es la solución a los conflictos, ni en el aborto ni la eutanasia”, ha declarado el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, sin antes haber escuchado atentamente. No, hermanos obispos, nadie propone la eutanasia como “la” solución a los conflictos, sino como una solución digna y humana para quien, por muchos motivos, no puede encontrar otra mejor. Nadie propone la eutanasia como una ley obligatoria para nadie, sino solo como una ley que permite morir en paz a quien lo pida porque no puede vivir en paz. Para vivir en paz hemos nacido. ¿Y no anunciáis los obispos que con la muerte no se acaba la vida, sino que se transforma?

        Sed, pues, consecuentes y dejad morir en paz para vivir a quienes lo necesitan y desean. Por la compasión de las entrañas y por la fe en la Vida. No sigáis predicando, por favor, que la vida pertenece únicamente a “Dios”, como si fuera un Ser Supremo y Soberano que rige el mundo desde fuera, que decide cuándo, cómo y dónde hemos de nacer, cuándo, dónde y cómo debemos sufrir y morir. No convirtáis a Dios en norma exterior inmutable, enemiga de la libertad y del deber de decidir, revelada a unos pocos investidos del poder de imponerla a otros. Vuestro discurso sobre “Dios” como legislador despótico no solamente provoca el avance imparable del “ateísmo”, lo que no es ni bueno ni malo, sino que impide a mucha gente reconocer y cuidar en todo el Aliento vivificador que sostiene el universo sin fin.

        Defiendo la libertad de morir porque creo en la Pascua. Creo en la inagotable creatividad que anima el Universo, desde el agujero negro a 55 millones de años luz que acabamos de ver por primera vez hasta la flor del laurel. Y creo en el ritmo palpitante de la vida que nace y muere y renace transformándose sin cesar en infinitas formas. Creo en DIOS.

        Defiendo la libertad de morir porque creo en Jesús, que tuvo tanta fe en la Vida que se jugó la suya por aliviar el dolor del prójimo, por pura y libre bondad frente a toda ley, autoridad y doctrina. Se jugó la vida y la perdió, pero quien pierde su vida la gana, como la semilla de trigo que ya espiga en nuestros campos. Por eso, no por ningún sepulcro vacío, lo confieso viviente junto con todos los muertos, primero con los crucificados.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Dejar morir dignamente no es matar

 


Juan Masiá

Atrio

Masiá

23-febrero-2020
Alguien pidió en ATRIO conocer la opinión del teólogo Juan Masiá sobre el tema de la eutanasia. Reproducimos este artículo publicado por él en Fe Adulta y que será ampliado en el próximo número de Éxodo, a punto de salir. AD.
DEJAR MORIR DIGNAMENTE NO ES MATAR, SINO AYUDAR A VIVIR DIGNAMENTE AL MORIR Y EN EL MORIR
Decálogo de eu-thanasia justa, humana y espiritualmente:
1.- La persona paciente tiene derecho a que se respete su dignidad cuando pide que le ayuden a vivir dignamente mientras se muere.
2.- Hay que reconocer el derecho a vivir dignamente durante el proceso de morir y mientras se muere.
3.- Hay que acompañar a la persona doliente moribunda, apoyando razonable y responsablemente sus demandas de ayuda humana y espiritual para vivir dignamente el proceso de morir.
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La misma pero no igual

 


Javier Pérez Royo

Sin Permiso

La Constitución es la única norma que es la misma y que es igual para todos. Cualquier otra norma del ordenamiento jurídico, si exceptuamos las “leyes singulares”, es la misma, pero no es igual para todos. Cualquier otra norma es la misma, pero es diferente para cada persona a la que se aplica.
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Juan José Tamayo: “No hay razones religiosas, éticas, jurídicas o políticas para oponerse a la Ley sobre Eutanasia”

 El Blog de Juan José Tamayo

Tamayo4

“Un ejemplo más de la alianza y sintonía episcopales con el conservadurismo político”
“¿Cómo puede calificarse de “coartada… supuestamente democrática” una Proposición de Ley aprobada por la mayoría absoluta de los diputados y diputadas?”
Masiá: “Dejar morir dignamente no es matar, sino ayudar a vivir dignamente al morir y en el morir”
“La eutanasia tal como se regula en la Ley es más conforme con las palabras de Jesús que la postura obstruccionista episcopal y el negacionismo de la derecha y la extrema derecha”
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2020, Adviento solidario

Carmen Herrero Martínez, Fraternidad Monástica de Jerusalén -Estrasburgo (Francia)

Eclesalia

ADVIENTO1

En primer lugar, recordar lo que significa Adviento. Adviento es una palabra que viene del latín, adventus, que quiere decir “llegada solemne”. Adviento, un tiempo para vivirlo bajo el signo de “encuentro”entre un Dios que viene al encuentrodel hombre y el hombre que va al encuentro de Dios. Un Dios que se hace solidario con la humanidad caída y viene a levantarla, a sacarla del estado de esclavitud en el que vive, para darle la libertad, la salvación.
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El desaliento

