
No sé en qué cualidades y referencias se habrán fijado los cardenales para elegir Papa. Pero hay un ejemplo en el evangelio que me da una pista estupenda.
Jesús elige a Pedro. Y le hace un examen muy importante. No era el más rico ni siquiera el más servicial, ni el más amigo, ni el que más estaba con los pobres. Podía, para ese menester, elegir a otro apóstol. Jesús le hace la prueba: Una pregunta y una actitud: “¿Me quieres más que los demás?” Hasta poco a poco va rebajando las exigencias con un historial precedente nada positivo. Había negado tres veces a Jesús. Pero, incluso Jesús rebaja la cantidad de amor: ¿Me quieres?-Ya sin comparación.
Pedro, en ese momento tiene una actitud de sinceridad. Y confiesa casi un poco avergonzado: “Tú lo sabes, que te quiero”
Claro, que Pedro ya sabía por su vida con el Maestro que amarle era, y llevaba consigo, amar a los demás, en especial a los pecadores, enfermos, humildes... Sin duda que los cardenales habrán elegido no al más inteligente y al que mejor hable, ni al que más fama tenga, sino al que más quiera a Jesús y a sus amigos: los bienaventurados del Evangelio.
La elección ya es un signo de cambio en la Iglesia. Basta fijarnos en siglos pasados y ver qué lejos elegían del evangelio. Ojalá sean criterios no de grupo, no de tendencia, sino de Buena Noticia a los pobres y a los sencillos y que su servicio a la Iglesia sea sobre todo seguir al Fundador.
Poner a Jesús en el centro de la Iglesia y con Él, como no puede ser de otra forma, que su interés sea por los más necesitados en la vida.
Comprendo que yo no voy a hacer que el Papa sea de una u otra manera. Pero sí puedo y quiero ayudarle y empujarle para que sea un buen seguidor de Jesús si yo vivo una iglesia activa. Si vivo la Sinodalidad y la voy exigiendo… Me parecería un paso muy importante si trabajamos para que desaparezcan los Estados Pontificios, el Vaticano, como institución y poder. Ese paso nos ayudará a ser una comunidad de hermanos seguidores de Jesús.
Podemos vivir activos y creadores desde el Espíritu. El Papa será lo que nosotros le empujemos a ser.
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