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jueves, 4 de abril de 2024

LLAMADAS A VIVIR LA RESURRECCION


col arregi

 

¿Qué significa y cómo quiero vivir yo hoy esta fiesta?

Hoy la comunidad cristiana celebramos la resurrección de Jesús, la experiencia de la primera comunidad de que Dios había resucitado a Jesús, que la muerte no fue la última palabra sobre su vida.

No sabemos en qué consistió esa experiencia, los relatos evangélicos guardan memoria de ella formulándolo de un modo metafórico y simbólico. Seguramente por la imposibilidad de poner palabra a una experiencia que a ellos mismos les sobrecogió.

Pero lo que sí es incuestionable es que sus vidas cambiaron radicalmente y ese es el dato histórico innegable de qué “algo” muy fundamental les pasó. Y ellos lo formulan como pueden utilizando todo tipo de géneros literarios.

No lo expresan como un milagro de la noche a la mañana, sino como un proceso; “al tercer día” es la metáfora que ellos utilizan. Un tiempo en el que fueron descubriendo la verdadera identidad de Jesús, la de saberse “hijo amado y hermano” de todos/as, identidad última que no muere con la muerte física, que sigue viva “Hijo amado”: fue su metáfora existencial para formular la seguridad de SER en el Amor Incondicional, SER relación amorosa, Ser vida en la Vida. Todo ello regalado no conquistado.

Una bella y expresiva metáfora de la seguridad de que nada ni nadie puede destruir esa identidad, nada podrá separarle del Amor que ES en él que, en definitiva, él mismo es.

Ese fue el secreto de su vida, la fuente de la que manaba su amor desbordante, su libertad profunda, su fuerza para permanecer fiel a ese sueño que él consideraba sueño de Dios: ayudar a descubrir a todas las personas que eso SOMOS: hijas e hijos amados incondicionalmente.

“Hermano”: otra metáfora que expresa cómo Jesús se hizo transparencia de ese Amor que descubrió como su verdadero Ser.

Hermano y hermanado con toda la realidad como desvelación de ese Aliento de vida y de amor que lo sustenta y vincula todo.

Hermano como llamada a hacer verdad en su vida cotidiana, en su modo de vivir y relacionarse ese ser relación amorosa, ese construir comunidad, sororidad, ese vivir una fraternidad que no tolera la injusticia y la desigualdad. Por eso Jesús pudo pasar “haciendo el bien”, anunciando y denunciando todo lo que impedía vivir esta sororidad esta hermandad universal. Permaneciendo fiel a esa misión, aunque eso le costase la vida.

En ese tiempo “tercer día” fueron descubriendo que eso fue lo que Jesús quiso hacerles comprender y vivir que ellas y ellos eran también hijas/os y hermanas/os, que esa misma vida y experiencia que Jesús vivió empezaron a vivirla en su corazón. Fueron sintiendo que Jesús no vivía en la comunidad sólo como un recuerdo sino como una misma identidad con ellas y ellos. Que también cada una/o era y se iba sintiendo hija/o y hermana/o, que el amor que habían visto en Jesús empezaron a vivirlo en sus propias personas.

Jesús estaba vivo también en ellos haciéndolos sentir esa filiación y fraternidad y por tanto como una llamada a vivir, a hacer verdad entre su gente esa realidad, tal como lo vieron en Jesús. Lo que oyeron, vieron, tocaron, sintieron fue el amor de Jesús y en ese amor descubrieron a un Dios Amor. A esa experiencia le llamaron resurrección, revelación.

Vivir hoy la resurrección es descubrir que todas las personas somos hijas amadas incondicionalmente, es decir, que Somos en el Amor y hermanas, formamos una única familia, la familia humana y por tanto llamadas también a generar sororidad, fraternidad universal. Hoy esa “fraternidad” se nos desvela más amplia que la humanidad, al descubrir que somos comunidad biótica, tierra que es consciente, “polvo de estrellas”.

“Eso” que Jesús vivió y que la primera comunidad descubrió ¿fue un privilegio de ellos?

No, esa es la Buena Noticia que Jesús descubrió y que le apasionó: ayudarnos a descubrir a toda la humanidad que SOMOS relación amorosa, energía amorosa. En lenguaje de Jesús hijas e hijos amados, llamadas a ser también, como lo fue él, transparencia de ese amor, es decir hermanas y hermanos.

Descubrir nuestra verdadera identidad es vivir hoy la resurrección.

Es descubrir que todas las personas somos hijas/os amadas/os incondicionalmente, es decir, que Somos en el Amor y hermanas/os, formamos una única familia, la familia humana y por tanto llamadas también a generar sororidad, fraternidad universal.

Hoy esa “fraternidad” se nos desvela más amplia que la humanidad, al descubrir que somos comunidad biótica, tierra que es consciente, “polvo de estrellas”.

Es importante no sólo descubrir nuestra verdadera identidad, sino vivir ya como personas resucitadas, es decir, cultivar apasionadamente nuestro ser verdadero, el que no muere nunca y cooperar con tantas personas y grupos en el mundo que ayudan a dar vida, la protegen y la defienden, esto es sembrar resurrección y éste es hoy mi sueño y mi gran deseo y creo que el de muchas personas en el mundo, aunque no lo nombren así.

Me pregunto y muchas veces escucho la misma pregunta ¿esa identidad profunda que somos cómo pervivirá después de la muerte física? No lo sé. ¿Tendrá identidad, será una energía fundida entre todas las energías? ¿Será una energía transformada y viva en otras realidades? ¿Será un amor disuelto en el Amor? No lo sé y la verdad no me preocupa mucho, ni gasto en ello mucho tiempo y energía, intento reservarla para tratar de vivir aquí como persona resucitada.

Realmente existen muchas teorías sobre cómo y qué seremos en la otra dimensión estas son elucubraciones porque no sabemos nada de cómo y qué seremos en la otra dimensión pero yo apuesto a creer que seremos al fin lo que ya Somos, pero que muchas personas aún no somos capaces de descubrir y hacer verdad como lo hizo Jesús de Nazaret y tantas personas en el mundo y en la historia que hicieron y siguen haciendo de su vida una entrega, viviendo su verdadero ser y sembrando vida en abundancia.

Esto es lo que en este momento de mi vida puedo expresar de lo que significa para mí vivir la resurrección, mejor aún tratar de vivir como persona resucitada al estilo del Nazareno, a su manera, dejándome seducir por su persona, como les pasó a quienes fueron sus discípulas y discípulos y aprendieron del maestro a ser resurrección cada día.

 

EN CASA


col labrador

 

Está claro que todo escrito está dirigido a un destinatario. ¿Quiénes son los destinatarios de Juan 20,19-31? El último versículo nos da la clave: quienes lean estos relatos serán partícipes de la dinámica de la fe que aquí se narran. Al igual que los discípulos han recibido al Espíritu, al igual que Tomas ha tocado al Señor resucitado, quienes creen en lo que aquí se cuenta tienen la vida del resucitado. Hemos de releer este texto, conscientes de que fue escrito para que cuando los leamos o escuchemos, entremos a formar parte de la realidad que se narra. Para comprenderlo es necesario hacer caso a la intencionalidad del texto (esto con una hermenéutica performativa, colectiva y ritual). Veamos algunos detalles del relato:

Los discípulos se reúnen al anochecer en una casa. El miedo les hace cerrar las puertas para aislarse, protegerse. En contraste con el miedo Jesús en medio les ofrece paz. Una paz que no es solo individual, sino que es algo que se ofrece y que se recibe; es una forma de relación que pide apertura, comunicación, disponibilidad. Vemos entonces un cambio radical de actitud; del miedo se pasa a la comunicación, al encuentro. Fruto de la paz compartida será la alegría y la presencia del Espíritu que posibilita la vocación (como enviados) y el perdón recíproco.

Es llamativo que incluso después de este proceso (tan acelerado y condensado) volvamos a encontrar a los mismos personajes ahora junto a Tomas en una situación parecida: “dentro” y “estando cerradas las puertas”. Pero con algunas diferencias sustanciales: no “tenían miedo” y no se dice nada de una casa. Podríamos suponer que pasamos de estar en “una” casa a estar en casa. El espacio “dentro y juntos” se vuelve habitable.