Jaime Richart, Antropólogo y jurista

 Redes Cristianas

Lo mismo que sucede en Estados Unidos a la población negra e hispana que le da lo mismo que gobiernen unos u otros, su suerte siempre será la misma, en España cualquier persona sensata, cada día que pasa va a ir prestando menos atención a la política y más se va a desinteresar de que su destino dependa de la clase política. Porque, después de salir de la dictadura y empezar intensamente esperanzada a acariciar las mieles de la democracia en 1975, por unas una u otras razones la ciudadanía ya no se fía de los líderes ni de ningún partido político. Poco a poco, desde entonces, todo lo va percibiendo como lo que fue desde el principio: un marco político y jurídico y social atado y bien atado…

En efecto. Por un lado, ahí está el cocinado de la Constitución por siete redactores franquistas, ninguno de ellos extraídos del pueblo; por otro, ahí están los jueces, todos franquistas o hijos de franquistas, que ni fueron depurados entonces ni han dejado de serlo, en su mayoría, los magistrados de tribunales clave del trasunto político; por otro, ahí están los militares que, entonces tenientes, capitanes o comandantes, en silencio, soterradamente, amenazaban al pueblo con otro golpe de Estado si no iba a votar aquel engendro de Constitución, monarquía y monarca incluidos, y que ahora liberados por su condición de retirados, salen del armario político y amenazan sin disimulo, expresamente, a 26 millones de españoles que no son franquistas ni fascistas y no piensan como ellos, Y para colmo, ahí está la genuina e inevitable Iglesia española, expoliadora, dogmática y heredera de la mentalidad inquisitorial durante casi un siglo…

Y todo ello acompañado de la suerte de todos los países de la democracia burguesa que consiste en depender significativamente de los difusos pero decisivos poderes, económico y financiero. Y ahora también, estrechamente, del poder médico/farmacéutico al que los miembros de todos los gobiernos (la mayoría compuesto de gentes de letras o de ciencias no médicas) no pueden contestar y menos hacer frente.

En estas condiciones, ya se dirá qué margen político queda en España a quienes, pobres diablos, acudieron voluntariosos a rescatar al pueblo de tanto impedimento y de tanta lacra….

En cualquier caso, el tiempo de indignación de 2008 ya pasó. Ya casi resulta pueril seguir hablando de indignación y de indignados después de un sinfín de tramas, de trampas y de conspiraciones contra el pueblo cuyo fin no se atisba tras 45 años…

El único recurso que parece quedarle al pueblo español es soportar todo esto estoicamente. En otro caso, sublevarse. Pero evite exasperarse hasta enfermar. Pues ya lleva demasiado peso en el espíritu con la desesperanza.

13 Diciembre 2020

Los obispos españoles convocan hoy una jornada de ayuno y oración ante la aprobación de la ley

 


Jesús Bastante

Religión DIgital

cardenal omella

“La eutanasia es un fracaso. Una sociedad no puede aprobar leyes que matan”
Contra la eutanasia, ayuno y oración
Osoro: “La muerte provocada no es más que el atajo fácil ante la debilidad y el dolor. Apostemos por los cuidados paliativos y el acompañamiento”
Omella busca “mover los corazones de nuestros gobernantes en la búsqueda del bien común y, de manera particular, en la tramitación de la Ley sobre la eutanasia”
Argüello: “Quiera Dios que se reavive la conciencia y aumente el compromiso en favor de la vida”
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Domingo 20 de diciembre, 4 Adviento – B (Lucas 1,26-38)

 JOSÉ ANTONIO PAGOLA

ACOGER A JESÚS CON GOZO

El evangelista Lucas temía que sus lectores leyeran su escrito de cualquier manera. Lo que les quería anunciar no era una noticia más, como tantas otras que corrían por el imperio. Debían preparar su corazón: despertar la alegría, desterrar miedos y creer que Dios está cerca, dispuesto a transformar nuestra vida.

Con un arte difícil de igualar recreó una escena evocando el mensaje que María escuchó en lo íntimo de su corazón para acoger el nacimiento de su Hijo Jesús. Todos podemos unirnos a ella para acoger al Salvador. ¿Cómo prepararnos para recibir con gozo a Dios encarnado en la humanidad entrañable de Jesús?

«Alégrate». Es la primera palabra que escucha el que se prepara para vivir una experiencia buena. Hoy no sabemos esperar. Somos como niños impacientes, que lo quieren todo enseguida. No sabemos estar atentos para conocer nuestros deseos más profundos. Sencillamente se nos ha olvidado esperar a Dios, y ya no sabemos cómo encontrar la alegría.

Nos estamos perdiendo lo mejor de la vida. Nos contentamos con la satisfacción, el placer y la diversión que nos proporciona el bienestar. Sabemos que es un error, pero no nos atrevemos a creer que Dios, acogido con fe sencilla, nos puede descubrir nuevos caminos hacia la alegría.

«No tengas miedo». La alegría es imposible cuando vivimos llenos de miedos, que nos amenazan desde dentro y desde fuera. ¿Cómo pensar, sentir y actuar de manera positiva y esperanzada? ¿Cómo olvidar nuestra impotencia y cobardía para enfrentarnos al mal?

