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viernes, 12 de abril de 2019

BENDITO


col salome 2

CONTEMPLAR
Contemplar no es sólo mirar y es mucho más que observar. Es poner atención en algo o en alguien, y en esa atención, poner el corazón y los cinco sentidos.
Contemplar es despertar, dejar que lo contemplado forme parte de nosotros y al mismo tiempo, es poner algo de nosotros mismos en ello.
Vamos a contemplar esta Pascua que iniciamos. No desde fuera, desde lejos, sino desde dentro, desde el corazón. Vamos a ponernos en el lugar de Jesús, o de sus discípulos y amigos, pues lo somos también. Vamos a intentar poner la atención del corazón en los detalles, en lo pequeño, que para Jesús, es lo importante y lo sagrado.

DOMINGO DE RAMOS: BENDITO
Jesús va a Jerusalén a celebrar la Pascua. Intuye que esa Pascua va a ser para El su Pascua hacia el Padre. Viene ungido con el perfume de nardos de aquella mujer, como preparándolo, viene rodeado de sus amigos y en olor de multitudes… eso sí, sobre un pequeño asno… No busca ceremonias ni recibimientos, pero sus signos y parábolas le preceden. Jesús, grano de trigo, Jesús, agua que calma la sed, Jesús, buen pastor, Jesús, luz del mundo, bendito seas. Decimos hoy “bien” de ti, con esperanza y ojalá lo sintamos así cada día en nuestro corazón, caminando contigo con la alegría de saberte a nuestro lado, caminando nuestro camino, venga lo que venga…

BENDITO
BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑORHOSSANNA EN EL CIELO, HOSANNA (bis)
BENDITO SEA EL GRANO QUE AL MORIR DARÁ SU FRUTO,
BENDITO SU PRESENTE QUE NOS REGALA FUTURO
BENDITA SEA LA FUENTE QUE SACIA A CADA UNO
CALMANDO TODA SED, REVERDECIENDO EL MUNDO
BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑORHOSSANNA EN EL CIELO, HOSANNA (bis)
BENDITO SEA EL REY, DE HUMILDES VESTIDURAS
QUE VIENE A NUESTRO ENCUENTRO CON PALABRAS DE TERNURA
QUE TRAE LA PAZ Y EL BIEN, QUE HABLA DE DESMESURA
DE UN DIOS QUE ES PADRE FIEL CON CADA CRIATURA
BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑORHOSSANNA EN EL CIELO, HOSANNA (bis)

Salomé Arricibita


Para descargar la canción pinche el siguiente enlace: Bendito.mp3 y dele al botón derecho del ratón y guardar como...