El contexto del anochecer, del día primero de la semana y de las casas o de un “dentro” como lugar de reunión puede tener connotaciones rituales o por lo menos indicios de cierta forma de agrupación de las primeras comunidades en actitud de interpelación, de apertura, de espera… que tiene la respuesta de la presencia, la comunión, el sentido… El texto es manifiestamente comunitario y colectivo y las imágenes son claras: la presencia del resucitado elimina el miedo que encierra y aísla y habilita para el diálogo y la paz. La vida se sigue ofreciendo en medio de colectivos abiertos a la trascendencia, incluso o sobre todo de aquellos que han sufrido o sufren persecuciones o exclusiones o que están en los márgenes de la sociedad. La paz que brota de la resurrección sigue gestando espacios habitables y nos permite volver a estar en el mundo como en nuestra casa.

RECORRIDO HACIA LA FE José Antonio Pagola

 


Estando ausente Tomás, los discípulos de Jesús han tenido una experiencia inaudita. En cuanto lo ven llegar se lo comunican llenos de alegría: «Hemos visto al Señor». Tomás los escucha con escepticismo. ¿Por qué les va creer algo tan absurdo? ¿Cómo pueden decir que han visto a Jesús lleno de vida, si ha muerto crucificado? En todo caso, será otro.

Los discípulos le dicen que les ha mostrado las heridas de sus manos y su costado. Tomás no puede aceptar el testimonio de nadie. Necesita comprobarlo personalmente: «Si no veo en sus manos la señal de sus clavos... y no meto la mano en su costado, no lo creo». Solo creerá en su propia experiencia.

Este discípulo, que se resiste a creer de manera ingenua, nos va a enseñar el recorrido que hemos de hacer para llegar a la fe en Cristo resucitado a los que ni siquiera hemos visto el rostro de Jesús, ni hemos escuchado sus palabras, ni hemos sentido sus abrazos.

A los ocho días se presenta de nuevo Jesús. Inmediatamente se dirige a Tomás. No critica su planteamiento. Sus dudas no tienen para él nada de ilegítimo o escandaloso. Su resistencia a creer revela su honestidad. Jesús le entiende y viene a su encuentro mostrándole sus heridas.

Jesús se ofrece a satisfacer sus exigencias: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano, aquí tienes mi costado». Esas heridas, antes que «pruebas» para verificar algo, ¿no son «signos» de su amor entregado hasta la muerte? Por eso Jesús le invita a profundizar más allá de sus dudas: «No seas incrédulo, sino creyente».

Tomás renuncia a verificar nada. Ya no siente necesidad de pruebas. Solo experimenta la presencia del Maestro, que lo ama, lo atrae y le invita a confiar. Tomás, el discípulo que ha hecho un recorrido más largo y laborioso que nadie hasta encontrarse con Jesús, llega más lejos que nadie en la hondura de su fe: «Señor mío y Dios mío». Nadie ha confesado así a Jesús.

No hemos de asustarnos al sentir que brotan en nosotros dudas e interrogantes. Las dudas, vividas de manera sana, nos rescatan de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, sin crecer en confianza y amor. Las dudas nos estimulan a ir hasta el final en nuestra confianza en el Misterio de Dios encarnado en Jesús.

La fe cristiana crece en nosotros cuando nos sentimos amados y atraídos por ese Dios cuyo rostro podemos vislumbrar en el relato que los evangelios nos hacen de Jesús. Entonces, su llamada a confiar tiene en nosotros más fuerza que nuestras propias dudas. «Dichosos los que crean sin haber visto».

 

JESÚS VIVE LA VIDA VERDADERA A PESAR DE LA MUERTE DOMINGO 2º DE PASCUA (B) Jn 20,19-31


 fe adulta


Este relato es la clave para entender el mensaje teológico de todas las apariciones pascuales. No pretenden decirnos qué pasó sino transmitirnos su propia vivencia interior. La experiencia pascual demostró que solo en la comunidad se descubre la presencia de Jesús vivo. La comunidad es la garantía de la fidelidad a Jesús. Es la comunidad la que recibe el encargo de predicar. La misión de anunciar el evangelio no se la han sacado ellos de la manga, sino que es un mandato que reciben de Jesús.

Juan es el único que desdobla el relato de la aparición a los apóstoles. Con ello personaliza en Tomás el tema de la duda, que es capital en todos los relatos de apariciones. “El primer día de la semana”. Jesús está ya fuera del tiempo y el espacio. Para él ya no hay días ni meses ni cuarentenas. En él no puede pasar nada, porque para que pase algo se necesita el tiempo y el espacio. Lo último que pasó en Jesús fue su muerte. Más allá de ella entra en la eternidad donde nada puede pasar.

Jesús aparece en el centro como factor de unidad. La comunidad está centrada en Jesús. No atraviesa la puerta o la pared, no recorre ningún espacio; se hace presente en medio de la comunidad. El saludo elimina el miedo. Las llagas, signo de su entrega, evidencian que es el mismo que murió en la cruz. La verdadera Vida nadie pudo quitársela a Jesús. La permanencia de las señales de muerte, indica la permanencia de su amor. Garantiza, además, la identificación del resucitado con el Jesús crucificado.     

El segundo saludo les refuerza para la misión. Les ofrece paz para el presente y para el futuro. En los relatos de apariciones la misión es algo esencial; los había elegido para llevarla a cabo. La misión deben cumplirla, demostrando un amor total, semejante al suyo. Si toman conciencia de que poseen la verdadera Vida, el miedo a la muerte biológica desaparecerá por completo. La Vida que él les comunica es definitiva.

El verbo soplar, usado por Juan, es el mismo que se emplea en Gn 2,7 para indicar que Dios comunicó vida al monigote de barro que había fabricado. Con aquel soplo el hombre barro se convirtió en ser viviente. Ahora Jesús les comunica el Espíritu que da otra Vida. Se trata de la nueva creación del hombre. La condición de hombre-carne se transforma en hombre-espíritu. Esa Vida es la capacidad de amar como ama Jesús. Les saca de la esfera de la opresión y les hace libres (quita el pecado del mundo).

El Espíritu es el criterio para discernir las actitudes que se derivan de esa Vida. Debemos tener cuidado de no hacer decir a los textos lo que no dicen. El Espíritu no es la tercera persona de la Trinidad. Se trata de la Fuerza que les capacita para la misión. Del mismo modo, deducir de aquí la institu­ción de la penitencia es ir mucho más lejos de lo que permite el texto. El concepto de pecado que tenemos hoy no se elaboró hasta el s. VII. Lo que se entendía entonces por pecado era algo muy distinto.

En la comunidad quedará patente el pecado de los que se niegan a dar su adhesión a Jesús. Para Juan, el único pecado es la opresión, es decir la falta de amor. Ni Dios, ni Jesús, ni la comunidad condenan tienen que condenar a nadie. La sentencia se la da a sí mismo cada uno con su actitud. El Espíritu capacita a la comunidad para discernir la autenticidad de los seguidores de Jesús y salir del ámbito de la injusticia al del amor.

La referencia a "Los doce" designa la comunidad cristiana como heredera de las promesas de Israel. Tomás había seguido a Jesús, pero, como los demás, no le había comprendido del todo. No podían concebir una Vida definitiva que permanece más allá de la muerte. Separado de la comunidad, no tiene la experiencia de Jesús vivo. Una vez más se destaca la importancia de la experiencia compartida en comunidad.

Hemos visto al Señor. No se trata de una visión ocular sino de la constatación de una presencia de Jesús que les ha trasformado porque les comunica Vida. Les ha comunicado el Espíritu y les ha colmado del amor que brilla en la comunidad. El relato insiste, porque al tratarse de una vivencia, no puede ser demostrada. Jesús no es un recuerdo del pasado, sino que está vivo y activo entre los suyos. A pesar de todo, los testimonios no pueden suplir la experiencia; sin ella Tomás es incapaz de dar el paso.