Se nos ha olvidado que cuidar nuestra vida interior es más importante que todo lo que nos viene desde fuera. Si vivimos vacíos por dentro, somos vulnerables a todo. Se va diluyendo nuestra confianza en Dios y no sabemos cómo defendernos de lo que nos hace daño.

«El Señor está contigo». Dios es una fuerza creadora que es buena y nos quiere bien. No vivimos solos, perdidos en el cosmos. La humanidad no está abandonada. ¿De dónde sacar verdadera esperanza si no es del Misterio último de la vida? Todo cambia cuando el ser humano se siente acompañado por Dios.

Al papa Francisco y al nuncio, por la Trinidad más santa, por el mismo Jesucristo, no sigan callados: hablen

 

José Carlos Enríquez

El Buho de la ría

Rafael Vez6

El expárroco de Conil ha querido denunciar públicamente en redes sociales que el Obispado le prohíbe residir en esta localidad, algo que «vulnera mi derecho constitucional a residir donde me plazca». De ahí que el canónigo señale que esa decisión de prohibirle la residencia en Conil vulnera su «derecho constitucional a residir donde me plazca», al tiempo que asegura que el decreto de suspensión cautelar está «lleno de mentiras y falsedades» y, por eso, anuncia que ejercerá su derecho de defensa «a su debido tiempo y forma en sede judicial».
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Domingo 20 de Diciembre, 4º de Adviento

 Koinonía

4 de AdvientoB

Domingo de Silos (1073)
La lectura del segundo libro de Samuel cuenta que deseando David edificarle una casa (un templo) a Yahvé en Jerusalén (para que sustituir la tienda de campaña en que había sido venerado por aquel pueblo itinerante), Yahvé se dirigió al profeta Natán, para comunicarle que sería al revés: Yahvé le edificará la «casa a David», le constituirá en el poder como una dinastía perpetua. V. 13: «consolidaré tu trono para siempre». V. 16: «Tu casa y tu monarquía durarán para siempre en mi presencia; tu trono permanecerá para siempre». V. 9: «Yo he estado contigo en todas tus empresas, he aniquilado a todos tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra».
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A ESOS GRUPOS QUE DICEN ‘DEFENDER LA VIDA’ NI SE LES VE NI SE LES OYE CONTRA LOS FEMINICIDIOS

col rigol

Dice que, para ver los efectos del fundamentalismo, no hace falta mirar a otro continente. “Lo tenemos al ladito”, remarca la activista Mar Grandal. El aborto continúa prohibido, bajo cualquier supuesto, en Malta y en Andorra. En Polonia, han sido las masivas protestas lo que ha logrado frenar el nuevo intento de restringir, aún más, este derecho. Fue la amplia movilización feminista lo que consiguió parar los pies al ultraconservadorismo católico también en España, ante la contrarreforma de ley del aborto propuesta en 2013 por el Partido Popular. Tumbarla resultó ser un éxito agridulce, recuerda Grandal, porque, por el camino, las jóvenes de 16 y 17 años perdieron el derecho a interrumpir el embarazo sin tutelajes. Un paso atrás que el Ministerio de Igualdad dice que pretende revertir. Grandal es presidenta de Católicas por el Derecho a Decidir en España, una red de mujeres que se sienten y se reivindican parte de la Iglesia, a la vez que defienden la “dignidad y autonomía de las mujeres”. Algo que, asegura Grandal, las feministas, también las creyentes, tienen claro que pasa, en primera instancia, por decidir sobre el propio cuerpo.

Que retroceda –o que no avance, según el país– el acceso legal y seguro de las mujeres a interrumpir un embarazo no deseado es –junto a negar la diversidad sexual y de género existentes en la sociedad– un frente de lucha principal de las organizaciones católicas defensoras de la doctrina oficial de la Iglesia. ¿Por qué esta fijación con el derecho al aborto? 

Son fundamentalistas religiosos, aunque ya no hablan de religiosidad, sino de derechos. Este es el problema. Los grupos antiderechos, como Abogados Cristianos, pelean contra los derechos de las mujeres alegando que luchan por sus derechos como personas religiosas. Confunden a la gente con lo que son los derechos humanos. Hay un miedo terrible a que las mujeres ocupen espacios de decisión. No están dispuestos. Me cuesta mucho entrar en las categorías de los ultraconservadores. Dentro de la Iglesia no pensamos todos y todas lo mismo. No es monolítico el pensamiento. Siempre ha sido diverso. Muchas católicas y católicos tenemos una experiencia de Dios de amor, misericordia, empatía, de encuentro con el otro y  la otra. Y cuando hablo de Dios, es Dios o Diosa, porque es padre y madre. Como mujer creyente católica, no entiendo un Dios de condena ni un Dios de castigo que cada vez que te mueves de la cita te pega con la vara. En Católicas por el Derecho a Decidir mamamos de una tradición católica que nos da argumentos para decidir si una quiere continuar con el embarazo o interrumpirlo, que es la libertad de conciencia. Ellos nunca hablan de esto.

Nuestra mirada es una mirada de puro evangelio, que no es estar hablando de pecados, condena, castigo y culpa. Es una mirada de bien común

La doctrina del Vaticano considera que las mujeres que abortamos o defendemos el derecho al aborto cometemos un crimen, mientras que quienes “defienden la vida” son las personas que tienen una posición antielección. ¿Cómo lo contrargumentáis desde Católicas por el Derecho a Decidir?