RASGOS DEL HOMBRE NUEVO


col ramonhnz

Partiendo de que, quién más, quién menos, todos renegamos de las duras condiciones de la vida que nos toca vivir y aspiramos a mejorarla de alguna manera, solo como botón de muestra ofrezco hoy a los seguidores de este blog unas pinceladas con textos de fray Eladio Chávarri, O.P. para mostrarles la densidad y la frescura de un pensamiento, tan original e iluminador como seguro, para progresar en tan noble empeño. Es algo así como invitarlos a un exquisito menú de degustación para que saboreen de antemano lo que realmente encontrarían de asimilar ese fecundo pensamiento. De entrada, les ruego presten atención a la espléndida proclama que él mismo escribió, hace ya muchos años, en Perfiles de nueva humanidad sobre los esfuerzos reales, fácilmente constatables, que se realizan en nuestro tiempo en esa dirección.
“Ninguna forma de vida, ni siquiera la del HPC (hombre productor consumidor), absorbe como una gigantesca esponja todas las potencialidades y energías de la persona. Hay varones y mujeres, sin duda bastantes más de los que conocemos, que no viven de la experiencia básica de la explotación. Aunque aprecian en su justa medida los bienes biopsíquicos y económicos, sin embargo, fraguan fundamentalmente su existencia sobre otros valores. Prende sencillamente en ellos una nueva humanidad. La gran mayoría la van desplegando a nivel personal; tal vez en el seno familiar o en comunidades privilegiadas. Sintonizan fácilmente con los que demandan más humanidad. Creo que la experiencia básica de discernimiento y de reconocimiento palpita también con timidez a nivel social. En todas las formas de vida hay fermentos sociales, y quienes aspiran a un hombre nuevo han de estar muy atentos a su evolución. ¿No resuena acaso la experiencia del reconocimiento en las reivindicaciones ecologistas? ¿No hay finos discernimientos en la defensa de la identidad y de la dignidad relativas a edades, pueblos, culturas, sexos, lenguas y religiones? ¡Es magnífica la lucha por el pleno reconocimiento de la mujer! Tal vez resulten de ahí formas de vida menos bestiales”.
Espíritu de conversión
La fuerza que agita los comportamientos del nuevo hombre en gestación, como ya hemos dicho y repetido, es el espíritu de conversión: “la conversión entraña, sin más, mutaciones profundas. El apóstol Juan tachó de conversión el cambio del agua en vino en las bodas de Caná. Jesús protestó, blandiendo el látigo, contra los que trataban de convertir la Casa de su Padre en una cueva de ladrones. Nuestro punto de referencia no es el agua o el templo, sino la humanidad que habita en el HPC. ¿Qué mutación profunda ha de operarse en este viejo hombre para transformarse en nuevo?”.
“El nuevo espíritu fermenta todos los valores; da un inmenso salto cualitativo axiológico respecto del espíritu de lucro. El espíritu de conversión no abandona los valores biopsíquicos y económicos. Le interesa hondamente la calidad de la comida o de la salud, de las lavadoras y de las cazadoras. No se preocupa menos, sin embargo, de la pureza del saber, de la crítica, de la arquitectura, de la justicia, de la fraternidad, de las leyes, de la solidaridad y de las funciones públicas del poder político. Al agitar todo el ámbito de lo humano e inhumano, no es fácil que favorezca el desorden universal agresivo, un fenómeno inherente al espíritu de lucro”.
“El espacio interior posee la fuerza dinámica del principio de trascendencia, que lo he identificado sin más con el espíritu. Este principio, el espíritu, cobra las más variadas modalidades... En el HPC aparece como espíritu de lucro; en el hombre nuevo, bajo la figura de conversión, de la que he insinuado el salto cualitativo axiológico, sus cauces, su expresión profética y el impacto que produce en la vida. Todo ello implica que el espíritu de conversión es condición fundamental del hombre nuevo. La liberación de las potencialidades de esta nueva forma de vida depende de la conversión. Solo ella puede afectar de raíz a las perturbaciones producidas en las cuatro grandes trascendencias por el espíritu del HPC” (el espíritu de lucro).
Discernir y reconocer
Las experiencias básicas del hombre nuevo se rigen, frente a la experiencia de la explotación del HPC, por el discernimiento y el reconocimiento.  “Ordinariamente, pensamos en atributos absolutos, como opuestos a relaciones, que observamos en los entes. Esto comporta fácilmente la idea de individualidad aislada y de personalidad intocable, sobre todo cuando se le une el concepto de respeto. Pero, tal vez, las diferencias más interesantes son las específicas relaciones que un ser mantiene con los demás. La experiencia básica del discernimiento hace hincapié en ambas diferencias... El discernimiento pone sobre el tapete el abanico de las diferencias; el reconocimiento penetra en ellas. Ya no se trata simplemente de percibir con finura las características absolutas y relacionales de cada ser, sino que se experimenta la situación de cada uno en el concierto de todos. El reconocimiento a nadie margina… Si el discernimiento elimina la cosificación del ser, el reconocimiento invita a superar la posesión, el dominio y el desorden universal agresivo, generados por la experiencia básica de la explotación. Si para ello es necesario reprimir las diferencias agresivas, se afrontará la tarea con toda energía. No tolerará que ningún ente, ni siquiera bajo la figura de dioses, de héroes o de santos, avasalle a los demás, distorsionando la sinfonía del ser. El reconocimiento no acata la emancipación que fomenta linchamientos en cadena. En Europa se han experimentado demasiadas emancipaciones de este género”.
El clamor del Tercer Mundo
“La experiencia básica del hombre nuevo, por otro lado, dinamiza los movimientos pacifistas. Otro tanto ocurre con esos humildes gérmenes de producción alternativa, tendentes a cambiar la gran tecnología de la explotación. A las dimensiones individual y social de los que viven en el mismo interior del HPC, hay que añadir el clamor desesperado del Tercer Mundo. Hasta ahora, ha despertado en muchos la mala conciencia de estar inmersos en el HPC, conciencia que procuran acallar con crecientes dádivas. Pero, ante ningún Dios sensible al mal que subyuga al hombre se han podido borrar los pecados solo a base de ofrendas y sacrificios, al margen del compromiso y de la acción”.
Reflejo de una Iglesia ostentosa
Nuestras iglesias
El Evangelio es claramente el legado de Jesús de Nazaret, la figura primigenia de un cristianismo que, de suyo, tiene entablada una lucha a muerte en pro de la humanidad del hombre y en contra de su inhumanidad. El cristianismo está obligado a mirarse siempre en ese espejo. De ahí que Chávarri se pregunte: ¿Qué decir al respecto de las iglesias cristianas? ¿No se creen todas ellas engendradas e injertadas en la experiencia primigenia de Jesús de Nazaret? ¿Palpita efervescente en sus comunidades la llama viva del discernimiento y del reconocimiento? Estas iglesias se extienden por todo el mundo. Un juicio global sobre ellas resultará siempre erróneo e injusto, sobre todo con los que han caído en la lucha por la nueva humanidad. Pero, ¿no se dicen cristianos la mayoría de los gestores del HPC en la Europa rica y en los Estados Unidos? ¿Acaso piensan que la experiencia básica del discernimiento y del reconocimiento nada tiene que ver con el Gran Profeta? ¿Opinan otro tanto los cristianos adscritos a las infinitas comunidades parroquiales? ¿Con qué tipo de hombre están comprometidos? ¿Se ha colmado la esperanza cristiana intrahistórica en el HPC? Obviamente, la respuesta honesta a estos interrogantes nos lleva a descubrir con pesar que muchas veces esas iglesias no solo no se han esforzado por mejorar la humanidad inserta en el hombre productor consumidor de nuestro tiempo, sino también han fomentado los ramalazos de su tremenda inhumanidad.
Preparándose para trabajar como voluntarios
Comunidad, democracia y gratuidad
En los capítulos 3 y 4 de Perfiles de nueva humanidad, Chávarri hace una exposición magistral, muy rica en contenidos, sobre cómo el hombre nuevo de nuestro afán se va insertando lentamente en la historia y en la naturaleza, cosa que va consiguiendo a base de contrarrestar los efectos nocivos de los muchos contravalores del HPC, de mejorar sus incuestionables valores y de recuperar el equilibrio esencial en el desarrollo de todas las vitalidades humanas. Recordemos que uno de los cometidos es respetar la necesaria autonomía de las ocho dimensiones humanas, liberando los valores de cada una del yugo a que los tienen sometidos los valores biosíquicos y económicos que dominan y vician nuestra vida actual.
A este respecto, son muy jugosas y reveladoras las exposiciones de Chávarri sobre la comunidad, la libertad (democracia), la autenticidad y la gratuidad (poder, justicia, fraternidad). Naturalmente, lo hace confrontando los comportamientos del HPC y con los que serían los propios de nuestro deseado hombre nuevo. En el primero predomina la experiencia de explotación y en el segundo debe imponerse la de discernimiento y reconocimiento;  al primero lo domina el espíritus de lucro  y al segundo debe removerlo el espíritu de conversión; la sensibilidad del primero es acuñada (cerrada y atrincherada) y la del segundo ha de ser abierta; la sabiduría del primero se ciñe al estado de bienestar  y la del segundo es axiológica, y, finalmente,  la razón soberana del primero es desarrollista y la del segundo debe regir el comportamiento del hombre nuevo,  un hombre muy diferente del actual pero que, cuando cuaje en la historia, desencadenará afortunadamente a su vez nuevos procesos de mejora.
Oasis
Quedémonos hoy con la satisfacción de descubrir un manantial de aguas frescas para aliviar la sed del atolondrado hombre de nuestro tiempo, empecinado en caminar descalzo por las ardientes arenas del desierto artificial fabricado por el afán de lucro del hombre productor consumidor.  El hombre nuevo en ciernes nos dirige, con una paciencia en la que no caben espejismo, hacia un hermoso oasis donde aliviar tantas penurias como padecemos. No necesito subrayar que, en lo referente a nuestra vertiente vital epistémica, el sistema de pensamiento de Chávarri es realmente un oasis en medio del barullo y del desconcierto del pensamiento actual, un camino de esperanza para cuantos están cansados y hastiados de los desmanes de todo orden producidos por el tipo de vida que llevamos.