A los ocho días… Cuando se escribe este texto, la comunidad ya seguía un ritmo semanal de celebraciones. Jesús se hace presente en la celebración comunitaria, cada ocho días. La nueva creación del hombre que Jesús ha realizado durante su vida, culmina en la cruz el día sexto. Estaban reunidos dentro, en comunidad, es decir, en el lugar donde Jesús se manifiesta, en la esfera de la Vida, opuesto a "fuera", el lugar de la muerte. Tomás, reintegrado a la comunidad, puede experimentar lo que no creyó.

La respuesta de Tomás es extrema, igual que su incredulidad. Al llamarle Señor, reconoce a Jesús y lo acepta dándole su adhesión. Al decir “mío” expresa su cercanía. Jesús ha cumplido el proyecto, amando como Dios ama. “Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros”. “Quien me ve a mí, ve al Padre”. Dándoles su Espíritu, Jesús quiere que ese proyecto lo realicen también todos los suyos y lo manifiesten con el amor como él lo manifestó.

Tomás tiene ahora la misma experiencia de los demás: Ver a Jesús en persona. El reproche de Jesús se refiere a la negativa a creer el testimonio de la comunidad. Tomás quería tener un contacto con Jesús como el que tenía antes de su muerte. Pero la adhesión no se da al Jesús del pasado, sino al Jesús presente, que es a la vez, el mismo y distinto. El marco de la comunidad hace posible la experiencia de Jesús vivo.

La experiencia de Tomás no puede ser modelo. El evangelista elabora una perfecta narración de apariciones y a continuación nos dice que no es esa presencia externa la que debe llevarnos a la fe. La demostración de que Jesús está vivo tiene que ser el amor manifestado. La advertencia es para los de entonces y para todos nosotros. El mensaje queda abierto al futuro. Muchos seguirán creyendo, aunque no lo vean.

El mensaje para nosotros hoy es claro: Sin una experiencia personal de Vida, llevada a cabo en el seno de la comunidad, es imposible acceder a la nueva Vida que Jesús anunció antes de morir y ahora les está comunicando. Para nosotros se trata del paso del Jesús aprendido al Jesús experimentado y manifestado en la entrega a los demás. Sin ese cambio, no hay posibilidad de entrar en la dinámica de la Vida. Que Jesús siga vivo no significará nada para mí, si yo no vivo su misma Vida.

UNA APARICIÓN MUY PECULIAR Domingo 2º de Pascua. Ciclo B.

 


fe adulta

Todas las apariciones de Jesús resucitado son peculiares. Incluso cuando se cuenta la misma, los evangelistas difieren: mientras en Marcos son tres las mujeres que van al sepulcro (María Magdalena, María la de Cleofás y Salomé), y también tres en Lucas, pero distintas (María Magdalena, Juana y María la de Santiago), en Mateo son dos (las dos Marías) y en Juan una (María Magdalena, aunque luego habla en plural: «no sabemos dónde lo han puesto»). En Mc ven a un muchacho vestido de blanco sentado dentro del sepulcro; en Mt, a un ángel de aspecto deslumbrante junto a la tumba; en Lc, al cabo de un rato, se les aparecen dos hombres con vestidos refulgentes. En Mt, a diferencia de Mc y Lc, se les aparece también Jesús. Podríamos indicar otras muchas diferencias en los demás relatos. Como si los evangelistas quisieran acentuarlas para que no nos quedemos en lo externo, lo anecdótico. Uno de los relatos más interesantes y diverso de los otros es el del próximo domingo (Juan 20,19-31).

Las peculiaridades de este relato de Juan

1. El miedo de los discípulos. Es el único caso en el que se destaca algo tan lógico, y se ofrece el detalle tan visivo de la puerta cerrada. Acaban de matar a Jesús, lo han condenado por blasfemo y por rebelde contra Roma. Sus partidarios corren el peligro de terminar igual. Además, casi todos son galileos, mal vistos en Jerusalén. No será fácil encontrar alguien que los defienda si salen a la calle.

2. El saludo de Jesús: «Paz a vosotros». Tras la referencia inicial al miedo a los judíos, el saludo más lógico, con honda raigambre bíblica, sería: «No temáis». Sin embargo, tres veces repite Jesús «paz a vosotros». Algún listillo podría presumir: «Normal; los judíos saludan shalom alekem, igual que los árabes saludan salam aleikun». Pero no es tan fácil como piensa. Este saludo, «paz a vosotros» sólo se encuentra también en la aparición a los discípulos en Lucas (24,36). Lo más frecuente es que Jesús no salude: ni a los once cuando se les aparece en Galilea (Mc y Mt), ni a los dos que marchan a Emaús (Lc 24), ni a los siete a los que se aparece en el lago (Jn 21). Y a las mujeres las saluda en Mt con una fórmula distinta: «alegraos». ¿Por qué repite tres veces «paz a vosotros» en este pasaje? Vienen a la mente las palabras pronunciadas por Jesús en la última cena: «La paz os dejo, os doy mi paz, y no como la da el mundo. No os turbéis ni os acobardéis» (Jn 14,27). En estos momentos tan duros para los discípulos, el saludo de Jesús les desea y comunica esa paz que él mantuvo durante toda su vida y especialmente durante su pasión.

3. Las manos, el costado, las pruebas y la fe. Los relatos de apariciones pretenden demostrar la realidad física de Jesús resucitado, y para ello usan recursos muy distintos. Las mujeres le abrazan los pies (Mt), María Magdalena intenta abrazarlo (Jn); los de Emaús caminan, charlan con él y lo ven partir el pan; según Lucas, cuando se aparece a los discípulos les muestra las manos y los pies, les ofrece la posibilidad de palparlo para dejar claro que no es un fantasma, y come delante de ellos un trozo de pescado. En la misma línea, aquí muestra las manos y el costado, y a Tomás le dice que meta en ellos el dedo y la mano. Es el argumento supremo para demostrar la realidad física de la resurrección. Curiosamente se encuentra en el evangelio de Jn, que es el mayor enemigo de las pruebas física y de los milagros para fundamentar la fe. Como si Juan se hubiera puesto al nivel de los evangelios sinópticos para terminar diciendo: «Dichosos los que crean sin haber visto».

4. La alegría de los discípulos. Es interesante el contraste con lo que cuenta Lucas: en este evangelio, cuando Jesús se aparece, los discípulos «se asustaron y, despavoridos, pensaban que era un fantasma»; más tarde, la alegría va acompañada de asombro. Son reacciones muy lógicas. En cambio, Juan sólo habla de alegría. Así se cumple la promesa de Jesús durante la última cena: «Vosotros ahora estáis tristes; pero os volveré a visitar y os llenaréis de alegría, y nadie os la quitará» (Jn 16,22). Todos los otros sentimientos no cuentan.

5. La misión. Con diferentes fórmulas, todos los evangelios hablan de la misión que Jesús resucitado encomienda a los discípulos. En este caso tiene una connotación especial: «Como el Padre me ha enviado, así os envío yo». No se trata simplemente de continuar la tarea. Lo que continúa es una cadena que se remonta hasta el Padre.

6. El don de Espíritu Santo y el perdón. Mc y Mt no dicen nada de este don y Lucas lo reserva para el día de Pentecostés. El cuarto evangelio lo sitúa en este  momento, vinculándolo con el poder de perdonar o retener los pecados. ¿Cómo debemos interpretar este poder? No parece que se refiera a la confesión sacramental, que es una práctica posterior. En todos los otros evangelios, la misión de los discípulos está estrechamente relacionada con el bautismo. Parece que en Juan el perdonar o retener los pecados tiene el sentido de admitir o no admitir al bautismo, dependiendo de la preparación y disposición del que lo solicita.

1ª Lectura: Hechos de los Apóstoles 4,32-35

Efecto de la resurrección en la comunidad cristiana, insistiendo en compartir los bienes.

2ª Lectura: Primera carta de san Juan 5,1-6

Consecuencias para el cristiano de la fe en Jesús Mesías: 1) se convierte en hijo de Dios, ha nacido de él; 2) ama a Dios; 3) ama a los hijos de Dios (en esto consisten “sus mandamientos”, de hecho, uno solo: “amaos unos a otros como yo os he amado”); 4) vence al mundo, que niega que Jesús es el Hijo de Dios, o la realidad de su muerte; el Espíritu testimonia que “vino con agua y sangre”.