¿Qué entendemos por vida? La vida es la vida digna de quienes ya estamos aquí, de carne y hueso, y tiene que ver también con el planeta, con la biodiversidad que lo habita. Creemos en la corresponsabilidad: si no cuidamos del planeta, no hay vida para nadie. A quienes dicen defender la vida, ni se les ve ni se les oye contra los feminicidios, contra la violencia sexual, contra todas las violencias machistas. A mí me gustaría verlos en la calle denunciándolo y defendiendo los derechos de las mujeres, que somos vidas reales. Defienden una vida abstracta, no concreta. Hay niños y niñas reales y no les veo manifestarse por sus derechos y por la justicia social. Cuando les he visto manifestarse es en contra de las libertades y las decisiones de las mujeres. Nuestra mirada es una mirada de puro evangelio, que no es estar hablando de pecados, condena, castigo y culpa. Es una mirada de bien común.

Mientras que los colectivos que siguen las tesis de la doctrina oficial de la jerarquía católica intentan influenciar en la vida pública por todas las vías posibles, desde la presión en la calle –con actos como acosar a mujeres que van a abortar o al personal de las clínicas– a hacer de lobby en parlamentos estatales y en el europeo, desde Católicas por el Derecho a Decidir defendéis un estado laico. ¿Por qué?

Porque sin laicidad no hay democracia. Las personas laicistas no somos ateas. El laicismo no es anticlericalismo. Es pedir la separación de Iglesia y Estado, porque vivimos en una sociedad plural y diversa, con distintas confesiones religiosas, ateísmos, agnosticismos y filosofías con las que tenemos que convivir y respetarnos, y para ello es fundamental el Estado laico, que respeta la libertad de conciencia y religiosa. Es un instrumento jurídico político, tiene que haber un proceso para decir cómo es este Estado, que no es inamovible ni inmutable. Aquí en España no está puesto en marcha. Una de las cosas que habría que plantearse es la derogación de los acuerdos del Vaticano. Sería sano para la Iglesia misma. Son privilegios que tiene: exención del IBI, los acuerdos educativos…

Los textos no son palabra de Dios. Son interpretación. Y los textos absolutamente patriarcales y misóginos fueron hechos por hombres patriarcales y misóginos

Negar los derechos de las personas trans y en general de las personas LGTBIQ+ es otro de los frentes principales de los grupos y partidos ultracatólicos. Utilizando su terminología, dicen que la “ideología de género” es una amenaza, en concreto, para “la familia”. ¿Desde la mirada de la teología feminista, qué es familia?

Lo que entienden por amenaza a la familia es el cuestionamiento de los modelos heteropatriarcales. Familia es todo aquello con lo que tú creces y con lo que tú te formas como persona; con quienes quieres un proyecto de vida. El problema es irte a los textos e intentar entenderlos al pie de la letra. Nosotras bebemos de la teología feminista, que durante los pontificados de Juan Pablo II y de Ratzinger fue absolutamente denostada, igual que la teoría de la liberación. Los textos no son palabra de Dios. Son interpretación. Y los textos absolutamente patriarcales y misóginos fueron hechos por hombres patriarcales y misóginos. En el momento en el que la mujer feminista entra a hacer hermenéutica y estudios bíblicos, lo que hace es interpretar los textos, que son metáforas y leyendas que se produjeron en un momento de la historia. Para entendernos: si tú heredas una casa que tiene unos cimientos buenos, tienes que modernizarla porque no te va a valer para vivir si no deconstruyes y construyes, aunque los cimientos sean buenos.

¿Le preocupa el auge de la ultraderecha? 

Me preocupa el avance pero nosotras también estamos articuladas para que nuestros derechos no retrocedan. Los grupos antiderechos funcionan igual aquí que en América Latina que en Estados Unidos. Son estructuras de poder jerarquizadas. Son lobbys con poder económico y están en las instituciones, incluso en el ámbito educativo. Siempre han estado. La ley de salud sexual y reproductiva habla de educación sexual y brilla por su ausencia. Queremos ir a más, no a mínimos. Los derechos de las mujeres siempre están en entredicho y son moneda de cambio según el gobierno que esté.

¿Podemos afirmar que en el Estado español el derecho al aborto es un derecho plenamente ganado?

Aquí las mujeres no van a la cárcel ni están condenadas por abortar, pero tenemos limitaciones. No hay suficientes garantías. Hay inequidad entre comunidades autónomas. En la práctica, en unas está más restringido que en otras, dependiendo de la ideología del gobierno de turno. Lo que estamos haciendo el movimiento feminista es vigilar permanentemente lo que no se está cumpliendo. No queremos que las mujeres estén tuteladas, tampoco las jóvenes. También establecer tres días obligatorios de reflexión antes de abortar nos parece un tutelaje. Además, el aborto sigue dentro del código penal. Y queremos que esté dentro de la red sanitaria pública con todas las garantías y con información. Apelan a la objeción de conciencia, pero un centro no puede objetar, puede objetar una persona, y los derechos de las mujeres están por encima de las ideologías de los profesionales. Los profesionales tienen que tener formación y ofrecer buen trato.

