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martes, 15 de septiembre de 2020

Sobre la situación en la diócesis de Cádiz-Ceuta

 Juan Cejudo

A TODOS LOS COLECTIVOS CRISTIANOS, TEÓLOGOS Y PERSONAS DE BUENA
VOLUNTAD QUE APOYEN NUESTRAS PETICIONES:

Los abajo firmantes estamos muy preocupados por numerosas actuaciones de nuestro Obispo D. Rafael Zornoza en estos últimos años, que están provocando un gran malestar en amplios y diferentes sectores de la diócesis de Cádiz y Ceuta: religiosos, políticos, sociales, culturales, etc.

Ha habido numerosos despidos de trabajadoras y trabajadores (más de 20) en el Obispado, Seminario, Caritas y parroquias. Varios párrocos han tenido problemas con el obispo hasta el punto de que éste ha llevado a los tribunales eclesiásticos de Sevilla a uno de ellos, el párroco de Vejer Antonio Casado, que aún está pendiente de sentencia. Este sacerdote se ha visto obligado a denunciar al obispo ante los tribunales acusándole de cinco delitos contra él.

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Francisco de Asís, icono ecológico de una relación fraternal con cada ser de la naturaleza

 Leonardo Boff

La Covid-19 nos remite a un problema ecológico: la reacción de la Madre Tierra y de la naturaleza que, como entes vivos, han reaccionado contra la agresión sistemática que sufren desde hace siglos por parte del voraz proceso productivista que no respeta los límites de sostenibilidad y ha destruido los hábitats de los virus. Estos buscan en otros animales o en nosotros los humanos un nuevo hábitat, de cuyas células se alimentan. Es consecuencia del tipo de civilización científico-técnica que creamos a partir del siglo XVII que trataba a la Tierra y a la naturaleza sin propósito, y cuyo único valor era estar a disposición del uso de los seres humanos, para sacar ventajas de todo tipo, especialmente, económicas.

La visión secular de la Tierra como Magna Mater y Pachamama fue abandonada. Sólo modernamente con la nueva cosmología y biología se ha recuperado la noción de la Tierra como un Super Ente vivo que se autoorganiza sistémicamente para mantenerse vivo y producir siempre vida, denominada Gaia.

Hoy, con la Covid-19, la concepción de la Tierra-Gaia y Pachamama de los pueblos andinos, ha adquirido relevancia. Nos muestra la urgencia de rehacer el contrato natural con ella, violado hace mucho, si queremos frenar su contraataque contra la humanidad. Ella ha enviado ya una gama de virus, entre ellos el actual coronavirus, que por primera vez está asolando a todo el planeta. Tales virus, junto al calentamiento global y otros eventos extremos son señales enviadas por la Madre Tierra para que reflexionemos y cambiemos nuestra forma da habitar en ella y nuestro modo destructivo de producción.

La lección que hay que sacar de estas señales es que debemos volver a sentirnos parte de la naturaleza y no sus dueños, y que nosotros los humanos somos la porción inteligente de la Tierra con la misión de cuidar de ella, como condición de nuestra propia supervivencia.

Para eso necesitamos figuras ejemplares que nos muestren que otra relación amigable y no destructiva para con la Madre Tierra y para con la naturaleza es posible. En verdad, es la única que se revela benéfica para ambas partes de este contrato natural.

En Occidente surgió un cristiano de excepcional calidad humana y religiosa que vivió una profunda fraternidad universal con todos los seres de la naturaleza: Francisco de Asís (1284-1226).

En su encíclica de ecología integral, Laudato Si: sobre el cuidado de la Casa Común, el Papa Francisco presenta a San Francisco «como el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es frágil, vivido con alegría y autenticidad. Es el patrono de todos los que estudian y trabajan en el campo de la ecología, amado también por muchos que no son cristianos» (n.10). Dice todavía más: «Corazón universal, para él cualquier criatura era una hermana, unida a ella por lazos de cariño; por eso se sentía llamado a cuidar de todo lo que existe… hasta de las hierbas silvestres que debían tener su lugar en el huerto» de cada convento de los frailes (n.11.12).

El historiador Lynn White Jr. en 1967 en su divulgado artículo “Las raíces históricas de nuestra crisis ecológica” acusaba al judeocristianismo, por causa de su visceral antropocentrismo, de ser el factor principal de la crisis que en los días actuales se ha transformado en un clamor. Por otro lado, reconocía que ese mismo cristianismo tenía un antídoto en la mística cósmica de San Francisco de Asís. Para reforzar la idea sugería que fuese proclamado “patrono de los ecologistas”, cosa que hizo el Papa Juan Pablo II  el día 29 de Noviembre de 1979.

Efectivamente, todos sus biógrafos como Tomas de Celano, San Buenaventura, la Leyenda Perusina y otras fuentes de la época, afirman «la amigable unión que Francisco establecía con todas las criaturas; se llenaba de gozo inefable todas las veces que miraba el sol, contemplaba la luna y dirigía su mirada a las estrellas y al firmamento».

Daba el dulce nombre de hermanos y hermanas a cada criatura, a las aves del cielo, a las  flores del campo y hasta al feroz lobo de Gubbio. Construía fraternidad con los más discriminados como los hansenianos (leprosos) y con todas las personas, como el sultán Melek el Kamel de Egipto con quien mantuvo largos diálogos y mutuamente se admiraban.

  • En el hombre de Asís todo viene rodeado de cuidado, simpatía y ternura.

El filósofo Max Scheler en su conocido estudio sobre “La esencia y las formas de simpatía” (1926) le dedica brillantes y profundas páginas. Afirma que «nunca en la historia de Occidente surgió una figura con tales fuerzas de simpatía y de emoción universal como encontramos en San Francisco. Nunca más se pudo conservar la unidad y la entereza de todos los elementos como en San Francisco, en el ámbito de la religión, de la erótica, de la actuación social, del arte y del conocimiento» (1926, p.110). Tal vez por esta razón Dante Alighieri lo llamó el “sol de Asís” (Paraíso XI, 50).

Esta experiencia cósmica adquirió una forma genial en su “Cántico al hermano Sol”. Ahí encontramos una síntesis acabada entre la ecología interior con la ecología exterior.

Como mostró el filósofo y teólogo francés, el franciscano Éloi Leclerc (+1977), superviviente de los campos de exterminio nazi, para él los elementos exteriores como el sol, la tierra, el fuego, el agua, el viento y otros no eran apenas realidades objetivas sino realidades simbólicas, emocionales, verdaderos arquetipos que dinamizan la psique en el sentido de una síntesis entre el exterior y el interior y una experiencia de unidad con el Todo.