INVITACIÓN A LA PAZ Domingo II de Pascua 7 de abril Jn 20, 19-31

col lozano art

 

fe adulta

Como en todos los llamados “relatos de apariciones”, nos hallamos ante otra catequesis, construida simbólicamente, que busca afianzar y extender la fe en el resucitado, en un relato que resulta insostenible cuando se entiende de forma literal.

Hay, sin embargo, un mensaje que se va a repetir en todas las catequesis de este tipo: la invitación a la paz, puesta en boca del resucitado. Aunque cada proceso de duelo es único y única la forma en que cada persona lo vive, no es extraño que, a la vez que se siente la presencia de la persona que partió, se intuya también su deseo de bien, de dicha y de paz para nosotros. De modo particular, cuando la relación ha sido intensa y profunda, quien queda de este lado suele percibir la presencia, el ánimo, la fuerza y la paz, viniéndole de quien marchó.

Me parece que no se trata solo de algo imaginario. Lo que puede ocurrir, a mi modo de ver, es que en momentos de mayor densidad humana -como los que suelen vivirse en el duelo-, es más fácil conectar con nuestra dimensión profunda. Y esa dimensión de profundidad es presencia, paz, fuerza, amor, gozo… De ahí es de donde nos vienen todas esas realidades, por más que nuestra mente, en un movimiento no difícil de entender, las atribuya a -o las proyecte en- la persona amada.

El fondo de lo real es presencia, vida, paz, amor… Y ese es también nuestro mismo fondo, siempre disponible, invulnerable e indestructible. Al silenciar la mente, conectamos con él y nuestra existencia se ve transformada. Aquellos discípulos a ese fondo lo llamaron Jesús. Otros podemos darle el nombre de la persona que nos dejó físicamente. Pero el fondo es uno y el mismo, aquello de lo que estamos hechos, lo realmente real.

 

APARICIONES Jn 20, 19-31


col munarriz

 

fe adulta

«Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído»

No son pocos los que identifican al “autor” del cuarto evangelio con Juan Zebedeo, y a Juan Zebedeo con el discípulo amado. Esto significaría que el cuarto evangelio habría sido escrito (o inspirado) por alguien muy cercano a Jesús, tanto, que según los especialistas alguno de sus pasajes parece estar escrito por el protagonista del hecho que se narra. A pesar de lo subido de su teología y de su aparente desconexión con la realidad, cuando se trata de precisar detalles, los exégetas otorgan a Juan más credibilidad que a los sinópticos.

Un ejemplo lo tenemos en la escena que describe el encuentro de Jesús con Juan y Andrés a orillas del Jordán en el entorno del bautista. En ella Juan apostilla: «Serían las cinco de la tarde» … y esta precisión es tan personal, que señala a un testigo presencial tan impactado por Jesús, que mucho después se acuerda hasta de la hora en que se produjo el encuentro.

Otro ejemplo lo tenemos en el relato del sepulcro vacío. María Magdalena encuentra la losa removida, piensa desconsolada que se han llevado al Señor, corre hacia el cenáculo, se encuentra con Pedro y Juan que salen corriendo a ver lo ocurrido. Juan es más joven, corre más y llega el primero, pero se queda en la puerta hasta que entra Pedro. Luego entró él, “vio y creyó”. Y este relato, y sobre todo esta expresión, sólo se entiende si está escrito por el propio protagonista. Difícilmente cabe otra lectura.

Este preámbulo pretende resaltar que es ese mismo discípulo tan cercano a Jesús, quien relata en su evangelio al menos dos ocasiones en que Jesús se mostró vivo tras su muerte (una tercera en el capítulo 21 añadido más tarde), por lo que no se trata del testimonio de un apologeta tratando de promover la fe de la gente, sino de un testigo presencial. Juan estaba allí, en el cenáculo, y narra lo que narra… ¿Por qué?

A los cristianos del siglo XXI no nos gustan los milagros, nos desconciertan e incluso nos contrarían. Nos parece que introducen en los evangelios elementos mágicos que les quitan credibilidad, y en muchas ocasiones preferiríamos que no estuvieran allí. Sin embargo, están ahí, y si los quitamos hacemos otros evangelios y, por tanto, otro Jesús. Lo mismo ocurre con los relatos de la Resurrección, y preferimos interpretarlos como profesiones de fe en el crucificado ajenas a cualquier hecho tangible sucedido.

La exégesis independiente alienta esta interpretación de los textos de la Resurrección, pero habría que preguntarse por el hecho (tangible o intangible) que provocó esa fe arrolladora que llevó a sus discípulos a afirmar, y apostar su vida en ello, que Jesús se había mostrado vivo tras su muerte; que les dio la fuerza necesaria para salir en tromba a proclamar su fe en el resucitado y soportar, quizá como nadie en la historia, la persecución, la tortura y la muerte por mantenerse fieles a ella.

Decía Guillermo de Occam que la explicación más sencilla suele ser la más acertada, y yo me inclino a creer que Jesús se mostró fehacientemente vivo tras su muerte.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

miércoles, 27 de marzo de 2024

La ONU considera que hay «motivos razonables» para concluir que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza

 


Público

Los daños físicos y mentales graves estarían probados, entre otras evidencias, por los más de 70.000 palestinos heridos en el conflicto, o por provocar deliberadamente escasez de suministros médicos entre la población palestina, dice un informe. Ver noticia 

Sufre hambruna 70 por ciento de la población en Gaza -- ONU


 Redes Cristianas

Fuente: Observatorio eclesial
La desnutrición es aterradora: PMA. Menores de 4 años
ya están muriendo. Hospitales reportan abortos por
inanición. Estancada, negociación para una tregua.
Verdadero riesgo de genocidio: Oxfam

Tel Aviv. Una hambruna extendida es inminente en el
norte de Gaza, donde se estima que 70 por ciento de la
población enfrenta un hambre catastrófica, señala un
reporte de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El informe advierte de una importante aceleración de la
mortandad si no se acuerda un alto el fuego inmediato,
junto con un incremento en la ayuda.

La Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Ali-
mentaria (IPC, por sus siglas en inglés), cuyas evalua-
ciones sirven de base a todas las agencias de la ONU,
señaló que casi tres cuartas partes de las personas en
zonas del norte de Gaza padecen ahora el nivel más
severo de escasez de alimentos, muy por encima de la
marca de 20 por ciento, que indica hambruna.

Quienes viven en las dos regiones del norte de Gaza
enfrentarían hambruna entre este mes y mayo, señala
el organismo. Estima que son inminentes los decesos
de residentes a escala de hambruna, mientras los niños
menores de 4 años quizá ya estén muriendo.

En total, 1.1 millones de palestinos en Gaza, la mitad
de la población total, experimentan escasez catastrófica
de alimentos, la peor categoría, casi el doble de los ni-
veles del reporte anterior, en diciembre. En el peor es-
cenario, la IPC estimó que en centro y sur de Gaza po-
drían también enfrentar hambruna hacia el próximo ju-
lio.

Las acciones necesarias para prevenir la hambruna re-
quieren una inmediata decisión política de alto el fuego,
junto con un aumento significativo e inmediato del ac-
ceso humanitario y comercial a toda la población de
Gaza, de acuerdo con la IPC.

Deben hacerse todos los esfuerzos por
asegurar la provisión de comida, agua,
medicinas y protección a civiles, así co-
mo restaurar y proporcionar servicios de salud, agua y
saneamiento, además de energía.

En los 13 años pasados, sólo se ha declarado hambru-
na dos veces: en partes de Somalia en 2011 y en par-
tes de Sudán del Sur en 2017, pero nunca en Medio
Oriente. El informe señaló que la falta de acceso de las
agencias de ayuda a la franja ha tenido un impacto sig-
nificativo, que ha llevado a funcionarios de la ONU y de
la Unión Europea a acusar a Israel de una hambruna
creada por el hombre.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ex-
presó que los datos de la IPC son una espantosa de-
nuncia de las condiciones en el terreno.
Este es un desastre totalmente creado por el hombre, y
el informe deja en claro que puede ser detenido, decla-
ró a reporteros en el cuartel general de la ONU en Nue-
va York, y demandó a Israel asegurar el acceso a pro-
ductos humanitarios a todo el territorio de Gaza.