El derecho a decidir que defendéis, ¿va más allá del aborto?

Va de derecho al agua, derecho a la vivienda, derecho a un trabajo digno.

¿Optar por el trabajo sexual como vía de subsistencia forma parte del derecho a decidir de las mujeres?

Desde Católicas por el Derecho a Decidir no lo abordamos. Deseable para todas las feministas es que nadie tuviera que desempeñar trabajos superprecarizados en los que unas u otras partes del cuerpo están sufriendo. A mí, lo que me parece triste, como feminista, es que se nieguen estas voces [las de las trabajadoras] por parte de algunas feministas. Tiene que haber diálogos empáticos. Lo que no se puede es criminalizar ni estigmatizar a las mujeres que deciden ejercer un trabajo sexual.

Hablaba de la libertad de conciencia como base para defender el derecho a decidir de las mujeres sin que entre en contradicción con la fe católica. ¿En qué consiste?

Radica en un principio fundamental, que es el probabilismo: donde hay duda, hay libertad. Donde una verdad es cuestionada, tú puedes decidir conforme a lo que te diga tu conciencia y nadie te puede contrariar. La consciencia es el núcleo más profundo de la persona. Conciencia y dignidad lo son. Si es el núcleo más profundo y está habitado por Dios. Para nosotras creyentes, nadie ni nada puede violentar esa consciencia, porque tú sola con Dios estás decidiendo. Ellos también conocen este principio, pero lo ocultan. Dicen que no somos católicas pero no es verdad, porque nos basamos en la tradición católica. El problema es cuando se desconocen las tradiciones de las iglesias, de la católica, del islam y de la judía. Todas las tradiciones son muy ricas y es muy importante hacer una lectura de los textos con ojos de mujer, porque la que siempre nos han dado es la lectura de hombres patriarcales. Hay opresión, pero también hay liberación.

¿Llega al feminismo desde el catolicismo?

Me chocaba todo lo que no era liberador. ¿Un Dios que es amor, un Dios que es padre y madre, un Dios que te quiere y te cuida, pero luego te castiga y te condena? A mí desde muy niña esto me chirrió. Mi padre era marinero y no podía ir los domingos a misa porque estaba navegando ¿Si se moría iría al infierno? Este no es mi Dios. Para mí es fundamental atreverte a dudar y a cuestionar si lo que te están diciendo concuerda con lo que estás sintiendo, en todo. Una feminista ya te puede decir cómo tienen que ser las cosas, que tú tienes que ver si a ti eso te pasa o no por el cuerpo. Los estudios en el Instituto Superior de Pastoral, en Salamanca, los hice en un momento de crisis. Tuve la gran fortuna de estudiar con teólogos próximos a la teoría de la liberación y para mí fue un descubrimiento. Luego me junté con mujeres teólogas y con Católicas por el Derecho a Decidir. Una persona creyente es la que practica la justicia social, independientemente de que vaya a misa o no y cumpla con los ritos o no. Sin embargo un crédulo va a misa, cumple con todo lo que le manda la Santa Iglesia, pero luego la justicia se la pasa por el arco del triunfo. Cuestiono con esto a los jerarcas y a los no jerarcas; a todas las personas que se sienten católicas creyentes apostólicas romanas y que luego están con las políticas neoliberales. ¿Allí dónde ven a Dios? Si tanto les interesa defender la vida, ¿por qué no se ponen delante de las vallas pidiendo que se abran las fronteras?

 

Meritxell Rigol 3/12/2020 (En la web ctxt.es)

¿Cómo ser la mejor mamá? - 4º Domingo Adviento, Ciclo B

¿CAMBIO DE ÉPOCA EN LAS IGLESIAS VASCAS?

RELIGIÓN DIGITAL

col jesus mart

No hace mucho me contaba un amigo que los obispos que vienen presidiendo, durante veinticinco años, la diócesis de Bilbao (quince mons. Ricardo Blázquez y diez, mons. Mario Iceta) y, algunos menos, las de S. Sebastián y Vitoria, habían sido enviados para reconducirlas al “buen camino” de una involución eclesial que, gestada en el Sínodo de obispos de los Países Bajos (1980), fue aplicada, a partir de entonces, sin consideraciones de ninguna clase.

Y me recordaba cómo, repasando las “Conclusiones” de este singular encuentro, celebrado en el Vaticano, bajo la presidencia de Juan Pablo II y los “pesos pesados” de la curia de aquel tiempo, el entonces obispo de Roma reivindicó -apoyado en una concepción monárquica del primado de Pedro- la centralidad absoluta del papado hasta en los asuntos más nimios. Como resultado, se empezaron a promover al episcopado -tanto en Holanda como en el resto del mundo- a sacerdotes cuya sintonía con los propuestos modelos de Iglesia y gobierno estaban fuera de toda duda.

Esta política de nombramientos fue aplicada al pie de la letra en España y en el País Vasco, encontrándose al frente de la Conferencia Episcopal el cardenal mons. Rouco: “el problema” que tenían que atajar no era tanto -como todavía se sigue escuchando en algunos medios de comunicación social- el del supuesto nacionalismo de esas iglesias, cuanto el de la recepción del Vaticano II en curso.