Estos sentimientos, nacidos de la razón sensible y de la inteligencia cordial, son urgentes hoy si queremos rehacer la alianza de sinergia y de benevolencia con la Tierra y sus ecosistemas.

El gran historiador inglés Arnold Toynbee reflexionó acertadamente: «Para mantener la biosfera habitable durante otros dos mil años, nosotros y nuestros descendientes tenemos que olvidarnos del ejemplo de Pedro Bernardone (padre de San Francisco), gran empresario de tejidos del siglo XIII, y de su bienestar material, y empezar a seguir el modelo de su hijo, Francisco, el más grande de todos los hombres que hayan vivido en Occidente. El ejemplo que nos da San Francisco es que los occidentales debemos imitarlo con todo nuestro corazón, porque es el único occidental que puede salvar la Tierra» (El País, 1972, p. 10-11).

Hoy San Francisco se ha convertido en el hermano universal que está más allá de las confesiones y culturas. La humanidad puede enorgullecerse de haber tenido un hijo con tanto amor, con tanta ternura y con tanto cuidado por todos los seres, por pequeños que parecieran.

Él es una referencia espontánea de una actitud ecológica que confraterniza con todos los seres, convive amorosamente con ellos, los protege contra las amenazas y los cuida como hermanos y hermanas. Él supo descubrir a Dios en las cosas. Acogió con jovialidad las enfermedades y las contradicciones de la vida. Llegó a llamar hermana a la propia muerte. Estableció una alianza con las raíces más profundas de la Tierra y con gran humildad se unía a todos los seres para cantar loores con ellos y no solo a través de ellos, como dice en su Cántico, a la belleza y a la integridad de la creación.

Como arquetipo, Francisco penetró en el inconsciente colectivo de la humanidad, en Occidente y en Oriente y desde allí anima las energías bienhechoras que se abren a la relación amorosa con todas las criaturas, como si estuviésemos aún en el paraíso terrenal (cf.L.Boff, Francisco de Assis: saudade do paraíso, Vozes 1986).

Él nos muestra que no estamos condenados a ser los agresores pertinaces de la naturaleza sino su ángel bueno que protege, cuida y transforma la Tierra en una Casa Común de todos, la comunidad humana y terrenal. Él suscita en nosotros la saudade de una integración que perdimos por causa de la ruptura que establecimos con la naturaleza. Con él nos convencemos de que, por todos los lados, hay todavía señales del paraíso terrestre que nunca se perdió totalmente.

El espíritu de San Francisco, el hermano universal, podemos recrearlo dentro de nuestro interior e irradiarlo hacia el exterior, como lección aprendida del confinamiento social forzado.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y ha escrito: Francisco de Assis: ternura e vigor, 12 edição, Vozes 2009. San Francisco de Asís, ternura y vigor, 8ª edición, Sal Terrae 2009.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Empezó el juicio a Julian Assange

La posesión

  

Jaime Richart, Antropólogo y jurista

Redes Cristianas

Dejando aparte la posesión pasajera de una mujer por un hombre o de un hombre por una mujer, que es recíproca si no media una modalidad de perversión no ya por razones morales (la moral tradicional se ha esfumado) sino por las deseables del equilibrio psicofísico; y dejando a un lado también la idea de que no parece inteligente desear lo que no esté razonablemente a nuestro alcance, lo cierto es que deseamos poseer, y si lo hemos poseído deseamos retener, a quien amamos, lo que nos gusta, lo que nos agrada, lo que nos entretiene, lo que nos atrae, lo que nos reporta un beneficio o lo que nos proporciona cualquier clase de placer. A fin de cuentas desear apasionadamente una cosa o a una persona es una forma metafísica de poseerlas…

Hasta que empezó a reinar la postmodernidad, el deseo de posesión sólo podía estar dirigido, además de a una persona, a algo material: un libro, un cuadro, una joya, una insignificancia, una vivienda, un viaje o vivir en un lugar. Pero el milagro de la tecnología ha incrementado de una manera extraordinaria las posibilidades de poseer también lo inmaterial que es su representación. El número de pulsiones de deseo y de posesión de antaño se han multiplicado al incluir lo inmaterial de tal manera, que podemos poseerlo “casi” todo para recrearnos cuantas veces deseemos. Esto es, en apariencia, en aspecto virtual. Todo está a nuestro alcance en esta modalidad: la música, los lienzos, un viaje que jamás antes soñamos ni hoy esperamos poder hacer… Hasta es posible ahora reproducir “ese” olor, “ese” aroma, que un día percibimos en “ese” lugar y en “ese” momento concretos gracias a un dispositivo no hace mucho inventado.

Estas condiciones actuales indudablemente han de haber adulterado la textura, el tejido, la trama del cerebro y la química del alma. El deseo que antes podía consumir a un espíritu, ahora tiene al menos el placebo de poseer la apariencia de lo deseado. La forma virtual de poseer en cualquier momento la representación de un paisaje o de un rincón, de una obra musical, de ese viaje… no “es” la material. Pero, como decía, lo mismo que no creo inteligente desear lo que esté fuera de nuestro alcance para no pasar por el trauma de la frustración, hoy esta modalidad artificial de satisfacer un deseo aplaca la sed de la imaginación de tal modo que es mucho más remota la posibilidad de que, por estos caminos, la razón genere los monstruos que generó… Si bien genera otros. Pero esto es otro cantar. Pues la índole del placer que aquella otra imaginación, aquel otro deseo, aquella otra ensoñación proporcionaban a la mente y al espíritu es incomparable con el que genera artificialmente la satisfacción instantánea de ese deseo, hasta el extremo de provocar otro terrible efecto: el tedio, causa de las mayores perversiones. Y quién sabe si no también causa de la causa de la situación desastrosa, delirante, esquizofrénica y neuropática que actualmente vive la población de todo el mundo, inoculada a través del éter por un puñado de canallas…

Carta de Casaldáliga a Juan Pablo II


Umbrales

CASALDALIGA

“He discutido con el Papa…”
El obispo Pedro Casaldaliga escribió esta carta al papa Juan Pablo II el 22 de febrero de 1986. Es una carta “meditada en la oración”, en “espíritu de corresponsabilidad eclesial” escrita “al hermano en Cristo y Papa”. No tuvo respuesta, pero es el testimonio de un hombre libre y obediente en la fe.
Después de contarle al Papa que hacía 18 años que estaba viviendo en Brasil donde había ido voluntariamente como misionero en una zona donde “no hay un solo palmo de carretera asfaltada”, le describe la situación desesperante de los pobres en un área de grandes latifundios con cientos de miles de hectáreas y los peones sin nada.
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Monseñor Agrelo: “En Jesús, Dios andaba reconciliando consigo al mundo”