Guterres se unió a un coro de condena de diplomáticos
internacionales, organizaciones de ayuda y grupos de
derechos, que afirman que Israel utiliza el hambre como
arma, lo que constituye un crimen de guerra.

La inanición se utiliza como arma de guerra. Israel pro-
voca hambruna, manifestó ayer Josep Borrell, alto re-
presentante de la UE para asuntos exteriores y política
de seguridad, en la apertura de una conferencia sobre
ayuda humanitaria para Gaza, en Bruselas.
Antes de la guerra, Gaza era la mayor prisión a cielo
abierto. Hoy es el mayor cementerio a cielo abierto,
añadió.

La directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimen-
tos de la ONU (PMA), Cindy McCain, expresó: ―la gente
en Gaza muere de hambre ahora mismo. La velocidad
a la que esta crisis artificial de hambre y desnutrición ha
desgarrado a Gaza es aterradora… Queda una peque-
ña ventana abierta para prevenir una hambruna y para
hacerlo necesitamos acceso total e inmediato al norte.
Si esperamos hasta que la hambruna se declare, será
demasiado tarde. Miles más perecerán‖.

La agencia británica Oxfam afirmó que la rapidez con la
que los niveles de hambre se han alcanzado en Gaza
no tiene precedente. Nunca se había visto un deterioro
tan rápido hacia la inanición generalizada, aseveró
Aleema Shivji, jefa ejecutiva interina de Oxfam, en res-
puesta al reporte de la IPC. La fabricación deliberada
de sufrimiento por parte de Israel es sistemática y en tal
escala e intensidad, que crea un riesgo verdadero de
genocidio en Gaza.

Israel exige se reconozca su derecho a la autodefensa
El ministro israelí del Exterior, Israel Katz, rechazó las
acusaciones y manifestó específicamente que Borrell
debe dejar de atacar a Israel y reconocer nuestro dere-
cho a la autodefensa contra los crímenes de Hamas.

Israel ha permitido el ingreso de extensa ayuda humani-
taria en Gaza por tierra, aire y mar a cualquiera que
desee ayudar, afirmó Katz en la red social X.
Israel ha lanzado un bombardeo sin precedente contra
Gaza y un bloqueo paralizante en represalia por los
ataques del 7 de octubre en el sur de su territorio, en
los que militantes de Hamas dieron muerte a unas mil
200 personas y tomaron a 250 rehenes.

Desde entonces, su ofensiva ha matado a más de 31
mil personas en Gaza, de acuerdo con funcionarios de
salud palestinos, quienes declararon a The Independent
que se han reportado al menos 27 decesos por hambre
y deshidratación, entre ellos los de 23 niños.
Médicos que luchan por atender a los enfermos, ham-
brientos y heridos en el norte de Gaza sostuvieron que
los más vulnerables ahora son los niños, así como las
embarazadas y lactantes.

Imagínense, de 10 mujeres que dan a luz, siete termi-
nan en la unidad de cuidados intensivos de nuestro
hospital, la mayoría por desnutrición, comentó en un
mensaje de video Ahmed Kahlout, enfermero en el
hospital Kamal Adwan, y agregó que muchas están su-
friendo abortos por el hambre.

Las lactantes no pueden alimentar a sus bebés porque
no encuentran suficiente comida para ellas, añadió, y
describió que incluso el propio personal médico se ve
obligado a consumir alimento para animales.
El informe de la IPC subraya que por falta de ayuda ca-
si todos los hogares se saltan comidas cada día y que
los adultos reducen sus ingestas para que los niños
puedan tomar algo.

En el norte de Gaza, agrega, en casi dos terceras par-
tes de los hogares la gente recurre a medidas extre-
mas, como que los adultos dejen de comer por días y
noches. En zonas del sur, eso se aplica
a uno de cada tres hogares.

Toda la evidencia apunta a una impor-
tante aceleración de la muerte y la desnutrición. Espe-
rar una clasificación de hambruna en retrospectiva an-
tes de actuar es indefendible, advierte.
Israel ha negado en repetidas ocasiones que bloquee suministros en Gaza

Las negociaciones por un alto el fuego, que están en su
sexto mes, deberían reanudarse ayer, con una delega-
ción israelí encabezada por el jefe de espionaje del
país, en ruta hacia Qatar.

Pero un funcionario israelí comentó que las negociaciones podrían tardar por lo menos dos semanas más, lo que es una clara desilusión para Washington, que había buscado un acuerdo a principios del mes sagrado
del Ramadán.
(jornada.com.mx) 19/03/2024

Por una Europa de los pueblos contra la UE fortaleza del capitalismo Eric Toussaint

 


Rebelión

Fuentes: CADTM
La Unión Europea tuvo su origen en la CECA, la Comunidad Económica del Carbón y del Acero, y posteriormente la Comunidad Económica Europea (CEE) y el «Mercado Común». La construcción europea estuvo fundamentada en la idea de la primacía del mercado capitalista, de la producción industrial en el interés del gran patronato, y no en el de los trabajadores y las trabajadoras, ni en el de los pueblos que constituyen Europa. Ver noticia 

ÓSCAR ROMERO: PROFECÍA Y EVANGELIO


col zapatero

 

Mons. Romero tomó posesión del Arzobispado de San Salvador el 22 de febrero de 1977 hasta que fue asesinado el 24 de marzo de 1980 durante la celebración de la eucaristía en la capilla del «Hospitalito» de La Divina Providencia en San Salvador. Durante esos tres años su honradez humana se vio sumida en un proceso de conversión al entrar en contacto con la realidad que vivían los más pobres de su pueblo. Esta experiencia, fruto de un seguimiento a Jesús crucificado, lo llevó a asumir la causa de los pobres a través de la promoción de la justicia y la construcción de la paz. Y lo hizo en medio de condiciones violentas, provocadas por el totalitarismo reinante, tanto en lo político-militar como en lo económico.

La acción pastoral de Romero partía de un discernimiento evangélico de la realidad. Es un método que sintoniza con el modelo de Iglesia que el Papa Francisco ha querido promover: una que se reconozca desde el seguimiento de la praxis de Jesús, que se inspire en los valores evangelios, se done en servicio fraterno a los más pobres, y que muestre con el ejemplo que quiere llegar a ser una Iglesia pobre.

Sus homilías

Para conocer su vida y su proceso de conversión como creyente, no existe otro mejor camino que el de leer sus homilías semanales, que compartía cada domingo por la mañana en la Catedral. Ellas eran legendarias y se podían escuchar por radio. Generalmente, tenían una primera parte donde explicaba los textos de las Escrituras, siempre con un espíritu catequético conectado con la realidad que se vivía en El Salvador, y con el fin de fortalecer la fe y la esperanza en medio de tanta violencia y opresión reinante. Las homilías ofrecían en una segunda parte el discernimiento que Romero hacía de la Palabra de Dios y cómo la aplicaba a las circunstancias concretas del país. Repasaba los eventos más importantes de la semana y emitía un juicio profético sobre ellos, denunciando a los victimarios y urgiéndolos a cambiar, o también acompañando a las víctimas y fortaleciéndolas con su mensaje.

Al leer los textos completos de las homilías de Romero podemos descubrir al creyente que parte de los evangelios y desde ahí hace un análisis de su realidad, preguntándose qué haría Jesús, cómo reaccionaría ante los problemas que vivimos y cómo podemos ser fieles a su seguimiento hoy. Es un método que lo aleja de los intentos por ideologizar la fe y lo muestra como un hombre sencillo que tomó en serio la opción por los pobres de su tierra, desde una respuesta fiel y honrada a su seguimiento de Jesús.