Fue así como se cerró, también en la llamada “Holanda del Norte”, una época de obispos que, porque presidían sus respectivas diócesis en fidelidad al Evangelio leído a la luz del Vaticano II, supieron mantener el equilibrio -siempre difícil, pero fuente de una enorme creatividad- entre la responsabilidad por la unión eclesial y las exigencias de una imprescindible “puesta al día”.

El resultado de esta política de nombramientos, activada a partir de 1980, fue la desaparición de este tipo de obispos y la promoción -como dijo en su día el cardenal Tarancón- de otros, aquejados de torticolis, de tanto mirar a Roma.

Es referencial, al respecto, la Asamblea Diocesana (1984-1987) de Bilbao y las propuestas, entonces votadas y aprobadas: la gran mayoría de ellas, ratificadas por mons. L. M. Larrea y J. M. Uriarte; otras, muy pocas, referidas a asuntos reservados a la Santa Sede, comunicadas por los obispos al Vaticano. Y también lo es el bloqueo de todas ellas por parte de los prelados posteriores. Ha habido quien me ha recordado que, siempre que se les preguntaba si habían recibido consignas al respecto, tanto mons. R. Blázquez como mons. M. Iceta respondían que no había nada de nada; que todo eran “fantasías conspiranoicas”. Y siempre recibían parecida réplica: es muy probable que no haya consignas porque Vds. -habida cuenta del perfil teológico, espiritual y pastoral que presentan- son la consigna.

La consecuencia, no buscada, pero inevitable, de este cambio fue el inicio de una cascada de abandonos que, por supuesto, no provocaron autocritica alguna en la curia o en el papado ni tampoco en los obispos directamente concernidos. Al parecer, todo o casi todo, era consecuencia de una secularización agresiva o del derrumbe de un catolicismo sociológico. Ya se sabe que en todas las instituciones los hay que –al igual que en el Titanic- siguen tocando, aunque el barco naufrague… Si se analiza la situación actual de algunas iglesias en la Europa occidental, incluidas las del País Vasco, no cuesta mucho concluir que más se parecen a instituciones arrasadas por lo que se podría denominar el “tsunami wojtyliano” que, a colectivos humanos, numerosos, potentes, creativos y envidiables por su fuerza evangélica, como lo fueron en el tiempo inmediatamente posterior al Vaticano II.

Parece que la “promoción” de mons. Iceta al arzobispado de Burgos puede abrir un nuevo tiempo en las iglesias del País Vasco si, como, es previsible, se asiste al nombramiento de nuevos obispos con un perfil sustancialmente diferente, tanto en Bilbao como, es de esperar, también en S. Sebastián.

Sería deseable que estos nuevos prelados sintonizaran más con el Evangelio -leído y vivido desde los montes de las Bienaventuranzas y del Calvario- que con el código de derecho canónico. Como también, que “olieran más a oveja” y menos a naftalina y se olvidaran de ser “obispos de aeropuerto” y dedicaran más tiempo, al empleado hasta el presente, a escuchar las alegrías y las penas de sus diocesanos y de la ciudadanía en general, o que, por lo menos, les prestaran la misma atención que a lo que se cuece en el Vaticano y se dice en algunos medios de comunicación social.

Y que, echando aceite en las heridas abiertas, empezaran a tender puentes con tantas y tantas personas y colectivos autoexiliados -y hasta vetados- durante este tiempo de involución eclesial. Ya sé que, vista la manera nepótica de nombrar obispos, habrá quien entienda que estoy formulando un imposible; pero, entre hacer la ola o callarme como un mudo, prefiero quedarme afónico.

 

VACUNACIÓN EN MARCHA

FE ADULTA

col koldo

 

Desde el siete de Diciembre una anciana británica de noventa años camina ya con ella en su cuerpo. Deseamos lo mejor por supuesto para esa mujer de edad y para todas las personas que ya en Inglaterra, ya allende la pionera isla se pondrán la codiciada vacuna contra el COVID 19. Deseamos el mayor de los éxitos para esos proyectos preventivos que están en marcha, pues la satisfacción de la humanidad es nuestra satisfacción.

Sólo podemos respetar aquello en lo que tantos miles de millones de personas han fijado su esperanza a lo largo de todo el mundo. Albergamos sin embargo serias objeciones. La objeción no confronta, sino que propone, suma en este caso al anhelo colectivo de superar las crisis. Estamos persuadidos de que la verdadera causa de la expansión de este virus, que se ha ido gestando durante los últimos decenios, arranca en nuestro alejamiento de la Naturaleza y ello difícilmente se solucionará con un instantáneo pinchazo. 

Al serio aviso sobre nuestro “modus vivendi” consumista y materialista que representa el COVID no se puede responder sólo con un apresurado apaño de las grandes compañías farmacéuticas. Sincero anhelo de eficacia de la vacuna por delante, presentamos con consideración nuestras observaciones. Creemos más en la solución que se remonta al mundo de las causas que en el remiendo congelado, que en la vacunación masiva con la que pretendemos arreglar nuestros graves errores sistémicos. Cada vez más científicos apuntan a que el primero de éstos es la destrucción de una sagrada Madre Naturaleza. 