 


Religión Digital

Agrelo2

Iglesia, presencia real de un Dios manchado e impuro
“Eso es lo que se espera que vivamos en cada eucaristía: que aprendamos a Cristo escuchando, que lo aprendamos viendo, que lo aprendamos comulgando”
“El sabio lo había dicho a su manera: ‘Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas’. Y el salmista lo había cantado: ‘El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia'”
“Dios es comensal de hombres y mujeres que nadie tocaría sin correr a hacer una purificación ritual”
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Frei Betto: “Jesús era mucho más judío de lo que suponemos”

 Religión Digital

Frei Beto

Entre el Jesús histórico y el teológico
“Mientras sus contemporáneos rendían culto a un Dios distante, Jesús trataba a Dios como un Padre muy íntimo, repleto de compasión y amor, especialmente para con los pobres y pecadores”
En su clásico Jesús (Buenos Aires, Sur, 1968), publicado en su original alemán a inicios del siglo XX, Rudolf Bultmann admitió que “ahora ya no podemos conocer nada sobre la vida y la personalidad de Jesús, toda vez que las primitivas fuentes cristianas no demuestran interés por ninguna de estas dos cosas, siendo, además de esto, fragmentarias y, muchas veces, legendarias, y no existen otras fuentes sobre Jesús”.

Alternativas a las residencias


Jesus Martinez Gordo

Cristianismo y Justicia

Retomo el drama que hemos vivido del “descarte de ancianos”. Lo hago porque en la ocasión anterior, exponiendo algunos datos y reacciones al respecto, me centré en lo que se ha llamado “sanidad selectiva”. Como consecuencia de ello, se me quedó en el tintero lo que me parecía que tenía que haber sido el núcleo de mi aportación: dar a conocer el modelo de atención a los mayores -en parte, alternativo y, en parte, complementario- que, puesto en marcha por la Comunidad de Sant’Egidio, convendría tener muy presente cuando -no tardando mucho- se revise el actualmente vigente entre nosotros.
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La “amistad social”, corazón de la nueva encíclica del Papa

 José Manuel Vidal

Religión Digital

Papa Francisco7

Adelantamos algunas de las claves contextuales de ‘Fratelli tutti’
Para demostrar que la ‘amistad social’ es la clave de bóveda de su pensamiento, la expresión aparece en el mismo subtítulo de la encíclica
“Permitirá conocer a fondo el pensamiento social de Francisco”
Por centrarse en una de sus categorías preferidas y de las que mejor plasman su pensamiento social, la nueva encíclica marcará una diferencia fundamental respecto a la ‘Laudato si’
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Víctimas del clericalismo

 

Grupo Cristiano de Reflexión- Acción de Cádiz

Eclesalia

Zornoza-RafaelVEZ

Cádiz, 10 de septiembre de 2020
A todos los colectivos cristianos, teólogos y personas de buena voluntad que apoyen nuestras peticiones
GRUPO CRISTIANO DE REFLEXIÓN ACCIÓN DE CÁDIZ franciscogonzalez.alvarez@gmail.com
CADIZ
Los abajo firmantes estamos muy preocupados por numerosas actuaciones de nuestro Obispo D. Rafael Zornoza en estos últimos años, que están provocando un gran malestar en amplios y diferentes sectores de la diócesis de Cádiz y Ceuta: religiosos, políticos, sociales, culturales, etc.
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jueves, 10 de septiembre de 2020

Washington sanciona a Fatou Bensouda, fiscal de la Corte Penal Internacional

 Redes Cristianas

POR INVESTIGAR LOS CRÍMENES DE GUERRA Y DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS `POR EE.UU. EN AFGANISTÁN Y POR INVESTIGAT A ISRAEL POR LOS CRÍMENES DE GUERRA COMETIDOS EN LA FRANJA DE GAZA Y EN CISJORDANIA
Tras meses de amenazas y menos de nueve semanas antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la administración de Donald Trump ha cumplido su amenaza contra Fatou Bensouda, la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), imponiendo sanciones. efectos económicos sin precedentes en su contra. “Hoy, estamos pasando de las palabras a los hechos” , declaró el miércoles 2 de septiembre el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, “porque la CPI lamentablemente sigue atacando a los estadounidenses” .

Anunció la inclusión en la lista negra de los Estados Unidos de Fatou Bensouda y Phakiso Mochochoko, director de la división de jurisdicción, complementariedad y cooperación de la CPI, con sede en La Haya, en los Países Bajos. Bajo. Sus posibles activos en Estados Unidos serán congelados y se les prohibirá el acceso al sistema financiero estadounidense.
“Cualquier individuo o entidad que continúe ayudando materialmente a estos individuos también está expuesto a sanciones “, advirtió Mike Pompeo en una conferencia de prensa. No toleraremos los intentos ilegítimos de la CPI de llevar a los estadounidenses a su jurisdicción. “”

SANCIONES EN JUNIO
Ya involucrado en una ofensiva sin precedentes contra la CPI, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, autorizó en junio sanciones económicas contra sus funcionarios para disuadir al tribunal de enjuiciar a los soldados estadounidenses por su participación en el conflicto en Afganistán. Washington había prohibido previamente a los funcionarios judiciales la entrada a Estados Unidos y revocó la visa estadounidense de Fatou Bensouda.

En junio, la CPI deploró “una serie de ataques sin precedentes” contra ella, subrayando su independencia. En un comunicado el miércoles por la noche , la CPI condenó “estos actos coercitivos, dirigidos contra una institución judicial internacional y sus funcionarios, [ellos] no tienen precedentes y constituyen graves ataques contra la Corte, el sistema de justicia penal internacional del estatuto de Roma y el Estado de derecho en general ” .
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, se limitó a “tomar nota” de las sanciones estadounidenses, asegurando “seguir de cerca la evolución de este expediente” , según su portavoz.

Estas medidas punitivas “constituyen una perversión desconcertante de las sanciones estadounidenses, supuestamente para penalizar a quienes violan los derechos humanos y a los cleptócratas, utilizados aquí para perseguir a los responsables de juzgar crímenes internacionales” , respondió Richard Dicker, de la organización no gubernamental Observador de derechos humanos.

Amnistía Internacional –POR UNA VEZ EN LA VIDA– condenó “otro ataque descarado contra la justicia internacional” . “Las acciones de la Casa Blanca pueden desanimar a sobrevivientes de violaciones de derechos humanos a buscar justicia” , “lo grotesco” , criticó Daniel Balson, uno de los líderes de esta organización, acusando a la administración de la práctica de Trump. “Acoso e intimidación” .
Los jueces de la CPI inicialmente se negaron a autorizar esta investigación luego de una primera amenaza sin precedentes de sanciones por parte de Washington, que no es miembro de este tribunal, a diferencia de Kabul.

