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jueves, 7 de febrero de 2019

Echar las redes - 5º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C

Francisco pide que la cárcel sea un "laboratorio de humanidad y esperanza"

RELIGIÓN DIGITAL

(C. Doody/Vatican News).- "He tenido siempre una sensación cuando entraba en la cárcel: '¿Por qué ellos y no yo?'". El Papa ha clamado hoy por que las cárceles, muchas veces "lugares de violencia e ilegalidad" o de pena, en el doble sentido de la palabra, se transformen en laboratorios "de humanidad y esperanza". "La pena, cualquier pena, no puede estar cerrada; debe tener siempre 'la ventana abierta' para la esperanza, sea por parte de la cárcel que de cada persona", ha añadido Francisco. LEER NOTICIA

Encuentro formativo para el Voluntariado Misionero Salesiano

- Por: Marian Serrano


40 voluntarios continúan su formación para vivir una experiencia internacional.


 
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Durante el fin de semana del 2 y 3 de febrero, la Casa Inspectorial de Salesianos Santiago el Mayor en Madrid fue la sede del segundo encuentro inspectorial de Voluntariado de este curso, en esta ocasión con una formación internacional específica.
Organizado desde la Comisión inspectorial de Animación Misionera y Voluntariado, en colaboración con la ONGD Jóvenes y Desarrollo (JyD), este encuentro forma parte de la propuesta formativa que se ofrece desde Salesianos SSM para todas aquellas personas que muestran interés es vivir una experiencia de voluntariado internacional de corta duración durante el verano de 2019.
El curso pasado en torno a 30 personas realizaron esta experiencia de pasar parte de su verano, sino todo, en un proyecto salesiano en algún país de África o América. En este curso el número de personas interesadas se ha incrementado y rondan ya los 40, entre los que se encuentran algunos que repiten y vuelven a marchar un verano más y otros, una pareja en concreto, que vivirá su viaje de novios realizando su voluntariado misionero salesiano.
La formación ha tenido momentos comunes y otros diferenciados según la experiencia internacional de cada candidato. Para quienes se acercan por primera vez a esta experiencia se incluyen módulos formativos que presentan la misión, visión y valores de la ONGD JyD; se trabajan las motivaciones que hay detrás del ser voluntario, se profundiza en la Ley del Voluntariado y se presentan diferentes testimonios de otros voluntarios que les pueden ayudar a ir centrando sus objetivos.
El grupo de candidatos con más experiencia reflexionó en torno a los Derechos Humanos y el Sistema Preventivo; trabajando también el ser “Educadores salesianos, acompañantes de los jóvenes” y profundizando en la clave más vocacional de toda esta experiencia, a través del módulo formativo “Escogidos, preparados y enviados”.
Hubo tiempos comunes para compartir la oración, el conocimiento mutuo y la convivencia; también para celebrar la eucaristía dominical, presidida por Juan Carlos Pérez Godoy, Inspector SSM, e incluso para el cine-forum con la película “Un año más con vida”. En un vídeo grabado la tarde antes desde su móvil, el director de la cinta –Raúl de la Fuente, responsable de los últimos documentales de Misiones Salesianas– saludó y animó en su formación a todos los presentes. Esa misma noche su cinta fue premiada con un Goya a la mejor película de animación.
A través de esta propuesta pastoral, recuerda Xabier Camino –Coordinador inspectorial de Animación Misionera y Voluntariado de Salesianos SSM– se pretende que las personas que eligen hacer voluntariado internacional con nosotros reciban una formación en clave humana y cristiana para proyectar la vida con una dimensión solidaria mundial, hagan experiencia de comunidad, trabajo en equipo y de convivencia con las personas del país que los acoge, adquieran una formación que les ayude a conocer y comprender la diversidad del planeta y las desigualdades de los países, colaboren con las Comunidades Salesianas en los proyectos de destino y adquieran conocimientos y motivaciones para convertirse, al regreso a España, en agentes de sensibilización y cambio social.
La siguiente cita formativa será el 6 y 7 de abril en La Vecilla (León), hasta que el 22 y 23 de junio, en Burgos, tenga lugar la celebración del envío como Voluntarios Misioneros Salesianos.