No somos de pinchar globos, más el contrario de suscitar esperanza allí donde se geste y pulse. No contestaremos las vacunas que ya atraviesan arrugada piel, apuntaremos a la vida natural que nos resistimos a abrazar y que nos reporta la verdadera y perenne inmunología. La auténtica vacuna no urge necesariamente de ochenta grados bajo cero. Campa en nuestros adentros, por ejemplo en nuestro coraje interior para levantar una civilización diferente, inspirada en hábitos más saludables, en valores que trasciendan el materialismo dominante.  

Los parches sólo resultan a corto plazo. ¿No tendrá la nueva vacuna una importante dosis de espejismo engendrado a base de multiplicados apuros y epidémicos desencantos? ¿No habrá que canalizar esa frustración también hacia la creación de un nuevo modelo civilizacional, en vez de sólo a la investigación con las probetas de laboratorio?

Lo antiguos esenios ya nos hablaban desde su desierto siempre cercano del poder curador del ángel del aire, del fuego, del agua y de la tierra. ¿La vuelta a la vida sencilla y solidaria, a los alimentos sanos, a la mente elevada, al espíritu de compartir y colaborar, al contacto los Reinos naturales..., no tendrán más carga de futuro que la interesada receta de Pfizer, Moderna y Oxford? Ante el incipiente trajín planetario de los congeladores uno se pregunta si no debiéramos llamar a la puerta de esa ancestral sabiduría. Ante los triunfantes titulares de estos días nos cuestionamos si no debiéramos más bien encarar el reto del equilibrio y la armonía, asumir una actitud más activa y protagonista en la gestión de nuestra propia salud, antes de pivotar nuestro futuro en cuestionables panaceas que, no sin riesgo, se inyectan carne adentro. 

No somos antivacuna, porque no somos anti-nada; somos y seremos siempre pro-vida, pro-creación. Sólo señalamos el sol, sólo buscamos la fuente cristalina, labramos la tierra agradecida, escalamos los recios árboles, nos hundimos en el cálido barro... Pese a toda suerte de necesarias crisis, sólo gotean al final del día por nuestras mejillas lágrimas de infinito agradecimiento. 

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

De aquellos polvos, estos lodos

Pepe Mallo

  Redes Cristianas

El “mal” es de raíz: se encuentra en la oposición entre el sacramento del orden y el sacramento del matrimonio
Recientes titulares en Religión Digital:
– Un cura polaco acusa al cardenal Dziwisz de encubrir los abusos a menores de un clérigo.
– Sanción disciplinaria del Vaticano al cardenal polaco Gulbinowicz, acusado de abuso sexual de menores.
– Las escuelas católicas y la catequesis, lugar preferido para los pederastas en Francia.
– La Iglesia católica del Reino Unido protegió su reputación antes que a las víctimas de abusos sexuales.
– El Vaticano admite abusos sexuales y violaciones a religiosas en la Iglesia.
– McCarrick, Maciel, Karadima, Figari… los ‘apóstoles’ de la pederastia y la Iglesia que calló.
– El Vaticano toleró abusos del cardenal McCarrik 30 años.

Se atribuye a Mark Twain (seudónimo de Samuel Langhorne -1835-1910-, escritor, orador y humorista estadounidense) el dicho: “La Historia no se repite; sucede que a veces rima”. Y efectivamente, esto ha ocurrido con el caso McCarrick. Ha vuelto a poner a la vista los polvos escondidos bajo las alfombras vaticanas. La pederastia clerical se vuelve a revelar como estrepitosa resonancia del celibato obligatorio.

De aquellos polvos: El celibato ni fue impuesto por Jesús ni los apóstoles eran célibes ni en la Iglesia primitiva existía tal prescripción para ejercer los diversos ministerios. Sabemos por san Pablo que los apóstoles, incluido Pedro, vivían con sus esposas cristianas (1Cor 9,5). Pero la Iglesia, enfrentándose a la práctica de las primeras comunidades, sacraliza (ordenación “in sacris”) a ciertas personas encumbrándolas sobre el resto de la comunidad. Impugnando al evangelio, ha defendido a ultranza la disciplina de la castidad como manifestación integrante del “carisma” sacerdotal. Encarándose a la doctrina apostólica, antepone el Derecho canónico al propio Evangelio. La estructura totalitario-autoritaria de la Iglesia exige un clero “segregado” del resto de los creyentes, dominante respecto a los fieles y, a la vez, controlado él mismo por la jerarquía que impunemente impone sus normas (¿hormas?).

Ya en el concilio de Nicea, ante la propuesta de algunos que querían imponer la continencia matrimonial a los clérigos, el obispo Pafnucio se alzó en contra de esta propuesta que “supone un yugo pesado”, elevando la “dignidad del acto matrimonial”. Sin embargo, el narcisismo de la Iglesia, que observa a sus sacerdotes con anteojos espirituales y antiparras umbilicales, ha llegado a proclamar desde las más altas esferas (¿estratosfera?) que “la santa virginidad es más excelente que el matrimonio” (Pío XII: Sacra Virginitas). No obstante, se reconoce, en paradójica incoherencia, que la virginidad no es exigida por la naturaleza del sacerdocio, porque está bien claro que “Jesús mismo no puso esa condición previa en la elección de los doce. Como tampoco los apóstoles para los que ponían al frente de las primeras comunidades cristianas (1Tim 3,2-5; Tit 1,5-6)” (Pablo VI, Sacerd. Caelib, 5). Da la sensación de que la doctrina está por encima de la persona, contradiciendo al Evangelio.