La oposición acérrima del gobierno de Estados Unidos también es a las investigaciones “por motivos políticos” contra Israel, que pueden ser objeto de investigaciones por crímenes de guerra en Cisjordania y la Franja de Gaza.
La Corte se rige por el Estatuto de Roma, un tratado que entró en vigor en 2002 y desde entonces ha sido ratificado por más de 120 países. Es una de las principales encarnaciones del multilateralismo odiado por el presidente Trump y la franja soberanista del campo conservador estadounidense.

Incendio en el campamento de refugiados de Moria: una “catástrofe anunciada”


Lucía López Alonso

Religión Digital

Hollerich: “Creo que muchos gobiernos están escuchando a la derecha radical que no quiere refugiados”
El dramático incendio se ha producido después de meses de tensión dentro del campamento de la isla griega de Lesbos, en el que se han detectado 35 casos positi europeas Incendio en el campamento de refugiados de Moria: una “catástrofe anunciada”vos de coronavirus
La coyuntura sanitaria (y la falta de garantías higiénicas con la que afrontarla) venía agravando la situación de hacinamiento que sufren los miles de refugiados encerrados en Moria, olvidados por las políticas europeas
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Domingo 13 de Septiembre 24º Ordinario Juan Crisóstomo (407)

 KOINONIA

Tanto en los tiempos de Jesús como en nuestro tiempo, el corazón del ser humano está tentado por el odio y la violencia. Cuando hay odio y rencor el sentimiento de venganza hace presa de nuestro corazón. No sólo hacemos daño a otros, sino que nos hacemos daño a nosotros mismos. Sólo el perdón auténtico, dado y recibido, será la fuerza capaz de transformar el mundo. Y no sólo hablamos de un asunto meramente individual. El odio, la violencia y la venganza como instrumentos para resolver los grandes problemas de la Humanidad está presente también en el corazón del sistema social vigente.

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DOMINGO 24 Tiempo ordinario – A (Mateo 18,21-35)

 José Antonio Pagola

PERDONAR NOS HACE BIEN

Las grandes escuelas de psicoterapia apenas han estudiado la fuerza curadora del perdón. Hasta hace muy poco, los psicólogos no le concedían un papel en el crecimiento de una personalidad sana. Se pensaba erróneamente –y se sigue pensando– que el perdón es una actitud puramente religiosa.

Por otra parte, el mensaje del cristianismo se ha reducido con frecuencia a exhortar a las gentes a perdonar con generosidad, fundamentando ese comportamiento en el perdón que Dios nos concede, pero sin enseñar mucho más sobre los caminos que hay que recorrer para llegar a perdonar de corazón. No es, pues, extraño que haya personas que lo ignoren casi todo sobre el proceso del perdón.

Sin embargo, el perdón es necesario para convivir de manera sana: en la familia, donde los roces de la vida diaria pueden generar frecuentes tensiones y conflictos; en la amistad y el amor, donde hay que saber actuar ante humillaciones, engaños e infidelidades posibles; en múltiples situaciones de la vida, en las que hemos de reaccionar ante agresiones, injusticias y abusos. Quien no sabe perdonar puede quedar herido para siempre.

Hay algo que es necesario aclarar desde el comienzo. Muchos se creen incapaces de perdonar porque confunden la cólera con la venganza. La cólera es una reacción sana de irritación ante la ofensa, la agresión o la injusticia sufrida: el individuo se rebela de manera casi instintiva para defender su vida y su dignidad. Por el contrario, el odio, el resentimiento y la venganza van más allá de esta primera reacción; la persona vengativa busca hacer daño, humillar y hasta destruir a quien le ha hecho mal.

Perdonar no quiere decir necesariamente reprimir la cólera. Al contrario, reprimir estos primeros sentimientos puede ser dañoso si la persona acumula en su interior una ira que más tarde se desviará hacia otras personas inocentes o hacia ella misma. Es más sano reconocer y aceptar la cólera, compartiendo tal vez con alguien la rabia y la indignación.

Luego será más fácil serenarse y tomar la decisión de no seguir alimentando el resentimiento ni las fantasías de venganza, para no hacernos más daño. La fe en un Dios perdonador es entonces para el creyente un estímulo y una fuerza inestimables. A quien vive del amor incondicional de Dios le resulta más fácil perdonar.

La religión puede ser un peligro

José M. Castillo, teólogo

Castillo1

Fuente: Teología sin censura
Las noticias, que nos dan en estos días los medios de comunicación, sobre las violencias y disparates, que se han cometido en España, en los años pasados, nos obligan a pensar (una vez más) en el peligro que puede llegar a ser la religión. Peligro para la paz, para la política, para la sociedad y para la convivencia de los ciudadanos, etc., etc.

Lo que acabo de decir no es una novedad. Es un hecho bien conocido y soportado. Y no me refiero solamente a hechos del pasado. Lo estamos viviendo estos días. Ángeles y demonios en los diarios de políticos de alto rango. La religión dirigiendo la política, atacando o defendiendo a los políticos, para bien de unos, para desgracia de otros. ¿Estamos locos? Y afirmo que, en el cristianismo y en nuestra Iglesia, esto se ha metido hasta el tuétano de nuestras creencias. Como también es verdad que son muchos los ciudadanos que, por esta sarta de disparates, han abandonado la religión. Estamos ante un asunto de suma importancia. Para bien o para mal, no sólo de la política, sino igualmente de la religión.

En el cristianismo, lo tenemos claro. La desgracia es que, con demasiada frecuencia, los clérigos no enseñan esto como lo tendrían que enseñar. Porque hay clérigos que son parte interesada en el asunto. Y son muchos los curas que se sirven de la religión para hacer carrera, tener poder, vivir seguros y ser personas importantes. Esto es intolerable.
¿Qué solución le dio Jesús a este asunto, tan delicado y tan grave? Jesús desplazó la religión: la sacó del templo, se enfrentó a los sacerdotes, no participó jamás en las ceremonias del “lugar sagrado”. Jesús rezó mucho. Pasaba las noches enteras en oración. Pero, para rezar, no se iba al templo. Se iba a sitios solitarios. La religiosidad que nos enseña el Evangelio no es como la religiosidad que nos enseña la Religión.