Domingo 10 de febrero de 2019 5º Ordinario


El autor de la primera lectura ubica la escena en un tiempo concreto, año 740 a.C. que corresponde a la muerte del rey Osías (740 a.C). El relato se divide en dos partes: la visión (vv. 1-4) y la reacción del profeta (vv. 5-8). Una tercera parte, que ha sido excluida en nuestro texto litúrgico (vv. 9-13), cuenta la misión que recibe el profeta. Realmente todo el capítulo 13 forma una unidad literaria. Por su similitud con los relatos de vocación de Jeremías y Ezequiel, que tienen estas mismas tres partes, algunos consideran este relato como de vocación. Sin embargo, el contenido nos lleva a pensar en un relato de misión. IR A LA PÁGINA

DOMINGO 5 Tiempo ordinario – C (Lc 5,1-11)

José Antonio Pagola

LA FUERZA DEL EVANGELIO

El episodio de una pesca sorprendente e inesperada en el lago de Galilea ha sido redactado por el evangelista. Lucas para infundir aliento a la Iglesia cuando experimenta que todos sus esfuerzos por comunicar su mensaje fracasan. Lo que se nos dice es muy claro: hemos de poner nuestra esperanza en la fuerza y el atractivo del Evangelio.
El relato comienza con una escena insólita. Jesús está de pie a orillas del lago, y la gente se va agolpando a su alrededor para oír la Palabra de Dios. No vienen movidos por la curiosidad. No se acercan para ver prodigios. Solo quieren escuchar de Jesús la Palabra de Dios.
No es sábado. No están congregados en la cercana sinagoga de Cafarnaún para oír las lecturas que se leen a al pueblo a lo largo del año. No han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto es el Evangelio del Profeta Jesús, rechazado por los vecinos de Nazaret.
También la escena de la pesca es insólita. Cuando de noche, en el tiempo más favorable para pescar, Pedro y sus compañeros trabajan por su cuenta, no obtienen resultado alguno. Cuando, ya de día, echan las redes confiando solo en la palabra de Jesús que orienta su trabajo, se produce una pesca abundante, en contra de todas sus expectativas.
En el trasfondo de los datos que hacen cada vez más patente la crisis del cristianismo entre nosotros, hay un hecho innegable: la Iglesia está perdiendo de manera imparable el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace solo unos años. No hemos de engañarnos.
Los cristianos venimos experimentando que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. No han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias.
Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos «haciendo cosas» desde una Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los hombres y mujeres de hoy?

¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo? Lo más importante en estos momentos críticos no son las doctrinas elaboradas a lo largo de los siglos, sino la vida y la persona de Jesús. Lo decisivo no es que la gente venga a tomar parte en nuestras cosas sino que puedan entrar en contacto con él. La fe cristiana solo se despierta cuando las personas se encuentran con testigos que irradian el fuego de Jesús.