DEMASIADA AUTORIDAD


col jesusfnz
Decía Lutero que en la Iglesia hay demasiada jerarquía, demasiada autoridad, exceso de rango. La palabra “jerarquía” viene de dos vocablos griegos y significa “orden sagrado”. ¿Creen los fieles que en la Iglesia de Jesús que tiene su origen en Aquel que se humilló hasta la muerte y una muerte de cruz, exista tanto rango y se luche por ocupar una posición más alta que otros? Esto afecta al terreno de las iniciativas. No se reconocen más que aquellas que procedan de la superioridad o del poder. No hay otros principios de legitimidad que la superioridad, la autoridad, que no es, como tal, una convicción sino una condición de la financiación de las ideas. Porque en los superiores está la llave de la caja. ¿Creen los fieles que cuando lleguen al cielo y toquen el timbre les va a abrir la puerta un cardenal, un obispo? Decía Nietzsche que el cielo estaba vacío de cristianos. Busquen obispos en el cielo. No les encontrarán. La muerte iguala a todos. La reducción es total. Todos han sido reducidos al estado laical de creyentes. Allí no hay poder. Sólo hay gloria. En el cielo nuevo y en la tierra nueva no hay lágrimas ni dolor pero tampoco rango y autoridad. La jerarquía se ha convertido en anarquía. Todos laicos.
Mucha autoridad y poca libertad. Mucho mandato y mucha obediencia. Falsa obediencia ante tanta falsa autoridad. Demasiada organización. Esa es la fórmula y la ecuación en la Iglesia Católica. Cuando Lutero critica el exceso de autoridad temporal en la Iglesia de su tiempo se refiere a estos dos aspectos: primero demasiado poder temporal dentro de la comunidad de fe y segundo, relaciones de poder del Papado en relación con los otros poderes de este mundo, de esta sociedad.
Aquí comienza la crítica a la Iglesia dual. Primero Marx  con la religión como alienación económica. Y ahora Freud con la afectividad como descarga y sublimación. Estos son los dos problemas de la Iglesia de hoy: la riqueza y la afectividad. Muchos de sus miembros más cualificados han cambiado o mezclado la economía, el amor al dinero por sensaciones, por emociones, por otras sensaciones de la epidermis. Marx y Freud. A este paso, como disminuyan tanto los clérigos y sigan nombrando tantos obispos y jerarquía, va a haber más jerarquía que fieles. Esto no puede seguir así. La fe no nace de la autoridad. Los obispos, como decía San Agustín, son los primeros creyentes. Comparaba a la Iglesia con una esfera que tiene dos mitades, dos caras: una oscura, opaca y otra clara, luminosa. Pero está girando y a medida que se oscurece una parte se ilumina otra. La Iglesia organización está perdiendo credibilidad. Ojalá la gane por la otra parte.

PIERRE VALKERING, CURA GAY HOLANDÉS: "LA IGLESIA SE HUNDE POR SU FALTA DE AUTENTICIDAD"


col doody

El ejemplo del padre Pierre Valkering, el cura holandés que reveló abiertamente su homosexualidad en plena misa, ha conmovido a muchos tanto dentro como fuera de la Iglesia católica. Pero, ¿por qué decidió dar el paso de salir del armario de forma tan pública? "Porque me sentí llamado a hacerlo", dice el hasta esta semana párroco de una iglesia de Ámsterdam. "Mi existencia se centra en Dios y Jesucristo. Vivo con él, Él habla en mí. Quise hacerle caso a esta voz más profunda".
Parte importante de la salida pública del armario de Valkering el pasado domingo fue la presentación de su autobiografía que hizo coincidir tanto con su anuncio como con sus 25 años de sacerdocio. El libro ha generado polémica en Holanda por los detalles que revela sobre la vida sexual de un hombre que prometió vivir una vida célibe, pero a Valkering poco le importan las críticas.
"Lo que quise promover con mi libro es mi propia sanación y la sanación de la Iglesia", admite el cura, quien ha sido suspendido "por ahora" por el obispo de Haarlem-Ámsterdam, Jos Punt. "La Iglesia se hunde por su falta de autenticidad. La Iglesia está siendo falsa".
"La sangre se para cuando no puede fluir"
Desde que salió del armario, Valkering se ha sincerado en entrevistas con múltiples medios, entre ellos De Tijd, periódico al que comentó que vive el celibato "a su manera". El celibato, dijo, lo ve como un "ideal religioso, un motivador, no una meta en sí misma". Y eso en contraste con que la Iglesia lo promueva con "mano de hierro", algo que a Valkering le parece mal.
"Ninguna relación, ninguna relación íntima, sin sexo con otros, ni siquiera contigo mismo", se queja el cura. "La sangre se para cuando no puede fluir", lamenta, no sin antes advertir que la prohibición del sexo a los curas es, a su juicio, la causa de los abusos de menores.
Y es que al contrario de mucho de lo que se ha dicho y escrito sobre Valkering y su supuesta adicción al sexo, la verdad es que el sacerdote quiere seguir luchando contra sus excesos. En su autobiografía cuenta que en el pasado frecuentaba saunas gays y practicaba el sexo anónimo, pero afirma que está ahora aprendiendo a controlarse. Desde que anunció su homosexualidad en misa, cuenta, ya no se siente atrapado por la adicción a la pornografía contra la que ha estado luchando durante muchísimos años.
"Una decisión por Jesucristo"
"Para mí fue una decisión positiva", recalca sobre su decisión de salir del armario. "Una decisión por Jesucristo. Él es el centro de mi vida", explica Valkering. "Cada tarde, celebro la Eucaristía y cada día le dedico mucho tiempo a la oración". Un cambio por el bien que el cura atribuye al ejemplo del Papa Francisco, a quien conoció en persona en 2016 y que no duda en afirmar que es del Espíritu Santo.
"Presto atención a ellos [los homosexuales], les llevo en el corazón. Quiero decírselo y saludarles", afirma Valkering que le dijo Bergoglio en aquella ocasión. Una preocupación esta del Papa que le ha cambiado la vida al sacerdote holandés y a muchas otras personas más, clérigos y no clérigos.