Por esto precisamente Jesús se desentendió de la política. Jamás habló contra el Emperador. Ni contra Poncio Pilatos. Ni se enfrentó a los legionarios romanos. Cuando Herodes degolló a Juan Bautista, en una noche de juerga, Jesús no dijo ni palabra. Y cuando le dijeron a Jesús, ante una masa de gente, que Pilatos había degollado a unos samaritanos cuando estaban celebrando un acto religioso, Jesús no dijo ni palabra contra Pilatos. Al contrario: a la gente que tenía delante, les dijo: “Y vosotros, si no os convertís y cambiáis de vida, vais a terminar como esos samaritanos”. Más aún, en el relato de la pasión de Cristo, ¿quién estuvo en contra de Jesús? Los sacerdotes. Y ¿quién defendió a Jesús resistiéndose a condenarlo? Poncio Pilatos. Es más, cuando Jesús agonizó y murió en la cruz, ¿quién hizo el primer acto de fe, reconociendo a Jesús como el “Hijo de Dios”? No fueron los apóstoles, que se resistieron a creer. Los primeros creyentes en Jesucristo fueron “El centurión y los romanos” (Mt 27, 54 par) a los que acompañaban las mujeres (Mt 27, 55-56), las que ahora se ven incapacitadas por la religión, para poder ser iguales en dignidad y derechos a los hombres.

Todo esto ocurría desde mucho antes de que Dios se hiciera presente en el mundo, en la persona y en la vida de aquel pobre nazareno, que fue Jesús. Y sigue ocurriendo ahora: hay políticos que utilizan la Religión para sus intereses. Y los que defienden tanto la Religión, no le hacen caso al Evangelio. Para Jesús, lo primero no eran las ceremonias y los rituales. Para Jesús, lo primero eran los seres humanos, sobre todo los que más sufren, los enfermos, los pobres, los niños, los pecadores, las mujeres.

¿Cuándo vamos a dejar de aprovecharnos de la Religión, para sacar de ella dinero e importancia, por más que disfracemos nuestros intereses de lo que más nos conviene? ¿Cuándo veremos a los cristianos, en masa, identificados en todo cuanto pueden con los últimos de este mundo? Y termino pidiendo, sobre todo a nuestros obispos, que “sigan a Jesús”, que vivan el Evangelio, que sean (y seamos todos) presencia de Jesús en este mundo. Los obispos enseñarán el Evangelio de Jesús cuando los veamos viviendo como vivió Jesús. Y otro tanto hay que decir de obispos, de religiosos, de clero en general. Y eso mismo tenemos que hacer quienes decimos que el cristianismo tiene su razón de ser. No es cuestión de argumentos. Es lo que decide si somos o no somos creyentes en Jesucristo.

Comunidad del perdón - Domingo 24º del Tiempo Ordinario, Ciclo A

ES HORA DE EXAMINAR NUESTRAS CONCIENCIAS

RELIGIÓN DIGITAL

col faus

Me permito recomendar, a todos los que puedan acceder a ella, la entrevista en La Contra (del diario La Vanguardia) del pasado miércoles 2. Un pobre chaval norteamericano, antiguo soldado en Irak, desquiciado por esa experiencia, y que luego irá dando bandazos entre la droga, el psiquiatra y la cárcel, donde tiene tiempo para escribir un libro (Cherry) en el que cuenta su historia.

La fina sensibilidad de Ima Sanchis devuelve así importancia a una página que antes era de las más valiosas de nuestra prensa y se había ido adocenando con el tiempo. Pero esto es accidental, como también lo es que gracias a esa cárcel hayan aparecido unas grandes cualidades literarias que de otro modo habrían quedado desconocidas (el libro ha llegado a finalista del premio Pen/Hemingway). 

Eso es accidental. Lo decisivo es que ese pobre ser humano, con un destino tan atroz y tan inhumano, es un hijo de Dios, hermano de todos nosotros, y que no es un caso único. Hay miles como él, con una amplia gama de variantes en todo nuestro mundo civilizado, y en aquel país que se considera adalid de la libertad y poseedor de un “destino manifiesto” de dominar a todo el mundo, amparado hoy por un pseudoevangelismo sectario..

Y si ahora cambiamos de tercio, surge de ahí una pregunta que no conviene dejar pasar. Estos días de la pandemia se ha preguntado mil veces (algunas con cierta sorna) si la pandemia era un castigo de Dios. Muchos creyentes se apresuraron a responder que de ningún modo es un castigo divino: que afirmar eso sería algo así como confundir a Dios con un policía gringo y resultaría casi blasfemo. Quienes preguntaban eso no conocen la frase del profeta Oseas (11,9): no destruiré a mi pueblo “porque soy Dios y no hombre”.

Coronavirus, castigo de Dios

Totalmente de acuerdo. Pero cualquier investigador sabe que lo decisivo para llegar a una buena conclusión es hacer todas las preguntas necesarias. Y temo que estemos utilizando esa respuesta de que la covid no es un castigo de Dios, como excusa para no hacernos otra pregunta decisiva: nuestro mundo actual ¿puede vivir con la conciencia tranquila?; ¿no se merece más bien un castigo muy serio? Aunque la pandemia no sea un castigo de Dios, eso no significa que no valga de nuestro mundo lo que escribió antaño sobre la Sudáfrica del apartheid el gran A. Nolan: “Dios está tremendamente enojado con Sudáfrica. Lo digo con toda seguridad”.

A veces, la misma naturaleza tiene eso que los griegos llamaban una némesis (una ley de venganza inmanente), que se expresa también en el refrán castellano: “el que la hace la paga”. No siempre, por desgracia, pero algunas veces sí que sucede eso. ¿No podría ser algo de eso la covid?

Y lo que esa pregunta quiere decir es que andamos muy necesitados de un examen de conciencia muy serio que nos negamos decididamente a hacer. Y que, dejando en paz a Dios, la pandemia puede ser una invitación apremiante a ese examen. Pero parece que en vez de afrontar esa pregunta preferimos volver a nuestra antigua anormalidad.

Examen de conciencia

Para evitar eso nosotros hemos de hacer nuestro propio examen (no el de EEUU ni el del mundo). Y bien: nos hemos hartado de oír que España es el país de toda la UE donde más crece la pandemia. ¿Nos atreveríamos a preguntar si ese dato tiene algo que ver con el hecho de que España es, en estos momentos, uno de los países más individualistas y más insolidarios de toda la UE? Pero quien pregunte eso será tachado en seguida de poco patriota y de populista. Es mucho mejor aprovechar el dato para criticar al gobierno (que está actuando más o menos como los otros gobiernos europeos) y ver si así puedo ponerme yo en su lugar.

Algún ejemplo rápido: ¿cómo se puede decir que “mi partido no firmará unos presupuestos si los firma también tal otro grupo”? ¿No saben aún esos políticos que lo importante de unos presupuestos no es el quién (los firma) sino el qué (qué pretenden ingresar y gasta y cómo)? Que algo tan intolerante lo afirme alguien que pretende ser de izquierdas, solo indica hasta qué punto ha perdido hoy identidad nuestra izquierda burguesa. Un buen examen de conciencia le iría muy bien a nuestras izquierdas.