UN DON A LA IGLESIA, PERO DESDE LA OPCIONALIDAD


col zapatero
El Papa Francisco, en el diálogo que mantuvo con los periodistas en el avión en su regreso a Roma proveniente de Panamá de la JMJ, se mostró con la actitud cercana de siempre. Habló de temas diversos, entre los que cabe destacar el que se refiere a la cuestión de los abusos a menores por parte de eclesiásticos, por la actualidad de dicho tema y por los casos que continúan saliendo por desgracia a la palestra casi a diario. 
No sé por qué, o quizás sí, pero, siempre que se habla de este tema, sale a relucir la cuestión de la conveniencia de eliminar la obligatoriedad del celibato por lo que a su relación con el sacerdocio se refiere. Cuando fue preguntado sobre ello, Francisco fue tajante “Personalmente, creo que el celibato es un don a la Iglesia. Además, yo no estoy de acuerdo que se permita el celibato opcional, no. {…} Es algo personal, no lo haré. Pero no me siento capaz de ponerme delante de Dios con esta decisión”. Citó aquella frase de Pablo VI “Prefiero dar la vida antes que cambiar la ley del celibato”. Una frase valiente, según Francisco, en un momento más difícil que este. No olvidemos que Pablo VI escribió precisamente una encíclica, Sacerdotalis celibatus, promulgada en junio de 1967, cuando, poco después de haber sido clausurado el Concilio Vaticano II, comenzaron a alzarse algunas voces poniendo en cuestión esta disciplina de la Iglesia como requisito obligatorio para poder desempeñar el ministerio sacerdotal.
Tiene razón Francisco cuando insiste en que la supresión del celibato sacerdotal como algo obligatorio no solucionaría el problema de los abusos a menores y en general de la pederastia dentro de la Iglesia. Comparto totalmente con él esta idea; razón por la cual la supresión del celibato como algo obligatorio no tiene por qué ir ligado, ni mucho menos, a la desaparición o disminución de esta lacra. Por suerte el celibato es mucho más o, al menos, tendría que serlo. Creo que estamos tropezando siempre en la misma piedra e intentando meter la cabeza por el mismo hueco, en el sentido de que el celibato es un carisma y, por lo mismo, es algo que viene otorgado desde “arriba”; lo que significa que le puede ser dado a cualquier persona independientemente de la función que pueda desempeñar en la sociedad o en una comunidad concreta.
En el caso que nos atañe estaríamos hablando del celibato asociado al desempeño de un ministerio dentro de la comunidad cristiana; concretamente el ministerio de presidirla. Esto nos lleva más adentro, concretamente al hecho que el ministerio le será conferido por el obispo a una persona que, a su vez, será enviada después a una comunidad para que la presida, entre otras cosas. Estamos en lo de siempre: por una parte, que la comunidad no tiene nada que decir respecto al candidato que estará al frente de ella; mientras, por otra, el varón que ha recibido el sacramento del Orden lo habrá recibido para siempre (por aquello de que imprime “carácter”) sin que él pueda poner límite al  tiempo de su dedicación ni la comunidad pueda tampoco decidir si ha llegado el momento de que sea otra persona (hablando del celibato no quiero entrar ahora en la cuestión de si “hombre” o “mujer”) quien la presida.
Somos muchos los que no nos cansaremos de repetir que la obligatoriedad del celibato en su relación con el ministerio sacerdotal es una ley impuesta por la Iglesia en un momento concreto de la historia. Por tanto, no intentemos buscar ningún tipo de mística en ello, porque sencillamente no la hay. En este sentido, Francisco ha decidido continuar, por las razones que fuere, en la misma línea de sus predecesores. Quiero pensar que lo hace desde el pleno convencimiento y que no se debe a presiones que pudieran existir de su entorno, especialmente de quienes arrecian más, tanto en este sentido como en muchos otros.
Pero me duele que esto sea así, porque da la impresión como si el celibato no tuviera entidad por si mismo, sino en tanto en cuanto va estrechamente unido al ministerio sacerdotal. Lo cual es una pena, pues vivir da manera celibataria por el Reino de los cielos es algo que pertenece precisamente a lo más genuino del Evangelio. Baste recordar el capítulo 19 del evangelista Mateo, concretamente los versículos 1-12, donde presenta a Jesús hablando del divorcio. Pues bien, es precisamente en los versículos 10-12, donde Jesús sentencia da manera tajante: “Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
Vaya por delante que admiro a Francisco; lo cual no quita para que manifieste mi total desacuerdo en su empeño de continuar manteniendo el celibato como disciplina obligatoria en relación con el ministerio sacerdotal.

Análisis lúcido sobre Venezuela


Pepe Mújica

Hay una intervención radiofónica de Pepe Mújica que constituye un análisis único de lo que pasa en Venezuela. El error en haber mantenido siempre una cultura rentista y de importar todo gracias a la riqueza del petróleo. Y la ambición de EE.UU. que no puede permitir que el petróleo venezolano sea explotado por China. Este mensaje se emitió en Radio Nodal-M24 hace unos días. Dura 18 minutos. No hay que perderlo. Damos la señal de voz y después el texto escrito. AD.
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El Papa califica su viaje a los Emiratos como “una nueva página en el diálogo entre Cristianismo e Islam”


José M. Vidal

Papa Francisco7
Francisco invita a conocer y leer el documento firmado con el Gran Imán sobre la fraternidad
Francisco reza por la barcaza hundida el sábado pasado con decenas de emigrantes haitianos cerca de Las Bahamas
“En la eucaristía, rezamos por la paz y la justicia, especialmente por Oriente Medio y por Yemen
Audiencia del Papa Francisco después de su histórica visita a los Emiratos. Una visita que Bergoglio califica de “nueva página en el diálogo entre el Cristianismo y el Islam”. Resalta la firma del histórico documento con el Gran Imán e invita a leerlo. También recuerda a los emigrantes haitianos muertos en la barcaza que naufragó cerca de Las Bahamas, cuando buscaban “esperanza y un futuro en paz”.
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Miedo al “Trascendente”

José M. Castillo, teólogo
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Fuente: Teología sin censura.Lo que quiero explicar, en esta reflexión, es que quienes pensamos en Dios y hablamos de Dios, lo hacemos de tal manera que, sin darnos cuenta ni sospecharlo, pensamos y hablamos de forma que deformamos a Dios, lo desfiguramos y hasta lo manipulamos hasta el absurdo de que Dios tiene que ser como a cada cual le interesa o le conviene.
Este absurdo ha llegado a tal punto, que es apremiante preguntarse ya en qué se diferencian la “providencia” de Hitler y su “Todopoderoso”, por una parte, y “Dios”, por otra (T. Ruster). El “Dios” de los políticos, que hablan de “Dios” cuando les conviene y para lo que les interesa, no puede ser el mismo Dios de los desgraciados que se ven en la miseria por causa del reparto de la riqueza que se organiza y se gestiona “como Dios manda” y como a no pocos clérigos les encanta.