Modelo y reto para la Iglesia

Estos escritos representan un reto para la Iglesia en el mundo actual. La ayudarían a superar los espacios de confort a los que se ha acostumbrado y volver a su dimensión profética para ser voz de los dramas que viven las grandes mayorías actualmente. El modo cómo Romero lee, discierne y explica las Escrituras muestra la importancia de desmoralizar el talante del discurso homilético, para centrarlo nuevamente en la praxis de Jesús y transmitirlo con un tono evangélico en la línea de las bienaventuranzas y la defensa por las víctimas. Es un estilo evangélico que entiende a lo social como dimensión fundamental de la comunicación cristiana.

Con su canonización, el Papa Francisco ha querido dar señales de cómo avizora la identidad y la misión de la Iglesia de cara a las nuevas condiciones globales. Es un acontecimiento que se levanta como signo de un cristianismo que necesita recuperar la promoción activa de la justicia y la lucha por la equidad, así como lo hizo la teología de liberación en su época. Aunque la figura de Romero no ha dejado de ser controversial para grupos conservadores dentro de la Iglesia, ella simboliza la puesta en práctica del Concilio Vaticano II y la fidelidad a los documentos de Medellín y Puebla, al hacer un llamado a todos los creyentes a optar por la causa de los pobres y asumirlos como sacramentos de Cristo crucificado.

Fiel al magisterio universal, entendió que la salvación pasaba por el reconocimiento de la dignidad humana, el desarrollo socioeconómico de cada sujeto y el respeto por la libertad. Así lo había proclamado el Concilio Vaticano II (1962-1965) en la Constitución Gaudium et Spes 1: «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo». Romero hizo suya esta opción pastoral, expresada por vez primera en el magisterio latinoamericano como una opción teológica cuando los obispos reunidos en Medellín (1968) apostaron por la «opción de Dios por los pobres», ratificada luego en la reunión de Puebla (n.733; 1134;1153) como «opción seguida por Jesús» (n.1141-1142).

La figura del Pastor

Son muchos los semblantes que se pueden describir de Romero como pastor. Quisiera destacar tres de gran actualidad que han inspirado el ministerio del Papa Francisco. Romero fue un pastor que optó por los pobres; antepuso la verdad y la profecía antes que lo políticamente correcto (el politically correct del mundo sajón); y superó la tentación clerical de vivir el poder como privilegio antes que como servicio y entrega fraterna.

Viviendo así encontró a Jesús entre los pobres y desesperanzados de su tiempo, y los cargó como los nuevos crucificados, en sus palabras y acciones. Desde esa entrega fraterna al pobre, llamó a construir una civilización de amor, sin odio ni violencia, donde todos podamos convivir, superando las ideologías y las creencias que nos dividen. Fue así como se convirtió en la voz de los que no tenían voz. 

Por ello, el camino de Romero al martirio es ejemplo para muchos pastores hoy en día, en tantas Iglesias locales, que prefieren cubrirse las espaldas, como se dice coloquialmente, antes que decir la verdad acerca de la violación de los derechos humanos, y denunciar las nuevas formas de totalitarismos y la exclusión social que impera en tantas culturas actualmente. El haberse colocado del lado de las víctimas le costó su vida. Queda hoy el mensaje de aprender a ser fieles a Jesús y salir a la defensa de las nuevas víctimas socioeconómicas, políticas y religiosas de nuestro tiempo.

La Iglesia que Romero vivió y la que Francisco quiere

Veamos algunos rasgos, dejando hablar a Romero a través de algunas de sus homilías: 

Primero, Romero fue hijo e impulsor del Concilio Vaticano II y de los documentos de la Iglesia en América Latina, como fueron Medellín y Puebla. Así lo reconoció: «no hagamos la impresión de ser dos Iglesias, sino que somos una sola Iglesia en la línea proclamada por el magisterio de esa Iglesia, sobre todo para los tiempos nuevos en el Concilio Vaticano II y en los documentos de Medellín» (Homilía 02-10-1977). Por eso llamó a hacer: «un esfuerzo para que todo lo que nos ha querido impulsar el Concilio Vaticano II, la reunión de Medellín, y de Puebla, no sólo lo tengamos en las páginas y lo estudiemos teóricamente, sino que lo vivamos y lo traduzcamos en esta conflictiva realidad» (23-03-1980).

Segundo, creyó y vivió un modelo de Iglesia que debe estar al servicio de los pobres y más sufridos, y no al servicio de los poderosos. Como proclamó en otra homilía: «la Iglesia no se apoya en ningún poder, en ningún dinero. Hoy la Iglesia es pobre. Hoy la Iglesia sabe que los poderosos la rechazan, pero que la aman los que sienten en Dios su confianza. Esta es la Iglesia que yo quiero. Una Iglesia que no cuente con los privilegios. Una Iglesia cada vez más desligada de las cosas terrenas, humanas, para poderlas juzgar con mayor libertad desde su perspectiva del evangelio, desde su pobreza» (Homilía 28-08-1977).

Tercero, entendió que la misión de la institución eclesiástica debía ser la de promover el diálogo y no el conflicto, la reconciliación y no la violencia, la del servicio y la solidaridad y no la absolutización o la idolatrización del dinero y los bienes. No se cansó de llamar al respeto por la dignidad humana, así como al mejoramiento de las condiciones de vida en un mundo donde aún existen sujetos que no son reconocidos como tal, y que son tratados como meros objetos. Como él mismo lo dijo: «este es el pensamiento fundamental de mi predicación. Nada me importa tanto como la vida humana. Es algo tan serio y tan profundo, más que la violación de cualquier otro derecho, porque es vida de los hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz» (16-03-1980). Por eso, no se cansó de denunciar que «hay vidas entre nuestros hermanos verdaderamente infrahumanas, y la Iglesia predica la liberación de esa gente» (Homilía 19-06-1977).

Conclusión

A partir de Romero se recupera un sentido fundamental del martirio cristiano. Ya no sólo podrá ser visto como consecuencia del odium fidei, sino también del odium caritatis, el que vivió Jesús cuando los poderes políticos y religiosos de la época decidieron matarlo para que su mensaje de bienaventuranza y amor no fuese escuchado.

El mensaje de Monseñor Romero no es sólo reconocido por el mundo religioso. La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de marzo, aniversario de su martirio, como el «día internacional por el derecho a la verdad, en relación con violaciones graves de los Derechos Humanos y la Dignidad de las víctimas». En él se nos da a conocer un testimonio de vida creyente y una persona que optó por vivir su humanidad como servicio y entrega hasta el final, incluso hasta la muerte.

 

Rafael Luciani

DE INTERÉS CRISTIANO PERSONAL


col koldo

 

Voy por la calle y veo carteles anunciando la Semana santa en Logroño. ”SEMANA SANTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL“. Lo hace una serie de capirotes de las distintas cofradías. Me traslado a Jerusalén en el año 30. No hay cofradías.

Volvemos a nuestra semana santa. Hay personas que pasan de los sufrimientos, de la pasión y el dolor de Jesús. Expresan sentimientos que no calan ni transforman. Y me duele que esos dolores sean de Valor turístico. En nuestra ciudad y en muchos pueblos se oye el sonido rítmico del tambor. ¿Así se expresa el sufrimiento y la compasión con Jesús?

Yo prefiero leer el Evangelio. Procuraré tener los sentimientos propios de Jesús, que se complicó la vida por el Reino de Dios y desterró el templo, porque el verdadero culto está en las personas y meditar el evangelio, la pasión de Jesús intentando contactar con Jesús. Si orar es, según santa Teresa, “estar a solas tratando de amor con quien sabemos nos ama”, intentaré contemplar y contactar con el Jesús que sufrió y sufre en tantos hermanos en Ucrania, Gaza, Sudán… Logroño.

Y llegar a sentir con Él. Sin ruidos, -me molestan-, en silencio, con oración profunda, sin capirotes ni trajes especiales. No necesito guardar el ritmo.

Y una cosa especial. Veo que hay muchas cofradías de la Pasión de Jesús. Y solo una de la Resurrección. Prefiero contemplar a Jesús Resucitado. Sentir la misma experiencia de Jesús resucitado por el Padre. Es Jesús Victorioso.