El sexo ha sido y sigue siendo un inmenso quebradero de cabeza para la Iglesia católica. Personalmente considero que el “mal” es de raíz, y se encuentra en la oposición que se hace y se insiste en hacer, entre el sacramento del orden y el sacramento del matrimonio. El tan sacralizado celibato viene a desplazar al matrimonio y, como consecuencia, a infravalorar la familia. Este enfrentamiento ensalza al sacerdocio por encima del matrimonio, hasta el punto de relegar, excluir y humillar a los sacerdotes que, con entera y responsable libertad, optan por la vida matrimonial. El celibato no es un sacramento. Lo natural y lo “revelado” es, primordialmente, el matrimonio. Existe un flagrante falseamiento de la historia del celibato a favor de una acomodadiza teología dogmática con la inflexible disciplina, totalitaria, regresiva y narcisista de la Iglesia. Una ley puramente eclesiástica ha suplantado lamentablemente a un sagrado “sacramento”. Psicológicamente, el celibato impuesto es signo de dominio sobre las personas. Por eso puede llegar a deshumanizar. El celibato no vocacional contradice a la naturaleza y suele ir acompañado de serios problemas que llegan a vulnerar la dignidad del individuo y, sobre todo, su conciencia.

Vienen estos lodos. Todavía colean en medios periodísticos ecos y procesos sobre los abusos de clérigos a menores y el correspondiente encubrimiento de la jerarquía. Ni faltan comentarios sobre embarazos de religiosas forzadas por la prepotencia y el dominio clerical sobre las personas. Ha quedado de manifiesto que, en la Iglesia, el abuso sexual ha constituido una práctica generalizada, institucionalizada. La deflagración de la pederastia clerical le ha estallado bruscamente a Francisco y ha provocado una de las peores crisis de coherencia y de credibilidad en la Iglesia. Se ha escrito que al Papa le cambió la cara al leer el informe del caso McCarrick. Informe en el que se admite la mala praxis del entramado eclesial, que no supo, o no quiso, ver la actuación de este depredador que, como muchos otros, alcanzó grandes cotas de poder en la Iglesia. Es atrozmente doloroso y profundamente lamentable que, desde curas hasta obispos y cardenales, haya tenido lugar una depravación tan grave, precisamente perpetrada contra personas inocentes e indefensas: niños y adolescentes.

Y ahí quedan los datos. Una Iglesia enlodada en medio de un entramado inextricable rodeado de una impunidad total en sus actividades y la absoluta tolerancia y encubrimiento de sus complicidades e implicaciones en las redes de corrupción. Parece que el abuso a niños ha constituido una práctica generalizada, institucionalizada. Pederastia a nivel industrial. Los abusos sexuales a menores se barrieron debajo de la alfombra. Y la resistencia a cualquier investigación externa fue algo generalizado y extendido. Y ahí están los hechos y las actitudes: Silencio, encubrimiento, negacionismo, insensibilidad, negligencia, despreocupación, irresponsabilidad, impunidad… En la Iglesia la tentación de proteger el aura de la casta consagrada ha sido y es demasiado indescriptible. El supuesto prestigio de la Iglesia ha pesado más que la inocencia pisoteada de niños y jóvenes. Indignación, rabia, impotencia.

Y sin embargo, contra todo pronóstico, el celibato obligatorio sigue aún vigente, sine die.

El pesebre está vacío

 


Victor Codina

Cristianismo y Justicia

Belén

La pandemia afecta a la Navidad: limitaciones de encuentros y de viajes, toque de queda, sin Misa del Gallo a las 12, sin cabalgata de Reyes, muchos comercios y restaurantes cerrados, sin abrazos.
Humoristas dibujan a José y María con mascarillas, anuncian que los pastores estarán en fila, a metro y medio de distancia y con gel, que los Reyes Magos necesitarán PCR y permiso para viajar a otro país.
Pero lo más nuevo de este año es que el pesebre estará vacío y los ángeles de Belén nos dirán lo mismo que los ángeles dijeron a las mujeres que iban al sepulcro de Jesús con aromas: «No está aquí»
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Juan José Tamayo: “España todavía tiene pendiente de hacer su transición religiosa”

 


Ángel Munárriz

infolibre

Tamayo4

El referente de la teología progresista publica el ensayo La Internacional del odio, análisis de la expansión internacional del “cristoneofascismo”: “El fenómeno tiene fuerza en España. Minusvalorarlo demuestra ceguera política”
“La gran preocupación de la jerarquía es mantener privilegios”, opina Tamayo, que detecta sintonía ideológica del episcopado con Vox y el lobby integrista
“Nos hacen falta herejes”, afirma el profesor, con una trayectoria que incluye choques con Ratzinger: “Desde muchacho tengo la censura en los talones”
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