Es evidente que, en todo esto, hay algo muy grave que no funciona. Un “Dios” que divide y enfrenta a los pueblos, a las culturas, a las naciones, a toda clase de gentes, hasta llegar a fomentar los odios, las venganzas, las torturas, la abundancia de unos y el desamparo de otros, ¿qué pantomima de “Dios” es eso? Y sobre todo, ¿por qué sucede (y no para de suceder) este disparate tan monumental?
En esta cuestión, yo tengo una idea fija. Le tenemos miedo a Dios. Precisando que se trata de un miedo concreto: es el miedo al Dios “Trascendente”. ¿Qué significa esto? ¿Por qué lo digo y qué consecuencias tiene?

Cuando hablamos de Dios, no atinamos si nos limitamos a decir que es el Omnipotente. Porque, si lo puede todo, ¿por qué no arregla este mundo tan desarreglado por tantos motivos? ¿cómo se explica que los “hombres de Dios” tengan la maldad que hace falta para destrozar a mucha gente que no coincide con el “Dios de los consagrados”? ¿quién me explica a mí por qué, cuando en la Iglesia ponen a un papa, como es el caso del papa Francisco, que es un hombre espontáneo, humano, que se acerca sin complejos a los más desamparados, precisamente a este papa, en el mismo Vaticano, porque es “voluntad de Dios”, le hacen la vida imposible y hasta quieren que se vaya?
No. Lo del “Omnipotente” no resuelve nuestras dudas y oscuridades. Y casi lo mismo se podría decir del “Infinito” y otros títulos semejantes.

Entonces, ¿en qué quedamos?
Antes que nada, sobre todo, Dios es el Trascendente. Ahora bien, hablar del Trascendente no es hablar del Infinito, ni del Eterno o del Todopoderoso. Estos títulos nos llevan a “lo nuestro” ilimitado. Pero es lo nuestro, lo “inmanente”, por más que no le pongamos límites, sigue siendo “lo que es propio y accesible a nosotros” los humanos. Lo “trascendente” es lo que trasciende el horizonte último de nuestra capacidad de conocer y de todo posible saber humano. Hablar de la “trascendencia” es referirnos “a un modo de ser que ya no es realizable (ni conocible), que está sobre todo cuanto podemos decir o entender” (“supereminentius quam dicatur aut intelligatur”) (Tomás de Aquino, “De potentia”, q. VII. a. V).

En última instancia, esto es así porque la mente humana sólo pude actuar “objetivando” lo que conoce o maneja. Nuestros conocimientos son “objetos mentales”. Pero el Trascendente no es (ni puede ser) un “objeto” que brota nuestra mente y está al servicio de nuestras ideas. El Trascendente “trasciende” todo posible objeto, por más infinito que nos lo “representemos” los que no podemos tener acceso a la Trascendencia.
La consecuencia, que se sigue de lo que acabo de indicar, es lo que nos da miedo. ¿Miedo? ¿Por qué? Porque el “Dios”, que brota de nuestra mente (de nuestra inmanencia), es un Dios “hecho a medida”. Es decir, el Dios que a cada cual la conviene o le interesa, para que tenga “autoridad divina” lo que a cada cual le viene bien. El que se “fabrica su Dios” no se da cuenta de lo que hace. Pero lo hace. Hay políticos que echan mano de “su Dios”. Y hay obispos que mandan, prohíben o amenazan en nombre de “su Dios”, el que ellos se inventan sin pensar que están mandando con la autoridad de su propio invento.

¿Tiene esto alguna solución? La tiene en Jesús de Nazaret, que la imagen de Dios, la revelación de Dios. Sólo el que vive como vivió Jesús, ése es el que pude decirle a la gente lo que Dios quiere o lo que no quiere. El que habla en nombre del “Dios”, que se ha inventado, es un farsante. 