Estos sentimientos me llevan a las celebraciones litúrgicas de la Iglesia y a dedicar ratos a encontrarme con Jesús. Por la pasión, vivida hoy hacia la Resurrección actual de Jesús.

Hago mías las palabras del Nuncio en Ponferrada: “España es de cultura católica, más que de religión católica“.

Pienso que habrá muchas personas que viven en sus cofradías con sentimientos profundos, pero lo que yo capto son sufrimientos, vivencias de unos ratos, pero no sé si están en línea con los sentimientos de Cristo.

Las celebraciones de las ceremonias de ese triduo santo son muy ricas. Quizás se podrían enriquecer y actualizar más, pero podemos aprovecharlos porque se prestan a mayor expresividad, calado y encuentro con los sentimientos de Jesús.

Mientras… seguiremos leyendo en los carteles de propaganda “de interés turístico nacional”

CONSPIRACIÓN CONTRA JESÚS, EL CARPINTERO DE NAZARETH


col zapatero

 

Jesús no llevó a cabo una de estas guerras moralistas actuales para demostrar que el adversario es peor. Él no vino a condenar, sino para salvar. El que lo sigue ya está cambiando el mundo para siempre, dejando una marca de eternidad en la historia.

Su nueva ética consistió en vivir la experiencia del mal en carne propia, solidarizándose con el doliente. Él decía con su vida: lo que a ti te pasa, a mí me pasa y vamos a hacer lo posible para solucionarlo, que para eso he venido al mundo, ése es el sentido de mi vida.

No le interesaba ser “bueno” cumpliendo con el “deber” o los reglamentos escritos por "los que mandan". Conocía la trampa burguesa de los que "cumplen y mienten". Era bastante criticado por esto. Más de una vez se pasaba por alto las normas rituales cuando lo que estaba en juego era el hambre o la salud de la persona. A nadie andaba “psicopateando” con eso de la “culpa” para manipular religiosamente las conciencias. Hoy también busca liberarnos del egoísmo y la vanidad no para caer en otras esclavitudes rituales e ideológicas, sino para "amar como Él nos ha amado” (Jn 13,34). No es un mandamiento más, sino uno "Nuevo".

Sabía que el pecado era algo muy serio y no había que disimularlo en un mar de contravenciones ritualistas de control clerical. El pecado del mundo tiene que ver con usar los talentos de modo egoísta, para hacer daño, para someter y aprovecharse de los demás, para ser indiferentes al sufrimiento humano y la complicidad silenciosa con los sistemas injustos, máquinas reproductoras del mal.

A los “doctores de la ley” de ayer y de siempre no les gusta esta simplicidad, porque destruye su emperifollado chiringuito montado para “colar el mosquito y tragar el camello” (Mt 23,24). Por eso “Jesús no se fiaba de ellos, porque sabía lo que había su corazón” (Jn 2,24) Podrían engañar a muchos y sostener su sistema con trampas e hipocresía, pero “Dios ve en lo secreto” (Mt 6,6) y “no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz”. (Mc 4,22). La pandemia de pederastia de clérigos "célibes", es una muestra de ese pus que sale a la superficie de un sistema farsante y soberbio, tan habituado a juzgar, condenar y discriminar a los demás.

A Jesús le interesaban las personas, ellas son lo real, no las ideas. Le interesaba y disfrutaba al darles de comer, curarlas, compartir la mesa, aliviar las cargas de la vida… Jesús es una vida para los demás, que Él llamó Reino de Dios y su Justicia.

Él no enseñó técnicas de introspección para gurúes, exóticas espiritualidades intimistas “fuga mundi” para unos pocos iluminados, sino la compasión para vecinos de la puerta de al lado. Puso todo de sí para darse de comer a los pobres y nos pidió que hagamos eso “en memoria de Él”…, en vez de “hacer tres carpas” para una embriaguez mística que nos aleje de la realidad.(Mc 9,5)

El centro de la vida de Jesús es la convivencia como fruto de la misericordia y el amor, no de la superioridad moral para justificar el dominio sobre los otros.  Él vino para convivir, no para “mandar” y que le hagan reverencias…por ser “más sagrado” que la plebe “profana”. Las reverencias deben ser para los que sufren, a quienes llama “bienaventurados” y son el Templo de la Nueva Alianza. El mérito no es competir y ganarle a los demás, sino hacer crecer los talentos para el bien común, que nunca será “bien” si no tiende a ser “común” y alcanza a los excluidos.

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se anonadó así mismo, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz”. (Filipenses 2 6)

Él es un Dios hecho carpintero, uno del montón, pobre y sin “contactos” o “enchufes” que lo pudieran sacar airoso de los problemas. No era como tantos otros delincuentes que hoy vemos entrar por una puerta y salir por la otra. Sin embargo, hizo falta un complot religioso-militar para “acabar” con Él, ya que su tiraje popular ponía en riesgo los sistemas de este mundo basados en el tener, el poder, la violencia y la vanidad del lujo protegido por un exagerado "derecho" de propiedad para pocos a costa de muchos.

"Los dirigentes religiosos del judaísmo se dieron cuenta de que Jesús y ellos eran incompatibles. El peligro mayor estaba en la fe de los que tomaban a Jesús en serio. La fe, cuando es fe de verdad, representa una amenaza de muerte para el templo y para todo sistema religioso-político. Los hombres del Sanedrín fueron lúcidos y consecuentes: o él o nosotros. Y tomaron la decisión lógica: hay que matarlo. Los sacerdotes exigían sumisión (hasta la muerte), mientras que Jesús daba vida." ("La religión de Jesús…”J.M.Castillo)

Al comenzar su vida pública en el desierto, Jesús había sido tentado por el príncipe del mal para usar sus mismas artimañas . Pero para Él, el fin no justifica los medios. No usa el método del demonio para hacer la voluntad de Dios. Es la historia que se repite todos los días. Y cada día tiene su aflicción y su juicio.

La asimetría del poder económico, político o religioso generan las estructuras de pecado que condenan a Jesús. Ésta solo puede ser confrontada con la estructura de Gracia que Él inaugura y se llama Reino de Dios. Es un tejido de perdón y amor donde las asimetrías del sometimiento son allanadas y los dones e iniciativas individuales crecen para el servicio al Bien Común y no para las falsas meritocracias del postureo.

Jesús es la redención de la puerta de al lado. La salvación desde lo pequeño, como el grano de mostaza, que se vuelve grande y estructural. Su prédica no es bonachona y complaciente. Su propuesta de ser como niños para entrar en la lógica del Reino implica nacer de nuevo, una conversión profunda, una transformación que no está al alcance de lo humano pero que nos hace mucho mas humanos.

Él pone el dedo en la llaga permanentemente. Su misericordia es conflictiva, "hace lío". Polemiza a rabiar con los escribas y fariseos que se creen “dueños de Dios”, llama “zorro” a Herodes, hecha a los mercaderes del templo a latigazos.

Él sabe lo que es la pobreza desde que nació. No es como esos ricos buenorros con sentimiento de culpa que hacen un poco de beneficencia y volunturismo por el mundo para tranquilizar la conciencia y de paso posturearse aún más. Centra su atención en los que sufren, en los descartados, desprecia a los soberbios como proclama su madre en el Magnificat (Lc 1,46). Y a los que ayuda les pide que no lo anden divulgando (Mc 1,43), que Él no vino para montar un club de fans en las redes para alimentar su vanidad, como tantos predicadores del "éter".

Ni se defiende en un juicio amañado cuya sentencia ya fue preparada de antemano. Incluso se muestra irreverente en el momento de ser juzgado ante Pilato: “ninguna autoridad tendrías sobre mi si no te fuese dada de arriba” (Jn 19)

Así como fue perseguido Jesús, sus seguidores de verdad, también lo son. Asistimos actualmente a una persecución fariseo- integrista del papa Francisco. Un fundamentalismo destructivo para la convivencia, la comunión eclesial y el servicio a la humanidad. El objetivo siempre es el mismo: callar a uno para que la ideología de este mundo siga beneficiándoles.