La hondura de la crisis de la Iglesia


Jorge Costadoat, S. J , teólogo

La crisis de los abusos sexuales del clero y de su encubrimiento no tiene precedentes en la historia de la Iglesia y probablemente será recordada como la catástrofe mayor después de las Guerras de religión del siglo XVI, y quién sabe si después del mismo cisma de Lutero.
A semejanza de estos quiebres, la actual crisis abarca muchos aspectos: Hay víctimas que han sido creyentes que han dejado de creer o que, por el contrario, su misma fe las ha sacado adelante; hay perpetradores que han sido principalmente sacerdotes que han causado daños devastadores a mucha gente; hay una institución eclesiástica que, para defenderse de las acusaciones que se le hacen, ha hecho de todo para ocultar verdaderos crímenes y reacciona con enorme lentitud para abordar el problema con la seriedad que se requiere; hay también una sociedad estremecida que no quiere que nunca más el clero le hable de sexo y que difícilmente reconocerá autoridad a la jerarquía católica para que se refiera a otros temas.
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Comunicado XXXIX Círculo de silencio de Cádiz (10 de abril)

Redes Cristianas
inmigrantes
Hoy queremos traer a nuestro Círculo de Silencio las barbaries que están sucediendo en la Frontera Sur, concretamente en la frontera de Marruecos.
Diferentes informes de entidades tan conocidas como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), Amnistía Internacional y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) describen flagrantes violaciones de los derechos de las personas migrantes que transitan o parten desde Marruecos rumbo a Europa.

Está más que probado y documentado que Marruecos está ejerciendo una violencia no justificada contra los migrantes que esperan poder entrar a Europa. Estas personas están sufriendo agresiones de toda índole por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes: robos, maltrato, redadas, arrestos y expulsiones sin garantías ni respeto a los derechos de los migrantes, encierros ilegales, expulsiones sumarias sin ninguna garantía para aquellas personas que desean solicitar protección internacional, vulneración de los derechos de la infancia migrante, deportaciones al desierto en la frontera con Argelia.
Teniendo en cuenta todos estos hechos y circunstancias, resulta insólito y vergonzoso que la Unión Europea y España, consideren a Marruecos un país seguro con el que firmar acuerdos para la externalización y control de nuestras fronteras. Pero así es.
Como resultado de los múltiples acuerdos con España y la Unión Europea, las autoridades marroquíes han aumentado la presencia de fuerzas policiales y del ejército ante las vallas de Ceuta y Melilla, han fortalecido la frontera con nuevas concertinas y fosos, han desmantelado regularmente los campamentos de migrantes en las proximidades de las dos ciudades autonómicas y han incrementado las deportaciones hacia la frontera con Argelia.

Muchas organizaciones sociales piden el cese de los acuerdos con Marruecos por considerarlo un país que vulnera sistemáticamente los derechos humanos de las personas migrantes.
Hoy denunciamos las violaciones continuadas de los derechos de las personas migrantes que se están produciendo en la frontera de Marruecos con el beneplácito de las políticas migratorias de España y la Unión Europea.

Creemos que la coordinación con nuestro país vecino Marruecos, debería tener como principio el respeto a los derechos humanos de todas las personas para garantizar su dignidad.
El Papa Francisco que en su reciente viaje a Marruecos reconoció que lloró cuando le mostraron un trozo de concertina, la alambrada con cuchillas que hay en la frontera, dirigió a los migrantes reunidos en Rabat las siguientes palabras: “Queridos amigos migrantes, la Iglesia reconoce los sufrimientos que afligen vuestro camino y padece con vosotros.

Ella desea recordar, acercándose a vuestra situación particular, que Dios quiere que todos tengamos vida. También quiere estar a vuestro lado para construir con vosotros lo que sea mejor para vuestra vida. Porque todo hombre tiene derecho a la vida, todo hombre tiene derecho a soñar y a poder encontrar el lugar que le corresponde en nuestra “casa común”. Toda persona tiene derecho al futuro. Que el Señor, que durante su vida terrenal vivió en carne propia el sufrimiento del exilio, bendiga a cada uno de vosotros, os dé la fuerza necesaria para no desanimaros y para ser unos con otros “puerto seguro” de acogida.”
Amigos, comienza nuestro TIEMPO DE SILENCIO.


MESA DIOCESANA DE ATENCION Y ACOGIDA DE MIGRANTES Y REFUGIADOS
DE CÁDIZ Y CEUTA

Nota de prensa de la HOAC sobre las elecciones

Redes Cristianas
HOAC
Nota de prensa
Madrid, 8 de abril de 2019
La HOAC hace pública una reflexión sobre la importancia de la política y de votar en los próximos procesos electorales
Renovar la democracia es la reflexión elaborada por este movimiento de trabajadores cristianos para ayudar a profundizar en las implicaciones y las responsabilidades de nuestro voto. Para las elecciones europeas, se adhiere a la Declaración del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE).

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) invita a reflexionar sobre el derecho y el deber que tenemos «de votar con libertad para promover el bien común» (Gaudium et spes, 75) y a ejercer la política como «vocación de servicio, diaconía laical que promueve la amistad social para la generación de bien común» (Papa Francisco).
Justo en un momento delicado de la vida social, marcado por la desigualdad generada por los «sacrificios impuestos», «el auge de mesianismos racistas y ultranacionalistas» en toda Europa, las nuevas forma de exclusión que deterioran la vida de inmigrantes o de las personas mayores, pero también por una demanda abrumadora de compromisos para avanzar en la igualdad de las mujeres y por la creciente concienciación ante los problemas medioambientales.
Las candidaturas que concurran a las elecciones deben garantizar las oportunidades para la participación política y respetar las normas de la sociedad, sus instituciones y sus derechos civiles, para reforzar la legitimidad de las medidas adoptadas por los líderes políticos y generar el apoyo necesario para ser eficaces.
Los temas sin agenda
Sin la pretensión de abordar una extensa relación de temas sin agenda, la reflexión fija la atención en lo alejado «que están de las maquinarias electorales» aquellos que afectan a la vida de las trabajadoras y los trabajadores, en especial los más vulnerables, que deberían ser el objetivo principal de una acción política a la altura de la dignidad humana, como son: la pobreza y exclusión, el empleo insuficiente y precario; la insostenible deuda pública y privada, la orientación económica hacia el crecimiento que no resuelve la desigualdad entre sectores de la población, ni entre comunidades autónomas, ni atiende las necesidades de las personas; la débil solidaridad y cooperación internacional al tiempo que aumenta el gasto militar; y el fracaso de las políticas contra el calentamiento global basadas en la mercantilización del entorno.
El papel de los medios de comunicación social
Los medios de comunicación social, convertidos en actores principales de la vida pública, tienen la responsabilidad de transmitir la información adecuada para que las personas sean cada vez más conscientes de «la dignidad de su humanidad, más responsables, más abiertas a los demás, particularmente a los más necesitados y a los más débiles» (Redemptor hominis, 15). Sin embargo, a menudo promueven una visión de las campañas electorales como «una competencia descarnada por el poder, sin mayor vocación de servicio», sustituyendo el debate de ideas y propuestas por el espectáculo y el escándalo. Es deseable acabar con la práctica de «insulto, la falacia y la crítica indiscriminada a la clase política», para no contribuir «al envilecimiento de la vida social y al deterioro de la conciencia cívica». Lo que depende también del papel de cada persona y colectivo en las redes sociales y de los medios elegidos para informarnos.
Renovar nuestra cultura política
Este periodo es «una oportunidad extraordinaria para promover otra política», a través de «un mayor grado de participación y compromiso personal» que va más allá del voto. Incorporando la dimensión política a nuestras vidas podemos exigir que «se atienda a las verdaderas necesidades del pueblo, buscando el bien común y priorizando a los más empobrecidos, y que los programas reflejen la acción de gobierno que efectivamente se quiere llevar a cabo».
Superar el pensamiento único
La HOAC apuesta por «una mayor democratización de las estructuras de poder» y «la transformación social en función del bien común». Para ello, apoya las propuestas que van en línea de favorecer y reforzar «la presencia de los agentes sociales, para fomentar el asociacionismo y promover una ciudadanía activa», de tal forma que la solidaridad sea el estilo y el medio para la realización de una política que quiera mirar al verdadero desarrollo humano «por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos». (Christifideles laici, 42).