miércoles, 6 de febrero de 2019

TODOS ESTAMOS LLAMADOS A SER MÁS, SIN LÍMITES


col fraymarcos
Lc 5, 1-11
Empezamos hoy el c 5 del evangelio de Lc con un episodio múltiple: La multitud que se agolpa en torno a Jesús para escuchar la palabra de Dios; la enseñanza desde la barca; la invitación a remar mar adentro; pesca inesperada; la confesión de la indignidad de Pedro; la llamada de los discípulos y el inmediato seguimiento. No nos dice de qué les habla Jesús, pero lo que sigue, nos da la verdadera pista para descubrir de qué se trata.
Este relato tiene gran parecido con el que Jn narra en el capítulo 21, después de la resurrección. Allí es Pedro el que va a pescar en su barca. Se habla de una noche de pesca sin fruto alguno y Jesús les manda, contra toda lógica, que echen las redes a esa hora de la mañana. El mismo resultado de abundante pesca y la precipitada decisión de Pedro de ir hacia Jesús. Dado el simbolismo que envuelve el relato, tiene más sentido en un ambiente pascual. Pedro llama a Jesús “Señor”, título que solo los primeros cristianos le dieron.
Hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada. El hecho de que la pesca abundante sea precedida de un total fracaso tiene un significado teológico muy profundo. ¿Quién no ha tenido la sensación de haber trabajado en vano durante décadas? Solo tendremos éxito cuando actuemos en nombre de Jesús. Esto quiere decir que debemos actuar de acuerdo con su actitud vital, más allá de nuestras posiciones raquíticas y a ras de tierra. Esa actitud vital no se puede dar por hecho solo por decir: por Jesucristo nuestro Señor.
Rema mar adentro. La multitud se queda en tierra, solo Pedro y los suyos (muy pocos) se adentran en lo profundo. Esta sugerencia de Jesús es también simbólica. En griego “bados” y en latín “altum” significan profundidad (alta mar), y expresa mejor el simbolismo. Solo de las profundidades del hombre se puede sacar lo más auténtico. Todo lo que buscamos en vano en la superficie, está dentro de nosotros mismos. Pero ir más adentro exige traspasar las falsas seguridades del yo superficial y adentrarse en aguas incontroladas. Adentrarse en lo que no controlamos exige una fe-confianza auténtica. Decía Teilhard de Chardin: “Cuando bajaba a lo hondo de mi ser, dejé de hacer pie y parecía que me deslizaba hacia el vacío”.
Fiado en tu palabra, echaré las redes. El que Pedro se fíe de la palabra de Jesús, que le manda contra toda lógica, echar las redes a una hora impropia, tiene mucha miga. Las tareas importantes las debemos hacer siempre fiándonos de otro. Tenemos que dejarnos conducir por la Vida. Cuando intentamos domesticar y controlar lo que es más que nosotros, aseguramos nuestro fracaso. El mismo Nietzsche dijo: “El ser humano nunca ha llegado más lejos que cuando no sabía a donde le llevaban sus pasos”. Lo que trasciende a nuestro ser consciente es mucho más importante que el pequeñísimo espacio que abarca nuestra razón. Dejarnos llevar por lo que es más que nosotros es signo de verdadera sabiduría.
No temas. El temor y el progreso son incompatibles. Mientras sigamos instalados en el miedo, la libertad mínima indispensable para crecer será imposible. Más de 130 veces se habla en la Biblia del miedo ante lo divino. Casi siempre, sobre todo en los evangelios, se afirma que no hay motivo para ello. El miedo nos paraliza e impide cualquier decisión hacia la Vida. Si el acercamiento a Dios nos da miedo, ese Dios es falso. Cuando la religión sigue apostando por el miedo, está manipulando el evangelio y abusando de Dios.
El mar era el símbolo de las fuerzas del mal. “Pescar hombres” era un dicho popular que significaba sacar a uno de un peligro grave. No quiere decir, como se ha entendido con frecuencia, pescar o cazar a uno para la causa de Jesús. Aquí quiere decir: ayudar a los hombres a salir de todas las opresiones que el impiden crecer. Solo puede ayudar a otro a salir de la influencia del mal, el que ha encontrado lo auténtico de sí mismo. Crecer en mi verdadero ser es lo mejor que puedo hacer por todos los demás. La principal tarea de todo ser humano está dentro de él. Dios quiere que crezcas, siendo lo que debes ser.
Y, dejándolo todo, lo siguieron. Seguimos en un lenguaje teológico. Es imposible que Pedro y sus socios dejaran las barcas, los peces cogidos, la familia y se fueran físicamente detrás de Jesús desde aquel instante. El tema de la vocación es muy importante en la vida de todo ser humano. La vida es siempre ir más allá de lo que somos, por lo tanto, el mismo hecho de vivir nos plantea las posibilidades que tenemos de ir en una dirección o en otra. Con demasiada frecuencia se reduce el tema de la "vocación" al ámbito religioso. Nada más ridículo que esa postura. Quedaría reducido el tema a una minoría. Todos estamos llamados a la plenitud, a desplegar todas nuestras mejores posibilidades.
La vocación no es nada distinto de mi propio ser. No es un acto puntual y externo de Dios en un momento determinado de mi historia. Dios no tiene manera de decirme lo que espera de mí, más que a través de mi ser. Elige a todos de la misma manera, sin exclusiones ni preferencias. La meta es la misma para todos. Dios no puede tener privilegios con nadie. Soy yo el que tengo de adivinar todas las posibilidades de ser que yo debo desarrollar a lo largo de mi existencia. Ni puede ni tiene que añadir nada a mi ser. Desde el principio están en mí todas esas posibilida­des, no tengo que esperar nada de Dios.
Mi vocación sería el encontrar el camino que me llevará más lejos en esa realización personal, aprovechando al máximo todos mis recursos. Los distintos caminos no son, en sí, ni mejores ni peores unos que otros. Lo importante es acertar con el que mejor se adecúe a mis aptitudes personales. La vocación la tenemos que buscar dentro de nosotros mismos, no fuera. No debemos olvidar nunca que toda elección lleva con sigo muchas renuncias que no se tienen que convertir en obsesión, sino en la conciencia clara de nuestra limitación. Si de verdad queremos avanzar hacia una meta, no podemos elegir más que un camino. El riesgo de equivocarnos no debe paralizarnos, porque aunque nos equivoquemos, si hacemos todo lo que está de nuestra parte, llegaremos a la meta, aunque sea con un mayor esfuerzo.
Este relato está resumiendo el proyecto de todo ser humano. Jesús había desarrollado su proyecto de vida y quiere que los demás desarrollen el suyo. Pedro lo ve como imposible y hace patente su incapacidad. Está instalado en su individualidad y en su racionalidad. Es figura de todos nosotros que no somos capaces de superar el ego psicológico y el ego mental. Todo lo que no son mis sentimientos y mis proyectos racionales lo considero inalcanzable. Todas las posibilidades de ser que están más allá de esta ridícula acotación no me interesan.
Pero la verdad es que más allá de lo que creo ser, está lo que soy de verdad. Aquí está la clave de nuestro fracaso espiritual. Descubrimos que hay seres humanos que han alcanzado ese nivel superior de ser, pero nos parece inalcanzable porque “soy un pecado”. “¿Quién te ha dicho que estabas desnudo?” Dios se lo pregunta a Adán, dando por supuesto que Él no ha sido. Notad el empeño que ha tenido la religión en convencernos de que estábamos empecatados y que no debíamos aspirar más que a reconocer nuestros pecado y hacer penitencia. Ojalá superásemos esa tentación y aspirásemos todos a la plenitud a la que podemos llegar. Ni lo biológico, ni lo psicológico, ni lo racional, constituyen la meta del hombre.