Una intransigencia pseudocatólica, cerrada al diálogo, que tiene más de Maurrás que de Francisco de Asís. Inspirados en los retrógrados Syllabus y Mirari vos más que en el esperanzador Gaudium et Spes. Reacios a comprender la evolución de la cultura y la ciencia, la democracia, las libertades, los derechos humanos, el nuevo papel de la Iglesia del Vaticano II y la Sinodalidad que vencen la soberbia del clericalismo y la autorreferencialidad eclesiástica. 

 El Nazareno continúa con su revolución de la compasión en las calles y en la voz de profetas como Francisco. Difícil encontrarlo en domesticadas imágenes en los templos de los mercaderes. Por eso están vacías las iglesias a no ser para el consumismo turístico que todo lo fagocita. Jesús es aclamado de día con ramos por un Pueblo sencillo que lo reconoce por su amor cercano que cura, alimenta y comparte. De noche, los conspiradores siguen planificando el sacrificio de los crucificados del mundo para perpetuar las estructuras del pecado.

 

Guillermo Jesús Kowalski

Religión digital

CON UN DIOS REY, TODAVÍA SOMOS PAGANOS; CON UN DIOS CRUCIFICADO, YA SOMOS CRISTIANOS


col koldo

 

Muy queridos hermanos y hermanas, es domingo de pasión, inician los días santos de la pascua.  Este día es escandaloso, comenzamos llenos de alegría agitando los ramos, gritamos que viva el rey, y terminamos aquí en la catedral, viendo que ese rey muere en la cruz, ajusticiado como un criminal; el rey resultó ser una víctima.

Nos alegrábamos con ese rey que entra a Jerusalén y lo confesamos como Dios, pero nos desilusiona el crucificado de esta misa y nos da lidia creer que sea Dios.  Nos infla el pecho pensar en un Dios rey, nos deprime pensar en un Dios crucificado.   Preferiríamos mil veces quedarnos en la procesión de ramos y terminar allí, en la apoteosis del Dios rey, y no aquí en la pasión y muerte del Dios crucificado.  En la procesión con los ramos, todavía éramos paganos, aquí en la misa, haciendo memoria de la cruz, somos cristianos.

Si, hermanos y hermanas, nuestro Dios es un crucificado; es un condenado a muerte, es una víctima; la gente se burla de él y le grita: “sálvate a ti mismo, a otros ha salvado y no puedes salvarte”.  Sí, es el misterio más tremendo, es el todopoderoso y no puede hacer nada, está clavado al madero; es inmortal, vive desde siempre y para siempre, y muere de muerte fea y violenta.  Él vistió este mundo de color y belleza y ahí está, desnudo, la piel llagada, su túnica se la juegan a los dados.  Él es la sabiduría y allí, apretado en angustia, pregunta por qué y el cielo se le queda mudo; nuestro Dios parece sin Dios, se siente abandonado del Padre, olvidado, desechado, ninguneado. Nuestro Dios está derrotado, parece un gusano, no parece ni siquiera hombre; está desfigurado; es mejor no verlo, voltear la mirada.  Ese es nuestro Dios.

No nos gusta este Dios, nos repugna, no hay en el parecer, no hay en él hermosura, así lo habían anunciado los profetas y nadie les creyó; quién iba a creer si nos satisface tanto la idea de un Dios que todo lo puede y que arregla nuestros asuntos con milagros; un Dios que domina y se pone por encima de todo y nos da puestos en su gloria y justifica que abusemos del poder; un Dios que se las sabe todas y nos garantiza que estamos en la verdad y nos da permiso de imponer doctrinas a los otros; un Dios de cara bonita que ayuda nuestra vanidad y nos hace aparecer como gente fina y de buen gusto. No, nadie le creía a Isaías cuando anunciaba un Dios así y todavía hoy nos cuesta creer. El crucificado no es un Dios como lo queremos, no puede, no domina, no se las sabe todas, no tiene la cara bonita.

La Biblia que cuenta la historia de la salvación, nos dice que muchos creyentes le habían estado pidiendo a Dios, “muéstranos tu rostro”, “muéstranos tu rostro”; y Dios no era fácil para dejarse ver, un día se le apareció a Moisés, pero no le mostró su rostro; se le presentó caminando y Moisés sólo pudo ver su espalda; Moisés se puso a seguirlo, queriendo pasársele para verle la cara, pero no pudo. 

Finalmente, después de mucho implorar, “tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro”, después de muchos ires y venires, cuando menos lo esperaban, Dios mostró su rostro: llevaban a crucificar a tres hombres condenados a muerte;   una mujer, dicen que se llamaba Verónica, se apiadó de uno de ellos que iba coronado de espinas, un rey de burlas, y le limpió con su lienzo la sangre y el sudor que corría por su frente y sus mejillas; y el rostro del condenado quedó grabado en la tela.  Dios escuchó la súplica, mostró su rostro; ya conocemos a Dios, tiene el rostro de las víctimas, es un ajusticiado, es un condenado, es un sufrido.  Tenían razón los anuncios de Isaías.  Dios se nos mostró en el crucificado, es en la cruz donde conocemos a Dios; Dios es el crucificado; es rey, pero es un rey crucificado.

Jesús, Dios con nosotros, nos dijo dónde lo podíamos seguir encontrando cuando no estuviera más con nosotros, “lo que hicieron a uno de estos pequeños a mí me lo hicieron” “lo que hicieron a uno de esos crucificados a mí me lo hicieron”; el rostro de los que tienen hambre y sed, de los que están enfermos o en la cárcel, de los perseguidos y desplazados que buscan techo, de los que están desnudos  y desarrapados, es el rostro de Dios; en ellos adoramos a Dios; no pueden salvarse a sí mismos, mueren antes de tiempo, los asesinan, parece que no saben nada, están vestidos de andrajos, no son agradables a la vista; y así y todo, sus rostros nos dejan ver a Dios.

Hermanos y hermanos, en esta semana santa, en esta pascua, no nos podemos quedar en la procesión de ramos aclamando al rey; esto es mero triunfalismo y no da culto a Dios; tenemos que entrar en la pascua del Señor y reconocerlo en el crucificado, reconocerlo en las víctimas; esto es fe y es la religión que agrada a Dios.  Cada vez que queramos ver a Dios, conocerlo en persona, acerquémonos a un crucificado, a una víctima, ahí Dios se deja conocer.  Dios está en todas partes pero se hace denso en los pobres.

La pasión de Cristo que acabamos de traer a la memoria no es algo que sucedió hace más de dos mil años; es algo que sucede hoy, así como Dios sufrió en Jesús y dejó ver su rostro en él, así Dios sigue sufriendo en las víctimas; tener un Dios para que nos ayude es de todos, hasta de los idólatras, tener un Dios al que hay que ayudarle porque es una sola cosa con las víctimas, es solo de creyentes.

Colombia es un país de víctimas; después del acuerdo de paz, sobrevivieron más de nueve millones de víctimas; y el conflicto se ha reciclado y sigue produciendo más y más víctimas; no podemos hacer memoria de la pasión y muerte de Jesús, sin hacernos cargo de la pasión y muerte de las nuestras, los que sufren violencia y muerte; Dios se nos muestra en los desplazados y sacados a la fuerza de sus territorios, en los secuestrados y privados de sus derechos, en  los desaparecidos y las personas que los buscan, en los que han perdido a sus seres queridos asesinados o no los encuentran porque los desaparecieron, en  las mujeres violentadas, en los niños y las niñas reclutados para la guerra, en los líderes sociales y firmantes de la paz asesinados, en los pueblos enteros masacrados.  No nos es lícito buscar a Dios sólo en los templos, hay que buscarlo sobre todo donde hay dolor. Lo único que Dios quiere es que lo bajemos de la cruz; ayer estaba crucificado en Jesús de Nazaret, hoy está crucificado en todos los que sufren.

Que en esta pascua recibamos la gracia de ver el rostro de Dios y no escandalizarnos; de adorar no sólo al rey, también al crucificado. No, nuestro Dios no puede salvarse a sí mismo, somos nosotros los que lo tenemos que salvar, bajando de la cruz a las víctimas.

 

Jairo Alberto Franco Uribe

Religión Digital