Finalmente, la Hermandad Obrera de Acción Católica invita a los trabajadores cristianos a hacer suya esta reflexión, ampliada con la Declaración del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa, y a compartirla en sus lugares de trabajo, en los ambientes en los que se relacionan y en las organizaciones de la sociedad civil en las que participan, junto con la lectura crítica de los programa electorales, pues «permite hacerse una idea bastante aproximada del alcance de las reformas que se plantean unos y otros, de las prioridades y de cómo se concibe la asignación de los recursos. Incluso las ausencias, los silencios programáticos, permiten discernir mejor entre las opciones que se presentan aparentemente diferenciadas por cuestiones poco relevante

miércoles, 10 de abril de 2019

75 años de Editorial CCS

LA MISA DEL DOMINGO Domingo de Ramos 14 de abril 2019


Con la fiesta de hoy, Domingo de Ramos, abrimos la puerta a la celebración de estos días santos, en que recordamos y rememoramos el misterio pascual de Cristo. Con la entrada en Jerusalén, Jesús va a cumplir su deseo más ardiente, el de comer la Pascua con sus discípulos, el de de beber el cáliz preparado, el de ser “bautizar” con su sangre a sus amigos y discípulos, el de prender su Reino en la tierra. IR A LA PÁGINA

MISA CON NIÑOS DOMINGO DE RAMOS (C) “Con ramos y cantos” 14 de abril de 2019



(Con la celebración de este domingo se inicia la Semana Santa. En la celebración de hoy invitaremos a participar en el Triduo Sacro, aunque se esté fuera del lugar habitual de vivienda, pero al mismo tiempo seremos conscientes de que, para algunos niños y adultos, ésta va a ser la única celebración de Semana Santa y Pascua, dado que el lugar de vacaciones, muchas veces, no favorece la participación en las celebraciones. 

En la celebración de hoy distinguiremos con claridad dos partes: la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén – tono festivo, color rojo, mejor en lugar fuera del templo, con algo o mucho de procesión – y la conmemoración de la Pasión del Señor. 

Domingo 14 de abril de 2019 Domingo de Ramos

Lorenzo de Irlanda (1180)
El tema central de las lecturas del Domingo de Ramos, como bien puede verse, es el del Mesianismo. Éste tiene varias etapas en la Biblia. «Mesías» es una palabra hebrea, que significa «ungido», que en griego se dice «xristós». Claro, lo importante de ungir a alguien es que era que ese acto, la unción, se hacía para dar a una persona el mandato de ir, se le enviaba con poderes, se le encomendaba una misión. Por eso, las palabras Mesías y Xristós, que significan el Ungido, se refieren a aquel personaje que el pueblo de Israel esperaba, un líder carismático descendiente de David que habría de instaurar definitivamente en la tierra «el derecho y la justicia». IR A LA PÁGINA

Domingo de Ramos – C (Lc 22,14 – 23,56)

José Antonio Pagola

ANTE EL CRUCIFICADO

Detenido por las fuerzas de seguridad del Templo, Jesús no tiene ya duda alguna; el Padre no ha escuchado sus deseos de seguir viviendo; sus discípulos huyen buscando su propia seguridad. Está solo. Sus proyectos se desvanecen. Le espera la ejecución.
El silencio de Jesús durante sus últimas horas es sobrecogedor. Sin embargo, los evangelistas han recogido algunas palabras suyas en la cruz. Son muy breves, pero a las primeras generaciones cristianas les ayudaban a recordar con amor y agradecimiento a Jesús crucificado.
Lucas ha recogido las que dice mientras está siendo crucificado. Entre estremecimientos y gritos de dolor, logra pronunciar unas palabras que descubren lo que hay en su corazón: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Así es Jesús. Ha pedido a los suyos «amar a sus enemigos» y «rogar por sus perseguidores». Ahora es él mismo quien muere perdonando. Convierte su crucifixión en perdón.
Esta petición al Padre por los que lo están crucificando lo hemos de escuchar como el gesto sublime que nos revela la misericordia y el perdón insondable de Dios. Esta es la gran herencia de Jesús a la Humanidad: No desconfiéis nunca de Dios. Su misericordia no tiene fin.
Marcos recoge un grito dramático del crucificado: «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». Estas palabras pronunciadas en medio de la soledad y el abandono más total son de una sinceridad abrumadora. Jesús siente que su Padre querido lo está abandonando. ¿Por qué? Jesús se queja de su silencio. ¿Dónde está? ¿Por qué se calla?
Este grito de Jesús, identificado con todas las víctimas de la historia, pidiendo a Dios alguna explicación a tanta injusticia, abandono y sufrimiento, queda en labios del crucificado reclamando una respuesta de Dios más allá de la muerte: Dios nuestro, ¿por qué nos abandonas? ¿No vas a responder nunca a los gritos y quejidos de los inocentes?
Lucas recoge una última palabra de Jesús. A pesar de su angustia mortal, Jesús mantiene hasta el final su confianza en el Padre. Sus palabras son ahora casi un susurro: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu». Nada ni nadie lo ha podido separar de él. El Padre ha estado animando con su Espíritu toda su vida. Terminada su misión, Jesús lo deja todo en sus manos. El Padre romperá su silencio y lo resucitará.