Meditación
Llega a lo profundo de tu ser.
Sin esa profundización, no es posible la plenitud humana.
La contemplación es el único camino.
Aprende a pescar en tu propio pozo.
Lo que con tanto afán buscas fuera de ti,
lo tienes al alcance de la mano dentro de ti.


ISAÍAS, PEDRO, Y EL PROBLEMA DE LA FALTA DE VOCACIONES


col sicre

Domingo 5º. Ciclo C.
En la comunidad internacional en la que he vivido estos últimos meses hemos hablado a menudo del problema de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Con notables excepciones, como la India, en general se advierte un descenso alarmante. Las lecturas de hoy no resolverán el problema, pero nos animan a reflexionar sobre la vocación y a recordar una de las pocas órdenes que nos dio Jesús: “La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”.
* * *
Después del fracaso en Nazaret (que leímos el domingo pasado), Lucas presenta a Jesús predicando y haciendo milagros en Cafarnaúm e incluso más al sur, en las sinagogas de Judea. Pero la liturgia dominical no lee nada de esto (Lc 4,34-44), sino que pasa a la vocación de los primeros discípulos. Así titulan este episodio la mayoría de las Biblias, aunque el relato de Lucas podríamos titularlo, con más razón, “La vocación de Pedro”.
A propósito de la visita de Jesús a Nazaret vimos que Lucas se basa en el evangelio de Marcos, pero lo modifica para enfocar el episodio de forma nueva. Hoy ocurre lo mismo con la vocación de los primeros discípulos. Para comprender el relato de Lucas conviene recordar el de Marcos.
El escueto relato de Marcos sobre la vocación de los cuatro primeros discípulos
Parecen simples notas para ser desarrolladas por el evangelista en su comunidad. Dos parejas de hermanos, un lago, unas redes, una barca, el padre de dos de ellos, unos jornaleros. En este ambiente tan sencillo y cotidiano, Jesús se encuentra por primera vez con estos cuatro muchachos, los llama, y ellos lo siguen dejándolo todo. Una reacción que desconcierta a cualquier lector atento.
Los tres cambios que introduce Lucas
  1. Pretende hacer más comprensible el seguimiento de los discípulos. No es la primera vez que se encuentran con Jesús. Él ya ha estado antes en Cafarnaúm, incluso ha comido en casa de Simón y ha curado a su suegra. Luego ha seguido su vida de predicador itinerante y solitario, pero, cuando vuelve a Cafarnaúm, no es un desconocido. Es un maestro famoso y la gente se agolpa para escucharle. El lector no se extraña de que lo sigan.
  2. Centra su atención en Pedro, no en los cuatro discípulos, hasta el punto de que ni siquiera nombra a su hermano Andrés. Jesús sube a la barca de Simón, le pide que se aleje un poco de tierra; con él dialoga después de hablar a la multitud, ordenándole adentrarse en el lago y echar las redes; y Simón Pedro es el único que reacciona arrojándose a los pies de Jesús y reconociéndose pecador. Aunque luego se menciona a Santiago y Juan, que también seguirán a Jesús, las palabras finales y decisivas las dirige Jesús solo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.
  3. Subraya la importancia de Jesús. No se limita a pasear por el lago (como cuenta Marcos) sino que está predicando a la gente, que se agolpa a su alrededor hasta el punto de necesitar subirse a una barca. Luego, Simón le da el título de “Maestro” y le obedece, volviendo a pescar, aunque parece absurdo. Finalmente, Simón cae de rodillas y lo reconoce como un personaje santo, no un pobre pecador como él. La vocación de los discípulos supone un mayor conocimiento de Jesús.
¿Qué pretende decirnos Lucas con estos cambios?
La finalidad del primero es clara: hacer más comprensible el seguimiento de los discípulos.
El segundo pretende poner de relieve la figura de Pedro. Lo mismo hace Lucas al final de su evangelio, cuando pone en boca de los discípulos estas palabras: “Realmente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón” (Lc 24,34). Simón, protagonista al comienzo y al final del evangelio de Lucas. Es posible que algunos cristianos, basándose en el duro ataque de Pablo a Pedro en Antioquía (contado en la carta a los Gálatas), pusiesen en discusión su autoridad, y Lucas quisiera ponerla a salvo.