¿Y si pensáramos en los impuestos?: “No es hora de subir impuestos” dicen los sofistas de turno. Una frase general que intenta enmascarar otra gran verdad. No es hora de subir los impuestos indirectos (que afectan por igual a todos y que son los primeros que subimos): y si quieren bajar impuestos que bajen el IVA que es de los más injustos. No es hora de tocar los impuestos de la clase media y baja; pero sí los de las grandes fortunas, que son en realidad grandes robos. También nuestras derechas necesitan aquí un buen examen de conciencia.

Son solo ejemplos pero hay muchas culpas similares a esas. Este es nuestro mundo. Y si eso tan elemental nos negamos a verlo, no es de extrañar ni el que tengamos pandemias ni el que haya casos tan dramáticos como el de la entrevista de La Contra que abrió estas reflexiones.

En cualquier caso, querido lector, estés o no de acuerdo, mira de encontrar esa entrevista. No te arrepentirás.

 

AÑO DE LA BIBLIA (SEPTIEMBRE). LOS PROFETAS (II). DESDE AMÓS AL DESTIERRO


col haya

 

Los cuatro grandes profetas del siglo VIII a. C. nos resultarán más cercanos porque vivieron una situación más parecida a la nuestra de prosperidad para los ricos y de extrema desigualdad con los empobrecidos. Denunciaron, con duro lenguaje la desigualdad social, la corrupción de los ricos, la corrupción religiosa, y una religión más centrada en unas prácticas superficiales que en la solidaridad humana.

Amós (780-740 a. C.)

Amós, el profeta de la justicia, era un pastor del reino del Sur que fue enviado por Dios al reino del Norte para denunciar las injusticias sociales, políticas y religiosas, hasta que fue expulsado por el sacerdote Ananías por sus invectivas contra el rey Jeroboán. Tuvo una acertada visión política al prever, contra todas las circunstancias, la deportación del pueblo, que anunció como castigo de Dios. Y una visión universalista sobre Dios, que superaba el nacionalismo judío: “Esto dice el Señor, cuyo nombre es Dios del universo” (Am 5,27).

Su lenguaje es duro, extremista, unilateral y sarcástico, con metáforas muy expresivas, pero también con nombres y situaciones concretas que resultarían ofensivas para muchos de sus oyentes, aunque a nosotros nos dicen poco porque desconocemos las situaciones a las que alude; podemos hacernos una idea recordando los sermones de fray Antonio de Montesinos a los militares y colonos en La Española.

Para que caigamos en la cuenta de la crudeza de este lenguaje, Sicre pone unos ejemplos de su equivalente a nuestra vida actual, como este oráculo (que seguramente nos escandalizará) sobre el culto y la falsa seguridad religiosa que se le atribuía.

Así dice el Señor a la casa de Israel:

Buscadme y viviréis; no busquéis a Betel,

no vayáis a Guilgal,

no os dirijáis a Berseba;

que Guilgal irá cautiva y Betel se volverá Betavén

Buscad al Señor y viviréis (Am 5,4-5)

Así dice el Señor a los católicos:

Interesaos por mí y viviréis;

Pero no os intereséis por el Pilar,

no vayáis a Santiago,

no acudáis al Rocío.

Que el Pilar caerá por tierra,

y el Rocío se volverá tormenta.

Interesaos por el Señor y viviréis.

Interesarse por Dios es denunciar y eliminar las injusticias sociales, como expresa más adelante: “Detesto y aborrezco vuestras fiestas, me disgustan vuestras asambleas. Me presentáis vuestros holocaustos, vuestras ofrendas que yo no acepto… Que fluya el derecho como agua, y la justicia como un río inagotable” (Am 5,21-24); “Y porque pisoteáis al indigente exigiéndole el impuesto del grano, no habitaréis esas casas construidas sirviéndoos de piedras talladas...” (Am 5,11).

Como dice Spong, “Después de Amós, adoración y justicia ya nunca más estarían separados para el judaísmo verdadero...la justicia entre los hombres sería la expresión de la verdadera liturgia divina”.

Oseas (800-725)

Igual que Amós, Oseas profetizó en el reino del Norte, denunció con duro lenguaje las injusticias sociales, la idolatría, la corrupción de los sacerdotes y de la casa real, y el culto superficial a Yahvé, pero su enfoque es distinto. Oseas es el profeta del amor, del amor de padre (c. 11) y del amor de esposo celoso que amenaza pero luego perdona las infidelidades del pueblo.

La profecía de Oseas es un gran poema de amor que cambia la imagen de un Dios legislador y juez por la de un amor ilimitado, expresado no sólo con palabras sino con su propia vida. Su lenguaje es claro, emocional, y perfectamente asequible para nosotros. Su vida fue un reflejo de la relación de amor sin límite de Yahvé con su pueblo. Vida y mensaje coinciden.

Se casó con una prostituta porque, como expresa al inicio del libro “El Señor dijo a Oseas: anda, cásate con una prostituta” (1,2), “porque así también el Señor ama los israelitas, aunque ellos se vuelvan a otros dioses” (3,1) porque adoran a los dioses de la abundancia y la fertilidad.

Algunos Santos Padres encontraron cierta inmoralidad en este consejo divino, y consideraron todo el relato como una parábola; pero la mayoría de los exegetas lo consideran una realidad, una acción simbólica y profética. Actualmente podemos interpretar que Oseas se enamoró de una prostituta, sufrió sus continuas infidelidades, se enfurecía pero seguía amándola y perdonándola; la experiencia de este profundo amor le llevó a comprender (y aquí estaría la inspiración) que así es el amor de Dios por su pueblo (Os 1,2 – 3,5).

Amor celoso y enfurecido que anuncia el castigo “seré para ellos un león, una pantera acechando el camino. Los atacaré como una osa cuando es privada de sus crías”, pero también la promesa de salvación “Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio y sus raíces serán tan firmes como los árboles del Líbano” (c. 13 y 14)).

Miqueas (740-687)

Miqueas es un campesino que huye a Jerusalén por la invasión siria del sur de Judea. Su profecía denuncia, como Amós y Oseas, la opresión que los poderosos ejercen sobre los pobres, la corrupción de los jueces y los sacerdotes, y la superficialidad del culto.

El libro de sus profecías muestra una importante reelaboración y añadidos de otro autor. El estilo es muy expresivo con datos realistas y expresiones de gran crudeza: “arrancáis la piel de la gente y dejáis sus huesos al desnudo… Cortan su carne en pedazos para echarlos a la olla” (3,1-5).