Esta semana santa, vamos a celebrar en nuestras comunidades cristianas la pasión y la muerte del Señor. También podremos meditar en silencio ante Jesús crucificado ahondando en las palabras que él mismo pronunció durante su agonía.

A lomos de un burro - Domingo de Ramos, Ciclo C

LA HOMOSEXUALIDAD COMO FALTA DE RESPETO


col castillo

Yo supongo que la firmeza, la insistencia y hasta la agresividad, con que no pocos “hombres de Iglesia” se oponen y hasta se enfrentan a las personas homosexuales, es una forma de pensar y de actuar que quienes se comportan así, no han pensado suficientemente el daño que le hacen a muchos seres humanos y, con demasiada frecuencia, también a la Iglesia.
Digo que les hacen daño a muchos seres humanos por la sencilla razón de que, en la sociedad en que vivimos, existe una mentalidad, bastante extendida, que ve en la homosexualidad una “perversión” o una “enfermedad”. Y ambas cosas relacionadas –sobre todo entre gente “chapada a la antigua”– como algo degradante, humillante y despreciable. Calificativos que destrozan, en su intimidad, a quienes los tienen que soportar.
Condenar a una persona, una canallada
Este destrozo se produce, sobre todo, porque el individuo, que se ve calificado como un “maricón” (o “maricona”), si es que quiere verse respetado y apreciado, no tiene más remedio que ocultar su propia identidad. Es decir, tiene que pasarse la vida entera fingiendo, ocultando y, en algunos casos (según las circunstancias y la manera de ser de cada cual), hasta mintiendo. Con la confusión, la oscuridad, las dudas y el desagradable sentimiento de verse rechazado e incluso despreciado hasta límites y en condiciones que seguramente no imaginamos. Evidentemente, es una “canallada” condenar a una persona a que viva así. Y bien sabe Dios que la religión y muchos de sus funcionarios tienen bastante responsabilidad en que las cosas estén como están, en lo que respecta a este problema.
Las personas que van por la vida empeñados en “curar” o “corregir” a los homosexuales deberían pensar en serio que, seguramente, quienes más necesitan curarse o corregirse son ellos mismos. De forma que, en vez de mandar a los otros al psiquiatra, tendrían que ser ellos los primeros en ir para que el psiquiatra los cure.
La homosexualidad está presente en toda la naturaleza
Porque, en realidad, el más desquiciado es el que emite un juicio negativo y dañino sobre seres humanos, que se tendría que emitir igualmente sobre los monos, los leones, las mariposas, el puerco espín y una notable variedad de especies animales, de las que se sabe con seguridad que viven con toda naturalidad lo mismo la heterosexualidad que la homosexualidad. Esto está estudiado al detalle. Y ha sido bien explicado por los especialistas más eminentes.
La sexualidad es variable
Sin duda alguna, la sexualidad es variable y se concreta en modalidades distintas, que, si se da y se reproduce, tanto en seres humanos como en otras especies de animales vivientes, lo más lógico es pensar que esta experiencia fundamental se puede vivir en concreciones y experiencias distintas. Si la naturaleza nos ha hecho así a los seres vivientes, respetemos la realidad tal cual es.
¿Cómo es posible que, sabiendo esto, haya gente tan trastornada que se obsesiona con la idea de que lo más urgente, en este momento, es curar a las personas homosexuales? ¿No se han enterado todavía que no es lo mismo la “sexualidad” que la “genitalidad”? Si no saben estas cosas tan elementales, ¿cómo se ponen a “pontificar”, aprobando a unos o rechazando a otros, sin saber lo que dicen?
Lo indignante es que ahora haya en la Iglesia no pocos clérigos que se parten la cara por limpiar la sociedad de homosexuales, al tiempo que se callan ante los corruptos, los embusteros y los que descaradamente nos quieren imponer una sociedad en la que unos pocos potentados se impongan a millones de criaturas que no pueden tirar de la vida ante tantas injusticias como las que estamos viviendo. Y hasta parece que hay quienes quieren seguir haciendo lo que se ha hecho hasta ahora, aunque sea de forma más disimulada y hasta con buenas apariencias.

¿INYECCIÓN AMIGA?