El tercer cambio nos recuerda que cualquier vocación sirve para conocer mejor a Jesús. El relato de Marcos dice que Jesús no es un francotirador cuya obra desaparecerá con su muerte; quiere y busca colaboradores que continúen su misión. Lucas añade el aspecto de la enseñanza y la autoridad. Pero sugiere también algo mucho mayor: es un personaje santo, que provoca en Simón un sentimiento de indignidad. Para comprender este aspecto hay que recordar la vocación de Isaías, primera lectura de este domingo.
El relato de la vocación de Isaías (1ª lectura)
Retrocedamos ocho siglos, al 739 a.C., año de la muerte del rey Ozías. En ese momento sitúa Isaías su vocación. Pero la cuenta de un modo muy distinto. En ese encuentro inicial con Dios lo que más le llama la atención es su majestad y soberanía, que destaca mediante tres contrastes. El primero con Ozías, muerto; del rey mortal se pasa al rey inmortal. El segundo, con los serafines, a los que describe detenidamente, mientras de Dios solo puede decir que “la orla de su manto llenaba el templo”. El tercero, con Isaías, que se siente impuro ante el Señor. Tenemos tres binomios que subrayan la soberanía de Dios (vida-muerte, invisibilidad-visibilidad, santidad-impureza). Todo esto, enmarcado en un terremoto que hace temblar los umbrales y llena de humo el templo.
Basándose en la queja de Isaías (“soy un hombre de labios impuros”), un serafín purifica sus labios, como símbolo de la purificación de toda la persona. Por eso, la consecuencia final no es que Isaías ya tiene los labios puros, sino que “ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado”. Cuando Dios pregunte “¿A quién mandaré? ¿Quién irá de mi parte?”, Isaías podrá ofrecerse voluntariamente: “Aquí estoy, mándame”.
La vocación de Isaías y la vocación de Simón
Lucas, gran conocedor del Antiguo Testamento, parece ofrecer en su relato de la vocación de Simón Pedro una relectura de la vocación de Isaías. Al menos es interesante advertir las diferencias.
El escenario. La vocación de Isaías tiene lugar en el ámbito sagrado del templo, con Dios en un trono alto y excelso, rodeado de serafines. La de Pedro, en una barca dentro del lago, rodeado de los compañeros y jornaleros.
La persona que llama. En el caso se Isaías se subraya la majestad y santidad de Dios. A Jesús se lo presenta inicialmente de forma muy humana, aunque capaz de congregar a una multitud y de convencer a Pedro para que vuelva a pescar. Solo después de la pesca advertirá Pedro que se encuentra ante un personaje excepcional.
La reacción inicial del llamado. En ambos casos el protagonista se siente pecador. La reacción de Isaías es más trágica (“estoy perdido”) porque parte de la idea de que nadie puede ver a Dios y seguir con vida. Pedro se reconoce simplemente ante un personaje sagrado junto al cual no puede estar (“apártate de mí”).
La preparación del enviado. A Isaías, un serafín lo purifica como paso previo para poder realizar su misión. Jesús no realiza nada parecido con Pedro. La forma de prepararse es seguir a Jesús. “Dejándolo todo lo siguieron”.
La misión. La liturgia ha suprimido la parte final del relato de Isaías, donde recibe la desconcertante misión de endurecer el corazón del pueblo judío y cegar sus ojos; la misión principal de Isaías consistirá en transmitir un mensaje durísimo. En cambio, la de Pedro será positiva, “pescador de hombres”.
La reacción final del llamado. Aquí no hay diferencia. En ambos casos se advierte la misma disponibilidad, aunque en los discípulos se subraya que lo dejan todo para seguir a Jesús.
Reflexión y pregunta
La generosidad de los cuatro primeros discípulos, dejándolo todo para seguir a Jesús, nos recuerda a tantas personas que siguen dejando todo, incluso la familia y la patria, a veces para ser “pescadores de hombres”, otras para ayudar a cualquiera que lo necesite, incluso de religión distinta. Un ejemplo que sirve de estímulo y demuestra el poder de la llamada de Jesús.
La pregunta: ¿Cuántas veces a la semana cumplo su mandato: “Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”?