En sus profecías encontramos la promesa de “congregar al resto de Israel”, “convertir sus espadas en arados” y atraer a todas las naciones “al monte de la casa del Señor”; y sobre todo su profecía de un rey mesiánico que nacerá en Belén (Miqueas 5,1-4; Mateo 2,4-6). En 1Reyes se narra su desafío al rey Josafat y el bofetón que recibió por contestar así al rey (posible precedente para elaborar la historia de la Pasión de Jesús).

Spong resume en el capítulo 6 el mensaje de Miqueas: “El Señor entabla juicio con su pueblo… Pueblo mío, qué te hice, en qué te molesté? Respóndeme”. El pueblo piensa cómo desagraviar al Señor: “¿Con qué me presentaré al Señor...con holocaustos, con becerros añojos?” y llega a pensar en sacrificios humanos: “Le ofreceré mi primogénito por mi culpa, o el fruto de mi vientre por mi pecado?”. Miqueas le responde al pueblo: “Hombre ya te ha explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, que seas humilde con tu Dios” (6,1-9).

Isaías I (c. 1-39) (760-701)

Es el profeta más conocido por sus predicciones sobre el Mesías: “la joven está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Dios-con-nosotros” (7,14).

Los exégetas han comprobado que este libro no puede ser de un solo autor, por lo que distinguen entre Isaías I, al que a atribuyen aproximadamente los capítulo 1-39 (aunque con intercalados posteriores), Isaías II, y III (siglo VI a. C).

Isaías es un profeta de la corte y del templo pero, como los profetas campesinos, denuncia las injusticias sociales: “¡Ay de los que especulan con casas, y juntan campo con campo...”(5,8-14) y el falso culto: “¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? Dice el Señor. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones...Vuestras solemnidades y fiestas las detesto… cesad de obrar el mal...” (1,10-17); pero se caracteriza especialmente por la gran manifestación de la majestad de Dios (teofanía del c. 6), la fidelidad de un “resto de Israel”, y la reconciliación final de todos en Jerusalén.

Su lenguaje es de gran calidad literaria, sereno y preciso, gran poeta, con imágenes originales, y cantos como el de la viña (5,1-7) y el de Ezequías en su enfermedad (38,9-20).

Los capítulos 24-27, el apocalipsis de Isaías, fue escrito durante el siglo IV.

Siglo VII – VI

A mediados del siglo VII el rey Josías realiza una gran reforma religiosa apoyado por algunos profetas: Sofonías, que había denunciado el contagio de idolatría; Nahum, que anunció la caída de Nínive; Habacuc, que interpela a Dios por su silencio ante la injusticia de los opresores y el clamor de los oprimidos; Joel, que predice la venida del Espíritu sobre todo el pueblo, como confirma Lucas en Pentecostés (Hechos 2,17-21).

Jeremías fue el principal apoyo de la reforma de Josías. Sacerdote de origen rural, ejerció el profetismo entre finales del s. VII y comienzos del VI; defendió las tradiciones de la Alianza con Yahvé y la reunión de los reinos del Norte y del Sur centrándolos en el Templo de Jerusalén. Denunció las injusticias y contribuyó en gran medida a la redacción del Deuteronomio. Sus escritos fueron reinterpretados por los deuteronomistas en un sentido más laical, hasta el punto de que la versión griega es notablemente más extensa que la original hebrea.

Su vida y su obra se dividen en dos periodos política y socialmente muy diferentes marcados por la muerte del rey Josías (609 a. C.); la restauración religiosa y social de Josías cayó de nuevo en la corrupción y la debilidad política, con la primera deportación a Babilonia (597 a. C.). Jeremías murió desterrado en Egipto.

Su estilo mezcla la narración con la poesía, poemas construidos con realidades de la vida diaria, y acciones simbólicas como la del cinturón que se pudre o la cesta de higos; pero se caracteriza por sus relatos biográficos (c. 26-45) en los que manifiesta abiertamente sus sentimientos especialmente en sus “confesiones” (c. 11; 15; 17; 18; 20) : “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir… ¡Maldito el día en que nací… ¿Por qué salí del vientre de mi madre para pasar trabajos y penas, y acabar mis días derrotado!” (Jer. 20).

En su teología puede resultarnos difícil de entender la crudeza con que le atribuye directamente a Dios estas devastadoras invasiones de castigo por la infidelidad del pueblo: “mandaré a buscar… a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y los traeré contra esta tierra y sus habitantes” (25,9); pero él mismo afirma que “En aquellos días ya no dirán: los padres comieron los agraces y los hijos padecen dentera, sino que cada cual morirá por su propia culpa” (31,30), y que esta invasión de Nabucodonosor se debe al orgullo del rey Joaquín que lo desafía, y que se podría evitar con un pacto (c. 36-38).

Esta teología del castigo se compensa con un mensaje de salvación: cambiaré la suerte de mi pueblo, Israel y Judá, dice el Señor, y los volveré a llevar a la tierra que di en posesión a sus padres” (30,3).

El libro de Las lamentaciones.

La Biblia griega y la Vulgata atribuyen este libro a Jeremías, pero los estudios muestran que sería obra de diversos autores de la misma época y con algunas semejanzas, pero con apreciables diferencias. (Lo veremos al tratar de los Libros poéticos).

Carta de Jeremías

Un autor anónimo, inspirado en la carta de Jeremías a los desterrados (Jeremías c. 29), compuso esta sátira contra la idolatría probablemente en el periodo helenista (s. IV-II a. C.). Está dirigida supuestamente a los hebreos deportados a Babilonia, pero en realidad a todos los judíos de la diáspora a fin de que no se contagiaran con las prácticas idolátricas. El texto está en griego, por lo que no fue incluida en el canon hebreo.

Se trata de diez secciones centradas en el estribillo “A la vista está que no son dioses; no les tengáis ningún temor”. Repite la argumentación de Jeremías pero en general emplea un tono burlesco y superficial, que podría emplearse igualmente hoy por quienes quisieran burlarse de nuestras imágenes religiosas.

ESCUCHAR, ESCUCHAR


col gerardo

José María Bautista acaba de ultimar su cuarta publicación sobre las distintas generaciones. La última, para el cambio de liderazgo. Es fecundísimo. En ellas va describiendo las características de cada edad en la vida.

Pero pone en interrogante todos nuestros conocimientos y nuestros convencimientos. Al leerlo siento que necesito un cambio radical en mis planteamientos pastorales. Cuando leo Aprendizaje Espiritual -en cualquiera de sus cuatro libros- me voy dando cuenta de que muchas veces estoy transmitiendo un lenguaje, un contenido, unos símbolos, una pedagogía que son propios de mediados del siglo 20 y resulta que, lo quiera o no, hoy estamos y están viviendo las personas en el siglo 21 y a toda marcha.