col koldo
El pasado de estricta moral y el presente de creciente nihilismo que batalla por deshacerse de ella, pareciera no querer dejar espacios a opciones intermedias, al mismo tiempo ponderadas y esperanzadas. El tema de la eutanasia ha irrumpido abruptamente en la campaña electoral, pero quizás éste no sea el marco más adecuado para encarar unas cuestiones tan fundamentales. Prima una reflexión más sosegada, liberada de ideología y de intereses banderizos, sobre grandes cuestiones como la eutanasia, el derecho a morir, la dignidad de la muerte... Estos temas gordianos han vivido a lo largo de la historia el secuestro de la tradición religiosa y hoy, en buena medida, el de la asepsia nihilista.
En la actualidad nuestro código penal castiga con de dos a cinco años el caso del suicidio asistido y de seis a diez años el de la eutanasia. Dicen las crónicas que ya hace tiempo que el piano que tocaba María José Carrasco había enmudecido, que los pinceles con los que pintaba se habían secado. A sus 61 años tenía esclerosis múltiple desde hacía 30 años. Albergaba su derecho a morir, sin embargo, defender ese derecho, no significa necesariamente comulgar con el gesto. 
Ángel Hernández nunca debiera haber sido detenido por ayudar a su mujer a morir. La libertad siempre por delante. Deseamos que la fiscalía no presente cargos en su contra, pero tampoco somos fans del “cloruro potásico”, ni del “pentobarbital sódico”, ni de cualquier método que acorte nuestro tiempo en la tierra. Este debate es bastante similar al del aborto. Estamos por la plena libertad de ejercer el aborto y la eutanasia, pero no estamos ni por el aborto, ni por la eutanasia.
Nada más lejos del juicio. Sólo si es caso comprensión, si es caso compasión, si es caso pena de una sociedad que bascula entre una religión en exceso moralizante y un ateísmo rampante. Las asociaciones en pro de una “muerte digna” hablan, con su parte de razón, de “gesto de amor”. Sin embargo, el sufrimiento no resta dignidad a la muerte, el sufrimiento valientemente asumido la dignifica. En realidad, todas las muertes son dignas. Hay que abrazar todas las interpretaciones del amor, pero personalmente prefiero quedarme con ese amor que ayuda a vivir, a apurar la copa, que con aquél que prepara la huida. Nos referimos a huida con todos los respetos, pero también con la conciencia de que cada vez a la “casualidad” le va quedando menos espacio. Somos cada vez más quienes no creemos en esa injusta lotería que a unos les depara esa muda y dolorosa postración y a otros un final plácido.
“Le provoqué la muerte porque creo, ante todo, en la vida”, afirma Marcos Ariel Hourmann, el primer médico en España condenado por practicar la eutanasia. A veces la vida cuesta vivirla, pero ello no suma argumento rechazarla. Quizás conviene abrazar la vida, tanto cuando es amable, como cuando lo es menos, cuando nos paraliza los miembros y nos calla los labios. “Agarré la jeringuilla, la llené con cloruro de potasio y se lo inyecté en vena a la paciente. Su sufrimiento desapareció en cuestión de minutos...” Al cloruro potásico no se le debieran añadir propiedades extras, no puede solucionar lo que no hemos logrado solucionar en vida. 
No somos nadie para restar amor a gestos que son calificados como generosos, pero personalmente me quedo con Richard Simonetti cuando afirma que “La dolencia de larga duración ofrece un auténtico tratamiento de belleza para el alma”. Hay que haber sufrido mucho para llegar a la respetable decisión de María José Carrasco, pero también considero que no deberíamos privarnos de esos tratamientos destinados al abrillantamiento de nuestra alma.
Permitir que la casa se vacíe sin echar al morador antes de que el alquiler expire. Permitir que el soplo se agote, que el corazón ya no bombee, que la envoltura se enfríe. Dejar que la vida física se apague sola, por supuesto sin estirarla más allá de lo debido, pero tampoco sin acortarla. Hay relojes que nunca se adelantan. Al enfermo le pueden sobrar tubos, máquinas y fármacos que prolongan su sufrimiento, pero no le sobra un segundo del tiempo que ha de permanecer de forma no mecánicamente asistida sobre la tierra. 
Libertad siempre, pero que podamos avanzar hacia otros usos de esa libertad. El “buen morir” no viene necesariamente de una inyección letal que rompe todas las programaciones. El “buen morir” es también paz y serenidad en compañía de los seres queridos y puede venir de la sana aceptación de lo que nos corresponde. El “buen morir” no lo representa necesariamente la eutanasia, sino la esperanzada y altruista resignación ante el lastre que hemos ido recogiendo por nuestros caminos. No conviene adelantar unas manecillas siempre sujetas a una precisión que nos desborda. El “buen morir” es también esperar a que esos brazos tiernos de la muerte vengan a recogernos en el momento acordado.

ELOGIO DE LA PRESENCIA


col lozano art
Mientras vivimos en la mente, fuera del aquí y ahora, nos pasamos el tiempo buscándole un significado a la vida; basta venir al instante presente para disfrutar de una vida plena de significado. La Presencia es sentido.
Mientras estamos en la mente, permanecemos enredados en cavilaciones incesantes, alejados de la vida. Al venir al presente, empezamos a sentir la vida interna. La Presencia es energía.
Mientras estamos en la mente, es imposible detener la cavilación agotadora. Basta venir al presente, para que la mente se aquiete. La Presencia es descanso.
Mientras estamos en la mente (identificados con ella), no podemos sino reaccionar, siguiendo las pautas grabadas en ella. Al venir al presente, esas pautas se desvanecen y respondemos desde lo que se nos regala y fluye. La Presencia es libertad.
Mientras estamos en la mente, vivimos reaccionando, en un drama de defensa o ataque, desde el miedo, la culpa o la venganza. Al venir al presente, notaremos que lo que sale de nosotros es una respuesta adecuada, caracterizada en todo momento por la responsabilidad. La Presencia es responsablemente ajustada.
Mientras estamos en la mente, no podemos ir por la vida sino como vencedores o como víctimas. Al venir al presente, no hay papeles que representar. La Presencia es certeza de que todo está bien.
Mientras estamos en la mente, nos percibimos separados y alejados de todo y de todos; la mente nos mantiene en la superficie y en la distancia de lo real. Al venir al presente, percibimos la interconexión de todo y sentimos la vida que se manifiesta en todo y en todos como “energía en movimiento”. La Presencia es plenamente integradora.
Mientras estamos en la mente, nos hallaremos convencidos de que todo lo que nos ocurre es efecto de algo que, pensamos, no depende de nosotros. Basta venir al presente, para empezar a percibir con claridad que la calidad de nuestra experiencia vital en este mismo instante es una consecuencia de nuestro propio sistema de creencias, generado por las experiencias no elaboradas o integradas de nuestra infancia. Y que, en la medida en que venimos al instante presente, nos sentimos crecer en libertad frente a ellas. La Presencia es liberadora.
Mientras estamos en la mente, tendemos a evitar todo aquello que nos haga sentir mal, lo que la propia mente etiquete como “desagradable”. Al venir al presente, nos vamos viendo capaces de no evitar nuestros “malestares”, sino de acogerlos y de integrarlos progresivamente, creciendo a partir de ellos y responsabilizándonos de toda nuestra vida. La Presencia es sanadora.
Mientras estamos en la mente, toda nuestra vida es regida por los principios: “yo debo” o/y “yo quiero”, que se traducen en un “yo hago o haré”. Al venir al presente, experimentamos por nosotros mismos que se trata, sencillamente, de estar, en una consciencia sin pensamientos, y que, en ese “estar”, no falta absolutamente nada, sino que todo lo demás “se nos da por añadidura” (evangelio de Mateo 6,33). La Presencia es plenitud.
Mientras estamos en la mente, habremos de movernos necesariamente entre reflejos –algo ocurre que nos “recuerda” algo– y proyecciones –nuestra reacción ante aquel recuerdo activado–; entre “el despertador” y “lo despertado”. Al venir al presente, nos vamos haciendo conscientes de que todo lo que nos ocurre es sólo un mensajero, una oportunidad de crecimiento. La Presencia es ecuanimidad.
Mientras estamos en la mente, pensamos que todo es casual e incluso caótico, en un mundo caracterizado por la aparente distancia y separación entre todo y entre todos. Al venir al presente, nos descubrimos interconectados con todo, compartiendo la misma Vida, la misma Energía, el mismo Ser…, la misma identidad. La Presencia es compartida.
Mientras estamos en la mente, nos sentimos solos y separados, por lo que los sentimientos de soledad, miedo y ansiedad son inevitables. Al venir al presente, nos apercibimos del engaño. La Presencia es unidad.
Mientras estamos en la mente, nos vemos a nosotros mismos como seres “pensadores” y “hacedores”, movidos por la ansiedad e incluso por la compulsión. Al venir al presente, nos situamos como “observadores”, testigos de todas las películas que ocurren en nosotros. La Presencia es realista.
Mientras estamos en la mente, nos hallamos en el “modo hacer”, en estado permanente de “piloto automático”, con todo el cansancio, la ignorancia y el sufrimiento que ello supone. Al venir al presente, se activa el “modo ser”, se desconecta el piloto automático, y se manifiesta la plenitud en la que todo fluye sabiamente. La Presencia es sabiduría.
Mientras estamos en la mente, permanecemos en un estado inconsciente, dormidos. Al venir al presente, despertamos a la experiencia emocional consciente que nos permite percibir nuestro propio flujo de energía. La Presencia es lucidez.
Mientras estamos en la mente, nuestros movimientos son egocéntricos. Al venir al presente, nos abrimos a todos los seres. La Presencia es amor.
Mientras estamos en la mente, tendemos a reducirnos a nuestro ego y a vivir en función de él. Al venir al presente, descubrimos que somos Presencia. La Presencia es nuestra identidad más profunda.