MISIÓN DE TODOS LOS SERES


comentario editorial
“No corras, ve despacio, adonde tienes que ir es a ti mismo” (Juan Ramón Jiménez)
10 de febrero. Domingo V del TO
Lc 5, 1-11
Cuando acabó de hablar dijo a Simón: boga mar adentro y echa las redes para pescar (V 4)
Un rey encargó un cuadro que fuera lo más real posible. Para pintarlo se presentaron varios pintores. Pero el último tardaba mucho tiempo, por eso le preguntaban los asesores: “¿Cómo va?” Y no acababa. Por fin, al terminarlo, se presentó el rey.  El cuadro era un camino por el bosque, un camino sin fin. Estaban mirándolo y el pintor le dijo: “¿Damos un paseo, majestad?” Se internaron por el bosque y aún no han regresado todavía.
Las palomas batieron con urgencia sus alas, los árboles sus ramas y gritaron, las nubes su vestido blanco gritando a coro todos: “No nos va a impedir nadie que gritemos: ¡La libertad es nuestra, iremos hasta donde nuestro corazón quiera llevarnos, haciendo el bien a nuestro paso!”
Jesús deja clara la misión de los cristianos, de todos los seres: comprometerse en la mejora de la existencia. Jesús dijo a Simón: No temas, en adelante te haré pescador de hombres. Arriesgada misión que debe orientarse hacia dentro y cargar sus baterías para salir luego hacia fuera y ser luego eficaz en la tarea. Lo cual requiere voluntad y tiempo. Decía Juan Ramón Jiménez: “No corras, ve despacio, adonde tienes que ir es a ti mismo”. Despacio, por un camino incierto, aunque seguro, que pocos saben dónde va, lo cual no es poco.
Las flores mejoraron su perfume, el rey su gobierno, los asesores, el pueblo, el bosque, el pintor y su cuadro, se hicieron todos más cristianamente humanos.
En Del alba al crepúsculo aceptado, Rabindranath Tagore canta en su poema El tránsito:
Sé que esta vida, aunque no madure el amor,
no está perdida del todo.
Sé que las flores que se mustian al amanecer,
las corrientes que se extraviaron en el desierto,
no están perdidas del todo.
Sé que cuanto se regaza en esta vida, cargado
de lentitud, no está perdido del todo.
Sé que mis sueños no realizados, mis melodías
sin cantar, están cogidos a una cuerda tuya del laúd;
que no están perdidos del todo.