Y ahí se trasluce la concepción de las cosas de siglos pasados. Por eso, no estoy dialogando con los jóvenes de hoy: no funciono con sus símbolos, no conecto con sus canciones, no vivo sus valores. No descubro ahí la Buena Nueva.

Lo que más me afecta es que evangelizar no es transmitir ideas y mensajes para convencerles de mi fe, sino aprender a evangelizar desde el acontecer cotidiano, buscando las huellas de Dios en ellos y en su vida.

Para ver el acontecer diario, hay que escucharlos y conectar con ellos. No se trata de evangelizarles sino dejarnos evangelizar por ellos, porque Dios está y actúa ahí. Se trata de generar expectativas en ellos y seguirles en su crecimiento.

No se trata de transmitirles la fe, porque eso es un don de Dios. Jesús no lo hizo. Jesús contaba parábolas. Jesús no construía el Reino; lo acogía. Por eso la pedagogía no ha de ser transmitir, sino escuchar, escuchar y escuchar. El mejor indicador es revisar si nuestra teología es la del anuncio y la escucha.

Evangelizar, nos dice, no es otra cosa que confiar ciegamente en las personas y creer que ellas encontrarán su propio camino. Porque en ellas actúa Dios.

Tenemos la oportunidad de actualizar los relatos de Jesús con las palabras y las realidades de hoy, con parábolas de hoy.

El grave problema no está en que la sociedad no es religiosa, sino en que los que somos religiosos no estamos en la sociedad actual.

OTRA FORMA DE CELEBRAR LA MISA


col luque

Nuestros templos se están quedando vacíos. Por supuesto que la pandemia ha hecho que mucha gente mayor no participe en la misa diaria ni en la dominical, pero en general la asistencia a la misa ha decaído mucho en estos últimos años. Son múltiples las causas del fenómeno (daría para escribir todo un libro), pero yo me quisiera fijar en una que considero de gran importancia: la misma forma de realizar la celebración del sacramento.

El último concilio decretó una reforma de la liturgia católica que fue muy aplaudida por todos. Podía haber sido más profunda, pero fue bastante significativa. No obstante, desde el primer momento, hubo una minoría de teólogos de renombre que, de manera solapada, criticaron y torpedearon la reforma aprobada en el aula conciliar, certificada e impulsada por Pablo VI y recibida con alegría por la inmensa mayoría del pueblo santo de Dios.

Después del concilio, nuestras misas cambiaron a mejor: mayor participación de los fieles, cantaba toda la asamblea, se priorizaba la escucha y la meditación de la palabra de Dios, las peticiones eran de verdad de los fieles, la comunión de pie y en la mano, etc. Todos los cantos eran en castellano, los ornamentos eran sencillos y dignos. Se intentaba llevar la vida a la misa y después, llevar la misa a la vida. Las traducciones de los textos litúrgicos se hicieron con sentido común: menos literalidad y más pedagogía pastoral. La sencillez y la fraternidad se sentían más presentes.

Al paso de los años, los enemigos de la reforma fueron ganando terreno. Hubo un teólogo llamado J. Ratzinger que se atrevió a decir: La reforma litúrgica de Pablo VI ha producido unos daños extremadamente graves pues rompe con la tradición. Me parece que la frase es falsa y peligrosa. Pero con ella comenzó lo que muchos llaman la reforma de la reforma para restaurar el rito antiguo. Y este rito antiguo se va abriendo camino, sobre todo ente las últimas generaciones de curas.

Son muchos los detalles, pequeños dirán algunos, pero sintomáticos. Detalles que poco a poco se han ido introduciendo en nuestras misas, que nos indican que estamos en un tiempo de restauración de la liturgia anterior al concilio. Veo los siguientes: se ha vuelto a celebrar la misa en latín (lengua muy venerable para la Iglesia, pero una lengua muerta que el pueblo no entiende). En algunas misas, se usan casullas de guitarra, ya trasnochadas. Como da reparo decir la misa de espaldas al pueblo, se pone un crucifijo en el altar que no mira al pueblo sino al cura, como cuando se celebraba de espaldas al pueblo. La elevación del pan y el vino consagrados se hace como antiguamente, elevando las especies al máximo por encima de la cabeza del celebrante para que el pueblo las adore. Se han vuelto a poner las comulgatorios para que la gente comulgue de rodillas (Se ignora que desde el siglo IV, el concilio de Nicea estableció la comunión de pie y en la mano).

Se siguen dando títulos al Padre Dios que son más de la filosofía griega que del NT. Se habla de un Dios ahistórico, mágico, tapa huecos y poco evangélico. Se ve a curas jóvenes con sotana, fajín, esclavina, bonete o solideo, presidiendo las procesiones. Algunos han ido revestidos con amplios ornamentos, hasta con solideo y bajo palio, bendiciendo a la gente por las calles. La imagen del santo patrón iba a la intemperie y el cura bajo palio. Parece mentira, pero es real.

En el culmen del ritualismo tenemos un documento del Vaticano en tiempos de Benedicto XVI, en el que se dice que el fiel que vea que el cura no lleva alzacuellos al revestirse para la misa, debe denunciarlo al obispo. Menos mal que nuestra gente es sensata y no se mete en esas nimiedades. Jesús ya lo criticó cuando dijo que lo fariseos cuelan el mosquito y se tragan el camello. A Dios gracias el documento emanado por la congregación para el Culto Divino tuvo poca resonancia.

Me alegra que el nuevo misal aprobado para Italia hace unos días no ha recogido la expresión “sangre derramada por muchos”, sino que la mantiene como salió el concilio “por todos”. Es sabido que en el lenguaje bíblico la expresión por muchos significa por todos. No podemos ser literalistas. Es un grave error. Ya lo dijo Juan Pablo II: El cuerpo y la sangre de Cristo se han entregado para la salvación de todo el hombre y de todos los hombres.

Como Iglesia que camina en el siglo XXI, hemos de dar los pasos necesarios para poner en acción el sugestivo y comprometido programa que nos propone el papa Francisco, cuando escribe: Cristo puede renovar nuestra vida y nuestra comunidad. Aunque atravesemos épocas oscuras y a pesar de nuestro pecado, Cristo puede romper los esquemas aburridos y sorprendernos con su creatividad. Hay que volver a las fuentes y recuperar la frescura del Evangelio del que brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras con renovado significado. (La alegría del Evangelio, 11). Propiciemos el cambio. No tengamos miedo. Es mucha la tarea, pero contamos con la fuerza del Espíritu.