OTRA LECTURA DE LA SEMANA SANTA


col luque

A Jesús de Nazaret lo hemos cubierto con títulos de gloria tan aparatosos que casi lo hemos sepultado de nuevo. Quizá lo hemos condenado al honor de los altares. Al canonizar al carpintero de Galilea hasta la más última potencia, al hacerlo subir a lo más alto de los cielos, de coronarlo rey de reyes y señor de los señores, al hacerlo Hijo de Dios y segunda Persona de la Santísima Trinidad… casi hemos logrado silenciar por completo al Jesús de los pobres, de las muchedumbres hambrientas, de los marginados, al Jesús rodeado de malas compañías y de pecadores. La misma Iglesia y la teología católica han olvidado algo crucial: en Jesús, Dios se hace hombre, pero hombre pobre. Nace en un establo, no tiene donde reclinar la cabeza y muere desnudo en una cruz, el suplicio de los últimos, de los más pobres de aquella sociedad. No lo olvidemos: Dios se hace hombre pobre. Ya lo dijo el filósofo alemán: casi siempre el adjetivo es más relevante que el sustantivo.
¿No habremos enterrado al Jesús anticonformista, al que opta por la pobreza, al profeta contracultural, al antisistema, al que no se somete a la autoridad religiosa de Israel ni a los dictados del imperio romano? ¿No nos habremos olvidado del Jesús muy humilde pero desobediente, rebelde y aún provocador, del Jesús libre y liberador, del que, al rodearse de mujeres y de personas marginadas, es criticado por la sociedad híper machista y puritana de su tiempo? Ese Jesús concreto y real, tal como nos lo pintan los evangelios, queda en la mente de muchos eclipsado por el Jesús de los catecismos, del gran poder y de la gloria.
Pienso que no se menciona lo bastante en los triduos, quinarios y vía crucis de la cuaresma, ni en los sermones de la Semana Santa, que Jesús fue rechazado por no ser obediente con lo establecido o por no ser santo según las normas de la religión oficial. Muy al contrario, nos hemos empeñado durante siglos en hacer de él el modelo por excelencia de la docilidad, el sufrimiento y la sumisión… Pero Jesús, aún colgado en la cruz, no se retracta ni se arrepiente de nada. Es más, desde la cruz Jesús sigue obedeciendo al Dios de la vida y de la libertad, al Dios profundamente enamorado de los que no tienen a nadie que les quiera.
No cabe duda de que si no lo hubiéramos momificado y encerrado en el sarcófago del poder y de la divinidad, ese mismo Jesús seguiría hoy interpelándonos y provocándonos. Pero al seguir enterrándolo bajo oropeles y palios tan lejanos a lo que él fue en realidad, lo reducimos a una entidad casi mítica que solo puede interesar a personas esotéricas, supersticiosas y nostálgicas del pasado.
Después del terrible trauma sufrido tras la muerte de Jesús, sus discípulos empezaron a reivindicarlo con sorprendente coraje. Clamaban que Jesús era inocente de todo cuanto lo habían acusado. Para ellos, nadie había sido más hombre de Dios que ese Jesús. Había sido vilmente clavado en la cruz de los esclavos por gente de su pueblo. Y al principio les costó mucho aceptar que Dios les hablara a través de aquel hombre tan humillado. Después, descubrieron que a ese pobre inocente, muerto como un esclavo, Dios –al resucitarlo– lo hizo Señor y el único camino de la verdad y de la vida.
A partir de ahí la máquina se embaló. Todo lo que había de bello, grande, prestigioso y glorioso fue atribuido a Jesús, quien se convirtió con toda razón en héroe, estrella e icono supremo. No hubo títulos, ni palabras suficientes para expresar todo lo que Jesús había llegado a ser. Los escritos del Nuevo Testamento y de los primeros pensadores cristianos están empedrados de maravillosos títulos cristológicos. Pero lo habían pintado tan arriba en el cielo y tan lleno de la deslumbrante luz divina, que nosotros casi no somos capaces de ver a Jesús en los caminos polvorientos de Galilea, en medio de los mendigos, de los apestados y de las moscas, en la lucha por hacer presente el sueño de Dios para este mundo.
Olvidaron, en una palabra, que el Resucitado es el mismo judío marginal que fue crucificado. Y le construimos espléndidas basílicas, catedrales, estandartes, tronos majestuosos y custodias repujadas de ricos metales y piedras preciosas. Nos legaron que, para estar seguros de encontrarlo, había que dejar el mundo polvoriento y hostil, las críticas a la injusticia establecida, la lucha por la trasformación de la sociedad, e introducirse en las evasivas ceremonias y procesiones nunca suficientemente espléndidas para agasajar a tan altísimo Señor.
Y el humilde obrero de Nazaret se encuentra aplastado bajo tanta ostentación. Tan oculto con tanto esplendor que se nos hace muy difícil llegar a reconocerlo. Termino con una luminosa frase del teólogo holandés Erik Borgman que resume todo mi pensamiento: “Si el Salvador y el Hijo de Dios que la Iglesia confiesa no tuviera nada que ver con el Jesús que anduvo sobre la tierra, junto a los empobrecidos y marginados, el cristianismo no pasaría de ser un “mito” ahistórico que ha perdido su significado específico y crítico”. Ojalá en esta Semana Santa del 2019 seamos capaces de desenterrar y seguir más de cerca al obrero de Nazaret.
Hay recuerdos que son olvidos.Si recordamos lo que hizo Jesús,¿por qué olvidamoslo que tenemos que hacer?